Está en la página 1de 21

Historia del Arte de la Baja Edad Media

Tema 1.- UNA MIRADA HACIA EL ARTE DE LA ANTIGUA EDAD MEDIA


Capítulo dedicado al arte anterior al periodo gótico, en él se expone una breve síntesis sobre la
formación y desarrollo del arte medieval a partir de ejemplos del arte cristiano occidental, islámico
o bizantino. Finaliza con la formación del arte románico, considerado como el primer estilo
internacional de la Edad Media, y precedente de lo que sería el arte gótico.

1.- Aproximación al arte de la Alta Edad Media.


En sus inicios el arte medieval recibió mayor aportación islámica y bizantina que europea.
Sus aportaciones en ingeniería, matemáticas, medicina y filosofía hicieron de Córdoba y Bagdad los
dos principales centros del saber. Siendo el árabe la lengua internacional del conocimiento.
En arquitectura y artes figurativas el mundo islámico conoció un gran esplendor, teniendo una
notable influencia en el arte prerrománico y el románico.
En Bizancio se supo conservar la cultura antigua, desarrollándose las técnicas artísticas en mayor
medida que en el ámbito cristiano occidental. Por ello el despertar artístico y cultural del Occidente
cristiano en el siglo XI está en deuda con la cultura islámica y la bizantina, en mayor medida si cave
en la musulmana que irradió su influencia sobra la Península Ibérica y Sicilia.
A pesar de estas consideraciones, las manifestaciones artísticas altomedievales presentan algunos
aspectos comunes. En al arte cristiano occidental de la Alta Edad Media, así como en el bizantino y
en el islámico, se persiguió de manera deliberada una figuración abstracta alejada de todo realismo.
El hecho de que las pinturas, mosaicos y relieves presenten formas planas y desproporcionadas, no
se debe a la falta de pericia de los artistas, sino a una voluntad del artista: representar aspectos
espirituales por medio de las formas.
La imagen de la época debía servir únicamente para comunicar dogmas y representar mensajes
morales.
El concepto de idolatría que se asociaba a las estatuas de Roma llevó a concebir la imagen como un
medio para acercarse a Dios, cuya apariencia debía alejarse de la materia.

2.- El primer arte cristiano (siglos I a V).


El primer arte cristiano comprende desde que surge el cristianismo y las invasiones germánicas en
Occidente (S. I a V). el Edicto de Milán en el 313 marca un punto de inflexión en esta etapa.
El cristianismo supuso una auténtica revolución moral. La divinidad única frente al politeísmo
pagano. La idea de igualdad entre los hombres y la reivindicación del sacrificio frente al lujo son
algunas de las transformaciones.

El arte cristiano anterior al Edicto de Milán tuvo un carácter funerario. Los cementerios
subterráneos (catacumbas) y los lugares de enterramiento de los mártires (martyria) se
convirtieron en lugares clandestinos de reunión. También las casas particulares (domus ecclesiae)
fueron lugares para practicar la primitiva liturgia.
La libertad religiosa promulgada por Constantino en 313 llevó a los cristianos a buscar lugares
cerrados y más amplios, creándose la Basílica romana. Orientada hacia el Este, consta de tres partes
diferenciadas:
Pública: se distribuye en torno a un patio (atrio), con una fuente en el centro que deba paso a la
iglesia, cuyo primer cuerpo es una nave transversal a los pies (narthex).
Semipública: el nártex da paso al cuerpo principal de la basílica, formada por tres o cinco naves. La
nave central o principal concluye con un gran arco de triunfo abierto a la nave transversal del
crucero que da acceso al espacio restringido del templo.
Presbíteros: el presbiterio está presidido por un altar (ara), cobijado por un baldaquino (ciborium) y
situado sobre la tumba de un santo (confessio).
La primitiva basílica de San Pedro del Vaticano fue construida hacia el 320, en el lugar donde se
creía había sido martirizado y sepultado San Pedro, reconstruida en el Renacimiento conforme al
proyecto de grandes maestros como: Bramante (S. XV), Miguel Ángel y Maderno (S. XVI).
La primera iglesia cristiana que adoptó forma basilical fue San Juan de Letrán, siendo Santa Sabina
de Roma la única que hoy se conserva casi en su integridad original.
También surgen las primeras estructuras centralizadas cristianas como el mausoleo de Santa
Constanza (roma).
Las artes figurativas se sitúan entre el naturalismo clasicista, y un emergente esquematismo
figurativo. La primera iconografía cristiana se sirve de formas y personajes de la mitología
grecorromana. Esto permitió pasar desapercibido al arte cristiano de los primeros siglos.
Jesucristo adoptará en los frescos de las catacumbas romanas aspecto de Hércules o el de Hermes o
el Buen Pastor (en Vía Latina, San Calixto, respectivamente).
Las “escenas báquicas” y los “putti” vendimiadores (mosaicos de Santa Constanza, S. V, Roma)
evocan la eucaristía y el sacrificio de Jesús.
(escenas báquicas: Presenta una bacante desnuda sosteniendo un cántaro mientras que un fauno
caprípedo, coronado y ceñido por hojas de yedra, bebe de un vaso que levanta un amorcillo.
El pez o el crismón permitieron evocar secretamente a Cristo. El crismón es un anagrama que reúne
dos iniciales con el nombre de Jesucristo en griego dentro de un círculo (símbolo de la eternidad).
Las letras alfa y omega se refieren a Jesús como principio y fin de todas las cosas.
El esquematismo y la capacidad de síntesis de mensajes trascendentes encuentra en los mosaicos
de la bóveda del mausoleo de gala Placidia (S. V, Rávena, Italia) su máxima expresión, donde una
cruz dorada sobre un cielo estrellado representa a Cristo en gloria rodeado del Tetramorfo (los
cuatro animales alusivos a los evangelistas.
Mausoleo de Santa Constanza Basílica San Juan de Letrán,
Roma

Santa Sabina de Roma Santa Constanza, Roma S.


IV

Mosaicos del mausoleo de Gala Placidia S. Sarcófago de Junio Basso S. IV


En el centro la “Traditio Legis”, representa a Jesús
entregando su nueva ley a Pedro y Pablo bajo el
aspecto de emperador universal que apoya sus pies
sobre la figura alegórica del cielo.
3.- El arte de las invasiones germánicas (siglos VI a VIII)
Entre los siglos III y V los visigodos, vándalos y hunos irrumpen en Roma.
Monacato: Conjunto de instituciones propias de los monjes. El monacato incluye formas de vida
comunitaria y formas de vida solitaria como las de los eremitas y los anacoretas.
La Iglesia y el monacato ejercieron de guardianes de la cultura de Occidente entre los siglos VI y VIII.
Los merovingios en la Galia, los ostrogodos y los lombardos en la Península Itálica y los visigodos en
la Península Ibérica desarrollaron el conocido como “arte bárbaro”.
Con una arquitectura de estructura sencilla, piedra maciza y con una decoración escasa y muy
esquemática. Los motivos geométricos y de la lacería compusieron dicha decoración.
Merovingios: La dinastía merovingia fue una familia de estirpe germánica que gobernó la actual
Francia, Bélgica, una parte de Alemania y de Suiza entre los siglos V y VIII. Eran descendientes de
Meroveo, un jefe militar franco.
Godos: El pueblo godo fue un pueblo germánico oriental, dos de cuyas ramas, los visigodos y los
ostrogodos, tuvieron un importante papel en la caída del Imperio romano de Occidente y la
emergencia de la Europa medieval.
Ostrogodos: Los ostrogodos fueron un pueblo germánico procedente de la división que sufrieron
los godos en el siglo III. Los godos que se establecieron al este del río Dniéster, en las tierras
alrededor del mar Negro, formaron una confederación con los pueblos de las estepas conocida
como greutungos.
La Italia ostrogoda de Teodorico potenció un arte grandioso que buscaba reeditar el esplendor
imperial, estableciendo la capital en Rávena (488-525).
El baptisterio de los Arrianos y la basílica de San Apolinar Nuevo en Rávena muestran como el arte
bizantino dejo su huella con sus mosaicos con fondos dorados.
Uno de los mejores ejemplos arquitectónicos del arte de las invasiones es el mausoleo de
Teodorico con distribución centralizada, como los antiguos “martyria” y la cubierta en piedra
maciza (que pone su nota germánica).
Visigodos: el arte visigodo alcanza su apogeo durante el siglo VII en la Península Ibérica. En esta
época la escultura resulta escasa, presentándose en forma de relieve arquitectónico, de factura
esquemática y desproporcionada, resulta complicado identificar a los personajes.
En la iglesia zamorana de San Pedro de la Nave, destacan capiteles esculpidos a bisel como el
Sacrificio de Isaac. Cada forma y motivo, la mano de Dios, el ara, el carnero y los personajes aportan
un elemento a la narración del sacrificio veterotestamentario, que es directamente relacionado con
el de Cristo por medio de las figuras laterales de San Pedro y San Pablo y los símbolos eucarísticos
de las franjas decorativas del cimacio y los muros.
El arte visigodo también muestra el florecimiento del arte del metal, cuyos tesoros estaban
formados por coronas votivas decoradas con pedrería. El tesoro de Guarrazar (Toledo) es buena
muestra de ello, compuesto por cruces y coronas de oro ofrecidas exvoto por los monarcas
visigodos.
Hunos: Los hunos, constituyeron una confederación de pueblos nómadas y seminómadas, a partir
de varias ramas étnicas procedentes del área esteparia, junto con grupos conquistados o asimilados
en el área balcánica. Su líder incontestable fue Atila.
Ara: En algunas civilizaciones antiguas, para designar un altar de piedra, se utilizaba el
término ara (plural, aras), que también es común en la francmasonería para denominar el sitio
central en el que se coloca el libro sagrado o el libro de la ley. La más conocida de ellas es el Ara
Pacis de la Roma Imperial.
Durante los primeros siglos medievales son notables las influencias artísticas orientales, esto es
debido a que el Imperio Bizantino mantuvo la hegemonía artística y cultural en el mundo cristiano

San Apolinar Nuevo

Detalle de la corona de Recesvinto. Y Cruz votiva.

4.- El arte bizantino altomedieval (siglo VI a inicios del XIII)


El arte bizantino será una de las grandes civilizaciones de todos los tiempos
subsistiendo durante los 1000 años que dura la Edad media.
Interacciona con el arte musulmán de las regiones circundantes y también con el arte cristiano
occidental.
En arquitectura, la cúpula será el elemento distintivo al alcanzar una enorme profusión y perfección
técnica. El mosaico parietal alcanza un esplendor hasta entonces nunca visto.
La historiografía ha dividido la producción artística bizantina en tres períodos, llamados Edades de
oro.
Primera Edad de Oro: abarca desde la caída del imperio occidental en 476 hasta la crisis iconoclasta
(entre 717 y 843). Es la época de Justiniano I el Grande (527-565)
Segunda Edad de Oro: (867-2104) marcada por el gobierno de sucesivas dinastías macedónica y
comnena, también por la expansión del Imperio hacia Rusia. Esta etapa concluye con la toma de
Constantinopla por los cruzados occidentales.
Tercera Edad de Oro: ocupa el periodo bajomedieval hasta la caída de Constantinopla ante los
turcos en 1453.

4.1. El arte de la Primera Edad de Oro (476-717)


Abarca desde la caída de Roma en el 476, hasta el inicio de la crisis iconoclasta (717).
Ya en época de Justiniano (527-565) aparecen algunas de las obras más emblemáticas del arte
bizantino como:
Basílica de Santa Sofía de Constantinopla (actual Estambul), erigida entre 532 y 536. Construida
por los ingenieros Antemio de Trelles e Isidoro de Mileto.
La planta del edificio muestra una basílica de tres naves, siendo la central mucho más ancha. La
cubierta, cupulada, descansa sobre pechinas.
La cúpula semiesférica está sustentada al norte y al sur por unos grandes arcos que conducen los
empujes hasta el suelo a través de cuatro inmensos pilares (machones). Al este y al oeste, la cúpula
canaliza su peso por medio de grandes semicúpulas y cuatro exedras sobre columnas.
La cúpula actual fue levantada por Isidoro el Joven, tras desplomarse la anterior.
Esta basílica determinó la evolución arquitectónica bizantina, convirtiéndose también en modelo
para mezquitas otomanas y orientales de la edad Moderna.
La época de Justiniano destacó también por las artes figurativas. La pugna iconoclasta llevó a la
destrucción de gran número de iconos al considerar herético representar a Dios bajo figura
humana. Los mejores ejemplos conservados se encuentran lejos de Constantinopla, siendo Rávena
en lugar donde mejor se representaba.
San Vital de Rávena (532-547) son un extraordinario ejemplo del arte musivo bizantino.
En la decoración de San Vital encontramos un lenguaje simbólico y menos naturalista; persigue la
exaltación de emperador (Basileus), unido a la fe cristiana.
El mosaico de Justiniano presenta un fondo dorado, que evoca el ámbito celestial. Justiniano
aparece hierático y nimbado, flanqueado por altos dignatarios militares y eclesiásticos. El escudo
presidido por el crismón de la izquierda nos habla de la sacralización de la guerra y la cenefa de
pedrería muestra como la riqueza de este mundo simbolizaron el ámbito trascendente, divinizando
el poder real.
Este edificio es un claro ejemplo de la arquitectura de la Primera Edad de Oro, junto a:
Santa Irene y Santos Justo y Baco de Constantinopla.
JUSTINIANO 527-565

Santa Sofía de Constantinopla (532-537) (Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto)

JUSTINIANO 527-565

Mosaico de Teodora y su séquito. San Vital de Rávena, Italia. S. VI

Santos Sergio y Baco (Constantinopla) Santa Irene

4.2. El arte de la Segunda Edad de Oro (867-1204)


Tras la crisis iconoclasta, el culto a la imagen queda restaurada en 843 iniciándose un próspero
periodo marcado por los gobiernos sucesivos de las dinastías macedónica (inicio en 867) y
comnena, así como de la expansión del Imperio hacia Rusia. Concluye con la derrota de
Constantinopla frente a los cruzados de occidente en 1204.
La arquitectura en esta época sufre grandes cambios. Los templos adoptan la planta de cruz griega,
con gran cúpula central. En ocasiones los cuatro brazos de la cruz se cubren con cuatro cúpulas
menores, formando la iglesia de cinco cúpulas.
Los edificios se realizan con materiales pobres como el ladrillo; son más pequeños, aunque se
aprecia una mayor decoración exterior.
Hosios Lukas: Grecia. Construida a inicios del siglo XI, de planta centralizada. Destacan además de
su arquitectura sus ricos mosaicos que decoran todo su interior
Iglesia de la Dormición de Dafni: iglesia griega construida a finales del siglo XI. Se observa ya la
jerarquización de las imágenes según el lugar que ocupen. Esto produce la codificación de las
imágenes tras la crisis iconoclasta. En las pechinas de la cúpula central están, representadas las
doce fiestas de la liturgia bizantina, con pasajes de la vida de Cristo.
El Pantocrátor, representado en la cúpula principal muestra un rostro duro capaz de aterrar a los
fieles que aguardan el Juicio. La imagen de la Virgen con el Niño se reserva para el ábside; el resto
de las cúpulas y muros son cubiertos con imágenes de los apóstoles y otros santos.
Cristo de la Deesis de Santa Sofía de Constantinopla: con sus ojos vidriosos y sus rojeces faciales
alcanza un grado de realismo hasta ahora nunca visto, comparable con lo que sería al arte gótico y
épocas bajomedievales.
La Tercera Edad de Oro (1250-1453), abarca todo el periodo bajomedieval, hasta la caída de
Constantinopla frente a los turcos en 1453.

Cristo de la Deesis. Santa Sofía. S. XIII

Hosios Lucas S. XI

Pantocrátor, mosaico de la cúpula central


de la Dormición de Dafni
5. El arte islámico de Oriente y Occidente en la Alta edad Media.
Año 622, irrupción del islamismo. Huida de Mahoma a Medina (Hegira).
Destaca su rápida expansión, desde Arabia hacia el norte y el oeste, alcanzando la India, Norte de
África, Península Ibérica, hasta Francia, en tan solo un siglo.
Parte de su éxito radica en la proclamación de un único Dios en las tierras politeístas de Oriente
Próximo, y en el reconocimiento de las profecías del Antiguo y Nuevo Testamento.
El Islam se convertirá en una de las grandes civilizaciones de todos los tiempos, con un papel
esencial para el desarrollo de las artes y las ciencias en la Edad Media. Su presencia en Occidente
tendría una gran repercusión en el florecimiento de la cultura cristiana occidental a partir del siglo
XI, en especial en la Península Ibérica, desde donde Al Andalus convertirá a la España cristiana en
transmisora del conocimiento a toda Europa.
La transmisión de la filosofía griega, el sistema numérico arábigo y el uso del papel (entre otras
cosas) son solo algunos ejemplos.
En el arte islámico, tanto en Oriente como en Occidente, se renuncia a la representación de
imágenes sagradas. El Islam considera que Dios no tiene esencia material y sólo se puede simbolizar
por medio de metáforas visuales. Las figuraciones vegetales (ataurique) y geométricas sirven para
tal fin y aparecen recubriendo los objetos con un espíritu tapizante, de “horror vacui” (relleno de
todo espacio vacío en una obra) que invade las artes del marfil, metal, cerámica, sedas, alicatados,
tallas y estucos parietales.
El arte musulmán es rico también en figuras humanas y animales. Pero no suelen aparecer en las
paredes de las mezquitas.
La estilización, es decir, la naturaleza desnaturalizada, será nota común de las artes figurativas y de
esta cultura.
La edificación más sobresaliente de la cultura islámica es la mezquita. La estructura de la mezquita
viene determinada por la que tuvo la casa de Mahoma en Medina, donde se celebraba la plegaría
de manera colectiva.

Macsura

sabil
5.1. El arte islámico oriental hasta el siglo XI.
El arte musulmán se divide en dos grandes periodos:
Califato Omeya (661-750) capital en Damasco, con fuertes influencias artísticas bizantinas.
Sillares de piedra, columnas, revestimientos de mármol y mosaicos.
Cúpula de la Roca en Jerusalén: concluida en 691, por mandato de Abd al-Malik. Construida sobre
la roca de la cima del monte Moriah, escenario del sacrificio de Isaac y según la tradición, último
lugar pisado por Mahoma antes de ascender al Trono de Dios.
Tiene planta octogonal centralizada que encierra dos anillos concéntricos de columnas y pilares
sobre los que se apoya la gran cúpula, conforme al modelo del antiguo “martyrium”.
Destacan sus bellos mosaicos de tradición bizantina que recubren el interior de una decoración
vegetal naturalista.
Gran Mezquita de damasco: encargada por el califa al-Walid (707-715) en el recinto de un templo
romano consagrado a Júpiter y sobre la iglesia bizantina de San Juan Bautista.
Esta mezquita inaugura la tipología de sala de oraciones hipóstila con naves paralelas al muro
(Quibla), tres en su caso.
Califato Abasí (750-1258) capital en Bagdad. Uso de ladrillos y adobe, el pilar como elemento
sustentante y cúpula sobre trompas como cubierta. Arquitectura de raíces iranias.
Entre las construcciones más destacadas del primer arte abasí destacan:
Gran Mezquita de Malwiya, destacando su alminar cónico con rampa espiral que aún hoy se
conserva (848-852)

Cúpula de la Roca, Jerusalén, acabada en 691. Mandada construir por Abd Al-Malik

Gran Mezquita de Damasco (707-715).


Mandada construir por al-Walid

Mezquita de Samarra (848-852) (la Malwiya-espiral)


5.2. El arte andalusí hasta el siglo XI.
Año 711, musulmanes (califato Omeya) conquistan la península Ibérica.
Primera capital Córdoba (tres siglos).
Emirato cordobés (S. VIII / X)
-Emirato omeya cordobés dependiente de Damasco (711-756)
-Emirato omeya cordobés independiente de Damasco (756-929) Abd al-Rahman I
Califato cordobés (929-1031) Abd al-Rahman III
Reinos de taifas (siglo XI).
Los testimonios arquitectónicos más importantes conservados son:
Mezquita de Córdoba, ciudad palatina de Madinat al-Zahra (Córdoba) y la mezquita de Bab al-
Mardum (Toledo).
Gran Mezquita de Córdoba: edificada en varias fases entre los siglos VIII y X. la mezquita aljama de
Córdoba iniciada por Abd al Rahman I en 786 sobre la basílica cristiana de San Vicente.
Primera mezquita: formaba un cuadrado perfecto y contaba con un patio en la mitad norte y una
sala de oraciones en la sur, formada por 11 naves perpendiculares a la quibla, con doce
intercolumnios cada una. Las naves se separan mediante el característico sistema de soportes.
Estos soportes son superpuestos y están formados por columnas que sustentan pilares y que se
unen entre sí por arcos de herradura en la parte inferior y de medio punto en la superior.
Llama la atención su bicromía roja y blanca debido a la alternancia de materiales (piedra y ladrillo).
- Ampliaciones más destacadas:
Abd al Rahman II, (biznieto de Abd al-Rahman I): entre los años 833 y 848 amplía la nave en 8
tramos hacia la cabecera, derribando el muro de la quibla.
Al-Hakan II, (hijo de Abd al-Rahman III): entre los años 962 y 971 vuelve a derribar la quibla para
ampliar la nave en 12 tramos hacia el sur. Su aportación más notable es el nuevo mihrab y la
maqsura. La belleza de esta zona, que concentra todo el esplendor del arte califal, garantizó su
conservación posterior en la catedral del siglo XVI.
El arte musulmán destacó también por el arte mueble. Las figuras bestiales y entramados vegetales
decorarían los innumerables cofres de marfil como:
Bote de al-Mugira (Museo de Louvre, Arqueta de Leyre (Museo de Navarra).
Tejidos de seda como el Turbante de Hisham II (Real Academia de la Historia).
A ellos se unieron aguamaniles de bronce, piezas cerámicas y de madera.

Madinat al-Zahra (Córdoba)

Mezquita Bab al-Mardum (Toledo).


MEZQUITA DE CÓRDOBA
Abd al-Rahman I (786)
Abderramán II (833-848)
Al-Hakan II (962-971)

Sahn: patio
Sabil: fuente
Haram: sala cubierta donde se realiza la
oración
Macsura: área reservada al califa

Arqueta de Leyre (museo de Navarra)

Bote de Al-Mugira (museo del Louvre, París)


Tiraz, Turbante de Hisham II (Real Academia de la
Historia)
6. El arte prerrománico de los siglos IX y X: arte irlandés, arte carolingio,
arte asturiano y mozárabe.
Durante los siglos IX y X se desarrolla el Occidente un arte cristiano prolongación del arte de las
invasiones. Este arte sufre una evolución constructiva y un refinamiento estético impulsado por el
contacto con el arte islámico (andalusí y siciliano) y con el bizantino.
Los estilos de esta época con una mayor capacidad creativa fueron:
El arte irlandés. Irlanda quedó al margen de las invasiones germánicas. Al introducirse el
cristianismo en el año 432, generó un arte que sintetizaba el arte local con la influencia del
monacato oriental traída por San Patricio, el gran evangelizador de la isla.
Las manifestaciones más características del arte irlandés son las cruces de piedra realizadas al aire
libre entre los siglos IX y X y de un gran tamaño (entre 3 y 5 metros).
La Cruz de Muiredach, de inicios del siglo X, es uno de los ejemplos más destacados. Los brazos de
la cruz se inscriben en un círculo y su decoración incluye motivos de entrelazo celta y temas bíblicos
como la Crucifixión, situada aquí en la cara oeste.
La ilustración de manuscritos alcanzó gran desarrollo en los scriptoria monásticos de Irlanda.
Libro de Kells (inicio S. IX, Trinity College, Dublín). Ejemplo muy significativo, con influencia oriental
y presencia de rasgos célticos.
Arte carolingio. El Imperio Carolingio marco la pauta cultural y política desde finales del siglo VIII
hasta finales del IX, prolongándose con los Otones hasta el siglo X.
La coronación de Carlomagno como emperador en el 800 por el papa, marca una etapa con cierto
florecimiento cultural y unificación espiritual impulsada por la orden benedictina.
Carlomagno establece su capital en Aquisgrán, donde manda construir la ciudad palatina y en ella:
Capilla Palatina, concluida en el 805, y que serviría de lugar de enterramiento del rey. Se trata de
una iglesia octogonal de planta centralizada, deambulatorio y dos pisos. El arquitecto Eudes de
Metz se inspiró en San Vital de Rávena. Le ayudaron maestros bizantinos e itálicos.
La bicromía de las dovelas en sus arcos interiores parece inspirada en la Mezquita de Córdoba.
En la arquitectura carolingia destacaron grandes complejos monásticos, como el de Cluny. El “Plano
de Saint Gall” (1er tercio del S.IX, biblioteca de Saint Gall), marca la estructura de los monasterios.
Arte mozárabe (Península Ibérica, S. IX y X). Se entiende por mozárabe o dimmíes a los cristianos
que vivieron bajo el poder andalusí conservando su culto, estos artistas no procedían
necesariamente de tierras islámicas a pesar del gran conocimiento que tenían de ese arte.
Su arquitectura se caracteriza por el arco de herradura encuadrado en alfiz y bóvedas de nervios
cruzados (origen califal). Las iglesias (pequeñas) se cubren en el exterior con techumbre de teja y
aleros salientes, sustentados por modillones de rollo. Este elemento presente en la Mezquita de
Córdoba, se “mantendrá sistemáticamente” en el arte románico. La mayoría de los edificios
conservados se encuentran en Castilla y León, siendo uno de los más interesantes:
La ermita de San Baudelio de Berlanga (Soria): de planta cuadrada con una gran columna en el
centro (en forma de palmera), en la que se apoyan los arcos de la techumbre abovedada.
Destacan los frescos del románico inicial que alberga (en parte transportados al Museo del Prado).
Arte asturiano. Surge el norte de la Península Ibérica durante el siglo IX, siendo en la arquitectura
donde se producen sus manifestaciones destacadas. Sus construcciones son simples, formadas por
muros de sillarejo, arcos de medio punto peraltados y bóvedas de cañón; se refuerzan con arcos
fajones y contrafuertes en el exterior. Las iglesias suelen ser de tres naves y cabecera rectangular.
La decoración suele ser sencilla, primando el sogueado y los clípeos. Uno de sus más bellos
ejemplos es Santa María del Naranco, en Oviedo, del periodo ramirense.

Cruz de Muiredach (S. IX o X. manifestación más característica del arte irlandés son las cruces
de piedra realizadas al aire libre, entre los siglos IX y X.

Libro de Kells (800). La ilustración de Capilla Palatina de Aquisgrán, 805.


manuscritos alcanzó gran notoriedad en los Arquitecto: Eudes de Metz, se inspiró
scriptoria de Irlanda. en San Vital de Rávena.
Santa María del Naranco
(842)

Plano de Saint Gall S. IX. Estructura ideal Evangelario de Godescalco. De la escuela de


de monasterio Aquisgrán, siglo VIII.

Cocina de San Kevin y torre redonda, Glendalough (1000)


similar a la Casa de San Columbano, Irlanda (804/900)
7. El arte románico: primer estilo internacional europeo (siglos XI a XIII).
Se denomina arte románico al nuevo arte surgido en Occidente a mediados del siglo XI como
consecuencia del proceso de unificación política y eclesiástica impulsado por la reforma Gregoriana.
Según el monje benedictino Raúl Glaber, a partir del año 1000, Europa empieza a cubrirse de un
“blanco manto de iglesias”. Su alto numero, su construcción enteramente de piedra y una
planificación común, se reflejan en rasgos arquitectónicos comunes.
El arte románico nace en el sur de Francia y el norte de España, en torno a la ruta de peregrinación
hacia Santiago de Compostela. La orden benedictina de Cluny organizó en gran medida esta
peregrinación, erigiendo abadías y hospitales, redactando la guía del peregrino (cuya edición más
antigua es el Códice Calixtino). Esta orden borgoñona es considerada la principal promotora del
arte románico y de la reforma papal iniciada a mediados del siglo XI.
La Reforma Gregoriana perseguía unificar el rito eclesiástico y también las políticas de los reinos
feudales, estableciendo la “Paz de Dios” (que no lucharan entre sí) y unieran sus fuerzas frente al
islam. En los reinos hispanos la fuerza papal y la cluniacense fue enorme, impulsando la ideología
de la Reconquista, que fructificaría en toda Europa con la llamada “Primera Cruzada” de 1095.
En este tiempo la cristiandad alcanza una gran hegemonía política y económica, que irá paralelo
con el desarrollo artístico y cultural. No sólo de las artes plásticas, también la literatura (aparecen
las primeras lenguas romances) y la música con los “cantares de gesta” que sonaban por todos los
rincones del mundo cristiano, especialmente en las rutas de peregrinación.

7.1. La arquitectura románica.


La arquitectura románica presenta templos robustos con sillares de piedra, de aspecto fortificado,
que obliga a realizar vanos de manera abocinada sobre sus gruesos muros, con el fin de dejar entrar
la luz. El arco por excelencia es de medio punto, soportado por arcos fajones y las naves con bóveda
de cañón la central y de arista las laterales.
La fachada en ocasiones sigue el esquema de “arco de triunfo romano”, en referencia a la victoria
del cristianismo con un gran vano central semicircular y relieves a los lados como:
San Trófimo de Arlés, Francia (S. XI y XII), los animales situados bajo las columnas de esta portada
hacen referencia del triunfo del bien sobre el mal.
La fachada está presidida por la puerta central, situada al oeste, con un tímpano esculpido cobijado
por arquivoltas que se apoyan sobre columnas. La decoración escultórica aparece concentrada en
este tímpano, las arquivoltas y capiteles siguen la “ley de adaptación al marco”.
Las plantas suelen ser de tres naves, crucero sobresaliente y cabecera con capillas semicirculares.
Surge entonces el pilar compuesto, que recibe el empuje de los arcos fajones y de las bóvedas
gracias a las medias columnas que se adosan a los pilares. En alzado, buscando la luz, la nave
central será más alta.
Las iglesias de peregrinación construidas entre los siglos XI y XII (S. Martín de Tours, S. Marcial de
Limoges, Sta. Fe de Conques, S. Saturnino de Toulouse y Santiago de Compostela) serán
fundamentales posteriormente para el desarrollo de la arquitectura gótica.
De tres o cinco naves en el cuerpo central y tres naves en el crucero, girola o deambulatorio tras el
altar mayor. La tribuna también es característica de las iglesias de peregrinación.
Entre los ejemplos destacados de la arquitectura románica francesa figuran:
Sta. Mª Magdalena de Vezelay (1140-50), con arcos interiores en bicromía de orientación andalusí.
San Pedro de Angulema (1ª mitad S. XII) con influencias bizantinas en la cúpula.
La arquitectura románica hispana resulta de menor tamaño y más rica en número y variedad.
En la región catalano-aragonesa destacan las iglesias del siglo XI con los arquillos ciegos en su
exterior (arcos lombardos). Muchas iglesias del Camino de Santiago presentan el ajedrezado que
recorre los muros y procede de la catedral de Jaca (1063).
El mejor referente románico en España es la Catedral románica de Santiago de Compostela (1075-
1211). Las catedrales de Zamora y Salamanca, del siglo XII, parecen de influencias bizantinas en sus
respectivos cimborrios. Los numerosos ejemplos del románico rural, presentan claros rasgos
andalusíes (bóveda de nervios cruzados, arcos entrelazados y modillones de rollo), a lo que habría
que añadir los edificios del románico mudéjar.
En Alemania destacan las catedrales de Worms y Spira, construidas entre los siglos XI y XII, con
fachada enmarcada con dos torres a la manera borgoñona.
En Italia, la arquitectura románica mantiene los elementos de la antigüedad clásica, como San
Ambrosio de Milán (S. XI y XII) y la catedral de Pisa (S: XII).
Aún más singular resulta el románico normando de Sicilia, con influencia islámica y bizantina.

Portada y claustro de San Pedro de Moissac

Ejemplo de arcos lombardos en San Michele Maggiore en Pavía.


Ajedrezado taqués en la catedral de Jaca.
7.2. La imagen románica
El carácter pedagógico de la imagen en la arquitectura románica esta supeditada a la “ley del
marco”, que no busca la belleza ni la perfección, sino la comunicación de mensajes y enseñanzas.
El concepto de la escultura como “Biblia de piedra” resulta acertado, aunque la imagen no se limita
a enseñanzas bíblicas o dogmáticas.
La escultura fue un medio de enseñanza social y político, tanto para enseñar la Historia Sagrada
como para imponer el trabajo en el campo a los siervos, para reclamar donativos a la Iglesia, obligar
a los alistamientos para luchar contra los musulmanes en las Cruzadas o para lanzar mensajes
moralizantes ante los excesos lúdicos y carnales.
Todo el templo sirvió de soporte donde fijar esos mensajes; no solo capiteles, pórticos y otras
partes, también los canecillos, representaban escenas con frecuencia de figuras humanas y
bestiales capaces de amonestar al pueblo para que se aleje del pecado.
Tímpano de Santa Fe de Conques (1120). Un Cristo rodeado por el Tetramorfos preside el Juicio
Final. A su derecha, los santos y bienaventurados aparecen en equilibrado orden. El infierno de su
izquierda presenta un panorama agitado y sobrecogedor, donde los pecadores reciben castigos
horrendos.
Otros ejemplos muy destacados de escultura románica los tenemos en:
San Pedro de Moissac, Francia (S. XI/XII), con su portada y claustro.
Catedral de S. Pedro de Jaca, Huesca (S XI) Primer tímpano románico esculpido.
Santo Domingo de Silos, Burgos (S. XII), con su genial claustro esculpido por dos maestros.
San Isidoro de león (S. XII) puertas meridionales, (puerta del Cordero y la del Perdón).
La pintura tuvo tanto desarrollo como la escultura, pero el paso del tiempo ha sido despiadado con
ella debido a que los muros se han enlucido, repintado o tapado con retablos. La mayor parte de la
escultura estaba policromada. Entre los restos pictóricos más destacados está el “Panteón de los
Reyes” de San Isidoro de León, también llamada la Capilla Sixtina del Románico.
Cataluña conserva numerosos ejemplos pictóricos, sobremanera en los Beatos.
Tímpano de la catedral de Jaca, Huesca

Puertas Meridionales de San


Isidoro de León (1125)

Claustro de Santo Domingo de Silos,


Burgos

Bajorrelieve de Wiligelmo: la Creación del hombre, de la mujer y el pecado


8. Hacia el arte gótico.
El último arte románico enlaza directamente con el gótico.
El Pórtico de la Gloria, realizado por el Maestro Mateo en 1180, anuncia ya la humanización del
arte gótico. El antiguo Cristo Juez se convierte aquí en un “Varón de dolores”, mientras profetas y
apóstoles de las jambas presentan rostros caracterizados y se independizan de las columnas.
Pero el verdadero nexo entre el románico y el gótico fue el arte cisterciense.
San Bernardo de Claraval: buscó la austeridad en la vida monástica. Abad y reformador monástico
francés, canonizado en 1174 (Castillo de Fontaines, Dijon, 1091 - Claraval, 1153). Procedente de una
familia noble, siguió desde muy joven su vocación religiosa. Ingresó en 1112 en la abadía
cisterciense de Cîteaux y muy pronto, en 1115, pasó a dirigir el nuevo monasterio de Clairvaux
(Claraval).
Criticó duramente los excesos decorativos del arte de su tiempo.
Las construcciones presentan una total desornamentación, al tiempo que la luz es el único
elemento para acercarse a Dios.
El arco apuntado, bóvedas de crucería ojival, permitieron abrir grandes ventanas y vidrieras.
La iglesia abacial de Silvacane en Francia o el monasterio de Poblet en España son algunos de los
monumentos que atestiguan la enorme difusión de este estilo en la transición hacia el gótico.

También podría gustarte