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Maria Fernanda Pachón Pardo.

Ensayo #3. La división de la economía.


Universidad del Quindío.
Fundamentos de economía.

CONSUMIDORES, PRODUCTORES Y EFICIENCIA DE LOS MERCADOS.


Cuando los consumidores acuden a los supermercados a comprar el pavo para celebrar la
Navidad o alguna otra ocasión especial, se decepcionan por los altos precios de este
producto. Al mismo tiempo, cuando los avicultores llevan al mercado los pavos que han
criado, desearían que el precio de ese producto fuera aún más alto. Estas perspectivas no
son sorprendentes, ya que los compradores siempre quieren pagar menos y los
vendedores ganar más. Pero, ¿existe algún “precio correcto” del pavo desde el punto de
vista de la sociedad?

La disposición a pagar.
Para entenderlo de una manera más breve, suponga que usted es el propietario de una
grabación en perfecto estado del primer álbum de Elvis Presley. Como no es fanático de
él, decide venderla. Una manera de hacerlo es subastándola. Cuatro fanáticos de Elvis se
presentan a la subasta: John, Diego, Jorge y Carlos. Todos quieren tener el álbum, pero la
cantidad que cada uno de ellos está dispuesto a pagar por él tiene un límite. El máximo de
cada comprador es su disposición a pagar y mide cuánto valora el comprador el bien.
Cada comprador estaría dispuesto a comprar el álbum a un precio menor que su
disposición a pagar y se negaría a comprar el álbum a un precio mayor que ésta.

Comprador Disposición a pagar ($)


John 100
Diego 80
Jorge 70
Carlos 50
Tabla 1. Disposición a pagar de 4 posibles compradores.
Para vender el álbum, la subasta comienza con un precio bajo de $10. Ya que los cuatro
compradores están dispuestos a pagar mucho más, el precio aumenta rápidamente. La
puja termina cuando John ofrece $80 o un poco más. En este punto, Diego, Jorge y Carlos
se retiran de la subasta, ya que no están dispuestos a ofrecer más de $80. John paga los
$80 y se queda con el álbum. Es importante notar que el álbum ha sido adquirido por el
comprador que más lo valoraba. ¿Qué beneficio obtiene John de comprar el álbum de
Elvis Presley? En cierto sentido, John encontró una verdadera ganga: estaba dispuesto a
pagar $100 por el álbum, pero solamente pagó $80. Se dice entonces que John obtiene un
excedente del consumidor igual a $20. El excedente del consumidor es la cantidad que
el comprador está dispuesto a pagar por un bien menos la cantidad que efectivamente
paga por él. El excedente del consumidor mide el beneficio que obtienen los compradores
por participar en el mercado. En este ejemplo, John recibe un beneficio de $20 por
participar en la subasta, ya que paga solamente $80 por un bien que él valúa en $100.
Diego, Jorge y Carlos no obtienen ningún excedente del consumidor por participar en la
subasta, ya que se fueron sin el álbum y sin pagar nada.

¿Qué mide el excedente del consumidor?


Imagine que usted es un diseñador de políticas que trata de estructurar un buen sistema
económico. ¿Se preocuparía por el monto del excedente del consumidor? El excedente del
consumidor, la cantidad que los compradores están dispuestos a pagar por un bien menos
el precio que realmente pagan por éste, mide el beneficio que los compradores reciben de
un bien de la forma en que ellos mismos (los compradores) lo perciben. Por tanto, el
excedente del consumidor es una buena medida del bienestar económico si los
diseñadores de la política económica quieren respetar las preferencias de los
compradores.

En algunas circunstancias, tales diseñadores deciden no preocuparse por el excedente del


consumidor, porque no respetan las preferencias que inducen el comportamiento del
comprador. Por ejemplo, un drogadicto estaría dispuesto a pagar un precio muy alto por la
heroína; sin embargo, no podríamos decir que el adicto obtiene un gran beneficio de
comprar heroína a precio bajo (aunque los adictos podrían pensarlo así). Desde el punto
de vista de la sociedad, la disposición a pagar en este caso no es una buena medida del
beneficio del comprador, y el excedente del consumidor no es una buena medida del
bienestar económico, ya que los adictos no actúan pensando en lo que es mejor para
ellos. Sin embargo, en la mayoría de los mercados el excedente del consumidor sí refleja
el bienestar económico.

Eficiencia del mercado.


El excedente del consumidor y el excedente del productor son las herramientas básicas
que utilizan los economistas para estudiar el bienestar de los compradores y los
vendedores en el mercado. Estas herramientas ayudan a responder una pregunta
fundamental del análisis económico: ¿es deseable la asignación de los recursos que el libre
mercado determina?

El planificador social benevolente.


Este planificador social benevolente es un dictador todopoderoso, omnisapiente y bien
intencionado. El planificador desea mejorar el bienestar de todos en la sociedad. ¿Qué
debe hacer este planificador? ¿Debe dejar a los compradores y vendedores en el equilibrio
al que lleguen naturalmente por su cuenta? ¿O podría incrementar el bienestar
modificando de algún modo el resultado del mercado?

Una posible medida sería la suma del excedente del consumidor y el excedente del
productor que llamaremos excedente total. El excedente del consumidor es el beneficio
que reciben los compradores de su participación en el mercado y el excedente del
productor es el beneficio que reciben los vendedores. Resulta entonces natural utilizar el
excedente total como medida del bienestar económico de la sociedad

El excedente total en un mercado es el valor total para los compradores de un bien,


medido por su disposición a pagar, menos el costo total en el que incurren los vendedores
para proveer estos bienes. Si la asignación de los recursos maximiza el excedente total, se
dice que la asignación es eficiente. Por ejemplo, una asignación es ineficiente si los
vendedores no producen un bien al costo más bajo. En este caso, el desplazamiento de la
producción de un producto de alto costo a un producto de bajo costo reducirá el costo
total de los vendedores y aumentará el excedente total. En este caso, el desplazamiento
del consumo del bien del comprador con valuación baja hacia el comprador con valuación
alta aumentará el excedente total.

La sociedad tiene suerte de no necesitar la intervención del planificador social. Si bien ha


sido un ejemplo útil el imaginar lo que un dictador todopoderoso, omnisapiente y bien
intencionado podría hacer, seamos realistas: estos personajes son difíciles de encontrar.
Los dictadores rara vez son benevolentes y aun si encontráramos a alguien tan virtuoso, le
faltaría información crucial. Pensemos que nuestro planificador social trata de escoger por
sí mismo una asignación eficiente de recursos en lugar de confiar en las fuerzas del
mercado.

Para poder hacer esto, necesitaría conocer el valor que cada consumidor potencial
atribuye a un bien en particular en el mercado y el costo de cada productor potencial. El
trabajo del planificador se vuelve relativamente fácil cuando consigue un socio: la mano
invisible del mercado. La mano invisible toma en cuenta toda la información sobre los
compradores y los vendedores y guía a todos los miembros del mercado al mejor
resultado, medido éste en términos de la eficiencia económica. Esto es, en verdad, una
hazaña extraordinaria y es la razón por la cual los economistas aseguran que los mercados
libres son la mejor manera de organizar la actividad económica.

BIENES PÚBLICOS Y RECURSOS COMUNES.


La letra de una vieja canción decía que “las mejores cosas de la vida son gratis”. Tras
unos segundos de reflexión, nos viene a la mente una larga lista de cosas en las que el
autor de la canción pudo haber pensado. Por ejemplo, la naturaleza nos permite disfrutar
de los ríos, las montañas, las playas, los lagos y también de los océanos. Las personas no
tienen que pagar cuando deciden disfrutar del beneficio de estos bienes. Los bienes sin
precio constituyen un reto especial para el análisis económico. La mayoría de los bienes en
nuestra economía se distribuye por medio de los mercados, donde los compradores pagan
por lo que reciben y los vendedores reciben un pago por lo que proveen.

Los diferentes tipos de bienes.


¿Qué tan bien funcionan los mercados al momento de proveer los bienes que las personas
necesitan? La respuesta a esta pregunta depende del bien a considerar.
Los mercados funcionan bien cuando el bien es un helado, un jugo, un producto, pero
trabajan mal cuando el bien es el aire limpio. Al pensar en los diferentes bienes en una
economía es provechoso agruparlos con base en dos categorías:

• ¿El bien es excluyente? Esto es, ¿se puede evitar que las personas usen dicho bien?

• ¿El bien es rival en el consumo? Esto es, ¿el uso del bien por una persona reduce la
capacidad de otra para usarlo?

Los bienes se dividen en cuatro categorías:

1. Bienes privados son tanto excluyentes como rivales en el consumo. Considere,


por ejemplo, un vaso de helado. El vaso de helado es excluyente, ya que se puede
evitar que alguien consuma un vaso de helado, simplemente no se le da uno a esa
persona. Un vaso de helado es rival en el consumo, ya que si una persona
consume un vaso, no es posible que otra consuma el mismo vaso. La mayoría de
los bienes en la economía es como estos vasos; es decir, bienes privados. Esto
implica que usted no obtiene uno a menos que haya pagado por él, y ya que lo
obtiene, usted es el único que puede beneficiarse de él.

2. Bienes públicos no son ni excluyentes ni rivales en el consumo. Esto es, no se


puede evitar que las personas utilicen el bien público, y el uso de este bien por una
persona no reduce la capacidad de otra para usarlo. Por ejemplo, la alarma de
tornados en un pueblo pequeño es un bien público, ya que cuando suena la
alarma, es imposible impedir que alguien la oiga (es decir, no es excluyente). Más
aún, cuando una persona obtiene el beneficio de la advertencia, no reduce el
beneficio de nadie más (es decir, no es rival en el consumo).
3. Recursos comunes son rivales en el consumo, pero no son excluyentes. Por
ejemplo, los peces en el océano son rivales en el consumo: cuando una persona
pesca uno, existe una menor cantidad de peces que puede pescar la siguiente
persona. Sin embargo, estos peces no son excluyentes, ya que dada la vastedad
del océano es difícil que los pescadores ya no puedan extraer más peces.
4. Bienes reservados son bienes excluyentes, pero no rivales en el consumo. Por
ejemplo, considere la protección contra incendios en un pueblo pequeño. Es fácil
excluir a alguien de usar este bien: el departamento de bomberos puede
simplemente dejar que el fuego consuma la casa. Sin embargo, la protección
contra incendios no es rival en el consumo: cuando la ciudad ha pagado por el
departamento de bomberos, el costo adicional de proteger una casa es muy
pequeño.

Por ejemplo, un bien es excluyente si se puede evitar que las personas lo usen. Y
por otro lado, un bien es rival en el consumo si el uso de ese bien por parte de una
persona reduce la capacidad de otra para usarlo.
Diagrama 1. Ejemplos de bienes en cada categoría.

Bienes públicos.

Para entender cómo difieren los bienes públicos de otros bienes y por qué crean
problemas para la sociedad, considere un ejemplo: un espectáculo de fuegos
artificiales. Este bien no es excluyente, ya que es imposible evitar que alguien vea los
fuegos artificiales; tampoco es rival en el consumo, ya que cuando una persona
disfruta del espectáculo de fuegos artificiales no reduce el disfrute de nadie más.

Algunos bienes públicos importantes.


Defensa nacional: La defensa de un país contra agresores extranjeros es un ejemplo
clásico de un bien público. Una vez que se defiende al país, es imposible evitar que
alguna persona goce del beneficio de esta defensa. Además, cuando una persona
disfruta del beneficio de la defensa nacional, no reduce el beneficio de nadie más.
Entonces, la defensa nacional no es ni excluyente ni rival en el consumo.

Investigación básica: Las empresas orientadas al lucro gastan grandes cantidades


en investigación tratando de desarrollar nuevos productos que puedan patentar y
vender, pero no gastan demasiado en investigación básica. En cambio, su incentivo es
aprovechar gratis el conocimiento general creado por otros. Como resultado, en
ausencia de políticas públicas, la sociedad dedicará muy pocos recursos a la
generación de conocimiento nuevo.

Combate a la pobreza: A pesar de que todos preferiríamos vivir en una sociedad sin
pobreza, el combate a la pobreza no es un “bien” que las acciones privadas
proporcionarían adecuadamente. Para entender el porqué, supongamos que alguien
organizara un grupo de personas adineradas para tratar de eliminar la pobreza.
Estarían proporcionando un bien público. Este bien no sería rival en el consumo: el que
una persona disfrutara de vivir en una sociedad sin pobreza no reduciría el disfrute de
otra persona. El bien no sería excluyente: una vez que se eliminara la pobreza, no se
podría evitar que alguien obtuviera placer de este hecho. Como resultado, las personas
tenderían a aprovecharse de la generosidad de otros; es decir, a disfrutar de los
beneficios de la eliminación de la pobreza sin contribuir a la causa.
Recursos comunes.
Los recursos comunes, como los bienes públicos, son no excluyentes: están
disponibles sin ningún costo para cualquiera que desee hacer uso de ellos. Los
recursos comunes son, sin embargo, rivales en el consumo: si una persona usa estos
recursos, reduce la capacidad de otra persona para usarlos. Por consiguiente, los
recursos comunes provocan un nuevo problema. Una vez que el bien es
proporcionado, los diseñadores de políticas deben estar al tanto de la cantidad que se
utiliza de dicho bien.

Algunos recursos comunes importantes.


Aire y agua limpios: La contaminación es una externalidad negativa que puede
corregirse con regulación o impuestos correctivos a las actividades contaminantes.
Esta falla del mercado es un ejemplo del problema de los recursos comunes. El aire y
el agua limpios son recursos comunes como la tierra de pastoreo abierta, y la
contaminación excesiva es igual al exceso de pastoreo. La degradación ambiental es la
moderna tragedia de los comunes.

Autopistas congestionadas: Las autopistas pueden ser tanto bienes públicos como
recursos comunes. Si una autopista no está congestionada, entonces el que alguien la
use no afecta a otra persona. En este caso, el uso no es rival en el consumo y la
autopista es un bien público. Sin embargo, si una autopista está congestionada, el uso
de ésta produce una externalidad negativa. Cuando una persona usa la autopista, el
tránsito vehicular aumenta, por lo que las otras personas deberán conducir más
despacio. En este caso la autopista se vuelve un recurso común.

Peces y fauna silvestre.


Los océanos siguen siendo uno de los recursos comunes menos regulados. Existen dos
problemas que impiden una solución sencilla. Primero, muchos países tienen acceso a
los océanos, por lo que cualquier solución requeriría la cooperación internacional entre
países que tienen diferentes valores. Segundo, ya que el océano es inmenso, es muy
complicado hacer cumplir cualquier arreglo. Como resultado, los derechos de pesca
han sido una causa frecuente de tensión internacional entre naciones que
normalmente son amigas.

CONCLUSIONES
Cuando una transacción entre un comprador y un vendedor afecta directamente a un
tercero, el efecto se llama externalidad. Si la actividad produce externalidades
negativas, como la contaminación, la cantidad socialmente óptima en un mercado es
menor que la cantidad de equilibrio. Si la actividad produce externalidades positivas,
como excedentes tecnológicos, la cantidad socialmente óptima es mayor que la
cantidad de equilibrio.

La mano invisible es poderosa, pero no omnipotente. El equilibrio del mercado


maximiza la suma del excedente del consumidor y el excedente del productor. Cuando
los compradores y vendedores del mercado son las únicas partes interesadas, este
resultado es eficiente desde el punto de vista de la sociedad en su conjunto. Pero
cuando hay efectos externos, como la contaminación, evaluar la solución de mercado
requiere que también se tome en cuenta el bienestar de terceros. En este caso, la
mano invisible del mercado puede no asignar eficientemente los recursos.

Cuando la ausencia de derechos de propiedad provoca una falla del mercado, el


gobierno puede resolver el problema. Algunas veces, como con la venta de permisos
de contaminación, la solución es que el gobierno contribuya a definir los derechos de
propiedad y así desate las fuerzas del mercado.

Los recursos comunes son rivales en el consumo, pero no son excluyentes. Algunos
ejemplos son la tierra de pastoreo común, el aire limpio y las autopistas
congestionadas. Ya que no se le cobra a las personas por el uso de los recursos
comunes, tienden a usarlos excesivamente. De ahí que el gobierno utilice varios
métodos para limitar el uso de los recursos comunes

Bibliografía
N. Gregory Mankiw, HARVARD UNIVERSITY, Principios de Economía, Sexta edición.