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TEOTERAPIA

Entrar en la presencia de Dios. Abrir el corazón al Señor. Despeja tu mente. Piensa


en el Señor. No pienses en donde estás, con quién estás. Sólo abre tu mente y tu
corazón a la presencia de Dios. Deja que el Señor entre en tu corazón. Deja que el
Señor toque tu pasado. Deja que el Señor esculque dentro de tu corazón. Sólo piensa
en él. Saca de tu mente todo recuerdo que en este momento te pueda distraer. Sólo
piensa en el Señor y dile “Dios mío, Dios mío, Dios mío”. Ábrele tu corazón y dile:
“Dios mío, Dios mío, Dios mío”. Déjalo, que el está entrando. Dile: “Señor, toca mi
corazón. Toca mi corazón y sáname. Sáname”.
“Señor, tú que conoces mi pasado. Sáname Señor” “Señor, tú más que nadie
conoces mi pasado, sáname Señor. Toma mi corazón. Yo te lo entrego y lo pongo
delante de ti Señor. Sáname. Sáname. Mi vida, mi cuerpo, mi mente, mi corazón
solamente te pertenecen a ti. Sáname Señor. Yo te lo pido Señor. Sáname”.
El está ahí. El está tocando mi cuerpo. El está tocando mi corazón y está sacando de
mi inconsciente todo dolor, todo resentimiento, todo daño. Él está ahí. El está en mi
corazón limpiando esos dolores, esos resentimientos. Solamente dile al Señor
“Sáname, sáname Señor. Te necesito. Toca mi corazón y límpiame Señor. Limpia
todo resentimiento que haya en él. Limpia todo odio, todo rencor que haya en mi
corazón hacia mi mamá, sáname Señor. Sana ese resentimiento y ese dolor que
tengo guardado en mi corazón, Señor, hacia mi madre. Sáname Señor. Sáname
Señor. Sana ese resentimiento Señor. Sácalo Señor.
Señor, si hay algún resentimiento o dolor que venga desde el momento de mi
concepción, sana Señor. De pronto porque llegué en el momento menos preciso a la
vida de mi madre, de pronto llegué de una forma que no era la indicada. Señor,
limpia ese dolor de mi corazón. Señor, yo te lo entrego porque, de pronto, este
resentimiento que viene a mi corazón, que está desde el momento de la concepción,
es lo que ha causado hoy en día tanto sufrimiento, tanta enfermedad, tanto
problema. Señor, si ahí está, si ese es el punto, sana Señor. Yo te pido que sanes,
que limpies mi corazón. Por eso te lo entrego y lo pongo delante de ti Señor. Yo
quiero Señor que me ayudes a perdonar a mi madre. Sáname Señor, sáname yo te lo
pido. Ayúdame a perdonar este dolor que siento hacia ella, ayúdame a sacar esa
herida que tengo Señor. Yo quiero perdonarla. Yo la perdono porque té eres un
Dios de perdón, tú eres un Dios de misericordia. Señor ayúdame a perdonarla.
Señor saca todo dolor que haya. Yo te pido que abras mi corazón en este momento y
me sanes y me ayudes a perdonar a mi madre. Yo la perdono. Yo la perdono en tu
nombre. Yo la perdono.

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Papito amado, Padre Santo. Tú más que nadie conoces mi pasado. Tú conoces mis
heridas. Por eso quiero entregarte a mi padre, dondequiera que él esté y sana. Sana
cualquier dolor o resentimiento que pueda haber hacia él, sánalo Señor. Sánalo
Señor. Señor yo quiero que saques de mi corazón todo odio o rabia que pueda
haber hacia él. Porque la hizo sufrir en el momento del embarazo. Señor, te lo pido,
sáname de ese dolor. Quiero perdonar a mi padre. Sáname de ese dolor, sáname de
esa rabia que haya quedado en el pasado hacia mi padre. Ayúdame a perdonarlo, te
lo pido Señor. Sáname. Sáname. Sáname. Señor yo quiero poner delante de tus
sanas y benditas manos, en tu corazón, la vida de mi padre. De pronto el dolor,
todo lo que me está sucediendo en estos momentos sea por causa de su desamor,
sea por causa de su falta de responsabilidad y de entrega. Señor, lo pongo delante
de tí. Te pido que me ayudes a perdonarlo. Señor, te lo entrego. Arranca ese dolor
que pueda sentir él sobre mí, sobre mi madre. Yo te lo pido, amado Dios. Yo te lo
pido, Padre Santo.
Padre Santo te entrego a mi padre y a mi madre. Te los pongo a ambos delante de ti
Señor porque los amo, son mis padres y quiero perdonarlos porque en el momento
de la niñez ellos no estuvieron pendientes de mí, estaban más pendientes de su
trabajo, de sus deudas, de sus problemas y no me prestaron la atención que yo
necesitaba. Señor, yo quiero sacar de mi corazón ese dolor, ese resentimiento
Señor, yo te lo pido Señor. Yo te pido que saques toda angustia y todo temor que
haya en mi corazón. En tu santo nombre te lo pido, amado Dios. Te los entrego y
los pongo delante de ti Señor, saca ese dolor que haya sobre ellos, sobre las
personas que en mi infancia quisieron hacerme daño, aquellas que me
abandonaron, que no cumplieron con la función que era como padres, hermanos y
tíos. Porque en mi niñez me sentí descuidada y apartada. Sana Señor, en este
momento te lo pido, todo resentimiento, todo dolor y toda angustia en tu santo
nombre, te clamo y reclamo Señor tus bendiciones sobre mi familia en este pasado,
un pasado que fue tormentoso y que es la razón por la cual hoy en día me siento
deprimida, triste, angustiada. Sana Señor.
Señor quiero que tomes mi vida en el momento de mi adolescencia, de mi juventud,
porque hay dolores que conscientemente los he llevado porque en algún momento
me sentí rechazada en el colegio por mis compañeros, porque en algún momento
hubo rechazo por mi familia, me sentí una persona de burla hacia los demás, se
burlaban por mis torpezas y todo esto llevó a crear en mi corazón resentimiento en
mi adolescencia. El momento de mi desarrollo solamente lo averigüé por otras
personas porque mis padres nunca estuvieron pendientes de mí. Te pido, Dios, que
sanes ese dolor, que sanes ese resentimiento. Señor, ha sido tan duro el dolor que
hay en mi corazón que aún cargo con él. Señor, tú eres un Dios bondadoso, tú eres
un Dios grande, sáname Padre, sáname Señor. Sana Señor el odio y la rabia que he

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sentido por el rechazo que tuve porque no fui de mejor cuerpo, no fui mejor amiga
para los demás, porque no sentía la confianza, porque vivía deprimida. Señor, toca
mi corazón, toca mi pasado y arranca todo dolor y resentimiento.
Señor, si en mi vida pasada sufrí por consecuencias de un abuso, de golpes, de
maltratos, Señor te pido que me ayudes a perdonar a aquellos que consciente o
inconscientemente yo recuerdo. Sana Señor, sana mi corazón, toma mi vida Señor y
límpiala de todo resentimiento. Señor en este momento te pido perdón por mi falta
de compromiso, te pido perdón porque muchas veces dudé de ti, te pido perdón
Señor porque muchas veces fui egoísta, fui una persona grosera con mis padres, fui
soberbia, te pido Señor que me perdones por no ser la mejor persona, he fallado
contra ti, contra mí, contra mi familia. Perdóname Señor por mis momentos de
rebeldía, por mis caprichos, porque muchas veces culpé a los demás por mis fallas.
Te pido Señor que me perdones. Te pido perdón Señor porque no he sido la mejor
persona, he cometido una cantidad de errores, pero estoy aquí delante de ti Señor
para que me perdones. Perdóname Señor. Te pido Señor, perdóname. Te pido
Señor, perdóname. Te pido Señor, perdóname.
Señor perdóname por mis manos porque han golpeado, porque han tomado cosas
que no son. Señor perdóname porque con mis manos he abusado de mi autoridad
hacia los demás. Señor, pongo mis manos delante de ti y te pido que me perdones
por ellas. Señor perdóname por mis pies, te entrego mis pies, perdóname porque he
caminado por donde no he debido caminar, porque con mis pies he llevado mi vida
a donde no debo llevarla…mis pies me han servido para hacer cosas inútiles en mi
vida. No quiero avanzar, estoy detenida. Perdóname Señor porque mis pies me han
llevado a sitios que han sido de perdición para mi vida. He pisoteado las cosas
santas y sagradas, he pateado las cosas santas y buenas. Perdóname Señor por mis
pies. Señor, perdóname por mi boca porque con ella he dejado de alabarte, de
dejado de adorarte, he dejado de bendecir tu santo nombre. Pero con mi boca he
insultado, he dicho malas palabras, he sido grosero con mis padres, he sido grosera
con las demás personas. Mi boca ha servido para criticar, para insultar, para
murmurar, para burlarme de los demás. Perdóname por mi boca Señor porque
muchas veces he hablado en contra de los demás, solamente para causar daño,
solamente para ofender, solamente para lastimar. Perdóname Señor por mi boca.
Perdóname Señor por mis ojos, porque mis ojos han sido la puerta para la
tentación. No los he utilizado para mirar las cosas buenas, sino para mirar las
cosas malas, porque por mis ojos han entrado los defectos de los demás para
poderlos criticar. Mis ojos se han desviado para sentir deseos por las demás
personas. Señor a pesar de que veo, siento que soy ciega porque no he visto de tu
presencia, porque no he querido verla. Solamente quiero ver las cosas malas para

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después juzgar. Perdóname Señor por mi vista, por mis ojos. Perdóname Señor,
perdóname.
Señor te pido que me perdones por mi mente, por mis malos pensamientos, porque
he tenido pensamientos fuertes, desastrosos, de malos deseos, porque muchas veces
el pensamiento me lleva a sentir esos malos deseos por las personas, porque he
pensado en quitarme la vida, porque he pensado en hacerle daño a los demás,
porque he pensado en estrategias para arruinar la vida de los demás y muchas
veces he pensado que ni siquiera tú existes, he pensado que todo lo malo que me
sucede es por causa tuya, Señor, perdóname. Perdóname por mi mente y por mis
malos pensamientos. Señor perdóname por mi corazón, porque en mi corazón he
puesto los deseos más sucios, de crueldad. Perdóname porque en mi corazón he
sembrado el odio, el resentimiento por las personas que más debería amar.
Perdóname Señor por mi corazón, porque lo he enredado en sentimientos que no
son, porque he sentido deseos y placeres por personas por las que no debí sentirlos.
Perdóname Señor por mi corazón.
Padre Santo acércate a mí y sáname. Sáname. Sáname. Sáname. Sana mi corazón.
Sana mis heridas, sana dolores, sana deseos perversos, sáname Señor. Sáname de
lujurias, sáname de crueldades, sáname Señor. Señor me pongo delante de ti para
que sanes de mi corazón todo dolor, todo daño y todo rencor, porque sé, confío y
reclamo que tú eres un Dios bueno, un Dios amoroso. Por eso reclamo con
autoridad tu liberación sobre mi corazón de mi pasado, liberación de todos mis
miedos y angustias que hubo en mi pasado. Por eso declaro en tu santo nombre que
soy libre, que perdono y pido perdón a aquellos que me hicieron daño y a todos
aquellos a quienes he hecho daño. Pido perdón y declaro que no hay resentimientos
ni dolores dentro de mi corazón. Solamente Señor en este momento acepto tu amor
verdadero, acepto tu amor dentro de mi corazón, lo abro para que tú entres, para
que penetres en lo más profundo de mi corazón Señor. Ya no hay envidia. Ya no hay
dolor, ya no hay resentimiento Señor en mi corazón. Solamente quiero sentir tu
presencia. Gracias Señor. Gracias Señor. Gracias Señor.
En el nombre poderoso del Padre, en el nombre poderoso del Hijo y en el nombre
poderoso de Espíritu Santo ahora mismo clamo a todos los ángeles y a los santos y
me dirijo a ti bendita Virgen María, madre santísima, reina de toda la creación: te
pido tu bendición, te pido tu protección y te pido tu interseción. Llamo e invoco la
protección y ayuda de San Miguel (el arcángel líder de los ejércitos celestiales), de
todos los arcángeles y ángeles, me uno a la alabanza, adoración y gloria alada a
nuestro Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Invoco en el nombre de Jesús la
bendición, protección y ayuda de todos los patriarcas, los profetas, los confesores,
vírgenes y mártires, los discípulos de Jesús, los apóstoles y de todos los santos que

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han existido y que existen. En el nombre de Jesús entro en comunión con la santa
Iglesia de Cristo y ratifico mi fe en el santo nombre de Jesús y en su preciosa
sangre. En el nombre de Jesús renuncio al pecado, renuncio a Satanás y sus
trabajos de maldad. Me entrego totalmente a Jesucristo para la gloria de Dios.
Dios Padre todopoderoso, creador de los cielos y de la tierra, todo lo visible y lo
invisible. Padre amadísimo, en unión con la Santísima Virgen María, los ángeles y
los santos, te hablo humildemente en el nombre poderoso de Jesús, te exalto y
maginifico por tu naturaleza inigualable. Te alabo por todas tus perfecciones y
atributos. Te adoro y te doy gracias por el regalo de mi vida, por permitirme estar
delante de tu santa presencia. Padre amado, conoces mi intención. Sabes que estoy
siendo oprimida por aquellos espíritus rebeldes que me incitan a pecar y que me
hacen estar lejos de ti. Señor: yo he pecado por mi propio deseo y te confieso mi
culpa. Por favor borra las huellas de mi pecado y acepta mi oración en el santo
nombre de Jesús. Señor Dios Todopoderoso. En el nombre de Jesús te pido mi
bendición, te pido mi sanación.
En el santo nombre de Jesús, cúbreme Señor con el poder de tu preciosa sangre.
Libérame Señor, libérame Señor. Señor supremo Rey del Universo, padre de todos
los espíritus, te alabo, te doy gracias por haberme enseñado la grandeza del santo
nombre de tu hijo Jesús. Aquí humillada delante de ti, en unión de todos los
corazones humillados en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, confieso con
toda lengua que Jesús es mi Señor. Por tu santa gloria oh Dios omnipotente. Padre
amado, te exalto. Te alabo por tu generosidad con la raza humana, por aceptar el
sacrificio de tu amadísimo hijo, nuestro señor Jesucristo, en reparación de todos
nuestros pecados. Por permitir que la preciosa sangre de Cristo lave mi alma, me
purifique de nuevo en tu santa imagen. Bendito seas Señor, padre misericordioso
que has enviado a tu hijo para que a través de su preciosa sangre pueda ser salvo
de mis pecados y libre de todos los enemigos, especialmente del demonio. Padre
amado: por el poder del santo nombre de Jesús y de su preciosa sangre, líbrame
Señor. Líbrame Señor de todo espíritu maligno que tenga influencia sobre mí.
Desátame Señor de las cadenas que me unen a la maldad. Líbrame Señor, te lo
pido. Libérame Señor.
(Dile de qué quieres que te libere el Señor)
Padre amadísimo, en tu santo nombre, te pido Señor que separes el enemigo de mi
vida, arrójalo fuera de mí, expúlsalo Señor. En el nombre de Jesús cúbreme con su
preciosa sangre. Libérame Señor, sáname Señor. Dios Padre todopoderoso: en el
nombre poderoso de Jesús te pido que ganes esta batalla. Tengo fe en tu poder,
alabo tu majestad, exalto tu autoridad sobre el enemigo. Confío totalmente en que
tú estás haciendo ese trabajo para mi salvación. Libérame Señor. Libérame Señor.

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Suspende para siempre la opresión del maligno. Establece tu dominio, ahuyenta
con tu poderosa y preciosa sangre, con tu presencia a todos tus enemigos. Revela
Señor tu gloria. Cristo ha vencido al demonio en la cruz, saca al enemigo fuera de
mi vida para tu honor y gloria.
En el santo nombre de Jesús, cúbreme con su preciosísima sangre y libérame Señor.
Libérame Señor. Señor Jesús me arrepiento de todos los pecados que he cometido a
lo largo de mi vida y pido tu perdón Señor. Ya que has pasado por toda mi vida,
desde el momento de mi concepción. Sáname Señor del amor que pudo haber
faltado, lléname de tu amor. Bendice a mis padres desde mi nacimiento. Borra
cualquier lujuria que haya habido en ellos. Purifícales con tu preciosa sangre, oh
Dios omnipotente. Tú que lo puedes todo, bendice mi vida desde mi comienzo.
Bendice mi niñez, mi juventud. Bendíceme a lo largo de toda mi vida y hazte
presente con tu autoridad para liberarme de cualquier influencia del maligno, que
me haya perturbado o que aún esté presente en mi vida. Limpia mi alma para que
quede blanca como la nieve.
Tócame Señor, tócame Señor. Sáname Dios, libérame Dios. Oh Padre Santo
Omnipotente. Señor Jesús. Dios misericordioso. Tú conoces la razón por la cual el
enemigo me ataca. Libérame Señor y salva mi alma. Libérame Señor de cualquier
maldición que hubiera recibido. De todo odio, hechizo, brujería, espiritismo,
satanismo, magia, yoga, ouija, clarividencia, adivinaciones, cultos, ocultismo.
Señor Jesús: tú das libertad a los cautivos en tu sangre, cúbreme con tu preciosa
sangre. Aleja al maligno con tu santo poder, libérame Señor, sáname Señor.
Señor pasa tu santas y benditas manos. Señor sáname y límpiame. Padre
Misericordioso: saca espíritu maligno contraído por abuso sexual, aberraciones,
deseos impuros, avaricias, ira o cualquier pecado que yo haya cometido.
Perdóname Señor, te lo pido. En tu santo nombre, cúbreme con tu preciosa sangre.
Libérame para tu santa gloria en tu santo nombre, te lo pido. Oh amadísimo Jesús,
tu ganaste nuestra libertad en la cruz. En tu santo nombre, cúbreme con tu preciosa
sangre. Aleja Señor toda enfermedad, daño o toda influencia del enemigo.
Padre Santo, sáname Señor, yo te lo pido amadísimo Dios, que pases tu mano y me
sanes. Oh Señor, tu tienes poder y autoridad. Te pido Señor que me sanes. Ahora
mismo Señor. Pon tu mano sobre mi cuerpo. Sabemos que tú estás presente en el
santísimo sacramento del altar con tu cuerpo, con tu sangre, alma y divinidad.
Bendito y adorado seas sacramento corazón eucarístico de Jesús. Señor, yo te alabo
y te bendigo. Oh Santo Dios, quisiste tener una mamá para que te diera su cuerpo y
su sangre, para que tú la entramaras por nosotros. Y como la Santísima Virgen
María queremos abandonarnos a tu voluntad para que con tus manos de alfarero
divino conviertas nuestra vasija en obra de arte para ti. Aquí estoy mi amado Jesús,

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tal y como soy. Tal vez humillada, perseguida, incomprendida, calumniada, alegre,
triste, enferma. Sea como sea. Aquí estoy Señor y te digo: Señor que se haga en mí
según tu palabra. Tú eres Cristo Jesús mi salvador. El salvador de toda mi historia:
presente, pasada, futura. Ven a caminar por ella y bendice Señor, bendice cada
parte de mi vida. Tú curaste a los leprosos, cura mi lepra espiritual producida por
mi pecado, pecado de soberbia, debilidad o ignorancia, arrogancia, que fueron los
que originaron en mi esa enfermedad. Padre Santo clávanos en la cruz y cura mis
heridas con tu bendita sangre. Tú que abriste los oídos de los sordos, cura y
libérame de espíritus de ceguera que no me permiten verte para poder alabarte y
bendecirte, ni me permiten ver las necesidades de ser humano. Sana Señor, sáname
Señor. Yo te lo pido Señor. Tú que sanaste a los epilépticos y a los mudos, libérame
Señor de los espíritus de epilepsia y mudez que me impiden expresarme y transmitir
tu palabra con sabiduría, prudencia, claridad, afecto y firmeza. Sáname Señor. Te
lo pido Señor, sáname. Tú que hiciste caminar a los paralíticos, libérame del
espíritu de parálisis que me impiden moverme, dejándome postrado largo tiempo,
haciéndome perder la alegría y no sé dónde debo ir para cumplir tu santa voluntad
y no me dejan caminar para evangelizar. Sáname Señor, yo te lo pido Señor.
Tú que resucitaste a los muertos, resucita las áreas de mi vida y de mi historia que
están marchitas, agonizantes o muertas. Resucita Señor mi trabajo, mis relaciones
familiares, con mis hermanos de grupo, resucita mi corazón con toda mi familia que
ha muerto al amor o a mis sentimientos que me dejaron herido y no puedo amar
más. Sáname Señor, resucítame Señor, yo te lo pido Señor. Padre Santo, tú que
sanaste a tus discípulos del miedo que los mantenía encerrados, libérame ahora
mismo Señor. Libérame de toda clase de miedos, al agua, a la gente, a las
multitudes, a Dios, a las alturas, a la enfermedad, al dolor, a la muerte, a la
soledad, a los lugares ocultos. Libérame Señor, sáname Señor. Yo te lo pido Señor.
Esa parte que me afecta, de la cual tengo miedo. Sáname Señor, te lo pido Señor.
Señor, tú que abriste el Mar Rojo, abre los caminos en mi trabajo, en mis
decisiones, en las dudas que me atormentan, en la oscuridad de mi camino de fe.
Sáname Señor, te lo pido, sáname.
Padre Santo pongo delante de ti mi vida Señor para que tú me liberes de los odios,
muertes, suicidios, enfermedades mentales, cualquier tipo de brujería, magia negra,
tarot, ciencias ocultas, maldiciones y todo aquello que pudiera estar atado y que me
estuviera produciendo un continuo sufrimiento, desesperación o depresión Señor,
sáname Señor. Sáname Señor en tu santo nombre. Yo te lo pido amado Dios, que me
sanes.
Padre Santo, en tu nombre, te pido Señor que pases tu mano por mi cuerpo y sanes
Señor toda enfermedad física que haya en mis huesos, en mis músculos, en mis

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tendones. Señor derrama el poder de tu sangre bendita sobre mi sangre y límpiame
de toda infección que pueda haber en mi cuerpo. Con el poder de tus llagas y de tu
sangre, oh amadísimo Dios, sáname, pasa tu mano sobre mi cuerpo. Saca toda
infección que pueda estar en mi cuerpo, Señor.
Señor arranca de mí todo dolor físico que venga o que haya sido causa de mi
pasado, límpialo Señor. Es tu mano poderosa, es el poder de tus llagas y de tu
sangre que sanan toda enfermedad física sobre mi cuerpo Señor. Por eso me pongo
delante de tu santa presencia Señor. No hay médico divino como tú. Por eso, en este
momento con mis labios yo te digo qué enfermedades hay para que tú me sanes (di
las enfermedades).
Amadísimo Dios. Estoy cansada. Me siento cansada. Pero yo sé, Señor, que tu
mano y tu poder me levantarán. Levántame Señor en este momento. Que mi cuerpo
retome las fuerzas necesarias para salir adelante porque en tu santo nombre no hay
enfermedad que pueda estar en mí. Siento la gracia y el poder de tu Espíritu Santo
sobre mi cuerpo, sobre mí, en este momento Señor. Que ese espíritu de Dios tome
autoridad sobre mi cuerpo, que entre en lo más profundo Señor y que arranque y
sane toda enfermedad, todo dolor. Padre Santo: eres tú el único médico divino por
excelencia que me sanas de toda enfermedad, dolor, angustia, temor. Amadísimo
Dios te doy gracias y declaro en fe, en tu santo nombre, que desde hoy soy libre y
sana de todo mal, enfermedad, dolor y angustia. Hoy mismo en tu nombre y en fe
proclamo que estoy sana, que sobre mi cuerpo no habrá dolor, que no tendré
temores ni angustias ni dolores, ni preocupaciones porque tú eres el único sanador
divino. Amadísimo Dios gracias, gracias Señor por tu gloria, por tu gracia, porque
has muerto en la cruz por las enfermedades que nos atormentan. Moriste en la cruz
por mi y por eso estas enfermedades se han ido en la cruz contigo Señor. En la cruz
me has dado la libertad, me has dado la sanación, te doy gracias. Gracias. A ti
Santísima Virgen María, Reina del Cielo, a ti, madre santa. Yo te pido madre
celestial que en este momento intercedas señora por mí. Por esas enfermedades,
que intercedas delante de la presencia de tu hijo amado. Señora, yo consagro mi
corazón a tu corazón inmaculado y te pido que con todos los ángeles, con todos los
santos, lleves delante de la presencia de tu hijo amado todas mis súplicas y mis
peticiones. Amén, amén, amén.