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Las fronteras domésticas

Recolectores Urbanos
La definición de los espacios de transición, esas rótulas
que articulan el conjunto y que permiten que todo
funcione de forma adecuada, necesita de una sensibilidad
especial, raramente natural y habitualmente adquirida
mediante una formación rigurosa, que caracteriza a un
profesional -el arquitecto- de un ámbito tan complejo
que se ha reconocido como arte. Se trata de un proceso
creativo de gran dificultad que juega en este caso con dos
matrices de variables : barreras y pasos. El hombre crea
barreras para conformar espacios controlados o propios,
y necesita traspasar dichas barreras para comunicarse.

Algunos de estos espacios de relación aumentan su


complejidad a niveles elevados. Son esos que además
de separar funciones separan sensaciones como la
seguridad, la protección, la visibilidad, el ruido, la
habitabilidad o el confort, a modo de ejemplo. Son
aquellos que intermedian entre dicotomías como 'fuera'
y 'dentro', 'abierto' y 'cerrado', 'público' y 'privado',
conceptos todos ellos opuestos. O, planteándolo de
otra manera, que dividen un concepto único en dos
áreas complementarias. Con la arquitectura se definen
bordes y se conforman las fronteras que definen lo de
fuera y lo de dentro, lo público y lo privado.

Entre-lugares. Las Fronteras Domésticas aborda la


temática desde una óptica plural, que viene avalada
por la experiencia de los diferentes autores. Entre
todos componen una sinfonía de varios movimientos
que aborda lo doméstico, lo urbano, las transiciones, las
barreras, la articulación de los espacios, y que aporta
incluso algunos ejemplos de referencia que ilustran el
debate con soluciones ideadas desde la sabiduría de los
maestros. Todo ello sin olvidar la necesaria referencia
a los nuevos paradigmas que hoy preocupan y ocupan
el protagonismo de los proyectos arquitectónicos: la
sostenibilidad y, en este particular ámbito, el diseño
ambiental, la eficiencia energética o la implementación
de las tecnologías de la información y la comunicación.

Continuador de la línea iniciada por el libro La Casa:


Piezas, Ensambles y Estrategias, e incluso de las tesis
doctorales de algunos de los miembros de GAUS
-Grupo de Arquitectura y Urbanismo Sostenible- de
la Universidade da Coruña, este trabajo da un paso
más analizando lo fronterizo, lo que está en el límite,
lo que separa y al mismo tiempo une, materializando
el tránsito, y creando así, casi como si de un pequeño
milagro se tratara, arquitectura.
ENTRE-LUGARES
LAS FRONTERAS DOM~STICAS
ENTRE-LUGARES
LAS FRONTERAS DOMÉSTICAS

R~COL~CTOR~S URBANOS ~DITORIAL


ENTRE-LUGARES
LAS rnoNTERAS DOtvl~STICAS
Colección Conferences [CSS]_11

Edición:
Recolectores Urbanos l::ditorial
Plaza Ruiz Valle, 29018 Má laga

Directores:
María Carreiro
Cándido López

Grupo de investigación GAUS


ETSA A Coruña. UDC
A Coruña, octubre 2019

Portada,
WillyOllero

Diseño colección:
Recolectores Urbanos

Impresión:
Gráficas La Paz

Todos los derechos reservados.


l::sta publicación no puede ser reproducida ni en parte, ni registrada, ni transmitida por un sistema de
información de ninguna forma ni en ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, e lectrónico, por fotocopia o
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(e) de esta edición: Recolectores Urbanos, 2019


(e) de los textos: sus autores
(e) de los proyectos: sus autores
(e) de las imágenes: sus autores

Se han hecho ladas las gestiones posibles para identificar a los propietarios de los derechos de autor de
los textos y las imágenes. Cualquier error u omisión accidental. que tendrá que ser notificado por escrito al
editor, será corregido en ediciones posteriores.

ISBN, 978-84-949663-2-3

Depósito Legal: MA 1231-2019

Málaga, Octubre 2019


,
INDIC~

7 Prólogo
Justo Garcio Navarro

11 Marco inicial
Mario Carreiro O tero & Cá nd ido López Gonzá lez

16 Diseño ambiental y eficiencia energétic:_a


t:mi lio Román Ló pez

38 Calles interiores: entre la casa y la ciudad


M ogd o M ar io Se rrano

66 Espacio ubicuo. El hiperlugar de la TIC


M a nuel Cerdá Pé rez

94 La densidad del límite


Carmen Mortínez Arroy o & Rodrigo PemJeon Muñoz

122 El portal. Un lugar de intermediación


Mario C orreiro Otero & C á ndido López G onzál ez

l 64 Dos proyectos de Marcel Breuer.


Aluminum City Terrece - Ferry Cooperative House
Miguel Ángel Cal vo Sa lve

l 84 Los espacios de intermediación.


Una aproximación desde la historia del arte
Xo bier Louzoo Mortinez

223 Notas al cierre


Mario C orrei ro Ote ro & C ánd ido López Gon zá lez

23 1 G losario de términos
Se lino Ugor te f= ido lgo + Ma rio C o rre iro O tero & Cánd ido Lá pez Gon zál ez

271 Créditos de las ilustraciones


PRÓLOGO

LA MATERIALIZACIÓN DEL TRÁNSITO

La creación de espacios pa ra albergar diferentes funciones es una labor relativamente


se ncilla, que se puede abordar desde muchas disciplinas y que no requiere una
técnica singular. Un contenedor de actividad que disponga de unas dimensiones
determinadas cumple básicamente con lo reque rido.

Es en el diseño de los es pacios de conexión, necesarios para que los espacios


funcional es interactúen de manera armónica, donde empieza la arquitectura.

La definición de los espacios de transición, esas rótulas que articulan el conjunto y


que permiten que todo fun cione de forma adecuada, neces ita de una sensibilidad
especial, raramente natural y habitualmente adquirida mediante una formaci ón
rigurosa, que ca racteriza a un profes ional - el a rquitecto- de un ámbito tan complejo
que se ha reconocido como arte. Se trata de un proceso creativo de gran dificultad
que juega en es te caso con dos matrices de variables: barreras y pasos. El hombre
crea barreras para conformar espacios controlados o propios, y neces ita traspasar
dichas barreras para comunicarse.

Algunos de estos espacios de rel ación aumentan su complejidad a niveles elevados.


Son esos que además de separar funci ones separan sensaciones como la seguridad,
la protección, la visibilidad, el ruido, la habitabilidad o el co nfort, a modo de e jemplo.
Son aquellos que intermedian entre dicotomías como 'fuera' y 'dentro', 'abierto ' y
'cerrado', 'público ' y 'privado '-, conceptos todos ellos opuestos. O, planteándolo de
otra manera, que dividen un concepto único en dos áreas complementarias. Con la
arquitectura se definen bordes y se conforman las fronteras que definen lo de fuera
y lo de dentro, lo público y lo privado.

Estos espacios fronterizos y de conexión son todos ellos espacios que marcan,
delimitan, interpretan, preparan y anuncian lo que pasa 'al otro lado', y que en
consecuencia resulta n claves para entender el espacio construido en su conjunto.

ENTRE-LUGARE S Las fronteras domésticas 7


Son aquellos qu e facilitan el diálogo entre· conceptos aparentemente antagónicos
permitiendo su co mpre nsión y lec tura.

De esto trata el magnífico docum ento Entre-lugares. Las fronteras dom ésticas, segunda
en trega ya del grupo de investigación GAUS -Grupo de Arquitectura y Urbanismo
Sostenible- de la Universidade da Coruña, y de los impulsores de la colección, los
doctores María Carreiro Otero y Cándido López González, que unen a su pasión por
la a rquitectura un entusias mo investigador como el que refleja es te libro.

Entre-lugares. Las Fronteras Domésticas aborda la temáti ca desde una óptica


plural, que viene avalada por la experiencia de los diferentes autores. Entre todos
componen una sinfonía de varios movimientos que aborda lo doméstico, lo urbano,
las transiciones, las barreras, la articulación de los espacios, y que aporta incluso
algunos e jemplos de refe rencia que ilustran el debate con soluciones ideadas desde
la sabiduría de los maestros. Todo ello sin olvidar la necesa ria refe rencia a los
nuevos paradigmas que hoy preocupan y ocupan el protagonismo de los proyectos
arquitectónicos: la sostenibilidad y, en este part icular ámbito, el di seño ambi ental,
la eficiencia energética o la implementación de las tecnologías de la información y
la comuni cación .

Continuador de la línea iniciada por el libro La Casa: Piezas, Ensambles y Estrategias,


e incluso de las tesis doctorales de algunos de los miembros de GAUS, este trabajo
da un paso más a nalizando lo fronterizo, lo que está en el límite, lo que separa y
al mismo tiempo une, materializando el tránsito, y creando así, casi como si de un
pequeño milagro se tratara, arquitectura.

Ju sto García Na va rro


giSCl-UPM
Madrid, septiem bre de 2019

8 PRÓLOGO
MARCO INICIAL

El límite interior-exterior ha sido objeto de una exploración constante a lo largo de


la histori a de la arquitectura. La doble piel de la cúpula de Florencia, los muros de la
casa de Jacques Coeur, las pilastras de la villa Rotonda, el cour d' honneur barroco, el
brise-soleil de Le Corbusier, las aproximaciones a lo interpuesto de Aldo Van Eyck,
o los estudios de Lacaton y Vassal sobre los invernaderos aplicados a las propuestas
habitacionales ejemplifican, sin ser ni mucho menos los únicos paradigmas, el
concepto de intermediación.

Intermediar, en una consideración técnica del espacio arquitectónico, puede


defi nirse como la atenuación de las variaciones que se producen en las condiciones
de habitabilidad del medio, respecto a la capac idad de adaptación de los individuos,
con el fin de permitir la adecuación de estos a los cambios. Esta protección que
requiere el habitar humano puede ser entendida como la necesidad de mitigar o
graduar a mbi entes atmosférica, soc ial y es pacialmente dist intos. Frases tan co munes
como: "Abrígate antes de salir", "E nciende la estufa porque comienza a hacer frío"
u otras ... reconocen la oscilación y variación térmica entre interior y exterior. Así
mismo, apuntan la necesidad de un gradiente y lugar de acomodo. Como muestra
de ello basta recordar unas líneas del "Capítulo IX ", del "Libro l. El Tratado" de De
Re Aedificatoria de Lean Battista Albert i, publicado en 1445:

"A las es tancias de verano, además les va bi en la sombra y las


co rrie ntes, a las de invierno el sol. Y en ambas hay que tener cuidado
para que no les pase a sus habitantes que salgan de un lugar frío
a otro caluroso, sin haber mediado una zona te mplada, o de uno
templado a otro lugar azotado por los frío s y los vientos. Porque esto
es lo que más perjudica a la salud de cualquier ser vivo."

Unas frontera s que, en el caso de la residencia doméstica, se reconocen en el empleo


de diversas pi ezas de mediación a lo largo de la historia. En el mundo antiguo,
con las plataformas de acceso a las viviendas sumerias o egipcias como piezas de
protección de inundaciones. En la época griega, con el atrio como elemento de

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 11


recepción o despedida. En la etapa romana, con el patio como es tructura matriz
de la organización doméstica. En el medioevo, con las oquedades en la masa de los
muros como recurso, bien para ubicar escaleras de caracol, bien para configurar
espacios de estancia, los parladoiros.1 En el Renacimiento y Barroco con el jardín
como un agente relevante en la incorporación de la naturaleza a la urbe. En el
mundo moderno, con la reconfiguración técnica de los componentes físicos,
como herramienta que capacita a los objetos para amoldarse a co ndiciones y usos
sometidos a múltiples cambios. Y en el momento contemporáneo, co n los avances
tecnológicos como protagonistas conformando el linde como un espacio de mezcla,
hibridación y germinación.

Todas ellas articulaciones de carácter arquitectónico, dotadas de espesor. Un espesor


generado por la superposición de capas que las convierten en materia o elemento
co nstructivo, o en un desocupado vacío, y como tal, en espacio. Una doble cualidad,
materia o vacío, con potencialidad para convertirse en tema y estrategia de abordaje
tanto del proyecto en sí mismo, como del estudio del proyecto.

Una construcción del espacio intermedio que viene a sugerir su importancia como
factor experimental de variadas formas de producción espacial. El proceso de
transformar la primitiva y gruesa capa envolvente en una fin a piel que albergue
diferentes funciones es refl ejo del avance tecnológico. Un signo de la conquista de
una mayor efic iencia energética, a la par que un menor peso de la membrana, para
confi gurar el dentro y el fu era. Frente a la regulación normativa que ha focalizado
su interés en el escueto espacio de la vivienda, al considerarla como una máquina
de habi tar, los espacios de intermediación no contemplados han ido adquiriendo un
protagon ismo cada vez mayor. Unos lugares periféricos, Entre-, que se convierten
en espac ios de centralidad hab itab les. Unas dilataciones del reducido mundo
doméstico que adquieren un rol relevan te en el uso cotidiano.

El diccionario de la RAE defin e el término Entre- (del latín inter-) como situación,
ca lidad o grado intermedios. Un vocablo que sugiere palabras de significado
análogo, tanto léxico como funcional: límite, frontera , umbral, transición, encuentro,
mediación, articulación, sutura, conexión, ajuste, co nciliación, convergencia,
concierto, interposición, intercalado. Pero, ¿por qué profundiza r en el co nocimiento
de este Entre-? Si la frase de Mies Van der Rohe, "la vivienda de nuestro tiempo aún
no exis te, sin embargo, la transformación del modo de vida exige su realización"
-recogida en el programa de la Exposición para la Construcción celebrada en Berlín
en i9 30- posee una vigencia atemporal, todavía hoy cabe preguntarse sobre el
papel qu e juega, en su ideación, el espacio intermedio como espacio entre espacios.
En es te escenario se pretende generar una reflexión crítica sobre la naturaleza de los
intersticic ios, con el fin de establecer unas reglas de juego para proyectarlos.

Co nviene comp render las claves por las cuales un espacio indefinido, indeciso o vacío
se transforma en habitado, o en palabras de Henri Lefebvre, "un espacio producido

[ l] Término en gallego: ver el apartado "Glosario de términos"

12 MARCO INICIAL
en un espacio productivo". Es bien conocido que del Entre- se han llevado a cabo
diversas clasificaciones, tanto funcionales de uso como relacionadas con su ubicación.
En todas ellas, el espacio intermedio posee un conjunto de dimensiones específicas.
Cuatro de estas le permiten adquirir naturaleza de lugar con importancia en sí mismo,
relegando, aunque no olvidando, los correspondientes ámbitos dispuestos en uno y
otro extremo del Entre-. Veámos dichas dimensiones a continuación:

i ª la metastásica
Porosidad que le confiere la capacidad de propagar variados efectos, y de
configurar un límite que no se comporta como una barrera, sino como una
herramienta de fusión del dentro y el fuera. Esta propiedad le identifica como
un lugar abierto y permeable, rasgos que le dotan de la ambigüedad necesaria
para dar continuidad a aquello que le rodea. Un encadenamiento de orden
bidireccional, que se dilata comportándose como una extensión del es pacio,
sea público o doméstico. En ambos casos se manifiesta como un elemento
simbiótico, enlace de dos espacios que confluyen en un mismo punto.

2 ª_la estratégica
Interfaz entre interior y ex terior, de conex1on o frontera de dos sistemas
independientes. Una cualidad que le consiente aportar una mayor superficie
al usuario, a la par que conforma una imagen urbana. También una condición
de pieza en medio de dos mundos, pero sobre todo un elemento de regulación
energética eficiente. Confort, salud o pobreza energética se encuentran en
íntima relación con la presencia de estos lugares neutrales. Unos espacios
con dicotomía escalar: superestructura de conexión relativa al suministro de
instalaciones, o al soporte de nueva habitabilidad; y microestructura social de
relación de unos con otros.

3ª _la dúctil
Intersticio versátil y flexible que asocia espacios, permitiéndole cualificar la
organización espacial de manera sencilla. La ruptura de las barreras entre dentro
y fuera , o exterior e interior, lo conforma como un lugar híbrido, de solape de
significados. Las innovaciones en el campo de la tecnología y la comunicación
abren nuevas posibilidades de organización de los diferentes ámbitos de la
vivienda y su entorno. La zonificación de la época industrial es sustituida por el
mestizaje de la era digital. Trabajo, ocio y descanso simultanean su presencia en
cualquier lugar de la vivienda. Los espacios periféricos pasan a desempeñar un
papel de centralidad.

4ª_la polivalente
Ámbito habitable que aporta una indudable mejora en las condiciones espaciales
de comodidad, sustentabilidad y de relación con el entorno. Lugar sin una función
de uso definida, potencialmente aprop iable para acoger múltiples actividades. A
este espacio inconcluso e indeciso, el habitante real le fija su identidad media'nte
un cometido determinado. Lo habitable no en ti ende de encasillamientos, se
encuentra tanto en el espacio doméstico como en el mundo urbano.

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 13


Estas dimensiones proporcionan una visión coherente, aunque incompleta, de las
ca racterísticas del Entre-, con relación al entorno, a la técnica, a la forma y al uso.
El grado de complejidad que atesora permite formular nuevos interrogantes desde
aproximaciones específicas. En su dispos ición como pieza de compensación que
mitiga la care ncia de espacio vital, ¿cómo construye la relación con el medio? En su
ca pacidad como espacio de amortiguación del cambio cl imático, de la isla de calor
o del medio ambiente, ¿qué papel desempeña la técnica en su organización? En su
aptitud como elemento dinámico, ¿en qué grado puede ser considerado 'corazón
del proyecto'? En su carácter como lugar de transgresión que el usuario modifica
en un intento de personali zarlo y domestica rlo, ¿cuáles son los 'nuevos' usos que
determinan su carácter?

El método de conocimiento, que se soporta en las pesqui sas sobre determinadas


partes de un todo íntegro, no se considera novedoso. La estrategia metodológica
propuesta para abordarlas se articula mediante dos vías paralelas. Una más teórica,
con las consideraciones conceptuales objeto de interés de estudiosos y arquitectos.
Otra, de mayor pragmatismo, con el estudio de casos. En ambas, se constata la
necesidad de aproximarse a la estructura profunda de objetos ya 'conocidos ',
desprendiéndose de su 'visible' apariencia formal. Unas líneas que forman parte
del artículo titulado "La vela y la caja de chinchetas ", del científico y periodista
Javier Sampedro Pleite, publi cado en El País el 7 de marzo de 2019, así lo ilustran:

"Es un viejo truco de la psicología experimental. Te dan una vela, una


ca ja de cerillas y otra de chinchetas, y te piden que enciendas la vela
de modo que la cera no caiga al suelo. Tú te vuelves loco intentando
clavar la vela a la pared con distintas configuraciones de chinchetas y
ángulos variables. Lo más que consigues es que la cera no solo manche
el suelo, sino también el maldito gotelé de la pared. La solución es tan
simple que hasta da vergüenza explicarla : lo que tienes que clavar a
la pared no es la vela, sino la ca ja de chinchetas, para poner la vela
encima y convertirla en un recipiente que reco ja la cera antes que
arruine el gotelé. Si es que es posible arruinar una ruina.

No te preocupes, casi nadie logra resolver el enigma de la ca ja de


chinchetas, segú n han comprobado los psicólogos experimentales.
Y también han deducido una ex plicación simple y coherente de esa
forma de necedad que padecemos las personas . Se llama 'fijación
funcional', y quiere decir que cuanto más sabe mos de algo (una caja
de chinchetas), menos pensamos en su naturaleza (un cartón doblado
que puede clavarse en la pared) y más en su utilidad (un mero envase
para las chinchetas). Estar familiarizado con la caja de chinchetas no
te facilita resolver el problema sino que te lo impide."

El texto, que aborda un capítulo de la ciencia cognitiva, reflexiona cómo, en el ser


humano, el aprendizaje de los conceptos seme ja producirse a partir de los elementos
de la experiencia para conformar una idea mediante una jerarquía de abstracción

14 MARCO INIC IAL


sucesiva. Un símil que sugiere qué, para aproximarse a la naturaleza de las cosas,
es preciso adoptar puntos de vista diversos, coherentes con _s us propias normas y
métodos, para tratar de establecer la congruencia entre ellos.

En los capítulos de este volumen se ev idencian una serie de manifestaciones


formales de los dispositivos de mediación, que ponen de relieve su complejidad
a través del empleo de categorías técnicas, urbanas, tecnológicas, constructivas,
instrumentales, intencionados casos de estudio, y de su proceso evolutivo.

Un conjunto de autores y temas conforman una visión poliédrica sobre estos es pacios
'indeterminados' colocados entre lo doméstico y lo público, los Entre-. Emilia Román
evaluando su potencialidad como elementos de control microclimático a través del
Diseño ambiental y eficiencia energética. La aportación de los espacios intermedios;
Magda Maria describiendo la capacidad de transformar la percepción urbana
mediante las Calles interiores. Entre la casa y la ciudad; Manuel Cerdá incorporando
un nuevo es pacio intermedio, la información, en el Espacio ubicuo. El hiperlugar de
las TIC; Carmen Martínez Arroyo y Rodrigo Pemjean persiguiendo la Arquitectura
en La densidad del límite. Espacios frontera ; María Carreiro y Cándido López
aproximándose a uno de sus paradigmas, en El portal. Un lugar de intermediación;
Miguel Ángel Calvo presen tando los espacios inter, variables y efímeros, en Dos
proyectos de Marce! Breuer. Aluminium City Terrace-Ferry Cooperative House; y
Xabier Louzao mostrando el constante proceso de sedimentación cultural en Los
espacios de intermediación. Una aproximación desde la historia del arte.

Todos ellos, discursos analíticos que profundizan en la naturaleza, configuración


y fun ción de los lugares de tránsito Entre- la ciudad y la casa. Sirven al propósito
del presente libro: zarandear al lector 'acomodado', estimulando sus an sias por
co mprender la realidad compleja y multidimensional de una relevante herramienta
de proyecto.

María Carreiro Otero & Cándido López González


A Coruña. se ptiembre de 2019

Los textos aquí publicados recogen las charlas impartidas durante todos los jueves y martes del ;;,es
de octubre de 2018 en el ciclo de conferencias Proyecto + Investigación s. Os espazos intermedios,
celebrado en la Libre ría ~ormatos y en la Escuela Técni ca Superior de A Coruña de la UDC.

ENTRE-LUGARES. La s fronteras domésticas 15


r=,g. l. Corti10 en la Cañad a de la Madera. Villanueva de l Arzobispo. Jaén.

16 DISEÑO AMBIENTAL V Eí=ICIENCIA ENERGÉTICA


La aportación de los e spa cios intermedi os
DISEÑO AMBIENTAL Y EJ=ICIENCIA ENERG~TICA
La aportación de los espacios intermedios

Emilia Román López


ETSA Madrid

LOS ESPACIOS INTERMEDIOS

Los espacios inte rmedios son lugares ubicados entre el interior y el exterior, ámb itos
que sirven de división y/o nexo entre dos o más zonas. Responden a un concepto
muy amplio, que recoge múltiples situaciones y, por tanto, puede repercutir en
diferentes escalas y espacios.

Se puede decir que existen varios tipos de es pacios intermedios, en función de su


propio carácter y el de los ámbitos que separan o unen: '

Espacios intermedios residenciales, que a su vez se dividen en:


* Espacio ubicado entre varias estancias dentro de un mismo edificio como,
por e jemplo, los patios y jardines interiores.
* Ámbito entre el edificio y la calle o espacio exterior: espacios generalmente
no cerrados caracterizados por la presencia de terrazas, patios, jardines,
ga lerías, porches, fachadas verdes, etc.
* Espacios comunes a varios edificios, como pequeñas plazas, espacios de
relación, etc.

Espacios intermedios de carácter público:


* Calles que conectan edificios y/o diferentes espacios públicos.
* Plazas, parques y áreas verdes ubicadas entre edificios y calles.

Su diseño es fundamental para el acondicionamiento de los distintos lugares a los


que sirven. Por tanto, su proporción y orientación -que determinan el acceso a la
ventilación natural y a la radiaci ón solar en los meses más fríos y protección en los
m ás cálidos-, la elección de acabados superficiales, la prese ncia de vegetación, agua,
y en general elementos de sombra serán determinan tes para que las personas que
los habitan disfruten de su uso en condiciones de confort.

[ l ] f/ espac ia int erme dio. Diseño de espacios intermedios sostenibles . < https://elespacioinlermedio.wordpress.com/
servicios/, [25 de octubre de 20 18].

ENTRE-LUGARES. Las fr ontera s domésticas 17


~1g. 2. Patio interior de vivien da. V ill anuev a del Arz obispo, Jaén .
!= 1g. 3. Cal les en Bubión. Gran ad a.

18 DISEÑO AMBIENTAL Y Ei=ICIENCIA ENERGÉTICA


La aportación d e lo s espacios intermedios
El presente capítulo trata de demostrar la potencialidad que tienen estos espacios,
en todas sus tipologías, como elementos de control microclimático para alcanzar el
confort y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, así como para combatir los
problemas que, en un futuro, ya no tan lejano, producirán los efectos derivados del
cambio climático.

Variables climáticas que influyen en el confort de los espacios intermedios

Las personas viven en ambientes donde interactúan muchos elementos y factores


que les producen determinadas sensaciones, entre ellas el confort, que vamos a
destacar en este apartado. Desde un enfoque cuantitativo, esta sensación se
manifiesta cuando el cuerpo humano se encuentra en unas condiciones en las que
el esfuerzo de adaptación y el gasto de energía son mínimos. Aunque, desde un
enfoque cualitativo, no solo es el resultado de un balance energético entre el cuerpo
y su entorno, sino que también depende de procesos psicológicos y fisiológicos, es
decir, de variables subjetivas. Según la American Society of Heating Refrigeralion
and Air condicitioning Engineers, ASHRAE, el confort es definido como "aquellas
condiciones de la mente, que expresan satisfacción del ambiente térmico", y según
el arquitecto israelí Baruch Givoni es "la ausencia de irritación o malestar térmico".

Como se puede apreciar, en ambos enfoques es tá presente el equilibrio energético


entre el cuerpo humano y su entorno que, cuando se refiere a los espacios
intermedios, está sometido al efecto de una serie de variables climáticas que
dependerán, principalmente, de la ubicación geográfica de la población donde se
sitúan y de la posición relativa de dicho espacio dentro de la ciudad y/o pueblo, e
incluso de la propia calle, plaza, área verde, etc.

Las principales variables climáticas que influyen en la sensación de confort son:

La temperatura y la humedad, variables integradas en los diagramas


bioclimáticos, de finen el área de confort, que oscila entre los 21-26 ºC y entre el
20-80% de humedad relativa. Una vez caracterizado el clima de una localidad a
través de dichas variables, es tas herramientas sirven para extraer estrategias de
diseño en es pacios exteriores -climograma de Olgyay- y en espacios interiores
de los edificios - climograma de Givoni- . La presencia de humedad regula la
evaporación y, por tanto, juega un papel importante en situaciones de altas
temperaturas y ambientes secos, al ser una estrategia fundamental para el
enfriamiento del aire. En ambientes cálido-húmedos no es efectiva, sobre todo
con humedades relativas mayores al 80% donde, incluso, se puede producir la
sensación contraria.

- La radiación solar es otro factor que influye en la sensac1on de confort. En


general, según las neces idades de la localidad, será necesaria en los meses
más fríos, mientras que durante los meses más cálidos habrá que protegerse
de ell a. Las herramientas indispensables para conocer la posición del sol en

ENTRE· LUGARE S. Las fronteras domésticas 19


D IAGRAMA BIOCLIMÁTICO _D E O LGYAY

PR()l3MLE IN~ION

.......... . . . . ......
~~
'""' .... .... ...., _ ..... _ PROOA!U.E OOLPE DE CALOR
. . ... ... _
- -...... -.... ---....
.... ....

_ j LINEA DE CONGELACIDN

º~t-:::---------------------------------------------
i7TI1TITTIFm1n1r;Tm'jT11Tffil']TI'1TTTTj'11TTTíj'fiTI7'lfrrrr:TITfTmTI"1TIT'TTI-
O 10 20 30 40 50 60 TO 80 90 100
HUMEDAD RELATIVA%

DIAGRAMA BIOCLIMÁT ICO DE GIVON I

(~) Zt::HA.DECON~ORT
8
(~) ZONA. DE CONFORT PERMISIBLE ilj
1 ~) CALEFACCION POR GANANOJJ! NTERNAS
~ ~
l i) CALEFACCION 60W1 PASIVA :!i -8
1 I) C>L.EFACCION SOlAR ACTrl/A ~ E
e
li_J tu.<IDF1CACIÓN
1 _fl ~ACCION CCIM!HCION>L
~
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(_!_ )
l'ROTECOÓN SOlAR

REfl\IOEAACIÓNPOflALTA.....,. IÉ<MCA
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1' ; 1
-5 10 15 20 25 30 35 40 4S

TEMPERATURA DE BLU!O SECO C'

~i g . 4. D iagramas b1oc l1mát1cos de Red es . A Coruña.

20 DISEÑO AMBIE':NTAL V E~ICIENC I A rnrnG~TICA


La aportaci ón d e lo s e spac io s intermedios
una determinada ubicación geográfica - latitud y longitud-, durante un día y
hora concreta son las cartas sól ares, de las que existen varios tipos, según su
construcción. Estas cartas ofrecen datos para conocer la posición del sol a lo
largo del años obre las coordenadas principales: el acimut y la altura sola r.

- El movimiento del aire es otra estrategia que ayuda a controlar la sensación de


confort, al aumentar la disipación de energía por medio de la evaporación o
co nvección. También es muy importante considerar su velocidad y temperatura,
pues con valores muy altos puede causar sensación de ca lor y falt a de confort.
La rosa de los vientos es la herramienta adecuada para conocer los datos de
esta variable en espacios exteriores, al ofrecer valores de dirección, frecuencia,
velocidad y temperatura del aire.

LOS ESPACIOS INTERMEDIOS, ELEMENTOS DE CON!=ORT A TRAVÉS DEL


DISEÑO ARQUITECTÓNICO Y URBANO

A continuación, se describen dos e jemplos, uno de arquitectura palatina y otro


de arquitectura doméstica tradicional, e n los que se evidencia el control de las
variables anteriormente descritas, a través del conocimiento del clima y la ubicación
geográfica de cada caso, del diseño arquitectónico de los propios edificios y el de los
espacios ex teriores.

Espacios intermedios y confort en la Alhambra, Granada 2

El conjunto arquitectónico de la Alhambra y el Generalife conforman una clara


ev idencia del control de los espacios intermedios y del agua, como elementos
creadores de confort en la arquitectura árabe. De hecho, su ubicación en lo alto de
una colin a está determin ada, entre otras causas, por la traída del agua de la sierra
desde el río Darro.

Para entender las es trategias utili zadas en el di seño de este conjunto palatino
es oportuno co nocer previamente el clima de Granada, carac teri zado por su
ubicación a los pies de Sierra Nevada. Según la clasificación climática de Koppen,
es de transición entre el clima mediterráneo, Csa, y el clima semiárido frío , BSk.
Otras fuentes lo describen como un clima mediterráneo continentalizado, con
una marcada amplitud térmica anual , caracteri zada por inviernos con heladas
frecuentes, y veranos calurosos, con máximas que sobrepasa n los 35 ºC y máximas
absolutas que superan los 45 ºC.

Con estas circunstanci as, la arquitec tura debía responder ante situaciones
climáticas totalmente opuestas, por exceso de frío y por exceso de calor. Pe ro
dada la cultura islámica, acostumbrada a zo nas cálido-secas, la tendencia ini cial
de las construcc iones estaba orientada haci a un disei"io que buscaba condicio ~es

[2] Basado e n la pub licación La Alhamb ra y el a gua de Marga rit a de Lu xán Ga rc ía de Di ego (1998).

ENTRE-LU GA RE S. Las fronte ras do mé sticas 21


INVIE:RNO

N ... :' s

VE:RANO

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~f°'NO
La Alhambra ,
l=1 g. s. Sección !o ng 1tudrnal por e l Pa lacio de Coma res y Patr o de los Arrayanes
~ ig. 6. Secc ió n esq uemática norte·sur de la col ina.

22 DISEÑO AMB IENTAL Y Er:I CI EN C IA ENERGÉTICA


La aportación de los espacios intermedios
refrigerantes, capaces de respondér a situaciones de calor y sequía, frente a otras
más frías y lluviosas, también presentes en el clima granadino.

La colina donde se ubican los edificios está orientada de tal manera que tiene
una ladera a sur, que recibe la radiación solar, y que en época musulmana estaba
desprovista, por razones defensivas, de la vegetación que presenta en la actualidad ;
y otra ladera a norte, más fresca y húmeda por la presencia del río Darro, que estaba
so mbreada gran parte del año y cubierta de frondosa vegetación. Esta diferencia
térmica y de humedad en tre las laderas, a la que se suma el régimen general de
vientos de la zona, de componente sur durante todo el año, producía una circulación
de aire de sur a norte que supieron aprovechar, junto con el control de la radiación
solar, a través del diseño arquitectónico y de los espacios exteriores.

La disposición geográfica de elem entos naturales descrita anteriormente provocaba


que el viento dominante - de co mponente sur, como se ha indicado- se encontrara
con una ladera sur recalentada, lo que producía un aumento de la temperatura Y-una
disminución de la humedad del aire antes de penetrar en los recintos palatinos. Este
hecho ayuda a comprender la disposición de elementos y organización espacial del
conjunto arquitectónico de la Alhambra. El esquema de distribución en planta de
los palacios del área norte queda descrito por Margarita de Luxán García de Diego
(1998), en dirección norte a sur, coincidente con la dirección del viento dominante:

- Cierre variable, compuesto por entradas, y/o estancias secundarias en las que no
suelen encontrarse aberturas exteriores al sur, solo cenitales o a los patios.
Lámina de agua y/o fuente, acompañada de vegetación con riego.
Pórtico con arquerías abierto al patio hacia el sur.
Estancias principales con perforaciones y aberturas al exterior.
Miradores, también muy perforados y abiertos al norte.

Esta organización espacial de elementos permitía la disminución de la temperatura


del aire según iba recorri endo los diferentes espacios intermedios, hasta conseguir
un alto grado de confort al llegar a las es tancias de la zona norte. Esta circunstancia
se producía debido a un efecto combinado de la evaporación del agua de las fuentes
y las láminas presentes en los patios, la presencia de vegetación, capaz de producir
sombras y absorber la radiación solar, así como del empleo de pavime ntos de color
claro - mármol blanco-, capaces de refle jar la radiación solar. A lo que se suma el
efecto producido por la diferencia de temperaturas entre muros orientados a norte
y sur y las aperturas cenitales, que potenciaban la circulación del aire en el interior
de las edificaciones.

Respecto al control de la radiación solar en invierno, cuando la altura solar es menor,


la radiación penetra hasta el interior de las estancias, atravesando el pórtico que se
abre al patio e incidiendo en muros de gran inercia térmica. La luz natural entra
por los ventanales y se refleja en el mármol blanco de los patios, ll egando al interior
de las estancias. Sin embargo, durante el verano, cuando la altura solar es mayor,
el pórtico y las arquerías impiden que la radiación sol ar penetre en las estancias e

ENTRE -LUGAR ES. Las fro ntera s domésticas 23


1
i / •
1/ / '

f: ig. 9. Secció n longitud inal de la cas a típica. Situaciones de inviern o y verano.

incida en los elementos constructivos con inercia. Los relieves y decoraciones de


los paramentos, así como la presencia de vegetación en los pat ios amortiguan el
deslumbramiento.

En las últimas construcciones del conjunto se observa el aprendi za je a través


de las técnicas anteriormente descritas, con el intento de controlar la humedad
también desde los espacios intermedios, dado que el clima granadino, como se ha
comentado al inicio del capítulo, no es tan cálido como pensaban en un principio.
Pa ra ello, se reduce la presencia del agua en los patios a través de la inserción de
surtidores puntuales y ca nalillos, que perm iten un mayor control medi ante el cierre
o reducción de los cauda les que flu yen a través de ellos, como ocurre en el Patio de
los Leones.

Los espacios intermedios en la arquitectura doméstica: la casa tradicional de


Lagartera, Toledo 3

El clima de Lagartera es continental ex tremado semiárido. Se caracteriza por veranos


muy ca lu rosos y secos, con temperaturas m edias de 28 ºC y valores extremos por
encima de los 38 ºC. Los inviernos son fríos, con temperaturas medi as de 7 ºC y
mínimas por debajo de 1,5 ºC, y mayor presencia de lluvias, aunque la precipitación
anual no sea muy abundante: 681 mm.

La economía trad icional de Lagartera es taba basada en el cultivo del ce real de


secano, por lo que el diseño de la casa tradicional permitía, además de dar cobijo
a su s habitantes, almacenar el grano cosechado, así como los aperos y animales
que ayu daban en las labores agrícolas. Las dimensiones de estas casas de labor

[ 3 ] Basado en el capítulo "Casa e n Lagar tera, Toledo", de la publicaci ón f.labitar Sostenible. Integración
medioambiental en 15 cosas de arquitect ura popular españ ola (Santiago Rodríguez, 201 1).

24 DISt::ÑO AMBlt::NTAL y rnc1rnc 1A rnrn GÉTICA


La aporta c i6n de los es pac ios intermedio s
eran amplias, pues debían albergar multitud de usos. Su esquema funcional y de
organización espacial se cerraba hacia la calle, abriéndose al gran patio interior.
La distribución desde el interior al exterior, siguiendo habitualmente un eje
longitudinal orientado norte-sur, es la siguiente: vivienda, patio y casapuerta.

La casapuerta es el elemento de transición entre el fuera y el dentro, entre la calle y


la casa. Es una construcción de dos pisos que alberga en la planta superior el pajar,
donde se almacena el grano, y en la inferior el paso desde la calle, así como estancias
relacionadas con labores habituales de la vivienda, como la cuadra, la leñera o el
almacén de aperos agrícolas.

El patio sirve a su vez de nexo, de espacio intermedio entre la casapuerta y la vivienda


propiamente dicha. Suele ser de amplias dimensiones y en él se encuentran plantas
de tipo arbustivo, frutales y macetas. Tiene zonas de terreno natural, permeable,
y una parte de superficie pavimentada bajo el porche, en la entrada a la vivienda.
También hay que destacar la presencia del pozo, elemento fundamental respecto
al aporte de agua de riego y humedad en los meses más calurosos -estrategia muy
eficaz en esta localidad para condiciones de verano.

Por último, se ubica la vivienda, también de dos plantas. En la baja se encuentran


las estancias vivideras y en la planta primera los trojes, donde se almacenan los
productos agrícolas. Entre la vivienda y el patio se encuentra el porche, otro espacio
intermedio entre el dentro y fuera más inmediato, orientado a sur y protegido
por una pérgola cubierta con vegetación de hoja caduca -parra-, que permite el
soleamiento en invierno y la sombra en verano.

En el interior de la vivienda se encuentra el portal o 'cuerpo de casa', último espacio


de transición entre el porche y las estancias interiores, que facilita las circulaciones
entre las habitaciones de la casa, y actúa como elemento de amortiguación respecto
a las condiciones climáticas del espacio exterior inmediato.

Como se ha mencionado anteriormente, la parcela donde se ubica el conjunto descrito


suele estar orientada norte-sur. Esto permite que, debido a la proporción del patio
en relación con la altura de las edificaciones, la fachada principal de la vivienda,
orientada a sur, se encuentre soleada en los meses fríos, al igual que los pavimentos
próximos a la casa. Los materiales de los suelos suelen tener gran inercia térmica, lo
que permite acumular la energía recibida y mejorar las condiciones térmicas en las
horas más frías. La presencia de edificaciones y muros en el perímetro de la parcela
impide el paso de los vientos fríos durante estos meses.

Sin embargo, en la estación más calurosa la presencia de vegetación permite la


incorporación de la sombra, la absorción de la luz excesiva y el aporte de humedad
que, junto con el pozo, contribuyen a que en estos espacios se consigan unas
condiciones óptimas de confort en esta época. El riego de plantas y pavimentos
favorecen la disipación de calor a través de la evapotranspiración y el aumento de
humedad relativa.

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 25


000

V1v1enda tradicional lagarterana


r:,g. 7. Da nt a b aja l'Pº·
l=i g. 8. Espac ios intermedios en torno a la e ntrada. Situac iones de in vierno y veran o.

26 DISEÑO AMBIENTAL Y E¡::ICIENCIA ENERG~TICA


La aportación de los espacios intermedios
La apertura de puertas y ventanas ubicadas en las edificaciones prop1c1an la
ventilación cruzada, estrategia fundamental en condiciones de verano. El paso del
viento a través del patio mejora sus condiciones de temperatura y humedad cuando
alcanza el interior de la vivienda. La diferencia de temperaturas entre fachadas con
distinta orientación también produce el movimiento del aire de las más frías a las
que tienen mayor temperatura.

Como se ha podido comprobar, la característica fundam ental de esta vivienda


es la sucesión de espacios intermedios entre el fuera y el dentro, que tratan de
matizar y aprovechar al máximo las condiciones favorables del ambiente exterior,
cuando el clima es propicio, y protegerse de las desfavorables, logrando es pacios
vivideros y confortables durante todo el año, con un mínimo gasto de energía
co nvencional.

La arquitectura, la organización espacial, la presencia de vegetación y de diferentes


elementos y la selección de materiales propician un microclima interior, capaz de
co mbatir las situaciones climáticas extremas del exterior. De es tas condiciones
microclimáticas que se producen en el patio, se beneficia también el interior, de
la vivienda, al estar en co ntacto co n él a través de otros espacios intermedios,
como el porche, el 'cuerpo de casa' o portal, capaces de actuar como filtro ante
situaciones adversas. A todo ello se añade un beneficio del clima a nivel urbano,
mejorado por la sucesiva adición de microclimas producidos en cada vivienda de
forma particular.

Nuevos retos de los espacios intermedios en el siglo XXI

Vivimos en un planeta que soporta un crecimiento exponencial de población en los


últimos decenios. A ello se añ ade el hecho de que cada vez es una población más
urbana, concentrándose en ciudades y megaurbes, en detrimento de los ámbitos
rurales. De ahí la importancia del co ntexto urbano como escenario para combatir
la crisis ambiental en la que nos encontramos en la actualidad, motivada en gran
medida por las actividades antrópicas.

Hay que resaltar el papel fundamental de la escala local, de pueblos y ciudades, como
co mplemento de la imprescindible lucha a escala global. Por tanto, para mejorar la
calidad de vida de las personas es fundamental optimizar la eficiencia del sistema
urbano. Existen muchas formas de combatir la inefici encia de nuestras ciudades,
una de ellas, a través de diseños que sean capaces de adaptarse a las diferentes
situaciones climáticas y geográficas en las que se encuentran, aumentando el
confort y disminuyendo el consumo de energía y emisiones.

Ante esta situación, el papel de los es pacios intermedios es relevante, como


elementos de acondicionamiento y amortiguación frente a los efectos adversos
actuales y los que se describen en las proyecciones de cambio climático para este
siglo en todas las regiones del mundo.

ENTRE -LUGAR ES. Las fronteras domésticas 27


Leyenda
- --·¡ Barrios Madr1d
Puntos de referencia
• Transecto s urb ano!!
8 Es1ac1onu AEMET

Isotermas nocturnas-julio 1985


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Isotermas nocturnas-julio 1985
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Leyenda
Barrio& Madrid

• Transectos 1.H'bano& 2015

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Isotermas nocturnas-julio 2015


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Proyecto MODlf' ICA·


~; g. l O. Isotermas noctu rnas (•C ) en Mad r; d , 11 de julio de 198 5.
~ ;g. 11. Isotermas nocturnas (•C) en Madr;d, 15 de iul;o de 201 5.

28 DISE=:ÑO AM BI E=:N TAL V E=:FKIE=:NC IA i:::Ni:::RGÉT ICA


La aport ac ión de los espacios intermedios
A continuación, se reseñan dos investigaciones realizadas en la Escuela Técnica
Superior de Arquitectura, de la Universidad Politécnica de Madrid, relacionadas
con los temas abordados y que pueden servir para establecer pautas de diseño y uso
para los espacios protagonistas de este texto.

Criterios de adaptación al cambio climático para los espacios intermedios

Los espacios intermedios presentes en la escala urbana local son claves para
combatir los efectos del cambio climático, pues gran parte de ellos se localizan en
ámbitos donde estos efectos se harán más evidentes y donde mayor cantidad de
personas sufrirán sus consecuencias.

El Informe Mundial sobre Asentamientos Humanos de la ONU-HABITAT señalaba


que "con el aumento de la urbanización, entender los impactos del cambio climático
sobre el medio urbano será un aspecto cada vez más importante. Las pruebas están
dando a conocer que el cambio climático presenta desafíos únicos para las áreas
urbanas y su creciente población".4

Con estos antecedentes, en el año 2015 se realizó la guía metodológica Medidas


para la mitigación y la adaptación al cambio climático en el planeamiento
urbano(Verdaguer Viana-Cárdenas et al), que contempla una serie de medidas
específicas, agrupadas por áreas temáticas, para combatir los efectos del cambio
climático desde el planeamiento y diseño urbano. Este documento se estructura
dentro de un ámbito multidimensional y heterogéneo estableciendo:

Cuatro medidas marco de carácter transversal, que trascienden el campo del


urbanismo, pero consideradas imprescindibles desde la perspectiva de la
lucha contra el cambio climático. Estas cuatro medidas se enfocan en analizar
los riesgos, planificar las estrategias, comunicar los procesos, y contar con los
ciudadanos para la toma de decisiones.

Doce áreas temáticas que pretenden cubrir el entorno multidimensional del


fenómeno urbano, contemplándolo desde las diversas componentes y escalas
relacionales que lo caracterizan. Dentro de cada una de las cuales se ordenan las
medidas específicas para la mitigación y adaptación al cambio climático. Estas
áreas se agrupan tal y como sigue:

Contexto territorial
i. Relación con los ecosistemas del entorno
Morfología y localización de usos
2. Pautas de ocupación del suelo
3. Distribución espacial de usos urbanos
4. Densidad urbana

[ 4] Resumen ejecutivo del Informe Mundial sobre Asentamiento ~umanos, las ciudades y el cambio climático: orientaciones
para políticas, de UN·HABITAT, l <httpJ/www.unhabitat.org/downloads/docs/GRHS2011_S.pdf> [25 de octubre de 2018]

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 29


Metabolismo urbano
5. Energía
6. Agua
7. Materiales, residuos y emisiones
Movilidad
8. Movilidad y accesibilidad
Contexto urbano
9. Regeneración y rehabilitación urbana
10. Edificación y forma urbana
11. Espacio público
12. Verde urbano

Ocho variables qu e se aplican a modo de categorías a cada una de las medidas


propuestas, ayudando a establecer diversos niveles de interrelación entre las
mismas, que resultan ser -adaptación o mitigación, sostenibilidad, calidad de
vida y salud, tamaño y tipo de municipio, región climática, etc.

- Un conjunto de buenas prácticas extraídas de un conjunto de manuales de


esca la regional y estatal, ordenadas en fun ción también de las áreas temáticas, a
modo de ejemplos de referencia desarrollados en el territorio es pañol.

Como se ha menc ionado anteriormente, las áreas temáticas que se tratan en la


guía metodológica establecen directrices bási ca s y medidas específicas asociadas,
que pueden me jorar el diseño de los espacios intermed ios en cualquiera de sus
tipologías analizadas.

A continuación, se destacan algunas de ellas por su relación directa con el diseño de


los espacios intermedios. Por ejemplo, en el área temática "} Distribución espacial de
los usos urbanos", el objetivo fundamental es el fomento de la multifuncionalidad,
la diversidad y la mezcla de usos urbanos, creando entornos complejos y mezcla de
usos, medidas que incrementan la eficiencia energética global y pueden disminuir el
consumo de recursos. Estas acciones se pueden implementar en los espacios intermedios
públicos, es decir, en calles, plazas, espacios de convivencia, zonas verdes, etc.

Las áreas relacionadas con el metabolismo urbano -"5 . Energía" ; "6. Agu a" y ''].
Materiales, residuos y emisiones"- también son interesantes para traba jar desde estos
espacios, pues plantean integrar dicho aspecto co mo uno de los temas principales en
el diseño, estableciendo medidas para que la actividad urbana se realice con el menor
co nsumo de energía, agua y recursos materiales, reducie ndo los residuos generados
y tendiendo a cerrar localmente los ciclos. Algunas de las medidas específicas que se
destacan en estas áreas se centran en promover la efici encia, fomentando el uso de
energías renovables y los beneficios bioclimáticos de la ciudad existente; y creando
microclimas de calidad ambiental en el entorno de las edificaciones, adaptados a las
condiciones climáticas de cada zona. Otra medida importante es el uso efici ente de
materiales, promoviendo la utilización de materiales ecológicos y estimul ando la
reducción, reutilización y reciclaje de los residuos.

30 DISEÑO AMB lt:NTAL Y Ef'.IClt:NCI A ENER G~T ICA


La aportación de los espacios intermedios
El área temática "9. Regeneración urbana" contempla acciones sobre el tejido
urbano existente, mejorando la vitalidad urbana y la calidad de vida de las personas
que viven en la ciudad consolidada mediante operaciones de recualificación,
revitalización, rehabilitación y reciclaje del tejido urbano. En este sentido, los
espacios intermedios de la ciudad consolidada tienen gran potencialidad de mejora
para adecuarse a las nuevas neces idades del siglo XXI.

El área temática "10. Edificación y forma urbana" posee unos objetivos


concordantes co n todo lo expuesto en este capítulo, pues plantea la adaptación de
los espacios exteriores, la nueva edificación y la existente, a criterios bioclimáticos
y de habitabilidad, considerando aspectos como la orientación, las posibilidades
de aprovechamiento de la radiación solar y de la sombra, de la iluminación y la
ventilación natural, etc. Todas ellas, estrategias utilizadas en los es pacios intermedios
de los ej emplos de arquitectura tradicional descritos prev iamente.

El área temática "i i. Espacio público" se centra en el diseño y uso de los es pacios
intermedios de este tipo. Tiene co mo directriz básica establecer el espacio público
como ej e de desarrollo de la ciudad, adaptando los espacios urbanos -existentes
y de nueva creación- a los criterios bioclimáticos y de habitabilidad. Entre otras
medidas específicas plantea el aprovechamiento de su potencial como sumideros
de C02, la adaptación de su uso a la evolución del clima local, o la reducción de la
impermeabilización de las superficies para incrementar la prese ncia de vegetación
y favorecer la continuidad del ciclo del agua.

Por último, es interesante mencionar el área temática "12. Verde urbano", cuya
direc triz básica se centra en el incremento de la biodiversidad y capacidad de
regulación climática y de sumidero de carbono de las zonas verdes, muy presentes
en es te tipo de espacios intermedios de tipo público, pero tambi én en los de carácter
más privado, a través de la inserción de vegetación en patios, fachadas, cubiertas
verdes, etc., fomentando la creación de redes de espacios libres.

El resto de las áreas temáticas de la guía metodológica también influyen, de forma


direc ta o indirecta, en el diseño de los espacios intermedios, pues en muchas
ocas iones están interrelacionadas unas con otras, y lo que se trata desde un ámbito
particular influye en escalas de orden mayor o de forma transversal y viceversa.

La influencia del fenómeno de la isla calor urbana

Uno de los efectos derivados del cambio climático, según el Quinto Informe del
Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, IPCC, es que los
fenómenos extremos se sucederán con mayor frecuencia. Entre ellos se incrementará
el riesgo de olas de calor que "serán más frecuentes, y esa tendenci a se ha venido
constatando en los análisis que se han realizado sobre los datos observados
históricamente" . Este efecto se verá agravado, además, por la prese ncia de la isla
de calor urbana, sobre todo en las grandes ciudades. Este es un fenómeno por el

ENTRE-LUGARE S. Las fr onte ra s domésticas 31


Leyenda
O Transectos urbanas 2015

• E5taticnes AE1\1ET

Isotermas nocturnas~jullo 2015


15 julio 2015
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Isotermas nocturnas-Julio 2015


15 jullo 2015
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Proyect o M OD lf'I CA ,
¡:: 1g. 12. lsolermas noctu rnas. °C. en el barrio de Las Rejas. Mad rid. 201 5.

32 DISEÑ O AMBIENTAL V Ei=ICIEN C IA ENER G~TICA


La aportació n de los espacios intermedios
cual las áreas edificadas del centro de la ciudad poseen una mayor temperatura que
las zonas menos urbanizadas de la periferia. Esto es debido, entre otros factores , al
progresivo avance de la urbanización, que provoca la sustitución de la superficie
natural y vegetal por el tejido edificado, mucho más artificial izado. Por este motivo,
las superficies de las ciudades absorben mayor cantidad de radiación solar y esta
circunstancia, unida a otros factores antropogénicos relacionados con la actividad
urbana, producen un aumento en la temperatura del aire y, en co nsecuencia,
una elevación de la temperatura local. Se puede hablar en este sentido de una
modificación del microclima urbano, que afecta a las condiciones de confort en el
espacio exterior y al co mportamiento energético de los edi ficios y, por tanto, a la
calidad de vida de las personas.

La evolución de la isl a térmica está ligada al cambio climático y al crecimiento


acelerado de las ciudades, provocando una variación de las condiciones climáticas
en las diferentes áreas que la conforman. Entre ellas, las correspondientes a los
espacios intermedios en todas sus tipologías, sean de carácter público y privado.

Durante el desarrollo del proyecto MODIFICA, Modelo predictivo del comportamiento


energético de edificios de viviendas bajo condiciones de isla de calor urbana (ABIO,
2017) se pudo comprobar la evolución y expansión de la isla térmica en la ciudad de
Madrid en los últimos treinta años, concretamente en el periodo comprendido entre
los años 1985 y 2015. Esta no se ha generado de manera homogé nea en el ter ritorio,
estando ligada al aumento continuo de la ocupación del suelo -por habitante y por
vivienda- en la Comunidad de Madrid.

Las mediciones realizadas en 1985 permitieron obtener una primera información


sobre su co nfiguración y caracterización. Se pudo observar un gradiente decreciente
de temperaturas que discurría desde el centro de la ciudad - 28,6 ºC- h asta las
áreas periféricas - 24,6 ºC-, registrándose diferencias de temperatura de hasta 4 ºC.
La causa, como se h a explicado anteriormente, es la propia inercia térmica de la
ciudad, debida, en parte, a la transformación de suelos naturales y permeables en
suelos urbanos, asfaltados en su mayoría y, por tanto, mucho más impermeables y
con menor coeficiente de albedo, lo que supone una mayor capacidad para absorber
la energía en forma de calor.

En el mapa de isotermas nocturnas del año 1985 se puede comprobar la influencia


de una importante masa de vegetación en la zona noroes te de la ciudad,
correspondiente al Monte del Pardo, cuyos efectos se canalizan por la vaguada del
río Manzanares. También cabe resaltar la prese ncia del Parque del Retiro, ubicado
en el centro de la ciudad, y cuyos efectos refrescantes generan una diferencia de
temperaturas con los barrios limítrofes de más de 3 ºC.

Sin embargo, los datos recogidos treinta años después, durante el desarrollo del
proyecto MODIFICA, muestran una relac ión directa entre los desarrollos urbanos
de Madrid, en la prime ra década del siglo XXI, y las variaciones de temperaturas
observadas en diferentes puntos de la ciudad respecto al año de referencia, 1985.

E::NTRE::-LUGARE::S. Las fronteras domésticas 33


Se observa el incremento de temperatura y los foco s de calor, así como el aumento
en extensión del fenómeno, ligado a las áreas de mayor transformación de suelo,
aunque sigue destacando la presencia del Parque del Retiro como área refrescante
en el centro de la ciudad. La cuestión que se plantea es definir los factores urbanos
que han tenido mayor influencia en esta modificación del clima de la ciudad de
Madrid durante el periodo es tudiado.

Para ello se realiza un estudio en detall e de las áreas que han variado en mayor
medida su situación climática respecto al año de referencia, como es el caso del barrio
de Las Rejas, perteneciente al distrito de San Bias, al este de la ciudad de Madrid.

Al realizar el análisis de la evolución de los usos del suelo desde el año i985 al 2015
se observó una clara sustitución de áreas naturales o agrícolas por tejido reside ncial e
industrial, hasta colmatar en gran medida la superficie del barrio. Los mayores focos
de calor se detectaron en áreas relacionadas con las grandes playas de aparcamiento
asociadas a los centros comerciales de la zona y a los tejidos de mayor densidad e
incremento de la artificialización del suelo, sin ape nas presencia de vegetación en
call es y ed ificios. Sin embargo, se observa una reducción de la temperatura según
van apareciendo los te rrenos más naturales o con me nos densidad edificatoria.

Estos datos ponen de manifiesto la relevancia de la influencia local de la isla de


calor y su relación con la estructura de la trama urbana y el diseño de los espacios
intermedios, tanto públicos como privados. Según los parámetros obtenidos en
los casos de estudio analizados, las variables más rel evantes en el incremento
de temperatura son los acabados superficiales -tanto en pavimentos como en
fachadas- y la densidad edificatoria. Además, a mayor incremento de la superficie
impe rmeable y artificial con importante presencia de edificaciones, mayor ha sido
el incremento de temperaturas en el periodo es tudi ado, encontrándose diferencias
de hasta 6 ºC. Esto pe rmite apreciar el aumento sistemático de las temperaturas a
medida qu e la superficie natural ha ido sustituyéndose por superficie asfaltada.

El rediseño de los espacios intermedios puede considerarse una oportunidad para


me jorar es ta situación, potenciando las estrategias tratadas en el punto anterior,
como la presencia de vegetación, suelos permeables capaces de retener el agua
durante más tiempo, colores claros, pavimentos frío s, potenciación de la ventilación
natural, control de la radicación solar, tratamientos de las fach adas y patios de los
edificios, etc. Todas ellas atenúan el efecto de isla térmica, abriendo las posibilidades
de mejora del clima urbano, la disminución de los efectos de las olas de calor y, por
tanto, el aumento de la calidad de vida de los ciudadanos.

34 015['.:ÑO AMBlrnTAL y ¡::r:1c1rnc1A rnrnG~TICA


La aporta c ión de los espacios intermed ios
CONCLUSIONES

A través de los ejemplos descritos se han podido observar diferentes formas de


utilización de los espacios intermedios como elementos de acondicionamiento
del interior de las edi ficaciones y de los espacios exteriores aledaños a estas. El
conocimiento y control del clima es un elemento común y constante en este tipo de
intervenciones, base del diseño del conjunto de la ciudad tradicional.

En los casos de la casa típica de Lagartera, o del conjunto palatino de La Alhambra, la


relación con el espacio exterior se reduce si las condiciones climáticas son adversas,
volcándose el diseño hacia el interior a través de los distintos espacios intermedios,
creando una secuencia a modo de filtro climático. Una sucesión de zonas que se
estructura funcionalmente desde lo más público a lo más privado, pero que a su
vez actúa en términos de control ambiental, con el objetivo de alcanzar el confort.

En el contexto urbano actual, con los problemas ambientales presentes y los que se
producirán debido a los efectos del cambio climático y al propio diseño y d esarrollo
de las ciudades, los espacios intermedios, en sus diferentes escalas y tipologías,
se presentan como una oportunidad para mejorar el confort de unas urbes cuya
tendencia es a estar cada vez más pobladas. Por tanto, son espacios, sobre todo
los existentes en la ciudad consolidada, con gran neces idad y oportunidad para
ser repensados, donde el diseño urbano y arquitectónico no solo debe tener como
objetivo su mejora estética y funcional, sino también la mejora de la calidad de vida
y la salud de los ciudadanos.

ENTRE·LUGARES. La s fronteras domésticas 35


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36 DI SE ÑO AMBIENTAL Y EFI CIENCIA ENERG~T ICA


La aportación de lo s espacios intermedios
EMILIA ROMÁN LÓPEZ

Doctora arquitecta desde 2014 por la Universidad Politécnica de Madrid, UPM. E::n la
actualidad es Pofesora Asociada del Departamento de Urbanística y Ordenación del
Territorio de la E::TSAM, con docencia tanto en materias de grado, como en el Máster en Medio
Ambiente y Arquitectura Bioclimática de la UPM . Forma parte del Grupo de Investigación
en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad, GIAU+S, de la UPM. Focaliza sus estudios,
investigaciones y proyectos en la arquitectura bioclimática integrada en su medio ambiente,
así como en la rehabilitación urbana integral. Ha participado en diversas publicaciones y
en la coordinación y docencia de cursos de postgrado y seminarios sobre estas cuestiones,
impartidas en colegios profesionales y en universidades nacionales e internacionales. E::s Jefa
de Redacción de la revista Cuadernos de Investigación Urbanística, y socia del estudio de
arquitectura cc6o desde su fundación en 199\).

E~JTRE·LUGARES. Las fronteras domesticas 37


38 CALL['.:S INTrnlOR['.:S
['.:ntre la casa y la ciudad
CALLES INTERIORES
Entre la casa y la ciudad

Magda Maria Serrano


ETSA Barcelona

En algunas ciudades existen pasos alternativos a las calles, caminos que se


encuentran den tro, o entre los ed ificios, que permiten conectar peatonalmente dos
o más vías de tráfico rodado. Estos espacios intermedios y su particular si tuación,
a caballo 'entre la casa y la calle', posee n algunas características que los iden tifican
como una vía pública: fach adas urbanas, pavimentos resistentes, iluminación
pautada, mobiliario ex terior, escaparates, terrazas, comercios, sedes institucio.nales
o porterías de viviendas. Pero, por otro lado, su singular atmós fera, generada por
una particular es paci alidad y una iluminación natural difusa, su desvinculación del
bullicio urbano y su carácter reservado nos permiten encontrarnos al abrigo del
exterior, sintiendo que estamos en la ciudad pero sin estar en ella.

Algunos de estos pasos se despliegan excava ndo las plantas bajas de los edificios de
una mi sma manzana, construyendo vías, unas veces de trazado ortogonal y, otras
de recorrido laberíntico, que bucean en las entrañas del volumen ed ificado llegando
a ocupar los patios interiores. Otros pueden generarse como pasos peatonales que
atraviesan patios de manzana y discurren entre viviendas de baja altura. También
so n el resultado de la cobertura del espacio liberado entre edificios, formando
una suerte de calle cubierta que se genera como parte de una misma operación
es tratégica. Pero estos pasajes peatonales pueden aparecer, a su vez , como fruto de la
apertura pública de un conjunto histórico recintado de una cierta envergadura que,
con el tiempo y la diversificación de funciones, ha facilitado el acceso ciudadano
permitiendo el tránsito por su interior.

Su carácter intermedio confiere a estos espacios significado de diversos registros.


Uno de ellos es el derivado de su utilización como paso alternativo a la calle. La
propia palabra, pasaj e, ya determina su principal característica: la transitoriedad.
Una cualidad vinculada al es pacio y al tiempo que, aplicada a la arquitectura,
co nlleva la transición en tre dos lugares separados por una cierta distancia. Por otro
lado se encuentra su voluntario aislamiento del ajetreo ciudadano, el tráfico rodado,
la contaminación y el ruido; un atributo que posibilita una serie de actividades
que requieren unas co ndiciones determinadas y una calidad ambi ental es pecífica.

ENTRELUGARES. Las fronteras domésticas 39


i:,g. 2. Plano de s1luac
' .1on
, de 1os acluales pasa¡es en el d'5lnlo de e 'ulal Vella de Barcel ona.

40 ¡::CALL¡::s INTrn1op¡::s
ntre la casa y la ciudad
Igualmente cabe destacar su carácter 'invasivo', pues una calle interio r implica la
penetración de la esfera de lo público en áreas reservadas, por regla general, a la
esfera de lo privado. Las plantas bajas de los edificios, los interiores de manzana
o los patios y jardines centféi'les de los recintos conquistan su particular desarrollo
espacial al terreno de la privacidad. Esto se vincula a veces a su implícito carácter
especulativo debido a su origen derivado de la eclosión del sistema económico
liberal del siglo XIX, pero también al aumento de poblac ión de las ciudades, como
co nsecuenc ia de la industriali zac ión.

Estos lugares son, por tanto, no solo itinerarios de tránsito, sino entornos de comercio,
intercambio, información, distracción y sociabilización; o también vías interiores
de manzana que articulan viviendas que colmatan el espacio libre, aumentando la
densidad edificatoria. Finalmente, el hecho de que las características constructivas y
compositivas de estos pasajes emulen, por un lado, el carácter anónimo de las calles
o articulen, por otro, órdenes clásicos es tructurados en altura, crea al usuario la
ilusión de transitar por vías con fachadas urbanas o de recorrer espaciosos salones
comunitarios, dentro de una suerte de interiores palaciegos abiertos al cielo o con
el techo de cristal.

SITUACIÓN ESTRATÉGICA

Por regla general, este tipo de calles interiores suelen situarse en las zonas más
céntricas de las ciudades. Al estar saturados los frentes urbanos de las plantas bajas
de los edificios por negocios o instituciones, la construcción de estos pasajes esponja
los recorridos por el te jido compacto heredado de la ciudad medieval, amplía de
manera notable la superficie comercial y los escaparates abiertos al público, y
ofrece itinerarios alternativos o bolsas ajardinadas en sectores con mucha densidad
edificatoria y escasez de espacios libres. En Berlín, por e jemplo, los pasajes se
situaron inicialmente en tre la Friedrichstrasse y Unter den Linden; en París, en
el perímetro entre el Pala is-Royal y los bulevares de sus alrededores (fig. i); en
Londres, entre Picadilly, Strand y Oxford Street; en Milán, en la Piaz za del Duomo
y aledaños ; o en Moscú, en la misma plaza Roja.

Christopher Alexander afirma que estas calles interiores aparecen en sectores


donde existe una alta densidad urbana y los edificios no liberan el espacio razonable
para la actividad pública exterior. Pero otro factor imprescindible para entender
la existencia de los pasajes es el clima frío , cuando la circulación al aire libre es
difícil debido a las bajas temperaturas (Alexa nder et al., i980). Algunas de estas
infraestructuras se conciben como espacios preservados de la intemperie destinados
a que los peatones puedan tener acceso a establecimientos o instituciones. Así
se convierten en paseos cubiertos protegidos de las inclemencias del tiempo,
conjugando actividades diversas y formando una suerte de 'comunidades urbanas'.
Un modelo que, en la actualidad, sigue vigente prioritariamente en países con una
climatología extrema.

ENTRELUGA RES. Las fronteras domésticas 41


Barcelona:
¡:,g. 3. Pasa1e Bacardí.
J:ig. 4. Pa so in terior del recinto de la Escue ia Industrial.

Sin embargo, en ciudades de climas benignos situadas en el sur de Europa,


Norteamérica o Latinoamérica, también existen este tipo de pasos interiores que, a
imitación de sus homólogos parisinos y centro-europeos, se ubican especialmente en
los centros urbanos. En Barcelona (fig. 2), por ejemplo, a mediados del XIX, aparecen
algunos pasajes concentrados en el entorno de la plaza Real: los de Bacardí (fig. 3),
Madoz, de la Pau, del Rellotge y del Credit, entre otros, se construyen de manera
simultánea a las primeras casas del Ensanche (Gómez Escoda, 2013). Décadas más
tarde, con finalidades no especialmente comerciales, se abren al público algunos
interiores de recintos históricos, generando pasos ajardinados como el del antiguo
Hospital de la Santa Creu, la Casa de la Caritat, el convento de Sant Agustí Vello,
en el Ensanche, la Escuela Industrial (fig. 4), constituyendo una suerte de oasis que
oxigena las densas tramas urbanas.

Un caso paradigmático es el de Santiago de Chile, una de las ciudades que


concentra un mayor número de galerías y pasajes e n pocas manzanas d el centro
urbano. Su apertura empieza a mediados del siglo XIX imitando, como tantos
otros municipios, las operaciones llevadas a cabo en París y Londres, pero aumenta
considerablemente a partir de i 930, gracias a la labor del arquitecto austríaco Karl
Brunner. Este propugna una reforma del centro histórico de Santiago destinada a
descongestionar su tráfico m ed iante la urbanización del interior de las manzanas,
con la prolongación de las calles existentes a través de pasajes abi ertos o galerías
cubiertas. Estas operaciones modifican las lógicas de ocupac ión y uso del suelo

42 CALLES INTERIORES
Entre la casa y la ciudad
instauradas en el modelo de la éuadrícula fundacional y, a la vez, permiten la
mejora de los edificios, que adquieren un mayor número de fachadas, mejor
ventiladas y aso leadas (Rosas y Hermosilla, 2018). Esto conlleva una mutación
morfológica del centro de la ciudad, acaecida entre 193º y 1960. De un total de
110 manzanas se transforman 53, con lo cual el trazado fundacional aumenta
un 60% la superficie de suelo urbano peatonal (Rosas, 2006; Rosas e Hidalgo,
2016). Brunner impulsa así la renovación de la manzana ce rrada, promoviendo su
apertura, eficiencia y de nsificación.

PENETRACIÓN Y MODl!=ICACIÓN DE LA MANZANA

Los pasajes aparecen a finales del siglo XVIII en París, pero su eclosión se produce
a partir de 1850, y sigue a lo largo de la primera mitad del siglo XX en muchas
ciudades europeas y americanas. Algunos se construyen coincidiendo con la reforma
de todo un sector urbano, de manera que las viviendas o edificios colindantes y los
propios pasajes o galerías se constituyen como un conjunto unitario.' Pero en su
mayoría, es tas calles interiores son fruto de la penetración de un tejido existente.
Su articulación en los bajos de los edificios y en los patios interiores demuestra
que es posible modificar la lógica interna de las manzanas, sean o no regulares,
construyendo espacios distintos que se encuentran a caballo entre la casa y la ciudad.
En esta modificación hay una negociación entre la producción arquitectónica que
se abre paso, y la arquitectura preexistente, contenida por regla general en la corona
exterior de la manzana. En los pasajes al aire libre con viviendas alineadas aparecen,
por regla general, los órdenes tipológicos de las casas-patio entre medianeras,
tan extensivamente utilizados en el desarrollo de las ciudades tradicionales. En
Barcelona, por ejemplo, los pasajes de viviendas unifamiliares que colonizan los
interiores de manzana del Ensanche Cerdá siguen directrices paralelas a las calles
adyacentes. En Latinoamérica, y más co ncretamente en Santiago de Chile (fig.
5), se extrapolan las tipologías genuinas de las primigenias arquitecturas rurales
del colonialismo español dentro de manzanas coronadas por edificios en altura
que han crecido 'contra-natura', a imitación de los centros occidentales, un tema
profusamente desarrollado por José Rosas ( 1985)

En su mayoría, las intervenciones de carácter comercial que estructuran estos nuevos


espacios arquitectónicos, situados en manzanas existentes, son concordantes con el
orden lógico de la trama urbana que las contiene, siguiendo las directrices marcadas
por el parcelario (fig. 6). Tal es el caso de la Lower Arcade de Bristol, la Galerie
du Commerce de Bruxelles, los Passages des Panoramas, Jouffroy, Grand Cerf o
Vendó me de Paris, el Passage de l' Ague en Lyon, las Lowther, Burligton o Piccadilly
Arcade de Londres, o el Sillem's Bazar de Hamburg, entre muchos otros.

[ 1] Tal es el caso de la Galleria Vittorio Emanuele en Milan. la Royal Opera Arcade en Lo ndres. el Passage de l'Opé ra
de París, la Galleria Colonna de Roma o el Tergeste o en Trieste. t.n Barcelona, casos si milare s pero a otra escala, son los
pasajes del Comerc; o Bacardí.

ENTRE LUGARES. Las fronteras domésticas 43


5

"ig. 5. Man zanas de l centro de Santiago de Chile, 1885 .1915, 1930·1960, 1970·1984.
"ig 6. Plano del centro de Leed s. Thort on's Arcad e. Oueen's Arcade. Grand Arcade.
"'g. 7 Plano del centro de La l-la ye Passage.

44 CALLES INTERIORES
En t re la casa y la ciudad
Sin embargo, en algunos casos, la·construcción de pasajes o galerías modifica la
lógica formal y estructural de las manzanas. Especialmente durante el siglo XIX,
el dominio del desarrollo técnico posibilita unas operaciones arquitectó nicas
que tienen como finalidad la magnificación de un nuevo modelo económico que
potencia la rentabilidad del suelo de la ciudad y, al mismo tiempo, escenifica el auge
de la nueva clase social burguesa. La trama urbana, entonces, solo representa un
orden general de referencia que será interrumpida, en parte, por unos organismos
espaciales más autónomos . Es el caso, entre otros, del Passage Pommeraye en
Nantes, que ocupa uno de los ángulos de la manzana y, penetrando en el interior
desde la esquina, extiende dos brazos hasta dos calles más, imponiendo un
recorrido diagonal que nada tiene que ver con la ortogonalidad de las parcelas. O La
Haye Passage (fig. 7) que extiende, primero, dos y, posteriormente, tres brazos que
colonizan diagonalmente los patios interiores de dos manzanas.

Una vez atravesada la corona exterior de viviendas, siguiendo o rompiendo las


directrices morfológicas del contexto urbano, estas intervenciones aprovechan el
vacío de los interiores de manzana para desplegar formas diversas, introduciendo
elementos que llegan a contradecir la lógica geométrica de su perímetro contenedor,
adquiriendo muchas veces una absoluta autonomía formal y espacial. En su trazado
aparecen diagonales, curvas, rotondas o elipses, que se desarrollan en el espacio
libre central de la manzana. Sus componentes geométricas y sus características
espaciales y compositivas se desvinculan también de la pauta tipológica de las
estancias superiores que forman parte de las edificaciones de borde, que se ven
obligadas a convivir, a veces de manera natural, pero otras veces, traumática, con
estos interiores formados · por galerías o pasajes cubiertos de recorrido peatonal
público. La desaparición o sustitución de las paredes de carga en las plantas
inferiores facilita la supresión del muro como delimitador del espacio privado,
convirtiendo el perímetro en un contenedor de actividades públicas y facilitando la
irrupción del itinerario en el interior de la manzana como sistema complementario
a la trama de las calles.

ESPECl!=ICIDAD ARQUITECTÓNICA Y CUALIDADES AMBIENTALES

La particular puesta en escena de estas ca lles interiores juega un papel fundamental


para que la experiencia del recorrido y de las actividades vinculadas a él sean
especialmente sugestivas. Con el fin de converti rse en itinerarios alternativos a las
vías urbanas, sus características estructurales, constructivas, estéticas y atmosféricas
deben adquirir unos componentes y escalas que los distingan espacialmente del
resto de calles de la ciudad. En este sentido resulta pertinente observar como,
según los dist intos idiomas, los términos que designan estos pasos intermedios se
identifican a veces con una determinada tipología espacial o con unos elementos
arquitectónicos concretos que les atribuyen una particular imagen: arcada, bazar,
boulevard, columnata, corredor, paso a través, ga lería, hall, pasaje, stoa o camino.

ENTRE LUGARES. Las fronter as domésticas 45


8 9

10 11

i= 1g. 8. Tipol ogía del 'Bazar' Royal Arcade. Newcaslle


~1g. Q. Tipología de la ·Ga lería'. Lancaster Aven ue. M an ch ester.
i= 1g. 10. T1 po logia d e l 'Pasa1e' . Passage des Prin ce s. Paris .
i= 1g. 11. Tipología del 'f.lall' Galleria Ma wn1. Génova .

46 CALLES INTERIORES
Entre la casa y la ciudad
12 13

14 15

i:ig. 12 . Acceso al Pasaje de la Pa z. Ba rce lona.


l' ig. 13. Acceso a The Arcad e. Londres.
i:1g. 14 Galería gótica de l clau stro del antiguo convent o de Sant Agustí Ve ll . Barcelon a.
l'1g. 15. Hei ligenkreu zerho f. Viena. s. XV III.

ENTRE LUGARES. Las fronteras domésticas 47


Sin embargo, a pesar de la variedad 'tipológica' con la que son descritos, la definición
'canónica' que de estos pasos hacen algunos tratados se acerca más a la de una calle
cubierta por estructuras vidriadas, bordeada a ambos lados por filas de comercios,
oficinas, ateliers o locales disp(Jestos de manera que facilitan la organización de
un conjunto de piezas abiertas al transeúnte (Geist, 1982). Aun así, son muchos
y muy variados los tipos de es pacios que cumplen esta función y que no están
forzosamente vinculados a una finalidad especulativa. Son distintos los pasos que
se producen dentro de las plantas bajas de los edificios, los pasajes acristalados del
siglo XIX, o los recorridos por los patios o jardines interiores de recintos históricos.

Los primeros pasajes comerciales que aparecen en el mundo occidental aplican


sistemas compositivos. clásicos. El elemento ilusionista de estas arquitecturas
'teatrales' es la traslación, a otra escala, pero con una percepción similar, del espacio
exterior al espacio interior pero con la ventaja de poder imponer la simetría a
ambos lados del recorrido. Son, por tanto, operaciones integrales que, con gran
capacidad escenográfica, enmarcan desde un control compositivo y perspectivo
todas las caras del trayecto: pavimentos, fachadas, escaparates, pasarelas y sistemas
de cobertura. En función de la combinación de estos elementos, el efecto espacial
sería identificable, según Geist (1982), a tres tipologías:

- El Bazar. El recorrido está dominado por cúpulas macizas con linternas circulares
que remiten al efecto espacial del bazar oriental. Ejemplos significativos serían
la Royal Arcade de Newcastle, 1832-1963 (fig. 8); la Royal Opera Arcade de
Londres, 1818; o la Lowther Arcade, también en Londres 1831-1902. Todas ellas
conforman calles con fachadas estructuradas a través de módulos, a simple o
doble altura, pautados transversalmente por arcos de medio punto que sostienen
casquetes esféricos sobre los que se abren linternas circulares.

La Galería. Estructurada de manera tectónica y con todas las plantas ocupadas


por comercios, acentúa la impresión de estar en un espacio interior similar a
un patio vidriado. La Weybosset Arcade de Providence, una construcción de
1827, está interiormente compuesta por piezas ensambladas de metal y cristal
que resuelven los tres niveles de pasos, galerías, escaparates y barandillas,
así como la cubierta a dos aguas. Un caso similar es la Lancaster Avenue de
Manchester (fig. 9), construida en 1873 o los Pasajes Jouffroy o du Grand Cerf
de Paris, entre otros.

El Pasaje. Reproduce las fachadas exteriores en el interior y, aunque su


composición y materiales son similares a sus homólogas urbanas, utiliza el
cristal como elemento de cobertura. En las Galerías St-Hubert de Bruselas,
construidas en 1847, las fachadas se organizan a lo largo de dos tramos de 80
y 90 metros de largo en tres niveles que siguen los correspondientes órdenes
de la arquitectura clásica. La cubierta, en cambio, es totalmente independiente
de las paredes, y se resuelve con una bóveda de cañón construida con metal y
cristal que realza la verticalidad del espacio. Los Pasajes Jouffroy, du Caire, des
Panoramas o des Princes de París (fig. 10), entre otros, también se desarrollan a

48 CALLE::S INTE::RIORE::S
E::ntre la casa y la ciudad
lo largo de fachadas de piedra o mampostería de una o dos plantas y se cubren
con estructuras de hierro y cristal.

Algunos pasajes de mayor envergadura hacen referencia a la majestuosidad espacial


de las galerías de los palacios italianos, pero también al modelo del gran hall. Su
función es análoga a la de las iglesias barrocas: naves longitudinales abovedadas de
gran luz que enmarcan estancias laterales, simi lares a las originales capillas, como
extensión de su propia amplitud, combinando el dominio perspectivo del interior
con la proyección vertical del espacio. En este sentido, la sucesión de mercancías en
los pasajes perdura como algo sagrado, como la extensión lateral de la nave de una
iglesia (Benjamín, 2005). Es el caso de las Galerías de la Reina de Bruselas, d'Orleans
de París, Mazzini de Génova (fig. 11), o la Galería Subalpina de Turín, entre otras.

Igualmente los interiores de recintos históricos recuperados transitan vinculados


estrechamente a las edificaciones que los acompañan, siendo imposible
percibirlos o recorrerlos sin los valores arquitectónicos que los hacen posibles. Sus
cualidades materiales, de escala, ambientales o patrimoniales son determinadas
por la organización de las edificaciones que los rodean y que contribuyen a su
estructuración. Los edificios y el espacio público actúan unidos entrelazando
sus funciones en beneficio mutuo, e intercambian activ idades con proyectos
vinculantes.' En general, una de las características de estos interiores es la
concatenación de pasos a cubierto, estructurados por ele mentos arquitectónicos
que se despliegan siguiendo patrones de repetición formando soportales, porches
o galerías que se abren a claustros o jardines. Estos espacios a resguardo juegan un
papel fundamental en la interacción con las actividades y en la accesibilidad a los
edificios del interior de los recintos. Son, por tanto, dominios 'intermedios' dentro
de los mismos 'espacios de paso interiores' que redundan así el tránsito de la calle
al edificio, doblando la barrera' transitoria entre la ciudad y el interior.

ACCESO E IDENTIFICACIÓN

En todos estos espacios es importante comprobar cómo la ciudad organiza una


entrada, a veces muy solemne, otras veces más discreta, desde la cual se 'anuncia'
el acceso a sus interiores. En la mayoría de galerías cubiertas, calles interiores o
recintos se articula un mecanismo arquitectónico en forma de reja o puerta que
señala el tránsito del ámbito exterior a un espacio de carácter más recogido. A
veces se utiliza un orden gigante, un arco de medio punto a doble o triple altura
o, incluso, un portal organizado en forma de arco de triunfo. Estos elementos
suelen ir acompañados con la rotulación del nombre que identifica a estas calles
interiores y que las distingue como una pequeña comunidad. Algunas adquieren la
denominación de la tipología o de los elementos arquitectónicos que las componen:

[ 2] En Barcelona, por ejemplo, se organiza cine al aire libre en el Pati de les Dones del CCCB (Casa de la Caritat).
conciertos de ve rano en el patio del Hospital de la Santa Creu, fiestas vinculadas al Museo del Chocolate en el clau stro de
Sant Agustí Vello actividades infantiles en el Pati Llimona. Son algunas de las múltiples actividades lúdicas comunitarias
que se adueñan del ambiente. utilizando la arquitectura del entorno com o telón privilegiado de su representación.

ENTRELUGARES. Las fronteras domésticas 49


1-l os p ital de lasoSan ta Creu. Barcelona,
a l recinto. . . d al rec into de 1 1-Jospit al d e la Sa nt a Creu d e Barce lona.
l=1g. 16. Acce mas de acces ibil1da dos pú blicos. Arriba: re corr1 dos públicos y
l=ig. 17. Esqueinales. Abaio: recorr1
íunc 1ones or1g

50 CALLES INTERIORdE~
Entre la casa y la C IU a
[De de rech a a 1Zq werda y de arri ba a aba¡ o]
~ ig. 18. Gal eria Czech. Praga.
~ 'g. 19. P,caddly Arcade. Lond res.
f= ig. 20. Ga lería Maz z1ni . G énova .
~ 'g. 21. Sa lvatore Passage. Mu nich.

t:NTRt:LU GA Rt: S. Las fr o ntera s do mé sti cas 51


El Pasaje (fig. 12), Las Arcadas, El Corredor, etc. Otras, el de la ciudad que las
acoge o el de los espacios públicos que facilitan su acceso: Montpellier Arcade,
Regent Street Arcade (fig. 13), Friedrichstrassenpassage, Galleria del Corso. Otras
adquieren el apelativo de los edificios que las albergan: Passage de l'Opéra, Market
Arcade, Gallerie du Parlement. Y muchas, el de personajes célebres nacionales o
locales : Pasaje de la Re ina, Galleria Mazzini, Galerie Colbert, Passage Lemonnier o
Sillem 's Bazar (Ge ist, 1982). En Barcelona, las Galerías Malda toman el nombre del
palacio del barón de Malda; los Jardines. del Hospital de la Santa Creu, de la original
institución sanitaria medieval ; el Claustro del Convent de Sant Agustí (fig. 14) del
antiguo cenobio; o los pasajes de Permanyer, Pere Calders, Tasso o Sert, de los
personajes célebres que los construyeron o habitaron.

Entradas similares constituyen también el filtro de acceso a los grandes recintos que,
a modo de pasos urbanos alternativos, se han abierto al público. Tal es el caso de las
Hofs vienesas, originarias del siglo XVIII , que concentraban pequeñas viviendas
de dos piezas que iluminaban y ventilaban a través de grandes patios concatenados
(fig. 15). Actualmente se puede acceder a ellos a través de las mismas puertas y en
su interior se han habilitado locales que contribuyen a su perm eabilización, como
peque ños comercios, talleres o restaurantes.

La di sponibilidad de estos espacios hi stóricos de titularidad privada, religiosa,


institucional o militar, recuperados para la ciudadanía, da pie al establecimiento
de caminos peatonales que oxigenan el paseo, evitando así el paso forzoso por
las vías pe rimetrales contaminadas por el tráfico. En París es muy significativa la
recuperación de los jardines del Palais Royal. En Barcelona es paradigmático el caso
del Hospital de la Santa Creu (figs. 16 y 17), que actualmente alberga la Biblioteca
de Catalunya, la Escuela Massana, la Biblioteca del Distrito y otras dependencias
culturales. Al rec into se accede desde la calle del Carmen, a través de una puerta
qu e da paso a un pasaje peatonal, y desde la calle Hospital por otro gran portal que
comunica con un amplio zaguán, que abre directamente a un conjunto de patios
concatenados que se present an como una suerte de oasis en medio del barrio del
Raval. Las alas de los primitivos claustros fun cionan como zonas cubiertas de paso
y desca nso, complementando la vegetación central y la fuente.

Otro caso ejemplar es el antiguo recinto de la Casa de la Caritat, tambi én en el


barrio del Raval barcelonés. En él conviven edificaciones de antaño, como la que
ocupa el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona -CCCB- o el antiguo
teatro convertido en sala polivalente, y construcciones de finales del siglo XX,
como el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona -MACBA-, y la Facultad de
Ciencias de la Información de la Universitat Ramón Llull. Al interior del conjunto
se accede peatonalmente desde la calle Montea legre, la pl az a deis Ángels o la calle
Valldonzella. Puertas históri cas, pa sos cubiertos, zaguanes o pasajes e ntre edificios
son los mecani smos que conectan los programas de las diversas instituciones que
ocupan el antiguo recinto con los dos grandes es pacios libres interiores: el patio de
les Dones y el jardín de Joan Coromines.

52 CALLES INTERIORES
Ent re la casa y la ci udad
TIEMPO DETENIDO/ LUZ CENITAL

Una característica que comparten muchas de las galerías y pasajes construidos ex


novo en los interiores de manzana es la iluminación cenital. La construcción de una
cubierta transpa rente, resuelta con elementos metálicos o de hormigón y piezas
de cristal, permite el filtrado y la distribución de la luz de manera homogénea,
proporcionando unos atributos atmosféricos al espacio que, al carecer de sombras
proyectadas, lo co nvierten en una especie de remanso donde el tiempo se encuentra
detenido. Una situación similar ocurre en los pasajes al aire libre, donde el peso de
la escenografía histórica envolvente, la vegetación compleme ntaria, el agua y la luz
tamizada evocan un tiempo 'congelado', una suerte de 'paréntesis' dentro de una
ciudad moderna acelerada.

En su origen parisino de principios del XIX, la construcción de pasajes y galerías


coincide con el empleo del vidrio y del hierro, con referentes ta n significativos
como el Crystal Palace de Londres. Esto explica su extensa aplicación en las
cubiertas que, en algunos casos, como en la Galería Vittorio Emanuele de Milán son
de dimensiones y proporciones considerables. Entrado el siglo XX, la luz cenital
difusa se resuelve con estructuras de hormigón armado. Entre otros ejemplos, es
significativa la amplia bóveda vaída con nervaduras de hormigón y techado de
piezas de cristal de la Galería Czech de Praga (fig. 18), construida en 1938.

Los pasa jes son, por tanto, un territorio 'experimental' donde poner a prueba
materiales y sistemas construct ivos innovadores, provenientes muchos de ellos de
la inge niería, antes de ser aplicados en edificios públicos o e n viviendas. En algunas
de estas intervenciones las lámparas y elementos emisores juegan ta mbién un papel
esencial en la vivencia y percepción del recorrido. Algunas remiten a las farolas del
alumbrado público, ace ntuando así el carácter urbano del es pacio. Tal es el caso
de la Picadilly Arcade de Londres (fig. 19) y, a otra escala, de las Galerías Malda,
en Barcelona. Otros, como las grandes arañas de cristal suspendidas, recuerdan
es pacios palaciegos, convi rtiendo el interior urbano en un gran hall comunitario.
Ejemplos de décadas anteriores como la Galería Maz zini de Génova (fig. 20), con
grandes lámparas de globos cristalinos suspendidas de las bóvedas acri staladas,
conviven con arquitecturas más recientes, como la que resuelve el Salvatore Passage
de Munich (fig. 21).

En algunos pasajes se colocan espejos, especialmente en las entradas al conjunto,


pero también en el interior de los es tablec imientos. Su presenc ia, además de
sinónimo de lujo, contribuye a extender la simetría de la composición general,
ampliando y multiplicando los ámbitos y realzando todavía más su ambigüedad
espacial. También la luz y el color se redundan con los efectos especulares,
enfati zando unas atmós feras que rozan la irrealidad y que convierten a estos ámbitos
en lugares 'tocados' por la magia. Las particulares tonalidades de las arquitecturas
escenográ ficas de las fac hadas interiores y los patrones que co nforman los mosaicos
de los pavimentos, son ensalzados por la generosa luminosidad del ambiente.
Pero también los materiales y colores de los objetos expues tos en las lunas de los
escaparates qu e, por su cercanía y resplandec iente exposi ción, con taminan todo el

ENTRE LUGAR ES. Las fronteras domésticas 53


l=otograma s de Lo /a. Ja cq ues Demy, I 96L
l= ig. 2 2. Los pe rsonaj e s.
l=1g. 23. Pasa¡e Pommera y, Na ntes.
l=otogramas de l-learofler. C li nt eastwood. 201 0 ,
¡: ¡g. 24. Los pers onaje s.
l=ig. 25 . Leaden hal l M arket. Lon dres

54 C ALL!;S INTi;RIOP!;S
!;ntre la casa y la ciud ad
conjunto, se muestran atribuidos de una particular artificialidad. Como si, por el
hecho de encontrarse en un interior urbano y no estar expuestos directamente a la
calle, falsearan su apariencia.

EL USUARIO DE LOS PASAJES: LE FLANEUR

La atractiva ambigüedad de estos itinerarios interiores ha despertado el interés de


la literatura y el cine, que los han convertido en los protagonistas escenográficos
de argumentos novelescos y acciones filmadas. Algunas de las escenas de la
película Lola, de Jacques Demy, de i961 (fig. 22), transcurren en el fastuoso
Passage Pommeray de Nantes (fig. 23). Tanto el cine como la arquitectura del
pasaje devienen aquí en meca nismos de intermediación capaces de activar un a
percepción del espacio distinta, que nos transporta fu era de la realidad. Pero
también su arquitectura le proporciona al cine un marco espacial continuo que
permite enlaces temporales y situaciones simultáneas, estructuradas en distintos
niveles topográficos y que, de manera analógica, registran distintos niveles de
significación. 3

La escena final del filme Hereafter -Más allá de la vida, 2010-, de Clint Eastwood
(fig. 24), donde se produce el encuentro entre un 'medium' que tiene el don de
comunicarse con los muertos, y una periodista que ha vivido una experiencia cercana
a la muerte en el tsunami de Indones ia de 2004, transcurre también en un gran
pasaje cubierto, el Leadenhall Market de Londres (fig. 25). Un espacio 'intermedio ',
cuyas escenas muestran simultáneamente el exterior y el interior, presentándose
así como una plataforma escénica idónea para la reunión de dos personajes que
han experimentado de formas distintas un estado también 'intermedio', en su caso
entre la vida y la muerte.

Pero estas calles int eriores en forma de galería han es tado especialmente presentes
en algunos ensayos sob re los modos de vida de las ciudades europeas de final es
del XIX. Es en concreto Walter Benjamín quien, a partir de la poesía de Charles
Baudelaire, utiliza los pasajes comerciales de la ciudad de París como escaparate
metafórico del auge de la clase burguesa. Su interés por estos ámbitos de paso obedece
a la convicción de que en ellos se albergan los prime ros espacios de consumo que
identifican el inconsciente colectivo de mediados del XIX. Este universo es descrito
como un heterogéneo conjunto de fragmentos en los que conviven la moda, las
masas, la calle, la prensa, las exposi ciones universales, el tedio, el coleccionismo, la
prostitución, el teatro o la fe ciega en el futuro. La articulación de es tos fragmentos
pretende explicar la comple jidad de la realidad urbana del momento (Buck-Morss,
2001, 82 ).

[ 3 ] La trayectoria biográFica de la protagonista, Lela, también pasa por posicionamientos ambiguos, simila res a los
del pasaje. ~n Nantes, Lela - Anouk Aimée-, una bailarina de cabaret. espera el regr eso de su novio Michel -Jacque~
Harden -, que es el padre de su hijo, y hace siete años que emigró a América con la promesa de vo lver cuando hiciera ·
fortu na. Durante su aus encia, Lela es cortejada por Roland - Marc Michel-, un amigo de la infanc ia, y por el marinero
americano Frankie -A lan Scotl.

ENTRELUGARES. Las fronteras domésticas 55


'I ¡ /1_1 --.
!l

E~t~~~ES INTERIORES
a casa y la ciudad
En este ambiente se erige el Fldneur como figura em blemática de la experiencia
moderna, cuya personalidad, prec isamente, está estrechamente vinculada con la
tipología arquitectónica del pasaj e comercial centroeuropeo (Benjamin, 2005).• Su
nombre condensa términos como paseante, callejero u holgazán, y lleva aparejado
un conjunto de rasgos variopintos: es el personaje indolente, el explorador urbano,
el individuo curtido en la calle.5 Su actividad consiste en callejear sin rumbo ni
objetivo, abierto a las vicisitudes e impresiones que le sa len al paso, un vagabundo
'de lujo' sin ofic io ni beneficio, cuya vida transcurre en una serie de espacios
públicos que se convierten en su verdadera vivienda. De entre ellos, los pasajes son
los que mejor lo representan, tanto a él como a todo el colectivo:

"Las calles son la vivienda del colectivo. El colectivo es un ente


eternamente despierto, eternamente en movimiento, que vive,
ex perimenta, conoce y medita entre los muros de las casas tanto
co mo los individuos bajo la protección de sus cuatro paredes. Para
es te colectivo, los brillantes carteles es maltados de los comercios
so n tanto mejor adorno mural que los cuadros al óleo del salón
para el burgués, los muros con el 'Prohibido fijar carteles' son su
escritorio, los quioscos de prensa sus bibliotecas, los buzones sus
bronces, los bancos sus mueb les de dormitorio, y la terraz a del café
el mirador desde donde contempla sus enseres domés ticos. Allí
donde los peones camineros cuelgan la chaqueta de las rejas, está el
vestíbulo y el portón que lleva de los patios interiores al ai re libre;
el largo co rredor que asusta al burgués es para ellos el acceso a las
habitacion es de la ciudad. El pasaje fue para ellos su salón. Más que
en cualquier otro lugar, en el pasaje se da a conocer la calle como
el interi or amueblado de las masas, habitado por ellas" (Benjamin,
2005, 861 -866).

También el Fldneur es un personaje intermedio. Al igual que los pasajes por los
que deambula, mantiene la posición de intermediario entre el 'vagabundo' y el
'bu rgués', situándose en el umbral de la gran ciudad y la vivienda acomodada. Es
el paseante del siglo XIX, pero podría ser el viajante del siglo XX o el turista del
siglo XXI. Ciudadanos que exploran el mundo urbano del consumidor y ocupan
ociosamente el tiempo, deleitándose con los, a veces, insólitos y absurdos paseos
por las calles de la ciudad, fundiéndose entre la multitud.

[ ~] El personaj e apa rece en Das Passagen·Werk -l::t Libro de los pasajes-, la insólita empresa intel ec tual con la que
Walter Benjamin pretendía crear una filosofía material de la historia del siglo XIX. Durante trece años comprendidos
entre 1 927 y 1 940. año de su suicidio en Por t Bou, Benjamin acumuló los materiales para trazar un panorama inacabado
de los fenómenos sociales d el mundo moderno. Apunte s, notas. referencias. citas, páginas de periódico o comentarios
diseminados, constituyen los documentos de un proyecto donde la vida parisina, a través de registros tan variados como
proy ectos urbanísticos, muebles, poemas, novela s, folletos, fachadas y, de forma decisiva, la presencia de la calle como
una nueva y gigante sca escenografía, formaban parte de un ent rama do destinado a analizar todo este universo social.

{ 5 ] Entre la s fuen tes primarias de las que surge el proyecto están Le paysan de Paris de Louis Aragon; lo mismo
que Bouvard y Pécuchet, la también inconclusa obra d e F=laubert, en la que el autor deseaba incluir un registro de los
episodios más descabellados y heterogéneos tomados de la literatura y la historia de F=ranc ia para ser leídos por sus
personajes prot agonis tas.

ENTR ELUGARES. La s fronteras domésticas 57


- ------ - ----------- ------ --------- ------ -- ---~
[/ ~ gjJ lQJ IQJ !QJ ¡;:¡ i2l [QJ lQ] [QJ [QJ [QJ [QJ BlD <;] ¡

Royal Opera Arcade. Lo nd res.


l'rg. 29. Pl ant a baja de l edificio junto a la medianera.
!= ig. 30. In te rior.

58 CALLES INTERIORES
Entre la ca sa y la ciudad,
DECADENCIA Y VIGENCIA

¿En qué se han convertido hoy los pasajes? ¿Cuáles son las estrategias para
recuperarlos? En muchas ciudades estos espacios han entrado en decadencia
o se han transformado, derivando hacia un 'monocultivo' de funciones o siendo
monopolizados por grandes marcas internacionales. Ya en sus escritos, Benjamín
(2005, 868) preconizaba su deterioro:

"De golpe, fueron el molde donde se fundió la imagen de la


'modernidad'. El siglo reflejó aquí, con arrogancia, su novísimo
pasado. Fue este el último asilo de aquellas maravillas.

A menudo, estos espacios interiores albergan comercios anticuados,


y también los comercios más actuales adquieren en ellos cierto aire
desolado. Es el lugar de las agencias de información e investigación
que allí, en la turbia luz de las galerías superiores, siguen las huellas
del pasado".

Una de las recomendaciones de Christopher Alexander ( i980) para que estos lugares
mantengan su dinamismo es la presencia de asientos y lugares donde detenerse,
pues tos de comida, anuncios, vitrinas o escaparates de los mismos establecimientos
comerciales o de las oficinas que en ellos se encuentran, mostrando la actividad al
transeúnte y, por tanto, extrapolando la.vida al exterior. Esto ya ocurría en el pasado,
pues algunos pasajes y galerías, en paralelo a los establecimientos comerciales,
combinaban funciones relacionadas con la restauración, el ocio, la cultura y el
espectáculo. Cafés, restaurantes, salas de juego, hoteles, círculos artísticos, teatros,
cabarets, cines, gabinetes de lectura, baños, etc., convertían a estos espacios en
'pequeñas ciudades interiores' donde encontrar una amplia oferta de actividades.

Efectivamente, algunos de los pasa jes que mantienen sus atributos en la actualidad
son los que están siguiendo las pautas dictadas por Alexander. De hecho, los ejemplos
más interesantes o los que históricamente han sobrevivido a los avatares del tiempo
son los que ofrecen una 'funcionalidad híbrida', mostrando su capacidad de dar
respuesta simultánea a diversos requerimientos. Existen pasajes donde sólo prevalece
un pequeño puesto de venta en uno o en dos de sus extremos, y el resto de la arteria
es simplemente un paso que conecta calles, a veces situadas a distintas cotas. Y dentro
del cual se producen, a su vez, entradas a los inmuebles situados en el interior de la
manzana. Tal es el caso del Pasaje de les Manufactures, en Barcelona (fig. 26), que tiene
un pequeño bar en un extremo y una parada de flores en el otro. Además de estos dos
polos que activan los extremos de la planta baja de unos antiguos grandes almacenes
textiles, la última remodelación ha incorporado un negocio de restauración que utiliza
el pasaje como 'pasillo interior' para conectar la cocina y parte del comedor, situados
a un lado, con el comedor principal, situado al otro. A escasos metros de distancia, el
pasaje Sert, que también conecta la calle Trafalgar con la calle Alta de Sant Pere, formaba
parte del acceso de servicio a una antigua fábrica de tapices. Su recuperación ha ido
incluyendo pequeños comercios, oficinas, talleres y establecimientos de restauración
que se han instalado en él a lo largo de los últimos años y que han reactivado su uso.

ENTRE LUGARES. Las fronteras domésticas 59


Barcelona:
l=ig. 3 1. Paso interior por e l Palacio de la Virr eina.
l=ig 32 . Pa so interi or por el 1-lo tel C itadines.

El pasaj e Arcadia (fig. 27), también en Barcelona, sería otro e jemplo de esta
diversidad de oferta comercial y de convivencia de funciones: establecimientos de
alimentación, restaurantes, oficinas, librerías , peluquerías o talleres de reparación,
conviven con las porterías de las viviendas que se encuentran en los pisos superiores.
A otra escala, una situación similar se produce en la Gallería Vittorio Emanuele
de Milán. Un modelo de organ ización interna que se aleja de la homogeneidad
de productos y actividades de los grandes centros comerciales o de las cadenas y
franquicias internacionales.

Sin embargo, algunos de estos lugares se caracteriza n por la especialización de


sus fun ciones, por regla general comerciales. De hecho, históricamente se han
identificado los pasajes como precursores de los grandes almacenes y, co n ello,
del come rcio de masas (Benj am ín, 2005). En Santiago de Chile, existe una galería
desarrollada en rampa solo dedicada a establecimi entos relacionados con el
tratamiento del cabello. En Londres y París, entre otras ciudades, la transformación

60 CALLES INTERIORES
Entre la casa y la c iud a d
de algunos de estos pasos interiores ha comportado la aparición de comercios
prácticamente dedicados a la restauración.

CIUDAD-PASAJE

La 'funcionalidad híbrida' se muestra como una estrategia efectiva para reactivar


estos espacios de indudable atractivo. Esto, unido al auge de turismo y a la
recuperación de los centros urbanos de las principales ciudades europeas, ha
propiciado la revaluación de muchos de los pasa jes que, ya a principios del siglo XX,
habían en trado en decadencia. Además de haber instalado pequeños comercios,
bares y res taurantes, las plantas superiores de algunos se han convertido en hoteles.
Y en algunos municipios existe una estrategia global para, además de recuperarlos,
mostrarlos a ciudadanos y visitantes. En los planos de ciudades como París o
Londres, por ejemplo, se han señalizado unas rutas en las que los pasajes y las
calles adyacentes se encuentran enlazados como si formaran parte de un itinerario
continuo.

En ciudades como Santiago de Chile (fig. 28) no han llegado a entrar en decadencia,
conservándose y funcionando de manera activa multitud de pasaj es y galerías
comerciales que favorecen una experiencia distinta de la ciudad. La intensidad de
usos en el interior de las manzanas ha tenido sus efectos exteriores sobre otras
manzanas vecinas, y sobre el mismo centro urbano, que ha acabado peatonalizando
muchas de las calles colindantes, form ando as í un conjunto de vías que combinan
los pasos exteriores con los interiores. Todo el sector se ha convertido en una
especie de 'ciudad-pasaje ' que va conectando, a su vez, avenidas principales, calles
secundarias e interiores de manzanas.

En ocas iones puntua les algunos de estos pasos se producen al recorrer los bajos de
un inmueble. Estos ed ificios-pasaje revalúan así sus cualidades espaciales, facilitan
el acceso a alguno de sus servicios y per miten una mayor per meabilidad urbana.
En Londres, la regularización de las fa chadas del conjun to de la ópera, realizada a
principios del siglo XIX por John Nash, incluye la Royal Opera Arcade (figs. 29 y
30) como parte integrante del proyecto, de manera que posibilita el paso público
por la planta ba ja del edificio y, al mismo tiempo, realiza la función de charnela e n
el encuentro con la medianera del inmueble vecino.

Otro ejemplo sería el Palacio de la Virreina de Barcelona (fig. 31 ), un edificio noble


originario de i 772, convertido e n Centro de Arte, cuyos dos patios concatenados se
sitúan en la enfilada de la puerta principal de acceso desde La Rambla. La reciente
apertura de una segunda entrada desde el callejón trasero, el de las Cabras, facilit a
el tránsito a través de una planta baja que permite descubrir patios y zaguanes, da
paso a estanci as con exposiciones temporales y permite el acceso a unas oficinas
municipales. A esca sos metros de distancia, un gran edi ficio-parking proyectado
por el estudio MBM incluye un esbelto pas aje, parcialmente cubierto, que enlaza
peatonalmente La Rambla co n la calle Cardenal Casanyes para, a la vez, enmarcar

ENTRELUGA RE S. Las fronteras domésticas 61


la visión del vecino campanario de la iglesia del Pi. Y cerca de allí, el edificio que
alberga el Hotel Citadines (fig. 32) también conti ene un pasaje que conecta La
Rambla con la plaza de la Villa de Madrid, dentro del que se sitúa el vestíbulo del
mismo hotel y algunos negocios de restauración.

Estamos, por tanto, ante unos escenarios de oportunidad urbana que, bi en


gestionados y organizados, pueden activar otras formas de percibir y recorrer la
ciudad. Si, además de calles pea tonales, pasaj es, galerías e interiores de recintos, en
los planos de los centros de las ciudades aparecieran las plantas bajas de algunos
ed ificios públicos que ya son transitables o pueden serlo fácilmente, podríamos
constatar que estos tejidos compactos, con una intensa carga histórica y una profusa
presencia de ed ificios singulares como palacios, mercados, igles ias, ayuntamientos
y otros edificios institucionales, son susceptibles de convertirse en una suerte
de 'ciudades-pasa je'. Una red de recorridos alternativos, quizás laberínticos pero
siempre so rprendentes, que revalúan las arquitecturas por las que tran sitan y
dinamizan algunas zonas obsoletas o infrautilizadas. Y donde las cualidades
ambientales de este conjunto de ámbitos intermedi os a caballo 'entre la casa y la
calle ', prevalecen sobre el ruido, la contaminación y la velocidad, contribuyendo así
a recuperar la capacidad de la ciudad de ser un territorio de civilizac ión al servici o
del ciudadano.

62 CA LLES INTERIORES
Entre la casa y la ciud ad
BIBLIOGRAFÍA

ALEXANDER, Christopher et al. ( 1980). Un lenguaje de patrones [A Pattern language.


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de Chile: de l canon republicano a la densidad múltiple ( 1850-2000)". RADU. Revista
Americana de Urbanismo, o: 211 -243.

ENTRE LUGARE S. Las fronteras domésticas 63


MAGDA MARIA SERRANO

Doctora arquitecta desde 1995 por la Universitat Politecnica de Catalunya, UPC. En el período
1998-2003 fue profesora en bau Escala de Disseny, UV, y entre 2000-2006 en la ETSA La Salle
URL. En la actualidad, es Profesora Agregada del Departamento de Proyectos Arquitectónicos
de la UPC. Es corresponsable del Grup de Recerca 1-iABITAR, del Departamento de Proyectos
Arquitectónicos de la UPC, con el que ha comisariado el ciclo de exposiciones REl-iABITAR.
Entre 2011 y 2013 ha desarrollado tanto el proyecto competitivo, La casa, el carrer i la ciutat,
como un estudio sobre Viveros de fmpresas al Barcelones. Autora de numerosos libros
y artículos, ha impartido conferencias en los diversos colegios profesionales y escuelas de
arquitectura de Catalunya. Compagina la docencia e investigación universitarias con la
actividad profesional como socia fundadora de metamorfosi arquitectes.

ENTRELUGARES. Las fronte ras domésticas 65


l= ig. l. D eta lle de ven lan a en la ca sa·es tud 10 d e P. Zumtho r en ~a l d este in.

66 E::SPACIO UBICU O
E::I hipe rlugar de la TI C
ESPACIO UBICUO
El hiperlugar de las TIC

Manuel Cerdá Pérez


- i:;TSA Valencia

"Se sabrá cómo transportar y reconstituir en cualquier lugar el


sistema de sensaciones -o más exactamente de estimulaciones- que
proporciona en un lugar cualquiera un objeto o suceso cualquiera. Las
obras adquirirán una especie de ubicuidad. Su presencia inmediata
o su res titución en cualquier momento obedecerá a una llamada
nuestra. Ya no es tarán sólo en sí mismas, sino todas en donde haya
alguien y un aparato. Ya no serán sino diversos tipos de fuente u
origen, y se encontrarán o reencontrarán íntegros sus beneficios en
donde se desee. Tal como el agua, el gas o la corriente eléctrica vienen
de lejos a nuestras casas para atender nuestras neces idades con un
es fuerzo casi nulo, así nos alimentaremos de imágenes visuales o
auditivas que nazcan y se desvanezcan al menor gesto, casi un signo.
Así como estamos acostumbrados, si ya no sometidos, a recibir
energía en casa bajo diversas especies, encontraremos muy simple
obtener o recibir también esas variaciones u oscilaciones rapidísimas
de las que nuestros órganos sensoriales que las recogen e integran
hacen todo lo que sabemos. No sé si filósofo alguno ha soñado jamás
una sociedad para la distribución de realidad sensible a domicilio".
(Valéry, i928)

VENTANAS EN LA ERA WINDOWS

La historia de la arquitectura es la de la relación entre dentro y fu era, del límite que


da cobijo y confort al ser humano. Pero ese espacio protegido neces itaba de unas
aberturas al exterior que lo comunicaran con él. Puertas, ventanas, y otros sistemas
más elaborados definen las es trategias de gradación entre el ámbito privado y el
público. Dos mundos, interior y exterior, relacionados a través de un límite que,
disciplinariamente, se situaba en el dominio de lo estrictamente material. La mirada
ex istenc ial que se planteó en la segunda mitad del siglo XX permitía abrir un diálogo
nuevo. Ya sea a través de la recuperación de aquellos espacios más tradicionales

ENTENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 67


l=1g. 2. Ó cu lo en la instalación realizada en 2008 por J. Turrell . Mu seo de Art e Contemporá neo de SAN AA, Ka nazawa.

-porche, patio, terraza, tinaos,1 veinats ... - o ya sea a partir de la fresca mirada de
los Smithson hacia esos lugares intermedios que aquí nos ocupan, se buscaba una
manera nueva de 'coser' la vida humana, tan necesaria para la zonificada ciudad
moderna. Sin embargo, hoy aparece una nueva mediación, la de las TIC, un nuevo
espacio 'entre' dentro y fuera, que debemos entender.

Un recorrido cronológico nos recuerda cómo Le Corbusier planteó, con su fenetre


en longueur, un cambio de era entre aquella del muro sustentante de fachada, y una
nueva con este como soporte plástico de otra manera de hacer arquitectura. Una
visión más poética llevó, en Capri, a A. Libera a jugar con la ventana, enmarcando
pictóricamente las imágenes del exterior, exponiendo este en un muro interior. S.
Lewerentz trabaja un simple vidrio sobre un agujero en el muro, haciendo que las
imágenes del entorno se reflejen sobre el edificio, apareciendo 'pegadas' sobre él.
P. Zumthor (fig. i) ubica las ventanas, deslizante por fuera, en el exterior del muro,
a modo de cuadros de una exposición, mostrando imágenes internas y externas.
Finalmente, J. Turrell en Kanazawa (fig. 2) elimina el peso de una cubierta mediante
un óculo plano, donde el mundo exterior, la naturaleza, repite cíclicamente imágenes
a la manera de salvapantallas de un monitor digital.

[1 ] Tina o, forma popular del término 'tinado', recogido en el diccionario de la RA~ .

68 ESPACIO UBICUO
El hiperlugar de la TIC
Todo ello me trae a la memoria el" ensayo de L. Manovich (1999) sobre el entorno
operativo Windows, del que asocia su esencia gráfica a la colocación de múltiples
post-it en pantalla. Anacrónico gesto utilizado para servir a los retos de una nueva era.
Lamentablemente, aún hoy en día seguimos poniendo post-its -perdón, ventanas
y puertas- sobre los edificios intentando definir la relación entre espacio interior y
exterior a la manera clásica, cuando la realidad, tanto dentro como fuera, ya no es la
que era. Si él reclama un modo nuevo de interacción con los dispositivos personales,
la arquitectura debería redefinir ese modo de abrir ventanas - relacionarnos- con
un mundo exterior - físico y virtual- ligado a la aplicación de las TIC. De aquellos
albañiles que aprendieron latín -arquitectos- hemos pasado a los 'nativos digitales'
que saben programar. No solo arquitectos, también usuarios. Ello debería reflejarse
en nuestra arquitectura.

Entonces, ¿por qué no desarrollar un nuevo modo -actual- de relacionar el dentro


y el fuera, el cerca y el lejos? Un nuevo modo que, mediante la aplicación de las
nuevas tecnologías digitales al proceso y la construcción del proyecto arquitectónico,
asuma lo real y lo virtual del mundo. ¿Cómo cambia, material y mentalmente,
nuestro modo de habitar, de relacionarnos, de intermediar, cuando por nuestros
dispositivos discurre toda la información en tiempo real? Estas pequeñas ventanas
digitales que nos acompañan han cambiado la manera de entender la realidad.
Como dijo J. Echeverría (1995), una página web es una casa. Los buscadores de
internet se llaman portales, y la pantalla de nuestros dispositivos son las ventanas
de la misma. Windows se llama así por algo, y en el salón de esta nueva casa digital,
la 'telecasa', siempre hay un menú.

Fue P. Valéry (1928), mientras Le Corbusier rasgaba fachadas, quien anticipó la


aparición de una nueva ' realidad sensible'. Luego, M. Weiser (1991) imaginó una
naturaleza mediada, donde la información llega mediante tecnologías invisibles,
abriendo nuevas ventanas al ciberespacio de Gibson (1983), en el que ya son
posibles las tercas puertas parlantes de Ubik (K. Dick, 1969 ), las paredes digitales de
Minority Report (Spielberg, 2002), o la vivienda de Black Mirror (Brooker, 2011 ). La
reactable' en manos de Bjürk, o el papel electrónico que T. Palacios 3 investiga en el
MIT son realidad hoy, prestos a protagonizar nuestras vidas.

Estamos asistiendo a la aparición de un nuevo espacio arquitectónico correspondiente


al paradigma de la era digital, derivado de la implementación de las TIC en él. La
Inteligencia Ambiental, AmI,• es la nueva compañera de piso. Veamos pues cómo
a partir de esta situación, se están redefiniendo tanto la esencia como los límites

[ 2] Reoctoble es un instrumento musical colaborativo dotado de una mesa de interfaz táctil desarrollado por el Grupo
de Tecnología Musical de la Universidad Pompeu ¡:abra de Barcelona, presentado en 2005.

[ 3 J T Palacios es un investigador español que desarrolla su trabajo en el MIT de Massachussets como profesor de
ingenieria eléctrica y ciencias de la computación, ce ntra ndo su trabaj o en dispositivos electrónicos avanzados ba sa dos
en nuevos semiconductores, especialmente nitruros y grafeno.

[ 4 ] La computación ubicua hoy ha pasado a denominarse Inteligencia Ambiental. ISTAG. "Scenarios for ambient
intelligence in 2010". Tech. Rep. no .. ISTAG, 2001.

ENTENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 69


l=ig. 3. Cartel tipo an un ciando al qui ler de habitac iones.
~ ig. 4 . ~sq uema conceptua l evol ución espacio doméstico.

del espacio arquitectónico, lo interior y exterior, apareciendo un nuevo espacio


relacional, intermediador entre los actores protagonistas de la arquitectura, que
denomino UBICUO.

ESPACIO INTERIOR

Nuestras necesidades han cambiado. En la imagen del cartel de alquiler de un piso


es tándar (fig. 3), vemos cómo hoy, el reclamo de las cualidades de un espacio para
habitar se 'reducen' a su capacidad de es tar conectado a la red. No hace falta ningún
dato más . Es el salto de calidad que se busca en la vivienda actual. Que sea capaz de
conectarse. Si anteriormente las cualidades físicas, dimensionales, de posición en la
ciudad, e incluso económicas, de un espacio, de una habitación eran fundamentales,
hoy han sido relegadas a un segundo término, hasta casi no importar.

Es una situación cada vez menos nueva que ha venido para quedarse. Los es pacios
vivenciales asumen ya la neces idad de conectarse a un lugar virtual , a una red
global, para pertenecer a este mundo, y así formar parte de la ciudad, de una
nueva polis, que es capaz de modifi ca r tanto las es feras más íntimas co mo las
comunes de relación humana. El grupo que habita una vivienda no necesita ya un

70 ESPACIO UBICUO
El hiperlugar de la TIC
salón-comedor para informarse. Ni para relacionarse. Internet ha operado el cambio.
Las personas acceden a contenidos en sus dispositivos en el 'escueto' espacio que
definen unos auriculares o unos cascos de 'realidad virtual ', en un es pacio mínimo
dimensionalmente, pero potencialmente infinito.

Del paradigma de la TV hemos pasado al del PC. Si del esquema central, el fuego, el
hogar, dimos el paso tecnológico al axial de la TV, hoy habitamos ya en el esquema
reticular de los dispositivos distribuidos (fig. 4). No falta mucho para que estos
sistemas los llevemos con nosotros, implementados en nues tros cuerpos. Es así
que del paradigma del PC, aún relativamente joven, estamos a punto de pasar al
paradigma wearable. Gracias a la wifi, el espacio ha mutado. Ahora es grande porque
cabe y se puede visitar todo el mundo, tiene ventanas porque tenemos una pantalla
en nuestras manos, y tiene puerta porque tiene acceso a la red (E cheverría, 1995)·
Es además una gran biblioteca, y tenemos el conocimiento a nuestra disposición
porque Google, Wikipedia o la 'cuñada digital' de N. Negroponte (1995) están ahí,
esperándonos día y noche. La luz, que antes deseábamos natural, es la que ahora,
art ificial, no nos deja dormir. La de la nueva naturaleza de ese 'tercer entorno ',
E3, que propone ). Echeverría (1999), y qu e recoge V. Yerdú (zoo3) en El estilo
del mundo. La vida en el capitalismo de ficción. 5 Esa sucinta pantalla que ilumina
nuestro entorno cercano y única necesaria para satisfacer nuestras neces idades.

¿Será, pues, este el nuevo modelo de espacio, de lugar, anunciando la aparición de


un nuevo modo de habitar, el de la wifi? Y si es as í, ¿dónde estamos, entonces?
¿Cómo nos situamos respecto a él? ¿Dentro, fuera ... ?

"La experiencia (percepc ión) del espacio, consiste así en la tensión


entre la inmediata situación de uno y el espacio existencial. Cuando
nuestra localización inmediata coincide con el centro de nuestro
espacio existencial experimentamos la sensación de 'estar en casa'.
Si no es así, podemos hallarnos 'en camino', 'en alguna parte' o
'extraviados', lost''. (Norberg-S hulz, 1975)

Y nos preguntamos, ¿es necesaria la casa como tal? ¿La casa es ahora la que
conocemos? ¿No es cierto que cada vez más, la red, nuestros dispositivos, forman
parte inseparable de nuestras vidas? Y, el espacio que habitamos, desde ya, es más
el que se genera en la red, el que disfrutamos 'fuera', que 'dentro' de la propia casa.
Si es así, ¿estamos lost, o real mente sucede que también somos, por así dec ir, parte
de la 'nube', estamos ya en todas partes? ¿Somos ubicuos ?

Todo ello nos lleva a pensar que quizá se es té revelando la nueva realidad de
nuestra situación hoy, como personas dotadas de un grado mayor de complejidad.
Una situación que, a su vez, integra ta nto la escala humana como la escala 'casa'. La

[5 ] º'Javier E':cheverría (1999) habla de la ambigua realidad qu e crean los medios y la llama 'el tercer entorno'. de
manera que, en principio, habría un entorno natural (primer entorno), a continua ción creció un entorno cultural y social
cuyas Formas canónicas so n lo s pueblos y ciud ades (segundo entorno) y, ahora, imp eraría un tercer entorno donde los
medios de comunicación[ ...] deciden qué es real y qué no lo es."

ENTENTRE-LUGARES. La s fronteras domésticas 71


casa, ahora también digital, en el sentido de entorno mediado, en el que vivimos.
La persona debe ser entendida ya como un ente múltiple, conformado por el propio
cuerpo, sus implementos - los objetos- y el espacio físico, que a veces coincide con la
casa y a veces con el espacio urbano, y quizá, en realidad, con ambos a la vez. Todos
ellos mediados por la capa de datos, que nos hacen asumir la ubicuidad de existir
y de participar al mismo tiempo del espacio interior, del exterior, y los múltiples
niveles -espacios- intermedios de relación que la información compartida ofrece.

La arquitectura de principios de milenio empieza así a estar viva, asumiendo nuevas


complejidades. Puedeserunobjeto que nos responde proactivamentey que se manifiesta
casi como nosotros mismos, llegando a conocer nuestros gustos y necesidades, siendo
casi un don de nuestra propia persona. En esa nueva relación de tú a tú entre ser
humano y sus objetos digitales, aparece un mundo nuevo lleno de posibilidades, que
afectan tanto a nuestro modo de hacer -sean habitantes o arquitectos-, como a nuestro
modo de sentir y experimentar la arquitectura, el espacio. Quizá el entorno más
propicio para la investigación sea el de la arquitectura residencial, la más directamente
ligada al proceso de habitar. Recordamos algunos ejemplos de vivienda informatizada
que nos muestran el camino que se empieza a trazar.

Desde aquella taza de café que humeante despertaba a Sal cada mañana, ideada por
el propio M. Weiser (1991), quizá la más bella, si no la más cercana tanto técnica
como conceptualmente a lo que tiende este discurso, sería la que planteó S. Pérez
Arroyo (2008). Una construcción inteligente, un 'hiperinformatizado' seno materno
que nos conoce, habla, protege y cuida, que responde modificando sus límites,
colores, texturas, y tamaño, a medida del feliz usuario, como una amable ameba
inteligente. Esta vivienda está cada vez más cerca de ser realidad.

"A medio o largo plazo la electrónica flexible, transparente y de gran


tamaño va a ser muy importante. El papel electrónico permitirá
un sinfín de aplicaciones. Tendremos electrónica transparente
o semitransparente en las ventanas de todos los edificios ... En las
ventanas habrá pantallas de ordenador integradas que indicarán
desde la temperatura exterior, las noticias del día o los mensajes que
acabamos de recibir". (Palacios, 2014)

Por ejemplo, la vivienda que se muestra en la serie Black Mirror (Brooker, 2011)
tiene todos los componentes que hemos descrito. Una célula informatizada que
responde a la persona que la habita, dialogando proactivamente con ella. La casa
no es la protagonista, es una extensión de la persona, un avatar que la ayuda en
su vida diaria. Más que como objeto físico hipertecnológico, se debe entender
como una nueva manera de habitar un entorno, una nueva manera de estar y
activar un espacio para hacer de él un lugar -aceptando esta dualidad clásica-, o
como un entorno mediado, que sirve como receptáculo a nuestra esfera privada y
mediada que implementamos y fusionamos en él. No estamos ya hablando de esas
propagandísticas 'casas inteligentes', ni de la domótica más tradicional. No. Este
nuevo modelo -incluso su formulación económica y productiva- va un par de pasos

72 ESPACIO UBICUO
El hiperlugar de la TIC
más allá y se ofrece tremendamente sugerente y factible. La Computación Ubicua
aplicada a la 'casa' es el modelo que se está investigando y construyendo de modo
transversal, tanto desde el punto de vista arquitectónico como desde el punto de
vi sta sociológico y merca ntil.

Pero no nos dejemos abrumar aún por estas imágenes cinematográficas. Pisemos el
pesado forjado de hormigón bajo nuestros pies y miremos la habitación de opacos
tab iques donde nos encontramos. Analicemos la realidad. El modelo de 'telecasa'
añadió un grado de complejidad, técnica y ontológica a la comprensión de la casa
tradicional, ahora como espacio mediado y a la vez intermed io, como lugar de
tecnologías que abren las puertas del mundo interior al exterior.

"Las telecasas son los hogares que, además de estar conectados


físicamente a su entorno territorial, urbano y cultural, disponen de
conexiones directas con puntos del planeta situados a miles de kilómetros
de distancia. Dichas 'casas a distancia' se superponen a las actuales
viviendas y las implementan tecnológicamente". (Echeverría, 1999)

Su modelo real no es tanto la casa dotada de tecnología, que puede ser necesaria,
evidentemente, sino la propia tecnología que permite habitar un espacio virtual que se
superpone al real, ampliando sus posibilidades. Ese tercer entorno que se superpone
a los dos anteriores sin eliminarlos, resulta clave para entender el nuevo arquetipo.

Volvamos de nuevo a la imagen del principio, aquel ca rtel con la promesa de habitar
una habitación con wifi. Ese espa cio no se materializa físicamente, no tenemos una
imagen real, palpable, de lo que se nos ofrece. No es siquiera una 'habitación con
ordenador', sino más bien un entorno med iado con el que acceder a una nueva
realidad, adaptado a cada persona. Y eso gracias a la tecnología que cada uno lleva
consigo, que es parte de su identidad.

Una identidad que se define múltiple, ya que una misma persona, por eje mplo,
puede gestionar y tener varias 'telecasas ' en internet (fig. 5), es decir, gestionar
diferentes espacios web, para diferentes actividades, públicas o privadas. Y cada
una de ellas, aun estando referidas a un mismo sujeto, gestionadas desde diferentes
ide ntidades digitales, sin aparente relación entre ellas. Esa es la casa - las casas- de
la persona actual (fig. 6 ). Y esa parece ser la ubicación en el nuevo espacio red de
la información : un lugar atravesado por nuevas calles y plazas, y por pasarelas
digitales. Los es pacios intermedios clásicos asu men una dime nsión mayo r y un alto
grado de ubicuidad, abiertos a nuevas posibilidades de uso .

"Las estancias que va mos a ir visitando no están las unas junto a las
otras, ni tampoco encima o debajo. No son pisos ni apartamentos . No
son habitac iones con cuatro paredes, suelo y techo. Son nodos de una
red que interactúan entre sí y posibilitan el funcionamiento de un
sistema doméstico de nuevo cuño ". (Echeve rría, 1995)

ENT ENTRE -LUGAR ES. Las fronteras domésticas 73


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74 ESPACIO UBICUO
El hiperluga r de la TI C
Ahora resulta importante destacar-esta noción de nodo de red. Bajo esta mirada la
arquitectura empieza a diluirse, a perder protagonismo, solidez, concreción. En su
análisis aparece una nueva situación en la que se fusionan lo íntimo y lo común,
donde empieza a desaparecer el 'dentro' y el 'fuera' como catego rías independientes,
y por ello se pone en cuestión la cualidad y significado de esos espacios intermedios
que antes los relacionaban de manera meramente física.

"La infraes tructura de los actuales domicilios está siendo transformada


profundamente, posibilitando la emergencia de un nuevo concepto de
casa [... ). En lugar de seguir pensando en las puertas y ventanas de los
edificios clásicos como vías de intercomunicación entre el hogar y el
exterior, debemos centrarnos en estos nuevos artefactos electrónicos
que están subvirtiendo la distinción entre lo privado y lo público
[... ).Lo que se está produciendo es una auténtica rees tructuración de
los hogares, que generan nuevas estancias que enlazan las casas con
puntos geográficamente alejados. Como consecuencia, la distinción
entre interior y exterior pierde validez, así co mo la diferenciación
entre espacios privados y espacios públicos". (Echeverría, 1995)

La casa ha explotado en la red, y sus espacios, tradicionalmente físicos y concretos,


viven ahora dispersos por la nube. Alejada de la idea de interior y exterior
tradicionales, las nuevas tecnologías, los objetos de las TIC empiezan a revelarse
como los auténticos protagonistas de este cambio en los modos de habitar,
implementados tanto en la vivienda como portados por las personas que las habitan.
La IoT, Internet de las Cosas, 6 permite añadir una dimensión adicional a nuestra
manera de vivir, abriendo una serie nueva de posibilidades de relacionarnos con
todas las escalas de la habitación humana. Desde lo objetual, abarcando incluso,
desde el campo íntimo-afectivo con ellas, hasta la más territorial, urbana, a través
de nuestra interacción en las redes sociales.

Es ahora cuando nos hacemos la pregunta: si no hay separación clara entre lo que es
interior y exterior, lo público y lo privado, ¿dónde queda el espacio intermed io que
los liga? ¿Habrá sido transformado este concepto por las TIC?

Pero el espacio no se puede desligar nunca del concepto tiempo. De los 'tiempos' de
sus actores. El paradigma espacio-temporal que empieza a configurarse parece ser el
de la coexistencia de tiempos y situaciones personales subjetivas, que no permiten
ya una caracterización estable del término, promoviendo una nueva multiplicidad
de lecturas del mismo, albergando tantas como experiencias privadas. Siempre
ligadas, o resultantes, de los acontecimientos provocados por una persona-avatar
compleja, física y digital, que asume esa doble condición y que interactúa en los dos
niveles, simultáneamente. Esta nueva concepción es pacio-temporal, multicrónica,
se revela en nues tras rutinas habituales.

[ 6] La Internet de las Cosas, loT: Internet of Th ings. aparece, en este sentido, como una estrategia muy adecuada para
desa rroll ar sis tema s de inteligencia ambiental, pues supone una combinación de tres e ntornos: Sensorización -actuación
en el entorno-, Con ectivi dad -comunicación-, y Procesado de la informa ción.

ENTENTRE -LU GARES. Las fronteras domésticas 75


~1g. 7. ~x per i mento d e navegaci ón con gafa s de rea lidad virtu al.
~ ig. 8. Usuarios navegando en el 'esp acio líq uido' de la M ediateca d e Se nda1.

76 ESPACIO UBICUO
El hiperlugar de la TI C
"Desaparece el teléfono del trabajo y el teléfono familiar del domicilio
y con ello la distribución del horario correspondiente a cada uno. Ya
no se llama a un lugar físico , sino a un individuo que, desde el móvil,
puede comunicarse, adquirir, ver, captar imágenes; desde cualquier
lugar y con cualqui er lugar (en el que haya cobertura), en cualquier
momento. El presente discontinuo se instala en el espacio y en el
tiempo y borra los límites de las dualidades clásicas: trabajo-ocio,
público-privado, exterior-interior". (Amann, 2011)

La 'casa' ha evolucionado. Acepta una nueva dimensión. Su espacio interior se ha


ampliado, se ha fundido en un entorno común, para responder de manera más
eficiente a las neces idades personales y colectivas de la sociedad. Parece que
asistimos a una reducción drástica, casi límite, de su espacio 'privado ', ampliando
sin embargo, al máximo, su espacio 'social'. Si gracias a la movilidad actual, el
modelo físico de 'casa difusa' (Monteys, 2001 ), compuesta por partes en la matriz
urbana empezó a ganar sentido, veremos, cómo, ahora además, en el plano virtual,
este modelo empieza a cobrar una dimensión mayor, curiosamente más realista. La
'casa' se hace intermedia en sí misma, ubicua.

Pero esta casa sigue albergando personas. T. !to (2006) se preguntaba cómo sería la
arquitectura que nos debía de ofrecer cobijo. Intentaba aunar ese cuerpo concreto
pero ampliado (fig. 7), con una arquitectura que ya no podía ser m ás sólida (Bauman,
2006 ), sino liviana, electrónica (fig. 8). Necesitaba definir qué tipo de cuerpo era el
nuevo cuerpo 'electrónico moderno', avivado por las TIC, para diferenciarlo del
'gimnasta ' de la era de la máquina. Una imagen poética le servía para plantear un
cambio conceptual para una nueva manera de sentir el espacio y la arquitectura:

"La interfaz ha pasado a formar parte del cuerpo. Mientras trabajo


co n el ordenador tengo la sensación de meter los pies en el agua. No
está fuera, pero tampoco está dentro de mí. Sin duda, esta extraña
realidad redefinirá el ámbito del yo". (Toda, i 994)

Interfaz y cuerpo se funden en un nuevo ser humano que habita hoy una casa muy
diferente. Una casa que es cada vez más un espacio líquido, informe, difícilmente
mensurable. Un lugar maleable en el que los actores que la visitan, que navegan por
ella, son capaces de interaccionar y modificar sus límites. Habitamos una nube de
información que se superpone al lugar físico, ampliando el concepto de arquitectura
implementada por tecnologías. La arquitectura pierde sus límites, ya muy difusos, y
pierde solidez para extenderse en un lugar mucho más complejo, rico y mediado. Y
es la propia persona-sociedad la que lo activa.

La idea fuerza que se propone e n este primer apartado relacionado con la escala más
interior, es, por lo tanto, entender la casa como una ampliación técnica y ontológica
de la propia persona. Como un auténtico avatar, como otro yo, exactamente al
mismo nivel. Superadas aquellas positivistas utopías de la máquina eficaz de la
modernidad, y la neorromántica subjetividad de la casa experiencia!, las nuevas

ENTENTRE -LUGARES. Las fronteras domésticas 77


l=ig. 9 . Smartphone: interfaz de com un icac ió n ca da ve z m ás natural.
!=1g. 10. Interfaz d e comunicaci ón e ntre ce nt ro co merci a\ y usuario.

tecnologías ofrece n un nuevo camino para aunar ambas miradas en un proceso de


síntesis necesario. La casa hoy es una 'amiga' m ás en el Face, un 'ser digital' que nos
conoce y amplía la capacidad de relación del habitante con ella y el mundo ex terior.

Supone la aparición de un nuevo humanismo digital, de profunda base ex iste nci al,
que diluye los límites dentro-fuera, y aumenta las capacidades de relaci ón desde la
'es fe ra ' (Sloterdijk, 2004) m ás íntima, el hogar y sus obj e tos, h acia otras mayores
de interacc ión. Calle, ciudad, sociedad, es pacios in te rmed ios que cobran as í una
nueva dimensión .

ESPACIO EXTERIOR

Una vez analizado cómo ha ca mbi ado el concepto de espacio interior, veamos qué
ha pasado ahí fuera, al otro lado de la pared o pan talla, del límite arquitectónico
tradicional. Fuera, como sabemos ... está la Naturaleza. Tanto en su acepción
orgánica como inorgánica. Natural o artificial, co mo construcció n del ser humano,
como arquitectura. Porque ambas ya nunca serán igu ales desde la aparición de las
teorías de la "Computación Ubicua" a finales de los 80.

78 ESPACIO UBICUO
t:I hip erlugar de la TIC
La nueva 'naturaleza mediada' tjue propugnaba M. Weiser, podía entenderse
dentro de la categoría de 'entorno' dado, ya no necesariamente construido ex novo,
sino, incluso y lo que es más importante, preexistente. La inteligencia ambiental
plantea es ta nueva naturaleza mediada como un elemento central de la próxima
habitación humana. Una naturaleza que cambia de fase. Un nuevo entorno, un
lugar implementado de tecnologías de la información que completan la realidad. 7
Una interfaz 'natural' para la persona (fig. 9), capaz de experimentar esa nueva
naturaleza (fig. 10) como si nada la hubiera alterado, ampliada por tecnologías
invisibles, que nos permitan disfrutar de ella sin necesidad de activar programas ni
dispositivos, sin tener que aprender a pasear - navegar- por ella.

"Lo más importante es que las computadoras ubicuas ayudarán


a superar el problema de la sobrecarga de información. Hay más
información disponible a nuestro alcance durante un paseo por
el bosque que en cualquier sistema informático, sin embargo, las
personas encuentran un paseo entre los árboles como algo relajado
y a las computadoras frustrantes. Las máquin as que se adaptan al
entorno humano, en lugar de obligar a los humanos a entrar en el
suyo, harán que usar una computadora sea tan refrescante como
pasear por el bosque". (Weiser, i991)

Es cierto que la naturaleza 'natural' ha sido, a lo largo de los siglos, trabajada por
el hombre de muy diferentes maneras -agricultura, ingeniería ... -, suponiendo
ello una 'mediación ' de por sí. Sin embargo, existen aún zonas inexploradas, no
modificadas por la mano humana. Pero con las TIC, hemos hollado todos sus
rincones. Prácticamente cu alquier punto del planeta es accesible mediante nuestros
dispositivos siempre que haya - y volvemos al principio- una conexión wifi.

Seguramente, físicamente no se ha implementado ninguna tecnología en algunos


de ellos, pero 'algui en' ya los ha 'capturado ' y pertenecen a la red de informaci ón
a la que tenemos acceso desde cualquier dispositivo digital. Como arquitectos
hemos ex perimentado que podemos visitar un solar escribiendo la direcc ión en
un navegador, sin des plazarnos allí. Pasear por él o incluso visitar un recorrido
histórico del sitio. Sus dimensiones espacio y ti empo juntas. La naturaleza hoy
está mediada. Esa capa de información añadida, permite releerla de otro modo. Ya
no tiene solo una condición 'natural', sino que pertenece a una categoría superior
'natural-artificial', dispuesta a darnos más posibilidades.

"La arquitectura tiende a ser -como todo artefacto producto de


la tecnología- una naturaleza próxima. Natural eza artificial,
postnaturaleza, o naturaleza en segunda generación[ ... ] los entornos
construidos evolucionan hacia entornos postnaturales y biosi milares,
que se co mportan co mo naturalezas vivas, que procesan y reaccionan,

[ 7 ] Nos parece importante res altar aquí una diferencia import an te: la in teligencia ambiental busca crea r un en torno
Físico donde el hombre habi ta realm ente, modificándolo según sus necesidades, mientra s que la realidad virtual crea
un mundo virtual al que se some te la persona sin capa cidad de modificarlo. Son conceptos diamet ral mente opue stos.

ENTENTRE -LUGARES. Las fronteras domés ti cas 79


Tobo.
i::1g. 11. La ciudad com o 1ardín de chi ps. C ruce d e Shibuya. T. lto.
l=ig. 1 2. Media box en las calles, 2008.

que captan información de su entorno y de los habitantes, que


interactúan con ellos". (Ferré y Salazar, 2007)

Ello abre un camino nuevo en la manera de entender el mundo que nos rodea,
sentando las bases para dar el siguiente paso en este discurso. Que comienza
poniendo en crisis aquella clásica dualidad entre espacio y/o lugar, tan bonita y a
la vez, tan disciplinar de la segunda mitad del siglo pasado. Es entonces cuando se
plantea un cambio de foco al proponer que el hombre habite el espacio construyendo
lugares. El componente subjetivo cobró nuevo protagonismo, apareciendo un nuevo
modo de caracterizarlo, de raíz existencial, en el que el ser humano vuelve al centro
del debate.

"Cuando reflexionamos [... ¡ sobre la relación entre lugar y espacio,


pero también sobre el modo de habérselas de hombre y espacio,
se hace una luz sobre la esencia de las cosas que son lugares y que
nosotros llamamos construcciones". (Heidegger, 1994)

80 t:SPACIO UBICUO
t:I hiperlugar de la TIC
En aquel contexto, el espacio se hacía arquitectura en forma de lugar, creado por el
hombre con significados ligados a su vida personal. Habitar y construir lugares eran
la base de la existencia humana. Quedaba así fijada la rel ación sentimental entre la
persona y el espacio, la proyección de cualidades por parte de la persona en él, lo
que finalm ente determina la aparición del lugar.

"El espacio arquitectónico, por consiguiente, puede ser definido


como una 'concretización' del espacio existencial del hombre".
(Norberg-Shulz, 1975)

Pero, ¿en qué punto nos encontramos hoy, cuando además del ser humano, la capa
de información -creada por él- ha 'permeado' en la realidad, ha 'llenado' el espacio
exterior con una nube ubicua de datos? Podemos decir que el espacio está mediado,
tiene una capa de información añadida, un estrato significante. Incluso antes de
que la pe rsona acceda físicamente a este, es ya un lugar, propiamente hablando. El
puente de M. Heidegger ha sido construido antes de que hayamos llegado hasta él.
No necesita de nuestra presencia. En el bosque de M. Weiser hay pasarelas digitales
que ligan contenidos virtual es además de puentes de madera donde la gente pasea
y charla bajo las copas de los árboles.

"Si la arquitectura de las últimas décadas ha aportado esta evolución


desde la idea genérica de espacio del estilo internacional hasta la
experiencia concreta del lugar, al mismo tiempo, en los últimos años,
¿no habrá empezado a entrar en crisis esta idea ya convencional
de lugar ante el acoso de una nueva realidad basada en las
interconexiones?". (Montaner, 1994)

Por lo tanto, este nuevo lugar natural 'exterior' debe admitir ser visto desde el punto de
vista de la información añadida. Una información omnipresente que ha llegado a todos
los rincones (fig. 11 ). Allá donde antes todo era perteneciente al mundo de lo orgánico,
hoy fluyen también los bits. Aparece así la necesidad de redefinir sus características
para entender este nuevo concepto de 'lugar'. Un lugar atravesado por la capa de datos
de una arquitectura que pertenece a una realidad donde los nuevos cuerpos electrónicos
necesitan conectarse de nuevo para definir la ciudad actual (fig. 12).

"Se trata de intentar resolver un remolino electrónico en el espacio de


la corri ente electrónica, es decir, de originar un lugar de información
que substituya al genius loci que había antes ". (!to, 2000)

A esta mi sión se encomienda T. !to revi sa ndo el clásico concepto de genius loci para
la nueva arquitectura de la era digital , e incorpora la idea de información asociada
al es pacio. Pionera y seminal manera de introducir esa fu erza motriz que significa
la capa de información en nues tro mundo. Las personas habitamos, co mo hemos
visto, en los flujos de información , y los lugares virtuales creados permiten releer
tanto el concepto espacio como el de tiempo mediante la ubicuidad de las TIC, que,
qui zá hoy, parece anunciar que todos los lugares son uno solo.

ENTENTRE·LUGARES. Las fro nteras dom ést ica s 81


Uno solo configurado por la interacción de infinitas individualidades, es cierto.
Individuos deambulando, encontrándose en la nube de información. Parte de esa
visión, relacionada con este nuevo concepto de lugar y la idea de nomadismo, recibe
su expresión más certera con la formulación de su modelo de la chica tokiota,
aquella joven que vivía en una mínima cápsula portátil y que usaba los espacios
exteriores -ciudad- como extensión natural y necesaria de su escueta casa. En él
se plantea un esquema espacio-temporal nuevo, no lineal, más bien policéntrico o
reticular. Cuando esta persona se mueve y disfruta, comparte la matriz urbana. Su
casa se reduce a la mínima expresión física, y se funde con la ciudad. Dentro y fuera
desaparecen. Son lo mismo. Este nuevo espacio intermedio, reticular ofrece un
nuevo campo donde podrían simultanearse tanto los cyborgs de W. Gibson (1983),
como el pretérito jlaneur baudelariano ...

"Incluso la vivienda [... J es hoy en día un punto de paso más que de


destino. ¿No estará funcionando la vivienda simplemente como un
punto de cruce dentro de la red de actividades de los habitantes de la
casa?[ ... ] Así pues, cuando los lugares de reunión de los habitantes de
la ciudad, o el lugar de comunicación para la familia, se convierten
en puntos de paso, no hay más remedio que sustituir el concepto
espacial tanto de los edificios públicos como de la vivienda, por otro
diferente del que se tenía hasta ahora". (!to, 2000)

Ello permite repensar la consideración del lugar -del iugar de la habitación


humana- como punto de paso, como nodo de conexiones puntuales en la inevitable
multisincronía de las comunicaciones. Cada vez más nos encontramos y sentimos
realizados fluyendo y habitando el espacio de la información, como una suma de
múltiples momentos de carácter efímero, breve. Un espacio activado por las nuevas
tecnologías y las personas, por sus acciones sobre ellas. Y es que en esta época
informacional, la idea de lugar está cada vez más presente en una nueva dimensión,
pues parece que cada vez existen más espacios capaces de adquirir significado si
es que no lo tienen ya. Por lo tanto, aquella formulación tan acertada del espacio
contemporáneo como espacio de los flujos , según la definición dada por Castells
(1996) puede y debe ser entendido como la concretización del 'gran' lugar. El Big
Data se nos aparece como una nueva naturaleza exterior, y son las personas, con
sus acciones y los procesos de relación, las que generan nuevas arquitecturas en
ella, que se producen desde estas interconexiones. Por tanto, se hace necesario
reformular una teoría del lugar que acepte la presencia de las TIC como factor de
caracterización. Aparecen los conceptos de lugar inteligente, espacio líquido, flujos,
espacio aumentado ...

"En los puntos donde nos enchufamos a la infraestructura de las


telecomunicaciones digitales aparecen lugares inteligentes donde
fluyen con abundancia los bits y donde el mundo físico y digital se
superponen [.. .] tales lugares electrónicos no son nodos uniformes,
carentes de dimensiones [... J de hecho tienen extensión espacial, se
relacionan con nuestro cuerpo, están colocados en contextos físicos

82 ESPACIO UBICUO
El hiperlugar de la TIC
concretos y su configuración espacial y material es importante. Son
habitados, usados y controlados por grupos determinados de gente,
tienen sus costumbres locales y su cultura, y su carácter va de lo
íntimo y lo privado a lo globalmente público. Y no son sólo interfaces:
estamos empezando a vivir nuestra vida en ellos ". (Mitchell, 2001)

Estos lugares inteligentes serían ya todos, aceptando que todo punto del espacio
es un lugar, pues ya está dotado de información que alguien ha implementado.
Y son muy reales. Muchas arquitecturas ya han sido construidas a partir de
entornos interactivos llenos de información, que modifican sus dimensiones,
ambientes y contenidos con esta, y gracias a esta . Se estaría hablando de lugares,
curiosamente, con un componente aún más profundamente existencialista del
término. Ello significa que el lugar ex iste hoy sin necesidad del viejo Dasein ni
de construir puentes . En términos informáticos las pasarelas residenciales ya han
tendido dichos puentes antes de que las personas llega ran . Alguien o algo - internet,
todos, la red ...- ha dotado al espacio de una información previa, un significado a la
espera de ser activado por la presencia humana, integrando posibilidades extern as
y potencialidades privadas. Lo íntimo y lo común, de nuevo, unidos.

Queda planteada así la actualización que se propone del concepto clásico de lugar.
Tras cruzar el sólido bosque donde originalmente los troncos definían el camino,
y tras pasar el fluido lago de las experiencias humanas subjetivas, hemos llegado
a descubrir que la etérea 'nube de contenidos' se carga con los significados y
experiencias de todos, plena de información compartida. Esa nube es hoy el 'lugar
de lugares'. Hemos visto, pues, cómo también el espacio exterior ha mutado. Ya
no es sólo un ambiente natural , sino que acepta nuevas capas de complejidad,
implantadas de manera artificial por el ser humano. El discurso sobre la ontología
de los lugares se ha desplazado, valga la redundancia, de lugar. No es un único
usuario quien subjetivamente da contenido al espac io. Es una matriz de ellos,
habitando, físi ca o virtualmente, dicho espacio ; recreando a través de es ta situación
la posibilidad de una suerte de nuevo modelo de sociedad, un nuevo sistema urbano,
humano, de entidades interconectadas, en ese espacio y ti empo nuevos que supone
internet, la red de redes.

ESPACIO DE MEDIACIÓN

Pero ¿cómo es ese nuevo lugar de luga res, de rel ación, donde habitamo s, y que
se nos presenta como entorno nuevo que viene a completar aquellos es pacios
intermedios más conocidos desde el punto de vista puram ente arquitectónico ?
Hemos visto cómo interior y exterior han ca mbiado de fase. Lo que antes era
dentro, ahora es tá impregnado de exterioridad, y a su vez, un nuevo mundo
exterior co mo suma de intimidades es tá ahí fu era, esperándonos. Si el es pacio
intermedio es el que posibilita la interconex ión entre las personas, luga r que
antes, en nuestras ciudades, estaba definido por pla zas y ca lles, hoy emerge
un lugar nuevo, un ágora digital, interfaz en la que todos participamos muy

ENTENTRE -LUGARES. Las fro nteras domés ti cas 83


activamente. Por ello no podemos dejar de olvidar la importancia que tiene en
Ja definición de un nuevo tipo de relaciones humanas. Y lo plantearemos de una
manera propositiva, pues ofrece una dimensión urbana y humana de enormes
potencialidades. Partimos de la hipótesis de que el nuevo lugar, este nuevo
espacio común, es el de la información. Si a mediados del siglo XX , los Smithson
demandaban un nuevo modo de relación multiescalar, flexible, que posibilitara el
advenimiento de nuevas maneras de acometer el proyecto urbano, con estrategias
alternativas de planificación y uso, el paradigma de la información se desvela hoy
como una actualización de dicha aspiración, aportando una nueva dimensión a
Ja realidad.

"A las tres dimensiones geométricas que determinaban la percepción


del relieve del espacio real se añade ahora la tercera dimensión de
la materia misma: después de la 'masa' y la 'energía', la dimensión
de la 'información' hace su entrada en la historia de la realidad,
desdoblando de este hecho la presencia real de las cosas y de los
lugares". (Virilio, 1999)

Estamos hablando de cosas y lugares para lo común. No olvidemos esta aspiración.


Debemos plantear estrategias de consenso para la interacción. Pero no parece a
priori sencillo, pues una de las características fundamentales de este nuevo entorno
es, por propia definición, el de la dispersión. El gran contingente de mensajes e
intenciones desordenadas.

"Esta universalidad desprovista de significación central, este sistema


del desorden, esta transparencia laberíntica, lo universal sin totalidad
¡... J constituye la esencia paradójica de la cibercultura". (Levy, 1997)
La época de las verdades absolutas, sólidas-Modernidad- , ya es pasado. Hoy parece
que no existen verdades fu ertes a las que aferrarse para guiar el conocimiento a
través de la red, sino que esta se compone de una multiplicidad de opiniones,
de saberes, que crecen continuamente de manera exponencial. Es muy difícil,
por no decir imposible, intentar encontrar una verdad válida universalmente,
que guíe un obj etivo común, entre esta constelación de particularidades. Como
relata el conocido Catedral y Bazar (Raymond, 2001 ), la red crece almacenando
contenidos a la manera de Linux. Se conforma como se despliegan los bazares,
caóticos, sin planos ni esquemas prev ios. Antiguamente las catedrales -aquí
hablaríamos de la catedral del saber- se diseñaban por sus maestros constructores
con una programación previa. Hoy no. La red se construye por adición horizontal
de conocimientos, conexos e inconexos, hasta contradictorios. En la época de la
posverdad, lo que nos interesa es saber navegar por esa información acumulativa
horizontal sin jerarquías previas.

Para el propósito de nuestra tarea, debemos intentar domesticar esta 'cated ral de
información' que flota en el ambiente. Desde la escala más cercana, privada, del
interior de nuestras casas, hasta la escala mayor de nuestras polis -política incluida-

84 i:::SPACIO UBICUO
i;:J hiperlugar de la TIC
para permitir generar un sistema éstructurante, constructivo. Ello supone trabajar
desde dentro para ordenar esta dimensión de la información, base de una revolución
con un calado igual o mayor al que tuvieron en su momento la agricultura, la
imprenta, o la industria. Las TIC han provocado esta profunda transformación que
nutre todos los campos de la realidad. Esta nueva situación genera ahora amplias
posibilidades en el ámbito de la construcción de la ciudad, para reconfigurar el
nuevo espacio intermediador entre ciudadano y polis, planteando un nuevo modelo
de urbanismo, no solo desde el punto de vista normativo o constructivo, sino en un
sentido más amplio, partiendo de una premisa clave: Espacio Urbano e Información
deben conjugarse de modo arquitectónico.

"Sugiero que el diseño del espacio electrónicamente aumentado


puede ser abordado como un problema arquitectónico. En otras
palabras, los arquitectos, junto con los artistas pueden dar el paso
lógico siguiente para considerar el 'invisible' espacio de los flujos de
datos electrónicos como sustancia y no solo como vacío, algo que
tiene una estructura, una política y una poética". (Manovich, 2002)

Si bien no es desdeñable el componente estético, es el político, sobre todo, el que


adquiere un protagonismo esencial. Es una nueva herramienta que nos permite
construir nuevos productos para nuevas construcciones, ya sean urbanas o sociales.
Nos encontramos ante la oportunidad de sentar las bases para la creación de un
nuevo modelo, relacional. Navegamos entre las energías que nos guiaron en los
grandes momentos de cambio, ya fuese en la época de la modernidad maquinal de la
vanguardia histórica, la líquida de Z. Bauman, o el más cercano 'informacionalismo' de
M. Castells. El mundo de la información es el nuevo marco de trabajo hoy. Es necesario
ligar, mediante una teoría holista y flexible a la vez, esa capa con nuestros espacios y/o
lugares. No debemos olvidar que la materia de la que están hechos los edificios y su
espacio intersticial, intermedio, la ciudad, es, cada vez más, informacional.

"Cuando los ladrillos se convierten en píxeles, la tectónica de la


arquitectura se convierte en información, la planificación urbana se
convierte en diseño de estructura de datos, y los costos de construcción
pasan a ser costos computacionales, la accesibilidad se convierte en
transmisibilidad y la proximidad se mide en el número de enlaces
necesarios y ancho de banda disponible". (Benedikt, i991)

Un nuevo orden que empieza por el mismo ser humano. Si una de sus
características hoy es la de la individualidad, quizá debamos analizar en primer
lugar su posición frente al mundo, ya que de él, en primer lugar, dependerá la
manera de cómo comenzar a construir los cimientos del nuevo espacio común. Hoy
los contenidos que aparecen en nuestros dispositivos de comunicación personales
llegan personalizados. Casi como 'bits negropontianos', se nos intenta manejar
como unidades de consumo. Imágenes, música, datos, hipertextos ... Nada escapa ya
a formar parte de esta categoría.

ENTENTRE-LUGARES. Las fronteras domesticas 85


Capa de Interfaz de Usuario

e Interfaz
~we_b
)
(
Interfaz
Móvil
.____,,__,,_~
J

Capa de Lógica

compaientes SOA 1nteroperallllldad

(Red Social j 'ir


Gestión Eventos y
Recursos

( Gestión
Clrud )~ ·
Sistema
Control
Integral
.... Auto-

¡, '
Gestión
Perfiles y
Preferencias

t
. Capa de Persistencia

jPemles Usuari;i c=-R-ec-urs_os


_ _ Jl Mensajes 1 eglas
Reconfiguración

ventas y COnteni<X>S eg1as

---- ----
Calendario Olgllales Aprer<liZaje

f:, g 13. UBI TAT 1.0. Componentes software de la arqu<tectura del espac'o u b,cuo.
f' ,g Id. UBITAT 1.0.

86 1:'.:SPACIO UBICUO
1:'.: I hiperlugar de la TI C
Pero como nos recuerda M. Be nedikt (2008), ello requiere para su creac1on,
coproducción, emisión y recepción, de 'alguien' -personas o cosas- sensible, que
interactúe con ella y vuelva a producir iteraciones sucesivas que sigan la cadena de
acontecimientos. Salvando el distópico modelo del robot que crea a otro robot, por
ahora somos nosotros los que definimos y creamos contenidos que instantáneamente
subimos y compartimos en la red. Reiteramos pues la importancia del propio
usuario como generador de información, que sirve para redefinir y aplicar a nuestra
arquitectura, sea esta de carácter existente o de nueva creación. Habitando y creando
un espacio mediado, diseñado para él, dirigido a él, que responde proactivamente
a sus intereses, reconfigurándose, día a día, como un avatar propio. Desde el punto
de vista del arquitecto, nuestra labor se muestra apasionante (fig. 13). Habitar se ha
convertido en un acto ubicuo (fig. 14).

abordar el diseño del espacio aumentado como un problema


"[ ... J

arquitectónico. El Espacio aumentado ofrece un des afío y una


oportunidad para que muchos arquitectos reconsideren su práctica,
ya que en arquitectura se ha de tener en cuenta el hecho de que las
capas virtuales de información contextual se superpondrán al espacio
construido". (Benedikt, 2008)

Sociedad y arquitectura necesitan hoy de esta nueva mirada. La urbe de la era de


la información busca su forma a través del propio usuario, como lo hacía la mítica
Ersilia (Calvino, 2006) que buscaba su forma en la intrincada telaraña de relaciones
-red de cuerdas- entretejidas por sus habitantes. Pero ahora los usuarios ya no son
capaces de abandonar la urbe virtual. Siguen embarcados en la navegación, ya que
los datos permanecen fluyendo continuamente. Dispuestos para ser utilizados por
todos. Compartidos, reutilizados y redefinidos. Un nuevo Espacio-Re.

"Cuando la arquitectura y el espacio público comienzan a concebirse


como un híbrido entre elementos tectónicos, redes, hardware, software
y flujos de datos, también aparece un nuevo campo de investigación
para la aplicación de prácticas de producción y distribución libres".
(Pérez de Lama, 2001)

Las ideas de código abierto -open code-, ciudad inteligente - smart city-, etc.,
sobrevuelan este discurso. El nuevo paradigma está aquí, relegando a la obsolescencia
a la vieja arquitectura empeñada en autofranquiciarse. Las nuevas generaciones de
arquitectos, nativos digitales , trazan ya el camino a seguir para plantear esta nueva
construcción de lo social.

"Mientras que starchitects como Rem Koolhaas ironizan, qu1zas,


registrando con copyright algunos de sus conceptos arquitectónicos [... J
y patentando algunas de sus soluciones formales[ ... ] investigadores de
generaciones más jóvenes vienen especulando y experimentando sobre
la posible relevancia de los modelos del software y la cultura libres para
la arquitectura, la ciudad y el territorio". (Pérez de Lama, 2001)

ENTENTRE · LUGARES. Las fronteras doméstica s 87


Ben i macl et- IT'.~li
<."<1 nvt>CtJti>ria ohertu

r:;g, 15. 1-lomo ubi cuo.


r: íg. 16. [ctopic City. Concurso de ideas t uropa n 9.
i:1g. 1 7. Conc urso de id eas Ben;m ac let tsl.
f: ig. 18. Proyecto Bernmac let Conta .

88 ESPACIO UBICUO
El hiperlugar de la TIC
Porque estas generaciones entienden de una manera nueva la tecnología, como
usuarios que 'usan' un nuevo 'servicio', que es el propio espacio, la casa, la
información ... que fluye entre lo interior y lo exterior. Este nuevo espacio intermedio
es la red, como un servicio, el de la nube de información que es el nuevo espacio
común, urbano. Ya no existe solo como sujeto o ser en la red, hoy aparece como
usuario de un servicio que como nuevo modelo de es pacio lo activa e interactúa y,
como siempre ha ocurrido, necesita de sus semejantes para habitarlo .

La acepción de 'usuario' de este servicio, amplía el de solo habitante del mismo.


Habitar hoy significa usar proactivamente la casa, la ciudad, la red. Se hace
necesario rescatar una ciudadanía que vuelva a encontrar a sus semejantes en el
nuevo espacio público, lo que hace abogar por una vuelta a lo social, donde la suma
de individualidades aumentadas abra un nuevo campo a lo común, a lo compartido,
de nuevo a la polis. Ello lleva a entender a este nuevo hamo ubicuo (fig. i5), no
como ' masa informada', sino como productor de contenidos para la colectividad.
La persona entendida como usuario de servicios frente a la idea de consumidor de
productos. Es la idea clave. Servirse de la red, no ser servidores de ella. Producir
antes que consumir. Usar el enorme potencial de la mente humana como fuerza
productiva directa. Entender la persona como usuario y productora de contenidos,
programadora de situaciones que sus semejantes podrán compartir y desarrollar.
Algo así como la Diamond Age (Stephenson, i995).

La palabra clave que debemos sentar es la de coproducción. La capacidad de la


persona, de la mente humana, como fuerza productiva - junto con la de los otros-
para generar una nueva realidad común. Esta es la principal característica de esta
época de la humanidad, según M. Castells. Sirva esta utopía posible para entender
las capacidades de los individuos organizados para presentar un modelo alternativo
a través de su capacidad de gestionar, producir, programar - y reprogramar- el
mundo que habitan, de transformarlo mediante las TIC (fig. i6).

Así, la idea fuer za que emerge aquí solo puede ser la del compromiso. Compromiso
multinivel, a diferentes escalas. Compromiso individual y diálogo entre las personas
que habita n un espacio residencial, casa o ciudad, buscando puntos de encuentro,
haciendo de la implementación de sus particularidades y la de sus avatares, un lugar
donde ampliar capacidades personales. Compromiso en la creación de sistemas de
relación que permitan mejorar y modificar (fig. i7) los ámbitos urbanos, ª espacios
comunes, reales (fig. i8) o virtuales. 9 Compromiso, al fin , para transformar una
sociedad entendiendo que se está ante una oportunidad histórica de canalizar el
potencial que significa la expansión de las TIC.

( 8 ] Benimaclet fst. fue un concurso de ideas para proyectos de arquitectura, promovido desde la Asociación de
Vecinos del barrio de Benimaclet (Valencia) en el año 2015 para revertir un planeamiento especulativo no deseado por
sus habitantes. Sus resultados forman parte hoy del debate político municipa l.

[ 9 J Benimaclet Cenia es un proyecto surgido de la A.VV. de l barrio de Benimaclet, en Va lencia, que mediante la
realiza ción de una página web colaborati va <www.benimacletconta.com> y la colocación de placas con códigos QR en
lugares señalados, busca recuperar y mo strar la historia del barrio y com pa rtirlo con la ciudadanía.

ENTENTRE-LUGARES. La s fronteras domé sticas 89


Habitar es, hoy más que nunca, vivir en es te nuevo espacio intermedio que es la
información. Entender el hecho habitacional -la arquitectura- requiere activar los
espac ios físicos y sus interfaces virtuales. Existen la tecnología y los medios para
descubrir el sentido de un mundo en transforma ción. La información es el medio
donde este nuevo espacio arquitectónico de intermediación en código abierto, el
ESPACIO UBICUO, nos revela una nueva mane ra de habitar.

90 ESPAC IO UBICUO
El hiperlugar de la TIC
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92 ESPACIO UBICUO
El hiperlugar de la TIC
MANUEL CERDÁ PÉREZ

Doctor arquitecto en 2016 por la Universitat Politecnica de Valencia, UPV. Es Profesor


Asociado en el Departamento de Proyectos Arquitectónicos de la ETSA de Valencia desde
2004. En 2017 se incorpora al PROS -Centro de Investigación de Métodos de Producción de
Software- de la UPV. Su actividad de investigación y difusión le lleva a impartir conferencias
y preparar exposiciones monográficas nacionales e internacionales. f=unda su estudio de
arquitectura en 1993, compatibilizándolo con otras actividades profesionales. Las obras
realizadas, galardonadas en múltiples concursos públicos de arquitectura, han sido difundidas
a través de medios digitales e impresos, entre los que se incluyen los libros Manuel Cerdá
Pérez - Opera Incompleta, de 2004, y Manuel Cerdá Pérez - Obra Incompleta 1999-2011, de
Street lnternational.
2011. Actualmente es colaborador en la revista digital Wall

ENTENTRE·LUGARES. Las fronteras domésticas 93


f: 1g. l. La ve n t ana 'máq uina' tra d1c 1on al en el Mo nas terio d e Ucl es.

94 LA DrnSI DAD DEL LÍMITE


Los espacios fro ntera
,
LA DENSIDAD DEL LIMITE
E:spacios frontera

Carmen Martínez Arroyo & Rodrigo Pemjean Muñoz


ETSAMadrid

Hablar del espacio intermedio es, para nosotros, hablar de arquitectura. El límite
es el lugar preciso donde se acumulan las tensiones, las fuerzas encontradas, como
en una pompa de jabón a punto de estallar. En nuestro trabajo diario ha sido una
constante reflexionar sobre los espacios intermedios. Es por ello que este escrito
sobre el límite es una parte de nuestra propia 'autobiografía científica'. Y también
es la razón por la que el texto se estructura a partir de nuestra triple actividad como
profesores, investigadores y arqui tectos: una primera parte teórica y docente en la
que se reflexiona sobre la ventana, su relación con las variables exteriores y su sentido
actual; un segundo apartado 'investigador' en el que se analizan -y de ahí el carácter
fragmentado y analítico del texto- los espacios intermedios de dos casos de estudio,
la villa Chupin de Wogensky y la Casa Guzmán de Sota, apartado en el que hemos
utilizado el shakespeariano titulo ''Trabajos de amor perdidos" por tratarse de obras
de gran intensidad arquitectónica transformadas o demolidas; finalmente, la tercera
parte, ligada a nuestro trabajo como 'arquitectos', en la que hablamos del Colegio de
Arquitectos de Salamanca, un edificio en el que abordamos los espacios intermedios
y la forma de integrar, en una ciudad histórica, una arquitectura de nuestro tiempo.

l. EL INTERCAMBIO CON LAS VARIABLES EXTERIORES


Le Corbusier y Mies van der Rohe: de la cuarta pared al límite estratificado

Descomposición de la naturaleza en variables. Iluminar, ventilar, mirar

Los espacios que habitamos son, generalmente, homogéneos y estáticos: las


habitaciones es tán definidas por el mismo tipo de luz, la misma acústica, una
temperatura semejan te. El hábitat moderno es una suma de ámbitos monótonos
e iguales entre sí. Frente a es ta concepción del espacio como algo invariable se
encuentra la idea del espacio v inculado al tiempo, caracterizado no solo por los
elementos que lo delimitan, sino por los fenómenos que se producen en él. La lu z,
el viento, el día y la noche y el paso de las estaciones tomarán una fuerza nueva.

ENTRE·LUGARES. Las fronteras dom és ticas 95


!= ig. 2. !;[ cerram iento 'máquina' g lo ba l e n las viviendas e n Square Mozart. Pa rís de Jean Pro uvé.

En esta relación espacio-temporal, el límite será ei elemento en el que se producirá


el intercambio entre interior y exterior y la relación de la arquitectura con las
variables. El límite será un sensor de lo que ocurre a su alrededor tomando las
variables exteriores, naturales o artificiales -sol, lluvia, tráfico, temperatura ... -,
como parámetros independientes. Y, en consecuencia, iluminar, ventilar o mirar
podrán plantearse por separado.'

Iluminar. La luz penetra en un espacio a priori inundado de sombra. Y puede


ser una luz homogénea y difusa. O una luz dramática, cambiante, un conjunto de
instantes de luz.

Ventilar. La introducc ión de aire renovado en el interior. No tiene por que 1r


vinculado a las funciones iluminar o mirar, y por ello puede asociarse a elementos
opacos.

Mirar. Tiene que ver con lo relativo a vigilar o ser vigilado. Mirar se relaciona con
la situación del hombre en el espacio y por tanto con la pos ición del ojo humano a
distintas alturas.

[ l] El arquitecto J. L. Sert, tal y como había planteado Le Corbusier, entendía la relación de arquitectura y naturaleza,
a través del límite, desde esta sepa ración de funciones (Ser!, 1967. 193).

96 LA Dt:NSIDAD DEL LÍMITE


Los espac ios frontera
lVentana o cerramiento?

Pero, ¿qué parte del límite dará esa respuesta autónoma a cada función? En el
sistema constructivo tradicional de muros de carga, masivos y homogéneos, se
abrían ventanas. Y aunque esta era una acción que debilitaba el muro, el hombre,
protegido cuando la naturaleza era desfavorable, no quería renunciar a la relación
con las variables naturales: deseaba protección pero también deseaba intercambio.
Este intercambio podía tener lugar gracias a los huecos.

¿Podía transformarse la ventana en un utensilio complejo, una máquina que


permitiera los intercambios entre interior y exterior separando las variables de la
naturaleza? Esto sucedía en la ventana tradicional con su sistema de contraventanas
y hojas complejas, que permitía independizar las funciones de iluminación,
ventilación o vistas (fig. 1).

Al perder los cerramientos su papel estructural,2 la ventana-máquina tradicional


incorporada en los huecos de los muros de carga perderá su sentido, dando paso a
un cerramiento que se comportará de modo global como una máquina. Así, ya no
hablaremos de ventana-máquina sino de límite-máquina y la respuesta autónoma a
las distintas funciones se propagará a la totalidad de la envolvente (fig. 2).

La respuesta a nuestra pregunta inicial, ¿qué parte del límite dará esa respuesta
autónoma a cada función ?, es obvia, pues el modo en que el límite se relaciona con
la naturaleza tiene que ver con su papel estructural. Cuando límite y estructura
coinciden, las funciones de iluminar, ventilar o mirar se concentran en la ventana;
cuando límite y estructura se han independizado, las funciones podrán extenderse
a la globalidad del cerramiento.

A esta doble situación de elemento unitario de intercambio -ventana- o globalidad


-cerramiento- se puede además superponer el trabajar por partes o por estratos:
el dispositivo de intercambio -léase ventana o cerramiento- o bien es tá dividido
en piezas menores o está formado por una serie de capas que se superponen. En el
primer caso cobra protagonismo el alzado; en el segundo la sección.

Le Corbusier y la cuarta pared

La mejor explicación de cómo va cambiando el límite en la obra de Le Corbusier


(1980) se encuentra en su libro El Modular, cuyas palabras reproducimos a
continuación.

[2 J "[ ... ]Abrir ventanas en el muro en el cual se apoyan los pisos es una 'operación contradictoria'[ ... ] un límite entre
la función de sostener los pisos y la de darles luz. Por consiguiente se estaba limitado, se estaba apurado: se estaba
paralizado [.. .]. Con el cemento armado 'se suprimen completame nte los muros'. Se apoyan los sue los sobre unos
delgados postes d is puestos a grandes dista ncias los unos de los o tros [.. .]. 'No hay muros'. Por el contrario, si así lo deseo,
puedo hace r ven lanas en la total superfi cie de las fachada s de la casa-ventana, o lo qu e sea, que ya les explica ré. Si tengo
necesidad en fachada, en lugar de superficies lum inosas, de unas superficies opacas, estas, que no son sino rellenos,
'serán los pisos las que las soportarán': inversión total de las condicio nes tradicionales[ ... ]. Mantengo, pues, 'que el suelo
está libre debajo de la casa; que se ha reco nquistado el tejado; que la fachada es completamente libre' y que, de esta
Forma, 'ya no estoy paralizado"[ ... ] Plan libre, fachada libre". (Le Corbusier.1999)

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 97


r= ig. 3. La fach ada oeste en la vivienda de Le C orbu s1er en Porte M olitor, Pari s.
r:ig. 4. La fach ada en la galería comerc ial de la Unidad de f-l ab1taci6n de Ma rs ella de Le C orb usier.

"¡Qué evolución minuciosa, meticulosa y continua de la ventana ... !


Las ventanas 'en longitud', surgidas de la construcción industrial de
madera, de hierro o de cemento arm ado, y de las medidas del cuerpo
humano. Después la 'lámina de vidrio' que suprime el descuelgue
costoso bajo techo y también el antepecho sobre el su elo, aporta
recursos considerables a una de las funciones primordiales de la
fachada: iluminar. Después, en el tran scurso de los años, la lámina
de vidrio se convierte en 'la cuarta pared del aposento' ; ya no es
totalmente de vidrio ; ciertos paneles son opacos, en ellos se insertan
bibliotecas, se apoyan mesas ; cumple su papel iluminando, en los
muros laterales, el techo y el suelo. Después vino el rompe-sol... ".

Con el paso del tiempo la lámina de vidrio o pan de verre de la arquitectura de Le


Corbusier se irá transformando, para constituir un elemento que denominará cuarta
pared.3 La ventana no será ni un elemento corrido ni enteramente de vidrio. La
habitación tendrá cuatro paredes que la configuren; entre estas paredes habrá una
que relaci one interior y ex terior pero no a través de un hueco sino en su totalidad.
De este modo se producirá una di stinción entre paneles opacos, traslúcidos y

[ 3] !;.n lo sucesivo se emplea rá e l té rmino co mpuesto cuart a·pared {no ta de lo s edi tores].

98 LA DENSIDAD D~L LÍJvtlT~


Los es pac ios fronte ra
transparentes, fijos o móviles. Las funciones -iluminar, ventilar o mirar- que Sert
formularía para plantear las ventanas, interpretando el cerramiento en !a obra de
Le Corbusier, tendrán una respuesta en una zona concreta de la cuarta pared. La
ve ntana desaparecerá para dar paso a un cerramiento profundo, que llevado a la
globalidad del límite, especialice cada una de sus partes.

Entre i931 y i934 Le Corbusier construyó en Porte Molitor en París un bloque de


viviendas que incluía en la última planta el estudio y vivienda del propio arquitecto.
El cerramiento del estudio, con orientación al este, puede ser considerado una
tentativa para llegar a la cuarta-pared, una pared aún con poco grosor, en la qu e
el mobiliario comienza a acercarse y en la que de forma clara se produce una
es peciali zación que responde no sólo a las variables sino también a las funciones
en el interior. El cerramiento de la vivienda, con orientación al oeste, res ponde
co n más nitidez a la cuarta-pared, aunque la propues ta irá transformándose, tal y
como explica Jacques Sbriglio ( i996) por las sucesivas reformas realizadas por Le
Corbusier en su vivienda en i948 y i962 (fig. 3).

Entre i946 y i952 Le Corbusier proyecta y construye la Unidad de Habitación de


Marsella. Es una 'enciclopedia' arquitectónica sobre la vivienda colectiva, pues trata
de dar respuesta tanto a problemas urbanos de gran escala como a la pequeña escala
de la vida doméstica, otorgando gran importancia a los espacios comunes: el jardín,
la cubierta o la galería comercial. Y es precisamente en esta galería donde se realiza
una cuarta-pared. En una retícula estructural de hormigón se insertan los elementos
del cerramiento. Estos se conciben como una pieza dividida en dos partes: una zona
de vidrio y otra en su mayor parte opaca realizada en madera. La zona vidriada sirve
para iluminar y mirar ; los elementos opacos tangentes al suelo se aprovechan como
puertas de mantenimiento para salir al exterior, mientras que los elementos opacos
horizontales se utilizan como piezas de ventilación. El plano de madera empieza a
ganar grosor de modo que las piezas opacas móviles se sitúan en la cara interna de
este elemento grueso. En cambio, la más baja de las piezas horizontales de madera se
coloca en la cara externa de dicho plano abati éndose hacia el exterior en su posición
de apertura. Debido a su orientación oeste, el cerramiento de esta galería comercial se
protege de suelo a techo con un brise-soleil exterior. Además, en Marsella se vuelve a
producir un acercamiento de los elementos de mobiliario - iluminación y bancos- al
cerramiento, de modo que el límite comience a ganar densidad (fig. 4).

En i952 se construyen en Neu illy-sur-Seine, París, las Casas Jaoul. Se plantea n dos
tipos de huecos. Por un lado, en los testeros de la cas a B se organiza un elemento
que resuelve la globalidad del cerramiento de un modo unitario, una cuarta-pared;
por otro lado, se realizan las restantes ventanas de es ta vivienda y los huecos de
la casa A con un mismo sistema constructivo, pero a diferencia de la cuarta pared
es tos pa neles no actúa n sobre la totalidad del cerramiento sino que se disponen
sobre los huecos o cortes en el muro.

La cuarta-pared soluciona el intercambio con las variables: la división del plano de


cerrami ento en partes permite resolver de un modo independiente las relaciones

ENT RE-LUGARES. Las fr onteras do méstic as 99


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i= 1gs 5a-5f. l a c ua rta pared en la obra de Le Corb us 1er.

100 LA Dr:::NSIDAD DEL LÍMITE


Los espacios fro ntera
entre el interior y el exterior. La inserción de elementos practicables o no, o de
diversos materiales - madera, vidrio transparente, vidrio traslúcido, impreso o
armado ... - en cada zona posibilita la iluminación, la ventilación y las vistas por
separado. Pero además de generar áreas independientes de intercambio se juega
co n el grosor: el entramado se realiza con carpinterías fin as pero de mucho canto
que dan profundidad al cerramien to. Al situar las piezas - opacas, transparentes
o traslúcidas- en el plano interior o en el exterior del entramado se producirá un
juego plástico de luces y so mbras. Aunque la cuarta-pared y el resto de los paneles
se sitúan como elementos profundos en el espacio libre entre fragmentos de muro
de carga, no mantienen el grosor completo de dicho muro -quedan prácticamente
enrasados por el interior pero muy alejados del borde exterior-. Esto puede deberse
a dos motivos: evitar que los planos de madera se mojen con la lluvia y mantener
la idea de la vivienda no como un volumen tenso, sino como un con junto de planos
verticales - muros de carga entrecortados, paneles de ventana- , y horizontales
-forj ados-. También colabora al entendimiento de la casa como planos el hecho de
que los muros no se doblen en las esquinas. El grosor del cerramiento genera en el
límite de la vivienda pequeños espacios utilizables. Se aprovecha la profundidad
del entramado utilizando como baldas es trechas las piezas horizontales. Además
se sitúan estanterías de distinto ancho, ligadas al entramado, que van perdiendo
espesor a medida que aumentan su profundidad. Algunos de es tos planos alcanzan
toda la medida del hueco. Otros se transforman en piezas de mayor longitud para
constituir mesas ligadas al cerramiento.

La cuarta-pared
- Le Corbusier propone el intercambio por partes, no en una ventana sino en la
totalidad (fig. sa ).
Se dispone un elemento que otorgue grosor al límite, pues las piezas que
integran dicho elemento se colocan, no en un bastidor plano, sino de canto (fig.
sb).
En la ca ra interior o exterior de este elemento grueso se coloca n planos (fig. se).
Los planos se realizan co n distintos materiales y grados de opacidad, posibilitando
el intercambio con el exterior (fig.s d) .
Se incl uyen baldas o elementos practicables (fig. se).
Y finalmente, el mobiliario empi eza a formar parte de este límite grueso, o a
apoyarse en el cerrami ento (fig. s f).

Mies van der Rohe y el 'límite estratificado'

Una primera visión superficial sobre los proyectos más conoc idos de Mies van der
Rohe podría llevarnos a considerar el cerramiento de sus ed ificios en términos de
lige reza y transparencia• con un mínimo de elementos: una piel cas i inex istente que
haría del interior y el exterior ámb itos semejantes.

[ 4] ~ ab ría que considerar la opacidad que el refl ejo del vidrio introduce en esta supuesta transparencia, tal y como
ex presa con certeza Josep Quetglas (200 1), en fl horror cristalizado.

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 101


i: 1g. 6. l; I espac io inte rmedio d e prot ección e n la N eue N at ionalgalene en Berlín d e Mies van de r Rohe.

Sin embargo, un análisis más completo y profundo de su obra nos hace ver que
utiliza con fre cuencia soluciones que no son de piel mínima sino de múltiples
estratos , estratos ligeros en sí mismos pero que en conjunto conducen a un
esponjamiento del límite.

En el ed ificio para las oficinas de la empresa Bacardí en Méjico (i957-1961) se


pueden distinguir con claridad varios estratos e n el límite vertical : el exterior de
la es tructura, el estrato de montantes del cerramiento, el del vidrio, un cuarto
es trato co nfigurado por el plano que formarán las co rtinas 5 colgando de los rieles,
ya previstos por Mies en la ejecución del edificio y un último estrato constituido
por los elementos con rejilla de la climati zación y por el propio aire caliente o frío .

[5] Sobre la utilización de cortinas nos dirá Ch ristophe r Alexa nd e r (1 980), "[... ] [n un edificio convenciona l, es fáci l
pensar que muros y cubiertas o son sólidos o Faltan por completo. Pero la tela y \a lona se sitúan justo a medio cam in o
e ntre esas dos con diciones extremas. Son tras lúcidas, pe rmit en el paso de brisa s ligeras, son muy baratas y fáciles de
enrollar o despl egar... ".

102 LA DENSIDAD DEL LÍMITE


Los e spa ci os frontera
En la secc1on vertical del Crowrí Hall en Chicago (1950-1956) además de los
estratos definidos por la estructura, los montantes, el cerramiento de vidrio y las
rejillas se dispone un foso perimetral que sirve para crear un elemento horizontal
separado y flotante y para afilar el borde del techo en su encuentro con los vidrios
del cerramiento. Desde el interior este elemento empezará a entenderse como un
plano suelto, un plano horizontal que se acercará, en cierta medida, a la idea de
los paneles verticales de madera, planos sueltos de separación de los distintos
ámbitos. El foso perimetral permitirá además alojar unas persianas venecianas que
constituirán otra capa más para matizar la iluminación del interior. En este edificio
se plantea además la separación de la ventilación y la iluminación: en algunas de
las zonas opacas del cerramiento se introducirán unas piezas para ventilar que
pasarán casi desapercibidas y que se alejarán bastante de los aérateurs diseñados
por Le Corbusier.

Sin embargo, entre los dos proyectos comentados, se produce un cambio en la


mentalidad de Mies van der Rohe en cuanto al cerramiento se refiere. En 1957 se le
había encargado la construcción del edificio de oficinas para la empresa Bacardí en
Cuba y en el pensamiento de Mies permanecía la referencia constante del Crown
Hall. Pero en su visita a La Habana descubre el fuerte sol caribeño y se da cuenta
de que el cerramiento de vidrio enrasado es una solución inaceptable en una zona
de climatología tan extrema. Sentado bajo un pórtico del hotel Mies encuentra la
respuesta al problema: proteger el vidrio con un colchón de aire en sombra, creando
un espacio intermedio de intercambio alrededor del edificio (Schulze, 1986, 311 ). 6
Así, el edificio Bacardí en Cuba será ideado por Mies como un espacio alto cuya
cubierta sobresaldrá unos 6 metros por delante del plano de cerramiento. El hecho
de que el cerramiento sea un plano enteramente de vidrio contribuye a reforzar
la idea de que este espacio intermedio, como si de un engawa japonés se tratase,
pertenece tanto al exterior como al interior.

Y Mies volverá a proyectar el mismo espacio de protección en el proyecto para el


Museo Schaefer (1960-1963) y en su última gran obra, la Neue Nationalgalerie en
Berlín ( 1962-1967) ( fig. 6 ).

El hecho de colocar una 'visera' perimetral a estos edificios, evitará el calor excesivo
al envolverlos con una capa de aire en sombra pero además, permitirá que la entrada
de luz no sea molesta evitando el des lumbramiento como en el gesto humano de
colocarse una mano sobre los ojos, tal y como ilustra Robin Evans ( 1990) al hablar
del horizonte miesiano. Sin embargo, puede decirse que el hecho de retranquear
el vidrio no se debe solamente a problemas climáticos o de deslumbramiento. Con
ello, Mies hará desaparecer el volumen para volver a la idea del espacio configurado
entre el plano - basamento- horizontal del suelo y el plano independiente y
horizontal de la cubierta.

( 6] ""(. .. ] e l muro de cerramiento del ves tíbulo del hotel estaba( ... ] quince pies -unos cuatro metros y medio- por detrás
de las columnas { .. .]. Era una proporción agradable, un espacio agradable, y daba sombra al muro del edificio. Mies se
echó hacia adelante en la silla, de una forma muy característica, y dijo: lQué tal si Je damos la vuelta? Pongamos un paseo
por debajo de la cubierta [del edificio Baca rdí] al exterior de la línea acristalada( .. .]"'.

E~ffRE - LUGARES. Las front e ras domésticas 103


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104 LA DENSIDAD DEL LÍMITE


Los espacios fron t era
El 'límite estratificado'
- Mies van der Rohe propone el intercambio por estratos, en la globalidad del
cerramiento (fig. 7a).
- Como primer estrato se dispone la capa es tructura (fig. 7b).
- El siguiente estrato está formado por la capa cerramiento, con la carpintería y el
vidrio, cuya transparencia posibilita el intercambio con el exterior (fig. 7c).
- Se incluye un foso en el plano horizontal del techo y junto a él se incorpora la
capa cortinas (fig. 7d).
- La capa aire acondicionado (fig. 7e).
- Y, finalm ente, los objetos se disponen como elementos autónomos con
independencia del límite (fig. 7f).

2. TRABAJOS DE AMOR PERDIDOS: la villa Chupin de Wogensky y la casa


Guzmán de Sota

La villa Chupin de André Wogensky, Saint-Brévin-les Pins, 1960

A. Arquitectura sin detalles, programa y dialéctica

Arquitectura sin detalles: vacaciones en el mar


La casa se situó en un pinar, a solo 200 metros del Océano Atlántico, aunque con
el trascurso de los años se han perdido gran parte de los árboles por culpa de la
es peculación inmobiliaria. Construida en tres meses por Wogensky, discípulo de
Le Corbusier. Un encargo similar al de la villa Le Sextant del propio Le Corbusier,
situada también en la costa atlántica, un poco más al sur y construida en poco
tiempo y casi sin visitas de obra.

La villa Chupin es una casa brutalista y austera, co nstruida con hormigón y sin
detalles, excepto los cerramientos de la fachada sur. Una casa de vacaciones, sin
frontones, sin decoración, para vivir sin apariencias y con el mismo espíritu que la
casa Guzmán de Sota que estudiaremos más adelante.

Programa
El programa de la vivienda se divide entre la planta baja y la alta. En la planta baja
se dispone un espacio único de estancia organizado según una planta libre, donde la
retícula de la estructura se independiza -incluso geométricamente con el giro de la
fachada sur- del cerramiento curvo. La envolvente orgánica y curva de esta planta
hace las veces de espalda y otorga una direccionalidad a la casa orientándola al sol y al
mar, por medio de una cuarta-pared de acero, madera y vidrio. Los espacios servidores
se resuelven o mediante objetos pequeños de planta curva - aseo- o en volúmenes
independientes - cocina- conectados mediante un estrecho espacio de unión.

En la planta alta se sitúan los dormitorios -cinco celdas monásti cas- y en ellos
coinciden la estructura y los muros de separación. Geometría cartesiana para los

ENTRE-LUGARE S. Las fronteras domésticas 105


!=ig. 8. La cuarta pared, desde e ~ inte rior, en la planta baja de la vi!!a C hupin de Wogen sky

espacios pequeños. En la fachada sur de los dormitorios se construye una cuarta-pared.


La mesilla y la iluminación artificial se incluirán en el grosor del cerramiento.

El ritmo de la estructura se adecúa a los dormitorios y al vacío de doble altura de


la escalera. La relación entre espacio y estructura se produce con la planta libre y
la variación de la separación entre las filas de pilares. En sección, el espacio de la
escalera funciona climáticamente, eliminando el calor gracias al efecto chimenea.

La dia.l éctica
Se producen varias dialécticas en la casa. La separación de espacios grandes y pequeños
por plantas es la primera de ellas. La segunda dialéctica responde a la orientación. Al
norte la fachada es cerrada y sólo se abren pequeños huecos en ella; en cambio, en la
fachada sur se produce el intercambio con las variables exteriores -luz, aire, vistas-
ª través de dos planos de acero, vidrio y madera - en la planta superior e inferior-,
entendidos como cuartas paredes tal y como explicaremos a continuación.

B. Clima, mirada y cuarta pared

Clima
Como ya hemos explicado, la casa presenta espalda y fre nte. Se cierra y protege en el
lado norte y se abre al sur. Pero en esta cara sur se introducen una serie de estratos

106 LA DENSIDAD Dt:L LÍMITE=:


Los espacios frontera
previos que actúan como colchón ·protector frente al clima: el pinar, el voladizo
constituido como marco de la planta alta - pinar y voladizo aportan sombra a la
fachada-, la fila de pilares, el espacio intermedio con el suelo de arena de playa entre
los pilares y el cerramiento y, por último, la cuarta-pared, cerramiento de madera y
vidrio con los elementos de mobiliario y almacenaje insertados para darle más grosor.

Mirada
En cuanto a la relación de la casa con la mirada encontramos dos respuestas en la
fachada sur. Por un lado, la mirada tramada por la cuarta-pared gracias al ritmo de
los montantes verticales qu e se superponen al ritmo de los pilares de hormigón, y
la mirada tramada por los el ementos horizontales que relacionan el paisaj e exterior
con la altura de los ojos de una persona, sentada o de pie; por otro lado, la mirada
a través del espacio libre entre los distintos elementos de mobiliario insertados:
entre las estanterías o entre el sofá-caja y el períme tro; o a través del interior del
mobiliario, entre los propios objetos ornamentales, como en la estantería con fondo
de vidrio situada en línea con la mes a.

1:1 espacio frontera: la cuarta pared


Ya se ha comentado, en el apartado 1, la transformación del límite en la obra de Le
Corbusier: desde la ventana co rrida hasta la cuarta-pared. Wogensky, como buen
discípulo, desarrollará en el cerramiento de la villa Chupin una cuarta-pared, basada
en las medidas del Modular, que dará un paso más en su evolución (fig. 8). En
realidad, son dos cuartas-paredes, una en planta baja y otra en la planta alta, cada
una con diferentes características.

En la cuarta-pared de la planta baja se ilumina a través de los vidrios. Se consigue


la mirada tramada por los montantes y a través de los objetos con grosor. Se ventil a
y circula a través de las dos puertas y el ventilador opaco. Se almacena en las siete
es tanterías, todas con fondo opaco menos la del comedor con fondo de vidrio. Y
co mo última función, se habita en la 'ca ja-sofá'. Los objetos de madera insertados en
el entramado se articulan con vacíos entre ellos y con el contenedor. Así cada obj eto
se lee o percibe como aislado dentro del conjunto.

En la cuarta-pared de la planta alta se juega con el grosor del entramado -20 cm-
con la colocación de los cerramientos -de madera, de fibrocemento, de vidrio
transparente y traslúcido- en el plano interior o exterior y con la separación de
funciones -iluminar, ventilar, mirar, almacenar.

En ambas plantas se cumplen las reglas de la cuarta-pared propuestas por Le


Corbusier: se plantea un entramado profundo; el cerramiento se dispone a dos
caras; el cerramiento se divide en partes con distintas funciones y materiales en
cada una de ellas; el entramado alberga en su grosor almacenaje o permite apoyar
el equipamiento : la cama, las mesas o lámparas ...

La diferencia entre lo propuesto por Le Corbusier y lo que rea liza Wogensky radica
en que la profundidad total de la cuarta-pared en Le Corbusier se mantiene siempre

ENTRE -LUGARES . Las fronteras domésticas 107


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ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 109


constante mientras que en la villa Chupin solo se mantiene en el cerrami ento de
los do rmitorios. En la cuarta-pared de la planta baja la profundidad va variando
con el espesor de los elementos que se insertan : el entramado metálico - de color
blanco al exterior y rojo-anaranjado al interior- mide 5 cm y el mobiliario varía
desde 27 a 85 cm. Así, el cerramiento pas a de tener 20 cm de grosor homogéneo
-en los dormitorios de la villa Chupin o las cuartas-paredes de la Casa Jaoul- a ser
variable en la planta baja en la Chupin -85cm en el punto de más profundidad-,
produciéndose un ritmo de entrantes y salientes debido al equipamie nto fijado en
el cerramiento.

C. La pared profunda

Hemos realizado una interpretación gráfica a partir de los elementos de la casa, para
entender la cuarta pared variable que es cualificada por los elementos insertados en ella.

Los estratos previos: los pinos, el voladizo de hormigón, la fila de pilares, el


espacio con suelo de arena entre pilares y cerramiento, y el plano de la cuarta
pared (fig. 9a).
El e ntramado principal de acero, con un marco perimetral y montantes verticales
(fig. 9b).
El entramado secundario horizontal , en el que se adaptan la s alturas a los objetos
que se quieren insertar y se tiene en cuenta la altura de los ojos de los habitantes
(fig. 9c).
Los vidrios transparentes que se insertan e n el entramado (fig. 9d).
Los paneles opacos de madera, también insertados e n el entramado (fig. 9e).
Los elementos móviles: una puerta pivotante con el eje en el centro y otra puerta
que incorpora dentro de ella un panel opaco móvil para ventilar (fig. 9f).
El equipamiento fijo: las estanterías y el sofá, que se colocan hacia el interior o
hacia el exterior (fig. 9g).
Las funcion es: iluminar, ventilar, mirar, circular, almacenar, habitar (fig. 9h).
La cuarta pared como pared profunda, espacio inte rm edio que incorpora
diversas fun ciones y controla la relación entre interior y exterior (fig. 9i) .

La casa Guzmán de Alejandro de la Sota, Madrid, 1972

A. Una casa para vivir, continuidad y programa

Una casa para vivir: la sencillez sencilla 7


Era una casa sin aparienci a, sin fachadas ni frontones. El propio señor Guzmán se
avergonzaba de los 'chaletones' - 'hotelitos' en palabras de Sota- de sus vecinos, e

[ 7 ] Con estas palabras te rmina A. de la Sota (1989. contraportada) su presentación sobre el libro monográfico de su
obra publicado por Pronaos:
"Con la fa lsa humildad necesaria, sale este libro a la calle con e l sa no propósito de evitar que aqu e llos que ll eguen a verlo
o a leerlo. caigan en los mismos e rrores qu e qui e n lo escribe co metió[ ... ) Con d o lor tenemos que arrancar de nuestras
o bras los cabe llos que nos impiden llegar a su final sencillo, sencillo. ~ s t e deseo podría ser acompañado, tal vez. de
alguno p or el estilo. un principio de la presentación del libro. iLa sencillez sencilla!"

110 LA DENSIDAD DEL LÍMITE


Los espac ios frontera
irónicamente es lo que se construyó tras la demolición de la casa para sustituir el
edificio original.

También era una casa 'sin entrada'. Esto se descubría incluso al visitar la casa, pues
no se ingresaba por la puerta principal, sino que se accedía por el espacio intermedio
directamente al estar o desde el aparcamiento a la cocina.

La vivienda estaba situada le jos de la calle y era invisible desde fuera, encajada en
la topografía y la vegetación.

Continuidades
Por un lado, se producía la continuidad entre planos verticales y horizontales, con
paredes y suelos de plaqueta cerámica. Por otro lado, se buscaba la continuidad de
las barandillas, sin montante vertical en las esquinas. Y las ventanas se e nrasaban
para potenciar la continuidad y la ligereza de la casa, sin so mbras .

Orientación y programa
La casa se estructuró en tres áreas muy marcadas. Los espacios de serv1c10,
cocina y aparca miento, al nordeste; dormitorios al noroeste; y áreas de estancia,
estar-comedor y el espacio intermed io como continuación de este al exterior,
orientadas al suroeste y al sudeste.

Podemos decir que el estar y su prolongación al exterior eran la esencia del proyecto:
el espacio intermedio era la casa.

B. Topografía, mirada y espacio

Topografía
Se decidió la línea de flotación de la vivienda excavando el terreno, para conseguir
que la planta baja no estuviese a la cota cero, sino media planta más abajo. Para
Alejandro de la Sota era importante trabajar con el movimiento de tierras pues
es el material más barato y en pocas horas una máquina excavadora puede mover
muchos metros cúbicos de terreno. ª

Por otra parte, las cubiertas vegetales aumentaron el ca muflaje de la casa, y


contribuyeron a la identificación entre casa y parcela, disolviendo ese límite.

Mirada: el submarino y el periscopio


Sota trabajó en este proyecto con la idea de casa patio y pabellón, introversión abajo
y dominio arriba. Y volverá a desarrollar el mismo tema en las casas en Alcudia :
vivir emparrado abajo y subir a mirar y tomar el sol en el 'periscopio'. 9

( 8] "En muy poco tiempo una máquina es capaz de situar la tierra en la for ma en que nosotros queramos" (Regidor,
1991, 93.94),

[9 ] "Viviremos emparrados. lQuién no recuerda la s viviendas de peones camineros o de guarda-agujas de los


ferrocarr iles?[ .. .] f-.l ace mos a la viv ienda un periscopio, terraza con sombra, para ver lejos el mar y el monte." {Sota, 1989,
198 y 200).

ENTRE·LUGARES. Las fronteras domésticas 111


~ ig. 10. ~I espacio intermedio en la casa Guzm án de A le¡andro de la Sola.

La relación de la casa con el jardín en planta baja recuerda el paisa je prestado


japonés o shakkei, en el que el suelo se leva nta, generando un paisaje cercano y una
topografía horizontal a la altura de los ojos, con el verde más verde -como la ladera
verde del proyecto de Santander.

La mirada desde arriba, en el es ta r incluido en el 'periscopio', era diagonal, pues se


percibía el paisa je le jano inferior, al este. Además, se miraba a través de un espacio
intermedio un par de peldaños más aba jo y esto forzaba la visión e n escorzo, como
en las viviendas superiores del edificio de Correos de León del propio A. de la Sota.
Debido al desfase de niveles, al inclinar la cabeza se inclinaba tambi én el plano
visual o del cuadro, forzando la visión para 'atrapar' más jardín y menos cielo.

E] espacio frontera: el engawa o espacio intermedio


Un tercio de la superficie de la casa era engawa: un espacio perimetral que generaba
un microclima y protegía del ex terior. Así, se disponían una serie de estratos para
producir el intercambio entre el ja rdín y la casa: el seto, la terraza y los toldos, las
co ntraventanas , el espacio exterior cubierto, los vidrios correderos. Frente a una
casa volumétrica, una casa constituida por planos. Pl anos que se podían abrir o
ce rrar a voluntad, incorporando el movimiento como una de sus características
principales. Y este hojaldre se unificaba por la continuidad del pavimento (fig. 10).

112 LA DENSIDAD DEL LÍ M ITE


Los es pac ios fro ntera
C. Estratos en movimiento

Hemos realizado una interpretación gráfica a partir de los elementos de la casa para
entender su esenc ia, el espacio frontera entre interio r y exterior.

- El suelo continuo -planos horizontales y verticales- y la topografía (fig. i 1a).


- Las ventanas desli za ntes de vidrio (fig. 11b).
- Las contraventanas deslizantes (fig. i 1c).
- Los toldos. Estos tres elementos - vidrios, contraventanas y toldos- y el aire
entre ellos generan un microclima en torno a la casa (fig. i 1d).
- Las variaciones de los estratos: abierto-cerrado; día-noche; verano-invierno;
ventilaciones cruzadas (fig. 11e).
- Los reflejos y reverberacio nes en los techos, de la piscina prestada de las casas
en Alcudia (fig. 11 f).
- El con junto, incorporando el periscopio, las cubiertas ja rdín ... (fig. 11g).

3. EL ESPACIO INTERMEDIO EN EL COLEGIO DE ARQUITECTOS Y


FUNDACIÓN COAL EN SALAMANCA
arroyopemjean arquitectos

De un concurso nacional de ideas nac ió el proyecto para la Sede del Colegio de


Arquitectos de León, COAL, en Salamanca, al obtener el primer prem io y, por tanto,
el enca rgo de la propuesta (fig. 12).

Fue un trabajo en serie con varias modificaciones sobre el proyecto original. El


primer cambio se p rod ujo porque al tratarse no so lo de una delegació n colegial
sino tam bi én de la sede de la Fundación Cultural del COAL se deseaba q ue todos
los arquitecto s colegiados de Castilla y León pudie ran reu nirse e n la pl an ta baj a,
lo que suponía eliminar los es pacios com partimentados y, sobre todo, liberar
dicha planta de la est ructu ra. Otros cambi os se debieron al carácter singular de
la ciudad: Salama nca es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y cuenta
co n dos Comisiones de Patrimonio, la municipal y la de la Junta de Castilla y
León. Los tres organis mos sugiri eron nuevas variaciones. Y, finalmente, se
realizó una prospecció n arqueológica en el so lar. Se hallaron numerosos restos
de di st intas épocas, siendo de es pecial interés una acequia y vari as cimentaciones
de origen roma no. El mantenimiento de estos elementos trajo consigo una nueva
modificación.

El proyecto se planteó, por un lado, como una adición de estra tos ho rizontales, con
la planta baja libre y los espacios de oficina en el es trato supe rior. Por ot ro lado, en
la sección se manifestaron tres partes diferenciadas. Una primera cru jía de es pacio
hori zontal abierto a la calle ; una crujía intermedia de espacio vert ical iluminada por
lucernar ios y una tercera crujía con espacios ensimismados e iluminados a través
de pequeños patios.

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 113


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LA DENSIDAD DEL LÍN ITE


Los espacios frontera
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ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas


115
El solar, de geometría irregular, estaba situado en el casco histórico, muy cerca de
la catedral y del convento de Santo Domingo. Propus imos hacer un edificio que se
constituyese como zócalo abstracto para dicha catedral.

El color dorado estaba presen te en la ciudad y para nosotros era prioritaria la


integración del nuevo edificio a través de dicho color. La existencia de tapias en los
conventos y jardines de Salamanca se refle jó e n la propuesta y llevó a conserva r
un muro en el jardín de acceso que permitiera enraizar un edificio moderno en
un entorno histórico. El muro y el arbol ado sirvieron para controlar las vistas,
ocultando la edificación cercana y enmarcando las visiones lejanas. Se di o también
continuidad a los paramentos, utilizando el mismo mate rial en suelos, paredes y
techos como se había observado en los claustros y en los interiores de las iglesias
de la ciudad. Por último, se buscó la cauterización de la herida abierta qu e si empre
causa un sol ar vacío y se regul aron las alturas y articulaciones con los edificios
vecinos. Además, para mejorar la integració n en el tejido urbano se es tud iaron las
estructuras form ales presentes en algunos edificios de Salama nca. El Palacio de la
Salina fue para nosotros un referente pues en él se organi za el acceso y el recorrido
a través de la sucesión de re ja, zaguán y patio. Se incorporaron estos tres elementos
en la sede colegial para inten sificar así la idea del espacio intermedio y favorecer una
tra nsición pausada a través de la luz y la sombra desde el bullicio de la calle hasta
el silencio del interior. Además, se preservaron los restos arqueológicos romanos
incluyendo un paso a modo de puente en el zaguán de acceso, que permitiera la
vi suali zación y co nservación de dichos restos.

El programa se dispuso según los estratos en planta. El vestíbulo pos ibilitó el


acceso a la sede colegial a través de la escalera o el ingreso en planta baja a la sala
de exposiciones y reuniones para todos los colegiados. Para conseguir un espacio
fl exible en la pla nta baja, se coloca ron unos paneles de gran tamaño en madera
contracha pada que tenían una doble función : separa r la sala unitaria en dos o
tres es pacios para ocasiones con menos afluencia de públi co y co nformarse como
elementos de soporte para las exposiciones. El vestíbulo también podía incorporarse
a la sala de expos icio nes y con buenas condiciones climatológicas se podían abrir
todas las puertas de la fa chada para integrar también el espacio exterior del
pa tio-jardín. En la pl anta primera y segunda se situaron los á m bitos administrativos,
entendidos como espacios de ofi cina pa is aje, en torno a pequeños patios que
incorporaban la iluminación y ventilación natural. Estos patios constituyeron una
secuencia de espaci os intermedios en los qu e el interior participaba del exteri or.
(fig. i 3) En la fachad a principal a la call e Arroyo de Sa nto Domingo se di spu sieron
las áreas de visado, secretaría técni ca y sala de juntas. La iluminación y ventilación
de esta zona se consiguió a través de un espacio intermedio de doble pi el. Además
de servir para proteger el plano de vidrio del excesivo soleami ento o de la lluvia
y posibilitar el mantenimi ento y limpieza de dicho plano, este espaci o permi tía
el intercambio con las variables exteriores. Estaba constituido como un verdadero
engawa, con el ancho suficiente para permitir el paso, y en él se pa rticipaba de
la luz , el aire y las vistas . Un espacio perteneciente al dentro y al fu era al mi smo
tiempo (fig. i4). En las dos plantas só tano se di spusieron los archivos col egiales. En

116 LA Dt::NSIDAD Dt:L LÍMITt:


Lo s e s pac ios fron te ra
el primer sótano se situó además una sala taller polivalente, iluminada y ventilada
a través de un patio lateral.

A los condicionantes geométricos del solar y a la aparición de res tos arqueológicos


se sumó la existencia de agua en el terreno co n un n ivel freático muy alto. Esto nos
llevó a construir un sistema de cimentación en base a pilotes secantes.

Para integrar el edificio en la ciudad a través del color y la textura se utili zó piedra
en las fachadas exteriores . Se propuso el granito de la cantera de La Ca ñi za, por su
alta resistencia que permite piezas de gran tamaño, y por la afinidad cromática con
el color dorado de la ciudad al tener un elevado conte nido en óx ido de hierro.

Los muros y forj ados del proyecto fueron realizados con hormigón visto. El hormigó n
es afín a nuest ro pensa miento arquitectónico: es es tructural, durable y su acabado
es el que da la apariencia final. Los ele mentos de hormigón se construyeron co n
encofrados de tabla de madera para lograr una fue rte textura. Además se empleó
cemento blanco y grava y arena de colores cálidos para conseguir el color dorado
del casco histórico.

Como ya se ha comentado, la planta ba ja debía liberarse al máx imo de pilares para


conseguir un es pacio diáfano que ofrec iera versatilidad y permiti era la reunión de
todos los colegiados. Y a la vez, e n planta primera, sobre es te espacio diáfano, tenían
que situa rse los espac ios de ofi cina. ¿Cómo lograr ambas cosas simultáneame nte?
Con la incorporación de vigas pared de hasta ocho metros de canto, con apoyos tan
solo en sus extremos. En la zona central de la sala diáfana se d ispusieron además
unas vigas en V de gran tamaño para logra r la iluminación natural a través de
die ntes de sierra orie ntados a norte.

Afro ntamos el proyecto de Salamanca desde su verdad co nstructi va, evi tando
fal sos revestimientos. Se planteó una arquitectura desnuda y cuan do finalizó la
construcc ión de la estructura el edificio se mostró con su as pecto definitivo.

Además de tra ba jar co n la secuencia y los espacios intermedios, al const ruir es te


edificio en Salamanca aprendimos que cualquier difi cultad, urbanística, constructiva
o de programa, siemp re puede impulsa r una me jora del proyecto. Co mo hacen los
luchadores de judo, nada me jor que usar la fuerz a del oponen te para equilibrar la
fuerza pro pia (fig. i5).

EPÍLOGO

Siempre es di fícil terminar un texto sobre arqui tectura. O se intentan enunciar


una serie de co nclus iones para demos tra r la hipótesis de partida - si es que es ta
tuvo lugar- o se term ina con un párra fo lauda torio y su bjetivo sobre alguna de las
arquitecturas es tudiadas. Nosot ros queremos fin ali za r este artícu lo si n acudir a la
co nclusión ni a la laudatio, algo que explique lo que nos preocupa del límite y del

EN TRE -LU GA RE S. Las fr on t eras domést icas 117


Coleg'o de Arqu,leclos de Salamanca,
r:,g.1 2. el espac'o de planta baja.
~ .g. 13. La secuencia d e pati os en planla primer a.
J= ig. 14. t: I es pa cio intermedi o.
~ .g. 15. Arqu iteclura desnuda. Luz y estr uctura

118 LA DENSIDAD DEL LÍMITE


Lo s es pa c ios fronte ra
espacio intermedio. Y para ello nada mejor que apoyarse en las palabras de otro, en
"hombros de gigantes" como decía Newton. 1 º En nuestro caso son las palabras del
arquitecto Aldo van Eyck publicadas en Architectural Designen i962 :

"Una puerta es un lugar hecho para una ocasión. Una puerta es un


lugar hecho para un acto repetido millones de veces, entre la primera
vez que se entra y la última que se sale. Creo que es algo simbólico ...
Entre estos dos mundos -interior y exterior- los arquitectos,
particularmente pobres de espíritu, nos limitamos a colocar puertas
de cinco centímetros de espesor y metro ochenta de altura, afiladas
guillotinas que separan ambos mundos. Cada vez que atravesamos
una puerta nos dividimos en dos, sin apenas darnos cuenta y
continuamos andando reducidos a la mitad ... ".

[ 10] Isaac Newton pone en valor a sus predecesores e scri bi end o en una carta a Robert 1-!ooke en 1676: "Si he vis to
má s lejos es porque estoy sentado en hombros de gigan tes". Como a Le Corbusier, apoyado siempre en la hi storia , nos
intere sa apoyarnos en la arquitectura precedente. Siempre decim os a nuestros alumnos lo que nece sitan hacer para
convert irse en buenos arquitectos: estudiar y visitar lo s buenos edific io s. Viajar, viajar y viajar.

ENTRE-LUGARES. Las fron teras domésticas 119


BIBLIOGRAFÍA

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120 LA Di:::NSIDAD Di:::L Li~11T¡::


Los espacios frontera
CARMEN MARTÍNEZ ARROYO y RODRIGO PEMJEAN MUÑOZ

C. Martínez Arroyo, doctora arquitecta en 2004 y R. Pemjean, doctor arquitecto en 2005.


Los dos son profesores titulares del Departamento de Proyectos Arquitectónicos, DPA, en
la ETS de Arquitectura de la Uni ve rsidad Politécnica de Madrid, UPM. Martínez Arroyo fue
subdirectora de dicho Departamento desde 2008 a 2012. Ambos han impartido docencia
en universidades tanto nacionales como internacionales. Son miembros del Grupo de
investigación sobre Vivienda Colectiva, GIVCO, del DPA de la ETSAM, el cual ha desarrollado
un proyecto de investigación sobre la vivienda colectiva española del siglo XX, financiado
por el Ministerio de Ciencia e Innovación, en el marco del XI Plan nacional de investigación
científica, desarrollo e innovación tecnológica 2008-2011. Ambos son autores de numero sos
artículos y libros, as í como ponentes en diversos congresos, simposios y jornadas. Comparten
profesionalmente el despacho de arquitectura arroyopemjean arquitectos desde 1993.
Su obra , premiada en diferentes ocasiones, ha sido ampliamente divulgada en medios
especializados.

ENTRE-LUGARES. Las fr onte ras domésticas 121


~•g. l. Calle Plaza. A Coruña.

122 EL PORTAL
Un lugar de intermediación
~L PORTAL
Un lugar de intermediación

María Carreiro Otero & Cándido López González


ETSA A Coruña

"La calidad de la arquitectura suele ser proporcional a la ca ntidad


de espacio público o colectivo conseguido. Los espacios cubiertos
o semicubiertos, compartidos o comunes - portales, escaleras,
vestíbulos, ensenadas, cuartos de juego y reunión, y otros es pacios
comunitarios- determinan en gran parte la calidad general de un
ed ificio". (Miranda, 2007 , i 17) .

La vivienda colectiva, de naturaleza profundamente urbana, se erige en


represe ntación y parte de la urbs. Desde los inicios del siglo XX hasta estas primeras
décadas del XXI, los procesos de crecimiento de la ciudad, ligados a la edificación
residencial plurifamiliar, incorporan tanto 'la casa' co mo un conjunto de es pacios
que relacionan el interior domés tico con el exterior público, co n la call e. Las palabras
balcón, escalera, fach ada, galería, jardín, logia, porche, portal, terraza, ventana, o
zaguán nombran algunos de esos espac ios. Todos pueden estar presentes de una
u otra manera en el con junto de las obras arquitectónicas, independientemente de
su uso. Todos, a excepción de uno : el portal,' específico de la vivienda colectiva.
Un elemento que sintetiza formalmente la presencia de todas y cada una de las
viviendas en el nivel de planta baja.

Reducido a la menor superficie posible, en concordancia con los princ1p1os de


economía arquitectónica' y financiera, se transforma en un espacio inhere nte a
la producción residencial. Y por ello, a veces su uso se ciñe al de un distribuidor.
Como tal, da acceso a la escalera y al ascensor -si existe- , a zonas de servicios
co munes, a los buzones y, en ocas iones, a la portería.

[ l ] Segú n la Real Academia Española de la Lengua, RAE, "en una casa de vecinos, pieza inmediata a la pue r ta de
en trada que sirve de paso par a acced er a las disti ntas vivie ndas".

[ 2 ] Econo mía (en términos arquitectónicos ]: des tina r a las diferentes esp acio s la superficie óptima , es decir, la
ri gu rosam ente necesaria para cada situación.

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domést icas 123


Intercambiador del metabolismo urbano con el doméstico, el portal debe responder
a los parámetros de accesibilidad, o de evacuación -salida de escape en caso de
incendio-, y también a las reglamentaciones de las compañías suministradoras de
los servicios urbanos. Alberga los cuartos de los contadores eléctricos, de agua, de
gas, o los registros de telecomunicaciones.

Como pieza de 'entrada', asume la función representativa de la comunidad a la que


sirve, integrada por el edificio -continente- y el vecindario -contenido-, de ahí
que su interior se revista como un espacio colectivo, o incluso exterior. Con suelos
resistentes al desgaste, de fácil limpieza. Con paredes protegidas de los roces. En
este sentido, si la fachada identifica el edificio en el paisaje urbano, el portal se
convierte en el rostro de la casa, percibido durante el deambular cotidiano.

Se integra en la sucesión de huecos, puertas, escaparates y vacíos propios de las


alineaciones urbanas (fig. 1 ), con la peculiaridad de que, en cada barrio, los portales
se parecen entre sí. Probablemente por la confluencia de determinados constructores
y arquitectos. Pero también por la similitud de las parcelas, cuyo ancho condiciona
los posibles usos de la planta baja; de los programas de necesidades, que señalan
el perfil social de los usuarios; y de la legislación, que define el fondo edificable a
través de las ordenanzas municipales.

Al pasear por la ciudad, y fijar la mirada en los portales se alumbra una panoplia
de situaciones. Portales nuevos y viejos, cuidados y ajados, suntuosos y modestos,
renovados o en proceso de transformación. En alguno se han suprimido peldaños,
y se ha incorporado un ascensor. En otro, se ha añadido un 'postizo', una rampa
en la acera para salvar la diferencia de nivel con el umbral. En este, nuevas cajas
de instalaciones cuelgan de las paredes. Y, en aquel de más allá, llegada la última
hora de la tarde, un grupo de personas a pie firme, o apoyadas contra las paredes,
discuten los asuntos comunes.

Esta observación muestra una pieza que va mudando con los cambios impuestos
tanto por los programas de necesidades como por la tecnología. No obstante,
escasean los estudios referidos al portal, implícita o explícitamente. Con singulares
excepciones, 3 en las publicaciones especializadas se ignoran las plantas bajas de
los edificios de vivienda, fundamentalmente ocupadas por el cuerpo de entrada,
el acceso al aparcamiento y los locales comerciales. Se olvidan, por tanto, de la
descripción gráfica de la pieza. Tampoco la esfera académica le ha prestado mayor
atención , con la salvedad de trabajos como el de Rincón de la Vega y Tejedor
Fernández (2014) sobre los portales de la vivienda burguesa.

[ 3 J Entre finales de los cincuenta y la primera mitad de los sesenta. determinadas revistas. como Arquitectura o
Cuadernos de arquitectura, al publicar proyectos de vivienda colectiva, recogían las plantas bajas, y por tanto, los portales.

124 EL PORTAL
Un lugar de intermediación
Estas circunstancias estimulan el Interés para profundizar en su estudio como
parte del edificio residencial,4 en analogía con otros trabajos sobre las piezas de la
vivienda (Carreiro y López, 20 i 6 ). Por ello el portal se convierte en protagonista de
es te texto. En él se pretenden discernir los elementos permanentes -invariantes-, de
los transformables -variantes-, y establecer en qué medida unos y otros participan
en el proceso de evolución de la pieza. Unos componentes entresacados de una serie
de edificios de vivienda plurifamiliar construidos a lo largo de seis décadas. Un
período que arranca en i940, 5 con el incipiente resurgir de la actividad inmobiliaria
urbana tras la guerra civil, y se extiende hasta la última década del siglo XX, tras
implantarse la ley de medidas mínimas sobre accesibilidad6 en los edificios.

Con los e jemplos seleccionados se ilustran aspectos arquitectónicos del portal, sean
formales o funcionales. Atributos cuyo análisis aporta una retrospectiva sobre la
pieza y sus ele mentos - cómo ha sido, có mo es- , al tiempo que contribuye a formular
una prospectiva, a modo de proyección incierta, mirando a un futuro no tan lejano.

PARADIGMAS

El estudio del portal requiere identifica r sus elementos, y precisar los modelos con
que ilustrarlo, paradigmas arquitectónicos que "suministran la base y modelo para
resolver problemas y avanzar en el conocimiento". 7

Elementos

Los ámbitos, dependencias y artefactos presentes en el interior del portal son responsables
de sus condiciones funcionales, sean estas espaciales, utilitarias o representativas.
Sometidos a la manualística y a la buena praxis arquitectónica, en algunos casos son el
resultado de la estandarización constructiva, y en otros del diseño industrializado.

Enfrentándonos al portal de fuera hacia adentro, su inicio se sitúa en la calle, y su


final en el núcleo de comunicación vertical, bi en en la puerta del ascensor, o bi en
en el peldaño de arranque de la escalera. Entre una y otro, un primer elemento, el
umbral , que resuelve la intersección con el espacio público, con el video-portero.ª Le

{4 ] Otras piezas d e inte rés serían los elementos de circulación vertical y horizontal -e sca leras, rell anos, corredores-,
la s viviendas, y los locales anex os -garajes, trasteros e in stalaciones.

( 5 ] tn los años 40. en paralelo a la reconstruc ción de los desastres d e la guerra en el mundo rural y en las villas, se
inicia una vaci lante producción residencial, que se afianza a pa rtir de 1949, con las políticas estata les de vivienda y la
im pl icación de los sectores afectados, de sde los colegio s profe sionales, has ta las indu stri as constructoras y promotoras
(Carreiro y lópez. 2019).

[ 6] Real Decreto 556/1989. Medidas mínimas so bre accesibilidad en los edific ios.

[ 7] Segunda acepción del vocablo '"pa radi gma". en e l diccionario en línea de la RAE [15 de e ne ro de 2019].

[ 8 ] Con es te térm ino se hac e referencia tan to al por te ro autom átic o com o al video-portero. Para simplificar la lectura,
a lo la rgo del texto se empleará la expres ión vide o-p orte ro.

ENTRE-LUGAR E::S. Las fronteras domésticas 125


/
/
·., ., /

.... /
':/
/
/ ''
/
/
/
/

~di h c i o en la esqwna de la cal!e Casp con la avenida de la Marina:


i= 1g. 2. Planta bawcon el portal.
l= ig. 3. La e nt rada al portal.

126 ~L PORTAL
Un lugar de intermediaci6n
t:d 1hc io en la cal le A lcántar a:
¡:,g. 4. Planta de l porta l.
~ig. s. t:I port al en sucon texto urbano.

ENTRE-LUGA RE S. Las front eras domésticas 127


sigue el paño de cierre, con la puerta. Tras ella, el zaguán. A veces se introduce una
segunda puerta, para acotar el zaguán y proteger el vestíbulo de las corrientes de
aire. Después, los buzones, la portería y, en ocasiones, la vegetación, en jardineras
o macetas. Esporádicame nte se dispone una entrada de servicio, acompañada de
un núcleo de comunicación específico , y de alguna zona para el alm acenamiento
comunitario. Y siempre, las dependencias para las instalaciones, en forma de
registros, armarios, hornacinas o locales.

Sólo resta nombrar dos características que introducen la tercera dimensión en


este elenco: la altura libre interior, y la fach ada a la calle, expresión pública de la
espacialidad interna.

Modelos

Los modelos de portal escogidos forman parte de inmuebles comunes; de promoción


privada o pública; emplazados tanto en barrios populares como en barrios de clase
media y acomodada,9 porque "cada barrio ti ene un público distinto " (Ca no Lasso,
1961, 8). Levantados sobre unos sólidos proyectos, ofrecen una clara lectura del
programa y del lugar. Ocho portales que reflejan distintas circunstancias y muestran
las diversas relaciones que se llegan a entablar entre la calle y la casa, y también
entre el edificio y el te jido urbano.

Siguiendo un orden cronológico, se reseñan brevemente. Cada uno con su apelativo


-a modo de identificador-, con la cualidad que lo eleva a paradigma, y con los datos
necesarios para su reconocimiento: la nomenclatura del edificio en el proyecto
original o en la publicación de referencia, la fecha de proyecto o construcción, la
autoría, y el emplazamiento. Todos se contextualizan en su entorno urbano y social,
y se describen incidiendo en los aspectos más significativos, con el apoyo gráfico
del plano de planta y una fotografía exterior.

Casp-/v1arina, el portal estructurante (figs. 2 y 3)


Casa de renta (1946-1948), Sebastián Bonet Ayet. Carrer de la /v1arina esquina correr Casp, 151.
Barcelona. [Originalmente, avenida Carlos 1el Emperador esquina calle de Caspe].

En plena autarquía, sobre una parcela achaflanada del Ensanche Cerdá, se levanta
un "casa de renta" (Bonet Ayet, i948). Un inmueble destinado a familias de clase
media , según se desprende de su emplazamiento y del programa del portal. Con
portería, ascensor y montacargas, carece de la característica entrada de servicio de
la residencia de las clases altas.

[ 9] Sin tr atar de profundizar en el sustrato sociológico del térm ino, suele ide ntificar se la clase socia l por los ingresos
medios anuales, pe ro tamb ién por dimensiones como el ni ve l educati vo, la clase de trabajo, manual versu s intel ectual , o
la cual ific ación ocupacional (Baraja s Martinez. 2012). La expresión 'ac omoda da' se refiere a un grupo que oscila ent re la
clase med ia- media y la media-alta.

128 i:::L PORTAL


Un lugar de intermedi ac ión
El edificio se es tructura a partir de la simetría impues ta por un ej e perpendicular al
chaflán. Con ello mantiene una rigurosa geometría, ta nto en planta como en alzado,
que condiciona la posición del portal. Dan la entrada a su interior tres hojas de paso
idénti cas, que minimiza n el recorrido entre la calle y el núcleo de comunicación
vertical, y refuerzan la centralidad de la pieza frente a los locales comerciales que
arropan el acceso a derecha e izquierda.

El portal traza un recorrido de di ez metros que comienza en el zaguán. Este se


conecta con dos locales come rciales,'º cuyas puertas so n apenas visibles en el dibujo
de planta; con la bajada al sótano - a las carboneras de las viviendas-; y con el local
para "cochecitos de niño y bicicletas" (Bonet Ayet, i948, 48). A continuac ión, un
pasaje con se is peldaños, que finali za en el vestíbulo. De aquí ar ra nca la escalera,
con el ascensor a un lado, y el montacargas al otro.11 Debe apuntarse que el
dimensionado de estas tres zo nas, zaguán, paso y ves tíbulo, facilit a la adecuaci ón
del portal a nuevos usos y neces idades.

Alcántara, el portal profundo (figs. 4 y 5)


Edific io de vi viendas (1956), Manu el de Cabanyes. Calle Alcántara, 4. Madrid.

El edifi cio se asienta en el Ensanche de Cas tro, en el Distrito de Salamanca. Un


indicio del contexto social de las viviendas, destinadas a residentes de clase al ta
o media- alta. Insertado entre media neras, la pied ra de color claro de su fac hada
(Cabanyes, i 956 1 27) dialoga con los colindantes, construidos en i915 y i91 8
respectivame nte. Aunque, a di fe rencia de estos, la pl anta ba ja rompe la composició n
simétrica del cuerpo superior, las vivi endas. 12 Un distintivo en el proyecto moderno
de la res idencia colectiva urbana, que lleva a la separación funcion al y compositiva
entre el basamento -la planta baja- y el fuste - las plantas altas-, así como entre
los locales comercial es y la pi eza de entrada. Una cues tión puesta de relieve por el
dibujo del portal, aislado del resto de la planta en su representación gráfica. Dicho
plano recoge las co tas de los niveles interio res, e ident ifi ca los elementos y las
instalac iones que lo integran.

La pieza se prolonga veintitrés metros a largo de la medianera, englobando los


núcleos de comunicación principal y de servicio. En ella, además de la jardinera,
la portería, el paso de servicio o el área de almace na je comunitario se sitúan los
elementos canónicos: umbral, puerta, zaguán, peldaños intermedios, vestíbulo,
buzones, área de espera, junto con las depe ndencias para las instal ac iones co munes.

[ 10 ] Uno d e e llos estuvo ocupado por e l des pac ho de l arqui tecto autor de l pro yecto, Sebastiá Bonet Aye l. ~ st e
inicia la saga de los arq uitectos Bon et, contin uada por sus hijos Pep y Vícto r [B on et Be rt rán], y su nieto Se bas tiá (Bone t
Monné] .

( 11 ] ts inte resante la inco rporación del montacargas. Pe rmite subir y bajar el eq ui pa miento d omésti co. t n el día a
día se o bse rva la pra cti cidad de es te artilugio, en el q ue cabe, por ejempl o, una bici cleta de adulto. Y atie nde adem ás a
situaciones es pec ia les, como el acc eso a ca millas, o al fé retro , como señ alaba Bonet Ayet [en palabras de su hijo Pe p].

( 12 ) C ad a planta incl uye una vivi end a pa ra una fa milia 'tipo' -c ua tro dormitorios más un quinto de servicio- y un
ap artam ento. La simetría del al zado res ponde a un a falsa sim et ría de la s de pendencias hacia la calle. ¡;:n la vivienda, el
sa lón; e n e l ap artamento, el d ormitorio - deli mi tad o co n cortin as - y el sal ón.

ENTRE· LU GARE S. La s fr o nteras d omést icas 129


• ~·1

Ed ,fic,o en la calle Espalter


¡:;g. 6. Plan ta baja
¡:¡g. 7. El ed,ficio con el por tal.

130 EL PO RTAL
Un lugar de intermediación
El umb ral queda delimitado por lá sombra que la marques ina proyecta sobre la
acera, para proteger la puerta de entrada. T ras ella, el zaguá n, con una jardinera,
componente habitual en las décadas de los 50 y 6 0. Tres peldaños interrumpen
la continuidad del suelo y enfatiz an el acceso al interior. Un gesto simbólico,
conveniente para resolver un problema prosaico : lograr la altura necesaria en el
sótano para alo jar las carboneras.

La portería se asoma al zaguán. Vigila desde allí la puerta de entrada y,


simultá neamente, controla el acceso de servicio y el principal. Ya en el interior del
vestíbulo, se observan los buzones en torno al área de espera, en dos columnas.
Unos pasos m ás allá, la escalera, enfatizando el arranque con el giro de los primeros
escalones. Y enfrentado a ella, de espaldas a la entrada, el asce nsor.

'El paso de servicio', desarrollado en paralelo, incorpora la tolva de carbó n, y los


peldaños que descienden a un amplio rellano, destinado a los 'coches de niños'. Le
siguen la escalera de servicio y el m o ntacargas, casi escondido, con una ubicación
poco prác tica.

Por último, el lugar para las in stalaciones de agua y electricidad -por aquel entonces
no había neces idad de locales de telecomunicac iones u otra in stalació n similar- . Sin
cuartos específicos, los contadores se alojan en nichos en la pared medianera del
zaguán, muy ce rca de la puerta.

Espalter, el portal extendido (figs. 6 y 7)


Viviendas en Madrid (1961-1965), Julio Cano Lasso. Calle de fspalter, 8-10. Madrid.

La amalgama edificada que da continuidad a la Plaza de Murillo y a uno de los cierres


del Jardín Botánico conforma la calle Espalter, cuyo margen par -los números 2 ,
6 y 8-10- linda directamente con el Jardín Botánico. Una posició n de privilegio,
adecuada para alojar a residentes de clase acomodada.

El edificio ocupa una parcela de 2 0 x 60 metros, dimensio nes q ue estimulan la


búsqueda de alternativas para evi tar las "zonas m al ap rovechadas" (Cano Laso,
1961, 9 ), y optimizar la relación superficie-costes económicos. Así, el arquitecto
optó por trazar un corredor lateral, paralelo a una de las medianeras, y agrupar las
comunicaciones verticales en un núcleo integrado por tres portales. El de servicio en
el m edio, con la portería. Los principales en los extremos. Uno, próx imo a la call e;
el otro separado de esta cuarenta metros. Una distancia que generó "el problema de
organizar la planta de portal es en forma que la llegada a esa escalera se hiciera de
manera agradable" (Cano La sso, 1961 , 9).

El corredor se trata como un eleme nto exte rio r. Los param entos verticales dan
co ntinuidad al ladrillo visto de la fa chada. El pavimento, con enlosado y garbancillo,
recrea el efecto de una alfombra extendida sobre una su perficie continua, pa ra
delinear un reco rrido que jera rqui za los espacios y o rie nta los pasos.

ENTRE-LU G ARE S. Las fro ntera s d om ést ica s 131


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Torre de los Maestros:


1'1 g. 8. Planta baja
1'1g. 9. Acce;o a la p lan la ba1 a.

132 EL PORTAL
Un lugar de intermediaci6 n
El enlosado - la alfombra- se despliega desde la calle hasta los portales principales,
llegando a una oficina situada al fondo de la planta. El garbancillo - la superficie
co ntinua- se extiende por el interior del portal de servicio. Una 'naturalización' del
recorrido, reforzada con vegetación cuando así lo permite la iluminación directa,
procedente de la calle o del patio.

Este portal evidencia la obra de arquitectura como un trabajo colectivo. Para


as umir un compromiso con los fu turos residentes, primera mente el arquitecto
debe comprometerse con su cli ente, el promotor. Ambos persiguen la eficacia del
edificio, partiendo de un proyecto adecuado a los requerimientos del programa.
Un diálogo entablado en un nivel común, en el que cada uno participa en su justa
medida. Y, aunque con la prese ncia insoslayable de los costes de construcción, en
ningún momento se olvida el valor añadido del proyecto arquitectónico.

Torre de los Maestros, el portal deambulatorio (figs. 8 y 9)


Edificio Torre Dorada (1966-1969), Milagros !<ey 1-/ombre. Calle Juan Flórez, 36. A Coruña.

Juan Flórez 36 es la dirección de una torre de viviendas de clase media. Aunque,


en referencia a la profesión de los cooperativistas que la promovieron, es conocida
como Torre de los Maestros, el color de sus carpinterías y acabados ll evó a su
proyectista a llamarla Torre Dorada.

Se levanta en un solar proveniente de la reparcelació n, en los años 60, 13 de unos


antiguos terrenos industriales. Rey Hombre, responsable de la consiguiente
ordenación urbana, adapta al lenguaje moderno el modelo de forta leza medieval, con
la torre incrustada en el lienzo amurall ado. Una propuesta que confiere singularidad
al inmueble, y lo aparta del tipo arquitectónico 'torre', un volumen exento en toda su
altura, para convertirlo en un híbrido entre to rre y edificio ent re medi aneras.

Da frente a dos calles paralelas, que conecta a través de su planta baj a, Juan Flórez al
este, y Donantes de Sangre al oes te. Una conex ión que debe resolver la interacción
entre el uso público de la galería comercial, servida por el pasaje que va de una a
otra vía, y el privado, propio de la función residenci al.

A pesar de esta duplicidad, el acceso vinculado a la calle Juan Flórez se convierte en


principal. Sigue las convenciones del lenguaje disciplinar, sea clásico o moderno, 14 con
la planta baja levantada respecto del espacio exterior. De él, arrancan los pasos hacia
una pla taforma elevada, que ofrece, en primera instancia, tres huecos. Dos laterales,
los accesos al pasa je, y uno central, la entrada al vestíbulo de los niveles superiores.

[ 13 ) Los terrenos ocupados po r la torre , los ed ificios colindantes y la plaza de acceso constitu ían e l emplazamiento de
la fábrica textil Primera Coruñesa. S.A. (López y Carreiro, 201 7, 98).

[ 14] La sobre-eleva ción resp onde en sus orígenes a cuestiones prácticas: evita r la humedad, las fi ltraciones de agua,
o la suciedad de la ca lle, aislando el 'piso' del terreno natural. Un 'hacer' que incid e e n la función represen ta ti va de la
arqui tect ura: el ascenso como movimiento natural hacia una mejor posi ci ón. Ambas funciones, técnica y representativa,
se Formalizan mediante un elemento intermedio entre el sue lo exterior y el sue lo interi or. Adopta la fo rma de basamento
en e l lenguaje clásico, y de vacío, sombra o junta, en e l lenguaje moderno.

EN TRE-LUGARE S. Las front eras domésticas 133


·-·~--------­
- - -- --·

t.d1hc 10 en Labañou:
i:1g, 10. Planta b aja de un fragmento de la in terve nción.
i= ig. 1 1. t.I soportal con los acceso s a d os p ortal es.

134 EL PORTAL
Un lugar de intermediación
Las plantas altas, con una doble simetría, se estructuran situando el núcleo de
comunicación a lo largo del e je lóngitudinal. En ellas, la entrada principal a las
viviendas se produce desde el centro, entre los dos ascensores. Y las de servicio en
los extremos, en relación con los respectivos montacargas.

Esta claridad no se traslada al portal, en el que se entremezclan las circulaciones


principales con las de servicio. Tampoco se presta atención al volumen que
conforma el vestíbulo. Este, un volumen largo y estrecho rodeado por el pasaj e,
ofrece una simetría más formal que estructural. Una debilidad que, ya en el interior,
dificulta la lectura del es pacio y por tanto su uso . ¡Tal vez el portero deba aclarar
por cuál de los cuatro ascensores disponibles debe subir cada quién J. Un signo de la
escasa importancia dada a la organización inherente al portal.

No obstante, al observar el plano de planta baja se intuyen alternativas sencillas que


podrían aportar coherencia a la estructura formal. Una requiere el traslado de la
puerta, disponiéndola entre los dos ascensores principales, para recuperar el esquema
seguido en las plantas altas. Otra, enfocar los pasos de residentes y visitantes hacia el
punto más conveniente de acceso, rompiendo con la simetría general.

Labañou, el portal de mínimos (figs. 10 y 11)


Viviendas sociales en Labañou (1989-1993), Francisco Vida{ Pérez. Plaza de la alcaldesa
Berta Tapia, l. A Coruña.

La obra se emplaza en un barrio periférico, ocupado desde los inicios de los años
50 por dos grupos de viviendas económicas: el denominado Nasa Señora do
Perpetuo Socorro, de 1952-54, y el de María Pita-Labar1ou, de 1959-60 (García y
Somoza, 2008). Forma parte de una intervención de mayor alcance promovida por
el Instituto Galega de Vivenda e Solo, IGVS ,15 en el extenso solar generado entre
el grupo Nasa Señora do Perpetuo Socorro y el paseo marítimo Riazor-Orzán. Su
trazado formaliza la fachada del barrio hacia el mar, con una curva que se enfrenta
a los temporales invernales y al veraniego viento del nordeste. Protege así la plaza
interior, un espacio para disfrutar del aire libre.

El edificio, con un fondo de di ez metros, adopta un tipo experimentado: la seriación


de bloques adosados, 16 con dos viviendas por planta, y el núcleo de comunicación
vertical entre ellas. En la planta baja un soportal continuo protege tanto el acceso a
los portales y a los locales comerciales, como el tránsito de los residentes.

El portal se ajusta a la modulación del conjunto. Ocupa un recinto de 5,20 x 7,50


metros aproximadamente -el intere je estructural y el fondo de la planta baja,
descontando el soportal-. La escalera y el ascensor se disponen en el eje de simetría,
enfrent ados entre sí. La escalera, fl anqueada por dos locales de instalaciones. El
ascensor, por una tercera dependencia de servicio y por la puerta de acceso.

[ 15 ) El IGVS es un organismo dependiente de la Consellería de Medio Ambiente, Territor io e Infraestructuras de la


Xunta de Galicia.

[ 16 ] Se organizan a pa rtir de un módulo de 5.20 m -intereje entre pilares-, múltiplo de 2,60 m - ancho de un dormitorio.

ENTRE ·LUGARES. Las fronteras doméstica s 135


~d1 ficio en ~ s l e iro :
~1 g. 1 2 . Porta l C.
¡:1g. 13. f:achada d e l porlal A. co n la ca rpintería original.

136 t:L PORTAL


Un lugar de intermediación
Los umbrales introducen una sombra que señala la posición de la entrada a cada
bloque. Definen una serie rítmica, en la que es posible introducir elementos como el
cambio de color, o de textura, sin distorsionar el ritmo de la fachada, para identificar
rápidamente la 'puerta de mi casa'.

El IGVS asume en el programa de necesidades las tesis que más tarde enunciarán
Paricio y Sust ( 1998, 45): "la conveniencia de reducir al máximo la superficie de
los espacios colectivos de los edificios ... Las viviendas tienen acceso directo al
es pacio público a través de una reducida escalera comunitaria". De ese modo, el
portal se reduce al vestíbulo de escalera y ascensor, con una superficie ajustada, sin
pretensiones, en concordancia con la dimensión mínima de las viviendas.

fsteiro, portal pasante (figs. 12 y 13)


Bloque l: Viviendas en la Manzana 24 del Polígono de E::steiro (1992-1996), mccl arquitectos.
Calle JOf; esquina Travesía de Bazán. Ferro/.

La manzana 24 de Esteiro, integrada en un vecindario obrero, está ocupada en su


totalidad por viviendas sociales promovidas por el IGVS . Construidas entre 1993
y 2001 , se distribuyen en tres bloques (García y Somoza, 2008, 78- 79; Carreiro y
López, 1996, 70-73, y 2007, 238-239), el i y el 2 con un trazado en "L", y el 3, en
"U", cerrando la manz ana. El conjunto se configura como un volumen prismático
rodeado por cuatro calles, con un soportal en su planta baja, y un patio en su interior.
Un plano horizontal cubre el aparcamiento de las viviendas, tomando el nivel del
frente norte para asomarse, elevado como un balcón, sobre la calle al sur. Cuatro
pasajes, uno por cada cara del prisma, enlazan exterior e interior, con rampas y
escaleras para salvar el desnivel existente entre uno y otro.

En el bloque I , la relac ión espacio público-patio se traslada al interior de sus tres


portales, que obedecen a un mismo patrón. Ocupan el fondo edificable de la planta
baja, siete metros y medio,1 7 entrelazando la calle y el patio y, consecuentemente,
las viviendas y el patio. En su interior, las circulaciones verticales y el vestíbulo
se agrupan en un núcleo central , ílanqueado a la izquierda por la conexión con el
aparcamiento, y a la derecha por el área de instalaciones.

El proyecto reinterpreta el portal de la vivienda burguesa,1 8 sin olvidar e l


cumplimiento de los estándares de la vivienda social. Internamente, se divide en
tres niveles que vinculan viviendas , calle y patio. El inferior, relacionado con la
calle. El intermedio, con el patio. Y el superior con el rellano de las escaleras. Una
relación que prioriza la accesibilidad a las viviendas desde la calle, con el ascensor
que desciende hasta el nivel inferior. La accesibilidad al patio se resuelve con un
recorrido alternativo, mediante la colocación de una rampa en uno de los pasajes.

[ 17 ] El fondo edificable en toda la manzana es de 10 metros. La ordenanza para conformar e l soportal impone un
ret ranqueo continu o a la planta baja de 2,50 metro s co n re specto de la alineación exterior, sa lvo en la facha da norte.
correspondiente al bloque 3, el último en ejecutarse.

( 18 J La vivienda burguesa ocupa un importante capítulo de la producción residencial español a. Los proyectos incluían
el diseño de los port ales, al qu e se le pre staba tanto cuidado co mo al de la s vivi end as.

ENTRE -LUGARE S. Las fr onteras domésticas 137


-·---··-~----~~==--i===-=-=
-=-=--=-=-===r-1

o o o

~ d ific 1 0 en Malogran deo


~ 1g. 14 . Pla nt a baj a.
l=1g. 15. El portal e n su conte xto urbano.

138 EL PORTA L
Un lugar de intermediaci6n
La sistematización del orden interno se traslada a los alzados de la pieza. Hacia
la calle, el umbral limitado por un plano de vidrio y un volumen ciego, de menor
altura; hacia el patio, un volumen acristalado, superpuesto al plano de fachada.
Unas transparencias que propician las vistas de un lado al otro, e introducen la luz
en el interior.

El paso del tiempo ha sido amable con los portales. Se ha sustituido la carpintería
de aluminio lacado del paño de cierre por otra de 'cerra jería ornamental' en el portal
C. Una quiebra de los códigos estéticos de los arquitectos -tomando el término
como un epiceno- pero, sin duda, una mejora desde la óptica de los residentes,
convencidos de proporcionar mayor seguridad y belleza a 'su hogar'. Una muestra
de aprecio.

f'vfatogrande, el portal de anclaje (figs. 14 y 15)


Viviendas en el polígono de Matogrande (1996-1998), mee/ arquitectos. Calle Luis Quintas
Gayones esquina con calle Luciano Yordi de Carricarte. A Coruña .

El Polígono de Matogrande, un área de expansión de A Coruña, se desarrolla a


mediados de los años 90. Adopta una morfología mixta: manzanas con patio -fondo
edificable de doce metros-, combinadas con bloques lineales. Las manzanas liberan
visualmente las esquinas con unos chaflanes de, aproximadamente, siete metros.

La esquina seleccionada ocupa una parcela de proporciones rectangulares, cuyos


lados se diferenc ian no solo en su longitud, sino en sus características topográficas.
El lado corto sigue una calle sensiblemente horizontal; el largo, una con ligera
pendiente descendente en la dirección este-oeste.

El proyecto parte de tres premisas. Proporcionar doble orientación a una mayoría


de vivi endas; minorar el consumo de fachada; y eliminar la superficie vacua,
reduciendo en lo posible los distribuidores interiores de acceso a las viviendas. Se
adopta como propuesta óptima disponer dos núcleos de comunicación en sendos
portales. Ambos se tratan de una forma similar. Sin cambios de nivel, un recorrido
directo encamina los pasos hasta el ascensor. La escalera se confina entre dos
puertas, una de las cuales da acceso a la zona de instalaciones y a un corredor que
desemboca en la salida común al patio interior.

En la fachada del edificio se refleja la separación entre basamento y fuste. En


es ta ocasión, el portal no solo intermedia entre exterior e interior, sino también
entre la calle y el cuerpo superior del edificio, considerando la sección. El empleo
del mismo material pétreo en su fachada, con un simple cambio de textura,
ancla físicamente el volumen de las vivien das al suelo. Lo incorpora como un
todo unitario a la mirada del paseante, enfocada en las plantas bajas durante el
ca llejeo cotidiano.

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 139


--· -
- .==,--~~~bií\~~
== .~==lfii~:~=·~. ~""""!:.!.:klkfui"'9=i~~"""'",]¡\¡,,~b.ld.~~

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t:d 1fi cio en Sin fónic a de Ga!icia :


l=1g. 16. Plan ta de l por tal.
l=1g. 17. ~ I portal.

140 EL PORTAL
Un lugar de intermediación
Sinfónica de Ga/icia, el portal complejo (figs. 16 y 1 7)
¡:::dificio de viviendas (2000-2007), mccl arq uitectos. Calle Sinfónica de Galicia, 16-18 y
Ciudad de Lugo, 35. A Coruña.

La calle Sinfónica de Galicia 1 9 conecta el ensanche co ruñés 2 º con uno de los parques
urbanos tradicionales, Santa Margarita, y co n el auditorio ll amado Palacio de la
Ópera. Dotaciones que otorgan a la vía un perfil social de clase media-media y
media-alta, similar al del ensa nche.

En es te ámbito, sobre un solar compues to por tres parcelas, se levanta un con junto
residencial, con frente a un patio de manzana y a dos calles, con sus respectivos
portales. El primero, en la calle Ciudad de Lugo, se aseme ja al de Matogrande, con
un programa de necesidades y una resolución arquitectónica similares; el segundo,
en Sinfónica de Galicia -sobre el que se centra el análisis-, responde a una peculiar
estructura formal y funcional.

Este segundo portal conjuga la posición de la escalera y los ascensores -determinada


por las plantas de vivienda- con la propia topografía del edificio, definida por tres
niveles. Al recorrerlos se van identificando secuencialmente la serie de elementos
asociados al portal: el video-portero, el umbral, el paño de cierre con la puerta, el zaguán,
la jardinera, los buzones, los peldaños intermedios, los cuartos de instalaciones, el
vestíbulo, y el núcleo de comunicación vertical. A ellos se les suman algunos nuevos :
la rampa, los registros de telecomunicaciones, el cuarto de gas - ventilando hacia
la fac hada-, o las puertas interiores de comunicación con otros espacios comunes
del edificio -el aparcamiento, en este caso-. Otros, como la portería, desaparecen,
parcialmente reemplazada por art ilugios técnicos, y también por cambios en los
hábitos, que impelen a externalizar los servicios de limpieza y mantenimiento.

Un elenco vari opinto que refuerza el papel del portal como intercambiador de
fluj os. De circulac ión : entre las viviendas y el exterior, y entre el interior del portal
y el aparcamiento. De circuitos metabólicos: entre las redes urbanas, gas, agua,
electricidad, telecomunicac iones, y sus derivaciones al ámbito doméstico.

ASPECTOS l=ORMALES Y l=UNCIONALES DEL PORTAL

Identifi cados los elementos del portal, y descritos los ejemplos que ilustran la pieza
en distintas circunstancias, queda establecido el soporte necesario para abordar la
pieza desde el rigor de la técnica proyectual. Se consideran para ello seis as pectos
prese ntes en su ideación. Unos atienden a la forma, como la estructura que subyace
en todo ob jeto arqu itectónico. Otros a la función, ente ndida en un sentido amplio,
tanto utilitario como representativo.

[ 19 ] En aplicación de la Ley de memoria hi stórica, la nomenclatura Sinfónica de Galicia reemplaza a la ant erior, C abo
Santi ago Gómez. Di cha vía nace en la calle Juan l=lóre z. mu y cerca del edi fi cio Torre de los Maestros.

[ 20] Responde a las caracterís ticas de las expa nsiones urbanas planteadas a finales de l XIX, cuya urbanización se
prolonga hasta la década de los 40 del siglo XX . tn la actual idad mantiene e l carácter de barrio burgués.

t:~JTRt:-LUG A Rt: S. Las fronteras domésticas 141


"A primera vista la complejidad es un tejido -complexux, lo que está
tejido en conjunto- de constituyentes heterogéneos inseparablemente
asociados". (Morin, 1995, 17)

Los aspectos formales concuerdan con la triada vitrubiana. La disposición de la


pieza, firmitas, dependiente de la estructura formal del edificio, interviene en la
relación del portal con las viviendas, con las restantes dependencias de la planta
baja, y con el espacio exterior, sea público - calle o plaza- o privado - patio- . La
organización del portal, utilitas, definida por la estructura interna de la pieza,
aporta orden a la complejidad funcional. Y la composición, venustas, centrada en las
proporciones entre las partes, introduce las relaciones dimensionales y geométricas
de los elementos.

Los aspectos funcionales, a su vez , inciden en el uso y la representatividad del


portal. La función de uso se manifiesta a través de la accesibilidad, entendida
como la capacidad de la pieza para facilitar la vida cotidiana de las personas, 21
libre de barreras arquitectónicas. También a través de la versatilidad, ligada a la
capacidad de transformación utilitaria del espacio. Y para terminar, sintetizando
los cinco aspectos anteriores, la función representativa, que se asigna a la imagen,
la forma transmitida por el portal, percibida por los residentes, los visitantes, o
los viandantes .

Disposición

En el edificio plurifamilia r, el frente y el fondo edificable de la parcela determinan la


estructura de las plantas de vivienda. Se establece así el emplazamiento de la escalera
y el ascensor, convirtiéndolo en un dato prefijado en el proyecto del portal. Una
circunstancia que condiciona la disposición de la pieza en tres posibles alternativas.
En la primera, el núcleo de comunicación se localiza en el e je de simetría; en la
segunda, se adosa a un lateral, a una de las paredes medianeras; y en la tercera,
adopta una disposición excéntrica, desplazada del eje central y, simultáneamente,
separada de las medianeras.

La disposición axial queda ilustrada con Casp-Marina, Torre de los Maestros, y


Labañou. En esta opción, Casp-Marina alcanza la categoría de paradigma, con el
portal sometido al orden que emana de las plantas altas. La pi eza, por tanto, se sitúa
en el eje de simetría, y en coherencia, todos los elementos, desde la escalera a la
puerta de acceso, se disponen a partir de él.

Por su parte, en Torre de los Maestros, la originalidad radica en la configuración del


portal-vestíbulo. Una pieza que ocupa un volumen exento en el centro de la planta baja,

[ 21 J Parte de la arquitectura se destina a re frendar el ejercicio del pod er. Otra parte. a facilitar la vi da a las personas.
Ambos objetivos quedan amparados por la frase 'a rquitectura para el hombre' -tal vez el 'hombre' genérico, tal vez sólo
el varón-. leída en términos actuales, una expresión sin validez, al cuestionarse el patrón masculino como referencia
universal. Por ello, se aboga por 'la ar qu itectura para las personas' referida a un patrón universal.

142 EL PORTAL
Un lugar de intermediación
regida por la simetría inducida por el eje que atraviesa la escalera y la puerta de entrada.
Labañou, por último, se distingue por circunscribir la axialidad al interior del portal.
Una particularidad que deriva de la relación entre la escalera y el ascensor. Uno
fren te al otro, se centran con respecto al ej e, y comparten un mismo vestíbulo, lo
que lleva a desplazar la entrada a un lateral, sin que la simetría interna se manifies te
en la fachada.

La segunda de las posibles disposiciones surge cuando el portal se desplaza


ha sta adosa rse a una medianera, bien por cuestiones proyectuales o bien por
necesidades funcion ales. Nace as í la disposición lateral. El proyecto de Alcántara
es un e jemplo de e llo, co n un portal que agrupa dos núcleos de co municación,
el principal y el de se rvicio. Y, aunque con recorridos separados, a mbos forman
una unidad circunscrita a la fra nja que nace en la calle y se ex tie nde a lo largo
de la med ianera.

Si las disposiciones axial y lateral caracterizan los cuatro ejemplos descritos,


Espalter, Matogrande, Esteiro, y Sinfónica de Galicia muestran la tercera de ellas, la
disposición excéntri ca.

En Espalter, la fachada se pliega para introducir un patio,2 2 trasladando el portal al


interior de la planta. Una pieza constituida por tres núcleos de circulación vertical
servidos por un corredor que nace de la vía pública. Con esta disposición las
fachadas de la planta baja se liberan de servidumbres, incrementando la longitud
del escaparate del local comerci al haci a la calle Espalter, y perm itiendo el acceso a
un local posterior, que mira hacia el jardín Botánico, con uso res idencial.

A diferencia de Espalter, un portal co n tres núcleos de comunicación, el edificio


en esquina de Matogrande se resuelve con dos núcleos de comunicació n y dos
portales, uno por calle. Y si en el primer caso los núcleos se enlazan a través de un
corredor de acceso, en el segundo, los dos portales confluyen en la salida al patio
de manzana, en una zona de instalaciones. El trazado de los portales reproduce un
hipotético camino entre uno y otro, una aportación sugerente.

Por su parte, Esteiro, aunque similar a Labañou en el esquema de las plantas altas
-dos viviendas con escalera y ascensor centrales-, prese nta un portal claramente
di ferente. La pieza excéntrica se expande a ambos lados del núcleo de comunicación,
borrando cualquier res to de axialidad.

En último lugar, Sinfónica de Galicia parece ser el modelo de portal excéntrico.


La pieza ocupa una su perficie que nace de la calle y se extiende hasta el núcleo de
comunicación vertical. Libera el resto de la planta para los usos pertinentes, sean
comerciales, o sean de servicio del propio edificio, co mo la entrada al aparca miento.

[ 22] La solución adopt ad a se consensuó con los colindantes, que re plicaron esta pro puesta en la obra adyacente.

ENTRE-LU GA RE S. Las fronteras domésticas 143


Organización

El análisis de los e jemplos seleccionados muestra la correspondencia entre la


estructura general de la planta baja y la disposición del portal. Una ligazón
determinada por el emplazamiento del núcleo de comunicación vertical. Pero
insuficiente por sí sola para explicar el ca rácter de espacio intermedio de esta pieza
en el edificio plurifamiliar. El rol como intercambiador de flujos se manifiesta,
explíci ta o implícitamente, a través de la organización. Entendida como la
es tructura interna del portal, facilita la 'lectura' de la pieza al establecer jerarquías,
transiciones, o secuencias. La dota del orden necesario para reinterpretar la máxima
calderoniana "casa con dos puertas mala es de guardar",2 3 identi fi cando la 'puerta
de entrada', frente a otros posibles huecos por los que entrar y salir del inmueble.

Si la disposición se sintetiza en tres alternativas, la organización se sustancia en


cuatro patrones. Con ellos se explica el modo en qué se articulan los elementos
del portal. Cada uno corresponde a un distinto grado de complejidad, dependie nte
de las necesidades planteadas en el edificio atendiendo al número de viviendas
que sirve el portal, a los requerimientos técnicos del edi fi cio, y tam bién al nivel
socioeconómico de la comunidad. El primero, la organización primaria, con
un vestíbulo-distribuidor que concentra todos los flujos y al que se vuelcan
todos los elementos. El segundo, la estándar, definida por la sucesión lineal
zaguán-vestíbulo-núcleo de comu nicación. El tercero, la compleja, caracterizada por
una parte principal servida por otras subordinadas . Y por último, el cuarto tipo, !a
múltiple, derivado del portal-recinto con una entrada única desde la calle. Engloba a
dos o más portales en su interior, cada uno con un núcleo de comunicación vertical.
Dotados con sus propios elementos, se ajustan, a su vez, a alguno de los patrones
anteriores , primario, estándar o complejo.

Labañou responde a la organización primari a, con un distribuidor que da acceso a


todas las dependencias. El formato rectangular del vestíbulo-di stribuidor concentra
el rellano de escalera y ascensor, la puerta de entrada, y la s puertas de los cuartos de
instalaciones. Elementos ordenados en torno al eje central que atraviesa la escalera
y el ascensor, enfatiza ndo la simetría dispositiva del portal.

Casp-Marina y Matogrande representan el portal estándar. Ambos con una


estructuran que sigue la sucesión lineal, zaguán-vestíbulo-núcleo de comunicación,
complementada con derivaciones para las partes subsidiari as -locales de
instalaciones, portería, almacena je colectivo u otras dependencias.

En el primero de ellos, Casp-Marina, el zaguán, con la puerta de entrada, da paso a


los locales de instalaciones y a dos dependencias comerciales; de él nace un pasaje
con los buzones en un lateral, que avanza hasta el vestíbulo, hasta llegar al arranque
de la escalera y a la portería, a la espera de los ascensores, y la puerta a otro loca l -la
portería original.

[ 23] Título de una obra de teatro de Pedro Calde rón de la Barca, escrita en 1629.

144 EL PORTAL
Un lugar de intermediación
En contraposición con el anterior, en Matogrande, zaguán y vestíbulo se suceden en
continuidad, con los buzones y la jardinera vinculados a uno, y el ascensor al otro
respectivamente. Un recorrido que continúa atravesando el rellano de arranque de
la escale ra -asimilado a un 'ves tíbulo de independencia'-, para llegar a los locales
de instalaciones. Sin embargo, la linealidad visual del recorrido se interrumpe por
las puertas que separan al vestíbulo del rellano de la escalera, y a este, de los locales
de instalaciones. Una compartimentación impuesta por la normativa de protección
contra incendios.

El tercer patrón, la organización compleja, surge de la agrupación jerárquica de


recintos, como sucede en Esteiro y Sinfónica de Galicia. En los dos portales se
complementan la suces ión zaguán-vestíbulo con recintos subsidiarios. Ambos se
caracterizan por la relac ión directa vestíbulo-ascensor, relegando la escal era a un
plano secundario.

En el caso de Esteiro, el núcleo principal, configurado por zaguán y vestíbulo, se


co mporta como el tipo primario, el ves tíbulo-distribuidor, con la diferencia de que se
nutre con áreas auxiliares, que a su vez incorporan distintos locales. Concretamente,
en el nivel de entrada el zaguán-ves tíbulo queda fl anqueado por el recinto de las
instalaciones y el de acceso al aparcamiento y, además, en los superiores conecta
con la sa lida al patio de manzana y co n la escalera del edifi cio.

Por su parte, en Sinfónica de Galicia co nfluyen características del modelo primario


y del es tándar. Actúa como un distribuidor al que se abren dependencias anexas
directa mente: el armario de locales de gas y los registros de telecomunicaciones. Y,
simultáneamente, como una estructu ra lineal con varias derivaciones. Una hacia a
los locales de instalaciones, ubicados bajo el vestíbulo; otra hacia la escalera ; y una
tercera, hacia el acceso al aparcamie nto del edificio.

Alcántara, Espalter, y Torre de los Maes tros ilustran el cua rto y último tipo
organi zativo, el portal múltiple. En el edifi cio en la calle Alcán tara, el portal se
inicia co n un zaguán co mún, seguido de se ndos rec intos desarrollados en paralelo:
el portal principal y el de servicio. Uno y otro configurados según el patrón de
portal es tándar.

En Espalter, sin embargo, se adopta una organizac1on en peine, con una


calle-co rredor que da paso a dos recintos principales, y a un tercero, de servicio. Los
tres responden a una organ ización lineal.

La singularidad en este patró n viene dada por Torre de los Maestros, al co mpartir
el zaguán de acceso con la galería comercial. El interior de la entrada a la parte
residencial ofrece una orga nización primaria, que adolece de fa lta de claridad.
De hecho, en el zigzagueante ves tíbulo-distribuidor, de mínimas dimensiones, se
entremezclan las circulaciones de servicio y las principales , dificultando la lectura
de la pi eza.

ENTR E-L UGARES. Las fr onteras domés tica s 145


l= ig. 18. Casp·Mar1na. Las p uertas del zaguan que. re sp ectivamente. dan paso a un local com er ci al y al de cont adores de
agua -antiguo al macén de car ro s de bebé.
1'1g. 19 . Espalter. El corredor de acceso a los portales. con el garbancillo y la a lfo mbra enlosada. que co ndu ce a los por tales
principales.

146 EL PO RTAL
Un luga r de inte rmediación
Composición

Definida la estructura formal del portal, a través de su disposición en la planta, y


de su organización interna, se aborda la composición. Un aspecto que pertenece
a un campo menos proclive a la sistematización tipológica. Introduce el diálogo
con reglas y ejes, llenos y vacíos, similitudes y contrastes, a través de la relación
geométrica y proporcional de las partes entre sí y con el conjunto. Un vínculo
establecido a partir de la configuración interior, con la pretensión de optimizar la
superficie de la pieza y facilitar la lectura del espacio.

Casp-Marina y Labañou fundamentan su composición en la simetría provocada por


el eje que atraviesa el centro de los portales, aunque con una expresión particular
en cada uno de ellos. En Casp-Marina la simetría viene dada por el esquema general
del edificio, sea en planta o en alzado. Una simetría que se traslada a los huecos de
acceso a otros locales, independientemente de su uso. Y así, cuatro puertas se abren
en el zaguán. Todas con una altura idéntica, con las mismas guarniciones, y con
hojas similares dos a dos (fig. i8). Otro tanto sucede en el vestíbulo, con las puertas
de los ascensores integradas en el diseño global, definiendo un frente perforado en
el cen tro por la escalera.

En Labañou, por el contrario, la influencia del eje de simetría se ciñe a la estructura


interior del portal, un distribuidor con cuatro puertas en torno la escalera y el
ascensor. Singular la de acceso, con doble hoja; idénticas en sus dimensiones y
materialidad, las otras tres. Un orden que no se vierte al resto de la planta baja,
caracterizada por la seriación compositiva. En ella, la sombra del hueco de entrada
a cada bloque pauta el ritmo a lo largo de todo el soportal.

Al igual que e n Casp-Marina, en Torre de los Maestros se aplica una composición


axial al conjunto del edificio, si bien en el portal se reduce a centrar el acceso en
relación con el eje longitudinal. Un hecho por el que la simetría devi ene en un
'gesto', conveniente tal vez para los alzados y la apariencia externa, pero poco eficaz
desde una óptica funcional.

Si en estos e jemplos la regla compositiva -la simetría- sigue los cánones clásicos,
el esfuerzo compositivo en Espalter se manifiesta en el espacio vacío interior que,
siguiendo un esquema en peine, facilita el acceso a los portales. Este corredor
presta especial atención al pavim ento. Un lienzo único sobre el que se delinea una
alfombra que aporta un cambio de textura. Con esta composición se establece una
jerarquía en el recorrido. Un orden necesario para di stinguir el portal de servicio
de los principales, cuyo interior se tapiza hasta los vestíbulos de escalera y ascensor
(fig. i9).

Otro planteamiento rige la compos1c1on de los portales largos y estrechos de


Alcántara, Matogrande y Sinfónica de Galicia. En ellos se atraviesan diversos
ámbitos que van incorporando elementos característicos de la pieza. De este modo,
se generan asociaciones recurrentes de elementos y espacio: jardinera y zaguán,
y buzones y vestíbulo intermedio en Alcántara; o jardinera-buzones y zaguán en
Matogrande y Sinfónica de Galicia.

ENTRE -LUGARES. Las fronteras domésticas 147


Por otro lado, en Esteiro la compos1c1on se singulariza a través de la propia
disposición y organización de la pieza. El zaguán-vestíbulo se flanquea por los
recintos complementarios, cuidando la posición de sus puertas de acceso, simétricas
e iguales entre sí, dispuestas de tal modo que los recorridos que provocan con su
presencia no invaden la espera del ascensor.

Si estos tres aspectos, disposición, organización y composición describen la forma


del portal, los aspectos que siguen a continuación, accesibilidad, versatilidad y
representatividad, fijan sus funciones y determinan su imagen.

Accesibilidad

Las llamadas barreras arquitectónicas carecen a priori de la intención de obstaculizar.


En principio, parece que son fruto de un patrón humano, sea este el hombre de
Vitrubio, recreado por Leonardo da Vinci, el Modular de Le Corbusier, o el hombre
estándar del manual de Ernst Neufert. Un patrón personificado por un varón en
edad productiva, de constitución atlética, cuyas dimensiones corporales reproducen
unos parámetros ideales -o medios. Sin embargo, la actualidad abre la mirada a
unos valores más inclusivos con Violeta, un personaje 24 de edad indefinida, con
una altura que no sobrepasa los estándares medios -femeninos y masculinos.
La acompañan un bolso y una cartera-carro, adminículos que entorpecen sus
movimientos y que amplían su ocupación del espacio hasta los noventa centímetros
de diámetro. Una metáfora de aquellas personas con dificultades para desplazarse,
bien porque prestan ayuda a otras personas -ancianas, enfermas, infantes- , bien
porque ellas mismas sufren problemas físicos temporales o permanentes.

Cuando Violeta accede a un portal, encuentra barreras de distinto signo: el peldaño


entre la calle y el umbral , los pulsadores del video-portero, la puerta, los buzones,
o los escalones en el interior. Y por supuesto, la barrera infranqueable sería -es-
la falta de ascensor. 25 Aunque con la entrada en vigor de la ley de accesibilidad
en el año i989 se han eliminado algunos obstáculos. Entre los más evidentes,
los peldaños previos al ascensor. Pero otros aún permanecen, sobre todo en los
inmuebles construidos con anterioridad a ese año.

[ 24] Violeta nace tras un proceso de investigación sobre género, arquitectura y urbanismo desarrollado por el equipo
mccl arquitectos, dentro de su actividad investigadora. El personaje se ha incorporado en la docencia del primer curso
de Proyectos de la ~TS Arquitectura de A Coruña, y en las conferencias de divulgación sobre perspediva de género en
la arquitectura y el urbanismo.

[ 25 J En 2013 se aprobó el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su
inclusión social, mediante el Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre. i;sta norma fijaba el 4 de noviembre
de 2017 como fecha límite para dotar de accesibilidad. dentro de lo posible. a todos los inmuebles residenciales. Un
decreto que no se ha cumplido, por muy variadas razones. La des coordinación con otras normas, la falta de recursos
de los propietarios de los edificios, la ineficacia en las ayudas ... pero también por las trabas burocráticas que sufren las
solicitudes de licencia municipal relativas a la incorporación de ascensores en edificios plurifamiliares. Unos expedientes
que carecen de complejidad fun cional y urbanística, cuya tramitación , sin embargo. en much os casos se alarga más de
un año.

148 EL PORTAL
Un lugar de intermediación
En la sucesión de dentro a fuera, la: primera barrera corresponde al encuentro entre
el exterior y el interior. Un desnivel que tiene lugar al pasar de la calle al umbral.
Una diferencia de cota que ayuda a proteger el portal de la suciedad proveniente de
la vía pública, e incluso del agua de la lluvia.

Los portales de Labañou y Sinfónica de Galicia aportan una solución clara: han
reemplazado el escalón del umbral por una rampa que nace de la rasante de la calle
hasta alcanzar el interior. De manera similar, en Torre de los Maestros la barrera
impuesta por los seis peldaños iniciales se ha solventado cortando una parte de
estos y del zaguán, para formalizar una rampa que conecta ambos niveles.

Por su parte, Casp-Marina y Alcántara presentan un umbral mínimo, reducido al


ancho de los muros de fachada, con un único peldaf10. Una barrera que se puede
resolver de formas muy diversas, e incluso de un modo puntual, con una rampa
postiza, de quita y pon, sin abordar transformaciones es tructurales.

Si en Espalter el corredor - un umbral extendido-, permite salvar este primer


obstáculo -un peldaño interpuesto en el recorrido- de una manera sencilla, con una
rampa tanto permanente como portátil, otro tanto ocurre en Esteiro y Matogrande.
En ambos portales, la escasa diferencia de altura entre calle y umbral se puede
solucionar inclinando la pieza del solado, o añadiendo una breve prótesis hacia la
calle.

Son estas unas barreras vinculadas al plano del suelo, qu e a veces se continúan
en el interior. Como sucede cuando los propios ámbitos, zaguán o vestíbulo,se
fragmentan en varios niveles, o cuando uno y otro constituyen plataformas a
distinta cota. Barreras que Casp-Marina, Alcántara y Espalter incorporan en sus
respectivos interiores.

Los peldaños intermedios en tre zaguán y vestíbulo de Casp-Marina se han


solventado tras una cuidadosa reforma. Dos rampas postizas, consecutivas, definen
la alternativa a los tramos de escalones, sin alterar la organización original del portal.
Alcántara presenta una situación similar, a la que cabe aplicar la misma solución.
Y en el caso de Espalter, la organización del conjunto resuelve el problema: el
portal de servicio se ofrece como una opción, dotando de accesibilidad a todas las
viviendas. A su vez, en Torre de los Maestros, superado el escollo del umbral, se ha
rebajado el peldaño entre el zaguán y el portal de las viviendas.

Una situación diferente se observa en los portales de Labañou, Esteiro y Matogrande.


Ya adaptados a la ley de accesibilidad, carecen de barreras internas. Por su parte,
Sinfónica de Galicia muestra la coexistencia de peldaños y rampa (fig. 20). Una
solución factible cuando el portal dispone de la suficiente profundidad para el
desarrollo de esta.

Otros elementos suponen también barreras molestas, aunque no insalvables. Uno


de ellos , la puerta de acceso al portal. Un impedimento derivado del sistema de

ENTRE -LUGARES. Las fronteras domésticas 149


¡:ig. 20. Sinfónica de Ga l1cia. Rampa y esca lera.

apertura y del peso de la hoja, y en menor medida del ancho del hueco de paso.
Visualice, lector o lectora, las maniobras de aproximación para abrir la puerta; sienta
el peso de la hoja -de vidrio y aluminio, cuando no de vidrio y acero o madera-.
Pose en el umbral las bolsas de la compra, por ejemplo. Haga el esfuerzo para tirar
de la puerta y accionar el retenedor. Una vez estabilizada, coja las bolsas y pase al
interior. Y, al unísono, dé un leve empujón con el codo, o con el pi e, para soltar el
retenedor. Olvide ahora las bolsas, imagine las maniobras desde un asiento ...

Los datos del estudio realizado por Fundación Mutua de Propietarios (2018), sobre
la accesibilidad de las viviendas en España, apoyan estas apreciaciones. En él, se
señala que "el 20 y el 25 % de los encuestados encuentran dificultades en usar la
puerta de acceso al edificio por el peso de la misma o por dificultades en utilizar la
cerradura''. Y ade más, el 61 % afirma que "la puerta no se aguanta sola o se cierra
demasiado rápido ''. Unas cifras que permiten corroborar que la puerta se transforma
en una barrera, dado que su movimiento y su cierre repercuten directamente en la
accesibilidad del portal.

El video-portero y los buzones son otros elementos qu e entrañan dificultades en el


uso diario, fundamentalm ente por la altura de la botonera en el primer caso, y por
las acciones de apertura y cierre en el segundo. Una impide a la persona en silla de
ruedas timbrar y las otras, retirar la correspondencia.

En los ejemplos seleccionados, ni puertas ni botoneras, ni buzones se alejan de


las características convencionales. En las distintas situaciones estos elementos
responden a las normas de la ergonomía convencional.

150 EL PORTAL
Un lugar de intermediaci ón
La información recabada ev idencia que, a lo largo del período de estudio, los portales
han alcanzado un grado mínimo de accesibilidad, pese a registrar todavía un notable
potencial de mejora. Un reto que, seguramente, se alcanzará e n un futuro no muy
le jano, con la contribución de las nuevas tecnologías. Se espera que estas aporten
soluciones para reducir o eliminar las barreras que dificultan las tareas laborales o
de cuidados de las personas en el día a día.

Versatilidad

La capacidad de una pieza para desarrollar funcion es no contempladas


explíci tamente en el programa de neces idades responde a la mutabilidad de su
configuración. Ello no implica intervenir en la dispos ición general del co njunto, ni
alterar su organización.

El co ncepto de versatilidad aplicado al portal equivale al de flexibilidad en la


vivienda. Ambos depe nden directamente de la su perficie disponible. Si las
dimensiones de las piezas de la vivienda se adapta n al mínimo necesa rio para
un a función precisa, es difícil dotarla de fl exibilidad, puesto que en el programa
de necesidades no hay lugar para habitac iones con usos informales o am biguos.
Otro tanto sucede en el portal. Si el barrido de la hoja de la puerta al abrirse
invade el vestíbulo, que a su vez es zaguán, si las paredes están ocupadas con las
instalaciones y los bu zones ... poco margen queda para introducir otras funciones,
otros usos u otras dem andas .

Los e jemplos estudiados permiten profundizar e n esta cuestión, al aportar


configuraciones espaciales que muestran distintos grados de versatilidad. En una
prime ra aproximación deben distinguirse los casos que inco rporan un 'po rtal de
serv icio', como Alcántara y Espalter. Un recinto que incre ment a las oportunidades
de incorporar usos no previstos. Incluso co nsiente el recuperar algunos que, en
su día, se cons ideraron obsoletos, co mo el depósito para carros de bebé. Es bien
sab ido que la perspect iva de género reclama la neces idad de incorporar áreas
de almacen a je comunitarias en los inmuebles res idenciales , liberando así la
co nst reñida su perficie do méstica de los ca rros de com pra, las si llas de ruedas, las
bicicletas , los patinetes, o algunos artilugios más que puedan ir añadiéndose en
el día a día.

Otros casos como Casp-Marina, Este iro, Matogrande o Sinfónica de Galicia poseen la
capacidad de introducir nuevas instalaciones o de mejorar las existentes, destinando
parte de su superficie para los artefactos citados. Ofrecen, pues, alternativas de uso
muy vinculados con las 'tareas de cuidado" 6 y con la movilidad personal. Por otro
lado, permiten co nve rtir los zaguanes y vestíbulos en espo rádicas salas de reuniones
comunitarias, co n asientos portátiles.

[ 26] ~sta expr esió n recoge la actividad de cuidado s, tambi én llamada reproductiva, que ab arca desde la crianza, ha sta
la s compras domésticas o la atención a person as mayores y/o depe ndien tes.

ENTRE -LUG AR ES. Las fro nteras domésticas 151


Centrando la atención en Casp-Marina, se observa como el almacén de carritos y las
carboneras del sótano han facilitado su adecuación a los requerimientos actu ales. El
almacén se ha transformado en el cuarto de contadores de agua, y las carboneras en
espacios de almace naje. Así mismo, se ha equipado el portal con buzones, colocados
en un la teral del paso entre el zaguán y el vestíbulo. Unos cambios posibles dada
la dimensión de la pieza, que han venido a completar las prestaciones del edificio.
En contraposición, la exigua superficie de los portales de Torre de los Maestros y
de Labañou limita la deseada variedad en la ocupación de las piezas (Paricio y Sust,
i998, 29). En ambos casos se pueden mejorar las instalaciones, o incluso tender
alguna nueva, siempre que sea suficiente con un registro, a modo de hornacina, que
enca je en una de las paredes. Pero resulta casi imposible incorporar una función
alternativa, salvo que el desuso de alguna de las existentes permita reestructurar los
cuartos de instalaciones, o que uno de los locales colindantes se incorpore al portal,
transformado en una dotación colectiva del edificio.

La versatilidad, por tanto, resulta ser un atributo deseable pero no imprescindible.


La función utilitaria del portal puede desarrollarse en una pieza sujeta a las
dimensiones mínimas, sin merma de su calidad espacial, o de su utilidad. Sin
embargo, sí condiciona su adecuación a las necesidades que la sociedad va
incorporando en el transcurso del tiempo.

Representatividad

En la sucesión de entrantes, escaparates, puertas y muros, que configura la expresión


de la calle, cada uno de los portales asume la responsabilidad de identificar el edificio
y sus viviendas. La imagen de todos ellos refleja el orden de su estructura formal,
en la que intervienen la altura de la pieza -la sección, en términos arquitectónicos-;
los materiales de acabado de los suelos y las paredes; los elementos de acceso; la
presencia real o metafórica de zaguanes y vestíbulos; y la existencia de los locales
de ins talaciones, y otros elementos como los buzones o la jardinera.

La entrada al conjunto de las viviendas conforma el alzado del portal. Se integra en


el basamento, la franja vertical entre el espacio público - la calle- y el privado -las
plantas altas- , despejado de cualquier saliente como balcones, galerías o miradores.
Un alzado definido por un plano de cierre, que incluye la puerta, el umbral, y a
veces una marquesina.

Hasta los años 40 del siglo XX era común que el basamento, con el portal y los
locales comerciales, formase parte de la composición del alzado del inmueble. Una
práctica que se muestra en Casp-Mari na, y que se extiende excepcionalmente a
obras realizadas con posterioridad, como Torre de los Maestros. A partir de esos
años, los cambios en la gestión inmobiliaria impulsaron que la planta baja se
fuese desgajando del cuerpo superior de las viviendas. Tanto en una como en otra

152 EL PORTAL
Un lugar de intermediación
circunstancia la altura de aquella 27 ·se aproxima a vez y media la de las viviendas.
Una proporción tal vez heredada de épocas anteriores, en las que el primer nivel
habitado se elevaba sobre el nivel del terreno. Y así, al tiempo que se huía de
las humedades, se generabá un semisótano, destinado a bodega o a diferentes
almacenajes. Pero otras cuestiones tambi én influyen en la altura de arranque del
edificio. Entre ellas la mejora del confort acústico alcanzada al alejar la planta
primera del ruido de la calle; o la adecuación, acorde con los usos, del equipamiento
-instalaciones, mobiliario ... - de los establecimientos comerciales.

Ocasionalmente, como se observa en Espalter, la altura de planta baj.a apenas se


distingue de la destinada a las viviendas. Una situación engañosa, porque el nivel
de los portales, al igual que la del local comercial, se asienta en una cota más baja
que la de la calle.

En los edificios residenciales, la altura del bajo se extiende al portal, cuyo techo
se modela con cielos rasos para ocultar el trazado de los conductos que conectan
los cuartos o armarios generales de instalaciones con las respectivas viviendas.
Una característica difícil de comprobar partiendo de los planos de proyecto. Si las
plantas de los portales no se incorporan en la documentación gráfica, tampoco las
secciones, y menos aún los detalles arquitectónicos. A este respecto, en los portales
abordados predominan los techos con las placas suspendidas de escayola o de yeso,
las aristas vaciadas, y los planos en continuidad con las paredes.

En Casp-Marina, por ejemplo, las molduras, que refinan los encuentros, aportan
sombras, redondean ángulos, trabajan los elementos es tructurales -las vigas de
canto-. Delimitan fragm entos a modo de alfombras invertidas, coincidentes con
el zaguán, el paso, o el vestíbulo de espera. Esto mismo sucede en Torre de los
Maestros, Labañou, Esteiro, Matogrande o Sinfónica de Galicia, con techos que
marcan los distintos ámbitos del recorrido. A su vez, Espalter ofrece un tratamiento
diferente, con la amplitud vertical de los patios alternándose con el recogimiento de
los techos del corredor.

Si el cielo raso modula la altura a lo largo de los portales, el suelo y las paredes
soportan el tránsito diario, y contribuyen a jerarquizar los recorridos y los espacios.
De este modo, en Espalter, la calidez de la madera del techo contrasta con la
austeridad de los paramentos de ladrillo visto -prolongac ión de la fachada hacia
el interior- y con el enlosado de piedra. Este se detiene al entrar en los ves tíbulos,
dibujando el felpudo para, una vez den tro, ascender por las paredes. Las zonas de
garbancillo se iluminan y se amueblan: una columna, un macetero ... La portería se
asoma en un punto intermedio, al igual que el escaparate de un pasaj e urbano. La
recreación del ámbito exterior se refuerza con la vegetación que aparece a lo largo
del corredor y de los portales.

{ 27 ] Las normas municipales fijan la altu ra de las planta bajas, sea de forma directa. proponiendo una cota máxima
para los bajos; o indirecta, al fijar la altura máxima de cornisa junto con el núm e ro máximo de plantas del inmu eble. Con
el lo, aunque no sea este su cometido, la s normas, centradas en recoger usos con solidados como buenas prácticas, o en
prevenir problemas ya detectado s, iníluyen en la imagen urbana y la condicionan.

ENTRE-LUGARES. Las fro nteras domésticas 153


~ i g. 21. l a ba ño u, um bral.
f= ig. 22. Sinfóni ca d e G alic a1: pue rta d e regi s tro d e los co nt ad ore s d e gas.

154 EL PORTAL
Un lugar de interm ediació n
Un pavimento pétreo que está presente también en Casp-Marina, Torre de los
Maest ros, Esteiro, Matogrande o Sinfónica de Galicia. Portales cuyas paredes se
protegen frente al uso diario con un zócalo de piezas duras -en continuidad con
el suelo, sea de granito o de terrazo, en el tercero de los casos- combinadas con
madera. En Labañou, sin embargo, se opta por acabados domésticos, pintura en las
paredes y un suelo continuo sintético, una probable consecuencia del restrictivo
presupuesto de ejecución.

Tal y como se ha visto, los acabados de suelos y paredes, con los felpudos y los
cambios de tono, textura o material marcan la secuencia espacial que se inicia en el
umbral, sea de la profundidad que sea. En este sentido, uno de los mayores cambios
introducidos en este elemento viene ocasionado por la apertura de la puerta en el
sentido de 'escape'. Una prescripción que ha introducido la norma de protección
contra incendios. Con ella, el umbral mínimo de Casp-Marina o de Alcántara se
ha transformado en un hueco profundo, con el paño de cierre retrasado. De este
modo, el barrido de la puerta al abrirse queda recogido en el umbral, a la manera
de Labañou (fig. 21), Esteiro, Ma togrande o Sinfónica de Galicia, o como ya venía
sucediendo en Espalter, con las puertas dotadas con movimiento de vaivén.

Al margen del sentido de apertura, la puerta de entrada, acristalada u opaca, debe


ofrecer la dimensión suficiente para el trasiego del mobiliario, as í como una cierta
robustez que garantice una mínima seguridad. Se confía su apertura a artilugios
electrónicos, con las botoneras alojadas en las jambas del umbral o en el frente de la
fachada, si aquellas carecen del sufic iente ancho. Unos mecanismos que sustituyen,
en parte, al servicio de portería, cada vez menos frecuente.

La portería, si existe, debe controlar el acceso al con junto del portal. Para ello,
se sitúa en el interior de la pieza, en los ejemplos de Casp-Marina y Torre de los
Maestros, o en una garita asomada a un espacio neutro, en Alcántara o Espalter.

Ya en el interior del portal, el núcleo de comunicación vertical se transforma en


'el conducto de movilidad'. Lo acompañan otras redes de menor dim ensión: los
montantes de agua, electricidad, gas, telecomunicaciones, las bajantes sanitarias o
los conductos de ventilación. Una serie de tubos que arrancan de armarios y cuartos
apropiados, cuyas puertas deben integrarse en el proyecto del portal, al igual que
las de otros locales auxiliares o complementarios, con el fin de transformar el orden
subyacente en imagen percibida.

En Casp-Marina, por ejemplo, desde el zaguán y el vestíbulo se accede a dependencias


con distintos usos. El proyecto del conjunto integra todas las puertas en el orden
compositivo del portal, con los dinteles a la misma altura, el mismo tipo de madera
en las hojas, e idénticas guarniciones y motivos. También en Labañou se aplica
una respuesta similar. Cuatro huecos -la puerta de acceso y tres de los locales de
instalaciones- se reparten simétricamente a uno y otro lado del eje central, con
idénticas dimensiones y acabados, enfatizando así la estructura dispositiva y
organizativa de la pieza.

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 155


-=~-~~~~
--- --~~º
__¡

t:d ificio e n t.steiro:


~ , g. 23 . Po rtal C. Bu zon es fr e nte al asce nso r, a l fo nd o. a l lad o d e la p uert a, tablón para a nun c ios de la co mu nidad d e
vec inos.
~.g. 24 . Deta lles de obra del p or tal -el d1b u¡o rec oge la situ ac ,ón 5' mét"ca a la de l po rtal C.

156 EL PORTA L
Un lugar de intermediación
A diferencia de ellos, en Espalter, Esteiro, Matogrande y Sinfónica de Galicia, los
locales de instalaciones se aíslan de la circulación cotidiana. Se confinan en un
recinto específico, con un distribuidor que, desde una única puerta, se asoma al
vestíbulo o al zaguán.

En otras ocasiones, las instalaciones se alojan en hornacinas registrables, cerradas


con paneles mimetizados en el acabado de los paramentos, tal y como sucede en
Alcántara, Torre de los Maestros, o en Sinfónica de Galicia con las instalaciones de
gas (fig. 22) y los registros de telecomunicaciones.

La imagen del portal se completa con el resto de elementos, buzones y jardineras.


Así, el adecuado emplazamiento de los buzones incide en la estructura aparente del
portal. En Alcántara, se disponen en columnas que delimitan el área de espera. En
Esteiro, sobre un soporte exento y liviano, enfrentado al ascensor (figs. 23 y 24). En
Matogrande y Sinfónica de Galicia (fig. 25), posados en un mueble-jardinera, una vez
traspasado el zaguán delimitado por el felpudo del acceso. Y en Labañou, tomados en
una pared lateral. En cualquier caso, siempre visibles y próximos de la entrada.

La posición de la jardinera -o jardineras- depende de la luminosidad y de la


configuración general del portal. Al analizar Espalter, por ejemplo, se observa que la
vegetación se dispone vinculada a los patios, tanto en el corredor, como en el interior
de los portales. En Matogrande y en Sinfónica de Galicia se incorpora con el diseño de
un elemento de fábrica, que integra los buzones con la jardinera y el paño acristalado
del acceso. En otras ocasiones, aunque los portales no introduzcan la vegetación en el
proyecto de arquitectura, la comunidad, por iniciativa propia, dispone macetas con
plantas, naturales o artificiales, un símbolo del cuidado puesto en todo lo que afecta a
la casa, tal y como ha sucedido en Labañou (fig. 26) y Esteiro (fig. 27).

Pi=:RMANENCIAS Y TRANSl=ORMACIONES

Los se is aspectos abordados condicionan el proyecto del portal, al tiempo que


contribuyen a identificar las partes inherentes a la pieza, distinguiéndolas de
aquellas otras dependientes de los programas y las situaciones concretas.

El núcleo de comunicación vertical, escalera y ascensor, constituye el dato prefijado


para determinar la disposición del portal, con tres posibles situaciones. La primera,
en referencia a un eje, centrada en la planta; la segunda, en el lateral, adosada a una
de las medianeras; y la tercera y última, excéntrica, entre el e je y el lateral.

A su vez, la organización interna de la pieza se ajusta a cuatro tipos. La organización


básica definida por un recinto único, el distribuidor-vestíbulo. La organización
estándar, definida por la secuencia zaguán-vestíbulo-dependencias auxiliares .
La organización compleja, con un recinto principal enlazado con otros recintos
auxiliares. Y por último, la organización múltiple, caracteri zada por un recinto con
un acceso único desde el espacio público, que incorpora, a su vez, distintos portales,
definidos por otros tantos núcleos de comunicación.

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 157


I•

~ 1g . 25. Siníó nic a de G alici a: b uzone s y jardine ra .


!= ig. 26. La baño u: Jardine ra e n e l ve stíbulo-dist ribuido r.
~ ig . 27. [;_ st ei ro: Jard iner a en la sa lida al pa l io.

158 f::L PORTAL


Un lugar de in t ermedi aci ón
La composición, por su parte, intégra disposición y organización, y con ellas la
es tructura general y específica del portal. Aporta la sección como el atributo
integrador de ambas, a la par que relaciona y proporciona los elementos entre sí.
Un proceso que se sintetiza en 'el portal', parte 'del edificio'.

A partir de estos tres aspectos formales - disposición, organización y composición-


se extraen las invari antes del portal: umbral, video-portero, puerta, zaguán,
vestíbulo, y buzones, junto con los espacios para instalaciones. Sin ellos, no existe
la pieza como tal. Determinan, así mismo, la variabilidad de otros elementos cuya
ausencia o presencia depende del programa del edifi cio y del portal, sea la portería,
el almacenaje comunitario, o la jardinera.

Pero ahora bi en, al considerar los aspectos funcional es, la accesibilidad se significa
como el motor de los ca mbios sufridos por el portal. Responsable de las mutaciones
iniciadas en los espacios de tránsito, impulsa la supresión de los escalones
sueltos y los tramos de peldaños, o la aparición de rampas complementarias.
Incide, además, en la apertura de la puerta de entrada, en el accionamiento de los
pulsadores del video-portero, o en la posición de los buzones. Y tal vez, al continuar
perfeccionándose, provoque transformaciones inimaginables aún.

Por su parte, la versatilidad resulta necesaria para que la pieza se adapte a las
solicitaciones que van surgi endo a lo largo de su vida. Un valor directamente
proporcional a la supe rficie del portal, ya que es innegable que una dimensión
restrictiva dificulta ampliar los servicios existe ntes o añadir usos nuevos.

Y por último, la representatividad, que aporta la insosl ayable materialidad al


portal, co n acabados resistentes y de fác il mantenimiento, en coherencia con el uso
colectivo. Pero también con soluciones que jerarquizan y modulan los espacios. Un
as pecto que conjuga los cinco anteriores, tanto form ales como fun cionales, a través
de un proceso integrador que se transmuta en la imagen percibida de la pieza de
entrada. Y con ello contribuye a consolidar la fun ción simbólica del portal, como
pieza que 'representa' al edificio ante la ciudad.

MIRANDO AL FUTURO

Llegado es te punto, cabe trazar una prospectiva, aventurada e incierta seguramente,


que sopese la repercu sión de las nuevas tecnologías en el portal. Entre otras, las
herramientas vinculadas a la comunicación y la imagen, conocidas como TIC.
Tecnología que, sin duda, incidirá en las mutaciones de co mponentes como la
puerta, el video-portero, los locales de instalaciones, el almacenaje común, o la
vegetación natural o recreada .

La transformación de la puerta ha comenzado al dotarla de sistemas electrónicos de


apertura. Empiezan a ser frecuentes las puertas acc ionadas con tarjetas de aproximación
o con mandos electrónicos. Aunque, desde la perspectiva de la accesibilidad y del

ENTRE -LUGARE S. Las fronteras domesticas 159


uso cotidiano, sería más eficaz el sustituir las hojas abatibles por otras deslizantes,
compatibles con los sistemas de detección y protección contra incendios. Puertas que
no invadan los espacios adyacentes, necesarios para la movilidad, sin olvidar el control
remoto de las maniobras de apertura y cierre, mediante herramientas electrónicas o
apps incoporadas en los smart-artilugios. Aunque para el acceso al interior del portal,
el reemplazo de la botonera de los timbres de llamada por un panel táctil, tal vez sea el
más evidente de los posibles cambios, una evolución del video-portero, un elemento
sujeto a una mutación previsible.

Los loca les de instalaciones continúan su acomodo a los vaivenes técnicos. Hoy, los
contadores eléctricos inteligentes, los de agua, y los de gas se han centralizado en
rec intos específicos, pero mañana la lectura digital de los consumos probablemente
hará que se modifiquen o que desapa rezca n. Quizás tan solo queden lo s locales
para establecer las conexiones entre la red pública y la individual. Los registros
para telecomunicaciones, los últimos en llegar, tal vez completen su dotación
en el futuro con rúteres colectivos, que alimenten wifis comunes, o con otros
componentes aún desconocidos.

Los buzones postales representan, por su parte, un instrumento muy simple y


eficaz: unos casilleros en los que los servicios de mensajería - públicos o privados-
depositan la correspondencia de cada residente. Quizá, con un sentido nostálgico,
faciliten las esporádicas comunicaciones en papel, al igual que se recuperan los
tocadiscos y los vinilos, frente a ios reproductores digitales de música. Pero, según
los concebi mos, los buzones parecen des tinados a desaparecer, o al menos a
convertirse en elementos anecdóticos. Si persiste la tendencia a eliminar el 'papel',
seguramente en pocos años se consolide la correspondencia puramente electrónica
o ... ¿o tal vez no?

Frente a esta inci erta prospectiva, el almacena je comunitario pl antea un camino


inverso. Al revisar el programa doméstico desde la perspectiva de género, se ha
puesto de manifi es to la conveniencia de contar con un área de uso diario, para poder
'aparcar' cómodamente las sillas infantiles, pero también los carros de com pra, las
sillas de ruedas - especialmente las motorizadas- , las bicicletas o los monopatines.
Un requerimi ento que las promociones inmobiliarias más innovadoras , públicas o
privadas, tendrán que afrontar.' 8 Debe mirarse a los portales anteriores a los años
60 del siglo XX, con los diversos cuartos para carritos de bebés, la centralización de
calefacción o el agua caliente sanitaria. Todos ellos eliminados del programa común
del edificio en los años del boom inmobiliario.

La vegetación ha sufrido un proceso similar. Presente en los edificios anteriores a


los años 80 del siglo XX, fue prácticamente expulsada de estos durante las últimas
décadas. En la actualidad, se valora nuevamente su influencia en la calidad espacial
y el confort ambiental. Para mantenerse neces ita cuidados periódicos, estancias

[ 28 ] La crisis económica que fren ó la actividad inmobiliaria a partir de 2009 ha ralentizado la introducción de es ta
y otras soluciones innovadoras en el programa residencial qu e, sin e mbargo, acabarán por introducirse a medio plazo.

160 RP O RTAL
Un lugar de inter mediación
luminosas y espacios protegidos de las corrientes. Aunque también la tecnología
facilita opciones diversas, más allá del empleo de ejemplares artificiales -látex,
plástico, silicona, tela o terciopelo -. Entre ellas, la realidad virtual, todavía muy
compleja y poco desarrollada tecnológicamente. Sin embargo existen alternativas
factibles y relativamente sencillas, como las pantallas digitales, encajadas como
ventanas o cuadros en la pared; u otras más sofisticadas, como los paneles digitales,
en sustitución de los tradicionales acabados de piedra, madera, pintura ... Situaciones
que permiten recrear paisaj es variopintos, naturales -el mar, el desierto, el bosque ...-
º artificiales -una calle, una ciudad, un parque .. .- ; escenas del momento presente
o de una época pasada; cuadros, esculturas o fotos; ambientes variables incluso
con las estaciones del año. ¿Acaso puede haber algo más moderno que un abeto
navideño en el portal, incorporado en una pantalla, o en la misma pared?

ENTRE-LUGARES. Las fr onteras domesticas 161


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articulo ?codigo=5600062> j28 de diciembre de 2018J.

162 t:l PORTAL


Un lugar de intermediación
MARÍA CARREIRO OTERO y CÁNDIDO LÓPEZ GONZÁLEZ

M. Carreiro, doctora Arquitecta desde 2003, es profesora de Proyectos Arquitectónicos. C.


López, doctor Arquitecto en 2011, es profesor de Urbanística y Ordenación del Territorio.
Los dos imparten clases en la ETS de Arquitectura de la Universidade da Coruña (UDC)
desde principios de los años noventa. Conjuntamente, entre 2011 y 2013, han desarrollado
el proyecto de investigación nacional competitivo Mujeres Arquitectas de Galicia . Su papel
en la profesión y en la enseñanza de la profesión. Son autores y editores de diversos artículos
y libros, así como ponentes en diferentes congresos, simposios y jornadas. Entre sus últimas
publicaciones cabe mencionar La casa. Piezas, ensambles y estrategias (2016) y Arquitectas
Pioneras de Galicia. Ocho entrevistas (2017). Ambos forman parte del Grupo de Investigación
GAUS, y del Grupo de Innovación Educativa G/PAUS de la UDC. Desde 1989, ejercen como
arquitectos asociados en el despacho profesional mee/ arquitectos. En 1991, nace su hija
/ria. Investigadora en el centro de investigación del transporte TRANSy T de la UPM, en la
actualidad se encuentra elaborando su tesis doctoral.

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 163


J:ig. l. Diagrama d e J: luJOS e n la v rv re nd a B r· nuc!ea r, Marcel Breuer.

164 DOS PROYECTOS DE fv1ARCEL BREUE R


A luminun City Terrace - i=er ry Cooperat ive f-louse
DOS PROYtCTOS Dt MARCtL BRtUtR
Aluminum City Terrece - Ferry Cooperative House

Miguel Ángel Calvo Salve


New School of Architedure Marywood

En 1943, en el concurso para la vivienda de la post-guerra, patroci nado por la revista


California Arts & Architecture, Marce! Breuer propone, por primera vez, la casa
bi-nuclear. Con ello, zonifica las funciones domésticas: de día - salón, co medor y
cocina- y de noche - habitaciones y baños-. O lo que podría ser lo mismo, organiza
el espacio domés tico en dos esferas: la pública y la privada. Una organización que,
según Breuer (1943), serviría mejor a las necesidades de la familia americana. No
solo porque el área de día fuese lo único que debería mantenerse en condiciones
presentables, sino porque además la separación actuaría como aislamiento entre la
vida de los adultos y la de los niños (fig. 1).

Sin embargo, si profundizamos más allá de la visión reduccionista del principio


bi-nuclear, que establece las fun ciones de día y noche -públicas y privadas- en
volúmenes com pletamente separados e independientes, observamos la introducción
de un elemento nuevo, el es pacio intermedio. Entre volúmenes y funciones, incorpora
una tensión es pacial provocada por una escisión, por una rotura que permite al
espacio exterior penetrar y atravesar la vivienda (Martí, 1997). Este nuevo espacio
intersticial, que podemos llamar la arquitectura del 'entre ', es un espacio sustancial
que como elemento de relaciones y transiciones tiene un carácter especial. No es un
espac io res idual como producto de la separación de dos funciones o volúmenes que
se alejan, sino que este vacío actúa co mo unión o junta de lo que serán las células de
dormir y vivir. El espacio intermedio que se crea no solamente no separa, sino que
une al mismo tiempo que cumple una funci ón específica. Este principio bi-nuclear
tendrá su reflejo tanto en la Casa Geller 1de 1945 como en la Casa Robinson de i947.
Ambas viviendas unifamiliares serán diseñadas y construidas por Breuer una vez
abandonada la colaboración con Walter Gropius. En proyectos anteriores, mientras
colaboraba co n Gropius, podemos observar esquemas celulares o multi-nucleares,
donde los diferentes volúmenes se interconectan media nte ele mentos intermedios
de articulación. Un ejemplo de este concepto, que sigue el esquema de bielas similar
al del edificio de la Bauhaus mencionado por Argan (2006), es el proyec to de 1939
para el Black Mountain College.

ENTRE·LUGARES. Las fronteras domésticas 165


Agrupaciones de 8 viviendas Ag rupaciones de 8 viviendas Agrupaciones de 6 viviendas Agrupaciones de 4 y 2 viviendas

Tipo A (57 m 1 )
3 TipoByC {73m 2){86m2 )
13 Tipo A TipoByC

~
1

1
TipoB (73 m 2) Tipo B yC Tipo Pareada! (53m:i)
5 2
11
2
1 .-. 4

1 1 1
Tipo A 30 viviendas

1 11 11
Tipo
Tipo
B:
C:
140 viviendas
72 viviendas
Tipo Pareadas. 8 viviendas
w ::::;:w:=¡
TOTAL · 250 viviendas

i:rg. 2. Plano d e Ordenación de !a A !um1nurn Cil y Terrac e. New Kengs1nton. Pennsylvan1a, 194 2. Walter Grop1us y Ma rcel Breuer.
f: ig. 3. i:::. studio de las d ife rentes agrupac io nes de v1v1end as. A luminum C ity Ter race. New Kengsinton. Pennsylvania. 1942.
W alte r Gro p1us y Marce! Breuer.

166 DOS PROYECTOS DE MARCEL BREUE R


Aluminun City Tenace - i=erry Cooperative f-louse
Breuer mantendrá el princ1p10 bi-nuclear en proyectos institucionales muy
posteriores a estas viviendas, como es el caso de la propuesta para el Campus de la
Universidad de Nueva York en el Bronx, realizada en el año 1958. Esta intervención
consta de cuatro edificios interconectados dos a dos, en los cuales las funciones
se diferencian claramente entre públicas y privadas. En la primera asociación, un
edificio trapezoidal denominado Begrisch Hall dispone de varias aulas magistrales ,
conectándose con el edificio rectangular de departame ntos por medio de un puente
sobre el espacio exterior. En la segunda, un edificio cuadrado destinado a un centro
de estudiantes con salas comunes y cafetería se enlaza a través de dos puentes,
salvando un gran vacío de separación, con el edificio de dormitorios.

En los proyectos de vivienda colectiva o residencias rea lizados por Breuer,


probabl emente los más desconocidos de toda su obra, podemos observar la
profusión en el diseño de toda una se rie de espacios de transición y de relación
caracterizados co mo espac ios intermed ios. En ellos encontramos una extensión de
umbrales hacia el exterior o el interior, de vestíbulos transparentes que actúan como
elementos de interconex ión entre núcleos o volúmenes diferentes, de verandas,
de patios que relacionan exterior e interior. Así mismo, reconoce mos fachadas
co mplejas y tridimensionales e n las que los ele mentos de protección solar no solo se
dibujan sobre un lienzo, sino que extienden el plano creando una es pecia de loggia
en la que el contraste entre luminosidad y penumbra adquiere protagonismo. En
palabras de Breuer, un espacio de "sol y sombra". Una expresión que él hace suya al
visitar España durante los años 1931y1932, y acudir a los tendidos de sol y sombra
en las plazas de toros para disfrutar de la tauromaquia. En consecuencia, para él
las fachadas no son simplemente un plano bi-dimensional en el que se proyectan
dichas sombras, sino que son un espacio dominado por las sensaciones, diseñado
para tal efecto. Como nos dirá Ballesteros, la sensación como una herramie nta del
inconscie nte es el instrumento más apropiado para nuestro viaj e a trav és de lo
intermedio (Causa, 2003).

Dos obras diseñadas y construidas por Breuer en la década de los 40 del siglo XX,
la Aluminium City Terrace y la Dexter M. Ferry Coopera ti ve House, nos permitirán
co mprender los valores de los espacios interstici ales arriba enunciados, de los
umbrales y de las fachadas tridimensionales. Veamos la primera de ellas.

ALUMINUM CITY TERRACE

Durante 1941 todavía en colaboración con Gropius, y antes de que definiera su


esquem a bi-nuclear, Breuer diseña su primer proyecto de vivienda colectiva en
los Estados Unidos, la Aluminum City Terrace. Este es un complejo de cas i 250
viviendas destinado para los trabajadores de la planta de Aluminio Alcoa en New
Kensignton, cerca de Pittsburg, Pennsylvania. Construido por la Agencia Federal
del Trabajo - Federal Works Agency- será completado en 1942. El diseño, de bajo
cos te, presta una atención meticulosa al espacio abi erto, a la luz, al aire, al sol, al
paisaje y a las necesidades fun cional es. Un proyecto, a nues tro parece r, ejemplar de

ENTRE-LUGARES. Las fro nteras domé stica s 167


la arquitectura del Movimiento Moderno, que no cae en estilismos adaptándose al
lugar y a la cultura local. La propuesta ofrece una planificación del sitio innovadora
y unos volúmenes arquitectónicos inusualmente so fi sticados para su tiempo.

Aun cuando la obra fue recib ida con reticencias por la comunidad, que la
consideraba un diseño avanzado y radical, pronto fue aceptada por residentes y
críticos. Actualmente en dichas viviendas res ide una comunidad orgullosa del lugar
en el que habitan, y a pesar de diversos cambios efectuados por los propietarios a lo
largo del tiempo, la fuerza y la delicadeza originales permanecen.

Estas viviendas, ubicadas en terrazas y alineadas topográficamente (fig. 2), anidan


en el paisaje sin distorsionarlo. En su diseño, ambos arquitectos se ocuparon
de proveer diferentes espacios intermedios entre el exterior e interior. Estos
constituyen la base de la calidad de vida en la urbanización, y exp lican el éxito
del proyecto entre sus usuarios, consideración que se acrecienta una vez que las
habitan. Un proyecto efici ente y elegante, como Kenneth Frampton lo describe,
o "una placentera variedad de vistas si n fin" según Eero Saarinen (Hyman, 2001 ).

El proyecto se organiza en agrupaciones de viviendas en hilera de una o dos plantas,


distribuidas en el terreno de una manera libre. Una disposición que contrasta con
la rigidez de las organizaciones de las Siedlungen alemanas construidas en el
período de entreguerras. Se organizan de manera compleja cuatro tipologías de
viviendas diferentes, con uno, dos o tres dormitorios, favoreciendo la diversidad
del conjunto. Aunque la agrupación más abundante combina los tipos By C, de dos
y tres dormitorios respectivamente, las combinaciones son muy variadas como se
aprecia en el estudio (fig. 3).

Además de una innovadora organi zación, el proyecto incorporaba detalles poco


habituales en aquellos momentos en los diseños de viviendas de bajo coste. Las
cubiertas sobre las puertas de entrada, las rampas con parapetos uniendo el camino
de acceso con la entrada, las verandas y porches exteriores, las secciones cubiertas
en los jardines ex teriores traseros, o los parasoles en las fachadas son elementos
arquitectónicos que generan una notable variedad de espacios intermedios.

Los umbrales y verandas

La tipología de viviendas pareadas de una planta, el tipo 4, dispuesto en las laderas


del terreno con mayor e irregular pendiente, se soporta por delgadas columnas de
acero vistas. Así mismo, incorpora una rampa con parapetos laterales que extiende
el umbral de la vivienda. La aproximación y el reconocimiento de este cobra una
especial importancia por el hecho de poder identificar la entrada. La ex tensión del
umbral en suelo y techo hace posible tanto la visión de la misma como la realización
de un acercamiento más placentero, generando una manifiesta oportunidad de
presentación, decoración o comunicación (Boettger, 2014).

168 DOS PROYECTOS DE MARCEL BREUE R


A luminun City Terrace - Ferry Cooperative 1-iouse
Unos elementos que se encuentran en diversos proyectos de viviendas agrupadas
de Breuer. Entre otros, en el proyecto del Chamberlain Cottage, construido en 194i.
En este, estudia minuciosamente el elemento de entrada, que se convierte en un
puente entre el mundo interior y exterior. Unos peldaños elevan el umbral sobre un
terreno a menudo cubierto por la nieve, protegiéndose de la intemperie por medio
de una cubierta volada sobre la entrada.

Un año más tarde, en 1942, insiste en su empleo en los diferentes prototipos de


viviendas prefab ricadas Yankee Portables (fig. 4) . En este proyecto no construido,
concretamente en el tipo R en hilera, se observa un porche exterior en la entrada
sobresaliendo del volumen de la vivienda. Por el contrario, en el tipo T el es pacio
se excava en el volumen. En ambos casos se crea un 'entre' al pasar del ex terior
al interior.

En los umbrales extendidos se produce una reacoon fisiológica y psicológica.


Manuel Causa nos describe el umbral como el lugar de la sugestión, donde las cosas
solo pasan de media manera, donde todo es posible, solo por un momento antes
de que los atravieses (Causa et al., 2003). La idea de que el habitante, y por tanto
la casa, se apropie de su frente exterior está enraizada en la cultura popular. Como
Rybczynski (1987) describe, era muy habitual que el propietario barriera y limpiara
el frente de su casa. Esta experiencia junto con la sensación de traspasar el umbral
es intensa en todas las obras de Breuer. Mientras en el edificio de la UNESCO en
París, las entradas se extienden y se protegen con cubiertas, en el de las oficinas
Van Leer en Amstelveen, Holanda, se traspasa un vacío, provocando una sensación
que más tarde la resolverá magistralmente en el Museo Whitney, hoy MetBreuer,
en Nu eva York.

En la Aluminun City Terrace, las tipologías B y C, de dos y tres dormitorios


respectivamente, se disponen co mbinadas en diferentes agrupaciones de ocho, sei s y
cuatro unidades. Presentan una distribución idéntica salvo por el tercer dormitorio,
que se añade en la segunda planta sobre la entrada (fig. 5). Las viviendas tipo C,
de tres dormitorios, sie mpre se di sponen pareadas, creando una veranda en la
planta baja desde la cual se accede al interior. Este espacio exterior cubierto no solo
protege la entrada de las inclemenci as del ti empo, sino que además se constituye
con un claro y especializado uso como espacio intermedio entre el exterior y el
interior (figs. 6 y 7). No es difícil observar cómo los usuarios lo habitan a modo de
porche o salón exterior en sombra. La protección del sol de verano, tan común en
las viviendas americanas desde 1900 (Rybczynski, 1987), favorece la relac ión con
el resto de la comunidad en estos espacios semi-publicos o semi-privados co mo Ja n
Cehl (1987) apunta en su libro La vida entre los edificios.

Breuer y Cropius habían adquirido ex periencia, y éxito, en el diseño de viviendas


unifamiliares, adaptando los principios del Movimiento Moderno a la cultura y
tradición de la familia americana. Esto les ayudó a afrontar con solvencia el reto de
un proyec to de residencia colectiva co mo la Aluminum City Terrace. Dise ñado en
un periodo muy corto de tiempo, un mes, provee un área de relativa alta densidad

ENTRE -LUGARES . Las fronteras domésticas 169


\\

Planta Alta

I
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Fl
Planta Baja Agrupación tipo de 8 viviendas
,•. '• ..
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! ~: ::= · - ~

Fachada de acceso y verandas

~ 1g. 4 . Umbra l de en l rada en las v1v 1endas tipo T. Pro toti po pa ra las Yankee Porta b les. M arcel Breu e r. 194 2.
l=ig. 5 . Pla nta y alzado con vera ndas de la agr upac ió n de oc ho v1v1endas ti p os By C. A luminum C ity Te rrac e. New Ke ngsinton.
Pennsylva n1a. W alte r Gropi us y Marce l Breuer. 19 42.

170 DOS PROYECTOS DE MARC EL BREUE R


Aluminun City Terrace - Ferry Cooperative House
l--~~;.: r ,-1,_-.1~
.~---~. ~-~:¡__::;_5
.. 1 ¡~· r - ·._J!
___~5~--~~ r.·-
Fachada al Jardín Agrupación tipo de B viviendas

Al uminun C1ty Terr ace. Keng sinlon. Pennsylvani a. Walter G rop1u s y Marce l Breuer, 1942:
l= 1g. 6. Veranda exterior en las agru paciones de viviendas tipos By C.
l=1g. 7. Im agen actua l de la vera nda ex terio r en la s agru pacio nes d e viviendas tipos 8 y C.
l=ig. 8 . Al zado a l Jard ín tras ero d e la ag ru pación de oc ho viv ienda s tipos By C.

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 171


1

--=========DIL:
Sección por parasoles

Alum in un City Terrace. Kengsinton. Pennsylvania.Waller Gropiu s y Marce\ Breuer, 19 .:12 :


f'. ig. 9. A lzado al jardín trasero de la agrupación de ocho viviendas tipos By C.
l=ig. 10. Sección parasoles de la agrupación de oc ho vivi endas tipos By C.

de viviendas, agrupadas, de mm1mo coste, para una población tremendamente


incondicional de las viviendas unifamiliares aisladas y acostumbrada a su uso.
Por ello podemos reconocer en la ideación la presencia de elementos habituales
en viviendas unifamiliares, que permiten al habitante individualizarlas y
personalizarlas. Así se ha venido haciendo, sin desvirtuar la eficiencia y la elegancia
del conjunto.

Ambos arquitectos ya habían experimentado con este espacio de veranda


anteriormente. La vivienda que Breuer diseña y construye en 1939 para sí mismo
en Lincoln, Massachusetts, cerca de la de Gropius, nos mues tra esa misma
veranda exterior como espacio entre dentro y fuera. Del mismo modo sucede en el
Chamberlain Cottage en Wayland en 1940.

Bruno Taut describe la importancia de estos dos elementos, los umbrales amplios
y los espacios de relación exterior e interior en la arquitectura doméstica, en su
libro Houses and People of fapan, cuya primera edición se publica en 1937. En él,
Taut nos relata con minuciosidad la casa en japón, realizando es pecial hincapié
en esos espacios de transición. La descripción se entretiene, en primer lugar, en el
amplio umbral de entrada donde se realiza el ritual de quitarse los zapatos; y en

172 DOS PROYECTOS DE MARCEL BREUE R


A lum inun City Te rra ce - i=erry Cooperati ve f-lou se
segundo, en la particular secuencia de la s salas de estar a través de una veranda que
genera unos espacios amb ivalentes de 'entre'. Un sistema que permite el acomodo
del espacio interior a las diferentes estaciones del año (Taut, 1937).

La fachada

Entender el espacio como relación entre objetos, tal y co mo Arnheim ( 1997) apunta,
provoca la creación de elementos intermedios en los cuales el arquitecto provee
diferentes ratios de unid ad o diversidad. Nuestra necesidad de cons truir para
habitar (Heidegger, 1971) es la que genera los interiores. Con ello, implementamos
los límites con el exterior, por lo tanto matizamos las conexiones, creando espacios
intermedios que tendrán la habilidad de convertirse e n lugares (Lo, 1986). De
es te modo, los espacios ex teriores e interiores generan una clara dicotomía en la
arquitectura que se experimenta en primera persona. La imposibilidad física de
estar al mismo tiempo en dos espacios, uno interior y otro exterior, nos lleva a
reconocer el es pacio de transición entre ex terior e interior (Arnheim et al., 1966).
Las dife re ntes capas o niveles que se es tablece n entre am bos mundos pueden ser
físicas y diferentes en forma, posición y tamaño. Es posible encontrar un paradigma
de ello en los elementos de fachada. Así, es ta deviene arquitectura, la que ocurre en
el encuentro del mundo exterior e interior según Venturi (1977), o en la localización
de las aberturas o ventanas que median entre ambos (Arnheim, 1977).

En la Aluminum City Terrace, las partes traseras de los bloques de viviendas


de dos plantas, con viviendas de dos y tres dormitorios, disponen de un amplio
jardín, inicialmente con un carácter abierto. En cada unidad de vivienda los
muros medianeros de la planta baja se prolongan en estos jardines delimitándolos
parcialmente con un paño opaco en uno de los laterales de cada vivienda, mientras
que en el otro se dispone de un pequeño cuarto de herra mientas para el ja rdín. Estos
dos elementos aportan una semi-privacidad entre vecinos en los jardines traseros
(fig. 8). Co n el tiempo, algunos propietarios, o usuarios, decidieron privatizarlos
totalmente, instalando vallas perimetrales.

Las agrupaciones de los tipos B y C presentan otro de los ele mentos novedosos del
proyecto. Las fachadas expuestas al sol ofrecen unos grandes ventanales corridos,
que en el proyecto original estaban protegidos con unos parasol es en vuelo y
continuos, de lamas horizontales. Dichos parasoles, construidos en madera de
cedro, se diseñaron concienzudamente, tanto como protección del sol en verano,
co mo exposición a él en invierno. Sin interrumpir las vistas en ninguna de las
es taciones (figs. 9 y 10 ).

El parasol de la planta baja, apoyado en la prolongac ión del mu ro medianero,


junto con las casetas de herramientas crean un porche en la salida del salón
hacia el ja rdín trasero. Así, la fachada se extiende y aprop ia del espac io exterior
generando una especie de logia corrida delimitada por los soportes de dichos
parasoles. Estos parasoles serán recurrentes en la obra posterior de Breuer, en la

t:NTRt: -LU GAR t: S. Las fronteras do mésticas 173


i=ig. J l. Campus del Vassar College. seña lando la locali zac 1ón d e la Dexter M. i=erry Cooperat ive 1-louse, Poughkeepsie.
New York.

ideación de otros espacios intermedios. Es posible verlos en su segunda casa en


New Canaan, Connecticut, construida en 1947-48 o, en la Grieco House en Andover,
Massachusetts, erigida en 1954·

A conti nuación, exponemos la descripción de la Dex ter M. Ferry Cooperative


House, la segunda de las obras de Breuer aquí seleccionadas, que viene a reafirmar
la importancia de los espacios intermedios en la obra de este arquti tecto.

DEXTER M. J=ERRY COOPERATIVE l-IOUSE, VASSAR COLLEGE

Diseñada cas i una década después de la Aluminum City Terrace, ya con un Breuer
independiente de su maestro Gropius, la Dexter M. Ferry Cooperative House es
un pequeño edificio residencial colectivo para las alumnas del Vassar College en
Poughkeepsie, New York (fig. 11).

Inaugurado en 1951, fue la primera construcción ll evada a cabo en el campus


desde los años treinta. Un hito que parece señalar la entrada e n la modernidad de
esta universidad, fundada en 186 i. Sin embargo, este hecho no ocurrió sin causar
perplejidad en toda la comunidad universitaria, acostumbrada a una arqu itectura
clasicista. Decidida su materialización, el evidente lenguaje moderno del proyecto

174 DOS PROYECTOS DE MA RCEL BREUE R


Aluminun City Terrace - i=erry Cooperative f.iou se
llevó a modificar su posición origi"nal en el ca mpus por una localización menos
prominente.

En el año 2001 se llevó a cabo una completa renovación del edificio, dirigida por
Herbert Beckhard, colaborador de Breuer desde 1952 hasta su fallecimiento en
1981, manteniendo el espíritu original (fig. 12).

La Ferry Cooperative House fue pensada, según indica su nombre, como una
cooperativa. Inicialmente estaba destinada para veintiséis es tudiantes, en
habitaciones dobles. La gestión de todas las actividades domésticas: limpiar, cocinar,
lavar, etc., la realizarían ellos mismos. El diseño del edificio contemplaba todos los
espacios colectivos para dichos menesteres. El estudio de su planta muest ra los
espacios comunes de cocina, salón y comedor ubicados en un volumen compacto
de planta baja, y los dormitorios en una pastilla rectangular independiente, en una
planta elevada sobre pilotis. No deja lugar a dudas: la organización de usos responde
a un concepto de bi-nucleación. La conexión de ambos cuerpos se produce en la
entrada o vestíbulo de acceso. En el proyecto original se contemplaba la localización
de la lavandería, la sala de calderas y un pequeño apartamento para un profesor,
conectado a dicho espacio, bajo el volumen de dormitorios. Actualmente esta área
se destina a almacenaje (fig. 13).

"El modo de asegurar la privacidad de los dormitorios fue eleva rlos


del suelo. Esto conseguiría automáticamente: áreas cubiertas para
mesas de ping-pong, juegos, bicicletas, y una ininterrumpida vista
del campus, además, la circulación por debajo de los dormitorios
permitiría un campus menos congestionado". (Breuer, 1951)

La composición general nos muestra un conjunto donde una serie de pilares, muros
y volúmenes se organizan para crear un equilibrio y un diálogo en el espacio a
través de un vacío intermed io, tal y como Kandinsky, maestro de la Bauhaus y gran
amigo de Breuer, generaba en sus obras (Calvo, 2015).

La arquitectura del campus del Vassar College hasta ese momento se había ce ntrado
en lo lleno, lo ed ificado, lo erigido. La Ferry House utiliza lo no construido, el vacío,
co mo idea de intervención. Un vacío que permite la articulación de espacios para
determinar una estructura más compleja de secuencias positivo-negativo, lleno-
vacío, que favorece relaciones más elás ticas entre los eventos de la arquitectura.
Johann es Itten ( i 975), maestro del curso introductorio de la Bauhaus qu e lo tuvo
co mo es tudiante, nos narra en su libro Design and Form cómo abrió una exposición
de los trabajos de sus est udiantes en 1918 con las palabras del filósofo chino Lao-
Tse: "Las vasij as se forman co n arcilla, pero el espacio vacío de su interior es la
ese ncia de la vasija. Las paredes con ventanas y puertas forman la casa, pero el
espacio vacío de su interior es la esencia de la casa". Estas mismas palabras fueron
las elegidas por Breuer ( i955) para encabezar su texto "The Art of Space" publicado
en su libro Sun and Shadow. The Philosophy of an Architect.

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 175


1 Acceso
2 lnstalaciones
3 Almacen
4 Despacho
S Sala de Estar
6 Sala Comedor
7 Coc ina
8 Dormi torio Ti po
9 Solarium O ====
D ext e r M . ¡::erry Coopera t ive f-l o us e. Va ssar College, Po ughkee p s1e. N ew York M ar ce! Breu e r. 1 9 50 -51 :
;:;g. 12. Vis ta d esde el jardín.
¡::ig. 13. Pl anta s baja y primera.

176 DOS PROYE::CTOS DE:: MARCE::L BRE::UE:: R


Aluminun City Terra ce - i=erry Cooperative l-1ouse
Como hemos visto, en el proceso de ideación de Breuer, la separación física de
funcion es implica la creación de un vacío entre los cuerpos que las albergan.
El valor y sentido del sistema bi-nuclear está en el es pacio entre el volumen de
funciones de día y el de noche. Este vacío que los articula es la esencia del proyecto.
Es el espacio que aporta los beneficios de dicha separación, de la conexión con el
es pacio circundante, al igual que el vacío de una vasija contendrá los beneficios y
su conexión con el exterior proveerá su utilidad. "La naturaleza del espacio en el
interior de nuestros edificios o entre ellos es en realidad el valor de la arquitectura",
nos dirá Breuer ( 19 55). En su obra, los vacíos conviene entenderlos conectados
de una manera u otra. Alimentándose de lo que ocurre fuera, se generan por
las condiciones ex teriores y serán esos vacíos los que configuran la forma y la
o rganización corpórea (Calvo, 2015). En el edificio del Museo Whitney, el umbral
que se genera entre la ace ra y la entrada al mismo, un vacío envuelto por el propio
edificio, es el origeQ y la esencia del proyecto. Su intención es invitar a entrar.
El volumen del museo es la materia útil, el vacío, la esencia, como Itten ( 1975)
sos tenía: "La m ateria representa la utilidad. La no-materia la esencia de las cosas".

Históricamente los puntos de encuentro entre exterior e interior de los edi ficios ,
elementos que han de atravesarse inevitablemente para transitar, habían sido
una línea, una losa de piedra, un dintel, un peldaño de acceso ... Sin embargo, los
umbrales en la Ferry House se presentan co mo un espacio tridimensional, un
es pacio intermedio. Son siempre lugares, y por tanto sujetos al amplio significado
de la palabra (Gausa et al., 2003). Estos lugares se definen por sus características
geométricas y ta mbi é n por sus sensaciones.

El acceso se produce en el vacío, y el umbral se configura como un espacio


transpare nte, ya que sus límites no quieren se r precisos sino más bien inciertos y
ambiguos. Su percepción se conforma como un ente que quiere atraer haci a él todo
lo que le rodea, co mo una pieza que inhala y exhala entre los eve ntos del ex terior e
interior al mismo tiempo (fig. 14).

Desde es ta entrada, que podríamos asumir como el espacio menos privado,


se produce toda una secuencia de espacios 'e ntre ' hasta alcanzar el espacio más
privado, el área de dormir, el mundo de los sueños. Una vez atravesado el umbral de
la planta baja unas escaleras de peldaños volados y ab iertos, una conexión liviana,
nos conduce a un segundo vestíbulo o sala. Desde ella es posible acceder a la cubierta
del vestíbulo de entrada que actuaría co mo solárium (figs. 15 y 16).

Las escaleras abiertas a este vestíbulo generan un espacio indefi nido entre dos
alturas. Este tipo de espacio puede ll egar a es peci alizarse o a perman ece r en la
ambigüedad. Su indefinición es quizás lo m ás especial de él. Lo llena de potencial
y le permite apoderarse de las condiciones de su en torno. Esta estrategia de
conexión la habría empleado el arquitecto tanto en su propia vivi enda de Lincoln
co mo en la Casa en los jardines del MOMA . En ambas, la sala de es tar se sitúa en
un nivel inferior y unas escaleras abiertas actúan como espacio intermedio entre
la zona pública y priv ada. La ambigüedad de ese espacio le permite actuar de un a
forma ambivalente.

ENTRE-LUGA RE S. Las fronteras domést icas 177


'i

Dexler M. eerry Cooperative l-1ouse. Vassar College. Doughkeepsie, New York. Marcel Breuer. 1950·51 ·
l= 1g. 14 . Acceso tr an sparente.
¡::ig. 15. ~ sca l era de acceso a dorm1tor 1os.
e1g. 16. Sala común en la planta alta

178 DOS PROY EC TOS DE M A RCEL BREUE R


Aluminun City Terra ce - Ferry C oo perative f-lou se
Oexter M . ¡:erry Co operal ive House. Vass ar C ollege, Poughk eep s1e, N ew Yo rk. M arcel Breue r, 1950·5 1:
i= 1g. 1 7. Sali da al ¡ard in.
i= 1g. 18. i=achada oeste.
l= ig. 19. Imagen d e p arasol es.
l= ig. 20. Sección co nstructiva de los p arasoles.

ENTRE-LU GA RE S. Las fr o ntera s domé sticas 179


Las habitaciones, di señadas originalmente- para ser dobl es, se disponen a ambos
lados de un pasillo central. En la distribución ideó la incorporación de un espacio
para el es tudio. A este, principalmente un espacio de día, se accedía directa mente
al entrar en la habitación. Esta disposición obligaba a usa rlo para acceder al área de
dormir. Breuer ( 1951) lo razona en la expli cación del proyecto :

"La mayoría de las habitaciones deberían ser dobles -parece la mejor


m anera de vivir en una residenci a de estudiantes- , y se debe hacer un
esfuerzo para equipar a una habitación doble con algo de privacidad
entre ambos para estudiar y dormir. "

El cuidado que tiene en tratar cada uno de los umbrales de la Ferry Cooperative
House es evidente. En las á reas comunes de la planta baja, la cocina tie ne una sa lida
al ex terior, rehundida hac ia el interior y protegid a con un murete de m edia altura,
de modo que evita la visión del espacio intermedio donde se depositan los cubos de
desperdicios y almacenaj e. En su fachad a sur, la sala de estar y el co m edor tienen
puertas al exterior y la posibilidad de abrir el espacio al jardín por m edio de grandes
correderas . La cubierta en ese espacio exterior contiguo se prolonga protegiendo el
interior del sol de verano, y se pavimenta con losas de piedra, generando un porche
exterior (fig. 17 ).

Al igual que en la Aluminum City Terrace, la fachada de los dormitorios adquiere


la co ndi ción tridimensionai. El volumen superior de los dormitorios se orienta
este-oeste, por lo que un lateral recibirá el sol de la m añana y el otro por la tarde.
Ambas fachadas, al igual que las viviendas de New Kensington, incorporan
al exterior, sobre las ventanas, unos parasoles que dibujan sombras sobre el
paramento, y protege n los entrepaños de madera del sol y de la lluvia (fig. 18). En
este caso, los parasoles están reali zados con planchas corrugadas de asbesto cemento,
separados ligerame nte de la fachada y entre sí. Se evita así el recalentamiento que
se pudiera producir bajo dicha superficie en el entorno de la fachada, permitiendo
su ventilación (figs. 19 y 20).

Una solución que también se encuentra en la Ford House en Lincoln, Massachusetts,


construida en 1939- Las piezas , soportadas por unos tubos verticales de acero
galvanizado que sobresalen de la cubierta, crean un ritmo continuo en las fachadas.
Estos pa raso les demuestran el interés que Breuer tiene por crear los espacios
de "sol y sombra". Unos espacios de intermediació n entre exterior e interior en
unas fachadas con vocación claramente tridimension al. En proyectos posteriores,
continuará evoluciona ndo en la inserción de los mi smos. Entre otros, en las fachadas
de elem entos prefabricados profundos d e los edificios para la IBM.

180 DOS PROYECTOS DE MARCEL BREUE R


Aluminun City Terrace - ~ erry Cooperative f-i ouse
REFLEXIÓN FINAL

En resumen, uno de los valores más importantes de estos dos proyectos de residencia
colectiva de Breuer se encuentra en la riqueza y potencialidad de los es pacios
intermedios. Contienen en su naturaleza la capacidad de convertirse en lo que el
habitante demande en cada momento. Una arquitectura que pretende alcanzar la
condición de ser humana, de ser vivida debe mostrar especial atención a los espacios
intermedios, a los umbrales, considerando su transformación en lugares. Una idea
obsesiva no solo en el arquitecto alemán, sino también tanto en Aldo van Eyck
como en los Smithson. Estos enunciaron diversos principios en los últimos CIAM
tratando de que la arquitectura del movimiento moderno prestase más atención
a esos espacios intersticiales de transición y articulación (Newman, 1961). Del
mismo modo, es preciso comprender la complejidad de las fachadas en Breuer. Más
que una piel o un lienzo plano donde se dibujan materiales, ve ntanas, o sombras,
aquellas son concebidas como elementos que conforman lugares intermedios entre
el es pacio interior y el exterior. Los Smithson (1981) las describirán en su concepto
de 'capas' alrededor del edificio como el 'intermediario' o 'elemento puente' entre
ambos mundos.

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 181


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182 DOS PROYECTOS DE MARCEL BREUE R


Aluminun City Terrace · i=erry C oo perative House
MIGUEL ÁNGEL CALVO SALVE

Doctor Arquitecto en 2015 por la Universidade da Coruña, UDC. ¡;:s Assistant Professor
en la New School of Architecture de Marywood University , Scranton, Pensylvania, USA.
Actualmente, es responsab le de la biblioteca de dicho centro docente. Desde 2005 a 2013
fue profesor en la ¡;:scuela de Arquitectura c¡;:sLJGA-Univ ersity College Oublin en A Coruña,
¡;:spaña . Autor de diversos artículos, ha participado como ponente en congresos y jornadas
internacionales. ¡;:n el campo profesional, como arquitecto titulado ha colaborado en los
estudios de los arquitectos Alfredo J=reixedo (1993) en Ourense y Carlos Meijide (1993-1997)
en A Coruña. Aun cuando continúa colaborando con otros arqu itectos de forma puntual,
desde 1997 dirige su propio estudio de arquitectura. ¡;:ntre las obras profesionales ejecutadas
destacan diversas intervenciones realizadas en el Patrimonio 1-Jistórico d e Galicia.

ENTRE·LUGARES. Las fronte ras domésticas 183


J=ig. l. Los M illares. Vist a del aman ecer de sde el interio r de una tumba.

184 LOS ESPAC IOS DE INTER M ED IAC IÓN


Un recorte desde la histori a del arte
,
LOS ~SPACIOS D~ INT~RM~DIACION
Una aproximación desde la historia del arte

Xabier Louzao Martínez


ETSA A Coruña

Definimos los espacios intermedios como aquellos que hacen de mediadores entre
el interior y el exterior, y nos sirve n para graduar o atenuar las relaciones entre los
usuarios y el medio, lo que explica que resulten fundamentales en algunos territorios.
Nos centraremos en la arquitectura occidental, en la que tradicionalmen te esta
intermediación se ha concebido como un conjunto de espacios y recintos, poniendo
en relieve ciertos elementos los que reconoce como tales.

Los edificios, en sus más variadas tipologías, se abren y ponen en contacto con
el exterior a través de la existencia de unos espacios que acompañan ese tránsito,
mediante el umbral de una puerta, pero también lo hacen a través de portales,
zaguanes, vestíbulos, porterías, escaleras, cancelas, pórticos y porches, sin olvidarnos
de los balcones o las ventanas (Monteys, 2017, 9, 16-18) asomadas a las calles.
También patios, corredores, atrios, arcadas, columnatas, cobertizos y techumbres.
Lo mismo sucede cuando nos desplazamos por el interior de es tos edi ficios, al pasar
de un lugar a otro, utilizándose algunos de estos espacios como lugar de paso para
llevarnos a las estancias más importantes.

Los casos seleccionados son, por supuesto, un posible abanico de obras que nos
han parecido rep resentativas a lo largo de diferentes momentos de la historia, pero
nunca excluyentes. En este recorte intencionado nos encontramos ante obras de
las que extraer múltiples datos, en las que se define la relación entre estos espacios
arquitectónicos con su entorno inmediato, sea ciudad o naturaleza.

Como veremos a lo largo de este trabajo, desde tiempos prehistóricos ha sido


una constante en la humanidad la búsqueda de es tos espacios de comunicación
en tre exteriores e interio res, muchas veces cargados de fu ertes simbolismos, tanto
religiosos -especialmente en los primeros tiempos- como políticos.

ENTRE -LUGARES. Las fronteras domésticas 185


~ig.
2. Teso ro de Al reo
~ ig.
3. Te mplo de Luxor. Vist a aérea co n las sucesivas am p liaciones y la gran columnata de Amenofis 111. En la parte superior
puede verse la ca lzada a li ne ada con es finges.

186 LOS ESPACIOS DE INTER MED IACIÓN


Un recorte desde la historia del arte
LA ANTIGÜEDAD

El gusto por lo monumental es algo que se constata al menos ya a partir del tercer
milenio antes de Cristo, centrado de manera fundamental en los enterramientos,
encontrándonos con sepulturas con grandes cámaras cubiertas con falsas cúpulas,
convertidas en referentes para la Europa occidental. Tenemos un ejemplo
característico en la conocida necrópolis de Los Millares' - Almería-, que forma parte
de un poblado de especial complejidad, compuesto por varias líneas de murallas
y fortines. Se trata de tumbas colectivas que siguen tres patrones arquitectónicos
diferentes. Así, distinguimos las sepulturas que cuentan con corredor de acceso
(fig. 1) y cámara circular con falsa cúpula; las que, con corredor, cubren su cámara
con cubierta plana, y las más simples ortostáticas. A las primeras se las conoce en
la historia del arte como tholoi. Características del período Calcolítico, se data su
cronología entre el 3.200-3.100 a. C. y el 2.200 a. C. Las sepulturas, de carácter colectivo
y grandes dimensiones, suelen estar precedidas en la mayoría de los casos por un
vestíbulo trapezo idal sin cubrir, en el que se realizarían actividades ceremoniales.
En los corredores se disponen, a intervalos, lajas de pizarra perforadas, de forma
circular, que funcionaban como puertas para separar los diferentes tramos que los
componen. El túmulo se cubre con tierra, mientras que un círculo exterior delimita su
perímetro, adaptándose en el frente delantero al vestíbulo, formando así una entrada
monumental. En ella se sitúan piedras troncocónicas o cilíndricas - betilos-, que
posiblemente representasen a los individuos allí enterrados (Calvín Yelasco, 2014).

Sin duda resultan más conocidas otras tumbas de estas características situadas en
el Mediterráneo oriental, los tholoi del mundo griego. El más famoso de todos ellos
es el conocido como tesoro de Atreo en Micenas (fig. 2), el mejor y más perfecto
ejemplo de los mismos. Precedido por un largo corredor, el dramas, fue tallado
a cielo abierto en el flanco de una colina, a manera de una gran avenida de 35
metros de largo por 6 de ancho (Martín, 1971 , 223) bordeada por muros de bloques
regulares perfectamente colocados y apare jados. Túmulos de es tas características
podemos encontrarlos en Etruria, como el de la Montagnola, al norte de Florencia,
cuya cámara está preced ida de un dramas y un vestíbulo con dos cellas laterales.
El largo dramas, de 14 metros de longitud, cuenta con cuatro amplios escalones en
su inicio, abriéndose al fondo una puerta arquitrabada con bloques monolíticos.
El vestíbulo se cubre a doble vertiente con bloques progres ivamente salientes.
A continuación un estrecho pasaje, con bóveda ojival, conduce al amplio tholos
(Bianchi Bandinelli y Torelli, 2000, f. 45).

También largas galerías son empleadas como espacios intermedios en las grandes
tumbas construidas al sur de este territorio, mar por medio, en el Antiguo Egipto, en
las primeras dinastías del Imperio Antiguo. Nos referimos a las grandes pirámides
de Gizá, de la IV dinastía, que albergan en su interior las cámaras de enterramiento,
graníticas. En el caso de la pirámide de Keops se accede a ella por una elevada
galería ascendente, abovedada por aproximación de hiladas (Smith, 2000, 92). La

{l ] Se ha constatado la existencia de 14 vestíbulos en las 76 sepulturas ex istentes. Respecto a los corredores, están
configurados mayoritariamente por tres tramo s, siendo el patrón dominante esta división. Las que presentan un solo
tramo son todas de un nivel social más bajo.

ENTRE-LUG ARES. Las fro nteras domésticas 187


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~ 1 g. 4 Ca sa del visir N a1l .


~1g. 5 Planta del megaran de Pilos.

LOS ESPAC IOS DE INTERMEDI AC IÓN


188
Un recorte desde la hi storia del arte
monumentali dad se consigue con fa escala y la simplicidad absoluta, al carecer de
adornos estas es tancias interiores. Soluciones que se repiten en otras construcciones,
como el templo de Kefrén, con macizas paredes en las que se destaca la preci sa
unión de los sillares y su enorme esca la.

Serán precisamente los templos los que con el tiempo se co nviertan en los edificios
más singulares de la civilización egipcia, iniciándose prototipos que tendrán una
importante repercusión en la arquitectura del Imperio Medio. Es el caso del templo
de la pirámide de Abus ir, al que se accedía mediante dos sa lones, contando en su
parte exterior con un patio y un profundo salón que constituía Ja entrada desde
la parte superior del corredor (Smith, 2000, 113-114). Los g randes templos datan,
sin embargo, del Imperio Nuevo, destacá ndose la dinastía XV!ll , con e je mplos
tan sobresalientes como el templo de Hatshepsut en Deir el Bahari, al que uno
se aproxima, como será habitual, a lo largo de un camino procesional flanqueado
por es finges , percibiendo desde lejos las escalinatas y terrazas que lo configuran.
Pero es el templo de Luxar (fig. 3) donde nos encontramos por primera vez con
un plano que se establecerá como modelo para edificios posterio res. Te nemos la
suerte de que se haya conservado casi completo, dispues to regularmente sobre
un largo eje, que sirve para marcar una progresión desde los pilonos y el patio
hasta las sal as, que va n disminuyendo de tamaño hasta alcanzar el santuario. La
funci ón más importante de es tos patios rodeados de columnas, a los que se accedía
tras cruzar los umbrales de los pilonos, era la de e jercer una transición, al servir
como zona que unía los sectores más recónditos y sagrados de las poses iones del
dios y los espacios exteriores de ca rácter público (Wilkinson, 2002 , 62-65). Se
mantiene la entrada flanqueada por esfinges o leones guardianes (Aldred, 1996,
146), constituyendo un enlace especialmen te suntuoso y elocuente. En el caso de
Luxar se marca perfectamente su carácter lineal, acentuado por la presencia de
una columnata axial como ves tíbulo de entrada o ca mino procesional, con siete
pares de enormes colu mnas papiriformes, construida e n el re inado de Amenofis lII.
Los muros de es te largo ves tíbulo fue ron deco rados por Tutankamó n con escenas
festivas y el avance de Amón por el Nilo de Karnak a Luxar {Smith, 2000, 248).
Posteriormente, Ramsés lI la hizo preceder por otro patio y un pilono con colosos
y obeliscos, manifesta ndo un gusto por lo grandioso y colosa l que no se había visto
en la arquitectura templaria hasta entonces (Donadoni, 2001, 255 y 258), lo que
mucho más tarde será habitual en el mundo occide ntal , delimitando el acceso a
las diferentes salas de acuerdo con la posición social del visitante. Estos templos
recuerdan a los más antiguos y, al igual que sucede en la vivienda privada, se
distingue una parte pública y otra rese rvada, de acuerdo con las posibilidades de
acceso por parte de los grupos de privilegiados admitidos e n su interior.

Conocemos también cómo era la casa egipci a, especialmente del período de Amama,
convertida en capi tal por Amenofis IV, el famoso Akhenatón. Se caracteri zaban por
su planta de tendencia cuadrangular, y por hallarse elevadas por pl ataformas, lo que
explica el acceso a través de rampas o escaleras, que daban paso a un vestíbulo y a
continuación al salón de recepción, columnado. La casa del visir Na jt -alrededor el
año r 350 a. C.- , situada en el distrito residencial del sur, destaca po r su vestíbulo

ENTRE-LUGAR ES. Las fr onte ras do mést icas 189


saliente (fig. 4), rompiendo con el carácter cúbico que la caracterizaba, contando con
un salón de recepción fl anqueado por estancias menores (Smith, 2000, 304-305).

Al igual que en Egipto, tam bién en la antigua Grecia el templo se convierte en el


edificio más represe ntat ivo de esta civilización. Rodeado de un terreno cercado con
un muro, denom inado témenos, contaba con una entrada, modesta tradicionalmente,
con forma de templ ete provisto de un frontón . Las puertas monumentales de
ent rada, conocidas como propileos, supone n una evolución, considerándose incluso
una revolucionaria ruptura con la tradición (Norberg-Schulz, 1983, 36). Se ha visto
como su precedente al megaron, que ya vemos aparecer en el mundo minoico, como
sucede e n el propileo sur del palacio de Cnossos, precede nte digno de considerar del
tipo de propileo griego clásico, consta ndo de dos pó rticos abiertos, sobresalientes
hacia dentro y hacia fuera del muro en que se abre la puerta (Roberston, 1981, 38).
Parecidos, aunqu e sin columnas, aparecen con anterioridad en la ciudad de Troya,
contando con destacados ejemplos posteriores, como en la acrópolis de Tirinto. Son
prec isa mente los palacios de Tirinto y Pilos, especialmente este último (fig. 5), los
que revelan un a organización palatina que ha dejado conservadas sus huellas en el
suelo, ofreciéndonos una perfecta idea de la distribución de las sa las de recepción,
form ando lo que Homero denominó el megaron. Aunque existen variantes en cada
ciudad micénica, en Pilos observamos cómo la organi zación es axial, a lo largo de
40 metros. Un porche indica la e ntrada principal, con la cubie rta sostenida por
una sola columna en el eje de penetración. Tras la puerta nos enco ntramos con
un espacio idéntico, que con su columna axial reproduce la misma di sposición,
en lo que viene a ser un a especi e de propileo. A continuación un patio rectangular
precede a un vestíbulo abierto tras un pórtico con dos columnas, que da paso a una
antecámara abie rta en sus cuatro lados, que conduce finalmente al salón o megaron
(Stierlin, 1998, 34).

La colina en laq uesee ncuent ra la ciudad de Troya encierra las ruinas de nueve ciudades
superpuestas, destacando por su importancia los niveles segundo y sexto. Ta nto en
la primera como en la segunda ciudad conviene destacar que nos encontramos con
claros e jemplos de mégara, en torno a l 3.000 a. C. Es un tipo característico de puerta
defens iva, destacándose entre cualquier ejemplo los propileos de la Acrópolis de
Atenas (fig. 6), inteligentemente reconstruidos por Mnesicles para sustituir los
anteriores (Kos tof, 1988, 269 ), de época arcaica, destruidos por los persas. Iniciados
en el 437 a. C., inmediata mente rematado el Partenón, verán interrumpidas sus
obras en el 4 3 1 a. C. a causa de Ja guerra del Peloponeso, queda ndo inacabados.
Nos encontramos ante una entrada verdaderamente monumental y grandiosa,
integrados los propileos en el reci nto amurallado de la acrópolis, situados sobre
un umbral, una fractur a que señala el final de la pendiente de la vía ascendente
y el plano horizontal. Su articulación es comple ja, al contar con dos fachadas, la
occidental asomada al ex terior y la oriental, co n un nivel más bajo, al interior. Por
su interior di scurre la vía procesional, reservada al centro para los cortejos rituales,
mi ent ras que los peatones circulaban por los laterales (Stierlin, 1998, 198-199),
donde había escalones para salvar las diferentes cotas del terreno. En lo esencial
conservarán el plano tradicional de los primitivos, aunque con la adición de sendas

190 LOS ESPAC IOS DE INTERMEDI AC IÓN


Un recorte desde la historia del arte
alas laterales. La estructura descansa sobre una plataforma de cuatro escalones,
que se suprime entre las dos columnas centrales, marcando de forma significativa
un intercolumnio de mayor anchura, por donde discurre la calzada. Interiormente
esta vía se encuentra flanqueada por dos plataformas, en cada una de las cuales
se alzaban tres columnas jónicas, para algún estudioso las más bellas del mundo
(Roberston, i981, i27-128). Además de la puerta central había otras cuatro para los
peatones. El pórtico abierto al recinto interior se ha visto como una réplica, pero en
hexástilo, de la fachada del Partenón, con el mismo orden dórico, sus ritmos o la
proporción en el modelado de las cornisas. Con especial acierto se ha definido como
el preludio que anuncia y explica la sinfonía que viene a continuación. Pero además
de lugar de entrada y paso al recinto de la acrópolis, otra de las funciones de los
propileos era la de asegurar la presentación desde diferentes ángulos del Partenón.
Ya desde sus orígenes, los arquitectos griegos siempre evitaron las presentaciones
frontales o axiales. El edificio se irá descubriendo de forma progresiva, siguiendo
perspectivas oblicuas o diagonales. Respecto a los propileos arcaicos se variará
ligeramente su orientación, de manera que el eje del edificio se pone en relación
con el final de la Vía Sacra, separando el Partenón y el Erecteion (Martin, i989,
i35-138). De hecho, se ha considerado como la primera creación consciente de una
transición espacial continua, rompiendo de forma radical con la concepción griega
del edificio como entidad plástica (Norberg-Schulz, i983, 36).

Dada la gran variedad de tipos y la mala conservación de muchos de sus restos, el


tema de la vivienda griega resulta complicado, aunque conviene destacar que ya
desde sus primeros momentos las casas griegas a menudo contaban con un pórtico
abierto a la calle, delante de la puerta de la fachada. Sabemos que las mejores
contaban con balcones salientes, a veces situados en las galerías superiores de los
patios, que se dice fueron gravados con impuestos por el tirano Hipias a finales del
VI a. C. y más tarde prohibidos del todo, según nos cuenta Aristóteles (Roberston,
i981, 273-274).

No ocurre lo mismo, afortunadamente, con las casas romanas, para las que
contamos con una cantidad abrumadora de datos. Resultan muy conocidas las
de Pompeya, donde los ejemplos más antiguos datan de los siglos IV-111 a. C. Las
diferentes habitaciones se organizan agrupadas axial o simétricamente en torno a
un espacio central, al que Vitrubio denomina atrio. La puerta abierta en la fachada
conducía a través de las fauces - umbral- y del vestibulum al atrio, al que se abrían
las diferentes estancias (Roberston, i981, 277-278), al que habría de considerarse
por tanto como espacio de paso o intermedio. En su centro contaba con un pequeño
estanque, el impluvium, donde se recogía el agua de la lluvia, encauzada desde la
cubierta, con sus faldones inclinados al interior, a través del compluvium. Agua
que se filtraba para ser almacenada en una cisterna. Vestíbulo y atrio eran espacios
ricamente decorados, con pinturas y mosaicos, como se puede comprobar hoy en
día, mostrando la riqueza y el poder de su propietario. Es el tipo que conocemos
como domus. Entre estas grandes residencias, la llamada casa del Fauno (fig. 7),
del siglo 11 a. C., destaca por su importancia, siendo sin duda la más interesante en
este tiempo, con el mérito de mostrar su estructura mixta entre la casa helenística

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 191


r: 1g 6. Propdeos de la Acrópo lis de Atenas
r:ig. 7. Casa del f:auno. Pom peya.
f' 1g. 8. Planta del palac io de D1ocl ec 1ano en Spl1t.

192 LOS ESPACIOS DE INTERMEDI ACI ÓN


Un recorte desde la histo ria de l arte
y la romana. Al atrio toscano traditional se le añade otro con cuatro columnas en
las esquinas, que además de ayudar a soportar el tejado del impluvium, ampliaban
y ennoblecían la estancia. Un paso más será la adición de un nuevo atrio en la
parte posterior, rodeado de múltiples columnas, semejante al peristilo a la
griega. La novedad radica en hacer un uso simultáneo de los tres tipos, a la que
se le añadirá, al fondo, un amplio patio helenístico (García y Bellido, i990, 89).
Otro tipo de viviendas - existentes en las grandes ciudades- a las que podríamos
denominar de vecindad, insulae y algunos denominan como tipo 'ostiense', se
caracterizaban por contar con varias alturas , cuatro o cinco pisos, en los cuales se
repetía la misma compartimentación. Varias viviendas ocupaban cada una de las
plantas, compartiendo su afición por los balcones en las plantas superiores, de los
que quedan evidencias en los vol adizos de las mismas. Las cubiertas en su mayor
parte se resolvían mediante azoteas, comunes a una hilera entera de casas.

Otra variante de residencias romanas será el palatium - palacio- , destacándose


especialmente el del emperador Diocleciano en Spalato o Split, en la costa dálmata
(fig. 8), terminado a principios del siglo IV. A él se retirará tras su abdicación, en el
año 305, haciéndose construir como residencia un imponente co njunto fortificado,
que incluía, a la vez, elementos propios de la arquitectura de villas y palacios,
como la logia o galería. Esta discurría de manera continua a lo largo de la planta
supe rior de la fachada meridional, abierta al mar, y a través de ella se accedía a las
di stintas habitaciones. Es precisamente en el extremo meridional donde se sitúa
la residencia del emperador, de modo que la vía con dirección norte-sur, a modo
de un cardo, finalizaba en el centro de la fachada del palacio. En la última parte
de es ta calle todavía podemos observar cómo se encuentra fl anqueada por una
hermosa columnata corintia, entre la que se alzan arcos de medio punto. Forman un
profundo patio rectangular que sirve de preludio al verdadero pórtico del palacio
propiamente dicho, bien conservado, con sus cuatro columnas corintias y el frontón
de remate. Una escalera salva el desnivel de es te pórtico, que todavía nos conduce
a un amplio vestíbulo cuadrado, cubierto con una cúpula de once metros de
diámetro -hoy perdida-, que deja ver su monumentalidad. Desde los extremos del
pórtico podemos descender, a través de unas escaleras, al nivel inferior del edificio,
abovedado, perfectamente conservado. Este recorrido procesional, iniciado en una
de las puertas del recinto, discurría por el cardo flanqueado por las arcadas, hasta
llegar al vestíbulo, que se rvía como salutatorium del emperador. Al fin y al cabo, el
palacio se había concebido como una significa tiva suces ión de espacios, adaptada a
la dignidad de un emperador 'divino' (Norberg-Schul z, i983, 55).

LA EDAD MEDIA

El cristianismo alcanzará bajo el emperador Constantino un reconocimiento


político y social muy elevado, concediéndoles a los obispos el rango, privilegio
e insignias de los más altos cargos del gobierno. Esto tendrá consecuencias
inmediatas en la liturgia de la igles ia, que se unificará a lo largo de todo el imperio,
por lo que la arquitectura se verá afectada, buscando una clara diferenciación de los

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 193


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Abadía de Corvey,
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"'g. 11. Piso ba10 de l westwerk .

194 LOS ESPAC IOS DE INTERMEDIACIÓN


Un recorte desde la hi storia del arte
espacios destinados al clero y a los seglares. Dado el gran aumento en el número
de cristianos, eran necesarios edificios de mayores dimensiones, es pecialmente
en los centros urbanos, donde se con centraba la mayor parte de esta población
cristiana (Krautheimer, 1984, 44-47). La nueva liturgia va a diferenciar distintos
tipos constructivos , martyria, baptisterios, basílicas, y las diferentes partes que los
componían, especialmente marcadas en los últimos.

Será sin duda la basílica el edificio más característico, construida con el apoyo público
y oficial, tomando, e ntre otros referentes, la bas ílica romana, al fin y al cabo una gran
sala de reunión. Un e jemplo característico sería la primitiva basílica de San Pedro del
Vaticano. Se accedía a estas edificaciones a través de un patio porticado, el atrio, que
en el lado opuesto daba paso a un espacio intermedio, que facilitaba el recogimiento
antes de ingresar en las naves, el nártex. Entre las funciones del atrio se encuentra
la de separar a los fi eles de los catecúmenos y no bautizados, a los que se impedía su
acceso al interior. En cuanto al nártex , cubierto, tiene como función principal lograr
un mayor aislamiento y quietud en el templo. En aquellas basílicas que carecen de
atrio, el acceso se hace directamente a través del nártex, pudiendo estar delante o
detrás de la fachada de la bas ílica, externo o interno. El nártex externo, o exonártex,
es propio de Grecia y Asia Menor, siendo por lo general interno -esonártex- en el
resto de territorios de la cristiandad. En las basílicas griegas la abertura dividida en
columnas que da paso a la nave central se denomina 'belón', denominándose 'tribelón '
si son tres o 'tetrabelón' si cuatro (Íñiguez, 1977, 118-121 ).

Será en Constantinopla donde se co nstruya la mayor iglesia de la época, convirtiéndose


en referente del mundo bizantino, la basílica de Santa Sofía, en época tan temprana
como el primer tercio del siglo VI, durante el reinado del emperador )ustiniano.
Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto están detrás de esta obra, construida entre los
años 532 y 537, período ci ertamen te corto para tan monumental edificio. El acceso
se hacía a través de un atrio, en el que el visitante se veía rodeado por pórticos e n
los que alternaban rítmicamente dos columnas por cada pilar. Tras atravesar una
primera barrera transversal, el largo y estrecho esonártex, casi totalmente privado de
decoraci ón, con tres puertas de acceso, se pasaba al más amplio nártex, desde el que se
podía ingresar en la iglesia. Abovedado, resulta un espacio mucho más impres ionante
que el anterior, por su mayor altura y longitud, además de encontrarse ricamente
decorado, albergando alguno de los más importantes mosaicos decorativos, con
)ustiniano y Constantino ofreciendo a la Virgen con el Niño el modelo de la iglesia.
Los muros se revisten con ricos mármoles de colores, llegando casi a la altura de la
cornisa, mientras que la bóveda se cubre con mosaicos dorados con cruces, es trellas
y otros motivos geométricos. Tres puertas -de bronce, con simples paneles en relieve
de acceso- en el centro se destacan de las seis laterales, que permiten acceder a las
tribunas . La puerta real, de mayor tamaño, se sitúa en el eje central, realzada por
su corni sa de bronce y los paneles laterales de mármol oscuro con bajorrelieves y
un mosaico figurativo en el que se mues tra a un emperador postrado ante Cristo en
su trono (Mainstone, 1988, 33-35). Desde ella se revelaría la nave, enfocada hacia el
ábside y la enorme cúpula, en un dilatado espacio. Visión ciertamente no permitida
a todo el mundo, al estar reservada a los principales actores: el clero, co n el patriarca

EN TRE-LUGARES . Las fr on tera s domésticas 195


y en menor grado el emperador, acompañado por su corte. Los fiele s debían situarse
en las naves laterales y en las tribunas.

El conocido como edicto de Milán, o de Tolerancia, promulgado del año 313 por
el emperador Constantino, establece la libertad de religión en el imperio romano.
Más adelante, en el año 380, el cristianismo se convierte en religión exclusiva, por
un decreto del emperador Teodosio. Sin embargo, será un país más lejano el que
le co nceda estatus de religión oficial con anterioridad, en el año 301: Armenia.
Aún con las partes orientales de su territorio bajo dominio persa en el siglo V y
musulmana en el VII, desarrollará una política semiautónoma y decididamente
cristiana, aunque oponiéndose a las pretensiones de Constantinopla. A pesar de
ello, las relaciones con el mundo bizantino serán muy es trechas. Son muchos los
ejemplos de igles ias, monasterios y fortificaciones que han llegado a nuestros días,
datados entre los siglos V-VI y XIV, en muchas ocasiones fechados por inscripciones
dedicatorias o crónicas de la época. Será a partir del siglo XI cuando aparezcan los
pórticos, frecuentemente cubiertos con sistemas de arcos entrecruzados - parecidos
a las bóvedas de la Lombardía (Krautheimer, 1984, 372-373)- . Los complejos
monásticos, surgidos en el siglo VII , que alcanzarán su mayor florecimiento en el
siglo XII, están compuestos de una serie de elementos como son la iglesia principal,
otras secundarias, el atrio o vestíbulo - gavit-, capillas, campanario, etc. Construido
el complejo de manera progres iva, a la igles ia principal se le irán adjuntando
progresivamente las demás construcciones, entre las que se encuentra el atrio.
Suelen tener planta cuadrangular o rectangular, adosados a la fachada occidental de
la iglesia, con cuatro columnas en su interior, en las que descansan los arcos cruzados
que soportan las cubi ertas, abovedadas, con una cúpula al centro, decorada muchas
veces en su base con mocárabes. Un alto cimborrio con cubierta cónica sobresale
al exterior. Podría destacarse el monasterio de Sanahín, con un atrio de 11 8 1 en la
igles ia de San Salvador y otro de 1211 en la igl es ia de la Madre de Dios, en este caso
configurado por una gran sala de tres naves separadas por columnas, con cubierta
de bóvedas de cañón. El gran número de lápidas fun erarias en el suelo nos habla de
otra de las funciones de estos lugares de acceso. El caso del monasterio de Gueghard
resulta muy interesante, co n una igles ia de 1215 que cuenta con un enorme atrio
mausoleo con cuatro columnas (fig. 9), de 1283, que se supone era el mausoleo de
la familia Proshyán. En su pared septentrional destaca el relieve de una cabeza de
buey que agarra a dos leones encadenados y más aba jo un águila co n un cordero en
sus fauce s (Orbelyán, 2018, 71 y 109).

En el occidente europeo tambi én nos encontramos, en época prerrománica, con la


aparición de destacados y elaborados nártex, dando lugar a la aparición del macizo
occidental, conocido como westwerk, flanqu eado por dos torres, una muy importante
manifes tación arquitectóni ca a pesar de sus escasos ejemplos conservados, y a no
conocerse su verdadera finalidad. Sin modelos precedentes, resulta algo novedoso y
original. Es la iglesia de la abadía benedictina de Corvey-873 a 885- la que nos ofrece
la mejor imagen, apenas alterada, definida como un sólido bloque del que sobresale
el gran torreó n central, flanqueado por dos torres en las esquinas. Cuenta con varios
niveles en su interior, abriéndose en la planta baja un atrio (fig. 10) que forma parte
del bloque arquitectónico, tras el que nos encontramos con un espacio abovedado,

196 LOS ESPACI OS DE INTERMEDIACIÓN


Un recorte d esd e la historia de l a rte
llamado con frecuencia cripta, construido como una nave de una cripta románica, en
la que nueve bóvedas de arista, apoyadas en cuatro columnas (fig. 11), vuelcan hacia
los corredores laterales (Kubach, 1989, 16-17). A partir de aquí podríamos seguir de
frente, penetrando en las naves de la iglesia, o ascender desde los extremos hacia las
varias estancias situadas en altura. Aunque la parte central de este vestíbulo se cubría
con bóvedas, las naves laterales, más bajas, es taban cubiertas de un simple cielo
raso de madera (Barral i Altet, 2006, 147-148). Se ha señalado por algunos autores la
finalidad de este cuerpo occidental, que serviría de cape/la imperialis, desde la que
el emperador participaría en el servicio, interpretándose co mo una afirmación de la
autoridad imperial sobre la iglesia (Norberg-Schulz, 1983, 80).

Ya en el primer románico, como sucede en San Filiberto de Tournus (fig. 12),


hacia el año lOOO, el cuerpo occidental, de dos pisos, se organiza al exterior como
una fachada con dos torres, e interiormente con un nivel superior, basilical,
abovedado, que descansa sobre la también abovedada planta baja (fig. 13), evidente
reminiscencia del cuerpo occidental. Exteriormente los muros se articulan mediante
pilastras y arcuaciones ciegas, con una plasticidad de la que carecen las naves de la
iglesia. El interior de la planta baja del vestíbulo está configurada por tres naves de
igual altura separadas por gruesas columnas de fábrica. Se cubre con bóvedas de
arista en la nave central y de cañón en las laterales, dispuestas transversalmente. El
cuerpo superior funciona como una iglesia, ta mbién abovedada. Aunque el sistema
de abovedado difiere del empleado en los cuerpos occidentales por los constructores
carolingios, recuerda muy de cerca las criptas de tales construcciones (Kubach, 1989,
36 y 79). Sin duda un rasgo es pecialmente notable res ide en el hecho de cubrir con
bóvedas todo el cuerpo occidental. Menos largo y ligeramente más elevado que la
nave, la función de este espacio es de acogida (Henriet, 1992).

Este tipo de vestíbulos serán empleados en la arquitectura del pleno románico en


algunos territorios, como podemos apreciar en los nártex normandos, con una
profundidad similar a un tramo y anchura apenas super ior a la nave, que anuncia
las fachadas del siglo XIII. Un caso característico sería San Esteban de Caen. Los
porches se caracterizan por la ausencia de comunicación directa con la nave, excepto
la puerta o pórtico que sirve para protegerse de las inclemencias del exterior.
Una vez al año la liturgia recurría simbólicamente a este espacio, por Pascua de
Resurrecc ión, cuando antes de la misa del domingo de Ramos, tras la procesión,
el oficiante golpeaba varias veces para solicitar la apertura de la iglesia (Oursel,
1987, 305), interpretándose este espacio como lugar de paso, del sufrimiento a la
resurrección. Se trataba de un rito de purificación antes de entrar en la iglesia,
simbolizando el camino de los apóstoles a Galilea tras la muerte de Cristo. De ahí el
nombre dado a este cuerpo del edificio, empleado de manera general para designar
cualquier pórtico o atrio desde el que se tiene una visión del interior de una iglesia.

En otras iglesias francesas, como la catedral de San Lázaro de Autun, también nos
encontramos con un gran porche de dos tramos abiertos, con bóvedas de cañón.
Flanqueado por torres, se construye en 1178, confirmando la continuidad de estas
soluciones. El espesor de sus muros, los escasos y estrechos vanos, y las dos torres le
confieren un marcado aire de fortaleza. Se ha comparado a veces con la monumental

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 197


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198 LOS ESPACIOS DE INT ERMED IACIÓN


Un recorte desde la hi storia de l arte
torre-pórtico, encargada pocos años más tarde por el abad de Saint-Benolt-sur-Loire,
terminada en el segundo cuarto del siglo XI, con audaces innovaciones en la amplia
apertura de vanos, más que en cuestiones técnicas (Oursel, r987, 306-307). En
oposición a Tournus, el aire penetra por todas partes.

En la arquitectura cluniacense la construcción del nártex respondía a un doble


propósito : evitar un frontón demasiado abrupto en la fachada y ofrecer a su larga
nave una introducción digna de su pres tigio . Si ya Cluny II contaba con un pórtico
de estas características, flanqueado por dos macizas torres, en Cluny III adquiere un
especial desarrollo (fig. r4).

EL RENACIMIENTO

Una de las notas que caracterizará a la arquitectura del Renacimiento será la


relación entre un edificio y su entorno, lo que hará de la villa campestre un tema
de gran importancia. Si bien las villas del Quattrocento eran edificios relativamente
cerrados, un nuevo tipo de villa será creado por Baldassare Peruzzi, entre r 508 y
r 510, la Farnesina, en Roma, a orillas del Tíber. Aunque pueda parecer compacta,
su fachada principal se abre en sus extremos con sendas alas (fig. r5), en forma de
U, con un singular patio de honor. En su centro se abre una logia, mientras que
el frente que da al jardín es mucho más simple, un muro recto con la puerta al
centro. De aquí resulta un tipo de planta que habrá de convertirse en un esquema
fundam ental a la hora de diseñar las villas y grandes residencias de época barroca.
Encargada su construcción por el rico banquero si enés Agostino Chigi, se convierte
en un temprano ejemplo de villa suburbana, en la línea de las descritas por Plinio el
Joven (Murray, r972) en sus Cartas, en el siglo I d. C., en las que se inspiran ahora,
y que elaborarán con más detalle artistas tan reconocidos como Rafael, Giulio
Romano, Vignola o Palladio. Las alas que parten de la fachada norte aseguraban
una transición entre la arquitectura vegetal de los cenadores y los pabellones del
jardín y la arquitectura propiamente dicha, la del edificio, a través de la decorativa
pintura de la logia de Psyché. De esta forma el edificio semeja fundirse con el jardín
(fig. i6) , en una armonía que aparecía también en la fachada este, con arcadas
abiertas en la logia de Galatea, cerradas en r650. Este enlace entre arquitectura y
jardín justifica el plan singular de la villa, destacándose de los precedentes cánones
de regularidad espacial, transformándose el esquema tradicional del edificio del
primer Renacimiento, a la vez que se anuncian las soluciones más complejas del
XVI, ejemplificadas en villa Giulia, como también en el movimiento arquitectónico
del XVII , caso del palacio Barberini (Gerlini, r990, 20-21).

Si bien la Farnesina representa una clara innovación tipológica, lo cierto es que


el tratamiento que recibe exteriormente es todavía tradicional, siguiendo el claro
ejemplo organizador de visualización del Quattrocento. Más adelante en el tiempo,
ya en la segunda mitad del XVI, será Palladio quien desarrolle más la villa en forma
de herradura, introduciendo variaciones en el tipo. Entre ellos destaca la que es sin
duda más afamada, la villa conocida como La Rotonda, o villa Capra, en Vicenza, de

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 199


LOGGIA DI PSJCHE

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200 LOS ESPACIOS DE INTERMEDIACIÓN


Un recorte desde la historia del arte
i 55 i. En esta, los espacios se subordinan a una planta centralizada, relacionándose

proporcionalmente para formar un grupo rítmico. Va más allá de una simple


repetición aditiva, como ocurría en el primer Renacimiento, según explica el propio
Palladio: "a fin de que cada parte goce de bellísimas vistas, de las cuales algunas son
limitadas, otras más lejanas y otras terminan con el horizonte, se han construido las
logias en los cuatro frent es" (Norberg-Schulz, i983, i37).

Relación con la naturaleza que ya se había ensayado en el primer Renacimiento,


con algún ejemplo tan singular como el palacio Piccolomini de Pienza, del que se
ha llegado a señalar como su característica más original el tratamiento que recibe su
fachada posterior, abierta al jardín. Esta se compone de una triple galería, no muy
interesante, que nos recuerda un severo claustro de cualquier fundación monástica,
diseñado por Eneas Silvio Piccolomini, quien asciende al solio pontificio como Pío II ,
en su villa natal. Tenemos la suerte de contar con la descripción que explica su diseño:

"Sobre el cuarto lado, desde el cual, hacia el sur, se abre una amenísima
vista sobre el monte Amiata, había tres pórticos, superpues tos sobre
columnas de piedra. El primero, de bóvedas altas y espléndidas,
permite un agradable paseo junto al jardín; el segundo, con el techo
finamente pintado, constituía un lugar gratísimo para sentarse en
el invierno. Con la cornisa, su balaustrada no llegaba sino hasta la
cintura de un hombre. El tercero era similar al segundo, con un techo
menos elaborado, sin embargo".

Continúa describiendo el panorama y el amor por su tierra natal, lo que lo pone en


relación con Plinio el Joven, al describir las vistas obtenidas desde el lugar (Murray,
i972, 76) . El propio jardín, cerrado por un alto muro, se abre al paisaje circundante a
través de tres huecos con arcos de medio punto, que seme jan perforar la vegetación.
El palacio Piccolomini, junto con el comunal, el episcopal y la catedral, dispuestos
en torno a una plaza trapezoidal, configuran una destacada intervención llevada
a cabo por Bernardo Rossellino, directo discípulo de Alberti. En los laterales de
la catedral se abre una profunda perspect iva que nos lleva la mirada a lo lejos,
abriendo el espacio urbano, tradicionalmente cerrado. Se asocia de esta forma con
el paisaje circundante, lo que se repite entre el cubo del palacio papal y su jardín,
sostenido por una terraza cuadrada. Sabemos que al Papa le gustaba retirarse a este
lugar, llegando a celebrar el consistorio con los cardenales bajo los castaños y dando
audiencia e n medio de los prados (Castex, i994, 65).

Entre los palacios urbanos del XVI construidos en Roma, el más importante es sin
duda el palacio Farnesio, co nstruido por Antonio de Sangallo el joven, pieza cumbre
de la arquitectura civil romana de la época. Encargado por Alejandro Farnesio
-futuro Papa Paulo III- para sustituir su vie ja morada, será completado por Miguel
Ángel a partir de i 547 . Se destaca su bloque único, verdaderamente imponente,
al que se accede atravesando el más grandioso vestíbulo que pueda darse (Chueca
Goitia, i9 84, 81-82), dividido en tres naves separadas por recias columnas dóricas
(fig. i 7), acompañadas en los laterales por un ritmo de nichos.

ENTRE-LUGAR ES. Las fr onteras domé sticas 201


eig. 17. Ves tíbu lo de entrada del palacio f:arnesio. Roma.
eig. 18. Vestíbulo y esca lera d e la biblio teca Laurencr ana. f: lore nc ra.

Con todo, si hay un vestíbulo a destacar en el pleno Renacimiento -nos atreveríamos


a decir que en toda la historia de la arquitectura- , que llame poderosamente la
atención por su original y libre tratamiento, este es el que da acceso a la biblioteca
Laurenciana de Florencia, obra del insigne Miguel Ángel. Fundada por Clemente
VII en 1523, nos encontramos ante un monumental vestíbulo cuadrangular que
se ve literalmente invadido por una originalísima escalera (fig. 18), que da paso a
una amplia sala de lectura alargada, terminada en 155º por Vasari y Ammanati.
El testimonio del primero de ellos resulta definitivo para saber cuáles eran las
intenciones del maestro, mencionando que jamás se había visto "escalera más
cómoda: en la que hizo los perfiles de los peldaños tan extravagantes y tan alejados
de la costumbre, que todos quedaron asombrados" (Vasari, 2007/1550, 762).

De es te texto se ex trae que sus contemporáneos ya fueron conscientes de la ruptura


con el clasicismo. Edificada sobre el dormitorio de los monjes, solo se podía llegar
a ella a través de un vestíbulo separado, en el piso de abajo, llamado ricetto. El
proyecto contemplaba una sucesión de tres unidades espaciales, configuradas por

202 LOS [;SPACIOS o¡:: INTrnMWIACIÓN


Un reco rt e desde la historia del arte
un cuadrado, un rectángulo y un ·triángulo, tratando cada unidad con marcado
carácter individual. Lo más notable del vestíbulo es su sorprendente articulación
mural, abriéndose profundos nichos que penetran con gran plasticidad en las
paredes, quedando los elementos de articulación aprisionados, de manera ev idente
las columnas.

Sin duda son estas dobles columnas, encastradas, su rasgo más sorprendente,
pues ante la práctica habitual que exige que estén libres delante del muro, aquí
las retiene en su interior, abandonando su papel portante (Castex, i994, 116). La
despro porción en este espacio res ulta manifiesta, siendo estrecho para su enorme
altura, concibiéndose el interior de los lienzos como si se tratase de una fachada
al ex terior. Los elementos se agigantan de manera desproporcionada, rompiendo
con la armonía que venía siendo habitual en el Renacimiento. Así, los grandes
frontones de las ventanas se ven prisioneros, faltos de espacio, los estípites crean
una fuerte sensación de desequilibrio, y columnas que nada su jetan descansan en
ménsulas que les evitan llegar al suelo. Se ha comparado muy acertadamente con
su escultura, de evidente significado simbólico, al interpretarlo como un cuerpo
que sirve de prisión al alma. La única vía de escape es la amplia escalinata que llena
todo el espacio, invadiéndolo. Pero que también se trata de forma hostil, ofreciendo
una resistencia a vencer para la subida a la biblioteca. Los peldaños brotan de la
puerta, como una cascada que rechaza y frena al visitante. Superada la prueba
podemos ingresar en el calmo ambiente de la biblioteca, donde ya no hay conflicto.
El alma por fin ha podido alcanzar el significado existencial (Norberg-Schulz, i983,
i40-141). Comparada en alguna ocasión con un torrente de lava, se convierte en
protagonista, al ocupar las dos terceras partes del espacio. La rampa se compone de
tres tramos diferentes, que se encuentran en un desca nsillo desde el que arrancan
unificados hasta la sala de lectura.

Durante el Renacimiento, e incluso después, el acceso al apart amento del soberano


requería la presencia de una gran escalera exterior, capaz de acoger, en su amplitud,
a los cortejos que acompañaban a los monarcas en visita o a los embajadores.
Un característico ejemplo lo encontramos en el palacio de Fontainebleau, en las
afueras de París, en el que se construye una primera escalera en i 559, por Philibert
Delorme, en e l mismo lugar de la actual, sustituida en el reinado de Luis XIII, ya
en el siglo XVII. La reconstrucción, por parte de Jean Androuet du Cerceau, se hará
proponiendo un programa decorativo completo, anteponiendo a la fachada una
terraza -nuevo elemento de paso o transición- y motivos esculpidos enmarcando
la en trada a los aposentos. Su éxito será notable, con su forma de herradura
característica, convirtiéndose en uno de los emblemas del palacio. Servirá de
inspiración a las del castillo de Courances, del palacio de Mónaco o del patio Lefuel
en el palacio del Louvre, convertidas en símbolo de la magnificencia.

También es ahora cuando la galería cobra especial importancia. Definida como


una larga habitación que se utiliza para comunicar otras áreas del edificio, además
de pasear y exhibir obras de arte, acabará por decorarse con gran esplendor en
muchos de los palacios donde se lleven a cabo. Estas estructuras, de larga tradición

ENTRE-LUGARES. La s fronteras domésticas 203


t
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l= ig. 19. i:o rma de u na gran sala como una bas ílica. o luga r rea l. aco mpa ñado de pabellones en las cuatro esquinas y galerías.
como si fuesen pórtic os.
~1 g . 20. Gal er ia del palacio de ~ onta1ne bl eau .

204 LOS ['.:SPACI OS o¡:: INTrnMrnl AC IÓN


Un recorte desde la histori a del arte
arquitectónica, tenían como función ·comunicar dos espacios separados, definiéndose
con este término' en Francia desde principios del siglo XV (Vera Botí, 2004, 393).

Pueden encontrarse tanto en la arquitectura civil como religiosa, abiertas muchas


veces en alguno de sus lados, sirviendo de corredor, lugar de paso o circulación que
podemos encontrar en claustros y patios. En la arquitectura civil puede servir tanto
de corredor y acceso en la planta baja como de mirador en la planta alta, siempre
interpretado como un elemento de representación (fig. i9). Surgida en las fortalezas
medievales en cuanto a la arquitectura residencial, la galería cerrada tendrá su
mayor apogeo a partir del siglo XV, convirtiéndose en un elemento característico
de muchos palacios y casas de campo europeas, con gran protagonismo en el siglo
XVIII (Maure, 2010). Una de las más importantes de estos primeros momentos en
Francia, así denominada, fue la galería de Francisco 1 en Fontainebleau (fig. 20),
construida entre i528 y i540. De manera inmediata se convirtió en modelo a seguir
(Guillaume, i993, 32), gozando de especial difusión en Italia e Inglaterra.

Tenemos un destacado e jemplo en España de es tos momentos, aunque no tan citado,


formando parte del que es uno de los edificios más representativos del siglo, el
monaste rio de San Lorenzo de El Escorial. Pensado como suntuoso templo funerario
y secundariamente como sobrio palacio para el rey, a pesar de su proximidad se
delimitaron muy bien estos espacios, que cuentan con una diferencia absoluta a la
hora de acceder a los mismos . Así, para el acceso al templo se atraviesa el patio de
Reyes, entrando a la basílica por el so tacoro. Patio al que se abre la monumental
fachada de la iglesia, un tanto sobrecogedora. Después de subir unos peldaños
y atravesa r el nártex o vestíbulo interior -elemento de paso entre el colegio y el
convento- penetramos en el oscuro sotacoro, tras el que se adivina la magnificencia
de la bas ílica. Por el contrario, siempre se ha señalado la inexistencia de un paso
directo entre el palacio y el templo. La única opción es atravesar, quiérase o no, los
aposentos privados del rey. Además de no resultar funcional, es difícil de explicar.

El acceso se rea lizaba por la puerta de carruajes, en la fa chada norte, abierta al


patio del mismo nombre, sin prestancia ni suntuosidad y muy discreta. Se iniciaba
entonces un largo reco rrido interior, lleno de recovecos, atravesando el palacio
público hasta llegar a la casa del rey. Se avanz aba a través de estrechos e incómodos
pasillos, co n cambios de orientación y de niveles, que parecían disuadir al visitante.
Una ruta complicada y tortuosa, le jos de los fastuosos e imponentes recorridos
que acostumbraban a tener otros palacios reales, lo que se acentuará en períodos
posteriores. Sin embargo, aquí el carácter laberíntico parecía buscado a propósito
por el rey Felipe 11, potenciando su aislamiento. Entre las es tancias cabe destacar
la conocida como galería o sala de las Batallas, un amplio corredor de 55 metros
de longitud, 5 de anchura y 7 de altura, decorada con frescos que relatan escenas
de batallas españolas, proclamando a la monarquía española como defensora de
la religión con ayuda de sus ejércitos. Se ha discutido sobre su finalidad y sentido.

[2J Este término francés pasó a Italia y a España para design a r. como dice Serlio, e l lugar de paso. Del 'Orme (156 1)
nos habla de ellas de sc ribiéndol as como elementos de unión con plant as muy alargadas, pour aller dun pauillon O { 'aufre.

ENTRE -LUGA RES . Las fr onteras do méstica s 205


~ 1g. 2 !. Ant;guo grabado de la Galería de los éspejos en e l palacio de Versalles.

Conocida con anterioridad como galería del cuarto de la reina o galería grande de la
casa real, esto parece indicar que no se utilizaba con una misión concreta, sirviendo
como zona de paso o espera a los salones en los que el rey recibía a embajadores y
ministros. Se ha pensado incluso que, si nos atenemos a la temática de las pinturas,
no estaría pensada como zona de paso, sino que nos encontraríamos en un lugar de
esparcimiento invernal, de paseo (Rincón Álvarez, 2007, 68-73 y i44-157).

EL BARROCO

Durante el barroco el palacio se convertirá en una de las tipologías arquitectónicas


civiles dominantes del siglo XVII. Si bienen Italia el palacio bloque sigue manteniendo
su primacía, adaptándose a las condiciones climáticas, no dejando pasar el sol, por
el contrario en Francia, nos encontramos con una tradición distinta, dado su clima
diferente, que requería viviendas más soleadas, lo que explicará edificios con alas
y pabellones extendidos. Al abandonarse los castillos medievales, el contacto con la
naturaleza se resolverá en los palacios con un jardín. Un ejemplo típico es el palacio
Barberini de Roma, proyectado por Cario Maderno en i625. El pórtico situado en
el centro de la fachada principal, con tres entrepaños, va reduciendo su anchura,
acentuando el eje principal. Esta pieza nos lleva a una sala elíptica que se abre a
una larga escalinata que conduce al jardín, a mayor altura, uniéndose a otra sala
elíptica de la primera planta a través de un puente. Se considera el primer edificio
que cuenta con una planta con movimiento en profundidad del Barroco. Habrá
que esperar hasta el último cuarto de siglo para encontrarnos con la culminación
del palacio italiano, el Carignano de Turín, obra de Guarino Guarini, realizado

206 LOS ESPACIOS DE INTERMEDIACIÓN


Un recorte desde la historia del arte
entre 1679 y 1685. En él nos encontramos con un novedoso tratamiento de la parte
central del edificio (Norberg-Schulz; 1983, 13-15 y 144-157), en la que se sitúa una
gran rotonda elíptica rematada en un gran cimborrio sin cúpula, sobresaliendo
convexamente de los laterales del palacio.

En Francia las raíces de las grandes residencias del XVII se remontan a prototipos
medievales configurados por diversas unidades repartidas en torno a un generoso
patio, como se puede ver en la casa de Jacques Coeur en Bourges. Será en el palacio
de Vaux-le-Vicomte, obra de Le Vau, realizado entre 1657 y 1661, uno de los más
importantes en su género, donde la disposición de la planta, tradicionalmente
dispuesta en enfilada, se verá alterada al duplicar el cuerpo principal, lo que se hace
posible al introducir un vestíbulo frente al gran salón. Se creó así el apartamento
doble, innovación fundamental para el desarrollo posterior, al permitir una mayor
indepe ndencia a cada apartamento, más práctico y cómodo. En esa secuencia
de estancias la antichambre -a ntecámara- servía de lugar de espera y comedor,
convertida en límite entre la entrada y el mundo privado (Norberg-Schulz, 1983,
166-167), seguida de otras estancias con carácter cada vez más privado.

Más allá de las estancias que componían un apartamento -antecámara, cámara y


gabinete-, enlazando partes públicas y privadas, o las estancias del rey y la reina,
se disponen las galerías. Aparecidas en Francia en la segunda mitad del siglo XV
como lugar de paso a la capilla, se irán haciendo progresivamente más elaboradas,
adquiriendo nuevas funciones. Ya a partir del XVI servían para exponer cuadros
o colecciones de arte, así como para pasear los días lluviosos o simplemente para
contemplar el paisaje. A mediados del XVII se harán verdaderamente majestuosas,
y a la vez más públicas. Sin duda la más famosa es la Galería de los Espe jos del
palacio de Versalles (fig. 21). En esencia era un lugar de paso, camino de las grandes
audiencias que tenían lugar en el salón de Apolo, sala del trono, perteneciente a los
grandes apartamentos. Construida por Jules Hardouin Mansart entre 1678 y 1684,
tiene 73 metros de largo, iluminándose por 17 ventanas que tienen enfrente huecos
de igual forma cubiertos con 357 espejos. Junto con el resto de estancias, servía como
marco de excepción para el monarca, siempre presente en la pintura de las bóvedas
y retratos, que ejemplificaban su valor y sabiduría. Pero además de esta magnífica
sucesión de salones, a través de una puerta secreta en el dormitorio de Luis XVI,
el monarca podía acercarse hasta los aposentos de la reina a través de una serie de
pasillos habilitados entre los entrepisos. Pasadizos que conducían a una gran cantidad
de pequeños aposentos, dependientes del de la reina. Mayoritariamente oscuros, al
recibir luz sólo a través de pequeños patios, estaban amueblados de manera sencilla,
con revestimientos de madera y espe jos (Salmón, 2007, 52-62 y 105).

El deseo de comodidad comenzará a manifestarse en Francia, introduciéndose


progresivamente el apartamento doble, permitiendo de este modo una distribución
más práctica de habitaciones, frente a las anticuadas enfiladas. Ahora podía llegarse
a la mayoría de habitaciones sin pasar por el resto de ellas.

Difere nte es el caso del Piamonte, con una florec iente arquitectura palacial
barroca, plasmada en unos palacios cuyas ininterrumpidas fachadas ocultan tras
sus muros patios, escaleras y ricos interiores. Como elemento de transición está el

ENTRE-LUGARES. Las fronte ra s do mésticas 207


l= ig. 22. ~ I pa lacio y los ínve rn aderos de San ssouci. Po tsd am.

andrón turinés, que suele tener forma de espacioso vestíbulo de esquema ce ntral,
produciendo la sensaci ón de apertura entre la entrada y el patio. El arquitecto más
representativo de la transición al XVIII fue Michelangelo Garove, que en 1686
inicia el palacio Asinari, con bóveda estrellada en el andrón, apoyada en columnas
salomónicas. Características que encontrarán en la figura de Gian Giacomo Plantery
un fecundo intérprete, conocido especialmente por las bóvedas de sus vestíbulos,
las llamadas volte planteriare3 (Norberg-Schulz, i989 , 127-130).

Se ha destacado el Belvedere superio r de Viena, de Lucas vo n Hildebrandt, entre


otros aspectos por su vestíbulo 'transparente' en el centro, conseguido gracias a la
pendiente del terreno, lo que da lugar una ingeniosa solución a la hora de di stribuir
los espacios en su interior. Desde la entrada, un tramo de la escalera desciende
hasta la mitad de la altura de la sala terrena, mientras otro tramo asciende al salón
principal. Se produce de esta forma una sensac ión de continuidad que no resulta
fácil de hallar en ningún otro palacio barroco. La bóveda, sostenida por atlantes,
remarca el carácter de sala terrena (Norberg-Schulz, i989, i44).

Otras veces las escale ras exteriores cobran espec ial protagonismo, fundi éndose
con el espacio circundante, llegando a crear la ilusión de que el ed ificio nace de

[3] Un bello ejemplo de las mismas lo en contramo s en el pal acio Ca vour de Turín. de 1729.

208 LOS E':SPACIOS DE': INTE':RME':DIACIÓN


Un recorte desd e la historia del arte
la prolongación de la vegetación. Es algo ple namente conseguido en el palacio de
Sanssouci de Potsdam (fig. 22), creación de Federico el Grande -a partir de 1744- y
objeto preferido de su pasión artística. Obra cumbre del Rococó, el arquitecto von
Knobelsdorff proyectará esta residencia veraniega, en la que el monarca buscaba
evadirse de sus preocupaciones y asuntos de estado, elaborando hasta el menor
detalle en planos y bocetos. Sus dibujos ya muestran el parterre del conjunto de
terrazas con la planta del palacio. Llama la atención que las vides - introducido su
cultivo en la región en el siglo XIII- ocupan el núcleo del complejo de los jardines,
y no a orillas de un jardín d e recreo, como era habitual hasta entonces. Para la
plantación de viñedos se construyen unos muros de contención, que dan pie seis
terrazas, con la particularidad de remeterse en el ce rro formando segmentos de
arco, a modo de gran escalinata convexa, en una adaptación a las recomendaciones
de los teóricos de la época para la construcción de orangeries y el cultivo de vid y
frutales . Terrazas en las que se abren nichos con espalderas, ocupados por vides
e higueras. Construido el palacio sobre la parte alta de la ladera cubierta por las
terrazas del viñedo, se establece una nueva relación entre el edificio, el jardín y el
paisaje circundante (Giersberg, 1999, 186-191). Con estas terrazas arqueadas hacia
adentro, en forma de parábolas, se conseguía recibir la mayor insolación posible, lo
que permitía cultivar, además de las es pecies autóctonas, viñas de Italia, Francia y
Portugal. Tras unos nichos acristalados maduraban incluso los higos (Wesch, 2005 ,
4) . Las bacantes superpuestas a las superficies de los pilares en la fachada al jardín
parecen emerger de las vides, fundidas por completo en ellas, lo que simbólicamente
va muy acorde con Baca, dios del vino, en una alegre fachada en la que retomando
el motivo del viñedo se muestra sans souci, sin preocupaciones. El edificio deja de
ser el colofón, es un elemento más y al descender por las escalinatas el paisa je se va
transformando en cada terraza, ofreci endo diferentes perspectivas.

Una di st ribu ción característica en planta de los grandes palacios barrocos del
XVIII podemos verla en el Palacio Real de Madrid, en el que han de entenderse los
interiores relacionados entre sí, como las cuentas de un collar (Igles ias, 1990, 13).
En él nos encontramos con dos entradas, el principal en la fachada sur y el oriental,
abierto a la plaza de Oriente, co n el acceso a través de l zaguán de levante (fig. 23) ,
la entrada del rey. Resulta sobrio y de gran sencillez, pero no por ello carente de
empaque, a pesar de sus escasos adornos: unas pocas columnas y unas cabezas
de león. La escalera del príncipe, sin ser la principal, cuenta con una noble traza,
ascendiendo h as ta la galería del patio (fig. 24). Sirve para deambular, observando la
es pectacular sucesión de aposentos del cuarto principal (Iglesias, 1990, 49-58). Es,
sin embargo, en el segundo piso y entresuelos donde se advierte más claramente
la idea de distribución ideada por Juvarra, consistente en un pasillo central entre
las habitaciones, unas con luz al exterior y otras al patio (Sancho, 2004, 23-24). Se
accede a las plantas por dos escaleras 'generales' y otras más pequeñas que unen
es tos dos pisos. Otras escaleras 'reservadas' servían pa ra el acceso de la servidumbre
a las habitaciones reales.

En la planta principal (fig. 25) las habitaciones se disponen en hile ra a lo largo


de las fachadas, con las antecámaras y habitaciones secundarias abiertas al patio,

ENTRE-LU GAR ES. Las fronteras domésticas 209


15

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Pa lac;o Re al d e Mad rod ,


f'1 g.2 3. Zaguán de levante
f'ig.2 4 . Gale róa de la p lan ta pronc 1pa l. bordeando el pat io.
!=1g.25. Planta prin c ipal en el re inado d e Alfonso X lll ~n las sal as o~c 1al es d e recepción. marca do co n el número 15. el
conocido como tra nvía de Car los 111.
f' 1g. 26. Tranvia de Carlos 111.

210 LOS ESPACIOS DE IN TERMEDIAC IÓN


Un recorte de sde la hi sto ria del arte
corriendo entre ambas crujías pasillos de servicio. La entrada principal se encuentra
abierta a la plaza de la Armería, iniciándose en el zaguán principal, de noble traza,
cerrado con vidrieras en i846. Se ha sabido resolver con gran acierto la asimetría
producida por el hueco ciego que se enfrentaba a la magnífica escalera de gala,
cuando esta era doble. Escalera que desemboca en el Salón de Alabarderos, que
habría sido el gran remate de la doble escalera, ahora convertido en un espacio de
pasos perdidos. Usado como un verdadero vestíbulo, cuenta co n un tratamiento
decorativo de gran sencillez, con sus pilastras adosadas de sencilla fa ctura. Fue
concebido por Sachetti como lugar destinado para bailes y fi estas, lo que explica
la aparición de tribunas a la altura de las ventanas, donde se situarían los músicos.
Carlos I 11 lo destinará a sala de guardias, hecho que motiva su escueta decoración.
La etiqueta marcaba el orden ceremonial de las salas, estando cada habitación
destinada a un uso concreto. El acceso era progresivamente más restringido. Este
tipo de distribución, que se remonta a principios del XVI, compuesto por una sala
para recibir y una cámara para dormir, sufrirá transformaciones, introduciéndose
otras habitaciones intermedias, lo que origina una secuencia, com la del Cuarto del
Rey, formado por una antesala, sala, saleta, antecámara, cámara y camarillas.

Con el paso del tiempo se harán transformaciones y cambios, dando lugar a los
llamados tranvías (fig. 26), denominación dada a algunas habitaciones es trechas
y alargadas, que sirven de paso y e nlace entre otras más importantes o de mayor
rango (Iglesias, i990). Es el caso de la antigua pieza oscura de Carlos Ill, junto a su
dormitorio, que recibe su disposición actual en i88o, al buscar un paso más fluido
entre la cámara de Gasparini y el comedor de gala. Hasta entonces había una pieza
de paso y el oratorio de Carlos Ill. También el que fue oratorio de Carlos IV, con
su pieza oscura de paso a este, será desmantelado en la reforma llevada a cabo por
Alfonso XII, obteniéndose así mayor fluidez en un espac io de paso más desahogado
(Sancho, 2004). Además el edificio se relaciona con el solar de manera diferente
dependiendo de sus fachadas. Así, la Plaza de Armas se concibe por Sachetti y
Ventur<\ Rodríguez con pórticos abiertos, que hubiera n unido el palacio con la
ciudad cortesana. Sabatini le dará su aspecto actual, de patio a la francesa, con un
reciente pavimento que sustituyó a la arena y grava apisonadas. Sin embargo la
fach ada abierta a la Plaza de Oriente se articula de manera bien distinta. Se trata
de una plaza muy tardía, iniciada en el reinado de José Bonaparte, para la que
se plantearán varios proyectos, destacándose el de Isidro González Velázquez. No
será hasta el reinado de Isabel II cuando se lleve a cabo, con la construcción del
Tea tro Real y la colocación de la es tatua de Felipe IV en i843. Tras la guer ra civil se
plantará vegetación baja para no e ntorpecer las vistas del palacio.

EL NEOCLASICISMO

Nos parece interesante detenernos en Francia, para observar la transformación que


se da ya en la segunda mitad del siglo XVIII en los palacios urbanos, abriéndose al
exterior y busca ndo una comunicación con el espacio público, la calle. Un ejemplo
característico se ría la Facultad de Medicina de París (fig. 27), obra de )acques

ENTRE-LUGARES. La s fronteras doméstic as 211


Gondoin, realizada entre 1769 y 1774· Monumento debido a la benefi cencia del
rey, construido como templo de Esculapio a sugerencia del ciruja no del monarca,
habría de expresar la magnificencia real, contando con un fácil acceso. Para dar
solución a estas necesidades cambiará la tipología de hotel al construir un edifi cio
público. con tres alas que rodean un patio, que sirve de circul ación para el edificio.
Ahora su fachada principal es porticada, con una columnata jónica que sostiene un
entablamento . Un arco central da paso al patio, cuadrado. El hecho de estar separado
de la calle solo por columnas causó una gran impresión entre los contemporáneos,
al suprimirse elementos compositivos tradicionales como los pabellones en ángulo
o el antecuerpo. De esta forma iba rompiendo con las reglas canónicas establecidas
de la arquitectura clásica, a pesar de lo cual será muy apreciado por profes ionales y
público del mome nto. Esta obra hará famo so enseguida a su autor, considerándola
Quatreme re de Quincy la obra más clásica del siglo XVIII (Kaufmann, 1971, 201).

Al tratarse de una escuela cuya fama debía atraer a un gran número de alumnos
de todas las naciones , debería parecer abierta y de fácil acceso, según el autor. La
necesidad de las columnas vendría dada para dota r de monumentalidad al edificio
y o frecer una imagen de a pertura.

EL SIGLO XX

Nos hemos decantado finalmente por dos edifi cios del primer iercio del siglo
XX, correspondi entes a un régimen to tali tario como lo fue el alem án hitl eriano,
por entender que resultan representativos de este período y con soluciones bien
diferentes. Uno de ellos sería la Nueva Cancillería del Reich en Berlín, obra del
arquitecto del régime n Albert Speer, realizado durante su etapa de relación co n
Hitler, sin duda el más significativo en muchos aspectos. Convertido en su día en
el edifici o más caro de Europa, resulta curioso saber que estaba des tinado a ser
sustituido al cabo de diez años en la prevista remodelación de la capital alemana. A
pesar de su carácter e fímero, con él se buscaba mostrar a la s nuevas generaciones
el esple ndor del 111 Reich. Nada hacía presagiar que su vida sería más co rta, pues
inaugurada el 9 de enero de 1939, sus restos serán demolidos a final es de 1945·

Hitler había decidido que la antigua cancillería carecía de la pompa necesa ria,
por lo que resultaba necesari a una nueva residencia, también con fun ciones
administrativas. Entre los profes ionales que lo rodeaban, un arquitecto que hizo
carrera, profesional y política, en el partido nazi, Albert Speer, será la persona
encargad a de trazar los planos y ll evar a cabo la obra. A fin ales de enero de r9 38
Hitler recibe a Speer en su despacho diciéndole que "dentro de poco tendré que
celebra r reuniones importantes, y para eso necesito grandes vestíbulos y salones
que me permitan impres ionar sobre todo a los pequeños potentados. Pongo a su
di sposición toda la Voss-Strasse. Me da igual lo que cueste" (S peer, 2001, 187).

Como artista y arquitec to fru strado, Hitler supe rvi sará la obra, anteponiendo como
principal objeti vo no la utilidad, sino la magnifi cen cia de un edifici o pensado

212 LOS ESPAC IOS DE INTERMEDI AC IÓ N


Un recorte d esd e la hi st o ria del arte
para abrumar, apabullar e intimidar al visitante. Pone una condición : debería
es tar acabado en el menor espacio de tiempo, comprometiéndose el arquitecto a
realizarlo en un año. La vieja cancillería, que no consideraba digna de su grandeza,
quedará eclipsada con la nueva, situada al lado, pero con mucha mayor extensión,
prolongándose por la calle Yoss, ensa nchada. Da buena idea de su colosalismo su
longitud, 420 metros, que exigirá derribar varios edificios. Su concepción será muy
simple, sucediéndose una serie de espacios paralelos a la calle (fig. 28) y un jardín
interior. Reitera la forma rectangular, como símbolo geométrico en su obra, tanto
en las plantas como los alzados. El co njunto se ordena mediante una suces ión de
rectángulos a lo largo de un eje principal, marcados al exterior con entrantes y
salientes, lo que nos habla de una fuerte inspiración de la arquitectura egipcia ,
por la que sabemos sentía especial atracción. El propio solar, alargado, invitaba
a levantar una serie de recintos yuxtapuestos a lo largo de un eje (Speer, 2001 ,
i89). Se destinaba esencialmente a mostrar la magnificencia y el poder del régimen,
como ya había ocurrido en la s residencias de los soberanos a lo largo de la historia,
en diferentes épocas. El edificio se elevará sobre el nivel de la calle, teniendo que
ascender por una escalera, simbolizando de esta forma la elevación del propio país
y su cultura.

A aquellos visitantes que entraban por el acceso oficial se les hacía ver el poder de la
nación, para lo que estaba previsto prepararlos psicológicamente, disminuyéndolos
y haciéndoles perder su capacidad de reacción. Para ello se desplegaba el escenario
adecuado. Llegados por la Wilhemplatz nos recibirían dos grandes puertas de
bronce, de 7 metros de altura, dando paso a un patio de honor rec tangular, de
piedra, de 80 metros de profundidad. Llegábamos ante una puerta de 5 metros de
altura, coronada por un águila con la esvástica, protegida por un pórtico de cuatro
columnas. Dos grandes estatuas de Amo Breker, amenazadoras, la flanqueaban :
el ejército y el partido -de nuevo la conexión con el mundo egipcio resulta muy
concreta (Arizmendi Barnes, i978, i48.)- . Se penetraba entonces en una pequeña
antesala que nos conducía a la Sala de Mosa icos , iluminada cenitalmente, con lo
que se conseguía un tratamiento diferenciado del patio. Las paredes y el suelo, de
un rojo luminoso, contrastaban con la piedra gris. Cubrían las paredes superficies
de mosaicos, enmarcadas por bandas de mármol pulido. Se expresaba así la riqueza,
fortaleza y unidad del pueblo alemán. Dos tramos de escalera -con des igual número
de escalones- nos llevarían al nivel superior, donde se hallaría el despacho de Hitler.
De repente, de forma inesperada, nos encontrábamos en una pequeña sala circular
abovedada, con un óculo. En sus muros se abrían tres puertas, recubriéndose las
paredes con mármoles de diferentes colores. Era la forma de dar solución a un
imperceptible giro, siguiendo el ritmo de la calle, pero se aprovechaba para confundir
y desorientar al visitante. Una puerta, flanqueada por un par de estatuas, daba paso
a la larga Galería (fig. 29), que con sus i45 metros conducía finalmente al des pacho.

La similitud y refere ncia a Yersa lles es notoria, pero aquí se superan sus
dimensiones, pues si la de Yersalles tiene 73 metros, esta cuenta con i46 metros,
el doble. Por algo Francia era el gran e nemigo. Es uno de los lugares clave, con su
planta rectangular desmesurada, para crear en el visitante un estado de confusión
ante tal magnitud espacial. Se buscaba vencer cualquier resistencia y persuadir

ENTRE-LUGAR ES. Las fr on teras do mésticas 213


~rg. 27. ~ sc u e la de Cirugía de Darís.
Cancillería de l Reich. Berlin:
~ .g. 28. Dlanta y alzado. 1938.
~ rg. 29. La galería de márm ol al hna l de la guerra. en mayo de 1945.

214 LOS ESPACIOS DE INTERMEDI AC IÓN


Un reco rte desde la historia del arte
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¡."

Kehlsteinhaus:
J= 1g. 30. Di seño del tún el y de la Caja del ascensor.
!= 1g. 31. La gale rla de acces o al ascensor.
¡::1g. 32 . ¡;¡vestíbulo con e l interior de l as censor. revestido de latón .

ENTRE -LUGARES. Las front e ras domésticas 215


al visitante de la suntuosidad y grandeza -del jefe del estado, lo que motivará su
posterior destrucción. Este lugar de tránsito se articulaba con 19 altas ventanas,
frente a las que se situaban 5 altas puertas, de paños ciegos, entre pilastras de
5 y 6 metros de altura. Para verificar el efecto perseguido se emplearon medios
industriales cinema tográficos, con decorados y una maqueta a tamaño real. El
pulido y resbaladizo suelo de mármol tenía por fin alidad que, antes de llegar a la
presencia de Hitler, los visitantes se si ntieran inseguros caminando. Este tipo de
suelos siempre pulidos será una petición expresa del dictador a Speer, pues pensaba
que los diplomáticos extranjeros debían aprender "a moverse sobre una superficie
deslizante, haciéndoles ver que el mundo que ellos conocían estaba cambiando
hacia un nuevo orden que les superaría" (Speer, 2001, 214) .

En el primer reco rrido realizado, Hitler manifestó que en este ca mino de entrada los
visitantes recibirían la primera impresión del poderío del Gran Reich alemán. Esta
la rga ca minata , además de impresionar, buscaba cansar al visitante. Los escasos
muebles contribuían a marcar una fu erte sensación anti-hospi talaria.

Hitler dará su co nformidad a toda es ta disposición de espacios, salvo a la Sala


de Recepción, que consideró pequeña, ordenando ampliarla tres veces, de forma
que el visitante se encontraría, a estas alturas, perdido y angust iado, sin tener
co nciencia de su importancia. Se habría convertido en un hombre-insecto, frente
al hombre-mito. Por si quedaba alguna duda, el tapiz que decoraba esta sala
rep resentaba a un mendigo implora nte ante el rey. Y dos grandes arañas, diseñadas
por Speer, desproporcionadamente grandes y apabullantes, colgaban sobre sus
cabezas, a pesar de los casi 10 metros de altura de la sala. A continuación, con el
despacho de Hitler, term inaba, por fin, el recorrido.

El primer visitante aquí reci bido será el jefe de estado checoslovaco, el 15 de marzo
de i939, que será conducido al nuevo despacho. Se encontraba tan pres ionado que
perdió los nervios, manifestando estar dispuesto a firmar, en cuyo momento sufri ó
un ataque cardíaco.

Por último, reseña remos otro edificio construido tambi én para di sfrute de Hitler y
sus invitados, que ha recibido menos interés por parte de los estudiosos. Lo traemos
aq uí por suponer, a nivel constructivo, el polo opues to a la cancillería. Sin embargo
su integración con el paisaje, el difíc il lugar en el que se asienta y el camino de
acceso, entendido como espacio intermedio, cree mos que bien merece su inclusión
en esta selección. Hablamos de la casa del monte Kelste in o Kelsteinhaus, conocida
por los aliados co n el nombre en clave de El Nido del Águila.

Obersalzberg, luga r gubernamental en los años treinta, situado en el sur de Baviera,


muy próxi mo a la front era au stríaca, era en los años veinte una aldea de granjeros
y lugar de vacaciones, hasta que una de estas pro piedades fu e adq uirida por
Hitler para aislarse de sus campañas electorales. Allí se reunía con miembros del
partido, fraguando nuevos proyectos. La proximidad a la frontera resultaba muy
conveniente, pues en caso de un aviso de arresto servía de vía de escape.

216 LOS ESPACIOS DE INTERMEDIACIÓN


Un recorte de sde la histo ria del art e
Todo cambiará a partir de 1933 1 cuando es nombrado canciller del Reich, llevando
a cabo una serie de refo rmas. Martin Bormann, uno de sus seguidores, está detrás
de las mi smas (Frank, s/f, 1-16) 1 reuniéndose tiempo después , en 1936, con el Dr.
Todt, para tratar sobre la construcción de una ruta a la cima del monte Kelstein,
desde cuya cumbre, a i.834 metros, se divisa una impres ionante panorámica, en
un fuerte promontorio coronado por una cres ta. Reconocido el lugar, el camino
debería serpentear a través del bosque hacia el pico, incluyendo cinco túneles.
Cerca de la cima se incluye un fu erte viraje, con una pendiente del 19 %. A i.710
metros se sitúa el aparcamiento. Será idea de Todt vence r los últimos metros
en ascensor. En total , la ruta sobrepasa ligeramente los seis km. En la medida
de lo posible habrían de preservarse todos los árboles . Visto el proyecto, Hitler
lo aprueba. En el momento de la construcción se abrirán rutas anexas para
transportar materiales, así como teleféricos. Empleando la piedra del lugar se
construirán los muros de contención y túneles, reforzando el camino. Para ello
se emplearán en gran parte talli stas de piedra italianos. Las directrices de Todt
serán seguidas fielmente: la menor técnica posible, la mayor naturaleza. La obra
durará cerca de un año. Seis cabinas de teléfono se alternan en el recorrido, para
ser usadas por Hitler.

Ante el parking se abre una gran entrada, con un arco de medio punto y superfici e
almohadillada, que nos recuerda modelos de tratados italianos del Re nacimiento.
Una gran puerta de bronce de dos batientes tenía como única decoración dos
asideros e n forma de león, esculpidos por Amo Breker. Da paso a un túnel, al
fondo del cual se encuentra el ascensor para accede r a la casa (fig. 30) . Con la
construcción del túne l se evitó desfigurar la belleza natural del lugar, a la vez que
se facilitaba el acceso. Hitler dará su aprobación, ll amándose a tal fin a ingenieros
especializados.

La galería horizontal del túnel (fig. 31 ), de 128 metros, será ejecutada por
especialistas en construcciones mineras. Desemboca en un hall de pl anta circular,
abovedado y reves tido de mármol , que sirve de anticipo a los invitados. La cabina
del ascensor, diseñada por el arquitecto Roderich Fick, es lo suficientemente grande
para transportar un grupo de 46 personas. El 95 % se decora en latón dorado,• con
asien tos de cuero abatibles en verde esmeralda (Speer, 2001, 169 y 300), además
de la presencia de un espejo veneciano encastrado (fig. 32), que crea a la vez un
efecto representativo y tranquili zante. Es lo que se buscaba ante la angustia que
sentía Hitler cada vez que tomaba el ascensor, silencioso, y de funcionamiento
seguro. Existía, en paralelo, una segunda cabina para transportar las provisiones.
Para el funcionamiento de es tos aparatos se empleaba el motor de un submarino,
reemplazado en 1973· De es ta forma se salvaban 130 metros, preservando en lo
posible la belleza alpina.

[ 4] Albert Speer se hace ec o en sus memorias del lugar, con la casa con struida por Bormann, lujosam ente amueblada
en estilo transatlántico dotado de cierto aire rural. Destaca el acceso a través de una audaz carretera, que desembocaba
en el ascensor perforado en la roca . Cuando en agos to de 1939 se dirigía con un grupo a la que llama casa de té, menc iona
el alto portal de bronce y el vestíbulo revestido de mármol, húmedo por la proximidad de la mont aña, entrando en el
ascensor de refulgente latón.

E~JTRE-LUGARES . Las fronteras domésticas 217


La casa, en el punto m ás avan zado de la cr€sta, es un proyecto del arquitec to Fick.
En ella se destaca la gra n sala octogonal, la más complicada al situarse al borde del
risco, inspirada en la ca pilla palatina de Aquisgrán. Ninguna es tructura del mundo
sería vaga ment e comparable con esta desde el punto de vista arquitectónico y de
su emplaza mie nto e n la alta montaña, lo que todavía hoy fa scina a los vi sitantes
(Frank, s/f, 55).

218 LOS ESPAC IOS DE INTER MEDI AC IÓ N


Un rec orte de sd e la histor ia d el arte
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220 LOS ESPACIOS DE INTERMEDIACIÓN


Un recor t e desde la historia del arte
..J

XABIER LOUZAO MARTÍNEZ

Doctor en Geografía e fiistoria, sección de Arte Moderno y Contemporáneo, es Profe sor


Contratado Doctor de la ETS de Arquitectura de la Universidade da Coruña, UDC, donde
imparte docencia desde el año 1997. Autor de numerosas publicaciones, tanto de artículos
como libros, ha sido ponente en diferentes congresos, jornadas y seminarios. Es miembro del
grupo de investigación GICAP, del área de Composición de la Escuela de Arquitectura de
dicha universidad. Una de sus líneas de investigación, además del mundo de los cruceiros ,
es la arquitectura popular en Galicia, habiendo participado en la redacción de los dieciocho
volúmenes que componen la colección editada por la Diputación de A Coruña, Arquitecturas
da provincia da Coruña, o en la obra colecti va O J..lórreo: patrimonio arquitectónico, publicado
por la UDC.

ENTRE-LUGARES. Las fronte ras domésticas 221


NOTAS AL CIJ;:RRJ;:

"Las formas arquitectónicas más misteriosas, las de mayor significado,


son aquellas que atrapan el vacío."

La frase enunciada por los Smithson 1 en i974, año de fallecimiento de Louis l. Kahn,
refleja su predilección por la materialización del espacio vacío como expresión
de la creación arquitectónica. Las herramientas para formalizarla responden a
una variedad dimensional que transita de lo doméstico a lo infraestructura!. Esta
diversidad escalar implica la presencia de formas de mediación diferentes. La
incorporación de los espacios Entre- se debe a razones de tipo físico y funcional,
pero también a la existencia de valores históricos, sociales y culturales de cada
civilización. Ambas circunstancias determinan su dimensión de uso -habitabilidad
y confort- tanto como su valor de símbolo - carácter y representatividad-. Su
empleo como instrumen tos de ideación permite pensar en nuevos vínculos entre
usuarios, edificios y ciudad; entre lo que existe y lo que está por ven ir.

El arquitecto busca proporcionar la felicidad al ser humano. Se propone satisfacer,


por medio de la Arquitectura, las neces idades biológicas, psicológicas y sociales del
individuo mediante el control de los efectos provocados por el medio o entorno. A
través de sus formas tan precisas, tan racionales, piensa que es necesario controlarlo
todo. Mientras tanto, el agricultor sabe que en el desarrollo del trabajo diario, como
en la meteorología, existe un cierto grado de incertidumbre. Si el arquitecto pensara
como él, entendería que los comportamientos de los individuos no se pueden
controlar por completo.

En un sistema lineal, el todo es igual a la suma de las partes. En un sistema no


lineal, abierto -adoptado en es te libro- , las partes, que han de analizarse desde la
totalidad del sistema como un organismo congruente, no pueden considerarse de
manera desagregada. Por ello, a través de las diferentes escalas de configuración

[ l ] Smithson, Alison & Peter. "The space between" en Oppositions 4, octubre de 1974. New York, ln stitute for
Architecture and Urban Studies, 75·78.

ENTRE -LUGARES. Las fronteras domésticas 223


analizadas se pretende comprender la capacidad del Entre- para unir y separar
ideas, lugares u objetos, ya que como manifiesta en el ensayo Puente y puerta, el
intelectual e historiador de la filosofía Georg Simmel,2 "lo uno (interior) es siempre
la presuposición de lo otro (exterior)" o viceversa. En esta atracción, el carácter de
neutralidad que desempeña un es pacio de mediación es clave para la dilatación de
ambos extremos.

Cada uno de los siete capítulos de este libro explora diferentes expresiones
formales de la intermed iación. La naturaleza, los pasajes urbanos, las TIC, la
fachada, el portal, los patios, verandas o parasoles, y su presencia en las etapas
históricas conforman un repertorio de expresiones susceptibles de estudio y
reinterpretación. En todas ellas se considera y retoma, una vez más, el espacio
intermedio como herramienta tipológica de proyecto. Al observar la potencialidad
desde las diferentess aproximaciones, las singularizaciones expuestas en cada caso
determinan las acciones a considerar para una adecuada utilización.

Así, en el primero de los capítulos, desde la categoría técnica, se determina la


importancia del confort del individuo a través de la inco rporació n de la naturaleza
como un factor que mitiga efectos indeseados. Se sabe que el cuerpo humano
establece con su entorno una relación de balance energético, físico, pero también
que dicha relación conlleva un proceso psicológico y fisiológico. Por ello, elementos
de diseño como la ventilación natural, la radiación solar, la vegetación, el agua y
los elementos de sombra se consideran imprescindibles para lograr una mejora de
los espacios de mediación. A estos se suman el control del metabolismo de energía,
agua, materiales, residuos o emisiones, que le proporcionan una cualidad de
regulador energético. Acciones como modular el movimiento del aire, la incidencia
de los rayos solares o el grado de temperatura y hum edad afectan tanto al espacio
doméstico como al espacio público. Un comportamiento que lleva implícito la clave
de 're': reducir, reciclar y reusar, como principio de actuación. En consecuencia,
se fijan tres estrategias de diseño: la eficiencia de los recursos naturales, la
consideración de los criterios bioclimáticos, y el empleo de la multifuncionalidad o
mezcla de usos .

El segundo, desde la categoría urbana, afronta el pasaje urbano como un fragmento


de transi ción a caballo de dos es feras, la doméstica y la pública. Un recurso que,
evidenciando la dilatación de las fronteras, se manifiesta tanto invadiendo el
espacio público como aislándose del bullicio urbano. Esta construcción recrea
escenográficamente la calle, incorporando en algún caso espejos para duplicar
el espacio. En otros, se configura como un lugar a cubierto que sirve de refugio
de las inclemencias del clima. Un espacio cuyos accesos se manifi es tan, bien con
una prese ncia significativa, o bien intentando pasar desapercibido. Si además, a
través de la cubierta se introduce en él la luz cenital, la percepción del tiempo se
modifica, se congela. Una transformación que no agota su capacidad para adquirir

[ 2J Simmel. Georg. "Puente y puerta" en fl individuo y la libertad. fnsayos de cri'tica de la cultura. Traducción y
prólogo de Salvador Has. Barcelona, Penín su la. marzo de 1986, 29.

224 NOTAS AL ClrnRE


otras configuraciones, caracterizándose temporalmente en la medida de su uso
por el habitante que lo recorre. El pasadizo, al incorporar la reconocibilidad de
los individuos, se transmuta en un espacio doméstico. "Lo vivido ", en palabras del
sociólogo Richard Sennett,3 reconfigura "lo construido". El procedimiento para
avivarlos se confía a la funcionalidad híbrida, al entrecruzamiento de usos .

La terce ra aportación, desde la categoría tecnológica, introduce la presencia de las


TIC, como un componente de la inteligencia ambiental capaz de obrar una nueva
mediación. Al igual que sucedía en el siglo XIX con los avances en la industria, que
permitieron desarrollar una nueva relación entre interior y exterior, en la actualidad,
con la tecnología digital, se vislumbra la neces idad de redefinir dicha transición .
Una articulación que, en palabras de Aldo Van Eyck,4 "permita el conocimiento
simultáneo de lo que es significativo al otro lado". Los buscadores de internet y las
pantallas de los dispositivos, las nuevas puertas y ventanas de las habitaciones y
edifi cios reformulan la relación entre dentro y fuera, entre real y virtual, entre cerca y
lejos. Tanto el hecho de estar conectado a la red permanentemente, incluso de modo
múltiple, como el crecimiento exponencial de la información generan la neces idad
de un sistema estructurante organizador. Una conectividad digital que propone la
interrelación entre un espacio físi co escaso co n otro virtual potencialmente infinito.
Estos interfaces virtuales ofrecen la posibilidad de que un individuo posea varios
portales web en interne t, 'casas' en términos clásicos. Lugares tecnológicos que
responden al usuario que los habita. Cuerpo y casa se funden en una ampliación
técnica y ontológica del individuo, provocando la desaparición de las fronteras como
barrera entre dentro y fuera . La incorporación de las TIC provoca la aparición del
ágora digital , de la ubicuidad como característica esencial del espacio arquitectónico
relacional, de una nueva manera en la relación persona-objeto.

En el cuarto apartado, desde la categoría constructiva, se aborda el elemento fachada


a través de dos configuraciones, la de pared capaz y la de estratificación del límite.
Una línea divisoria que, en ambos casos, se comporta co mo un espacio acumulador
de tens iones con capacidad de esponjamiento. En su primera materiali zación,
como pared capaz, dotada de una funcionalidad múltiple, responde tanto a las
vari ables climáticas del exterior como a los usos que se desenvuelven en el espacio
inte rior. Su comportamiento como membrana, con una única y compleja capa,
le consiente alojar en cualquier punto las funciones de iluminar, ventilar, mirar,
almacenar, habitar y circular. Ello le permite adquirir una dimensión variable en
su anchura, tal y como se muestra en la vill a Chupin de A. Wogensky. La segunda
conformación, co mo componente multicapa, sugiere su construcción a través, no
de volúmenes, sino de planos tanto verticales -dispuestos en capas secuenciales-,
como horizontales. En los dos casos, planos móviles, desplegados o recogidos,
que generan un microclima en el perímetro habitable. Una célula simbiótica

[3 J Sennelt , Ri c hard. Construir y habitar. ftica p ara la ciudad. Barcelona , An ag rama. 2019. 107.

[ 4 J Van Eyc k. Aldo. "'D utch Forum on Children · s Home" en Smilhson, Ali san. TfAM 10 Primer. Lond on, Studio Vista.
1968. 104 [reproducción del original publicado en Smithson. Ali sa n. "TEAM 10 Primer". Architeclural Oesign 12. vol.
XXXII, diciembre de 1962].

ENTRE-LUGARES. Las fron teras domésticas 225


qu e la casa Guzmán de A. de la Sota pone de manifiesto. La utiliz ación de este
elemento , mediante ambas form alizaciones, persigue la desapa rición del límite, la
desintegración de la frontera.

El quinto, desde la categoría instrumental, ilustra la pieza portal como un espacio


significativo en la transi ción de la vivienda colectiva a la calle. Este interca mbiador
del metabolismo urbano con el mundo domésti co sintetiza la prese ncia de todas y
cada una de las vivienda s en el nivel de plant a ba ja. Se cons idera la parte del edificio
res idencial que se transforma con la incorporación de componentes relacion ados
tanto con los programa s de necesidades como con la tecnología. Mu taciones qu e
fij an dos categorías de elementos prese ntes en la pieza, los permanentes y los
variabl es. La aproximación a los atributos de todos ellos se si stematiza mediante
el estudio de ocho portales paradigmáti cos de la segunda mitad del siglo XX .
Cada uno se ide n tifica a través de una ca ra cterísti ca propi a: Casp-Marina, el portal
estructurante; Alcántara, el port al profundo; Espalter, el portal expandido; Torre
de los Maestros, el portal deambulatori o ; La ba ñou, el portal de mínimos; Estei ro,
el portal pasante ; Matogrande, el portal de anclaj e y Sinfónica de Gali cia, el portal
comple jo. Para abordarlos desde el rigor de la técnica proyectual, se propone
considerar seis aspectos presentes en su ideación. Tres ati enden a la forma: la
di sposición, la organi zación y la composición. Los otros tres inciden en el uso y
la imagen del portal: la accesibilidad, la versatilidad y la representatividad. Tanto
unos com o otros, formal es y funcionales, condicionan la pi eza y a la vez, permiten
reconocer e n ella las partes inhe rentes y deslindarlas de las dependi entes de las
necesidades singulares. Una pi ez a que se percibe como el ro stro del edificio ante
la ciud ad.

En el sexto capítulo, a través del análisis de dos obras de M. Breuer, se realiza una
lectura de la reutilizac ión de algunos patrones de la arquitectura cl ás ica. Patios,
verandas y parasoles se conforman como generadores de una volumetría variable
y es porádica. En los tres elementos, la luz y la sombra se materializan en un vacío
intermedio entre dos esferas, la pública y la privada. El primero de ellos, el patio,
se presenta como un espacio intersticial poseedor de un valor doble. A la vez que
escisión o rotura que organi za funci onalm ente el espacio domésti co, une o enlaza.
El segundo, la veranda, umbral extendido a cubierto, aporta una superficie de uso
qu e ampl ía aquell a estrictamente necesa ria de uso en las habitaciones. Y el tercero,
el parasol , dispositivo de control solar que, además de regulador térmico, es en
palabras de M. Breuer,5 "una parte muy importante de nues tra arquitectura abierta,
(que) puede co nverti rse en una forma tan característica como la columna dórica".
Un elemento de la fachada configurador de la imagen del edificio. Todos ellos se
muestran como es pac ios tridimensionales cambiantes , causa de las mutaciones
sensoriales en el habit ante. El valor de uso de estos recursos demuestra su idoneidad
para conquistar una mayor superficie habitabl e, una me jora de las condi ciones de
confort, así como edificios de bajo o nulo consumo.

[ 5] Bre uer, Marce!. Ma rce / Breu er, sun a nd shadow. The philo sophy of a n a rchilect. New York, Dodd, Mead & C o.,
195 5. 1 17.

226 NOTAS AL C lrnR t:


La sé ptima contribución, desde la ca tegoría evolutiva, y a través de un paseo por las
dife rentes etapas históricas en Occidente, pone de manifiesto el incesante empleo
de es pacios de mediación como mecanismo de form ali zación arquitectónica. Este
perseverante uso, que da lugar a una notable variedad de espac ios construidos,
genera un rico co njunto de términos para designarlos. En todos ellos, las funciones
de uso y de símbolo se entremezclan. Esto es posible observarlo, entre otros
ejemplos, en las sepulturas de las nec rópolis de la Antigüedad, en las basílicas de la
Edad Media, en las villas campestres del Renacimiento, en los palac ios del Barroco
y Neoclas icismo, o en las arquitecturas del totalitarismo hitleriano del siglo XX.
Unos ámbitos de intermediación que se han conformado mediante un persistente
proceso de decantación, acumulando las experiencias transmitidas en el devenir
temporal. Luga res, que tal y como sugiere Jane Jacobs 6 al hablar sobre las forma s
urbanas, surge n lentamente y por agregación, como consecuenc ia tanto de su uso
como de la variedad y mezcla de actividades. Está comprobado que la riqueza de
las acciones cotidianas imprime ca rácter e identidad a los espacios indeterminados,
ubicados entre lo doméstico y lo público.

El a nálisis de las diferentes manifestaciones formal es, a partir de una serie de


aspectos, permite la aproximación al concepto Entre-. Un vínculo que ha evidenciado
la variedad escalar en la incorporación del espacio de mediación, desde el ámbitos
urba no hasta el objetual, propio de las piezas arquitectónicas . Cada una de las
expresiones formales se significa es tableciendo estrategias para su implemen tación.
Pero al considerarlas de una manera comparada, es posible extraer una sucesión de
cualidades comunes a todas ellas. Rasgos, que sin ser los únicos, caracterizan al
espacio de med iac ión. Un lugar que encierra dicotomías de asociación-separación,
de relación-desconexión o de diálogo-confrontación, y que acoge la práctica de
distintos tipos de actividad, a través de las propiedades comunes del Entre-:

_en su naturaleza técnica, se comporta como un regulado r ene rgético efic iente,
como amortiguador térmico, lumínico y funcional.

_en su carácter urbano de velo o apertura de ámbitos, se prese nta como un límite
dual, ambiguo, tanto de exteriores como de interiores. Como enlace de objeto y
entorno incorpora 'un par de fron teras' entre una doble piel, actuando co mo un
elemento diferenciador hac ia el interior y el exterior.

_en su condi ción tecnológica, se configura como una pieza inteligente, como
un espacio de flujos. La incorporación de co nectividades - entre las perso nas y/o
entre los objetos- es una realidad innegable. Paulatinamente modifi ca la forma y
uso del espacio.

_en su cualidad constructiva, se conforma como un com ponente flexibl e


y · versátil. Optimizador del espacio de la vivienda, cuestiona la dicotomía
espac io servidor-espacio servido. Los espac ios servidores alcanzan pres taciones
complementarias al escueto interior de las viviendas.

[ 6] J aco bs, Jane. Muerte y vida de las grandes ciudades. Madrid, Capitán Swing Libros, 2011, 415.

EN TRE- LUGAR ES. La s fro nteras domést icas 227


en su sentido instrumental, se muestra como una herramienta capaz de incorporar
~lementos técnicos y tecnológicos que adecúan la pieza a las cambiantes condiciones
del habitar. Unos avances que inciden en su condición de mediador entre la casa y
la calle.

_en la singularidad de los casos de estudio, se significa con la potencialidad de


un elemento mutable, efímero. Luz y sombra reorganizan fronteras conforme el
movimiento solar.

_en su capacidad evolutiva, se expresa como un lugar con identidad e imagen


formal propia. Lo contemporáneo responde a la atenta lectura de un proceso
de interpretación y adecuación de los espacios intersticiales de la arquitectura
tradicional y vernacular.

Así pues, la utilización del Entre-, un eficiente ámbito, se postula como una respuesta
arquitectóni ca, en concordancia tanto con el empleo de los recursos disponibles de
bajo consumo, como en términos de reversibilidad y de economía espacial. Este
libro pretende provocar la reflexión con su lectura, sin tratar de agotar la expresión
de sus capacidades. Así lo sugieren las palabras de P. Zumthor: 7

"En arquitectura hay aún algo muy especial que me fascina: la tensión
entre interior y exterior. Encuentro increíble que con la arquitectura
arranquemos un trozo de globo terráqueo y construyamos con él
una pequeña caja. De repente, nos encontramos con un dentro y
un afuera. Estar dentro, estar fuera. Fantástico. Eso significa -algo
también fantástico- : umbrales, tránsitos, aquel pequeño escondrijo,
espacios imperceptibles de transición entre interior y exterior, una
inefabl e sensación del lugar, un sentimiento indecible que propicia
la concentración al sentirnos envueltos de repente, congregados
y sostenidos por el espacio, bien seamos una o varias personas. Y
entonces tiene lugar allí un juego entre lo individual y lo público,
entre las esferas de lo privado y lo público. La arquitectura trabaja
con todo ello."

María Carreiro Otero & Cándido López González


A Coruña, septiembre de 2019

[ 7 J Zumthor, Peter. Atmósferas: tntornos arquitectónicos, /as cosas a mi alrededor. Barcelona: GG. lª edición,
3ª t irada 2011, 45·47.

228 NOTAS AL CIERR~


Selina Ugarte, arquitecta (ETS A Coruña) y estudiante de doctorado (GAUS) de la
UDC, ha realizado, junto con Cándido López y María Ca rreiro, el glosario de los
términos asociados a los entre-lugares, que se dispone seguidamente.

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 229


GLOSARIO DE T~RMINOS

Selina Ugarte !=idalgo + María Carreiro Otero & Cándido López González
ETSA A Coruña

La recopilación de términos que aquí se presenta atiende al campo arquitectónico


de los lugares de mediación entre la casa y la ciudad, del Entre-. Un compendio de
treinta y nueve voces relacionadas alfabéticamente, manifestaciones formales del
espacio de intermediación,.

Los términos seleccionados se asocian al uso residencial colectivo, generando


el s iguiente listado: apeadero, azotea, balcón, brise soleil, claustro, corredor,
cortavientos, deambulatorio, escalera exterior, escalera, fachada , galería, interfaz,
jardín, logia, marquesina, mirador, parasol, parladoiro, pasadizo, pasaje, pasarela,
pasillo, patio, pérgola, porche, portal, pórtico, rellano, solana, soportal, sotabanco,
terraza, umbráculo, umbral, veranda, vestíbulo (incluye hall) , web y zaguán.

La consulta de es tas voces se ha ll evado a cabo a través del diccionario de la Real


Académica Española (RAE), del diccionario de uso del español María Moliner (MM)
y, en la mayoría de los casos, del Diccionario de arquitectura y urbanismo de M.
Camacho (DT A, Cl ). Cuando este último no contiene la definición de alguno de los
términos enumerados, se ha recurrido al auxi lio de otros diccionarios técnicos. En
un único caso, al incorporarse una voz propia de la lengua gallega, se ha utilizado
para definirla el diccionario de la Real Academia Galega (RAG). A continuación se
relacionan sus respectivas fichas bibliográficas:

a _RAE, Real Academia de Española.


Diccionario con modificaciones aprobadas por todas las Academias en 2018,
en su versión elec trónica 23.2.

b MM, María Moliner.


Diccionario de uso del español, i998 (2ª edición, 1ª reimpresión). Madrid:
Credos.

EN TRE-LUGARES. Las fro ntera s domésticas 231


c _DTA, Diccionarios de Términos Arquitectónicos.
c1 _Camacho Cardona, Mario (1998). Diccionario de arquitectura y urbanismo.
México: Trillas.
c2 _Paricio, Ignacio ( 1999 ). Vocabulario de arquitectura y construcción (1ª
edición). Barcelona: Bisagra.
c3_ Portoghesi, Paolo (dir.) ( i968). Dizionario Enciclopedico di Architettura e
Urbanistica. Roma: Istituto Editoriale Romano.
q _Harris, Cyril M. Dictionary of Architecture & Construction (2000),
(3ªedición). New York: McGraw-Hill.

d _ RAG, Real Academia Galega.


Diccionario de la Real Academia Galega 2012, <www.academia.gal>.

De todas las acepciones disponibles para cada definición se han elegido aquellas
consideradas las más idóneas dentro del contexto arquitectónico, indicando el
número asignado en el correspondiente diccionario. En cada uno de los términos,
a las definiciones de diccionario se le suman tanto un texto propio como una
imagen que revela su presencia en edificios de vivienda colectiva en España. Tres
de ellos se han materializado en la etapa racionalista, en la década de los 30; uno
en la etapa autárquica, en 1945; treinta y cuatro, la mayor parte de ellos, han sido
construidos en el período del desarrollismo, entre 1950-80; y otro, durante la etapa
de modernidad, en los años 90. Sin repetir obra ni autor, el conjunto aquí expuesto
no excluye otros posibles ejemplos. Con la selección realizada se pretende elaborar
una herramienta eficiente, al agrupar en un texto único las acepciones tomadas de
diversos diccionarios. Con ello se facilita, además, la comprensión, en el ámbito de
la arquitectura, de los términos enumerados, ampliando y precisando su significado,
tanto de manera escrita como gráfica.

232 GLOSARIO DE TÉRMINOS


APl::AOi::RO

AZOTl:: A

234 GLOSARIO DE:: TÉRMIN OS


APEADERO
a_RAt: De 'apear ' y '-dero'.
lª. Sitio o punto del ca mino en que los viajero s pu ed en apearse y es cómo do p ara
descansa r.
2a. t:n los ferrocar ril es, sitio de la vía preparado para el servic io púb lico, pero sin
apa rtad ero ni los demás accesorios de un a es tación.
3ª. Poyo o sill ar que hay en los zaguanes, o Junto a la puer ta de algunas ca sas
antigua s. para montar en las caballerías o desmontarse d e ellas con comod idad.
4ª. Casa que algui en habita inte rinamente cuando viene de fuera , hasta qu e
establece habi tac ión permanente.
b_MM De 'apear'.
l ª. Poyo coloca do a la puerta d e las casas para subirse al caball o y baj arse de él, el
cual sirve tamb ié n de asi ento.
2a. Sitio en un cami no donde los viajeros pued en detenerse y d esc ansar.
4a _ Vivie nd a o sitio en el que alguien vive in te ri na mente .
Cl_DTA De 'apear'.
lª. Poyo en el acceso de las casas, para montar o desmontarse de lo s ca ba ll os o
bestias de carga.
2ª. Sitio en el que lo s viaj e ros pueden ap earse y descansar.
3ª- Parada d e ferrocarri l, sin llegar a hacer estac ión.
4ª V ivien da temp ora l fu era de la re sid encia habitual.

Zona con andenes y a cubierto entre la calle y el portal de acceso a las viviendas, que
ofrece resguardo a los movimientos tanto de subir o bajar personas, como de cargar
o desca rgar mercancías.
Actividad: Refugiarse.
Modelo: Edificio de viviendas ( i930-33), Luis Gutiérrez Soto. C/ Espronceda
[hoy c/ Fe rnández de la Hoz nº 61 J, Madrid.

AZOTEA
a_RAt: Del árabe hispán ico ossutá yha, dim inutivo de sá th, y est e del ára be clásico sath
'terraza'.
l ª. C ubierta más o meno s ll ana de un edificio, dispue sta para di stin to s fines.
b_MM Del supuesto árabe and alusí assuláyha, cl ásico sáth.
lª. Cubierta llana d e un ed ificio, dispuesta para p oder estar so bre ella , ten de r
ro pa, e tc.
Cl_DTA Del árabe As-sutéih, dim inu t ivo d e as -sath, 'la p lanicie'.
lª. C ubiert a pla na superior de los edific ios, en d on d e se pu ede andar o c ircular.
Norma lmente se protege del vac ío por med io de un pre t il o bar andal. [Véase en
es te dicc io nario: cub ierta]. (Lo q ue se pon e encim a de algo para protegerl o//
t: lemento estructural qu e prot ege en la par te superior a los edificios o
const rucciones, [ ... ]).

Área transitable a cielo abierto en la cubierta del edificio, dedicado a múltiples


actividades.

ENTRE-LUGARE S. Las frontera s d omés ticas 235


Actividad : Contemplar, recrearse.
Modelo: Torres Blancas (1961 -68), Francisco Javier Sáenz de Oíza y Juan
Huarte. Avenida de Améri ca 37, con vuelta a la calle Corazón de
María 2, y a la calle Padre Xifré, Madrid.

BALCÓN
a_RA t: Del itali ano balcone.
1 ª· Ven tana abier ta hasta el suelo de la habita ci6 n, generalmen te con prolongac i6n
vo lad iza. con b aran dil la.
2ª. 1-joj a u hoj as de ma d era o metal y d e cr istales con que se cierra un b alc6n.
Sª . Bo li via, Ch ile, Co lo mb ia, Gu atemal a. M éxico. Pa nama . Puerto Rico. Repu bl ica
Domin ica na. y Venezuela (des usa d o). t:n un tea t ro o en un cine, segundo piso.
Ba lc6 n co rri do:
l ª. Ba lc6n que comprende var ios huecos de u na fachada.
b_M M Del ita li ano balcone.
l ª. 1-jueco ab ierto en el muro d e un ed ific io, q ue se d ife rencia de las ventanas en
qu e emp ieza d esd e e l suelo de la habitaci 6n y tiene en gene ral un p is o sa liente
con an t epecho, so b re el que se pu ede estar.
2ª. Luga r en si tio elevad o, pro tegido por un a b aran dilla o antepech o. desde el cual
se ve un pa isaj e d igno de ser con t emp lado. Mirad ero. mirador, miranda. vistill as.
3ª . C ual quie r lu ga r co n un a b arand illa p ara asomarse.
Ba lc6n corrido:
ia . Serie de bal con es co n una b ar and ill a co mun. Ba lcona d a. ga lería.
c1_ DTA Del ita li ano balcone. del germanico Balko. 'ta bl ado'.
lª . Vano qu e co mun ica el exteri or co n el interio r de una edi ficac i6n . respetando el
nive l d el interio r y conv irt ién d ose en una puerta-ventana que p ermite asomarse,
la cua l se pro tege al exte rio r o vacío por medio de antepechos, balaustra d as o
barand ales. Puede sa lir o no del paramen to de los muros. Si sale se sostiene con
una re pisa o ménsu las.

Pequeña extensió n ala rgada de la casa, que atrav iesa la fachada y se eleva sobre la
call e; con la función de mirar a ella y ser visto.
Actividad : Observar, ver, ser visto.
Modelo: Inmueble Ramos (1963), Lucas Espinosa y Adolfo Bobo. Calle Pabl o
Morillo nº 25 , Zamora.

BRISE SOLEIL
a_RAt: No contien e una d efin ici6n de este té rmino.
b_M M N o contiene una defin ici6n de este término.
Cl_DTA No contiene una d e fi nic i6n de este té rmi no.
c2_DTA
A16. No po d emos cer rar las p rotecciones contra el sol sin men ci ona r el galicismo
bris oleil. No lo cita n mu chos dicciona rios p ero se usa co n b asta nte frecu enc ia p or
la iníl uenc ia de la arqu itectura del Movimiento Moderno. que ut ilizo elementos

236 GLOSARIO Dt: T~RMINO S


const ructi vos co mo vuelos 'h or izon tales o pa ramen t os ve rtica les para im ped ir
qu e el so l llegase a la s ventanas . Aunqu e para ese papel ya tenemos el castel lan o
paraso l, este se ha asociado demasiado a quitasol o sombrilla. t:s previ sible, pu es,
que se consol id e el éxito del b ri so leil , p ero no de sable que amplíe su cam po de
variantes de la persiana q ue tienen nombres muy esp ecífico s en nuestro idioma.
c3 _DTA (traduc ció n de los autores).
lª. Térm ino franc és de uso co mún que se cor responde co n el frangisole ital ino;
in stalación fija o móvil dest inada a elim inar la reve rbera ción so lar sobre la
venta na, es pecial mente usada en los país es calid o s. Desde los tiempos más
antiguos. en los que se conforma mediante p iedras perforadas fijas (India
Taj·Mahal) o enrejadas, evo luc iona hasta di ve rsos di spositivos moderno s,
norma lmente listones o barras metálicas o de o tro ma teria l, giratoria s en torno
al propio eje vertical u ho rizonta l, regulable s o fij as.

Di spos itivo de protección solar seme jante a una piel perforada, regul able o fijo,
ubicado entre el ambien te exterior y el interior.
Actividad : Resguardar, regular la temperatura.
Modelo: Viviendas ( i963), Albert Illescas y Jeroni Moner. Carre r la Rambla nº
30, Banyoles, Gerona.

CLAUSTRO
a_RAt: Del latín med ieva l clau slrum 'clau stro de un monas teri o'. 'monasterio'. en latín
'cer radura', 'luga r cerrado' . deriva do d e cloudere 'cerrar' .
lª. Ga lería que cerca el patio principal de una igles ia o conven to.
7a. (des usa do). Cám ar a o cua rto.
b_MM Del lat ín medie va l clauslrum.
lª . Ga lería que rodea el p atio in terior d e un conve nt o, iglesia, un iver sidad, etc.
Caos tra .
2a. f.-1 abitación.
ci _DTA Del latín C laustrum, i, der iva do de cloudo, 'c errar·. 'c erra dura', 'madrigue ra' , 't odo
lugar cerrado'
1 ª· C irculación cubiert a. ti po ga lería o port icad a. que ro d ea al pa tio in ter io r principa l
de los mona ster ios. co nve ntos o iglesias. t:spacio reservado a la orac ión y la
meditac ión. La comun icac ión de los loca les podría hacerse a través de ellos sin
pasar por sus gal erías. por lo que las pu ertas que llegab an a él eran men ores en
número que los local es que lo circundaban; sin embargo. sí daba comun ica ción
a varios reci ntos rel igiosos. Los pat ios de un conven to o mona steri o pueden
tamb ién denominarse pat io principal . como en la arquitectura civil, y los otros
patios secundario s están ci rc undados por circu laciones cubiertas. p orticada s
o ga lerías. t: I c laus t ro p uede constar de dos p isos: la planta baj a co muni ca
al temp lo, al refectorio, a la biblioteca, a la sa cristía, etc. ; la plan ta alta, co mo
cubo de luz, ilu min a los pas ill os que conect an a las habitac ione s o ce ldas de
las personas enclaustradas. t: n el claustro, sinón imo del mismo mo nasterio
o conven to, se circ ula en sil encio por el respe to al recogimiento d e dichas
pe rs onas. Véase en es te glosar io: convento [e l propio dicc ionari o]. (t:dific ios

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésti cas 237


BRISe SOL ell

CL AU STRO

C ORREDOR

238 GLOSARIO DE TÉRM INOS


destinados a la vida en comunidad d e religiosos regulares, monjes o monjas, qu e
acep ta n una mism a regla·, ll am ado s tam bi én mo na sterio s, claustros, crena biu m,
aba días. [ .]) [ .]
2ª. ConJunto de con struc cion es en d onde se aloj an los can ónic os.

Vacío interior entre fac hadas, con pasillos ex teriores en pi sos superiores que giran
en torno a él.
Actividad : Pasear, acceder, moverse.
Model o: Edificio de viviendas (1958-6 1), Santiago Arta!. Calle Santa María
Micae la nº i8, Valencia

CORREDOR
a_RAt:
5ª- Pas illo (preza de paso d e un edi fi cio)
6a. Cada una d e las ga lerías cub ier tas alred edor del pa ti o de algunas casas.
10a. (M ilicia ). Ca mino cubierto.
11ª. (desusado). t:d ifi cio donde se jugaba a la pelo ta .
b_MM
7ª- Pasil lo
sa. Ga lería que rodea e l patio de c iert os edific ios.
9a_ (J=ortific ación ). Camino cu bierto.
i oaVía de comun icac ión.
Cl_DTA De l latín currere, 'c orrer en la s calles'.
lª. Pieza o loca l de paso.
2ª. Ga lería cubierta alrededor de un patio, abi erta o cerrada p o r medio d e puertas,
vent ana s o b alcon es. Ambos tien en vista, vent ilación e ilumi naci ón al pat io.
3ª- Balcó n volado a lo largo de una fachada o pa ti o.
4ª- t:spac io cubrerto al frent e de una fach ad a, como un área intermedi a en tre la
ca lle y la edi fic ac ión. [Véase en este di ccionario, granja, es tilo] (t: n t:stados
Un idos se ha genera lizado un tipo de vivienda al que le han d enominado est ilo
farmhouse [... ]al frente tien en un pó rtic o cor rido ti po co rr edor, el cu al se techa
individua lmen te y se anexa a la con struc ción, este co rr ed or cubre todo el fre nte
sostenido por una pos ter ía en donde se fijan ba randa les o b arand illas [ ... ]).

Franja a cubierto, abierta o cer rada, de conexión entre el espacio ex te rior y las
viviendas que permite acceder a las mismas.
Actividad : Circular.
Modelo: Edificio de viviendas (1 958-61), Santiago Arta!. Call e Santa María
Micaela nº 18, Valencia.

CORTAVIENTOS
a_RAI::: Tamb ién 'cor tavien to'
lª. Pieza qu e, mont ada en la p arte supe rior de un ve hículo, ge neralmente un
cam ión, sirve p ara mej ora r su aerod in ámi ca y reduc ir el consumo.

ENTRE -LU GARES. Las front eras do mésticas 239


¡~
l~.
l _ __ ___ _

CORTAVltN TOS

DEAMBULATOR IO ESCA LER A EXTERIOR

240 GLOSARIO DE TÉRMINOS


b_MM
i a. Disp ositivo aerodinámicó coloca do en la pa rte delantera de c iertos vehícu los.
Cl _DTA No contien e una definición d e es te término.
c4_ DTA (windbreaker. traducción d e los au to res)
Una densa can t ida d de arboles. valla , pared o sim ilar que da protecci ón contra
el viento, espec ialmente en Ja rdines o edificio s.

Compartimento, entre el ex terior y el interior, que ofrece protección contra el viento.


Actividad: Proteger, aislar.
Modelo: Edificio para viviendas (1967), Manuel Jaén. Calle Cristóbal Bordiu nº
33- Madrid.

DEAMBULATORIO
a_ RAJ=:: Del la t ín t ard ío dea mbulatorium 'galería'.
l ª . Perten eciente o rela tivo a la acc ión de deam bu la r.
2ª. (Arquit ectura). En las catedra les y o tra s iglesi as, espac io tran sita bl e situado
detrás del presbiterio que da ingreso a otras capi llas situad as en el ábs ide.
b_MM
lª. Relati vo a la acc ión de deam bu la r.
2ª. (Arq uitect ura). Pa sillo circula r q ue, en las igles ias, rodea el altar ma yor por
detrás. "Girola".
Cl _DTA De latín deambulatorium, ii, 'e l paseo', 'luga r para pa sea r', 'de deambu lar', 'pasear'.
l ª. A rq uitectu ra románica o gótica . Paso for ma do por las naves late ra le s de
un a igles ia, qu e se co nti núa con la girola al red edor del abside, tamb ién se le
d enomin a nave p rocesiona l, y es em p leada para p roce sione s o pa ra circ ular sin
in te rrump ir la mis a. [Véa se en este dicci ona rio: girol a]. (De ambul ato rio. En las
arq uitectu ra s ro mánica y gót ica, corredor se mic ircular o poli gona l que rod ea a
un ábsid e o a una ca pill a, al cu al llegan los labu lario s o absiolos. Antiguamente
se emplea b a para las proces iones ).
2ª. C orredor d e u n claus tro de convento.

Banda alrededor de un núcleo central que permite circular por ella articulando
dicho ámbito con otros peri metrales o con el exterior.
Actividad: Circular.
Modelo: Casa de pisos en la calle Serrano, (1945), Manuel Cabanyes y José
María Pellón. Actualmente, calle Villanueva nº 16 con vuelta a la calle
Serrano, Madrid.

ESCALERA EXTERIOR
a_RAJ=:: No contiene una definición de este término.
b_MM No cont iene un a de fini ci ón d e este término.
c_DTA No con ti ene u na de fini c ión d e este término.

Elemento constituido por una serie de peldaños en tramos diferentes, de descansillos


y rellanos. Situado en la piel del volumen construido permite la conexión entre la
calle y los distintos niveles del mismo.

ENTRE·LUGARES. Las frontera s domésticas 241


ESCALrnA

l=AC l-<ADA

GLOSARIO DE TÉRMINOS
242
Actividad: Conectar, subir, bajar.·
Modelo: Grupo de viviendas 'Banco do Pobre' ( 1962), Elena Arregui y Arturo
Zas. Calle San Ignacio de Loyola, Santiago de Compostela.

ESCALERA
a_RAE Del latín sea/aria, p lura l neutro d e sea/are.
lª . Conjunto de pe ldaños o esca lo nes q ue e nla zan d os p lano s a dist int o nivel en
una cons t rucc ión o ter reno, y que sirven para su b ir y bajar.
7ª Peld año, esc aló n.
b_MM Del latín sea/aria, plu ra l neutro de sea/ares.
ia. Const rucc ión formad a por una sucesión de p lanos horizontales situado s
cada uno a má s altura q ue el anterio r, q ue sirve pa ra su b ir a un sitio alto;
particul armente a los p isos altos d e un edificio.
2a. (A rq uitectura, Nava rra). Escaló n.
3ª- Utensilio fo rmad o por do s largueros unidos p or traves año s pa ralel os entre sí,
que sirve para subir o alcanzar a siti os altos. 'Tscalera de mano".
c1_DTA Del latín se a/aria, p lura l de scalae, arum , de scondo. escalera .
l ª. Ser ie d e esc al ones q ue sirve n pa ra subir o bajar desni ve les. Las esca lera s
ti enen los sigu ien tes elemento s esenciales: los esca lones o pel d añ os, que se
co mpon en de hu ell a o pa rt e hori zonta l dond e se pi sa, con un a d imens ión de 25
cm mínimo, con nariz, o 30 cm como medi da máxima có mod a; la con t rahue ll a,
tabica , peral te o con tramarc ha, supe rfi c ie vert ica l d el esca lón, que sa lva
el desn ivel, co n una d imens ión q ue va ría dent ro d e un rango de 11 a 20 cm,
para que sea có mo d o d e su b ir o bajar; la nariz, elemen to de rema te de la
huell a, prod ucto de un remetimi ento de la co ntrahue ll a, se deja un a di stan cia
de p ro te cc ión al movimien to del pi e al subir; los elemen tos limita ntes d e los
esc alone s que los unen fo r mando escal eras, zan cas o alfardas.

Situado al inte rior del propio volumen construido permite la conexión entre la calle
y los distintos niveles del mismo .
Actividad: Co nectar, subir, bajar.
Modelo : Vivienda experimenta/* (1956-58), Luis Cubillo. Camino viejo de
Leganés nº 87, Madrid.
*La construcción la realiza la Componía Asturiana Constructora.

FACHADA
a_RAE Ada ptac ión d el italian o facciota.
i a_ Para men to ex terior de un ed ific io, especialmen te el princ ipa l.
l-facer fachada':
l ª . (Locu c ión Ve rbal) Dicho de un ed ifi cio: C onfron t ar o dar fren te a ot ro edific io u
o tro luga r.
b_MM De 'fach a'.
lª . Cara visible d e ca d a mu ro ex teri or de un edifici o; se d esignan por su si tu ació n.
2a. i= A0-1 ADA princ ipal: en un ed ific io. la qu e d a a la ca lle mas impo rtan te, la mas
cu idada en la d ecorac ió n y en la que e stá la en t rada p rinc ipa l.

ENTRE-LUGARES. Las fronter as domé sticas 243


GAL rn ÍA

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IN Trn eAZ

JARD iN

244 GLOSARIO D~ T~RfvllNOS


c 1_DTA Del it al iano facciata, 'ca ra' o 'rost ro', 'aspecto'.
l ª. Aspecto s exte riores de una ed ificac ión, ll amad a tamb ién fron t ispicio. Su s
represen tacion es son alza d os que p resentan gráficamente lo que se ve,
relac ionado con un p lano vert ica l de d os d imens iones, dond e se dibuja la
organ izaci ón del contex to del espacio -significado con todas sus me surac ione s,
tanto vertica les com o ho rizontales, en verd adera magn itud. De esta forma se
d ibuj an líneas, su p er fi c ies, vo lú menes y cual idades ón ticas de los materiales de
determinación sens ib le, tambi én se expresan las diferentes profu nd id ad es de
uno a otro elemento po r parte de uno a otro elemento o parte d el d ibujo, p or
medio d e la cualidad de la línea, lográndose grac ias al tono y grosor de la misma.

Membrana entre el espacio público exterior y el mundo interior privado. Rostro del
edificio en el ambiente urbano.
Actividad : Mediar.
Modelo: Casa de viviendas en A Coruña ( i959-6 3), Andrés Fernández Albalat.
Avenida de la Marina [hoy nº 32], A Coruña.

GALERIA
a_RA t: Del baj o lat ín golilaea 'p órtico', 'atrio'.
lª. Pieza o cor redor largos y espac iosos, con muchas ventanas, o sosten id os por
columnas o p ilares.
2a. Co rredor descubier to o con vi drieras, qu e da lu z a las pieza s interiores de las
casas.
3ª. Luga r, norma lmen te con sa las intercomun icadas, donde se exponen obras de
arte.
5a. t:sta b lec imiento dedi cado a la expos ición y venta de obras de arte.
7a. Cada uno de los caminos su bterráneos que se excavan en las minas y se ut ilizan
para la comunica ción , vent ilación, desagü e y descanso.
Sa. Cam ino excavad o baj o una sup erficie.
9ª t: n un tea tro o en un ci ne, ga llinero.
13ª. t: n un a cárcel. conjun to de ce ldas ordena d as en torno a un pasill o común .
i6a. (Mi licia). Ca mino ap untalado lateralmente po r mad eros cl avad os al suelo y
techa do con tablas cub ier tas de ma terias poc o combustibles, que se constru ía
en terreno expuesto a los tiros de una p laza, p ara poder acercarse a su mu ra ll a.
i 7a.Tien da o almac én de cierta importanc ia.
i Sa.t:n un edifi cio, pas aje interio r abierto al públi co en e l que hay establecim ient os
co mercia les.
b_MM De l bajo lat ín goliloeo, 'pórt ico'.
lª. Pas illo ab iert o al exterior o con vid ri eras, a vec es con co lumnas, sit uado a la
altura de la p lan ta baj a o de ot ro p iso, en un ed ific io. Pu ede sobresal ir del mur o
co mo u n balcón corr id o ancho. Corredor.
2a. GAL t:RÍA cubier ta: Co nstrucción prehi stórica con sisten te en un pas illo
formado por dos fi las de p iedra s que sop or tan otras horizonta les que forman
un techo.
3ª (Marina). Balcón de los dos si tuados a uno y a otro lad o de la pop a de un barco.

ENTRE-LUGAR ES. Las fro nte ras do més ticas 245


5a. Galeria. o local de otra form a, des tinad o a exposición, perm an ente o ren ov abl e,
de objetos de arte o d e colecc iones de otra c lase: Ga leria de ar te.
6a. An fitea t ro más alto de los teatros. donde est án las loca lid ades más bara tas .
Ba. Camino sub terráneo excavado, por eje mplo, para alumbrar minerales o aguas o
con fines militares.
9ª. (Milicia). Cam ino constru ido para aproximarse a una p laza. con maderos
cl avados en el suelo por los lado s, y tablas cu bier tas de alguna materia poco
combustib le por arriba .
Cl_DTA Del bajo latin galilaea, 'pati o' o 'atrio'.
1 ª· Arq uitectura religiosa. p iso supe rior sobre las naves latera les de una iglesia, con
vista a la nave prin ci pal.
2a. Espacio interior largo o co rredo r ventana, sostenido p or columnas o pilares .
Estos espa cios se encuentran ge neralmente en la s partes altas de los edificios,
y son salones de recepc ión, exhibiciones o miradores.
3a Pasaje largo y cub ierto por vidrierias. que se ubica en el interior de una
construcción o sobre la fac hada. Las personas pueden cam inar y observar
obj eto s expuestos.
4ª. Pa sos subterrá neos.

Estancia, esta nca o ventilada, entre el paño exterior y la envolvente prin cipal
interior de la edificación que ac túa com o regulador térmico.
Actividad: Grad uar la tempe ratura.
Modelo: Edificio de viviendas ( i957-61 ), José Antonio Coderch y Manuel Valls.
Calle Johan n Sebastián Bach 7-7 bis, Barcelona.

~ALL

*Ver e n este glosario de términos 'Vestíbulo'.

INTl::R!=AZ
a_RAE Del inglés interface 'superfic ie de contacto'.
lª. Conexió n o frontera co mún entre d os ap aratos o siste mas in depen d ientes.
2a. (In formática). Conexión, fisica o lógica. entre una compu ta dora y el usuario, un
di sposit ivo perifé rico o un enl ace de co mun icaciones.
b_MM Del inglés interface.
lª. (Informática). Elemento fisico que perm ite la conexión de los equipos.
2ª. (Informática). También. conjunto de elemen tos de un programa que pe rmi ten o
facilitan la comunica ción con el usuario.
ci_DTA No contiene una d efinición de este término.
c2 _DTA N o con tien e una definición de est e término.

Pieza habitable e ntre el interior doméstico y el exteri o r con usos diversos.


Actividad: Equilibrar.
Modelo: Viviendas (1961-65), Xavier Boix, Emilio Donato, Antonio Miró,
Raimundo To rres y Jaime Verdaguer. Avenida del Hospital Militar
30, Barcelona.

246 GLOSARIO DE T~RMINO S


JARDÍN
a_RAt: De l fra ncés jardin, d iminutivo del fran cés antiguo 1art 'huer to', y es te del franco gard
'cercado'; confer [co mp arar ] alto al emán antiguo ga rt 'corro', e inglés yard 'patio'.
l ª. Terreno donde se cu ltiva n plan tas co n fi ne s or na mentales.
b_M M Del francés 1ardin.
l ª. Terreno en que se c ultivan plant as de adorn o o de sombra para hace r de él
un lugar d e recreo. Si es grand e, con fu entes. estatua s, pabellone s o gru ta s, se
nombra ta mbién e n p lural: "los jard ines d e Ve rsall es (o de la G ranja)". Como
nom bre ca lificativo se ap lica a cua lqu ier lugar amen o poblado de pla nta s y
ílo res, au nque sean silvestre s. Te rren o o instal ac iones donde se cu lt ivan p lantas,
p ara ven derla s o vender sus Aores .
c 1_DTA
ia. [Véa se en es te diccionar io: esp acios abier tos urbanos]: e spacio s d ed icad os
a los dest inos y fi ne s p ublicas de recreación, sa lud pu b lica, vegetación,
cu ltu r a, etc., se dife renc ia n segu n el rango de con texto a que se aluden, o sea,
regional, em p lazam iento urbano, sit io urbano, sector urban o, unid ad vecinal,
barrio, veci ndario, edificación. t:n ca da contex to espaci al abierto se estima la
extensión física y percept iva del p ropio con texto. su con torno y el en to rno físico
envolvente. [ ].

Vegetación cultivada y organizada e n horizontal o vertical, que cumple una función,


bien sea productiva, de regulación climática, o simplemente decorativa.
Actividad: Neutralizar.
Modelo: Viviendas para el Patronato de Casas Militares ( i967-75) , Fernando
Higueras y Antonio Miró. Glorieta de San Bernardo, distrito Centro,
Madrid.

LOGIA
a_RAt: Del italiano loggia .
3a. Local d onde se ce leb ra n asam bl eas de masones.
4a. (Arqu itectura). Ga le ría ext erior con arcos sobre co lumna s, techad a, y abier ta
po r uno o más lados.
b_MM Del ita liano loggio.
ia . Ga lería exte rior cubier ta en un edi ficio. Se empieza a exten der su uso pa ra
designar te rrazas d e esas cuali dades en los p isos de las casas de vecindad
moderna s.
2ª. Lugar d o nde ce lebra sus ses ione s una agrupa ción masón ica.
Cl _DTA De l ita l iano 109910, 'galería'.
lª . Ga lería cubi erta y abie rta en uno o má s de sus lados como un corredo r.
co munm ente sosten ida por col umnas.

Espacio excavado en el volumen edificado, ab ierto al exterior en uno o más lados.


Actividad: Mitigar, guarecerse.
Modelo: Viviendas ( i965-67) , Josep María Martorell, Oriol Bohigas y David
Mackay. Calle Doctor Carulla nº 53, Barcelona.

ENTRE -LUGARES. La s frontera s domésticas 247


LOGIA

MAR Q U ~S I NA MIRADO R

248 GLOSAR IO DE TÉRM INOS


MARQUESINA
a_RA t: De 'marq uesa'
lª . t:specie de ale ro o pro tecc ión de c ristal y me tal que se co lo ca a la en t rada d e
ed ific io s públ ico s. palac io s. etc. Se ext e ndió a las cu b iertas d e anden es de
es tac ión e incluso clara b oyas.
2ª. Const ru cción prot egida po r los lados y c ubier ta, destinada. e n las pa rad as de
tran sportes p ú bl ico s, a g uardar d e l so l y la ll uvia a quien es esperan .
3ª. C ub ier t a o pabellón que se pone sob re la t ienda de campaña p ara guardarse
de la llu via.
4ª. To ldo qu e se co loca para p roteger d e la lluvi a en las en t radas de esta b leci miento s
públicos, ed ificio s, etc.
b_MM De 'ma rq uesa'
lª . A lero de la entra da d e las t iend as de campaña para protegers e de la in tem per ie.
2ª. Cub ier ta de form as y mate ria les d ive rsos qu e sirve pa ra resg uard arse.
c 1_DTA De l francés marqwse. 'cobe r tizo'. 'toldo'. 'marq uesina'.
l ª. Co b ertizo que cubre un área, sea e l acceso de una pue rta, la zona d e u na
esca lera o esca linata, un andén, e tc .. con o bj eto de re sguard ar d e la lluvia y el
so l. Sinónimo: A lero.

Alero o saliente del cuerpo principal construido que resguarda de las inclemencias
del tiempo.
Actividad: Esperar, abrigarse.
Modelo: Edificio de viviendas (1963), Alberto Martín Artajo. Avenida del
Generalísimo nº 69 [actual Paseo de la Castellana nº 151], Madrid.

MIRADOR
a_R At:
2ª. Corred or, ga ler ía. pabe ll ón o terrado para exp laya r la vis ta.
3ª. Balcó n cerrado d e cristales o p e rsianas y cub iert o co n un tej ad ill o.
4a. Luga r bi en situa do para co ntemp lar un pa isaje o u n acontec imiento.
b_MM
l ª. Ga lería o terraza situadas en la parte alt a de un edi fi cio d esde la s que se puede
ver el pan orama circun dan te.
2a. Balcón cerrado con cri sta les.
3ª. Luga r espec ialm en te bien situado para con temp lar d esde él un paisaje u o t ra
cosa no ta bl e.
cl _DTA
ia. Ga lería o pabe ll ón d e d o nde se d omi na una gran ex tens ión pe rspect iva visua l.
2a. Balcón cub ie r to o torreci ll a, c uya envo lve nte se c ie rra con crist al es.
3ª Pab ellón emp laz ado e n la cubi erta de una casa , tambi é n ll am ado bel ve d e re .

Volumen acristalado y cerrado, que sobrepuesto a la parte exterior de un edificio


permite ver lo que sucede en la calle.
Actividad: Mirar.
Modelo: Edificio de viviendas y locales comerciales ( 1963), Alejandro de la
Sota. Calle Prior, Sal amanca.

ENTRE-L UGA RES . Las fro nte ras d omés ticas 249
PA RASOL

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PARLADO IRO

PASA DIZO

250 GLOSARIO DE T~RMINOS


PARASOL
a_RAt: De 'parar' y 'so l' .
lª. Ou1 tasol (espe c ie d e paraguas o som bri ll a usada para resguardarse d el sol).
2ª. t: n el inter ior de un ve hículo, d ispositivo móv il suje to so b re el parabrisas, usado
para evi tar el deslumbramien t o por los ra yos del so l.
b_MM De 'parar' y 'so l'.
lª. Sombril la. Qu itasol
2a. Umbela (iníl orescenc ia)
3ª. Pan tall a móvil co loc ada en lo al to del parabri sas d el automóv il para qu e el sol no
deslumbre al conductor o al acomp añante. Visera
4a. (l=otografía). Dispo sit ivo adap ta b le a un obje ti vo fotográ fico p ara evi tar una
luminosidad des lum brante.
Cl _DTA N o co ntien e una defi nici ón de est e térm ino.
c2 _DTA
A16. No pod emos cerrar las protecc iones contra el so l sin mencionar el gali cis mo
brisoleil. No lo citan mucho s diccio narios p ero se usa con bastan te frecuenci a
po r la iníl uenc ia de la arq ui tectura del Movimiento Moderno, que utili zó
elementos constructi vos co mo vuelos horizonta les o pa ramentos ve r ti ca les
pa ra imp ed ir que el sol ll egas e a las ventanas. Aun que para ese pap el ya
tene mo s el cas tella no par aso l, e ste se ha asociado dem asiado a qu itaso l o
sombrill a. t:s prev isib le. pues, q ue se con so li d e el éxito d el b ri sol eil. pero no
deseable que amplíe su cam p o de vari antes de la pe rs iana q ue ti enen nombr es
muy esp ec ífico s en nues t ro id ioma.
*[I déntica de fi n ic ión que brise so leil, en la página 236 ].

Mecanismo de protección o visera regulable, fija o móvil, que protege de los efectos
del sol. Vocablo en español utilizado de forma similar al galicismo brise soleil(*),
recogido en este glosario.
Actividad : Atenuar.
Modelo: Edificio de viviendas ( i974-75), Lluís Cantallops, José Antonio
Martínez Lapeña y Elías Torres Tur. Esquina de la calle Miguel
Hernández con la calle Sant )osep, Sant Vicenc,: deis Horts, Barcelona.

PARLADOIRO
a_RAt: N o conti en e una defi nici ón de este términ o.
PARLATORIO
lª. A cto de hab lar o pa rlar co n o t ros.
2a. Lugar dest ina d o pa ra hablar y rec ibi r visitas.
3ª Loc utori o de los con vento s y cár celes.
b_MM No con ti ene un a definic ión d e es te té rmi no.
PAR LATOR IO: 'Locutorio'
c_DTA N o co ntiene una definic ió n de este térmi no.
d _RAG Traducción de los auto res <www. academia .gal> [09 de abril d e 20 19 ].
l ª. Sustan ti vo mascu lino. Asien to de p iedra situad o en uno o a los dos lados de una
puer ta o ventana .

EN TRE -LUGARES. Las fron teras domésticas 251


Lugar excavado en el espesor de la fábrica· de cierre, semi-oculto, con dos asientos
destinado a conversar o realiza r labores manuales.
Actividad: Intimar, refugiarse, coser.
Modelo: Unidad vecinal nº 3 del Barrio de las Flores (1965-67) , José Antonio
Corrales. Polígono de Elviña, A Coruña.

PASADIZO
a_PA E Deri vado de 'pasar'.
lª. Paso est recho que en las casas o calles sirve para ir de una par te a otra atajando
camino.
2a. M ed io que sirve para pasar de un a part e a otra.
b_M M
lª. Cualquier cam in o que sirve pa ra p asar de un sitio a otro.
2ª. Pasill o o sitio estrecho p o r donde se pasa. Ca lle estrecha y corta. Pasaj e
c1_DTA Del latín passus, us, 'm ovimien to d el pi e cuando se va de una part e a otra '.
lª . Pa so o atajo estrec ho entre las casas o calles, que sirve para ir de una parte a
otra.

Corredor angosto.
Actividad: Pasar.
Modelo : Edificio de viviendas Coll del Portell ( i 971 -76 ), Francesc Rius. Avenida
Coll del Portell nº 52, Barcelona.

PASAJE
a_PA E
lª. Acc ión d e pasar de una parte a o t ra.
2a. Dere cho que se p aga por pasar por un lugar.
3a. Sit io o luga r por donde se pasa.
7ª. Est rech o que es tá en tre d os islas o entre una isla y la t ierra fi rme .
u a.Paso publi co entre dos call es, algunas veces cu bierto.
b_ MM
l ª. Acció n d e pasa r· Paso. Derec ho qu e se pa ga por p asar por cierto siti o.
2a. Sit io cua lquiera por donde se pasa.
Sª. Estrecho (a cci dente geográ fi co) .
6a. Ca lle es trec ha y corta, o pa so en t re d os call es que va por debajo de las ca sas.
c 1_DTA Del latín passus, us , 'm ov im ien to de l pie cuan d o se va de una par te a otra'.
lª. Pasil lo o co rredor cu bierto par a ir de una parte a o t ra , muy em pl eado en las
cated ra les o abad ías. por él se pu ede ir al claustro p asa ndo por el transepto y la
capi ll a.
2a. Paso público entre dos cal les, aprovec hando pa ra usos in t ensos de co merc io,
recreació n, acceso a ofic ina s o viv iendas, e tc.
[Véase en este diccionario: ga le ría]

252 GLOSARIO DE TÉRMINOS


Paso estrecho a cubierto, desde el que se accede a distintos portales o locales.
Actividad: Relacionar.
Modelo: Edjficjo de vjvjendas ( 1968 ), Rita Fernández Que imadelos. Calle San
Nicolás nº 13 y calle Cortes nº 8, Murcia.

PASARELA
a_RAt: Del ita li ano posserello.
ia . Puen t e peq ueño o prov is ional.
2ª. Pla taforma móv il por la que se accede a un barco.
3a. Pu ente para p ea ton es, destinad o a sa lvar car rete ras, ferroca rriles, e tc.
4a. Pasill o es trecho y algo elevado, de stinado al d esfi le de artistas, modelos, etc.,
p ara qu e puedan ser co ntem p lado s po r el p úblic o.
5a. t:n un aero pu erto, t únel ar ti cu lad o que com unica el edi fic io de la termi na l con
un avión pa ra el embarque y desem barqu e de lo s pa saj eros.
b_MM Del ita liano posserello.
lª. Pu ente pequeñ o hecho d e material es ligeros para sa lvar un e spacio en cual q uier
si ti o. Po r e1emp lo, el que hay en lo s ba rcos colocado transversa lmen te delan te
de la chimen ea.
2a. t:s trado largo y est recho p or donde des fil an los modelos de ropa.
ci _DTA De l ital iano poss erello
lª. Puente pequeño o p rov isional.
2 a. Paso el eva do provision al.

Paso estrecho abierto y elevado, enlazando dos puntos a modo de puente.


Actividad: Unir.
Modelo: Agrupación habitacional Walden 7 (1970-75), RBTA Ricardo Bofill
Taller de Arquitectura. Avenida de la Industria, Sant Just Devern,
Barcelona.

PASILLO
a_RAi::: Del dimin ut ivo de 'pas o'.
l ª. Pieza de paso larga y est recha, en el interior de un ed ifi cio.
2ª . i:::spacio alargado y estrec ho que sirve de paso.
b_MM Dimi nu tivo de 'paso' .
lª . Piez a estrecha en el inte rior de un edific io, qu e po ne en comu nica ción unas
habitac iones con o tras.· Corredor
c1_DTA Del dim inuti vo de 'pas o'.
lª. De 'paso'. C irculación inter ior para com unica r var ios espacios o loca les d e un
mismo edi fic io; espacio ce rrado y alargado que tiene la func ión de distrib ución
interna a otros espac ios.

Pieza larga y estrecha que conecta otras piezas.


Actividad : Vincul ar.
Modelo: Casa de renta ( i967} , Ma nuel de Solá Morales Rosselló y Manuel de
Solá Morales Rubió. Calle Muntaner 271-2 73, Barcelona.

ENTRE-LU GA RES Las fronteras dom éstic as 253


PASAR EL A

PAS ILLO

254 GLOSARIO DE TÉRMINOS


PATIO
a_RAt:
lª . t: spacio ce rrad o con paredes o galerías, que en las casas y o t ros edificios se
sue le dejar al descub ierto.
2ª. Pa tio d e b utacas (t:n un teatro, p la nta baja, donde es tán colocadas las bu t acas).
3ª. t:spa ci o que med ia entre la s líneas de árboles y el término o margen de un
cam po.
4ª. t:n los antiguo s corra les de co med ias, zon a si tu ada detras de la luneta, dond e
los espectadores asistían de p ie a las representaciones.
b_MM
lª. t:spac io d escubier to o cub ierto de cristales que queda en el interior de un
ed ificio, al que dan las ventan as de las habitacione s in teri ore s. Alm izcate,
cavedio, c laust ro, corral , pa tín, patinejo, pa t inillo, t ras patio.
2a . Portal o entrada de un a casa.
3a. PATI O de b utacas: Planta baja de los tea tros, donde es tán las loca lidades
llamada s 'butaca s de pat io'.
4a. t:s paci o libre en tre donde acaban las líneas d e los árboles y la linde de un
campo .
c1_DTA De origen inc ier to, probablemente del indoeuropeo palu, 'lugar d e pasto co munal ',
a tra vés de l ca talán po li.
lª. t:spac io abierto den tro del ámbito d e las cons tru cc iones, rodeado de par tes
de la edificaci ón, con va ri as funci ones como iluminar y ventilar los espa cios
interiores de una construcción . circu lar alrededor de él dando acceso a var ios
loca les; co mo esp acio abi er to recreativo para niñ os o adul tos ; p ara asoleamient o
de los espac ios internos de una construcc ión; para su ca len tamiento e higien e.
y como pa t io de servi c ios de una ed ifica ción : lavad o, ten dido. reco lección de
desperdicios, etc.
2ª . Planta baja de un t eat ro, ocupada por las butaca s o lun etas .

Vacío in terior, al aire libre o a cubierto, entre distintos espacios cerrados que al
asomarse a él lo conforman.
Actividad: Ventilar, iluminar.
Modelo: Edificio de viviendas (1974-7 6), Antonio Cruz y Antonio Orti z. Calle
Doña María Coronel, Sevilla

PÉRGOLA
a_RAt: Del italiano pergola, y est e del latín pergola, 'balcón', 'ga le ría'.
ia. Ar mazón para sostener una planta.
2a. Jardín que tienen alguna s casas sobr e la te chum bre .
b_MM Del ita liano pergola, y este del latín pergola 'pabe ll ón', 'ga lería'.
lª. Ar mazón con co lumnas, b arras, etc. q ue so stien e un tejadillo o plan tas de
somb ra . co loc ado en un jardín o en un paseo.
2ª . Jardín sobre la techumbre de una casa .
c1 _DTA De l ital ino pergola, 'emparrado'.
lª. Á reas abier t as. o paseos en los Jardine s, semicubiertas p or una se rie de

~N TR~ ·L UGAR~S. Las fr onte ra s domésticas 255


PÉRGOLA

PORC l-< e

256 GLOSA RIO DE T ÉRM INOS


viguetill as, o viguetas u o t ros elemen tos que dejan pasa r la luz, so sten idas por
una estructura. Pueden ser paseos pergo lados, en medi o de d os serie s paralela s
de co lum nas o pos te s; espac ios sem icubiertos por vigue t illas, que en su mayoría
esta n sopor tada s po r un muro; e spacio s pergolados ais la dos; pabel lones de
recreo en j ardines, terra zas y azoteas, y zonas ajard in adas semite ch ada s con
elem en tos arqui te ctóni cos o p lant as vegeta les.

Ent ra mado sensiblemente horizontal, suspendido o apoyado en pies soportes,


que mediante materiales art ificiales o vegetación configura una techumbre para
protegerse de los rigo res climáticos.
Actividad : Despla zarse.
Modelo: Unidad vecinal de Ca ranza nº2 ( i968-70), Antonio Vallejo Acevedo.
Rúa Alcalde Quintanilla, Ferro!.

PORCHE
a_RAt De l ca talan porxe.
lª. bpa cio cu biert o ad os ad o a la fachada de un ed ifi cio.
2ª. ts pacio al to y por lo co mún enlosado que hay d elante de algunos templ os y
palac io s.
b_MM De l cata lan porxe.
lª . Par te lat eral d e una ca lle o de alreded or de un a p laz a, q ue queda d ebajo de
las casas y separa da del re sto por arcos y col um nas o pi lares que sos tienen la
fach ada de las cas as. Co ber tizo, sop o rtal.
2ª. t nt rad a a un edificio, fo rmada por una edi fica ción sosten id a por co lu mnas y
arcos.
o _DTA Del ca talan porxe o porxo, 'sopor ta l', 'cober t izo'.
lª . Acceso cub ierto de una edificación, si tien e columnas se llama pó r tico.
[Véase en este d iccio na ri o: pórti co ]

Acceso a cubierto conformado por pil ares que soportan un ed ificio, diluyendo la
frontera entre interi or y exterior.
Actividad : Relacionarse, es perar.
Modelo : Casa Aizetzu, grupo de viviendas ( i965) , Luis Peña Ganchegui.
Motrico, Guipúzcoa.

PORTAL
a_RAt De 'puerta'.
lª. Zaguan o p ri mera pi eza d e la ca sa, por do nde se entra a la s demas , y en la cual
esta la pu erta p rinc ipal.
2ª. t n una cas a d e vec inos, piez a inmedia ta a la pu erta de entrada q ue sirve d e
p aso para acceder a la s dist intas viv ien da s.
3ª . Soportal (e sp acio cub ie rt o).
4ª. Pórt ico de un temp lo o d e un ed ifi cio sun tuoso.
Sª. Puer t a d e la ciu dad .

ENT RE-LUGARES. Las fro nte ra s do mesticas 257


PORTA L

.~
PÓRTICO R~LLANO

258 GLOSAR IO DE TÉRM INOS


b_MM De 'puerta'.
lª Pi eza in me d iata a la puerta de entrad a a las casas , qu e sirve d e pa so pa ra la
esca lera o para las d emás dependencias. Casapuer t a, en t rada . estra ga l, ha ll,
pa tio, za guán.
2ª . Sopor tal (arca da en los lad os de las ca ll es o p lazas).
3a. At rio (arcad a d elante de la puerta de una igles ia) .
4ª. Puer ta en las murall as d e una c iudad.
c1.DTA Del latín porta. ae, 'p uerta grand e', 'portón', 'pu er ta de entrada en una ciu dad'.
l ª . Pri mera p ieza de una casa después del acce so p ri ncip al. Sin ón imo: zaguá n.
2 ª. Puerta o elementos colocado s al acce so d e la ciu da d.
3ª. De peregri nos, ga lería anterior a la por te ría de un co nven to, donde se puede
pernoctar.
4a. De campo, ubica do cerca d e la huerta y el re fectorio d e un conven to.
5a. Porta le s de p laza, qu e rod ea n a una pla za . gal ería s qu e circundan a la pl aza
y algunas aceras o ban quetas d e las cal les cerca nas a la pl aza: "a rti cu lo l l 5.
Toda pl aza , a la redonda y la s cuatro cal les princip ales que de ell a sal en , tengan
por ta le s, p orque son de mu cha comod id ad .. " (cfr Real o rdenanza de i=eli pe 11
de 1576).

Ámbito a la entrada de un edificio que contiene los elementos comunes que dan
servicio al conjunto de las viviendas. El paseante lo percibe como el rostro del
edificio en el ambiente urbano.
Actividad: Intercambiar, representar.
Modelo: Viviendas en Madrid ( i 956 ), Julio Cano Lasso. Calle Es pal ter nº 8 y io,
Madrid.

PÓRTICO
a_R A J::: De l latín porticus.
lª. Siti o cu b ierto y co n co lumn as que se construye de lante d e lo s te mpl os u o tros
edi fi cios suntuosos.
2a . Ga lería co n arca das o columnas a lo largo de un muro de fachada o de patio.
b_MM Del latín porticus.
lª. Galería de co lumnas sit uad a d e lante de la puerta de una igle sia o un edifi cio
monumenta l. At rio. Arca da a lo largo de un muro de facha da o de p at io.
c 1.DTA Del latín porticus, us , 'at rio'. 'gal ería', 'pa so cu bierto y con columnas', de porta,
'puerta'.
l ª. Co nstr ucción cubierta con columnas, que an tec ede a un a fach ad a, muy
empl eada en las arqu itectu ras c lásica y neoclás ica. Según el número de
colu mna s to ma diferen te nombre: próstilo (dos columnas al fre nte, ap o yándos e
en el muro), te trást ilo (cua t ro colu mnas), hexástilo (seis column as), octástilo
(ocho co lu mn as), decástil o (diez colu mna s) y dodecástilo (doc e column as).
2ª . G alería ant erior a un a fachada o p at io.
3ª. J:::n las iglesia s paleo cr isti anas se diero n dos ti pos de pó r ti co, el nártex,
integrado al cuerpo p rinc ip al de la igle sia, d ond e se quedaban los catecú menos
y peniten tes que no pod ía n ent ra r a las nav es, y un atri o porticada t ip o perist il o
romano .

ENTRE-LUGARES. Las fronteras domésticas 259


SOLANA

SOPORTAL

SOTA BAN CO

260 GLOSARIO D~ TÉRMINOS


Sitio a cubierto, entre los pilares y la fachada desplazada a un segundo plano, que
ofrece protección frente a la lluvi a o el sol.
Actividad: Resguardarse, caminar.
Modelo: Edificio Seida (1955-58), Francesc Mitjans, Rafael Casals y Josep
Soteras. Avenida Sarriá nº 130-152, Barcelona.

RE;: LLANO
a_RA t:
l ª. Porción horizon ta l en que term ina cada tr amo de e scalera.
2a. Llano q ue interrum pe la pendiente de un terreno.
b_MM
l ª. Cad a espac io llan o q ue hay en una e scalera entre dos tram os. Des can so,
descansil lo, mese ta.
2a. Parte ll ana que int errumpe la pen dien te, por ejemplo la la dera de un monte.
Terraza.
c 1_DTA
i a. Descanso de escalera.

Descansillo horizontal entre tramos de escaleras, que establece la relación entre


estos y las viviendas.
Actividad: Pararse, detenerse.
Modelo: Edificio Mitre (1959-64), Francesc Joan Barba i Corsini. Ronda del
General Mitrenº 1-13 y calle Buigas nº 2-14, Barcelona.

SOLANA
a_RAt:
l ª. Sit io o lugar donde el so l da de ll eno.
2 ª . Corred or o piez a d es ti nad a en la casa p ara tomar el so l.
b_MM De l latín solana.
ia Sit io en donde d a el sol p lenamen te. Terraza o ga lería d onde da el so l. Solana r,
so le1ar.
c1 _DTA
l ª . Si ti o d onde ll ega el so l p leno.
2ª . Zo na construida o aco ndic ion ada pa ra tom ar bañ os de so l.

Luga r que sirve para tomar el sol.


Actividad: Tomar el so l, descansar.
Modelo: Grupo de 576 viviendas bonificables (1952-55), Eugenio Aguinaga
y Miguel G. Monsalve. Kilómetro 5 de la Carretera de Aragón,
¡actualmente ubicadas en tres manzanas entre la calle Virgen de Lluc,
calle Siena, calle Concejal Julio Gómez y calle de la Argentina en el
barrio de la Quintana, distrito Ciudad Lineal! , Madrid.

ENTRE-LU GAR ES. Las fron te ras domés ticas 261


Trn RAZA UM BRÁCULO

UMBRAL

262 GLOSAR IO DE TÉR MINOS


SOPORTAL

a_RA[:: De 'so' y 'portal'.


lª. [::spacio cubier to qu e en algunas casas precede a la entrada principal.
2a. [::spac io cub ierto, a manera de claustr o, que ti enen algunos edificios o manzanas
de ca sa s en sus fac hadas para p rotege rse de la lluvia. el frío, etc.
b_MM De 'so' y 'portal'.
ia. bpac io cubier to que p recede a la entrada de algunas casas. Porche. pórt ico.
2ª. [:: spacio cu b ierto que queda a lo largo de u na facha da o de tod os o algun o
de los la dos de un a p laza , qu e se fo rma so steniendo la pa rte d elantera de los
ed ific ios con p ilares o co lu mn as. Arcadas . arcos, hastia les, porches. porta les.
c1_DTA Del latín sub. 'bajo'. 'd eb ai o'. y porta. ae. 'por tón'. 'puer ta'.
ia. Area cu bierta se miabie rta, ub icada antes d el acceso a una co nstru cción .
2a. Pórt ico a manera d e claustro.

Zona exterior vinculada al edificio, abierta y a cubierto, entre la calle y el portal, que
protege de los rigores del clima.
Actividad: Moverse.
Modelo : 296 viviendas ( i972-78), Carlos Meijide. Polígo no de Vite, rúa
Alexandre Bóveda, Santiago de Compostela.

SOTABANCO
a_RA[:: De 'so ta-· y 'banco'.
ia. Piso habita bl e colocado por encim a de la co rnisa general de la ca sa.
2a. (A rquitectu ra ). Pred ela (;banco o b an ca d e re tabl o, parte inferior horizon tal de
es te.)
3a. (Cons tru cción) f-lil ada que se co loc a sobre la corni sa para lev antar los
arran que s de un arco o b óveda.
b_MM De 'sota' y 'b anco'.
lª. Piso habitab le co locado encima de la corni sa de un edificio. At ico. banco
2ª. De sván.
3a. (Arquitectu ra) . l-l ilad a de p iedras colocada encima de la corn isa para elevar el
arranque de los arcos.
ci_DTA
l ª. Piso habita b le ubica d o arri ba d e la corn isa superi or d e un ed ificio. Sinón imo:
Atico, buh ardi lla, mansarda.
2 ª. l-lil ad a o mold ura que se coloca encima d e la co rn isa en los arranques de los
arcos o b óvedas.
3a. i=ábrica de albañilería en tre la par te baja de un retablo y la parte superior de l
ba nco qu e sos tien e.

Espacio a cubi erto sobre la última planta de viviendas, dedicado a usos variados de
toda la comunidad.
Actividad: Reunirse, tender, jugar, celeb rar, mirar.
Modelo: Casa de las Flores (19 30-32 ), Secundino Zuazo. Di strito de Chamberí,
Madrid

ENTRE -LUGARES. Las fro nteras do mést icas 263


VERANDA

V ~S T i BU LO

264 GLOSARIO D~ TÉRMINO S


T!;:RRAZA
a_RAt: De ' terra zo'.
ia. Sitio abi erto de una casa desde el cual se puede exp layar la vis ta.
3a. Cubierta p lana y practi ca ble de un ed ifi cio, provista de b aran das o mu ros.
4ª. Ca da un o de los esp ac ios de t erreno lla no, dispuestos en forma de esca lo nes
en la lad era de una montañ a.
b_MM De 'te rrazo'.
l ª. Cubierta p lana de una casa, utilizable para pertenecer en ella, para tender, etc.
Terrazo
2ª. t:spac io al aire libre, con me sas y sillas pa ra clientes, del que disponen algunos
ba res y establecimientos se mejantes.
3a. Trozo de terreno, generalmente en se rie esca lon ada con otros, arrel lan ado y
drsp uesto horizontalm ent e en la ladera de una montaña. Y sujeto con una
paredi ll a. genera lmen te de p iedras superp uestas sin argamasa, para cu lti va rlo.
Cl _DTA
ia Ar riate d e j ardín o patio.
2ª. t:n una ed ificación, area libre de los nive les superiores, con vista.
3a. Parte d e la vía pública, ocupada con mesas de un ca fé o restauran te.
4a i=ranja d e terren o a lo largo de la tapia de un jardín o un patio, di spues to pa ra
cultrvar Flores. A rr iate.

Extensión de la vivienda entre esta y la calle, una habitación más. Sobresale del
plano de fachada y abierta al espacio público se emplea para múltiples usos.
Acti vidad : Estar, observar, tender, tomar el sol, comer.
Modelo: Casas en Puerta Bonita ( i96 ?),* Carlos de Miguel. Calle Dr. Espina,
Madrid.
*La ma yoría de las terrazas han s ido cerradas, transformando su aspecto inicial.

UMBRÁCULO
a_RAt: Del latín umbraculum.
lª. Sit io cub ier.to de ramaje o de o tra cosa que da paso al aire. pa ra re sguardar las
p lantas d e la fuerza d el so l.
b_MM De l latín umbraculum.
l ª. Dispositi vo con que se da sombra a un lugar. particu larmen te. armazón cubierta
de follaj e. Sitio cu b ie rto en esta for ma, pa ra tener p lantas. para es tar las
personas. etc.
c 1_DTA
ia Co ber tizo de ramas o de otra cosa que permite el pas o del ai re, muy empl eado
para dar sombra .

Techumbre que genera un espacio abierto co n sombra.


Actividad: Disfrutar.
Modelo : Bloque de viviendas (1958) , Rodolfo García-Pablos. Calle Príncipe de
Vergara esquina con la calle Pedro de Valdivia, Madrid

ENTRE·LUGAR ES. Las fronteras domésticas 265


UMBRAL

a_RAt: De 'lumbral'
l ª. Par te infer ior o esca lón, p or lo común d e p ied ra y con tr apues to al d intel, en la
p uerta o entrada d e una casa.
2ª. Paso p ri m ero y princ ipal o entrada de cualqui er cosa.
4a . Pieza que se at rav iesa en lo al to de un van o para so stener el muro que hay
e ncima .
b_MM De '/umbral'. la 'I' inicial desaparecería por se r to mada p or el artícu lo.
lª. Pieza, empotrada o no, o esca lón, q ue forma la parte infer ior de una puerta.
Busco, limen, lumbra l, tra nco, t ranquillo.
Cl_DTA Del lat ín limin aris, e, deriva do de limen, -in is , 'umbral'. 'parte inferior de la puer ta de
un a cas a'
l ª. Parte inferior de una puer ta, p uede se r el esc alón que es con t ra pue sto al d intel.
2ª. Paso p rincipa l o entrada de cua lquier cosa.
3a . Made ro ubicado en la parte superior de un vano y que sostiene el muro supe ri o r.

Límite de profundidad variable que co njuntamente con el dintel superior y las


jambas laterales conforma el vano de paso entre espacios.
Actividad: At ravesar.
Modelo: Vivienda 1/ 11 de la Casa Bloc ( i932-39), Josep Lluis Sert, Joan Baptista
Subirana y Josep Torres Clavé. Distrito de Sant Andreu, Barcelona.

VERANDA
a_RAt: D el angloindio verandah, y este del hin di varando.
lª. Ga lería, porche o mirador d e un ed ificio o Jardín.
b_M M
lª . Gale ría que rodea una casa o pat io.
2a. Mi rador, ba lcón acris talado.
Cl_DTA
l ª. Balcón o galería cubierta con cris tales.
2a. Vo lúmenes d e c ri sta lería qu e envuelve n parte d e un área, por lo gene ral de
construcc iones me tá licas.

Superficie a cubierto que prolonga el espacio interior en la totalidad o en parte del


perímetro de la casa.
Actividad: Cobijar.
Modelo: Conjunto residencial ( i960), Miguel Ángel Ruiz-Larrea y Federico Faci
lribarren . Madrid ¡actual calle Raimundo Fernández Villaverde nº
49 ,5 1 y 53 con vuelta a la calle Orense y a la ca lle Edgar Nev ille).

VESTÍBULO
a_RA t: Del latín vestib ulum.
lª. Atrio o porta l que es tá a la en t rada de un edi fi cio.
2ª. t:n los hoteles. c in es, teatros, etc. , sala amplia próx im a a la entrada d el edifi cio.

266 GLOSARIO DE TÉRMINOS


3ª. ts pacio cubier to den tro de la casa, que comunica la en tr ada con los aposentos
o con un patio.
4ª Recibidor (pieza de en t rada a una vivien d a).
b_MM Del latin vestibulum.
ia. Pieza de los edi fi cios inmedia ta a la puerta d e entrada, una vez pasada ésta.
Pieza inmediata a la puer ta de en trada en un piso o v ivienda . t n los grandes
ho tel es, sala de considerab les dimensiones próx im a a la entrada del edi ficio.
Azaguán, casa puerta. entrada, es tragal. ha ll , patio, po rtal, recibidor, zaguán.
c 1_DTA Del latín vestibulum, - 1, 'atrio', 'porta l'. 'entrada'.
ia. Á rea interna de acceso en una ed ificac ión.

Hall
a_RAt Voz inglesa
ia. Vestibu lo, recibido r.
b_MM Inglés, pronunciad o Uol].
ia. Vestíbulo, especialmente cua ndo se t rata de un ho tel de viajeros.
Cl _DTA N o co ntiene una defini ción d e este término.
c2_DTA No contiene una definición de este término .
c4 _DTA (traducc ión de los au tores)
lª. La habi tación p rincipal d e una casa med ieva l o pos t-med ieva l que servia co mo
el cen tro d e la vid a de la fami lia, norma lmen te comb inando las func iones de
coc ina, comedor, sa lón, y sala d e trabajo para actividad es co mo hil ar, coser y
hacer ve las, llamado cuar to d e esta r.
2ª. Un imp re sionante espacio de entrada; también llamado Living 1-/ol/.
3ª. Una gran habitac ión para reun ión , entretenimiento, y sim ilares.
4ª. Una pequeña, re lat ivame nte prim iti va estancia en los one-room pion (proyectos
de una habitación).
5a. Una casa señorial.
Óª. Un paso/pasillo.

Primero de los espacios internos. Di stribuye y organiza los usos funciona lmente. El
anglicismo *Hall se emplea en múltiples ocasiones como sinónimo.
Ac tiv idad: Recibir, distribuir, esperar.
Modelo: Casa de viviendas (1966-69), Rafael Aburto. Avenida de Leioa y calle
de los Tilos, barrio de Neguri, Getxo, Vizcaya.

WEB
a_RAt De l inglés web; propiamen te 'red', 'ma lla '.
ia (Informát ica). Red informática.
Página web: Conj unto de info rm ac iones de un sit io web que se mu es tr an en una
panta ll a y q ue puede inc luir textos, contenidos audiovisua le s y en laces con
o t ras páginas.
Sitio web: Conj unto de paginas web agrupadas bajo un mismo dominio de internet.
b_MM i=orma abreviada de World Wide Web; plural Web s.
lª. (I nformática). Totalidad d e la información con te ni da en la In terne t publica, en

ENTRE-LUG AR ES. Las fronte ras domésticas 267


wrn

ZAGUÁN

268 GLOSARIO DE TÉRMINOS


forma de hipertex to y acc·esibl e mediante navegadores.
2a. (Informá t ica). Cada una de la s local izaciones concre tas de es a informac ión.

Cl _DTA No cont iene una d efinic ión d e est e término.


C2 _DTA No co ntiene un a de fi nición de es te té rmino.

Vínculo tecnológico, desde el espacio físico en el que la persona se encuentra, con


infinitos mundos virtuales.
Actividad: 'Navegar', viajar.
Modelo: Remodelación de vivienda* en Edificio del Casco Histórico (199?),
Vicente Guallart. Carrer Nou de la Rambla nº 24, Barcelona.
*La vivienda, en la ac tualidad, es la sede de su despa cho profesional.

ZAGUÁN
a_RAE Del ara be hispáni co istawán, y este del árabe clásico ustuwan [ah].
lª . Espacio cubi erto situa do dentro de una casa, que sirve de entrada a ella y está
inmediato a la puerta de la ca ll e.
b_MM Del árabe andalu sí is tawán.
1 ª· Pi eza e n las casas inmed iata a la puer ta de la ca lle. Entra da, pat io, por ta l,
vestíbulo.
Cl_DTA Del antiguo azagu an , y este del árab e os towán, 've stíbul o'.
lª. Área cubier ta inme d iata a la pu erta de acce so d e una ed ificaci ón, qu e sirve de
ves tíb ulo. [Véase en es te d iccion ario: pue r ta] (e lemen to que cub re un va no y
perm ite sa lir o entrar a un loca l, d and o seguri dad al poderse ce rra r[ .. .]).

Área interna, a cubierto, de la casa o del edificio en contacto con la pu erta que actúa
como vestíbulo.
Actividad: Acoger, recibir, esperar.
Modelo: Viviendas para la sociedad 'Pamor" ( i955), Javier Carvajal y Manuel
Muñoz Monasterio. Paseo de Moret nº 9, Madrid.

ENTRE-LUGARES. Las front eras domésticas 269


,
CREDITOS DE LAS ILUSTRACIONES

p. 16. ©Emilia Román.


p. 18. ©Emilia Román / TENDERO, 2011.
p. 20. LUXÁN et al., 2011.
p. 22. LUXÁN, 1998.
pp. 24, 26. DE SANTIAGO, 20 11.
pp. 28, 32. ROMÁN, 2017.

p.38. Geist, 1982.


p. 40. Gómez Escoda, 201J
P. 42. ©Magda Maria.
p. 44. ROSAS, José ( 1986). Morfología urbana y tipología edificatoria: el centro de Santiago
1930-1960. !Tesis doctoral inéd ita, UPC] / GEIST, 1982.
p. 46. Geist, 1982 / <https://commons.wikimedia.org/wiki/ File: Paris _- _Passage _des _
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< h t t ps ://com mo ns. w i k i media . org/w i k i/Fi le : Galle ria _ M azz in i _ (Ge noa) _
(3620578514).jpg>
pp. 47, 50. ©Magda Maria.
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p. 56. ©Magda Maria/ Rosas y Hermosilla, 2018.
P. 58. Geist, 1982 / ©Magda Maria.
p. 60. ©Magda Maria.

pp. 66, 68, 70, 74, 76, 78, So, 86, 88. Archivo Manuel Cerdá.

pp. 94, 96, 98, 100. ©arroyopem jean.


p. 100. ©arroyopemjean.
p. 102. ©arroyopemjean.
p. 104. Dibujos ©arroyopemjean .
p. 106. ©pierrebe rdoy.
pp. 108, 109. Dibujos ©arroyopemjean.
p. 112. ©arroyopemjean
p. 114, 115. Dibujos ©arroyopemjean.
p. 118. ©ángelbaltanás.

p. 122. ©mccl arqui tectos.


p. 126. Archivo Pep Bonet / ©mccl arqu itectos.
p. 127. Cabanyes, 1956: 28 / ©mccl arquitectos.
p. 130. Archivo Cano Lasso.
p. 132. Archivo Milagros Rey Hombre/ ©mee! arquitectos.

271
p. 134· Archivo Francisco Vida! Pérez / ©mccl ·arquitectos.
p. 136, 138, 14º· Archivo mccl arquitectos/ ©mccl arquitectos.
p. 146. ©mccl arquitectos / Archivo Cano Lasso.
p. 150, 154, 156, 158. ©mccl arquitectos.

p. 164- Breuer, 1943·


P. 166. Archivo Miguel Ángel Calvo.
p. 170. Dibujo M. Breuer / Archivo Miguel Ángel Calvo.
p. 17 i. ©Miguel Ángel Calvo / Archivo Miguel Ángel Calvo.
pp. 172, 174. Archivo Miguel Ángel Calvo.
pp. 176, 178, 179· ©Miguel Ángel Calvo.

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273
octubre de 2019
"l-loy como ayer", m ccl arquitectos
Int erp retación de "La Callejuela" (1657·58), de Johannes Yermeer (Rijksmuseum, Ámsterdam)