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Dónde quedará Venezuela en esta batalla por los mercados, los recursos de capital y

la tecnología mundiales? ¿Quedará rezagada, derrotada por sus problemas internos y


cansada en el camino porque sus dirigentes no supieron superar una mentalidad rentista
y adoptar una mentalidad productiva y competitiva, o logrará quedar entre los países
ganadores del siglo XXI, porque supo convertir su pequeña crisis existencial del
presente en una oportunidad y sacar el máximo provecho de sus abundantes recursos
económicos, naturales y humanos? La decisión les corresponde a los venezolanos.

No todo es color de rosa en los escenarios mundiales. El mundo del futuro luce
optimista sólo para aquellos países que a través del uso estratégico del conocimiento
puedan evitar ser arrollados por los nuevos problemas. El hecho es que la mayor ventaja
comparativa del futuro será el dominio social y empresarial del conocimiento y la
información. Es decir, la capacidad de las organizaciones humanas para aprovechar
efectivamente el conocimiento en el proceso de creación de riqueza.

Mi planteamiento central de fondo es sumamente sencillo: Venezuela necesita hoy


una verdadera "revolución cultural" para transformar los sustentos más arraigados de su
identidad contemporánea y de su formación actual como pueblo, sin los cuales no
podremos como nación enfrentar un mundo presente y futuro cada vez más difícil,
conflictivo y competitivo.

Planteado en el contexto de la globalización, este es un prospecto dramático. Hace una


par de décadas, cometer un error en la política económica o en la conducción del Estado
en Venezuela podría haber sido un pecado venial. América Latina estaba sumida en el
atraso, la hiperinflación, la pobreza, el autoritarismo y el desmanejo en general de la
marcha de las naciones. Venezuela aparecía como una isla de estabilidad, de
crecimiento y de progreso social envidiable.

Hoy el escenario ha cambiado radicalmente. Las pobres naciones vecinas han


mejorado sus prospectos de crecimiento, han corregido, no sin dificultades, sus errores
en la conducción de sus destinos económicos y sociales, y han logrado la estabilidad
política. En contraste, Venezuela es hoy la excepción a la regla Latinoamericana, y
desde el exterior nuestros mejores amigos se preguntan ¿Qué pasó con nosotros? ¿Cómo
pudimos derrochar tantas oportunidades? ¿Cómo pasamos de ser los mejores a estar
entre los peores?

Integrante: José miguel reyes


v25.075.675
Profe: Gutiérrez Maribel
Integrante: José miguel reyes
v25.075.675
Profe: Gutiérrez Maribel

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