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Hermano menor

Una noche, particularmente oscura, Tomas salía a escondidas a jugar con sus amigos a media
noche, cuando sus padres ya estaban dormidos, pero su hermano menor se despertó por el
ruido. Vio a Tomas quien salía a hurtadillas de la casa, ya que él no quería quedar atrás le pidió
a su hermano que le dejara acompañarle, al principio este se niega, pero al ver que hacía
demasiado ruido se lo llevo consigo, pero no era con la intención de que su hermanito menor
se divirtiera, sino más bien para que su hermanito fuera la fuente de la diversión.

Tomas odiaba en cierta medida a su hermano menor, lo consideraba un gallina, miedoso, que
no se separaba de mami y papi… en realidad le molestaba que quisieran más a su hermano
menor que a él.

Aunque sus padres decían que los amaban por igual, era demasiado evidente el favoritismo al
menor, incluso llegaba a percibir que su padre lo odiaba. No lo entendía.

Que envidia.

A la entrada del bosque se encontraron con los amigos de Tomas, estos se preguntaban por
que su hermano menor iba con él, pero solo les dijo que tenía algo planeado, que luego les
contaría, el menor solo miraba confundido.

¿Qué va a hacer?

Mientras más se adentraban al bosque, más oscuro este se hacía, las linternas apenas si
iluminaban una pequeña zona. Era el lugar perfecto, el hermano menor le temía a la oscuridad,
pero aun así quería acompañar a su hermano, le hacía mucha ilusión compartir tiempo con él.

El pequeño jamás había compartido momentos con su hermano, este por alguna razón le
despreciaba, no lo entendía, Tomas evitaba el estar con su hermanito, no soportaba ver el
motivo de que sus padres no le prestaran atención.

Por fin llegaron a punto donde, si no conocías el bosque fácilmente te perdías. Tomas ya les
había contado a sus amigos que haría… dejarían solo a su hermanito. Que divertido.

Él y sus amigos se esconderían tras los arbustos y mirarían como el pequeño daba vueltas y
vueltas. Entonces así fue. Los chicos se escondieron tras los arbustos mientras el menor estaba
distraído, y entonces…

Estaba solo, solo en las penumbras del bosque, su hermano desapareció junto con sus amigos,
no lo entendía, ¿Qué paso? No lo sabía, vueltas y vueltas y más vueltas, los árboles cada vez
parecían más grandes y su vista tapaban, la oscuridad se apoderaba de él, el pánico y el miedo
se hacían presentes, lleno de terror y lágrimas pensó que su hermano mayor se había
perdido… en vez de pensar que él era el perdido.

¿Y Tomas?

Detrás de los arbustos intentando no reírse, le llenaba de gracia y felicidad ver a su hermanito
lleno de terror, le gustaba ver como alguien más sufría… tal vez así se sentiría menos solo al
tener a alguien que también sufre.

… En un simple parpadear de ojos, ya no estaba, el hermano menor de Tomas ya no estaba. No


se dieron cuenta cuando paso, estaban tan ocupados intentando no reír fuerte que terminaron
perdiéndolo de vista.
¿Dónde estará?

Los chicos se levantan y salen de su escondite, las risas terminaron, sus caras mostraban
preocupación. Estaba demasiado oscuro, no podían ver a donde se fue, Tomas estaba con
pánico, lo que resultaba ser para él una pequeña broma inofensiva, había llegado más allá. Les
temía más que nada a las consecuencias, lo que pasaría con él, pero… y si su hermano ya no
volvía, y si se perdió para siempre, este sería su final para ambos, las cosas acabarían así,
siendo un pésimo hermano mayor que no supo apreciar a aquel ser que siempre lo admiro,
que le daba su amor incondicional y que él aun así despreciaba. La culpa le invadía, pensaba
que este sería el final.

¿Por qué siempre me pasa lo peor?

¿Por qué ahora tenía que darme cuenta?

Sin importarle ya nada más, sale en busca de su hermano, la abrumante oscuridad apenas le
permitía ver delante de si mismo y la linterna no iluminaba mucho, paso media hora buscando,
gritando, y entonces… las lagrimas brotaban como un rio, ambos delante uno de otro, ahí
estaba su pequeño hermano menor, sentado debajo de un árbol, con su cabeza abajo. El
mayor tenia emociones encontradas, se sentía profundamente feliz y a la vez arrepentido al
mismo tiempo.

El menor levanta su cabeza y su mirada de alivio se hace presente, corre inmediatamente a los
brazos de su hermano mayor.

“Lo siento, ahora seré mejor, así que no te vayas por favor”. Tomas no paraba de repetirlo.

Después de esa larga noche, los hermanos volvieron a casa, y aunque castigaron a Tomas, la
relación con su hermano menor y sus padres fue mejor a partir de entonces.