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Universidad Alberto Hurtado

Magister en Estudios de la Imagen


Seminario Arte Contemporáneo: Perspectivas y Problemáticas desde Latinoamérica
Prof. Sebastián Vidal
Valentina Izquierdo

Informe de presentación: “Tecnología y más allá” (1973) de Juan Downey

Juan Downey fue un artista multidisciplinario chileno, que nació en Santiago en 1940 y murió en
Nueva York el año 1993. Entre sus áreas de desempeño se reconoce por sus dibujos, grabados y,
especialmente, por su trabajo como videasta, debido a ser uno de los primeros artistas en explorar el
medio del video, junto con Nam June Paik y Wolf Vostell.

En el año 1973 se publica un texto de su autoría titulado “Tecnología y más allá” en Radical
Software, revista de video y televisión independiente de los años 70´s, editada en Nueva York, e
inspirada en las ideas de Marshall McLuhan. En este escrito, que podría considerarse, de algún
modo, como una especie de manifiesto, Downey logra desarrollar una propuesta muy orgánica y
novedosa para la época, en la que relaciona las tecnologías con la naturaleza y la mística. Si bien
parte el escrito con una afirmación que problematiza tal relación: “La guerra contra la humanidad y
la naturaleza (i.e. – la extracción violenta de los frutos de la tierra) ha tenido en la tecnología
su raison d’être y su incentivo para tal urgente desarrollo” (p.1); esta frase nos introduce en una
discusión en torno a las formas en que deberíamos emplear los avances tecnológicos, puesto que a
pesar de que distintos procesos a lo largo de la historia han incidido en poner a la tecnología en
contra de nuestra naturaleza y vínculos con el universo, sería ella, justamente, utilizada de manera
orgánica con los procesos que nos atienen como seres que habitamos en un sistema complejo y
superior a nuestra razón, la que posibilitaría un nuevo acercamiento a los modos de relacionarnos
con nuestra naturaleza.

La industrialización es mencionada como un proceso importante al momento de hablar de esa


guerra contra la humanidad y la naturaleza, ya que a través de su desarrollo e implementación, se
fueron reemplazando ciertos efectos naturales que han incidido en la construcción de culturas,
sociedades y cuidades. La industrialización habría determinado el modo en que pensamos y
actuamos en el mundo; todo ha sido tratado en relación a la implementación de las líneas de
montajes, como modo de producción. Downey dice que la repetición, rigidéz y fragmentación
caracterizarían a la sociedad a propósito de las herencias del sistema de producción y el empleo de
tecnologías promovido por la industrialización; y esto, alejando a la humanidad de concepciones
místicas y orgánicas del mundo.

Frente al uso industrial de la tecnología, Downey propone su uso cibernético, como una herramienta
para reorientar a la vida humana hacia su naturaleza y el misticismo; uso que sería la base de la
Arquitectura Invisible, propuesta por el artista: “Irónicamente, el abismo hombre – naturaleza sólo
puede ser clausurado por la tecnología. El proceso de recomponernos a sí mismos en patrones de
energía natural es Arquitectura Invisible, una postura de comunicación total en el que las mentes
ultra desarrolladas serán telepáticamente celulares a una totalidad electromagnética” (p.1).

De este modo, en el texto se plantea la utilización de la electrónica como medio para lograr
consolidar una arquitectura desmaterializadora de la ciudad, basada en redes de interconexión, tal
como funciona nuestro sistema nervioso. Y el arquitecto invisible sería el sujeto implicado –
activamente – en esta reconstrucción urbana basada en la tecnología cibernética. Pero además de
estos aspectos físicos a los que se refiere Downey, también vincula este modo de comunicación e
interconexión con ciertas prácticas y creencias que el desarrollo de la civilización occidental ha
tendido a marginalizar de la historia: pueblos indígenas y civilizaciones no europeas cuyos modos
de vivir y pensar el mundo se encuentran mucho más estrecho a saberes del universo de lo que
sociedades industrializadas han logrado.

Dentro de lo que Downey llama la Ciudad Desmaterializada, propone dos etapas fundamentales: la
primera, que llama “la electrónica reformula la macro-planificación”, consistiría en reorganizar
todos los servicios públicos y urbanos en torno a una “red de informática de video multi-
direccional” (3); mientras la segunda etapa, “una red de comunicación”, implicaría la conexión
basada en culturas y civilizaciones místicas y mágicas, en “culturas primitivas”, como él dice, las
que sin tener tecnologías avanzadas como occidente, lograron basarse en lo primitivo y
supersticioso para conseguir interacciones complejas con el medio ambiente.

De este modo, y en relación a las etapas que se mencionan, es que la Ciudad Desmaterializada se
entiende como una red de comunicación electrónica que reformula y transforma los modos en que
comprendemos y nos comportamos en el espacio-tiempo, definido por occidente. Así, a través de
ella, todos, a pesar de la distancia, estaríamos conectados entre nosotros y con el mundo, con
saberes místicos y naturales.

Hoy, la lectura de “Tecnología y más allá” no podría ser más atingente. En medio de una compleja
situación de salud mundial, con la que, además, se cuestionan e intentan replantear paradigmas, un
texto como este proclama una posible respuesta – aunque, se podría pensar, un poco idealista – a las
prácticas y problemas que este año han determinado la detención de gran parte de la actividad
realizada sobre nuestro planeta. Casi de modo inmediato hemos tenido que adaptar nuestra vida a un
tipo de interconexión virtual; por medio de la cual hacemos reuniones, levantamos proyectos, se
inauguran exposiciones, se convoca a conversatorios, se realizan talleres, entre muchas otras tares y
eventos que definen y colman nuestra vida cotidiana. Lo mismo ocurre con nuestros encuentros, los
que se generan sin poder palpar nuestros cuerpos físicos. Y a pesar de que todo había estado ahí
disponible para ser utilizado, recién hoy, en situaciones extremas, nos damos cuenta de las
posibilidades y facilidades que estos medios nos entregan y que, a pesar de todo, podemos
conectarnos igual. Pero no solo de esto pienso que nos hablaba Downey en su texto, sino que,
también, de un más allá, de otro espacio al que hay que entrar a partir de esta interconectividad que
nos caracteriza: entrar, también, en un espacio de conexión mística con nuestra naturaleza y el
universo. Hacia allá también habría que dirigir la utilización de las tecnologías y el desarrollo de
nuevos paradigmas.

Para terminar, me gustaría comentar acerca de la obra y proyecto de Juan Downey, titulado Trans
América, materializado en tres videos: A- nomami Healing, The Abandoned Shabono y The
Laughing Alligator. En el año 1973 – mismo año en que se publica el texto que aquí comento –
Downey junto su esposa y su hija, emprenden una serie de viajes a distintas partes del continente
americano. Entre 1976 y 1977, él y su familia convivieron con varias comunidades indígenas, en
especial con la comunidad Yanomami en Venezuela.

En base a estas experiencias el artista realizó el proyecto Trans Américas, videos en los que mostró
el cruce entre diversas culturas y sistemas de organización social; a través del video, como nuevo
medio artístico, y del montaje estableció relaciones entre mundos distintos, entre diversos
paradigmas y culturas, promoviendo así, tal como se señala en el “Tecnología y más allá” una
interconectividad proveída a través del medio que empló para llevar a cabo el proyecto. Así lo
comenta Camila Mardones en “La expresión americana de Juan Downey”:
Downey fue pionero en este medio. Su uso para Video Trans Américas juega con la tensión
de plasmar las culturas tradicionales en un formato de última tecnología. Asimismo con la
intención que mueve la obra: introducir el video como medio de comunicación entre
comunidades ais- ladas por el espacio y el tiempo. (199)

Es, entonces, por medio del video que Juan Downey logra conectar culturas separadas, como dice la
cita, espacial y temporalmente. Al mismo tiempo que pone en tensión ciertas ideas – como sería el
canibalismo asociado a la cultura Yanomami – que escandalizaban o, una vez más, se encontraban
distantes de la realidad que Downey en sus videos nos muestra. A través de la alteración de
imágenes que provenían de diversas formas de vida, se establece cierta comunicación que, a la vez,
da cuenta del complejo trabajo que Downey debe haber realizado para lograr instalarse por un año
en comunidades indígenas de América Latina; un trabajo de conexión entre culturas, valores y
prácticas diversas que, finalmente, en sus videos, terminan por dar cuenta de un mundo complejo
existente.
Imágenes del video “Laughing Alligator”

Este proyecto, que inicia el mismo año que publican el texto de Downey, mantiene una correlación
respecto a los modos de entender, proyectar y manipular el medio del video. Este tanto en
“Tecnología y más allá” como en Trans Américas, es la herramienta para generar conexiones, para
reunir y acercar miradas, modos de vida y, en definitiva, para hcer un trabajo antropológico:
Muchas de las culturas de las Américas existen hoy en día en total aislamiento,
inconscientes de su variedad de conjunto y de los mitos compartidos. Este viaje en
automóvil fue ideado para desarrollar una perspectiva integral de las diversas poblaciones
que actualmente habitan los continentes americanos, a través de un relato grabado en video,
desde los fríos bosques del norte hasta la punta sureña de las Américas; una forma de
evolución en el espacio que envuelve el tiempo, visionando una cultura en su propio
contexto y en el contexto de otras, y finalmente montando todas las interacciones de
espacio, tiempo, y contexto en una obra de arte.
La información cultural será intercambiada mediante lo que se ha filmando en video por el
camino, y proyectado en los pueblos para mostrar unas personas a otras y a si mismas. El
papel del artista se concibe aquí como la de un comunicante cultural, un antropólogo
activador con un medio de expresión visual: el video.
Nueva York, primavera de 1973 (antes de las expediciones). (3, Catálogo exposición
“Video Trans Américas” en Galería Gabriela Mistral).

Y es de este modo como logra inscribir aspectos que fueron desarrollados en “Tecnología y más
allá” en su obra y trabajo como artista: hacer del medio vídeo un vehículo, una herramienta, de
interconexión entre diversas culturas. Además, con ello, dio a conocer ciertas prácticas propias de la
cultura Yanomami, una cultura que, si seguimos lo que postula en su texto, se aleja de los cánones
occidentales y se acerca a aquellas “civilizaciones primitivas” con sofisticadas y complejas formas
de vincularse con el medio ambiente.
Bibliografía:

Downey, Juan. “Tecnología y más allá”. En Juan Downey: Una utopía de la comunicación. Museo
Tamayo, México, 2013.

Downey, Juan. (Director). The Laughing Alligator (video, color, 28 min), 1979.

Mardones, Camila. “La expresión americana de Juan Downey”. Revista Despliegue, Nro. 2, 2014.

Video Trans Américas. Catálogo exposición Galería Gabriela Mistral, 2008.