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I CONGRESO MUNDIAL DE EDUCACION

ANACRONISMO, CALIDAD Y NEOLIBERALISMO EDUCATIVO

Heriberto Rivera

En La Republica Bolivariana de Venezuela, se viene estructurando un marco teórico sobre una


nueva forma de entender la educación dentro de la dignidad, es decir un nuevo comenzar, de allí
que sus bases legales, conceptuales, axiológicas y antropológicas viene encaminadas para generar
el plan general para la acción pedagógica, lo cual no es entendido deliberadamente por quiénes
son los encargados de ser los agentes del accionar educativo.

El permanecer dentro del anacronismo educativo hace que los agentes del accionar educativo,
que “son los mediadores del aprendizaje del estudiante son los mismos que vienen actuando en
modelos educativos anteriores” (Ferrández,2008), persistan en un Currículo sumido en el
psicologismo conductista como teoría del aprendizaje, y el paradigma administrativista de la
educación, así como seguir anclado en el positivismo y determinismo del aprendizaje de la ciencia,
en una enseñanza anquilosada en la obsoleta división entre ciencias y humanidades,
manteniéndose dentro de los limites de una “teoría de la dependencia “a las caducas formas de
pensar y agotados procederes de hacer con la finalidad de obtener siempre el mismo resultado-
producto amoldado a los intereses solapados de formar seres “acríticos” desconocedores de la
realidad, o en todo caso apenas contemplativa de la misma, sin poder transformarla en referencia
a lo que Marcuse llama la “cultura de lo afirmativo”; es el mismo anacronismo educativo, presente
en las autoridades y planificadores educativos que también impide cambiar categóricamente el
actual modelo de la organización del trabajo docente el cual constituye una camisa de fuerza que
estruja las posibilidades para avanzar en función de obtener una calidad/dignidad educativa.

Otros elementos relevantes al hablar de calidad/dignidad educativa, es el referente a los


indicadores, que serían los guías para el seguimiento del proceso; ante esto todavía se continúa
con los anacrónicos indicadores de producto (todo lo observable, todo lo medible) en términos
de eficacia y eficiencia, ante los cambios planteados se hace imprescindible tomar en
consideración los indicadores de contexto, de proceso, porque el proceso de lo cotidiano es
fluctuante y cambiante donde interviene diferentes variables a considerar; allí esta influyendo el
contexto social, la aspiración del estudiante y del docente, la ansiedad por lograr lo mejor. No
podemos hablar de uniformidad, pues somos diferentes y según las posibilidades se pueden
acercar a lo óptimo y progresivamente alcanzar el máximo previsto.

El problema educativo involucra a toda la sociedad, de una u otra forma, y no sólo a los
educadores, precisamente debido a su importancia y trascendencia sociales. Quizás, por eso, sólo
pueda ser resuelta mediante una nueva visión -ya naciente- del mundo, lo cual exige llevar a cabo
cambios profundos en los hábitos y esquemas mentales y sociales de la vida diaria, así como la
adquisición de unos principios y verdades lo más acordes posible con la auténtica naturaleza del
ser humano, sin olvidar que todos como corresponsables de la educación estamos en la obligación
de contribuir con la formación integral de los ciudadanos.

Si hablamos de calidad educativa tenemos que necesariamente vincularla con la dignidad


educativa, pues el concepto de calidad en abstracto es un concepto neoliberal y la educación no es
un mercado de allí la posición planteada por el profesor Ferrández Arenaz Adalberto, quien
refiere con argumentos claros y precisos que «La copia de las modalidades de logro de la calidad
desde lo que hacen las empresas productivas de bienes para el consumo a lo que han de hacer las
instituciones educativas es impropia e inviable, a todas luces», así como también es cierto generar
escenarios que permitan superar las contradicciones al respecto entre la calidad, lo social y lo
individual al decir que «La educación tiene que dar salida a esta aporía que nace del antinomia
entre calidad, bajo la perspectiva de lo social, y calidad desde el punto de mira de lo individual».

Una educación digna se opone a la lógica mercantil, a la competencia, al ánimo de lucro, y en su


lugar reivindica una formación integral para la vida y no sólo para el trabajo, recupera el sentido
crítico e histórico de las acciones humanas, promueve valores de solidaridad, justicia e igualdad.

Es necesario estar alertas antes las trampas de una calidad a secas, por lo que se plantea tomar
conciencia del origen sociocultural del concepto el cual es una condición necesaria para construir
significados alternos al término de calidad y poder darle otros sentidos a su práctica, además de
tener presente el papel de la pedagogía critica en la reflexión y acción para superar el anacronismo
escolar.

No esta demás tener presente, que en el mundo de los negocios la nombrada calidad se define
desde la óptica de satisfacción del cliente o de los consumidores; en el campo de la educación
debe definirse de los fines que persigue, los cuales están planteados de forma clara , taxativa en el
artículo 15 de la Ley Orgánica de Educación.

heristo50@gmail.com

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