Está en la página 1de 2

DIRECCIÓN REGIONAL

DE EDUCACIÓN Autorizado R.S. Nº 131 -83-ED; 09-03- 1983


HUANCAVELICA

ARTÍCULO SOBRE EL DIVORCIO SANO Y LA SEPARACIÓN

Divorcio sano. ¿Es posible?

Por: Zaida María León Castellanos, miércoles, 10 de enero del 2007

La familia se constituye en el elemento socializador por excelencia y juega un rol fundamental en el


desarrollo del psiquismo sano de sus integrantes.

El término integrantes comprende a todos los miembros de la familia, una situación especial tienen
los niños dentro del núcleo familiar, pues a diferencia de los adultos ellos no han concluido y ni
siquiera perfilado el desarrollo de su personalidad y son los más susceptibles a presentar
alteraciones patológicas de la esfera psíquica producto de la calidad de las influencias recibidas por
el medio social en el que se desarrollan.

De hecho hay escuelas psicológicas que plantean que los niños con alteraciones patológicas de la
esfera psíquica son generalmente los integrantes más sanos del medio familiar y que en ello la
alteración o los síntomas no son más que soluciones de compromiso para las situaciones patógenas
que les plantea el medio.

Por otro lado tenemos que específicamente en la etapa de la niñez, en la que está en proceso de
formación, la personalidad juegan un papel fundamental las influencias y relaciones que el niño
establece con sus padres, con ambos, constituyéndose estas relaciones en fuente de incorporación
de patrones de conductas y funcionamiento psíquico, en este contexto surge el divorcio como toma
voluntaria de los padres de la decisión de no continuar viviendo juntos y devolver el vínculo
matrimonio, cosa esta que según describe la literatura nacional e internacional consulta
generalmente afecta de una forma u otra al niño, por otro lado tenemos que el acto del divorcio
necesariamente ha de limitarse a los cónyuges y no al resultado de la unión, al niño, por lo cual
resulta inexplicable si los padres atienden al niño y mantienen la continuidad educativa, deban surgir
alteraciones de la esfera psíquica producto del divorcio, situación está que nos lleva a formular el
problema de nuestra investigación y a desarrollar la misma en cuestión.

¿Se constituye el divorcio en una noxa psicosocial para los hijos de padres divorciados?

El divorcio como tal no se constituye en una noxa psicosocial para los hijos de padres divorciados si
no las conductas patógenas asociadas al mismo que adoptan los padres entre ellos y con respecto a
los hijos.

Al analizar el fenómeno del divorcio no podemos abordarlo desde la posición reduccionista de la


relación de pareja o de la relación marido-mujer y sí nos vemos en la obligación de hacerlo desde la
perspectiva de la disolución del núcleo familiar, por lo que al analizar su carácter patógeno, debemos
tener en cuenta el papel de la familia en la formación de la personalidad, el mantenimiento,
desarrollo y promoción de la salud psíquica para todos los integrantes de la misma, siendo el niño
producto de ese núcleo familiar disuelto, el elemento más vulnerable por lo que a continuación
entramos a abordar como se pueden caracterizar las influencias de la familia a la luz de los
conocimientos actuales.
DIRECCIÓN REGIONAL
DE EDUCACIÓN Autorizado R.S. Nº 131 -83-ED; 09-03- 1983
HUANCAVELICA

Al realizar un estudio de los niños que presentan alteraciones de la esfera psíquica, podemos
constatar que estos casi nunca son conscientes de sus alteraciones y que estos generalmente son
reflejos de las influencias nocivas que estos reciben del medio, o sea, detrás de cada niño con
trastornos psicológicos, casi siempre tenemos un hogar disfuncional o predominantemente
disfuncional, a tal medida que en ocasiones ni siquiera los propios adultos son conscientes de la
disfuncionalidad y la asumen como normal, siendo el niño el indicador de que algo anda mal, pues
como es este último integrante de ese hogar, aún no está adaptado a funcionar de esa forma
patológica y por tanto refleja la disfuncionalidad, a través de alguna patología específica.

La experiencia asistencial nos demuestra que en la mayoría de las ocasiones con solo tratar a los
adultos, el problema "insoluble" del niño se resuelve y que generalmente estos trastornos están
asociados a mal manejo de situaciones de tensión y estrés o por otro lado que las conductas
patológicas se deben a aprendizajes vicarios (a imitación de conductas patológicas) que
desaparecen al tratar a los adultos.

En este contexto surge el divorcio como un elemento potencialmente patógeno para la esfera
psíquica del niño o el adolescente, podemos definir el divorcio como la disolución de la pareja con
independencia de las definiciones legales que implica tal acto, generalmente esta decisión es
seguida de resentimientos o situaciones que potencialmente implican el alejamiento - en las más de
las ocasiones asociados al resentimiento- de los miembros de la pareja, aún en las situaciones más
normales, pues ambos cónyuges necesitan tomar distancia el uno del otro para poder asumir su
nueva situación, en medio de esto queda el niño que desafortunadamente no pidió venir al mundo y
mucho menos hacerlo en una pareja que más temprano que tarde se disolverá, ante esta nueva
situación que introduce un nuevo elemento en la pareja: el hijo, la pareja ya pierde un tanto de
libertades respecto a como asumir el divorcio, pues sencillamente no pueden romper así como así el
uno con el otro, pues existe un lazo entre ambos que prácticamente los unirá toda la vida, es en este
momento donde se entran a analizar por parte la pareja todas las situaciones asociadas al divorcio y
donde potencialmente pueden sobrevivir todas las conductas que posteriormente nos traerán a
consulta un niño con trastornos de la esfera psíquica.

Entre las conductas patógenas - de los padres- que recoge la literatura al respecto, de forma general
tenemos la falta de afecto o de expresión del mismo, por parte de uno de los padres hacia el hijo o
por el contrario el exceso del mismo, predominio de censuras o amenazas casi siempre injustificadas
o con ausencia de relación racional entre la causa del castigo y este en sí mismo (castigos
desproporcionales a la causa que los generó), desentenderse del niño y sus problemas por
pequeños o insignificantes que estos puedan parecer, niños rechazados o no deseados, niños
calculados por la esposa para retener al marido, niño que interrumpe el desarrollo profesional de los
padres, infancia desgraciada de los padres, agresividad de los padres, padre o madre ausente,
rigidez o crueldad en los patrones educativos, etc., cosas que por demás necesariamente no deben
suceder porque sencillamente los padres deben asumir que tienen responsabilidad con respecto a
sus hijos y que en esencia se divorcian de sus cónyuges, no de sus hijos.

También podría gustarte