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Después de la segunda Guerra Mundial, México implementó un modelo de desarrollo

conocido como "desarrollo estabilizador", donde la industrialización ocurrió en un mercado


interno protegido tanto por barreras arancelarias como no arancelarias. Este periodo se
caracterizó por una gran estabilidad macroeconómica y financiera; el producto interno
bruto (PIB) per cápita creció del 3 a 4% anual con una tasa de inflación promedio de casi 3
% anual.
A inicios de la década de los setentas fueron esfumándose los éxitos del desarrollo
estabilizador. Se incrementaron las predicciones inflacionarias, el déficit fiscal y el
desequilibrio externo; la producción perdió dinamismo, aumentó la capacidad ociosa de las
empresas, y con ello la tasa de desempleo, esto se presentó con la implementación de una
política de freno y arranque en el crecimiento económico a través de la expansión en el
gasto público, el alto déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos y el desnivel de
los precios internos respecto a los externos provocó la especulación contra el peso y la fuga
de capitales, que aunado a la disminución de las exportaciones generó una reducción en la
disponibilidad de divisas, por lo que el Estado acrecentó su endeudamiento externo tanto
para mantener la paridad cambiaria como para cumplir con sus compromisos de pagos
internacionales.  Ante esta situación se aplicaron medidas de ajuste como: contracción del
gasto público, disminución de la circulación monetaria, liberalización del comercio
exterior, aumento de las tasas de interés, devaluación del peso, contracción salarial,
reducción de subsidios y reestructuración de empresas públicas, entre otras.

En diciembre 1994 se presenta nuevamente un periodo de crisis económica, se inició con el


problema del pago de intereses de instrumentos gubernamentales emitidos en dólares tales
instrumentos eran denominados como "tesobonos", tal complicación se presenta ante una
devaluación del peso frente al dólar, déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos.

El crecimiento económico estuvo basado fundamentalmente en el endeudamiento del


público, la aplicación de políticas monetarias restrictivas y la reducción del salario real. La
planta productiva con capital nacional mayoritario se semiparalizó, sin posibilidades de
crédito y con dificultades para competir en el mercado desregulado y favorable para las
empresas transnacionales.

Después de una vertiginosa caída de la actividad económica en 1995, la economía


mexicana ha experimentado una recuperación económica donde el puntal ha sido la
expansión de las exportaciones. Un aspecto interesante es que a sólo pocos meses después
del estallido de la crisis, el gobierno mexicano recuperó el acceso a los mercados
internacionales de crédito y, durante 1996 y 1997, las entradas de capital privado de
portafolio aumentaron rápidamente.

 El Informe “Situación México” del tercer trimestre de 2019 señala que la inflación
mostró una muy buena dinámica en la primera mitad del año. El aumento
acumulado enero-julio es el más bajo desde 2015-16, años en los que la inflación
alcanzó promedios mínimos históricos de 2.7% y 2.8%, respectivamente, ayudada
por la disminución en precios como resultado de la reforma en telecomunicaciones.

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