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El estrés y los trastornos emocionales

Que es el estrés
En condiciones de equilibrio el organismo vive bajo la actividad normal de sus funciones
biopsicosociales moduladas por los ritmos de sueño y vigilia. Bajo estas condiciones, el
funcionamiento fisiológico y psicológico está sometido a niveles de activación que se
consideran normales. Esta activación fluctúa según las vivencias diarias y ordinariamente está
asociada a emociones (ira, tristeza, alegría, etc.). El estrés se produce cuando ocurre una
alteración en este funcionamiento normal por la acción de algún agente externo o interno. El
organismo, en estas circunstancias, reacciona de forma extraordinaria realizando un esfuerzo
para contrarrestar el desequilibrio. La respuesta de estrés es extraordinaria, implica esfuerzo y
produce una sensación subjetiva de tensión (presión). Esto suele suponer, además, un
incremento de la activación o inhibición y, por tanto, un cambio en los estados emocionales

Desde un punto de vista físico el estrés se define como una fuerza interna generada dentro de
un cuerpo por la acción de otra fuerza que tiende a distorsionar dicho cuerpo

Orientaciones teóricas del estrés


Teorías basadas en la respuesta
En algunos aspectos, asume Selye, cada demanda hecha sobre el organismo es única, es decir,
específica. El calor, el frío, las drogas, el ejercicio muscular, etc., por ejemplo, el calor produce
sudoración, el ejercicio produce activación muscular y cardíaca, etc. Todos estos agentes, sin
embargo, poseen una cosa en común: incrementan la demanda de ajuste del organismo
(necesidad de reequilibrarse). Según esta teoría, cualquier estímulo puede ser estresor
siempre que provoque en el organismo la respuesta inespecífica de necesidad de reajuste o
estrés.

La teoría de Selye tiene la ventaja de ofrecer una definición operativa del estrés basada en la
acción de dos tipos de fenómenos objetivables, es decir, el estresor y la respuesta de estrés.
Un estresor es cualquier demanda que evoca el patrón de respuesta de estrés referido.

Por otra parte, subraya que la respuesta de estrés está constituida por un mecanismo tripartito
que se denomina síndrome general de adaptación (SGA).

El desarrollo completo del síndrome incluye 3 etapas:

1-Reaccion de alarma
Reacción del organismo cuando es expuesto repentinamente a diversos estímulos a los que no
está adaptado.

2-Etapa de resistencia
Es la etapa que le sigue a la reacción de alarma, se produce una adaptación del organismo al
estresor junto con la consecuente mejora y desaparición de los síntomas.

3-Etapa de agotamiento
El agotamiento llega si el estresor es insuficientemente severo y prolongado
El estrés y los trastornos emocionales
Teorías basadas en el estimulo
Las definiciones basadas en el estímulo interpretan y entienden el estrés en términos de
características asociadas a los estímulos del ambiente, interpretando que éstos pueden
perturbar o alterar el funcionamiento del organismo. Aquí, en contraste con los modelos
centrados en la respuesta, el estrés se localiza fuera del individuo, siendo el strain (efecto
producido por el estrés) el aspecto correspondiente a la persona.

Los modelos del estrés basados en el estímulo han tenido gran influencia en psicopatología
durante las dos últimas décadas. En términos generales, pueden circunscribirse en la
perspectiva conocida como enfoque psicosocial del estrés o enfoque de los sucesos vitales.

Teorías basadas en la interacción


Las teorías interactivas o transaccionales tienden a maximizar la relevancia de los factores
psicológicos (básicamente cognitivos) que median entre los estímulos (estresores o
estresantes) y las respuestas de estrés. Es cierto que los dos enfoques analizados atrás
atienden y entienden la relevancia de los factores psicológicos como elementos determinantes
en gran medida las respuestas de estrés; sin embargo, también es cierto que en general
tienden a ver a la persona como algo pasivo en el proceso del estrés (suelen ignorar el rol
activo de la persona en la ocurrencia del estrés). En cambio, en la perspectiva interaccional se
especifica que el estrés se origina a través de las relaciones particulares entre la persona y su
entorno.

Modelo procesual del estrés


El estrés, lejos de ser un concepto simple y estático, implica un conjunto complejo de variables
que funcionan a diferentes niveles y que interaccionan entre sí diacrónicamente. Puede
deducirse que el estrés implica ciertos elementos esenciales como la presencia de agentes
externos o internos, procesos de evaluación cognitiva, estrategias de afrontamiento, y un
complejo de respuestas psicológicas y fisiológicas que suelen definirse como «reacción de
estrés», amén de la influencia de variables moduladoras asociadas a elementos
predisposicionales (por ejemplo, tipos de personalidad) y demográficas

El modelo se estructura sobre las bases de siete etapas


Demanda psicosocial

Evolución cognitiva

Respuesta de estrés

Afrontamiento características personales

Características sociales

Estatus de salud

Demandas psicosociales (estrés psicosocial)


Se centra en los agentes externos (psicosociales) estresantes. Mantenemos el término de
«estrés psicosocial» porque en esta perspectiva se entiende que los acontecimientos
estresantes constituyen el estrés, los cuales producen alteración (strain) en el funcionamiento
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psicológico y somático del organismo. Incluimos en este apartado dos tipos diferenciados de
demandas psicosociales o estrés psicosocial, uno centrado en los denominados sucesos vitales
(life events), o sucesos vitales mayores, y otro conocido como estrés diario, o sucesos menores
(también micro eventos).

Un pequeño problema metodológico, que puede ser importante si no se controla


adecuadamente, es que en una cierta banda de dispersión de los sucesos asociados al estrés a
veces resulta difícil distinguir si se trata de un suceso vital o de un suceso diario. De hecho,
esto suele producir ciertos solapamientos entre ambos tipos de escalas; por ejemplo, ítems
como los relacionados con problemas con los hijos, problemas económicos, discusión con
vecinos, etc., pueden encontrarse indistintamente en las listas de sucesos mayores y menores.
Otro problema, no menos importante, es la posible confusión de medidas. Esto se produce
cuando, incluyendo en la lista ítems relativos a la salud (por ejemplo, alteración del sueño,
enfermedad, etc.), posteriormente los relacionamos con indicadores también de salud (en este
caso podemos confundir variables independientes con síntomas). Los sucesos de salud son
relevantes y deben utilizarse en las listas de sucesos vitales (y/o menores); pero también
deben usarse con las debidas cautelas al considerarlos como variables independientes y
relacionarlos o hacer inferencias respecto a posibles variables dependientes de salud.

Evaluación cognitiva
La relevancia de la valoración o evaluación cognitiva del estímulo potencialmente estresante
fue definitivamente incorporada por Lazarus al acervo científico de la psicopatología del estrés

En los experimentos de Weiss (1971), indicábamos la enorme importancia del control


percibido por el sujeto en situaciones de estrés; sólo los animales experimentales que no
poseían control desarrollaban úlcera péptica, aun recibiendo los mismos estímulos estresores
que otros animales. Muchas otras líneas de investigación diferentes a la de Weiss han arrojado
datos semejantes sobre la implicación de ésta y otras variables psicológicas (predecibilidad,
novedad, etc.) como agentes mediadores entre el estresor y la salud.

La ganancia de información asociada al control se traduce en un incremento de la


predecibilidad del estresor y anticipación del aversivo. La respuesta anticipatoria consiste en
una «preparación» cognitiva para un suceso, implicando la interpretación y evaluación del
suceso. La respuesta anticipatoria prepara al organismo para hacer frente a la situación
amenazante, anticipándose a la llegada efectiva del agente estresor (véase Sandín, 1981). El
control percibido, por tanto, puede ser un mediador importante de la respuesta de estrés.

Afrontamiento del estrés


El afrontamiento o coping es un concepto que se ha empleado con diferentes sentidos. Se ha
entendido como una reducción o supresión del estado de estrés, es decir, como un resultado.

Cuando desaparece la respuesta fisiológica de estrés, entonces se dice que existe coping (tal
vez con este sentido no sería apropiada la traducción de «afrontamiento»). Tal significado es
defendido por Levine, Weinberg y Ursin (1978), quienes lo ejemplifican en la siguiente frase:
«coping es cuando mi estómago no me molesta» (p. 13). Defienden, así mismo, que la mejor
medida del coping es la variación en las respuestas fisiológicas asociadas al estrés
El estrés y los trastornos emocionales
Actualmente parece haber suficiente consenso en el sentido de apoyar que el afrontamiento
juega un papel importante como componente mediador entre las circunstancias estresantes y
la salud.

a- Estilos de afrontamiento

Los estilos de afrontamiento se han formulado partiendo de la base de que se trata de


disposiciones personales para hacer frente a las distintas situaciones estresantes.

b- El afrontamiento como Proceso

Un enfoque alternativo al modelo centrado en los estilos de afrontamiento es el sugerido por


el grupo de Lazarus en términos de proceso. Así, desde un punto de vista procesual, el
afrontamiento es definido como los esfuerzos en curso cognitivos y conductuales para manejar
las demandas externas o internas que son evaluadas como algo que grava o excede los
recursos de la persona. Esta definición podría resumirse diciendo que consiste en los esfuerzos
cognitivos y conductuales para manejar el estrés psicológico.

c-Estrategias básicas del afrontamiento

El afrontamiento, desde el punto de vista del método em-situación), activo-conductual (por


ejemplo, acciones comportamentales para modificar la situación), y evitación (por ejemplo,
distanciarse de la situación). La segunda clasificación se establece en términos de la
focalización de las respuestas del afrontamiento, dando lugar a los tres nuevos tipos
siguientes: focalizado en la evaluación (por ejemplo, análisis lógico), focalizado en el problema
(por ejemplo, acciones de solución de problemas) y focalizado en la emoción (por ejemplo,
descarga emocional). Lógicamente, cada modo específico de afrontamiento puede clasificarse
según el método y según la focalización.

Respuesta del estrés


Hablar de la respuesta de estrés significa decir que el organismo se encuentra «estresado», o
en estado de estrés. Parece, pues, que la existencia de estrés está esencialmente unida a la
presencia de algún tipo de respuesta del organismo que es etiquetada como «de estrés».

También suelen ocurrir, aunque no necesariamente siempre, respuestas de malestar


emocional (respuestas emocionales negativas) o, como se dice en términos anglosajones,
distress. Además de las respuestas emocionales, pueden darse otras respuestas psicológicas
asociadas (respuestas cognitivas y conductuales).

Respuesta fisiológica

Las respuestas fisiológicas asociadas al estrés fueron establecidas inicialmente por Selye (véase
más atrás), el cual implicó prioritariamente a la activación de los sistemas neuroendocrinos
hipotálamo-hipófiso-corticosuprarrenal y médula suprarrenal, así como también a la activación
del sistema nervioso autónomo simpático. Posteriormente, Mason (1968) estableció la idea de
totalización neuroendocrina (over-all); con esto pretendía indicar que el sistema
neuroendocrino responde a los estresores en forma de patrones de respuesta totalitarios,
implicando de hecho a cualquier sistema neuroendocrino del organismo.

Respuesta psicológica
El estrés y los trastornos emocionales
La principal respuesta psicológica asociada al estrés es de tipo emocional.

la reacción del organismo bajo estrés es extraordinaria, y tiene como finalidad restaurar su
funcionamiento normal. Tal actividad extraordinaria frecuentemente incluye acciones dirigidas
hacia una meta. De este modo, la emoción es activada junto a los cambios fisiológicos que
caracterizan el «síndrome de estrés», cada vez que éste (el estrés) es psicológicamente
experimentado.

Apoyo social
El concepto de apoyo social debe distinguirse de una acepción amplia del término porque
necesariamente implica la presencia y el producto de relaciones humanas estables (Turner,
1983). Dicho concepto se ha empleado científicamente con múltiples sentidos, tales como para
denotar compañía humana, disponibilidad de personas de confianza, lazos sociales, contacto
social significativo, pertenencia a una red social, apoyo personal, etc. Algunos autores han
propuesto que el apoyo social debe incluir varios elementos primarios. Payne y Jones (1987)
destacaron los cinco siguientes:

1)dirección (según que el apoyo social sea aportado, o recibido, o ambas cosas a la vez);

2) disposición (disponibilidad en cantidad y calidad, y utilización real de los recursos);

3) descripción/evaluación (¿pueden ser descritos y evaluados la naturaleza y la cualidad del


apoyo social?);

4) contenido (emocional, instrumental, informativo o valorativo); y

5) redes sociales que constituyen la fuente del apoyo (la familia, los amigos íntimos, los
vecinos, los compañeros de trabajo y los profesionales).

La segunda hipótesis, denominada hipótesis supresora, parte de una relación aditiva entre el
estrés, el apoyo social y el bienestar. El nivel de apoyo social es dependiente del nivel de
estrés. Los efectos directos del estrés son minimizados por el efecto indirecto del apoyo social.

El aparente beneficio del apoyo social puede en gran parte ser secundario a la ausencia de los
efectos deteriorantes de las relaciones conflictivas e inseguras. Así, la cuestión relativa a cómo
el apoyo social amortigua el estrés se complementa con otra basada en cómo las relaciones
disfuncionales perjudican el afrontamiento del estrés; en lugar de enfatizar las interacciones
sociales que presumiblemente transmiten el apoyo social, los autores resaltan el conflicto, la
inhibición de comunicación y la falta de estabilidad en las relaciones íntimas, que reducen la
percepción individual de apoyo.

Variables personales
Existe un conjunto de variables de características personales de tipo disposicional y rasgos de
personalidad (relativamente estables) que «modulan» las reacciones del individuo a las
situaciones estresantes. Estas variables explican posibles diferencias individuales las reacciones
de estrés. Se han sugerido varios tipos de conexión entre las variables de personalidad y los
trastornos asociados al estrés, tales como los siguientes: 1) la personalidad puede influir sobre
la salud a través de mecanismos fisiológicos directos (por ejemplo, reactividad
cardiovascular)y/o indirectos (por ejemplo, modulación del sistema inmune); 2) las
características de personalidad pueden potenciar la enfermedad al motivar conductas no
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saludables (por ejemplo, consumo de alcohol excesivo), y 3) ciertos aspectos de la
personalidad pueden aparecer como resultado de procesos asociados a la enfermedad (por
ejemplo, dependencia).

Las variables de personalidad también pueden actuar a otros niveles del modelo, tales como
los relacionados con los sucesos vitales y con el estrés diario (sucesos menores) Se ha
sugerido, por ejemplo, que la ocurrencia de algunos tipos de sucesos vitales puede asociarse a
características personales del individuo, en concreto los sucesos que se han categorizado como
«dependientes» del sujeto (por ejemplo, matrimonio, ascenso laboral, etc.) pueden depender
en gran medida de características personales.

Existe evidencia de que el estrés diario no sólo depende de la existencia previa de sucesos
vitales, sino también del grado actual de salud (por ejemplo, estatus psicopatológico) y de
rasgos personales.

Estrés, estado de salud y conductas relacionadas con la salud


A. Estrés y estado de salud
La percepción de no control sobre las situaciones estresantes, el afrontamiento pasivo-
emocional, las respuestas de indefensión/desesperanza y escasa expresión emocional, y las
características asociadas al tipo 1 parecen relacionarse con ciertos patrones fisiológicos
(incremento de glucocorticoides, etc.) que reducen la competencia inmunológica,
incrementando la vulnerabilidad hacia las enfermedades asociadas al sistema inmune (cáncer,
menor resistencia a las enfermedades infecciosas, etc.). En contraste, el mantener cierto grado
de control sobre los eventos estresantes (con riesgo de pérdida), el afrontamiento
confrontativo y activo, las respuestas de fuerte expresión emocional (ira, agresión,
irritabilidad) y las características asociadas al tipo 2 parecen asociarse a incrementos crónicos
en la actividad simpática y catecolaminérgica (periférica y central) y de la responsividad
cardiovascular que, en último término, conducen a un deterioro en la estructura y función
vasculares.

El estrés no sólo se ha relacionado con la enfermedad y los problemas físicos, sino también con
los trastornos más específicamente psicológicos. Es tradicional en psicopatología, por ejemplo,
asumir que múltiples trastornos, como es el caso de la esquizofrenia, obedecen a una
interacción entre factores de vulnerabilidad personal (predisposición) y factores externos
(agentes estresantes) (véase Belloch y Baños, 1991, 1993).

B. Estrés y conductas relacionadas con la salud


El vivir bajo situaciones estresantes suele asociarse a una reducción de conductas de salud y a
un incremento de conductas nocivas para ésta. Por ejemplo, algunas personas incrementan el
consumo de tabaco y alcohol o conducen el automóvil de forma más arriesgada. Este tipo de
comportamientos, no obstante, podrían conceptuarse como estrategias de afrontamiento
(nocivas), ya que son medidas que el individuo utiliza para reducir el estrés.