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CÓMO VE DIOS EL SEXO Y EL MATRIMONIO

Nota:
Analice este tema con dignidad y franqueza. Ayude al auditorio a ver lo práctico que es tener autocontrol y
obedecer los consejos bondadosos y equilibrados de Jehová.

EL MATRIMONIO Y EL SEXO SON REGALOS DE NUESTRO CREADOR (5 mins.)


Hoy en día, el mundo le da mucha importancia al sexo; muchas personas se sienten libres para hacer lo que
quieran.
Debemos analizar lo que piensa Dios sobre el matrimonio y las relaciones sexuales, pues él fue quien los creó.
Dios unió a la primera pareja humana para que fueran un matrimonio honorable (Gé 2:21-24).
Dios estableció que un hombre y una mujer casados tuvieran relaciones sexuales limpias (Gé 1:27, 28).
El sexo no era lo más importante; los cónyuges disfrutarían de compañía, apoyo y de cualidades con las
que se complementarían el uno al otro (Gé 2:18).
Un matrimonio basado en las normas divinas trae muchos beneficios.
Los cónyuges experimentan la felicidad de dar (Hch 20:35).
El matrimonio provee un ambiente estable y beneficioso en sentido legal, social y moral en el que criar a
los hijos.
Controlar los deseos sexuales beneficia tanto a los casados como a los solteros [lea Colosenses 3:5, 6].
El matrimonio entre un hombre y una mujer es el único entorno en el que se deben satisfacer los deseos
sexuales.

LOS CONSEJOS DE DIOS NOS AYUDAN A TENER ÉXITO EN EL MATRIMONIO (12 mins.)
Las leyes y los consejos sobre el sexo y el matrimonio que hay en la Biblia son un reflejo del amor de Dios.
Las relaciones sexuales entre un hombre y una mujer casados también deben reflejar amor desinteresado [lea
1 Corintios 7:3-5].
Cuando el esposo y la esposa se preocupan de verdad el uno por el otro, los dos pueden disfrutar de las
relaciones sexuales (1Pe 3:7; w12 15/5 5 párr. 10; w89 1/6 14 párr. 18).
Jehová solo permite las relaciones sexuales entre una persona casada y su cónyuge [lea Hebreos 13:4].
El adulterio es una terrible falta de respeto a Dios (Gé 39:9).
El adulterio hace daño a los que lo cometen y también a todos los que se ven afectados por él (Pr 6:27-29, 32).
Los cónyuges deben evitar cualquier cosa que los lleve a cometer adulterio (Mt 5:27-29; w15 15/1 24 párrs. 4-
7).
Jehová quería que el matrimonio fuera una unión permanente (Mt 19:4-6).
Jehová odia el divorcio (Mal 2:14-16; jd 126, 127 párrs. 5-7).
En situaciones extremas, algunos cristianos han decidido separarse, pero no pueden volver a casarse
(1Co 7:11; lv 219-221).
Si una persona casada comete inmoralidad sexual, la Biblia permite al cónyuge inocente divorciarse [lea
Mateo 19:9].
Esta es una decisión personal que hay que pensar muy bien (g 2/10 4-8).
Algo que puede contribuir al éxito del matrimonio es que los cónyuges reconozcan la seriedad del matrimonio
y del divorcio.

LO QUE DIOS PIENSA SOBRE EL SEXO TAMBIÉN ES ÚTIL PARA LOS NO CASADOS (10 mins.)
La ley de Dios prohíbe todo tipo de inmoralidad sexual [lea 1 Tesalonicenses 4:3-5] (w08 15/12 9 párr. 10).
Esta ley es una muestra de su amor, pues nos protege física y emocionalmente (w15 15/5 17 párrs. 13-16; w07
1/4 5, 6).
Los solteros que se mantienen castos tienen la conciencia limpia.
Aunque la homosexualidad esté muy aceptada en el mundo de Satanás, Jehová la condena (1Co 6:9, 10).
Los jóvenes pueden rechazar los malos deseos y huir de la inmoralidad sexual (1Co 6:18; yp2 231-236).
Quienes han practicado inmoralidad sexual pueden conseguir la aprobación de Dios si cambian su forma de
pensar y su mala conducta, tal como hicieron algunas personas que aceptaron el cristianismo en el pasado
(1Co 6:11).
La masturbación es un hábito sucio que alimenta las actitudes egoístas.
Es posible dejar este hábito con la ayuda de Jehová (yp1 178-182).
Para ganar esa lucha, hay que evitar totalmente la pornografía y cualquier otra cosa que alimente los malos
deseos (Sl 101:3).
Los padres deben hablar con sus hijos de estos temas y enseñarles lo que piensa Dios sobre ello.
Actúe antes de que sus hijos se vean expuestos a ideas inmorales de los compañeros de clase o de otras
personas.

TENDREMOS PAZ Y FELICIDAD SI VEMOS LAS COSAS COMO LAS VE DIOS (3 mins.)
Jehová nunca nos pide algo que no podamos hacer o que nos haga infelices.
Aceptar y obedecer las normas divinas nos ayuda a evitar problemas y sufrimiento [lea Salmo 19:9-11].
Los casados pueden sentir la satisfacción de tener un matrimonio moralmente limpio y lleno de amor.
Estemos casados o solteros, todos los cristianos podemos disfrutar de una conciencia limpia, de paz interior y
de la esperanza de vivir para siempre.
[Siga con cuidado el bosquejo y respete el tiempo asignado a cada sección. No tiene que leer ni explicar todos los
textos que están entre paréntesis. Vea el libro Benefíciese, páginas 52 a 55 y 166 a 169].
Núm. 13-S 1/20 DEBE PRESENTARSE EN 30 MINUTOS

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