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EL VERDADERO CAMINO A LA FELICIDAD

En este ayuno vamos a tratar un tema esencial en nuestra vida cristiana, que ha
sido fundamental en este tiempo para nuestra Iglesia Embajadores de Esperanza:
La Santidad
Es una condición inseparable a nuestro caminar con Cristo, la SANTIDAD es un
atributo comunicable de Dios y es una meta en nuestra vida espiritual.
Vamos a profundizar en este tema tomados de la mano de la palabra.
Clarita te pedimos que nos leas en pasaje central de esta enseñanza:
PASAJE CENTRAL:
Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al
Señor.
En este versículo de la palabra de Dios hay un llamado concreto a obedecer un
mandato de Dios: Seguir la paz y la santidad. Si analizamos este versículo y leemos
un poco más en la palabra vemos que el apóstol Pablo este llamando a la iglesia a
tomar una actitud que refleje su condición de hijos de Dios y miembros de su
iglesia.
Se menciona indirectamente un problema muy serio entre ellos mismo: cuál? La
desunión. Y parece ser que esto se presenta por la fricción causada por los que
estaban abandonando su compromiso cristiano. O sea que han dejado la gracia de
Dios, han introducido amargura en la iglesia, una amargura infecciosa que causa
estragos en la Iglesia. Al abandonar la esperanza de la herencia de Dios, las
personas amargadas siguen el ejemplo de Esau, quien más tarde, Cuando quiso
heredar esa bendición, fue rechazado.
A través de estos recursos o figuras ilustrativas como la carrera, la disciplina
paterna, la necedad de Esaú, Pablo nos muestra la lucha y la perseverancia
cristianas. La imagen de la carrera y la de la disciplina amorosa de un padre nos
muestran a Dios como un gran redentor del dolor, y por consiguiente como el Dios
de la Esperanza para nosotros los creyentes que nos encontramos en circunstancias
dolorosas.
La lucha espiritual constante nos muestra la necesidad de santidad. Y nos
enfocamos en nuestro versículo 14 y es la base de nuestro tema a desarrollar y
dice: Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Nosotros como creyentes debemos esforzarnos por dos cosas: la Paz con los
demás y la santidad y están entrelazada en el contexto.
La santidad se expresa como algo vital para dos relaciones en la vida.
1- Tiene un profundo impacto sobre nuestras relaciones con otras personas (Ro
12:18) Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los
hombres. 
2- El autor deja claro que la santidad es para una vida cristiana autentica.
Sobra decir que la persona que elige vivir una vida impía o apartada del Señor no se
le puede dar una seguridad de que vera al Señor.
Hebreos capítulo 12 versículo 14 nos enseña la importancia de escoger la santidad.
Vivir en santidad armoniza con vivir en Paz. Una buena relación con Dios nos
conduce a una buena relación con los demás, aunque no siempre vamos a sentir
amor por todos. Por esto es importante y debemos buscar la paz a medida que
logramos ser más semejantes a Cristo.
Tengamos muy claro que una persona no salva no puede seguir la paz o la
santificación, por lo menos no con éxito. Sólo los cristianos tienen la capacidad de
vivir en paz y en santidad. “No hay paz, dijo mi Dios para los impíos” (Isaías 57:21) y
cualquier cosa justa que los hombres intenten producir sin Dios es como “trapo de
inmundicia” (Isaías 64:6)
Los cristianos en cuanto a nuestra posición en Cristo, ya estamos en paz y somos
justos, pero en la practica hay un camino largo por andar. Debemos ser hacedores
de paz, por cuanto estamos en paz con Dios. Debemos vivir una vida justa, porque
se nos cuenta por justos. Nuestra practica debe hacerle justicia a nuestra posición.
Esto afecta nuestro testimonio, porque los incrédulos nos van a preguntar: ¿Por
qué no practica lo que predica?
Si no vive como dijo Cristo ¿por qué debo aceptarlo como mi Señor y Salvador?
Seguir la paz está relacionado principalmente con amar a los hombres, seguir la
justicia (santidad) está relacionado principalmente con amar a Dios. Si amamos a
los hombres, estaremos en paz con ellos; si amamos a Dios, viviremos justamente
(en santidad).
Ahora vamos a continuar profundizando en nuestro tema central. Y para poder
avanzar necesitamos tener claros conceptos.
¿Qué es santidad?
Stellita, ayúdanos definiendo ¿qué es Santidad?
La palabra griega jagiasmos significa: consagración
Sin esta consagración es imposible ver a Dios

Esta santidad debe ser buscada y perseguida por el creyente;


Se fundamenta en dos cosas esenciales:
 Formación e interiorización:
Sumergimos en el rio de aguas vivas que nos van impregnar de manera
sobrenatural esta esencia de la santidad. Solo se logra por una intimidad total y
permanente con el Espíritu Santo.
Gálatas 5:22-23
22 
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
23 
mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Estos hábitos de la gracia son el carácter que identifica a la nueva naturaleza que
nos da el Espíritu Santo. el agente principal de la santificación es el Espíritu Santo
en mi vida, yo me santifico cada día a través del Espíritu Santo.
Interviene la disposición, voluntad del ser humano para santificación. La disposición
es obedecer, ser dócil al Espíritu Santo, en la medida que soy dócil al E.S. voy
avanzando en el proceso de santificación para alcanzar la verdadera santidad como
CRISTO ES santo.
La santificación es un proceso de docilidad al E.S.

La santidad es inherente al nuevo hombre (inseparable) que ha sido generado de


una manera sobrenatural en nosotros por Dios. Todo que ha nacido de nuevo tiene
en su ser la semilla de la santidad, y un cambio total empieza a producirse en el
momento que el E.S. lo regenera.
1 Juan 3:9

Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de
Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
La santidad en el creyente es el producto natural de la interiorización en el corazón
que hizo en nosotros el E.S.
Podemos saber mucho de Dios, hablar mucho de Dios, presumir de tener todas
nuestras esperanzas en Dios, pero sino tenemos esos hábitos de santidad, nunca
tendremos el gozo de tener la felicidad en Dios.
* la santidad permanente y cualitativa
Se desarrolla en el uso y en el ejercicio de las gracias } son el fruto del E.S. que nos
han sido dadas de manera sobrenatural, a través del caminar en Santidad . No se
trata solo de poseer una nueva naturaleza de Santidad, sino que esta nueva
naturaleza que esta en nosotros, nos debe conducir a producir frutos, la santidad
en nuestra vida diaria, en todo lo que somos, pensamos, sentimos o hacemos.
Hechos 10:34-35
34 
Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace
acepción de personas,
35 
sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

1 juan 1:7

pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y
la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

Tito 2:12
12 
enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos
en este siglo sobria, justa y piadosamente,

Como crecer en Santidad?


Atraves del conocimiento de la palabra
Juan 17:17
17 
Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Ahora vamos a la palabra para escudriñar un poco más sobre este tema importante
para todos los que estamos en Cristo.
La palabra de Dios nos habla de la santidad desde varios aspectos:
STELLITA, PODRÍAS AYUDARNOS A REVISAR EN LA PALABRA QUE NOS ENSEÑA
SOBRE LOS FUNDAMENTOS QUE DEBEMOS TENER CLAROS PARA NO CAER EN UN
ENGAÑO, GUIADOS POR ERRORES EN LA INTERPRETACIÓN DE LA PALABRA O EN LA
FORMA COMO LA ESTAMOS APLICANDO:
1. SANTIDAD IMAGINARIA O FALSA
Proverbios 30:12 Hay generación limpia en su propia opinión, Si bien no se ha
limpiado de su inmundicia.
Según esta palabra Hay una santidad imaginaria que es producto de nuestras vanas
imaginaciones y sólo basada en opiniones de hombres.
Se refiere a personas malas que tienen una gran opinión de su falsa bondad.
Eran sucios, sin embargo se miraban como si tuvieran una gran pureza. Con manos
sucias, corazones llenos de tinieblas, pero sin embargo, ellos se miraban como si
fueran puros ante sus propios ojos.
Estaban sucios por dentro y por fuera, con maldad en su cuerpo y también en su
alma.
Son hombres que están en pecado, pero mantienen una elevada opinión de su
propia moralidad, bondad y santidad.
No tienen su alma y conciencia lavadas por la sangre de Cristo, no han sido
santificados por el Espíritu Santo, pero se vanaglorian de su pureza y santidad
como si hubieran sido santificados por el señor Jesuscristo.
Se creen lo mejor de lo mejor en el cristianismo. Se creen oro puro, pero en verdad
no son más que escoria. Se creen más santos que los demás, pero realmente son
humo ante los ojos de Dios.
Como lo describe Isaías 65:2-5
2 Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no
bueno, en pos de sus pensamientos;
3 pueblo que en mi rostro me provoca de continuo a ira, sacrificando en huertos, y
quemando incienso sobre ladrillos;
4 que se quedan en los sepulcros, y en lugares escondidos pasan la noche; que
comen carne de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas;
5 que dicen: Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú;
éstos son humo en mi furor, fuego que arde todo el día.

Características de estos hombres:


Licenciosos
Idólatras
Rebeldes
Supersticiosos
Están mal, pero se consideran buenos
Contaminados
Se visten de una santidad imaginaria
Tienen una santidad fraudulenta porque practican la iniquidad.
CLARITA
Ahora continuemos estudiando y aprendiendo sobre las advertencias que hay en la
palabra y que nos pueden desviar del verdadero objetivo de santidad:

SANTIDAD EXTERNA O DE APARIENCIAS


Es una santidad que es visible ante los demás. Pero en el corazón hay vicios
escandalosos; se cumple con los deberes cristianos, pero hay pecado oculto.
Estas personas Asisten a los cultos de la iglesia
Tienen altar familiar o devocional familiar
Diezman y ofrendan en la iglesia
Evangelizan
Personas con conducta prácticamente irreprochable
No se ofenden con nadie
Son buscadores de la paz
No mienten
No roban
Son justos en los negocios
Practicamente no hay tacha, ni falla en ellos
Pero la palabra nos dice que la santidad de un verdadero creyente debe ser tanto
externa como interna. Como lo expresa el apóstol Pablo en Filipenses 2:15
15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de
una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como
luminares en el mundo;

La condición de haber sido regenerados y santificados, se hará notoria en lo


externo como en lo interno. Esto se evidencia en una vida de santidad y pureza
para con Dios y con los hombres.
Así que debemos tener cuidado porque no toda muestra de santidad es producida
por un corazón regenerado, como está escrito en 2 Timoteo 2:5
5 Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.
6 El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.
Algunos parecen estar en la lucha y tienen todas las evidencias externas de una
vida cristiana, pero realmente no lo son en su interior, no son legítimos creyentes.
Un hombre puede ser visiblemente santo a los ojos de los demás y no ser
legítimamente santo.
Puede tener un vestido de santidad, pero la santidad no está en su espíritu.
Muchos parecen santos, pero son abominables ante los ojos de Dios.
Lucas 16:15
15 Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante
de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres
tienen por sublime, delante de Dios es abominación.

Como ejemplo de esta clase de santidad externa podemos mencionar a:


Judas
Simón el mago
Demas ( Compañero de Pablo, quien le acompañó durante su encarcelamiento en
Roma, luego se fue a Tesalónica amando más este mundo. 2 Timoteo 4:10ª porque
Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica.)
Escribas y fariseos: Mateo 23:25 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!
porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de
robo y de injusticia.
Mateo 23:27 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois
semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran
hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda
inmundicia. 28 Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los
hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

Son personas con apariencia de santidad, pero por dentro están llenos de
impurezas, que tratan de encubrir sus vicios y pecado interior con trajes de
santidad, pero por dentro están llenos de pecado.
Estas personas aunque tienen una santidad visible nunca verán a Dios; porque la
santidad visible debe provenir de una santidad interior y de un corazón puro. Una
santidad visible sin regeneración en el corazón sólo conduce al infierno.

Una santidad interna produce frutos de justicia visibles a los demás, se evidencian
en el exterior (santidad externa).
1 Samuel 16:7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande
de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el
hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el
corazón.
El Señor nos habla que si tenemos una santidad sólo externa no veremos a Dios, ni
entraremos en el cielo:
Mateo 5:20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los
escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
MARTHA
Lo ideal sería que nuestra SANTIDAD fuera una conformidad exacta, perfecta y
completa en el corazón y la vida, a toda la voluntad revelada de Dios.
Así como la santidad que tuvo Adán en su estado de inocencia, él era perfecto
porque su santidad venía directamente de Dios. Así fue creado, a imagen y
semejanza de Dios
Adán conocía perfectamente la voluntad de Dios y en él actuaba un principio divino
que lo llevó a obedecer y conformarse a la voluntad de Dios, que es perfecta,
buena y agradable.
La santidad era algo perfecto y natural para Adán; así como para nosotros hoy en
día es el pecado. Si Adán se hubiese mantenido firme en esa condición de
perfección, entonces nosotros hubiésemos sido naturalmente santos desde el
vientre de nuestra madre; así como ahora somos rebeldes y pecadores desde el
vientre de nuestra madre.
Hoy en día el pecado es natural y hasta agradable en nuestra condición caída. Esta
santidad se perdió desde el día en que Adán fue tentado por Satanás y pecó; desde
ese momento todos nacemos sin santidad, como dice el salmista: Salmo 51:5 “He
aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre”.
Si el proceso de santificación se refiriera a la santidad legal, no tendríamos
esperanza de poder ver a Dios, pues caímos de ese estado de gloria, felicidad,
justicia y santidad.
Con el pecado nos convertimos en polvo: Génesis 3:19 Con el sudor de tu rostro
comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues
polvo eres, y al polvo volverás.
Con el pecado somos como sombra: Salmo 39:6 Ciertamente como una sombra es
el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las
recogerá.

Con el pecado somos como nubes y viento sin lluvia: Proverbios 25:14 Como nubes
y vientos sin lluvia, Así es el hombre que se jacta de falsa liberalidad.
Cuando el hombre pecó se convirtió en completa vanidad: salmo 39: 5 He aquí,
diste a mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti; Ciertamente
es completa vanidad todo hombre que vive. Selah
El ser humano después de la caída llegó a degradarse de tal manera que cuando
alcanzamos niveles altos en nuestra moral y logramos tener las cosas que
consideramos vitales como: buen status económico y social, una bonita familia,
salud y comodidad; en sí mismo no es más que vanidad, sólo vanidad y totalmente
vanidad.
El hombre antes de su caída estaba revestido de honor y era la mejor de las
criaturas, pero al caer en el pecado se convirtió en la peor de las criaturas. Así lo
describe la palabra de Dios:
Isaías 1:3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no
entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.
4 ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos
depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron
atrás.
Proverbios 6:6 Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio;

La palabra nos pone como ejemplo a una hormiga para que nosotros aprendamos
de ella el cumplimiento del deber ante Dios. Esto nos demuestra que somos
criaturas viles, inteligentes para el mal, pero depravadas y perezosas para cumplir
con nuestro deber ante Dios.

Otro ejemplo está en Jeremías 8:7


 “Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina
guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová”.
La cigüeña y la grulla son más sabias que nosotros.
El hombre que una vez fue la imagen de Dios y nombrado como gobernante del
mundo, se convirtió en esclavo por el pecado.
Luego legalmente no tenemos esta santidad perfecta, debido a la caída de nuestra
naturaleza humana.
¿Cómo podemos crecer en santidad y alcanzar la estatura del varón perfecto que
es nuestro Señor Jesucristo?
Lo primero que tenemos que recordar es que la salvación es por gracia, ya
habíamos dejado claro que una persona que no sea salva no puede ser santa por sí
sola. Isaías 64:6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras
justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y
nuestras maldades nos llevaron como viento.
Nuestra salvación y nuestra santidad vienen por la obra que hizo Jesús, y sólo si
depositamos nuestra fe en el Señor Jesús podremos alcanzar salvación y santidad.
1. Jesús vino y vivió una vida en completa conformidad con la ley de Dios. El vino y
cumplió la ley que nadie ha podido cumplir, ni siquiera Adán pudo cumplir.
Por eso el Señor Jesús nació como hombre, vivió como hombre y cumplió la ley
como hombre. Juan 1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y
vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
2. Jesús murió en la cruz, murió en nuestro lugar, murió en nuestro lugar, tomó
nuestro lugar y pagó el castigo que a mi me tocaba por mis pecados.
Por eso hablamos de un sacrificio sustitutonario, Jesús es mi sustituto. En este
momento mis pecados le fueron imputados a Cristo, como si él los hubiera
cometido.
Por eso el termina siendo castigado en la cruz, porque al sustituirme a mí se hizo
merecedor de mi castigo. El tomó sobre sí mis pecados y el pecado de todos los
hombres.
El día que la salvación se hace presente en m i vida, cuando yo abrazo al señor
Jesucristo como Señor y Salvador y deposito mi fe en él, de forma exclusiva,
entendiendo que no hay otro nombre debajo del cielo por el cual yo puedo ser
salvo, Romanos 3:21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de
Dios, testificada por la ley y por los profetas;
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en
él. Porque no hay diferencia,
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es
en Cristo Jesús,
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para
manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los
pecados pasados,
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo,
y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Ese día en que yo acepto a Jesucristo como Señor y Salvador, Dios me imputa.
Imputar (del latín imputare) Significa cargar a la cuenta de otro.
Ese día Dios me carga a mi cuenta la santidad del carácter de Cristo.
A partir de ese momento, Dios me mira como si yo hubiera vivido la Vida de Cristo,
a pesar de que no lo hice. De la misma manera que Cristo murió en la cruz, como si
él hubiera vivido mi vida, aunque Cristo no lo hizo. Porque El nunca pecó. Es igual
em ambas direcciones.
De ahí en adelante mi salvación es otorgada, no porque yo la merezca, sino porque
a mi cuenta me ha sido cargada la obra de Cristo tanto en su vida como en la cruz.
3. Jesucristo resucitó al tercer día, con eso él venció al pecado, venció a la muerte,
hizo posible todas las promesas de salvación que él ha puesto delante de nosotros.
Entonces para mi salvación yo necesito la vida, la muerte y la resurrección de
Jesucristo.
Y necesito la imputación del carácter de Cristo, de tal forma que mi carácter moral
que me permite entrar al reino de los cielos no es algo que yo poseo, sino algo que
se me ha entregado por la sangre de Cristo en la cruz.
La verdadera santidad es imputada a la luz de la palabra
Romanos 1:16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios
para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está
escrito: Mas el justo por la fe vivirá

SANTIDAD IMPUTADA
Es decir la santidad de Cristo es infundida, implantada, impartida, atribuida y
otorgada al creyente solamente por la gracia de Dios, a través de la fe, sin
necesidad de obra alguna.
La santidad de Cristo que le es impartida al creyente, no es su santidad esencial,
como la de Dios, esa santidad esencial sólo le pertenece a Dios y no puede ser
compartida con ninguna criatura.
La santidad imputada de Cristo es la santidad mediadora que le es impartida al
creyente. Es decir se refiere a lo que Cristo hizo como mediador para que nosotros
pudiéramos alcanzar la salvación.
La santidad mediadora es la pureza personal, diaria con la que Cristo vivió en este
mundo bajo la ley de Dios. Es la perfección de vida del Señor Jesucristo en la tierra.
Esta santidad incluye:
Obediencia activa a la voluntad del Padre
Sometimiento de corazón a los preceptos divinos
Perfecto cumplimiento de los mandamientos de la ley
Sometimiento y obediencia total a los sufrimientos ocasionados por el castigo de
nuestros pecados y por las maldiciones que la Ley del Señor demandaban por el
pecado.
La santidad imputada significa que a partir de la obra de Jesucristo en la cruz, y por
fe en él; Dios cargó legalmente a mi cuenta, la santidad del carácter de Cristo. Y en
virtud de esta imputación, ahora somos totalmente justos y perfectos ante los ojos
del Señor. 1 Corintios 1:30 “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos
ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;”
A partir de ese momento, Dios me mira como si yo hubiera vivido la vida de Cristo,
aunque no lo hice; de la misma manera que Cristo murió en la cruz, como si él
hubiera vivido mi vida, aunque Cristo no lo hizo, porque El nunca pecó.
A través de esta santidad mediadora que nos es imputada es que somos:
Sin mancha y sin arruga  Efesios 5:25b Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí
mismo por ella,
26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni
arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

Completos en él. Colosenses 2:10 y vosotros estáis completos en él, que es la


cabeza de todo principado y potestad.

Sin mancha delante del trono. Apocalipsis 14:5 “y en sus bocas no fue hallada
mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.”
Sin la santidad mediadora de Cristo que nos es imputada nunca tendríamos la dicha
de ver a Dios.
Esta santidad de Cristo que nos es imputada mediante la fe, nos da el derecho a
heredar la felicidad eterna de poder ver a Dios.