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Seminario Mayor Nuestra Señora del Carmen

Nelson Ronaldo González Mape


Moral Sexual
Pbro. Gilberto Amortegui
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DIMENSIÓN EXISTENCIAL
I. LA PERSONA: UN SER SEXUADO
La persona es un ser sexuado. Lo sexual se instala en lo nuclear humano; entra dentro de la
existencia en cuanto tal.es un principio de configuración: el hombre percibe, siente, piensa
y quiere como varón o como mujer. La sexualidad es, pues, una estructura configuradora de
la existencia humana. Por tal motivo afirma Julián Marías que la persona humana en
concreto no es un ser sexual, sino sexuado.

II. LA SEXUALIDAD: LUGAR DE ENLACE ENTRE LO VITAL Y LO HUMANO


Ricoeur hace un análisis de las pasiones esencialmente humanas, desarrollando el esquema
de Kant: pasión de tener (Habsuchi), pasoin de poder (Herrsucht) y pasión de valer
(Ehrsucht). Estas apariciones humanas, y, por lo tanto, con intencionalidad infinita. Pero el
hombre siente otras aspiraciones que proviene del nivel vital, y que tiene una estructura
finita.
La sexualidad descubre el misterio de la persona, es la sede de la ternura, una ternura que es
profundamente humana, a la vez que esta hondamente arraigada en el instinto.

III. LA SEXUALIDAD: PUERTA DE COMUNICACIÓN INTERPERSONAL


La sexualidad participa y expresa el misterio del hombre, en cuanto ser intermediario de
una desproporción dialéctica; la sexualidad posibilita al hombre el encuentro con los
demás. La vida humana tiene una dimensión genitiva (realidad de), una dimisión ablativa
(realidad con) y una dimensión dativa (realidad para).
El hombre es fundamentalmente en la relación, la realidad del otro como posibilidad de
relación interpersonal viene a completar el concepto de apertura humana en donde aparece
el otro como interlocutor adecuado. La sexualidad es una estructura antropológica
privilegiada, donde y mediante la cual el hombre realiza la apertura en su doble dimensión
de menesterosidad y oblatividad. La sexualidad es la gran fuerza que nos empuja a
abrirnos y a salir de nosotros mismos.
El hombre, al abrirse a otra persona, hace el descubrimiento del tu, y al mismo tiempo se
descubre a si mismo como un yo; el amor no es un sentimiento adherido al yo, del cual el tu
sea el contenido o el objeto; el amor esta entre el yo y el tu. Necesita la aparición del
nosotros; en la sexualidad es donde se evidencia con mayor claridad la aparición de un
tercero para formar el nosotros familiar. El hijo es el fruto del amor interpersonal, un amor
de donación y de aceptación en sentido amplio y total.

IV. LA SEXUALIDAD: MODO DE PERCIBIR AL OTRO


La percepción del mundo y la percepción de los demás se realiza por la inmediatez de la
corporeidad; solamente a través del cuerpo existe la conciencia del hombre para los demás
hombres; el hombre da a la existencia la posibilidad de comportarse o de proyectarse en
forma simbólica que en el se esbozan; la conciencia, a su vez, da al cuerpo un sujeto
existencial de tales comportamientos significativos; la intencionalidad es el modo de
proyectarse y de determinarse (actualizarse) la existencia; aparece, pues, la sexualidad
como una forma de intencionalidad o de expresión de la existencia.
La sexualidad no se identifica con la existencia, pero le da a esta una oportunidad de
expresión; es un signo privilegiado, porque en la sexualidad aparece de un modo particular
el cuerpo; cada uno de nosotros tiene un esquema de proyección de nuestro ser en la línea
de lo sexual; existe en el ser humano algo (puede dársele el nombre de libido u otro) que da
sentido sexual a la existencia y que puede entenderse como una función erótica inmanente.

V. LA SEXUALIDAD: LUGAR DE VIVENCIA DE LA VIDA Y DE LA MUERTE


¿En qué consiste el misterio de la sexualidad humana? La respuesta tiene una formulación
sencilla y clara: el misterio de la sexualidad humana esta en que esta es la expresión de la
vida ahí reside el misterio de la sexualidad humana; la sexualidad es la expresión de la
misma vida, porque, en los vivientes, a duración y la expansión adquieren una modalidad
nueva, en cuanto que están sometidas a la iniciativa y a la responsabilidad del individuo.
Pero también es expresión de la misma muerte, porque, es la misma función de la
perennidad de la vida la que, al manifestarse como distinta, hace aparecer de pronto en un
mismo golpe el carácter mortal del individuo.
Se pude decir que la sexualidad está ligada tanto a la muerte como a la vida. En ella
vivencia el hombre su propio misterio. “extraña sexualidad ésta que es la encrucijada
existencial de sí mismo en relación con los otros, del ser y del tiempo, de la vida y de la
muerte.
VI. LA CORPOREIDAD SEXUADA
La sexualidad es una condición de la persona en su significado integral.
1. DEL CUERPO A LA CORPOREIDAD.
El cuerpo es el que estudia el anatómico y el fisiológico. La corporeidad es la experiencia
vivida, la del cuerpo como realidad fenomenológica. La vida humana esta siempre ligada al
ser corporal del hombre; por razón la corporeidad, el hombre asume su vivir con unas
características especiales, posibilidad o influjo del mundo; manifestación y ocultamiento;
temporalidad; individuación permanente.

2. DE LA CONCEPCIÓN “DICOTÓMICA” (HELÉNICA A LA VISIÓN


“INTEGRAL” (BÍBLICA)
La comprensión griega del hombre es una concepción de tipo dualista: el hombre está
compuesto de alma y cuerpo; por el contrario, en el mundo bíblico el hombre se concibe
ante todo como una unidad de potencia vital y nunca aparece dentro de la comprensión
bíblica del hombre una consideración dualista al estilo griego

3. DEL “DESPRECIO” DEL CUERPO A UNA VALORACIÓN MAS EXACTA Y


EQUILIBRADA DE LA CONDICIÓN CORPORAL.
Se recuerda aquí la frase de tertuliano “caro cardo salutis” (la carne es el sitio de la
salvación) y se ve en ella la respuesta esencial de la fe al problema de la corporeidad; la
encarnación de Dios es la que posibilita al hombre un contacto provechoso y salvador, con
Dios.
También la ética propone un ethos positivo y responsable para integrar la corporeidad
dentro del significado global de la persona y dentro del proyecto individual y colectivo de
un mundo en que “se encarne” los valores genuinamente humanos.

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