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FRAGMENTO: HAMLET

La historia comienza cuando el Rey Hamlet muere bajo circunstancias extrañas y su hijo, el Príncipe, se encuentra en
una profunda depresión. Su tío, Claudio ha ascendido al poder y ha contraído nupcias con Gertrudis, madre del
Príncipe. 
Al llegar la medianoche en el castillo El señor Horacio, un estudioso y Marcelo, un centinela se unen a la guardia
nocturna de Bernardo. Desde su puesto de vigilancia, Marcelo y Bernardo han observado dos veces a un misterioso
fantasma deambulando por esa parte. De repente el temible fantasma ingresa vestido con toda su armadura.
Atemorizados Horacio, Marcelo y Bernardo se dan cuenta que el espectro en armadura se parece mucho al recién
fallecido Rey Hamlet. Horacio le habla al espíritu, pero el fantasma permanece en silencio. 
Posteriormente, el fantasma vuelve a aparecer de repente con su armadura. Horacio le pide hablar mientras los
guardias intentan detenerlo. Cuando el gallo canta indicando la llegada del amanecer, el espíritu se retira
rápidamente. Horacio sospecha que el fantasma del rey rompa su silencio sólo ante el joven Hamlet. Resuelve
prontamente contarle al Príncipe Hamlet del fantasma errante de su padre. 
Hablando a su consejo reunido, el Rey Claudio lamenta la reciente muerte del Rey Hamlet, su hermano. Al mismo
tiempo, se entusiasmaba en su rápido matrimonio con la Reina Gertrudis, su cuñada que quedó viuda. 
El Rey Claudio llama al Príncipe Hamlet, refiriéndose cariñosamente a él como sobrino e hijo. El Rey Claudio y la
Reina Gertrudis están perplejos por la melancolía de Hamlet. En su opinión, el Príncipe Hamlet ha llorado lo
suficiente a su padre muerto. Aunque entristecido por la muerte de su padre, la mayor causa del sufrimiento del
Príncipe Hamlet es el matrimonio desleal de la Reina Gertrudis con Claudio. 
Horacio, Marcelo y Bernardo interrumpen los oscuros pensamientos de Hamlet. Hamlet le pregunta a Horacio que lo
trae a Dinamarca. Horacio le responde que vino para el funeral del Rey Hamlet. Transmitiendo los acontecimientos
de las últimas tres noches, Horacio le informa a Hamlet que el fantasma silencioso de su padre muerto ha sido visto
deambulando en el castillo. Hamlet decide unirse esta noche a observar y hablar él mismo con el intranquilo espíritu.
Laertes, con destino a París, se despide afectuosamente de su hermana Ofelia. Ofreciéndole algunos consejos de
hermano, le advierte a Ofelia mantener su castidad frenando las románticas intenciones del Príncipe Hamlet. Debido
a que Hamlet es un príncipe, él debe casarse con alguien de alto rango. Por lo tanto, no puede ser totalmente serio
en su amor por Ofelia. Polonio instruye a su hija tratar a Hamlet fríamente, desconfiar de sus votos de amor, y evitar
su compañía. Obedientemente, la casta Ofelia acepta. 
A la media noche, Hamlet, Horacio y Marcelo reanudan su observación del fantasma. De repente, aparece el espíritu
y sin aliento el joven Príncipe le ruega al fantasma que le revele que asunto le roba la paz al alma de su padre. El
fantasma le hace una señal al Príncipe Hamlet para que lo siga. Hamlet obedece, a pesar de las suplicas temerosas de
Horacio y de la inútil moderación de Marcelo. 

Ofelia acude presurosa al lado de su padre, asustada por el lujurioso y enloquecido comportamiento de Hamlet. Ella
le comunica que Hamlet, con la ropa floja, irrumpió en su habitación y la agarró por la muñeca. Polonio piensa que
Hamlet ha enloquecido producto de la lujuria y un amor no correspondido. Decidiendo comunicar el mal de Hamlet
por una pasión amorosa, Polonio lleva a Ofelia a ver al Rey Claudio. 
El Rey Claudio ha enviado apresuradamente por dos cortesanos y les da la bienvenida en su corte. Claudio espera
que éstos, descubran la causa de la reciente locura de Hamlet. Polonio informa que el rechazo de Ofelia ante el
deseo de Hamlet ha causado la locura del Príncipe. El presenta una poética carta de amor de Hamlet a Ofelia como
evidencia. Para probar más su teoría, Polonio sugiere que él y el Rey observen secretamente un encuentro arreglado
entre Hamlet y Ofelia.

Los dos cortesanos anteriores admiten ante el Rey Claudio que no ha podido detectar la causa de la locura de
Hamlet. Ellos extienden la invitación hecha por Hamlet a Claudio y Gertrudis para la actuación de esa noche. La
pareja real se siente aliviada de ver a Hamlet ocupado con un feliz pasatiempo. 
El príncipe Hamlet se aleja con la intención de acabar con su existencia, entonces se le ve decidido por los
pensamientos suicidas por problemas en la vida e incertidumbres sobre la muerte, mismos que son recitados: 
"'Ser o no ser, esa es la cuestión: 
Si es más noble al espíritu, sufrir 
golpes y dardos de la infame fortuna, 
o tomar las armas contra un mar de calamidades, 
y oponiéndose, acabar con ellas. Morir: dormir; 
no más; y decir que con un sueño acabamos 
con los padecimientos y los mil golpes naturales 
de los que la carne es heredera, es una consumación 
digna de ser deseada. Morir; dormir; 
dormir, quizás soñar. Ay ¡Qué difícil!, 
pues en el sueño de la muerte ¿qué sueños sobrevendrán 
cuando despojados de ataduras mortales 
encontremos la paz?'". 

El príncipe decide no morir en ese momento y continuar con su plan de venganza, por otra parte, Ofelia se lamenta
de que su querido Príncipe Hamlet se haya transformado en un bruto enloquecido. El Rey Claudio sospecha que
alguna angustia arraigada sea la causa del comportamiento alocado de Hamlet, y no su amor no correspondido por
Ofelia. Usando la excusa de que deben cobrarse algunos tributos atrasados, Claudio decide enviar al enloquecido
Príncipe en un reparador viaje a Inglaterra por mar. Polonio persiste en creer que el rechazo de Ofelia ha causado la
enfermedad del Príncipe. El sugiere al Rey Claudio que la Reina Gertrudis hable con su hijo sobre el asunto en
privado.

La obra describe el asesinato del Duque Gonzago en Viena. Un villano llamado Luciano vierte veneno en la oreja de
Gonzago y corteja a la duquesa que se quedó viuda. Horrorizado, el Rey Claudio interrumpe abruptamente la
representación y sale apresuradamente. Horacio y Hamlet están convencidos de la culpabilidad de Claudio en el
asesinato del Rey Hamlet. 
El cortesano le cuenta a Hamlet que el Rey Claudio está muy nervioso y que la Reina Gertrudis desea hablar con él en
privado. A instancias de Polonio, Hamlet finalmente acuerda visitar a su madre.

Afirmando que la locura de Hamlet es un peligro para el estado y su reinado, el Rey Claudio ordena a los dos
cortesanos acompañar a Hamlet en el viaje a Inglaterra. Polonio informa que va a espiar la visita de Hamlet a la Reina
Gertrudis ocultándose detrás de una cortina en su dormitorio. 
Atormentado por su conciencia culpable, el Rey Claudio intenta orar por el perdón. Sin embargo, debido a que aún
posee los frutos de su crimen, sabe que su arrepentimiento es insuficiente. Mientras el culpable Rey ora de rodillas,
Hamlet en silencio saca su espada para vengarse. Deteniéndose, Hamlet se da cuenta de que matar a Claudio en
medio de la confesión enviaría al desahogado Rey directamente al cielo. La venganza vendrá más tarde para Hamlet,
cuando el Rey Claudio esté ocupado en algún acto vil o libidinoso, y por lo tanto sea totalmente responsable de sus
pecados. 
Hamlet visita la recámara de la Reina Gertrudis y la asusta con sus fuertes recriminaciones. Espiando la discusión
detrás de la cortina el espía Polonio se preocupa por la seguridad de Gertrudis y pide ayuda. Confundiendo al espía
oculto con el Rey Claudio, Hamlet embiste con una estocada de su espada a través del telón y mata a Polonio.
Hamlet sigue reprendiendo a su vergonzosa madre por casarse con el vil hermano de su amado esposo. El fantasma
de pronto se le aparece a Hamlet. El fantasma del rey amonesta a Hamlet por apartar su venganza. 
La Reina Gertrudis está horrorizada por el loco comportamiento de Hamlet; pues el fantasma es invisible para ella,
Gertrudis cree que Hamlet conversa con el aire. Hamlet le encarga a su madre abstenerse de la cama incestuosa de
su tío. Él le revela a su madre su verdadero estado de cordura, y Gertrudis promete mantener en secreto a Claudio la
artificial y astuta locura de Hamlet. Conocedor de la orden de enviarlo a Inglaterra, el Príncipe Hamlet percibe una
trampa. El astuto príncipe lleva arrastrando el cadáver de Polonio a una habitación vecina y se despide de su madre
dándole las buenas noches. 

Claudio le ordena a Guillermo preparar a Hamlet inmediatamente para una rápida partida. Inglaterra recientemente
ha caído bajo el control de Dinamarca y debe rendir tributo al Rey Claudio. En cartas secretas escritas al Rey Inglés,
Claudio ordena a Inglaterra asesinar a Hamlet a su llegada. 
Según su acuerdo previo, el ejército del joven Fortinbrás, atraviesa pacíficamente Dinamarca en su camino a luchar
contra Polonia.
Polonio ha sido rápidamente enterrado sin la debida ceremonia. Su repentina muerte a manos de la espada de
Hamlet ha quebrado la cordura de Ofelia. La trastornada doncella entra, cantando como una loca.
Laertes vuelve hecho una furia de París. Él ataca el castillo con una multitud de seguidores, intentando derrocar al
Rey y vengar el asesinato de su padre. En su locura, Ofelia distribuye flores simbólicas al Rey, la Reina, y a su
hermano. El Rey Claudio insta a Laertes a calmarse. Una vez que conozca la verdad sobre el asesinato de Polonio,
Laertes verá que el Rey Claudio es inocente. . 
La espada de Hamlet carecerá de filo, para proteger a Laertes, mientras que la espada de Laertes estará filosa y
envenenada, para matar a Hamlet. Debido a que la muerte del Príncipe parecerá accidental, la Reina Gertrudis y
Dinamarca nunca sospecharán de asesinato. Claudio incluso propone un plan alternativo. Si el duelo arreglado
parece probable de fracasar, Claudio instará a Hamlet a beber de una copa con vino envenenado para refrescarse. 
La Reina Gertrudis irrumpe con la fuerte noticia de que Ofelia se ha ahogado. Ofelia cayó en la corriente del río
hundiéndose rápidamente. Todo el mundo llora, especialmente Laertes, quien ha perdido ahora a su padre y a su
hermana.

Mientras los sepultureros charlan, Hamlet y Horacio deambulan en el cementerio. Hamlet recoge un cráneo
desenterrado y se pregunta qué tipo de carácter tendría alguna vez. Hamlet pregunta a los sepultureros quien va a
ser enterrado, pero recibe enigmas en lugar de respuestas. El primer sepulturero excava la calavera de Yorick, el
antiguo bufón del Rey.
Hamlet mira el cráneo y lo recuerda con cariño. El cortejo fúnebre entra y se reúne en torno a la tumba. El sacerdote
se molesta con Laertes por insinuar que la muerte de Ofelia fue un suicidio. Hamlet se sorprendió al enterarse de
que la bella Ofelia es el cadáver a ser enterrado. Laertes salta a la tumba abierta para abrazar a su pobre hermana
por última vez. Para no ser superado en su amor y aflicción, Hamlet salta después de Laertes y empieza una lucha. El
Rey Claudio calma la rabia de Laertes recordándole su complot; ya se ha organizado la competencia de esgrima
arreglada y Hamlet va a morir. 
Hamlet le cuenta a Horacio de su traicionero viaje por mar a Inglaterra. Despertándose en la noche, Hamlet
deambulando por las oficinas del capitán encuentra una carta escrita por el Rey Claudio. Hamlet abrió la carta y
descubrió que era una orden en contra de su propia vida. El Rey Claudio había ordenado al Rey de Inglaterra hacer
que decapiten a Hamlet inmediatamente después de leer la orden. Actuando rápidamente, Hamlet falsifica una
nueva carta de Claudio. 
Días después, la competencia empieza con trompetas, tambores, espadas, vino, cojines y la multitud se congrega en
el escenario. Hamlet pide disculpas por equivocarse con Laertes en su locura, y Laertes superficialmente acepta su
arrepentimiento. Cuando empieza el duelo, el Rey Hamlet brinda con vino con Hamlet y secretamente prepara la
copa adulterada. Hamlet alcanza a Laertes con una estocada y Claudio, preocupado por el éxito de Hamlet, le ofrece
la copa envenenada. Hamlet se niega a beber. En lugar de ello, la Reina Gertrudis toma de la misma y bebe haciendo
un brindis por la buena fortuna de su hijo. Laertes hiere a Hamlet con la espada envenenada. En la refriega,
intercambian estocadas y Hamlet corta a Laertes con el arma envenenada. La Reina Gertrudis cae muerta por el vino
envenenado. En el tumulto, Laertes le confiesa a Hamlet que la espada, que hirió a ambos, contenía un veneno
mortal. Cogiendo el florete envenenado, Hamlet corta y mata al Rey Claudio. 
Laertes y Hamlet se perdonan mutuamente y luego Laertes muere. Con su último aliente, Hamlet invoca a Horacio
contar su historia. Una marcha a lo lejos se escucha y Hamlet sabe que el joven Fortinbrás viene marchando a través
de Dinamarca, en su viaje de regreso de Polonia. Debido a que toda la línea de descendencia real ha sido masacrada,
Hamlet utiliza su voz moribunda para apoyar a Fortinbrás como el próximo monarca elegido de Dinamarca.
Finalmente Hamlet muere. Los cadáveres reales son recogidos y Fortinbrás le otorga a Hamlet una honorable
procesión fúnebre de soldado. Un testigo de toda la tragedia, Horacio promete contar la historia de Hamlet al reino y
al mundo.