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UNIVERSIDAD NACIONAL DE LAS ARTES

Departamento de Artes Musicales y Sonoras “Carlos López Buchardo”.

Decana: Prof. Cristina Vázquez.

Secretaria de Posgrado: Mag. Ana María Mondolo.

Carrera: Maestría en Musicología.

Directora de la Maestría: Dra. Pola Suárez Urtubey.

Seminario: “Taller de Metodología de la Investigación en Etnomusicología”

Profesor: Lic. Héctor Goyena

“INFORME FINAL”

Alumna: Donati, María Sonia

Contacto: mariasoniadonati@hotmail.com

Fecha de entrega: 21/08/2019.


El presente informe tiene por finalidad documentar el trabajo de campo
realizado en el marco del seminario de maestría “Taller de Metodología de la
Investigación en Etnomusicología” dictado por el Lic. Hector Goyena durante la
semana del 20 al 25 de mayo de 2019 en Tilcara, Jujuy, Argentina.
En la investigación se utilizaron técnicas de registro audiovisual
(filmación, fotografía y grabación de audio), complementadas con observación
directa, entrevistas abiertas y consulta bibliográfica.
El seminario inició para mí aproximadamente dos meses antes de viajar,
compartiendo con mis compañeros y profesor bibliografía, lecturas y trabajos
previos de la cohorte anterior, quienes habían realizado su experiencia en la
provincia de Formosa.
Con muchas expectativas emprendí el viaje hacia San Salvador de Jujuy
el 18 de mayo, cuando por la mañana mi vuelo salió del aeroparque Jorge
Newbery. Llegué a Tilcara después de tomar un taxi hasta la terminal nueva de
micros de San Salvador de Jujuy, y luego un micro de línea.
Me hospedé en el centro de Tilcara durante dos días, y saboreando sus
aromas, colores y comidas comencé a adentrarme en la experiencia que
definiría el rumbo de mi carrera como investigadora. El seminario sobrepasó
mis expectativas, permitiéndome tomar un genuino conocimiento sobre cuál es
el trabajo del etnomusicólogo en relación a la música y al trato con las
personas del lugar. Los dos días previos a la llegada del equipo pude compartir
en las afueras de Humahuaca la festividad de la Virgen que baja del monte. En
la capilla se encontraba un cristo con pollera, y en los alrededores ollas de
comida, una banda de sikuris y la comunidad reunida para celebrar.
El día 20 de mayo por la mañana me trasladé a la sede oficial del
seminario que era la residencia de la Universidad de Buenos Aires de filosofía y
letras, donde me recibió muy cordialmente el casero Sebastián Sardina y me
explicó cómo funcionaba la residencia.
La residencia se encontraba a diez minutos del centro
aproximadamente, rodeada por montañas y a los pies de Pucará de Tilcara.
Alrededor del mediodía llegó a la residencia el equipo casi completo con
Radek Sánchez, quien ofició de “guía” durante nuestra estancia en Tilcara. Es
un sociólogo boliviano, quien se desempeña actualmente como investigador en
el instituto interdisciplinario Tilcara, que forma parte del Centro Universitario de

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Tilcara (CUT), dependencia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Una
vez establecido el equipo de investigación nos fuimos a almorzar al centro, al
“Humahuaqueño”, y organizamos el primer día de seminario. Quedamos en
encontrarnos a las 17 horas en la residencia para comenzar nuestra primera
entrevista.
Iniciamos la búsqueda de las entrevistas por las callecitas tilcareñas, las
cuáles suben, bajan, doblan y se pierden por doquier. Después de tocar varias
puertas con nuestra infórmate Micaela Chauque, que es parte de nuestro
equipo de la UNA, llegamos a la casa de la Sra. Titina, quien es coplera y nos
recibió de muy buena manera invitándonos a pasar su casa. Nos acomodamos
en el comedor alrededor de una mesa grande, donde el agua para el mate ya
estaba lista y los bollitos de pan esperaban por ser comidos de inmediato. La
casa era pequeña y muy acogedora, impregnada de esa esencia tilcareña de
paredes de adobe y techitos bajos. Titina nos contó en la entrevista que ella era
coplera y que había aprendido de su mamá dicho arte, y que allí todos saben
coplear. Nos interpretó varias coplas, con diferentes temáticas, por ejemplo una
de carnaval y otra que cantaba su mamá que hablaba del paso del tiempo.
Nos explicó que cada copla se cantaba diferente, y que las “coplas de
antes” eran más profundas que las actuales; nos dijo que las letras, las
temáticas y las formas de cantar han cambiado mucho.
Nos despidió en su jardín regalándonos menta. Retornamos hacia la
residencia para compartir una cena con todo el equipo y comentar nuestras
primeras impresiones acerca de lo que habíamos experimentado en la
entrevista.
Al día siguiente, martes 21 de mayo a las 13:30 hs. fuimos a visitar en un
equipo pequeño de cinco personas: Guido, Micaela, Adrián, Jorge y yo, a un
constructor de cajas a unos 2 km de Tilcara centro. Llegamos en un taxi
rápidamente, el Sr. Esperanzo Ramos interrumpió su almuerzo y nos recibió
muy predispuesto a mostrarnos toda su producción de cajas. Nos contó que
construía cajas de tres diámetros diferentes a partir del emprendimiento de su
hermana cerca de Yavi. Nos explicó que cada caja tiene un agujerito por el cual
se sopla para templar la afinación, ya que ésta varía con la temperatura.
También construye flautillas, las cuales se tocan al mismo tiempo que la caja.
Luego nos mostró una corneta pero nos explicó que no podía tocar ese

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instrumento porque no era época, solo se toca para pedir lluvia en carnaval.
Volvimos caminando al centro disfrutando el paisaje.
A las 15 hs. llegamos a la entrevista con Torrejón en su taller en el
centro de Tilcara. El señor construye sikus, matracas, y tiene una banda de
sikuris.
Nos contó que reciben encargos de sikus para bandas con la hilera de
resonadores, y que tiene que cobrarles el doble porque es una hilera más de
cañas, que por más que no esté afinada se tiene que cobrar el material y por lo
general a las bandas no les da el presupuesto. Según Torrejón el tema de las
bandas es complejo porque tienen muchos gastos todo el año. Tener una tropa
de caña no es lo mismo que tener una de PVC, éste sale mucho más barato,
pero en tiempo de frio no suena, es muy sordo. Ya hay varias bandas que
utilizan el PVC y después de cuatro o cinco años se van rajando. La diferencia
de precio es casi la mitad.
A los sikuris no se les paga por su participación en los carnavales.
Tienen muchos gastos: los de las cañas, de la percusión, si se rompe un
bombo o se rompe un redoble hay que arreglarlos, los gastos de la comida y
más si es una banda de más de 100 integrantes, todos colaboran con lo que
pueden.
Le preguntamos cuánto sale una tropa y nos contestó que hoy en día
está saliendo casi $7000.
Radek Sánchez comentó que “es sorprendente que es un fenómeno
musical que crece y crece. Este año nos permitió la comisión de bandas poder
hacer un censo, para poder tener los datos, los números reales al día de hoy. Y
así censamos a todas las bandas que subieron a Punta Corral, fueron 78.
Ahora estamos justamente procesando ese material para poder tener datos
más fehacientes. Es un fenómeno increíble.”
Torrejón le comentó que escuchar cuando bajan los cerros y ver a todos
tocando es increíble, que retumba por todos lados, y se escuchan una banda
tras otra. Son como 3000 o 3500 músicos.
Los ensayos de la banda de Torrejón inician una o dos semanas antes
del carnaval porque durante el año no ensayan. Únicamente ensayan en el año
cuando van Punta Corral, porque ahí es cuando hacen los temas nuevos, y si
hay chicos, se les enseña.

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El papá arreglaba las cañas para la banda únicamente. Construía para la
banda “de oído”.
El día miércoles 22 de mayo realizamos una visita guiada por el museo
de arqueología de Tilcara a las 9.30 hs. en donde nos explicaron cómo fue
desarrollándose la historia de las personas que habitaban el lugar durante
miles de años hasta llegar a la actualidad. Nos mostraron piezas de piedra y de
cerámica, utensilios de uso cotidiano, vasijas, urnas funerarias, instrumentos
rituales (no musicales) como pipas y vasos; y lo que más me llamó la atención
fueron las cornetas que fueron clasificadas como pipas.
Por la tarde (a las 15 hs.) visitamos el taller de Leonardo Antonio
Espinoza, constructor de charangos en Maimará Su taller era amplio, tranquilo
y luminoso, nos recibió muy amablemente a todo el equipo, nos contó que
realiza este trabajo desde el 2012, que sus jornadas son de 6 horas por día en
donde el proceso para construir charangos requiere de maderas estacionadas
de nogal, cedro, tarco (familia del jacaranda, madera marrón con vetas
oscuras), etc.
Primero se estaciona la madera en el taller por lo menos un año. Luego
se la corta en rectángulos (tacos) y el trabajo se hace en una sola pieza, a
mano, con gubia y lija. Él es músico desde adolescente, y “de familia”, por las
festividades del carnaval, las pascuas, etc. Hay muchas guitarreadas en
Maimará en donde se rompen los instrumentos y él empezó a arreglarlos. Toca
el charango y comenzó la lutheria del instrumento por su abuelo, Gerónimo
Espinoza, charanguista, quien toco en la recopilación que hizo Leda
Valladares.
Nos habló de los distintos requerimientos de los músicos que le
encargan instrumentos, en la precisión de la calidad de la afinación, de los
decorados de cardón, de los tipos de maderas más apropiadas para que el
sonido se proyecte mejor, etc. De acuerdo a las pretensiones del cliente los
charangos salen desde 5000 pesos hasta 30000 pesos o más depende de lo
que se le requiera.
El día jueves 23 de mayo, a las 9:30 hs. emprendimos el camino hacia la
casa de Walter Avalos, constructor de erke, corneta y caja. Nos recibió en el
patio de su casa en donde nos dispusimos en semicírculo para escuchar la
explicación mientras el sol brillaba para contrarrestar el frío. Entre mate y mate

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nos contó como desempeñaba su trabajo, los tipos de cuernos que utilizaba
para construir los instrumentos de viento, como hacía para que las cajas
mantuvieran su afinación, qué diámetros prefería, nos hizo demostraciones de
ejecuciones de los instrumentos (aunque algunos no eran de temporada de frio
sino de lluvias). Y nuestro compañero Jorge, que es trombonista pudo probar el
erke con ayuda del luthier.
Por la tarde realizamos junto con Guido, Adrián y Jorge el reportaje a
Micala Chauque a las 15 hs. en su casa, en el alto de la ciudad de Tilcara. Mica
nos contó que ella es de Iruya, y que la música le llegó cuando estaba en la
escuela. Había una maestra que los hacia cantar y participar en los actos
escolares. Luego comenzó a tocar instrumentos en las vacaciones, ya que era
inquieta y la enviaban a todo taller que podían. Mucha actividad de arte:
pintura, danza, instrumentos.
En su familia no hay músicos. Su padre la incentivaba a ir a los talleres.
Era maestro rural, entonces dictaba todas las materias. Él le regaló su primera
flauta dulce.
En el secundario fue a un centro de arte. Allí tuvo su primer sikus. Hubo
un maestro que los obligó a todos a construir un sikus. También para sus
compañeros. Por la tarde el secundario tenía talleres de folklore.
Con compañeros del colegio armó su primer grupo de música andina.
Al finalizar el colegio aun no sabía qué hacer. Decidió ingresar en la escuela de
música, y no había ningún instrumento que le gustara.
Decidió buscar algo donde pudiera estudiar lo que le gustaba. Llegó al
profesorado nacional de folklore. A los 18 años se fue a estudiar a Buenos
Aires. A vivir con una tía en la villa de Retiro (no sabía lo que era), la Villa 31.
Fue lo más duro que le paso. Comenzó a dar clases y a tocar en plaza Francia.
Con un grupo de la familia Nieves.
Tocar desde la mañana a la noche, por eso intercambiaban los
instrumentos. La rotación le ayudó a aprender más instrumentos. El Sr. Nieves
tocaba charango.
Es en ese momento que se dedica de lleno a la música.
Su primer trabajo en Buenos Aires fue ese durante los fines de semana.
Y los días de semana en talles de danzas folklóricas.

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Trabajó en las casas de las provincias de Jujuy, Salta y Santiago del
Estero. Sufrió asaltos, con armas. Ingresaron a su casa. No fue buena la
experiencia en la villa. En pocos meses se independizó y se pudo ir a alquilar.
En las vacaciones iba Salta, donde vivía y vive su madre. El padre vive
en Salta capital y en Iruya. Se mudó a Tilcara al terminar de estudiar la carrera
en tiempo y forma, en cinco años.
Comenzó a tocar con Jaime Torres. Aprendió mucho de él. Le explicó
mucho como era la música. Con Jaime viajó por todo el país y participó en
Europa en distintos festivales.
En poco tiempo pudo organizarse para hacer todo lo que le gusta hacer
en Tilcara. Hace 18 años que reside aquí.
A las noches trabajaba en la peña y de día dando clases de danzas y de
instrumentos de viento. “La Peña de Carlitos” fue importante en Tilcara, pero el
impulso grande a su carrera se lo dio Jaime Torres. La gente la reconocía por
haber tocado con él y por tocar en la Peña de Carlitos. Y por acercarse a las
bandas de sikuris.
Conformó una banda de mujeres. Con su compañera salieron a tocar a
las bandas de varones para aprender. Pero por imitación, porque nadie les
enseñó. Al final de la columna de instrumentistas iban ellas, las que recién
aprendían.
En la Banda María Rosa Mística tocó hasta este año. Porque ya estaba
trabajando fuera de Tilcara.
Los escenarios que la marcaron fueron los que compartió con Jaime
Torres, donde definió lo que realmente le gustaba en el año 2000. Y con
Divididos, en el 2012. Les regala su segundo disco, en un puesto del Pucará.
Ellos volvieron al día siguiente, al local de instrumentos donde vendía y le
propusieron hacer algo en conjunto. La invitaron al ensayo en el salón
municipal para cantar coplas, tocar las quenas y los sikus. Al día siguiente fue
el recital. Pero no tenía conciencia de la importancia del grupo. Habría 15000
personas tal vez. Llovió y hubo mucho viento y frío.
Al final se dio una improvisación con ritmo de chacarera.
Ese mismo año comenzó a grabar el primer disco (2004) lo grabó en
Tilcara. El segundo es recopilación de grabaciones en vivo. Son casi todos los
temas instrumentales. El tercer disco es el primer disco grabado en Buenos

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Aires. Se comienza a grabar en 2012. Fue un proceso largo, porque solo
viajaban para hacer shows. Se demoró 2 años. Producido por ella.
Sigue siendo independiente.
Participó en Cosquín con Jaime torres. No aun de manera solista, pero
no le interesa competir con otros ritmos del folklore argentino.
Ganó el Premio Gardel este año con su tercer disco. Sello Jallala
música, su sello. Contrató a un distribuidor y un agente de prensa. Y así se
presento el disco en diciembre del año pasado en la Usina. A sala llena. Fue un
cambio importante.
El mismo día a las 19 horas nos encontramos en el museo en donde
compartimos con nuestros compañeros y el profesor cada una de las
entrevistas que habíamos realizado en equipos, y pautamos como seguiríamos
el trabajo de campo al día siguiente. El profe nos dio indicaciones acerca de
cómo desgrabar el material de una forma organizada y útil. Luego nos
compartió un trabajo de campo que él había realizado.
Fuimos a la Peña de Carlitos a cenar y presenciamos el show que dio de
música folklórica el casero de la residencia Sardina.
El día viernes 24 de mayo por la mañana realizamos la visita guiada por
el Pucará de Tilcara.
Por la tarde fue la charla y exhibición del video del profesor Goyena
acerca de su trabajo de investigación de los pesebres, que se llevó a cabo en
el museo. Asistieron las familias que participaron en el video y en el trabajo de
campo del profesor. Los pesebres son muy importantes para ellos, llevan
mucho esfuerzo, trabajo y dinero. Los bailes son difíciles para los niños y hay
que alimentarlos y vestirlos acorde a la ocasión.
Luego nos dirigimos a la plaza principal para presenciar el Festival patrio
a las 19 hs., donde había por lo menos 35 puestos de empanadas a lo largo de
la calle, música y bailes folklóricos en vivo, en un escenario montado al aire
libre. Micaela Chauque mostró su Premio Gardel e interpretó unas canciones.
Al día siguiente asistimos al desfile del 25 de mayo alrededor de las 11
de la mañana, en donde cada ciudadano (familia, bombero, policía, maestro,
escolares, etc.) con sus mejores ropas desfilan para celebrar el día patrio.
Luego de almorzar en la Peña de Carlitos nos dirigimos a la residencia,
ya que la mayoría de los estudiantes del equipo tenían su vuelo por la tarde.

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Después de despedir a mis compañeros me hospedé nuevamente en el centro
donde me había quedado antes. Por la mañana temprano tome un micro hacia
Purmamarca donde presencié un festival de música y comida por los festejos
patrios, se interpretaron carnavalitos y huaynos en donde la gente bailaba en
ronda.
Por la tarde tomé mi vuelo a Buenos Aires, sin querer dejar Jujuy, esa
provincia maravillosa que me enseño tanto.

Como consideraciones finales acerca del trabajo de campo con la


música tilcareña podría decir que después de haber realizado una recopilación
de datos, entrevistas y experiencias musicales, es importante ser muy
ordenado en cuanto al registro del material, tener al día el cuaderno como
bitácora de viaje, tomar nota de los nombres, apellidos y edades de cada
entrevistado, tener en cuenta qué tipo de preguntas y repreguntas convienen
hacer de acuerdo a la información que se quiere obtener. Otro aspecto que
cabe destacar es el respeto hacia la cultura del lugar, con respecto a los
instrumentos que son de un momento del año y no de otro no tornarse
insistente con el ejecutante, ya que éste le faltaría el respeto a su comunidad al
tocar determinado instrumento.
Me encontré con una experiencia sumamente enriquecedora, a nivel
personal siendo pianista, me topé con una rama de la musicología poco
explorada por mí, y considero que el camino a seguir en esta maestría tiene
que ver con la organología y con la etnomusicología.