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ESTUDIO DEL SUELO LUNAR

La Luna fue fuertemente bombardeada en su historia temprana, lo que


originó que muchas de las rocas originales de la antigua corteza se
mezclaran, fundieran, enterraran o desaparecieran. Los impactos
meteóricos aportaron una gran variedad de rocas "exóticas" a la Luna, de
tal forma que las muestras obtenidas en sólo 9 de las zonas produjeron
muchos tipos diferentes de rocas para su estudio. Los impactos también
sacaron a la luz rocas lunares situadas a gran profundidad y distribuyeron
sus fragmentos sobre amplias zonas alejadas de su origen, haciéndolas más
accesibles. La corteza subyacente fue también adelgazada y fragmentada,
permitiendo que el basalto fundido del interior alcanzara la superficie. Como
la Luna no tiene ni atmósfera ni agua, los componentes de los suelos no se
deterioran químicamente como lo harían en la Tierra. Rocas con más de
4,000 millones de años todavía existen allí, permitiendo la obtención de
información sobre la historia temprana del sistema solar que no está
disponible en la Tierra. La actividad geológica en la Luna consiste en
grandes impactos ocasionales y la formación continua de los regolitos. Sin
embargo, se considera que está geológicamente muerta. Con una historia
temprana tan activa de bombardeo y un final relativamente abrupto de los
grandes impactos, la Luna se considera fosilizada en el tiempo.

Los Apollo y el resto de misiones lunares han vuelto a la Tierra con 382
kilogramos (840 libras) de rocas y suelos. A partir de estos se han
estudiado tres grandes tipo de materiales superficiales: los regolitos, los
mares y las terrazas. El bombardeo de micrometeoritos ha pulverizado
concienzudamente las rocas superficiales produciendo unos detritus de
grano fino denominados regolitos. Los regolitos, o suelo lunar, son granos
minerales no consolidados, fragmentos de roca y una combinación de estos
que han sido soldados en forma de cristal por los impactos. Se puede
encontrar sobre toda la superficie lunar, con la excepción de las paredes
inclinadas de los valles y cráteres. Tienen de 2 a 8 metros (7 a 26 pies) de
espesor en los mares y puede sobrepasar los 15 metros (49 pies) en las
terrazas, dependiendo del tiempo que haya estado expuesta la roca
subyacente al bombardeo de meteoritos.

Los oscuros mares, con relativamente pocos cráteres, cubren


aproximadamente el 16% de la superficie lunar y se concentran en el lado
cercano de la Luna, principalmente dentro de las cuencas de impacto. Esta
concentración podría ser debida al hecho de que el centro de masas de está
desplazado de su centro geométrico unos 2 kilómetros (1.2 millas) en
dirección a la Tierra, probablemente debido a que la corteza es más gruesa
en el lado oscuro. Es posible, por lo tanto, que los magmas de basalto
procedentes del interior hayan alcanzado fácilmente la superficie en el lado
cercano. pero encontraron dificultades en el lado lejano. Las rocas de los
mares son basaltos y la mayoría tiene una edad que va de 3,100 a 3,800
millones de años. Algunos fragmentos en las brechas de las mesetas tienen
una edad de 4,300 millones de años y las fotografías de alta resolución
sugieren que algunos flujos en los mares rodean cráteres jóvenes y, por lo
tanto, podrían tener una edad de 1,000 millones de años. Los mares tienen
un espesor medio de pocos cientos de metros pero son tan masivos que
frecuentemente deforman la corteza subyacente lo que produce depresiones
parecidas a fallas y cordilleras levantadas.

Las mesetas relativamente brillantes, cuibertas de cráteres son llamadas


terrazas. Los cráteres y cuencas de las mesetas se forman por los impactos
de meteoritos y son, por lo tanto, más viejos que los mares, habiendo
acumulado más cráteres. El tipo de roca dominante en esta región contiene
altos índices de feldespato plagioclásico (un mineral rico en calcio y
aluminio) y son mezcla de fragmentos brechados por los impactos de
meteoritos. La mayoría de las brechas de las terrazas están compuestas por
fragmentos de brechas todavía más viejos. Otras muestras de las terrazas
son las rocas cristalinas de grano fino formadas por fusión de impacto
debido a las altas presiones que se generan en los impactos. Casi todas las
brechas de las terrazas y la masa fundida por los impactos se formó hace
3,800 o 4,000 millones de años. El intenso bombardeo empezó hace 4,600
millones de años, que es la edad estimada del origen de la Luna. En el
espacio, el sol pega aún mucho más fuerte que en una playa terrestre.

Suelo Naranja

Estas esferas de cristal naranjas y fragmentos son las partículas más finas
traídas desde la Luna. Las partículas varían entre los 20 y los 45 micrones.
El suelo naranja fue traído desde el punto alunizaje Taurus-Littrow por los
miembros de la tripulación del Apollo 17. El científico astronauta Harrison J.
Schmitt descubrió el suelo naranja en el Cráter Shorty. Las partículas
naranjas, que están entremezcladas con granos negros y moteados, tienen
el mismo tamaño que las partículas que componen los sedimentos de la
Tierra. Un análisis químico del suelo naranja ha mostrado que esta muestra
es similar a otras traídas por el Apollo 11 desde un punto (Mar de la
Tranquilidad) situado a varios cientos de millas al suroeste. Como en
aquellas muestras, es rico en titanio (8%) y óxido de hierro (22%). Pero al
contrario que las muestras del Apollo 11, el suelo naranja es
inexplicablemente rico en zinc. El suelo naranja tiene un probable origen
volcánico y no es el resultado del impacto de un meteorito. (Cortesía NASA)
Los científicos han analizado los cristales volcánicos traídos a la Tierra desde
la Luna por diferentes misiones Apolo. Los cristales traídos por el Apolo15
son de color verde y los procedentes del Apolo 11 y 17 son de color
naranja. Su origen se cree que es volcánico y la composición de los cristales
verdes es rica en magnesio y los de color verde en titanio. Se conocen unas
25 variedades de cristales volcánicos lunares en las zonas de alunizaje.

En la siguiente imagen pueden observar el color naranja del suelo lunar


excavado por los astronautas del Apolo17. El color es debido a numerosos
cristales esféricos de un diámetro entre 0,1-0,4 mm con un alto contenido
en titanio. Encontraran más imágenes y explicaciones en la siguiente página
web:http://www.hq.nasa.gov/alsj/a17/a17.summary.html

La mayoría de los cristales lunares se forman por la fusión de las rocas


lunares durante el impacto de meteoritos y por tanto estos cristales tienen
que tener una composición que los identifique, el elemento diferenciante es
el níquel procedente de los meteoritos. En los cristales verdes y naranja no
hay níquel y su edad es similar a la de las rocas basálticas de su entorno.
Entonces estos pequeños cristales de un tamaño entre 0,1 – 0,4 mm se
cree son producto de los mecanismo de erupción volcánica en la superficie
lunar.
La teoría de la gran colisión que explica la formación de la Luna sugiere que
la mayoría de los elementos más ligeros fueron volatilizados fuera del
sistema Tierra-Luna. El hidrógeno es el elemento más ligero y por tanto el
más volátil. De esta manera la cantidad de hidrógeno esperada encontrar
en la Luna es más bien nula y por tanto no se espera que haya agua.
Recordemos que la composición molecular del agua es un átomo de oxigeno
y dos de hidrógeno, ver “Espectro Electromagnético”. A partir de los
experimentos de los programas lunares se demostró que la Luna no
contiene tantos elementos altamente volátiles como la Tierra. En particular
se creía que el hidrógeno se perdió completamente en la gran colisión que
formo la Luna.

El estudio realizado consiste en determinar la cantidad de compuestos


volátiles que existen en los cristales volcánicos, básicamente dióxido de
carbono, agua, Flúor, Azufre y Cloro. De esta manera se puede determinar
la composición del manto lunar, ya que estos cristales volcánicos son los
basaltos más primitivos de la Luna surgidos del interior lunar con la lava.
Hay que ir con mucho cuidado puesto que estos cristales han estado en la
superficie durante miles de millones de años y la contaminación procedente
de fuentes exteriores puede ser importante. Como impactos de meteoritos,
viento Solar que puede añadir (implantar) iones en el suelo lunar o arrastrar
la alta atmósfera de la Tierra generando un viento terrestre o los rayos
cósmicos.

La región Reiner Gamma: ¿efecto magnético o impacto cometario?


Martes, Abril de 2006
Esta imagen, tomada por la cámara AMIE (Advanced Moon Imaging
Experiment) de la sonda espacial SMART-1 muestra una forma lunar que
presenta una reflectividad muy alta y que recibe el nombre de Formación
Reiner Gamma. Consiste en un área totalmente plana formada por un
material mucho mas brillante que el entorno circundante y está localizada
en el Oceanus Procellarum (57.8º Oeste, 8.1º Norte) en la cara visible de
la Luna y cuenta con una extensión aproximada de 30 a 60 kilómetros

La cámara AMIE obtuvo las imágenes el 14 de enero de 2006, a


una distancia entre 1599 y el 1688 kilómetros y con una
resolución entre 144 y 153 metros/pixel. Las primeras observaciones
llevadas a cabo desde nuestro planeta malinterpretaron las características
de esta zona, considerada erróneamente un cráter de impacto. Sólo los
estudios más detallados desde la órbita lunar efectuados por las sondas
Zond-6 soviética y los Lunar Orbiter, Apollo y Clementine norteamericanos
revelan su verdadera naturaleza: un lugar con una morfología muy inusual,
consistente en trazas con respecto de remolino que no se corresponden con
ninguna formación topográfica superficial.

El área principal consiste en un terreno de forma elíptica brillante,


localizado al oeste del cráter Reiner. Los terrenos se extienden al noreste de
la región de las colinas Marius, situándose algunos pequeños parches con
forma de remolino al suroeste. El origen de la Formación Reiner Gamma es
aún muy poco claro para los científicos. Las formas de remolino antes
mencionadas suelen estar asociadas a anomalías magnéticas, siendo
algunas de ellas antipodales a las grandes estructuras de impacto -es decir,
localizadas justo en regiones opuestas del globo lunar.

De esta forma, los científicos han sugerido que Reiner Gamma presenta
unas características que corresponden a materiales magnetizados de la
corteza o bien eyecciones de masa ricas en hierro capaces de hacer de
escudo frente al viento solar, evitando que los materiales superficiales
sufran procesos de maduración formando de este modo una anomalía
óptica.

No obstante la Formación Reiner Gamma sigue siendo aún un caso


particular: las anomalías magnéticas no se correlacionan con la estructura
cortical lunar ni con las anomalías de gran tamaño observadas en la cara
oculta de la Luna. Por otra parte, esta formación no está asociada a ninguna
estructura antipodal concreta y los materiales superficiales parecen ser
ópticamente muy inmaduros, de tal forma que su edad sería relativamente
reciente.
El análisis de las fotografías tomadas por la sonda espacial Clementine de
la NASA sí muestra, no obstante, que las propiedades ópticas y
espectroscópicas de la capa superficial de regolito local son similares a las
de los suelos inmaduros de los cráteres situados en los mares.

Los estudios sobre procesos de craterización apoyan la hipótesis de que la


parte superior del regolito podría haber sido modificada como consecuencia
de un impacto de materiales de baja densidad como -por ejemplo- varios
fragmentos de un núcleo cometario. De esta forma, la anomalía magnética
no sería el resultado de un gran impacto en las antípodas de esta
formación, sino que se debería a un efecto local durante la interacción de la
superficie lunar con un medio físico comentario, existiendo la posibilidad de
que el viento solar pueda ser localmente desviado, contribuyendo así a las
inusuales propiedades ópticas de la zona.

De este modo, la Formación Reiner Gamma sería un lugar especialmente


interesante para desarrollar una misión de exploración tripulada debido a
que la radiación procedente del Sol es reflejada desde la superficie. De
todas formas, resulta necesario estudiar más ésta región para poner a
prueba las hipótesis desarrolladas y conocer las propiedades físicas
superficiales. Esta es una tarea que está realizando la sonda espacial
europea SMART-1 mediante la observación de las propiedades fotométricas
del regolito lunar, antes del que finalice su misión.

Más información:
http://www.esa.int/esaMI/SMART-1/SEM05FNFGLE_0.html