Está en la página 1de 30

APARATO DIGESTIVO

El aparato digestivo es el conjunto


de órganos (boca, faringe, esófago, estómago, intestino delgado e intestino grueso)
encargados del proceso de la digestión, es decir, la transformación de
los alimentos para que puedan ser absorbidos y utilizados por las células del
organismo.

La función que realiza es la de transporte (alimentos), secreción (jugos digestivos),


absorción (nutrientes) y excreción (mediante el proceso de defecación).

El proceso de la digestión es el mismo en todos los animales monogástricos:


transformar los glúcidos, lípidos y proteínas en unidades más sencillas, gracias a las
enzimas digestivas, para que puedan ser absorbidas y transportadas por la sangre.
DESCRIPCIÓN Y FUNCIONES

El aparato digestivo es un largo tubo, con importantes glándulas asociadas, se


encarga de transformar los alimentos en sustancias simples y fácilmente utilizables
por el organismo. Desde la boca hasta el ano, el tubo digestivo mide unos once
metros de longitud. En la boca ya empieza propiamente la digestión. Los dientes
trituran los alimentos y las secreciones de las glándulas salivales los humedecen e
inician su descomposición química. Luego, el bolo alimenticio cruza la faringe, sigue
por el esófago y llega al estómago, una bolsa muscular de litro y medio de
capacidad, en condiciones normales, cuya mucosa segrega el potente jugo gástrico,
en el estómago, el alimento es agitado hasta convertirse en el quimo.

A la salida del estómago, el tubo digestivo se prolonga con el intestino delgado, de


unos cinco metros de largo, aunque muy replegado sobre sí mismo. En su primera
porción o duodeno recibe secreciones de las glándulas intestinales, la bilis y los
jugos del páncreas. Todas estas secreciones contienen una gran cantidad de
enzimas que degradan los alimentos y los transforman en sustancias solubles
simples.

El tubo digestivo continúa por el intestino grueso, de algo más de metro y medio de
longitud. Su porción final es el recto, que termina en el ano, por donde se evacuan
al exterior los restos indigeribles de los alimentos.

Digestión

La digestión en los animales y algunas plantas, ocurre a niveles multicelular, celular


y subcelular. Este proceso se lleva a cabo en el aparato digestivo, tracto
gastrointestinal o canal alimentario. El aparato digestivo, como un todo es un tubo
con un solo sentido, con órganos accesorios como el hígado, la vesícula biliar y
el páncreas, que asisten en el proceso químico involucrado en la digestión. La
digestión, usualmente está dividida en procesos mecánicos, para reducir el tamaño
de los alimentos y en una acción química para reducir adicionalmente el tamaño de
las partículas y prepararlas para la absorción. En la mayoría de los vertebrados, la
digestión es un proceso de varias etapas en el sistema digestivo, siguiendo a la
ingestión de la materia prima, casi siempre otros organismos. El proceso de
ingestión, usualmente involucra algún tipo de procesamiento mecánico o químico.
La digestión está dividida en cuatro procesos separados:

 Ingestión: colocar la comida en la boca.

 Digestión mecánica y química: la masticación para rasgar y aplastar los


alimentos y la agitación del estómago. La adición de químicos
(ácidos, bilis, enzimas y agua) para degradar moléculas complejas hasta
estructuras simples.
 Absorción: movimiento de los nutrientes desde el sistema digestivo hasta
los capilares circulatorios y linfáticos a través de la ósmosis, el transporte activo
y la difusión.

 Excreción: remoción de materiales no ingeridos del tracto digestivo a través de


la defecación.

Un proceso subyacente es el movimiento muscular a través del sistema, tragado y


peristalsis.

ESTRUCTURA DEL TUBO DIGESTIVO

El tubo digestivo, es un órgano llamado también conducto alimentario o tracto


gastrointestinal presenta una sistematización prototípica, comienza en la boca y
se extiende hasta el ano. Su longitud en el hombre es de 10 a 12 metros, siendo
seis o siete veces la longitud total del cuerpo.

En su trayecto a lo largo del tronco del cuerpo, discurre por delante de la columna
vertebral. Comienza en la cara, desciende luego por el cuello, atraviesa las tres
grandes cavidades del cuerpo: torácica, abdominaly pélvica. En el cuello está en
relación con el conducto respiratorio, en el tórax se sitúa en el mediastino posterior
entre los dos pulmones y el corazón, y en el abdomen y pelvis se relaciona con los
diferentes órganos del aparato genitourinario.

El tubo digestivo procede embriológicamente del endodermo, al igual que


el aparato respiratorio. El tubo digestivo y las glándulas anexas (glándulas
salivales, hígado y páncreas), forman el aparato digestivo. Histológicamente está
formado por cuatro capas concéntricas que son de adentro hacia afuera:

1. Capa interna o mucosa (donde pueden encontrarse glándulas secretoras


de moco y HCl vasos linfáticos y algunos nódulos linfoides). Incluye
una capa muscular interna o muscularis mucosaecompuesta de una
capa circular interna y una longitudinal externa de músculo liso.

2. Capa submucosa compuesta de tejido conectivo denso irregular


fibroelástico. La capa submucosa contiene el llamado plexo submucoso de
Meissner, que es un componente del sistema nervioso entéricoy controla la
motilidad de la mucosa y en menor grado la de la submucosa, y las
actividades secretorias de las glándulas.

3. Capa muscular externa compuesta, al igual que la muscularis mucosae,


por una capa circular interna y otra longitudinal externa de músculo liso
(excepto en el esófago, donde hay músculo estriado). Esta capa muscular
tiene a su cargo los movimientos peristálticos que desplazan el contenido de
la luz a lo largo del tubo digestivo. Entre sus dos capas se encuentra otro
componente del sistema nervioso entérico, el plexo mientérico de Auerbach,
que regula la actividad de esta capa.
4. Capa serosa o adventicia. Se denomina según la región del tubo
digestivo que reviste, como serosa si es intraperitoneal o adventicia si es
retroperitoneal. La adventicia está conformada por un tejido conectivo laxo.
La serosa aparece cuando el tubo digestivo ingresa al abdomen, y la
adventicia pasa a ser reemplazada por el peritoneo.

Los plexos submucoso y mientérico constituyen el sistema nervioso entérico que se


distribuye a lo largo de todo el tubo digestivo, desde el esófago hasta el ano. Por
debajo del diafragma, existe una cuarta capa llamada serosa, formada por
el peritoneo. El bolo alimenticio pasa a través del tubo digestivo y se desplaza así,
con ayuda tanto de secreciones como de movimiento peristáltico que es la
elongación o estiramiento de las fibras longitudinales y el movimiento para afuera y
hacia adentro de las fibras circulares. A través de éstos el bolo alimenticio puede
llegar a la válvula cardial que conecta directamente con el estómago. Si el nivel de
corte es favorable, se puede ver los mesos. El peritoneo puede
presentar subserosa desarrollada, en especial en la zona del intestino grueso,
donde aparecen los apéndices epiploicos.

Según el sector del tubo digestivo, la capa muscular de la mucosa puede tener sólo
músculo longitudinal o longitudinal y circular. La mucosa puede presentar criptas y
vellosidades, la submucosa puede presentar pliegues permanentes o pliegues
funcionales. El pliegue funcional de la submucosa es posible de estirar, no así la
válvula connivente.

El grosor de la pared cambia según el lugar anatómico, al igual que la superficie,


que puede ser lisa o no. El epitelio que puede presentarse es un plano
pluriestratificado no cornificado o un prismático simple conmicrovellosidades.

En las criptas de la mucosa desembocan glándulas. Éstas pueden ser de la mucosa


o de la submucosa. En tanto, una vellosidad es el solevantamiento permanente de
la mucosa. Si el pliegue es acompañado por la submucosa, entonces el pliegue es
de la submucosa. El pliegue de la mucosa y submucosa es llamado válvula
connivente o pliegue de Kerckring. La válvula connivente puede mantener la
presencia de vellosidades. La válvula connivente es perpendicular al tubo digestivo,
y solo se presenta en el intestino delgado.

DESCRIPCIÓN ANATÓMICA

Esófago

El esófago es un conducto o músculo membranoso que se extiende desde la faringe


hasta el estómago. De los incisivos al cardias (porción donde el esófago se continua
con el estómago) hay unos 40 cm. El esófago empieza en el cuello, atraviesa todo el
tórax y pasa al abdomen a través del orificio esofágico del diafragma.
Habitualmente es una cavidad virtual. (es decir que sus paredes se encuentran
unidas y solo se abren cuando pasa el bolo alimenticio). El esófago alcanza a medir
25 cm y tiene una estructura formada por dos capas de músculos, que permiten la
contracción y relajación en sentido descendente del esófago. Estas ondas reciben el
nombre de movimientos peristálticos y son las que provocan el avance del alimento
hacia el estómago.Es sólo una zona de paso del bolo alimenticio, y es la unión de
distintos orificios, el bucal, el nasal, los oidos y la laringe.

Estómago

El estómago es un órgano en el que se acumula comida.Varia de forma según el


estado de repleción (cantidad de contenido alimenticio presente en la cavidad
gástrica) en que se halla, habitualmente tiene forma de J. Consta de varias partes
que son : fundus, cuerpo, antro y píloro. Su borde menos extenso se denomina
curvatura menor y la otra, curvatura mayor. El cardias es el límite entre el esófago
y el estómago y el píloro es el límite entre estómago y el intestino delgado . En un
individuo mide aproximadamente 25cm del cardias al píloro y el diámetro
transverso es de 12cm.

Es el encargado de hacer la transformación química ya que los jugos gástricos


transforman el bolo alimenticio que anteriormente había sido transformado
mecánicamente (desde la boca).

En su interior encontramos principalmente dos tipos de células, las células


parietales, las cuales secretan el ácido clorhídrico (HCL) y el factor intrínseco, una
glucoproteína utilizada en la absorción de vitamina B12 en el intestino delgado;
además contiene las células principales u Oxínticas las cuales secretan
pepsinógeno, precursor enzimático que se activa con el HCL formando 3 pepsinas
cada uno.

La secreción de jugo gástrico está regulada tanto por el sistema nervioso como el
sistema endocrino, proceso en el que actúan: la gastrina, la colecistoquinina (CCK),
la secretina y el péptido inhibidor gástrico (PIG).

En el Estomago se realiza la digestión de:

 Proteínas (principalmente pepsina).

 Lípidos.

 NO ocurre la digestión de Carbohidratos.

 Otras funciones del estomago son la eliminación de la flora bacteriana que


viene con los alimentos por acción del ácido clorhídrico.

Intestino delgado

El intestino delgado se inicia en el duodeno (tras el píloro) y termina en la válvula


ileocecal, por la que se une a la primera parte del intestino grueso. Su longitud es
variable y su calibre disminuye progresivamente desde su origen hasta la válvula
ileocecal y mide de 6 a 7 metros de longitud.

En el intestino delgado se absorben los nutrientes de los alimentos ya digeridos. El


tubo está repleto de vellosidades que amplían la superficie de absorción.

El duodeno, que forma parte del intestino delgado, mide unos 25 - 30 cm de


longitud; el intestino delgado consta de una parte próxima o yeyuno y una distal o
íleon; el límite entre las dos porciones no es muy aparente. El duodeno se une al
yeyuno después de los 30cm a partir del píloro.

El yeyuno-ìleon es una parte del intestino delgado que se caracteriza por presentar
unos extremos relativamente fijos: El primero que se origina en el duodeno y el
segundo se limita con la válvula ileocecal y primera porción del ciego. Su calibre
disminuye lenta pero progresivamente en dirección al intestino grueso. El límite
entre el yeyuno y el íleon no es apreciable. El intestino delgado presenta numerosas
vellosidades intestinales que aumentan la superficie de absorción intestinal de los
nutrientes y de las proteínas. Al intestino delgado, principalmente al duodeno, se
vierten una diversidad de secreciones, como la bilis y el jugo pancreático.

Intestino grueso

El intestino grueso se inicia a partir de la válvula ileocecal en un fondo de saco


denominado ciego de donde sale el apéndice vermiforme y termina en el recto.
Desde el ciego al recto describe una serie de curvas, formando un marco en cuyo
centro están las asas del yeyuno íleon. Su longitud es variable, entre 120 y 160 cm,
y su calibre disminuye progresivamente, siendo la porción más estrecha la región
donde se une con el recto o unión rectosigmoidea donde su diámetro no suele
sobrepasar los 3 cm, mientras que el ciego es de 6 o 7 cm.

Tras el ciego, la del intestino grueso es denominada como colon ascendente con
una longitud de 15cm, para dar origen a la tercera porción que es el colon
transverso con una longitud media de 50cm, originándose una cuarta porción que
es el colon descendente con 10cm de longitud. Por último se diferencia el colon
sigmoideo, recto y ano. El recto es la parte terminal del tubo digestivo.

Páncreas

Es una glándula íntimamente relacionada con el duodeno, es de origen mixto,


segrega hormonas a la sangre para controlar los azúcares y jugo pancreatico que se
vierte al intestino a través del conducto pancreático, e interviene y facilita la
digestión, sus secreciones son de gran importancia en la digestión de los alimentos.

Hígado

El hígado es la mayor víscera del cuerpo. Pesa 1500 gramos. Consta de dos lóbulos.
Las vías biliares son las vías excretoras del hígado, por ellas la bilis es conducida al
duodeno. Normalmente salen dos conductos: derecho e izquierdo, que confluyen
entre sí formando un conducto único. El conducto hepático, recibe un conducto más
fino, el conducto cístico, que proviene de la vesícula biliar alojada en la cara visceral
de hígado. De la reunión de los conductos cístico y el hepático se forma el colédoco,
que desciende al duodeno, en la que desemboca junto con el conducto excretor del
páncreas. La vesícula biliar es un reservorio musculo membranoso puesto en
derivación sobre las vías biliares principales. Contiene unos 50-60 cm³ de bilis. Es
de forma ovalada o ligeramente piriforme y su diámetro mayor es de unos 8 a 10
cm.

Bazo

El bazo, por sus principales funciones se debería considerar un órgano del sistema
circulatorio, pero por su gran capacidad de absorción de nutrientes por vía
sanguínea, se le puede sumar a los aparatos anexos del aparato digestivo. Su
tamaño depende de la cantidad de sangre que contenga.

Desarrollo

En el estado más primitivo de su desarrollo, el aparato digestivo suele dividirse en


tres partes: el intestino proximal, el intestino medio y el intestino distal. 1 El intestino
proximal da lugar al esófago, el estómago, la mitad proximal del duodeno,
el hígado y el páncreas. El intestino medio da lugar a la mitad distal del duodeno,
el yeyuno, el íleon, el ciego, el apéndice y parte del colon. El endodermo del
intestino distal da lugar al resto del colon y al recto hasta la línea ano-rectal.

En este estado embrionario, el tubo digestivo está envuelto por el mesenterio. El


mesenterio ventral degenera durante el desarrollo excepto en el intestino
proximal.2 El mesenterio dorsal está formado por una doble capa de mesotelio que
suspende al aparato digestivo. Una capa de mesotelio se alinea con la cavidad
celómica (la futura cavidad peritoneal) formando el peritoneo parietal, que se alinea
con la somatopleuray el peritoneo visceral, alineado con la esplachnopleura (pared
del aparato digestivo compuesta de mucosa, submucosa y dos láminas de
músculo).

ENFERMEDADES DEL APARATO DIGESTIVO

El aparato digestivo es un sistema fundamental dentro de nuestro cuerpo, ya que


con base en este podemos desarrollar, aprovechar, asimilar y procesar todos
nuestros alimentos desde la boca hasta el ano.

Las enfermedades en el sistema digestivo (incluso el cáncer), por lo general, son


producto de factores externos, tales como la alimentación e infecciones, con lo cual,
podemos deducir que la mayoría de las veces en las cuales ocurre una anomalía es
por producto de nuestro propio descuido y poca rigurosidad con la higiene y
la dieta. Al tener presentes estos datos, se puede decir que las enfermedades no
son casuales, y son evitables.

 Colitis: Inflamación del intestino grueso. Síntomas característicos son la diarrea


y los dolores abdominales. Posible factor causal: El estrés emocional.

 Síndrome del colon irritable (colon espástico): Se caracteriza por síntomas como
diarrea, estreñimiento y dolor abdominal. Se asocia a estados de estrés y
ansiedad.

 Úlcera péptica

 El cáncer de estómago es producto de varias causas, entre las cuales podemos


contar una infección por la Helicobacter Pylori, pero es evitable con una
adecuada manipulación de los alimentos y de todos los productos que podrían
ser ingeridos.
ENFERMEDADES
Se deben establecer normas para prevenir malestares del aparato digestivo. En
líneas generales, lo primero que se recomienda es evitar toda clase de abusos,
tanto en la comida como en la bebida.
Los estrados emocionales producen cambios notorios en las paredes estomacales y
en todo el proceso digestivo.
El aparato digestivo está estrechamente relacionado con el medio ambiente y la
mayoría de las enfermedades que en él se producen se deben en gran medida a
efectos externos (virus, bacterias, tensiones, etc.). El evitarlas depende mucho del
cuidado que cada uno tenga con su aparato digestivo.
TRANSTORNOS GASTROINTESTINALES
• Dolor abdominal:
El dolor puede presentarse en cualquier parte del aparato digestivo, desde la boca o
garganta hasta la pelvis y el recto. A veces, el dolor indica un problema leve como
ingerir alimentos en exceso. En otros, puede ser la advertencia inicial de un
trastorno más grave, que podría requerir tratamiento médico.
• Dispepsia:
Digestión difícil o dolorosa, resultado del fallo de alguna fase del proceso normal
digestivo. Su origen puede estar en un trastorno físico o emocional. Las causas
físicas son gastritis, úlceras, o inflamaciones de la vesícula biliar. Los síntomas
pueden ser: sensación de pesadez en la boca del estómago, gases, estreñimiento,
diarrea, náuseas, o ardores. Las molestias se pueden acompañar de cefaleas o
mareos. El tratamiento que se prescribe depende de la causa específica y
comprende la administración de fármacos y la instauración de una dieta especial.
• Indigestión y Acidez:
La indigestión es un término común que se utiliza para describir molestias físicas
del tracto gastrointestinal superior, asociadas con la ingestión de alimentos sólidos
o líquidos. Los síntomas son: ardores o acedías, acidez, eructos, distensión gaseosa,
flatulencia, sensación de plenitud, presión, náuseas y vómitos.
La acidez se produce porque el esfínter (banda circular de músculos en el extremo
inferior dl estómago), no cierra normalmente el extremo superior del estómago,
permitiendo que el ácido del estómago pueda ascender al esófago y provocar
irritación.
Son varios los factores que causan la acidez. El sobrepeso hace que haya presión
excesiva en el abdomen. Los alimentos grasos o condimentados, bebidas
alcohólicas, cafeína, menta, chocolate, nicotina, jugos cítricos y tomate relajan el
esfínter o irritan el esófago. Comer en exceso o acostarse después de comer
también pueden facilitar el reflujo ácido.
• Dolor Cólico:
Dolor abdominal agudo; es un síntoma de distintos trastornos. Cuando es de origen
intestinal, se caracteriza por contracciones espasmódicas e irregulares de las fibras
musculares del intestino. Con frecuencia los cólicos intestinales se deben a
infección, obstrucción, ingestión de alimentos irritantes, o fármaco-laxantes. Se
sabe poco sobre la etiología de los cólicos del lactante, aunque se sospecha que su
origen está en los gases y trastornos de la digestión. El cólico renal se produce por
el paso de un cálculo, o piedra, desde el riñón, a través del uréter, hasta la vejiga
urinaria; este descenso es muy doloroso. El cólico biliar es consecuencia del paso de
un cálculo biliar, desde la vesícula biliar hacia los conductos biliares. Los síntomas
del cólico se confunden con frecuencia con los de la apendicitis y la peritonitis.
• Estreñimiento:
Desde un punto de vista médico, el estreñimiento es la evacuación de excremento
endurecido menos de 3 veces por semana. Asimismo, es posible experimentar
distensión abdominal, y a veces, molestias de contracción abdominal.
El estreñimiento es un síntoma, no una enfermedad. Al igual que la fiebre, este
problema puede ocurrir cuando uno de muchos factores disminuyen la velocidad de
tránsito de los alimentos del intestino grueso. Entre estos factores se incluyen la
ingestión insuficiente de líquidos, dieta inadecuada, hábitos de defecación
irregulares, edad, falta de actividad, embarazo y enfermedades, tales como cáncer,
trastornos hormonales, enfermedades cardíacas o insuficiencia renal. Además,
diversos medicamentos pueden causar estreñimiento.
Aunque el estreñimiento puede ser molesto, la situación en sí rara vez es grave. Sin
embargo, en caso de persistir puede originar complicaciones, como las hemorroides
y grietas en al ano, comúnmente llamadas fisuras.
• Diarrea:
Alteración del ritmo intestinal que se acompaña de deposiciones semilíquidas. Se
trata en general de un proceso transitorio cuya causa más frecuente son las
infecciones víricas o bacterianas. También puede ser producida por la toma de
sustancias tóxicas que lesionan el intestino, por situaciones de tensión emocional o
por estados nerviosos alterados. Procesos inflamatorios intestinales como la
enteritis, la colitis, el cólera, la fiebre tifoidea, la disentería bacilar o amebiana, o las
parasitaciones intestinales por gusanos pueden producir cuadros diarreicos de larga
evolución. La pérdida de líquidos en este proceso puede producir deshidratación
y shock, que son a veces graves en los niños pequeños.
La diarrea infecciosa es muy contagiosa. Es factible contraer una infección viral por
contacto directo con una persona infectada. Los alimentos y agua contaminados
con bacterias y parásitos también pueden diseminar las infecciones diarreicas.
• Flatulencia:
Presencia de cantidades excesivas de gas en el estómago o en el intestino.
La mayor parte del gas presente en el estómago está constituido por nitrógeno y
oxígeno atmosféricos, que han sido ingeridos por el individuo. El nitrógeno no se
puede absorber y queda libre en el intestino. Dentro del intestino se forman otros
gases adicionales, sobre todo dióxido de carbono, metano e hidrógeno. El dióxido
de carbono se produce por fermentación y se absorbe en gran parte. Los otros
gases se producen por la digestión incompleta de alimentos ricos en almidón o en
celulosa, como las legumbres o las coles. Estos gases son expelidos al exterior
desde el recto en forma de flato. El olor desagradable del flato es producido por
varios compuestos azufrados, sobre todo por tioles. Los tioles son alcoholes en los
que el átomo de oxígeno ha sido reemplazado por un átomo de azufre. La presencia
de grandes cantidades de gas en el estómago o en el intestino pueden originar
distensión y dolor.
• Hernias:
Salida total o parcial de un órgano o estructura a través de la pared de la cavidad
que lo contiene. Se clasifican según la estructura o según la localización. Así,
la hernia inguinal, la más frecuente, es la salida de asas intestinales a través de la
pared abdominal en el área inguinal. Una hernia diafragmática o hernia de hiato es
aquella en que parte del estómago o un asa intestinal penetran en la cavidad
torácica a través de una abertura del diafragma. En una hernia umbilical el intestino
o su recubrimiento membranoso (elomento) pasan, a través de la pared abdominal,
bajo la piel del ombligo.
Las hernias se suelen desarrollar a causa de un esfuerzo excesivo en cavidades
cuya pared está debilitada.
Las hernias inguinales causan problemas al realizar esfuerzos intensos o al
comprimir la masa abdominal (toser, defecación, etc.): aumentan de tamaño
progresivamente y producen un dolor moderado. Las hernias intraabdominales son
dolorosas. Las hernias se consideran reducibles cuando desaparecen de forma
espontánea o con una suave presión y manipulación externa. En esta situación
pueden tratarse, en los ancianos, mediante reducción y mantenimiento con
un braguero inguinal (estructura ortopédica para contener las hernias). En los
pacientes jóvenes el tratamiento es quirúrgico. Cuando una hernia no puede
reducirse se denomina incarcerada; suelen ser dolorosas y deben ser operadas. Si
la presión dentro de la hernia o un "arrollamiento" de su contenido obstruyen el
flujo sanguíneo a las estructuras herniadas, la hernia se llama estrangulada; es muy
dolorosa, constituye una urgencia quirúrgica, pues en pocas horas conduce a la
gangrena de los tejidos de la hernia. La cirugía busca reducir la hernia y reforzar la
pared de la cavidad con suturas o mallas sintéticas.
• Cálculos:
Concreción formada en el cuerpo, principalmente en la vesícula biliar o en el tracto
urinario.
La mayoría de los cálculos biliares no se acompañan de síntomas. Los cálculos que
bloquean los conductos que conectan la vesícula biliar con el hígado y el intestino
delgado pueden ser muy doloroso y potencialmente peligrosos.
La vesícula biliar almacena bilis, líquido digestivo que se produce en el hígado. La
bilis se transporta al intestino delgado y ayuda a la digestión e las grasas. La
vesícula biliar sana posee cantidades equilibradas de ácidos biliares y colesterol.
Los cálculos biliares suelen formarse cuando se eleva la concentración de
colesterol.
Los cálculos biliares pueden producir dolor intenso y repentino hasta de varias
oradse duración. Es usual que el dolor se inicie después de comer. Comienza en la
parte superior derecha del abdomen y puede desplazarse a la espalda o al hombro
derecho. A veces, se acompaña de fiebre y náuseas. Al ceder el dolor, persiste una
sensación de malestar leve en la porción superior derecha del abdomen. Cuando un
cálculo bloque los conductos biliares, la piel y la blanca de los ojos suelen tornarse
amarillentas (intericia). También son posibles la aparición de fiebre o la evacuación
de heces pálidas, similares a la arcilla.
El 20% de los cálculos biliares son de bilirrubina y el 80% de colesterol o mixtos. Los
primeros son más frecuentes en poblaciones asiáticas y rurales, y en personas que
padecen enfermedades hemolíticas o cirrosis alcohólica. Los de colesterol son más
frecuentes en occidentales, obesos, mujeres, dietas de adelgazamiento y uso de
fármacos hipolipemiantes.
• Abdomen Agudo:
Situación clínica que se presenta como una molestia abdominal aguda, cuyo
síntoma principal es el dolor, que sugiere una enfermedad que pone en peligro la
vida del enfermo y que, por este motivo, casi siempre debe resolverse mediante
una intervención quirúrgica de urgencia. Por tanto, los dos factores fundamentales
a destacar en este cuadro clínico son la rapidez de la instauración del cuadro
(proceso agudo) y el hecho de que se trata de una situación que pone en peligro la
vida de la persona.
Cuando un médico se encuentra ante un paciente con un cuadro de abdomen
agudo, de una forma rápida y eficaz debe determinar si está o no indicado el
tratamiento quirúrgico. A veces resulta difícil, sobre todo teniendo en cuenta que
muchas situaciones se presentan con escasos signos que orienten hacia una
irritación peritoneal evidente y que, en un principio, sugieran la necesidad de
considerar el cuadro como quirúrgico.
Para comprender el cuadro clínico hay que seguir una serie de pasos que permitan
llegar a una orientación diagnóstica: la forma de inicio de las molestias, ya que si
éste es muy repentino y de gran intensidad hará pensar en un cuadro grave y
probablemente de solución quirúrgica; la duración y el tipo de dolor, pues los
dolores de tipo cólico (oscilantes y episódicos) indican un cuadro de obstrucción,
inflamación o alteraciones de la motilidad de una víscera hueca; la intermitencia del
dolor; la localización; la irradiación; así como qué factores alivian o agravan el dolor.
El aspecto de las heces y la sintomatología que acompaña al dolor, como la fiebre,
los vómitos o el hipo, resultan también importantes en el establecimiento del
diagnóstico.
Las causas más frecuentes de abdomen agudo en un adulto son los cólicos biliares
o colecistitis agudas, las pancreatitis agudas, las apendicitis agudas (la causa más
frecuente en los niños), la obstrucción intestinal, la perforación de una víscera
hueca y la diverticulitis aguda.
• Gastritis:
Inflamación aguda o crónica de la mucosa del estómago. En la gastritis aguda se
producen erosiones de las células superficiales de la mucosa, formaciones
nodulares y a veces hemorragia de la pared gástrica. En la gastritis crónica se
produce, además, una transformación progresiva de la mucosa a tejido fibroso
(cicatricial o inflamatorio crónico). La enfermedad está acompañada por un
descenso en la velocidad del vaciado gástrico (experimentado por el paciente como
digestiones lentas o pesadas) y de pérdida de peso. Las causas más frecuentes de
la gastritis son el abuso del alcohol, el tabaco y las bebidas excitantes (café, té,
refrescos de cola), una secreción excesiva de ácido clorhídrico en el jugo gástrico, y
varias infecciones entre las que se encuentran la sífilis, la tuberculosis y algunas
infecciones fúngicas. Se ha demostrado recientemente que la bacteria Helicobacter
pylori está presente en la mucosa gástrica y duodenal hasta en el 80% de los
pacientes con gastritis y úlceras pépticas (de estómago o duodeno): este
descubrimiento ha revolucionado el tratamiento de estas enfermedades, hasta el
punto de que los antibióticos han pasado a ser uno de sus pilares básicos. El estrés
psicológico también está implicado en el desarrollo de la gastritis.

• Colon Irritable:
También denominado síndrome del intestino irritable o colon espástico, proceso en
el que se alternan episodios de estreñimiento y diarrea, acompañados de intenso
dolor abdominal y una gran variedad de síntomas, de causa desconocida. Algunos
casos pueden tener su origen en una alteración del músculo liso del colon. De un
30% a un 50% de los pacientes que acuden a las consultas de gastroenterología en
Europa occidental podrían padecer esta enfermedad, que tiene una extensión
mundial. La 'diarrea' no es tal diarrea, puesto que no existe un aumento en el
volumen de las heces; el agua es absorbida con normalidad y en general no
aparece sangre con las deposiciones. Sí que puede aparecer mucosa en las heces, y
existe la sensación subjetiva de que no ha habido una evacuación intestinal
completa tras la defecación. Las recaídas en este proceso se relacionan a menudo
con el estrés.
Algunas diarreas infecciosas (como las producidas por Shigella) pueden tener como
secuela la aparición de colon irritable una vez resuelta la infección, aunque no
parece que se produzca ninguna alteración permanente de la mucosa intestinal.
Aunque no se ha demostrado relación causal entre el síndrome del intestino
irritable y la cantidad de fibra en la dieta, algunos pacientes mejoran cuando se
instituye una dieta rica en fibra; otros pacientes mejoran con la reducción del
contenido de carbohidratos y la eliminación del pan blanco de la dieta.
• Enteritis:
Enfermedad inflamatoria del intestino. Se puede manifestar por dolor abdominal,
punzadas, fiebre, pérdida de apetito (anorexia), náuseas y diarrea. La enteritis
crónica por antonomasia es la llamada ileítis terminal o enfermedad de Crohn; se
trata de una enfermedad autoinmune que precisa de tratamiento inmunosupresor y
a veces de cirugía. Las enteritis agudas, aunque suelen ser poco duraderas,
autolimitadas y menos graves, son debilitantes, sobre todo en los niños y en los
ancianos, y en ocasiones llegan a poner en peligro la vida del enfermo por
deshidratación aguda. Las enteritis agudas pueden estar causadas por irritación
química, alergias o alteraciones emocionales; pero su causa más frecuente son las
infecciones, bien virales, más benignas, o bien bacterianas, como la fiebre tifoidea y
la disentería.
• Apendicitis:
Inflamación aguda del apéndice vermicular, tubo de 1-2 cm de diámetro y de 5 a 15
cm de longitud con final en forma de fondo de saco y que nace del ciego (primera
porción del intestino grueso). El ciego, y por tanto el apéndice, están situados en el
cuadrante inferior derecho del abdomen. El apéndice, en el ser humano, es un resto
filogenético cuya función queda reducida a ser asiento de algunas formaciones de
tejido linfoide (encargado de las funciones inmunes); su extirpación no causa
alteración patológica. La causa más habitual de la apendicitis es una infección de la
pared del apéndice; sin tratamiento, la infección acaba destruyendo la pared del
apéndice y perforándolo, y entonces el contenido intestinal se vierte en la cavidad
abdominal, originándose una peritonitis. La apendicitis es una enfermedad
frecuente en los adultos jóvenes, pero puede aparecer a cualquier edad. Sus
síntomas típicos son: dolor abdominal (especialmente en el cuadrante abdominal
inferior derecho), fiebre, náuseas y vómitos, estreñimiento y diarrea. El tratamiento
consiste en la extirpación quirúrgica del apéndice (apendicectomía).

• Peritonitis:
Inflamación de la membrana que tapiza la cavidad abdominal y los órganos
contenidos en ella. Suele ser una enfermedad aguda, causada por una infección
cuyo origen es una perforación intestinal, como la rotura del apéndice o de un
divertículo. También se puede deber a la presencia de sustancias irritantes, como
ácido gástrico procedente de una úlcera perforada, o bilis que proviene de la rotura
de la vesícula biliar o de la laceración del hígado. La peritonitis localizada se
observa con más frecuencia en la pelvis a partir de una infección de la trompa de
Falopio o de la rotura de un quiste ovárico. La peritonitis es a veces consecuencia
del derrame de pus en la cavidad abdominal procedente de la rotura de un absceso.
Esto se produce algunas veces tras cirugía intestinal con supuración de la herida
quirúrgica, o a partir de una herida por arma blanca que atraviesa la pared
abdominal. En ocasiones, se debe a una inflamación de la membrana peritoneal,
como en el fracaso renal, la fiebre reumática y el lupus eritematoso. El síntoma
principal es un dolor abdominal agudo que se agrava con los movimientos. Con
frecuencia el paciente tiene náuseas y vómitos, y está febril. Los casos graves de
peritonitis aguda sin tratamiento suelen ser mortales. El tratamiento está dirigido a
la causa subyacente. Hay que administrar, además, líquidos intravenosos y
antibióticos.
• Hemorroides y Sangrado Rectal:
Varicosidad (dilatación o aumento de tamaño) de una vena del plexo superficial del
recto o del ano. Las del recto son las hemorroides internas y las del ano las
externas. Las internas, cuando aumentan mucho de tamaño, pueden salir al
exterior por el orificio anal, e incluso estrangularse. Una hemorroide, como en
cualquier varicosidad, puede trombosarse: ésta es especialmente dolorosa.
Las hemorroides o almorranas producen, en ocasiones, picor, escozor o dolor en el
recto y en el ano y sangran con frecuencia. Los síntomas se agravan tras la
defecación, en especial con las heces duras. El sangrado crónico puede acabar
produciendo anemia.
Están relacionadas con el estreñimiento habitual y con las gestaciones. La vida
sedentaria y el estrés mental son factores agravantes. El tratamiento sintomático
comprende los supositorios y las pomadas astringentes antihemorroidales, los
corticoides (ambas sustancias con efecto antiinflamatorio local), la dieta rica en
fibra vegetal, los laxantes suaves y los baños de asiento (calientes o fríos según la
fase). Cuando el dolor no se controla con tratamiento médico se pueden eliminar las
hemorroides mediante cirugía, láser o esclerosis con nitrógeno líquido o con
inyección de sustancias esclerosantes.
Las hemorroides pueden producirse por el levantamiento de objetos de objetos
pesados, obesidad, embarazo, parto, estrés y diarrea. Este padecimiento al parecer
se trasmite en familias.
Además de las hemorroides, la hemorragia por el recto puede ocurrir por otras
razones, algunas de ellas graves. La expulsión de materia fecal seca y endurecida
lesiona el recubrimiento anal. Las infecciones del revestimiento del recto o las
diminutas grietas o desgarros en el revestimiento anal, llamadas fisuras anales,
constituyen otra posibilidad de sangrado rectal.
Las heces fecales de color negro o marrón, o la sangre de color rojo brillante en
ellas, podrían reflejar hemorragias más extensa en otra parte del tubo digestivo.
Entre las causas de tal sangrado se incluyen pequeños sacos que sobresalen en el
interior del intestino grueso (llamados divertículos), úlceras, pequeñas excrecencias
denominados pólipos, cáncer y algunas enfermedades intestinales crónicas
A: Pólipo
B: Hemorroides
C: Fisura anal
• Úlcera.
Inflamación superficial producida por la destrucción de la piel o de membrana
mucosa. Las úlceras de la piel pueden asociarse con diferentes enfermedades
crónicas, como la diabetes, trastornos cardiacos y renales, varices, sífilis, lepra,
tuberculosis y cáncer. Las úlceras gastrointestinales aparecen en la gastritis
crónica, colitis ulcerosa y fiebre tifoidea. Las úlceras pépticas o gastroduodenales
son úlceras del estómago (gástrica) o del intestino delgado (duodeno). Además del
dolor producido por la úlcera, éstas pueden dar lugar a complicaciones como la
hemorragia por erosión de un vaso sanguíneo importante, perforación de la pared
del estómago o intestino, con el resultado de peritonitis y obstrucción del tracto
gastrointestinal por espasmo o inflamación en la zona de la úlcera.
La causa directa de las úlceras pépticas es la destrucción de la mucosa gástrica o
intestinal por el ácido clorhídrico, que suele estar presente en los jugos digestivos
del estómago. Se cree que la infección por Helicobacter pylori tiene un papel
importante en la aparición de úlceras en estómago o duodeno. La lesión de la
mucosa gástrica y la alteración de la misma por fármacos, como los
antiinflamatorios no esteroideos, son también factores responsables en la formación
de la úlcera. Otros factores importantes en la formación y exacerbación de la úlcera
duodenal son el exceso de ácido clorhídrico, la predisposición genética, el abuso de
tabaco y la tensión psicológica (véase Alteraciones producidas por el estrés) Se
utilizan diferentes medicamentos en el tratamiento de la úlcera. Los antiácidos son
útiles para neutralizar el exceso de ácido. Otros fármacos como la cimetidina y
ranitidina bloquean la acción de la histamina, que estimula la producción de ácido,
y se ha comprobado que inducen la curación de la úlcera en muchos pacientes. El
omeprazol inhibe la secreción de ácido al interferir con el mecanismo celular que lo
bombea hacia el estómago. Los compuestos de bismuto y los antibióticos pueden
ser útiles para erradicar la infección por Helicobacter pylori, aceleran la
cicatrización y reducen la tasa de recidivas. El sucralfato forma una capa protectora
que cubre la mucosa del estómago e intestino. El misoprostol es efectivo contra las
úlceras gástricas causadas por medicamentos antiinflamatorios no esteroideos. El
abandono del tabaco también puede acelerar el proceso de cicatrización. Se deben
evitar el alcohol y la cafeína, aunque la dieta blanda no suele ser muy eficaz. En los
casos más graves es necesaria la cirugía.
Ulcera en el duodeno
• Diverticulitis:
Grupo de trastornos que afectan fundamentalmente al colon (intestino grueso), en
el que se produce la inflamación de pequeñas bolsas de membrana mucosa (el
revestimiento interior del intestino) que se proyectan hacia el exterior en áreas
débiles de la pared. Esas bolsas se llaman divertículos. Cuando los divertículos no
presentan complicaciones, el trastorno se conoce como diverticulosis y no produce
síntomas. Cuando los divertículos están asociados a espasmos en el intestino u
otros síntomas, el trastorno se conoce como enfermedad diverticular dolorosa.
Cuando los divertículos se inflaman, se conoce como diverticulitis.
La diverticulitis se produce cuando la abertura de un divertículo es bloqueada por
heces y el interior se inflama. Los síntomas que aparecen son dolor, sensibilidad y
fiebre. En los casos graves, se producen abscesos y a veces obstrucción del
intestino; en algunas ocasiones se forma un paso de material desde el colon hasta
la vesícula, la vagina o el intestino delgado. Esa conexión anormal recibe el nombre
de fístula. Cuando una fístula permite que el contenido del intestino pase a la
cavidad abdominal, se produce una peritonitis.
• Cirrosis:
Enfermedad crónica del hígado que cursa con destrucción irreversible de las células
hepáticas. La cirrosis es la fase final de muchas enfermedades que afectan al
hígado. Se caracteriza por áreas de fibrosis (cicatriz) y muerte de los hepatocitos
(células hepáticas). Sus consecuencias principales son el fracaso de la función
hepática y el aumento de la presión sanguínea en la vena porta (que transporta la
sangre desde el estómago y tubo digestivo al hígado). En Europa occidental, el
alcohol y la hepatitis B son la causa principal de la cirrosis. En el Reino Unido, dos
tercios de los casos son debidos al alcohol; en países donde el consumo de alcohol
es menor (por ejemplo en los países islámicos), la incidencia de cirrosis disminuye
de forma paralela. Pacientes cuyo consumo de alcohol no alcanza el grado de
alcoholismo pueden padecer lesiones hepáticas producidas por el alcohol. Un 30%
de los casos de cirrosis son de causa desconocida (podrían deberse a otras hepatitis
virales como la hepatitis C). El cáncer primitivo hepático puede ser una
complicación de la cirrosis hepática.
• Hepatitis:
Inflamación aguda del hígado. Puede ser producida por una infección,
habitualmente viral, por sustancias tóxicas o por fármacos. La sustancia tóxica que
más daña el hígado es el alcohol: la ingestión excesiva aguda produce una hepatitis
aguda, y la ingestión excesiva crónica produce en un primer momento un hígado
graso, más adelante una hepatitis crónica y, por último, una cirrosis alcohólica. Los
fármacos de eliminación o de metabolismo hepático pueden dañar los mecanismos
bioquímicos de los hepatocitos —células hepáticas— originando una hepatitis aguda
farmacológica y más adelante una hepatitis crónica similar a la de los tóxicos.
Existen diferentes tipos de hepatitis :
-Hepatitis Virales: Los virus que infectan el hígado son de varios tipos. Algunos de
ellos inducen (no en todos los pacientes) inmunidad para toda la vida, pero sólo
para ese tipo de virus.
-Hepatitis A Se transmite por vía digestiva (manos, alimentos, agua o excreciones
contaminadas). Sus brotes se suelen producir en comedores públicos, en especial
durante la infancia. En algunos países (por ejemplo, en América Central) es
endémica: la padece toda la población (que por tanto está inmunizada a partir de la
infección aguda) y el visitante corre grave riesgo de contraer la enfermedad. Los
individuos con hepatitis A pueden contagiar la enfermedad a otras personas hasta
dos semanas antes de que aparezcan los síntomas. Además de las manifestaciones
generales propias de una hepatitis, como náuseas, fatiga e ictericia, la hepatitis A
puede cursar también con diarrea. No existe un tratamiento efectivo frente a la
hepatitis A. La mayoría de los enfermos se recuperan de la enfermedad sin
secuelas, aunque algunos pocos casos pueden requerir un transplante hepático.
-Hepatitis B: Se transmite por contacto sexual y por vía placentaria (de la madre al
feto). También se transmite por sangre contaminada con el virus de la hepatitis
(Hepadnavirus) o productos que han estado en contacto con ella: transfusiones con
sangre no analizada (en la mayoría de los países es obligatorio comprobar la
ausencia del virus en la sangre), jeringas y agujas no estériles (debe usarse
material desechable), navajas de afeitar o rasurar, cepillos de dientes, y material
odontológico o quirúrgico no estéril. El virus se halla en casi todos los fluidos
corporales de las personas infectadas: saliva, lágrimas, semen, leche, líquido
sinovial, etc. Todos estos líquidos podrían llegar a ser infecciosos aunque mucho
menos que el suero sanguíneo; así, la saliva podría ser una vía de transmisión del
virus de la hepatitis B, aunque de escasa eficacia.
-Hepatitis C:El virus de la hepatitis C fue identificado en la década de 1980. Su vía
de transmisión es igual que la de la hepatitis B y hasta que fueron descubiertos sus
anticuerpos no fue posible detectar el virus en la sangre, por lo que su principal
mecanismo de contagio fue a través de transfusiones de sangre. Hoy en día todas
las bolsas de sangre se comprueban para rechazar las que están infectadas por
hepatitis C. Algunos casos de hepatitis C se resuelven espontáneamente, pero el
80-85% de los casos progresan a una hepatitis crónica, que en muchos casos no
cursa con síntomas por lo que la infección pasa inadvertida y sólo es detectada en
un análisis de rutina.
-Otras hepatitis: El virus de la hepatitis E se encuentra en las heces y se transmite
por vía digestiva, a través del agua o alimentos contaminados, como la hepatitis A,
pero, a diferencia de ésta, no causa epidemias. El virus de la hepatitis G también ha
sido identificado y en la actualidad se están realizando investigaciones sobre esta
hepatitis.
• Cólera:
Grave enfermedad infecciosa endémica en India y en ciertos países tropicales,
aunque pueden aparecer brotes en países de clima templado. Los síntomas del
cólera son la diarrea y la pérdida de líquidos y sales minerales en las heces. En los
casos graves hay una diarrea muy importante, con heces características en "agua
de arroz", vómitos, sed intensa, calambres musculares, y en ocasiones, fallo
circulatorio.
El organismo responsable de la enfermedad es la bacteria Vibrio cholerae. La única
forma de contagio es a través del agua y los alimentos contaminados por heces (en
las que se encuentra la bacteria) de enfermos de cólera. Por tanto, las medidas de
control sanitario son las únicas eficaces en la prevención de la enfermedad.
Algunos estudios experimentales han demostrado que la bacteria del cólera
produce una toxina que estimula la secreción de líquido por el intestino delgado.
Esta toxina es la causa de la gran pérdida de líquidos que se produce en el cólera.
La búsqueda de una vacuna más eficaz sigue dos líneas de investigación diferentes:
utilizar una toxina inactivada, o utilizar una vacuna de bacterias vivas atenuadas
incapaces de producir la toxina.
• Fiebre Tifoidea:
Enfermedad infecciosa aguda producida por el bacilo Salmonella typhi. Se contagia
por la leche, el agua o los alimentos contaminados por heces de enfermos o
portadores. Los portadores son personas sanas que sufren una infección
asintomática y excretan periódicamente el bacilo. El esquema de transmisión
epidemiológica se puede simplificar con las siglas DAME (dedos, alimentos, moscas
y excretas).
El periodo de incubación varía de una a tres semanas. Las bacterias se acumulan en
el intestino delgado y de ahí pasan al torrente sanguíneo. La entrada en sangre de
la bacteria ocasiona los primeros síntomas: escalofríos, fiebre alta y postración. Los
enfermos presentan además cefaleas, tos, vómitos y diarrea. La enfermedad remite
de forma espontánea tras varias semanas en el 80% de los casos, pero en el 20%
restante se complica con septicemia, focos de infección salmonelósica a distancia
(neumonías, osteomielitis, abscesos hepáticos o cerebrales) o perforaciones de la
mucosa digestiva con la subsiguiente hemorragia. Estas complicaciones pueden
producir la muerte.
La incidencia de la enfermedad ha disminuido mucho con el análisis obligatorio de
los suministros de agua y leche, con la higienización del agua (mediante su
cloración) y con la pasteurización o esterilización de la leche (hoy en día es muy
frecuente el proceso UHT —ultra high temperature—, por el que la leche se calienta
a temperaturas muy altas durante un corto espacio de tiempo). Asimismo es
esencial la detección y tratamiento de los portadores de salmonellas, operación que
debe ser sistemática y obligatoria en todos los manipuladores de alimentos
(personal de hostelería, comedores públicos, etc.). También es muy importante la
mejora continua de los sistemas sanitarios de evacuación de heces y aguas
residuales.
• Disentería:
Enfermedad aguda o crónica del intestino grueso humano. Se caracteriza por
deposiciones diarreicas acuosas de pequeño volumen, acompañadas con frecuencia
por sangre y moco, y dolores abdominales intensos. Se pueden producir úlceras en
las paredes intestinales. Cuando los gérmenes causantes atraviesan la pared
intestinal y pasan a la sangre, se produce además fiebre. Esta diarrea está
producida por la ameba Entamoeba histolytica o por bacilos del género Shigella.
-Disentería Amebiana: Causada por el parásito (ameba) Entamoeba histolytica, es
endémica en muchos países tropicales, pero más debido a la falta de condiciones
higiénicas que al clima o al calor. Es el tipo de disentería más frecuente en Filipinas,
Indonesia y el Caribe, y se puede dar en algunos países de clima templado.
La disentería amebiana se transmite por el agua, por los alimentos frescos
contaminados y por los portadores humanos sanos. Las moscas pueden transportar
los quistes de ameba desde las heces de los enfermos hasta los alimentos. Cuando
la enfermedad se hace crónica las amebas traspasan la pared intestinal y colonizan
el hígado, formando abscesos hepáticos. En raras ocasiones se forman abscesos
amebianos en otras localizaciones. Si se deja evolucionar, puede llegar a producir la
muerte.
Para tratar la enfermedad se emplean varios fármacos: metronidazol, ementina y
preparados de yodo. Los abscesos hepáticos deben ser tratados mediante cirugía.
-Disentería Bacilar: Está producida por algunas especies no móviles de bacterias del
género Shigella. Esta forma de disentería también es más frecuente en las regiones
tropicales del planeta con higiene deficiente, pero, como es más contagiosa, se
producen brotes epidémicos en todo el mundo. Se trata de una diarrea autolimitada
que rara vez sobrepasa la afectación intestinal; no obstante, la enfermedad es
grave, especialmente en los niños y los ancianos. La disentería bacilar se propaga
por contaminación del agua y los alimentos. Las heces de los enfermos y de los
portadores sanos contienen grandes cantidades de bacterias. Las moscas
transportan las bacterias en sus patas, en su saliva y en sus heces, y las depositan
en los alimentos; al parecer las hormigas también pueden transmitir la enfermedad.
La enfermedad más grave que puede afectar al aparato digestivo, y que
tiene una alta tasa de mortalidad, es el cáncer.
CÁNCER
Crecimiento tisular producido por la proliferación continua de células anormales con
capacidad de invasión y destrucción de otros tejidos. El cáncer, que puede
originarse a partir de cualquier tipo de célula en cualquier tejido corporal, no es una
enfermedad única sino un conjunto de enfermedades que se clasifican en función
del tejido y célula de origen. Existen varios cientos de formas distintas, siendo tres
los principales subtipos: los sarcomas proceden del tejido conectivo como huesos,
cartílagos, nervios, vasos sanguíneos, músculos y tejido adiposo. Los carcinomas
proceden de tejidos epiteliales como la piel o los epitelios que tapizan las cavidades
y órganos corporales, y de los tejidos glandulares de la mama y próstata. Los
carcinomas incluyen algunos de los cánceres más frecuentes. Los carcinomas de
estructura similar a la piel se denominan carcinomas de células escamosas. Los que
tienen una estructura glandular se denominan adenocarcinomas. En el tercer
subtipo se encuentran las leucemias y los linfomas, que incluyen los cánceres de los
tejidos formadores de las células sanguíneas. Producen inflamación de los ganglios
linfáticos, invasión del bazo y médula ósea, y sobreproducción de células blancas
inmaduras. Estos factores ayudan a su clasificación.
El crecimiento canceroso se define por cuatro características que describen cómo
las células cancerosas actúan de un modo distinto a las células normales de las que
proceden. En primer lugar, la autonomía, ya que estas células han escapado al
control que, en condiciones normales, rige el crecimiento celular. La segunda
característica es la clonalidad, ya que el cáncer se origina a partir de una única
célula progenitora que prolifera y da lugar a un clon de células malignas. Las otras
dos características restantes son la anaplasia, ausencia de diferenciación normal y
coordinada, y la metástasis o capacidad de crecer y diseminarse a otras partes del
cuerpo. Estas características pueden ser expresadas por las células normales no
malignas durante determinadas etapas, por ejemplo, durante la embriogénesis; no
obstante, en las células cancerosas estas características tienen un grado
inapropiado o excesivo.
• Tumores
Casi todos los cánceres forman tumores, pero no todos los tumores son cancerosos
o malignos; la mayor parte son benignos (no ponen en peligro la salud). Los
tumores benignos se caracterizan por un crecimiento localizado y suelen estar
separados de los tejidos vecinos por una cápsula. Los tumores benignos tienen un
crecimiento lento y una estructura semejante al tejido del que proceden. En
ocasiones pueden producir alteraciones por obstrucción, compresión o
desplazamiento de las estructuras vecinas, como sucede a veces en el cerebro.
Algunos tumores benignos como los pólipos del colon pueden ser precancerosos.
• Invasión y diseminación:
El principal atributo de los tumores malignos es su capacidad de diseminación fuera
del lugar de origen.
La invasión de los tejidos vecinos puede producirse por extensión o infiltración, o a
distancia, produciendo crecimientos secundarios conocidos como metástasis. La
localización y vía de propagación de las metástasis varía en función de los cánceres
primarios:
1) Cuando un cáncer invade la superficie del órgano de origen, las células pueden
propagarse desde esta superficie a la cavidad vecina y a órganos adyacentes,
donde pueden implantarse.
2) Las células tumorales pueden viajar en el interior de los vasos linfáticos hacia los
ganglios linfáticos, o también en los vasos sanguíneos. En la corriente circulatoria,
estas células se detienen en el punto en el que los vasos son demasiado estrechos
para su diámetro. Las células procedentes de tumores del tracto gastrointestinal se
detienen principalmente en el hígado. Posteriormente pueden propagarse a los
pulmones. Las células de otros tumores tienden a invadir los pulmones antes de
propagarse a otros órganos. Por tanto, los pulmones y el hígado son dos
localizaciones frecuentes de metástasis.
3) Muchos cánceres envían células a la corriente circulatoria de manera temprana,
y mientras algunas de estas células mueren, otras pueden invadir y penetrar en el
árbol vascular y en los tejidos. Si este tejido tiene condiciones favorables para la
célula tumoral, ésta se multiplica produciendo una metástasis. En ocasiones, sólo se
multiplica un pequeño número de veces produciendo un cúmulo de células que
permanecen quiescentes en forma de micrometástasis. Este estadio latente puede
perdurar varios años, y por razones desconocidas puede reactivarse y producir un
cáncer recurrente.
Muchas veces las células cancerosas conservan las características físicas y
biológicas del tejido del que proceden a pesar de estar ampliamente diseminadas.
De este modo, un patólogo puede, a través del examen microscópico de estas
células, determinar la procedencia de los tumores metastásicos. Los tumores de las
glándulas (véase Sistema endocrino) pueden ser identificados porque en ocasiones
producen de forma indiscriminada la misma hormona producida por el tejido del
que proceden. A veces, también responden a las hormonas que controlan esos
tejidos en condiciones normales.
Cuanto más agresivo y maligno es un cáncer, menos recuerda a la estructura del
tejido del que procede, pero la tasa de crecimiento del cáncer depende no sólo del
tipo celular y grado de diferenciación, sino también de factores dependientes del
huésped. Una característica de malignidad es la heterogeneidad celular del tumor.
Debido a las alteraciones en la proliferación celular, las células cancerosas son más
susceptibles a las mutaciones. Con la evolución, el tumor es cada vez menos
diferenciado y de crecimiento más rápido. También puede desarrollar resistencia a
la quimioterapia o a la radiación.
Ciertos factores son capaces de provocar un cáncer en un porcentaje de los
individuos expuestos a ellos. Entre éstos se encuentran la herencia, las infecciones,
las radiaciones ionizantes, los productos químicos y las alteraciones del sistema
inmunológico. Los investigadores estudian como estos diferentes factores pueden
interactuar de una manera multifactorial y secuencial para producir tumores
malignos. El cáncer es, en esencia, un proceso genético. Las alteraciones genéticas
pueden ser heredadas, o producidas en alguna célula por un virus o por una lesión
provocada de manera externa. Probablemente una serie de mutaciones
secuenciales conduce a la malignización de una única célula que se multiplica como
un solo clon. En un principio se consideró que un clon maligno era completamente
anormal, y que la única curación posible era la eliminación de todas las células
anormales del organismo. En la actualidad, se sabe que el problema reside en la
incapacidad de la célula de diferenciarse en su estado adulto y funcional, quizás por
la ausencia de algún factor necesario para esa diferenciación.
CÁNCER DE ESTÓMAGO
Las causas que provocan el cáncer al estómago no están bien establecidas, pero
hay muchas factores de riesgo que contribuyen a la formación de un cáncer. Entre
éstas podemos contar:
-Infección por Helicobacter Pylori
-Consumo frecuente de comida ahumada y salada
-Consumo de alimentos altos en almidón y bajos en fibra
-Consumo frecuente de vegetales en escabeche
-Consumo habitual de comida y bebida que contengan nitrato y nitrito
-Abuso de alcohol
-Abuso de tabaco
-Una previa intervención estomacal
-Anemia perniciosa (causada por deficiencias de la vitamina B12)
-Padecimiento de la enfermedad de Ménétrier
-Más frecuente en hombres
-Ser mayor de 55 años
-Tener un tipo de sangre A
-Tener Antecedentes familiares de cáncer
-Antecedentes de pólipos estomacales
-Estar expuesto frecuentemente (en especial en el lugar de trabajo) a humo
Estudios recientes han concluido que una dieta que incluye un alto consumo de
carne roja, especialmente si es asada, contribuye también a un cáncer gástrico.
SISTEMA RESPIRATORIO

Función del Sistema Respiratorio


La función del Sistema Respiratorio es incorporar oxígeno al organismo; para que al
llegar a la célula se produzca la "combustión" y poder así "quemar" los nutrientes y
liberar energía. De ésta combustión quedan desechos, tal como el dióxido
de carbono, el cual es expulsado al exterior a través delproceso de espiración
(proceso llevado a cabo por el sistema respiratorio).
En el ser humano

El hombre utiliza respiración pulmonar, su aparato respiratorio consta de:

 Sistema de conducción: fosas


nasales, boca, faringe, laringe, tráquea, bronquios principales, bronquios
lobares, bronquios segmentarios y bronquiolos.

 Sistema de intercambio: conductos y los sacos alveolares. El espacio muerto


anatómico, o zona no respiratoria (no hay intercambios gaseosos) del árbol
bronquial incluye las 16 primeras generaciones bronquiales, siendo su volumen
de unos 150 ml.

La función del aparato respiratorio consiste en desplazar volúmenes de aire desde


la atmósfera a los pulmones y viceversa. Lo anterior es posible gracias a un proceso
conocido como ventilación.

La ventilación es un proceso cíclico y consta de dos etapas: la inspiración, que es la


entrada de aire a los pulmones, y la espiración, que es la salida. La inspiración es
un fenómeno activo, caracterizado por el aumento del volumen torácico que
provoca una presión intrapulmonar negativa y determina el desplazamiento de aire
desde el exterior hacia los pulmones. La contracción de los músculos inspiratorios
principales, diafragma e intercostales externos, es la responsable de este proceso.
Una vez que la presión intrapulmonar iguala a la atmosférica, la inspiración se
detiene y entonces, gracias a la fuerza elástica de la caja torácica, esta se retrae,
generando una presión positiva que supera a la atmosférica y determinando la
salida de aire desde los pulmones.

En condiciones normales la respiración es un proceso pasivo. Los músculos


respiratorios activos son capaces de disminuir aún más el volumen intratorácico y
aumentar la cantidad de aire que se desplaza al exterior, lo que ocurre en la
espiración forzada.

Mientras este ciclo ventilario ocurre, en los sacos alveolares, los gases contenidos
en el aire que participan en el intercambio gaseoso, oxígeno y dióxido de carbono,
difunden a favor de su gradiente de concentración, de lo que resulta la oxigenación
y detoxificación de la sangre.

El volumen de aire que entra y sale del pulmón por minuto, tiene cierta sincronía
con el sistema cardiovascular y el ritmo circadiano (como disminución de la
frecuencia de inhalación/exhalación durante la noche y en estado de vigilia/sueño).
Variando entre 6 a 80 litros (dependiendo de la demanda).

Se debe tener cuidado con los peligros que implica la ventilación pulmonar ya que
junto con el aire también entran partículas sólidas que puede obstruir y/o intoxicar
al organismo. Las de mayor tamaño son atrapadas por los vellos y el material
mucoso de la nariz y del tracto respiratorio, que luego son extraídas por el
movimiento ciliar hasta que son tragadas, escupidas o estornudadas. A nivel
bronquial, por carecer de cilios, se emplean macrófagos y fagocitos para la limpieza
de partículas.

En el ser humano

El hombre utiliza respiración pulmonar, su aparato respiratorio consta de:

Sistema de conducción: fosas nasales, boca, faringe, laringe, tráquea, bronquios


principales, bronquios lobares, bronquios segmentarios y bronquiolos.

Sistema de intercambio: conductos y los sacos alveolares. El espacio muerto


anatómico, o zona no respiratoria (no hay intercambios gaseosos) del árbol
bronquial incluye las 16 primeras generaciones bronquiales, siendo su volumen de
unos 150 ml.

La función del aparato respiratorio consiste en desplazar volúmenes de aire desde


la atmósfera a los pulmones y viceversa. Lo anterior es posible gracias a un proceso
conocido como ventilación.

La ventilación es un proceso cíclico y consta de dos etapas: la inspiración, que es la


entrada de aire a los pulmones, y la espiración, que es la salida. La inspiración es
un fenómeno activo, caracterizado por el aumento del volumen torácico que
provoca una presión intrapulmonar negativa y determina el desplazamiento de aire
desde el exterior hacia los pulmones. La contracción de los músculos inspiratorios
principales, diafragma e intercostales externos, es la responsable de este proceso.
Una vez que la presión intrapulmonar iguala a la atmosférica, la inspiración se
detiene y entonces, gracias a la fuerza elástica de la caja torácica, esta se retrae,
generando una presión positiva que supera a la atmosférica y determinando la
salida de aire desde los pulmones.

En condiciones normales la respiración es un proceso pasivo. Los músculos


respiratorios activos son capaces de disminuir aún más el volumen intratorácico y
aumentar la cantidad de aire que se desplaza al exterior, lo que ocurre en la
espiración forzada.

Mientras este ciclo ventilario ocurre, en los sacos alveolares, los gases contenidos
en el aire que participan en el intercambio gaseoso, oxígeno y dióxido de carbono,
difunden a favor de su gradiente de concentración, de lo que resulta la oxigenación
y detoxificación de la sangre.

El volumen de aire que entra y sale del pulmón por minuto, tiene cierta sincronía
con el sistema cardiovascular y el ritmo circadiano (como disminución de la
frecuencia de inhalación/exhalación durante la noche y en estado de vigilia/sueño).
Variando entre 6 a 80 litros (dependiendo de la demanda).

Se debe tener cuidado con los peligros que implica la ventilación pulmonar ya que
junto con el aire también entran partículas sólidas que puede obstruir y/o intoxicar
al organismo. Las de mayor tamaño son atrapadas por los vellos y el material
mucoso de la nariz y del tracto respiratorio, que luego son extraídas por el
movimiento ciliar hasta que son tragadas, escupidas o estornudadas. A nivel
bronquial, por carecer de cilios, se emplean macrófagos y fagocitos para la limpieza
de partículas.
Órganos del Sistema Respiratorio: Anatomía y Función
Nariz:
Posee dos orificios llamados nares. Dentro de los nares, encontramos a los cilios,
que sirven para oler. También están las fosas nasales que están separadas por el
tabique.
La función de la nariz es humedecer, calentar y purificar el aire inspirado.
Traquea:
Está situada en las primeras seis vértebras cervicales. Es un órgano común al
aparato digestivo y al respiratorio ya que conduce al alimento desde la boca al
esófago, por otro lado conduce el aire procedente de las fosas nasales a la laringe.
Laringe:
Tiene forma de tubo y sus paredes están reforzadas por cartílago. En el interior se
hallan las cuerdas vocales por lo que se considera a la laringe "el órgano productor
de sonido". Además es un órgano móvil ya que se mueve con la fonación, la voz y la
deglución.
Tráquea:
Es un conducto semicircular de 12 centímetros de largo formado por 20 anillos
cartilaginosos. Su superficie está revestida con una película de moco, en el cual se
adhieren partículas de polvo que atravesaron las vías respiratorias superiores.
Además, este moco actúa como bactericida.
Bronquios:
Son las diversas ramificaciones del interior del pulmón, terminan en los alvéolos
pulmonares que tienen a su vez unas bolsas más pequeñas o vesículas pulmonares,
están rodeadas de una multitud de capilares por donde pasa la sangre y se purifica
y se realiza el intercambio gaseoso.
Alvéolos:
Son pequeños sacos en donde se produce la hematosis, proceso en cual los
glóbulos rojos absorben oxígeno y se liberan del dióxido de carbono.
Pulmones:
Son dos masas esponjosas de color rojizo rodeados del pleura, situadas en el tórax
a ambos lados del corazón, el derecho tiene tres partes o lóbulos; el izquierdo tiene
dos partes. Contienen aproximadamente 300 millones de alvéolos.
Diafragma:
Es un músculo que separa la cavidad torácica de la cavidad abdominal, al
contraerse permite la entrada de aire a los pulmones.

Las vías nasales se conforman de:

 Células sensitivas.

 Nervio olfativo.

 Pituitaria.

 Cornetes.

 Fosas nasales.
Esquema del Sistema Respiratorio
Mecánica Respiratoria: Inspiración y Espiración
El aire se inhala por la nariz, donde se calienta y humedece. Luego, pasa a la
faringe, sigue por la laringe y penetra en la traquea.
A la mitad de la altura del pecho, la traquea se divide en dos bronquios que se
dividen de nuevo, una y otra vez , en bronquios secundarios, terciarios y,
finalmente, en unos 250.000 bronquiolos.
Al final de los bronquiolos se agrupan en racimos de alvéolos, pequeños sacos de
aire, donde se realiza el intercambio de gases con la sangre.
Al inspirar y espirar realizamos ligeros movimientos que hacen que los pulmones se
expandan y el aire entre en ellos mediante el tracto respiratorio.
El diafragma hace que el tórax aumente su tamaño, y es ahí cuando los pulmones
se inflan realmente. En este momento, las costillas se levantan y se separan entre
sí.
En la espiración, el diafragma sube, presionando los pulmones y haciéndoles
expulsar el aire por las vías respiratorias. Es cuando las costillas descienden y
quedan menos separadas entre sí y el volumen del tórax disminuye.
Enfermedades del Sistema Respiratorio
Neumotórax
El neumotoráx es la entrada de aire en el espacio pleural, que produce el
despegamiento de las capas parietal y visceral, provocando la compresión y el
colapso del parénquima pulmonar.

CAUSAS
Por causa espontánea, en jóvenes sanos (ruptura de bullas apicales) o en pacientes
con EPOC (véase la entrada de EPOC).
Por causa traumática, por traumatismo abierto o cerrado.
Hipertensivo, cuando, por un mecanismo valvular, el aire penetra en el espacio
pleural durante la inspiración y queda retenido durante la espiración.
Catamenial, en mujeres jóvenes en relación con la menstruación.

TRATAMIENTO
Los neumotórax espontáneos pequeños, sin afectación ventilatoria sólo requieren
reposo y observación y los de mayor tamaño o los asociados a afectación
respiratoria requieren drenaje torácico.
Para evitar recidivas, puede ser necesario el tratamiento quirúrgico por
videotoracoscopia (resección de pequeñas bullas subpleurales, blebs) y la fusión
química de las hojas pleurales (pleurodesis).
El neumotórax a tensión es una emergencia y, ante su sospecha, debe iniciarse la
administración de oxígeno y procederse a equilibrar las presiones, sin esperar la
confirmación radiográfica. Para ello, se inserta una aguja de calibre grueso en el
segundo espacio intercostal. La salida de aire confirma el diagnóstico y debe
dejarse abierta al aire hasta que se coloque un tubo de drenaje permanente.

Neumonía
La neumonía es un proceso infeccioso del tejido pulmonar en el que los gérmenes
invaden el pulmón por aspiración de microorganismos que colonizan la orofaringe, o
por vía sanguínea a través de un foco no pulmonar, o por contigüidad.
La infección supone el fallo de los mecanismo de defensa (movimiento ciliar,
secreción de moco, respuesta inmunitaria, etc.) o de una cantidad de
microorganismos muy alta.

CAUSAS
En los adultos, los gérmenes que con más frecuencia producen neumonía son el
Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus aureus, Legionella y Haemophylus
influenzae. Los virus, como los de la gripe y la varicela, pueden ser también agentes
causales. El Mycoplasma pneumoniae es una causa particularmente frecuente de
neumonía en niños mayores y en adultos jóvenes.
El consumo de alcohol, el tabaquismo, la diabetes, la insuficiencia cardíaca y la
EPOC (véase la entrada de EPOC) son factores predisponentes. Los niños y las
personas de edad avanzada tienen mayor riesgo de desarrollarla, así como los
individuos con alteraciones del sistema inmunitario.
Se clasifican en extrahospitalarias, si se desarrollan en la población general o hasta
las 72 horas del ingreso hospitalario, o intrahospitalarias, si se presentan en el
paciente ingresado por otra patología.

TRATAMIENTO
Está basado en los antibióticos. La elección del antibiótico adecuado depende del
tipo de neumonía (intra o extrahospitalaria), la forma de presentación (típica o
atípica), la presencia de factores de riesgo para gérmenes no habituales (ancianos,
EPOC, formas graves de presentación, etc.) y la posibilidad de aislamiento del
microorganismo.

Cáncer de pulmón
El cáncer de pulmón representa la primera causa de muerte por cáncer. La
supervivencia de 5 años después del diagnóstico es menor del 50% en casos de
enfermedad localizada, y menor del 25% si está extendida.
Se reconocen cuatro variedades fundamentales: carcinoma de células pequeñas,
adenocarcinoma, carcinoma escamoso y carcinoma de células grandes.

CAUSAS
Existe una clara relación con el tabaquismo. El riesgo relativo es 10 veces mayor en
fumadores de cigarrillos y 1,5 veces mayor en fumadores pasivos. Entre los no
fumadores, es más frecuente el adenocarcinoma.

TRATAMIENTO
Si la neoplasia (tumor formado por la multiplicación o crecimiento anormal de las
células) no es del tipo de células pequeñas, el tratamiento de elección es el
quirúrgico, siempre y cuando se cumplan determinados criterios de estadificación
del tumor (grado de diseminación) resecabilidad (posibilidad de extirpar todo el
tumor) y operabilidad (evaluación de si el paciente es capaz de resistir la cirugía y
sus consecuencias).
La presencia de metástasis a distancia, afectación del nervio frénico, invasión
traqueal, derrame pleural maligno, son algunos criterios de irresecabilidad que
pueden ser evaluados por el médico tratante.

Faringitis

La faringitis es una inflamación de las membranas mucosas y del tejido linfoide de


la faringe, normalmente como resultado de una infección.

CAUSAS
Esta enfermedad es causada comúnmente por infecciones bacterianas o virales,
como el virus de la gripe, Streptococcus pyogenes o Micoplasma pneumoniae.
Ocasionalmente, la causa es ladifteria o Candida albicans.

TRATAMIENTO
Las gárgaras con agua tibia y salada son un remedio habitual. También son útiles
los fármacos analgésicos, los líquidos, las pastillas para la garganta y los
anestésicos tópicos. Si un estudio rápido o los resultados de los cultivos identifican
estreptococos, la penicilina o la eritromicina suelen ser curativas.

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)


Trastorno permanente y lentamente progresivo, caracterizado por una disminución
el flujo en las vías aéreas, causado por la existencia de bronquitis crónica y
enfisema pulmonar.
La bronquitis crónica es una entidad clínica definida por la presencia de tos y
expectoración durante más de 3 meses al año, durante 2 o más años consecutivos.
El enfisema pulmonar es un concepto anatomopatológico caracterizado por el
agrandamiento anormal y permanente de los espacios aéreos más allá del
bronquiolo Terminal, asociado a destrucción de las paredes alveolares.
La limitación del flujo aéreo espiratorio se produce por lesión de la pequeña vía
aérea por inflamación y fibrosis, junto con la destrucción de la arquitectura alveolar.
La dificultad en la espiración se traduce en hiperinsuflación pulmonar.
El principal factor de riesgo para la EPOC es el tabaquismo, que actúa alterando la
motilidad ciliar, inhibiendo la función de los macrófagos, produciendo hipertrofia
hiperplasia glandular y broncoconstricción aguda. Además se han señalado factores
genéticos (déficit de alta-1-antitripsina), la exposición laboral y el tabaquismo
pasivo.

TRATAMIENTO
El abandono del tabaco y la administración de oxígeno de forma continua (al menos
15 horas al día) son medidas que han demostrado mejorar la sobrevida en estos
pacientes.
El tratamiento farmacológico consiste en la administración de agentes capaces de
relajar el músculo liso bronquial produciendo broncodilatación.
En los casos de agudización por infección respiratoria, pueden ser útiles los
antibióticos.
Es necesaria la vacunación antigripal y antineumocóccica.

Hipertensión pulmonar
La hipertensión pulmonar es una entidad definida por la elevación de la presión
media de la arteria pulmonar mayor de 25mm/Hg durante el reposo o mayor de
30mm/Hg durante el ejercicio. Existe hipertensión pulmonar primaria e hipertensión
pulmonar secundaria.

CAUSAS
La hipertensión pulmonar primaria es poco frecuente y de causa desconocida. Se
produce por afectación de los vasos pulmonares de pequeño calibre (arterias
musculares pequeñas y arteriolas).
La hipertensión pulmonar secundaria es más frecuente y generalmente se producen
en el contexto de enfermedades respiratorias o cardiovasculares crónicas que
cursan con bajos niveles de oxígeno en sangre (hipoxemia). La causa más frecuente
es la EPOC (véase la entrada de EPOC) y otras causas son la hipertensión portal,
infección por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), fármacos, cocaína,
exposición crónica a grandes alturas, etc.
La hipoxemia induce constricción de la vasculatura pulmonar (para mantener el
equilibrio del intercambio gaseoso), que, junto con el remodelado de la pared
vascular y la trombosis, mantienen el aumento de la presión arterial pulmonar.
El cor pulmonale es el aumento del tamaño del ventrículo derecho por hipertensión
pulmonar crónica, que puede asociarse a insuficiencia ventricular derecha.

TRATAMIENTO
La hipertensión pulmonar primaria es una enfermedad progresiva para la que no se
dispone de tratamiento curativo. Se utilizan vasodilatadores que actúan sobre la
circulación pulmonar y anticoagulantes. y se indica el trasplante pulmonar en
pacientes con insuficiencia cardíaca derecha severa que no responde al tratamiento
médico.

Derrame pleural
Acumulación anormal de líquido en el espacio pleural. Puede ser: trasudado
(cuando se produce por aumento de la presión de los capilares de la pleura, por
disminución de la presión oncótica plasmática) o exudado (cuando se produce por
aumento de la permeabilidad de los capilares o por disminución del aclaramiento
linfático, existiendo afectación directa de la pleura).
Se denomina empiema al líquido pleural de aspecto purulento, debido al alto
contenido de leucocitos. También se llama empiema al líquido pleural de aspecto no
purulento, en el que se identifica (por función o cultivo) la presencia de algún
germen.

CAUSAS
Las causas más frecuentes del trasudado son: insuficiencia cardíaca, cirrosis
hepática, síndrome nefrótico y, más raramente, mixedema.
Los exudados aparecen generalmente en el contexto de infecciones
pleuropulmonares, cáncer, tromboembolismo pulmonar, postoperatorios,
pancreatitis, enfermedades del colágeno, etc.

TRATAMIENTO
Los empiemas requieren drenaje pleural mediante tubo de drenaje. Si fracasa, por
la tabicación del espacio pleural puede procederse a la instilación intrapleural de
fibrinolíticos a través del tubo de drenaje para facilitar la salida del pus. Otro
procedimiento es la decorticación, que implica una toracotomía (procedimiento
quirúrgico para abrir el pecho con el propósito de acceder a los pulmones, esófago,
traquea, aorta, corazón o diafragma) con evacuación completa del pus existente,
así como de la coraza pleural.
La pleurodesis consiste en la aplicación de un material irritante (talco, tetraciclina o
bleomicina) entre las dos capas de la pleura (parietal y visceral) con el objetivo de
producir una reacción infamatoria que dé como resultado la unión de ambas capas
y se utiliza en el tratamiento sintomático de derrame pleural de origen neoplásico.