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Mediación y Arbitraje

Alumno: Daniel Domínguez Romero

Elementos estructurales del conflicto

Es muy importante que antes de comenzar a conocer las técnicas, que llevan a la
resolución o conducción de los conflictos, se tenga muy claro el significado de lo
que es un “conflicto”; ya que si no se tiene clara esta definición corremos el riesgo
que, en la práctica de la mediación cometamos errores significativos.

La palabra conflicto, puede aludir a palabras como: lucha pelea entre mínimo dos
partes, estas pueden ser partes de un todo, es decir se puede hablar de conflictos
entre los afectos y las cogniciones o razonamientos en una misma persona. Sin
embargo este concepto es más profundo, dada la importancia de su interpretación,
se puede definir como una incompatibilidad de conductas, cogniciones y/o afectos
entre individuos o grupos que pueden o no conducir a una expresión agresiva de su
incompatibilidad social. Como se puede observar esta definición incorpora
conductas, cogniciones y afectos, pues todos estos factores son de suma
importancia en los conflictos. Es decir en un conflicto se basa en el sentir, el pensar
y el actuar de las partes involucradas.

Aunque puede parecer irrelevante elegir una definición de un concepto, en este caso
conflicto, es preciso perfilar el término de la forma más concreta y precisa posible
pues esto nos permite contar con un Instrumento conceptual necesario en toda
investigación rigurosa de un tema. Si no especificamos bien un constructo puede
que después de un tiempo nos demos cuenta que aquello que estamos
investigando, o estudiando, en realidad no hace referencia al concepto o sólo lo
define parcialmente.

Por lo que se puede concluir que El conflicto puede seguir cursos destructivos y
generar círculos viciosos que perpetúen relaciones antagónicas u hostiles, pero
también puede tener aspectos funcionalmente positivos.
Mediación y Arbitraje
Alumno: Daniel Domínguez Romero

Forma de intervención del tercero imparcial en un conflicto

La intervención de un tercero en conflicto es necesaria, para llevar a buen término


la solución de un conflicto. A este personaje se le conoce como mediador, el cual
tiene la obligación de actuar como tercero neutral que facilite el proceso de diálogo,
debe tener en general una serie de características relacionadas con conocimientos,
habilidades, actitudes y aptitudes necesarias. De modo más específico, los
mediadores especializados en conflictos organizacionales, deben tener un amplio
perfil como consultores en gestión de conflictos, así como un perfil específico
mediador, todo ello complementado en equipos inclusivos, multidisciplinares y
estables, que proporcionen un modelo de actuación para las personas de las
organizaciones. De lo anterior es muy importante resaltar la palabra neutral, ya que
el mediador no debe tener intereses personales o preferencias por alguna de las
partes del conflicto.

Dicho lo anterior, y en el entendido que un conflicto es un proceso interaccional


complejo, se pueden realizar diferentes clasificaciones de los conflictos en función
de cuál sea el elemento que se tome para hacer la clasificación. Es decir que no
existe una sola clasificación de conflictos, si no múltiples clasificaciones. Cada
clasificación puede resultarnos de utilidad para diagnosticar, como mediadores,
frente a qué tipo de conflictos nos encontramos, y este diagnóstico puede ayudarnos
para seleccionar el tipo de modelo de medicación y aun la “técnica”, que
utilizaremos.

En función del elemento agresividad pueden dividirse en: Agresivos y no Agresivos;


En función del elemento: Interés por el otro; En función del elemento conducción;
en función del elemento, “Partes intervinientes”; En función del elemento
“Protagonismo”; En función del elemento “Cantidad de integrantes”; En función del
elemento “Flexibilidad”; en función del elemento “Contenido”; en función de la
realidad o no del conflicto; En función de la forma en como se ha construido el
conflicto.