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EL COSTO DE OPORTUNIDAD

El coste de oportunidad o también conocido como el valor de la mejor acción no realizada,


representa aquello que renunciamos cuando tomamos una decisión económica. Este
concepto, de gran importancia tanto en la economía como en nuestra vida diaria, fue
inventado por el economista austriaco Friedrich von Wieser en su libro “Teoría de la economía
social” en 1914. Como se observa en su definición, aparece en los agentes económicos
racionales a la hora de tomar sus decisiones, tanto en la gestión empresarial y privada como en
la política económica y en nuestra vida diaria, siempre con el fin de conseguir la mayor
rentabilidad con nuestras decisiones.

Vamos a analizar el coste de oportunidad en los diferentes agentes con ejemplos de como
aparece el coste de oportunidad.

EN LA GESTIÓN EMPRESARIAL Y PRIVADA

Las empresas, independientemente de su tamaño y sector, tienen que tomar decisiones de


inversión y financiación, con el fin de optimizar los recursos disponibles y así maximizar su
beneficio. El coste de la oportunidad representa todo aquello a lo que se renuncia por haber
tomado una decisión determinada. Pongamos un ejemplo de una empresa que decide adquirir
unos terrenos como una decisión de inversión. Con el dinero utilizado para comprar los
terrenos, la empresa podría haber realizado otras operaciones, como por ejemplo, la compra
de otros terrenos diferentes o de un edificio en una ciudad, o inversiones en bolsa. El coste de
la oportunidad es todo aquello a lo que se renuncia. Por otra parte, para adquirir los terrenos
podrá adquirirlos con dinero en efectivo o mediante un préstamo. Las empresas con mucha
liquidez pueden adquirir préstamos con el objetivo de beneficiarse de diferentes beneficios
fiscales. En este ejemplo el coste de oportunidad de una empresa que compra con efectivo
debe ser igual al valor que supondrían las desgravaciones que obtendría mediante una
financiación, para así conseguir el máximo beneficio empresarial.

EN LA POLÍTICA ECONÓMICA

El Gobierno, como gestor económico de los recursos y bienes públicos, decide en qué, cuánto y
cómo gastar el dinero del contribuyente con el objetivo de maximizar los beneficios de la
mayoría de los ciudadanos. Por ejemplo, si el Gobierno tiene un presupuesto para realizar
inversiones, podría decidir entre invertir en mejores medios para la seguridad nacional ante
posibles amenazas, invertir en I+D+i, o invertir en la construcción de infrastructuras para el uso
de los ciudadanos. El Gobierno debería apostar por aquella opción que maximice el beneficio
de la mayoría de los ciudadanos, apareciendo así el coste de oportunidad.
EN LA VIDA DIARIA

El coste de oportunidad incide directamente en las decisiones tanto patrimoniales como


personales. Siempre analizamos nuestras decisiones con el objetivo de obtener el mayor
beneficio patrimonial o personal.

El coste de oportunidad sobre nuestro patrimonio actúa del siguiente modo. Supongamos que
tenemos un piso en nuestra propiedad, y estamos pensando en reformarla y mudarnos a ella,
o por otro lado alquilarla y obtener una renta por ello. Si nuestra decisión es reformarla y
mudarnos a ella, el coste de oportunidad sería equivalente al valor actual de las rentas
perdidas por no haberlo alquilado, además de los costes adicionales de la reforma.

Por otro lado el coste de oportunidad en las decisiones personales, aparece en todas las
situaciones de la vida en las que tenemos que tomar una decisión frente a varias alternativas.
Por ejemplo, el coste de oportunidad de ir al cine podría ser hacer la colada, o adelantar
trabajo de la semana. En la mayoría de los casos, cualquier individuo en la mayoría de los casos
tomaría la decisión que minimiza su coste de oportunidad.

CONCLUSIONES

Por tanto el coste de oportunidad nace de la esencia de que los recursos son limitados. En la
mayoría de los casos es el objetivo lo que busca, como las buenas decisiones empresariales,
pero en otras ocasiones está lleno de subjetividad, como en la política económica y las
decisiones personales. Dependerá de quien lo valore para representar el coste de oportunidad.
Por ello, es necesario que a la hora de valorar el coste de oportunidad, presentar cuales son los
objetivos que se quieren maximizar y el valor (tanto económico como personal) de aquello que
dejaremos de ganar.

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