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Ministerio de Educación -Van Leer

Programa de Prevención de la Violencia en Niños

CONSTRUCCIÓN DEL CLIMA SOCIOEMOCIONAL POSITIVO


EN LA ESCUELA
Hugo Montes de Oca, César Vigo y Mariela Corrales

Recuerdas la escuela cuando eras niña o niño, ¿Cómo te gustaba que te elogien por algo que
hacías con esfuerzo?, ¿Cómo te resentías por una frase negativa o humillante? En la escuela,
los niños a través de la interacción social con los coetáneos y la profesora o maestro,
desarrollan sus capacidades, actitudes y valores.

Si los niños son aceptados y valorados aprenden a confiar en sí mismos, si les dan la
oportunidad de trabajar cooperativamente y aportar lo que mejor saben y pueden aprenden a
participar con respeto, tolerancia e iniciativa, si les dan actividades novedosas, variadas y
desafiantes para sus capacidades aprenden a disfrutar y desarrollar competencias.

La forma en que la profesora se comunica con los niños y niñas, la manera en que los hace
trabajar en grupos heterogéneos y atiende sus necesidades emocionales y cognitivas, los
procedimientos que utiliza para mantenerlos motivados hacia el aprendizaje o para fomentar la
disciplina positiva, constituyen su estilo de liderazgo.

Este estilo, puede variar desde el autocrático hasta el democrático. En el primero, la profesora
decide, los niños obedecen; la profesora hace, los niños observan. En el segundo, la profesora
y los niños deciden juntos, pero ellos son los principales “hacedores”.

Liderazgo democrático

Es la capacidad de tomar decisiones teniendo en cuenta las necesidades, preferencias y


expectativas de los niños o padres: formular actividades, seleccionar materiales, organizar
grupos de trabajo.

Importancia

El liderazgo democrático es importante porque posibilita:


Crear un ambiente de libertad, igualdad de oportunidades y respeto y tolerancia a
las diferencias: de edad, sexo, religión, lengua.
Facilitar la participación de los niños en las actividades de aprendizaje y juegos.
Involucrar a los niños y padres en la resolución de problemas y realización de
proyectos de la escuela.

La profesora como líder

Algunos preguntan si la profesora es, o no, una líder. La respuesta es sí, porque ella:
- Es la persona de confianza de los padres, por eso ellos le encargan la responsabilidad de
atender a sus hijos pequeños.
- Es, en muchos casos, vista por los niños como modelo de conducta a seguir.
- Ella los guía y orienta, atiende sus necesidades e intereses.

La profesora que actúa como líder democrática tiene la capacidad de influir en los niños,
padres y comunidad no porque se siente superior a ellos, por ejemplo por tener mayor nivel de
escolaridad, sino por que se reconoce como una persona con dignidad como ellos: pertenece a
la misma ciudad o comunidad y/o cultura, habla la misma lengua, tiene aspiraciones.

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La profesora como líder democrática tiene como principal herramienta la persuasión, no el
castigo. Ella educa a través de la palabra, pero principalmente del ejemplo.

Para que la maestra pueda actuar efectivamente como líder democrática


requiere:
Estar consciente de sus propias conductas y creer en sí misma.
Tener una visión positiva del niño y de sus posibilidades de desarrollo. De
allí que respeta su libertad y promueve su participación.
Sentir amor por los niños y pasión por ayudarlos a crecer.
Confiar en ellos y en su futuro
Comunicarse empáticamente con los niños y padres.
Promover el trabajo en grupos como una manera de hacer participar a los
niños en la toma de decisiones y ejecución cooperativa de actividades.

Manejo democrático de la disciplina

Desde niña escuchaste la palabra disciplina entendida como control de conducta y castigo a los
que no obedecen. Aprendiste que la mejor disciplina es aquella en que los niños se mantienen
callados e inmóviles.

Hay situaciones en que el silencio es necesario, pero hay otras donde la alegría, el humor o el
juego resultan más pertinentes. Lo importante es que la animadora y los niños actúen de
acuerdo a dicha situación: si uno habla, se espera que los demás escuchen; si hay una hora de
ingreso, es deseable que los niños lleguen puntualmente; si hay un momento de juego, es
pertinente que todos salten, griten, corran, etc.

¿Cómo se relacionan los niños contigo y entre sí, en tu escuela?. ¿Tienes dificultades para
manejar la disciplina? ¿A veces quisieras gritar a los niños? No te preocupes, eso sucede a la
mayoría de personas.

Existen diferentes maneras para encausar el comportamiento de los niños, según el estilo de
liderazgo que se practica:
Estilos de liderazgo
Estilo anárquico: Los niños hacen todo lo que quieren sin considerar los derechos o deseos de
los demás, reina el caos. La animadora no ejerce la autoridad.
Estilo autoritario: Los niños obedecen por temor, no por respeto. Cuando está la animadora
cumplen las reglas, pero cuando están solos actúan sin control. El recurso que usa la
animadora es el castigo físico o verbal: gritos y palabras humillantes.
Estilo democrático: Los niños actúan en forma libre, pero respetando reglas establecidas por
consenso. La animadora se relaciona con ellos amistosamente, pero poniendo límites a su
conducta.
El manejo democrático de la disciplina es más eficaz porque promueve la autodisciplina, es
decir, la capacidad de actuar adecuadamente por decisión propia. En este caso el control
es personal y del grupo, quien puede premiar o sancionar.

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¿Qué necesita la profesora para el manejo democrático de la disciplina?

- Saber que los niños se comportan de una u otra manera según el clima de la escuela. En
forma adecuada cuando realiza actividades que le interesan; de manera inadecuada
cuando realiza actividades repetitivas, que le aburren o que están por encima de sus
capacidades.
- Observar a cada niño o niña para identificar en qué situaciones se comporta de manera
apropiada y cuáles en forma inadecuada.
- Saber que las conductas adecuadas e inadecuadas de los niños pueden depender de las
relaciones que estableces con ellos y de las relaciones que se establecen entre ellos
- Reconocer que los niños son capaces de autogobernarse, participar activamente en la
estructuración de normas de conducta que regirán la vida del grupo, y otorgar premios y
sanciones cuando sea oportuno.
- Serenidad para reaccionar ante las conductas inadecuadas de los niños, pensando que
sus respuestas tienen consecuencias positivas o negativas para ellos.

Indicadores de liderazgo democrático de la profesora

- Pide a los niños/as expresen sus opiniones utilizando distintos medios: dibujo, títeres,
juegos de roles, trabajo en grupos, asamblea.
- Toma acuerdos con los niños y padres, por consenso (todos aceptan lo que el grupo
decide).
- Toma en cuenta las iniciativas de los niños y padres, para realizar las actividades según
sus preferencias.
- Invita a los niños tímidos a expresar sus opiniones, ayudándoles a explicar sus ideas, pero
sin forzarlos.
- Establece con los niños, normas consensuales para regular el comportamiento del grupo.
- Acuerda con los niños las consecuencias del cumplimiento o incumplimiento de las
normas: premios o sanciones, sin humillaciones ni castigos.
- Cumple y haces cumplir las normas acordadas con actitud amistosa, pero firme.
- Pide la participación de los niños en la corrección de las conductas inadecuadas de sus
compañeros, sin agredir.

Comunicarse, dialogar, discutir..., se construyen en la interacción social

Comunicarse es producir mensajes claros, sencillos, comprensibles para los niños y padres, y
estar atento a las conductas verbales y no verbales de ellos (gestos, expresión facial y
corporal) para interpretarlas y responderlas de manera adecuada y oportuna.

La profesora que mantiene una comunicación funcional con los niños puede entenderlos mejor
y, a su vez, hacerse entender por ellos. Puede persuadirlos para que realicen las actividades
de aprendizaje programadas y, en el curso de éstas, intercambiar información sobre las cosas y
las personas, al mismo tiempo que facilita dicho intercambio entre los niños, los padres y entre
ambos.

Las palabras comunican, los actos también

Desde tiempos antiguos se ha dicho que la mejor manera de educar es con el ejemplo. Como
existe una relación muy estrecha entre educación y comunicación, se puede decir que la mejor
manera que tiene el educador para comunicar algo es con sus actos, es decir, a través de su
conducta.

Son los actos de la profesora, y no sólo sus palabras, los que tienen mayores posibilidades de
influir en lo que piensan y sienten los niños y niñas, por ejemplo, sobre el sencillo hecho de
estar juntos en la escuela. Para ellos este lugar será más acogedor si al llegar a él diariamente
encuentran a una animadora alegre, entusiasta, afectuosa, receptiva de los requerimientos de

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los niños. Por el contrario, si la animadora se muestra apática, rutinaria, parca, tensa,
amargada es posible que la escuela no resulte atractiva.

Algunas conductas que indican comunicación apropiada de la profesora con los niños son:
- Escucha en silencio y mantiene contacto visual con el niño o niña, cuando éstos expresan
sus opiniones, comentarios o peticiones.
- Hace preguntas a los niños para iniciar la actividad, cuando no comprende un mensaje o
para ampliar un concepto, sobre todo a quienes no opinan.
- Se expresa utilizando un lenguaje comprensible para los niños o padres.

A los ojos de los niños tus conductas son modelos a imitar. Cuida tu forma de saludar, de
mirar, de contestar, de agradecer, de pedir disculpas, de escuchar, de responder, de
conversar, de proponer ideas, de acompañar la realización de las tareas, de enfrentar las
dificultades, de atender las necesidades del niño, de reaccionar ante sus emociones, de
manejar sus estados de ánimo, sus explosiones, de alentarlos frente a sus fracasos.

Cooperar, compartir, ayudar, ...

La capacidad de liderazgo de la animadora no sólo se manifiesta en su relación con los niños,


sino también con las demás animadoras, con la docente coordinadora, con los padres y
personas representativas de la comunidad.

La profesora cuyas actitudes y conductas favorecen el funcionamiento del grupo de animadoras


del que forma parte podría estar rebelando algunos rasgos de un estilo de liderazgo
democrático frente a los niños. El hecho de hacer cosas juntos, con otras personas, aportando
cada uno lo que más sabe o lo que más puede para alcanzar una meta común implica un cierto
grado de desprendimiento personal.

La profesora que sostiene una relación de respeto mutuo y cooperación con la docente
coordinadora, sobre la base de la realización de esfuerzos complementarios para beneficiar a
los niños y niñas también puede estar rebelando una forma positiva de liderazgo y
preparándose para una relación de mutuo respeto y cooperación con los niños y padres.

La profesora que se interesa por conocer los problemas de las familias, sobre todo de aquellos
que más afectan el crecimiento y desarrollo infantil, y fomenta acciones para su solución está
ejerciendo, a su vez, una forma positiva de liderazgo, que puede ganarle el aprecio y confianza
de la comunidad.
La cooperación es pilar de la convivencia humana y piedra angular de la organización

Estrategia
El liderazgo democrático de las profesoras se puede desarrollar:
a) Estimulando el desarrollo de un conjunto de otras capacidades en talleres: respeto y
tolerancia, autoconfianza, empatía, asertividad.
b) Capacitándolas en el manejo de técnicas lúdicas y de trabajo en grupos: títeres, juegos
de roles, asambleas.

Práctica cotidiana

Las profesoras pueden desarrollar su capacidad de liderazgo:


a. Trabajando democráticamente con el grupo funcional: participación de todas en la
programación de actividades educativas para niños y padres, participación de todas en los
talleres de autocapacitación, toma de acuerdos por consenso.
b. Ejercitando las capacidades de respeto y tolerancia, empatía, asertividad y autoconfianza
en las visitas a la escuela.

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