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APLICACIÓN DE LA LEY DE PLAZOS JUSTOS AL SECTOR MERCANTIL

El Congreso de la República encontró que los grandes contribuyentes en ejercicio de su


posición dominante sometían a las micros, pequeñas y medianas empresas a plazos
injustificadamente extensos para pagar sus obligaciones, afectando seriamente su
rentabilidad, acceso al financiamiento y causando una cuantiosa tasa de mortalidad. Por
consiguiente, buscando equilibrar la balanza contractual expidió la Ley 2024 de 2020, por
medio de la cual se vuelve imperativo pagar en plazos justos.
Esta Ley cambio el paradigma respecto al pago de las obligaciones mercantiles, toda vez
que diferenció el tiempo en que se deben honrar en función de su acreedor, de modo que se
excluirán de su aplicación los pagos en el marco de acuerdos suscritos entre grandes
empresas. Así mismo, quedarán excluidas las relaciones de consumo, los pagos que versen
sobre títulos valores, pagos realizados por entidades aseguradoras, entre otros por
considerar que su naturaleza jurídica impide la aplicación.
A este efecto y sin perjuicio de las excepciones, a partir del primero de enero de 2021 los
pagos no podrán exceder los 60 días, y para el primero de enero de 2022 serán de máximo
45 días. Adicionalmente, desde enero de 2021 se aplicará a los contratos estatales suscritos
con micros, pequeñas y medianas empresas, y desde 2024 será oponible a obligaciones
mercantiles suscritas en el marco del Sistema General de Seguridad Social en Salud
(SGSS), en ambos casos el único plazo será de máximo 60 días.
Con el ánimo de desincentivar el incumplimiento de estos plazos, el Congreso de la
República le concedió el carácter imperativo a esta Ley y, por lo tanto, las clausulas que
pacten en contrario no producirán ningún efecto. Igualmente, tomando el ejemplo de España
y Chile, se implementó la aplicación de una indemnización por gastos de cobro, la cual
complementa la normatividad sobre morosidad y no requiere de declaración judicial, razón
por la cual se puede cobrar mediante un proceso ejecutivo.
Finalmente, a fin de que no se excluya las pymes y mipymes de la contratación por evitar la
aplicación de esta Ley, se estableció que la Superintendencia de Industria y Comercio en
uso de sus facultades de inspección y control en temas relacionados con las prácticas
restrictivas de la competencia, deberá atender judicial o administrativamente estos asuntos e
imponer las sanciones a las que haya lugar por su incumplimiento o indebida utilización.
pymes buscando para el cumplimiento de esta disposición es fundamental la protección a la
libre competencia

para la aplicación es esencial el desarrollo


se constituyó como un postuló como un pilar en el desarrollo legislativo la protección a la
libre competencia prácticas restrictivas de la competencia

un cuantioso número de grandes empresas realizan sus pagos en plazos injustificadamente


extensos, perjudicando el ingreso de micro, pequeñas y medianas empresas, toda vez que
Buscando solucionar el desequilibrio contractual al causado porque

En desarrollo del principio de buena fe contractual, el pasado 23 de julio el Congreso de la


República expidió la Ley 2024 de 2020, por medio de la cual se pretenden regular los
procesos de facturación y tiempos de pago para obligaciones causadas como
contraprestaciones de actos mercantiles, a fin de que estas se honren en plazos justos.
Esta Ley se aplicará a los pagos efectuados por comerciantes o personas que sin tener esta
calidad ejercen actos de comercio. Se excluyen los acuerdos suscritos entre grandes
empresas, los pagos que versen sobre títulos valores, pagos por daños o indemnizaciones,
pagos realizados por entidades aseguradoras, aquellos en virtud de contratos donde los
plazos diferidos constituyan la esencia del mismo, o los que se hagan en procesos
concursales o de reestructuración.
A este efecto, a partir del primero de enero de 2021 los pagos no podrán exceder los 60
días, y para el primero de enero de 2022 serán de máximo 45 días. Adicionalmente, desde
enero de 2021 se aplicará a los contratos estatales suscritos con micros, pequeñas y
medianas empresas, y desde 2024 será oponible a obligaciones mercantiles suscritas en el
marco del Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSS), en ambos casos el único
plazo será de máximo 60 días.
Las empresas deberán ajustar sus procedimientos internos para cumplir con esta
normatividad, toda vez que esta Ley es de carácter imperativo y, por lo tanto, las cláusulas
que la desconozcan son ineficaces. Así mismo, incumplir con los pagos dará lugar al cobro
de una indemnización más los intereses de mora correspondientes, y se impondrán
sanciones administrativas, si por cualquier medio se busca evadir su aplicación.
versen sobre títulos valores, procesos concursales o de restructuración, daños o perjuicios,
los correspondientes a la esencia del contrato y, especialmente los relacionados con
acuerdos suscritos entre grandes empresas por ser ajenos a los fines perseguidos por esta
Ley.

sobre títulos valores, pagos por daños o indemnizaciones, pagos realizados por entidades
aseguradoras, aquellos en virtud de contratos donde los plazos diferidos constituyan la
esencia del mismo, los que se hagan en procesos concursales o de reestructuración y,
especialmente,

Considerando que los plazos injustificadamente extensos a los son sometidas las micro,
pequeñas y medianas empresas por parte de los grandes contribuyentes afectan
gravemente su rentabilidad y acceso al financiamiento, el Congreso de la República buscó
equilibrar la balanza contractual mediante la expedición de la Ley 2024 de 2020, por medio
de la cual, se instaura el deber de honrar estos los pagos en plazos justos.
En desarrollo del principio de buena fe contractual, el pasado 23 de julio el Congreso de la
República expidió la Ley 2024 de 2020, por medio de la cual se pretenden regular los
procesos de facturación y tiempos de pago para obligaciones causadas como
contraprestaciones de actos mercantiles, a fin de que estas se honren en plazos justos.
Esta Ley se aplicará a los pagos efectuados por comerciantes o personas que sin tener esta
calidad ejercen actos de comercio. Se excluyen los acuerdos suscritos entre grandes
empresas, los pagos que versen sobre títulos valores, pagos por daños o indemnizaciones,
pagos realizados por entidades aseguradoras, aquellos en virtud de contratos donde los
plazos diferidos constituyan la esencia del mismo, o los que se hagan en procesos
concursales o de reestructuración.
A este efecto, a partir del primero de enero de 2021 los pagos no podrán exceder los 60
días, y para el primero de enero de 2022 serán de máximo 45 días. Adicionalmente, desde
enero de 2021 se aplicará a los contratos estatales suscritos con micros, pequeñas y
medianas empresas, y desde 2024 será oponible a obligaciones mercantiles suscritas en el
marco del Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSS), en ambos casos el único
plazo será de máximo 60 días.
Las empresas deberán ajustar sus procedimientos internos para cumplir con esta
normatividad, toda vez que esta Ley es de carácter imperativo y, por lo tanto, las cláusulas
que la desconozcan son ineficaces. Así mismo, incumplir con los pagos dará lugar al cobro
de una indemnización más los intereses de mora correspondientes, y se impondrán
sanciones administrativas, si por cualquier medio se busca evadir su aplicación.