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EDUQUEMOS LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN

NUESTROS NIÑOS

POR:
YECENIA GUERRA CEBALLOS

ESTUDIANTE
LICENCIATURA EN PEDAGOGIA INFANTIL
 Titulo
Eduquemos la inteligencia emocional en nuestros niños

Sublínea de investigación del programa.

DESARROLLO Y MANEJO DE EMOCIONES POSITIVAS


La propuesta metodológica se centra desde los intereses y las
habilidades del niño permitiéndoles que sean protagonistas en la
construcción de su aprendizaje, y lleguen a aprender a regular sus
emociones.
EDUQUEMOS LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN NUESTROS NIÑOS

 Descripción del problema


Ospina (2016). Afirma:
De acuerdo con la encuesta de caracterización aplicada en el 2016 a
las familias de los niños y niñas del Jardín Infantil Castillo Disney, el
100% de los niños pertenecen al estratos 3, 35 de los estudiantes son
hijos únicos y 13 con hermanos, viven con papá y mamá 33 y
separados 15. Los padres de los niños son: independientes, carreras
técnicas, asalariados, y otros en procesos de estudios en carreras
profesionales; un bajo porcentajes son hijos de madres solteras las
cuales son ayudadas por sus abuelas, y otros pertenecen a familias
tradicionales.

DEBILIDADES:
 Falta de letrero exterior.
 Falta de docentes auxiliares.
 La falta de identificación en cada salón.
 Falta de recursos económicos para pagar un asistente administrativo.
 No se cuenta con suficientes proyectos pedagógicos transversales
estructurados.

AMENAZAS:
 Los padres de familia traen tarde a los niños, interrumpiendo el
desarrollo de las clases.
 Madres que transmiten inseguridad y desconfianza en los niños,
generándoles en ellos ansiedades que en ocasiones en toda la jornada
afectan el desarrollo de las actividades del jardín.
 Padres y madres que no cumplen con las tareas de refuerzo que se les
manda para la casa.
 Disputas en su entorno familiar que ponen al jardín a tomar partido.

 Objetivos

OBJETIVO GENERAL
Implementar en el Jardín infantil Castillo Disney estrategias y didácticas que
propicien un ambiente lúdico de aprendizaje, que conduzca a los alumnos a
estar emocionalmente dispuestos a participar en la construcción de sus
conocimientos.

OBJETIVO ESPECIFICO
 Identificar las afectaciones positivas o negativas que causan los
distintos estados emocionales presentes en el proceso de aprendizaje.
 Establecer el papel que cumplen el docente y la motivación en la
construcción de aprendizajes significativos.
Fortalecer la participación y comunicación entre los padres de familia y la
comunidad escolar.

 Principales referentes teóricos

 Goleman (1995)
La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer
sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos.

 (Cohen, 203, p.73)


Para ser capaces de crecer emocional y socialmente, los niños deben
sentirse seguros en su medio ambiente.

 Diseño metodológico
Las actividades a realizar en el aula para favorecer el desarrollo de la
inteligencia emocional en nuestros niños son las siguientes:
 Actividad 1: Conozco y expreso mis emociones.
 Actividad 2: Las emociones me hablan.
 Actividad 3: El control de las emociones.
 Actividad 4: Aprendo a relajarme.
 Actividad 5: Vamos a imaginar.
 Actividad 6: Me voy a la playa.
 Actividad 7: Relajación en el agua.
 Actividad 8: Evaluación.

 JUSTIFICACIÓN
Nos interesamos en enfocar nuestra práctica en la generación de emociones
positivas en el proceso de aprendizaje de los niños del Jardín infantil Castillo
Disney, luego de observar la carga emocional presente en algunos pequeños del
jardín y cómo estas emociones en el trascurso de la marcha educativa se va
transfiriendo a los otros estudiantes provocando reacciones entre ellos, que
pueden llegar a alterar el ritmo y la planeación de las clases; y como proceso
natural estos comportamientos sugieren respuestas por parte de las docentes, que
al ser las adultas a cargo están obligadas a mediar estas emociones y encaminar
las actividades programadas.

CÓMO EDUCAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LOS NIÑOS

Aprender a identificar y gestionar las emociones les permitirá


relacionarse con su entono de una manera más eficiente.
La educación de los más pequeños se ha basado, durante años, en inculcarles
un saber estar, enseñarles a comer correctamente, a hablar respetuosamente
y proporcionarles un aprendizaje escolar basado en la razón y los valores. Sin
embargo, desde hace tiempo está cobrando mucha importancia otro tipo de
educación, la llamada emocional, basada en lo que sentimos. Si bien es un
término que se asocia a la psicología y que se ha vuelto vital en la edad adulta
-con el fin de reaprender a gestionar nuestro interior para relacionarnos mejor
con nuestros entornos, desde el laboral al personal- es un campo que cada vez
cobra mayor relevancia en los niños. 
Si desde la infancia se inculcan y potencian una serie de capacidades
emocionales, cuando se llega a la madurez es algo que la persona tiene
interiorizado y no se ve en la necesidad de reaprender, sino que forma parte de
su conciencia individual. Un camino recorrido desde la niñez que permitirá
afrontar con mayor responsabilidad y atención las dificultades de la edad
adulta.
De esta manera, son muchos los programas educativos que ya están poniendo el
foco en que los más pequeños desarrollen capacidades emoci
onales, sepan identificar y verbalizar qué les ocurre y entiendan de una manera
más saludable las circunstancias que les rodean. Sin embargo, es en el hogar
donde los niños podrán aprender de una manera aún más eficaz estas
habilidades, pues es para ellos un entorno seguro y lleno de referentes. ¿Cómo
ayudar a tu hijo a que desarrolle la inteligencia emocional? Toma nota de
algunas claves.

Permitir las emociones


Reír, llorar, tener miedo o sentirse tristes. Es importante que tu hijo sienta el
hogar familiar como un entrono libre y sin juicio para poder expresar sus
emociones. Un error muy común es filtrar lo que el pequeño siente a través
de nuestra conciencia adulta. Sus miedos nos pueden parecer absurdos y,
como consecuencia, les restamos abiertamente importancia, cuando lo correcto
sería escuchar, legitimar su temor y ayudarle. En el caso contrario, dejará de
expresarlos por desconfianza a que no esté bien.

Reconocer las emociones 


Antes de poder expresar, debemos conocer. A partir de los dos años ya
podemos empezar a trabajar con ellos en este terreno, a través de juegos,
por ejemplo. Que sepan identificar una cara triste o una cara alegre con su
emoción correspondiente, a través de dibujos, de películas, etc. Además, del
mismo modo se puede fomentar a través de la comunicación, preguntándoles
cómo se sienten o cómo les ha hecho sentir una determinada situación. A partir
de los cinco años el pequeño podría haber aprendido a dar nombre a sus
emociones más básicas y a expresarlas con naturalidad.
Educar la empatía
Una vez trabajadas las emociones propias, es interesante que el niño empiece a
entender las de los demás. Esto hará que, por un lado, consiga conectar con el
otro, poniéndose en su lugar; por otro, que desarrolle la responsabilidad de
sus acciones con respecto a cómo afectan a quien le rodea. Por ejemplo, tras
una pelea con su hermano, sería interesante que se escuche, se razone, el
'peque' exprese lo que siente, ponga nombre a la emoción y se planteé cómo se
puede sentir la otra parte implicada en el conflicto.

Es por ello que la comunicación es una herramienta muy eficaz para que tu


hijo desarrolle esta faceta. No solo a la hora de permitir que exprese lo que
siente sino fomentando una escucha sin interrupciones y activa. Guardar silencio
mientras el otro habla, entender y sentir lo que nos quiere decir, identificar qué
emoción generan las palabras… todas estas capacidades permitirán que el chico
o la chica desarrolle habilidades emocionales, personales y sociales que le
ayudarán a afrontar su edad adulta con mayor responsabilidad y a encarar
exitosamente situaciones de frustración, tristeza o enfado.

Bibliografía
https://www.hola.com/estar-bien/20180824128647/educar-inteligencia-emocional-
ninos-gt/