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Nota
¡Hola! Esta es una traducción hecha por “Síndrome de Lectura Compulsiva”,
un grupo de fans a fin de complacer a los lectores.

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Equipo
T R A D U C C I Ó N C O R R E C C I Ó N
Berenam Azu
Conche Clau
Corde Sandra
Kbooklover Lapislázuli

M O D E R A C I Ó N D I S E Ñ O
Corde Lapislázuli

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Contenido
Sinopsis Capitulo 12
Capitulo 1 Capitulo 13
Capitulo 2 Capitulo 14
Capitulo 3 Capitulo 15
Capitulo 4 Capitulo 16
Capitulo 5 Capitulo 17
Capitulo 6 Capitulo 18
Capitulo 7 Capitulo 19
Capitulo 8 Capitulo 20
Capitulo 9 Capitulo 21
Capitulo 10 Acerca de la Autora
Capitulo 11 Créditos

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Sinopsis
"Todo comenzó cuando me comí a mi cita de graduación".

Vivian Browning creció de forma normal, sin saber nunca que era una
vampira a toda regla. Cuando Viv cumplió dieciocho años, de repente su
cuerpo comenzó a cambiar y ansiaba carne, más específicamente carne
sangrienta.

Ace y Brendon son dos de los mejores cazadores de renegados que


tiene el nido. Encuentran a los renegados y los despachan rápidamente. Pero
cuando se encuentran con Vivian, parece que no pueden encontrar la fuerza
para matarla.

Primero, ella no se parece en nada a un vampiro rabioso. Y segundo,


pueden oler la inocencia en ella. Los vampiros desean sexo tanto como
desean sangre. Hay algo inusual en esta vampira virgen y van a descubrir de
qué se trata.

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Viv
Todo empezó cuando saboree a mi cita del baile de graduación. Eww, y
no en la forma espeluznante de mamadas que estás pensando. Ni siquiera vi
su paquete, ¡lo juro! Nunca he visto el paquete de nadie de cerca y
personalmente. Pero eso no tiene nada que ver ni aquí ni allá, porque el
hecho es que soy un monstruo.

Semanas antes, había notado algunos cambios en mi cuerpo. Siempre


tenía hambre, y la típica dieta vegetariana con la que mis padres me habían
criado ya no era suficiente. Me sentí terriblemente culpable cuando me
escabullí y me dirigí a la barbacoa más cercana en una noche de las costillas
sin fin. Limpié siete platos y no gané ni una libra.

¿Cómo en la Tierra pueden ser malos esos suculentos bocados?

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Pero no se detuvo ahí. Me apetecía una costilla de primera, y quería los
pedazos sangrientos y apenas hechos que hacían que mi mejor amiga, Joanie,
quisiera vomitar en su ensalada y judías verdes.

Pensé que era sólo una fase. Seguramente hay un momento en la vida
de una mujer que necesita un poco de carne, ¿no? No era nada de qué
preocuparse; traté de asegurarme. Pero cuando se me hizo agua la boca en la
sección de carnes del mercado, supe que algo estaba mal.

Me acerqué a mi madre, contándole las cosas extrañas que habían


estado sucediendo. Esperaba que me diera una palmadita en la cabeza y me
dijera que estaría bien. Pero en vez de eso, me miró aterrorizada y se alejó de
mí.

No podía entenderlo. Mis padres me adoptaron cuando era un bebé, y


yo era su orgullo y alegría. Había cintas y fotos de mis logros esparcidas por
toda la casa. Mamá y papá habían sido bastante indulgentes como padres,
sólo tenían una regla importante, y esa era nuestra dieta.

Éramos vegetarianos estrictos. Lo que significa que yo, Vivian Browning,


había roto la regla principal.

Lloré a mares, amontonando lágrimas y prometí que no volvería a


suceder. Pronto, mi madre cedió y se movió para abrazarme de nuevo. Me

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prometió que me amaba y me hizo jurar que sólo comería frutas y verduras de
ahí en adelante.

Realmente quise mantener esa promesa sin importar lo deliciosa que


olía una hamburguesa o un perrito caliente. Fui firme en mi promesa. Incluso
me resistí al bocado de bistec con el que mi pareja del baile, Jimmy Allen, me
había tentado. Si las cosas hubieran terminado allí, tal vez aún estaría con
nosotros.

Joanie y yo nos habíamos retirado al baño de chicas para ponernos más


lápiz labial y quejarnos de nuestros pies adoloridos. El baile de graduación iba
bien, ella con su novio de toda la vida, Robby, y yo con mi novio, Jimmy.

Habíamos salido del baño y regresado al gimnasio de la escuela que


había sido decorado en un tema espacial. Cuando Jimmy tropezó y cayó, se
golpeó la cabeza y se raspó la mejilla. Una gorda gota de sangre apareció en la
herida, y mis ojos se clavaron en ella.

Con lenta deliberación, traté de convencerme a mí misma de que ir con


él y ayudar era lo que haría una buena cita.

Jimmy estaba avergonzado, pero aceptó mi ayuda y salí con él al pasillo.


Debí detenerme al pasar por el baño de los niños, pero en vez de eso, lo
empujé a un aula vacía y cerré la puerta con llave.

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—¿Todo bien, Viv? —preguntó mientras se pasaba la mano contra el
corte de su mejilla.

—Perfecto —contesté abruptamente y comencé a acercarme a él.

—Tienes una mirada un poco extraña en la cara —continuó Jimmy—, Es


sólo un poco de sangre. Voy a estar bien. No estoy acostumbrado a estos
zapatos resbaladizos.

Se refirió a los brillantes zapatos de vestir que había alquilado para


acompañar su esmoquin. El embriagador olor de su sangre se había envuelto
dentro de mi cerebro, y yo estaba indefensa a la atracción mientras me
acercaba poco a poco a él.

—Tal vez deberías sentarte. —Mi voz era ronca cuando saqué una silla y
le dije que se sentara.

Jimmy se encogió de hombros y se sentó. —Sabes, si no te conociera


mejor, pensaría que tienes algo en mente por llevarme a un aula vacía, lejos
de todo el mundo.

Pobrecito, pensó que estaba teniendo suerte.

Me dolían los dientes, y llegué a sentir que mis incisivos se habían


convertido en puntas afiladas. En un movimiento que era sobrenaturalmente
rápido, estaba sobre él, mis dientes hundiéndose en su cuello.

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La sangre cubría mis labios y mi lengua; era lo mejor que había probado
jamás. Sentí que mi cuerpo cobraba vida, un latido entre las piernas mientras
bebía de Jimmy.

Gimió de placer, y vi que su mano se movía hacia sus pantalones


mientras se ahuecaba su furiosa erección a través de sus pantalones de
esmoquin. Parte de mí estaba horrorizada porque yo estaba, uno, chupándole
la sangre al chico, y dos, porque parecía que se estaba excitando con eso.

Eww.

No sé cuándo empezó a quedarse sin fuerzas; en un momento sostenía


su polla, y al siguiente estaba desplomado y se veía gris y bastante muerto.

Me di la vuelta y vi mi reflejo en la ventana. El vestido de noche blanco


que me puse para el baile estaba cubierto de sangre. Mi lápiz de labios rojo
rosado estaba manchado con gotas de sangre adheridas al labio inferior.

¿Qué es lo que había hecho?

El horror y la vergüenza se apoderaron de mí y corrí. Fui a lo largo del


pasillo abandonado y seguí corriendo hasta que vi una salida de emergencia.
Atravesé la puerta rezando para que no sonara una alarma, y seguí corriendo.

Tenía más energía de la necesaria. Pronto, el paisaje a mi lado comenzó


a desdibujarse a medida que corría más y más rápido.

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Supongo que incluso cuando eres una chupadora de sangre, ex
vegetariana/comedora de citas de graduación, aún necesitas mirar por dónde
vas. Me encontré con lo que parecía una pared de ladrillo. Aterricé con fuerza
sobre mi culo y me di cuenta de que había estado llorando.

Los sollozos me sacudieron el cuerpo mientras miraba hacia arriba para


ver a los dos hombres jóvenes a principios de sus veintes. Eran los chicos más
guapos que había visto en mi vida. Pero estaba demasiado angustiada para
pensar en coquetear. Maté a alguien, aunque había sido un accidente.

Pero aún así, no me imagino a un juez dictaminando a mi favor.


¿Puedes chupar accidentalmente a alguien hasta dejarlo seco?

Los escuché hablando a un teléfono celular y traté de entender las


palabras.

—... encontré al renegado, sí, sólo una novata. La traeremos.

—¿Qué significa eso? —les pregunté, pero me estaban ignorando.

—¿Son capaces de salvarlo? —preguntó el que tenía el pelo oscuro y


desgreñado.

¿Estaban hablando de Jimmy?

—Bien, ¿cuántas pintas? ¿Le borraron la memoria?

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Sonaba como algo salido de una película. No puedes borrar la memoria
de alguien, ¿verdad?

—Escuchen, mi nombre es Vivian Browning. ¡Mis padres van a estar


preocupados por mí!

El más alto me miró. Había algo en sus ojos que hizo nudos en mi
estómago.

—¿En qué estabas pensando? —Agitó la cabeza enfadado—. Fue un


gran desastre para nosotros, apenas te encontramos a tiempo.

—¿Quién eres tú? —pregunté.

Lo siguiente que supe fue que me habían disparado en el brazo con una
jeringa de algo y todo se volvió completamente oscuro.

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2

Viv
—Amigo, tienes que clavarle una estaca. Ella no pertenece al nido y no
podemos permitir a ningún renegado merodeando por la ciudad.

Mi conciencia comenzó a pincharme, y empecé a oír y ver las cosas que


me rodeaban. Estaba en el asiento trasero de un auto. Mi vestido de
graduación manchado de sangre aún estaba en mi cuerpo.

Jimmy.

Ah, mierda, maldita sea, y un infierno. Me comí a Jimmy.

—No puedo matarla —contestó la otra voz—. Sería como sacrificar a un


bebé. ¿Viste esos ojos de cierva? Ella no sabe lo que es.

Pero yo sí lo sabía. Yo era un monstruo. Uno que anhelaba la sangre de


otras criaturas vivientes, lo que me recordaba algo más.

—¿Alguno de ustedes comió un bistec? —grazné y traté de sentarme.

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Saltaron en sus asientos, si se podría llamar a eso un salto, pero yo
claramente los había asustado.

El de pelo largo y desgreñado estaba conduciendo y le dio al otro chico


una mirada oscura.

El del lado del pasajero tenía el pelo más claro y los ojos más verdes que
jamás había visto. Ambos eran demasiado atractivos para ser chicos locales.
En ese momento noté que el pasajero llevaba un tablero plano en las manos.

—¿Por qué cargas con eso por ahí? ¿Y adónde vamos?

El conductor frunció el ceño—: Se supone que estés dormida.

—Drogada —Asentí—, bien, tengo un metabolismo rápido. Debí haber


quemado todo lo que me pusiste. Lo entiendo, quiero decir, no te guardaré
rencor ni nada. Sé que soy un maldito desastre y que te asusté.

—Mi nombre es Ace —dijo el pasajero con una sonrisa torcida—, y este
es Brendon.

Brendon apartó los ojos de la carretera durante dos segundos para


fruncir el ceño a Ace antes de volver a conducir.

—Hola, soy Vivian —dije y bostecé en voz alta—. ¿Te oí decir que fuiste
capaz de salvar a Jimmy?

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El ceño fruncido de Brendon se hizo más profundo. —Excelente oído
para una novata.

No tenía ni idea de lo que eso significaba, pero esperaba que fuera un


cumplido.

Ace respondió a mi pregunta—: Pudieron salvarlo, pero estuvo cerca.


Me temo que le tuvieron que borrar la memoria para que no recordara... —
Ace agitó la mano hacia mi vestido ensangrentado con una arruga de asco en
la cara.

Me sonrojé, me sentí torpe y estúpida.

—¿Puedes decirme adónde vamos? —pregunté, tratando de olvidarme


de las actividades inusuales de la noche.

—Realmente no lo sé —dijo Ace—. Verás, Vivian, eres una especie de


anomalía. Se suponía que nos íbamos a deshacer de ti.

El miedo se deslizó por la parte de atrás de mi espina dorsal. —¿Qué


quieres decir?

—¿Sabes lo que eres? —preguntó Ace.

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—Una especie de monstruo. No quise lastimar a Jimmy. Se cortó y lo
siguiente que supe es que estaba bebiendo de su cuello. Fue involuntario; juro
que nunca lastimaría a nadie intencionalmente.

—Eres un vampiro —interrumpió Brendon—. Un vampiro renegado, y


por lo tanto una amenaza para nuestro nido. ¿Quiénes son tu gente?

Tragué—: Bueno, mis padres son Bill y Susan Browning. Pero fui
adoptada, así que no sé mucho más.

Ace levantó las cejas. —¿Bill y Susan Browning? Eso es jodidamente


fantástico.

A propósito, lo dijo; entendí que era todo menos fantástico.

—¡Ellos son buena gente! —insistí.

—Mira, cariño —dijo Ace suspirando—, estoy seguro de que lo son.


Pero también son cazadores de vampiros. ¿Cómo pudieron criar a un vampiro
bajo su techo? No tiene ningún sentido.

Lo entendieron todo mal. Mis padres trabajaban para el gobierno. No


cazaban vampiros. Comían verduras y hacían yoga al amanecer. No podrías

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encontrar una mejor versión de gránola para adultos si lo intentaras1. No pude
evitar la risa que sacudió mi cuerpo.

—¡Debes estar equivocado, mis padres son demasiado viejos y tacaños


para cazar cualquier cosa!

Ace frunció el ceño y sacó su teléfono. Abrió sus fotos y empezó a


revisarlas. Cuando llegó a una, me entregó el teléfono. Apenas podía creer lo
que estaba viendo.

Mi padre estaba clavando una estaca de madera en el pecho de un


hombre. De repente, me sentí mal.

—¡Voy a vomitar! —advertí.

Pero antes de que pudieran detener el auto, estaba vomitando la


sangre de Jimmy.

—¡Maldito infierno! —gritó Brendon—. ¡Ahora tenemos que robar otro


vehículo!

—¿Robaste este auto? —dije con indignación mientras intentaba


limpiarme la boca con la parte de abajo del vestido.

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Juego de palabras en referencia a una persona gránola: alguien que es "gránola" tiende a disfrutar de la vida
al aire libre, todo mientras se queda dentro de su agradable vecindario suburbano de clase media blanca.

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—¡Si te hubiéramos matado como se suponía que debíamos hacerlo, no
hubiéramos tenido que tomar un auto! —gritó Brendon.

Sentí que las lágrimas brotaban de mis ojos; nadie me había gritado
nunca.

Ace intervino. —No te vamos a matar.

Brendon gruñó—: Aún.

Y se derramaron las lágrimas. Una vez más estallé en las más


inelegantes y mocosas lágrimas. Corrían por mis mejillas y probablemente
estaban haciendo un gran lío de mi ya horrible estado.

—Sólo quiero una ducha —hipé—. ¡Quiero cambiarme de ropa, y


quiero que mi vida vuelva a la normalidad! ¿Pueden hacer eso?

Brendon apretó la mandíbula. —Lo siento, princesa, pero no hay nada


normal en ser un vampiro.

Ace hizo un gesto para que Brendon se detuviera en un "motel de mala


muerte" que parecía horripilante.

—No puedes esperar que entre ahí —dije con un gemido.

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Brendon me gruñó—: Tenemos que ir a un lugar para limpiarte sin que
nos hagan preguntas. Así que, antes de que te vayas con tus altas exigencias,
recuerda que sería más fácil para nosotros si nos deshiciéramos de ti.

Ace hizo una mueca de dolor. —Deja de ser tan imbécil, Brendon. Ella lo
entiende.

Y lo hacía. Estuve allí hasta que me enojé lo suficiente para querer


clavarme una estaca. Nadie conseguía carne de ningún tipo, de madera o de
ternera. Una vez más, estaba tristemente equivocada.

El agua que bajaba por mi cuerpo y llegaba al desagüe se tornó roja,


luego rosa y finalmente transparente. Me puse mis tacones en la ducha
porque no estaba dispuesta a contagiarme un desagradable hongo en los
dedos de los pies. Ace intentó tranquilizarme diciéndome que no lo
conseguiría de todos modos porque los vampiros no eran portadores de
bacterias.

Pero aún no estaba segura de ser una de ellos. Tal vez fue cosa de una
sola vez, y ya lo superé. No tenía ningún deseo de morder a ninguno de ellos.

Bueno, tal vez a ese estúpido Brendon, que seguía enviándome señales
de odio. Pude haberlo destrozado, pero no porque quisiera chuparle la sangre.

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Fue realmente desafortunado que en el momento en que salí de la
ducha, una mucama se detuvo para ver si necesitábamos más toallas.

En un minuto estaba sosteniendo una toalla limpia alrededor de mi


cuerpo y al siguiente estaba tirándome a su garganta, con la toalla olvidada.

La mucama gritó, y Brendon se lanzó a por mí justo cuando Ace atrapó a


la mujer para que no se cayera y causara serios daños.

Brendon y yo aterrizamos en el cobertor, y me encogí cuando me di


cuenta de que estaba desnuda. Estaba con el trasero al aire debajo de un
hombre caliente que me odiaba.

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3

Viv
Estaba sentada en la esquina de la cama con la camiseta de Brendon
mientras los chicos se asentaban y se gritaban. Era obvio que no iban a
ponerse de acuerdo sobre qué hacer conmigo.

Al menos tenía algo para cubrir mi cuerpo desnudo. Brendon hizo todo
lo posible para no mirar. Tengo que decir que al menos podría haber echado
un vistazo. Me partía la piel que actuara tan ofendido por mi cuerpo. Puede
que no tenga el mejor, pero estaba delgada y mis senos no habían tenido
ninguna queja antes.

Olía a jabón de motel e intenté peinarme con los dedos mi largo cabello
oscuro. Como resultado, probablemente parecía algo que el gato había
arrastrado. Pero por otro lado, ya no olía a sangre o vómito, así que las cosas
tenían que estar mejorando... Al menos esperaba que ese fuera el caso.

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Fue extraño cuando mi teléfono celular sonó con la última melodía de
Taylor Swift. Casi había olvidado que lo tenía conmigo.

Ace y Brendon inmediatamente dejaron de discutir para gritarme.

—¡No toques eso!

Pero era demasiado tarde; Ya lo había abierto. —¿Mamá? —dije


vacilante.

—¡Bebé! —La voz de mi mamá llenó la habitación—. Viv, ¿estás bien?


Te hemos estado buscando por todas partes. Papá y yo estamos muy
preocupados.

Sentí que se formaba un nudo en mi estómago—: Mamá, estoy bien.


Dile a papá que no pasa nada malo. Yo solo…

El teléfono fue arrancado de mi mano. Brendon lo aplastó en su puño.

—¿Qué demonios? —grité—, ¡Ese era mi teléfono!

—Era una forma de que nos rastrearan —escupió—, Piensa con la


cabeza, princesa.

—¿Por qué me llamas así? ¡Y mis padres están muy preocupados!

Brendon puso los ojos en blanco y luché contra el impulso de patearlo.

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—Tus padres están preocupados porque hubo un ataque de vampiros
en su área y necesitan contenerlo.

Mi ceño se frunció, —¿Quién hizo eso?

Ace y Brendon se volvieron hacia mí con incredulidad. —¡Tú!

Parpadeé. —No quise hacer nada.

Me di cuenta de que Brendon estaba a segundos de estrangularme.

Estaba agradecida cuando Ace intervino. —Mira, Viv, pudimos salvar a


Jimmy, pero las señales de tu ataque aún estaban presentes. No tuvimos
tiempo de limpiarlo. Tuvimos la suerte de ocultar a tu cita antes de que
llegaran los cazadores. Tus padres cubren el área de Greenfield. Tienen que
tener algunas sospechas sobre el ataque. El hecho de que desaparecieras
justo después, bueno, eso no puede verse bien.

—Tal vez piensen que fui atacada también —dije esperanzada.

Brendon se burló—: Tú misma dijiste que tu madre sospechaba.


Sinceramente, no puedes ser tan ingenua, princesa.

Dijo princesa como si realmente quisiera decir mierda de perro.

—Entonces, ¿qué pasa ahora, genios? —No iba a dejar que notaran que
estaba a punto de romperme.

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—No tenemos opción; Si el gobierno está atentos de nosotros,
tendremos que llevarte al nido.

Ace suspiró y estuvo de acuerdo con Brendon: —Es tu única esperanza


de supervivencia. Tienen las cosas que se necesita para ayudarte durante la
transición. Hay partes de ser un vampiro... —Se detuvo, sus mejillas calientes.

Brendon gruñó: —Pueden explicar eso si eligen mantenerla con vida.

Me puse de pie con mi remera prestada que me llegaba a la mitad del


muslo y se tambaleaba sobre mis tacones empapados. —Bueno, vamos.

*****

—No le digas nada a nadie —siseó Brendon en mi oído—. No mires a los


ojos de nadie y, por el amor de Dios, no abras la boca.

Quería sacarle la lengua, pero el nido realmente me estaba asustando.


Estábamos en una gran mansión a las afueras de las fronteras estatales.
Nunca habría encontrado el lugar por mi cuenta. Ace dijo que limpiarían el
automóvil y lo devolverían al lugar donde lo “tomaron prestado”.

Me sentí estúpida con mi atuendo ridículo y mi cabello despeinado,


pero no había nada que pudiera hacer al respecto. Ace mencionó que habría
zánganos en la colmena de los que podría beber. Era extraño decirlo, pero
volvía a tener sed.

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También me sentía excitada. Tal vez fue la falta de bragas o el hecho de
que Brendon estaba sin camisa y tenía un paquete de ocho que quería tocar
desesperadamente. Era bueno que fuera tan idiota, o creo que me habría
lanzado sobre él.

El deseo nunca había sido algo con lo que luchara antes. Era virgen y no
tenía experiencia previa. Pero me dolía el núcleo y mis pezones se habían
apretado debajo de mi camisa. Algo estaba sucediendo nuevamente, algo
fuera de mi control.

Cuanto más nos adentramos en el nido, más escuché sonidos de


gemidos provenientes de varias puertas cerradas. Me sentía ardiente y
adolorida y completamente insegura de por qué me sentía así. Tropecé y caí
contra la espalda de Brendon. Se puso rígido antes de atraparme y volver a
pararme.

Pero fue demasiado tarde. Mi nariz había captado su olor, y mi cuerpo


había decidido que no le importaba si era un imbécil o no.

Me abalancé sobre él, mi boca tomó salvajemente la suya en un beso.

Escuché a Ace gritar—: ¡Mierda! ¡Ella está pasando por el cambio!

Pero no me importó. Todo lo que sabía era que la boca de Brendon


sabía oscura y pecaminosa y quería más. Mi coño estaba desnudo contra sus

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abdominales, y sé que podía sentir lo mojada que estaba. Me froté contra su
estómago de tabla de lavar y enrollé mis dedos en su cabello.

No me alejó, pero tampoco me devolvió el beso exactamente. Era como


si estuviera luchando contra su naturaleza interior. Sabía que me quería. No
podría decir cómo, pero él lo hacía. Tiré de su cabello, exigiendo una
respuesta cuando sentí el pinchazo de una aguja en mi brazo.

La oscuridad me alcanzó de nuevo.

*****

Cuando me desperté, estaba atada a una cama, con los brazos y las
piernas extendidas en las esquinas. Grité y golpeé contra mis cadenas. El
metal parecía quemar mi piel, y siseé, tratando de mantener mis manos lejos
de él.

—¿Esta es la chica? —Era la voz de una mujer. Salió a la luz y vi a una


mujer morena de edad desconocida. Ella era realmente hermosa, a diferencia
de cualquier persona que haya visto antes.

Mantuve su mirada, olvidando todo lo que Brendon me había advertido.

—¿Quién eres? —pregunté desafiante.

Una sonrisa pinchó sus labios. —Feisty.

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—¿Por qué estoy aquí? —exigí.

La sonrisa de la mujer cayó. —Esa es una buena pregunta. Mi hijo


parece pensar que hay una razón para mantenerte cerca.

Pensé en Ace y lo amable que había sido. No como ese cara de idiota,
Brendon, que quería matarme.

—¿Dónde está Ace?

—¿Ace? —La mujer sacudió la cabeza—, ¿Cómo debería saberlo?


¡Brendon!

El hombre que comenzaba a odiar rápidamente salió de las sombras.

—Si crees que vale la pena salvarla, tendrás que ser tú quien la atienda.
Ella es demasiado peligrosa para un zángano.

Apretó los dientes en un patrón familiar que me puso nerviosa.

—¿Este es tu hijo? —escupí—. ¡Debería haberlo sabido!

La mujer me miró y, en un instante, me golpeó la mejilla.

Las lágrimas se juntaron en mis ojos, pero me negué a dejarlas caer.

—Necesitará aprender algunos modales para convertirse en una de


nosotros.

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Prometí en ese momento que escaparía de este agujero infernal de una
forma u otra. Lo último que quería era convertirme en uno de ellos.

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4

Viv
—Tienes que ser la persona menos divertida del mundo.

Brendon ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo para
responderme. —Algunas personas argumentan que no estamos vivos, lo que
anula tu teoría.

Su voz era tan aburrida, como si cuidarme fuera lo peor que le podría
pasar. Bueno, tampoco era un juego de niños para mí. No solo seguía atada a
la maldita cama, sino que lentamente me estaba volviendo loca.

Lo más extraño había sucedido después de que la Reina de la Perdición


se fuera. Brendon en realidad comenzó a verse bien para mí. Bien, momento
de honestidad. Siempre se veía jodidamente fantástico porque estaba
construido como un motociclista rudo y tenía la actitud para igualar. Pero,
podría soportar eso debido a su actitud de mierda.

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No, era otra cosa. No solo parecía sexo en un palo, sino que estaba
empezando a oler a eso. ¡Mierda, maldición, e infierno! ¿Qué se suponía que
debía hacer cuando olía a cena y mi estómago gruñía?

Para empeorar las cosas cada vez que mi estómago me traicionaba de


manera vocal, Brendon colocaba los ojos en blanco. Es un jodido adolescente,
y eso le dije. No conocía a nadie que pusiera los ojos en blanco tanto como
Joanie hasta que apareció el. Quería ver a Joanie, Ace o a mis padres,
cualquiera menos Brendon.

Pero no, mi carcelero se sentó en su silla sin camisa, comiendo una


manzana y leyendo Tolstoi. ¿En serio? ¿Quién lee literatura de Europa del Este
a menos que se vean obligados a hacerlo en la escuela secundaria? Te diré
quién, tontos aburridos como Brendon.

—¿Puedes dormir o algo así? —se quejó sin mirarme.

Me burlé de sus palabras—: ¿No puedes dormir tu o algo así? ¿Qué


opinas, cara de mierda? Estoy atada a una cama con bóxers que no me
pertenecen. ¿Cómo sé que están limpios? ¿Qué pasaría si la polla de un tipo
acabara de estar en esto y yo tuviera jugo de polla encima?

Esto lo hizo levantar la cabeza.

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—Esos son bóxers limpios, y hubieras estado usando los pantalones
deportivos si no se hubieran caído.

—¿De quién son? —grité, bastante segura de que eran suyos—. Nunca
he tenido esperma cerca de mi vagina y yo...

—¡Cállate! —rugió con la cara roja—. ¡Están limpios! Salieron de mi


cajón. Claramente tienes algún tipo de chip en tu hombro. ¡Estás malcriada y
eres desagradable, y deberíamos haberte estacado!

—¿Malcriada? —me burlé—. ¡Mira quien lo dice, Príncipe Brendon!


Todavía me duele la cara por ese pequeño detalle.

Frunció el ceño y se acercó a la cama. No pude evitar que mi pulso se


agitara salvajemente y mis ojos se dilataran. Tenía ganas de pelear, y parecía
que finalmente iba a conseguirlo.

—No hay nada malo en tu cara —dijo con los dientes apretados.

Puse los ojos en blanco en réplica exacta de su rodaje anterior.

—¿De Verdad? Porque estoy bastante segura de que no puedes sentir


mi cara. Pero tal vez puedas, siendo un muerto viviente y todo eso. Dime,
Mierda principesca, ¿cómo me siento?

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Él salió disparado y cubrió mi boca con su gran mano. Su duro cuerpo
presionándome contra el colchón. Una vez más, me encontraba acostada bajo
un dios del sexo. Solo que nadie estaba haciendo nada.

Olía tan bien que le lamí la mano, preparándome para morderla.

—¡Joder! —Echó la cabeza hacia atrás y vi que sus propios colmillos


habían descendido—. ¡Estás loca!

No iba a dejarlo pasar. Eché la cabeza hacia delante tratando de


golpearlo, pero fue demasiado rápido. Su mano estaba presionando mi frente
contra la cama antes de que pudiera impulsarme.

—¿Por qué no puedo irme a casa? —grité.

—¿Y comerte a tu familia? —se burló, su aliento haciendo cosas raras


en mi estómago mientras jadeaba en mi oído—. Si por algún milagro logran
alejarse de ti, podrían usarte para volver al nido y matarnos a todos. Entonces,
sí, tu idea es una mierda.

Nunca en mi vida había querido lastimar a alguien más de lo que quería


lastimar a Brendon. Mi piel se sentía caliente, como si estuviera ardiendo y
mis dientes ardían. Tiré de las esposas que me sujetaban, sin importarme el
ardor de mi carne. A la mierda, a la mierda todo, necesitaba salir de allí.

—¡Basta! —ordenó, y yo me reí.

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—Como si me importara un culo de ratas voladoras lo que dices.

Tiré con más fuerza y sentí que mi piel se rasgaba.

—¡Eres tan jodidamente terca!

Un segundo me estaba gritando, y al siguiente sus colmillos estaban en


mi cuello. Estaba chupando mi sangre, y se sentía como si alguien estuviera
chupando mi coño. No es que supiera exactamente cómo se sentía eso, pero
sabía lo que significaba correrse, y estaba a segundos de implosionar.

Empujé mis caderas hacia arriba y encontré su furiosa erección. ¿Era


por mi culpa?

No me importaba, solo necesitaba más contacto. Cada succión de su


boca en mi cuello me hacía girar más y más hasta que me rompí.

Con un grito, mi coño palpitó, el orgasmo superó todo. Esto era


diferente de lo que podía hacer con mi propia mano. Aparecieron puntos
negros en las esquinas de mi visión y luego se apartó. Sus labios estaban rojos,
pero no estaba desordenado como había estado yo con Jimmy.

—Duerme —ordenó, y mis ojos se cerraron.

No podría haber luchado incluso si lo hubiera intentado. Estaba tan


cansada, más agotada de lo que nunca recuerdo haber estado.

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La puerta se abrió, pero no pude abrir los ojos para ver quién había
venido.

—¿Qué demonios, Brendon? —Era la voz de Ace—. Huele a sexo aquí.

—Ella todavía es virgen —mordió Brendon—. Tuve que someterla,


estaba fuera de control.

Quería discutir eso, a pesar de que tenía toda la razón, estaba fuera de
control. Pero, me di cuenta de que me habían llamado virgen. ¿Cómo
demonios iban a saber eso? Mi propia mejor amiga no sabía que no había
hecho el acto.

Ace murmuró algo como—: Espero que sepas lo que estás haciendo.

Y entonces la puerta se cerró de golpe.

Podía escuchar a Brendon desplomarse en la silla en la que había estado


sentado. Si no fuera tan indecente, me habría avergonzado. Acabo de llegar al
clímax por un ligero roce de Levis y sus caninos en mí yugular.

Escuché que se tiraba de la cremallera y me pregunté qué estaba


haciendo cuando los sonidos de los gemidos bajos llegaron a mis oídos. ¡Oh,
mis cobardes tartas de mierda, él estaba masturbándose!

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Me sacudí pero mis ojos no se abrieron, y luego, finalmente, la
oscuridad comenzó a alejarme. Probablemente era un sueño, decidí. No hay
forma de que eso realmente pudiera haber sucedido.

¿Podría?

No.

Era solo un sueño, y cuando me despertara, todo esto se desvanecería


como la pesadilla que realmente era.

35
5

Viv
—¿Y las cartas? ¿Podríamos jugar UNO o Crazy Eights? ¡Vamos,
Brendon, estoy aburrida!

Brendon me miró con cautela—: La última vez que desbloqueé tus


manos, intentaste meter tus colmillos en mí.

No me sonroje. Mierda. Todo lo que decía era verdad.

—¡Eso fue hace mucho tiempo! Antes de que trajeras la bolsa de


sangre. Me siento mejor ahora.

Le di una sonrisa brillante que probablemente tenía demasiados


dientes. Él había estado actuando extraño desde que me desperté y le conté
sobre mi sueño loco. Pensé que era gracioso, pero actuó horrorizado. No sé
por qué estaba tan ofendido; Traté de decirle que todos lo hacen, y que era
solo un sueño.

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Pero Brendon amenazó con dejarme sola si lo mencionaba de nuevo.

—¿Juras que te portarás bien?

Estaba saltando arriba y abajo en la cama, tan bien como podría atada
como un paciente mental.

—¡Lo juro! —Mi sonrisa con dientes estaba de vuelta—. Seré tan buena.
Te sorprenderá lo bien que me portare.

Brendon dudó unos segundos y luego se dirigió a la puerta. La


desbloqueó y le pidió a uno de los zánganos que trajeran Ace.

—Será mejor si hay dos de nosotros —se quejó cuando Ace entró en la
habitación con una sonrisa brillante.

—¡Te ves mejor! —Me sonrió—. ¿Así que, cuál es el plan?

Brendon refunfuñó algo, pero no estaba facilitando atención.

—Brendon dijo que podríamos jugar un juego —espeté. Se podría


pensar que era Navidad o mi cumpleaños con lo emocionada que estaba.

Ace levantó una ceja. —¿Qué tipo de juego involucra a los dos y por eso
me necesitan?

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Brendon le lanzó una mirada fulminante, y parpadeé antes de estallar
en carcajadas.

—No puedes burlarte de él sobre cosas sexuales, Ace. Brendon se pone


demasiado serio. No sé si incluso podría manejar la idea de un ménage.

¿Estaba bromeando?

Absolutamente.

Pero estaba tan feliz de que hicieran algo conmigo. Estaba en el día tres
o tal vez cien; No lo sabía con certeza. Brendon dijo que para cada vampiro el
cambio es diferente. También dijo que hay un elemento de reacción sexual
que tiene lugar cuando un vampiro se está alimentando. Es muy similar a la
reacción que tienen las personas cuando están siendo alimentadas.

Era su forma cortés de decir que mi resentimiento hasta el orgasmo era


natural. Honestamente, estaba agradecida por el conocimiento porque me
extrañó un poco.

—¡No tengo ningún problema con el ménage! —Las palabras salieron


de la boca de Brendon, recordándome que acababa de establecerlo
amablemente.

Ace se dobló por la risa. —Es bueno saberlo.

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Le sonreí dulcemente a Brendon. —Es tan divertido que podamos
aprender estas cosas el uno del otro.

—Eres una amenaza —gruñó.

—Vas a romperte los dientes, o rechinarlos en pedazos —dije en mi


mejor tono higienista—. ¿Has pensado en un protector nocturno?

Brendon me miró boquiabierto—: No sé si hablas en serio y has perdido


la cabeza, o si estás tratando de molestarme deliberadamente, lo cual sería
una tontería, ya que eres la que quería jugar a las cartas

Inmediatamente me arrepiento. Desbloquea una muñeca y luego la


otra, y suspiré aliviada. Intenté no concentrarme demasiado en su olor, cómo
me afectó cuando se inclinó sobre mi cuerpo. Era solo las hormonas, me dije.

—¿A qué estamos jugando?

Ace sacó una baraja de cartas de su bolsillo trasero.

—¿Qué tal tres? —sugerí.

—Nunca he oído hablar de eso —se quejó Brendon—. ¿Guerra o tal vez
póker?

—¿Strip Poker? —Ace movió las cejas.

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Me reí. —¿Por qué no? Brendon está metido en el ménage.

Las mejillas de Brendon se sonrojaron. —Me voy.

—¡No! —Extendí la mano para agarrar su mano. El único problema era


que mi velocidad era mucho más rápida de lo que estaba acostumbrada, y
terminé agarrando su camisa y rasgándola.

Brendon miró hacia el agujero donde sus deliciosos abdominales me


miraban.

—¿Qué tienes contra mi ropa?

Ace resopló. —Te vistes como una mierda pretenciosa.

Era cierto, Brendon podría tener el pelo más largo y desordenado. Pero
su ropa era una preparación total. No dudaría en que sus camisetas y bóxers
fuesen planchadas antes de que se los ponga. Viendo que todavía estaba en
su ropa, estaba agradecida de que se ocupara tan bien de estas cosas.

Pero entonces, probablemente no hacía nada de eso. ¡Su madre era la


reina de la fatalidad! Bien, entonces ella era la Reina de la colmena.
Probablemente nunca había hecho una tarea en su vida.

Ace, por otro lado, llevaba jeans desteñidos que le abrazaban


perfectamente el culo y una camiseta que mostraba cuán en forma estaban

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sus brazos y abdominales. Los dos juntos eran el sueño húmedo de cualquier
chica. Por lo general, me tropezaría con mis palabras tratando de hacer cara o
cruz de mi conversación. Tal vez fue la forma loca en que nos conocimos o el
hecho de que ya había jodido a Brendon.

No estaba tan nerviosa con ellos como con otros muchachos.

Comenzamos un juego de tres, y los muchachos se quejaron todo el


tiempo de que yo estaba inventando las reglas.

—¿En serio? —Brendon arrugó su hermosa frente—, Un ocho salta a la


persona que está a tu lado, pero un nueve lo hace así que tienen que poner
uno más abajo. Un diez despeja el mazo, y un tres es una carta espejo. Creo
que estás inventando esto; esto no puede ser un juego real.

Le sonreí. —No, es real. Los primos de mi mejor amiga Joanie vinieron


de Inglaterra y nos lo enseñaron. Por supuesto, no lo llamaron Tres. Dijeron el
nombre real que no podían decirlo delante de su tía. ¿Quién sabe cómo se
llama realmente?

Pasamos los siguientes veinte minutos inventando nombres obscenos


que pudieran tomar el lugar de Tres. No era precisamente donde quería estar,
pero tengo que decir que me estaba divirtiendo. Ace se burló de Brendon, y él
se lo devolvió a Ace con la misma fuerza.

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Me gustaba la amistad entre ellos. Era muy espontanea y me recordó a
Joanie.

—¿Qué pasa?

La silenciosa pregunta de Brendon rompió mis pensamientos.

Negué con la cabeza. —Solo pensando en mi mejor amiga, Joanie.


¿Cuándo creen que estaré lo suficientemente segura como para volver a estar
a su alrededor?

Ace miró a Brendon y, en su expresión, supe la respuesta.

Nunca.

De repente, el juego y el tiempo divertido se estaban desvaneciendo.

—¿Alguna vez veré a mis padres? —pregunté en voz baja—. ¿Puedo


explicarles dónde estoy o qué pasó?

Ace suspiró. —Lo siento, Viv. Simplemente no es posible.

Asentí contra la cabecera de madera y volví a la cama. Rodando sobre


mi costado, me acurruqué en una bola; No estaba llorando, no creo que haya
llorado todavía. Estaba tan abrumada con la finalidad de todo.

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Ace se fue, y Brendon me sorprendió sentándose en la cama. No dijo
nada, pero sentí su mano en mi espalda. Fue entonces cuando vinieron las
lágrimas.

43
6

Viv
Hay varias cosas que he aprendido sobre mi nuevo estado como
vampiro. Primero, todos mis sentidos son dramáticamente más fuertes. Puedo
oler la sangre de alguien golpeando sus venas.

¿Sabías que el miedo y la molestia tienen un olor? No lo sabía, pero


ahora estoy aprendiendo que muchas cosas tienen un aroma del que no era
consciente.

Mi vista ha mejorado, y para una chica que debería haber usado lentes
de contacto pero rara vez lo hizo, es sorprendente los pequeños detalles que
me había perdido. Mi audición es súper sensible. Puedo escuchar desde tres
habitaciones si alguien susurra. Hay cosas buenas y malas acerca de esto, pero
lo veremos más en un momento.

Gusto, tartas de mierda, puedo saborear la necesidad y el deseo en mi


lengua. La sangre en bolsas sabe cada vez peor. Es casi desagradable. Pero eso

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nos lleva a la siguiente, tocar. Hay una razón por la cual los vampiros no son
vírgenes.

Cuando tocan a un humano o entre sí, produce un resultado


afrodisíaco. Entiendo el concepto, confía en mí. Cada vez que Brendon incluso
se roza contra mí, me fuerzo en las esposas para atacarlo. No más cartas, no
más juegos, solo esperar, y esperar que alguien no me apueste antes de que
termine esta mierda.

Para empeorar las cosas, Brendon se ha encargado de educarme sobre


nuestra gloriosa e ilustre historia. Es más que aburrido, y estoy bastante
segura de que la única razón por la que está pasando por alto esta basura es
para evitar que lo lama cada vez que tengo la oportunidad.

Sí, es tan malo.

Y es por eso que, a mediados de la Monarquía de Europa del Este del


siglo XVII, lo interrumpí.

—Si solo tengo relaciones sexuales con alguien, ¿todo esto


desaparecerá?

Su boca se abrió. —¿Disculpa?

—Ya sabes, si me rasco la picazón, ¿seguiré siendo un peligro para


todos? Sé que piensas que voy a agotar a alguien, pero creo que ya pasé eso.

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¿Pero toda esta angustiosa necesidad que me está causando atacarte? Quizás
si hiciera algo al respecto, las cosas mejorarían.

Sus ojos se oscurecieron y su voz bajó una octava, —¿Me estás pidiendo
que tenga relaciones sexuales contigo?

Me sonrojé. —¡Tú no! Solo alguien, cualquiera realmente.

Esta no fue la respuesta correcta para darle a Brendon. Levantó sus


impresionantes hombros y se alzó sobre mí, pero tristemente estaba fuera de
su alcance.

—Tu virginidad es algo especial, Vivian. No se la das a cualquiera. Una


vez que el cambio se haya completado por completo, no serás tan propensa a
agotar a las personas ni a querer follarlas a cada segundo. Solo necesitas una
mejor comprensión de tus nuevas habilidades.

Puse los ojos en blanco, muy consciente de que le robé el hábito.

—Mira, tuve la charla como todos los demás. No estoy proponiendo


sexo sin protección o incluso una orgía.

Ante esto, se atragantó, pero seguí adelante.

—Estoy harta de estar en esta habitación. Ace no ha vuelto desde que


lo mordí el otro día. ¡Tú! Tú, bueno, solo eres...

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Me detuve sin saber cómo terminar esa oración. ¿Qué era Brendon?
molesto, pomposo, grosero, engreído, importante, sexy como el infierno...

Espera un minuto, ¿cómo se deslizó lo último allí?

—Soy, ¿qué? —preguntó con voz ronca.

—Malhumorado —Terminé con una mirada desafiante—. ¿Qué va a


tomar? ¿Y cuándo me vas a explicar acerca de los zánganos y qué pasa con
ellos? ¿Por qué sigo tomando sangre en bolsas?

Brendon dejó escapar el aliento y me miró por un largo momento.

—¿Crees que puedes manejar la verdad?

Asentí. —Sí.

—Bien. —Acercó su silla y se sentó—. Los zánganos son la forma en que


vivimos. Si prestas atención a lo que te he estado diciendo, sabrías que no
somos monstruos, ni que nos convertiremos en vampiros. Somos especies que
viven en la Tierra, que pasan por una transición en su adolescencia cuando
nuestros cuerpos comienzan a necesitar sangre humana para prosperar.

—Te vi comiendo una manzana el otro día —mencioné—, ¿Por qué?

Una leve sonrisa adornó sus labios. —Porque me gustan las manzanas.
Todavía puedes comer comida normal; simplemente no me sostendrá. Debido

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a esto, los vampiros suelen enfrentarse a zánganos. Humanos que comparten
su sangre a cambio de lo que podemos darles.

Arrugué la nariz. —¿Qué les damos?

Apartó la vista y mis ojos quedaron atrapados por un breve momento


en el fuerte borde de su mandíbula.

Cuando Brendon me miró de nuevo, sus ojos estaban fríos, casi astutos.
—La mordida de un vampiro no hace daño a los humanos. Hace que se
exciten. Tampoco es una excitación normal; Yo diría que es casi como una
droga para ellos. Hay muchos zánganos que harán cualquier cosa para
quedarse con los vampiros.

Un pensamiento extraño entró en mi cabeza. —¿Los vampiros duermen


con sus zánganos?

Los ojos oscuros de Brendon nunca abandonaron mi rostro—: A


menudo, incluso diría que usualmente.

Sentí una sensación de malestar en el estómago.

—¿Cuánto tiempo has estado vivo?

Él levantó una ceja. —Casi doscientos años.

—Y —me aclaré la garganta—, ¿Cuántas zánganas has tenido?

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Su boca se apretó en una pequeña línea. —Docenas y docenas.

—¿Ace, también? —Me ahogué.

Él asintió. —Es parte de nuestro estilo de vida, Vivian.

—Creo que quiero estar sola por un tiempo —le dije rotundamente,
tratando de entender este nuevo concepto.

Brendon se levantó para irse, y no pude evitar preguntar—: ¿Cuántas


zánganas tienes ahora?

Suspiró. —¿Es eso realmente importante?

Encontré su mirada. —Si se supone que debo aprender acerca de ser un


vampiro, necesitaré saber cuántos zánganos me tomará para prosperar.

Usé sus palabras, y podía decir que él estaba atrapado. Su mano se


apretó en la manija de la puerta. —No necesitas zánganos, te estamos dando
la sangre en bolsas.

Hice un ruido de náuseas—: Sabe a mierda, y estoy bastante segura de


que ningún otro novato ha tenido que sobrevivir solo. ¿Estoy en lo cierto?

Él frunció el ceño. —No hemos tenido una situación como esta antes.

Tomé eso como que tenía razón.

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—¿Cuántas? —repetí mi pregunta anterior. No sé por qué era tan
importante que supiera la respuesta, pero quería saberlo.

Brendon entrecerró los ojos. —Hay dos zánganas que me alimentan,


Heather y Patricia. ¿Eso es todo?

Asentí, no lo suficientemente valiente como para hacer las preguntas


que me quedaban en la lengua. ¿Las follaba cuando tomaba su ofrenda? Por
supuesto que lo hacía. ¿No dijo Brendon que esa era la forma vampírica? El
pensamiento me puso físicamente enferma.

No estaba segura de poder mirar a Ace o Brendon de la misma manera.


Sin embargo, estaría en el mismo bote pronto, ¿no?

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7

Viv
—Mi hijo me dice que estás lista para ser libre. —Margaret levantó la
nariz hacia mí para indicarme que no sentía que estaba lista. Me enteré de
que la madre de Brendon se llamaba Margaret y que era la miembro más
antigua de la colmena.

También que tenía un hijo, Brendon, y ningún otro. Brendon no fue


sincero con los hechos de quién era su padre, pero tenía la impresión de que
no se hablaba de eso.

Estuve encerrada en esta habitación durante casi un mes, y todavía me


mantenían con bolsas de sangre. Había algo sobre mi virginidad que Brendon
se negaba a discutir. No lo odio tanto como alguna vez pensé. Hubo
momentos de mi cautiverio donde fue casi amable conmigo. Pero mi mente
siempre regresaba a Heather y Patricia. No podía entender lo que podría o no
hacer con ellas.

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—Eres una anomalía para los vampiros. Tu poder es fuerte a pesar de la
forma inusual en la que viniste a nosotros. Es por tu valía para la colmena que
te he permitido vivir.

En cuanto a discursos de bienvenida, no fue el más cálido.

—¿Qué valor?

Sus ojos se entrecerraron. —Es inaudito que un vampiro alcance su


mayoría de edad sin perder su inocencia. Serás considerada como un gran
premio.

Aclare—: ¿Vas a vender mi virginidad?

Sabía que era malvada, pero esto era demasiado.

Margaret puso los ojos en blanco, y era extrañamente similar a su hijo.

—No, voy a hacerte ir a la corte. Tú y Brendon se irán inmediatamente a


Sighisoara, Rumania. Está en el corazón de Transilvania.

—¿Hablas en serio? No puedo ir a Transilvania. ¡Ni siquiera tengo un


pasaporte!

Margaret parecía que estaba ansiosa por abofetearme de nuevo.

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—¡Eres un vampiro! No tenemos uso para pasaportes y leyes locales.
Eso es cosa del pasado. Ahora, irás y ayudarás a mi hijo a traerme el corazón
del rey vampiro. Si haces esto, te permitiré vivir.

Mi estómago se cayó. —¿Disculpa?

Brendon se adelantó para interponerse entre su madre y yo. —Será


como tú dices, mi reina.

Margaret dirigió una rara sonrisa fría a su hijo.

—Todos desearán follarla, con su belleza y el olor a inocencia que


exuda. Usen eso para su ventaja. Seduce a las damas y caballeros de la corte
hasta que confíen en ti. Solo entonces atacarás. ¿Puedo confiar en ti para
hacer esto?

Brendon asintió, pero tuve la sensación de que la pregunta estaba


dirigida a mí y no a él.

—Sí —susurré la palabra sabiendo que no había manera posible de


matar a alguien. No tenía idea de por qué quería que el rey vampiro muriera.
Pero esto pareció aplacarla porque Margaret se acercó a la puerta y la abrió.

—Ah, y haz que se bañe, apesta.

Con eso, la Reina de la Muerte partió.

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Suspiré profundamente. —No puedo apestar tan mal.

Brendon hizo una mueca. —No hueles tan bien.

—En primer lugar, sé que es una mentira porque tu madre acaba de


decir que todos querrán follarme. Que por cierto, es espeluznante hasta el
extremo. Segundo, huelo porque me encerraste en una habitación durante un
mes. Entonces, claramente, esto depende de ti.

Brendon puso los ojos en blanco y se alejó. Supuse que quería que lo
siguiera y así lo hice. Nos abrimos paso por los hermosos pasillos.

Todo era rico y decadente. Me fue difícil imaginar que Brendon creció
en un lugar así. Lo que más me sorprendió fue lo frío que estaba todo, y no
quise decir la temperatura.

*****

—¿Estás preparada? —Ace corrió hacia mí cuando llegué a la entrada a


la mañana siguiente con un vestido y tacones sensatos.

Ace se vistió con un traje propio, pero eso no impidió que me recogiera
girándome en el aire antes de volver a tumbarme.

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Me reí y agradecí que me hubiera perdonado por la mordida que le
había dado. Era bueno ser amigos de nuevo. También era bueno que no
quisiera comerme a mis amigos.

Mientras mi horario de comidas fuera bien, no tenía las horribles ganas


de morder a nadie. No puedo decir lo feliz que estaba de haber superado ese
punto.

—Se me proporcionó un guardarropa completamente nuevo. —Me di


vuelta e hice una pequeña pasarela.

Ace silbó. —Ese vestido es caliente.

Brendon entró y dejó su bolso de noche.

—El avión está listo, ¿ustedes dos?

Asentí como la pequeña vampira virgen que era.

Ace sonrió. —Demonios, sí, vamos a hacer esto.

—¿Y por qué lo estamos matando de nuevo? —pregunté por lo que se


sintió la enésima vez desde que me enteré de nuestra misión.

—Para que puedas unirte a la colmena —dijo Ace con un gesto mientras
abría la puerta—. Además, porque es un imbécil.

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—No estoy segura de que sea una razón para matar a alguien.

Todavía no estaba a bordo con todo eso de quitar el corazón de alguien.

—Eres él o tú —dijo Brendon rotundamente.

En lugar de responder, me subí al lujoso auto que nos llevaría al avión.


La puerta estaba abierta y me abrí paso.

Miré hacia la puerta y vi que ambos tenían sus ojos pegados a mí, o en
realidad a mis piernas, donde mi vestido se había levantando.

Me sonrojé y reajusté mi falda. —Lo siento.

Ellos gruñeron y se unieron a mí dentro del lujoso auto.

Ace me contó historias tontas sobre los miembros de la colmena


mientras conducía, y pronto mis nervios comenzaron a calmarse. Brendon
estaba sorprendentemente callado incluso cuando Ace lo molestaba.
Obviamente no estaba entusiasmado con el viaje.

El avión privado fue algo sacado de una película. Exhalé y me quedé


impresionada por todo cuando Ace me mostró dónde pasaríamos las próximas
horas. Pronto el avión estaba en el aire y partimos a nuestra nueva misión.

Ace cayó en un sueño ligero, y miré a Brendon.

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—¿Qué pasa si fallamos? —pregunté en voz baja, no queriendo
despertar a Ace.

Sus manos se apretaron en los reposabrazos de su asiento.

—No fallaremos —dijo Brendon por fin—, no es una opción.

—Pero… —Traté de discutir.

Brendon me miró; sus ojos oscuros estaban fríos cuando me puso en mi


lugar.

—Mi madre no descansará hasta que esto esté hecho. Si fallamos, se


enviarán más cazadores en nuestro lugar. Nunca subestimes tu lugar en este
mundo, Vivian. No hay felices para siempre en tu futuro. Ahora sirves a tu
colmena y a tu reina. Este es el camino de nuestro mundo.

Tragué fuerte.

¿No hay felices para siempre? ¿Estaba diciendo que no podía tomar su
mundo? Porque podía, podía hacer cualquier cosa que este bastardo rico
hiciera y probablemente lo haría mejor.

Vamos.

57
8

Viv
La Corte de Vampiros era todo y nada de lo que imaginaba. La opulencia
y la belleza sobrepasaron la mansión del nido a pasos agigantados. Había
sirvientes, y por supuesto, con eso me refiero a esclavos, esparcidos por casi
todos los rincones.

La principal diferencia aquí era que los esclavos miraban a los vampiros
con tanta lujuria que me daba escalofríos. Pero eso no era nada comparado
con los miembros de la Corte. Conocimos docenas y docenas de vampiros. El
hecho de que nadie fuera realmente muy viejo me pareció extraño.

Ace había dicho que los vampiros dejaban de envejecer, si hablábamos


en años humanos, entre los 20 y los 30 años. Eso explicaba por qué la Reina
de la Perdición se veía tan joven como todos los demás que había conocido.

Había algunas personas que se destacaron. El Duque de Draven, quien


se hace llamar Malcolm, exigió que le prestáramos especial atención. Me

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deslicé en una profunda reverencia, que fue parcialmente arriesgada, y me
sentí orgullosa de no haber terminado sobre mi trasero.

No me gustó en cuanto lo vi. El cabello de Malcolm era rubio blanco y


parecía resbaladizo, como el chico de Slytherin que le dio a Harry tantos
problemas.

Hice lo que me dijeron, pero Ace y Brendon no fueron tan obedientes.


Más tarde me enteré de que es costumbre que si alguien es de origen inferior,
éste asiente con la cabeza al momento de reunirse.

Ace y yo somos obviamente de origen inferior, pero la madre de


Brendon es una Reina, y, por lo tanto, eso lo convierte en un príncipe. Es
cierto, un príncipe de Clan no es lo mismo que un príncipe de la Corte Real. Sin
embargo, un príncipe de Clan es superior a un Duque.

Malcolm no fue el único que me dio malas vibras. También estaban los
trillizos Adrián, Aldón y Abel. Se veían como modelos y eran tan similares que
nunca hubiera podido decir quién era quién.

En el momento en que los conocí, sentí a Brendon tenso y se acercó a


mí. Besaron mi mano y uno de ellos, Aldón o Abel, me lamió el interior de la
muñeca. No sé si estaban tratando de ser seductores o tratando de probar a
una virgen, pero grité y le arranqué mi mano.

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En un instante, Brendon tuvo al hombre contra la pared por la garganta.
Sus hermanos vinieron inmediatamente en su defensa, y yo temía que se
produjera una pelea.

Afortunadamente, el Rey convocó a Brendan y se fue con los guardias a


saludar a su Rey.

Iba a seguirlo, pero Ace me detuvo. —El Rey Cian no se reunirá contigo
hasta que esté listo.

Asintiendo, me agarré al musculoso brazo de Ace y le sonreí


encantadoramente—: ¿Adónde, entonces, capitán?

Ace se rió—: ¿Qué tal si damos un paseo por los jardines?

Eso me sonó celestial.

Todo el dicho de que los vampiros no pueden caminar en la luz es un


montón de basura. Tampoco brillamos. En realidad, somos como los demás
humanos. Podemos broncearnos o quemarnos, no nos congelamos al tacto, y
no podemos llegar a la mente del otro.

La mayor diferencia, además de beber sangre humana, es que nos


curamos mucho más rápido y somos tremendamente fuertes. Oh, y vivimos
durante siglos.

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Lo único que puede matar a un vampiro es quitarle el corazón.

—Vaya, vaya, vaya, vaya, si no es Acheron.

Una hermosa muchacha de pelo rojo largo y ojos verdes penetrantes se


nos acercó. La acompañaban otras dos chicas, una de pelo corto oscuro y piel
de ébano, y la otra de piel pálida y ojos oscuros y almendrados.

—Francine. —La boca de Ace se retorció como si acabara de morder un


limón.

—¿Quién es tu bocadillo? —Francine sonrió, y las dos chicas con ella


rieron nerviosamente.

—¿Me estás hablando a mí? —hablé con una voz clara. Me negué a
esconderme frente a tres chicas malas chupasangre.

Ace se volvió hacia mí y me dijo—: Vivian, ella es Francine y sus


secuaces, Olivia y Mae.

La del pelo negro liso y brillante sonrió con una sonrisa de satisfacción.
—¿Una virgen? Qué... original.

Ace me apretó contra su lado. —Es algo de lo que no sabrías nada de


Mae. ¿Sigues abriendo tus muslos para alguien con una polla lo
suficientemente grande?

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Las mejillas de Mae se calentaron, pero antes de que pudiera
responder, Francine puso una mano sobre su brazo.

—No hay necesidad de ser desagradable, Acheron.

—El nombre es Ace, y lo sabes. Vamos, Viv, no deberías tratar con las
putas reales.

Las chicas volvieron a quejarse, pero no nos quedamos para decir nada
más. Ace me estaba guiando lejos de las tres chicas y hacia lo que parecía ser
un laberinto.

—Lo siento por eso —refunfuñó.

—Eran muy interesantes —dije con una sonrisa, tratando de


tranquilizarlo—. Encantada de conocerte, Acheron.

Ace me frunció el ceño. —Nadie me llama así, ni siquiera mi madre


cuando está enfadada.

—¿Por qué llamaste a esas chicas zorras?

Me había molestado cuando lo dijo, porque según Brendon, todos los


vampiros follaban con frecuencia. No me interesaba ver un criterio diferente
con mujeres versus hombres.

62
—Esas chicas son como groupies de la realeza. No tienen ningún lugar
en la corte aparte de las damas que esperan a la hermana menor del rey. Pero
la verdad es que tratan mal a Eileen, y el Rey no hace nada al respecto.

Pateé una pequeña piedra con mi zapato. —Parece que cuanto más
aprendo de este rey, menos me gusta.

Ace soltó algo de enfado. —Te gustará.

Arrugué mi nariz. —¿Por qué dices eso?

Ace se encogió de hombros, —Todas las chicas lo hacen. Es encantador,


o eso me han dicho, y le gustan las chicas bonitas.

Mi estómago revoloteó un poco. —¿Crees que soy bonita?

Ace me sonrió y sentí que mis mejillas se calentaban. —Sabes que eres
hermosa, Vivian. No necesitas que te lo diga.

Pero la cosa es que no creía que fuera hermosa. Quiero decir, sabía que
no era horrible y que los chicos no corrían gritando de mí. ¿Pero hermosa?
No, nunca se me hubiera ocurrido usar ese término.

—Lo que sea, Ace. —No pude evitar la sonrisa que se extendió por toda
mi cara.

63
Seguimos caminando juntos y nos cruzamos con varias personas que
asintieron e incluso hablaron con nosotros. Parecía que estaban
acostumbrados a ver a Ace en la corte.

—¿Vienes a menudo a Transilvania? —pregunté en mi mejor imitación


de Drácula.

Ace hizo una mueca de dolor y dijo—: Por favor, no vuelvas a hacer eso.
Normalmente estamos aquí en otoño para la temporada.

—¿La temporada? —Arrugué la frente—. ¿Como lo hacían en el siglo


XIX?

Ace asintió. —Es mucho más concurrido durante ese tiempo, las calles
están llenas de vampiros y alquilar una casa es una pesadilla. Por supuesto,
Brendon y su madre siempre se quedan aquí en el Palacio.

—¿Cómo se conocieron Brendon y tú? —pregunté distraídamente


mientras me inclinaba para recoger una flor.

Ace estaba callado, y levanté la vista para mirarlo. Desde su punto de


vista, me di cuenta de que podía ver a través de mi vestido. Su cuerpo estaba
tenso, y vi un destello de algo en sus ojos.

64
Me enderecé inmediatamente y no pude evitar el aleteo que sentí
cuando mi estómago se revolvía. ¿Me sentía atraída por Ace? Eso era ridículo.
Era mi amigo, nada más. Era probable que necesitara alimentarme.

—Tengo hambre —dije enseguida.

Ace asintió con la cabeza y se giró para guiarme de vuelta al Palacio,


pero noté que en el viaje de vuelta no me habló ni me tocó.

Antes de entrar, le pregunté en voz baja—: ¿Hice algo malo?

Ace agitó la cabeza. —No.

Luego sonrió, la sonrisa amistosa a la que estaba acostumbrada, y sentí


que la tensión se desvanecía.

—Tú eres perfecta, Viv —dijo burlonamente—. Vamos a conseguirte


algo de sangre.

65
9

Viv
El Rey Cian parecía tener unos veintiocho años, lo suficientemente viejo
como para que no me interesara y lo suficientemente joven como para que
pudiera hacerlo. Por supuesto, en los años de los vampiros probablemente
tenía más de mil años, así que todos los razonamientos se van por la ventana.

En el momento en que entré al salón del trono real, se levantó y se


acercó para saludarme. Me sorprendieron sus hombros fuertes y su pelo
teñido de negro. Tenía una sombra de las cinco en punto que hacía que uno
se preguntara cómo se sentiría en el interior de sus muslos.

Inmediatamente me mojé y me quedé sin aliento.

Sus ojos eran de un sorprendente tono azul, y había una amabilidad y


un humor que contrastaba directamente con las cosas que me habían dicho
de él.

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—¡Vivian, estamos tan contentos de que pudieras unirte a nosotros!
Brendon me ha contado cómo te encontraron. Es, sin duda, la cosa más
interesante que he oído en mi vida. Por favor, ven y siéntate a mi lado, quiero
oírlo todo.

El calor inundó mi cara cuando el rey de los vampiros colocó mi mano


en la curva de su brazo y comenzó a guiarme a través del lugar. Las
conversaciones se detuvieron, y la gente miraba abiertamente, sus rostros
mostrando sorpresa, celos, resentimiento e incluso sospecha.

—Su Majestad —susurré en voz baja—. ¿Quizás este no sea el


momento?

El Rey Cian se detuvo y se volvió hacia mí. Con un dedo, levantó


suavemente mi barbilla hasta que nuestras miradas se encontraron.

—No dejes que te intimiden —dijo en voz baja—. La forma en que


actúas y te comportas ahora establece la importancia de cómo te tratarán
más tarde. Levanta esa hermosa barbilla tuya y enfréntate a ellos mirada
contra mirada. No muestres debilidad, es la primera señal de fracaso.

Para cualquiera a nuestro alrededor, podría haberme felicitado por mi


vestido o mi cabello. Todo fue muy rápido, y luego me sonrió como si hubiera
dicho algo realmente encantador. Mi estómago se volvió loco, y en ese
momento me di cuenta de lo peligroso que era el Rey Cian.

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En cuestión de segundos, me tuvo comiendo de su mano. Incluso ahora,
mi mano seguía envuelta alrededor de su bíceps, y yo me movía sin mirar
hacia atrás a Brendon y Ace, que me habían escoltado dentro.

Una vez que el Rey estuvo en su trono, me hizo un gesto para que me
sentara en una silla que estaba ligeramente más abajo a su izquierda. Me sentí
estúpida, y terriblemente fuera de lugar, pero recordé el consejo que me
había dado.

Así que, con mis hombros hacia atrás y mi barbilla en un ángulo


orgulloso, sonreí fríamente a los espectadores y me encontré con su mirada.
Varios de ellos parecían bastante sorprendidos, y su aspecto se suavizó. Otros
parecían mirarme con odio.

—Bueno, querida. —El Rey Cian volvió a hablar con esa voz baja que no
llevaba—. ¿Por qué estás aquí, de verdad?

—Para matarte.

Parpadeé hacia él, con el horror en mi rostro de haber soltado


simplemente mis planes de matar al hombre. Honestamente, realmente no
pensé que hubiera podido salirme con la mía. Pero esto estuvo más allá de lo
terrible.

68
El rey se echó a reír. Echando la cabeza hacia atrás, se carcajeó
descaradamente, haciendo que varias cabezas se giraran.

—Me gustas —dijo finalmente cuando se controló a sí mismo—. Eres


diferente. Pero debo decirte, Vivian, que no puedo permitir que me mates.

Me encogí de hombros, la mujer sofisticada se desvaneció y dejó atrás a


la chica asustada que realmente era.

—La Reina de la Perdición dijo que, si no te atravesaba el corazón y se lo


devolvía, ella me mataría. Pero honestamente, no creo que pueda matar a
nadie. Crecí siendo vegetariana y ni siquiera he tocado carne cruda antes.

Cian se rió de nuevo; eso le hizo parecer más joven y mucho más fácil
de alcanzar.

—No te preguntaré si tus compañeros estaban en esto porque temo


que digas la verdad, y no puedo tener tres asesinos en mis manos.

Exhalé un suspiro—: Gracias, Su Majestad.

—Cian —dijo extendiendo la mano como si no hubiéramos sido


presentados—, soy Cian.

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—Viv. —Tomé su cálida mano y la estreché—. Todos mis amigos me
llaman Viv. Bueno, mis nuevos amigos me llaman la vampiro virgen, pero te
agradecería que no lo hicieras.

Sus labios se retorcieron traicioneramente—. Ya veo por qué eso puede


ser incómodo. También creo que eso tiene mucho que ver con la razón por la
que te enviaron aquí. ¿Ibas a seducirme?

Asentí diciendo—: Sí, se suponía que no podías resistirte a mí. Tonto, lo


sé.

Su sonrisa cayó y por un momento, los ojos de Cian brillaron.

—Eres toda una tentación, Viv.

Me sentí caliente y extraña por dentro, como si quisiera atacarlo. No


había tenido esos impulsos desde que se completó el cambio.

Me levanté y dije—: Tengo que irme.

Hizo lo mismo, y varios de sus guardias se pusieron en pie.

En segundos, Brendon y Ace estuvieron a mi lado, flanqueándome y


apoyándome. Sentí que el aire entraba en mis pulmones y me di cuenta de
que había estado conteniendo la respiración.

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Me di cuenta de que Cian no había terminado conmigo. Sus ojos
estaban atentos, y vi que sus dedos se movían. Brendon me puso una mano
en el brazo, se sentía posesivo, y me preguntaba si conocía las implicaciones
de su movimiento.

Cian sonrió repentinamente, la tensión se rompió y sus ojos brillaron de


humor.

—Continuaremos nuestra discusión en mi despacho esta noche, Viv.

Asentí, demasiado asustada para hacer otra cosa.

Cian se volteó, y nos despidieron. En un movimiento que era


claramente sobrenaturalmente rápido, Brendon y Ace me hicieron avanzar
hacia la puerta.

—¿Qué coño ha pasado? —siseó Brendon enfadado.

No sabía lo que había pasado. Era como si todo lo que podía decirle era
la verdad. ¿Qué hechizo había tejido el rey sobre mí? ¿Y por qué me sentía
atraída por otro hombre? ¿Es así como eran las cosas con los vampiros?

—¡Está temblando! —murmuró Ace y me abrazó.

71
10

Viv
Me desperté en los brazos de Ace, mi cabeza enterrada contra su cuello
y mis dientes rozando su piel. Podía sentir algo duro y caliente presionando mi
cadera, y de repente me di cuenta de lo que estaba haciendo.

—Por mucho que me encantaría terminar esto, cariño, no estoy seguro


de que sea la mejor idea.

La voz de Ace era baja y gruesa. Levanté la cabeza y capté el calor en


sus ojos. Sus colmillos habían descendido, y sabía que me deseaba tanto como
yo a él.

—¿Podrían ustedes dos controlarse? —La voz seca de Brendon me sacó


de mi estado inducido por la lujuria, y salí corriendo del regazo de Ace.

Desafortunadamente, le di un rodillazo en una zona muy sensible.

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Ace gritó y se dobló, dejando muy claro que las joyas habían recibido un
duro golpe.

Pero eso no fue lo más sorprendente; fue el hecho de que Brendon se


dobló de risa. No podía recordar una época en la que lo había oído sonar tan
despreocupado.

Su rostro estaba abierto, y sus ojos brillando con malicia. En ese


instante, Brendon fue hipnotizante. Agité la cabeza tratando de despejarla. En
un momento estaba a punto de saltar sobre Ace y al siguiente babeando
sobre Brendon. Era muy confuso.

Brendon debe haber sentido mi estado de ánimo porque sacó una bolsa
que contenía sangre para que la tomara. La tomé con gratitud y hundí mis
colmillos. El sabor ligeramente amargo de la sangre vieja tocó mi lengua, pero
estaba tan sedienta que realmente no importaba. Me estaba acostumbrando,
y parecía que esa sería la única manera de alimentarme durante mucho
tiempo.

Ace se sentó con una mueca de dolor y dijo—: Viv, realmente sabes
cómo poner a un hombre en su lugar.

Me encogí de hombros y bebí el resto de mi comida. Me volví para ver


los ojos de Brendon sobre mí, y sentí mi cara sonrojada. Tenía que ser porque
acababa de comer y no de Brendon. No me gustaba de esa manera. Quiero

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decir, bueno, a cualquiera con pulso le gustaría Brendon con sus abdominales
de tabla de lavar y su mandíbula cincelada.

Quería tocar su cabello oscuro y sedoso y saborear el punto tierno


donde su hombro se unía con su cuello.

Brendon respiró con dificultad. —Vivian, vas a tener que pensar en otra
cosa.

—¡Joder! —Lo miré alocadamente—. ¿Puedes leer la mente?

Ace se rió diciendo—: No, cariño. Pero ya hueles a pecado e inocencia,


la mejor combinación que he encontrado. Cuando empiezas a excitarte, el
aroma es casi abrumador. No te culpo. Honestamente, es difícil para los dos.

Esta fue la primera vez que mencionaron la atracción entre nosotros.


No sabía qué decir. No era el tipo de chica que jugaba con diferentes tipos. No
jugaba con nadie.

Y entonces me di cuenta. —¿Han hecho esto antes? ¿Han estado los


dos con la misma chica?

Brendon puso una cara. —No hay nada sobre esta situación que
hayamos encontrado antes. Nunca hubiera soñado que lo consideraría...

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Rompió la declaración, pero realmente quería saber qué estaba
considerando.

—Nunca hemos compartido una chica, Viv —dijo Ace amablemente—.


Hay algo en ti. Sé que estás fuera de los límites, pero me pareció estúpido que
actuáramos como si la atracción no estuviera allí. También me di cuenta de
que estabas luchando con ello tanto como nosotros.

Me mordí el labio inferior y le di voz a los pensamientos de mi cabeza.


—Me gustas mucho, Ace.

Podía sentir la mirada caliente de Brendon sobre mí. —Pero también


me gusta mucho Brendon. No soy una puta. No sé qué va a pasar. Pero
cuando estaba con el rey, me sentí atraída por él. No sé qué es real y qué es
esta maldita atracción para alimentarse. No sé si podría estar con diferentes
chicos. Tengo que ser honesta.

—No necesitas decidir nada ahora —dijo Brendon con un tono de


definitivo—. Cian te estaba jugando una mala pasada. Podía sentir los
hechizos convincentes en la habitación. Hizo todo lo posible para ti, algo que
nunca le había visto hacer antes.

—¿Qué es un hechizo convincente?

No había oído eso antes.

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—Algunos vampiros poderosos pueden controlar a la gente con sus
ojos. No sólo a los normales, sino a todas las criaturas. No es fácil saber
cuándo están usando este truco, y sólo para una completa revelación, está
prohibido entre los vampiros.

—¿Prohibido? —exclamé—. ¿Entonces por qué Cian lo estaba usando


conmigo?

Ace se burlo—: El rey se folla a todas las chicas de la corte. Utiliza


hechizos convincentes y drena zánganos aunque eso también está prohibido.
Hace lo que quiere, cuando quiere. La gente le mira a los ojos y sonríe
mientras los destruye. Es muy malvado.

Sentí algo oscuro pasar sobre mí. —Tienes que enseñarme cómo saber
si está tratando de obligarme. ¿Qué pasa si hace algo la próxima vez que nos
veamos y me quita la virginidad?

Brendon se adelantó, con los puños cerrados. —¡Sobre mi cadáver!

De repente, pude ver a Brendon tirado en el suelo con una estaca en el


corazón, sus ojos estaban vidriosos y ciegos. Grité como si realmente
estuviera sucediendo.

Los gritos salieron de mi garganta y no pude sacarme la imagen de la


mente.

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Brendon me dio la vuelta y apretó mi cara contra su pecho.

—¿Qué es? ¿Qué ha pasado?

Me atraganté con un sollozo. —Estabas muerto. Justo ahora en el suelo,


estabas tirado en un charco de sangre. No quiero que mueras. Quiero irme a
casa.

Los chicos no dijeron nada, pero me di cuenta de que se miraban por


encima de mí.

—¡Fue real! —insistí—. Podía oler la sangre y verte claramente. No era


mi imaginación.

Brendon se agachó y me besó en la cabeza. Su gran mano me acariciaba


la espalda, y la otra me sujetaba con fuerza contra su gran cuerpo.

—Te creo —dijo ásperamente.

—¿Crees que es una vidente? —susurró Ace.

Brendon se puso tenso.

—Ni siquiera digas esas palabras en voz alta. Si Cian sospechara, nunca
la volveríamos a ver.

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Temblaba en sus brazos, sosteniendo a Brendon más fuerte de lo que
probablemente era confortable. Estaba asustada e insegura, este mundo era
completamente diferente de la vida en la escuela secundaria.

—Brendon, tenemos que enseñarle, no tenemos mucho tiempo.

Brendon liberó lentamente su agarre, pero yo continué aferrándome a


él. Podía sentir su sonrisa contra mi cabello.

—Te abrazaré, princesa. Sólo gira la cara para que Ace y yo podamos
hablar contigo.

Me aparté, dándome cuenta de que mi rostro estaba firmemente


enterrado en su pecho. Brendon se acercó a la cama y se sentó tirando de mí
hacia su regazo, y me hundí contra él.

—Vale, lo primero que necesitas saber sobre un hechizo convincente es


que huelen ligeramente dulce.

—¿Los hechizos huelen mal? —Arrugué mi nariz—. Eso es extraño.

Ace sonrió. —Eres realmente adorable.

Le saqué la lengua. —Ese no es el punto.

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Él suspiró y continuó. —Además, tu oído se oscurecerá un poco. Por lo
tanto, si de repente te resulta un poco más difícil escuchar a alguien, es
probable que te obliguen a hacerlo.

—No entiendo.

Ace se giró para mirarme. Sonrió con esa sonrisa lenta que siempre
hacía que mi interior se derrita y luego me miró a los ojos.

—Eres hermosa, ¿lo sabes? Bésame.

Su voz era profunda y baja. Me encontré inclinada hacia adelante.

¿Baja?

Espera un momento. Olfateé y noté que olía ligeramente a algodón de


azúcar.

—¡Estás intentando obligarme!

79
11

Viv
¿Recuerdas ese momento en que estás caminando hacia las
habitaciones personales del rey de los vampiros, y estás aterrorizada de que él
te vaya a convencer para que te acuestes con él?

¿No? ¿Qué, nunca ha surgido antes?

Ace y Brendon habían practicado para obligarme hasta que pude olerlo
casi inmediatamente. Aprendí que una de las mejores maneras de evitarlo es
pensar en algo fuera del ámbito de esta locura. Como las chispas de chocolate
de mi mamá, los panqueques de plátano, esos eran mis súper favoritos de
todos los tiempos.

Pensar en mis padres y en la vida que dejé fue deprimente, pero tuvo el
efecto de romper cualquier encanto irresistible que los chicos me lanzaron.

Quiero decir, que estaba completamente preparada para encontrarme


con Cian, pero la verdad es que estaba aterrorizada. A una parte de mí le

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había gustado mucho. Ahora sé que era el encanto y no era verdad. Pero no
entiendes lo aterrador que es que no puedas confiar en tus propios instintos.

—Viv, qué amable de tu parte venir —Cian se adelantó y extendió una


mano. Quería alejarme de él, pero sabía que mostrar debilidad era como si un
perro expusiera su barriga.

—No sabía que era una elección.

De acuerdo, en cuanto a la respuesta, fue bastante sarcástica. Intenté


arreglar mis palabras con una sonrisa. —¿Cómo estás?

Sus hermosas cejas se juntaron. —¿Está todo bien?

Asentí con la cabeza, quizás demasiado rápido. —Sí, aquí es muy


diferente, eso es todo. Estoy tratando de aprender a adaptarme a mi nueva
vida.

Cian asintió y me acompañó a una sala de estar con una gran chimenea
y ventanas de piso a techo que mostraban la gran extensión del cielo
nocturno. Era hermoso.

Me acerqué a la ventana en vez de tomar el asiento que me ofreció. Las


luces de la ciudad estaban lejos, pero los terrenos del palacio estaban bien
iluminados y eran completamente hermosos. Miré más de cerca y vi que había
varias parejas en los jardines.

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—¿Lo están? —Parpadeé y me quedé sin aliento—. ¡Oh, mierda,
malditos pop-tarts2! ¡Están teniendo sexo!

Cian rió. —Es una noche hermosa, y son criaturas apasionadas.


¿Realmente los culpas por aprovecharse de las cosas que se les presentan?

—¡Pero cualquiera puede verlos! —murmuré, horrorizada y


ligeramente excitada.

—Mira. —Señaló a un hombre alto con el pelo amarillo. Lo reconocí de


antes; era Malcolm, el Duque de Draven. Tenía a una chica en sus brazos, y
quiero decir que literalmente, una mano estaba en su pecho y la otra estaba
acariciando entre sus muslos.

Cian se acercó, su voz ronca me hizo cosquillas en el cuello.

—¿Ves la forma en que ella se retuerce en sus manos?

Como si pudiera mirar hacia otro lado, mi coño empezó a latir y mi boca
se secó de repente. Vi al hombre pellizcar y retorcer el pezón de la chica, y mi
pecho comenzó a doler, desesperado porque alguien lo tocara.

2
Pop-tarts es el nombre con que se le conoce a unas tartas planas, rectangulares y pre
horneadas hechas por la compañía Kellogg's. Los Pop-Tarts contienen un relleno dulce sellado entre
dos capas de masa. Algunas vienen glaseadas.

82
Sus manos se pusieron en la parte delantera de sus pantalones, y ella se
los bajó. Su polla era gruesa y dura cuando la sacó. No estaba segura de por
qué ella estaba desnuda y él estaba vestido, yo sólo miraba en estado de
shock y asombro mientras ella se ponía de rodillas y comenzaba a lamer y a
chuparle la polla.

Olvídate del dolor en mi coño, era una súplica desesperada en este


momento. Apreté los muslos y vi como él la levantaba, con la polla saliendo de
su boca. En un movimiento que parecía borroso, él la tenía doblada, y su polla
se deslizaba entre sus muslos.

Pude ver la forma en que la espalda de la chica se arqueaba, y que


estaba luchando con su circunferencia y tamaño. Ni siquiera se me ocurrió
mirar hacia otro lado, o que yo era esencialmente una mirona.

Se inclinó y agarró su largo cabello, envolviéndolo alrededor de su puño.


Sus colmillos brillaban a la luz de la luna.

Él hundió sus dientes en la nuca de ella, sus pechos rebotando con el


movimiento y entonces ella se estaba viniendo. Me di cuenta por su expresión
y la forma en que se puso tensa, su cuerpo temblando mientras rodaba,
oleada tras oleada de liberación.

Malcolm lamió donde la había mordido, cerrando la herida. Entonces


Malcom se volvió hacia la ventana del rey. Su polla aún estaba dentro de la

83
chica. La llevó a mirar hacia arriba y vi que era Francine, la chica que había
sido tan pedante conmigo.

Malcolm hizo un gesto con la mano, y luego inclinó la cabeza como si se


estuviera inclinando o algo así.

La vergüenza y la humillación me calentaron las mejillas. Me alejé de la


ventana y empecé a correr hacia la puerta. Cian fue más rápido y me atrapó
contra su pecho duro. Sentí su erección furiosa contra mi estómago y su
aliento caliente contra mi oído.

—¿Por qué corres, Viv? Esto es lo que eres. No hay nada malo o
vergonzoso en lo que presenciaste. Es una cosa hermosa.

Empecé a pensar que quizás había estado exagerando. Tenía razón, esta
era la manera de los vampiros.

—Tú también podrías tener el mismo placer. Quiero que tengas eso,
Viv. Yo cuidaré de ti, cuidaré de ti. No te faltará de nada. ¿No te das cuenta?
Se suponía que vendrías a la corte y estarías conmigo.

Había algo en su declaración que me pareció extraño. Estaba destinada


a venir aquí, pero no a estar con él. Me dijeron que viniera a destruirlo. De
pronto alerta, olí el olor enfermizo del algodón de azúcar en el aire.

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—Chispas de chocolate, panqueques de plátano —grité y lo empujé
hacia atrás.

Cian parecía confundido. —¿Qué?

—Esa es mi comida favorita. Me gusta ver programas de cocina, pero


soy terrible cocinando. Mi entrenadora de animadoras es una perra y
realmente extraño a mi mamá y papá.

Cian comenzó a fruncir el ceño. —¿Por qué me dices esto?

Una vez que comencé no pude parar. —No me gustan las matemáticas
y soy una buena escritora. Me gusta esquiar en la nieve, pero soy una
esquiadora acuática terrible. Dijiste que estaba destinada a ti, pero ni siquiera
me conoces. Soy una estudiante del último año de secundaria, o al menos lo
era. Supongo que me gradué, no lo sé. Mi cita del baile de graduación se
llamaba Jimmy, y no estoy lista para tener sexo. No en el jardín delante de
todos y no con alguien que ni siquiera sabe mi segundo nombre. Tengo que
irme.

Esta vez Cian no me persiguió mientras salía corriendo de su habitación.


Sabía que lo había enfurecido, pero no me importaba. Sólo quería recuperar
mi antigua vida. Quería ser Vivian Browning, la vegetariana a la que le gustaba
nadar y aguantaba correr. No quería ser una asesina o una vampira virgen.

85
Fuertes brazos me envolvieron y al principio, luché por liberarme.
Estaba a punto de morder cuando olí su olor familiar.

Brendon.

Me hundí en sus brazos y me acunó como si fuera la cosa más preciosa


del mundo.

—¿Qué pasó? —jadeó.

Intenté formular las palabras, pero apenas supe cómo decirle lo que
había visto.

Se tensó y dijo: —Lo mataré.

—Él no hizo nada —exclamé, mis manos agarrando el pecho de


Brendon—. Por favor, llévame a un lugar donde podamos estar solos. Por
favor...

La ruptura en mi voz debe haberle hecho entrar en razón. En cuestión


de segundos estaba en sus brazos y él corría hacia la noche.

86
12

Brendon
Vivian temblaba en mis brazos. Odiaba que hubiera estado en peligro.
Odiaba a mi madre por enviarla aquí. Pero sobre todo, odiaba a ese maldito
Rey Cian, que la asustó. No era noble ni bueno en ningún sentido de la
palabra.

El bastardo obligaba a las mujeres a quitarse las bragas para él, y que se
pusieron en fila para hacerlo. Juré entonces que moriría antes de que alguien
más la lastimara.

Desde el momento en que Ace y yo nos encontramos con Viv, supe que
ella era diferente. Armé un escándalo y traté de actuar como si no me
importara. La verdad es que me importaba demasiado, y eso me asustó
muchísimo. Había pasado mucho tiempo desde que mis emociones fueron
tocadas. Mi madre había recorrido un largo camino para convertirme en el
bastardo frío que era.

87
En realidad, fue mi extraña amistad con Ace la que me mantuvo atado a
la realidad todos estos años. Habíamos cazado juntos durante décadas. Casi
podía leer sus pensamientos, y sabía en un instante lo que haría y cómo
podríamos derribar a un renegado.

Había dos cosas básicas que cazábamos para el nido, pero equivalían a
lo mismo: enemigos. Había vampiros renegados que se habían vuelto salvajes
y habían muerto en una matanza, y luego había cazadores de vampiros que
mataron a nuestra gente sin pensar ni tener en cuenta las consecuencias.

No representamos una amenaza para los humanos. Hemos vivido


pacíficamente entre ellos durante generaciones. Pero siempre está el grupo
de vigilantes que nos agrupa con los monstruos que destruyen y matan. Es
casi gracioso, porque una vez un cazador de vampiros santurrón me dijo que
todos teníamos la capacidad de convertirnos en un renegado salvaje. Por esa
misma explicación, cada humano tenía la capacidad de convertirse en un
asesino en serie.

El cazador escupió que esos casos no se parecían en nada. La verdad es


que le había dado una paliza a su preciosa teoría.

Entonces la encontramos, esta hermosa chica, oliendo a inocencia y


sangre, horrorizada por lo que había hecho. No entendía cómo la habían

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encontrado, tenía que venir de alguna parte. No tenía ningún sentido. Ace
estaba seguro de que necesitábamos salvarla.

Como si hubiera podido clavarle una estaca, la idea era casi ridícula. Era
adorable, estaba ensangrentada y cubierta de vómitos. Cuando la hicimos
limpiar y atar a mi cama, usando mi ropa, fue casi una tortura. Me rendí y bebí
de ella una vez. Fue una tontería, y Ace casi me patea el trasero. Yo sabía que
no era así.

Ahora su gusto era todo en lo que podía pensar. Retorciéndose


inocente debajo de mí mientras se corría tan gloriosamente. Estaba
permanentemente grabado en mi mente, y sin importar lo que hiciera, no
podía quitármelo de la cabeza.

La única forma en que se le permitiría permanecer en el nido es si se


unía a Ace y a mí como cazadores. Mi madre tenía claro de que o yo la
aceptaba o le clavaba una estaca antes del amanecer. No sabía cómo
decírselo. Viv no era como nosotros. ¿Cómo le dices a la chica que te tiene
enredado que tendría que empezar a matar a la gente que la crió como
propia?

Sus padres, sí, nos habían evitado un par de veces. Pero sabían muy
bien quiénes éramos Ace y yo. Así que, como un tonto, le pedí a mi madre que
nuestra primera misión fuera lejos de la casa de Viv. Necesitaba tener una

89
idea de lo que hacíamos. Aprender a cazar y por qué era tan importante
mantenernos vivos.

Mi madre, la perra que era, accedió a mi petición.

—Mata al Rey Vampiro, y no diré ni una palabra más sobre tu mascota.

Todavía podía ver la reluciente malicia en sus ojos mientras doblaba una
curva en el bosque y me topaba con un lago que brillaba a la luz de la luna.

—Viv, ¿esto está bien?

Ella asintió contra mi cuello, sus labios rozando mi piel y mi erección


palpitaba en mis pantalones. Era un recordatorio constante de lo idiota que
era. ¿Cómo podría estar enamorándome de una chica que apenas era una
mujer, y una que también le importaba a Ace?

¿Qué? ¿De verdad íbamos a compartirla? No estaba tan seguro de


poder hacerlo. Cada vez que entraba en la habitación y los encontraba cerca
uno del otro, quería arrancarle la cabeza a Ace. Estoy seguro de que él sentía
lo mismo por mí. Pero también estaba esa necesidad profundamente
arraigada de protegerla, de cuidarla. Sabía que Ace haría cualquier cosa para
mantenerla a salvo, y eso me reconfortaba.

Me puse de espaldas a un gran árbol y la sostuve contra mí.

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—¿Puedes decirme qué pasó?

Asintió lentamente, pero le llevó varios momentos hablar.

—Su habitación da a los terrenos del palacio. Había gente ahí fuera...

Se calló, pero no necesitaba continuar. Estaba muy consciente de lo que


los vampiros hacían en la oscuridad de la noche.

—¿Y eso te molestó? —pregunté suavemente.

Se estremeció.

—No lo sé. Me sentí extraña, como si debiera apartar la mirada, pero no


pude.

—¿Quién? —pregunté a través de los dientes apretados.

—Malcolm, se estaba follando a esa chica, Francine. Pero cuando ellos...


cuando...

—¿Después de terminar? —Proporcioné.

—Sí, se volvieron y se inclinaron ante la ventana como si hubieran sido


los actores de una gran obra. Ese bastardo enfermo lo preparó todo. Entonces
Cian trató de obligarme a besarlo.

Quería matarlo con mis propias manos.

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Ella se tambaleó. —Pero entonces dijo algo sobre que yo estaba allí sólo
para él. Recordé que se suponía que tenía que matarlo, no besarlo. Corrí.
Tenía que salir de allí. Es una persona horrible. No entiendo cómo a los
vampiros les importa tan poco la intimidad física. Me hizo sentir estúpida y
sucia. No me gustó para nada.

—No eres estúpida —dije bruscamente—, y ciertamente no estás sucia.

—Entonces, ¿por qué reaccionó mi cuerpo a lo que vi?

Podía oír la vulnerabilidad en su voz y me estaba matando.

—Viv, tu cuerpo anhela el sexo. Tenemos un instinto animal para


aparearse, que se intensifica con la sed de sangre. Pero dicho esto, el sexo no
tiene que ser con personas al azar. Tienes control sobre tu cuerpo.

Ella se mofó. —Sí, y tú te follas a tus zánganos y se supone que a mí no


me importa eso.

Me puse rígido y dije—: ¿Qué tiene que ver eso?

Viv me miró, y mi corazón literalmente se sintió como si me lo


estuvieran arrancando del pecho. Sus ojos brillaban con lágrimas.

—No puedo soportar la idea de que seas así con alguien más.

92
La sangre me latía en los oídos, y tragué con dificultad, con la esperanza
de reunir mis sentidos.

—Viv, no me he follado a nadie desde que te conocí. Dejaste


perfectamente claro lo que pensabas sobre la intimidad con los zánganos
cuando estabas pasando por el cambio.

Ella frunció el ceño. —¿Qué?

Quería reírme, su expresión era en parte esperanzada y en parte


horrorizada.

—Dijiste que si tocaba a alguien más, me cortarías la polla. De hecho, lo


gritaste varias veces.

Un rubor profundo manchó sus mejillas. —¿Por qué no me acuerdo de


eso?

—Hay una razón por la que estás atada durante el cambio. Es para tu
protección y la de aquellos que te cuidan. Cuando la sed de sangre está fuera
de control, tiendes a decir cuáles son tus pensamientos más profundos y
oscuros.

Los ojos de Viv se abrieron de par en par. —Por favor, dime que no dije
nada terrible.

93
Sonreí y luego me reí cuando pensé en esos horribles días.

Me dio un golpe en el estómago, con una pequeña sonrisa en los labios.


—No está bien burlarse de mí. Si no duermes con tus zánganos, ¿cómo vas a
conseguir sangre?

Hice un gesto de dolor. —La sangre empaquetada realmente apesta,


¿no es así?

94
13

Viv
Cuando volvimos al palacio, Brendon me llevó a mi habitación. Estuve
allí durante un minuto y medio antes de salir por la puerta y cruzar el pasillo,
golpeando su puerta.

La abrió con un tirón, su camisa estaba medio desabrochada para que


pudiera ver las cimas de esos increíbles abdominales. Si los hombres podían
ser hermosos, el cuerpo de Brendon era una verdadera obra de arte.

—Viv, ¿qué pasa?

Me agarró del brazo y me metió en su habitación. Lo olí por todas


partes. El aroma picante de su colonia y el magnetismo masculino crudo que
constantemente me tenía en alerta.

—Nada, todo, por favor, no me hagas quedarme ahí sola.

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Odiaba sonar como una cobarde, pero le tenía mucho miedo a Malcolm
y a Cian.

Brendon dejó escapar un aliento tembloroso y se pasó una mano por el


pelo.

—Está bien, espera aquí un minuto.

Se acercó a la puerta y se escabulló. Antes de que me diera cuenta,


había vuelto con dos bolsas de sangre.

Me sonrió tímidamente. —Pensé que no debíamos tentar al destino.

Llamaron a la puerta y luego Ace gritó.

—¡Oye! ¡Déjame entrar, sé que ella está ahí!

Brendon abrió la puerta y Ace nos recibió a los dos. Estaba allí de pie,
torpemente en el umbral, como si no estuviera seguro de su recibimiento.

—Así que, ¿quieren explicarme qué está pasando?

Brendon me dio una bolsa y se llevó la otra a la boca, drenándola


rápidamente.

—Voy a darme una ducha. Viv, ¿puedes ponerlo al corriente?

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Tiró la bolsa, y luego se quitó la camisa mientras caminaba hacia el
baño. Mis ojos no podían dejar de mirar cada matiz de los músculos de su
espalda mientras tiraba su camisa sucia a la cesta de la ropa.

—Toma una foto, durará más tiempo.

Me sonrojé, volviéndome hacia Ace, que me sonreía con esa estúpida


mirada suya.

—¡Para! —Le pegué un puñetazo.

Ace volteó su cabello imaginario hacia atrás y habló en lo que tuve que
asumir que era mi voz.

—¡Oh, Brendon, eres tan sexy! Déjame follarte con los ojos hasta el
baño.

Me reí y le di otra bofetada en el hombro.

—No es así.

Ace puso los ojos en blanco. —Entonces, ¿qué necesitas decirme?

Durante los siguientes veinte minutos, le conté a Ace lo que pasó


cuando fui a la habitación de Cian. Dejé de lado la mayor parte del tiempo que
estuve con Brendon. Todavía estaba procesando mucho de eso.

97
—No quería quedarme sola —dije sintiéndome un poco estúpida ahora
que todo estaba bien de nuevo.

Ace asintió. —Lo entiendo. Somos dos, así que no hay necesidad de que
estés sola. Puedes quedarte con Brendon una noche y conmigo la siguiente.
Quiero decir, si quieres.

Le puse una mano en el brazo. —Sí, gracias.

La puerta del baño se abrió y Brendon salió con unos pantalones de


pijama y una camiseta entallada. Me tiró una camisa y unos calzoncillos.

—Puedes cambiarte en el baño si quieres. Hay un cepillo de dientes


nuevo debajo del lavabo.

Me escabullí y oí a los chicos empezar a hablar en voz baja. Para cuando


me lavé la cara y me preparé para ir a la cama, me sentía cansada. No estaba
segura de qué hacer con mi vestido, así que lo puse sobre la cesta de Brendon.
Brendon estaba acostado en la cama y Ace estaba sentado en el extremo.

Me quedé allí un momento hasta que Brendon abrió los brazos.

—Ven aquí —dijo gentilmente.

El alivio me bañó y fui hacía él. Me metió bajo su brazo junto a él, y puse
mi cabeza sobre su pecho.

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Ace y Brendon hablaban de deportes, y lentamente sus voces
comenzaron a desvanecerse.

Cuando desperté, estaba oscuro y tenía un brazo firme alrededor de mi


cintura. Podía sentir la respiración lenta y constante mientras Brendon dormía
detrás de mí. Sonreí y me volví a dormir, segura de que estaba a salvo en sus
brazos.

La siguiente vez que me desperté se estaba desenredando para salir de


la cama.

—¿Qué hora es? —pregunté adormecida.

Brendon miró el reloj y dijo—: No son las seis, tú duerme, yo volveré


después de mi carrera.

Creo que asentí, pero no estoy segura. No volví a despertarme hasta


que Ace saltó sobre mi cama y casi me mata del susto.

—¡Levántate, Bella Durmiente! Son las nueve y me aburro sin ti.

Bostecé y traté de ponerme en posición sentada. Ace se rió del estado


de mi cabello.

—Entonces, ¿no eres una persona madrugadora?

Le tiré una almohada a la cabeza, pero sólo le hizo reír más fuerte.

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—¡Tregua! —gritó—. Brendon tuvo que reunirse con Cian, así que me
pidió que me quedara contigo hasta que pudiera volver. Estaba pensando que
tal vez podríamos ir a montar a caballo.

—¿En caballos? —repetí.

—No —contestó Ace—. Estaba pensando en monos voladores.

—Muy gracioso Ace, no sé montar a caballo.

Sonrió. —Entonces es bueno que me tengas aquí para ayudarte.

Me apresuré a ducharme y luego Ace y yo encontramos el camino hacia


el establo. Los caballos eran enormes. Ace dijo que no eran más grandes que
los caballos americanos, pero juro que parecían enormes de pie en el suelo,
mirando hacia arriba.

El mozo de cuadra encontró una montura para Ace y luego se decidió


que yo iría en el caballo de Ace a dar un pequeño paseo para ver si me
gustaba.

Déjame decirte todas las razones por las que fue una idea terrible. Un
caballo sólo puede llevar una silla de montar. Ace, siendo el jinete, estaba
sentado en ella. Así que tuve que estar delante de Ace, mi espalda contra su
frente. Sus brazos me rodeaban para sostener las riendas y cada movimiento
del animal me hacía volver a hundirme en Ace.

100
Diablos, si hubiera podido trepar dentro de él, lo habría intentado.

Cuando finalmente habló, su voz se había vuelto más grave y sé que no


era sólo el cuerno de la silla de montar lo que se clavaba en mi trasero.

—Esta puede no haber sido la mejor idea —dijo Ace.

El caballo esquivó un agujero y le metí la cara en el cuello.

Maldición, olía bien.

Suficientemente bueno para comer.

101
14

Viv
—¿Cómo puedes ser tan descuidado? —estalló Brendon.

Sabía que no debía interrumpirlo cuando estaba así. Mantuve la boca


cerrada y dejé que las palabras calmaran mi libido. Casi había mordido a Ace,
otra vez.

—Relájate, Brendon —La mandíbula de Ace estaba apretada y parecía


que quería golpear algo—. No pasó nada.

—Las feromonas eran tan fuertes que hay gente por toda la corte
haciendo apuestas sobre cuándo te la vas a follar. Tenemos una misión que
cumplir y no podemos distraernos.

—¿Sí? Bueno, tal vez si no tuviéramos sangre empaquetada, no estaría


caminando por aquí con una erección así —gritó Ace.

102
Sentí como si me hubieran dado un puñetazo. Sabía que sólo estaba
enfadado, pero sentía que estaba enfadado conmigo.

—¡Nunca dije que no podías follarte a tus putas! —le grité y luego huí
de allí.

—¡Joder! —gritó Ace, y me di cuenta de que estaba justo detrás de mí.

Pero seguí corriendo tan duro y tan rápido como pude. Necesitaba un
poco de espacio lejos de los chicos. Tenían razón. No tenía derecho a esperar
que cambiaran su forma de vida sólo por mí. Fui una idiota al pensar que tal
vez significaba algo para ellos.

Un brazo me rodeó la cintura e impidió que me estrellara contra un


árbol.

—No quise que eso sonara así —dijo Ace en mi oído.

Agité la cabeza y dije—: No, querías decir sólo lo que querías decir.
Nunca debí haberle dicho nada a Brendon. No tengo derecho sobre ninguno
de los dos. No debí haber venido aquí.

Ace me apretó el brazo. —¿Es ahora cuando dices que debimos haberte
clavado una estaca?

103
Sabía que él estaba tratando de aligerar el estado de ánimo, pero no
estaba tan lejos de cómo me sentía. ¿Quizás deberían haberme destruido?
Nunca podré volver a casa ni a la vida que tenía. Tampoco puedo vivir en este
mundo. ¿Dónde me pone eso?

—¡Oye, quítate esa mierda de la cabeza! —Ace me dio la vuelta y me


miró a los ojos. Los suyos estaban ardiendo de rabia y algo que no podía
entender.

—Estás destinada a estar aquí con nosotros, ¿me entiendes? No sé


cómo va a terminar esto. Pero tú eres nuestra, y no vamos a dejarte ir.

—Estoy arruinando tu vida. —En el momento en que se acabaron las


palabras, quise retractarme. Sonaba como la joven e ingenua chica que era—.
No puedo ser inocente para siempre.

Los ojos de Ace se oscurecieron y vi sus colmillos descender. Por un


largo momento, me quedé esperando a ver qué pasaba, si realmente me
mordería o incluso me besaría. Me moría por saber cómo se sentiría. Tuve la
única experiencia con Brendon cuando estaba pasando por el cambio, pero
Ace había sido un completo caballero.

De repente, quise que enloqueciera, que rompiera las reglas.

104
—Puedo oler cuánto me deseas —gruñó—. ¿Sabes lo que eso me hace?
Cómo me quedo despierto por la noche como una maldita roca. Incluso si
tomo mi polla en la mano, regresa minutos más tarde. Te necesito más de lo
que necesito sangre, y mantenerme alejado de ti es, con mucho, lo más difícil
que he hecho en mi vida.

Me acerqué con las manos agarradas a su camisa. —¿Por qué es tan


importante que sea inocente?

Ace gruñó y se movió de modo que su boca estaba contra mi piel. Me


lamió la línea de la garganta y sentí que mi cuerpo se endurecía y luego se
derretía en un charco de sustancia viscosa.

Estaba indefensa cuando me abrazaba así.

—Hay algo diferente en ti, Viv. La primera vez que un vampiro forja un
vínculo, a menudo, es algo que se recuerda con cariño, pero contigo, puedo
decir que será diferente. Eres como una bomba de tiempo. Todo el mundo
aquí puede sentirlo, puedo sentirlo.

—Así que, ¿se supone que debo sentarme y dejar que los hombres de la
corte saliven sobre mí o peor, terminen siendo obligados por el rey? Me
preocupo por ti y por Brendon ¿Por qué no puede ser mi primera vez con
ustedes dos?

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Respiraba con dificultad y me preocupaba que mi honestidad hubiera
ido demasiado lejos.

Y luego me besó. Sus labios bajaron y rozaron los míos tan suavemente
que tuve que inclinarme hacia él para obtener el impacto que mi cuerpo
estaba deseando.

—No podemos —susurró contra mis labios—. Viv, sólo puede ser un
beso.

Pero si todo lo que podía tener era un beso, quería el mejor beso que
me hubieran dado. Mi estómago tenía un maldito desfile de elefantes pisando
fuerte y me encantó. Me encantaba la forma en que mi cuerpo se sentía vivo
o como si estuviera tomando alguna droga loca.

Estaba híper-consciente de todo sobre él. Podía sentir la forma en que


sus fuertes muslos estaban presionados contra los míos. Sus manos se
quedaron en mi espalda casi como si tuviera miedo de tocarme más. Pero
sabía que quería hacerlo. Podía sentir la dura longitud de él contra mi
estómago.

Mis bragas estaban más que empapadas y mi coño palpitaba de


necesidad. Su boca era tan tierna, tan gentil, que pensé que estaba perdiendo
la cabeza. Me metió una mano en el pelo y me inclinó la cabeza hacia atrás.
Luego perdí el sentido de la realidad.

106
Profundizó el beso y sentí sus incisivos afilados contra mi lengua. Fue
entonces cuando me di cuenta que los míos también habían descendido y
eran prominentes. Empujé mis pechos contra los músculos de su pecho y me
encantó la forma en que se estremeció cuando mis uñas le rasparon el pecho.

No estaba jugando limpio, pero para ser honesta, no creo que ninguno
de los dos supiera cuáles eran las reglas. Me empujó contra un árbol y de
alguna manera se las arregló para ponerme el muslo entre las piernas. Sentí la
presión contra mi coño y empujé mis caderas hacia adelante y hacia atrás,
montando su pierna como si quisiera montar su polla.

—¿Qué? —Oí la voz de sorpresa de Brendon, y luego la ira—. ¿Qué


demonios?

Salí de la sujeción de Ace, mis labios estaban manchados de rosa por su


beso y estaba jadeando con fuerza.

—Te deseo —Apenas podía reconocer mi voz.

Brendon parecía confundido. —Sí, bueno, meter la lengua en la


garganta de Ace es un poco difícil de superar.

Me moví hacia él, más como un movimiento de acecho. Lo quería a él y


quería a Ace, y ya no me sentía mal por ello. Era mucho más alto, pero yo

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tenía el impulso de mi lado. Salté, arrojando mis piernas alrededor de su
cintura y golpeando mi boca contra la suya.

Escuché el aliento de Ace, pero seguí adelante. Sentí que las manos de
Ace se movían a hurtadillas entre Brendon y yo mientras él suavemente me
ahuecaba los pechos.

Brendon me tenía agarrada por el culo y me estaba besando a un


centímetro de mi vida. Ace me agarró las tetas y me besaba y chupaba en la
nuca.

Me froté contra los abdominales de Brendon queriendo más,


necesitando más.

—Por favor —Lloré en el beso de Brendon.

Brendon y Ace intercambiaron una mirada, una que no podía leer.


Entonces Brendon movió su mano entre mis muslos. Empezó a acariciar mi
coño, gimiendo por lo mojada que estaba.

Sentí el pequeño rasguño de los colmillos de Ace y entonces los hundió


en mí.

Me corrí tan fuerte que los puntos negros mancharon mi visión y no fue
por falta de sangre. No dejó sus colmillos por mucho tiempo, pero la
sensación de su mordida combinada con el toque de Brendon fue demasiado

108
para mi cuerpo. Me desplomé contra el pecho de Brendon cuando mi
orgasmo resonó hasta la última onza de energía.

—¿Mejor? —susurró Brendon contra mi cabello.

Asentí. —Lo siento. No quise causar un problema.

Ace, que estaba de pie lo suficientemente cerca para escuchar, se rió y


me sacó de los brazos de Brendon.

—Tú eres nuestro problema y no nos oyes quejarnos.

Estaba a punto de decirle que su queja sobre sangre embolsada nos


puso en esta situación. Pero entonces, me alegré de que hubiéramos
terminado así. Tal vez nuestro trío loco funcionase y tal vez yo tuviera un
futuro con estos dos vampiros.

Sabía una cosa, estaba empezando a enamorarme de ellos. Demonios,


estaba a más de la mitad. Sólo esperaba que ellos sintieran por mí, una
fracción de lo que yo sentía por ellos. Era aterrador y nuevo, pero también
bueno de una manera que no había sentido en mucho tiempo.

109
15

Viv
Primera regla de la caza de vampiros, conoce tus limitaciones. No
dispares ni apuñales por encima de tu nivel de habilidad; fácilmente podrías
convertirte en la presa.

Segunda regla de la caza de vampiros, seguridad. Si quieres regresar a


casa después de la cacería, debes ser prudente, cauteloso y cuidadoso.
Siempre asume que el cazador está detrás de ti, y ponte un paso adelante.

Tercera regla de la caza de vampiros, práctica y persistencia. Muy a


menudo el primer intento fracasa, y el centésimo intento puede fracasar tan
fácilmente como el primero. No son animales inocentes los que cazas. Un
vampiro renegado es un asesino despiadado, a menudo con un coeficiente
intelectual fuera de la estratosfera. Normalmente no serás más listo que ellos,
pero un cazador sabio puede capturar a su presa.

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Cuarta regla de la caza de vampiros, tu vida eterna será corta, espera lo
peor, y no te sorprenderás.

Volví a leer el viejo folleto que Ace había encontrado en la biblioteca del
palacio sobre la caza. Esperaba que la segunda vez no me dejara con una
sensación tan extraña de abatimiento y tristeza. Obviamente, estaba
destinada a la decepción porque me sentí más asustada la segunda vez.

Este no era un trabajo para los débiles de corazón.

Brendon había explicado que hay dos tipos de cazadores de vampiros.


Los humanos que cazan a todos los vampiros y los matan simplemente porque
existen. Ace y Brendon siguen insistiendo en que mis padres son de esos
cazadores. Simplemente me cuesta verlo. Mi mamá y mi papá eran dos de las
personas más amables que había conocido.

Ni siquiera comían animales porque tenían rostros. Mamá siempre


dejaba a papá hacer trampa en el Scrabble. Papá veía los shows de baile de
mamá a pesar de que se quejaba todo el tiempo. No me parecían asesinos
locos.

—Mira, Viv. —Brendon puso sus manos sobre mis hombros y me


empujó a una silla blanda en la biblioteca—. Necesito que leas todo lo que
puedas sobre la caza de vampiros y cazadores de vampiros. Necesitamos que
te pongas al día.

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Fruncí el ceño, —Pero ya he leído tantas de estas cosas, y no me siento
más inteligente. Tal vez más asustada, ¿es ese el objetivo?

Brendon me mostró su sonrisa sexy. —Lo que sea para que entiendas.

Y me dejó leyendo durante horas y horas, o cuarenta y cinco minutos,


pero parecía más tiempo.

Olí la colonia de Ace antes de verlo, había otro olor con él, uno que no
reconocí. Era afrutado, pero había un tono subyacente de algo amargo.

—Cariño —dijo la voz chillona de una chica, y me pregunté si estaba


tratando de ser sexy. De ser así, había perdido el barco por uno o dos
océanos—. ¿Por qué me has estado evitando? Ya sabes lo bien que nos lo
pasamos juntos.

Mis cejas se juntaron. Obviamente, si podía oler a la chica, ella tenía que
saber que estaba aquí. ¡Qué perra!

—Cariño —me burlé de su voz sacarina. De pie, caminé alrededor de los


estantes para ver una expresión de preocupación en la cara de Ace—. ¿Por
qué tardaste tanto?

Le extendí la mano a Ace, y él se acercó a mí con paso firme.

—No le pedí que me siguiera, no he tenido nada que ver con ella.

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Miré a Francine, que había dejado de hacer pucheros y ahora me estaba
dando una mirada de muerte.

—Sé que no lo harías. Después de todo, se estaba follando a Malcolm la


otra noche mientras Cian miraba. Ya tiene suficiente en su plato sin tener que
añadir nada más.

Francine dio un paso hacia mí. —La pequeña señorita mojigata lo vio
todo, así que deja de actuar como si estuvieras horrorizada. Para tu
información, no tengo una relación con nadie. No lo entiendes porque eres
tan tonta. Adelante, piensa lo que quieras, me importa un carajo. Sólo quiero
que sepas que he tenido a tus dos novios en más posiciones de las que podrías
soñar. Podrías pensar que te son leales, pero cariño, eres sólo un juguete
nuevo. Una vez que estés rota, te echarán como a todas las demás.

Francine se volvió sobre sus tacones de aguja y se pavoneó fuera de la


biblioteca. Si no estuviera tan disgustada por las imágenes que ella me había
puesto en la cabeza, habría aplaudido sus habilidades de interpretación.
Debería haber sido actriz en Broadway.

Ace suspiró en voz alta. —Viv, ella sólo está celosa.

Sacudí la cabeza y dije—: No necesitas explicarte, Ace. No puedo decir


que me guste el hecho de que hayas estado con ella y probablemente con
todas las mujeres de aquí. Pero todo sucedió antes de que me conocieras. Me

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molesta y me da ganas de vomitar, pero es un hecho que no se puede borrar.
No puedo culparte.

Ace inclinó la cabeza hacia un lado. —Pero sigues enfadada, ya lo veo.


Te estás alejando de mí.

Me acerqué, y me envolvió un brazo en los hombros. Inmediatamente,


cuando mi cara se encontró con su pecho y mi cuerpo se moldeó al suyo, me
sentí mejor. Mi corazón empezó a latir con normalidad, y sentí alivio corriendo
a través de mí.

—Dime lo que piensas —susurró contra mi oído mientras sus grandes


manos acariciaban mi espalda.

—Me preocupa que tenga razón. No sé todos los trucos sexuales y


demás cosas que hacen. Me preocupa que una noche juntos y tú y Brendon
no sientan lo mismo por mí.

—Joder —soltó la palabra lentamente, y me di cuenta de que estaba


tratando de armar lo que quería decir—. Viv, nunca he sentido lo que siento
por ti con ninguna otra chica. Eso incluye tener intimidad con ellas; no tiene
nada que ver con tenerte en la misma habitación. No necesitas movimientos o
trucos elegantes.

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—¿Has compartido una chica antes? —Me sonrojé salvajemente ante la
insinuación.

Ace sonrió suavemente y colocó un mechón de pelo detrás de mi oreja.


—Nunca. Nunca he compartido una chica con nadie, ni he querido hacerlo.
Contigo es diferente, Viv. No puedo explicarlo bien. Pero cuando nos
encontramos por primera vez contigo, supe que eras nuestra.

Me quedé en sus brazos durante mucho tiempo hasta que Brendon


volvió a entrar en la habitación. Se detuvo cuando se encontró con nosotros
de pie en medio del salón.

—¿Está todo bien?

Su voz profunda tenía mi cuerpo en alerta. Me alejé de los brazos de


Ace y fui a los de Brendon.

Ace le contestó—: Francine trataba de crear problemas. ¿Tienes alguna


noticia?

Brendon asintió y me inclinó la barbilla hacia arriba con el pulgar. —El


Rey Cian insiste en hacer una búsqueda a escala mundial de tus padres.

Sentí que el color se me iba de la cara. —Sabemos quiénes son mis


padres.

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Brendon inclinó la cabeza hacia un lado. —Tú misma dijiste que Bill y
Susan te adoptaron. Cian cree que hay una conspiración oculta, y puede que
tenga razón. Estaremos trabajando estrechamente con él para tratar de
localizar a tus padres biológicos. Si somos capaces de pasar juntos más
tiempo, tendremos el acceso que necesitamos...

Ace fingió que le clavaba una estaca en el corazón. Por mucho que
supiera que estaba tratando de aligerar el estado de ánimo, no podía evitar la
sensación de temor que nos envolvía.

—¿Cuándo tendrá lugar esta gran búsqueda? —pregunté huecamente.

Brendon acarició mi mejilla, —Hay mucho que pueden hacer con sólo
estudiar tu ADN. Las personas normales tienen esos kits que enloquecen a
todo el mundo. Bueno, en realidad ha sido muy útil para nosotros también.
Hay todo un otro lado de la prueba de ADN que une las líneas de los vampiros
e incluso puede decir cuánta sangre pura hay en tus venas.

—¿Sangre pura? —repetí—, pensé que nuestra sangre era la misma


que la de cualquiera.

Ace agitó la cabeza. —Está hablando de tu línea ancestral. Hay casas


nobles de las que puedes descender. Brendon obviamente tiene un
porcentaje más alto, es algo así como el 98%, mientras que yo soy un perro, y
vengo en alrededor del 52%.

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Brendon puso los ojos en blanco. —Ace exagera, estoy al 94%.

Parpadeé. —¿Tienes un 94% de sangre real pura?

Brendon asintió. —Cian, por supuesto, tiene una mayor concentración


al 99%. No hay nadie vivo con un porcentaje más alto, y por lo tanto él es el
rey.

117
16

Viv
El vestido de cuentas y sin tirantes mostraba mis hombros y escote a la
perfección. La espalda estaba casi desnuda, con hilos de cuentas
entrecruzándose delicadamente como un corsé de perlas. Era el vestido más
sugerente que había llevado nunca.

Me dieron una tarea para la noche "distraer a Cian".

Con la forma en que el hombre me miró cuando entré al salón de baile


supe que mi elección de ropa estaba en el punto. Él tampoco era el único
cuyos ojos estaban fijos en mí.

¿Es así como se sienten los famosos cuando entran a un lugar público?

Casi me sentí acorralada.

El simple hecho de pensarlo tenía una pequeña erupción de piel de


gallina por toda mi piel. Bueno, maldita sea, ahora mis pezones estaban duros,

118
y Cian se había levantado para venir a saludarme. Me tragué el intenso
sentimiento de revolución y pegué una sonrisa en mi cara.

—Rey Cian. —Mi reverencia fue todo lo que debería ser. Tenía que
comportarme bien y ser una doncella.

Doncella, un resoplido casi se me escapa antes de que pueda


detenerme. Estaba lejos de ser la dama perfecta. Pero si íbamos a conseguirlo
esta noche, tenía que interpretar el papel.

—Querida, estás deslumbrante. —Sus ojos me desnudaban.

No había nada sexy o romántico en ello; quería cubrir mis pechos y


correr gritando. ¿Cómo había pensado que el rey era atractivo?

Sonreí educadamente y le permití que me tomara del brazo.

—¿Dónde están tus escoltas?

—Brendon vendrá pronto; hubo un incidente con el vestuario de Ace.

Obviamente, no había nada malo con ninguno de los dos, y yo estaba


ganando tiempo.

Los resultados de las pruebas que proclamaban mi ADN debían ser


anunciados en cualquier momento en este evento. Brendon quería asegurarse
de que no se manipulara nada.

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Algo andaba mal en mi examen. No sabía qué, pero oí a Brendon y a Ace
discutir sobre ello. Cuando me acerqué a ellos, me dijeron rápidamente que
estaba equivocada sobre lo que realmente sucedía. Así que hice algo que la
mayoría de la gente consideraría imperdonable.

Robé el teléfono de Brendon y leí sus mensajes de texto. Sabía que


tenía un informante en el laboratorio. Bueno, déjame decirte, lo último que
quieres encontrar son mensajes de la madre de tu enamorado preguntando si
la molesta psicópata ya se había desangrado.

Resolví entonces que, en lugar de ser la Reina de la Perdición, era ahora


y para siempre la Reina Perra. No tenía idea de cómo Brendon compartía el
ADN de esa mujer.

Había perdido la esperanza cuando decidí revisar los mensajes que


habían sido borrados. Claro que sí, había uno de alguien llamado Rob. Fue
breve y directo.

Rob: Elimina al sujeto, peligro.

Okey, así que podrías estar pensando que estoy tomando dos y dos y
llegando a cinco. Pero honestamente, sabía que este mensaje era sobre mí.
Brendon también había estado extraño, insistiendo en que en todo momento
alguien estuviera conmigo.

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Me sorprendió muchísimo cuando accedió a permitirme participar en el
evento esta noche por mi cuenta. Por supuesto, toda la corte estuvo presente
también, y él y Ace deberían llegar minutos después que yo.

—Recuerdas a Malcolm, ¿verdad?

Cian hizo un gesto a Malcolm y Francine que estaban sentados en la


mesa alta. Malcolm sonrió, pero la luz nunca llegó a sus ojos, y Francine se
burlo de mí de una manera que me hizo querer hacer rodar los ojos como
Brendon.

—Por supuesto, son... —Me detuve un momento—. Inolvidables.

Cian se rió como si acabara de decir la cosa más graciosa.

—¿Estás nerviosa por lo de esta noche? —preguntó Francine con voz


dulce y enfermiza—. Odiaría que te avergüences de los resultados de la
prueba de ADN. Especialmente después de que Cian te haya acogido.

Cian sonrió como si le gustara una buena pelea de gatas. Bueno, esta
noche no era su noche. ¿Y a mí qué me importaba lo que decían los
resultados?

—No sabía que yo fuese un porcentaje de vampiro hasta hace unas


semanas. Incluso si es del 5%, no hay ninguna diferencia para mí.

121
Francine cubrió su escote expuesto con un suspiro, —Pero tú no lo
sabes, ¿verdad? Es la pureza de tu sangre lo que te da rango en nuestra
cultura.

Yo levanté una ceja, —¿De verdad? Asumo que estás muy orgullosa del
tuyo entonces.

Los ojos de Francine brillaban peligrosamente. —Estoy cerca del 80%.

Malcolm se mofó. —Eres del 76%, no finjas ser mejor de lo que eres.

El rechazo me sorprendió. No sabía que Malcolm podía ser tan snob. ¿O


tal vez me estaba defendiendo? Realmente no podría decirlo.

Mientras Francine resoplaba, Cian se acercó.

—Hay ciertas familias que gobiernan. Hasta hace poco, la corte era
gobernada por la familia Vasile. Lamentablemente, hubo una masacre y toda
la familia fue aniquilada.

Me quedé sin aliento. —¿Cuántos eran en la familia?

Cian se encogió de hombros. —Oh, había siete u ocho niños. El Rey


estaba en su segunda o tercera esposa. De todos modos, fue todo un
escándalo.

122
Lo dijo como si alguien hubiera confundido el pedido de leche, y
accidentalmente recogió el 2% en lugar de la leche descremada.

—Mi familia era la siguiente en la línea. Nuestro apellido de Constantin


se remonta a la época en que se guardaban los registros. También están los
Dravens, de los que, por supuesto, proviene nuestro Malcolm. Los trillizos,
Adrian, Aldón y Abel, son de la familia Nicolae.

—¿Cuál es la familia de Brendon? —pregunté.

—Dumitru. —Cian y Malcolm contestaron al mismo tiempo.

Cian sonrió. —Era su familia o la mía la que heredaría el trono, pero


como se puede ver cuando llegaron las pruebas, mi sangre era más pura que
la de ellos.

Tenía la sospecha de que Cian manipuló los resultados. Era un


mentiroso de todos modos. Probablemente estaba detrás de la ruina de la
familia Vasile.

Hubo un portazo de la puerta cuando Brendon y Ace entraron en el


salón de baile con un mensajero que parecía bastante agitado.

—Encontramos a este sirviente tratando de abrir los documentos


oficiales de ADN —dijo Brendon con los dientes apretados.

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Cian se puso en pie y miró al sirviente con ojos fríos.

—¿Sabes que esto es un acto de traición contra la corte?

—Pero, pero... Su Majestad —tartamudeó el hombre para sacar las


palabras.

En un instante, una daga sobresalía del pecho del hombre. Sangre brotó
de la herida, y jadeó. Brendon tomó los documentos reales justo cuando el
hombre se desplomaba.

Cian parecía enfadado. Había ocurrido tan rápido que no estaba segura
de quién había matado al hombre.

—Bien —Brendon elevó una ceja—, ¿Leemos los resultados?

Cian apretó los dientes y sonrió. —Por supuesto, eso es lo que todos
esperamos.

El sello de cera rojo se rompió, y Brendon desplegó el documento.

—El porcentaje de sangre pura de vampiros de Vivian Browning es...

Había silencio en la habitación; se podía haber oído caer un alfiler.

Brendon sonrió suavemente y se volvió hacia mí mientras leía los


resultados. —Cien por ciento.

124
17

Viv
Tan tranquilo como había estado, hubo una explosión de sonido.
Sonaron gritos de indignación mezclados con otros de conspiración. Ace y
Brendon me metieron entre ellos mientras se enfrentaban a la enojada
multitud.

Mi cuerpo temblaba como si no hubiera comido, pero ese no era el


problema. No podría ser cien por ciento sangre pura. Simplemente no era
posible.

Cian no dijo ni una palabra durante todo el asunto. Se quedó allí parado
con una sonrisa indulgente en sus labios como si estuviera en medio de una
obra bastante humorística.

¿De qué familia es? escupió Malcolm.

Tanto Ace como Brendon estaban armados y preparados para derribar


a cualquiera que intentara dañarme.

125
Es obvio de qué línea proviene —respondió Cian a la pregunta. Has
estado resistiéndonos, mi amor.

Olí el olor enfermizo de algodón de azúcar. Estaba tratando de


obligarme frente a toda la corte de vampiros. Un movimiento audaz, de
hecho, con mis protectores tan cerca.

No soy tu amor Enderecé los hombros. No soy tu nada.

La sonrisa cayó de su rostro.

¿Es así como quieres jugar entonces? ¿Vas a intentar tomar mi


trono?

Dijo las palabras como si fuera la cosa más ridícula que había
escuchado. Los miembros de la corte se rieron a carcajadas y parecía que
estaban empezando a recurrir a su maldad habitual.

Solo hay una cosa que se puede hacer en este caso. Malcolm dio
un paso adelante, tenía el ceño fruncido y sacudió la cabeza con
incredulidad. Debes luchar contra Cian por el trono.

Mis ojos se abrieron alarmados cuando mi ritmo cardíaco se aceleró.

¿Luchar?, ¿Qué quieres decir?

126
Ace puso una mano sobre mi brazo para estabilizarme.

¿Un desafío oficial? Cian arqueó una ceja. Me gusta.

No puedes pelear con Vivian; no ha tenido entrenamiento.

Cian miró a Brendon Puedo hacer lo que quiera, soy el rey.

No por mucho tiempo murmuró Ace en voz baja.

Teniendo en cuenta que todos tenemos una audición excelente, este


podría no haber sido el mejor plan.

Emití un desafío formal a Vivian Browning, o como dicen los


resultados de la prueba, Vivian Vasile. Luchamos hasta la muerte, o si uno de
nosotros decide rendirse, será desterrado y cazado como un vampiro rebelde,
¿Aceptas los términos?

¿Yo? chillé. ¿Qué?

Malcolm se echó a reír. Es una niña.

¡Tengo dieciocho años! exigí y luego me di cuenta de que sonaba


como una niña. Mira, ni siquiera sé cómo pelear.

¿Estás diciendo que pelearías si fueras entrenada? preguntó Cian


suavemente.

127
Me encogí de hombros. Si, supongo

¡Viv, no respondas eso! El consejo de Brendon llegó unos segundos


demasiado tarde.

Entonces está resuelto, ella ha aceptado el desafío. Dentro de dos


semanas, lucharemos en el patio y resolveremos esto de una vez por todas.

Ace pasó un brazo alrededor de mi cintura y comenzó a empujarme


fuera de la habitación. Brendon nos iba pisando los talones, no se detuvieron
hasta que estuvimos en la habitación de Brendon y fue entonces cuando me
di la vuelta.

¿Qué demonios pasó allí? ¡Pensé que los dos me estaban


protegiendo!

Brendon me dirigió una mirada que reconocí bien. Es la misma que


obtienes cuando tu maestra busca sus gafas y se posan sobre su cabeza. Dijo
alto y claro que todo salió según lo planeado, pero no recordaba ninguna
parte del plan donde se suponía que debía luchar contra el rey vampiro.

¡No puedo luchar contra él! Sentí estúpidas lágrimas reuniéndose y


parpadeé para alejarlas. Ni siquiera me gusta pelear y no soy buena en eso.

¿Cómo sabes que no eres buena en eso? respondió Ace.

128
Porque no sé cómo dije lentamente como si estuviera hablando
con un niño pequeño.

Ace resopló Tienes nuevos instintos que se activarán una vez que
estés en medio de la batalla.

Si esos instintos implican correr como el infierno, entonces creo que
ya los tengo.

Los labios de Brendon se torcieron, pero mantuvo la boca cerrada.

No me gusta nada de esto Me quejé dejándome caer de espaldas


sobre la cama. ¿Cómo me vas a convertir en una máquina de combate en
dos semanas? ¡Me costó ocho meses aprender a estacionar en paralelo!

Brendon se acercó a mí y sentí un hormigueo familiar en el estómago,


pero había algo más allí. Lo necesitaba a él. Me sentía asustada e insegura y
como si pudiera sentir eso, se acercó a la cabecera de la cama y me levantó
para acunarme en su regazo. Ace se acostó al otro lado y puso una mano
sobre mi pierna.

Viv, nunca te pondríamos en una situación en la que podrías


lastimarte.

Sollocé. ¿Cómo explicas esta noche, Ace?

129
Bueno dijo él con un guiño. Si el rey no está aquí para pelear, no
habría un desafío, ¿verdad?

¿Qué? Una chispa de esperanza estalló dentro de mí. ¿Podrían mis


muchachos ya tener un plan en marcha? En serio, por supuesto, lo tenían.

Me di la vuelta y me incliné para besar la parte inferior de la barbilla de


Brendon. Se abalanzó y capturó mis labios en su lugar. Sentí la mano de Ace
en mi pierna apretarse y la idea de tenerlos a ambos en la misma cama me
empapó las bragas. Sabía que podían oler mi excitación y no me importó.

Sentí el agudo pinchazo de los incisivos de Brendon. Ace movió su mano


hacia el dobladillo de mi vestido y comenzó a subirlo hasta mi muslo.

La sensación de la lengua de Brendon acariciando la mía junto con la


forma en que Ace acariciaba mis muslos hizo que todos mis circuitos se
volvieran locos. Yo quería a estos hombres, eran míos. No creía en las almas
gemelas ni en ninguna de esas cosas, pero sabía tan bien como nadie cómo
me sentía en mi corazón. Me había enamorado de Brendon y Ace.

Los dedos de Ace acariciaron el borde de mis bragas. Jadeé y rompí el


beso de Brendon. Simplemente continuó besándome el cuello y los hombros,
encontrando zonas erógenas que ni siquiera sabía que existían.

130
Por favor gemí. No sabía lo que estaba pidiendo. ¿Quería que me
follaran aquí y ahora? ¿Estaba realmente lista para dar ese paso? La respuesta
llegó con una rotunda sensación de aceptación. Sí, quería esto, mi primera vez
aquí y ahora.

El dedo de Ace se deslizó debajo del elástico y solté un gemido largo y


fuerte cuando acarició mi calor.

Brendon chupó la tierna piel detrás de mi oreja mientras sus manos se


dirigían a la parte posterior de mi vestido. Mi piel caliente necesitaba ser
expuesta. Ace me bajó las bragas y me subió el vestido.

Vi su rostro mientras miraba la parte de mí que ningún hombre había


visto antes. Brendon dejó de besarme por un segundo para que él también
pudiera ver mi desnudez.

Necesito probarte.

Nunca antes había escuchado a Ace sonar así. Se fue de la cama por un
momento, quitándose la chaqueta y la camisa abotonada. Dejando solo sus
pantalones de traje, se arrastró por la cama y entre mis muslos.

131
18

As
La vista de su lindo y rosado coño expuesto para mí era casi más de lo
que podía soportar. Quería a Viv con una pasión que era casi incontrolable.
Ella se había abierto camino en nuestras vidas y corazones. Ahora que estaba
allí, tan arraigada, no creía que hubiera alguna forma de vivir sin ella.

Brendon y yo tuvimos cuidado de no hablar demasiado sobre la


virginidad de un vampiro. Pero en verdad, era algo sagrado que creaba un
vínculo de algún tipo con quien se la entregabas.

Ahora deseaba haberme preocupado más todos esos años atrás. La


matrona que me jodió no pensó ni se preocupaba por quién era yo, solo
quería lo que podía quitarme. No había sido más que un niño cuando ella me
sedujo.

132
La historia de Brendon no es muy diferente. Lamentablemente, los
vampiros suelen ser tan picantes que harán cualquier cosa para probar los
primeros vestigios de placeres sensuales.

Sin embargo, si un vampiro puede resistir, su virginidad se convierte en


una herramienta aún mayor. No solo se fortalecerá el poder del vínculo. Se
rumorea que una virgen mayor ganará una fuerza inmensa al resistir. Solo
esperaba haberle dado suficiente tiempo a Viv porque sabía que no íbamos a
poder parar.

Una de estas veces la tomaríamos y luego tendríamos que tomar las


cosas como vinieran.

Empujé más sus muslos y bebí el olor de su calor.

Brendon movió una mano hacia abajo y la acarició entre los muslos.
Podías escuchar y oler su deseo. Estaba saturando la habitación, incitándome
hacia adelante. Aparté la mano de Brendon, ignorando su sonrisa mientras se
la acercaba a la boca y la chupaba.

Mis manos se deslizaron debajo de sus caderas y probé por primera vez
a Viv. La acidez de su sexo combinada con la miel de su deseo hizo que mi
mente girara. Mi polla palpitaba contra los pantalones de mi traje y quería
desesperadamente liberarla.

133
Usé mis pulgares para abrirla más y luego lamí su esencia. La inocencia y
la pasión eran una combinación embriagadora y me encantaron los sonidos
que hacía. Sus bajos gemidos y jadeos de placer quedarían permanentemente
grabados en mi mente.

Levanté la vista para ver las grandes manos de Brendon acariciando sus
senos y pude escucharlo susurrándole.

¿Te gusta la forma en que Ace te está comiendo?

Joder, mira lo mojada que estás. Pronto estaremos juntos y no sabrás


dónde terminas y comenzamos nosotros. Le encanta lamerte puedo ver su
polla presionada contra sus pantalones.

¿Sientes lo duro que estoy, Viv? gimió, asintiendo y cedí al impulso


y me agaché para desabrocharme los pantalones. Mi polla se soltó y volví a su
coño.

Los ojos de Viv estaban muy abiertos mientras observaba mi longitud,


pero pronto se perdió de nuevo bajo el placer de mi boca.

Brendon agarró la parte delantera de su vestido y le arrancó el resto


para que estuviera desnuda para nuestro placer.

Es mi turno dijo y entonces ella fue sacada de mi boca.

134
Vi como Brendon se recostó y luego colocó a Viv sobre su boca. Ella
estaba frente a mí, así que no perdí el tiempo para besarla.

Me di cuenta cuando comenzó a lamerla porque ella me alcanzó y clavó


sus uñas en mis brazos. Las sensaciones nos invadieron a todos; fue perfecto,
así es como estábamos destinados a ser. Sentí sus manos moverse hacia abajo
y tentativamente agarrar mi polla.

Le mostré cómo sostenerla y ella frotó el pre-semen húmedo en la


cabeza de mi polla mientras empujaba en sus manos. Ella era natural, todo
sobre Viv era sensual y me volvía loco.

Pellizqué sus pezones con fuerza, girándolos entre mis dedos y fui
recompensado cuando ella comenzó a soltarse, cubriendo la lengua y la boca
de Brendon con su placer.

La recogí cuidadosamente y él se levantó para quitarse la ropa.

Te deseo. Su voz era profunda y dominante. No sabía cómo


respondería Viv, pero esperaba que nos eligiera a los dos.

Viv miró de mí a Brendon. No sé lo que estoy haciendo.

Brendon le dedicó una sonrisa maliciosa. No necesitas hacer nada,


Viv. Nosotros te cuidaremos.

135
Asentí, levantándola y tomándola en mis brazos. Me acosté en la parte
superior de la cama y la puse entre mis piernas. Ansiaba deslizarme en su culo
apretado, pero sabía que le tomaría tiempo llegar a ese punto.

Brendon se movió a su canal y colocó un dedo dentro, estirándola un


poco.

Eres fuerte me dije más a mí que a ella, como si necesitara


recordar lo increíble que sería follar a Viv.

Él pegó su gran excitación contra su coño hinchado y comenzó a


moverse hacia ella. No quería admitirlo, pero era sexy como la mierda verlo
tomarla. Ni siquiera me había dado cuenta, que mi boca se movía hacia su
cuello hasta que probé las primeras gotas de su sangre en mi lengua.

Ahora. Ordenó Brendon y él se hundió en ella justo cuando


comencé a chupar profundamente su cuello.

El delicioso sabor de ella cubrió mi lengua mientras explotaba en un


orgasmo masivo. Brendon entró y salió de ella, los sonidos y olores de nuestro
acoplamiento llenaban la habitación.

Me aparté de su cuello, preocupándome sobre tomar demasiado.


Estaba recostada lánguida en mis brazos, pero luego la sentí apretarse y sus

136
ojos se abrieron de golpe cuando Brendon continuó deslizándose en su coño.
Sus ojos estaban rojos y casi parecían brillar.

Ella giró la cabeza y me besó con fuerza. Mi polla palpitó contra su


trasero y luego, para mi sorpresa, ella rompió el beso.

Te necesito dentro de mí, en mi boca.

Miré a Brendon que estaba al borde de la liberación.

Él asintió y me moví por debajo de ella, colocando mi polla en sus


labios. No estaba seguro de qué hacer, pero no importaba. En el momento en
que sus labios tocaron mi polla, estaba luchando para no volar mi carga. Era
una tentadora, el peor tipo de sirena porque habría dado cualquier cosa, en
ese momento por pasar un minuto más con ella.

Brendon gritó, su orgasmo lo llevó al límite y luego se movió para que


yo pudiera entrar en ella.

Se movió para alimentarse de ella y con gentileza Viv inclinó la cabeza


para que pudiera beber de su cuello.

Esperé hasta que estuvo lista y luego entré en ella cuando Brendon
comenzó a chupar.

137
Su polla se endureció de nuevo y él gritó cuando otra liberación lo llevó.
No duré mucho, solo unas pocas bombas más, pero la sentí apretarse, y tan
pronto como explotó la seguí al éxtasis.

Nos derrumbamos juntos, una maraña de cuerpos y extremidades con


Viv entre nosotros. Ella era el pegamento que mantenía unido a este loco trío
y supe que mientras mi corazón latiera siempre sería para ella.

138
19

Viv
Cuando pasé por la transición, mis sentidos se agudizaron. Podía oler
cosas que los normales no podían, ver más, escuchar mejor. Pero eso no fue
nada comparado con lo que sucedió cuando perdí mi virginidad con Brendon y
Ace.

Me pregunto si Viv está demasiado adolorida para otra ronda.

¿En serio? Me reí, con mi voz todavía áspera por el sueño. Giré
hacia Brendon. Protégeme de esta bestia sexual.

El brazo de Brendon me rodeó la cintura, pero no abrió los ojos.

Sin embargo, Ace los abrió de golpe.

¿Ella leyó mi mente?

Y fue entonces cuando me di cuenta de que escuché la voz de Ace, pero


sus labios no se movían.

139
¡Oh, mierda! exclamé, empujando el brazo de Brendon. ¿Cómo
puedo escuchar tus pensamientos?

¿Qué? murmuró Brendon.

¡Puedo escuchar los pensamientos de Ace!

Brendon llamó la atención. Eso es imposible.

Y sin embargo, está sucediendo, genio.

Bufé y Brendon me dirigió una mirada extraña.

Ace acaba de llamarte genio en un tono sarcástico, ya sabes, en su


cabeza. Lo aclaré por si acaso Brendon se lo perdía.

Ace rio por lo bajo. Por mucho que no me guste la invasión de la


privacidad, la expresión de tu cara puede hacer que todo valga la pena.

Me concentré en decir algo en mi mente.

Brendon y Ace están calientes.

Ambos muchachos tenían sonrisas tontas en sus caras.

Entonces, ¿es seguro asumir que ambos me escucharon?

Ellos asintieron

140
Los pies de Ace apestan.

¡Cállate, gilipollas! Ace pegó a Brendon y yo me reí.

Bueno. Los separé a los dos y fue entonces cuando me di cuenta


de que todos estábamos desnudos. Desearía poder decir que fui súper genial
al respecto, pero la verdad es que dejé escapar un chillido y agarré la sábana,
rompiéndola sobre mi cabeza.

Vimos mucho más que tus senos anoche, Viv bromeó Ace.

Tomé una nota mental para patearlo la próxima vez que lo viera, pero
luego me gritó que también lo había escuchado. Entonces supe que
necesitábamos establecer algunos límites, porque a veces necesitabas guardar
tus pensamientos para ti mismo.

*****

Más tarde nos reunimos en el gimnasio para repasar algunos


movimientos de entrenamiento. Parecía que gané velocidad y precisión
mientras miraba a un Brendon muy sorprendido, a quién acababa de hacer
tropezar y caer sin siquiera sudar.

Me sentía un poco como Wonder Woman o algún tipo de superhéroe


porque siempre estaba un paso por delante de Brendon. Cuando Ace intentó

141
entrenar conmigo, lo inmovilicé en unos treinta segundos. Comencé a
sentirme un poco arrogante, como si pudiera enfrentar a Cian en cualquier
momento.

¿Por qué no los pruebo a los dos juntos? Lancé el desafío,


moviendo mi cabeza de lado a lado, crujiendo mi cuello.

El spandex de la parte superior de mi conjunto se estiró en mi cuerpo


cuando me incliné y toqué mis dedos de los pies y luego me di vuelta e
indiqué que estaba listo para ir de nuevo.

Antes de que pudiera parpadear, Ace estaba corriendo hacia mí. Lo


esquivé y fui a deslizarme, pero Brendon estaba allí, agarrando mis piernas y
tirando de mis pies. Me tuvieron en unos diecisiete segundos.

Eso fue impresionante jadeé.

Debes anticipar nuestros movimientos, Viv advirtió Brendon.

Practicamos una y otra vez hasta que estaba exhausta y más que un
poco irritable. Agarrando un poco de sangre en bolsas, tomamos un refrigerio
y luego continuamos entrenando hasta que mi cuerpo se sintió como un
moretón gigante.

Un día se desangró en dos y luego en tres y antes de darme cuenta una


semana había pasado volando. Había entrenado mucho y duro cada

142
momento. Entonces, puedes imaginar mi sorpresa cuando ocho días antes de
los catorce, Ace desaparece.

No habíamos tenido relaciones sexuales desde la primera noche y no


porque no quisiera. Mi cuerpo se estaba adaptando a sus nuevas
circunstancias y horario de entrenamiento. Para decirlo suavemente, había
estado cayendo en la cama, completamente exhausta, sin poder levantar ni un
músculo.

Ese día en el entrenamiento peleé el doble con Brendon, enojada


porque no me dijo dónde estaba Ace y frustrada porque ninguno de los dos
confiaba en mí lo suficiente con la verdad. Ya no era una niña y no merecía ser
tratada como tal. De lo que sea que me estuvieran protegiendo podríamos
enfrentarlo juntos.

Nueve días, diez y luego once, sucedió muy rápido. Antes de darme
cuenta, nos quedaban tres días para la batalla. Todos estaban nerviosos y
quién podía culparlos, la tensión crepitaba en el aire. Estaba mejorando en
proteger mis pensamientos contra Brendon, pero él sabía muy bien cuánto
extrañaba a Ace y lo preocupada que estaba por todo.

Brendon me empujó más fuerte que nunca y no fue hasta que lo superé
diez veces de diez que finalmente se dio cuenta de que no le quedaba nada

143
que enseñarme. Reuniéndome en sus brazos, me besó largo y duro. Estaba
tan sorprendida que casi lo ataco.

Pero luego, cuando su boca se abrió y comenzó a saborearme, me fundí


en sus brazos.

Me llevó de regreso a su habitación y una vez dentro, las cosas


comenzaron a calentarse. Me golpeó contra la pared y le clavé los talones en
la espalda. No me importaba que mis uñas probablemente lo estuvieran
rascando. Yo lo necesitaba; los necesitaba.

Brendon sintió mi urgencia porque me llevó a la cama y tiró de mis


pantalones cortos y ropa interior. Sus pantalones cortos estaban a punto de
irse y me maravillé de su tamaño y longitud.

Por favor gemí, separando las piernas y deseándolo dentro de mí.

Brendon maldijo y luego acarició mi coño con la cabeza de su polla.

Gemí ante el contacto; pero no fue suficiente, necesitaba más.

Finalmente, Brendon deslizó la cabeza de su polla dentro de mí y ambos


gritamos. Moví mi cabeza hacia un lado y sentí sus colmillos contra mi cuello.

En lugar de que él me mordiera, empujó su garganta desnuda contra


mis labios Bebe.

144
Lo mordí y él entró por completo. Fue un dolor candente e intenso
placer, todo al mismo tiempo. El sabor de su sangre cubriendo mi lengua
cuando su polla se estrelló dentro de mí con una intensidad que habría
matado a un ser menor.

Pasaron apenas unos momentos antes de que mi orgasmo nos


destrozara a ambos y luego lo solté, sabiendo que necesitaba permitir que se
alimentara también. Estaba mejorando al saber cuándo parar y cuánto tomar.
Este estilo de vida no había sido fácil, pero era algo a lo que me había
adaptado. Todo era por mis hombres, Brendon y Ace.

Se derrumbó encima de mí, y solté una pequeña carcajada.

No quise que eso sucediera dijo con pesar. Aunque no estoy
triste de que así fuera, me preocupo mucho por ti, Vivian, eres mi mundo

Mi corazón dio un vuelco y me aferré a él. Y tú el mío.

145
20

Viv
Arrastraron a Ace que parecía la muerte.

Necesita alimentarse Insistió uno de los zánganos. Se niega a


tomar sangre de nadie.

No dudé en mover mi muñeca debajo de su boca, pero no tenía la


energía para perforar mi piel. Me mordí la muñeca y luego le tendí el brazo
sangrante y finalmente, él se aferró. Era como si pudiera ver que la vida volvía
a él. Le di todo lo que pude y luego Brendon me reemplazó insistiendo en
darle el resto.

Vi como Brendon hizo lo mismo, pegando su muñeca a la boca de Ace.

Ace finalmente retrocedió y noté que Brendon se veía tan pálido como
yo. Ace había necesitado mucho para volver de lo que le había sucedido.
Brendon fue a la nevera y recogió un poco de sangre en bolsas para cada uno
de nosotros.

146
No era ideal, pero nos mantuvo con vida y en este momento estaba
agradecida por las cosas. Bebí la bolsa y luego me giré para agacharme a los
pies de Ace.

¿Que paso?

Tus padres insistió. Bill y Susan atacaron la colmena.

Brendon se tensó. ¿Muertos?

Ace asintió con la cabeza.

Sentí la tierra caer y si no hubiera estado sentada en el suelo, me habría


caído. Estaba hablando de mis padres matando vampiros. Simplemente no
podría ser posible.

Ace sacó una nota. Te dejaron esto, Viv. Lo siento.

¿Cuántos? preguntó Brendon en voz baja.

Ace sacudió la cabeza como para decir que hablarían de eso después de
que leyera mi nota.

Abrí el papel arrugado y de inmediato me sentí abrumada por el


perfume de mi madre.

Vivian

147
Cuando eras un bebé, vimos la dulce inocencia en tus ojos. Pensamos
que si te criáramos con la influencia correcta, lejos de las cosas terribles que
hizo tu familia biológica, bueno, pensamos que serías como nosotros. Vivian,
estábamos equivocados, muy equivocados.

Tenemos la culpa del 'monstruo' en el que te has convertido. Sabíamos


que en algún momento desarrollarías las tendencias satanistas y, por lo tanto,
deberíamos haberte destruido cuando eras un bebé. Tu padre y yo tratamos de
criarte como nuestro. Te amábamos. En cada momento desde tu desaparición,
nos hemos preocupado sobre dónde te encuentras y a quién podrías estar
lastimando. Nos está destrozando por dentro. Sabemos que no eres consciente
de los males de los que eres parte.

Vivian, quien eres ahora, eso no es lo que estabas destinada a ser. La


hermosa niña que una vez fue nuestra, se fue. La chica que amamos nunca
habría dañado a Jimmy. La chica que amamos no bebería sangre, mataría,
asolaría o saquearía como lo hacen todos los vampiros. Esto no es tu culpa.
Por favor ven a casa. Nos ocuparemos de esto como deberíamos haberlo
hecho hace tantos años. No tienes que vivir de esta manera.

Amor,

Mamá y Papá.

148
Me ahogué cuando las lágrimas nublaron mi visión. El papel en mis
manos se arrugó cuando lo aplasté en mis manos. Entonces Brendon estaba
allí tomando la carta de mí. No estaba segura de si lo estaba leyendo o qué.
Sentí frío en el cuerpo y comencé a temblar. Entonces los brazos de Ace me
rodearon, consolándome.

No valen tus lágrimas, Viv susurró.

Pero no sabía cómo hacerle entender. Estas fueron las personas que se
quedaron conmigo cuando tuve pesadillas. Me cantaron canciones de cuna y
me enseñaron a atarme los zapatos. Pensé que me amaban
incondicionalmente y en su propia forma extraña y enferma, creo que todavía
lo hacían.

Creo que Susan y Bill pensaron que si mataban al monstruo estarían


haciendo lo mejor para mí. No tenían interés en descubrir cómo eran
realmente los vampiros. Solo querían matar lo que no entendían. Mi
estómago se revolvió y luché para mantener en el estómago la sangre que
acababa de beber.

¿Cuántos? dije con los dientes apretados.

Podía sentir a Ace tensarse y miró a Brendon por encima de mi cabeza.

No soy un bebé dije con voz chillona. ¿Cuántos mataron?

149
Casi todos en la colmena, zánganos y vampiros por igual. La
confesión de Ace fue suficiente para hacerme perder el agarre de mi
estómago.

Corrí hacia el baño y vomité en el inodoro. La sangre cubrió el cuenco


mientras yo vomitaba mi miseria.

Tu madre está bien Oí que Ace le decía a Brendon. Pero hay
pocos que sobrevivieron. Pude llevarlos a un lugar seguro, pero había docenas
de cazadores expertos, que sabían cómo matar a un vampiro. Esto no fue solo
un ataque, fue una masacre.

Fui al lavabo después de tirar de la cadena para cepillarme los dientes.

¿Están organizados los cazadores? Pregunté.

Brendon asintió: Sí, al menos eso parece. Pero nunca he visto a más
de cinco o seis trabajar juntos. Docenas bueno, ni siquiera puedo imaginar
cómo lograron encontrar tantos cazadores entrenados.

A menos que alguien les haya avisado dijo Ace dándole a Brendon
una mirada de soslayo.

¿Estás diciendo que esto pudo haber sido causado por un vampiro?
Le pregunté incrédula.

150
Ace se encogió de hombros. Cian no puede contactarte a través de
nosotros. Pero él puede contactarte a través de tus padres. ¿Qué mejor
manera de sacarte de guardia que crear un drama con nuestra colmena y
molestarte?

¿Mataría a sus propios súbditos? dije con disgusto.

Los labios de Brendon se fruncieron. No lo descartaría.

Wow, realmente necesito matar a ese hijo de puta, ¿no?

Los chicos me miraron sorprendidos.

¿Qué? dije levantando las manos. ¡Es horrible! Él obliga a las


personas a hacer cosas en contra de su voluntad y mata a sus propios
súbditos. ¿Estaba trabajando con los cazadores de vampiros? No hay forma de
que permita que ese idiota lastime a nadie más. De ninguna manera me voy a
sentar mientras él nos hace títeres a todos nosotros. En cuanto a mis
supuestos padres, podemos lidiar con esa mierda más tarde. Un problema a la
vez.

Brendon me tomó de la mano: Te apoyaremos, volvamos al gimnasio.

Ace gimió, pero se puso de pie y se dirigió hacia mí. Me acurrucó y besó
mi frente.

151
Esta era mi familia ahora, Susan y Bill habían elegido y yo también.

152
21

Viv
La multitud llenó las gradas alrededor de la arena que se abría al
brillante cielo azul. Brendon y Ace me dijeron que vampiros de todo el mundo
habían volado para ver la pelea. Nadie pensó que ganaría y vinieron a ver la
gran ejecución.

En verdad, no muchos de ellos creían que realmente era de la familia


Vasile. No estaba segura de creerlo yo misma. La idea de que mis padres y
hermanos fueran masacrados por las personas que me criaron no fue un
pensamiento agradable.

Sacudiéndome esos pensamientos, miré las gradas encima de mí. Pude


ver los rostros sonrientes de los vampiros mientras me miraban con lástima y
curiosidad. Sabía que Ace y Brendon estaban en algún lugar de la multitud,
observándome y esperándome y eso era lo único que mantenía mis nervios
tranquilos.

153
Estaba vestida con pantalones blancos de cuero flexible y una túnica
blanca sin mangas. Supongo que realmente querían que el contraste con la
sangre fuera dramático, porque no podía imaginar otra razón para elegir el
blanco para una batalla.

Cian, por otro lado, estaba vestido de un rojo vibrante, sus ojos estaban
divertidos cuando se encontraron con los míos en el campo de juego. Para mi
sorpresa, levantó una mano en señal de saludo como si nos reuniéramos en el
parque y no intentara arrancarme la cabeza.

Bastardo.

Con el rabillo del ojo, vi la capa ondulante del gran anciano. No era
frecuente que saliera de sus habitaciones en el castillo, pero aparentemente,
el evento de hoy justificó su aparición.

A su lado, asistieron no menos de siete grandes maestros. Sus rostros


piadosos estaban llenos de miradas agrias y ojos brillantes. Podía sentirlos
mirándome, juzgándome.

Una voz retumbante me sacó de mis pensamientos y calmó a todos los


invitados en la arena.

Habrán tres rondas de competencia, que solo finalizarán cuando uno


de los concursantes se rinda o esté muerto. La única regla es que los

154
concursantes estén desarmados cuando entran en la arena. Concursantes,
¿están listos?

¿Estaba lista?

¿En serio?

Estaba a punto de que me patearan el trasero y muy probablemente


terminaría muerta. ¿Pero estaba lista? Joder, sí, lo estaba.

Levanté la mano para indicar que estaba lista y luego vi a Cian hacer lo
mismo. Cuadrando los hombros, respiré hondo y comencé a caminar hacia el
centro de la arena. Aclarando mi cabeza, traté de olvidar toda la basura que
estaba obstruyendo mi mente y enfocarme en lo que era realmente
importante.

Necesitaba sobrevivir.

Cariño, te ves increíble con ese atuendo.

Cian parecía venir de uno de esos comerciales de pasta de dientes a la


antigua cuando sonreía; Sus caninos brillando a la luz del sol.

Concéntrate, Vivian.

Puedo ver la curva redonda de tu pezón a través de la túnica blanca


que elegí.

155
El fuego comenzó a lamer mi vientre. El bastardo escogió esto. ¿Por qué
no fue esto una sorpresa? Oh sí, porque era un completo imbécil.

De la nada, Cian atacó, su brazo salió disparado y se conectó con mi


mandíbula. Sorprendida, tropecé hacia atrás. No esperaba que me golpeara;
Estaba esperando sus estúpidos juegos mentales.

Vamos, Viv. No te rindas tan fácilmente; tenemos que darles un


espectáculo.

Sus ojos bailaron, y pude ver la mirada ligeramente maníaca en sus ojos.
Dejándome caer al suelo, lo pateé y lo derribé.

Se recuperó con una carcajada :¡Bien hecho, Viv! Ese es el espíritu.

Más fuego se revolvió en mi estómago.

Se acercó a mí y agarró mi cabello. Tiré mi cabeza hacia atrás, sin


importarme los mechones que había perdido y lo golpeé con ella.

La sangre comenzó a brotar de un corte en su labio y me soltó.

Es más débil en el lado izquierdo.

Escuché la voz de Ace en mi mente. Sin pensarlo dos veces, realicé una
patada circular, atrapándolo en el lado izquierdo de su cuerpo. Cian voló de

156
regreso a la tierra y sonó una campana indicando que la primera ronda había
terminado.

Me di vuelta y estaba caminando de regreso a mi lado cuando escuché


a Brendon.

¡Pato!

Cayendo directamente al suelo, me aparté del camino justo a tiempo


para escuchar a Cian rugir su desaprobación. En su mano había una daga. No
sé dónde la estaba escondiendo o cómo logró colarla, solo sabía que Cian
claramente había perdido la cabeza.

¡Nunca serás la reina, perra! ¡No eres nadie, NADIE!

Sus bonitos dientes blancos estaban manchados de rojo y sus ojos


brillaban.

Me sentí extrañamente tranquila. El movimiento a mí alrededor se


desaceleró y fue como si pudiera escuchar cada latido individual a medida que
avanzaban lentamente uno tras otro.

Boom… Boom…

Podía oler la sangre del corte en su labio y podía saborear algo más:
miedo.

157
Vas a morir le dije y vi que sus ojos se agrandaron.

Me moví alrededor de él antes de que pudiera siquiera parpadear,


estaba congelado en el tiempo o iba más rápida que la luz. De cualquier
manera, él no era rival para mí.

Vivian Vasile

Sabía quién era. No estaba segura del momento exacto en que la


verdad se hizo evidente. Pero mientras envolvía mis manos alrededor de la
cabeza de Cian y giraba bruscamente hacia la izquierda. Sabía con certeza que
le separaría la cabeza y le arrancaría el corazón. Era hora de recuperar mi
derecho de nacimiento. Era hora de que me convirtiera en la persona que
siempre había sido.

Tiré la cabeza cortada a la tierra, su cuerpo cayó sin vida al suelo


delante de mí. En un momento, estaba abajo arrancándole el corazón del
pecho, lo sostuve por encima de mí.

Hubo silencio en la arena y luego me di cuenta de que todavía me


estaba moviendo demasiado rápido. Quería que mi cuerpo se desacelerara.
Fue entonces cuando el hedor de la sangre de Cian llegó a mi nariz. Me había
estado moviendo tan rápido antes, no había tenido tiempo de sangrar.

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Una vez que el tiempo se ralentizó, la sangre salió del cuerpo y, por una
vez, no era atractiva ni apetitosa.

Me sentí realmente enferma. La multitud estalló. No podía decir si


estaban felices u horrorizados. Todo se convirtió en un rugido sordo cuando
las cosas a mi alrededor comenzaron a desdibujarse.

Momentos después, Ace y Brendon estaban a mi lado. Me desplomé


contra ellos, mi cuerpo ya sin energía para estar de pie.

Él está muerto dije con los labios resecos.

Lo sé, cariño Brendon me besó la frente. Estoy muy orgulloso de


ti.

Lo maté

No podía sacar las imágenes o los pensamientos de mi cabeza. El gran


anciano nos recibió cuando me sacaron de la arena.

Su majestad Se inclinó profundamente y tuve un momento de


miedo de que Cian hubiera sobrevivido de alguna manera.

Viv me susurró al oído Brendon Necesitas contestarle, o él se


quedará así.

159
¿Responder a quién? dije aturdida.

El gran anciano dijo Ace con una sonrisa.

Su majestad... no estaba hablando con Cian. Él me estaba hablando.

Yo era la nueva reina de los vampiros.

Continuara...

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S. Cinders
Es una autora multigénero con más de treinta títulos que van desde el
romance de ciencia ficción. El romance histórico, el nuevo romance para
adultos, los cuentos de hadas hasta el romance paranormal. S. Cinders vive en
el medio oeste con su esposo y dos hijos adolescentes que la mantienen
alerta. Conocida como la traviesa autora romántica, la recordarás por sus
bromas y sus atractivos personajes. Una vez que comiences, ¡no querrás
parar!

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Créditos

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