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El Amor: Una De-Subjetivación del Sí Mismo

desde la Perspectiva de Emmanuel Lévinas

Luz María Lozano Suárez*

RESUMEN

Para Lévinas el otro es lo exterior, lo extranjero, libre por excelencia. No se puede hacer coincidir
al otro con la representación que de él tenemos desde nuestra subjetividad, pues la relación con el
otro no es de asimilación, no es un Alter Ego. El amor para Lévinas, es un movimiento que va en
una dirección contraria a la de identificación. El amoroso tiene la ilusión de que el otro es único y
en lugar de superar la soledad, el amor la exacerba. Nada del imaginario que se puede tener sobre
el otro es eso que el otro es, el Otro es incognoscible, es siempre misterio. Esta exterioridad incom-
prensible del otro nunca es superable. Ir hacia el reencuentro del otro es siempre una aventura, un
golpe de lo inesperado, un riesgo. Este movimiento demanda salir de la propia subjetividad, una
desindividuación, una de-subjetivación de sí mismo, liberándose de sí para ir al reencuentro del
otro, responder a su llamado, que exige desprenderse del sí mismo para ocuparse del Otro, de su
sufrimiento, de su muerte. El ser responsable es la concepción del sujeto ético levinasiano: ningún
poder y ningún saber se ejerce sobre el otro.

Palabras clave
Subjetividad, Alteridad, Amor, Ética, Responsabilidad.

ABSTRACT

For Lévinas the other is the exterior, the foreign, free by excellence. You cannot match the other
with the representation that we have of him from our subjectivity, since the relationship with the
other is not assimilation, is not an Alter Ego. Love for Lévinas, is a movement that is going in a
direction contrary to the identification. The loving has the illusion that the other is unique and rather
than overcome loneliness, love exacerbates it. None of the imagery that you can have on the other
is that the other is, the other is unknowable, and it is always a mystery. This incomprehensible ex-
teriority of the other is never overcome. Go to the reunion of the other is always an adventure, a hit
of the unexpected, a risk. This movement claims to take care of the other, his suffering, his death.
This movement demand out of own subjectivity, a desindividuacion a desubjectivation, freeing him
to go to the reunion of the other, responding to his call, which requires to get rid of itself to deal
with the other, his suffering, his death. Been responsible is the conception of the levinasian ethical
subject: no knowledge and no power is exercised on the other.

Keywords
Subjectivity, Alterity, Love, Ethics, Responsibility.

Recibido: 29 de septiembre de 2014 Aceptado: 25 de noviembre de 2014


* lumalosu@gmail.com Universidad del Atlántico (Colombia).

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La temática de este trabajo está en- Retomando la crítica dirigida al idea-


caminada a analizar la concepción de lismo, Lévinas reprocha el haberle
subjetividad y alteridad articulada con dado la primacía al pensamiento so-
la idea de responsabilidad en la ética bre el ser, concibiendo al sujeto como
de Emmanuel Lévinas, puesto que, a pura conciencia. A esta queja clásica
través de este análisis podremos lle- se adjunta un argumento original: la
gar al eje central de la noción, signifi- puesta en marcha del carácter autár-
cado y sentido del amor en el filósofo quico dada a la subjetividad (Hansel,
lituano.
2006). Lévinas cuestiona la posición
autárquica del Yo, que por sí solo ga-
Lévinas realiza una negación de la
rantiza la actividad libre del pensa-
subjetividad moderna, ya que esta
implica la idea de interioridad, en- miento. Hansel (2006) nos dice que
tendida como conciencia, en la que lo la problemática en Lévinas es la ob-
otro –la exterioridad– es traído como jeción al idealismo. ¿Cómo puede el
representación de esta. El sujeto cons- sujeto conocer el objeto? Adoptando
truye en su interioridad un saber que una posición soberana, la subjetividad
le otorga poder sobre la naturaleza y se cierra entonces sobre sí misma, re-
los otros hombres. La subjetividad ducida a buscar desde el interior los
moderna reduce al otro a la mismi- indicios de correspondencia con el
dad, excluyéndolo, y, así, limitando ser. Lo que encuentra en ella, no son
la alteridad. Lévinas hace una crítica los objetos mismos sino sus ideas o
a la soberanía del sujeto para abrir contenidos de pensamiento. Esta es
paso a la alteridad, a lo múltiple y así “una negación del sujeto performa-
construir una nueva idea de sujeto. tivo que, siguiendo la crítica de los
Es una transición de la interioridad a postmodernos será la crítica a un su-
la exterioridad. Y es esta inclinación jeto derivado del cogito cartesiano”
la que le permite hablar de un sujeto (Dussel, 1998, p. 515).
privado de su soberanía y responsa-
ble del otro. Según Schnell (2010), el
Es sobre la crítica a la identifica-
aporte fundamental de la subjetividad
ción del Yo y lo Mismo el cimiento
levinasiana consiste en la manera en
la que la pluralidad es concebible. La de la construcción de la ética de Lé-
subjetividad deja de ser universal por- vinas, pues el Yo y lo Mismo serían
que implicaría una no-individualidad simultáneos. Para Schnell (2010) el
y no sería posible la alteridad. La sí como es concebido por Lévinas es
propuesta ética de Lévinas irá trans- al mismo tiempo el yo que se instau-
formando la concepción del sujeto ra en una felicidad egoísta, pero sin
moderno hasta alcanzar otro tipo de otro. El yo, visto de esta manera, es
subjetividad deseada. Lévinas conci- inocentemente egoísta y solo. Según
be una subjetividad plural, en la que Lévinas (1972) cuando el sujeto gira
no sería posible una subjetividad uni- alrededor de sí mismo, siguiendo la
versal (Schnell, 2010). fórmula estoica del Opun, es un su-

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jeto que se define por el cuidado de bilidad es la estructura esencial pri-


sí y en quien la felicidad es comple- mera, fundamental de la subjetividad.
tada por ese sí mismo. Lévinas opone La subjetividad no sería entonces un
a este egoísmo el deseo del otro. Para para-sí. La subjetividad es un para-
Lévinas ese otro no es ni mi enemigo otro. El yo pierde su soberanía que
(como lo es en Hobbes y Hegel), ni mi coincidía con el sí mismo, su identi-
complemento como en Platón que se ficación o consciencia. Delante de la
constituye porque una cosa faltaría a exigencia del otro, el yo se expulsa
la sustancia de cada individuo. del reposo de la identificación. Ex-
presa Zygmunt Bauman refiriéndose
La filosofía tradicional nos ha habi- a Lévinas:
tuado a la puntualidad del yo siempre
como sí mismo, reflexionando sobre Al encuentro moral de los dos,
sí mismo. Esta sería una interioridad tanto yo como el otro llegamos
esencial. La cuestión o problema para desvestidos de atuendos sociales,
Lévinas es la de saber si esta interio- despojados de estatus, de distin-
ridad es la estructura última de lo es- ciones sociales e identidades im-
piritual. El rostro no es lo visto, no es puestas o socialmente tramadas,
un objeto. El aparecer del otro conser- de posiciones o roles. No somos
va una exterioridad que es al mismo ni ricos ni pobres, ni superiores
tiempo un llamado o un imperativo de ni inferiores, ni poderosos o des-
responsabilidad. Para Lévinas (1972) poseídos. No se aplican estas ca-
la presencia del rostro entonces signi- lificaciones a los miembros de la
fica un orden irrecusable –una obliga- pareja moral. Lo que lleguen a ser
ción– que deja de lado la disponibi- surgirá en y gracias a su condición
lidad de la conciencia. La conciencia de ser dos (Bauman, 2008, p. 43).
es problematizada por el rostro. Lo
absolutamente otro, sin embargo, no Todo signo de complacencia de sí
se refleja en la conciencia. La llega- mismo pierde la condición ética. Es
da del otro consiste en transformar el por ello que se puede hablar de de-
egoísmo del yo. El rostro se impone subjetivación, equivalente a desindi-
al yo y no puede ser sordo a su llama- viduación.
do, ni olvidarlo. Pues se es ya en ese
instante responsable de la miseria del Se manifiesta en el límite del ser y
otro. La consciencia pierde su lugar. del no ser, como un dulce calor en
que el ser se disipa en irradiación,
En Lévinas por lo tanto, la negación desindividuándose y aliviándose
del sujeto puede ser concebida como de su propio ser, ya evanescencia
ética. La razón de la negación va en- y pasmo, huida a sí en el mismo
caminada a la crítica del egoísmo que seno de su manifestación. Y en
concierne a todo sujeto. La responsa- esta huida, el Otro es Otro, ajeno

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al mundo, demasiado basto e hi- toma y las posee, a la dominación de


riente para él (Lévinas, 2012). los otros seres o a la confirmación del
Yo. Este es el principio de la subjetivi-
La de-subjetivación o desindividua- dad. Esta es la soberanía del ser. Para
ción es un movimiento contrario a la Lévinas esta ontología se interrumpe
naturaleza, entendido como la manera o puede interrumpirse. En la visión
en que afirmamos nuestra subjetivi- desarrollada por Lévinas, la emoción
dad. “Con lo humano existe para el humana y su espiritualidad comienza
hombre la posibilidad de pensar, de en el Para-el Otro, en el sentirse afec-
comprometerse, de ocuparse del otro tado por el otro (Poirié, 1987).
antes de perseguir la persistencia en
su propio ser” (Bauman, 2008, p. 23). La responsabilidad no es un atributo
A esto Lévinas lo establece como la de la subjetividad. La subjetividad
ruptura del orden de la naturaleza. para Lévinas no es un Para-sí, sino
que es inicialmente un Para-otro. La
proximidad del Otro que es presentada
Como lo explica Misrahi (1994), la
por Lévinas no es simplemente próxi-
crítica de Lévinas a la filosofía occi-
mo en el espacio, o próximo como un
dental es a la ontología que reduce el
pariente, sino que la proximidad del
Otro al mismo. Lévinas hace reposar
otro se fundamenta en cuanto yo soy
su ética sobre una pasividad del su-
responsable de él. Es una relación de
jeto. Un olvido de sí. La teoría de la sujeto a sujeto –intersubjetividad–. La
subjetividad de Lévinas es contraria relación interhumana es la condición
a la posesión y al dominio (de sí, del primera para el sentido de la filosofía
mundo y del otro). La subjetividad propuesta por Lévinas. El rostro es el
es la renuncia: humildad, discreción, inicio de la inteligibilidad. El otro no
perdón de las ofensas. En definitiva es igual a mí, el otro es incognosci-
una pasividad total. ble, inabarcable por la mirada o por
las palabras. La manera en la que el
La subjetividad no actúa, no toma en- otro es un extranjero, Lévinas la llama
tre los posibles. El secreto que viola rostro –visage–, pero hay que enten-
no lo informa como una experiencia. der este término tal y como Lévinas
“Trastorna la relación del yo consigo nos invita a hacerlo, de una manera
y con el no-yo. Un no-yo amorfo lleva radicalmente diferente y nueva. Lévi-
al yo hacia su porvenir absoluto en el nas da un sentido completamente nue-
que se evade y pierde su posición de vo a las palabras deseo, rostro, Otro
sujeto” (Lévinas, 2012, p. 269). para ofrecer al pensamiento ético los
fundamentos de un futuro. La mane-
Para Lévinas, estamos habituados a ra como se presente el Otro, dejando
una filosofía donde el espíritu equiva- atrás la idea del otro que había en mí,
le a saber, es decir a una mirada que es llamado el rostro (le visage) según
abarca las cosas, a la mano que las Lévinas.

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Ahora bien, podemos observar cómo Más adelante en Totalidad e Infinito


en Lévinas la idea del amor va bro- Lévinas expresa que “lo voluptuoso
tando de esta manera de acercarse a de la voluptuosidad no es la libertad
lo otro –la exterioridad– como abso- domada, objetivada y cosificada del
lutamente diferente y entonces inde- otro, sino su libertad sin domeñar, que
terminado. para nada deseo yo objetivada” (Lévi-
nas, 2012, p. 301). Obviamente aquí
El amor no se reduce a un cono- hace referencia a lo que sería para el
cimiento mezclado con elementos filósofo lituano la naturaleza huma-
afectivos que le abran un plano na que busca poseer al otro, hacerlo
de ser imprevisto. No coge nada, suyo. Si existe algo de humanidad es
no termina en un concepto, no ir contra su propia naturaleza. Es un
termina, no tiene la estructura esfuerzo que se hace incomprensible
sujeto-objeto, ni la estructura yo- al sí mismo del ser. Por eso es una de-
tú. El eros no se cumple como un subjetivación o desindividuación si-
sujeto que fija un objeto, ni como guiendo la idea de crítica a lo Mismo
una proyección hacia un posible. esbozada anteriormente.
Su movimiento consiste en ir más
allá de lo posible (Lévinas, 2012, La posesión de sí se convierte en la
p. 295). carga y la obstrucción de sí por sí
mismo. El sujeto se impone a él mis-
Es siempre la moralidad antepuesta a mo, se arrastra como posesión, a sí
cualquier tipo de relación humana en mismo… el eros libera de esta carga,
la que se antepone la bondad, entendi- detiene el regreso del yo a sí mismo
da al mismo tiempo como responsabi- (Lévinas, 2012, p. 307).
lidad y capacidad de dar todo el ser a
la humanidad de cada rostro. Para Lévinas es posible querer de otro
modo, es posible desear lo otro como
Ser-para-el-otro no debe sugerir absolutamente otro. Según Lévinas,
finalidad alguna y no implica la la manera del bien es la relación entre
posición previa ni la valoración absolutos que se absuelven de la rela-
de no sé qué valor. Ser para el ción. Son seres que se relacionan sin
otro es ser bueno. Por cierto, el dejar de ser absolutos.
concepto del Otro no tiene ningún
contenido que sea nuevo respec- En efecto, en el orden erótico, el
to del concepto de un yo, sino mi sujeto se ha abierto en la medida
bondad. El hecho de que, al exis- en que ha dado lugar a su propia
tir para el otro, exista yo de otro de-subjetivación, en que se ha en-
modo que existiendo para mí, es tregado a aquello que no compren-
la moralidad misma (Lévinas, de ni puede poseer, sin embargo,
2012, p. 296). sigue siendo un sujeto, pero un

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sujeto transformado, agrietado, como sujeto para el otro, es decir, un


un sujeto que existe más allá del sujeto moral. Conocemos la frase de
ser (Pinardi, 2014, p. 114). Lévinas “La ética no es una rama de
la filosofía, sino la filosofía primera”.
Bien es sabida la crítica de Lévinas Es el nacimiento de un sujeto, pero de
hacia Martin Buber porque la relación un sujeto sometido a otro, un sujeto
interhumana no es una relación simé- destituido, débil. Por lo tanto, la re-
trica, recíproca. Para Lévinas (1979) lación intersubjetiva es una relación
en Le temps et l’autre nos hace notar disimétrica. Para Lévinas (1982), se
que el fracaso de la comunicación en es responsable del otro sin esperar
el amor constituye algo positivo en reciprocidad. En la medida en que la
una relación. La ausencia del otro es relación con el otro no es recíproca,
precisamente la presencia como otro. en que somos sujetos a los otros, se es
Encontramos la misma afirmación en sujeto en ese sentido.
De l’existence à l’existant en Lévinas
(1981). La ausencia del otro es pre- Lévinas recuerda siempre la frase de
cisamente su presencia como otro. El Dostoievski: “Somos todos culpables
otro es el próximo, pero esta proximi- de todo y de todos, delante de todos, y,
dad no es una etapa de la fusión. Lé- yo más que los otros”. Esto nos habla
vinas explica que en la reciprocidad de una responsabilidad total, que res-
de las relaciones –característica de ponde por todos los otros, incluso de
la civilización– la asimetría de la re- la responsabilidad que no es mía. El
lación intersubjetiva se olvida. En la Yo tiene una responsabilidad mayor
reciprocidad de la civilización, en el que todos los otros. La responsabili-
reino de los fines en el que cada uno dad que se tiene por el otro es un amor
es al mismo tiempo fin y medio es una de caridad, amor en el que la instancia
idea de fraternidad, es un resultado y ética domina sobre la instancia pa-
no el punto de partida del eros. sional. La subjetividad es una subje-
tividad que de entrada está impuesta.
Por el contrario en la relación con el La heteronomía es más fuerte que la
otro lo que se afirma es la asimetría. autonomía, pero para Lévinas dicha
Poco importa lo que mi prójimo es heteronomía no es esclavitud ni servi-
frente a mí. Lo realmente importante lismo. Es la pasividad, la acogida, la
es mi responsabilidad ante él. En rea- obligación con respecto al otro; este
lidad es la asimetría de la intersubje- es siempre el primero. La cuestión de
tividad. El único valor absoluto es la la soberanía del sujeto pasa también a
posibilidad humana de dar una priori- un segundo plano.
dad al otro por delante del mí mismo.
Antes de que el sujeto sea constitui- Lévinas propone un amor real por el
do, sea una conciencia de libertad, otro en el que ningún poder y ningún
el estatus del sujeto debe asumirse saber se ejercen, en el que el otro es

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amado en su alteridad, su invisibi- no se puede exigir del otro una com-


lidad, su calidad de extranjero. Esta pensación. Pareciera así que el otro es
propuesta de Lévinas es la de una éti- más importante que el Yo. El otro es
ca que acaba la posibilidad de conce- otro. Esto es lo primero y lo último de
bir la existencia basada en relaciones Lévinas. Alrededor de esta afirmación
de poder (Foucault). El amor sería así, se edifica su filosofía que es la sabidu-
desde la perspectiva de Lévinas una ría del amor al servicio del amor. Para
resistencia al poder. Cuando tratamos Lévinas si la filosofía quiere com-
de conocer al otro, ya deja de ser otre- prender la humanidad debería entrar
dad. Amar en este sentido, excluye el al servicio de ese misterio que es el
deseo de servirse del otro. Recorde- Otro, ese milagro del amor. Es la ge-
mos que Lévinas nos dice que si se nerosidad de lo mismo para el otro y
puede poseer, comprender y conocer una ingratitud del otro por el mismo.
al otro, ya no sería más otro. Poseer, La gratitud sería el retorno del movi-
conocer, comprender son sinónimos miento a su origen. Dice Lévinas que
de poder (Lévinas, 1979). es un salir de sí, ocuparse del otro, de
su sufrimiento de su muerte antes que
El amor difiere entonces de la pose- ocuparse de su propia muerte.
sión y del poder porque es de esta
manera como se puede admitir una El amor para Lévinas es la experien-
comunicación en el eros. No puede cia donde el Otro, que nos es extran-
haber lucha, ni fusión, ni conocimien- jero e indiferente, no pertenece al or-
to. La relación con el otro es por el den de nuestros intereses ni al orden
contrario la ausencia del otro. Yo no de nuestras afecciones, sin embargo
puedo vivir en la indiferente certeza nos mira. Su alteridad nos concierne.
del Yo, la obligación es la de respon- Relación de otro orden al del conoci-
der por el otro, soy responsable (cul- miento, donde el objeto es investido
pable) de las faltas que el otro puede por el saber. El otro puede ser conce-
cometer o de las ofensas que él pue- bido sin la relación de conocimiento.
de sufrir. Sustituir al otro, una susti- Situado en una relación ética, el otro
tución que no significa simplemente hombre permanece otro. Esta es pre-
tomar su lugar. Para Lévinas es ser cisamente la extranjería del otro. Su
responsable del asesino como de la carácter extranjero es lo que nos liga a
víctima, ser responsable incluso de su una relación ética y por ende al amor.
propio verdugo. Esto es sacrificarse
sin heroísmo ni vanidad. Es ser ver- Lo más importante es la noción de
daderamente para el otro el sentido de responsabilidad precediendo de la
la fraternidad. noción de una iniciativa culpable.
Culpabilidad como si yo tuviera re-
Lo dado al otro es sin reciprocidad, lación con el Otro antes de conocerle

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en un pasado que jamás tuvo lugar. El otro es lo exterior. En una palabra


En definitiva, la ausencia del otro en levinasiana, el otro es el misterio. Por
el amor es precisamente su presencia lo tanto, el misterio es la alteridad.
como otro, nos dice Lévinas. Cuando
se habla del amor, acostumbramos a Lévinas (1979) piensa que la rela-
referirnos a la simetría, a un estilo de ción erótica es como el misterio de la
vida común que haría de nuestra vida muerte, expuesta esta relación muy
apacible, pues es como un reafirmar- diferente a la del platonismo. Solo un
nos en lo que somos. Se habla de una ser que llega al estremecimiento de la
completitud, el otro es eso que falta- soledad por medio del sufrimiento y
ba, la otra mitad. Hemos observado de la relación con la muerte se puede
que para Lévinas es el movimiento encontrar que la relación con el otro
contrario, es la no-fusión. es posible. La muerte es lo incognos-
cible. Ya nos lo diría Montaigne, que
El mito de Aristófanes, en El banque- la condición humana es condición de
te de Platón, en el que el amor reúne ignorancia porque ninguno sabrá cuál
las dos mitades de un ser único, inter- es el significado de la muerte (Frie-
preta la aventura como un regreso a drich, 1968). De esta manera no hay
sí. El disfrute justifica esta interpreta- un conocimiento del otro. El sujeto
ción: pone de relieve la ambigüedad no puede dominar la muerte, no pue-
de un acontecimiento que se sitúa en de anticiparla. Así, como la muerte no
el límite de la inmanencia y la tras- podremos anticipar eso que el otro es.
cendencia. Este deseo –movimiento
que se realiza incesantemente, movi- A menos que la subjetividad pue-
miento sin final hacia un futuro que da no solamente aceptar callarse,
nunca es lo bastante futuro– se quie- sublevada por la violencia de la
bra y se satisface como la más egoísta razón que reduce la apología al
y cruel de las necesidades (Lévinas, silencio, sino que pueda renunciar
2012, p. 289). desde sí misma a sí misma, renun-
ciar en ella sin violencia, detener
Esto nos lleva la crítica al egoísmo, la por sí misma la apología, lo que
excelencia de lo múltiple, que eviden- no sería ni un suicidio ni una re-
temente es pensada como la degrada- signación, sino el amor (Lévinas,
ción de lo uno. Para los occidentales 2012, p. 264).
según Lévinas lo esencial es la uni-
dad, la fusión. Se dice que el amor Referencias
es la fusión, que triunfa en la fusión. Bauman, Z. (2008). Lévinas y
Cada ser es único, cualquier humano Lǿgstrup en el mundo globalizado
es único. En Lévinas encontramos por de consumidores. En A. Martos (ed.),
el contrario que la relación con el otro Emmanuel Lévinas, la filosofía como
no es un idilio ni una armoniosa co- ética (pp. 41-60). Valencia: Universi-
munión en el que el otro se me parece. tat de Valencia.

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