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DESCOLONIZAR LOS SABERES DESDE LAS AULAS

Héctor Pineda Santiago*

Diplomado en Educación y descolonización epistémica.


Módulo I: La colonización del conocimiento.
Asesor: Dr. Francisco López Bárcenas.
Universidad Pedagógica Nacional, unidad 203-Ixtepec.

Cuando se habla de la lucha de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación


(CNTE) en Oaxaca o de la sección XXII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación (SNTE), es un tema que causa opiniones divididas, generalmente, se asumen juicios
en función de las estrategias y tácticas de lucha que han empleado durante casi 40 años y se
genera una burda comparación entre los “buenos” y los “malos” maestros.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (S.N.T.E. o SNTE) es una
Organización Sindical a nivel nacional que surge por acuerdo del Congreso Nacional de
Trabajadores de la Educación celebrado en diciembre de 1943, está integrado por Secciones
que aglutinan a trabajadores al servicio de la educación […] i; mismas que se encuentran
ubicadas en cada entidad federativa.
Por lo anterior, la Sección XXII forma parte del SNTE y además, es pieza fundamental
de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que fue conformada en
el Primer Foro Nacional de Trabajadores de la Educación y Organizaciones Democráticas del
SNTE realizado el 17 y 18 de diciembre de 1979 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas ii, y que, en los
últimos 40 años se ha convertido en el referente más importante que aglutina a los trabajadores
de la educación del país, en la lucha por la defensa de sus derechos legítimos, por la
democratización del sindicato, del país y en defensa de la educación pública, laica, gratuita y
obligatoria. La CNTE se caracteriza a sí misma de la siguiente manera:
La CNTE es una organización de masas conformada por los trabajadores de la educación
democráticos del país, independientemente de la burguesía y su Estado, del charrismo sindical y de
cualquier organismo político, es decir, no es propiedad de nadie más que de los propios trabajadores
de la educación. Es un frente de clase, porque participan en ella trabajadores de la educación que
aceptan el principio universal de lucha de clases, independientemente del color, sexo, credo

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Es ingeniero en Sistemas Computacionales por el Instituto Tecnológico del Istmo, cursó la licenciatura en Educación Secundaria en la
Escuela Normal Superior Federal de Oaxaca, actualmente cursa el Diplomado Educación y descolonización epistémica, es hablante de
zapoteco, radica en Juchitán y se desempeña como profesor en la Escuela Secundaria Técnica Núm. 50.
religioso e ideología política; lo fundamental es que están dispuestos a luchar por sus intereses de
clase, por la solución de sus demandas económicas, sociales, laborales, profesionales y políticas. No
es anti-partido, al contrario respeta la libre militancia de sus miembros en cualquier organismo
político, pero aclarando que es de carácter individual y que respete las decisiones e intereses del
propio movimiento. La CNTE aglutina a las masas conscientes y su objetivo es reconquistar al
SNTE, para que sirva a los intereses de las bases y no los de la patronal. La CNTE no es otro
sindicato, tampoco otro CEN, es una organización de masas, no de membretes, que lucha al interior
del SNTE por su democratización.iii

Combatiendo la “cultura del silencio” y la “razón indolente”


En lo que respecta a la sociología descolonial, Souza Santos critica a la razón indolente,
perezosa, “que se considera única, exclusiva, y que no se ejercita lo suficiente como para poder
mirar la riqueza inagotable del mundo.”iv
En relación con la lucha de clases y la burguesía, Paulo Freire consideraba que “la
cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados “ignorantes” son hombres y
mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a
vivir en una ‘cultura del silencio’” v
Desde la perspectiva del Estado Mexicano en sexenios anteriores y parte del llamado
Gobierno de la Cuarta Transformación, se ha impuesto una idea, reproducida por algunos
monopolios en los medios de información, en la que se suele responsabilizar y satanizar a los
maestros de la CNTE y en general a los maestros del país, de lo que llaman “mala calidad en la
educación”, y en el caso particular de Oaxaca, del atraso en la educación de los niños.
Así, en ese marco, la labor docente, el oficio de “profesor” o “maestro”, lleva implícita
una desvalorización, estigmatización y una carga peyorativa. Lo anterior, lo atribuyo al hecho
de que el discurso hegemónico ha logrado devaluar el quehacer del profesor y más allá del
asunto gremial-sindical (que en parte ha contribuido en ello), se ha mantenido la idea que el
profesor es un ignorante, una persona inculta, no preparada, un simple técnico al que le
proporcionan un manual y lo debe ejecutar en su práctica, al que le entregan –imponen- Planes
y Programas de Estudio, contenidos y dosificaciones; y cuya única obligación es estar dentro
del salón de clases, enseñar-transmitir los conocimientos que ya vienen definidos, aquellos que
consideran válidos por haber pasado el filtro colonizador de qué y cómo debe enseñarse;
depositarlos en los alumnos y mantenerse al margen de la vida social, cultural y política de su
estado o su país. Lo anterior en parte me hace recordar la visión de los colonizadores europeos
que percibían a las otras culturas como inferiores, incapaces de crear conocimientos y
etiquetados como sin alma, sin dios y comparados con animales a los cuales había que educar o
domesticar. De ahí que hayan provocado el genocidio en todo el mundo y generado
epistemicidio.
Es decir, para la pretensión colonizadora, el profesor debe convertirse en un
colonizador, imponer los conocimientos a los alumnos, cumplir con un interés técnico,
considerando la visión de currículum de Shirley Grundy vi, que a su vez recupera la teoría de los
intereses cognitivos de J. Habermas; donde el profesor, es el actor principal en la mediación del
conocimiento, el que imparte cátedra. Sin embargo, no puede abandonar los rígidos contenidos
que debe impartir.
Quienes asumen la crítica contra los profesores, pocas veces se toman el tiempo de
revisar la complejidad no sólo del Sistema Educativo, sino también de los subsistemas o niveles
educativos que intervienen en el proceso enseñanza-aprendizaje, así como de los actores
implicados (autoridades educativas, alumnos, padres de familia y maestros), sin dejar de lado el
contexto en que cada alumno se desenvuelve.
En ese sentido, el ser profesor, pese a la carga peyorativa que lleva consigo, tiene una
exigencia intelectual y académica considerable; implica asumir muchas profesiones en una sola
y tener conocimientos diversos de muchas áreas. Desde esta perspectiva, al profesor no se le
puede considerar un novato, un inculto o un individuo falto de conocimiento. Acaso se nos
puede culpar de estar colonizados en nuestros saberes y ser reproductores de esos mismos
modelos colonizadores.
Asimismo, el profesor no puede seguir ante los ojos de la sociedad como un simple
encargado de acompañar a los niños o adolescentes y cubrir un horario durante el cual cumple
una función social de reproductor. Tampoco puede seguir reproduciendo un discurso
colonizador impuesto por los monopolios y que se ha encargado de desvalorizarlo y mucho
menos debe seguir considerándose un peón o un técnico, al servicio del régimen en turno y de
los vaivenes de las políticas educativas dictadas desde las voraces fauces de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de Mexicanos Primero o
Empresarios por la Educación, como en el caso de México.
Ante ello, desde el interior de la sección XXII-CNTE emanó una propuesta educativa,
que en su momento, los gobiernos estatal y federal aceptaron y avalaron, iniciando su
implementación en Oaxaca con una fase de “pilotaje”, pero que, finalmente desecharon para
someterse a los firmantes del “Pacto por México” e imponer leyes, crear organismos
fiscalizadores y reformar artículos de la constitución, en el marco de lo que llamaron “Reforma
Educativa”. Destacando en su “reforma”, la Ley del Servicio Profesional Docente (LSPD) y el
Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), que por cierto, no buscaban mejorar el
Sistema Educativo, sino que, a todas luces sólo buscaban normalizar, vigilar y castigar; es
decir, mantener un control administrativo-laboral de los maestros de Oaxaca y del país.
Entre los acuerdos de México y La OCDE, se establecen criterios y estándares globales
de seguimiento y evaluación, y derivados de ellos, el gobierno busca adecuar sus políticas
públicas a los “nuevos tiempos”, si bien recientemente alguna reformas realizadas en el actual
Gobierno no son tan lesivas para el magisterio, el daño está hecho y hay que revertir esa
imposición de los colonizadores, en la que la cultura dominante en las escuelas se caracteriza
por ordenar selectivamente, tanto a maestros como alumnos, legitimar formas de lenguaje entre
las que destacan: “competente”, “incompetente”, “bueno”, “malo”, “idóneo” o “no idóneo”;
relaciones sociales, experiencias de vida y modos de razonamientos hegemónicos.
Para hacerlo, hay que recuperar quizá las “Ecologías de saberes y del reconocimiento”.
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Y como profesores, asumir una postura de resistencia, cuando se imponen leyes y asumir
viii
una visión crítica de la realidad y una postura como intelectual transformador , es decir, en
vez de acatar ciegamente dictados gubernamentales, buscar reivindicarnos como lo que somos,
agentes de cambio social, transformando las condiciones de nuestro entorno, para lograr la
construcción de escuelas concebidas como esferas públicas democráticas y a su vez construir
una sociedad democratizadora regulada por los principios de justicia social, igualdad y
diversidad, en la que se propicien las mejores condiciones de vida para todos, “un mundo
donde quepan muchos mundos” o un pluriverso. Pero además, es necesario convertirse en
ix
pieza clave para generar una “memoria liberadora” , que es el “reconocimiento de los casos
de sufrimiento público y privado cuyas causas y manifestaciones exigen comprensión y actitud
compasiva”. Para lograr lo anterior, el profesor debe descolonizar su mente para poder
“dialogar con otros saberes y producir algo que distinga, en una diferencia, lo que es producto
de la jerarquía y lo que no lo es.”
Es decir, los profesores tienen que mantener los ojos, la mente y el corazón abiertos,
para asumir desde la otredad, la memoria histórica, la solidaridad, la dignidad, que impida que
se sigan dando actos de opresión. Y si estos persistieran, se debe abrir una brecha de esperanza,
resistencia y lucha, como lo ha sido y es el El Plan para la Transformación de la Educación
de Oaxaca (PTEO), no es ni será la única, pero ya está como incipiente referente de que hay
otras formas de ver el mundo.
En este escenario de lucha y resistencia, no esperemos que las autoridades realicen el
x
cambio en beneficio de la sociedad, pues como plantea Paulo Freire “Sería en verdad una
actitud ingenua esperar que las clases dominantes desarrollasen una forma de educación que
permitiese a las clases dominadas percibir las injusticias sociales en forma crítica”.

Descolonizar nuestros saberes en la era digital


Es innegable que la era digital nos ha rebasado y ahora pareciera que no se puede concebir otra
forma de ver el mundo que no implique la globalización del conocimiento y que el vivir en un
mundo globalizado implica adquirir otras cultura y formas de vida, distintas a las propias,
porque se ha establecido que las nuestras son inferiores comparadas con las de los nuevos
colonizadores.
Así, las lenguas en el mundo prefieren el Inglés, el Chino, el Ruso, por mencionar algunas por
encima de las otras lenguas.
México se reconoce como una Nación multilingüe con 68 lenguas originarias más el
español, y para tales efectos, La Ley General De Derechos Lingüísticos De Los Pueblos
Indígenasxi en dos de sus artículos establece:
ARTÍCULO 4.- Las lenguas indígenas que se reconozcan en los términos de la presente Ley y
el español son lenguas nacionales por su origen histórico y tendrán la misma validez,
garantizando en todo momento los derechos humanos a la no discriminación y acceso a la
justicia de conformidad con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los
tratados internacionales en la materia de los que el Estado Mexicano sea parte.
ARTÍCULO 5. El Estado a través de sus tres órdenes de gobierno, -Federación, Entidades
Federativas y municipios-, en los ámbitos de sus respectivas competencias, reconocerá,
protegerá y promoverá la preservación, desarrollo y uso de las lenguas indígenas nacionales.
Pese a que es Ley, se observan que por más “nuevos modelos” multiculturales que el
Estado promueva, se seguirá manteniendo la visión monocultural y colonizadora, pues en lo
que respecta a que el Estado “reconocerá, protegerá y promoverá la preservación, desarrollo y
uso de las lenguas indígenas nacionales”, hasta este momento, hay una omisión grave del
Estado, puesto que en ninguno de los niveles de la Educación básica, se contempla la
asignatura de enseñanza de lenguas indígenas, en cambio, se privilegia la enseñanza del
Español y de lenguas extranjeras, que no es malo, sin embargo se mantiene la idea de que las
lenguas originarias siguen siendo inferiores.
Como lo plantea Castellsxii, nuestras sociedades se están transformando culturalmente
como producto de la revolución de las tecnologías de la información, convirtiéndose en
“sociedad red”. En este contexto, es importante no perder de vista que las lenguas originarias
no están consideradas de manera oficial en el ámbito educativo, es decir, no existe un
programa de estudios que contemple la enseñanza del idioma zapoteco, por poner un ejemplo.

Actualmente mis funciones en la institución en la que laboro son como Coordinador de


actividades académicas y también soy docente en el área educación Tecnológica.
En cuanto al uso de las tecnologías digitales, recupero el discurso Crítico-Político que
plantea Manuel Area, “las tecnologías digitales deben estar al servicio del desarrollo social y
humano, y no controlado por los intereses de las grandes corporaciones industriales”, xiii de lo
anterior, recupero – aprovecho- “las ventajas de la modernidad” y hago uso fundamentalmente
de programas informáticos libres o gratuitos, es decir que no requieran pago de licencias.
Considerando las perspectivas anteriores, he buscado trabajar con los alumnos sobre la
importancia de valorar nuestra cultura Zá y su lengua el Diidxazá y partiendo de la asignatura
de informática, se ha planteado la necesidad de la elaboración de materiales didácticos u
objetos de aprendizajexiv, para que a la par de aprender un lenguaje de programación,
investiguen, usen, disfruten y aprendan el Diidxazá.
Ahora bien, la propuesta de trabajo incorpora objetos de aprendizaje, para este caso, se
elaboran usando Scratchxv
i
Boletín del SNTE, ¿Quiénes Somos?, mayo de 2013. SNTE.
ii
Cuadernillo del Brigadeo Nacional de la CNTE, octubre de 2009. CNTE.
iii
Caracterización de la CNTE, Mesa 2, I Congreso Nacional Ordinario de la CNTE, octubre 1990, México D.F., CNTE.
iv
De Souza Santos (2006) citado por Grosfoguel R. La descolonización del conocimiento: diálogo crítico entre la visión descolonial de Frantz Fanon y la
sociología descolonial de Boaventura De Souza Santos. (2011).
v
Freire, P. La importancia de leer y el proceso de liberación. México: S. XXI. 2004
vi
Grundy, S. (1998). Producto o praxis del curriculum. Madrid, España: Morata
vii
Ibid.
viii
Giroux, H. (1990). los profesores como intelectuales. Barcelona, España.: Paidós.
ix
Ibid.
x
Freire, P. Pedagogía del oprimido. México, D. F., Siglo XXI. 1970
xi
Ley General De Derechos Lingüísticos De Los Pueblos Indígenas, Nueva Ley publicada en el Diario Oficial de la Federación el 13 de marzo de 2003
xii
Castells, M. (1999). La era de la información. Economía, sociedad y cultura. La sociedad red. Vol. 1. Madrid: Alianza.
Area, M. (2002) Discursos ante las nuevas tecnologías.
xiii

xiv
Willey, D. (2002). The Instructional Use of Learning Objects. Bloomington, Indiana: Agency for Instructional Technology.
xv
Grupo Lifelong Kindergarten del MIT Media Lab. (2013). SCRATCH. https://scratch.mit.edu

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