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1º: PENSAMIENTO PREFILOSÓFICO GRIEGO

1. HOMERO:
1.1. LA RELIGIÓN HOMÉRICA

1.1.1. Los dioses olímpicos

Tres hijos surgen de la unión de Crono y Rea: Zeus, Posidón y Hades. Todo fue dividido
en tres lotes después de que Zeus y sus hermanos arrebataran el poder a su padre:
Zeus  el ancho cielo.
Posidón  el mar espumoso, aunque también se le nombra como el que bate la tierra o
el que ciñe la tierra.
Hades  la brumosa tiniebla, que sería el inframundo, donde van a parar las almas al
morir. El Olimpo y la tierra es territorio común

Las principales deidades olímpicas son: Zeus (pero no es nombrado porque no


interviene en Troya/Ilión), Hera (esposa y hermana de Zeus), Atenea (hija de Zeus,
aunque Homero no menciona a su madre), Posidón, Hermes/Argifonte (el cual es hijo
de Zeus y de Maya), Hefesto y Ares (estos dos son hermanos, hijos de Zeus y Hera),
Leto, Febo/Apolo y Artemis (hermanos hijos de Zeus y Leto), Janto/Simeonte
(personificación divina de uno de los dos ríos que pasaban junto a Troya) y Afrodita
(hija de Zeus y Dione).

Características de los dioses:


 Tienen figura humana, aunque de gran tamaño, pero pueden adoptar cualquier otra
o hacerse invisibles. Y de esto se deduce por la lectura de La Ilíada cuando Atenea
derriba a Ares de una pedrada y que cae desde gran altura (siete yugadas cubrió en
su caída). Además de su capacidad de hacerse invisible se ve cuando Atenea,
también, se muestra sólo para Aquiles en la asamblea. Otra de las formas que
pueden adoptar se ve cuando Atenea desciende en forma de meteorito al campo de
batalla o cuando esta misma diosa junto con Apolo adoptan forma de buitres.
Aunque más que ser antropomórficos, son antropopáticos, es decir, con emociones
humanas.
 Beben néctar y se alimentan de ambrosía («inmortalidad»), que usan también como
loción y como pasto para sus caballos. Cosa que se ve, en La Odisea, cuando
Calipso prepara la mesa para Hermes (también llamado Argifonte), en la cual coloca
ambrosía y néctar (el cual es de color rojizo) y que se lavan y usan como loción se
ve cuando Hera se acicala para seducir a su esposo Zeus. Y la idea de que lo usan
como pasto para los caballos, en La Ilíada, se ve cuando Hera para los caballos con
la idea de que pasten. En cuanto a la ambrosía, crece como la hierba común.
 Son inmortales y exentos de vejez y de enfermedad, pero pueden ser heridos o verse
extenuados por falta de sustento. De aquí se percibe que tanto inmortalidad y
exención de vejez son dos términos distintos y, por tanto, una cosa no lleva
necesariamente a la otra. Con respecto a esta idea, se puede ver cuando Calipso
intenta ofrecer a Odiseo la inmortalidad y la exención de vejez para que se quedara
con ella. Cuando Aurora se enamora del mortal Titono, ésta suplica a Zeus para
disfrutar de Titono para la eternidad, pero ella se olvida de pedir la eterna juventud
también, con lo cual Titono es inmortal, pero va envejeciendo hasta convertirse en
una calavera cubierta de una fina y arrugada piel. Que puedan ser heridos se ve
cuando la lanza de Diomedes hiere a Afrodita en una mano, fluyendo icor, en lugar
de sangre, ya que ellos se alimentan de alimentos y bebidas mortales (como el pan o
el vino). Y por la ausencia de sustento de la ambrosía y del néctar también pueden
morir. Aunque sean eternamente jóvenes, también hay que decir que se imaginará
distinto tipo de juventud según la generación de dioses: así, pues, Zeus tendrá el
aspecto de un cuarentón bien conservado y Apolo, por ejemplo, tendrá el aspecto de
un joven de veinte años.
 Son felices (μακάριος) y de vida fácil, aunque a veces riñen unos con otros y en
ocasiones sufren por las desgracias o la muerte de los seres humanos que les son
queridos. La idea de la felicidad y vida fácil se ve cuando los dioses celebran una
fiesta en el Olimpo siendo servidos por el dios cojo Hefesto, hijo de Zeus y de Hera,
que es también el dios artesano, pero también riñen como cuando Hefesto aconseja a
su madre Hera que tenga a Zeus complacido no sea que se enfade. Y se apenan
también, como cuando Zeus se lamenta cuando la Moira decreta que Patroclo muera
a manos de Sarpedón, su hijo.
 Son más sabios y poderosos que los hombres, aunque en diverso grado, superando
Zeus a todos los demás dioses. Mientras los dioses son sabios, los hombres
simplemente pueden especular, pero nada saben de cierto, pues la sabiduría, para
ellos, es sólo un rumor en el viento, una sombra en medio de la oscuridad. Pero
además de ser sabios, enfrentarse a los dioses es tener una muerte segura, pero quien
tiene más poder entre todos es Zeus, pues él amenaza a los demás dioses olímpicos
diciendo que por mucho que se esfuercen en derrocarlo todos al unísono, no podrán,
porque levantaría no sólo a todos los dioses, sino a la tierra y el mar también.
Tienen la capacidad de escucharlo todo, además (o al menos esa es la condición que
se le pone a Apolo en La Ilíada). Pero por mucho que se esfuercen en intentar salvar
a un hombre que la Moira ya ha alcanzado, no podrán.
 Son celosos castigadores de la insolencia (ὕβρις) y del descuido en tributarles los
debidos honores. Como cuando Tamiris se jacta de vencer a cualquiera, incluso a la
propias Musas, privándole del canto y de tocar la cítara. La ὕβρις debe de ser
entendida como el exceso, la insolencia, que es un concepto muy arraigado en la
cultura griega y relacionado con el μηδέν ἄγαν y el μετρόν, la medida. La insolencia
se consideraba tal si era cometida desde una clase inferior a una superior, en este
caso de un humano a un dios. No era común el proceso inverso, aunque el exceso
desde arriba hacia abajo era el abuso de poder. Este celo por el reconocimiento era
una característica de la sociedad griega, por ello la proyectaron hacia sus dioses.
1.1.2. Deméter y Dioniso

Deméter, la diosa de la agricultura (a pesar de la importancia de la agricultura,


alcanza muy poca consideración) y hermana de Zeus, no alcanza en Homero la misma
consideración que los demás olímpicos, y sólo es objeto de algunas menciones
ocasionales; pero en tiempos posteriores tanto ella como Dioniso, el divinizado hijo de
Zeus y Sémele, entrarán a formar parte del grupo de los grandes dioses. Dioniso, al ser
un semidios, ya que tiene un progenitor mortal y otro inmortal.

Se les nombra en contadas ocasiones. En La Ilíada se le nombra como alguien que se


arroja al vacío espantado por las amenazas de Licurgo y que poco tiempo después es
cegado por Zeus, muriendo al poco tiempo, porque los demás dioses lo odiaban.

Otro ejemplo de esa poca consideración se hace cuando Hera seduce a Zeus y este
elogia la belleza de ésta comparándola con Sémele, que dio a luz a Dioniso, o con
Deméter, poniendo la belleza de Hera por encima de estas otras.

1.1.3. Dioses preolímpicos y otras divinidades menores

Como dioses preolímpicos podemos ver a Océano y a su esposa Tetis (la cual no hay
que confundir con Tetis la madre de Aquiles. La fonetización en castellano es idéntica,
pero en griego Θέτις sería la madre de Aquiles y Τηθύς la esposa de Océano), además de
Crono, Jápeto y Rea (los cuales son hijos de Urano y Gea/Tierra, al igual que Océano,
siendo hermanos de éste), los cuales son llamados Titanes.

Además de estos dioses, también se encuentra la Noche, la cual, según dice, como
«subyuga a dioses y hombres» salva a Hera del enfado de Zeus. Tierra y Sol, o Gea y
Helio, son además otros dioses. A este último también se le nombra Sol Hiperión, que
significa «el que va por encima», que es un epíteto en Homero para el Sol.

Se nombran como Nereidas a las cincuenta hijas de Nereo y de Doris que habitan en
el fondo del mar que son: Glauca, Talía, Cimódoce, Nesea, Espío, Toa, Halía,
Cimotoe, Actea, Limnoría, Mélita, Yera, Anfítoa, Calianira, Dóride, Pánopa,
Galatea, Nemertes, Apseudes, Cianasa, Clímena, Yanira, Yanasa, Mera, Oritía y
Amatea. Son ninfas que habitaban el fondo marino y que de vez en cuando ayudaban a
los marineros cuando lo necesitaban.

Aurora es la diosa que personifica el amanecer, anunciando la llegada de su


hermano Sol/Helio e Iris es la mensajera de los dioses en La Ilíada, pero este papel es
reservado en La Odisea para Hermes. Otros dioses son: Céfiro, el viento, y la Harpía
Podarga. Temis, que es la Licitud, Horas, que son las Estaciones, y Ilitía, que es la
Juventud, la cual es hija de Zeus y de Hera que aparece en Homero como una diosa
menor encargada de prestar diversos servicios a los olímpicos como cuando prepara el
carro de Hera (Il. v 722-731) o cuando baña y viste a Ares (ibid. 905), aunque también
queda asociada al parto. Y también las Musas, que son las inspiradoras de la poesía y el
canto.

Algunos de los dioses que tienen un fenómeno asociado a ellos, pero que no tienen un
mito desarrollado, tienen la característica de que a veces se les nombra como si fueran
un dios o varios, tal como ocurre con Ilitía/Ilitías, con Harpía/Harpías o con
Musa/Musas. Cuando se piensa en plural, se solían pensar en tres, como con las Moiras.

1.1.4. Las divinidades ctónicas

Hay dos términos para designar la tierra en griego: γῆ y χθών. De este último término
deriva en latín tellus y de aquí al castellano «telúrico», que se usa para nombrar la tierra
que pisamos. E idem con los griegos. Al transcribir χθών se queda ctónico, por ello son
los dioses de la tierra, que pertenecen a ella, aunque hace referencia a los dioses del
inframundo como Hades que habita en el Érebo («la Tiniebla» es la región subterránea
en la que reina Hades sobre las almas de los muertos. Con este nombre también se le
designa a Hades), el cual es llamado a veces como el «Zeus subterráneo», junto con su
esposa Perséfone. En el mismo lugar, habita también la Erinia/Erinias que
representaban la venganza y el castigo a quienes cometen perjurio. Y la Parca (Κήρ,
Cer) o las Parcas (Κήρες, Ceres), que también habitan en el Érebo, son unos
sanguinarios genios exterminadores que acabarán por identificarse con la muerte o con
el destino (con la Moira y el Hado).

1.1.5. La Moira (Μοῖρα) y el Hado (Αἶσα), personificaciones del destino

Aquí la Moira y la Parca adquieren un significado semejante, puesto que ambas


representan la muerte y el destino final, el que cesa la vida del hombre. Al igual que el
Hado. Hado y Moira son las personificaciones del destino que marcan desde el
nacimiento el sino del ser humano. La palabra Moira (Μοῖρα) viene del término griego
moros (μόρος) que hace referencia a lo que se reparte, a lo que se sortea, a la suerte. El
término semejante a Moira es Αἶσα, con el significado de destino, hado, sino, que en
latín se denomina signum, el cual hace referencia al signo zodiacal, su sino, su destino,
sin embargo existe otro término que es semejante en latín: fatum, el destino final.
Pero la Moira no marcaba un destino único, un solo camino que recorrer, sino que
hacía varios para que el hombre tomara la decisión que quisiera. Esto se ve en la
elección de Aquiles: el podía elegir marcharse de la guerra y vivir una vida completa o
quedarse y morir en combate para ser recordado por las generaciones venideras. Existe,
pues, un término en los poemas homéricos, ὑπέρμορα y también usando la forma
ὑπέρμορον, que implica la posibilidad, al menos hipotética, de que el destino no se
cumpla; aunque, como el poeta y sus oyentes saben, tal posibilidad nunca se convirtió
en realidad. Pero era una idea extendida la de que lo establecido por el destino, aunque
inevitable, podía en ocasiones ser retardado, y podía ocurrir también que el destino
hubiese establecido alguna alternativa (como la de Aquiles).

1.1.6. Otras personificaciones

El Rumor (también nombrada Osa, Ὄσσα) como un mensajero de Zeus, siendo este
la personificación de la fama, los cotilleos y los rumores. Además de Espanto, Terror
(Φόβος y Δεῖμος) y Discordia (Ἒρις, Eris), de fuerte furor, siendo ésta última hermana y
compañera de Ares.
En el escudo de Atenea se enumeran varias personificaciones, excluyendo a la
Gorgona: Terror, Discordia (estos dos ya dichos), Fuerza (Ἀλκή) y Ataque (Ἰωκή). Otro
de los dioses que se describe en el escudo de Aquiles es Tumulto (Κυδοιμὸς).
Otros dos dioses que representan como hermanos gemelos son Sueño (Ὕπνος) y
Muerte (Θάνατος), que en castellano es de género femenino, pero en griego se expresa
en género masculino.
Ensueño (Ὄνειρα) es otra personificación, pero hay dos tipos de Ensueños: unos que
se cumplen y otros que son un engaño. Los Ensueños tienen dos puertas: una construida
de cuerno y la otra de marfil. La que sale por la puerta de marfil son Ensueños que
nunca se cumplen, mientras que los que sale por la puerta hecha de cuerno son los que sí
que se cumplen.
Ate (Ἄτη) es la Ofuscación, que según la mitología homérica, fue desterrada del
Olimpo para que vagara entre los hombres provocando sus errores, pues es la ceguera
mental que acaba provocando un daño para uno mismo, pero las Súplicas, hijas de
Zeus, son las encargadas de reparar tal error de los hombres, pues con plegarias y
libaciones se aplacan a los dioses. Se representan con piel arrugada, que representa
sensatez de una larga experiencia, cojas, ya que intervienen cuando ya se ha producido
una situación violenta (siendo más lentas que Ate) y bizquean porque actúan
indirectamente, apelando a la compasión.

1.1.7. Influencia de los dioses en la vida humana

 Reparten sus dones a los hombres de modo desigual.


 Inspiran la sabiduría y el conocimiento de las artes. Atenea, así, inspira a los
carpinteros y las Musas a los aedos. O los dioses pueden favorecer a un humano en
concreto cuando tiene que hablar ante un auditorio.
 Infunden furor (μένος) en el ánimo del guerrero al que favorecen. Como cuando
Atenea infunde la furia a Diomedes cuando lucha contra los troyanos.
 Provocan la ofuscación (ἄτη) de aquellos a quienes quieren dañar. Como cuando
Agamenón intenta justificar su culpabilidad aludiendo a que Zeus, la Moira y la Erinia
se la infundieron. Lo presenta como algo inevitable, como si ningún mortal pudiera
doblegarse ante la voluntad de los dioses.
 Intervienen personalmente en los acontecimientos o suman su acción a la de un
mortal. Como cuando Atenea desvía la flecha de lanza Pándaro contra Menelao o como
cuando Apolo abre una brecha en el muro del campamento aqueo. Y en el caso de suma
de acciones, se ve en La Ilíada (Il. XIII 434-435) cuando Posidón facilita que Alcátoo
muera a manos de Idomeneo.
 Los hombres reconocen la intervención de un dios (θεός) o demon (δαίμον), aunque,
por lo general, no puedan identificarlo. Como cuando Toante ve que Héctor, protegido
de Apolo, se recobra o cuando Zeus hace que a Teucro se le rompa la cuerda del arco y
que éste se le caiga al suelo. Normalmente se nombraba como demon si algo había sido
producido por un dios, pero que no se conocía. Se mantenía así hasta que se descubriera
qué dios había sido. Posteriormente en Platón, la locución demon pasó a designar a un
dios menor, el cual no había alcanzado el rango de los dioses mayores, siendo un ser
intermedio (como Eros en El banquete), que a veces se relacionaba con un lugar en
concreto y de ahí parte la explicación del por qué los oráculos se estaban extinguiendo,
ya que los oráculos eran los que estaban en sintonía con los démones que a su vez
estaban vinculados a una zona, pero como éstos, según la explicación, estaban
muriendo, los oráculos iban desapareciendo. La muerte de Pan en Plutarco hace
referencia a la muerte del paganismo, la religión antigua.

1.1.8. Diversos aspectos del culto

a) Los sacerdotes
Los sacerdotes están bajo la protección de los dioses a los que sirven. Hay un
vínculo, por ello afrentar a uno de ellos, es sinónimo de castigo (fragmento76).
Los sacerdotes, además, cobran importancia entre el pueblo y son venerados como
dioses en la tierra por su vínculo con los dioses (fr. 77).
No sólo existían sacerdotes, sino también pueden haber sacerdotisas. Tal elección es
tomada por el pueblo (fr. 78).
Proteger a un sacerdote de algún dios es motivo de otorgarle dones y regalos, pero no
sólo a ellos, sino también a su familia. Otro detalle importante es que los sacerdotes no
practicaban la castidad, puesto que podían tener esposa e hijos. Vivían, además, en
medio del bosque ¿? (fr.79).

b) La purificación
El proceso de purificación se llevaba a cabo mediante el baño con un agua lustral, la
cual era un agua en la que se había apagado un tizón ardiendo sacado de la hoguera de
un sacrificio. La función es la misma que el agua bendita (fr. 80).
Cuando estaban manchados de sangre y suciedad, no solían libar en nombre de
ningún dios, por considerarlo una posible falta de respeto. Antes debían purificarse (fr.
81).

c) La oración
Para reclamar la atención de algún dios era necesario referirse a él, destacando lo que
lo caracteriza, para a continuación recordarle cuán servidores son de éste para que el
dios actúe (fr. 82).
La oración era realizada antes de un hazaña para la cual requieran un apoyo extra al
salir el sol, en este caso una batalla (fr. 83).
La oración podía ser realizada tanto en voz alta, que era lo que normalmente ocurría,
como para uno mismo, ya que era oída igualmente por los dioses (fr. 84).

d) Las ofrendas
Se hacían ofrendas materiales a los dioses, o mejor dicho, a sus estatuas (fr. 85).

e) Los sacrificios y libaciones


Los sacrificios de expiación eran hechos con mola, un tipo de harina de cebada
tostada que se espolvoreaba sobre las cabezas de las víctimas y sobre el altar. Pero antes
de esparcir la mola, era hecha una plegaria. Después de esto, eran degolladas las reses y
luego desolladas. Cortaban los muslos, que eran cubiertas bien con grasa, y le añadían,
también, trozos de carne por encima. Esto se arrojaba sobre la leña, rociándose por
encima vino. Tras quemar1 los muslos, se probaban las vísceras, se cortaba el resto del
animal en trozos y los atravesaban en brochetas para asarlo al fuego. Después de comer
y beber una vez preparado todo, se ponían a beber vino, cantando himnos (como el Peán
para el dios Apolo) y danzando para el dios al que va dirigido el banquete (fr. 86).

f) Los augurios
Cuando se está haciendo una acción se consideraba la aparición de un animal (una
garza, por ejemplo), o de cualquier otro elemento anormal (el sonido de un trueno), una
señal de los dioses, como un augurio del futuro éxito que tendrán, porque un dios los
respalda (fr. 87).
Así, pues, las señales visibles, como un rayo, son augurios favorables cuando se
emprende alguna acción (fr. 88)
Las señales de los meteoritos (y probablemente también de las estrellas fugaces) eran
presagios de alguna cosa importante, como una guerra futura o un invierno muy frío (fr.
89).

g) La adivinación por presagios


Los augurios son fruto de estudio para averiguar lo que va a suceder. Se requiere de
1
El sentido de la traducción puede ser algo ambigua, por ello que aquí se aclara que no asaban los muslos para luego
comérselos, sino que dejaban que estos se consumieran al fuego.
un saber adivinatorio que los dioses otorgan a los mortales (fr. 90).
Cuando un hecho anormal y espectacular era presenciado por los hombres, se tomaba
como un elemento simbólico de lo que sucederá, así, pues, la sierpe de nueve gorriones,
incluyendo a la madre, que se comen a la madre se toma como simbolismo de que
estarán nueve años luchando y al décimo ganarán la guerra contra Ilión (fr. 91).
Los presagios suelen estar representados por animales, aunque también por rayos,
pero tales presagios son una marca de lo que el hado (αἶσα) ha decretado y a partir de su
manifestación, es lo que necesariamente (¿?) ocurrirá (fr. 92).

h) La interpretación de los sueños


Al igual que se toma un hecho inusual, que en sí es un hecho minúsculo y de poca
importancia que no afecta al hombre, se tomaban los sueños también como presagios,
pero recordemos que hay dos tipos de ensueño: los que se cumplen y los que no, que
simplemente engañan con falsas ilusiones. Los encargados de interpretar esos sueños
eran, precisamente, los adivinos o sacerdotes. Tales sueños vienen como señal directa de
algún dios, que se solían interpretar en función del obrar de la persona que lo sufría (fr.
93).
La negarse a interpretar los sueños o hacer caso omiso de ellos, los augurios en
forma de sueño, puede llevar a la muerte. Un sueño es una advertencia de nuestro
destino (fr. 94).
Aunque los sueños también pueden ser fruto de tranquilidad, ya que son enviados por
los dioses que se apiadan de los mortales, como cuando Atenea, viendo el sufrimiento
que padece Penélope por la ausencia de su marido, le envía un sueño para tranquilizarla
(fr. 95).
Tal como habíamos dicho en el párrafo del principio de esta sección (La
interpretación de los sueños) y que ya habíamos nombrado en Otras personificaciones al
hablar de Ensueño, hay dos puertas por la cual una de las dos cruzará ésta cuando envía
un ensueño a un mortal: la de marfil son sueños sin cumplimiento y la de cuerno sí que
se cumplirá. La cuestión es que nosotros no sabemos cuáles pueden cumplirse y cuáles
no (fr. 96).

i) Los oráculos
Los oráculos, o al menos los intérpretes de Zeus en Dodona, tienen costumbres
extravagantes, como no lavarse los pies y dormir en el suelo (fr. 97).
El prestigio que el oráculo de Dodona tenía era una gran mención, puesto que iban
gentes a saber los designios del supremo dios (Zeus) a ver qué es lo que quería (fr. 98).
El templo de Apolo también era conocido y motivo de viajes para su consulta para
conocer los designios del hado (fr. 99).

j) Santuarios y grutas
Hay una presencia frecuente de árboles sagrados junto a los altares, como la pequeña
palmera que se nombra en La Odisea que se ubica junto al altar de Apolo, y las grutas
consagradas a las divinidades da testimonio de ello. La idea es que se vinculan lo
formado por la naturaleza y lo divino (fr. 100).
En cuanto a las grutas, era como el cobijo, el santuario, donde se hallaban ciertas
criaturas divinas, como las ninfas Náyades o Ilitía. Los árboles considerados sagrados
marcaban un lugar sacro (frs. 101, 102 y 103).

1.2. LA PSICOLOGÍA HOMÉRICA2

1.2.1. El ánimo (θυμός)

 El ánimo es el órgano de los afectos, pasiones, impulsos y deseos, y se habla de él


como si fuera independiente del sujeto. Es el ánimo el que nos incita a hacer cosas,
como si fuera alguien que físicamente no está empujando a beber, a odiar y guardar
rencor o a desmoralizarnos. Sería un sinónimo de moral (en el sentido de animado).
Nuestra expresión «caérsele a uno el alma a los pies» tendría una bastante certera
semejanza.

 El conflicto de impulsos o deseos aparece como un enfrentamiento entre el ánimo y


el propio sujeto, o entre dos ánimos distintos. El ánimo es un impulso no
racionalizado que nos lleva a hacer cosas sin la suficiente reflexión, así, pues,
cuando Odiseo va a matar al Cíclope, destripándolo con la espada después de que
devorara a unos cuantos de sus amigos, se frena porque si lo hiciera, morirían
atrapados en la cueva, ya que no podrían mover la enorme piedra usada a modo de
compuerta.
 Es también el órgano de los presentimientos y la clarividencia. Se presenta aquí
como una especie de sexto sentido que advierte de un posible peligro. Aunque
también se presenta como la capacidad de ver cosas donde no está presente, así es,
pues, como Héleno escucha en su interior el plan que acuerdan Atenea y Apolo.
Pero el ánimo también funciona a modo de acceso rápido a cuestiones de la
comprensión no racional, es decir, es un modo de intuición muy semejante a cuando
captamos que alguien nos miente, pues no sabemos qué nos ha hecho sospechar
exactamente, pero lo percibimos. Lo captamos a nivel inconsciente.

2
El término «psicología» aquí es en el sentido moderno que abarca toda la dimensión no somática del ser humano. No
hay un concepto en griego para designar el alma tal y como nosotros lo entendemos, pues para los griegos se hablaba de
alma (ψυχή) cuando la persona ya había muerto. Más tarde, los tres conceptos (θυμός, νόος y ψυχή) serán englobados y
expresados en uno sólo.
1.2.2. La mente (νόος)

 Es el órgano del pensamiento, el conocimiento, la imaginación y el recuerdo. Es el


órgano de la mente, al fin y al cabo, que permanece inalterable ante los cambios
externos, como cuando los amigos de Odiseo son convertidos por Circe en cerdos.
Se erige como el centro de la comprensión de lo racional, de lo consciente, analítico.
También es el motor de la creación de fábulas, de historias, de mitos, de imaginar
otras posibilidades, de la planificación, de mentiras incluso.
 Puede significar también la idea, proyecto o pensamiento mismo, de igual modo
que θυμός puede designar el deseo o impulso. Un ejemplo de lo dicho es usado en la
expresión «no hay mejor pensamiento que éste», aunque literalmente diga «no hay
mejor mente y prudencia que ésta». Y en cuanto al θυμός, «Cuando el ánimo hubo
saciado de comer y beber…».
 La mezcla de pensamientos y emociones que experimenta el hombre homérico hace
que las funciones de νόος y θυμός puedan aparecer intercambiadas. A menudo la
regla se rompe y cuando no se percibe muy bien la separación nítida de los
sentimientos y el pensamiento, el poeta usa el recurso de mezclar ambos elementos,
usando lo que concierne al pensamiento el ánimo y lo que concierne al ánimo, es
usado por la mente, como saber (mente) con el ánimo lo que a un individuo le
ocurre. O cuando Agamenón se alegra (ánimo) en su mente cuando ve que la
profecía de Apolo está cumpliéndose.

1.2.3. Corazón (κῆρ, κραδιη, ἦτορ) y las entrañas (γρήν, φρένες)3

 Son sede del θυμός y del νόος, respectivamente, aunque sus funciones también
aparecen con frecuencia intercambiadas. Al guardarse para sí mismos, algo que les
afectaba emocionalmente, lo guardaban en su corazón, lo cual es muy semejante a
como lo entendemos nosotros. La comprensión, en cambio, está a cargo, aunque se
mezcle, de las entrañas (véase nota 3). Y cuando alguien está convencido
plenamente de que algo va a ocurrir, ese convencimiento lo siente tanto en las
entrañas como en el corazón. «Guardar en las entrañas» hace referencia a
mantenerlo en la memoria.

1.3. EL ALMA Y LA MUERTE

1.3.1. El alma (ψυχή)

3
Tanto el singular como el plural de φρήν y φρένες se traducen como «entrañas». Este término designa genéricamente las
membranas o los músculos torácicos, bien el pericardio o el diafragma, el cual era para el griego la sede de los
pensamientos, ya que se relacionaba el diafragma con la capacidad de hablar y esto tenía su importancia dado que era una
sociedad predominantemente oral.
 No reside en ella la personalidad o el «yo», asociados más bien a la cabeza, las
manos, el furor (μένος) o la fuerza (ἴς).Se hace mención del alma cuando la vida se
ha terminado, así pues, las almas son enviadas al Hades, originariamente llamado
Érebo (Ἔρεβος, «la Tiniebla»), pero que termina designándose el lugar de los
muertos por metonimia. No se asociará el alma con el «yo» hasta Sócrates. En
Homero el alma es simplemente el espectro, la imagen residual, por decirlo de
alguna forma.
 En los vivos no desempeña ninguna función activa; a veces puede entenderse como
«vida», pero sólo en cuanto a la posibilidad de perderla. La expresión «perder el
alma» se traduciría por perder, simplemente, la vida, morir, fallecer. Se podía
entender por esto que el alma se va de forma temporal. En el fragmento 131 se usa
la expresión de «mas el alma del hombre no es dado apresarla de nuevo ni de
cogerla una vez que ha cruzado el vallar de los dientes», en la cual se da a entender
que el alma sale por la boca. Es por ello que el alma se asociará con el aliento, con
la respiración. Algunas veces también se vinculará la sangre con el alma.
 En los desvanecimientos, se dice que se marcha temporalmente. Los síncopes eran
interpretados como si el alma se hubiera marchado temporalmente. Esto da a
entender que el alma del hombre podía ir y volver con facilidad. Es curioso que
aunque no se le atribuyera al alma ninguna función en vida, sí que era causante de
estos desvanecimientos.
 Abandona al hombre en el momento de la muerte. Cuando se hiere de gravedad a
alguien, hace que por la herida salga el alma, vinculándose así la sangre al alma, a la
vida. En las muertes violentas, el alma saldrá más rápido según la zona del cuerpo
de más mortalidad, por ello el cuello es «por donde más pronto el alma se pierde»
(fragmento 138).
 Su naturaleza es similar a la de la sombre, el ensueño o el humo. Un ejemplo lo
tenemos en La Odisea cuando el protagonista se halla en el Hades e intenta abrazar
el alma de su madre, pero ésta se le escapa de entre los brazos. Las almas, además,
son una mera sombra de lo que fueron en vida, por eso necesitan beber de la sangre
del sacrificio que hace Odiseo con la intención de entrar en el Hades para que
recuperen el habla.
 Es una imagen (εἴδωλον) del que ha muerto. A Aquiles se le presenta el alma de
Patroclo en sueños y ni siquiera en sueños puede tocarlo, pues se desvanece cuando
lo intenta.
 Los dioses (que son inmortales) y las bestias carecen de ψυχή; cuando muere un
animal, se dice a veces que lo abandona el θυμός. De este modo, cuando un animal
perece por un ataque, lo que se nombra es que es su ánimo lo que surge de él. Tal
vez, esto sea un precedente de la identificación del «yo» con el alma.

1.3.2. Las exequias

 Sus deudos le cierran al muerto los ojos y la boca. Es una tradición que suele
mantenerse cuando un muerto permanece con los ojos abiertos y que en las
funerarias siempre suelen hacerlo, presentando al muerto en una pose digna.
 Tras llorar al muerto e incinerar su cadáver en una pira, las cenizas y los huesos se
colocan en una urna, erigiéndose sobre la tumba un túmulo de tierra coronado por
una estela. No llorar y enterrar a los muertos puede ser motivo de la furia de los
dioses. Siempre se le ha de rendir honores a aquel que se marcha. Hoy en día esto
permanece en cierta forma, ya que cuando alguien muere, se suele hablar de lo
bueno que ha sido y sus proezas, además de que se le entierra o se le incinera.
 Los funerales de Patroclo.
El honor que le rinden a Patroclo se basa en un carro va delante de la gente que
lleva su cadáver, los cuales son sus amigos, y detrás niños. Le hacen una ofrenda
que muestra aprecio: todos se cortan las cabelleras y cubren al muerto. Después de
apilar la leña, colocan al cadáver sobre ella. Después de esto, hacen sacrificios para
desollarlos y quitarles la grasa con la intención de cubrir el muerto con ella y
rodearlo con los cuerpos de los animales. A continuación también coloca dos
cántaros cerca de la pira de aceite y miel. Arroja también a la pira dos perros recién
sacrificados y lo mismo con doce troyanos que había muerto con la espada. Después
de quemarlo todo, apagan la pira con vino y colocan los huesos (¿y la ceniza?)
dentro de una urna que cubren con dos capas de grasa (fr. 147).
 La llamada a las almas y la tumba vacía.
Antes de aventurarse Odiseo hacia el mar, después de que los cícones mataran a
unos cuantos compañeros, dicen sus nombre tres veces (fr. 148).
Telémaco, especulando, dice de rendir honores a su padre en el caso de que se entere de
su muerte, erigiéndole un túmulo y celebrando exequias. La tumba, aunque vacía, se debe
de hacer (fr. 149).
 El fuego destruye todo vínculo del alma con el cuerpo. Es el fuego el que hace que
todo pierda su corporeidad y libera al alma del todo, haciendo que exista ella y nada
más. Una pequeña prueba de ello podría verse en el fragmento 141 cuando Patroclo
se le aparece en sueños a Aquiles y le advierte de enterrarle pronto, porque las almas
del Hades le impiden su entrada hasta que no haya ocurrido.

1.3.3. La marcha hacia el Érebo o Hades

a) La visión espectral
Cuando la venganza es cumplida por Odiseo matando a los pretendientes que le han
ofendido a él y a su familia, la casa empieza a llenarse de esa imagen espectral, de esos
residuos, de esas almas, que se van hacia el Hades, la infraoscuridad.

b) Hermes psicopompo
Hermes conduce al Hades las almas de los pretendientes que Odiseo ha matado. El
término psicopompo hace es traducido como «acompañante de las almas» u otro
término afín sería psicagogo que se traduce por «conductor de las almas». Como
instrumento de guía usa la vara, caduceo, a la que se le atribuían poderes mágicos, que
duerme o saca del sueño a voluntad.
1.3.4. El Hades

a) La entrada del Hades


La entrada del Hades está cruzando al gran río que rodea la tierra llamado Océano,
dirigiéndose hacia la roca Léucade. El Hades está más allá de las Puertas del Sol y del
País de los Sueños en el prado de Asfódelos. En este lugar moran las almas sin ningún
rumbo fijo. La idea es que hay que cruzar el Océano para llegar allí. Cerca de la entrada
del Hades se halla la ciudad de los cimerios, la cual se describe como siempre en
tinieblas, debido, seguramente, al clima inhóspito en el que vivían los cimerios. Sería la
escenografía perfecta, según Homero, para colocarlo cerca del Hades. Lo curioso es que
Homero creyera que la ciudad se encuentra en el «remoto occidente», cuando en
realidad habitaba la costa norte del Mar Negro, en la actual península de Crimea (fr.
153, 154 y 155).

b) Los ríos infernales


La Éstige (Στύξ; la designación en castellano Estigia procede de la forma latina) en
Homero es un río y no una laguna como dice Virgilio, cuyo significado es «la
Abominable». El Aqueronte, que también era otro río, los griegos lo interpretaban como
«el Doloroso», pero es una etimología errónea. El Piriflegetonte y el Cocito significan,
respectivamente, «el Llameante» y «el Lloroso». Se indica que en el Aqueronte
confluyen dos ríos, el Piriflegetonte y el Cocito, el cual brota de la Éstige. La Éstige es,
además, un río que fluye en las profundidades (bajo tierra).
En Homero falta uno de los personajes de la escenografía infernal en tiempos
posteriores: el anciano barquero Caronte, el cual transporta en su barca a la otra orilla
del Aqueronte a las almas y recibe de ellas como pago el óbolo que los parientes
introducían en la boca del muerto. También falta otro río (o, más bien, manantial): el
Leteo («el Olvidadizo» o «manantial del Olvido»), cuyas aguas bebían las almas al
entrar en el Hades para olvidar su vida pasada. En cambio, en la tradición escatológica
que va del orfismo a Platón, es al salir del Hades para ir a reencarnarse en otro cuerpo
cuando las almas beben del Leteo (o del Río de la Despreocupación, situado en la
Llanura del Olvido, en el caso de Platón).

c) El perro guardián
Hades tiene un perro de aspecto monstruoso dotado de múltiples cabezas (cuyo
número varía según las fuentes), que Homero no nombra. Este perro es conocido como
Cérbero (Κέρβερος) el cual es encargado de vigilar la entrada de cualquier intruso y
salida de las almas.

d) Condición de las almas en el Hades


Todas las almas, a excepción de Tiresias a causa de Perséfone, no conservan las
entrañas, las cuales son la sede del νόος, de la mente. Además no conservan la
conciencia o, más literalmente, no πεπνῦσθαι («que respirase»), ya que se vincula la
conciencia con la respiración. Después de quienes la recuperan después de un síncope se
dice que vuelven a respirar. La condición en el Hades es muy precaria, puesto que una
sombra podría tener más vida que un alma. Aquiles, cuando se encuentra a Odiseo, le
dice que es preferible vivir, aunque en la peor condición de entre los humanos (siendo
un bracero, un jornalero –θής–, que ser un trabajador que se encontraba en la sociedad
griega en una situación más precaria que la del esclavo), que permanecer en el Hades,
siendo el rey de los muertos.

e) Evocación de los muertos


Para llamar a los muertos, Odiseo hace libación de los muertos esparciendo leche con
miel, vino, agua pura y harina alrededor de un hoyo que cava con anterioridad. Después
dice que dará todo tipo de obsequios y que volverán con ellos a Ítaca. A continuación
degüella dos reses vertiendo su sangre dentro del hoyo. Es ahí cuando empiezan a surgir
del Érebo las almas para beber de la sangre. En cuanto al concepto «cuerpo» (σῶμα),
los griegos lo usaban para referirse a «cadáver» y no al cuerpo físico.

f) El encuentro con el alma de Ayante


Aunque no tengan entrañas (mente) los muertos, sí que mantienen la misma
personalidad y la memoria. Lo que no tienen es voz, que está asociada con la
respiración.

g) Algunos padecen castigos en el Hades por haber ofendido a los dioses


El Hades, al igual que nuestro infierno cristiano, también se hacen castigos físicos
como el que sufre Ticia por intentar violar a Leto, la consorte de Zeus. El castigo se
basa en que dos buitres le van comiendo el hígado sin que pueda hacer nada para
evitarlo (pero aquí no se dice que el hígado se le reproduce). Tántalo intenta saciar su
sed y su hambre sin que pudiera saciarlas, ya que el agua desaparecía y los frutos de
cualquier árbol se esfumaban. O el de Sísifo que está condenado a subir una enorme
roca a la cima inalcanzable de una cumbre, pues cuando está a punto de alcanzarla,
vuelve a rodar hacia abajo. El castigo responde a un perfil común: el del esfuerzo
incesantemente frustrado. Pero hay que decir que el Hades no está reservado para el
castigo general por las faltas hechas en vida, sino se castiga a modo de excepción a
aquellos que han ofendido gravemente a los dioses.

h) Otros personajes del Hades


Aparecen aquí dos personajes: Cástor y Polideuces los cuales viven en una condición
especial, porque luchando con sus primos Idas y Linceo a causa de ciertas
desavenencias sobre el reparto de un botín, Cástor fue muerto por Idas, mientras que
Polideuces quedó herido después de matar a Linceo. Intervino entonces Zeus en ayuda
de su hijo, fulminando a Idas y llevándose al Olimpo a Polideuces. Pero éste, que se
sentía muy unido a su hermano, quiso compartir con él la inmortalidad que se le ofrecía,
y propuso a Zeus que se le devolviese la vida a Cástor y que él ocuparía su lugar en el
Hades en días alternos, de modo que ambos pudiesen participar por turnos de la vida
dichosa de los dioses, lo cual fue aceptado.
Minos en Homero no es el que juzga a las almas enviándolas a las Islas de los
Bienaventurados o al Tártaro según hubieran llevado una vida justa o injusta, sino era el
que actuaba como árbitro que pone paz entre las almas.
Orión, un célebre cazador el cual da muerte Ártemis con sus flechas, pasea por el
prado de los asfódelos dando caza a las bestias que mató en otro tiempo.
La imagen de Heracles también se halla en el Hades, pero no se entienda «imagen»
(εἴδωλον) en el sentido de alma o espectro, sino en de un simulacro o «doble», como los
que crean los dioses cuando mandan ensueños. El auténtico Heracles se hallaba feliz en
el Olimpo con los dioses casado con Hebe.
Otros personajes que se encuentran en el Hades eran Pirítoo, el cual había dado
muerte a los Centauros, y Teseo, el cual mató al mítico Minotauro. Ambos se
aventuraron a raptar a Perséfone en el Hades, pero quedaron atrapados allí. Teseo fue
rescatado por Heracles cuando bajó al Hades a por Cérbero. Pirítoo tuvo que quedarse
allí. También se encuentra Perséfone, la mujer de Hades.

1.4. EL CAMPO ELISIO

Se hace la transcripción del griego (πεδίον Ἠλύσιον) en lugar de usar la nomenclatura


tradicional en castellano de «Campos Elíseos». A este campo son conducidos en vida para
que disfruten de la inmortalidad, de la eterna juventud y de una existencia placentera, pero
sin compartir las mansiones de los dioses en el Olimpo. Aquellos que se han ganado, por
alguna circunstancia especial, los favores de los dioses, son conducidos aquí. Lo mismo
sucede en Hesíodo con las Islas de los Dichosos. Estas últimas pasan a convertirse, en la
concepción escatológica de Platón, en un lugar de recompensas para las almas de quienes
han tenido una conducta meritoria.

1.5. LA ÉTICA HOMÉRICA

1.5.1. El ideal aristocrático

 El hombre distinguido (ἀγαθός, «bueno»), noble (ἐσθλός) o excelente (ἄριστος),


frente al hombre vil (κακός, «malo»). En Homero el término κακός, que expresa
una valoración negativa, puede traducirse por «malo» cuando se refiere a cosas o
hechos, y así, κακά son «los males». Pero si se aplica a las personas está indicando,
principalmente, su baja condición social; sólo hace referencia al carácter
secundariamente, en cuanto que, en la concepción aristocrática, al hombre del
pueblo (δήμου ἀνήρ) se le atribuye convencionalmente debilidad y cobardía,
mientras que al noble se le atribuye fortaleza y arrojo4. Lo mismo ocurre con su
contrario, el término de aprobación ἀγαθός: significa «bueno» cuando se refiere a
hechos o cosas, como cuando se habla de una «buena vida» (en el sentido de
«dichosa» o «placentera») o de que «no es bueno ( = no es conveniente) el gobierno
de muchos». Aplicado a personas, sólo equivale a «bueno» cuando se refiere a la
habilidad que esa persona posee en algún arte o destreza particular (como en 165, v.
300: «bueno en luchar con los puños»). Cuando se aplica a personas sin ulterior
determinación, entonces sólo expresa la pertenencia de las mismas a la clase
dominante en la sociedad homérica, y la presunción de que posean las cualidades de
vigor, apostura y valentía que se les suponen a los miembros de esa clase, sin
implicar nada respecto a su carácter moral, que tal vez sea merecedor de censura; en
estos casos, por tanto, equivale a «distinguido», «noble», «excelente», «poderoso»,
etc.
También cabe destacar que los notables, en un consejo, usaban el cetro, símbolo
de poder divino, que iba poniéndose en las manos de las personas para cederles la
palabra.
Todas las leyes (θέμιστες), normas o decisiones eran una expresión de lo que es
lícito (θέμις), lo que puede ser sancionado por los dioses.
El término ἀγαθος no puede expresar por sí sólo la aprobación respecto a una
conducta, por esa razón en la lengua homérica es necesario recurrir a adjetivos
similares para expresar aprobación del carácter de alguien, añadiéndole, por
ejemplo, ἐχέφρον («juicioso», «sensato»).

 El hombre distinguido es, por principio, bello (καλός), y el hombre vil, feo
(αἰσχρός). Esto puede verse cuando Héctor censura la actitud cobarde de Paris
diciéndole que le habrían tomado por alguien valiente al ser bello, pero que no es
así. O como cuando Odiseo dice a su padre lo bien conservado que está después de
que dejara de ser rey y pasaran tantos años, pues le dice que no tiene rasgos de
hombre servil, sino todo lo contrario. Y un ejemplo de asociación de fealdad física
con la baja moralidad, sería la descripción que se hace de Tersites, que es un hombre
del pueblo turbulento y deslenguado.

 El sentimiento de vergüenza (αἰδώς) ante la opinión de los demás, y el oprobio en


que puede incurrirse, regulan la conducta noble. Es curioso cómo las sociedades
pequeñas, cuyos miembros están muy interrelacionados entre sí, provocan este
estado de moralidad basada en lo que piensen sus conciudadanos.

 La reconvención de la conducta no afecta al reconocimiento de la condición de


ἀγαθός o ἐσθλός que tiene el reprendido. Es decir, que la nobleza, como condición
social, se sigue reconociendo, aunque se reprenda la conducta. Se consideraría, pues,

4
Un ejemplo de esto que es común a lo que aquí se dice, podemos visualizarlo en Los siete samuráis de Akira Kurosawa,
cuyo film se puede distinguir una diferencia entre el carácter del hombre de a pie y el hombre dedicado a las armas. La
cuestión es lógica: uno está curtido en batallas y el otro, como mucho, se ha enfrentado a las alimañas que moran sus
campos de cultivo.
como una falta producida, tal vez, por la obnubilación, por la ceguera mental que
todo el mundo puede sufrir.

1.5.2. La ampliación del marco moral en la Odisea

a) La responsabilidad moral
La culpa del propio destino no es de los dioses, sino de los propios mortales que
«exceden al destino», es decir, tientan al destino, intentan ir más allá de sus propias
posibilidades y de ahí los males (esto se dice en La Odisea, siendo Zeus el que habla).
Sin embargo, en la Ilíada se afirma una cosa completamente distinta cuando es Aquiles
quien habla: que son los dioses que reparten a su antojo lo bueno y lo malo, haciendo
que aquel que ha sido castigado por los dioses, también sea rechazado por los hombres.

b) Las cualidades (ἀρεταί) no heroicas


Se toman como cualidades la pericia en las labores, el ingenio y la astucia (tanto en
sentido de generar ardides, es decir, engaños como el de Penélope con la tela tejiéndola
y destejiéndola u Odiseo con el Cíclope). Las carreras, la danza y el canto y el arte de la
navegación. Además de la capacidad de trabajar duramente, como labrar el campo o
pastar por territorios extensos, sin cansarse, que es, al fin y al cabo, el ímpeto y la
diligencia de cubrir las tareas y deberes. Y pone al mismo nivel las cualidades guerreras
que las labores basadas en la paz, en las cuales también se puede competir y dar pruebas
de excelencia.

c) La justicia (δική), en su sentido primitivo, como lo natural, lo que es normal o


habitual en ciertos casos.
Se toma, pues, como algo natural y justo que los hombres se alimenten. En el
sentido de «habitual», lo justo es que un siervo tema a su nuevo señor. Así, pues,
también es habitual que el que esté lejos de su hogar sufra y sienta pesar. Es lo que hoy
llamaríamos falacia naturalista, la cual se basa en fundamentar el debe ser en el es.

d) El sentenciar justo e injusto en la Ilíada

Para sentenciar lo justo y lo injusto en la Ilíada, se recurría a ofrecer dos talentos de


oro a quien, en su discurso, fuera más razonable, a juicio de los heraldos que llevaban en
las manos el cetro para hablar, a modo de signo divino. Las sentencias debía de estar de
acuerdo al designio de los dioses, así pues no se podía juzgar en contra de lo que era
considerado justamente divino, pues uno se arriesgaba a sufrir su castigo.
e) Desarrollo de δίκη en sentido moral: es justo practicar la hospitalidad; es injusta e
infamante la conducta de quienes aprovechan la ausencia de un hombre para
esquilmar su hacienda.
Esto puede verse cuando Néstor cede al anciano Mentor (que en realidad es la diosa
Atenea) el honor de ser el primero en hacer la libación, es entonces cuando Atenea, en
sus fuero interno, se complace de tal acto. También cuando Odiseo, ya en la isla de los
Cíclopes, hace una contraposición entre lo «injusto», lo «salvaje» y lo «arrogante» y el
respeto al huésped y a los dioses. El concepto, pues, de «ἐλεητύς», que es la piedad y
compasión, irá vinculado al concepto de justicia.

f) Crueldad y benevolencia
Tanto la crueldad y la benevolencia son motivo de mala o buena fama entre los otros,
así, pues, en función de si se ha sido benevolente ante otros, se es noble (ἐσθλός),
adquiriendo una fuerte carga moral por contraposición de la conducta del hombre
despiadado.

g) Las malas acciones no triunfan; el temor a los dioses, el respeto a la justicia y el


buen gobierno producen prosperidad.
La buena fama se extiende, según su idea, hasta los oídos de los dioses y por ello
estas personas prosperan, ya que los favorecen.
El sentido de nuestro refrán «antes se coge a un mentiroso que a un cojo» sería
aplicable aquí en el sentido de la no prosperidad de las malas acciones.

h) Moralización de la religión: los dioses protegen a los desvalidos, castigan los


abusos y la insensatez y no abandonan al prudente.
En la Odisea esta idea de la protección a los pobres y desvalidos se ve cuando
Antínoo le arroja una banqueta a Odiseo, disfrazado de vagabundo, y los demás salen en
defensa de éste diciendo que quien abusa de un pobre, los dioses lo reprenderán. Los
dioses favorecen, además, a aquellos que sufren desavenencias y son buenos hombres,
por ello Atenea, con respecto a Odiseo, media entre los dioses a favor de él y lo cuida
durante toda la historia.

i) El hombre justo
Es de ser justos y bondadosos mostrar respeto y agradecimiento por aquel que en un
pasado fue bondadoso con nosotros. Así, pues, el sentido que cobra es el del quid pro
quo («algo por algo»), una especie de convención kármica, en la que los hombres justos
deben de recibir lo que siembran.

j) La felicidad
La felicidad se entiende como una vida pacífica en la vejez que goza de las cosas que
se consiguieron cuando se era joven. Además también podemos percibir que la felicidad
para Homero es la «alegría» o el «gozo», pues esa es la traducción del concepto
εὐφροσύνη que aparece en el fragmento 234 de la antología de textos.

2. HESÍODO
a) Su origen familiar y su patria
El origen de Hesíodo era Cime, que era una ciudad griega de Eolia. Su padre, de origen
humilde, navegó en barco por mar hasta llegar a Ascra, que era una aldea situada en la
Beocia, próxima a la ciudad de Tespias, de la que probablemente dependía políticamente en
la época de Hesíodo. Ambas localidades se encontraban al pie del monte Helicón, donde
existía un santuario consagrado a las Musas, en cuyo honor se celebraban periódicamente
festivales y juegos muy concurridos. En la época clásica, Ascra era ya un lugar deshabitado.

b) Su vocación poética
Hesíodo parece señalar el origen divino de la actividad poética, ya que la vara (ῥάβδος), la
cual, según dice, le dan las Musas, la denomina σκῆπτρον, que en Homero es el cetro atributo
de quienes poseen un poder procedente de los dioses. La vara era para el rapsoda un elemento
distintivo como la cítara para el aedo. La mención de esta vara indicaría que Hesíodo no
cantaba sus poemas sino que los declamaba cual rapsoda, pero él usa la denominación
tradicional de «cantos». La inspiración divina tendría lógica porque había, cerca de su
poblado, un santuario consagrado a las Musas.

c) Victoria en el certamen poético de Cálcide


Se dirigió hacia Eubea, para ir a los juegos celebrados en Cálcide de Anfidamante. Él
venció con un himno, el cual podemos especular que fue su Teogonía, y recibió como premio
un trípode con asas que ofreció en el santuario de las Musas.

d) El pleito con su hermano Perses


Hesíodo hace referencia aquí a su disputa legal por cuestión de herencias con su hermano,
llevándose gran parte de tal herencia, ya que, según denuncia, los notables o jefes de las
familias principales, entre cuyas funciones estaba la de juzgar los pleitos, frecuentaban la
aceptación de los sobornos.

2.1. TEOGONÍA

a) La cosmogonía
La primera “forma” que se genera es Caos (Χάος). Y posteriormente se
engendran: la Tierra (Gea, Γαῖα), donde en sus cumbres se forma el Olimpo, el
Tártaro (que se halla en el fondo), y el Amor (Eros, Ἔρος). A raíz de Caos nacen el
Érebo (Ἔρεβος) y Noche, los cuales se unen y engendran a Éter (Αἰθήρ, Aire) y Día
(Ἡμέρα). Luego de Tierra nace el Cielo (Οὐρανος), que sería la morada de los dioses,
las Montañas y a Ponto (Πόντος), el piélago, sin necesitar de la cópula.
Hay dos cuestiones que aclarar, que una es con respecto a Caos y la otra con
respecto a Día. En cuanto a Caos: La traducción de Χάος es problemática, debido a
sus peculiaridades. En su sentido primitivo significa «abismo», «cavidad»,
«oquedad», vinculado etimológicamente con χάσκειν («abrirse» –la tierra, la boca,
etc.–) y χαδεῖν («contener»). Se interpreta, pues, como una especie de espacio
necesario para concebir algún tipo de creación posterior. El la Teogonía se concibe
como un enorme espacio tenebroso, estando el Tártaro más allá de éste.
Principalmente, aunque el término está en forma neutra, es concebido en la Teogonía
como una entidad femenina que pare al Érebo y a la Noche, así, en este contexto,
podría traducirse como «la Sima». El sentido de Χάος evoluciona y acaba
designando la masa del aire (en Nubes de Aristófanes) o del agua (en los estoicos) y
aunque se mantiene su sentido en épocas helenística y romana, será con el sentido de
«confusión», de masa amorfa primitiva en la que se encontraban todos los elementos
mezclados sin orden ni definición alguna. Éste último sentido es el que se ha
mantenido actualmente.
Respecto a Día (que en griego es de género femenino), era el período
comprendido entre el amanecer y el anochecer, pues recordemos que el amanecer
estaba a cargo, en Homero, de Aurora. El perfil que recoge Hesíodo corresponde la
forma pensar antiguo, ya que se consideraba que la noche y la oscuridad eran el
principio, siendo posteriores el día y la luz, lo cual se refleja en las expresiones,
puesto que se pone la noche en primer lugar.

b) Los Titanes, hijos de la Tierra y el Cielo


De Tierra y Cielo nacieron Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto, Tea, Rea, Temis,
Mnemósine, Febe, Tetis y Crono (Κρόνος y no Χρόνος), el cual guardó mucho rencor
a su padre Cielo.

c) La castración del Cielo


El dios Cielo impedía a sus hijos nacer, lo cual hizo que se ganara su odio. Así
que los mantenía en el seno de Tierra. Y ésta, tramó un plan que contó a sus hijos,
ofreciéndose voluntario Crono. Cuando llegó el momento en el que Cielo se iba a
acostar con Tierra, Crono le corta los genitales, cuya sangre hace que en Tierra se
genere a las Erinias, a los Gigantes y a las Melias. Cuando los genitales fueron
arrojados al piélago y alrededor de ellos sugió una espuma y de esa espuma se formó
Afrodita, que en griego significa «Espuma» (ἁφρός). En Homero Afrodita es hija de Zeus y
Dione.

d) Los hijos de Crono y Rea


Ambos formaron a Hestia, Deméter, Hera, Hades, Posidón (llamado aquí
«Enosígeo», que significa «el que estremece la tierra», ya que se le atribuían los
terremotos) y Zeus. Crono, temiendo lo que por destino sucumbiera ante un hijo, se
los tragaba. En el caso de Zeus, pudo acudir a Tierra y Cielo para poder darlo a luz.
Tierra y Cielo le dan instrucciones de que se dirija a Licto, en Creta, hacia el monte
Dicte, donde nace Zeus en una de sus grutas, en el Egeón5.
Para engañar a Crono, Rea envuelve una piedra en pañales, la cual se traga Crono.
Esto hizo que le provocara dolor y ardor, lo cual provocó que vomitara a los hijos
que se había tragado y entre ellos la piedra que Zeus clava en la Pito, al pie del
Parnaso, a modo de monumento. Libera a los Uranidas (se refiere a los
Hecatonquiros, «Centímanos»: Coto, Briareo y Giges, que eran hijos de Cielo y
Tierra, los cuales ayudan a luchar contra los Titanes. Cuando los Titanes son
derrotados, los Hecatonquiros serán sus carceleros en el Tártaro), que entregan a
Zeus las armas que le caracterizan: el trueno, el rayo y el relámpago, escondidas en
Tierra.

e) El Tártaro
Se compara la distancia que hay de la tierra con respecto al cielo y al Tártaro,
diciendo que al décimo día aterrizaría un yunque de ser soltado desde el cielo, hasta
la tierra. Y lo mismo desde la tierra hasta el Tártaro. Hesíodo representa el Tártaro,
por lo que parece, una cripta en forma de gigantesca vasija de bronce. Ahí están
encerrados los Titanes, bajo la vigilancia de Giges, Coto y Briareo, con unas puertas
de bronces puestas por Posidón. Sin embargo, la descripción parece que termina en el
verso 735. A partir de este punto parece que fue un añadido de otro poeta, el cual
resulta un tanto conflictivo con las ideas de Hesíodo, ya que representa el Tártaro
como un abismo abisal, cuyas puertas son inexorables, de naturaleza inhóspita, vil,
cruel, violenta. Allí es donde Noche tiene su hogar y delante Atlante, hijo de Jápeto,
sostiene el cielo sobre sus espaldas (en Homero, Atlante es quien custodia las
columnas que sostienen el cielo).

f) El gobierno del mundo


Una vez derrotados los Titanes, encumbraron a Zeus como rey de los dioses. El
epíteto con el que se nombra a Zeus es εὐρύοπα, el cual es usado tanto por Homero
como por Hesídodo, pero en cada uno podría hacer referencia de distintas cosas, ya
que el rastreo de la etimología es un tanto problemática que los griegos gramáticos
han interpretado. Para unos significaba «longitonante», de voz atronadora, puesto
que el trueno era una de las características de Zeus. Para otros, «longividente», de
larga mirada, pues se hacía referencia la capacidad de observarlo todo. En Hesíodo es
más correcta esta última interpretación.

g) Los hijos de Zeus


La primera esposa de Zeus fue Prudencia (Metis, Μῆτις), con la que tuvo a Atenea
(cuyo epíteto es Tritogenia. Es de incierta etimología. Algunos lo explicaban
diciendo que su nacimiento se produjo junto al lago Tritonis, en Libia). Pero se la
tragó antes de nacer (comiéndose a Metis), porque temía, siendo aconsejado por el
5
Esta parte de la Teogonía resulta confusa (Teogonía. vv. 481-484), pues se nombra que nació en una gruta del monte
Dicte y, a continuación, se dice en el Egeón. ¿Nació en dos lugares a la vez? ¿Era una gruta que hacía frontera en otro
monte? ¿Nació en Dicte Zeus y luego Rea se fue hacia Egeón?
Cielo y la Tierra, que fuera destituido por un de sus dos hijos, tal y como el destino
había decretado (siendo el primer de esos hijos Atenea).
Tomó otra esposa: Licitud (la ley divina. En griego: Temis, Θέμις), con la que
tuvo a las Horas («las Estaciones»): Buena Ley (Eunomía, Εὐνομίη), Justicia (Dice,
Δική) y a Paz (Irene, Εἰρήνη), encargadas de cuidar los cultivos de los mortales.
Además con Licitud tuvo a las Moiras (encargadas de otorgar lo bueno y lo malo a
los mortales): Cloto (Κλωθώ, «hiladera»), Láquesis (Λάχεσις, «la que echa a
suertes») y Átropo (Ἄτροπος, «inexorable» o «inevitable», literalmente «que no
gira». También es llamada Αἴσα)6.
Con Eurínome, hija de Océano, tuvo las tres Gracias (las Cárites, Χάριτες): Gloria,
Complacencia y Alegría (sus nombres en griego son: Áglae, Ἀγλαίη; Eufrósine,
Εὐφροσύνη; Talía, Θαλίη).
Con Deméter tuvo a Perséfone, la cual raptó Hades (cuyo sobrenombre es
Ἀῖδωνεύς, que significa «el Invisible»), que al final Zeus se la dio por esposa.
Con Memoria tuvo a las Musas, que eran nueve, a las cuales les gustaba el canto y
las fiestas (eran las que otorgaban el don de la creación poética a los poetas).
Con Leto engendró a Apolo y a Artemis.
Como última esposa tomó a Hera, que concibió a Hebe, Ares e Ilitía.
De su propia cabeza, ya que se tragó a Metis que estaba en periodo de gestación,
nació Atenea, con la ayuda, según el mito, de Hefesto7, pues le pidió que le abriera la
cabeza de un hachazo. Dio a luz a Atenea mediante esa brecha en su cabeza. Se dice
aquí que es la diosa de la guerra (fr. 270).
Hera, con Cielo, tiene a Hefesto, cuando estaba enfadado con Zeus, mientras que
en Homero aquél es también hijo de éste.
Zeus, unido con la Maya, la hija de Atlante, tiene como hijo a Hermes, mensajero
de los dioses.
Sémele (que es una mortal) da a luz a Dioniso, que surge inmortal a pesar de la
condición de su madre.
Y, finalmente, Alcmena tiene a Heracles (también nombrado Hércules).

2.2. TRABAJOS Y DÍAS8

a) Proemio e invocación de Zeus


Hesíodo, al empezar su obra, nombra a las Musas, como suelen hacer todos los
poetas para que éstas le inspiren, para que llamen a su padre Zeus, calificando a éste
como el portador de las bondades y maldades del hombre, con la intención de hacer
entrar en razón a su hermano. Hesíodo apela a la divinidad de las injusticias, más
concretamente de lo que le sucede con su hermano, pues recordemos que el recto

6
La primera de las Moiras hilaba la hebra de vida con una rueca y un huso, la segunda lo medía y la tercera lo cortaba.
7
Puede parecer contradictorio lo que aquí se dice y lo que más tarde se dirá: que Hefesto es hijo de Hera y que nace
después, dado que se halla en segundo lugar, de Atenea. Pero al ser una descripción, podría deberse a un orden equívoco
8
Aunque ya se haya nombrado anteriormente, recordemos que el contexto de Trabajos y días se desarrolla en una etapa
de conflicto personal por tema de herencias con Perses, su hermano. Así, pues, la obra es como un intento de aleccionar a
su hermano sobre el bien y el mal, la moral, lo cual ya se ve en la sección a) Proemio e invocación a Zeus. Aunque la
cuestión del aleccionamiento es algo común en Hesíodo.
camino estaba marcado por el designio de los dioses.

b) Las dos Discordias


Se nombra en Hesíodo dos tipos de Discordias (las Érides, Ἔριδες, plural de
Ἔρις), hijas de la Noche. Una es buena (que nació antes) porque estimula el trabajo,
el medrar, el mejorarse a uno mismo, pues se impulsa este trabajo mediante una
envidia, pero sana, basada en igualar o superar al vecino que prospera; la otra, en
cambio, es mala, puesto que «favorece la guerra perniciosa y excita la pendencia»,
impulsa la disputa, ya que es una especie de envidia destructiva. Esta diferencia
entre dos Discordias sirve para advertir a su hermano para que no se deje llevar por
la malvada.

c) Mito de Pandora
Con este mito y con el de las razas, Hesíodo pretende ofrecer dos explicaciones,
no muy congruentes entre sí, sobre el origen de las penalidades humanas, entre las
que se incluye la necesidad de esforzarse trabajando para obtener el sustento.
Zeus estaba irritado contra Prometeo y contra los hombres, a los que éste
protegía. En la Teogonía se narra ese doble motivo de la irritación: en primer lugar,
Prometeo había engañado a Zeus al darle a elegir entre las dos porciones en que
había dividido a un buey sacrificado: en un lado colocó los huesos, recubriéndolos
con reluciente y apetitosa grasa, y en otro la carne y las vísceras, ocultas bajo la piel
y el vientre del animal. Zeus eligió la primera porción dejó la segunda para los
hombres; esta errónea elección determinaría para el futuro la parte que los hombres
habrían de reservar a los dioses en los sacrificios9. El segundo motivo del rencor
residía en que Zeus había pretendido privar a los hombres del uso del fuego, pero
Prometeo consiguió robar una pequeña porción del mismo, que transportó en la
médula de una cañaheja, y la entregó a los hombres. Zeus se vengará de Prometeo
encadenándolo a una columna10 y haciendo que un águila le devorase el hígado, el
cual se le reproducía por la noche; en cuanto a los hombres, la venganza de Zeus les
llegará a través de Pandora (concebida como antecesora de las mujeres) cuyo mito
es el siguiente:
Se le ordena a Hefesto, que es el dios artesano, generar de la tierra y el agua una
mujer hermosa. De Atenea recibió la enseñanza de tejer, de Afrodita, el deseo y la
curiosidad, de Hermes la mente impúdica (originalmente dice «κύνεος νόος» que
literalmente significa «mente perruna», pues el perro simbolizaba la desvergüenza)
y la astucia. Tanto las Gracias, como la Persuasión y las Horas intervienen en el
proceso de creación de Pandora (cuyo nombre significa «Todo dones». Suele
entenderse en el sentido de «receptora de toda clase de dioses», aunque también
cabría interpretarse como «obsequiada por todos –los dioses–»). Tal mujer fue
9
En su versión de este mito, Hesíodo lo estropea tratando de salvaguardar la sabiduría de Zeus, y dice que éste actuó así,
aun siendo sabedor del engaño que se le había preparado, con el solo objeto de poder descargar luego su cólera contra los
responsables del mismo.
10
En otras versiones del mito lo será a una roca del Cáucaso.
enviada como regalo a Epimeteo (cuyo nombre significa «Recapacitador», pero
literalmente se traduce «el de reflexión tardía». Tal personaje se vincula con la
figura del filósofo), el cual había sido advertido por Prometeo («Previsor», que con
su saber se anticipa a los hechos) que no aceptase ningún obsequio porque
provocaría el mal de los hombres (pues se suponía a los hombres exentos de todo
mal), pero tales advertencias las olvida. Esto provoca que Pandora abra la tinaja que
contenía todos los males, sobre la cual le habían prohibido abrirla, extendiéndose
todas las penurias a los hombres, pero fue cerrada antes de que la Esperanza11
pudiera escapar también.
Con respecto a la tinaja, hay una confusión que tiene su origen en Erasmo, pues
suele hablarse de «la caja de Pandora», pero ella abre un πίθος, que es un tipo de
tinaja utilizada para almacenar víveres.

d) Mito de las razas


Hesíodo desarrolla aquí el mito de las razas, el cual consiste en que los dioses
hicieron una serie de razas mortales, clasificadas en varias clases:

 La raza de oro: es la primera raza de mortales que los dioses crean, los cuales
existieron en tiempos de Crono, viviendo felices y dichosos, libres de todo
tormento, disfrutando de los bienes terrenales, los cuales eran abundantes. Y la
muerte para ellos era como si los embargara el sueño. Estos, una vez
extinguidos, fueron convertidos en démones (δαίμονες) buenos, guardianes de
los mortales que les aportan bien.
 La raza de plata: es la segunda raza, inferior en inteligencia y en traza a la
anterior, pues la etapa infantil se prolongaba durante cien años, en los cuales
debían de estar acompañados de la madre12 hasta la etapa adulta, durante la que
vivían poco tiempo con desdichas, ya que eran insensatos y no honraban a los
dioses. Y cuando fueron extinguidos por el enfado de Zeus, también se
convirtieron en démones, también felices, pero subterráneos.
 La raza de bronce: esta raza eran inferiores a los anteriores y más violenta
(«nacida de los fresnos», ya que las ramas de este árbol era usadas para hacer
lanzas), dedicada solamente a la guerra. Eran de gran altura, fuerza y robustez.
Usaban como material de construcción (casas, utensilios, armas…) el bronce. Se
extinguieron porque se destruyeron a sí mismos. Murieron sin renombre y por
eso se hallan en el Hades.

11
La pregunta aquí sería: ¿Qué hacía la Esperanza en una tinaja que contenía todos los males? ¿No se supone que la
Esperanza es la única que nos puede llevar a soportarlos? De esto se percató Nietzsche, pues cabe destacar que tenía una
licenciatura en filología clásica, con lo cual conocía o debía conocer la concepción negativa de la Esperanza, en contra
del concepto cristiano. Por ello, podemos encontrarnos con un aforismo que dice así: «La esperanza es el peor de todos
los males, pues prolonga el tormento del hombre». Hay que advertir, con respecto a esta sentencia, que no hemos
encontrado ninguna referencia concreta a ningún libro suyo. Se le atribuye este apotegma, pero tal vez sea una conclusión
extraída de sus textos.
12
Hay un pequeño error aquí, pues se suponía que los que vivían poco tiempo durante la etapa adulta eran los varones, ya
que las madres debían de vivir cien años más para cuidar de sus hijos. Como el mito está centrado exclusivamente en los
varones, se olvidaron de las mujeres y de este importante detalle.
 La raza de los héroes: era una raza semidivina, también mortal (como Aquiles),
de los cuales algunos perecieron en la guerra (como la de Troya) y otros, por
ganarse los favores de los dioses, viven en las Islas de los Bienaventurados, en
las cuales viven siempre felices, estando exentos de pesadumbre. La expresión
que se usa en griego para referirse a tales islas es «μακάρων νήσοι», siendo
entendida como «Islas de los dioses», a los que se les atribuía, por antonomasia,
el calificativo de μάκαρες, «felices», «bienaventurados».
 La raza de hierro: la quinta raza (con la que está viviendo), que es considerada
por Hesíodo la más desdichada, pues siempre sufren, sin embargo, también
encuentran la dicha mezclada con el sufrimiento. Pero esta raza también será
destruida cuando envejezcan, porque en la ancianidad no serán aceptados por, ni
siquiera, los hijos, no habrá honra, ni justicia, ni nobleza para el justo, pero sí
será encumbrado el que es injusto, cuya noción de justicia estará basada en la
fuerza. Serán mentirosos y traidores, malvados y envidiosos13. Pero los hombres
justos sí que gozarán de la compañía de los dioses Pudor (Αἰδώς es la
personificación del respeto, la vergüenza y el obrar recatado, sensible ante el
juicio que les merezcan a los demás las acciones propias) e Indignación
(Némesis, o Νέμεσις, es una de las hijas de Noche, que personifica la justa
indignación y el consecuente castigo divino ante el exceso altanero o el intento
de trastornar el orden existente), dejando a los hombres.

e) La Justicia
Este poema empieza aludiendo a la falta de conciencia de su hermano, el cual no
conoce que, por las acciones que suponemos ha cometido contra el propio Hesíodo,
hay una diosa llamada Justicia (Δίκη, hija de Zeus y de Temis) que vela por el
cumplimiento de la justicia, no en un sentido estricto, pues cuando es ofendida por el
mal de los hombres (como sentencias falsas a partir de una arbitraria interpretación
de las leyes, injustas y malas acciones, traiciones, la insolencia, etc.), se castigan a
esos hombres malvados provocándoles todo tipo de amarguras en vida (sus tierras
no son productoras, padecen hambre, sus reses y la materia prima sacadas de ellas
no son productoras, enfermedades, etc.). Incluso puede pasar que pagan justos por
pecadores. Por ello incita a los que gobiernan en las altas esferas que también tengan
presente la justicia, ya que los dioses están entre los mortales vigilantes de la
iniquidad. «Quien trama el mal de otro, para sí lo dispone». Los animales, por
naturaleza/ley, está escrito que se coman unos a otros, pero los hombres no, porque
se les dio justicia.

f) La excelencia
En este extracto, Hesíodo sigue aleccionando a su hermano Perses sobre lo que es
la excelencia y lo que comporta, a modo de indicación de que está haciendo mal,
pues la vileza se alcanza de forma sencilla y rápida, ya que para seguirla no es

13
Resulta bastante claro que aquí se está refiriendo a su hermano que le deshonra y a la injusticia de los sobornos.
necesario ningún esfuerzo. En cambio, la excelencia es costosa, tanto como si
escalaras una montaña. Una vez llegado, lo que parecía tan difícil, parece fácil. Aquí
está hablando los frutos del esfuerzo. La excelencia, también está vinculada a captar
lo que sucede a nuestro alrededor por uno mismo o aquel que está atento ante el
consejo de los demás.
A pesar de las apariencias, κακότες y ἀρετή aquí no significan «maldad»
(«vicio») y «virtud», sino, como en Homero, «vileza» y «excelencia» en cuanto
condiciones del individuo a las que van asociadas la falta o la posesión de
prosperidad y de reconocimiento social. La diferencia con Homero radica en que
Hesíodo está interesado en vincular la excelencia con el trabajo y el esfuerzo en
general.

g) El trabajo
Se vincula la riqueza y la abundancia con el trabajo duro y el esfuerzo, por ello
aconseja a su hermano Perses que no holgazanee ya que el haragán se gana tanto el
desprecio de los hombres como el de los dioses, así, pues, a éste siempre lo
acompaña el hambre. Aquí expone el trabajo como algo digno, mientras que ser
ocioso es indigno, deshonroso. El que trabaja despierta la envidia del vecino y del
que se dedica al ocio, porque ve su riqueza. Y es así como se vincula la riqueza, la
abundancia con este tipo de excelencia, por el esfuerzo.
3. LOS CHAMANES GRIEGOS.
3.1 Ábaris el hiperbóreo.

Su llegada a Grecia:

Ábaris, que era un hiperbóreo, se encargaba de transportar la flecha de oro de Apolo. La llevaba a
todas partes sin tomar alimento alguno, ya que el ascetismo griego se llevaba al extremo.

Ábaris tuvo que huir de entre los suyos, porque habían sufrido una terrible peste, haciéndose servido de
Apolo. Recorriendo Grecia en honor a Apolo y haciendo y desvelando premoniciones.

El hiperbóreo- era tan conocido que era nombrado incluso en los discursos de Paltón (por ejemplo en el
diálogo entre Sócrates a Cármenides.)- se dice que vivió en tiempos de Creso, el rey de los lidios (s. VI), pero
se cree que era del siglo anterior (s. VII).

Apolo y los hiperbóreos:

Zeus envió a Apolo a Delfos, donde se encontraba la fuente de Castalia, para que profetizara a los
griegos conforme a la justicia y licitud. Pero, éste, lo desobedeció ordenando a sus cisnes (su medio de
transporte) que lo llevaran al territorio hiperbóreo, donde permaneció un año entero. Resulta que Apolo acude
a los griegos porque, éstos, lo solicitaban con sus plegarias.

Al parecer cerca del río Danubio, Hércules había llegado al país de los hiperbóreos donde éstos lo
persuadieron diciéndole que no podría encontrar el país de los hiperbóreos. Le comentaron, también, al héroe
que una vez estuvo con ellos Perseo y que, éste, los encontró sacrificando hecatombes de asnos.

Sobre los hiperbóreos no comentan nada ni los escitas ni ningún otro pueblo de los que habitan aquella región.
En realidad es Hesíodo quien habla de los hiperbóreos y, también, Homero. Pero quienes ofrecen muchas más
información son los delios (aunque Herodoto se mostraba escéptico ante la existencia de los hiperbóreos nos
ofrece un pasaje que circulaba por Delos sobre el origen de ciertas ofrendas que llegaban ahí por algún punto
de Escitia o de los jonios.)

Pues dicen que llegan ofrendas sagradas, embaladas en paja de trigo, hasta los escitas que van pasando por
pueblos vecinos hasta el Adriático. De aquí van al sur pasando por los de Dodona, los primeros. Pasan,
también, por el golfo Melieo, Eubea, Caristo. Pero no pasan por Andros (debido a que es una ciudad de culto a
Dionisio, rival de Apolo) y finalmente llega a Delos.

3.2 Aristeas de Proconeso.

Aristeas de Proconeso poseído por Febo, llegó hasta los isedones; que más allá de los
isedones habitan los arismapos (hombres con un solo ojo) y, más lejos, encontramos a los grifos,
bestias que custodian oro y, más allá, los hiperbóreos. Excepto los hiperbóreos, el resto de pueblos,
se atacaban entre sí, muchos se vieron obligados a abandonar sus países por los escitas.

Herodoto cuenta una historia sobre Aristeas que había oído den Proconeso y Cícico (la patria de
Aristeas.) Herodoto nos cuenta que, en su ciudad natal, falleció y que al extender la noticia por
ambas ciudades, un ciudadano de Cícico negaba tal hecho ya que, poco antes, había mantenido una
conversación con el supuesto difunto. Entonces sus parientes fueron en busca del difunto, sin hallar
su cadáver. Se comenta que, siete años más tarde, Aristeas reaparece para componer el poema
Arimaspeas y volver a desaparecer. Pero doscientos cuarenta años después los metapontinos dijeron
haber visto al difunto y que, éste les ordenó construir un altar (en honor a Apolo) y una estatua ( con
el nombre de Aristeas de Proconeso.) El difunto le había dicho que acompañó al dios Apolo, en
forma de cuerpo y luego volvió a desaparecer. Los ciudadanos de dicha ciudad decidieron acudir al
oráculo de Delfos para saber cómo actuar ante tal acontecimiento, el oráculo les recomendó realizar
las obras encomendadas por el muerto.

3.3 Hermótimo de Clazómenas.

Se dice que el alma de Hermótimo salía de su cuerpo y, fuera de él podía presenciar cosas que solo un
ente presencial podría ver. Mientras su alma vagaba, su cuerpo quedaba semiinconsciente, hasta que unos
enemigos suyos (los Cantáridas) quemaron su cuerpo impidiendo que su alma volviera con él.

3.4 Epiménides de Creta.

Epiménides era un cretense nacido en Cnoso, muchos lo consideraron de Festo (y de ahí a


que se lo nombre como Epiménides de Festo) Ambas ciudades fueron los centros más importantes de
la cultura minoica de la isla de Creta. Era conocido por su larga y exótica melena y por haber sido
autor de “Génesis de los curetes y de los corbantes” y también por haber creado una “Teogonía” en
cinco mil versos.

Una vez su padre lo ordenó que fuera en busca de una oveja pero mientras iba por el camino, se quedó
dormido durante cincuenta y siete años. Al despertar reanudó su búsqueda y , al no encontrar nada, regresó a
la ciudad, pero nadie lo reconocía. Fue al volver a su casa cuando su hermano menor, que entonces era ya
anciano el que lo puso al corriente de todo.

Se pensaba que Epiménides era amado por los dioses y por tal razón se le pidió que fueran a purificar la
ciudad de los atenienses, la cual estaba sumida en una peste. Los atenienses, pues, fueron en su búsqueda y
cuando, éste, llegó a la ciudad de Atenas la purificó, tomando unos corderos blancos y otros negros. Su táctica
fue soltarlos a su antojo y en cada lugar donde los animales descansaran se debía hacer un sacrificio ligado al
lugar (por ejemplo si se situaba en un campo, a la divinidad agreste.) Epiménides aclaró que la peste había
sido causada por el sacrilegio cometido por los cilonios.

[El << Sacrilegio de los Cilonios>> ocurrió cuando un joven aristócrata, llamado Cilón, intentó instaurar un
tiranía, apoderándose de la Acropolis. Pero fracasaron y Cilón junto a su hermano y unos pocos pudieron
escapar, mientras que el grupo al mayoritario se le dio muerte. Finalmente, éstos,fueron tachados de sacrílegos
por sus adversarios políticos.]

Por tanto, Epiménides, manifestó que la forma de librarse de tal mancha era aniquilando a Cratino y Ctesibio
siendo, éstos, partidarios de tal acontecimiento que habían logrado escapar.

Los atenienses, agradecidos, le ofrecieron una nave para regresar a Creta y regalos pero el cretense no aceptó
el dinero pero sí estableció un pacto de alianza entre Cnoso y Atenas.
Muchos dicen que murieron a la edad de ciento cincuenta y siete años, otros que a los 299 murió y otros
pensaban que a la edad de ciento cincuenta y cuatro años había fallecido.

Plutarco cuenta que, en aquél tiempo, la disensión entre los Alcmeonidas y sus adversarios fue la de mayor
intensidad y el pueblo se encontraba dividido y Solón hizo de mediador entre ambos bandos. Consiguiendo
que los sacrílegos aceptaran someterse a un tribunal, siendo castigado al exilio. Mientras que los restos de los
cadáveres que fueron muertos fueron arrojados fuera de las fronteras. Los megarenses, aprovechando la
situación, robaron el territorio de Misea a los atenienses y, éstos, fueron expulsados nuevamente de Salamina.
También el pánico y los fantasmas de la superstición se apoderaron la ciudad y fueron en busca de
Epiménides, conocido también por el séptimo Sabio o el nuevo curete. (Ya que se pensaba que era querido por
los dioses, siendo que los curetes eran las divinidades cretenses de los cultivos.)

Cuando Epiménides llegó a la ciudad entabló amistad con Solón, a quién preparó y abrió el camino para su
legislación, mediante ritos sagrados, honras y suprimiendo los usos más rudos a los que las mujeres
acostumbraban hacer en sus lamentaciones (por ejemplo arañarse el rostro, entre otras heridas) consiguiendo
purificar la ciudad, haciéndola más obediente a la justicia y más dispuesta a la concordia. También se comenta
que, observando Muniquia (Colina del Ática donde el tirano Hipias, entre el 510 a. c., establece durante la
ocupación Macedonia una fortaleza) exclamó que llegarían grandes tormentos al ciego ateniense.

Epiménides maravillado con todo lo que le ofrecían los ciudadanos de Atenas solo aceptó un ramo de olivo
sagrado, rechazando presentes y grandes honores.

Platón nombra a Epiménides en el diálogo entre “ El cretense Clinias y el forastero ateniense”, donde Clinias
comenta que Epiménides adivinó que en diez años se acontecerían las guerras médicas contra los persas y que,
éstos, no lograrían ganar.

En cambio Aristóteles decía que Epiménides “no vaticinaba sobre lo que iba a suceder, sino sobre lo que había
sucedido y quedaba ignorado”

LOS MISTERIOS DE ELEUSIS.


Deméter y Perséfone.

Se llevan a la fuerza a la hija de Deméter. Perséfone, que así se llamaba la hija, pegó chillidos de los
cuales fueron testigos Hécate (diosa de la prosperidad y el éxito) y el dios Sol.

Deméter va en busca de su hija y, por el camino se encuentra a Hécate, quien la ayuda en su búsqueda.
Deméter (en algunas ocasiones se la llama, también, Deo) decide preguntarle al Sol si sabía algo al respecto.
A lo que éste le responde que el culpable de todo había sido Zeus, el cual, prometió a su hermano –Hades- a
Perséfone como esposa. Deo, al oír tal calamidad, entró en una gran depresión y decidió irse del Olimpo.

Su camino la llevó a Eleusis, una ciudad gobernada por Céleo, hijo de Zeus. En dicha ciudad se encuentra con
las cuatro hijas del rey (Calídice, Clisídice, Demo y Calítoe.) Cuando una de las hijas le pregunta, a Deméter,
de dónde aparecía. A lo que la diosa le contesta contándole que se había escapado de unos piratas que la
habían raptado y que tenían planeado venderla. La conversación entre las muchachas y la diosa continúa y,
Deo, pregunta si podría encontrar algún trabajo. Finalmente, la diosa, acaba como cuidadora del último hijo de
Céleo, Demofonte. EL niño crecía fuerte y sano y, una noche, Deo, decide otorgarle la inmortalidad (bañando
al niño en fuego) y su madre al espiarlos lo evita. Metanira (que así era como se llamaba la mujer de Céleo)
injurió a la diosa y, ésta, se mostró como deidad y ordenó, iracunda, que construyeran un templo en su honor y
así lo hicieron los ciudadanos de Eleusis.

La diosa seguía entristecida y muchos dioses intentaron consolarla pero, ésta, dijo que no proporcionaría
ningún fruto más ni se recompondría hasta que no viera a su hija. Y Zeus envió a Hermes para que Hades se la
dejara.

Hades aceptó y dejo libre a Perséfone, le dijo bonitas palabras y la envió con su madre pero, antes de que la
joven se fuera, comió una granada del reino de Hades, quedando irremediablemente ligada al reino de los
muertos. Esto fue una estratagema del dios del inframundo para que Perséfone no se quedara por siempre con
su madre.

Perséfone consigue salir del hades y se reúne con su madre pero, Deo, al abrazarla siente un terrible
escalofrió, siendo que comió un fruto del hades y ahora debe pasar un tercio del año con su marido y el resto
con su madre.

La celebración de los misterios.

311. SÓFOCLES…Se comenta que unas señoras poseen un don de ejercer sagrados misterios a los
mortales.

312. ARISTÓFANES… Se venera a Deméter para que, ésta, los guíe en los rituales.

313. FILODAMO DE ESCARFEA… Veneran el Yaco (un epíteto de Dionisio) eleusino y a Dionisio.

Los ritos de telesterión.

Aquellos que se inician no deben aprender nada, sino que deben escuchar y vivir ciertas emociones y,
convenientemente, teniendo un alto standing. Se habla de sensaciones y visiones (de lo mistérico) donde no
reciben ninguna enseñanza.

En el momento de la muerte, se deben quemar varia etapas: la primera, se deben dar vueltas fatigosas por las
tinieblas; la segunda, se deben sufrir cosas espantosas (como escalofríos, sudores, etc) y por último se recibe
la luz, la cual nos enseña cosas maravillosas como sacras apariciones, cantos y danzas.

Los atenienses al celebrar los misterios de Eleusis veneran una espiga de trigo cosechada, el Hierofante en
persona, un eunuco que ha sido apartado de toda generación carnal. Donde se proclama a gritos “ ¡La
soberana Deméter ha engendrado a Yaco!”

Clemente de Alejandría dejó constancia de qué era lo que se comía para celebrar dichos rituales. Se trataba de
ciceón un producto del que se deriva el LSD, provocando alucinaciones colectivas, las visiones de las cuales
se comentó anteriormente.

Felicidad de los iniciados.


Al morir, había que hacerlo alegremente ya que se sabe que muere y, también, qué ofrecían los dioses.
Los que participaban tenían esperanzas en la muerte, ya que aprendían lecciones de vida, Aprendían a vivir
con alegría y a morir con firmeza.

Sin embargo, aquellos que no participan en los misterios solo males encontrarían, una vez muertos.

LOS MISTERIOS DIONISÍACOS.


Dionisio.

Zeus se enamoró de Sémele (hija del rey de Tebas y Harmonía) y yacieron juntos, a escondidas de
Hera. Pero la diosa se dio cuenta y engañó a Sémele para que ambos se delataran. Hera al saber que había sido
engañada se las ingenió para que Sémele muriera chamuscada por un rayo.

Zeus recogió el feto, de unos seis meses, de Sémele y se lo cosió al muslo con el fin de que éste se gestara. Al
nacer el niño, Dionisio, le fue entregado a la hermana de Sémele (Ino) y a su marido (Atamante). Y se les
encomendó criarlo como una niña con el fin de ser ocultado. Pero Ino y Atamente enloquecieron, por culpa de
Hera y mataron a sus hijos, uno siendo cazado como un ciervo y otro quemado en una caldera.

Zeus para que no mataran a Dionisio, lo convirtió en cabrito y se lo entregó a Hermes. (El cabrito, luego, será
el animal con el que se venere a Dionisio) Y el dios del fuego lo dejó con las ninfas para que lo criaran.

El camino de Dionisio estará marcado, él quería ser un dios y para que ocurriera debía ser venerado por los
hombres y, también, por los dioses.

Dionisio descubrió la parra y lo que substraía de ella, el vino, y quedó enloquecido por Hera. Y tuvo que vagar
por Egipto, donde fue acogido por Proteo, el rey de la zona. Luego, vagó por Cibela, donde fue curado de su
locura por Rea. (Uno de los epítetos de Dionisio, llamado “el Liberador”, trata sobre como la liberación de
culpas y penalidades causadas por el frenesí del vino es un tema de culto hacia Dionisio). Su viaje continuó y,
el primero en rechazarlo de manera afrentosa. Luego fue a parar al rio de Tetis donde fue tomado como rehén
pero, más tarde, puesto en libertad. En este momento Dionisio decidió enloquecer a quien lo había rechazado,
Licurgo. Licurgo, poseído por la locura, mató a su hijo, y prometió al reino de Licurgo que, si lo mataban las
tierras pasarían de ser yermas a fecundas, y así lo hicieron. Liturgo murió siendo despellejado por caballos.

Posteriormente, Dionisio, llegó a Tebas y obligó a todas las mujeres a abandonar sus hogares para entregarse
al delirio báquico. Pero Penteo, el rey de Tebas, intentó pararlo y su madre enloquecida por el vino lo mató.
Dionisio, una vez demostró que era un dios, se fue a Argo, donde no recibió veneración y se vio obligado a
enloquecer a las mujeres, obligándolas a comerse a sus hijos.

Luego intentó pasar de Icaria a Naxos y, para ello, contrató a unos piratas que más tarde haría enloquecer, ya
que los malhechores lo secuestraron. Por esto convirtió el mástil y los remos en serpientes haciendo que los
secuestradores enloquecieran y se echaran al agua. Mientras pasaba esto, inundó el ambiente con un sonido de
flautas, tanto el instrumento como las serpientes pasaron a ser cultos a Dionisio.

Finalmente, los hombres veneraron a Dionisio y rescató a su madre del Hades, y le cambió el nombre de
Sémele para llamarla Tione y, con ella, ascendió al cielo.

El ritual dionisíaco.
Los rituales se celebraban con flauta y estruendos ocasionados por campanas de bronce ya que, la
música estridente y las danzas frenéticas estaban asociadas al culto dionisíaco.

Dionisio, para hacer saber a aquellos que celebraban cultos en su honor, se manifestaba con espantosos
mugidos de toro. Dichos ritos, se efectúan danzando en las montañas con báquico arrebato, agitando un tirso
adornado con hiedra y parra (usada por Dionisio como cetro y que sus iniciados llevan en modo de reseña)
haciendo un camino que empieza en los montes frigios y finaliza en Grecia.

Mientras Bromio (sobrenombre de Dionisio) iba en busca de cabritos- ya que la omofagia (ingesta de alimento
crudo) era una forma de venerar a Dionisio-. Las bacantes, entretanto, cuando están poseídas emanan miel y
leche. Dionisio, también, es adivino ya que lo báquico produce un gran poder adivinatorio. Cuando el dios
posee a alguien, éste, puede predecir el futuro.

Origen del drama ático.

La opinión más acertada es la que afirma que el teatro se originó a partir del ditirambo que era un tipo de
composición poética en honor al Dionisio. Esta composición poética la cantaba un coro de hombres
disfrazados de sátiro que estaba dirigido por un director del coro.

Estas composiciones poéticas se cantaban en las fiestas del dios Dioniso e iban acompañadas de danzas. Estos
cantos y danzas terminaron convirtiéndose en diálogos donde el director del coro y el coro dialogaban.

Tanto la tragedia como la comedia nacieron en Atenas en el siglo VI a. C. y en poco más de un siglo
alcanzaron su forma definitiva y se extendieron primero por el Ática y luego por toda Grecia.

6. EL ORFISMO
Orfeo.

Orfeo era hijo de Calíope y Eagro (aunque supuestamente el padre biológico era Apolo), tenía un
hermano que se llamaba Lino, quien murió en manos de Hércules. Orfeo, con su canto conmovía las piedras y
los árboles, su don había sido un regalo de Apolo. Cuando su esposa Eurídice fue mordida por una serpiente,
ésta, fue al mundo de Hades y,éste, fue tras ella. Consiguió persuadir a Plutón (Hades) para que volviera al
reino de los vivos pero cayó enn una trampa haciendo que su amor no regresara jamás. Orfeo instituyó los
misterios de Dionisio y fue despedazado por las ménades y sepultado en la región de Pieria.

La dramática historia ocurrió en el bosque de las ninfas cuando Eurídice escapando de Orfeo fue mordida por
una hidra gigante que la mordió causándole la muerte.

Orfeo triste e intentando buscar una solución para su amada decidió bajar al Hades para rescatarla. Hasta
llegar a Plutón, fue tocando la citara alterando el cosmos del Hades (por ejemplo: Tántalo deja de intentar
beber agua [este personaje fue castigado de la siguiente manera: rodeado de agua, hasta el cuello, y con ramas
que pendían sobre su cabeza repleta de frutos, los cuales, se apartaban cuando el castigado quería tomar
alguno de ellos]; los buitres dejaron de desgarrarle el hígado a Ticio [castigado por intentar violar a Artemisa];
Sísifo [castigado a levantar una roca hasta la cima de una montaña y que, ésta, rodara hacia abajo, teniendo
que repetir tal frustración eternamente.] o que Cerbero mantenga pasmadas sus tres bocas.)
Una vez convencido Hades, Orfeo y su amada volvían al reino de los vivos. Pero si Orfeo se atrevía a girar la
cabeza para mirar a Eurídice esta se quedaría para siempre en el Hades. Y cuando estaban a punto de salir,
éste, se gira.

Según Ovidio, Orfeo intentó regresar pero Caronte (el capitán del barco que se encarga de llevar las almas al
Hades) se negó. Orfeo, deprimido, decidió apartarse a los montes Ródope y Hemo donde permaneció tres años
evitando cualquier tipo de relación amorosa con cualquier mujer, a pesar de que muchas mujeres se le
insinuaron. Orfeo seguía tocando la lira pero fue visto por las Bacantes, la cuales, se vieron despreciadas por
él. Decidiendo despedazarle. Su cabeza y su lira fueron arrojadas al río Hebro que fueron conducidas hasta
Lesbos, donde se le dio sepultura. Su alma, finalmente, no se reencontró con Eurídice y no se volvieron a
separar jamás.

Dionisio Zagreo.

Zagreo es el Dionisio de los poetas. Aparentemente Zeus se unió con la esposa de Hades, Perséfone, para
crear a Dionisio subterráneo.

Los misterios de Dionisio son totalmente inhumanos.

Cuando, éste era niño era cuidado por los curetes pero los titanes (enviados por Hera, al enterarse de que Zeus
la había engañado) lo engatusaron con juguetes infantiles y lo despedazaron, lo colocaron sobre una caldera y
quemaron sus restos, lo atravesaron con espetones (un tipo peces). Pero más tarde llegó Zeus y carbonizó a los
titanes y confió el niño a Apolo para que lo sepultara.

Sin embargo, Atenea consiguió rescatar el corazón del niño y lo apodó Palas, debido a sus pálpitos.

Otros cuentan que los titanes llegaron a probar la carne de Dionisio. Y que Zeus, encolerizado, fulminó a los
titanes y que la ceniza restante sirvió para que se crearan los humanos, teniendo así la naturaleza divina de
Dionisio (el alma) y la naturaleza brutal e impura de los titanes (el cuerpo).

El cuerpo, el alma y la muerte. (No he podido resumir esta parte, todo me parecía importante)

[Píndaro...]El cuerpo de los hombres está sujeto a la muerte; mas una viva imagen de la vida perdura, que es
lo único que viene de los dioses. (La muerte) duerme cuando los miembros están activos pero, a veces, en
sueños muestra dichos e infortunios que están decididos a ocurrir.

[Platón…]La doctrina sobre si es lícito o no suicidarse se expone en los misterios, que los hombres estamos
en una especie de prisión, y que no debe uno liberarse a sí mismo, evadirse de ella, me parece algo de suma
importancia y nada fácil de comprender claramente.

[Cratyl…]Hay quienes piensas que el cuerpo es la tumba del alma como si ésta estuviera ahora sepultada en
él; y, por otra parte, puesto que es por medio del cuerpo como el alma expresa todo cuanto expresa, también
por tal motivo se le llama tumba con toda justicia.

[Aristóteles…]En los poemas órficos el alma procedente de universo penetra en los seres que respiran llevada
por los vientos.
El destino de las almas.

Quien llega profano al Hades yacerá en el fango pero el que llegue puro morará con los dioses.

Platón se cuestiona si existen almas en el Hades y si mueren o no, a lo que se responde basándose en una
antigua doctrina donde se defiende que las almas llegan al Hades y vuelven renaciendo de los muertos:

Orfeo declara en primer lugar que las almas cambian sus formas de vida según ciertos periodos de tiempo (es
decir, que no son igualas al reencarnarse.)

Las almas malhechoras son tratadas con odioso apremio. Padecen sufrimientos que son insoportables a los
ojos. Habitan en un ecosistema donde la noche los sume en una inmensa oscuridad.

Mientras que las almas buenas viven en un lugar donde las noches y los días son iguales (esto quiere decir
que viven en una estación permanente donde no tiene que sufrir ni las temperaturas más altas, ni las más
bajas.) Les aguarda una vida fácil donde no tienen que utilizar la fuerza, gozando de una existencia ajena al
llanto. Habitando en prados de rosas púrpuras y con árboles repletosde frutos dorados, en aquél lugar florece
toda clase de dicha y se respira una agradable fragancia (ocasionada por las ofrendas olorosas)

Proclo dice que la vida dichosa está lugar da al culto de Dionisio y Perséfone argumentando que:

“Hay que abandonar la rueda y reponerse de la miseria”

Yo lo tomo que hay que dejar de dar rodeos para seguir hacia adelante, evolucionando.

Ritos y prácticas del orfismo.

Se celebran festines de carne cruda (omofagia), donde los purificados se les nombra en honor al dios al que se
venera. Cubriéndolo con albas vestiduras (normalmente una prenda larga de lino que se utiliza en ceremonias
religiosas.) el sujeto debe abstenerse a todo tipo de alimentos que contuvieron vida.

Se comenta que Orfeo, mediante sus misterios, enseña que hay que evitar los homicidios; mientras que Museo
(un personaje que a veces se muestra como alumno y, otras, como maestro del mismo Orfeo) enseña el
abstenerse a alimentos y los vaticinios (presagios.)

En cuanto a los sacrificios humanos, hubo un tiempo donde nadie se atrevía a sacrificar un buey sino que
veneraban a los dioses con tortas y frutos bañados en miel- entre otras cosas -, pues se creía que era impuro
comer y manchar de sangre los altares sagrados. En ese entonces se practicaba el estilo de vida órfico donde
se dedicaban a los asuntos inanimados, absteniéndose de todo ser animado.

En los ritos órficos, el “maestro” se cubría con la piel de un ciervo, sirviendo vino y purificando a los
iniciados, frotándolos con arcilla y salvado mientras eran obligados a repetir sentencias como << ¡Me he
librado del mal; he hallado el bien!> >. Estas ceremonias se celebraban durante la noche. Por el día el maestro
era venerado con biscochos y otros dulces empapados en vino.

Diodoro nos comenta en uno que Orfeo trajo de Egipto la mayor parte de sus iniciaciones místicas, los ritos
secretos relativos a su peregrinación y la descripción mítica de lo que hay en el Hades. El rito de iniciación de
Osiris es el mismo que el de Dionisio (tanto Osiris como Dionisio son descuartizados por sus enemigos.) y el
de Isis resulta ser casi idéntico al de Deméter (ambas va en busca de un ser querido que rescatan de la muerte,
Isis rescata a Osiris y Deméter rescata a su hija Perséfone), el único detalle que cambia es el nombre de los
personajes. Y copió los castigos impíos en el Hades y la introducción de imágenes que aparecen ante la
multitud, hechos que ocurren de la misma manera en los lugares de enterramiento egipcio.
Los escritos órficos.

Platón que es un gran admirador de la cultura órfica denuncia, en uno de sus escritos, doctrinas especulativas
bajo el nombre de orfismo cuando estas son totalmente inventadas. Comenta que:

Los mendicantes (éstos se postulaban bajo un fin religioso, con el paso del tiempo dicha palabra se asoció al
termino charlatán/impostor) y adivinos llaman a las puertas de los ricos y los convencen de que tiene el poder
para reparar mediante sacrificios y ensalmos acompañados de actos placenteros y regocijos, cualquier falta de
ellos o, bien, que cometieron sus antepasados. O si quieren causarle daño a uno de sus enemigos, lo harían
también.

Antiguamente se recitaban libros en voz alta y, Platón, pudo reconocer que muchas historias que eran
inventadas se apoyaban en obras órficas. Historias donde se decía que los descendientes de Selene y de las
Musas, tenían estos poderes y que se empleaban para ciertos ritos, logrando convencer a particulares y a
ciudades enteras. Con la excusa de que mediante ritos y pasatiempos placenteros se obtienen purificaciones
tanto para la vida como para los muertos. Argumentando que aquellos que no practican dichas ofrendes les
aguardarían cosas terribles, mientras que los que- por el contrario- realizaban todo tipo de ritos serían
purificados.

Pero en cuanto a los escritos de Orfeo encontramos mucha variedad:

Cícero argumentaba que Aristóteles defendía que Orfeo nunca había existido y que los pitagóricos defendían
que el poema órfico fue creado por un tal Cércope.

Pausanias dijo que Onomácrito tomo de Homero la denominación de Titanes, y compuso ritos secretos
dedicados a Dionisio e hizo de los Titanes los autores de los padecimientos de Dionisio.

Cosmología y teogonía.

Al principio, existía el Abismo, (este concepto se deriva de la palabra “xaos” que, en un principio, se asociaba
a un abismo y luego a un enorme espacio tenebroso) la Noche, Érebo (personificación de la oscuridad y la
sombra) y el Tártaro. Aún, la tierra, el aire y el cielo, no existían. Hasta que la Noche de negras alas puso un
huevo, de donde nació El Amor con alas de oro, con gran similitud a un torbellino.

El amor se unió al Tártaro engendrando la primera raza, la humana. Hasta el momento no existían las
divinidades, fue el Amor quién alteró el espacio naciendo de aquí el Cielo, el Océano, los dioses y la Tierra.

Platón se expresa con ironía en cuanto a muchas obras especulativas que contenían información bajo el
nombre Orfeo, Museo o Lino(hermano de Orfeo), ya que circulaban con profusión entre la gente, textos
falsos. Donde comenta el origen de la historia supuesta por ignorantes y farsantes:

De la Tierra y el Cielo nacieron Océano y Tetis; de éstos, Forcis, Crono, Rea y lo demás de su generación;
de Crono y Rea nacieron Zeus, Hera y todos cuantos sabemos que son llamados hermanos suyos; los
restantes dioses descienden de éstos.

Mientras que Aristóteles comenta que “los primeros que teologizaron. Hicieron en efecto, a Océano y a Tetis
padres de la generación. Y los poetas antiguos son de la misma opinión cuando dicen que no fueron los
primeros dioses los que reinaron y gobernaron, sino Zeus.”

Acotando que Zeus es el origen de todo recibiendo toda clase de sobrenombres, puesto que él causa todas las
cosas. Aquí varios ejemplos de poemas órficos:
Zeus nació el primero, Zeus de deslumbrante rayo fue el último;

Zeus es la cabeza, Zeus, el medio: por Zeus se cumple todo;

Zeus es sostén de la tierra y del cielo estrellado;

Zeus nació varón, Zeus inmortal fue doncella;

Zeus es el rey, Zeus de deslumbrante rayo es el señor de todos,[…]

Laminas funerarias de oro. (La información que se expone a continuación se encuentra tallada en láminas
de oro, dicha acción se centra entre el siglo V a.C. y la época imperial. Éstos escritos se utilizaban como guía
para que las almas llegaran sin problemas al reino de los muertos)

Lámina de Hipona (siglos V-IV a.C.)

En esta lámina se explica detalladamente cómo será el viaje del alma, una vez haya muerto.

Al principio, ésta, llegará a la mansión del Hades, donde se explica que a la derecha se encontrará una fuente y
un ciprés blanco, donde se refrescan las almas de los muertos. Pero ésta no debe beber allí sino, más adelante,
encontrará una corriente de agua fresca donde guardianes le preguntarán qué es lo que busca. A la que esta
debe responder “Que es hijo de la tierra y del cielo estrellado” y que su objetivo es beber ya que moriría de
deshidratación, dicho esto, los guardianes se apiadan del alma. Siguiendo esta con su camino.

Lámina I de Turios (siglos IV-III a.C.)

Muestran como el muerto alaba a las deidades para que éstas se apiaden del alma.

Láminas II y III (siglos IV-III a.C.)

Continúan las alabanzas, en este caso, se solicita permiso para hablar con Perséfone. Para suplicarle que lo
lleve con el resto de las almas puras.

Lámina IV de Turios (siglos de IV- III a. C.)

Aquí le aconsejan al viajante que debe alegrarse porque se dirige a los sagrados prados y bosques de
Perséfone. Y le comentan que ha dejado de ser hombre convirtiéndose en dios.

Láminas I-VI de Eleuterina (siglo III a.C.)

Se trata de una lámina del museo Paul Gretty, al parecer procedente de Tesalia y contiene el mismo texto que
el de “Lámina de Hipona (siglos V-IV a.C.)”. Con la adición de <<blanco>> a la palabra <<ciprés>>, y von
el añadido final de << mi linaje es celeste>>.

Lámina de Roma (siglo II d.C.)

Se comenta la llegada de entre los puros, donde se venera a la Reina de los lugares subterráneos, exigiendo el
acuerdo con la ley divina, es decir, el trance.

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