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La letra como signo gráfico

La tipografía da forma al mensaje que se desea transmitir. Proporciona pautas al lector acerca del
tono y el enfoque otorgado al contenido, lo que influye en la interpretación que, como receptor del
mensaje, realiza del mismo. La fuente define, con su fisonomía, su peso, la fuerza o sutileza de su
línea, la relación entre sus espacios negativos y positivos o su intensidad sonora a quién va dirigido
el mensaje. Sin embargo, gracias a sus atributos formales, a su forma de interactuar con el soporte
que la contiene y con otros elementos como la imagen o la textura, manifiesta su poder icónico,
simbólico y expresivo más allá de la legibilidad y su acción lectora.

La letra como ideograma
Cada uno de los signos gráficos que componen el alfabeto de un idioma es una letra. Al tratarse de
un signo lingüístico, la letra está constituida por tres elementos:
• Significante.- Es la imagen acústica del signo lingüístico, es decir, el componente sonoro de
la letra. Por ejemplo, para la consonante «R», el significante es el sonido alveolar vibrante
que la define acústicamente.
• Significado.- Es la representación mental, conceptual de la letra. Cuando pensamos en la
consonante «R», el significado es la imagen mental que lleva asociada y la define
conceptualmente.
• Referente.- Es la realidad a la que el signo lingüístico hace referencia. En el ejemplo, el
referente es la letra «R» en sí misma, como elemento constructor de palabras.
La asociación inicial-palabra así como la relación entre la sonoridad del signo lingüístico y la forma
que sugiere, permiten sustituir metafóricamente el significante por un significado más amplio y
complejo. Si se incorporan, además, otros elementos de carácter gráfico que potencien el vínculo
sonoro-formal, habremos convertido la letra en ideograma.
La letra como objeto
La identidad de cada letra viene definida por su estructura formal. Como signo lingüístico, esta
correspondencia es única y recíproca. Así, la «O» puede expresar asombro, vacío, o ser el centro de
una diana, la «Z» convertirse en una curva peligrosa o la «A» en un compás bigotera. Estas
asociaciones son útiles, desde un punto de vista gráfico, para completar la composición de un
artículo y transmitir al lector, de un vistazo rápido, información sobre el mismo, encabezar
poderosamente un titular o participar en un juego competitivo que permite dinamizar los contenidos
de la maquetación

El monograma. Letras entrelazadas


Se trataba de las iniciales del nombre a las que se añadían números en ocasiones y que han ido
evolucionando hasta dar lugar a numerosas marcas comerciales en la actualidad.
El anagrama
Según la Real Academia Española, un anagrama es un símbolo o emblema constituido por letras.Su
fisionomía inicial se transforma, estilizándose para constituir el símbolo o emblema que define la
imagen corporativa, los valores y la actividad de la marca.

El logotipo
Etimológicamente, el término logotipo proviene del griego logos que significa «palabra» y de
tipos que quiere decir «marca de golpe o escritura en forma de impronta». La ausencia de un
símbolo o icono gráfico centra la atención en una palabra, un nombre legible asociado a una función
casi orgánica del ser humano, la lectura. Con lo cual, recordar esa palabra es rememorar la marca,
sin más elementos intermediarios.