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El hombre José el modo y el contenido de los qués de


mi vida hayan cambiado - afirma Aran-
Luis Aranguren guren-, mi quién ha sido y sigue sien-
do el mismo».
Aquí comienza el problema, mi pro-
Pedro Laín Entralgo blema; los problemas y mis problemas,
más bien. ¿Cómo puede y debe enten-
derse el hecho de que el quién de una
persona, la íntima identidad de su ser,
Cuando se quiere hablar de un hombre siga siendo el mismo, pese a los cam-
es obligación primaria distinguir entre bios, a veces hondos, en los qués en
su quién y sus qués. Los qués atañen a que se realiza? ¿Cuál es la secreta rea-
los diversos modos en que objetivamen- lidad de ese quién transfactual de la per-
te ese hombre ha realizado su vida; mo- sona? Y puesto que al quién de una
dos que por su índole pueden ser bioló- persona sólo puede accederse a través
gicos (ser varón o mujer, grueso o fla- de lo que en su vida hace - sus expre-
co, rubio o moreno) , sociales (ser solte- siones, sus acciones, sus obras-, a tra-
ro o casado, abogado o sastre, cazador Se me ha muerto el que fui; no, no he vivido. vés, por tanto, de sus sucesivos y cam-
o socio del Real Madrid) e históricos Allá entre nieblas, biantes qués, ¿de qué manera y en qué
(vivir en la Atenas de Pericles o en la del lejano pasado encre tinieblas, medida puede ser conocido?
Europa del siglo XX, ser español o fran- miro como se mira a los extraños Como Don Quijote, toda persona
al que fui yo a los vein1ici11co años
cés, actuar como hombre de derechas o puede decir «yo sé quién soy». «Nadie
como hombre de izquierdas) A diferen- sabe lo que pasa en el hombre, ~i no es
cia de los qués, el quién de un hombre Mirando al autor de Catolicismo día el espíritu del hombre que existe en él» ,
atañe a su ser íntimo , a lo que como tras día y de su Ética, ¿dirá de sí mismo escribió San Agustín. Don Quijote fue
titular, autor y actor de su vida es él. algo semejante a lo que esos versos con- más allá, porque su sentencia no se re-
Hechas estas obvias, pero ineludibles fiesan , el pensador y el crítico que hoy fería a «lo que en él pasaba», sino a «lo
consideraciones previas, me preguntaré sigue llamándose José Luis Aranguren? que él era»; y acaso se excediera un
por el hombre de que me propongo ha- Pasando del plano de Ja confesión al punto con ella, puesto que todo hombre
blar. ¿Qué ha sido, qué es José Luis plano de la teoría, yo pienso, por lo puede llegar a ser algo que antes no
Aranguren? Todos lo sabemos: es un pronto, que, pese a la innegable since- podía saber ni sospechar. El tan repeti-
varón cenceño, más o menos calvo y ridad de sus palabras, Unamuno no te- do precepto del oráculo de Delios
más o menos miope; padre de familia , nía , no podía tener razón. Salvo los pa- - «Conócete a ti mismo»- es a un tiem-
filósofo , escritor, conferenciante 1y habi- cientes del estado morboso que llama- po un deber y una utopía. Pero aun
tante de Madrid; ha sido profesor en mos despersonalización - acaso lam- moviéndose, sin saberlo, en el plano de
activo y profesor expulsado... Varias bién ellos-, los hombres son siempre la utopía , Don Quijote no estaba loco
notas más añadirán sus biógrafos; y por «ellos mismos», por hondos y graves que al decir de sí mismo lo que dijo . El
añadidura nos dirán lo que según esas puedan ser sus cambios ; una crisis de problema, mi problema , consiste en sa-
líneas de su vida ha hecho y cómo ha sus creencias básicas, por ejemplo. ber si la locura estará , no en afirmar
sido padre de familia . filósofo, escntor Pero, independientemente de lo que yo «yo sé quién soy», sino en decir «yo sé
y todo lo demás. Pero yo no me propon- piense, el propio José Luis Aranguren quién eres». Con otras palabras: en sa-
go ahora ser biógrafo de José Luis Aran- ha escrito hace bien poco: «me doy per- ber si es o no es demasiado absoluta la
guren. ni en consecuencia describir los fecta cuenta de mis cambios, de que no tajante negativa de San Agustín : «Nadie
qués de su vida; yo quiero preguntarme soy lo mismo que hace veinte años, pero sabe lo que pasa en el hombre ... ». Sin
quién es, en cuanto autor de esos qués, también me doy cuenta de que sigo sien- que él deliberadamente me lo diga ,
José Luis Aranguren, la persona que do el mismo». ldem sed aliter, «el mis- ¿acaso no puedo saber algo de lo que
hasla hoy ha sido y ha hecho codo eso. mo, pero de otro modo». decían losan- pasa en el alma de mi prójimo?
Y viéndole hoy, en su activa y lozana, tiguos para definir con la máxima con- La razón de ser del género biográfico
juvenil senectud, previamenle debo pre- cisión lo que en un hombre es identidad --<:u ando la biografía, claro está, es lo
guntarme si él, mirándose a sí mismo, personal y lo que es cambio biográfico; que debe ser; cuando no se limita a
podrá decir lo que de sí mismo decía aliler sed ídem, «de otro modo. pero el contar acciones y a copiar decires del
don Miguel de Unamuno cuando. ya mismo» , cabe decir cuando es la propia biografiado- lleva consigo cierta ate-
varón maduro, visitó la vivienda bilbaí- mismidad, la identidad personal , lo que nuación del rotundo aserto agustiniano.
na en que había transcurrido su mo- frente a los cambios biográficos se de- Aun cuando nunca pueda rebasar el
cedad : sea poner sobre el pavés. Este es el área de la conjetura, el biógrafo puede
sentido del breve texto autobiográfico conocer y expresar, si no todo el quién
No logro asir aquel que fui, soy otro. que acabo de transcribir. Lo traduciré del biografiado, que esto sólo Dios pue-
I .. / al lenguaje antes empleado: «Aunque de hacerlo, y por eso es Dios, sí, al

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menos, algo de ese quién. Cabe estable- serán los que , además de describir y cotidiana. y pronto se me dará la razón.
cer la siguiente gradación: Dios conoce comprender , no sepan esquematizar-, Bajo su va riación, bajo sus cambios. la
-y, como solía decir Zubiri, se lo ca- reduciré a cuatro notas cuanto de inva- permanencia de esa doble sutileza es
lla- todo lo que cada hombre es; cada ri ante veo yo en la intención y en la evidente.
hombre conoce mucho de lo que él es, conducta de José Luis Aranguren, allen- No hacen fal ta mucha perspicacia y
pero no todo lo que es; por la vía de la de sus cambios, y por consiguiente en el mucha penetración para descubrir la in-
observación, la conjetura y la creencia, meollo permanente de su persona: la dependencia de Aranguren . En Baroja
el buen observador y el buen biógrafo sutileza, Ja independencia, la ironía y la vio Ortega «Un fondo insobornable»; en
-el observador y el biógrafo que saben bondad. Aranguren todos pueden verlo.
comprender rectamente los varios y su- Sutil ha sido , es y será Aranguren. Conviene, sin embargo, no confundir
cesivos qués de la vida de un hombre- Puesto que doctor es, bien podría lla- la dependencia con el compromiso. Uno
llegan a conocer algo , acaso mucho, de mársele , como a Escoto, doctor subtilis. puede ser independiente y hallarse com-
lo que ese hombre es. Sólo para Dios, Agudo, perspicaz e ingenioso es el hom- prometido. Hay personas que por la ra·
tal como los hombres nos lo representa- bre sutil , según el diccionario de la Aca- zón que sea, la comodidad , la cobardía
mos, no es misteriosa la realidad de un demia. Es cierto; como también lo es o el egoísmo, procuran y afirman su in-
hombre. En mayor o menor medida , que esos tres epítetos pueden y deben dependencia no comprometiéndose, no
menor para el buen analista de sí mis- ser aplicados a Ja realidad transfactual mojándose. como ahora es tópico decir.
mo , mayor para quienes desde fuera le del ho mbre José Luis Aranguren, y por «Yo no me meto en política», «De reli-
contemplan, para todos los demás es y consiguiente a lo que de invariante hay gión, no me hable usted» y <<Allá ellos»
no puede no ser misteriosa esa realidad. en la intención de sus varios qués suce- o «Allá ustedes» son otros tantos ejem-
El intento de conocer un quién lleva en sivos. Pero en la perspicacia y Ja agude- plos de la habitual aspiración a una in-
su seno Ja osadía de penetrar en un mis- za del hombre sutil cabe distinguir dos dependencia no comprometida ni soli-
terio que nos rebasa y no nos pertene- modos muy distintos entre sí: el modo daria. Pero frente a esa independencia,
ce. Cuando el término del conocimien- disectivo y el modo circunscriptivo. más insobornable que ella, hállase la de
to es una persona , conocer es, en cierta Es disectiva la sutiliza del que , como quienes simultáneamente sienten dentro
medida, profanar. Sólo el amor, en cual- reza una frase tópica, es capaz de cortar de sí tanto el deber de comprometerse
quiera de sus formas, puede hacer lícita un pelo en cuatro ; el que sabe distinguir, en las causas que estiman justas, de ser
esa esencial profanación; sólo por obra a veces con artificio, partes o modos solidarios con aquellos a que de uno u
del amor, en consecuencia, deja de ser diferentes en lo que a primera vista no otro modo esas causas afectan, como el
profanadora y despiadada Ja conviven- parece tenerlos. La distinción de partes derecho a no comprometerse más que
cia humana. «Esa gran desalmada», lla- en la masa o en el seno de Jo aparente- en aquello que quieren y del modo como
mó Ortega a Ja sociedad ; y no sólo por mente indistinto es mera disección, quieren Hace muchos años confesó
oponerse a la tesis romántica de la como la del anatomista que con su es- Aranguren querer ser «Solitariamente
Volkssee/e o «alma del pueblo» tenía calpelo aísla las fibras de un músculo. solidario y solidariamente solitario»;
razón. Para el conocimiento de las realidades modo conciso y elegante de expresar la
El observador, el biógrafo, ¿cómo materiales, tal vez sea suficiente ese compatibilidad entre la independencia y
pueden pasar del qué, de Jo que una modo de la sutileza; para el conocimien- el compromiso. De Miguel Ángel escri-
persona hace , al quién, a lo que una to de los entes intelectuales, estéticos y bió Condivi, su primer biógrafo, que el
persona es? En mi opinión, sólo hay un éticos no. Para conocer lo que son la genial artista vivía non essendo mai men
método: adivinar, desvelar lo que de sensación, la belleza y el deber, no bas- solo che quando era solo. Cada cual a
invariante haya en la estructura y en la ta con discernir los varios modos de la su medida y a su modo, así viven todos
intención de los varios y sucesivos qués sensación, la belleza y el deber; es pre- los independientes que quieren y saben
con que la realidad de un hombre se ciso situar a la sensación, a Ja belleza y comprometerse.
manifiesta y constituye . Sentado lo cual, al deber en el marco de todo Jo que Alguien objetará q ue la independen-
vengamos - por fin- a lo nuestro , y humanamente tiene o puede tener rela- cia así concebida y así practicada puede
preguntémonos: en los varios y sucesi- ción con aquéllas y éste; ejercitar, por llevar en su entraña una veta de arbitra-
vos qués de la vida de José Luis Aran- tanto, una sutileza circunscriptiva, cui- riedad, acaso de capricho. Es cierto. No
guren, por tanto, en el fondo del «no dadosamente atenta al entero y cabal es difícil advertir en torno a uno Ja exis-
soy lo mismo, pero sigo siendo el mis- contorno de lo que se aspira a conocer. tencia de personas arbi traria o capricho-
mo» que antes transcribí, ¿qué intención Los griegos iniciaron este modo superior samente comprometidas. ¿Cómo evitar
invariante podemos descubrir, de tal de ser sutil. ese riesgo? Más concretamente: en la
manera que nuestro conocimiento de La sutileza del sutil José Luis Aran- medida en que tal evitación sea posible
ella no sea profanación? guren es, o así la veo yo, tanto disectiva --delicado tema, saber dónde empiezan
Cediendo al hábito no tariesco , diría como circunscriptiva. Léanse con aten- y dónde acaban las causas en las que
Unamuno, que tan esencialmente perte- ción sus escritos, desde Catolicismo y uno deba comprometerse- , ¿cómo la
nece el estilo profesora! - hábito que pfotestantismo como formas de vida y ha logrado José Luis Aranguren ? Lue-
'necesariamente lleva consigo la esque- Etica hasta sus actuales reflexiones so- go daré mi respuesta .
matización; mal notario y mal profesor bre las virtudes y los vicios de la vida Con el don de la sutileza y el afán de

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la independencia, el hábito de la ironía. cubrir y comprender: la bondad. \1ás


Rasgo este no fácil de definir, porque precisamente. puesto que hay no pocos
hay no pocos modos de entender lo que modos de ser bueno, el modo de la bon-
la ironía es. dad en la persona de Aranguren .
En esencia, ¿qué es la ironía? ¿Es, Todos hemos leído, oído y repetido
como para Sócrates fue, un fingir que cien veces la declaración autognóstica
no se sabe, para discutir con el que cree de Antonio Machado : «Soy, en el buen
saber? ¿Es una manera disimulada de sentido de la palabra, bueno». Habría ,
jactarse, una vanidad hábil y sutilmente según el poeta, dos modos de ser bue-
ocultada por el irónico, como pensaron no: uno en el buen sentido y o tro en el
Aristóteles y Santo Tomás? ¿Es no to- mal sentido de la palabra. ¿En qué con-
mar nada en serio , porque no es posible sisten uno y otro? Daré mi respuesta.
reducir la Naturaleza al Espíritu y el En el mal sentido de la palabra es bue-
Espíritu a la Naturaleza (Fr. Schlegel), no el que por blandura de ánimo todo
o una manera resignada y ligera de to- lo acepta, a todo se aviene . Dicho de
marlo todo en serio, porque, cuando otro modo: aquel en quien no se sabe
bien se mira, en todo se manifiesta esa bien dónde acaba la bondad y empieza
imposibilidad (K.F. Solger)? ¿Es dudar iba él buscando, el Cristo que anduvo la tontuna. Y es bueno en el buen sen-
aceptando la duda, como vino a pensar sobre el mar-, ante la cual nunca qui- tido de la palabra el que procura hacer
Kierkegaard, o fingir ;in dolo que es lo so don Antonio ser irónico. Atengámo- el bien -el bien simple y puro y el bien
que debiera ser, como afirmó Bergson, nos tan sólo a las realidades humanas para alguien , según la distinción de
o no despreciar las fórmulas evitando a demasiado humanas. Dos órdenes cabe Aristóteles- y, sin ceder en aquello a
Ja vez la superstición de ellas, corno Eu- distinguir en ellas, desde el punto de que a su juicio no debe cederse , tiene el
genio d'Ors sostuvo? ¿Qué es la ironía, vista de la ironía machadiana. A un hábito de esforzarse por comprender y
si queremos dar este mismo nombre a lado, los individuos y los tipos sociales respetar las razones de quienes de él
la ironía amarga de Quevedo, a la iro- que sólo irónicamente pueden ser des- discrepan.
nía compasiva de Cervantes y a la iro- critos y tratados, los dominadores a fa- Bueno en el buen sentido de la pala-
nía intelectual de Gracián ? Todo ello, vor de la convención injusta y la farsa bra es José Luis Aranguren . En el or-
¿no obligará a distingoir, con Ferrater social; don Guido, por ejemplo. A otro den de la vida privada bastaba haber
Mora, entre una ironía deformadora, la lado, las personas de quienes sólo con visto, para así afirmarlo, su tierna con-
del que se complace en el juego de des- amor, devoción y un punto de ternura ducta cotidiana con un minusválido de
coyuntar la realidad, y una ironía reve- sabe y quiere hablar el poeta: el «Viejo su familia; y en el orden de la vida so-
ladora, la del que aspira a comprender y distinguido señor» de uno de sus poe- cial, su constante militancia en favor de
mejor lo real? La ironía ¿es, como otras mas , el «buen amigo» Jose María Pala- los débiles y los marginados, cual4uiera
veces he dicho yo, el modo inteligente y cios, el «dulce amigo» Xavier Valcarce. que sea el color corporal o ideológico
lúdico de manifestar nuestra limitación En Antonio Machado, la dicotomía en- de éstos. La sentencia clásica parcere
ante lo que ocasional o esencialmente tre lo ironizable y lo no ironizable es subiecüs, debellare superbos. también a
nos rebasa, a diferencia del dogma, evidente. la conducta de Aranguren pertenece .
modo creencia! y grave de expresarla? A este propósito, ¿no existe una sutil Pero cada cual es bueno en el buen sen-
¿Acaso no tiene en esto su raíz la fun- diferencia entre la ironía machadiana y tido de la palabra a su personal mane-
ción social de la ironía: corregir lúdica y la ironía arangureniana? A mi juicio, sí. ra, y sólo teniendo en cuenta las tres
lúcidamente la falsedad, la desmesura y La hay porque Aranguren, capaz de restantes notas de su qt1ién - la sutile-
la engolada seguridad de los no iró- sentir en su intimidad la ternura -deje- za, la independencia y la ironía- llega-
nicos? mos aparte, como en el caso de Anto- rá a e ntenderse cabalmente la radical y
Empresa tentadora sería indagar si nio Machado, la veneración ante lo nu- singular bondad del hombre José Luis
esta fórmula mía puede dar alguna ra- minoso--, sólo en muy contados, excep- Aranguren.
zón de esa pléyade de opiniones más o cionales casos la manifiesta; en los res- Resumo y termino: los va rios qués en
menos discrepantes, pero en ningún tantes , casi todos, lucha interiormente que la persona de José Luis Aranguren
caso inconciliables. Acaso lo intente al- por no expresarla, y el expediente con- se realiza y manifiesta - el pensador, el
guna vez. Ahora quiero limitarme a de- siste en añadir unas gotitas de ironía, escritor, el conferenciante , el profesor
cir lo que todos saben: que la ironía es como jugando benevolentemente a la en activo , expulsado y repuesto, el pa-
rasgo esencial en la vida literaria y so- leve malevolencia, a lo que dice o a lo dre de familia, el horno ludens-, y Jos
cial de José Luis Aranguren , y a señalar que escribe. cambios acaecidos en su intimidad y en
cómo la suya difiere de otra, que sólo a Lo cual nos conduce derechamente a su biografía, tienen como fuente y fun-
título de ejemplo escogeré, la de Anto- la cuarta de las notas que en el quién de damento un quién cuyos rasgos princi-
nio Machado. José Luis Aranguren , en la intenciona- pales son la sutileza, la independencia,
Dejemos a un lado la realidad divina lidad transfactual y permanente de su la ironía y la bond ad . Que por muchos
-el Dios que entre la niebla siempre cambíante vida, estoy tratando de des- años siga yo viéndole así.

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