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SUELOS COLAPSABLES

A consecuencia de su estructura meta estable y en determinadas circunstancias, normalmente


relacionadas con la presencia de agua, esos suelos pueden colapsar. Los efectos de este colapso
pueden manifestarse en forma de asientos bruscos del terreno de carácter centimetrito hasta
dosimétricos.
En los criterios de colapsabilidad se producen disoluciones en los sulfates, con grandes
reducciones de volumen y arrastre de las partículas, pasando de su bajo peso específico (de 10 a 13
kN/m3) a estados en que se produce una disminución de volumen de hasta el 10 % (Faraco, 1972).

Para caracterizar la peligrosidad de estos suelos se utiliza el peso específico seco aparente y
los ensayos de colapso Estos ensayos se realizan en el edómetro sometiendo a las muestras
a una carga determinada y midiendo el asiento tras la inundación de dicha muestra.
Se mostrara casos en España de suelos colapsales:
Otros posibles casos de suelos colápsales en España son los siguientes:
a) En Canarias, las tobas blandas y los aglomerados piroclástieos, con estructuras muy
abiertas y débiles contactos entre las partículas, y con densidades muy bajas, pueden
colapsar bajo cargas moderadas y/o por inundación, (Uriel y Serrano, 1971).
b) Los rellenos antrópicos no compactados, en los que se origina una estructura floja en la
que el agua queda en los contactos entre partículas (formando meniscos, gracias a la
succión que se crea por la diferencia de presión entre el aire y el agua de los poros).

FANGOS BLANDOS Y SENSITIVOS


Fango es, en general, cualquier tipo de «lodo glutinoso que se forma generalmente con los
sedimentos térreos en los sitios donde hay agua detenida».

La desembocadura de los ríos y algunas zonas costeras con rocas blandas están cubiertas
por depósitos finos (limosos y arcillosos), saturados y muy blandos, que suelen contener
materia orgánica (4-5 %); se denominan como fangos. En las costas andaluzas de Cádiz y
Huelva, alcanzan espesores máximos de 25 m y constituyen verdaderas zonas
«amarismadas».
Estos fangos, además, pueden tener susceptibilidad tixotrópica, llegando a perder su
resistencia inicial por remóldeos (por ejemplo, al producirse deslizamientos,hinca de pilotes
próximos, etc.).

Bibliografía
Fookes, P. G. (1997). Geology for engineers: The geological model, prediction and
performance. Quarterly Journal of Engineering Geology, vol. 3, part 4, pp. 293-425.
Jiménez Salas, J. A. y Justo Alpañés, J. L. (1975). Geotecnia y cimientos I. Ed. Rueda.
Madrid.
Lambe, T. W. and Whitman, R. V. (1981). Mecánica de suelos. Ed. Limusa. México.