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UNIDAD TEMÁTICA 4.

LOS DERECHOS HUMANOS

INTRODUCCION.

El término Derechos Humanos se ha convertido casi en un imprescindible en


las estrategias discursivas, tanto a nivel político como mediático en el transcurso de
las últimas décadas del siglo XX y lo que se ha transitado del siglo actual.

El sentido, no siempre unívoco, que se le atribuye a este término en los


diversos discursos ha dificultado la construcción de significados y significantes
socialmente compartidos que permitan dar un alcance acabado, o al menos
generalizado, del verdadero peso que poseen los Derechos Humanos en la vida
cotidiana, tanto de los individuos como de los grupos sociales que ellos integran.

En este seminario se intentará deconstruir esas imágenes, no siempre plenas, y


avanzar en la construcción de una definición del término en clave de un ejercicio
democrático y cotidiano de la ciudadanía.

1. ¿QUÉ SON LOS DERECHOS HUMANOS?

La expresión “derechos humanos” puede resultar tan equívoca como casi la


totalidad de las palabras del vocabulario político: “libertad”, “igualdad”, “bien común”,
“democracia”, etc. La formulación se puede tomar en un sentido amplio, casi absoluto,
o, por el contrario, en un sentido restringido, relativizándola a alguna problemática en
especial, generalmente, relacionada, por la historia de nuestro país, con violaciones
que se denuncian en casos concretos (privaciones ilegítimas de la libertad, torturas,
discriminaciones, trata de personas, etc.).

El uso impreciso e indiscriminado de la expresión en el lenguaje cotidiano apunta


más a su significación emotiva, irracional, produciéndose un inevitable desgaste de su
fuerza política. Es posible decir, entonces, que el primer derecho humano es conocer
cuál es el alcance de la expresión más allá de su connotación emotiva.

1
En un sentido amplio, todos los derechos son humanos, refieren a - al menos en
los sistemas jurídicos modernos- todas las normas jurídicas que dirigen, directa o
indirectamente, a los hombres. Esta noción resulta tan omnicomprensiva como inútil.

En sentido más restringido, se lo ha limitado durante mucho tiempo al ámbito de


los derechos y garantías individuales, y así ha sido receptado por el constitucionalismo
del siglo XIX. Ello dejaría fuera de la categoría a los llamados “derechos sociales”,
como los receptados por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional de nuestro país,
(derechos de agremiación, la huelga, la previsión social, etc.) así como otros
reconocidos por las convenciones internacionales de post guerra.

Se puede intentar una aproximación, a partir de señalar que los derechos


humanos son los derechos fundamentales de la persona humana en sus tres
dimensiones, el ser físico, el ser psíquico y el ser social. Las mismas se
corresponden con otras tantas etapas del pensamiento antropológico que posibilitaron
lograr una concepción integral de los que se considera persona, partiendo de su
aspecto externo, biológico, para un posterior reconocimiento de una “vida interior”,
espiritual, intelectual o psíquica, para finalizar admitiendo la interdependencia del ser
como unidad psicofísica con el medio social al cual pertenece. Así, para no mencionar
sino algunos ejemplos de cómo se vinculan estos tres aspectos del hombre con los
derechos fundamentales reconocidos o reivindicados, en la primera dimensión se
pueden mencionar el derecho a la vida, a la subsistencia y a la integridad física; en la
segunda, los derechos a la libertad de pensamiento y de creencia y el derecho a la
educabilidad , y, en la tercera el derecho a participar en la vida cultural y política de la
comunidad, el derecho de libre asociación, re reunión, de igualdad de trato, etc.

En síntesis, se puede decir que más que hablar de derechos humanos en clave
de temática se hace necesario un abordaje en términos de problemática.

2
Para ampliar la información se le sugiere la lectura de La Declaración
Universal de los Derechos Humanos.
http://portal.unesco.org/es/ev.phpURL_ID=26053&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTI
ON=201.html (1)
http://www.derechoshumanos.unlp.edu.ar/assets/files/documentos/el-concepto-de-
derechos-humanos.pdf (2)
http://www.bcnbib.gob.ar/old/tratados/3convencionamericanasobrederechoshumanos.p
df (3)

Se le sugiere la visualización del siguiente video, donde se muestra las


concepciones de diferentes personas sobre la concepción de derechos humanos y
concordancia o divergencia la concepción que sostienen los organismos
internacionales, para ello se recurre a una visión histórica.
https://www.youtube.com/watch?v=7H7Cm5uVRY0

2. DISTINTOS ABORDAJES PARA UN MISMO PROBLEMA

La cuestión de los derechos humanos permite un abordaje multidisciplinario:


político, filosófico y, por último, normativo. Se puede decir que el primero analiza
las fuentes de creación, el segundo la interpretación que se hace de ellos, y el tercero
la aplicación de los mismos.

El enfoque político estudia el origen histórico de los derechos humanos, las


luchas y reivindicaciones, los modos de expresión, los triunfos y los fracasos.

El enfoque filosófico, (con las variantes propias de cada autor o escuela),


parte de un concepto de hombre abarcativo, donde se incluyen todas las dimensiones
y avanza sobre los medios considerados necesarios para el desarrollo pleno de su
existencia, de su actividad y de su perfeccionamiento.

3
El enfoque normativo, en cambio, presupone un análisis técnico de los
mecanismos legales y procesales dirigidos al reconocimiento y al amparo de esos
derechos, frente a la acción de los particulares, de los funcionarios de gobierno y aún
del propio Estado. En este tema se efectúa una primera distinción entre los derechos
humanos operativos y los programáticos. Los primeros son los que sólo requieren
de un reconocimiento normativo expreso o implícito – no meramente supuesto- para
su inserción en el sistema jurídico, funcionan a partir de ese reconocimiento como
esquema de interpretación de todo el ordenamiento. Mientras que los segundos, en
cambio, necesitan además de su reconocimiento, de una reglamentación que
instrumente su protección. Así, por ejemplo, el derecho a la vida, a la integridad física
y a la igualdad de trato, son operativos, mientras que los derechos económicos (a la
propiedad privada, a la retribución justa, al nivel digno de vida, etc.) constituyen
derechos programáticos.

4
Estos tres enfoques son complementarios y, por lo tanto, no se puede
comprender uno sin el otro. Las fundamentaciones filosóficas no son creadas de la
nada, por alguna inteligencia abstracta, sino que responden a una necesidad política
concreta, en un momento y en un contexto socio histórico determinado. Las garantías
legales, por su parte, tampoco son concesiones graciosas de un soberano ni meros
adelantos de una hipotética ciencia jurídica, sino que se presentan como respuestas a
conflictos preexistentes. Los reclamos políticos, finalmente, tampoco emergen por la
existencia de líderes carismáticos, sino de una “real o supuesta”, conciencia colectiva
o sectorial” que reacciona frente a una “real o supuesta marginación”, y de la cual
aquellos no son sino los voceros. Es importante destacar, que las variantes
reduccionistas, que limitan la cuestión de los derechos humanos a uno sólo de los
posibles abordajes, oscurecen más que aclarar el sentido último de la cuestión.

Para ampliar la información sobre los diferentes enfoques acerca del


abordaje de los Derechos Humanos, se sugiere la lectura del artículo de Eduardo
Rabossi.
angelduran.com/docs/Cursos/DEDH2013/.../1-3_AcudhmodI_lect_4_Rabossi.pdf (4)

3. ¿SOLO EL ESTADO ESTÁ INVOLUCRADO EN LA PROTECCIÓN DE LOS


DERECHOS HUMANOS?

En las sociedades modernas compete primordialmente al Estado instalar


sistemas de protección de los derechos humanos, en tanto exista en sus funciones el
poder coactivo, cuya legitimación se basa, precisamente, en esa protección. Pero, de
ninguna manera esto es excluyente, puesto que, de lo contrario, el hombre quedaría
desvalido frente a eventuales violaciones que pudieran provenir del propio Estado
como ha sucedido en tiempos no tan lejanos de nuestra historia.

Paralelamente al reconocimiento y la protección estatal de los derechos, en los


tiempos modernos se han creado movimientos sociales a nivel nacional y organismos
internacionales de defensa, cuyas funciones no son meramente declarativas. Pero
además de la protección por parte del Estado y de la internacional, a todos los
ciudadanos les compete la vigilancia por la irrestricta vigencia de los derechos
humanos.

Tal como decía Martin Luther King : “[…] cuando las gentes oprimidas aceptan
con su gusto su opresión, sólo sirven para dar al opresor la conveniente justificación
de sus actos. De este modo para ser sincero con nuestra conciencia y sincero ante
Dios, un hombre recto no tiene más alternativa que negarse a cooperar con un sistema

5
injusto”.1O, en palabras de Frantz Fanon, “[…] lo peor que puede pasarle al oprimido
es verse a sí mismo con los ojos del opresor”. 2

Por otra parte, es natural que la reivindicación de cierto derecho nazca de la


necesidad o sensibilidad de un grupo o sector social, y reciba posteriormente una
fundamentación filosófica y, finalmente, un status jurídico nacional o internacional.

De modo que, el papel del Estado, asume singular importancia frente al deber de
preservar esos derechos – lo cual, en definitiva, no es sino el papel de preservar la
sociedad misma-, pero tal labor no debe ser excluyente, sino complementaria de la
labor de particulares y asociaciones no gubernamentales de reconocimiento y
protección.

La cuestión capital sobre este punto la sintetiza Christian Tomusehat al


preguntarse: “ […]¿tienen derecho los pueblos, o incluso los individuos, a juzgar por su
propia cuenta los actos de la autoridad pública y, llegado el caso, ir más allá que
declararlas injustas o ilegítimas?3 Por ahora, se dejará pendiente la respuesta a este
interrogante.

. ,

4. LOS ANTECEDENTES Y LA ACTUAL CONCEPCIÓN.

La tradición judeocristiana, el budismo, la antigua concepción racionalista del


Derecho Natural, el liberalismo y el socialismo utópico, entre otros, introdujeron con
diferente ópticas, una concepción filosófica humanista, que reivindicaba la libertad y la
dignidad de la persona humana como algo anterior y superior al Estado. Tales
concepciones son, sin embargo, radicalmente distintas a la que comienza a
perfeccionarse en la segunda mitad del siglo XX.

1
http://bibliotecarossa.blogspot.com.ar/2011/08/el-incidente-decisivo-martin-
luther.html
2
Frantz Fanon: política y poética del sujeto poscolonial.
3
http://www.un.org/esa/socdev/unpfii/documents/DRIPS_es.pdf

6
No es extraño a esa diferenciación, el desarrollo del Estado en un sentido
actual, ni las grandes violaciones y genocidios producidos o puestos de manifiesto
desde la Segunda Guerra Mundial. El progreso de las comunicaciones y de la
informática facilita la pérdida de individualidad y de privacidad, y, por consiguiente, de
libertad. Ya no se trata de poner vallas al despotismo de un monarca, o a los abusos
de una clase minoritaria dominante, sino de equilibrar la ineludible asistencia social del
Estado con la tendencia a la burocratización que tal asistencia genera. El “estado
gendarme” que soñaron los precursores del liberalismo, limitados a la seguridad y a la
salud pública , en el mejor de los casos, no responde a ninguna realidad política
actual, y resulta impensable que ello pueda ocurrir en un futuro más o menos próximo.

La crisis del Estado gendarme


Natalio Botana
LA NACION
VIERNES 18 DE ABRIL DE 2014 • 00:40

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“Durante el siglo XX, sobre todo después de la Gran Guerra de 1914-1918, el llamado
Estado gendarme, consagrado exclusivamente a garantizar la defensa del territorio y
la seguridad de la vida y la propiedad, no gozó de buena prensa. Al calor de las
movilizaciones totales de la guerra, se lo tachaba de insuficiente y egoísta. Por otra
parte, aquel momento de cuestionamiento al liberalismo (otra palabra que sufría
embates de diverso origen) coincidía con el desarrollo de la democracia política, del
sufragio universal y de incipientes avances en la legislación social. Esta última -es
sabido- alcanzaría su apogeo en la segunda posguerra a partir de 1945.

En nuestro pasado las cosas no se presentaron de manera tan tajante. Por lo pronto,
el Estado mínimo del siglo XIX, que proponía la Constitución Nacional de 1853-1860,
impulsó un notable desarrollo de la educación pública en los niveles primario,
secundario y universitario, y una oferta de hospitales públicos en municipios y
provincias. En segundo lugar, el impacto de la primera experiencia peronista, entre
1946 y 1955, se tradujo en una generosa legislación social, en el desenvolvimiento de
los sindicatos únicos por rama de producción, en los convenios colectivos de trabajo y
en la justicia laboral.

Al cabo de más de un siglo de trayectoria, para no pocos observadores la Argentina


había dejado atrás el antiguo Estado gendarme mientras asomaba un nuevo tipo de
Estado llamado Estado de bienestar. La democracia política de 1983 venía a coronar
con sentido ecuménico esta triple promesa: derechos civiles, derechos políticos y
derechos sociales. Todo junto en difícil equilibrio: el Estado de bienestar, lejos de
suprimir al Estado gendarme, llegaba para reforzarlo.[…]”

http://www.lanacion.com.ar/1683058-la-crisis-del-estado-gendarme

Para conocer más sobre la concepción de Estado- gendarme, se le


sugiere remitirse a la sección citas textuales, que se encuentra al final de la unidad
temática.

En su estado actual, la cuestión de los derechos humanos no se circunscribe a


la enumeración de un catálogo de derechos fundamentales, sino que en su
consideración intervienen diversas variables que se interfieren entre sí, y que es
preciso elucidar pacientemente para encontrar aquel punto de equilibrio.

En el plano internacional, la aspiración de encontrar reglas comunes para los


estados, tropieza con el principio de soberanía que los inviste a cada uno de la
facultad relativamente excluyente de crear sus propias normas y tomar decisiones.

En el ámbito interno de un Estado, la necesidad de armonizar intereses


provenientes de sectores disímiles no es un camino llano. Permitir ciertas libertades
individuales, no reconocidas con anterioridad, puede contraponerse con valoraciones
sociales que las censuren. De hecho, cada avance de una persona en el campo de los

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derechos humanos puede implicar un retroceso de derechos o privilegios de otra, o de
algún sector social.

5. LOS PRESUPUESTOS BÁSICOS.

Las tres dimensiones de la persona: como ser físico, como ser psíquico y como
ser social, se corresponden con otro tantos presupuestos de los derechos humanos. El
primer presupuesto, correlato de la dimensión biológica del ser humano, es el de la
vida misma, vida que debe ser entendida en plenitud máxima, comprensiva de su
salud, de su integridad física, de su intangibilidad, etcétera, lo que implica lo necesario
para su conservación y preservación ( alimento, abrigo, techo, acceso a la salud, etc.).

El presupuesto correlativo con la dimensión psíquica, es el de la libertad o


autonomía de la persona, lo que conlleva la aptitud de pensar, de expresar sus ideas y
de actuar en consecuencia. Estos tres estadios de la libertad son un continuo: no se
puede reconocer uno y negar otro. Expresar lo pensado permite el diálogo, y éste

9
retroalimenta al pensamiento. El actuar implica la experimentación de ideas, ponerlas
a prueba, lo que impulsa su ratificación o modificación.

ESTADOS DE
LIBERTAD
AUTONOMÍA DE
LA PERSONA

ACTUAR EN FUNCIÓN
EXPRESAR SUS DEL PENSAMIENTO Y
APTITUD DE PENSAR IDEAS EXPRESIÓN DE LAS
IDEAS

El pensamiento aislado, reducido al fuero íntimo es estéril, y termina


apagándose, ahogado en su propia impotencia.

El tercer presupuesto, correlativo de la dimensión social, es el de la igualdad.


La igualdad no es un concepto descriptivo. Objetivamente, los hombres son diferentes.
Hay mujeres y hombres, grandes y chicos, altos y bajos. Tienen diferente color de piel
y de ojos, diferentes tradiciones y culturas, distintas ideas y actitudes. Pero no es lo
mismo diferenciar que discriminar. Se discrimina cuando las diferencias son llevadas
a un plano absoluto, reconociendo a unos derechos o facultades que son negados a
otros, en nombre de esa diferencia. El ordenamiento jurídico a menudo establece
diferenciaciones entre funcionarios y quienes no lo son, o entre trabajadores de
diferente jerarquía, etc. Pero las diferenciaciones son funcionales y no personales, lo
que quiere decir que existen solamente en la medida de la función, y mientras ésta
subsista.

Se le sugiere la visualización de un video sobre los tipos de


discriminación y el respeto a la diversidad
https://www.youtube.com/watch?v=l_RId0TziXc
https://www.youtube.com/watch?v=cyWkqXPGXvU

10
Los presupuestos mencionados precedentemente, en cuanto principios, son
absolutos. Esto quiere decir que su validez no depende de otros principios superiores
o circunstancias fácticas a verificar. Se aceptan como definitorios de la personalidad o
se buscan otros para definirla. El art.1ª de la “Declaración Universal de Derechos
Humanos” afirma que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y
derechos”.4 En esta fórmula están mencionados esos presupuestos, el primero de
manera implícita (“nacen”), y los dos restantes de manera explícita. De esta manera,
se puede afirmar que los principios son absolutos, sin embargo no puede decirse lo
mismo de los derechos que, con mayor o menor extensión, surjan de ellos.

Los derechos son necesariamente relativos, dado que toda ampliación de la


significación de un derecho ya aceptado, o el reconocimiento de otro nuevo, implica la
limitación de algún otro. Como ocurre con los bienes económicos, su limitación
cuantitativa, implica que cualquier alteración en la forma de reparto, agregará a unos
lo quitado a otros. Este es el eje de la problemática de los derechos humanos.

La permanente búsqueda del punto de equilibrio hace que no pueda definirse el


sistema de estos derechos de una manera cerrada y estática. Si algún sistema puede
articularse teóricamente a partir de los citados presupuestos, no debiera ser un
sistema formal deductivo, sino un sistema abierto al entorno social.

La “Declaración Universal de Derechos Humanos”, luego de resumir esos


principios en el artículo 1ª, pasa a desarrollarlos en los siguientes, El artículo 3ª reitera
los presupuestos con una ligera variante: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la
libertad y a la seguridad de su persona”5. El concepto de “seguridad” alude más a las
garantías de los derechos que a un derecho en sí. En otras palabras, la seguridad es
el derecho de los derechos.

4
Declaración Universal de Derechos Humanos.
5
Declaración Universal de Derechos Humanos.
11
Al forzar la clasificación precedente, no se puede dejar de advertir que muchos
derechos se integran simultáneamente bajo más de un principio. Esto es
necesariamente así, toda vez que, como ya se expresara con anterioridad, las tres
dimensiones de la persona forman una unidad que no se puede escindir.

Para reflexionar e integrar los contenidos abordados en esta unidad


temática proponemos la lectura del siguiente artículo, publicado en mayo de 2017 en
la revista Ñ.

Retos del siglo XXI para los derechos humanos

Noah Novogrodsky, experto en la lucha por los derechos, traza un mapa donde
destaca a Canadá y critica a EE.UU.

– ¿Cómo nació la posibilidad de juzgar en tribunales de EE.UU. y de Canadá


crímenes contra los derechos humanos cometidos en otros países?

–Todo empieza con un caso, que es el caso Filártiga, en Paraguay. En la noche del 29
al 30 de marzo de 1976, fue asesinado Joel Hugo Filártiga, conocido como “Joelito”,
de tan solo 17 años, por la policía del régimen estronista. Fue en represalia contra su
padre, el reconocido médico Joel Filártiga, opositor a la dictadura. Años después,
Dolly, la hermana de Filártiga, iba caminando por las calles de Nueva York cuando
reconoció al asesino de su hermano. Fue entonces cuando se contactó con una ONG
que se llama Centro por los Derechos Constitucionales y, gracias a la creatividad de
estos abogados y a su perseverancia, comenzó esta tendencia de juzgar en los
tribunales de EE.UU., violaciones a los derechos humanos cometidas en otros países.
Es la versión legal de un libro que escribió Jacobo Timerman donde el secreto está en
dar vuelta la posición del torturado y el torturador. Lo que hizo Dolly Filártiga fue digno,
porque convirtió su angustia y su sufrimiento en una estrategia legal; en lugar de una
venganza, utilizó los instrumentos legales. Esto me recuerda cuando una cena con
refugiados de la dictadura de Augusto Pinochet en Connecticut, Massachusetts.
Estaban felices porque el dictador acababa de ser apresado en Inglaterra: el valor

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simbólico de una persona tan poderosa, enfrentando un juicio, es el mismo sentimiento
que debe haber tenido Dolly Filártiga.[…]

–¿Y esta herramienta podría utilizarse en los casos de violaciones a los


derechos humanos en la Argentina?

–El objetivo de mi viaje es contarles a los argentinos qué posibilidades hay de iniciar
juicios en otros países. Por ejemplo, en el caso de las víctimas de la dictadura,
Mercedes Benz tuvo un alto grado de involucramiento en las desapariciones pero el
hecho de que exista la empresa en EE.UU. o en Canadá no es suficiente para iniciar
un juicio. Creo que hay una posibilidad de iniciar una acción civil en el caso del
atentado a la AMIA. Las víctimas de violaciones a los derechos humanos en todo el
mundo recuperaron un poco de esperanza de que se haga justicia usando esta ley. Y
aunque los tribunales en EE.UU., en los últimos años han sido un poco restrictivos en
este sentido, en Canadá se han vuelto más abiertos: una puerta se cierra, pero otra se
abre.

–¿Cómo se llega a un consenso internacional para determinar qué se considera


un crimen contra los derechos humanos?

–La ley trata de ser neutral pero los problemas culturales son muy complejos. En la ex
Yugoslavia, por ejemplo, las mujeres que eran violadas sufrían dos tipos de
vejaciones: la física y la de no poder casarse con hombres de su comunidad. Los
tribunales especiales que se crearon en la ONU trataron de decidir si eran iguales los
casos de mujeres cristianas violadas o el caso de las musulmanas a las que
estigmatizaban para que no pudieran casarse con hombres de sus pueblos o
ciudades.[…]

–¿Reconoce Estados Unidos la figura de genocidio?

–Lo hizo en casos fuera de EE.UU. como el holocausto judío, pero la cuestión es que
no reconoce el genocidio contra los pueblos indígenas de su propio país. La última vez
que emitió una decisión sobre esclavitud fue antes de 1850, es decir, antes de la
guerra civil.

–¿Canadá sí la reconoce?

–Canadá actúa mejor –en general– en relación con los derechos de los pueblos
originarios pero mucho se podría mejorar. Los tribunales canadienses se están
abriendo más a estas cuestiones.

–¿Cómo funciona la legislación en relación con los derechos humanos de los


migrantes obligados económicamente a irse de sus países, teniendo vulnerados
el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda, al trabajo?

–Las leyes estadounidenses dan el carácter de refugiado a los perseguidos


penalmente por cuestiones raciales o religiosas en sus países de origen; en esos
casos, la persona puede pedir asilo si está huyendo de la persecución en sus países,
pero EE.UU no reconoce derechos sociales. Hay dos maneras de ser recibido en EE.
UU.: una es como refugiado y otra es como asilado. Existen muchos programas para

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inmigrantes que buscan asilo, pero los que dejan sus países por razones económicas
la pasan muy mal. Una mujer pobre que llega a Texas recibe asilo si declara que fue
golpeada por su marido o que es perseguida por su orientación sexual, pero no si dice
que está buscando trabajo. Las personas que tienen más éxito son las mujeres
perseguidas, no así aquellas que buscan empleo, y mucho menos los varones
mexicanos, que son vistos como una amenaza. Hay un doble estándar; no me
enorgullece, pero es así.

–¿Cómo es la situación en Canadá?

–Canadá tiene un primer ministro que parece una estrella de rock: es buen mozo y
solidario. Hace poco Justin Trudeau habló muy bien en el Parlamento de un grupo que
se llama “Camino al arco iris”. El nombre es una metáfora de la ruta que conducía a
los esclavos de EE.UU. a Canadá. Hoy ayuda a lesbianas y gays de todo el mundo y
también a los migrantes: es el reflejo de la mejor tradición frente a los migrantes. La
política de estado de Canadá es recibir personas de todo el mundo, pero no hay un
equivalente en ese sentido en el gobierno de EE.UU. Canadá, bajo Trudeau, está
abriendo posibilidades de litigio en sus tribunales, está aceptando 50 mil refugiados
sirios por año y ayudando a la comunidad LGTB en el mundo. Es un claro mensaje al
planeta. Trump está mandando el mensaje contrario.

SINTESIS

A lo largo de la unidad se ha abordado el concepto de Derechos Humanos, al


reconocerlo como fundamental en la vida actual desde lo físico, lo psíquico y lo social.

Al desarrollar el tema de los derechos humanos, se reconoce la posibilidad de


un abordaje multidisciplinario, desde un enfoque político, filosófico y normativo.
Enfoques que se complementan y permiten comprender el concepto en su totalidad.

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En la unidad se plantea la protección de los derechos humanos y el papel del
Estado ante tal responsabilidad.

Resulta interesante el abordaje de la evolución de la concepción de derechos


humanos desde sus antecedentes hasta la actualidad.

Al finalizar la unidad, se presentan los presupuestos básicos absolutos en


relación a las dimensiones físicas, psíquicas y sociales y se alude a la Declaración
Universal de los Derechos Humanos.

AUTOEVALUACIÓN

1. ¿Cómo define los derechos humanos la Convención Americana sobre los


Derechos Humanos y como se define de manera amplia y restringida dicho
concepto?
2. ¿Por qué se dice que la expresión Derechos Humanos es equivoca?
3. ¿Qué razones podría esgrimir para sustentar la necesidad de un abordaje de
multidiciplinario de los Derechos Humanos?
4. ¿Qué sostiene el enfoque político, el filosófico y el normativo?
5. ¿Quiénes son los encargados de la protección de los derechos humanos y por
qué?
6. ¿Qué características posee el Estado gendarme?
7. ¿Qué sostiene la actual concepción de los derechos humanos?
8. ¿Cuáles son los presupuestos básicos?

ACTIVIDADES REFLEXIÓN Y APLICACIÓN

1. Observe el siguiente video https://www.youtube.com/watch?v=2KEZc4oIB9s y


construya una justificación al mensaje que se brinda en el mismo a partir de
los conceptos trabajados en la unidad temática.
2. A la luz de lo establecido en el artículo 21 de la Declaración Universal de
Derechos Humanos investigue la relación entre derechos humanos y
democracia.

CITAS TEXTUALES

El Estado Gendarme

“[…] La organización política del Estado – gendarme reduce la función de gobierno a la


sola y pobre tarea de vigilar el orden policial externo. La célebre Ley Chapilier,
típicamente liberal, prohibía toda clase de asociación, creyendo proteger, en esa
forma, la originaria condición libérrima de los hombres. Al derribarse los sindicatos, las

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instituciones religiosas de beneficencia, las asociaciones económicas y culturales de la
estructura social, sobrevino la competencia desenfrenada con el triunfo de los más
poderosos. El Estado parecía un ancho solar por el que vagaban como fantasmas los
individuos. La lucha de todos contra todos convirtió al hombre en lobo del hombre.
Entregado a su propia debilidad, el individuo se mantuvo como ente fungible, aislado,
hostil a toda forma de comunidad. Los campesinos fueron desposeídos de sus tierras;
los obreros fueron explotados por el sistema del sudor, considerando su fuerza de
trabajo como mercancía sujeta a la ley de oferta y demanda; los pequeños
comerciantes y la clase media padecieron servidumbre. ¿Y el Estado? El Estado –
gendarme vigilaba, con neutralidad de espectador, la enorme y atroz injusticia.

Una libertad imposible, carente de los medios necesarios para realizarse y protegerse,
terminó por amargar la conciencia de los ingenuos que creyeron en las promesas de la
demagogia liberal. Se confundió el individualismo con la liberación y el aislamiento con
el triunfo sobre la opresión. La multitud miserable fue fácil presa de los audaces sin
escrúpulos. La doctrina de la plena autonomía individual, aplicada a la vida social,
condujo a la explotación del hombre por el hombre y a la pérdida de la auténtica
libertad.

El Estado – gendarme del liberalismo contempla a la sociedad como un agregado de


simples átomos que se yuxtaponen mecánicamente. Al individuo se le concede todo, a
la sociedad nada, como no sea el derecho puramente policíaco. Y esto, a pesar de
que todos somos buenos por naturaleza sin necesidad de coacción, según reza el
dogma de Juan Jacobo. Confundiendo la libertad psicológica con la moral, los liberales
no advierten que el libre albedrío, libertad de especificación (hacer esto o aquello),
libertad de contradicción, (obrar o no obrar), libertad de contrariedad (elección entre
dos cosas contrarias), no significa, como simple hecho psíquico, que tengamos que
hacer el mal cuando nos venga en gana. Libertad, en su sentido genuino, es libertad
de pasiones. Lo demás es defecto del libre arbitrio o pura retórica de plazuela, de
aquélla que señaló el poeta: Libertad, libertad, el necio hombre, cuanto delito cometió
en tu nombre. La confusión de la libertad psicológica con la moral ha abierto la puerta
a todos los crímenes y maldades. La libertad moral de pensar y enseñar el bien y la
verdad, las doctrinas probables y los actos indiferentes, está reñida con el libertinaje
que incita al mal y a la mentira; que insulta, calumnia y delinque. Corresponde a la
autoridad, en estricta justicia, combatir los vicios que cunden en daño de la misma
sociedad. Pero es menester sobrepasar el Estado liberal para reconocer esta positiva
tarea de la autoridad. De ser consecuente con sus principios, el Estado liberal tendría
que dejar en libertad a los enemigos de la sociedad entera y a los enemigos de la
misma libertad.

Dentro de la concepción política del Estado – gendarme, el propietario puede usar y


abusar de su propiedad aun con menoscabo del bien común. El absentismo puede
estar a la orden del día. Los monopolios y la usura podrán prosperar a costa de la
felicidad de los pobres. El inmoderado lujo de unos cuantos florecerá sobre el
pauperismo general.

¿Y el Estado? El Estado – gendarme se declarará abstencionista, no intervencionista,


en aras del estulto “laissez faire, laissez passer”. Mientras tanto el pez grande seguirá
comiéndose, dentro de la más estricta legalidad, al pez chico. Para no rebajar los

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precios, en virtud de la demasiada oferta y la poca demanda, se arrojarán al mar el
ganado, los cereales y el café. No importa que haya muchedumbres indigentes; los
productores tienen el intocable derecho de hacer lo que les dé la gana. El carácter
social y moral del mundo económico se ignora o se finge ignorar.

La irrestricta libertad de contradicción, admitida por el Estado – gendarme, lesiona a la


justicia distributiva. La falta de colaboración social, consecuencia de un individualismo
exagerado, trunca el fin del Estado y menoscaba la función política de la autoridad. En
medio de la absurda uniformidad postulada por la escuela liberal, hoy definitivamente
anacrónica, surgió un día la revolución social. La libertad de contratación operará,
desde entonces, sobre la previa base de que las partes sean iguales en fuerza y libres
de cualquier coacción. La justicia distributiva exigirá una igualdad proporcional. A
situaciones diversas o desiguales corresponderán tratos proporcionalmente diversos o
desiguales. La proporción entre el débil y el fuerte, en los cambios privados y en los
beneficios a cargas de la vida social, se instaura a partir del ocaso del Estado –
gendarme. […]”

BIBLIOGRAFÍA

Aguilar Cuevas, M. (S/F) Las tres generaciones de los Derechos Humanos.


CODHEM Doctrina. Disponible en:
http://cptrt.net/Documentos/LAS%20TRES%20GENERACIONES%20DE%20LOS%20
DERECHOS%20HUMANOS.pdf

Bonifacio Barba, José (1997). Educación para los Derechos Humanos. México: Fondo
de Cultura Económica

Carpizo, J. (S/F) Los Derechos Humanos: Una propuesta de clasificación de los


Derechos Civiles y Políticos. Disponible en:
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