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Los cabalistas sabían que quienes querían aventurarse en la vía de

arrancar los misterios que encierra el Nombre del Dios, ponían en peligro el
equilibrio de su vida cuando no también la vida misma. Por tal motivo,
quienes habían hecho la prueba y sobrevivido a ella, experimentaban un
verdadero desgarramiento subjetivo en el momento de transmitirla para
guiar a sus discípulos.

He aquí infeliz soy si os revelo los misterios, e infeliz soy si no


os los revelo .2

dijo el legendario Rabí Shimon Ben Yojai personaje central del Zohar
antes de ceder a los requerimientos de sus discípulos, que esperaban saber
acerca del gran secreto. Pese a sus temores y vacilaciones el maestro
comenzó su enseñanza. Pero en el transcurso de la misma, tres de los
iniciados en los misterios murieron como consecuencia de ella. Y Rabí
Shimon dijo:

He aquí lo que pasa, como yo me lo temía. El castigo del cielo


ha bajado sobre nosotros, porque nos hemos atrevido a participar
de la revelación de los misterios tales como nunca habían sido
revelados desde tiempos de Moisés. .3

Según el relato del Zohar, en ese momento la pequeña asamblea pudo


escuchar una voz que respondió desde el cielo:

Sabed que aquellos que penetraron el significado interno de los


misterios, que son causa de temblar, así arriba como abajo, se
exponen a la muerte. Y el alma que aprende acerca de Dios, se
consume en el deseo de volar hacia Él, tan pronto como los
misterios le son revelados. .4

¿De qué muerte se trata? Gerschom Scholem, comentando el pensamiento


de Abulafia, uno de los mayores exponentes de la Cábala, dice:

quien consiga convertir el Gran Nombre de Dios la cosa


menos perceptible y concreta del mundo en objeto de su
meditación, está en condiciones de alcanzar el verdadero éxtasis
místico. .5
El gran secreto

El Nombre de Dios en la Cábala


Durante los siglos XIII y XIV alcanzó en Europa su punto álgido la
producción de una corriente de pensamiento denominada Cábala. Fueron
los místicos judíos, algunos de los cuales, dedicaron sus vidas a desentrañar
la verdad oculta en el Nombre de Dios.
Para ellos, el resorte de la potencia divina residía en última instancia en
los secretos del Nombre. Sus meditaciones los llevaban al borde del
ateísmo, al reducir la existencia de Dios a una estructura literal
incognoscible, carente de significado alguno para el hombre, pero a su vez
fuente oculta de todo lo que el simbolismo del lenguaje puede llegar a
significar. La subjetividad de Dios y su voluntad, a la que tanto busca
aferrarse el simple creyente, quedaba relegada en la búsqueda del cabalista.
Las investigaciones cabalísticas despertaron generalmente sospechas e
inquietud en las autoridades religiosas. Su carácter subversivo estriba en
afirmar que la ley de Dios no podría quedar asegurada en ningún dogma,
mandamiento o prescripción, sin importar cuán consagrado esté por la
tradición. La verdad divina, sostenían finalmente los cabalistas, no se
encuentra en el sentido de las palabras del credo, sino que se esconde en las
letras sin ningún sentido del Nombre.

El místico transforma el texto sagrado, y el momento decisivo de


esta metamorfosis consiste precisamente en que la dura letra, la
en cierto modo univalente letra de la revelación, es provista de
infinitos sentidos. La palabra acreedora del summun de
autoridad es objeto de interpretación, se abre y va dócilmente al
encuentro del místico. 1

La historia de la religión atestigua acerca de un ineliminable conflicto entre


el peso de las autoridades religiosas, cuya aspiración es la de asegurar el
estado de creencia y obediencia de sus fieles, y la apuesta de los místicos de
acceder a Dios por el camino de una experiencia que depare la certeza
subjetiva de la existencia de Dios que falta al simple creyente.
1. Presentación
2. Introducción
3. Primera parte
1. El gran secreto
2. De la creencia y la existencia de Dios
3. EL NOMBRE DEL PADRE en el origen del lenguaje
4. Acerca del origen de la escritura
5. El rasgo unario
6. El hombre de las ratas
4. Segunda parte
1. El goce de la castración
2. La función separadora del goce
5. Tercera parte
1. El inconciente de Lacan
2. El significante del goce
3. La metáfora
4. El padre real
5. La represión originaria y el fin del análisis
CAPÍTULO 1.1
Presentación
Quienes hayan tenido acceso a la obra de Lacan, no habrán dejado de
observar su estilo irreverente y desafiante. Trataba a sus adversarios, como
también a sus seguidores con soberbia, sin ahorrar comentarios despectivos.
Amaba destruir los mitos que amalgaman la conciencia colectiva,
particularmente la de los psicoanalistas. Nada parecía detenerlo en su
exigencia de rigor lógico y lo caracterizaba una profunda intransigencia
ante los requerimientos moderadores, que percibían el alcance subversivo
de su discurso.

Con este Jacques Lacan convive y contrasta llamativamente otro, cuya


actitud fue de excesiva prudencia, de inocultable y a veces confesado temor
cuando se trataba de abordar una cuestión teórica, que por otra parte ocupó
un lugar central en su doctrina. Me refiero a Los Nombres del Padre .

En el presente libro, Norberto Rabinovich se sumerge en el capítulo


censurado de la enseñanza de Lacan, persiguiendo el hilo del argumento
lógico siempre el mismo, sostiene el autor presente en los múltiples y
diferentes abordajes que el maestro francés fue desarrollando a lo largo de
más de 25 años.

Datos del autor

Norberto Rabinovich: Lic. en Psicología UNBA. Fue Miembro Fundador


de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, e integrante de la misma hasta
1998. A partir de esa fecha dictó seminario en Buenos Aires y durante 6
años en Chile. Ex docente en la UNBA y enseñó y supervisó en diversos
servicios hospitalarios. Participó en Letrafonía y, actualmente es director
del proyecto de enseñanza de psicoanálisis Lacantera Freudiana. Cuenta
con numerosos escritos en publicaciones del país y del extranjero. Publicó
cinco libros:

1. El Nombre del Padre. Articulación entre la letra, la ley y el goce


2. El inconciente lacaniano
3. Lágrimas de lo real. Un estudio sobre el goce
4. La letra y la verdad. Posiciones del sujeto ante la ley del inconciente
Psicoanálisis y judaísmo PRIMERA PARTE
5. El pecado original del psicoanálisis.
Tirando aún más, reencontré la instancia de la letra, esta vez en el
corazón de la problemática del Nombre del Padre. Referencias teóricas de El Nombre del Padre
Lacan iban sucediéndose a medida que seguía la ilación: la función rasgo
unario, del nombre propio, del Uno y con no poca sorpresa, siempre Articulación entre la letra, la ley y el goce
girando en torno al mismo eje, el significante Falo. Mientras tanto, al
tiempo que recorría y reconocía el subsuelo, se dificultaba el diálogo con
mis colegas de planta. Estaba cada vez más solo, allí abajo, en el agujero
del sin sentido. Esto me condujo a constatar una y otra vez, la coherencia
lógica de mi lectura. A veces, agarrado a la cuerda creí perder la cordura.
Nuevas denominaciones, nuevos giros del mismo cordel: el significante
amo y el padre real, éste último aparecido mucho antes, reaparecía de forma
más rigurosa, en el matema de la existencia: .
Tras un largo trecho asido del sin sentido, vi que dicha cuerda estaba
hecha de goce. No lo había advertido antes. El sin sentido, que es uno de
los nombres de lo real, es también una de las especificaciones del goce, de
un goce que está intrínsecamente ligado a la castración. Me llevó esto a otra
noción de Lacan, heredada de Freud, la Pulsión de Muerte, que también se
enlazó a la cuerda del sin sentido y la función de la ley.
En lo hondo del edificio hallé también algo diferente del Nombre del
Padre que constituía el punto de apoyo de la columna: el objeto a , del
que el Nombre del Padre extrae la savia del goce que lo nutre.
Al llegar al Seminario R.S.I., la cuerda de la que tiraba se convirtió en la
cuarta cuerda del Nudo Borromeo. Asido de ella, llegué a la superficie y
recorrí los distintos ambientes de la casa.
Hay muchas cosas enlazadas a la cuerda de la existencia de lo real que ni
siquiera mencioné en el libro. No he pretendido abarcar mucho, sino apretar
lo más fuerte posible. Salvo algún circuito lateral inevitable, trato sólo un
tema. Queda para el lector la tarea de integrarlo al cuerpo teórico del
edificio, del que ese tema constituye su soporte.
Setiembre de 1998
Introducción
Fue hace 15 años. Releía, por enésima vez el Seminario III de Lacan con la
esperanza de arrancarle alguna pista nueva que me ayudara a despejar las
incertidumbres que me generaba la problemática de las psicosis. Tengo un
recuerdo muy preciso. Algo que sabía desde mucho tiempo antes se
revelaba con esta frase: Nuestro punto de partida, el punto al que siempre
volvemos, pues siempre estaremos en el punto de partida, es que todo
verdadero significante es, en tanto tal, un significante que no significa
nada.
Advertí también, que habiendo pasado innumerables veces por ahí, no
había aprehendido lo esencial. Esa afirmación de Lacan, sembrada en otros
mil lugares de su discurso, portaba una clave cuya dimensión y alcance no
estaba en condiciones de medir en aquél momento. Se convirtió, sin
embargo, en el punto de partida de un trayecto, cuyos resultados están
condensados en este libro.
Ya sabía que el significante no tenía sentido, pero aún así A partir de
aquel momento me aferré con fuerza a ese sin sentido significante, tan
invisible a los ojos y tiré de la cuerda. Pronto comprendí que Lacan
pretendía afanosamente localizar en la estructura del lenguaje un referente
primordial del sin sentido, un punto de origen, de sostén. Es así que en ese
mismo seminario, aparecieron términos diferentes pero equivalentes entre
sí: significante privilegiado, significante primordial, significante puro,
significante en lo real, significante puro sin sentido. Con ellos Lacan trataba
de introducir en el psicoanálisis lo que la tradición judía había gestado con
YHVH, el impronunciable e incognoscible Nombre de Dios. Lo imposible
de conocer es el sin sentido que el Nombre encarna.
Asido a esa amarra me di cuenta que ella, siempre la misma pero
teorizada de diferentes formas, rodeaba el contorno de la columna del
edificio del psicoanálisis. Tal como sucede habitualmente con los
fundamentos, estaba oculta en el subsuelo.
Ella llevaba enlazados, varios conceptos basales de la teoría freudiana, la
represión originaria, el padre originario, e incluso el signo perceptivo de la
primera experiencia de satisfacción. Temas anudados por Lacan a la cuerda
real del sin sentido.
Norberto Rabinovich
Rabinovich, Norberto. El Nombre del Padre: articulación entre la letra, la A mis hijos, Lila, Dario, Tatiana y Julia.
ley y el goce. Edición autor Buenos Aires, 2017.
Agradezco la ayuda que me brindó Pedro Resnik, mi entrañable amigo.
Diagramación ebook: Marcelo G. Baroni
Corrección: Jimena Timor

1ª edición 1998. 2ª edición 2005. Homo Sapiens Ediciones. Colección:


Clínica de los bordes
3ª edición 2013. Psicolibro Ediciones.
la que se asienta? El capítulo de Génesis de la Biblia aporta una respuesta Dicho de otro modo: el sentido último que encierra la verdad oculta de
mítica: en el origen, está el verbo y en el origen del verbo está YHVH, el Dios, es el goce, que no tiene ningún sentido. Y al decir de los testimonios,
impronunciable e incognoscible Nombre de Dios. El problema es que para se trata de un goce que no conviene porque está demasiado emparentado
aceptar este postulado se requiere de un acto de fe y nosotros pretendemos con la muerte.
encontrar una hipótesis científica. De ahí el dilema al que se veían confrontados los maestros de la Cábala
De todas formas, la propuesta de Lacan acerca del origen del lenguaje, por tener que enseñar algo que contradecía tan profundamente los cimientos
mantiene vínculos más estrechos con el mito bíblico que con el mito de la fe. Así contaba sus desdichas Baruj Togarmi, quien fue maestro del
freudiano del Urvater, puesto que plantea que para explicar tal génesis es mencionado Abulafia:
necesario postular el advenimiento en el mundo natural de un significante
primordial a partir del cual surge el universo del significante. Tomando Quiero escribir y no debo, no quiero escribir y no puedo
apoyo en la tradición bíblica, denominó a este operador de la estructura, negarme a hacerlo; por ello escribo y me detengo, y luego hago
soporte fundamental de la ley del significante, el Nombre del Padre. En el alusión al asunto en otro pasaje: este es mi procedimiento. .6
Escrito Ciencia y Verdad expresó claramente su apuesta al respecto:
Siete siglos más tarde, otro maestro, esta vez de psicoanálisis, pero que
el psicoanálisis es esencialmente lo que reintroduce en la alguna vez dijo que sus textos debieran ser incluidos entre los escritos
consideración científica el Nombre del Padre 22 místicos, me refiero a Jacques Lacan, ante el mismo objeto de reflexión, se
enfrentó a similares conflictos, y adoptó en su enseñanza un procedimiento
Nuestro punto de partida análogo. No podía ser de otra manera. No dejaría de sorprender e inquietar
a quien le haya leído o escuchado, que desde el principio, haya puesto en
No acordamos con Guy Le Gaufey quien, en su libro La evicción del enigmática equivalencia a la Pulsión de Muerte donde Freud reconoció la
origen , sostiene que la enseñanza de Lacan, compenetrada de los nuevos más profunda tendencia a repetir un goce traumático que habita al hombre
sistemas epistémicos surgidos a partir de la teoría general de la relatividad con el Nombre del Padre.
de Einstein, desmitifica la antigua exigencia de fundamentar el origen. En
forma categórica afirma el autor: El Espíritu Santo es la entrada del significante en el mundo.
Esto es sin duda lo que Freud aportó bajo el término de instinto
es a partir de sus comienzos que vamos a ver ahora a Lacan de muerte. .7
operar sin la más mínima preocupación por lo originario. .23
La herejía de Lacan
Por el contrario, nosotros comprobamos que para aportar fundamentos a la
teoría psicoanalítica, Lacan estuvo atravesado por la pregunta sobre el Quienes hayan tenido acceso a la obra de Lacan, no habrán dejado de
origen lógico ya que el cronológico está definitivamente perdido de la observar su estilo irreverente y desafiante. Trataba a sus adversarios, como
estructura del significante. también a sus seguidores con soberbia, sin ahorrar comentarios despectivos.
Amaba destruir los mitos que amalgaman la conciencia colectiva,
El significante debe primero concebirse como diferente de la particularmente la de los psicoanalistas. Nada parecía detenerlo en su
significación. Se distingue por no tener en sí mismo significación exigencia de rigor lógico y lo caracterizaba una profunda intransigencia
propia. Intenten pues imaginar que puede ser la aparición de un ante los requerimientos moderadores, que percibían el alcance subversivo
puro significante. Obviamente, por definición, ni siquiera de su discurso.
podemos imaginarlo. Y, sin embargo, ya que hacemos preguntas
Con este Jacques Lacan convive y contrasta llamativamente otro, cuya
actitud fue de excesiva prudencia, de inocultable y a veces confesado temor
cuando se trataba de abordar una cuestión teórica, que por otra parte ocupó
El Nombre del Padre en el origen del lenguaje
un lugar central en su doctrina. Me refiero al Nombre del Padre.
En el año 1963, inició el ciclo habitual de su seminario anual. Era un año
difícil, puesto que las tratativas de la Asociación Psicoanalítica Génesis
Internacional, para erradicarlo del psicoanálisis oficial, estaban en un punto
culminante. El tema que se proponía abordar ese año era, precisamente, el La observación analítica llevaba a Freud siempre a la misma encrucijada: el
de Los Nombres del Padre, esta vez articulados al texto bíblico, pero factor determinante de las neurosis encuentra su causa última en la renuncia
decidió interrumpirlo después de la primera clase, dado que finalmente del sujeto a ciertas satisfacciones pulsionales debido a su sometimiento a las
estalló el conflicto y fue excluido de la lista de los psicoanalistas prohibiciones exigidas por la cultura. En sus términos, el conflicto entre las
autorizados para conducir análisis didácticos. exigencias naturales para gozar y los requerimientos de las leyes sociales,
La separación definitiva de Lacan de la iglesia psicoanalítica, constituía un conflicto específicamente humano y una fuente ineliminable
sobrevenida algunos meses después, finalmente no sorprendió demasiado. de angustia. ¿Por qué el ser hablante se impone tantas restricciones a la
La ortodoxia de la Internacional no soportaba la influencia creciente de este satisfacción de sus impulsos? ¿Por qué la ley impone la renuncia a las
personaje que atentaba contra el bien común, y los cuidadores del orden pulsiones?
analítico estaban decididos a cortarle las alas. Pero en todo el período donde La problemática acerca del origen y fundamento de la ley, que Freud
el conflicto fue desarrollándose, Lacan no cerró su boca y no cedió en sus abordó principalmente en Totem y Tabú , se entrelaza con otra cuestión:
principios. Sin embargo, algo inesperado sucedió en torno al Seminario de para que cualquier ley enunciada en palabras sea aceptada por el grupo, es
Los Nombres del Padre. A partir de la excomunión , tomó la decisión de preciso que el lenguaje esté operando allí. Por ello, el verdadero
no volver a abrir nunca más ese capítulo de su enseñanza, e hizo pública acontecimiento que determina el pasaje de la naturaleza a la cultura , es el
esta determinación una y cien veces a lo largo de los años siguientes, advenimiento del orden del significante en el mundo natural. El lenguaje es
aunque no siempre con los mismos argumentos. el padre del sujeto y de sus leyes, y no al revés.
En una conferencia que dio en el Institut Français de Naples el 14 de No puede haber ninguna forma de existencia humana sin la existencia del
diciembre de 1967, publicada en el primer número de la revista Scilicet bajo significante. Razón por la cual, habremos de conjeturar como fundamento
el título La méprise du sujet supposé savoir , comentó así lo acontecido de toda organización cultural y sus reglas, a la ley que determina la
unos pocos años antes: estructura del lenguaje. Ésta nunca fue creada ni enunciada por algún
legislador ni requiere ser conocida o comprendida por quienes están
Este lugar de Dios Padre, es aquel que designé como el Nombre sometidos a ella. Es una ley del orden de lo real que, sin embargo, no es una
del Padre y que me proponía ilustrar en el que debía ser el ley de la naturaleza. Es la ley sobre la que se sostiene el orden simbólico.
treceavo año de seminario (onceavo en Sainte Anne) cuando un Freud postula que la ley de las leyes, la prohibición del incesto y su
pasaje al acto de mis colegas psicoanalistas me forzó a ponerle correlato, la prohibición de matar al padre, constituyen la piedra
término después de su primera clase. No retomaré nunca este fundacional del edificio de la cultura. Pero la renuncia al goce que resulta
tema, viendo en eso el signo que este lacrado no podría ser aún de la prohibición del incesto no puede sino ser secundaria respecto a la
levantado para el psicoanálisis. .8 pérdida de goce que engendra la alienación del viviente al lenguaje.
Si aceptamos que el ser hablante y el orden social son efectos de la
existencia del lenguaje ¿cómo concebir el origen del lenguaje y la ley sobre
Pero esto no fue todo. Más adelante, dijo que él mismo experimentaba una
especie de atopía sin precedentes al internarse en este tema.
Extraña paradoja de aquél que enfrentó con coraje los embates de sus
inquisidores y se mantuvo sin claudicar ante ellos en el despliegue de su
discurso, habiendo tenido que pagar el precio de la marginación y el
repudio de gran parte de la comunidad analítica. En su época el castigo no
llegaba a la hoguera, y nada justificaba aparentemente que él mismo
censurara su enseñanza, precisamente a partir del momento en que quedaba
liberado de la presión que ejercía la institución oficial.
Esta circunstancia nos permite deducir, por un lado que los motivos de
fondo que determinaron el apartamiento de Lacan de la cofradía freudiana,
estaban vinculados al repudio que generaban sus planteos teóricos, como
también las consecuencias prácticas, en torno a la cuestión del Nombre del
Padre. Pero no sólo eso. Además, parecería que el maestro quedó
definitivamente convencido que, de proseguir con su tema, volvería a
desencadenar en los seguidores de hoy, el mismo tipo de respuestas que en
los inquisidores de ayer, puesto que fue ante sus lacanianos , los que
siguieron junto a él una vez producida la ruptura con la I.P.A., que elevó y
sostuvo la promesa de no volver a hablar del tema.
En uno de sus más importantes escritos, La subversión del sujeto ,
podemos leer el siguiente comentario:

¿Qué es un padre?

Es el padre muerto, responde Freud, pero nadie lo escucha; y en


la medida que Lacan lo prosigue bajo el capítulo del Nombre del
Padre, puede lamentarse que una situación poco científica lo deje
siempre privado de su auditorio normal. .9

¿Por qué el capítulo del Nombre del Padre lo privaría siempre de su


auditorio normal? Comprobamos que antes de la crisis del año 63 ya estaba
alertado de las dificultades que despertaba el abordaje de esta cuestión.
Advertía que no se trataba de una situación coyuntural que respondiera
solamente a intereses sectarios. Existían poderosas razones de estructura
para hacer del tema un bocado muy poco digerible a la comunidad de
analistas. En la misma página del texto citado, figura una llamada, agregada
con posterioridad, en ocasión de la publicación de sus Escritos, en el año
1966:
CAPÍTULO 3.1
Que hayamos lanzado ese dardo en esa época, aunque fuese en
términos más vigorosos, en ese lugar, toma valor de cita por el
hecho que haya sido precisamente sobre el Nombre del Padre,
sobre el que hayamos tomado tres años más tarde, la sanción de
dejar dormir las tesis que habíamos prometido a nuestra
enseñanza, debido a la permanencia de esa situación.

¿Cuál era la aludida situación ?¿Es que acaso podría justificarse que
silenciara un punto central de su enseñanza, ante las amenazas surgidas de
una institución con la que había disuelto los lazos de pertenencia? Las
razones que esgrimió Lacan a lo largo del tiempo son variadas y
contradictorias. Daba a entender que tenía en sus manos un arma de gran
peligro y que no estaba dispuesto a revelar su secreto sin tomar las debidas
precauciones.

Los Nombres del Padre, eh? Los a nombres (a noms)10 del


padre. ¡Qué rebaño habría preparado allí para hacerles entrar
en la garganta sus rebuznos, si hubiera hecho mi seminario. .11

Oscura frase donde, sin embargo, resulta claro que vuelve a insistir acerca
de las consecuencias nefastas, en este caso sobre su grey, que habría tenido
el desarrollo del tema. Pero dos años antes, es decir, en el año 1973, y en
ocasión del seminario titulado Les non dupes errent que en francés
resulta homofónico a Les noms du pere, el argumento no fue el mismo:

Les non dupes errent (aproximadamente: los no incautos erran).


La frase suena estrictamente igual que los nombres del padre. Es
decir, aquello de lo que prometí no hablar nunca más. Y bien.
Esto en función de ciertas personas que ya no quiero calificar, y
que en nombre de Freud, precisamente me hicieron suspender
aquello de lo que proyectaba enunciar acerca de Los Nombres
del Padre. Vaya, vaya. Evidentemente para no darles en ningún
caso el consuelo de lo que, finalmente habría podido aportarles,
acerca de alguno de esos nombres, que los ignoran porque los
reprimen. Había podido servirles. Lo que precisamente no me
al que llamó el Nombre del Padre. Designa con esa expresión, de evidente preocupaba. De todos modos sé que no los encontrarán por sí
relación con el Dios que inaugura el monoteísmo, a un significante solos, que no los encontrarán tal como partieron con su erre
primordial y privilegiado que encarna el punto de partida de toda lengua y (errar) de Freud, es decir, a la manera como están constituidas
el soporte de la ley de su estructura. En esta perspectiva, el Nombre del las sociedades psicoanalíticas. .12
Padre queda posicionado como el garante de la ley del lenguaje. Pero he
aquí una sorpresa, esta ley es la ley del sinsentido o la ley del equívoco A medida que avanzamos en el análisis de estos comentarios de Lacan,
radical del significante. experimentamos una fuerte convicción: esta problemática de Los Nombres
del Padre poseía para él un alcance diferente dentro del conjunto de los
temas abordados cuya naturaleza urticante no desconocía.

Eso haría necesario, en fin, que me interne por la vía de Los


Nombres del Padre, en la que precisamente dije que no me meteré
nunca más. Es así, porque resulta que releí, porque alguien me lo
rogó, esa primera conferencia del año 1963, ¿recuerdan? en
Ste Anne. Sin duda es por eso que volví, lo releí, es algo que se
relee, se lee, hasta tiene cierta dignidad, de modo que la
publicaría, si todavía publico, lo que no depende de mí. Haría
falta que otros publicaran un poco conmigo, eso me
animaría. .13

Más allá de Freud


Pese a sus reiteradas promesas de silencio Lacan nunca dejó de hablar del
Nombre del Padre, sólo que, salvo uno que otro comentario, adoptó la
estrategia de abordar la cuestión en el ámbito de su estructura lógica,
esperando de este modo eludir el peso de la censura y no alarmar a su
auditorio. Pero, de ese modo, no logró tampoco el propósito esperado. El
traslado de la problemática del Nombre del Padre a un registro lógico
matemático, tuvo el valor de una sistematización teórica apuntando a una
transmisión integral. Pero, este procedimiento también favoreció la labor de
las resistencias, pues la función del Nombre del Padre pasó a circular entre
muchos de sus destinatarios como letra muerta, despojada de su alcance
subsersivo en el campo de la teoría y la práctica analítica.
Definir la función paterna a partir del Nombre del Padre, no conforma
una versión mas moderna y sofisticada del Complejo de Edipo freudiano,
sino que invierte el orden de las razones que Freud argumentó y con ello
altera el sentido de la experiencia misma.
La consigna del retorno a Freud , apuntó en un principio a combatir los La garantía del sentido y la ley del lenguaje
desvíos de los post freudianos y retomar la inspiración del maestro
fundador. Pero no sólo eso. Lacan nunca se presentó como un seguidor, ni En tanto se diga algo, allí estará la hipótesis de Dios. .20
mucho menos un comentador de la obra freudiana. Si bien es cierto, que en
los primeros avances efectuados en tren de reformular al padre freudiano en El fenómeno de la creencia y el reinado del sujeto supuesto saber en el
términos del Significante del Nombre del Padre, tambien se encargó de horizonte subjetivo, es consecuencia de la inmersión del ser parlante en el
disimular su originalidad y su alcance superador respecto a las lenguaje. A fin de participar del mundo humano, es preciso creer en el
concepciones de Freud. Pero el éxito del disfraz traspasó los objetivos que sentido de las palabras. El sentido es el sostén del lazo social. Nuestra
su uso imponía, pues con relación al padre edípico, muchos de sus realidad íntima y cotidiana, tanto como nuestra vida social, se modela y
discípulos terminaron por creer que no había nada nuevo. Y más tarde, ordena en función del sentido de las palabras.
cuando planteó que sus tesis no confirmaban sino que revertían el modelo Sin embargo, la búsqueda de entendimiento y comprensión entre las
edípico tal vez ya era tarde. personas conduce a inevitables fracasos los cuales no impiden que la
En el escrito titulado Algunas consideraciones preliminares , donde apuesta a la comprensión sin fallas sea sistemáticamente renovada.
la introducción del nuevo operador teórico del Nombre del Padre alcanza su Estos fracasos no son contingentes, están determinados por la estructura
máximo despliegue, leemos en la última página: del lenguaje. El sentido no está pegado a las palabras, aunque sea efecto de
sus combinaciones. Si existiera algún lugar donde el sentido entrara en
Decir lo que en este terreno podemos hacer sería prematuro, correspondencia unívoca e íntegra con los significantes que lo engendran,
porque sería ir ahora más allá de Freud, y la cuestión de ese lugar sería Dios. Creer en Dios, ofrece al ser parlante la posibilidad de
superar a Freud ni se plantea siquiera cuando el psicoanálisis suponer que el sentido amasado por el lenguaje está garantizado; que en
de después ha vuelto, como hemos dicho, a la etapa de antes. .14, algún lugar la verdad está asegurada. Esto lleva a construir iglesias de
15 cualquier naturaleza. No es una contingencia histórica, es una exigencia
lógica de los seres que habitan el lenguaje.
Puede observarse el estilo denegatorio de la frase. El eje del escrito estaba
en la forclusión del Nombre del Padre, su tema crucial. Pero, cuando las La estabilidad de la religión viene de esto: que el sentido es
cartas de su excomunión estaban jugadas, ya no tuvo empacho en aclarar siempre religioso. .21
cual era su verdadera posición. En el mencionado Seminario de 1963
afirmó: Dios debería saber el sentido último y verdadero de las palabras y por ello
ser su garante. Doble e ilusoria atribución: que en la lengua el sentido existe
Está claro que si Freud pone el mito del padre en el centro de su de manera real y que existe realmente un sujeto, el Otro, (Dios) que sabe
doctrina, es en razón de la inevitabilidad de esta cuestión. Está ese sentido.
claro que, si toda la teoría y la praxis del psicoanálisis se nos Los autores clásicos también han creído que las palabras tenían un
aparecen hoy en día como inmovilizadas, es por no haber osado sentido originario y verdadero, además de los sentidos figurados que las
en relación a esta cuestión, ir más lejos que Freud. .16 palabras iban adquiriendo con el desarrollo de la lengua. ¿Pero, donde, o a
quien atribuir dicha conexión primordial entre el sonido de una palabra y su
La confrontación de estas dos citas, permite deducir que Lacan en 1957 no sentido? ¿Dios que todo lo sabe aún antes de ser dicho?
osaba aún confesar que con la introducción en el psicoanálisis del En Lacan, la cuestión del origen del Verbo y de la existencia de Dios
Significante del Nombre del Padre, pretendía ir mas allá del impasse donde como lugar de garantía, confluyen sobre un articulador teórico fundamental
Freud lo había dejado. La discusión teórica que sostenía, por lo tanto, no
relativamente novedosa, pero un dios al fin. Freud, pese a sus convicciones solamente se dirigía a las desviaciones de los post freudianos. Apuntaba
y aspiraciones, creyó que ese padre originario alguna vez había existido también a ciertos esquemas teóricos fundamentales con los que Freud
realmente y que sobre esa existencia pretérita, una vez que fue asesinado procesó su descubrimiento del inconciente. Estas críticas se fueron
por los hijos, se asentaba el edificio de la ley. haciendo cada vez mas manifiestas a medida que afirmaba su preeminencia
Lacan, por su parte, desestimó el valor histórico del Urvater. Entendió en la comunidad analítica. Pero el efecto de haber planteado inicialmente
que Freud había inventado un nuevo mito, que en este punto revelaba estar que su pensamiento prolongaba al de Freud, sin explicitar lo suficiente que
confeccionado según sus propias necesidades neuróticas, pues dicha al mismo tiempo ponía al revés sus fundamentos, ayudó a consolidar la
construcción estaba destinada a salvar al padre todopoderoso. confusión. Durante un largo período Lacan utilizó la técnica de denunciar
en sus adversarios supuestas desviaciones que en realidad correspondían a
Puedo decir que revelándonos aquí su (la de Freud) lecturas ajustadas del texto de Freud, como si de esa manera pudiera hacer
contribución al discurso analítico, que no procede menos de la pasar sin despertar encono la subversión que estaba operando en la doctrina
neurosis que lo que ha recibido de la histérica bajo la forma del analítica con el Nombre del Padre.
Edipo. Es curioso que haya sido necesario que yo espere este
tiempo para que una tal aserción, a saber que Tótem y Tabú es
un producto neurótico, pueda adelantarla. .19

El neurótico se aferra a ese Otro y con la renuncia a sus propios deseos


custodia el cumplimiento de su voluntad, lo eterniza en su poder, lo enaltece
en sus virtudes, lo estigmatiza en su tiránico y absurdo capricho, lo fija en
constante mirada invisible amparo de la soledad. Su voz inaudible lo
acompaña a todo instante, para cuidar el orden y prevenir el caótico
desenfreno.
Esta es la roca que el propio Freud no pudo atravesar y que le impidió
concebir la liquidación exhaustiva de la transferencia.
Para Lacan el verdadero ateo es aquel que, sin importar demasiado sus
convicciones en cuestiones de fe, no obedece a ningún dios. En ese sentido,
la experiencia analítica llevada hasta el final representa el acceso a un
ateísmo estructural sólo en la medida que pueda ser disuelta la obediencia
retrospectiva a los mandamientos paternos .
Sin embargo, el psicoanálisis pone de relieve hasta que punto no es el
yo quien decide las huellas que configuran su destino. Si éste afirma
orgulloso que Dios ha muerto no por ello queda liberado de aquel amo
indestructible, el inconciente, que alberga la causa real de sus deseos. Pero
este amo no es el Otro al que se le supone el saber, es el lugar, en tanto
campo de lo reprimido, donde se aloja la verdad del sujeto dividido. Una
verdad, nos dice Lacan, despojada de todo saber.
deseo, constituye una posición subjetiva muy diferente de aquella otra que
llevó al sujeto a creer en Él, el Sujeto Supuesto Saber encarnado en su docto
representante. En este último caso, el sujeto pone en manos del Otro y de su
voluntad la dirección de su propio deseo. La religiosidad transferencial en
el análisis, si bien es una condición necesaria de su eficacia, opera, tal como
lo observó tempranamente Freud, como la mayor resistencia a la asunción
subjetiva de la verdad que viene del inconciente.
Pero Freud, finalmente concluyó que el análisis, en el mejor de los casos,
podía lograr atemperar la dureza y rigor del superyó o moderar las exaltadas
exigencias del ideal del yo, instancias donde se asienta la atadura del
neurótico a los mandamientos del Otro. Esta función del superyó, heredero
del padre normativo y protector de la infancia, constituye en la perspectiva
freudiana, un soporte no eliminable de la estructura subjetiva.
En el Proyecto y más claramente en la Interpretación de los
sueños , Freud sostuvo que dicha sumisión constituía la garantía del
mantenimiento del orden y la coherencia del aparato psíquico. Si se quiebra
la barrera de la censura, ya sea por incremento masivo de las fuerzas
pulsionales o por el resquebrajamiento de los diques de contención, el
sujeto desemboca en la locura. Esta convicción freudiana de la necesidad
imprescindible de una barrera restrictiva al goce impuesta al sujeto desde el
lugar de un Otro omnipotente, es finalmente solidaria de una creencia
neurótica universal. Sobre estos fundamentos teóricos, el final del análisis
no sería posible, o por lo menos, deseable.

Un ser excepcional
Racionalista y ateo por convicción, Freud pretendía demostrar que las
creencias religiosas son ilusiones y esperaba que la ciencia viniera en su
relevo. El Todopoderoso explicó responde a la necesidad de
enaltecimiento del padre de nuestra infancia, y más allá de éste, a la
restauración del poder del gran padre de la infancia de la humanidad, el
Urvater. La creencia en Dios, sería un modo engañoso de preservar siempre
vivo en nuestro imaginario, a un ser que sirva de consuelo y refugio a
nuestro narcisismo infantil. Su doctrina del padre cae, sin embargo, en una
trampa similar a la que denuncia, puesto que él mismo no pudo prescindir
de postular, en el origen, la existencia de un ser excepcional: el padre
primitivo, un sujeto todopoderoso confeccionado de una forma
su estructura, razón por la que las denominó neurosis de transferencia . La
transferencia constituía el verdadero campo de batalla de la eficacia
analítica y por eso la consideró como una condición de analizabilidad. A la
CAPÍTULO 2.1
vez, planteó que la eliminación de la ligazón transferencial constituye la
tarea última de un tratamiento analítico. En este punto cabe observar que, si
la transferencia llegara a ser radicalmente disuelta por medio de la labor
analítica, la estructura neurótica misma quedaría desarticulada. Este es un
problema teórico y clínico que Freud no alcanzó a resolver y es una
problemática central en la obra de Lacan: la cuestión relativa al final del
análisis.
Freud había reconocido a la transferencia como un elemento específico
del accionar analítico. No analizar la transferencia, como sucede en otras
prácticas psi no la hace intervenir menos, implica servirse de ella en sus
efectos de sugestión.

¿Qué quiere decir, por lo tanto, análisis de la transferencia? Si


algo quiere decir, no puede ser otra cosa que la eliminación
sujeto supuesto saber. .18

Freud, paradójicamente con mayor énfasis en sus últimos trabajos, limitó el


alcance de la liquidación de la transferencia, sosteniendo que el análisis, en
sentido estricto es infinito y su terminación una cuestión práctica. Entendió
que no resultaba posible arribar a una culminación del trabajo analítico
debido a la infranqueable barrera que resulta de las defensas neuróticas ante
la angustia de castración. Ateniéndonos a las consecuencias del planteo
freudiano, un desenlace radical de la sujeción transferencial es inviable,
puesto que el rehusamiento de la castración en el sujeto es correlativo a la
ilusión de que el Otro garante y protector, existe El sostén de toda fe
religiosa, incluyendo la que se gesta dentro del dispositivo analítico, es la
suposición de estar bajo el amparo de un ser todopoderoso.
Si es cierto que el análisis es interminable por el límite que impone la
roca viva de la castración , no habría salida verdadera de la religiosidad
transferencial. Inversamente, la destitución de la función del sujeto supuesto
saber, lo cual no es habitual alcanzar, no implica que el analizante deje de
creer en el inconciente sino todo lo contrario. Cuando se llega al final del
análisis el sujeto deja de angustiarse o defenderse ante lo que pulsa desde el
inconciente. Creer en Él, el inconciente, y reconocer allí la causa oculta del
De la creencia y la existencia de Dios

El sujeto supuesto saber:


una cara de Dios
La disposición a creer en algún dios es de carácter estructural en el ser
hablante y a lo largo de su vida encontrará distintos personajes que le darán
a esta creencia actualidad y consistencia.
La transferencia analítica está determinada por los mismos resortes que la
fe religiosa. En este sentido, las cuestiones relativas a la creencia en Dios
están en el centro de la experiencia del análisis, sin que en ello tenga
relevancia la adscripción del sujeto a cualquier creencia religiosa o su
profesión de fe atea. Pero en la situación analítica, el lugar de Dios, ese
desconocido que envía enigmáticos mensajes al sujeto, es el inconciente, y
el analista se propone como su intérprete, un humilde lector de los
ciframientos del inconciente. Sin embargo, por el fenómeno de la
transferencia, el analizante cree en él, como si ya supiera por anticipado
aquella verdad que se trata de revelar. Esta es una función que Lacan
denomino Sujeto Supuesto Saber. Encarnar para el sujeto al Sujeto
Supuesto Saber, esta al inicio de la transferencia.
Pero la cura analítica, que se apoya en esa religiosidad del analizante,
tiene como meta disolverla, disolver la consistencia imaginaria de la ilusión
transferencial planteada en el inicio. Este desenlace es el sentido más
radical que tiene la expresión instaurada por Freud liquidación de la
transferencia , aunque fue Lacan quién le dio su verdadero alcance y
definió sus fundamentos.

de lo que se trata en un psicoanálisis, en virtud de la


existencia del inconciente, consiste precisamente en borrar del
mapa esa función del sujeto supuesto saber .17

En Freud, la liquidación de la transferencia es una noción que presenta


ambigüedades y contradicciones. En el terreno de la neurosis histérica,
fóbica u obsesiva, la disposición a la transferencia es un rasgo esencial de
sobre el origen, es necesario a pesar de todo intentar
aproximarse a lo que esto puede representar. .24

Para concebir el instante inaugural que permitió la aparición del


significante en la vida de nuestros antepasados salvajes, podríamos
imaginar una hipotética primera vez en la que, un signo adherido a algún
significado, más o menos establecido dentro de un sistema de comunicación
de signos anterior al lenguaje, por efecto de una determinada operación,
quede: a) desprendido de lo que significa, b) convertido en un material
fonético sin ningún sentido propio, y c) capaz de significar cualquier cosa.
Así, el signo mutaría su naturaleza de signo y se convertiría en significante.
El significante, en Lacan, queda especificado como tal, en tanto lo
constituye un signo material despojado de sentido. En su perspectiva, la
aparición de la dimensión del sin sentido del signo verbal determina el
origen del lenguaje.

En efecto, algo es significante no en tanto todo o nada, sino en


la medida que algo que constituye un todo, el signo, está ahí para
no significar nada. Ahí comienza el orden del significante, en
tanto que se distingue del orden de la significación. .25

El significante no surge de la nada, está precedido por el funcionamiento de


un conjunto de signos articulados en un circuito de intercambio social. El
signo, lo que significa algo para alguien , es la materia prima de la cual
surge el significante.
En el supuesto estadio preliminar al nacimiento de la lengua, ni el grito
amenazador, ni el gemido de dolor o la voz de arrullo, como tampoco las
voces utilizadas para designar un objeto, animal, persona, fenómeno
natural, etc., no podrían ser considerados significantes en la medida en que
están adheridos al registro de una significación preestablecida y
relativamente unívoca. El pasaje del signo al estadio del significante
implica que el primero rompa su apego a ese algo que significa; esa
operación transforma su naturaleza de signo y la eleva al estatuto de
significante.

Nuestro punto de partida, el punto al que siempre volvemos,


pues siempre estaremos en el punto de partida, es que todo
verdadero significante es, en tanto tal, un significante que no
significa nada. .26
CAPÍTULO 5.1
Que el significante sea definido como tal a partir del momento en que se
torna elemento asemántico en la comunicación, no lo excluye del campo del
sentido. La propiedad de significar que tiene el significante surge del enlace
con otro elemento del sistema y no por su adherencia a una significación
relativamente fija acordada previamente.

¿A partir de qué momento pasamos al orden significante? El


significante puede extenderse a muchos elementos del dominio
del signo. Sin embargo, el significante es un signo que no remite a
un objeto, ni siquiera en estado de huella, aunque la huella
anuncia de todos modos su carácter esencial. Es, también, signo
de una ausencia. Pero en tanto forma parte del lenguaje, el
significante es un signo que remite a otro signo, está estructurado
como tal para significar la ausencia de otro signo, en otras
palabras para oponerse a él como un par. .27

La primera condición en la génesis del significante es que su identidad


material quede desligada del significado, y la segunda, que reencuentre el
sentido por relación a otro significante. Dado que no resulta posible cernir
la singularidad de un significante en el registro del sentido, puesto que se
desplaza y se transforma de manera continua, la identidad de los elementos
que conforman el discurso habrá que buscarla en el registro formal de su
estructura fonológica.

Pues lo que caracteriza, lo que funda al significante, no es en


absoluto cualquier cosa que le sea adherida como sentido, en
tanto tal, es su diferencia, es decir, no algo que le sea pegado a él
y permitiría identificarlo, sino el hecho que todos los otros le
sean diferentes. .28

El caballo se distingue del cabello por un breve fonema. Al mismo tiempo,


en este registro formal del significante, análogo al que Freud reconoció a
nivel de los procesos primarios inconcientes, el caballo mantiene una
relación de equivalencia más estrecha con un cabello que con un equino.
Pero además, un caballo también esta alejado de significar a un brioso
corcel, ya que existe el caballo de mar o un caballo de fuerza. No es posible
identificar al caballo como diferente de las otras palabras en función de su
valor semántico. En cambio, puede ser identificado con certeza examinando
su estructura material.
El significante se recorta a partir de su materialidad , es decir de
pequeñas e irreductibles inflexiones de la emisión vocal, llamadas fonemas.
Un pequeño grupo de fonemas que pudo ser reconocido y aislado en los
primitivos alfabetos, se combina de mil formas entre si para generar un
conjunto infinito de significantes. No resulta decisivo que la articulación
fonológica llegue a ser pronunciada por el hablante o percibida por el
receptor con absoluta precisión; en el ejercicio del lenguaje sólo tiene
relevancia el hecho de que cada significante pueda ser distinguido por su
sonoridad de los otros en cada contexto discursivo. En este registro de la
estructura fonológica del lenguaje, donde las diferencias significativas no
desempeñan ningún papel,

el significante como tal, sirve para connotar la diferencia en


estado puro. .29

El significante en lo real
¿Cómo podemos modelar una especie de mito del nacimiento del
significante?
Supongamos, en un estadio social anterior al lenguaje, la presencia de un
sistema de signos ya acopiados por un determinado grupo, y utilizados en el
interior de una comunicación rudimentaria para significar objetos,
acontecimientos o lo que fuera. Un sonido cualquiera, por ejemplo, la
emisión vocal sol , sirve para significar al astro rey. Imaginemos ahora
que un miembro del grupo decide nombrar a su primogénito con ese mismo
elemento vocal. A partir de ese momento sol , se convierte en un signo
sonoro que condensa dos empleos significativos totalmente diferentes. En la
medida en que esta nominación sea aceptada por el grupo, cada vez que
alguien emita el sonido sol generará, en el destinatario la duda acerca del
contenido del mensaje. La homonimia entre sol y Sol introduce en la
comunicación un malentendido que exige, para poner coto a la
ambigüedad, añadir al sonido sol un signo supletorio. Por ejemplo, la
vocalización calor acompañando a sol precipita el significado de este
último en referencia al astro. En cambio, acompañarlo del signo vocal agujero umbilical, imposible de conocer, en la red de representaciones
hijo servirá para significar al primogénito. Este procedimiento reprimidas.
reproducido de manera indefinida engendra un nuevo principio para regular El significante purificado, hecho de sinsentido , que de a poco se va
la relación entre los signos y los significados. imponiendo como el personaje central de esta obra, delimita en la estructura
Extraviado del lazo inicial que unía el signo vocal con el significado, el del sujeto un real que, como veremos en los próximos capítulos, encarna la
sonido sol se convierte en una especie de bolsa vacía en la que puede marca inmemorial del goce que repite el inconciente.
introducirse o de la que se puede extraer un sentido u otro cualquiera, en
función del signo que le haga compañía. Un significante nuevo que no tendría ninguna especie de
En este ejemplo, cuya simpleza y precariedad sólo se justifica para sentido, eso sería lo que abriría, a mis no palurdos, a lo que yo
ofrecer un soporte imaginario a una función lógica, ¿podríamos llegar a llamo lo real. .41
definir a sol como un signo que no significa nada, es decir, un
significante? No es raro leer que Lacan en este punto protestaba porque sus alumnos
¿Por qué, la combinación de un signo con otro alteraría la naturaleza ofrecían grandes resistencias para aceptar esta dimensión radicalmente
original del signo para transformarlo en un significante? ¿Porqué no hablar asemántica del significante que tanto se esforzaba en definir, en
en cambio, de un proceso de complejización de la estructura del signo? fundamentar, en elaborar, a partir del Seminario de Las Psicosis .
Muchos autores clásicos interesados en los problemas del lenguaje,
entendieron que las palabras tenían un significado original y los Esto lo articulé a partir del 11 de abril de 1956 ( Seminario
significados que se agregaban luego, eran ciudadanos de segunda clase. IV ) de lo cual hay texto recogido, de una cita del significante
Lacan propuso una génesis del significante diametralmente opuesta: sólo asemántico, y esto para las gentes que hubieran podido tomar
cuando los signos de la comunicación pierden su sentido original y más interés en ello al sentirse llamados a una función de desecho. .42
radicalmente, cuando quedan despojados de todo sentido, nace el
significante como tal.
La más simple condensación de dos sentidos en un mismo signo lo
convierte en un elemento equívoco. A partir de nombrar al primogénito con
el signo Sol , algo nuevo emerge en una dimensión que resulta imposible
imaginar. Hasta ese momento, a nivel del signo, podíamos distinguir solo
dos registros: por una parte, la constitución material de cada signo y por
otra, la del significado más o menos fijo. Esta relación no es nada natural
dado que se trata de un vínculo entre dos registros que requiere para poder
funcionar del acuerdo entre, por lo menos, dos individuos. Pero como
consecuencia de la homonimia entre sol y Sol , la materia fónica entra
en un impasse en lo relativo al sentido y solo se realiza como sentido en la
singularidad de un decir, y no en función del acuerdo preestablecido sobre
su sentido. De esta manera, el vocablo sol ingresa a la ex sistencia por
fuera de los dos lugares topológicos del código y del mensaje . Quedó
transformado en un conjunto de fonemas que ya no significa por sí mismo
ni a febo ni al primogénito. No hay límites a la capacidad del ser hablante
inconciente es algo real. .39 para alterar el sentido de cada elemento del tesoro de significantes. Por
ejemplo, el mismo sol apareció alguna vez en el vocablo solsticio o
El campo de lo escrito y el campo del saber soldado . A partir del primero que empieza a funcionar como un recipiente
sin ningún contenido semántico, todos los otros que se combinan con él,
Un simple diccionario nos ofrece un buen modelo de la doble inscripción de ingresan en un orden de simbolización propiamente significante.
los efectos del significante. El diccionario los agrupa en dos conjuntos: el
de los significantes y el de los significados. Sin embargo en ambas
columnas solo figuran significantes. La diferencia reside en el hecho que en
la primera columna, cada elemento especifica una pieza del lenguaje
exclusivamente en función de su morfología. En esta columna el
significante canto tiene mayor parentesco con el significante manto o
cantón que con trova o la superficie lateral de un libro . Cada
significante de los que figuran en el primer conjunto debe ser
cuidadosamente escrito letra por letra, puesto que la modificación de una de
ellas altera su identidad de significante. Por el contrario, las definiciones
semánticas que figuran en la segunda columna pueden diferir de un
diccionario a otro e ir mutando con el paso del tiempo.
Lacan expresó que una de las cosas más difícil de transmitir a sus Gráfico 1
discípulos fue la idea de que algo perteneciente al universo simbólico
pudiera ingresar en lo real. Precisamente se trata de eso en la categoría de la En la estructura del significante se pueden distinguir tres registros
letra en el inconciente. articulados: el imaginario, por su vinculación al ambiguo campo del
sentido; el simbólico, como material empleado y registrado en el código, y
lo real es lo que ex siste al sentido el real, por su condición de rasgo material aislado de cualquier relación con
el significado.
Lo real uno puede concebirlo como lo que es expulsado del
El malentendido, siempre listo a imponerse nunca quedará
sentido, es lo imposible, es la aversión al sentido. .40
definitivamente liquidado en un mensaje aún con el agregado de otros
Estas definiciones de lo real valen tanto para definir el estatuto de la letra en signos. A medida que evoluciona y se embrolla la red de signos
el inconciente como para lo real primordial, aquél referente que Lacan lingüísticos, sufriendo ellos mismos el proceso de desarraigo del significado
inscribió con la letra a . Abordaremos la diferencia entre ambos en el inicial, sucederá necesariamente que en cualquier enunciado posterior
segundo apartado de este libro. cuando un significante se combina con otro para precipitar el sentido del
Una exigencia de orden lógico llevó a Lacan a sostener que la estructura primero, éste, el segundo, queda a su vez en posición de introducir un
del lenguaje comporta un agujero real donde el sentido y la significación se nuevo equívoco. Por ejemplo si el vocablo sol se combina con la
desvanecen, lugar de residencia del significante Uno. Pero fue el resultado vocalización calor con la intención de cernir el significado del astro rey,
de una constatación clínica que permitió a Lacan conjeturar la existencia del calor puede remitir también a un estado febril y no a una propiedad de la
Uno en el núcleo del inconciente, una constatación análoga a aquella que estrella. Una vez que el signo es capturado por la función del equívoco, el
condujo a Freud a postular lo reprimido originario como una especie de malentendido en la comunicación es ineliminable.
Un conjunto más o menos reducido de significantes estaría en En la conjetura de Lacan acerca de la génesis de la letra como signo gráfico,
condiciones potenciales de abarcar la totalidad de lo significable y a su vez la instancia de la letra en el lenguaje hablado le preexiste. No podría
generaría, en el registro imaginario del sentido, un deslizamiento efectuarse la inversión de la lectura del signo si ya a nivel del habla, el
permanente y una ambigüedad irreducible. El sentido de un significante, de sostén fonemático del signo no hubiera atravesado él mismo ese proceso de
una frase o de un discurso no se establece con exactitud en ningún lado. Ni depuración del sentido. Es porque a nivel del lenguaje, el pas se
en el cielo, ni en los diccionarios, ni en la memoria del emisor. La ilusión de convirtió en equívoco que puede escucharse en la imagen acústica que
que haya alguna garantía del saber en un ser omnisapiente funciona como significa paso, el pas de la negación. La instauración de la letra escrita
tapón de esta verdad de la estructura. como referente gráfico de una pura articulación fonemática, redobla el
Pero el equívoco del significante, que se presenta como un obstáculo proceso acaecido en el habla. El primer paso reside en que el sonido del
indeseable en la comprensión y una barrera infranqueable a la comunión de habla se escriba letra por letra en la superficie del papel. De modo similar el
las almas, constituye, por otra parte, una falla que garantiza que una lengua significante en el discurso produce efectos de escritura en la superficie
no llegue a convertirse en un sistema cerrado de significaciones congeladas topológica del sujeto que conocemos como el inconciente, separados de los
que fije al sujeto en respuestas automáticas. Dado que antes de seres efectos de significado .
hablantes somos seres hablados, la ley del equívoco preserva la Dado que cualquier texto escrito contiene una secuencia de palabras
indeterminación semántica que contrarresta la sujeción del sujeto al fijadas en letras, el lector, si pretende comprender el mensaje que
mandato de la palabra del Otro. transportan esos signos, debe convertirse en un intérprete del sentido que
El valor de aportar garantías que se busca en la ley se encuentra invertido presume está detrás de lo escrito. Leer y comprender son dos operaciones
en esta perspectiva. No se trata de asegurar la estabilidad de lo sabido y diferentes. Dicha diferencia se pone de manifiesto cuando existe una
certificar el credo. Esa es la función de la conciencia moral y el ideal de acentuada distancia temporal o cultural entre el momento de la escritura y el
cualquier dogma. En la condensación que instaura el sin sentido del de la lectura. Sin embargo, esta regla rige para toda operación de lectura de
significante, en el ineliminable malentendido que resulta de ello, en fin, en lo escrito, ya que el lector nunca podrá saber con exactitud el sentido que el
el equívoco radical del lenguaje humano, Lacan sitúa el resorte fundamental escriba pretendió inducir en el lector por medio de su escritura.
de la ley del lenguaje. Como adelantamos, Lacan divide en dos grandes campos los efectos del
significante en el sujeto: efectos de significado y efectos de escritura .
Puesto que esas cadenas no son de sentido sino de gosentido Esta división es correlativa de la clásica división del sujeto establecida por
(jouisens), a escribir como Ud. quiera conforme al equívoco que Freud entre el sistema Preconciente conciente y el sistema Inconciente. El
constituye la ley del significante. .30 primero almacena los efectos de significado, y constituye el asiento de la
función del Otro en tanto campo del saber supuesto. En cuanto al sistema
El concepto lacaniano del Nombre del Padre, especifica, en una de sus Inconciente, y parafraseando a Freud, allí las palabras son tratadas como
múltiples facetas, el soporte de dicha ley. En esa línea, Lacan avanza la más cosas , es decir, como huellas perceptivas de objetos y no como símbolos
substancial definición: el Nombre del Padre es el significante donde se del lenguaje. El sentido y la significación de estas inscripciones emergen
soporta la ley del significante , o sea, la ley de la estructura del lenguaje. cuando ingresan al otro sistema, al campo del Otro. Separadas del registro
Éste significante excepcional impone su ley al conjunto de los imaginario y contorneando un borde del registro simbólico, los significantes
significantes de la cadena. Es Uno que existe más allá de la función del inconciente participan de lo real.
significativa de la que participan todos los demás. Presentifica de manera
purificada aquello que Lacan enseñó a partir de su tercer seminario como Es del lado de la escritura que se concentra esto donde ensayo
un significante en lo real . interrogar lo que hay ahí del inconciente, cuando yo digo que el
diversamente reducidos, recortados de su modulación hablante, y El punto más novedoso e incomprendido de la teorización lacaniana de la
que reinvirtiendo su función, pueden ser admitidos para ser como función paterna, reside en haber propuesto que el referente último o
tal, a continuación, el soporte fonético, como se dice, si saben primordial de la ley en los seres hablantes no se asienta en ningún
que es así que nace la escritura fonética. .36 mandamiento, regla o prohibición. La ley del significante opera en
contrapunto con la ley de la prohibición o la ley del mandato de la palabra
En otro pasaje del mismo seminario, Lacan ejemplifica esta operación de del Otro. Por lo general, esta distinción queda en penumbras cuando los
reinversión en la lectura del signo. discípulos de Lacan retoman la función del padre en el psicoanálisis
confundiendo la función del Uno con el Otro como sostén de la ley.
a nivel de una etapa totalmente primitiva de la escritura De los tres registros del significante real, imaginario y simbólico
acadiense, este (un ideograma que tiene aproximadamente esta concentraremos nuestra atención en el primero, puesto que es el que más
forma C ) designa el cielo, de lo que resulta que se lo articuló dificultades ofrece a la conceptualización.
an , en tanto representa el cielo. Pero lo que va a resultar es En la elaboración de la génesis y estructura del significante, Lacan se
que la posición se invierte. A partir de cierto momento este esforzó en aislar, distinguir, teorizar, aquello que determina la existencia y
ideograma del cielo va a servir, en una escritura de tipo silábico, función del sin sentido en los hechos del lenguaje. El carácter asemántico
para soportar la sílaba an , que no tendrá ya en ese momento, del significante, aparenta ser una noción simple, pasible de ser captada de
ninguna relación con el cielo. manera directa, sin mediaciones lógicas o complejos razonamientos. Pero el
sinsentido del significante especifica un imposible lógico, un punto donde
Todas las escrituras ideográficas o llamadas ideográficas, sin fracasa el pensamiento.
excepción llevan la huella de la simultaneidad de este empleo, Como sugiere el grafico anterior, el significante vacío de significado y
que se denomina ideográfico, con el uso que se denomina ajeno a toda significación, existe por fuera del círculo del discurso. Cuando
fonético del mismo material. .37 un significante ingresa en el habla, su estructura asemántica queda velada,
disimulada detrás de las apariencias del sentido que genera. Cuando alguien
Los ideogramas van perdiendo progresivamente el carácter figurativo que
escucha un mensaje hablado cree escuchar sentidos aunque solo escucha
los identificaba al inicio y quedan, poco a poco, reducidos a caracteres
sonidos. Hay una gran distancia entre escuchar y entender un enunciado. En
gráficos elementales. A medida que las cualidades de la imagen van siendo
la comunicación cotidiana el ser hablante focaliza la conciencia en el
borradas se aproximan a la naturaleza de marcas distintivas. En este estado
sentido de lo dicho y, las articulaciones fonemáticas quedan olvidadas a
ya están listas para un nuevo uso, la escritura fonética.
causa de lo que comprende.
Una vez realizada la operación por la cual el signo queda identificado
Cualquier vocalización nueva que participe en la producción de
exclusivamente en función de su identidad material, se convierte en un
significados es pasible de ser acuñada en el tesoro de los significantes de su
recipiente vacío de significado pero listo para ligarse a una variedad
lengua. Allí perdura como cifra asemántica del lenguaje que espera ser
ilimitada de sentidos. Esta propiedad del significante llevó a Lacan a situar
usada para engendrar diferentes sentidos.
el fundamento de la estructura de la lengua, en la función del equívoco del
Para que pueda subsistir la regla del libre juego entre sonido y sentido
signo lingüístico.
sobre el conjunto, Lacan plantea que es necesario que haya al menos un
Una lengua, entre otras, no es nada más que lo integral de los significante, el Nombre del Padre, que escape a esa regla. Un significante
equívocos que su historia ha dejado persistir allí. .38 privilegiado que no pueda ser entendido, ni traducido o interpretado por
otro significante, ni descifrado, ni sabido de ninguna manera. La estructura
y el estatuto que tienen las cuatro consonantes YHVH del
La letra y lo real
impronunciable Nombre del Dios de la tradición judía, es una manera de tiene un sentido se transforma en equívoco y reencuentra su
plasmar en el registro mítico esta función lógica del significante de la sentido. .34
excepción.
En el Seminario Las Psicosis Lacan inventó varias expresiones para Un objeto natural es tomado como signo de una ausencia, o lo que es lo
transmitir a su auditorio esa inaprensible dimensión del significante en lo mismo, signo de su presencia en otro lado. La huella, en este sentido, entra
real. Habló de símbolo puro, significante puro sinsentido, etc. en la categoría más amplia de signo. Hasta aquí entran en danza , como
En este punto de su teorización de la función del Nombre del Padre, dice Allouch, tres elementos:
Lacan volvió a encontrarse con Freud, con una noción del descubridor del
inconciente bastante confusa y rodeada de falsas afirmaciones pero que sin a. el sonido paso ( pas en francés) en su condición de signo que
embargo se le imponía como una exigencia teórica a partir de sus remite a,
observaciones clínicas. Me refiero a la Represión Originaria, noción que b. la huella del paso ( pas ), funcionando para alguien como signo
Lacan redefinió en ocasión de responder a una pregunta de Marcel Ritter, de natural, no fabricado, el cual significa,
la siguiente manera: c. a la gacela, en tanto ausencia significada.

La Represión Originaria se especifica por no poder ser dicha en En este circuito estamos aún en un estadio preliminar al nacimiento del
ningún caso, por estar en la raíz del lenguaje. .31 significante. El paso decisivo resulta de la posibilidad de introducir en el
pas el equívoco y que el sonido pas sea utilizado también para
significar no . Entonces, las propiedades figurativas de la huella del paso
se convierten en el soporte de una operación de lectura, en este caso
silábica, que se vocaliza pas . En la medida que se olvide su significado
primero, sirve para representar el pas de la negación. Así, la huella
natural permuta su naturaleza de signo y alcanza en el discurso el estatuto
de lo escrito.

algo está ahí para ser leído, leído con el lenguaje cuando no
hay escritura aún. Es por la reinversión de esta relación de
lectura del signo que puede nacer seguidamente la escritura, en
tanto que ella puede servir para connotar la fonetización. .35

Siguiendo el mismo razonamiento Lacan conjeturó acerca del origen de la


letra escrita a partir de una permutación similar en el interior de los
primeros sistemas de escrituras fonéticas anteriores al nacimiento del
lenguaje. Se trata de los llamados ideogramas, dibujos inicialmente
empleados para representar determinados objetos.

Entonces, en tanto el sujeto, a propósito de algo que es marca,


que es signo, lee ya antes de que se trate de signos de escritura,
antes que perciba que los signos pueden portar trozos
conjetura de Lacan acerca del origen de la escritura . La tesis central afirma
la estricta correspondencia que puede establecerse en la obra de Lacan,
entre el advenimiento del lenguaje y el origen de la escritura . Dicho en
CAPÍTULO 4.1
otros términos, la simultaneidad entre la génesis del significante y la
instauración de la letra en el origen del lenguaje. La puesta en juego de la
equivalencia homonímica es la operación decisiva de dicha génesis.
En un nuevo intento por discernir los resortes que determinan la
estructuración del lenguaje, en el seminario de la Identificación Lacan
explicó el hipotético momento inaugural de la siguiente manera:

es la operación de localización de la primera conjugación de


una emisión vocal con un signo como tal .33

Observemos que si se trata aquí de definir una supuesta primera operación,


a partir de la cual nace como su fruto el lenguaje, en el instante anterior a la
primera conjugación, ni la emisión vocal ni el signo están presentes en
calidad de significantes sino de signos. Una cita del mismo seminario
aclarará este punto.

Volvamos a nuestro punto de partida, a nuestro signo, al punto


electivo en que podemos aprehenderlo como representando algo
para alguien en la huella.

Cuando el paso marcado en la huella es transformado en la


vocalización de quien lo lee pas (en francés significa paso y
también no ) que este pas a condición de que se olvide que
quiere decir paso, puede servir en primer lugar en lo que se
denomina el fonetismo de la escritura, para representar pas y
al mismo tiempo transformar la huella del paso (trace de pas) en
la no huella (pas de trace).

Estamos allí suspendidos y es ahí que debemos un poco


aprehender a desplazarnos, en una sustitución por donde lo que
Acerca del origen de la escritura

La letra
La investigación de Lacan en torno al origen del significante lo llevó a
interrogar la génesis de la escritura. Su definición de significante como una
estructura en su esencia asemántica, es estrictamente correlativa a la noción
de letra.
En su acepción más habitual, la letra designa cada uno de los signos con
que se representan los sonidos de una lengua. A su vez, la letra define cada
uno de estos sonidos que los signos escriben. En ambos casos es condición
de su estatuto de letra, que todo sentido quede borrado. Identificada con el
registro asemántico del lenguaje, la noción lacaniana de letra establece su
origen y naturaleza con anterioridad lógica e histórica a la constitución del
sistema gráfico de la escritura fonética cuyo más alto grado de evolución
fue la escritura alfabética. En el interior de su teoría del significante,
utilizará ambos términos letra y escritura con un alcance diferente al que
ya se conocía. En La instancia de la letra en el inconciente
encontramos la siguiente definición:

Designamos como letra el soporte material que el discurso


concreto toma del lenguaje .32

Dicho soporte material se refiere a la sustancia fonética del significante,


sin importar el grado de conciencia que el hablante posea acerca de la
cantidad de elementos últimos e irreductibles, llamados rasgos distintivos,
que compone cada fonema. Lo cierto es que el número de ellos, los
fonemas, no es muy grande. Con un conjunto limitado de estas unidades,
diferenciadas por inflexiones articulatorias, se fabrican todos los
significantes de cada lengua. El principio de la escritura alfabética se
asienta en la exigencia de fijar en un signo gráfico los fonemas empleados
en el habla, prescindiendo en ello de todo vínculo con la función
significativa.
Jean Allouch, un destacado discípulo de Lacan, escribió uno de los
trabajos más interesantes y rigurosos sobre el tema, al que tituló La
originalmente reprimido, resultaría, por definición, imposible de saber
como si fuera un símbolo más del lenguaje. En cambio, podemos conjeturar
sobre una cadena de letras, extraídas del análisis: algo así como: E.R.N.S.T.,
El rasgo unario
o bien S.T.E.R.N. o también, R.T.E.N.S., sin que importe el orden de su
presentación en la hoja. Grupo puramente literal que, como sucede con el
Tetragrama, no entra nunca en el discurso concreto. Solo puede medio La fundación del Uno
decirse en las repeticiones sintomáticas.
De esta forma, el trabajo interpretativo del análisis, aunque se desarrolla Y ahora viene lo que aporta Lacan. Se refiere a esta repetición,
en un desciframiento significativo, arriba finalmente a una cosa distinta a la a esta identificación del goce. En este punto toma prestado algo
revelación de un sentido: la producción de una cadena literal que sostiene de Freud, dándole un sentido que no está indicado, la función del
un agujero irreductible en el saber. Esto parece confluir pertinentemente con rasgo unario, es decir, la forma más simple de la marca, que es el
la destitución del sujeto supuesto saber. origen del significante propiamente dicho. .43
Aún cuando tal resultado no es una meta alcanzada en forma habitual en
nuestra práctica, no por ello evitaremos interrogar la dimensión de lo Para demostrar donde reside la raíz última del lenguaje Lacan avanzó de
Urverdrängt como fundamento de la teoría del inconciente a la vez que manera sistemática en la elucidación de las características esenciales e
irreducibles del significante. El primer paso consistió en diferenciar el
medio y fin de la experiencia analítica.
significante del signo. Cuando el signo es liberado de su poder significativo,
cuando rompe toda adherencia estable a la significación, transmuta su
estructura en la del significante. El signo lingüístico queda entonces
especificado por ser una marca distintiva sin sentido. El segundo paso,
consistió en demostrar que la estructura asemántica del significante,
conduce a identificarlo con la letra. A partir de esta equivalencia, dio un
nuevo paso: redujo ambos significante y letra a una estructura mínima e
irreducible, la del rasgo unario.

Esto para introducirlos en lo que hace a la esencia misma del


significante, del que no por nada ilustraré lo mejor de su forma
más simple, que es lo que designamos hace algún tiempo como
Einziger Zug. .44

No conocemos otro soporte que introduzca en el mundo el Uno,


sino el significante en cuanto tal, es decir, en cuanto
aprehendemos a separarlo de sus efectos de significado. .45

El rasgo unario caracteriza al significante, a todo significante, por ser uno


distinto de todos los otros . Especifica su constitución más allá del cuerpo
semántico de la lengua a la que pertenece y más allá incluso, de sus
diferencias formales en tanto materia fonemática. Por fuera de toda inconciente del sujeto por medio de los significantes de la lengua. Ratten, si
cualidad, el significante se instituye en primer lugar como trazo. bien tiene un lugar relevante en la economía subjetiva, es sólo una de las
posibles operaciones de cifrado, seleccionado por alguna contingencia. Esto
La fundación del Uno que constituye ese trazo, no está tomada diferencia el significante del síntoma de la letra que se repite, la cual,
en ninguna otra cosa sino en lo que tiene de común todo como dijo Lacan, siempre llega a destino .
significante, de estar constituido ante todo como trazo, de tener Spielratte, Heiraten, Ratten, y otros que tramaron el delicado hilado del
ese trazo como soporte. .46 análisis, no fueron capturados por los procesos primarios por su
significación, sino esencialmente, porque eran vehículo, a modo de
Lacan no dejó de conjeturar también acerca de la génesis del rasgo unario. escritura cifrada, de un rasgo literal, siempre el mismo, al que suponemos
En el seminario de La identificación , relató una reflexión suscitada en instituido en el origen de la cadena inconciente. Podemos inferir que el
ocasión de su visita al Museo de Saint Germain. Allí pudo observar, sobre nombre Ernst que lo identificaba en lo simbólico, funcionó como una
la costilla de un animal, una serie de diminutos palotes trazados uno al lado marca abierta a la lectura , operando como vector en la selección y captura
del otro. Supuso que cada una de esas marcas escribía la caza de un del material significante.
animal. En esta inscripción no aparecía ningún elemento figurativo que Que sea el nombre de pila el que aporta el material fonológico a la
pudiera reflejar la singularidad de cada aventura, como por ejemplo, si eran combinatoria inconciente, no deja de ser un caso particular, aunque
o no distintas especies animales, si hubo lucha o no, si el animal era habitual. Otras veces son las letras del apellido, un apodo, o cualquier otra
pequeño o grande. Todas esas diferencias quedaban borradas al grabar el marca ya presente en primer tiempo de constitución subjetiva, las que
acontecimiento como uno. Cada palote, igual al anterior, no designaba lo servirán de apoyo a la operación de extracción del rasgo unario en el
mismo y las diferencias entre un palote y otro no poseían ningún valor momento de institución del inconciente. Entre estas marcas primeras y la
significativo. La diferencia introducida entre un palote y el siguiente era de escritura sintomática, es preciso situar el Uno de la repetición.
otro orden, algo que Lacan llamó la pura diferencia . Podemos ahora construir una tabla de doble entrada con relación a la
localización del sujeto por la función del nombre: el nombre recibido por el
La diferencia cualitativa puede incluso, en la ocasión (se refiere Otro y los nombres que resultan escritos por la vía del retorno de lo
al ejemplo que venimos comentando) subrayar la mismidad reprimido.
significante. Esta mismidad está constituida justamente porque el
significante como tal sirve para connotar la diferencia en estado Nombre propio (marca abierta a la Nombres cifrados por el
puro. .47 lectura) inconciente
Aquí toma valor el hecho al que fui conducido por el recto STERBEN
camino de la progresión freudiana, al articular de una manera SPIELRATTE
que me pareció necesaria la función del rasgo unario en tanto HEIRATEN
ERNST
hace aparecer la génesis de la diferencia en una operación que se ERRATEN
puede decir se sitúa en la línea de una simplificación siempre RATTEN
creciente, que es una mira que concluye en la línea de palotes, es etc.
decir que es en la repetición de lo aparentemente siempre
idéntico que se crea, se desprende lo que denomino, no el símbolo Nos quedaría por situar el nombre inscrito en el ámbito de lo Urverdrängt,
sino la entrada en lo real como significante inscripto y es eso aquel que encarna la función del rasgo unario. Pero este significante,
lo que quiere decir el término primacía de la escritura. La
recuerdo traumático retiene y repite su propia desaparición. Este beneficio entrada en lo real es la forma de ese rasgo repetido por el
no podría ponerse sino en la cuenta de la Pulsión de Muerte. cazador primitivo de la diferencia absoluta en tanto ella está
Al interrogarnos sobre el punto de origen de la cadena inconciente del allí. .48
sujeto, nos encontramos con el significante del trauma de su propio
borramiento del campo del Otro. De esta forma Lacan llegó a localizar la roca irreducible del lenguaje en la
Más adelante, en el mismo libro de notas, Freud consignó que a raíz de estructura de lo Uno. El Uno es lo que está más radicalmente vaciado de
éste traumático acontecimiento, el tema de la muerte fue algo que lo sentido, y se convierte por ello en la piedra fundacional de la estructuración
obsesionó toda su vida. del orden del significante.

Se preguntaba que significa morir (sterben). Era como si el El significante Uno no es cualquiera. Es el orden del
sonido de la palabra debiera decírselo. .65 significante en tanto se instaura por el envolvimiento con el que
toda la cadena subsiste. .49
He ahí la indicación clara aunque incomprendida por parte del paciente, de
la particular resonancia inconciente de un significante cualquiera donde se Todos los significantes puedan ser reducidos al Uno. Se trata de una
anuda su padecimiento neurótico. El traductor al francés de las Notas , se operación lógica. La teoría de conjuntos dice que podemos tomar los
detuvo también en el enigma que guardaba esta palabra y propuso una objetos más dispares y si los agrupamos en un conjunto al que designamos
interpretación basada en la homofonía de sterben con Scherben, que con una letra, todos los elementos así agrupados quedan equiparados entre
significa hacer pedazos , quebrarse . Pero hay una interpretación más sí bajo la misma denominación. Tomemos, por ejemplo, del reino animal a
sencilla y que no apela a ningún sentido añadido, sino a la literalidad que todos aquellos que poseen mama. Extrayendo éste único rasgo es posible
insiste en la cadena inconciente: sterben es un significante que cifra efectuar una sencilla operación por la cual, la mama es elevada a la
también el nombre propio Ernst. Quizá, se tratare de un primer ciframiento, dignidad de nombre, que instituye a los mamíferos como clase. Allí
algo así como el equívoco fundacional del sujeto del inconciente. entrarán las ballenas, las vacas, Isabel Sarli, etc. Pero la mama, fundadora
A lo largo de todo el historial, Freud señaló la infinidad de lugares por de la familia de los mamíferos, no es la misma mama que portan los
donde el significante del síntoma generaba circuitos asociativos. Ratten miembros del conjunto. La mama, en tanto encarna la función del Uno,
servía para nombrar a los distintos objetos pulsionales y entraba en constituye una excepción. Es el nombre que al escribirse funda el conjunto
equivalencia con las heces, el dinero, el pene, el niño. y sostiene la marca común que permite identificar a cada integrante como
El análisis fue centrándose más y más en esta roca literal que terminó parte del conjunto. Cada uno de ellos es un representante del Uno.
organizando todo el campo de significaciones del sujeto. Refiriéndose a la Con el rasgo de lo unario como el factor común a todos los significantes,
múltiple y variada presencia del mismo elemento, Freud comenta: es posible fundar un todo con esa multiplicidad de elementos, un conjunto a
partir del hecho de que una letra venga a nombrarlo. Ese elemento que
El había acuñado, en su delirio obsesivo de las ratas, una funda el conjunto al darle nombre, es heterogéneo a los elementos que
moneda de intercambio, de uso estrictamente personal. .66 componen el conjunto.

Con este comentario Freud llegó al umbral de la definición del significante ¿Que quiere decir? sino que nos encontramos ahí en todo lo que
maitre de Lacan. Pero este paso dado en la clínica, no lo formalizó en la puede llamarse la batería de significantes confrontada a ese
teoría. No alcanzó a reconocer en esa moneda acuñada , ya no un rasgo único, este Einziger Zug que conocemos ya, en la medida
significante particular (Ratten) sino un conjunto de letras hechas de puro sin en que, en rigor, podría ser sustituido a todos los elementos de lo
sentido, que se combinan en innumerables variantes para escribir el nombre
que constituye la cadena significante, soportar esta cadena por sí entender el delirio, en erraten se presenta el nombre secreto del sujeto,
solo, simplemente por ser siempre el mismo. .50 aquel que es imposible que el Otro sepa. Esta hiancia en el Otro, indica el
lugar fuerte de la castración simbólica, mientras que el agujero castrativo de
El Uno de la unicidad en tanto distintiva, esta en el polo opuesto del uno de la desnudez de la mujer, que deseaba al tiempo que temía ver, redobla en el
la unificación, de la unión, el uno de la totalidad. La idea del todo es lo que terreno sexual la falla anterior. La prohibición de mirar que se impone,
caracteriza al Otro. Eros avanza en la conquista de la unidad mientras que refuerza el no querer saber de la castración en el padre.
Tánatos repite el corte traumático que sostiene lo Uno de la pura diferencia El análisis había penetrado en los estratos más profundos, hasta toparse
de cada significante con todos los demás. En la medida que el Uno se con un punto en el que la cadena de recuerdos y asociaciones parecía
afirma como algo que niega la reunión unificante, lo encontraremos luego encontrar su límite. Se trata de una secuencia de tres escenas infantiles
definido como agente de la castración . relativas a la muerte de Helga, su hermana mayor, cuando Ernst tenía
aproximadamente tres años y medio de edad. La memoria había retenido
La función del nombre propio imágenes de la hermana moribunda o muerta, de su padre llorando
desconsoladamente y de sí mismo preguntando ¿Dónde esta Helga? .
Del acervo de significantes que circulan en una lengua, hay una categoría ¿Cuál es el estatuto y la significación de estos recuerdos donde la
que se presenta particularmente resistente a entrar en el registro del sentido historización del sujeto se pierde en lo incognoscible? Tal vez hayan sido
y la significación: el nombre propio. En el discurso corriente, en la poesía, los testimonios de un tiempo de constitución de lo Urverdrängt.
en la voz de mando, etc., el mensaje requiere para llegar a su meta, que el La pregunta ¿Donde está Helga? parecía inmortalizar una
sentido pueda articularse en el lugar del Otro. En cambio, con el nombre identificación con esa hermana muerta. Una fantasía de transferencia, que
propio, no hay nada que entender, nada que comprender. La traducción de Ernst produce en el análisis, le dio pie a Freud para indagar en la cuestión.
un texto de una lengua a otra, se detiene ante la presencia del nombre En el diario de sesiones, escribió:
propio. No es traducido como los demás significantes siguiendo la vertiente
del sentido, sino simplemente transliterado ateniéndose exclusivamente a su Habló de una imagen en que mi mujer y yo estábamos en la
estructura fonológica. La especificidad del nombre propio es mantenerse cama con un niño muerto. Cuando era pequeño estaba tendido
separado del campo semántico. No es empleado para significar algo del entre el padre y la madre y se orinó, por lo cual el padre lo
individuo, sino para inscribirlo en el lenguaje como marca distintiva. Un castigó y echó. El niño muerto no puede ser más que su hermana
equivalente metafórico o metonímico de un nombre propio lo arranca de su Helga: él debe haber ganado algo con su muerte. .64
función específica.
¿Cuál podría ser el beneficio subjetivo retenido en este recuerdo? ¿Acaso
no puede haber definición del nombre propio sino en la que con la muerte de la hermana quedaba con el privilegio exclusivo de
medida en que percibimos la relación entre la emisión nominante ocupar la cama de sus padres? Si fuera así, estaríamos en el orden de las
con algo que en su naturaleza radical es del orden de la satisfacciones narcisistas. Pero el recuerdo aporta elementos suficientes
letra. .51 para hacer otra lectura. La memoria inconciente fijo el momento traumático
en el cual sus padres, particularmente su padre había perdido a su niña.
Sin embargo, los nombres propios generalmente vienen cargados de sentido Añadido a ello, está el detalle que Ernst, por culpa de una incontinencia
o significación. El apellido Anchorena porta una aristocrática significación, pulsional resultó expulsado del lecho parental. Es decir que el suejto se
mientras que Gil es un apellido cuyo sentido es preferible olvidar. De todas identifica con el niño muerto, con el objeto caído del campo del Otro. El
adulta, el paciente presentaba ya un cuadro completo de neurosis obsesiva. maneras, esto es secundario y contingente. La especificidad del nombre
Tal diagnóstico Freud lo elabora con los siguientes elementos: el deseo propio reside en que:
imperioso de ver una mujer desnuda y el temor asociado que constituye ya
un pensamiento obsesivo: Si eso sucediera, mi padre moriría . Este afecto el acento de su empleo está puesto no sobre el sentido sino
penoso (angustia) lo impulsaba a tomar medidas defensivas contra la sobre el sonido en tanto distintivo. .52
aparición del deseo.
Esta es la razón por la cual el nombre propio, entre todos los significantes,
Esto es, concluyó Freud el inventario completo de la neurosis. es el que presenta mayor aptitud para convertirse en marca unaria para
Y todavía algo más: una especie de delirio, por el cual su padre nombrar un conjunto o un individuo. Así por ejemplo, el nombre del tótem,
conocía sus más íntimos pensamientos. .61 no su imagen ni propiedades, sino el Nombre del Padre totémico, encarna
en lo simbólico la función del Uno en la constitución como conjunto de una
Llama poderosamente la atención que Freud, después de detallar el determinada comunidad hablante.
inventario completo , diga que hay algo más . ¿Forma parte o no de la Ya se puede advertir que las virtudes del rasgo unario (su posición
neurosis ese algo más? Podría pensarse, tal vez, que dicho delirio presenta privilegiada, la propiedad de nombrar e imponer los límites que ordena el
algo del orden de una psicosis, en las que la adivinación del pensamiento conjunto) son cualidades que habitualmente se esperan de un padre de
generalmente está presente. Pero Freud consideró sin vacilaciones que se familia. Pero es necesario invertir el lugar de la antecedencia lógica que el
encontraba ante una estructura neurótica. Sin embargo, esta especie de sentido común induce. No son las relaciones de poder o de amor entre las
delirio no lo articuló al material inconciente acopiado por el análisis y no personas, como tampoco los pactos instituidos, los que dan origen a la
recibió de su parte más que explicaciones de orden general. función del padre, sino al revés, es el significante unario que se repite a sí
En un párrafo anterior al del inventario , expresa uno de los principios mismo en la transmisión de la marca identificatoria que determina la
que guiaba su método: estructuración de la familia humana.
Los lazos identificatorios de parentesco y pertenencia son transmitidos en
Si conseguimos encontrar un detalle en el que se haya el campo del Otro y vehiculizados por el Nombre del Padre Simbólico. Otra
concentrado alguna de las generalidades de la neurosis, podemos cosa es el proceso de incorporación o inscripción del Nombre
estar seguros de que tal detalle encierra el elemento original y Simbólico en el inconciente de cada sujeto. La inscripción del Nombre del
auténtico que debía ser encubierto por la generalización. .62 Padre como Uno es el paso decisivo por el cual el sujeto queda anudado, o
no, a la ley del significante.
Ya sabemos y en el momento de redacción del historial también lo sabía El significante Uno fuera de lo imaginario es el soporte real de lo que
Freud, que ese elemento original y auténtico estaba condensado en la Lacan llamó función paterna.
Vorstellung Ratten. Llama la atención entonces, que no haya advertido su
presencia en el enunciado mismo del síntoma en cuestión, aunque lo Identificación del sujeto al significante primordial
escribió un par de veces del siguiente modo:
Hemos avanzado en la elucidación de la función del Uno en el ámbito de la
das die Eltern (que los padres) seine Gedanken (sus
estructuración del lenguaje pero no hemos mencionado, hasta ahora, el
pensamientos) erraten (adivinaban). .63 lugar que el sujeto tiene en dicha estructura. Sin embargo, el sujeto estuvo
El mecanismo del retorno de lo reprimido en el síntoma, se halla aquí siempre presente. En Lacan, no hay abordaje posible de la noción del
claramente articulado a la estructura, puesto que al contrario de lo que da a significante que no implique la función del sujeto. Un significante es lo
que representa a un sujeto para otro significante. No hay lo uno sin lo otro, las pequeñas aventuras del padre, tuviera con la orden del
de donde se deduce que la problemática referida a la génesis del Capitán Cruel, un elemento en común. .60
significante primordial defina, al mismo tiempo, el advenimiento del sujeto.
Freud se remonta aquí a la época en que el padre del paciente estaba
No hay definición científica de subjetividad, sino a partir de la cumpliendo funciones de tesorero en el Ejército. Cierta vez, jugando a las
posibilidad de manejar el significante con fines significantes y no cartas como solía hacerlo, apostó y perdió el dinero de la Compañía del que
significativos. .53 era depositario. Ese pecado que no pudo evitar por ser un Spielratte
( jugador empedernido ) en adelante lo atormentaría siempre. Por la
Años después, cuando ya había descartado de su terminología la expresión homonimia, Freud estableció la conexión entre la falla del Capitán cruel y
subjetividad , dijo: la falta del padre. El significante del síntoma condensa ambas.
Esta anécdota que había recogido la mitología familiar, se encontraba
no hay aparición concebible de un sujeto como tal, sino a emparentada con otra similar, pero más grave aún. De joven, el padre de
partir de la introducción de un significante y del significante más Ernst había abandonado a una mujer de la que estaba enamorado, para
simple, que se llama rasgo unario. .54 casarse con otra que poseía una importante dote. Casarse (heiraten) por
conveniencia, era por lo tanto, otro triste testimonio de la debilidad de ese
En esta definición, el sujeto no es identificable al individuo. Si el signo es padre, que padecía de un inmenso temor a la pobreza. Incluso el nacimiento
lo que representa algo para alguien, ese alguien no es aún un sujeto en el de cada hijo, lo sumergía en un estado depresivo por la carga económica
sentido que le damos al término. La existencia del sujeto es inseparable de que se agregaba.
la existencia del significante. Este principio vale tanto para la categoría de El cuadro sintomático de Ernst, que ya llevaba seis años de duración en
sujeto de la lengua como para el sujeto del inconciente que aborda el el momento en que consultó a Freud, fue precedido por una circunstancia
psicoanálisis. Son, al fin, el mismo. La pregunta de Lacan acerca del origen familiar que removió esta serie de recuerdos. La madre del Hombre de las
del sujeto del inconciente, su estatuto estructural, sus modos de Ratas, le exigió que abandonara a su amada Gisel, con quien mantenía un
manifestación, etc. quedó intrínsecamente anudada a la investigación sobre atormentado y platónico idilio desde hacía varios años, para casarse con una
la estructura del lenguaje. Los interrogantes parten de un terreno, buscan su mujer rica. Freud explica que esta situación sumergió a Ernst en un
respuesta en otro y retornan al primero. conflicto, al que la neurosis aportó luego una respuesta. Por un lado, estaba
Sin embargo, el psicoanálisis para abordar la génesis del sujeto y la el deseo del paciente hacia la mujer que amaba y por el otro el imperativo
cuestión de su existencia singular, ubica como antecedente lógico el de cumplir con la voluntad del padre ya muerto, que consistía en heiraten
universo de discurso que le precede y en el que, en primer lugar, deberá por conveniencia. Como ya dijimos, este mandamiento no responde a una
alojarse para advenir luego, sujeto del significante. demanda efectivamente proferida por el padre, sino a la propia falla de éste
El niño recibe del Otro el manantial de palabras que dan significado al que el sujeto necesita obturar transformándola en una obligación
mundo en que vive tanto como a su ser. Le da sentido a su vida produciendo superyoica. Podríamos traducir este mecanismo de la siguiente manera:
una hiancia entre el organismo viviente que es y el campo donde se debo casarme con la mujer rica, así haré de la versión de papá sobre el
instituye inicialmente su subjetividad, o sea en el lugar del Otro. Alienado matrimonio la fuente que garantizará mi futuro. Como diría Lacan, tal
en el lenguaje, gestado por los significantes del deseo del Otro, surge la sometimiento constituye una formidable coraza narcisista, en tanto que la
pregunta ¿como puede el niño tener una palabra propia? Una palabra que lo estructura literal del síntoma apunta a quebrar su consistencia imaginaria.
represente como Uno en el lugar del Otro. A esa necesidad del ser hablante Según la reconstrucción hecha en el análisis, aproximadamente a los seis
responde la función del Nombre del Padre. Deberá ser conquistada, no años de edad, mucho antes que las ratas invadieran su vida en la edad
sucede en todos los casos. El Nombre del Padre inscribe en el sujeto la
Primero, le apareció la decisión de que no iba a obedecer función del Uno, la cual opera cancelando el sentido de los significantes de
la orden del capitán, aunque acarreara como castigo que la su alineación para reducirlos, a todos, a la virtud de elementos asemánticos.
tortura de las ratas recayese sobre las dos personas que más Así, podrá servirse de los significantes del Otro para generar una
amaba, su padre y su prometida Gisel. significación original. El Nombre del Padre tiene una función desalienante,
liberadora de la sujeción al sentido de la demanda del Otro. Los ritos
Inmediatamente después, se le impuso, a modo de juramento, una exigencia iniciativos de los pueblos primitivos, tienen la función de inscribir
de sentido opuesto a la anterior: Si, obedeceré la orden, y evitaré así que la socialmente el pacto del novicio con la ley del padre mítico, es decir, repetir
tortura dañe a mis seres queridos. simbólicamente el momento atemporal de incorporación en el sujeto del
Esta última fórmula obsesiva, presenta de manera prístina la esencia del Nombre del Padre, por medio del cual salen del encierro de su sujeción a la
mandato superyoico. Se trata siempre de cumplir una demanda del Otro, ley del deseo de la madre.
cuando dicha demanda emana de una falla (debilidad, pecado, error, etc.) El sujeto resulta identificado a esa marca significante. En el despliegue
del Otro. La exigencia en lograr su misión es directamente proporcional a de su discurso el sujeto retorna en tanto repite su marca, siempre idéntica en
la pasión del neurótico en obturar esa falla en el Otro. el cambiante flujo y reflujo del significado. Hay una implacable articulación
Pero la falla en el Otro en la que se anuda una demanda narcisista del yo, estructural que hace que toda manifestación de la existencia del sujeto allí
tiene una estructura más compleja. En nuestro ejemplo, la orden del Capitán donde se reescribe el Uno reabra la falta en el Otro. El matema lacaniano
Cruel, constituye un error circunstancial, azaroso y que pudo haber pasado designa esta operación donde la repetición del significante que sostiene
sin consecuencia alguna, pero, sin embargo, desempeñó un papel primordial la existencia del sujeto va de la mano del desvanecimiento de la función del
en la obsesión del sujeto. ¿Por qué? Porque encubre una dimensión más Otro imaginario.
profunda de la falla en cuestión.
La noche del relato de la tortura de las ratas, el Capitán Cruel se hizo en toda reaparición de lo que responde al significante
porta voz de un significante esencial del inconciente del sujeto. original, en el punto donde está la marca que el sujeto ha
Automáticamente, esto lo transformó en depositario de una transferencia: el recibido de lo que sea que esté en el origen de la Urverdrängung,
Capitán Cruel se convirtió en el amo der Ratten. Ni el Capitán ni Ernst faltará siempre en lo que fuera que viene a representarla, esa
sabían la significación íntima que portaba esa palabra, vehículo de una cifra marca que es la marca única del surgimiento originario de un
secreta del sujeto, inscrita en la memoria inconciente mucho antes de ese significante original que se presenta una vez en el momento en
episodio desencadenante. Es en el ámbito de la estructura literal articulada que el punto, el algo de lo Urverdrängung en cuestión, pasa a la
en Ratten, que el sujeto del inconciente afirma y sostiene una falla en el existencia del inconciente, a la insistencia en este orden interno
Otro, aquella que Lacan designó como castración en el Otro y escribió que es el inconciente. .55
con el matema . Ante ella el neurótico retrocede. Se puede observar el
doble movimiento: no cargaré con la falta del Capitán Cruel aunque me El significante del Nombre del Padre reprimido, a diferencia del nombre
cueste caro, y luego, apuntando a salvar al Otro surge la imposición que recibió al nacer, nombre de pila, apellido o sobrenombre, constituye el
obsesiva: pagaré el importe al Capitán A porque el Otro no puede fallar. rasgo unario inconciente del sujeto.
Freud prosiguió su análisis. La reformulación hecha por Lacan de la noción freudiana de
Urverdrängung, empalmada con la función del rasgo unario, fue la vía por
El azar, que ayuda en la producción de síntomas, como el donde articuló el fundamento lógico del Nombre del Padre. Tal vez haya
sentido literal de una palabra en los chistes, permitió que una de sido una de sus primeras y más importantes operaciones de lectura que
signó el retorno a Freud . Desde el primero de los seminarios que dictó,
Lacan se encargó de relevar la incomprendida y muchas veces desterrada RATTEN(que se traduce de las ratas y es el genitivo plural de
referencia freudiana de la Represión Originaria, elevándola a la dignidad de Ratte)
llave maestra del edificio del psicoanálisis.
Esta relación será el punto de partida en el esclarecimiento del caso y a
Esta articulación importante nos indica que en el origen (del partir de ella, despejaremos algunas cuestiones teóricas relativas a la
sujeto del inconciente), para que la represión (represión represión originaria.
secundaria) sea posible, es necesario que exista un más allá de la Freud consigna un primer antecedente que signa el estado anímico del
represión, algo último, ya constituido primitivamente, que no paciente previo al desencadenamiento del episodio central. Días antes, Ernst
solamente no se confiesa, sino que, por no formularse, es había conocido una muchacha, empleada de una posada, quien le despertó
literalmente como si no existiera, yo sigo allí lo que dice un gran interés. Había decidido probar suerte con ella, aún cuando de esa
Freud . Y, sin embargo, en cierto sentido, es el centro de forma traicionaría a su amada. Un pequeño acto sintomático, realiza
atracción que atrae hacia el todas las represiones ulteriores. Yo simbólicamente, el acto que programaba. Inexplicablemente pierde sus
diría que es la esencia misma del descubrimiento freudiano. .56 lentes (Kneifer). La interpretación que Freud ofrece está basada en la
condensación de dos sentidos del significante Kneifer: lentes y cobardía.
Dicho de otro modo, expresa de esa forma el deseo de perder su cobardía
para abordar victorioso a esa mujer.
La noche siguiente, con el ánimo exaltado por la expectante espera del
encuentro con la cariñosa chica y la angustia por la pérdida de sus lentes,
escucha de boca del Capitán Cruel el relato de la tortura de las ratas que los
chinos aplicaban a sus prisioneros. La Vorstellung Ratte, nos dice Freud,
inicia a partir de ese momento, en el período de incubación del gran
síntoma obsesivo, un recorrido desconocido excitando una serie de
pulsiones y recuerdos .
Al día siguiente, el Capitán Cruel, que había pasado a ocupar para Ernst
de manera inconciente el lugar de torturador, le da una orden equivocada :
debía pagar la suma X de florines al teniente A, para devolverle el dinero
que, según creía el Capitán Cruel, A había pagado en el Correo al retirar los
nuevos lentes de Ernst enviados desde Viena. Ernst, sin embargo, en ese
momento sabía que a quien debía devolver el dinero no era al teniente A,
sino a la bondadosa empleada del Correo. El error de aquel sobre quien fue
desplazado el poder de ejecutar el tormento de las ratas, no fue aclarado de
forma inmediata, aún cuando Ernst tenía conciencia de que se trataba de
una equivocación. Esto ofreció a nuestro paciente la ocasión para disparar
su gran obsesión.
Freud pudo reconstruir en el análisis, dos respuestas sucesivas y
contradictorias de Ernst a la orden del Capitán Cruel:
Es en tanto que el Nombre del Padre es también el padre del
nombre que todo se sostiene, lo que no vuelve menos necesario el
síntoma. .58
CAPÍTULO 6.1
Para localizar algo de la función nominante del rasgo unario de cada sujeto,
necesariamente hay que pasar por el análisis de su síntoma, pues éste
constituye una suplencia del Nombre del Padre. Por eso investigaremos la
articulación de la función del nombre del sujeto con el significante Ratten,
que da nombre al síntoma mayor del paciente y en torno al cual se organiza
todo el material del caso.
Un analista americano llamado Patrick Mahoni, fue quien mayor
esfuerzo dedicó a investigar la vida real del Hombre de las Ratas, según
informa Peter Gay en su biografía de Freud. Él fue quien comprobó que su
verdadero nombre fue Ernst Lanzer, dato que hizo figurar por primera vez
en su trabajo publicado en 1986 bajo el título de Freud and the Rat Man .
No era pues Paul Lorenz, como figura en The Original Records of the
Case , publicado por Strachey en 1954. En él, tal como está aclarado en el
prólogo, la mayoría de los nombres fue cambiada, lo cual no evitó
confusiones, dado que en varios trabajos dedicados a este historial, se toma
el nombre de Paul Lorenz como el verdadero.59
Cierta vez una analista me relató el caso de una mujer mayor que
presentaba un grave estado depresivo de carácter melancólico. Apenas si
hablaba y lo hacía de manera poco clara, a veces incoherente, monótona y
dispersa. En medio de este desolador panorama, la analista, intrigada,
consignó la insistente repetición de una palabra, en contextos diferentes y
sin que pareciera comunicar con ella algo en particular. La palabra era
exagonal y no sin sorpresa llegó a descubrir cifrado allí, su apellido
Gonzales.
No era una coincidencia azarosa, puesto que la paciente, sin saber la
razón, se encargaba de indicar por medio de la repetición monótona de este
término, la elevada significación personal que la palabra exagonal
revestía para ella.
Análogamente, en el historial del Hombre de las Ratas encontramos la
siguiente equivalencia anagramática.

ERNST
El hombre de las ratas

Del significante original y sus retornos sintomáticos.


Hay lo reprimido. Siempre. Es irreductible. Elaborar el
inconciente, como se hace en el análisis, no es nada más que
producir ese agujero. Freud mismo, lo recuerdo, dio cuenta de
eso.

Esto me parece confluir pertinentemente con la muerte, .57

La Urverdrängung freudiana tuvo, entre los psicoanalistas, un destino


singular. A diferencia de la Pulsión de Muerte, cuestionada por muchos
discípulos, la represión originaria no despertó críticas importantes.
Tampoco fue demasiado comprendida y, o bien figuró en las reflexiones
teóricas como letra muerta, repetida sin suficiente interrogación, o lisa y
llanamente fue omitida.
Lacan levantó la apuesta freudiana de la represión originaria y la rehizo
desde distintos ángulos. Para él, no se trató, como para casi todos los
psicoanalistas, de una pieza de la metapsicología de opaca incidencia en la
clínica. Entendió que la cura analítica debe desembocar en el agujero de la
Urverdrängung. Esta concepción es un tope a la experiencia analítica muy
distinto al de Freud y su roca de la castración . En Lacan, esta irreductible
roca de la Urverdrängung no designa el carácter interminable del análisis
sino, por el contrario, es el acceso a un real donde se agota la búsqueda por
el sentido de la verdad y el análisis encuentra su fin. Esto debe confluir
pertinentemente con la asunción subjetiva de la castración.
En este capítulo, precisaremos la manera en que la clínica freudiana
aborda la referencia a lo urverdrängt y el viraje teórico que le imprimió
Lacan identificando el agujero ineliminable de lo reprimido con el Nombre
del Padre. Nos basaremos en el historial del Hombre de las Ratas.
Freud llamó a su paciente con el nombre del síntoma, no por azar y no
sólo en este caso. La imbricación del uno con el otro dibuja el hilo por
donde se articula la repetición inconciente. Nada sabríamos de lo reprimido
originario sino fuera por las diferentes modalidades de su retorno.
SEGUNDA PARTE
La función separadora del goce
CAPÍTULO 1.2
CAPÍTULO 2.2

Ty
El goce de la castración

Más allá del placer


En 1920 Freud introdujo en el psicoanálisis una novedad: la Pulsión de
Muerte. Confesó tiempo después que en los años que precedieron a esa
fecha, no le faltaron evidencias clínicas de su presencia en la vida psíquica
y, sin embargo, se comportó como si no quisiera terminar de reconocer su
importancia. Pero una vez concluida la difícil tarea de arraigarla en la
doctrina y cuando la Pulsión de Muerte llegó a constituir una pieza clave en
su teoría, expresó con cierto asombro que le resultaba incomprensible haber
escamoteado su incidencia en la explicación de los fenómenos del
inconciente durante tanto tiempo.

Recuerdo mi propia resistencia cuando la idea de la pulsión


destructiva apareció por primera vez en la literatura
psicoanalítica y cuánto tiempo tardé en aceptarla. Mucho menos
me sorprende que también otros hayan mostrado idéntica
aversión y que aún sigan manifestándola, pues quienes creen en
los cuentos de hadas no les gusta oír mentar la innata inclinación
del hombre hacia lo malo, a la agresión, a la destrucción y con
ello también a la crueldad. .67

La tanática pulsión se transformó en la piedra del escándalo del movimiento


psicoanalítico. Muchos de sus discípulos manifestaron abiertamente su
decisión de no seguir al maestro por ese camino en tanto que otros, sin
pronunciarse de esa forma, simplemente terminaron por ignorarla.
Con la Pulsión de Muerte sucedió algo similar a lo acontecido con la
hipótesis de la Represión Originaria. Sin embargo, Lacan, a diferencia de la
mayoría de los autores ubicó esa problemática en el centro del escenario
teórico.
El segundo de los seminarios de Lacan El yo en la teoría de Freud y en
la técnica analítica es un largo comentario de Más allá del Principio del
Placer . Los temas allí tratados, luego fueron volcados en el seminario
sobre la Carta Robada , que ocupa uno de los primeros lugares en la lista
publicada de sus Escritos. Este dato es un indicio de la relevancia que tuvo aquí una identificación no narcisista con un objeto no sexual que
para Lacan la problemática introducida por Freud con el nombre de Pulsión compromete al sujeto en la conquista de una separación del Otro
de Muerte. Seguiremos la pista de ciertas torsiones teóricas que terminaron primordial.
produciendo la subversión del pensamiento freudiano.
Mencionamos ya, que la hipótesis de la Todtrieb, fue explícitamente
presentada por Freud como una innovación teórica. Aunque los datos
clínicos en los que se apoyó le eran conocidos desde antes, fue recién a
comienzos de la década del 20 que logró procesar de manera definitiva ese
descubrimiento.
Veamos como Lacan tomó a la enigmática pulsión:

El automatismo de repetición (Wiederholungszwang) aunque


su noción se presenta en la obra aquí enjuiciada [Mas allá del
Principio del Placer] como destinada a responder a ciertas
paradojas de la clínica, tales como los sueños de la neurosis
traumática o la reacción terapéutica negativa no podría
concebirse como un añadido, aún cuando fuese para coronarlo,
al edificio doctrinal.

Es su descubrimiento original lo que Freud reafirma en él:a


saber, la concepción de la memoria que implica el inconciente.
Los hechos nuevos son aquí la oportunidad de reestructurarla de
manera más rigurosa dándole una forma generalizada, pero
también de volver a abrir su problemática contra la degradación,
que se hacía sentir ya desde entonces, de tomar sus efectos como
un simple dato.

Lo que aquí se renueva se articulaba ya en el Proyecto [donde


el inconciente] manifestaba su originalidad por no poder
satisfacerse sino con volver a encontrar el objeto radicalmente
perdido. .68

¿Podemos constatar que Freud pretendió darle a su descubrimiento original


una forma generalizada? ¿Acordaría Freud en afirmar que la Pulsión de
Muerte convalida su descubrimiento acerca de la insistencia que muestra el
inconciente en buscar la satisfacción en el reencuentro del objeto perdido?
Desde sus primeros lineamientos teóricos Freud describió la singularidad al
acto de descarga pulsional correlativa al reencuentro del sujeto con el
potencial narcisista. Pero el nietito de Freud se deleitaba en el juego objeto perdido como un acontecimiento que no se produce en la realidad,
arrancándole a la mirada del Otro el objeto imaginario con el que se sino bajo el modo de una experiencia alucinatoria, es decir en lo real. Esa
identificaba, es decir el falo materno. Producía de este modo una castración satisfacción ¿no era acaso el fin de la pulsión sexual? ¿O es que Freud, a
en el Otro. Sobre el final del capítulo titulado Tyche y Automaton del partir de 1920, empezó a desterrar de su teoría la idea de la dualidad y el
Seminario XI, Lacan sintetizó así su interpretación del mecanismo en juego. conflicto pulsional? Si, como propone Lacan, volver a encontrar el objeto
perdido define el automatismo de repetición de la Pulsión de Muerte ¿cuál
El carrete no es la madre reducida a una pequeña bola por es entonces el fin de la pulsión sexual?
algún juego digno de los jíbaros es como un trocito del sujeto En el fragmento trascrito, Lacan no menciona explícitamente a la Pulsión
que se desprende pero sin dejar de ser bien suyo, pues sigue de Muerte, sino que habla de Wiederholungszwang empleándola como
reteniéndolo. Esto da lugar para decir, a imitación de Aristóteles, sinónimo.
que el hombre piensa con su objeto. Con su objeto el niño salta Sin embargo, Freud no había llegado tan lejos. La repetición era un
los linderos de su dominio transformado en pozo y empieza el fenómeno con el cual se hallaba ampliamente familiarizado. Lo había
encantamiento. Si el significante es en verdad la primera marca encontrado en las vicisitudes del comportamiento sexual, en el corazón de
del sujeto, como no reconocer en este caso por el solo hecho de los síntomas y constituyendo el la transferencia analítica. ¿Que explicación
que el juego viene acompañado por una de las primeras daba de ella con anterioridad al Más allá del Principio del Placer ?
oposiciones [fonológicas] en ser pronunciadas que en el objeto Freud entendió que la repetición adscripta a la pulsión sexual, obedecía a
al que esta oposición se aplica en acto, en el carrete, en él hemos las leyes del Principio del Placer. Después de muchos rodeos se rindió a la
de designar al sujeto. A este objeto le daremos posteriormente su evidencia de que existía otra vertiente de la Wiederholungszvang, cuya meta
nombre en el álgebra lacaniana: el a minúscula. 73 de goce se oponía a la anterior, hecho que dio lugar a la afirmación de un
más allá. Diecisiete años después, en uno de sus últimos y más importantes
La significación del juego del fort da, inscripto en la dialéctica de la trabajos, él mantenía esta posición con la misma firmeza:
relación con la madre, aporta una respuesta a la pregunta que,
ineludiblemente, se organiza en esa etapa: ¿puedes perderme? La pulsión de Si consideramos el cuadro completo constituido por los
muerte atenta en primer lugar contra el propio ser, cargado del sentido que fenómenos del masoquismo, inmanente a tanta gente, la reacción
la vida tiene para el Otro y no contra la vida misma, aún cuando a veces, terapéutica negativa y el sentimiento de culpa encontrado en
como en el pasaje al acto suicida, una pueda perderse junto a la otra. tantos neuróticos, no podremos ya adherirnos a la creencia de
Para el ser hablante, su propia muerte produce ante todo una falta en el que los sucesos psíquicos se hallan gobernados exclusivamente
lugar del Otro. Fallecer, derivado del verbo latino fallere se empleó por el deseo de obtener placer. Estos fenómenos son inequívocas
inicialmente con el sentido general de faltar y sólo más tarde fue utilizado indicaciones de la presencia en la vida psíquica de una fuerza a
con la acepción de morir. Pudimos escuchar testimonios de verdaderos la que denominamos pulsión agresiva o de destrucción, según sus
suicidas que habiendo fallado en su intento, en el momento de recuperar la fines, y que hacemos remontar a la primitiva pulsión de muerte de
conciencia profieren con avidez la monótona pregunta: ¿que dijo el Otro la materia viva. No se trata de una antítesis entre una teoría
cuando se enteró de mi muerte? optimista y otra pesimista de la vida. Solamente por la acción
La identificación del niño con la imagen especular falicizada por el deseo mutuamente concurrente u opuesta de las dos pulsiones
materno, tiene su límite. Por medio de su expulsión fuera , el niño primigenias Eros y Pulsión de Muerte y nunca por uno solo de
encuentra otro tipo de satisfacción basada en una identificación diferente: al ellos, podemos explicar la rica multiplicidad de los fenómenos de
objeto caído, perdido, o mejor aún, desaparecido del campo del Otro. He la vida.
El goce de la castración

Más allá del placer


En 1920 Freud introdujo en el psicoanálisis una novedad: la Pulsión de
Muerte. Confesó tiempo después que en los años que precedieron a esa
fecha, no le faltaron evidencias clínicas de su presencia en la vida psíquica
y, sin embargo, se comportó como si no quisiera terminar de reconocer su
importancia. Pero una vez concluida la difícil tarea de arraigarla en la
doctrina y cuando la Pulsión de Muerte llegó a constituir una pieza clave en
su teoría, expresó con cierto asombro que le resultaba incomprensible haber
escamoteado su incidencia en la explicación de los fenómenos del
inconciente durante tanto tiempo.

Recuerdo mi propia resistencia cuando la idea de la pulsión


destructiva apareció por primera vez en la literatura
psicoanalítica y cuánto tiempo tardé en aceptarla. Mucho menos
me sorprende que también otros hayan mostrado idéntica
aversión y que aún sigan manifestándola, pues quienes creen en
los cuentos de hadas no les gusta oír mentar la innata inclinación
del hombre hacia lo malo, a la agresión, a la destrucción y con
ello también a la crueldad. .67

La tanática pulsión se transformó en la piedra del escándalo del movimiento


psicoanalítico. Muchos de sus discípulos manifestaron abiertamente su
decisión de no seguir al maestro por ese camino en tanto que otros, sin
pronunciarse de esa forma, simplemente terminaron por ignorarla.
Con la Pulsión de Muerte sucedió algo similar a lo acontecido con la
hipótesis de la Represión Originaria. Sin embargo, Lacan, a diferencia de la
mayoría de los autores ubicó esa problemática en el centro del escenario
teórico.
El segundo de los seminarios de Lacan El yo en la teoría de Freud y en
la técnica analítica es un largo comentario de Más allá del Principio del
Placer . Los temas allí tratados, luego fueron volcados en el seminario
sobre la Carta Robada , que ocupa uno de los primeros lugares en la lista
publicada de sus Escritos. Este dato es un indicio de la relevancia que tuvo aquí una identificación no narcisista con un objeto no sexual que
para Lacan la problemática introducida por Freud con el nombre de Pulsión compromete al sujeto en la conquista de una separación del Otro
de Muerte. Seguiremos la pista de ciertas torsiones teóricas que terminaron primordial.
produciendo la subversión del pensamiento freudiano.
Mencionamos ya, que la hipótesis de la Todtrieb, fue explícitamente
presentada por Freud como una innovación teórica. Aunque los datos
clínicos en los que se apoyó le eran conocidos desde antes, fue recién a
comienzos de la década del 20 que logró procesar de manera definitiva ese
descubrimiento.
Veamos como Lacan tomó a la enigmática pulsión:

El automatismo de repetición (Wiederholungszwang) aunque


su noción se presenta en la obra aquí enjuiciada [Mas allá del
Principio del Placer] como destinada a responder a ciertas
paradojas de la clínica, tales como los sueños de la neurosis
traumática o la reacción terapéutica negativa no podría
concebirse como un añadido, aún cuando fuese para coronarlo,
al edificio doctrinal.

Es su descubrimiento original lo que Freud reafirma en él:a


saber, la concepción de la memoria que implica el inconciente.
Los hechos nuevos son aquí la oportunidad de reestructurarla de
manera más rigurosa dándole una forma generalizada, pero
también de volver a abrir su problemática contra la degradación,
que se hacía sentir ya desde entonces, de tomar sus efectos como
un simple dato.

Lo que aquí se renueva se articulaba ya en el Proyecto [donde


el inconciente] manifestaba su originalidad por no poder
satisfacerse sino con volver a encontrar el objeto radicalmente
perdido. .68

¿Podemos constatar que Freud pretendió darle a su descubrimiento original


una forma generalizada? ¿Acordaría Freud en afirmar que la Pulsión de
Muerte convalida su descubrimiento acerca de la insistencia que muestra el
inconciente en buscar la satisfacción en el reencuentro del objeto perdido?
Desde sus primeros lineamientos teóricos Freud describió la singularidad al
acto de descarga pulsional correlativa al reencuentro del sujeto con el
potencial narcisista. Pero el nietito de Freud se deleitaba en el juego objeto perdido como un acontecimiento que no se produce en la realidad,
arrancándole a la mirada del Otro el objeto imaginario con el que se sino bajo el modo de una experiencia alucinatoria, es decir en lo real. Esa
identificaba, es decir el falo materno. Producía de este modo una castración satisfacción ¿no era acaso el fin de la pulsión sexual? ¿O es que Freud, a
en el Otro. Sobre el final del capítulo titulado Tyche y Automaton del partir de 1920, empezó a desterrar de su teoría la idea de la dualidad y el
Seminario XI, Lacan sintetizó así su interpretación del mecanismo en juego. conflicto pulsional? Si, como propone Lacan, volver a encontrar el objeto
perdido define el automatismo de repetición de la Pulsión de Muerte ¿cuál
El carrete no es la madre reducida a una pequeña bola por es entonces el fin de la pulsión sexual?
algún juego digno de los jíbaros es como un trocito del sujeto En el fragmento trascrito, Lacan no menciona explícitamente a la Pulsión
que se desprende pero sin dejar de ser bien suyo, pues sigue de Muerte, sino que habla de Wiederholungszwang empleándola como
reteniéndolo. Esto da lugar para decir, a imitación de Aristóteles, sinónimo.
que el hombre piensa con su objeto. Con su objeto el niño salta Sin embargo, Freud no había llegado tan lejos. La repetición era un
los linderos de su dominio transformado en pozo y empieza el fenómeno con el cual se hallaba ampliamente familiarizado. Lo había
encantamiento. Si el significante es en verdad la primera marca encontrado en las vicisitudes del comportamiento sexual, en el corazón de
del sujeto, como no reconocer en este caso por el solo hecho de los síntomas y constituyendo el la transferencia analítica. ¿Que explicación
que el juego viene acompañado por una de las primeras daba de ella con anterioridad al Más allá del Principio del Placer ?
oposiciones [fonológicas] en ser pronunciadas que en el objeto Freud entendió que la repetición adscripta a la pulsión sexual, obedecía a
al que esta oposición se aplica en acto, en el carrete, en él hemos las leyes del Principio del Placer. Después de muchos rodeos se rindió a la
de designar al sujeto. A este objeto le daremos posteriormente su evidencia de que existía otra vertiente de la Wiederholungszvang, cuya meta
nombre en el álgebra lacaniana: el a minúscula. 73 de goce se oponía a la anterior, hecho que dio lugar a la afirmación de un
más allá. Diecisiete años después, en uno de sus últimos y más importantes
La significación del juego del fort da, inscripto en la dialéctica de la trabajos, él mantenía esta posición con la misma firmeza:
relación con la madre, aporta una respuesta a la pregunta que,
ineludiblemente, se organiza en esa etapa: ¿puedes perderme? La pulsión de Si consideramos el cuadro completo constituido por los
muerte atenta en primer lugar contra el propio ser, cargado del sentido que fenómenos del masoquismo, inmanente a tanta gente, la reacción
la vida tiene para el Otro y no contra la vida misma, aún cuando a veces, terapéutica negativa y el sentimiento de culpa encontrado en
como en el pasaje al acto suicida, una pueda perderse junto a la otra. tantos neuróticos, no podremos ya adherirnos a la creencia de
Para el ser hablante, su propia muerte produce ante todo una falta en el que los sucesos psíquicos se hallan gobernados exclusivamente
lugar del Otro. Fallecer, derivado del verbo latino fallere se empleó por el deseo de obtener placer. Estos fenómenos son inequívocas
inicialmente con el sentido general de faltar y sólo más tarde fue utilizado indicaciones de la presencia en la vida psíquica de una fuerza a
con la acepción de morir. Pudimos escuchar testimonios de verdaderos la que denominamos pulsión agresiva o de destrucción, según sus
suicidas que habiendo fallado en su intento, en el momento de recuperar la fines, y que hacemos remontar a la primitiva pulsión de muerte de
conciencia profieren con avidez la monótona pregunta: ¿que dijo el Otro la materia viva. No se trata de una antítesis entre una teoría
cuando se enteró de mi muerte? optimista y otra pesimista de la vida. Solamente por la acción
La identificación del niño con la imagen especular falicizada por el deseo mutuamente concurrente u opuesta de las dos pulsiones
materno, tiene su límite. Por medio de su expulsión fuera , el niño primigenias Eros y Pulsión de Muerte y nunca por uno solo de
encuentra otro tipo de satisfacción basada en una identificación diferente: al ellos, podemos explicar la rica multiplicidad de los fenómenos de
objeto caído, perdido, o mejor aún, desaparecido del campo del Otro. He la vida.
nuestras dos pulsiones primigenias, Eros y la tendencia a la abuelo como da (aquí). Esta segunda fase del juego, no es la parte
destrucción,la primera de las cuales se dirige a combinar lo que esencial del mismo, puesto que en el comienzo el chiquillo disfrutaba con el
existe en unidades cada vez mayores, mientras que la segunda sólo hecho de arrojar el objeto lejos de su ámbito sin la necesidad de
aspira a disolver esas combinaciones y destruir a las estructuras a recuperarlo. El placer ligado a la pérdida es anterior e independiente del
las que ha dado lugar. .69 segundo. Esto es lo que sorprende a Freud. ¿Por que su nieto disfruta
jugando a perder su objeto? Si el disfrute estuviese asociado
Freud y la repetición en el campo de Eros exclusivamente al re hallazgo del objeto, podría eventualmente ser
explicado en función del Principio del Placer. Pero el goce primario era
En el modelo freudiano, la meta de la pulsión sexual consiste en recuperar obtenido por el niño en la traumática desaparición de su preciado carretel.
el objeto de una satisfacción anterior. Es preciso, pues, suponer una primera Freud interpreta que el pequeño objeto sirve como un símbolo de la
que inicie el ciclo. Ahí aparece el mito teórico de la primera mamada. De madre y que el juego de arrojarlo afuera reproduce el cotidiano momento en
esta primera experiencia de placer , nacen dos referentes fundamentales de el que ella se ausenta de la casa. Perder ese carretel equivale, por lo tanto, a
la economía libidinal posterior: la huella mnémica del placer obtenido y el reiterar la traumática separación de su madre, fuente privilegiada de
objeto como profundamente perdido. El razonamiento que subyace a esta satisfacción libidinal. Para Freud, que el niño quiera perder su objeto es lo
postulación es sencillo: en la superficie de la memoria, que es el lugar incomprensible del juego, porque esto sólo debería generarle un estado de
donde se va a tejer la red de representaciones, quedará fijada la huella displacer. Conducta inexplicable de matar a la gallina de los huevos de oro.
psíquica de la satisfacción alcanzada. A su vez, como la huella es en esencia De donde surge la necesidad de postular un placer más allá del placer.
la ausencia de la cosa, das Ding nunca podrá ser recuperada en la red de Una observación agregada por Freud en una nota al pie de página nos
los símbolos quedando ,por ello, irremediablemente perdida. Esta ausencia permite introducir una modificación en la mencionada interpretación del
engendra la eterna nostalgia por el objeto faltante. La Cosa como tal no está juego. Un día, el niño se dirigió presuroso hacia su madre cuando ella
reprimida, se especifica como imposible de recuperar, imposible de recién llegaba a la casa y le contó con gran entusiasmo su fabuloso
representar. Aquello que sucumbe a la represión, será siempre del orden de descubrimiento. Le dijo Nene oh, oh, oh , que siguiendo la traducción ya
las representaciones del objeto y no das Ding. Este señalamiento nos establecida afuera , indicaba que había logrado hacer desaparecer al
servirá, luego, como base de futuras reflexiones sobre el origen del nene que era él. Efectivamente, el atento y perseverante abuelo había
mecanismo de la represión. visto ese día cuando su nietito había descubierto que estando fuera del
Me resulta necesario introducir en este punto la hipótesis de Lacan acerca campo relejado por el espejo, por medio de un leve movimiento podía hacer
de la génesis del das Ding al que denominó objeto a. Freud tomó en cuenta desaparecer de allí su propia imagen. Estaba jugando al nene afuera , a ser
dos elementos para pensarla: la superficie psíquica donde solo hay él mismo el objeto que se perdía de la escena (y no la madre). Dicho de otro
inscripciones y el mundo externo. La cosa freudiana es lo que no está en modo, el pequeñín disfrutaba jugando a que se suicidaba, a que se borraba
el aparato psíquico, es definido como exterior a la superficie topológica del del mapa. Esta última interpretación, distinta a la dada por Freud, es la que
sujeto y formando parte del mundo externo. Esta conjetura se inscribe en eligió Lacan.
una perspectiva aceptada por todos: el signo tanto como el símbolo es ante El juego en su conjunto, permitía al infantil sujeto generar una
todo símbolo de una ausencia. Pero Lacan inventa algo nuevo para concebir satisfacción relacionada con su propia desaparición del campo del Otro. Se
el estatuto topológico del objeto perdido: la presencia de un agujero en la trata de una experiencia que podemos situar como el reverso de la jubilosa
superficie del sujeto. Allí hay Vorstellungen y también agujeros. El agujero captura de sí mismo, descrita por Lacan en el estadio del espejo. El
no tiene ninguna estructura material un agujero no es un objeto entusiasmo que el niño expresa al ver su imagen en el espejo es correlativo
perceptible, solo vemos su borde y sin embargo localiza algo real, aunque a la constatación que, esa imagen, es grata a su madre. De allí extrae su
entretenimientos. El espanto y la fascinación se combinan en proporciones imposible de conocer. Es una existencia real que solo puede ser reconocida
variables cuando el rostro de la muerte se asoma. No es una visión como una falta. De esta forma das Ding queda localizado dentro (inneres)
pesimista del ser humano, se defendía Freud, es una apreciación realista de del sujeto aunque afuera de la estructura del significante. Una exclusión
las tendencias más profundas que lo habitan. más radical que la del significante unario, que esta afuera del sentido pero
Freud subsumió en un solo rubro, Pulsión de Muerte, al conjunto de dentro del campo del significante. El a se afirma entonces como lo real,
manifestaciones que satisfacen esa tendencia que contradice los fines del lo real primordial de la estructura subjetiva.
Principio del Placer. Dijo entonces que con la repetición tanática se expresa En Freud se encuentran superpuestas la inscripción del agujero y la
la más primitiva e incoercible aspiración del ser humano: reencontrar la inscripción del primer significante. En la capa más profunda del
muerte. ¿Re encontrar? En este caso Freud aplica el mismo principio inconciente , dijo, se encuentra la huela mnémica perceptiva de la primera
deductivo que aquel empleado con relación a la pulsión sexual: si la experiencia de satisfacción, que ocupa el lugar de fundamento en la
búsqueda de placer es el intento de recuperación de un placer repetición del goce.
experimentado con anterioridad, debería haber uno que fue el primero. Pero
si hubiera goce a nivel del estado inanimado de la materia que precede a la Repetición y pulsión de muerte.
vida, ¿cuál sería el viviente que conservaría su huella para reeditarla? Es
inapropiado hablar de la muerte, suponiéndola anterior a la vida misma. Al Nos detendremos ahora en el examen de los datos clínicos que sirvieron de
no poder encontrar una mejor solución al problema de la matriz de goce que base a Freud para proponernos la hipótesis de la Pulsión de Muerte.
retorna en la pulsión de muerte, Freud apeló a una hipótesis transbiológica:
la vida es una estructura que surge de un grado de complejización de la La tierna adhesión a uno de los progenitores, casi siempre del
materia e introduce en ésta tensiones antes inexistentes. Por lo tanto, el fin sexo contrario, sucumbió al desengaño, a la inútil espera de
último de todo organismo viviente sería liberarse de dichas tensiones y satisfacción y a los celos provocados por el nacimiento de un
reencontrar como ironizó Lacan la beatífica quietud de las rocas. hermanito, que demostró inequívocamente la infidelidad de la
Aún cuando no le damos crédito a Freud cuando se interna en este persona amada, el intento de crear por sí mismo un niño
terreno especulativo, rescatamos la perspectiva que imprimió a los datos semejante, fracasó de un modo vergonzoso; la minoración de la
que el psicoanálisis le reveló, a fin de interrogar la incidencia del factor ternura que antes rodeaba al niño, las más elevadas exigencias
letal en la realización subjetiva del goce. de la educación, las palabras severas y algún castigo, le
descubrieron por último, el desprecio de que era víctima. Existen
Jugando con la muerte aquí algunos tipos que retornan regularmente, de como queda
puesto fin al amor típico de esta época infantil. Todas estas
El juego del fort da, es el ejemplo de mayor relevancia de los que Freud dolorosas situaciones afectivas y todos estos sucesos indeseados,
puso bajo su lupa en Más Allá del Principio del Placer . son resucitados con gran habilidad y repetidos por los
Freud observa a su nieto jugar. ¿Qué es lo que llama a su atención? El neuróticos en la transferencia.
niño tiene un carretel atado a un piolín. Arroja el objeto fuera de su campo
y en el momento de perderlo de vista, exclama eufórico oh, oh, oh ; lo que Trátase, naturalmente, de la acción de pulsiones que debían
Freud entiende como bosquejo precario de la palabra fort (afuera). El llevar a la satisfacción, pero la experiencia de que en lugar de
juego consta también de un segundo movimiento. Después de expresar su esto llevaron tan sólo al displacer, no ha servido para nada y su
alegría por haber hecho desaparecer el carretel, el niño tira del piolín y en el acción es repetida por imposición compulsiva. .70
momento de recuperarlo emite un jubiloso ah, ah, ah, , traducido por el
Freud se refirió a situaciones típicas de la vida donde las pretensiones del la única razón de que el niño repitiera como juego una
narcisismo infantil resultaban mancilladas. Podemos reconocer en aquello impresión desagradable era la de que a dicha repetición se
que retorna por la vía de Tánatos, el símbolo de un acontecimiento que fue enlazaba una consecución de placer de distinto género, pero más
inicialmente traumático para el yo y que vuelve a serlo en el momento de directa. .72
su repetición.
Pero el trauma y la repetición simbólica del trauma, tenían para Freud un ¿Que finalidad tiene la repetición de la escena traumática en los sueños?
lugar preciso en la vida psíquica mucho antes que propusiera esta nueva Una respuesta habitual sostiene que al repetir el sueño, el sujeto pretende
dualidad. elaborar el daño ocasionado por la dolorosa escena originaria. De esa
forma, liga el exceso de carga recibido y a la vez domestica el impacto
Es incontestable que la mayor parte de lo que la compulsión traumático. Pero esta interpretación escamotea lo esencial. Es como
repetitiva hace vivir de nuevo, tiene que producir disgustos al yo, atribuirle al ladrón la intención de ejecutar el crimen para que la víctima
pues saca a la superficie funciones de los sentimientos cobre el seguro. No. La repetición del trauma aspira a obtener una
reprimidos; más éste es un displacer que, como hemos visto, no satisfacción por sí misma. Revivir el instante traumático aporta un
contradice al Principio del Placer, displacer para un sistema y al beneficio, cuya naturaleza es precisamente aquello que se trata de
mismo tiempo satisfacción para el otro. comprender. Corresponde atribuir al Principio del Placer la función de curar
la herida y recobrar el equilibrio homeostático pero no suponerle dicha
Fórmula clásica del conflicto tal como fue concebida por Freud hasta el año pretensión a la Pulsión de Muerte.
veinte: la repetición del trauma sexual no contradice al Principio del Placer, Freud interroga esas experiencias displacenteras, traumáticas, que
pues lo que se repite ha sido originariamente placentero. La cita continúa: retornan con insistencia. Si un acontecimiento fue penoso, el sujeto busca
reiterarlo, si un proyecto finalizó en un estrepitoso fracaso, vuelve de
Un nuevo hecho singular es el de que la compulsión de repetición manera sostenida al reencuentro con el mismo desenlace, si en una guerra
produce también sucesos del pasado que no traen consigo perdió un miembro, los sueños lo retrotraen indefinidamente a la horrible
posibilidad alguna de placer y cuando tuvieron lugar no escena. ¿Porque?
constituyeron una satisfacción, ni siquiera fueron desde entonces Semejante insistencia compulsiva a repetir traumas debería contar con la
sentimientos instintivos reprimidos. .71 fuerza impulsora de una tendencia a la destrucción. Destrucción de los lazos
de amor, destrucción de la pasión que tenemos por conservar la unidad e
Es preciso detenernos en este enunciado puesto que se presta a integridad de nuestro propio cuerpo, etc. La meta final dijo Freud es la
interpretaciones erróneas. Es parcial e induce a confusión afirmar que estas destrucción de la vida misma. Si una experiencia desgraciada, no deseada e
repeticiones no traen consigo posibilidad alguna de placer y cuando inesperada entra en el automatismo de repetición, es porque el peligro
tuvieron lugar no constituyeron una satisfacción En el Más allá externo de muerte que evoca, cuenta con un aliado interno: esa
Freud pretendió darle forma a una nueva concepción del dualismo pulsional desconocida, la muerte, está asociada con una apetencia pulsional.
porque advirtió que había otro tipo de satisfacción pulsional además de la Tal vez esta constatación, hecha con gran dificultad por Freud, resulte
sexual. Para Freud, y en contradicción con el párrafo citado recién, la inadmisible para quien ha conocido de cerca el inmenso dolor al que dan
Pulsión de Muerte, tanto en el origen como en los puntos de retorno, lugar las habituales tragedias humanas que acompañan nuestro paso por la
entraña una satisfacción diferente y contradictoria con el Principio del vida. Pero, también resulta muy fácil constatar en la más simple y directa
Placer. Es innegable que una enigmática tendencia obtiene su recompensa observación, que dichas tragedias aportan material para el disfrute. La
en la reiteración del trauma. Una conclusión aportada al comentar el juego violencia y la destrucción son temas de gran consumo en el mercado de
del fort da confirma nuestra hipótesis de lectura:
logrado en la búsqueda del placer, la satisfacción obtenida nunca será igual significante, en el lugar donde se produce esa hiancia. .101
a la buscada. Caracterizan al Principio del Placer los goces de nunca acabar,
incompletos, insatisfactorios en algún punto. El exceso a esta limitación es Lacan se encargó de hacer un poco de historia, al vaticinar en qué fecha y
vehiculizado por la Wiederholungszvang, instante de corte donde lo real respecto a qué problemáticas, el psicoanálisis entraba en la época del
pierde sus disfraces. Este se expresa como una falla o un fracaso de las lacanismo. Recordamos que ya se estaban disolviendo los vínculos formales
metas inherentes al Principio del Placer. con la Asociación Psicoanalítica Internacional y pocos meses después
Cambiando algunos términos Lacan retomó la esencia del fundaría la Escuela Freudiana de París, tributaria de su enseñanza.
descubrimiento freudiano. En el Principio de Inercia Neuronal formulado El peso fuerte de la última cita reside esencialmente en la novedad que
en el Proyecto como primer axioma de la nueva ciencia, figura ya la anunciaba, a la que llegó a darle el valor de un mojón que señalaba el
presencia de la indómita tendencia que empuja al sujeto hacia un goce loco cambio de rumbo en la historia del psicoanálisis. El texto expresa que dicho
que sólo busca la descarga total de la energía psíquica. Si esta no fuera paso consistió en localizar la ley del significante que no se soporta sino
contenida por un sistema defensivo, conduciría a la muerte. en el significante de la ley , es decir, el Nombre del Padre en el lugar de
la hiancia real del goce. Cabe consignar, sin embargo, que la aludida
Ya antes de las formulaciones extremas de Más allá del innovación en el interior del campo freudiano, ya tenía por lo menos diez
principio del placer , está claro que la primera formulación del años de edad.
principio del placer como principio del displacer o de menor
padecer, entraña con toda seguridad un más allá, pero que está Los cuidados de los activos ortopedistas
hecho justamente para mantenernos más acá de él. Su uso del
bien se resume a que, en suma éste nos mantiene alejados de Como bien sabía Lacan, su teoría del Nombre del Padre iba a padecer
nuestro goce. .75 tergiversaciones y mutilaciones. Uno de los ejemplos más resonantes estuvo
en manos de Jaques A. Miller, heredero y, paradójicamente, custodio de la
En el Seminario VII: La Ética del Psicoanálisis, Lacan nombró campo obra de Lacan.
central del goce al lugar topológico que en la estructura del sujeto ocupa En noviembre de 1991 Miller dictó en Buenos Aires un seminario
das Ding, el cual pocos años después llamaría objeto a. Se trata de un dedicado a Los Nombres del Padre. Por medio de un suntuoso y pocas
centro inaccesible, imposible de ser recuperado en la trama significante y veces visto malabarismo teórico, llegó a la conclusión que el Nombre del
protegido por la barrera de la angustia. Sitúa, lo real primordial del sujeto. Padre, aquel que acabamos de mencionar como el significante de la ley, ese
significante, explicó Miller, no existe.
El problema del goce, en tanto se presenta como hundido en un
campo central de inaccesibilidad, de oscuridad y de opacidad, en El secreto es que no hay Nombre del Padre, que no existe el
un campo cercado por una barrera que hace más difícil su acceso Nombre del Padre, el nombre como singular, como único, como
al sujeto, inaccesible tal vez en la medida en que el goce se absoluto, que este nombre no existe. .102
presenta no pura y simplemente como satisfacción de una
necesidad sino como satisfacción de una pulsión .76 ¿Cómo llegó a tan asombrosa conclusión?

este objeto [ a ] constituye el núcleo elaborable del en cierto modo, ese pequeño a, a pesar de todo sería un
goce .77 nombre, que no es una metáfora, que designa como si pudiera
designar la verdad del goce del sujeto. Es por eso que Lacan
quería empezar su Seminario sobre los Nombres del Padre
Y el inconciente nos muestra la hiancia por donde la neurosis En al última década de su enseñanza, Lacan extendió el uso del vocablo
empalma con un real real que puede muy bien no estar goce fuera de los límites conceptuales de su primera acepción. De todas
determinado. .100 maneras, esta última conservó su vigencia bajo el título de plus de goce .

Los términos van variando, pero la idea central permanece. El inconciente es sobre el sitio del plus de goce que se conecta todo
presenta una hiancia llamada Urverdrängung. Se trata de establecer cual es goce .78
la conexión que ella tiene con una hiancia anterior, aquella donde se sitúa el
a . Siempre le generó inquietud formular esta articulación fundamental, En esta nueva versión, el campo central del goce queda redefinido por la
dado que le acarreaba dificultades con los destinatarios de su discurso. función del plus de goce.

Esta dimensión debe evocarse con certeza en un registro que no


tiene nada de irreal, ni de desreal, sino de no realizado. Nunca
sin peligro removemos algo en esa zona de larvas, y quizás
pertenece a la posición del analista si verdaderamente se halla
en ella el tener que estar asediado quiero decir realmente , por
aquellos en los que ha evocado ese mundo de larvas sin haber
podido siempre llevarlas hasta la luz. Todo discurso no es aquí
inofensivo el discurso mismo que he podido mantener estos diez
últimos años encuentra ahí alguno de esos efectos. No en vano,
incluso en un discurso público, se apunta hacia los sujetos, y se
los hiere en lo que Freud llama el ombligo ombligo de los
sueños, escribe, para designar, como último término, su centro de
lo desconocido que no es otra cosa, como el ombligo anatómico
que lo representa, que esa hiancia de la que hablamos .

En verdad, esta dimensión del inconciente que evoco estaba


olvidada, como perfectamente Freud lo había previsto. El
inconciente se había vuelto a cerrar sobre su mensaje gracias a
los cuidados de esos activos ortopedistas en que se convirtieron Grafico 2
los analistas de la segunda y tercera generación, que se han
dedicado, al psicologizar la teoría analítica, a suturar esa En el ámbito del Principio del Placer rige la lógica del Eros: buscar algún
hiancia. Créanme, yo mismo nunca la vuelvo a abrir sin tomar subrogado del goce que falta, con la ilusión de restituirle al Otro su
precauciones. completud.
En el capitulo anterior dejamos abierta la pregunta sobre el alcance de las
Unos párrafos después de esta advertencia sigue: afirmaciones hechas por Lacan, cuando al comentar el Mas allá
explicaba que con el automatismo de repetición de la pulsión de muerte,
Sin duda alguna, ahora, en estas fechas, en mi época, estoy en Freud,
condiciones de introducir en el campo de la causa, la ley del
aquí formulamos aquí es si el goce alcanzado en el orgasmo puede ser par antitético: las exigencias de la descarga pulsional y los requerimientos
considerado como sexual. de la ley.
Lacan tomó en consideración un dato de la experiencia común, más Sin embargo, encontramos en su fundamentación una llamativa
advertido por los poetas que por los sexólogos: el orgasmo representa un contradicción teórica. La represión no es una dijo , sino que se presenta
fracaso de las aspiraciones eróticas de los participantes. No los conduce al estratificada en dos pisos. En el primero de ellos ubicó a la represión
goce fusional deseado sino que, por el contrario, la experiencia subjetiva del primaria , la cual constituía la condición de la existencia de la segunda,
orgasmo constituye un desasimiento de los lazos de complementación, de llamada represión secundaria , puesto que actuaba la primera como una
unificación, una experiencia de desvanecimiento o como dicen los fuerza centrípeta que atraía hacia sí al conjunto de representaciones que
franceses, una pequeña muerte . Mientras los cuerpos se anudan en un habrían de ser secundariamente reprimidas. Aquí se advierte que lo
abrazo, los sujetos ya precipitados en un camino sin retorno y sin control, reprimido mismo, lo urverdrängt, es un factor que colabora a favor de la
exclaman cada uno por su lado: me voy, me muero represión y, por consiguiente, opera en consonancia con los factores
restrictivos de la ley paterna. Lacan vislumbró una profunda intuicion de
Entonces convendría mirar dos veces antes de hacer equivaler Freud en esta enigmática y contradictoria hipótesis en la que plasmaba en
el orgasmo con el goce sexual. .85 un solo referente, dos términos que por lo general eran presentados como
enfrentados: el goce y la ley. La articulación en un solo operador estructural
Al mismo tiempo podemos afirmar que los placeres preliminares que se de la función del padre como soporte de la ley y del reservorio de goce, en
encaminan hacia el acto final constituyen un goce propiamente sexual. Pero tanto reprimido originario, es el punto crítico donde reposa la reversión
el acto mismo, en tanto realiza una satisfacción más allá del fin buscado en teórica introducida por Lacan. Ella se apoya en la comunidad lógica y
un goce unitivo, no puede seguir siendo considerado sexual. estructural entre la función de la cosa de goce, el a , insabible pero no
reprimida y el Nombre del Padre, en tanto significante en lo real (reprimido
todo depende de este punto pivote que se llama goce sexual y originalmente). Se trata de comprender que en ambos casos a y
que resulta no poder articularse en un acoplamiento más Significante Uno lo real es el común responsable de la repetición del corte
que exigiendo encontrar esto que no tiene otra dimensión que la trou matique.
de lalengua y que se llama castración. .86 Recordemos algunas puntuaciones freudianas relativas a la
Urverdrängung.
Toda la gama del goce participa del goce sexual. Pero el goce
sexual mismo, cuando quieren ponerle la mano encima, si puedo tenemos razones para admitir una Urverdrängung , una
expresarme así, ya no es sexual, se pierde. .87 primera fase de la represión, consistente en que el representante
psíquico de la pulsión ve negada su entrada en la conciencia.
Puede observarse que la frase concluye afirmando que el goce sexual, en
Con ello se produce una fijación; el representante
tanto goce fálico, es lo que se pierde en el instante culminante del
correspondiente subsiste a partir de aquel momento en forma
desencuentro sexual. Lo que se alcanza, nos dice en el renglón siguiente de
inalterable, la pulsión permanece ligada a aquél. .94
esta cita, es el el goce de morir , una forma de mencionar el goce de la
castración. Luego de describir el modo de operar propio de la represión llamada
Ciertamente, podemos encontrar en Freud muchas referencias que ligan secundaria o propiamente dicha, agrega en otro párrafo:
el sexo a la muerte, pero en una relación cuya lógica, a juicio nuestro nunca
despejó.
el inconciente manifiesta su originalidad por no poder Sin duda, es por las necesidades propias de nuestra experiencia
satisfacerse sino con volver a encontrar el objeto profundamente que hemos colocado en el centro de la estructura del inconciente
perdido. .79 la hiancia causal, pero el haber encontrado su indicación
enigmática, inexplicada, en el texto de Freud, es para nosotros la
Con gran sutileza, Lacan propuso una comprensión del texto freudiano que señal de que progresamos en el camino de su certeza. .97
llevaba implícito un giro de 180 grados, apenas advertido por el lector
confiado. Freud no había concebido la tripartición de registros (real, simbólico e
Volver a encontrar el objeto profundamente perdido no significa aquí imaginario) pero resulta evidente que con la noción de Urverdrängung
que el agujero llegue a cerrarse. En todo caso, esa sería la meta, imposible señalaba que le resultaba necesario postular en el fundamento del
pero siempre renovada, del deseo. En cambio el automatismo de repetición inconciente la dimensión de un real, en el sentido lacaniano del término. Un
inconciente se satisface en el encuentro con lo real perdido, es decir centro al que resulta imposible alcanzar con el saber, donde el pensamiento
repitiendo el instante de la pérdida original. se detiene y se hunde en lo incognoscible. He ahí, la dimensión de una
hiancia en la estructura del inconciente.
Esta entropía, ese punto de perdida, es el único punto, el único Este real que se especifica como lo originariamente reprimido es del
punto regular a través del cual tenemos acceso al goce. .80 orden del significante y no debe ser confundido con la noción de objeto a .
Por eso lo introduje en un principio con el término Mehrlust , Lo reprimido primordial es un significante y lo que se edifica
plus de gozar. Precisamente porque se capta en la dimensión de por encima para constituir el síntoma, podemos considerarlo
la pérdida .81 siempre como un andamiaje de significantes .98

Las variaciones terminológicas y el progreso en la conceptualización, Es un significante sin ningún saber, cuya naturaleza de marca, de trazo
engendraron confusión. La tesis central sostiene que en la repetición del asemántico sostiene la función lógica del Uno. En cambio la categoría del
goce se produce una pérdida de goce. Pero el goce que se pierde no es el a , que también especifica un real de goce define por excelencia lo que
mismo que el que retorna en la repetición de lo real, sino goce lenguajero, cae por fuera de la red significante. Es aquello que del goce no tiene
también denominado goce fálico . inscripción
En las páginas iniciales del Seminario XI que venimos comentando,
El objeto a remarcó la distinción entre el a con el significante primordial. La
distinción entre ambos y al mismo tiempo su profunda relación. En la
Como habíamos mencionado en el capitulo anterior, Freud elaboró una función de la causa, cuyo soporte es el a dijo nos encontramos
topografía del sujeto en función de una bipartición inaugural: la superficie siempre con una hiancia, con algo que el logos no alcanza, puesto que éste
mnémica donde se inscriben las representaciones psíquicas, por un lado y el sólo puede aportar equivalentes. Pero la hiancia de la causa
mundo externo conteniendo el objeto profundamente perdido, por otro.
El ingreso del viviente al lenguaje signa el punto de partida de la Se distingue de lo que hay de determinante en una cadena, o
estructuración subjetiva. La vida del niño cobra sentido, sentido forjado dicho de otro modo, de la ley. .99
inicialmente por los significantes del deseo del Otro. Pero el sujeto no
quedará totalmente sujetado en el campo del Otro dado que el significante A fin de dilucidar esta cuestión, avanzamos siguiendo de cerca los pasos
no contiene al viviente sino que lo significa. dados por Lacan en aquella ocasión y que figuran en la segunda clase del
Seminario XI .
Necesitamos, pues aquí, de otro proceso que en el primer caso Esta falla estructural que testimonia que no todo entró en el
mantuviese la represión y en el segundo, cuidase de constituirla y significante, sitúa el lugar del a .
conservarla, proceso que no podemos hallar sino admitiendo una
contracarga por medio de la cual se protege el sistema Prec. a es lo que resta de irreductible en esa operación de
contra la presión de la idea inconciente. advenimiento del sujeto al lugar del Otro, y de ahí tomará su
función. .82
la contracarga es el único mecanismo de la Represión
Originaria. En la represión propiamente dicha, se agrega a ella El a constituye un reducto subjetivo respecto de la alienación al
la sustracción de la carga. .95 significante, un tope a la fagocitación lenguajera. Sostiene el más radical e
irreductible NO a la demanda materna. Primera localización del sujeto en
He aquí claramente formulada la paradoja: desde el lugar en el que se tanto separado del Otro.
alojarían las huellas de un goce reprimido originariamente, parten los
poderes que ponen freno a la satisfacción sexual. Por la función del objeto a el sujeto se separa, deja de estar
Lacan tensó la cuerda de la Represión Originaria hasta hacerla funcionar ligado a la vacilación en el sentido, que forma lo esencial de la
como pivote de la función paterna. Este paso no podría haber sido dado, sin alienación. .83
antes estar advertido que en la repetición del goce se alojaba el principio
que motorizaba la castración. El Nombre del Padre, en su función radical, a es lo que representa al sujeto de manera real e
fue formulado por Lacan como el significante de un goce urverdrängt irreductible .84
donde se asienta el ejercicio de la castración, llamada simbólica.
Insistimos en subrayar que esta articulación es de la época de sus El a es un representante real del sujeto, pero un representante no
primeros seminarios, pero fue presentada de manera tan dosificada y representativo. Testimonio mudo de la pérdida de goce, sólo podrá repetirse
disimulada que, en general, pasó inadvertida.96 No casualmente en el año en el campo del Otro bajo la forma de una nueva pérdida, lo que equivale a
1964, al poco tiempo de haber fundado su propia institución psicoanalítica, decir que para aparecer como real en el mundo de las apariencias, el sujeto
Lacan se animó a poner los puntos sobre las íes en cuanto a las diferencias pone en juego la desaparición de su ser. Resorte lógico de lo que Freud
conceptuales que tenía con el padre del psicoanálisis. captó en el automatismo de la Pulsión de Muerte.
El producto de la primera captura significante que arroja el goce a lo real,
Freud indica claramente que, para nosotros, al nivel de la es una operación que Lacan denominó castración primordial y el
última capa del inconciente (lo reprimido originario), allí donde automatismo de repetición no puede ser otra cosa que repetición del primer
funciona el diafragma, allí donde se establecen las prerrelaciones corte con el Otro.
entre el proceso primario y lo que se utilizará al nivel del
preconciente, no podría darse un milagro. Eso debe tener La relación sexual no existe
relación, dice, con la causalidad.
Lacan introdujo una visión novedosa de la noción de sexualidad. El deseo
Todas estas indicaciones se confirman y, para nosotros, esas sexual esta condenado a no conseguir la satisfacción buscada, es decir que
comprobaciones nos aseguran que recobramos a Freud sin no alcanza nunca a consumar su acto. No hay acto sexual y sin embargo hay
saber si es de allí que nos llega nuestro hilo de Ariadna, porque, algo que se denomina orgasmo y que se presenta como modelo de la
por supuesto, lo hemos leído antes de dar nuestra teoría del descarga total de la tensión que el deseo sexual sostiene. La pregunta que
significante, pero sin poder comprenderlo siempre al momento.
aquí formulamos aquí es si el goce alcanzado en el orgasmo puede ser par antitético: las exigencias de la descarga pulsional y los requerimientos
considerado como sexual. de la ley.
Lacan tomó en consideración un dato de la experiencia común, más Sin embargo, encontramos en su fundamentación una llamativa
advertido por los poetas que por los sexólogos: el orgasmo representa un contradicción teórica. La represión no es una dijo , sino que se presenta
fracaso de las aspiraciones eróticas de los participantes. No los conduce al estratificada en dos pisos. En el primero de ellos ubicó a la represión
goce fusional deseado sino que, por el contrario, la experiencia subjetiva del primaria , la cual constituía la condición de la existencia de la segunda,
orgasmo constituye un desasimiento de los lazos de complementación, de llamada represión secundaria , puesto que actuaba la primera como una
unificación, una experiencia de desvanecimiento o como dicen los fuerza centrípeta que atraía hacia sí al conjunto de representaciones que
franceses, una pequeña muerte . Mientras los cuerpos se anudan en un habrían de ser secundariamente reprimidas. Aquí se advierte que lo
abrazo, los sujetos ya precipitados en un camino sin retorno y sin control, reprimido mismo, lo urverdrängt, es un factor que colabora a favor de la
exclaman cada uno por su lado: me voy, me muero represión y, por consiguiente, opera en consonancia con los factores
restrictivos de la ley paterna. Lacan vislumbró una profunda intuicion de
Entonces convendría mirar dos veces antes de hacer equivaler Freud en esta enigmática y contradictoria hipótesis en la que plasmaba en
el orgasmo con el goce sexual. .85 un solo referente, dos términos que por lo general eran presentados como
enfrentados: el goce y la ley. La articulación en un solo operador estructural
Al mismo tiempo podemos afirmar que los placeres preliminares que se de la función del padre como soporte de la ley y del reservorio de goce, en
encaminan hacia el acto final constituyen un goce propiamente sexual. Pero tanto reprimido originario, es el punto crítico donde reposa la reversión
el acto mismo, en tanto realiza una satisfacción más allá del fin buscado en teórica introducida por Lacan. Ella se apoya en la comunidad lógica y
un goce unitivo, no puede seguir siendo considerado sexual. estructural entre la función de la cosa de goce, el a , insabible pero no
reprimida y el Nombre del Padre, en tanto significante en lo real (reprimido
todo depende de este punto pivote que se llama goce sexual y originalmente). Se trata de comprender que en ambos casos a y
que resulta no poder articularse en un acoplamiento más Significante Uno lo real es el común responsable de la repetición del corte
que exigiendo encontrar esto que no tiene otra dimensión que la trou matique.
de lalengua y que se llama castración. .86 Recordemos algunas puntuaciones freudianas relativas a la
Urverdrängung.
Toda la gama del goce participa del goce sexual. Pero el goce
sexual mismo, cuando quieren ponerle la mano encima, si puedo tenemos razones para admitir una Urverdrängung , una
expresarme así, ya no es sexual, se pierde. .87 primera fase de la represión, consistente en que el representante
psíquico de la pulsión ve negada su entrada en la conciencia.
Puede observarse que la frase concluye afirmando que el goce sexual, en
Con ello se produce una fijación; el representante
tanto goce fálico, es lo que se pierde en el instante culminante del
correspondiente subsiste a partir de aquel momento en forma
desencuentro sexual. Lo que se alcanza, nos dice en el renglón siguiente de
inalterable, la pulsión permanece ligada a aquél. .94
esta cita, es el el goce de morir , una forma de mencionar el goce de la
castración. Luego de describir el modo de operar propio de la represión llamada
Ciertamente, podemos encontrar en Freud muchas referencias que ligan secundaria o propiamente dicha, agrega en otro párrafo:
el sexo a la muerte, pero en una relación cuya lógica, a juicio nuestro nunca
despejó.
durante el acto de apertura de la Sección Clínica de Vincenns, luego de No se trata de discutir el lugar central que Freud atribuyó al goce sexual,
resumir en breves palabras el modelo del inconciente elaborado por Freud sino de advertir es que su meta es un espejismo, algo que se desplaza en el
en la Interpretación de los Sueños , dijo: horizonte del deseo, siempre inalcanzable. Cuando la línea imaginaria es
atravesada, lo que encuentra el sujeto como máxima satisfacción, es el
Y bien, yo diría que hasta cierto punto he puesto patas para agujero insondable de la castración.
arriba lo que dijo Freud. Si he hablado de retorno a Freud, es En el año 1964, mientras dictaba el Seminario XI , Lacan desmenuzó
para que uno se convenza hasta que punto es cojo. como en ningún otro lado, la estructura de la pulsión. Retomó allí los
mismos términos que había utilizado Freud para definir a la pulsión sexual
Y luego concluyó del siguiente modo: (objeto, fuente, carga y fin) pero reinscribió su estatuto en la lógica de la
llamada pulsión de muerte.
El inconciente pues, no es de Freud, es preciso que lo diga. Es
de Lacan. Eso no impide que el campo, sea freudiano. Ven entonces, como la misma razón que hace que el ser viviente
sea inducido a su realización sexual por el señuelo hace que la
Que Lacan haya dicho que el inconciente es un concepto forjado por él, no pulsión, la pulsión parcial, sea intrínsecamente pulsión de
es accesorio sino un dato que alcanza el corazón de la teoría analítica. Si muerte, y que representa por si misma la porción que
hubiera iniciado su enseñanza con afirmaciones del tenor de la anterior, tal corresponde a la muerte en el ser viviente sexuado. .88
vez su excomunión habría llegado varios años antes. En ese sentido, sus
enemigos de antaño, estaban más advertidos que sus seguidores en registrar La discusión sobre las pulsiones parciales resulta un embrollo
la heterodoxia de su discurso. porque no se repara en que la pulsión, aunque representa la
Es común encontrar en los trabajos de los discípulos de Lacan, un curva de la sexualidad en el ser vivo, sólo la representa, y
denodado esfuerzo por hacer encajar la teoría freudiana del inconciente en además, parcialmente. ¿Porque asombrarse que su último
la estructura lógica del pensamiento de Lacan. El resultado siempre es término sea la muerte, cuando la presencia del sexo en el ser vivo
precisamente el inverso: por no situar correctamente la dimensión del corte, está ligada a ella? .89
se termina mutilando la subversión de la doctrina lacaniana para adecuarla
finalmente al esquema freudiano más conocido. En esto se evidencia una El interés que el sujeto pone en los objetos pulsionales, reside en que ellos
dificultad que responde a profundas razones de estructura. No solamente de son aptos para representar algo separado, desprendido, caído de la imagen
la teoría, sino de la subjetividad de aquél que la estudia, la practica o la del cuerpo a la cual está identificado el yo. ¿Pero acaso esos mismos
produce. objetos no constituyen referentes centrales en el campo del deseo? Sin
Freud y Lacan han tenido una concepción diferente en lo relativo a la ninguna duda, pero tienen una función diferente en ambos registros. El
función paterna, o para decirlo con mayor precisión, en el modo de articular deseo, se dirigirá a estos objetos imaginarios para poseerlos con la
la problemática del goce con la función de la ley. esperanza de mitigar la falta. En cambio, el circuito de la pulsión va más
Como ya mencionamos anteriormente, Freud reconoció en la prohibición allá de esta finalidad.
del incesto el factor decisivo de la renuncia a la satisfacción pulsional que
consideraba de naturaleza incestuosa. Por consiguiente, el inconciente A dar vuelta en torno a esos objetos (pecho, heces, mirada y
quedaba definido como un territorio de goce reprimido, en tanto sexual e voz) para en ellos recuperar, en él restaurar su pérdida original,
incestuoso. es a lo que se dedica esa actividad que denominamos pulsión
El concepto de represión, piedra angular sobre la que reposa el edificio (Trieb).90
psicoanalítico , según palabras del mismo Freud, es una bisagra que une un
La satisfacción que promueve la pulsión, no es, como muchas veces fue
entendido, una especie de sometimiento absoluto del sujeto a la demanda de
goce del Otro. Por el contrario, la pulsión constituye un recurso que
El inconciente de Lacan
posibilita al sujeto hurtarse, fugarse, desaparecer del lugar donde está
sujetado a dicha demanda.
Antes que aparezca el significante del Nombre del Padre en su función de El inconciente y lo real
corte, el trabajo de la pulsión opera un primer modo de salida del sujeto del
campo del Otro. A la demanda intransigente de falo que viene del lugar de la única posibilidad de la existencia de Dios es que Él con E
la madre, el sujeto de la pulsión se hace él mismo el objeto caído. Tal vez mayúscula goce, es que Él sea el goce .92
sea esta la clave más importante que desentrañó Lacan en el estudio de la
pulsión: en el ámbito pulsional el sujeto se identifica al objeto perdido, o lo Un mes después de ser excluido como analista didáctico de la institución
que es lo mismo, realiza el acto de perderse como objeto del deseo del Otro. oficial y haber interrumpido su seminario de Los Nombres del Padre , en
enero de 1964, Lacan retomó su seminario en una nueva sede y dictó el que
es harto sabido, cuando el lenguaje se inmiscuye, las conocemos como Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis .
pulsiones deben mas bien abundar, y la cuestión (si hubiera Tras un breve comentario de los incidentes del año anterior, se lanzó de
alguien para plantearla) sería mas bien saber como el sujeto lleno a la continuación de su discurso interrumpido en aquella ocasión.
encontrará en ellas un lugar cualquiera. La respuesta felizmente ¿Continuación? Efectivamente, pues retomó la problemática de la
viene de inmediato, en el agujero que él se hace en ellas. .91 función paterna, ya no como había proyectado hacerlo en el seminario
anterior, esto es, en el registro literal como está articulado en el texto
Todas estas consideraciones teóricas nos permiten seguir avanzando en la bíblico, sino a nivel de su estructura lógica. Es significativo que casi no
elucidación de la función paterna. Freud concibió que su eficacia residía en haya mencionado la elocuente expresión Nombre del Padre , aunque
la prohibición del goce pulsional (supuesto por él como sexual e buscándola entre líneas la hallaremos en el centro de los temas abordados.
incestuoso). Pero si, como acabamos de argumentar, la pulsión contiene la En la segunda clase del seminario expresó, por primera vez
clave de un factor separador referido a la primitiva relación incestuosa ¿no públicamente, algo que años atrás, hubiera resultado explosivo para
deberíamos buscar el resorte último de la función paterna en la repetición aquellos que, un tanto ingenuamente, creían que el retorno a Freud
del goce pulsional y no en la instancia prohibidora? significaba sencillamente volver a las fuentes.

¿quiere decir eso que pienso retener los conceptos


introducidos históricamente por Freud bajo el término de
inconciente? Pues bien ¡no!, no lo pienso. El inconciente,
concepto freudiano, es otra cosa, que hoy querría intentar
hacerles comprender. .93

Aún después de casi diez años en que Lacan comenzara a reformular el


estatuto del padre en la teoría analítica, las consecuencias que acarreaba con
relación al modelo freudiano, habían quedado, a su entender, en penumbras.
Es cierto que él mismo se había encargado de velar el carácter herético de
su trabajo, que sólo fue desenmascarando en forma progresiva. En 1977,
vela por nuestro bienestar dice presentándose como dócil creyente, pero
por otra parte sabe bien que, sin embargo, unos viven en la opulencia y
otros se arrastran en la miseria. Como esto último no conviene que se diga,
intenta proseguir el cuento sin mencionarlo. Pero la verdad irrumpe
rompiendo el acuerdo imaginario instalado previamente.
El chiste es tal vez el modelo paradigmático de la Wunscherfüllung,
realización de deseos en la terminología freudiana. No hay ningún objeto
material que intervenga para aportar satisfacción. La única materialidad que
desencadena la descarga es la materia del significante. El significante toca
allí lo real del goce.

Esquema 1

En el lugar del código tenemos el significante Familiär que debiera haber


aparecido para sellar el sentido intencional de la frase, que fue capturado
por el mecanismo de la represión. Haycinte no había dejado de
experimentar que su tío lo trató de manera tan familiar sólo como puede
hacerlo un millonario con un pariente pobre. El significante Milionär pudo
entrar en juego del inconciente, no por su sentido sino por su sonido.
Milionär consuena con Familiär y ello hace viable la composición del
significante metafórico Familionär. En este caso, que no es lo habitual, se
trata de la invención de un nuevo significante. Familionär no figura en el
Lacan reconoció en el síntoma neurótico la efectuación de una metáfora y
denominó goce de la verdad , a la satisfacción subjetiva que realiza. La
significación que introduce el síntoma en el Otro, es uno de los nombres de
CAPÍTULO 2.3
lo real: efecto de significación , de creación o de poesía . Lacan
escribió esta formación del inconciente con el matema , significante de la
castración en el Otro.

Gráfico 3

Reconocemos en el pas de sens el instrumento de corte con el que se


realiza la castración en el Otro.
En varias reuniones del Seminario V y poco antes de abordar
sistemáticamente la problemática de la metáfora paterna, Lacan hizo un
detallado estudio acerca de la estructura y funcionamiento de la metáfora en
las formaciones del inconciente. Entre otros casos abordó el conocido chiste
que Henry Heine le hace decir a su personaje literario, Hirch Hacynte,
chiste que ya que había ocupado un lugar importante en el texto freudiano.
El chiste está presentado como si fuera un lapsus y seguramente el punto de
partida haya sido efectivamente un fallido del propio H. Heine. Creación
poética o creación sintomática, los mecanismos son los mismos.
Hirch Hyacinte, dándose aires de importancia, cuenta a su interlocutor
que su tío, el conocido rico Salomón Rotschild, lo recibió en su casa, a él,
su humilde sobrino, de un modo completamente familionario . Habría
debido decir según lo esperado en el diálogo, de modo completamente
familiar o familiarmente, pero la censura fracasó y emergió la cruel
verdad. Sorpresiva, original, transgresora, reveladora, son algunos modos
de calificar el efecto de significación que la metáfora introduce en el
diálogo. La figura de autoridad, encarnada por el poderoso tío, resulta
herida. El relato comienza con un preámbulo por donde tira el cebo al
interlocutor a fin de consolidar los lugares comunes del parloteo y
solidificar el imaginario de la jerga compartida. Tan cierto como que Dios
Lacan reconoció en el síntoma neurótico la efectuación de una metáfora y
denominó goce de la verdad , a la satisfacción subjetiva que realiza. La
significación que introduce el síntoma en el Otro, es uno de los nombres de
CAPÍTULO 2.3
lo real: efecto de significación , de creación o de poesía . Lacan
escribió esta formación del inconciente con el matema , significante de la
castración en el Otro.

Gráfico 3

Reconocemos en el pas de sens el instrumento de corte con el que se


realiza la castración en el Otro.
En varias reuniones del Seminario V y poco antes de abordar
sistemáticamente la problemática de la metáfora paterna, Lacan hizo un
detallado estudio acerca de la estructura y funcionamiento de la metáfora en
las formaciones del inconciente. Entre otros casos abordó el conocido chiste
que Henry Heine le hace decir a su personaje literario, Hirch Hacynte,
chiste que ya que había ocupado un lugar importante en el texto freudiano.
El chiste está presentado como si fuera un lapsus y seguramente el punto de
partida haya sido efectivamente un fallido del propio H. Heine. Creación
poética o creación sintomática, los mecanismos son los mismos.
Hirch Hyacinte, dándose aires de importancia, cuenta a su interlocutor
que su tío, el conocido rico Salomón Rotschild, lo recibió en su casa, a él,
su humilde sobrino, de un modo completamente familionario . Habría
debido decir según lo esperado en el diálogo, de modo completamente
familiar o familiarmente, pero la censura fracasó y emergió la cruel
verdad. Sorpresiva, original, transgresora, reveladora, son algunos modos
de calificar el efecto de significación que la metáfora introduce en el
diálogo. La figura de autoridad, encarnada por el poderoso tío, resulta
herida. El relato comienza con un preámbulo por donde tira el cebo al
interlocutor a fin de consolidar los lugares comunes del parloteo y
solidificar el imaginario de la jerga compartida. Tan cierto como que Dios
esto no ha ocurrido y la cuestión del Edipo permanece
intacta. . 118
El significante del goce
Para Lacan, la metáfora no es un tropo más del conjunto de los mecanismos
retóricos del lenguaje sino que constituye el resorte esencial de su
estructura. Todos los otros mecanismos son tributarios de ella. Por eso El Falo y el nombre del padre
Lacan identificó en muchas ocasiones a la metáfora como sostén de la ley
del lenguaje. Alguna vez un colega comentaba que en la década del cincuenta, Lacan
Recordemos nuestro punto de partida: sólo puede hablarse de significante definía tanto al Nombre del Padre como al Significante Falo, como
en la medida que, como tal, no significa nada. Pero, es inherente a la significante primordial . Encontraba en ello una contradicción que no
circulación social del significante establecer y consolidar los sentidos de las podía resolver. Uno de los dos sobra, concluía.
palabras, induciendo el olvido de su raíz no significativa. Esta última es En Lacan, el significante Falo ( ) y el Nombre del Padre, los dos
una dimensión que permanece profundamente velada al ser hablante. significantes primordiales, comparten su estatuto teórico y su fundamento
A contramano de la pregnancia semántica de la lengua, la metáfora lógico, es decir, designan lo mismo.
arranca al significante de sus relaciones de sentido establecidas por el uso, Esta identidad no resulta difícil encontrarla, aunque dispersa, en la obra
lo trata, por un instante (lógico), como si fuera una bolsa vacía y, de Lacan, la mayoría de las veces sólo está presente en el ámbito de su
finalmente, le inyectar un nuevo sentido, tan arbitrario o extraño al anterior argumentación teórica y pocas en el terreno de la explicitación
como se quiera. Por tal razón, cada metáfora resucita en el hablante, sin que terminológica. Es recién a partir de la década del 70 que Lacan empezó a
este tenga conciencia de ello, la vigencia del registro asemántico de la mencionar la equivalencia entre ambos términos de manera clara. La tardía
lengua. exposición pública de esta relación no se debió a ninguna reformulación
Silvio Rodríguez, uno de los mayores poetas contemporáneos de habla teórica sino que, a nuestro juicio, obedeció a la misma razón por la que
hispana, dedicó una de sus canciones a la mansa gaviota. Aparece mantuvo cierta reserva en determinadas articulaciones relativas al Nombre
inicialmente denotada así: cadencia increíble, vals del equilibrio , del Padre.
blancura de lirio, ay de bailarina . Pero de pronto, la gaviota ya no es la
que habíamos evocado, la que conocemos: Disparo en la sien y metralla en Si he escrito en alguna parte que el Nombre del Padre es el Falo
la risa, gaviota que pasa y se lleva la vida . De una forma infinitamente Dios sabe cuantos quejidos de horror esto provocó en algunas
audaz, el poeta le imprimió a la palabra gaviota el sentido de bala . almas piadosas es precisamente porque en esa fecha, no podía
Que el término gaviota tenga en la ocasión un significado balístico, no articularlo mejor. Lo que es claro, es que se trata del Falo, por
figura en ningún diccionario, lo cual no impide que cualquier usuario del supuesto, pero que es al mismo tiempo el Nombre del Padre. .106
español pueda captar el mensaje sin gran dificultad. Es la posición que tiene
En este testimonio el maestro muestra padecer otra vez del no quiero
el significante seleccionado en el interior del enunciado, aquello que le
imprime su nuevo sentido metafórico. En esta poesía resulta notorio el saber nada de eso con el que gran parte de sus discípulos acogían su
carácter profundamente arbitrario de la sustitución elegida. El pase de discurso. El punto crítico es siempre el mismo, aquel donde Lacan
establecía la raíz común entre el soporte de la ley y el goce campo central
sentido (pas de sens) de bala a gaviota que la metáfora ejecuta, requiere
que el creador tenga registro que gaviota no significa nada. Al igual que del goce.
todos los significantes de la lengua, está hecho de sin sentido (pas de sens)
y, por lo tanto, puede ser empleado para significar cualquier cosa. En esta El estatuto de la falta y la lógica del inconciente
capacidad de quebrar radicalmente la ligadura del sonido con el sentido es
donde reside el valor de la metáfora en el sostenimiento de la ley del
equívoco del lenguaje.
Hay un doble registro del significante que el hablante debe disponer para
que haya producción metafórica: por un lado, el significante ha de ser
reconocido dentro del reservorio de los sentidos recibidos, habitualmente
llamado código , y, por otra parte, el significante deberá subsistir para el
hablante en un registro puramente literal, no significativo, articulado
exclusivamente en el ámbito de los fonemas. Esta dimensión de la
operación es inconciente. Si la ligadura entre el material fonológico y el
registro significativo permanece demasiado solidificada, la creación de
sentidos resultará inhibida y el ser hablante quedará circunscrito en la
inercia de la palabra vacía, eco del lenguaje, vacuidad de sujeto.
Inicialmente la palabra del Otro legisla sobre el sentido y moldea la
realidad. El niño permanecerá un tiempo fuertemente impregnado por el
sentido unitario de la versión primera de los significantes. Es preciso que
otra versión, cuya fuente tenga alguna autoridad sobre la madre,
preferiblemente el padre, aporte al niño la posibilidad de poner en cuestión
la fijeza imaginaria de los enunciados del discurso primero. Si el padre solo
confirma el valor de verdad del enunciado materno, los significantes que
articulan el deseo de la madre tienden a holofrasearse.
La Metáfora Paterna designa el tiempo lógico y estructural de una
primera combinatoria ejercida sobre los significantes del Otro, de la cual
resulta a) la caída en lo real de una marca purificada de sentido, el
significante Uno o Nombre del Padre y b) la creación de una nueva
significación del sujeto. Esta operación está en el origen del , sujeto
dividido por la barra de la represión. Redobla la división anterior entre el
a y el Otro, razón por la cual, Lacan nombró esta operación como
castración secundaria .
El proceso de incorporación del Nombre del Padre en el sujeto, es puro
efecto del lenguaje. Se instaura como responsable en el sostenimiento de la
función del equívoco, única chance que tiene el hablante de poner un tope a
su alienación al registro imaginario de las palabras recibidas. Es en este
registro donde debe leerse el éxito o fracaso de la efectuación de la
Metáfora Paterna. Volveremos sobre esta articulación.

Síntoma y metáfora.
traumatismo en la superficie. Para describir este fenómeno, Freud habló de
realización alucinatoria del deseo .
Hay ciertos objetos imaginarios que se comportan como representantes
del a , es decir que simbolizan la partecita que falta. Tienen la propiedad
de desprenderse de la imagen corporal de la que forman parte, como por
ejemplo el pecho y las heces. Con estos deyectos opera la pulsión para
alcanzar el goce excluido.
El pene, adquiere un papel relevante en la representación de la falta del
goce e imprime su sello a los objetos del deseo. Es deseable aquel objeto
que puede simbolizar lo que nos falta. Escribimos con la letra del álgebra
lacaniana, la categoría general del objeto fálico del deseo. Este último es
un sustituto engañoso del a , pero por ser el a la causa oculta en la
imagen del objeto deseado, el empuje de la pulsión se inmiscuye con la
aspiración del deseo. El objeto fálico solo puede aportar al sujeto un Luszt
parcial, incompleto. Por mucho que cumpla su función, en la satisfacción
del deseo siempre quedará un resto fuera de su alcance El deseo es
estructuralmente insatisfactible y es preciso distinguirlo del goce en tanto
define la satisfacción de la pulsión.

El significante del goce


Se tratará ahora de interrogar la articulación entre la cosa de goce, a , y el
significante del goce, .

del uso que le doy a ese símbolo Falo, símbolo que se


produce en el lugar que se produce la falta de significante. .107

¿Cual es ese lugar? El agujero real, enteramente afuera del significante. El


Falo, significante primordial, escribe el goce de manera también real, afuera
del sentido. Tiene un lugar de excepción en el universo de los significantes
de la lengua, pues la regla general dice que un significante significa algo
para otro significante.

Es quizás, el único significante que merece el título de símbolo


en nuestro registro, bajo la forma de significante absoluto. .108

No tendríamos mucho que agregar a los desarrollos seguidos en los


primeros capítulos en torno al estatuto del significante primordial.
Más allá de la función biológica, en el ser hablante el pene constituye la
pieza mayor sobre la que se apoya la simbolización de la falta. No de la
falta de pene en la mujer, pues éste no deja de ser un caso particular, sino de
La metáfora
la categoría general de la falta. A la mujer no le falta ni más ni menos que al
varón en lo relativo a su constitución anatómica. La falta en cuestión remite
en primer lugar a la presencia en la estructura del sujeto, del agujero real La metáfora y la letra
donde localizamos el a . La incidencia subjetiva de la falta solo puede ser
resultado de la inmersión del viviente en el lenguaje. Los animales no Uno de los más exhaustivos estudios que realizó Lacan en torno al punto de
centran su interés como nosotros en lo que falta. partida de la represión, fue el de la Metáfora Paterna . En él fundamentó
El significante Falo, , fue definido por Lacan como símbolo de la falta y desde la lógica del significante, la génesis estructural de dos referentes
por tal razón considerado como el símbolo de los símbolos. Por definición, cruciales del anudamiento subjetivo: el goce reprimido y la ley. El elemento
todo símbolo representa en primer lugar, la ausencia de lo que significa. material de esta articulación, es la instancia de la letra.
La noción de la falta en la teoría analítica se complejiza mucho. Las Muchos autores han considerado que las formalizaciones teóricas de
categorías de la falta y sus expresiones se multiplican. Recorren toda la Lacan en torno a la Metáfora Paterna, habían quedado deshechadas como
teoría y la práctica del psicoanálisis hasta hacernos perder de vista su consecuencia de los avances producidos en el desarrollo de su discurso. No
elemental y sencillo punto de partida: en la mansión del lenguaje, el objeto nos detendremos en estas afirmaciones, que son numerosas y
falta. contradictorias entre sí. Sólo señalaremos, que la Metáfora Paterna fue otro
Lacan circunscribe el fundamento de la falta en torno a la noción de de los capítulos cuestionados o incomprendidos de la teoría del Nombre del
objeto a , al que recién llamamos objeto falta. En esta expresión el guión Padre.
sirve para indicar que el objeto en cuestión es una falta, que es la falta Durante una clase del Seminario XVII del año 1971, más de 15 años
misma la que se nombra objeto. En este sentido, el término de objeto, dado después de su propuesta, Lacan reafirmó sus desarrollos anteriores y
su arraigo semántico, opaca la dimensión original de la falta que nombra, además, lamentó amargamente que los analistas a quienes se había dirigido
razón por la cual, Lacan solía mencionarlo simplemente a . Designa en el no hubieran retomado su apuesta:
campo del significante el lugar donde el significante falta y no el símbolo
Estas son cosas que expuse en su momento, cuando por
de la falta de significante. El a entra en la subjetividad determinando la
experiencia de la falta. Si algo falta suponemos que en algún lugar debería entonces hablaba a gente a la que había que cuidar, a los
estar, perdido, oculto, ausente. psicoanalistas. Había que decirles cosas tan gordas como ésta
para que comprendieran más. Así que fue en este nivel como
El agujero es un objeto topológico singular. En primer lugar solo puede
existir dentro de una superficie. Es un objeto imposible de ser percibido, lo hablé de metáfora paterna. Del complejo de Edipo no hablé
único que ingresa en lo imaginario del sujeto es la superficie agujereada., es nunca más que de esta forma. Esto debería ser sugerente ¿no?
Dije que se trataba de metáfora paterna, mientras que, sin
decir lo que falta en la superficie. Dicho de otra manera, podemos tener
conocimiento de la falta y no del objeto a que constituye la causa de la falta. embargo, no es así como Freud nos presenta las cosas.
Por eso, el a , donde se localiza el campo del goce, es de lo real, mientras Es chocante, alguien hubiera podido excitarse un poco con esto
que el deseo, en tanto experiencia de la falta pertence al campo del Otro. El de la metáfora paterna, excitarse un poco y saber abrir brecha.
Otro es un lugar vacío de goce. Cuando el goce ingresa en el Otro por la vía
Siempre lo deseé, que alguien se adelantara, que me abriera el
del automatismo de repetición, se presenta como fractura, fisura o camino, empezara a mostrar una senda. En fin, sea como sea,
traumatismo en la superficie. Para describir este fenómeno, Freud habló de
realización alucinatoria del deseo .
Hay ciertos objetos imaginarios que se comportan como representantes
del a , es decir que simbolizan la partecita que falta. Tienen la propiedad
de desprenderse de la imagen corporal de la que forman parte, como por
ejemplo el pecho y las heces. Con estos deyectos opera la pulsión para
alcanzar el goce excluido.
El pene, adquiere un papel relevante en la representación de la falta del
goce e imprime su sello a los objetos del deseo. Es deseable aquel objeto
que puede simbolizar lo que nos falta. Escribimos con la letra del álgebra
lacaniana, la categoría general del objeto fálico del deseo. Este último es
un sustituto engañoso del a , pero por ser el a la causa oculta en la
imagen del objeto deseado, el empuje de la pulsión se inmiscuye con la
aspiración del deseo. El objeto fálico solo puede aportar al sujeto un Luszt
parcial, incompleto. Por mucho que cumpla su función, en la satisfacción
del deseo siempre quedará un resto fuera de su alcance El deseo es
estructuralmente insatisfactible y es preciso distinguirlo del goce en tanto
define la satisfacción de la pulsión.

El significante del goce


Se tratará ahora de interrogar la articulación entre la cosa de goce, a , y el
significante del goce, .

del uso que le doy a ese símbolo Falo, símbolo que se


produce en el lugar que se produce la falta de significante. .107

¿Cual es ese lugar? El agujero real, enteramente afuera del significante. El


Falo, significante primordial, escribe el goce de manera también real, afuera
del sentido. Tiene un lugar de excepción en el universo de los significantes
de la lengua, pues la regla general dice que un significante significa algo
para otro significante.

Es quizás, el único significante que merece el título de símbolo


en nuestro registro, bajo la forma de significante absoluto. .108

No tendríamos mucho que agregar a los desarrollos seguidos en los


primeros capítulos en torno al estatuto del significante primordial.
el ítem referido al significante Uno, cuya identidad ese año no vaciló en El último esfuerzo de Lacan giró en torno a esta conjunción, a
subrayar. esta superposición de S1 y a, y fue así como llegó a definir un
goce del significante. .115
el , que como significante es su soporte, el cual se encarna
igualmente en el S1 que, entre todos los significantes, es el La función fálica
significante del cual no hay significado, y que, en lo que toca al
sentido, simboliza su fracaso. .113 No hay otra significación generada por el lenguaje que la significación
fálica, pues toda la significación trata de llenar el agujero de la falla
Las funciones lógicas que convergen sobre un mismo referente estructural, estructural del lenguaje: el objeto falta. Es lo que denominó, a partir del 70,
van y vienen en el discurso de Lacan con diversas notaciones. Pero está función fálica (fx). A esta función el Falo se resta.
claro que cualquiera de ellos, en la medida que eran utilizados por Lacan
para designar el soporte de la ley también le sirvió para escribir en la teoría Pues el Falo es un significante, un significante cuya función, en
el sostén del goce reprimido. la economía intersubjetiva del análisis, levanta tal vez el velo que
tenía en los misterios. Pues es el significante destinado a
Pienso que aún tienen el recuerdo del rumor que logré inducir significar en su conjunto los efectos del significado, en cuanto el
la última vez designando a este significante, S1, como significante significante los condiciona por su presencia de significante. .116
del goce. .114
El Falo significante interviene en la estructura del sujeto por su presencia
El libro de J. A. Miller, Los signos del goce es un excelente testimonio de real, que hemos llamado su ex sistencia y no por su valor semántico. Por no
los forzamientos teóricos que es preciso hacer para explicar Lacan significar nada esta excluido de la función fálica.
prescindiendo de la comprensión de su categoría de significante del goce. Esta última distinción es correlativa de otra: la distinción entre el goce
Algunos años antes Miller había planteado el antagonismo existente entre el fálico y la repetición del goce. , marca primera de un goce reprimido se
goce y el significante. Para él, el goce se restringía al ámbito del a , repite en el síntoma, en lo que se conoce como retorno de lo reprimido. De
mientras que la estructura significante estaba purificada de goce. Al parecer, esto se deduce que el goce del síntoma es un goce traumático. Lacan
con el curso de los años y advertido que desde el inicio Lacan ubicaba el insistió en señalar que el goce del síntoma, también llamado goce de la
goce circulando por el significante los Procesos Primarios no los interpreta verdad es hermanito del goce y se inscribe como un derivado del plus de
de otra manera se vio en la necesidad de corregir su posición. Pero pone en goce. El síntoma en su sentido más amplio, como formación del inconciente
boca de Lacan la pretensión de borrar, ahora de otra manera, la distinción realiza Otro goce que el goce fálico. Se produce por fuera del campo del
establecida entre la cosa de goce y el significante del goce. goce fálico al que Lacan denominó goce semántico.
A veces Lacan se detenía a discutir las tergiversaciones que sufrían sus
Mi tesis es que, al introducir una nueva escritura para el desarrollos
concepto de síntoma, Lacan exhibe el esfuerzo por escribir al
mismo tiempo y de un solo trazo el significante y el goce. por algo que he escrito en el pizarrón: no es J , no es goce
fálico, es eso: ; eso ex siste, es el Falo.
Yo creo que lo que Lacan intentó al final de su enseñanza fue
introducir una sola escritura para S1 y para a; es decir, una sola no les diré hoy lo que es el Falo, pero se puede tener una leve
escritura para nombrar lo que colma al sujeto del significante y sospecha, si el goce fálico está aquí, es que el Falo eso debe ser
al sujeto de goce. otra cosa. .117
Con designamos ese falo que preciso diciendo que es el
significante que no tiene significado .109
CAPÍTULO 3.3
Definición que podríamos trasladar término por término a la definición que
hemos dado anteriormente al significante del Nombre del Padre.
Doble estatuto del Falo: por tener un lugar equivalente al a , figura
como el significante de la falta de significante y por ser de lo real, el Falo es
un significante que falta, no en la estructura significante sino en el saber.
Imposible de ser traducido por otro significante en términos de sentido.
A partir de la década del 70, Lacan logifica al Falo con la siguiente
fórmula: , existe al menos un x que dice no a la función fi de x , que
traducimos como: existe un significante que niega la función significativa
de la estructura significante.

Existe remite a la categoría de la existencia de lo real como pura


marca fonológica.
al menos Uno : designa la función del Uno de la excepción, que
precedida por el signo menos indica que falta en el saber.
Fi de x: nombra la función fálica en tanto ese Falo la niega. El Falo
dice no al sentido y a la significación lenguajera.

Este estatuto del Falo como letra de goce ya figuraba en el Escrito La


subversión del sujeto . En ese trabajo, fue definido como significante
del goce . Muchos años después, en el Seminario R.S.I. , encontramos
otros comentarios de la articulación promovida entre el Falo y el goce.

Yo no diría que el Falo sea la existencia de lo real. Hay en lo


real que existe en este Falo, algo que se denomina goce. .110

no significa al goce sino que, para decirlo de alguna manera, el goce está
allí, en la marca, tal como si fuera la cosa de goce. El lenguaje entonces no
solo habla del goce (goce fálico) sino que lo repite de manera real. El
síntoma es el instrumento mayor de ese Otro goce que el goce fálico.
El Falo y la ley
En la historia del lacanismo los dos significantes primordiales, han sido
entendidos como funciones antagónicas. Del lado del Falo quedó asociado
lo concerniente al deseo reprimido y del lado del Nombre del Padre la
barrera al goce. Esta disyunción se acompaña del desconocimiento de la
designa el elemento literal de la repetición. El significante sintomático (S)
es vehículo de la letra, del Uno en menos que suponemos reprimido y del
cual nada sabríamos sin este retorno. En cuanto a la s minúscula del
denominador, representa el significado inducido por la metáfora. Volviendo
a nuestro ejemplo, tenemos:

¿Cómo entender las letras que figuran al final, en el interior del paréntesis?
Esquema 3 La S del denominador, señala el sentido nuevo generado por la
metáfora que se abre camino en la lengua. Una vez atravesado el instante de
La operación metafórica (N.P./D.M.) no sustituye un significante por otro sorpresa donde el efecto de significación aún no puede ser traducido como
sino que un significante, N.P., viene en reemplazo de toda la cadena donde sentido (primero uno se ríe, luego podrá o no intentar comprender porque se
se sostiene la identidad del ser del sujeto resultante de la captura anterior. rió), el significante Familionär empieza a hacer su vida en el significado.
En este punto nos preguntamos si el Nombre del Padre que figura en la Lacan abundó en referencias al destino que ese nuevo ser de lenguaje tuvo
parte izquierda de la formula es el mismo que aparece a la derecha. en la lengua alemana.
En este primer tiempo, al designar el campo del Otro como equivalente al ¿Y del lado del uno? Para localizar y comprender la función del elemento
universo significante de la demanda materna, es preciso introducir una unario en este ejemplo, será preciso interrogar el inconciente de Heine. En
precisión: en el discurso donde el sujeto es significado como la cosita de la el uno podríamos escribir Familiär, pero a condición de reconocerle un
madre figura desde el inicio una marca simbólica de otro orden, el Nombre estatuto diferente de aquel que figura, escrito de igual forma, en la parte
del Padre. Recordemos que el idioma francés establece la equivalencia de izquierda de la fórmula. No es en su calidad de significante que pertenece al
dicha expresión Nom du Pere con el patronímico del sujeto. El apellido reservorio de palabras codificadas, que lo ubicamos aquí. El Uno es la bolsa
paterno esta desde el principio en el lugar del Otro. Es el Nombre del Padre vacía de sentido que retorna desde lo unerkanntten. Freud explicó que este
que en el orden simbólico ordena las relaciones de filiación y establece que significante tenía su pasado, su historia, su resonancia singular en la vida
la cosita de mamá es también hijo de papá . No es lo mismo la del autor del chiste. Su historia infantil estuvo determinada por las
identificación imaginaria del niño que promueve el enunciado tu eres mi relaciones de parentesco donde el papel de pobre , le asignaba a su padre
angel que aquella que dice tu eres Carlos Ruiz . Por esta vía, el sujeto un lugar penoso frente a poderosos familiares ricos. Incluso, su tío llamado
puede llegar a permutar la consistencia de sus identificaciones imaginarias Salomón Heine, representado en el chiste por Salomón Rostchild,
por una identificación al Nombre del Padre. En nuestra interpretación, el desempeñó ese papel de ingrato familiar rico cuando le negó la mano de su
N.P. que figura en la parte izquierda de la fórmula de la metáfora paterna, hija por evidentes razones.
designa esta función.
Esta marca operante en lo simbólico constituye una barrera a la Digamos que este Familiär, que se encuentra siendo ahí lo que
omnipotencia del deseo materno, pero aún así es transmitida y significada tiene la función significante mayor en la represión correlativa a
la creación chistosa, es el significante que en el caso de Heine,
poeta, artista del lenguaje, nos muestra de manera evidente la
subyacencia de una significación personal en relación a la
creación chistosa o poética. Esta subyacencia está ligada a la
palabra y no a todo lo que pueda haber confusamente
acumulado la significación. .120

He ahí Familiär, inscripto como marca literal, desprendido de toda


adherencia significativa, puro no sentido que suponemos urverdrängt en La fracción DM/significado al sujeto condensa la estructura
algún nivel de la memoria inconciente de H. Heine, rebotando entre el correspondiente al primer tiempo del Edipo. Se trata de los significantes de
código y el mensaje y dispuesto a retornar al discurso bajo un disfraz la demanda materna que articulan su deseo de falo dirigido al niño. La
cualquiera. F.a.m.i.l.i, al que podemos aislar como el significante reprimido alineación de este al lenguaje lleva la impronta singular de aquel deseo. El
originariamente, retorna en Familionär, vehículo éste que medio dice la niño constituirá su identidad por intermedio de la identificación al objeto
verdad. fálico del deseo de la madre.
La Metáfora Paterna intenta describir la génesis de la letra de la
repetición en el ombligo del inconciente del sujeto. De forma correlativa el Estructura originaria
retorno sintomático pone de manifiesto su insistencia repetitiva bajo un
disfraz contingente.

Esquema 2

Estructura narcisista
él va a aparecer ¿ donde? en el discurso de la madre .

Lacan subraya con insistencia que no se trata de algo que se juegue en la


relación directa del niño con su padre, sino que esta relación está
mediatizada por el discurso de la madre. He aquí la razón por la que Lacan,
insertó a la madre en el cuadro de tres funciones relativas a la función del
padre.144 Efectivamente, el papá puede faltar en el escenario donde se
despliega la historia del sujeto y, sin embargo, la función paterna resultar
perfectamente integrada por él. No es en el discurso enunciado por el padre
donde encontramos la eficacia del corte, es el Nombre del Padre quien se
encarga de ello. Y este significante habrá que concebirlo cómo algo que
opera inicialmente en el interior del Otro primordial.

ahora se hace sentir como interdictor [ ]

El giro idiomático se hace sentir como indica el desdoblamiento de los


lugares del padre en la frase.
Subrayamos la importancia de despejar, en relación al padre, la
consistencia del personaje paterno y poner el acento en su función lógica
del Nombre. Podríamos imaginar la estructura de la escena edípica como un
juego de cartas entre la madre y el niño. El padre no es un jugador más y,
sin embargo, está presente en las reglas del juego. El asunto es que el niño
aprehenda dichas reglas para hacer su juego más allá del que distribuye la
madre.
¿Pero entonces, que estatuto otorgarle al padre, cuando Lacan en el
párrafo siguiente parece darle nuevamente realidad viviente?

Él tiene la palabra aquí y lo que dice es una interdicción, un


No

Podríamos inferir que Lacan hace referencia a la tan conocida advertencia:


si te seguís tocando cuando venga papi te lo va a cortar. La madre enuncia
al niño la prohibición, pero a condición de invocar al padre como la fuente
de donde parte el No. Algo no funciona en la secuencia lógica del texto,
aunque diéramos crédito a este precario fundamento empírico que por otra
parte es cada vez más difícil de encontrar. Leemos, por una parte, que el
niño encuentra el NO en el discurso de la madre y por la otra, que es el
Existe uno que dice no
las aventuras míticas del edipo, que en si mismas no tienen
El Padre Real
ningún inconveniente, por cuanto estructuran admirablemente la
necesidad de que haya en alguna parte al menos uno que
trascienda lo que concierne a la captura de la función El agente de la castración
fálica. .142
La experiencia analítica permite reconocer de manera constante, que en la
En la elaboración de la función del padre, Lacan siguió inicialmente dos fantasmagoría del neurótico, el padre no solamente figura como un
perspectivas: la de los tres tiempos del Edipo y la de la metáfora paterna. obstáculo para que el sujeto pueda acceder al goce deseado, sino que a su
Abordaremos el hilo lógico que articula ambos enfoques centrados en el vez aparece como aquel que tiene el privilegio de ese goce del cual el sujeto
análisis de un pasaje del Seminario V en el que Lacan expuso las se ve privado.
vicisitudes del mentado segundo tiempo. Sobre este modelo del padre como déspota gozador, que no tiene otra ley
que la de su capricho, Freud construyó la arquitectura del Urvater. Supuso
El punto central, el punto pivote, el punto mediador o más que un personaje de similares características que las del padre imaginario
exactamente el momento en el cual el padre aparece como del neurótico había existido realmente y sobre sus excesos se construyó
mediado por la madre en el complejo de edipo, es precisamente luego el edificio de la ley. La privación del objeto de goce sexual, ejercida
ese en el cual ahora se hace sentir como interdictor. He dicho que sobre los hijos varones, nacida al amparo de una voluntad irrestricta, fue su
ahí el es mediado. Es mediado porque es en tanto interdictor que primera forma de expresión. Un día la cofradía de hermanos lo asesina, y lo
el va a aparecer. ¿Donde? En el discurso de la madre. comen para adquirir su poder. Pero al generarse una situación caótica, los
hijos prefirieron volver a las restricciones que imponía y terminaron
En otros términos, en esta etapa interviene aquí a título de instaurando al padre muerto como símbolo de la ley, obedeciendo
mensaje para la madre. El tiene la palabra aquí, y lo que dice es retrospectivamente su voluntad. Nació así, según el relato de Freud, la ley
una interdicción, es un No que se transmite aquí en el nivel en primordial de la prohibición del incesto. No profundizaremos en los detalles
que el niño recibe el mensaje esperado de la madre. .143 de esta historia que suponemos conocida, pero basados en la lectura
efectuada por Lacan de esta hipótesis a la que consideró y trató como un
El texto es confuso, reiterativo, sinuoso. No hubiéramos podido descifrarlo mito, recortaremos y extraeremos los argumentos lógicos articulados allí.
sin contar con las aclaraciones que el mismo Lacan fue entregando con En primer lugar, el mito releva la necesidad de Freud, al conjeturar un
posterioridad. Sin embargo, lo que vino después no modificó los puntos origen de la ley, de postular la existencia de un determinante que, por
capitales de su presentación en ese momento. situarse fuera de las coordenadas de la realidad histórica, resulta imposible
El punto central, el punto pivote sin lugar a dudas está introduciendo de conocer. El Urvater cierne un real de la estructura. En segundo lugar,
el momento decisivo de efectuación de la función de corte en la dicho referente real describe en el origen una ensambladura entre la ley y el
estructuración del sujeto. El padre, o es incorporado en la economía del goce. Finalmente, el mito responde a la exigencia de formular en el punto
sujeto o queda forcluído. de partida la función lógica del Uno de la excepción. Existió al menos uno
que no estaba atado a la ley que impuso al conjunto.
el padre aparece como mediado por la madre Estos tres vectores lógicos que encarna míticamente el Urvater, fueron
trasladados por Lacan a su propio esquema teórico y articulados en un
Es mediado ..
padre el que tiene la palabra y dice NO. Hay otra lectura del párrafo
mencionado:
CAPÍTULO 4.3
Él tiene la palabra aquí y lo que dice es una interdicción, un No.
[ ]

¿Quién es Él? El Nombre del Padre. Pero como ningún significante habla,
el No en cuestión habría que remitirlo a su función lógica. A nivel del
discurso el No de la prohibición es ya un enunciado. No se trata de eso. El
NO que dice el Nombre Padre es el no sentido. Por esta vía introduce a
nivel del sujeto la ley del significante. Ese es el Padre Real, encarnado
en el significante asemántico: Existe al menos Uno que dice No. Pone un
límite al significado, inducido al sujeto, de los significantes del deseo de la
madre.

La madre por la cual la palabra se transmite, hay que decirlo,


se reduce a traducir es Nombre (Nom) del Padre por un No
(Non), justamente el no que dice el padre .145

Ésta eficacia del padre está en las antípodas de cualquier efecto basado en
un enunciado de autoridad. El agente de la castración sólo puede ejercer su
función de corte una vez incorporado en el sujeto como significante
reprimido.

El fin del complejo de Edipo es correlativo de la instauración de


la ley como reprimida en el inconciente, pero permanente. .146

La fórmula de la metáfora paterna


En Algunas consideraciones preliminares a todo tratamiento posible de las
psicosis Lacan plasmó la operación Metáfora Paterna según la siguiente
fórmula:
él va a aparecer ¿ donde? en el discurso de la madre .

Lacan subraya con insistencia que no se trata de algo que se juegue en la


relación directa del niño con su padre, sino que esta relación está
mediatizada por el discurso de la madre. He aquí la razón por la que Lacan,
insertó a la madre en el cuadro de tres funciones relativas a la función del
padre.144 Efectivamente, el papá puede faltar en el escenario donde se
despliega la historia del sujeto y, sin embargo, la función paterna resultar
perfectamente integrada por él. No es en el discurso enunciado por el padre
donde encontramos la eficacia del corte, es el Nombre del Padre quien se
encarga de ello. Y este significante habrá que concebirlo cómo algo que
opera inicialmente en el interior del Otro primordial.

ahora se hace sentir como interdictor [ ]

El giro idiomático se hace sentir como indica el desdoblamiento de los


lugares del padre en la frase.
Subrayamos la importancia de despejar, en relación al padre, la
consistencia del personaje paterno y poner el acento en su función lógica
del Nombre. Podríamos imaginar la estructura de la escena edípica como un
juego de cartas entre la madre y el niño. El padre no es un jugador más y,
sin embargo, está presente en las reglas del juego. El asunto es que el niño
aprehenda dichas reglas para hacer su juego más allá del que distribuye la
madre.
¿Pero entonces, que estatuto otorgarle al padre, cuando Lacan en el
párrafo siguiente parece darle nuevamente realidad viviente?

Él tiene la palabra aquí y lo que dice es una interdicción, un


No

Podríamos inferir que Lacan hace referencia a la tan conocida advertencia:


si te seguís tocando cuando venga papi te lo va a cortar. La madre enuncia
al niño la prohibición, pero a condición de invocar al padre como la fuente
de donde parte el No. Algo no funciona en la secuencia lógica del texto,
aunque diéramos crédito a este precario fundamento empírico que por otra
parte es cada vez más difícil de encontrar. Leemos, por una parte, que el
niño encuentra el NO en el discurso de la madre y por la otra, que es el
Existe uno que dice no
las aventuras míticas del edipo, que en si mismas no tienen
El Padre Real
ningún inconveniente, por cuanto estructuran admirablemente la
necesidad de que haya en alguna parte al menos uno que
trascienda lo que concierne a la captura de la función El agente de la castración
fálica. .142
La experiencia analítica permite reconocer de manera constante, que en la
En la elaboración de la función del padre, Lacan siguió inicialmente dos fantasmagoría del neurótico, el padre no solamente figura como un
perspectivas: la de los tres tiempos del Edipo y la de la metáfora paterna. obstáculo para que el sujeto pueda acceder al goce deseado, sino que a su
Abordaremos el hilo lógico que articula ambos enfoques centrados en el vez aparece como aquel que tiene el privilegio de ese goce del cual el sujeto
análisis de un pasaje del Seminario V en el que Lacan expuso las se ve privado.
vicisitudes del mentado segundo tiempo. Sobre este modelo del padre como déspota gozador, que no tiene otra ley
que la de su capricho, Freud construyó la arquitectura del Urvater. Supuso
El punto central, el punto pivote, el punto mediador o más que un personaje de similares características que las del padre imaginario
exactamente el momento en el cual el padre aparece como del neurótico había existido realmente y sobre sus excesos se construyó
mediado por la madre en el complejo de edipo, es precisamente luego el edificio de la ley. La privación del objeto de goce sexual, ejercida
ese en el cual ahora se hace sentir como interdictor. He dicho que sobre los hijos varones, nacida al amparo de una voluntad irrestricta, fue su
ahí el es mediado. Es mediado porque es en tanto interdictor que primera forma de expresión. Un día la cofradía de hermanos lo asesina, y lo
el va a aparecer. ¿Donde? En el discurso de la madre. comen para adquirir su poder. Pero al generarse una situación caótica, los
hijos prefirieron volver a las restricciones que imponía y terminaron
En otros términos, en esta etapa interviene aquí a título de instaurando al padre muerto como símbolo de la ley, obedeciendo
mensaje para la madre. El tiene la palabra aquí, y lo que dice es retrospectivamente su voluntad. Nació así, según el relato de Freud, la ley
una interdicción, es un No que se transmite aquí en el nivel en primordial de la prohibición del incesto. No profundizaremos en los detalles
que el niño recibe el mensaje esperado de la madre. .143 de esta historia que suponemos conocida, pero basados en la lectura
efectuada por Lacan de esta hipótesis a la que consideró y trató como un
El texto es confuso, reiterativo, sinuoso. No hubiéramos podido descifrarlo mito, recortaremos y extraeremos los argumentos lógicos articulados allí.
sin contar con las aclaraciones que el mismo Lacan fue entregando con En primer lugar, el mito releva la necesidad de Freud, al conjeturar un
posterioridad. Sin embargo, lo que vino después no modificó los puntos origen de la ley, de postular la existencia de un determinante que, por
capitales de su presentación en ese momento. situarse fuera de las coordenadas de la realidad histórica, resulta imposible
El punto central, el punto pivote sin lugar a dudas está introduciendo de conocer. El Urvater cierne un real de la estructura. En segundo lugar,
el momento decisivo de efectuación de la función de corte en la dicho referente real describe en el origen una ensambladura entre la ley y el
estructuración del sujeto. El padre, o es incorporado en la economía del goce. Finalmente, el mito responde a la exigencia de formular en el punto
sujeto o queda forcluído. de partida la función lógica del Uno de la excepción. Existió al menos uno
que no estaba atado a la ley que impuso al conjunto.
el padre aparece como mediado por la madre Estos tres vectores lógicos que encarna míticamente el Urvater, fueron
trasladados por Lacan a su propio esquema teórico y articulados en un
Es mediado ..
Oscar Masotta sin duda fue quien mayor trascendencia tuvo en la Ella (la religión) dice que El ex siste, que es la ex sistencia por
introducción del pensamiento de Lacan en la Argentina y otros países de excelencia, es decir, que finalmente, es lo reprimido en
habla hispana. Su enseñanza, en un lenguaje sencillo y riguroso, marcó de personne (persona/ nadie), es la persona supuesta a la
manera decisiva a las sucesivas generaciones de analistas lacanianos. No represión. .129
solamente a sus discípulos directos, entre los que me encontraba, sino
también a muchos que no llegaron a conocerlo personalmente. Su programa Dios Padre en tanto sujeto supuesto saber, es el reverso de Dios consignado
de estudio circuló como moneda corriente en los más diversos ámbitos en el Uno de la existencia. Esto explica la articulación que hay entre la
analíticos y de alguna manera pasó a constituirse en una versión con forclusión del Nombre del Padre y la ausencia de transferencia en la
sagrada de Lacan. Mi deuda con Masotta, no me impedirá más de veinte psicosis. Al no inscribirse el Nombre del Padre como Urverdrangung, el
años después de haber sido su alumno una revisión crítica de algunos psicótico carece del soporte de la creencia. Por otra parte, la increencia en el
puntos nodales de su lectura, dada la pregnancia aún vigente de la misma en sujeto supuesto saber que se alcanza en el fin del análisis, es de otro orden.
gran parte de los círculos lacanianos de nuestro medio. Uno no se vuelve loco por disolver la fe transferencial precisamente porque
El eje de su enseñanza giraba en torno a la interrogación y replanteo del dispone del Nombre del Padre.
Complejo de Edipo, con centro en los desarrollos hechos por Lacan durante
los años 55, 56 y 57. Pero Masotta, con los términos y los conceptos del Suponer el Nombre del Padre ciertamente es Dios. Es en esto
maestro francés, desembocó, finalmente, en la consolidación de la doctrina que el psicoanálisis de tener éxito prueba que del Nombre del
freudiana del Edipo. Padre, uno puede también prescindir de él. Uno puede prescindir
En una clase del Seminario XVII , Lacan llegó a decir que la referencia de él a condición de servirse de él. .130
al Edipo es algo perfectamente inútil a los psicoanalistas, pese a que llegó a
convertirse en el soporte teórico de un saber que en la clínica es empleada El éxito de un análisis, solo puede querer decir para Lacan, que llegó al
como matriz interpretativa de carácter universal. final, es decir, que arribó a la resolución de la transferencia. En ese caso ¿de
En la explicación dada por Masotta del Complejo de Edipo en tres qué prescinde uno? El Nombre del Padre, no es el mismo en los distintos
tiempos, la mención del Padre Real está presente, aunque vaciado de su lugares que figura en la frase. Esta se inicia con una referencia al sujeto
alcance teórico y utilizado para designar exclusivamente al personaje del supuesto saber ( Suponer el Nombre del Padre ). Sobre el tiempo
drama familiar. Confusión, como hemos dicho, promovida por Lacan. terminal del análisis se le revela al sujeto: la inexistencia del Otro y la
inconsistencia del saber que el analizante le atribuyó desde el inicio. Ahora
Si se leen con cuidado los textos freudianos se comprobará que concluimos la interpretación de esta primera parte: el análisis, si tiene éxito,
el padre en cuestión en el Edipo no es el padre real. O que la prueba que se puede prescindir del sujeto supuesto saber. Si un análisis
figura del padre, lejos de ser unívoca, se dobla en el material llega a su fin, el analizante queda advertido de la inconsistencia del saber y
clínico de los pacientes, y que en el discurso teórico, se triplifica. de la inexistencia del Otro.
¿no habla Lacan cuando interpreta los textos freudianos de El segundo fragmento de la cita resulta más sencillo. Por lo dicho se
padre simbólico, de padre imaginario y de padre real? deduce que, la segunda afirmación, no puede significar que al final del
análisis uno aprehende a servirse del sujeto supuesto saber, pero sí, en
Resulta claro al menos que el padre real no se superpone a la cambio puede servirse del
función del padre, o bien, que cuando hablamos de función de
corte no nos referimos ni a las capacidades ni a las propiedades
de la figura del padre real. .137
, es decir saber hacer con la letra de goce que existe en el inconciente e El significante primordial está situado en la línea fronteriza entre lo real y lo
insiste en el síntoma Es lo que Lacan denominó identificación al Sinthome simbólico. Por ser un significante cabe consignarlo en el orden simbólico,
como salida del análisis. pero por su estructura radicalmente asemántica, es tributario de lo real. Esta
doble pertenencia del Nombre del Padre fue retomada por Lacan con
El enjambre de los nombres diversos abordajes; apeló al concepto matemático de borde , a la función
lógica de límite , a la categoría lógica de la excepción , etc. De todas
: Es lo que se llama función del padre, de donde procede la maneras, cuando sobre el Nombre del Padre reinaba la ambigüedad
negación de la proposición , que funda así el ejercicio de lo que, terminológica, Lacan llamaba al significante originariamente reprimido,
con la castración, suple la relación sexual, en tanto esta no puede como significante puro o incluso como símbolo puro . Con esta última
escribirse de ningún modo. .131 expresión, definió también al significante fálico, al cual y por las mismas
razones que aducimos con relación al Nombre del Padre, denominó Falo
El Padre Real, dijimos, es el Nombre del Padre, no el único pero sí el pivote Simbólico. Pero es suficiente leer con atención la argumentación teórica
de la función paterna. Esto ya estaba planteado por Lacan en 1956 y, sin que subyace en estos términos, para advertir que todos ellos giran en torno
embargo, en ese período Lacan solía identificar al Nombre del Padre con el al granito de arena original del sin sentido que queda cubierto por el nácar
Padre Simbólico. semántico del lenguaje. El Padre Real del Seminario IV , también
circunscribe ese granito de arena.
El Padre Simbólico, es el Nombre del Padre .132
Es efectivamente el sin sentido (de sens) que al ponerlo a
Otra frase similar encontramos en el seminario del año siguiente: cuenta de la castración, yo denotaba con lo simbólico a partir
del año 56 tambien (al recomenzar los cursos: relaciones de
lo que yo llamo Nombre del Padre, es decir, el Padre objeto, estructuras freudianas; hay informe de ello),
Simbólico .133 demarcándolo por allí de la frustración, imaginaria y la
privación, real. .134
De esto podemos deducir que en esos años, el Padre Simbólico tenía, por lo
menos, dos acepciones diferentes. Una, como referente general de la Esto es lo que hemos venido sosteniendo, el agente de la castración está en
función paterna y otra que designaba al padre donde se sostiene la función el sin sentido de la letra de goce. Los nombres que designan este operador
de los mandamientos de la palabra, es decir, el padre de la prohibición. son muchos, pero la articulación lógica sigue siempre los mismos hilos.
Pero la cuestión de mayor relevancia es: ¿porqué Lacan llamaba al
Nombre del Padre por lo simbólico cuando su fundamento esta en lo real de Lo que introduzco, lo que voy a enunciar de nuevo, es que al
su hiancia? emitirse hacia los medios del goce, que es lo que se llama saber,
El platillo de la balanza se inclinó, por largo tiempo, hacia lo Simbólico y el significante amo no solo induce sino que determina la
en cierto modo, esa acepción quedó oficializada a través del Índice castración. .135
temático de los Escritos donde, sin embargo, está presente la referencia a
la Urverdrangung. Oscar Masotta y los tres tiempos del Edipo
El Nombre del Padre (instancia del Padre Simbólico o muerto) y : en esta lógica se resume todo lo que tiene que ver con el
la represión originaria. Complejo de Edipo. .136
155 Miller, Jacques Alain, El Otro Lacan. En Matemas 1, Buenos Aires, por la madre. Es necesaria otra operación para que el Nombre del Padre
Manantial, 1987, p. 112. pueda ser incorporado en el sujeto sin la carga del sentido. El resorte
156 Lacan, Jacques, Seminario XXIV: L insu que sait de l une-bevue s aile esencial de la Metáfora Paterna no reside en que el niño pueda formular yo
à mourre (1976-1977), op.cit., clase 7 del 19/4/1977. soy Ruiz , sino que, el nombre simbólico, por la vía de la sustitución y
157 Ibídem, clase 9 del 17/5/1977. combinación significante, quede reducido a la estructura de rasgo unario y
158 Freud, Sigmund, Análisis terminable e interminable, op. cit., Tomo IX, pase a funcionar como letra inconciente. Schreber se presentaba
p. 3341. oficialmente en el intercambio social con el apellido paterno, que por
159 Lacan, Jacques, Seminario XVI. De otro al Otro (1968-1969), op. cit.,p. añadidura estaba cargado de méritos y promesas. Y, sin embargo, el
39. Nombre del Padre estaba forcluído. ¿Donde? En lo real de lo simbólico. No
160 Lacan, Jacques, Seminario XXIV: L insu que sait de l une-bevue s aile llegó a precipitarse como marca asementica en el ámbito de la
à mourre (1976-1977), op. cit., p. 79. Urverdrängung.
El N.P. que figura en la parte derecha de la fórmula, tiene este estatuto de
trazo non sensical , radicalmente inconciente, que agujerea el campo de
las significaciones del deseo materno y sirve de apoyo a la palabra del
sujeto.

Esquema 4

En el ejemplo inventado de Ruiz, podríamos imaginar al chico, ya mayor,


haciendo una fobia a los ruidos, teniendo una marcada pasión por investigar
ruinas de viejas civilizaciones, mostrando predilección por las ru(b)ias, etc.
Veríamos operar en su síntoma, en la singularidad de su actividad
sublimatoria, en el objeto de su amor, etc., la repetición del elemento
literal de su identificación al Nombre del Padre. La letra siempre llega a
destino .
133 Lacan, Jacques, Seminario V: Las formaciones del inconsciente (1957-
1958), op. cit., clase 6 bis del 8/1/1958.
134 Lacan, Jacques, L etourdit, op. cit., p. 23.
135 Lacan, Jacques, Seminario XVII: El reverso del psicoanálisis (1969-
1970), op. cit., p. 93.
136 Lacan, Jacques, L etourdit, op. cit., p. 22.
137 Masotta, Oscar, Lecciones introductorias al psicoanálisis, Barcelona,
Granica, 1977, p. 112.
138 Ibíd.., p. 111.
139 Lacan, Jacques, Seminario XIV: La lógica del fantasma (1966-1967),
op. cit., clase 12 del 1/3/1967.
140 Masotta, Oscar., Lecciones introductorias al psicoanálisis, op. cit., p.
119.
141 Ibíd..,p. 118.
142 Lacan, Jacques, El saber del psicoanalista (1971-1972), op. cit., p.101.
143 Lacan, Jacques, Seminario V: Las formaciones del inconsciente (1957-
1958) , op. cit., clase 9 del 29/1/1958.
144 Ver cuadro 1.
145 Lacan, Jacques, Seminario XXI, Le non dupes errent (1973-1974),
op.cit. clase 10 del 19/3/1974.
146 Lacan, Jacques, Seminario IV, Las relaciones de objeto y las
estructuras freudianas (1956-1957), op. cit., p. 213.
147 Lacan, Jacques., Respuesta a una pregunta de Marcel Ritter
(26/1/1975). En Suplemento de las Notas Nº 1, op. cit., p. 127.
148 Leclaire, Serge., Psicoanalizar, México, Siglo XX, 1987.
149 En ocasión de presentar este libro en Paris, una colega muy cercana al
ya fallecido Leclaire me contó que el paciente de q uién hablaba en ese
texto era el mismo Leclaire, habiéndoi sido su analista el propio Lacan. Con
el tiempo esta información fue convalidada por otros colegas.
150 Ibíd.., p. 112.
151 Ibíd.., p. 113.
152 Lacan, Jacques, Seminario XII, Problemas cruciales del psicoanálisis
(1964-1965), Inédito . Traducción para circulación interna del Grupo
VERBUM, p. 118.
153 Lacan, Jacques, Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del
psicoanálisis (1964), op. cit., p. 219.
154 Ibíd.., p. 257 y ss.
155 Miller, Jacques Alain, El Otro Lacan. En Matemas 1, Buenos Aires, por la madre. Es necesaria otra operación para que el Nombre del Padre
Manantial, 1987, p. 112. pueda ser incorporado en el sujeto sin la carga del sentido. El resorte
156 Lacan, Jacques, Seminario XXIV: L insu que sait de l une-bevue s aile esencial de la Metáfora Paterna no reside en que el niño pueda formular yo
à mourre (1976-1977), op.cit., clase 7 del 19/4/1977. soy Ruiz , sino que, el nombre simbólico, por la vía de la sustitución y
157 Ibídem, clase 9 del 17/5/1977. combinación significante, quede reducido a la estructura de rasgo unario y
158 Freud, Sigmund, Análisis terminable e interminable, op. cit., Tomo IX, pase a funcionar como letra inconciente. Schreber se presentaba
p. 3341. oficialmente en el intercambio social con el apellido paterno, que por
159 Lacan, Jacques, Seminario XVI. De otro al Otro (1968-1969), op. cit.,p. añadidura estaba cargado de méritos y promesas. Y, sin embargo, el
39. Nombre del Padre estaba forcluído. ¿Donde? En lo real de lo simbólico. No
160 Lacan, Jacques, Seminario XXIV: L insu que sait de l une-bevue s aile llegó a precipitarse como marca asementica en el ámbito de la
à mourre (1976-1977), op. cit., p. 79. Urverdrängung.
El N.P. que figura en la parte derecha de la fórmula, tiene este estatuto de
trazo non sensical , radicalmente inconciente, que agujerea el campo de
las significaciones del deseo materno y sirve de apoyo a la palabra del
sujeto.

Esquema 4

En el ejemplo inventado de Ruiz, podríamos imaginar al chico, ya mayor,


haciendo una fobia a los ruidos, teniendo una marcada pasión por investigar
ruinas de viejas civilizaciones, mostrando predilección por las ru(b)ias, etc.
Veríamos operar en su síntoma, en la singularidad de su actividad
sublimatoria, en el objeto de su amor, etc., la repetición del elemento
literal de su identificación al Nombre del Padre. La letra siempre llega a
destino .
92 Lacan, Jacques, Seminario XVII: El reverso del psicoanálisis (1969-
1970), op. cit., p. 70.
93 Lacan, Jacques, Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del
psicoanálisis (1964), op. cit,p. 29..
94 Freud, Sigmund, La represión. En Obras Completas, Tomo VI, op. cit.,
p. 2054.
95 Freud, Sigmund, Lo inconciente. En Obras Completas, Tomo VI, op.
cit., p. 2070.
96 Una constatación de este hecho se encuentra en el libro de Eric Porge,
Los Nombres del Padre en Lacan, recientemente publicado en castellano,
donde realiza un detenido examen de la evolución histórica y conceptual del
tema, sin mencionar la relación interna entre el Nombre del Padre y el goce
reprimido.
97 Lacan, Jacques, Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del
psicoanálisis (1964), op. cit., p. 54.
98 Ibíd.., p.183.
99 Ibíd.., p.29
100 Ibíd.., p.30.
101 Ibíd.., p. 31.
102 Miller, Jacques Alain., Seminario Acerca de los Nombres del Padre,
Buenos Aires, 2 y 3 de noviembre de 1991 , Inédito . Desgrabación de
Maria Victoria Altiner, p. 1.
103 Ibíd., p. 15.
104 Lacan, Jacques, Seminario XXII: R.S.I. (1974-1975), op. cit., clase 10
del 15/4/1975.
105 Lacan, Jacques. Seminario XVIII: D un discours qui ne serait pas du
semblant (1971). Inédito Versión JL, mimeografiada. Clase 9 del
9/6/1971 Traducción Norberto Rabinovich .
106 Lacan, Jacques, Seminario XVIII: De un discurso que no sería del
semblante (1971), op. cit., clase del 19/6/71.
107 Lacan, Jacques, Seminario VIII: La transferencia (1960-1961),
Inédito . Traducción para circulación interna de la Escuela Freudiana de
Buenos Aires, Parte II. p. 131.
108 Ibíd.
109 Lacan, Jacques, Seminario XX: Aún (1972-1973), op. cit., p. 68.
110 Lacan,J., Seminario XXII: R.S.I. (1974-1975), op. cit., clase 17/4/75.
133 Lacan, Jacques, Seminario V: Las formaciones del inconsciente (1957-
1958), op. cit., clase 6 bis del 8/1/1958.
134 Lacan, Jacques, L etourdit, op. cit., p. 23.
135 Lacan, Jacques, Seminario XVII: El reverso del psicoanálisis (1969-
1970), op. cit., p. 93.
136 Lacan, Jacques, L etourdit, op. cit., p. 22.
137 Masotta, Oscar, Lecciones introductorias al psicoanálisis, Barcelona,
Granica, 1977, p. 112.
138 Ibíd.., p. 111.
139 Lacan, Jacques, Seminario XIV: La lógica del fantasma (1966-1967),
op. cit., clase 12 del 1/3/1967.
140 Masotta, Oscar., Lecciones introductorias al psicoanálisis, op. cit., p.
119.
141 Ibíd..,p. 118.
142 Lacan, Jacques, El saber del psicoanalista (1971-1972), op. cit., p.101.
143 Lacan, Jacques, Seminario V: Las formaciones del inconsciente (1957-
1958) , op. cit., clase 9 del 29/1/1958.
144 Ver cuadro 1.
145 Lacan, Jacques, Seminario XXI, Le non dupes errent (1973-1974),
op.cit. clase 10 del 19/3/1974.
146 Lacan, Jacques, Seminario IV, Las relaciones de objeto y las
estructuras freudianas (1956-1957), op. cit., p. 213.
147 Lacan, Jacques., Respuesta a una pregunta de Marcel Ritter
(26/1/1975). En Suplemento de las Notas Nº 1, op. cit., p. 127.
148 Leclaire, Serge., Psicoanalizar, México, Siglo XX, 1987.
149 En ocasión de presentar este libro en Paris, una colega muy cercana al
ya fallecido Leclaire me contó que el paciente de q uién hablaba en ese
texto era el mismo Leclaire, habiéndoi sido su analista el propio Lacan. Con
el tiempo esta información fue convalidada por otros colegas.
150 Ibíd.., p. 112.
151 Ibíd.., p. 113.
152 Lacan, Jacques, Seminario XII, Problemas cruciales del psicoanálisis
(1964-1965), Inédito . Traducción para circulación interna del Grupo
VERBUM, p. 118.
153 Lacan, Jacques, Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del
psicoanálisis (1964), op. cit., p. 219.
154 Ibíd.., p. 257 y ss.
111 Lacan, Jacques, Algunas consideraciones preliminares sobre un
tratamiento posible de la psicosis. En Escritos 2,., op. cit., p. 263.
112 Lacan, Jacques, Seminario VI: El deseo y su interpretación (1958-
CAPÍTULO 5.3
1959), Inédito . Traducción de Jaime Raices, Adelfa Jozami y Alberto
Manino para la EPSFros, clase 25 de 17/6/59.
113 Lacan , Jacques, Seminario XX: Aún (1972-1973), op. cit.,p. 97.
114 Lacan, Jacques, Seminario XX: Aún (1972-1973).op.cit., p. 5
115 Miller, Jacques-Alain, Los signos del goce, Buenos Aires, Paidós, 1998,
pp. 241 y 253.
116 Lacan, Jacques, La significación del falo. En Escritos 1, op. cit., p. 284.
117 Lacan, Jacques, Seminario XXII: R.S.I. (1974-1975), op. cit.,clase 4 del
21/1/1975.
118 Lacan, Jacques, Seminario XVII: El reverso del psicoanálisis (1969-
1970), op.cit., p. 119
119 Lacan, Jacques, Seminario XIV: La lógica del fantasma (1966-1967),
Inédito . Versión El tren fantasma. Clase 4 del 14/12/1966.
120 Lacan, Jacques, Seminario V: Las formaciones del inconsciente (1957-
1958), op. cit., clase 3 del 20/11/1957.
121 Lacan, Jacques, Seminario XVII: El reverso del psicoanálisis (1969-
1970), op. cit., p. 131.
122 Lacan, Jacques, El saber del psicoanalista (1971-1972), op. cit., p.112.
123 Lacan, Jacques, El reverso del psicoanálisis (1969-1970), op. cit., p.
135
124 Ver en este libro: La fórmula de la metáfora paterna , página 154,
donde damos la razón por la que la madre figura en el cuadro.
125 Ibíd., p. 132.
126 Ibíd.., p. 136.
127 Ibíd. p. 132
128 Lacan, Jacques, Seminario XXII: R.S.I. (1974-1975), op. cit., clase 7 del
11/3/75.
129 Ibíd. clase 2 del 17/12/1974.
130 Lacan, Jacques, Seminario XXII: El sinthoma: (1975-1976) op. cit.,
clase 10 del 13/4/1976.
131 Lacan, Jacques, Seminario XX: Aún (1972-1973), op. cit., p. 96.
132 Lacan, Jacques, Seminario IV: Las relaciones de objeto y las
estructuras freudianas (1956-57), op. cit., p. 366.
92 Lacan, Jacques, Seminario XVII: El reverso del psicoanálisis (1969-
1970), op. cit., p. 70.
93 Lacan, Jacques, Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del
psicoanálisis (1964), op. cit,p. 29..
94 Freud, Sigmund, La represión. En Obras Completas, Tomo VI, op. cit.,
p. 2054.
95 Freud, Sigmund, Lo inconciente. En Obras Completas, Tomo VI, op.
cit., p. 2070.
96 Una constatación de este hecho se encuentra en el libro de Eric Porge,
Los Nombres del Padre en Lacan, recientemente publicado en castellano,
donde realiza un detenido examen de la evolución histórica y conceptual del
tema, sin mencionar la relación interna entre el Nombre del Padre y el goce
reprimido.
97 Lacan, Jacques, Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del
psicoanálisis (1964), op. cit., p. 54.
98 Ibíd.., p.183.
99 Ibíd.., p.29
100 Ibíd.., p.30.
101 Ibíd.., p. 31.
102 Miller, Jacques Alain., Seminario Acerca de los Nombres del Padre,
Buenos Aires, 2 y 3 de noviembre de 1991 , Inédito . Desgrabación de
Maria Victoria Altiner, p. 1.
103 Ibíd., p. 15.
104 Lacan, Jacques, Seminario XXII: R.S.I. (1974-1975), op. cit., clase 10
del 15/4/1975.
105 Lacan, Jacques. Seminario XVIII: D un discours qui ne serait pas du
semblant (1971). Inédito Versión JL, mimeografiada. Clase 9 del
9/6/1971 Traducción Norberto Rabinovich .
106 Lacan, Jacques, Seminario XVIII: De un discurso que no sería del
semblante (1971), op. cit., clase del 19/6/71.
107 Lacan, Jacques, Seminario VIII: La transferencia (1960-1961),
Inédito . Traducción para circulación interna de la Escuela Freudiana de
Buenos Aires, Parte II. p. 131.
108 Ibíd.
109 Lacan, Jacques, Seminario XX: Aún (1972-1973), op. cit., p. 68.
110 Lacan,J., Seminario XXII: R.S.I. (1974-1975), op. cit., clase 17/4/75.
73 Jacques Lacan. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis.
Seminario XI (1964). Buenos Aires: Paidos. 1986. Clase 5 (12 de febrero de
1964). pág 70.
La Represión Originaria y el fin del análisis
74 Lacan, Jacques, Seminario XXIV: L insu que sait de l une bevue s aile à
mourre (1976-1977), op.cit., clase 25/2/77, p. 78
75 Lacan, Jacques, Seminario VII: La ética del psicoanálisis (1959-1960), El análisis constituye para Lacan una problemática unitaria, que presenta
Buenos Aires, Paidós, 1997, p. 224. distintas aristas. En una lista desordenada e incompleta, podemos consignar
76 Ibídem, op.cit., p. 253. los siguientes temas: subjetivación de la castración, caída del sujeto
77 Lacan, Jacques, La tercera. Inédita . Traducción de Roberto Harari supuesto saber, des ser, destitución subjetiva, duelo por el objeto de la
para circulación interna Mayéutica, Institución Psicoanalítica, p.14. identificación narcisista, atravesamiento del fantasma, identificación con el
78 Lacan, Jacques., La tercera, Ibíd., p. 24 sínthoma, ir más allá del padre, y sigue la lista. Muchos de estos temas son
79 Lacan, Jacques, El seminario sobre La carta robada . En Escritos 2, sólo maneras diferentes de designar una misma cuestión, otros, en cambio,
México, Siglo XXI, 1971. p. 45 abordan procesos distintos aunque interdependientes. No incluimos aún en
80 Lacan, Jacques, Seminario XVII: El reverso del psicoanálisis (1969- esta lista un tema crucial, poco frecuente en la literatura lacaniana: nos
1970),Buenos Aires, Paidós, 1992, p. 53. referimos a la afirmación de Lacan, (con la que encabezamos el capítulo
81 Lacan, Jacques, Ibíd. 7. VI), que el trabajo del análisis arriba a su punto terminal cuando desemboca
82 Lacan, Jacques, Seminario X: La angustia (1962-1963), Inédito . sobre el agujero de la Urverdrängung. Respondiendo a una pregunta que le
Versión Crítica, establecimiento, traducción y notas de Ricardo Rodríguez formulara Marcel Ritter, Lacan explicó:
Ponte para circulación interna de la Escuela Freudiana de Buenos Aires,
(Lo urverdrängt) Es un agujero, es algo que es el límite del
Clase 13 del del 6/3/1963.
análisis, esto tiene evidentemente algo que ver con lo real, que es
83 Lacan, Jacques, Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del
un real perfectamente denominable .147
psicoanálisis (1964), op.cit., p. 265.
84 Lacan, Jacques., Seminario X: La angustia (1962-1963), op. cit. Clase 13
del 6/3/1963. Serge Leclaire
85 Lacan, Jacques., Seminario XIII: El objeto del psicoanálisis (1965-
1966), Inédito . Traducción de Pablo Román para Circulación interna de Un cercano discípulo de Lacan y destacado psicoanalista, Serge Leclaire,
la Escuela Freudiana de la Argentina. Clase 15, del 27/4/1966. ofreció una ilustración clínica de la perspectiva del análisis que resulta de
tal posición sostenida por su maestro. Lo hizo a través de un minucioso
86 Lacan, Jacques, El saber del psicoanalista (1971-1972,op.cit. Clase 2
del 2/12/1971. historial del análisis de un obsesivo presentado fragmentariamente en varios
87 Lacan, Jacques, Ibíd 13. lugares y cuya elaboración más completa figura en su libro
Psicoanalizar .148
88 Lacan, Jacques, Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del
psicoanálisis (1964), op. cit., p. 213. Lacan retomó el ejemplo en varias clases de su seminario, en
89 Ibíd. 15, p. 184. conferencias e incluso en sus Escritos. Esto constituyó una situación sin
precedentes, puesto que no acostumbraba a mencionar los trabajos de sus
90 Lacan, Jacques, Posición del inconciente . En Escritos 2, op. cit., p.
828. discípulos y cuando, ocasionalmente lo hacia, era escueto. Sin conjeturar
91 Lacan, Jacques, Informe sobre Daniel Lagache . En Escritos 2, op. sobre sus motivaciones psicológicas o institucionales, no podemos dejar de
reconocer que ese trabajo de Leclaire, significó para Lacan algo que lo
cit., p.641
arrancó de la fatigosa y confesada soledad de su errancia en el 52 Ibídem.v
psicoanálisis.149 53 Lacan, Jacques, Seminario III: Las psicosis (1955-1956), op.cit., p. 270.
No describiremos la larga elaboración hecha por Leclaire sobre el 54 Lacan, Jacques, Seminario IX: La identificación (1961-1962), op.cit.,
recorrido del análisis remitimos al lector a la obra citada sino que sólo clase 2 del 22/11/1961.
nos referiremos al punto de llegada del mismo. Siguiendo la pista 55 Ibíd., clase 7 del 10/1/1962.
significante que entregaban los sueños, fantasías, recuerdos infantiles, etc. y 56 Lacan, Jacques, Seminario I: Los escritos técnicos de Freud (1953-
recorriendo las cadenas asociativas que partían de allí, Leclaire describió 1954). Barcelona, Paidós, 1985, p. 75.
con gran estilo el método que le permitió acceder a ciertas palabras 57 Lacan, Jacques., Carta a los Miembros de la Ecole Freudienne de Paris,
clave . Estas claves constituían el tope de la labor interpretativa con valor 23/1/1980. En Petits Ecrits et Conferences, Paris, s/e, 1980. Traducción
significativo y pasaban a intervenir en el análisis sólo como cadena de Norberto Rabinovich
letras. Explicó que el analista, llegado a ese punto, debe tener especial 58 Lacan, Jacques, Seminario XXII: El Sinthoma (1975-1975), op.cit., clase
cuidado y no tentarse en ofrecer al analizante alguna construcción más o 1 del 18/11/1975.
menos mítica que precipite en imágenes aquello que debe ingresar en el 59 Una enigmática excepción la presenta el excelente trabajo L etrange
juego del análisis como puro sin sentido. passion du Dr. Lehers, de un psicoanalista francés, Henry Rey Flaud, para
quien el nombre del paciente de Freud era Ernst Lehers. Desconozco la
Lo que importa, por el contrario, es que se despliegue y agote la fuente de este dato.
intensidad del eco significativo en el despliegue de su 60 Freud, Sigmund, Análisis de un caso de neurosis obsesiva. En Obras
reverberación, hasta que se imponga la sequedad del rasgo Completas, tomo IV, Madrid, Biblioteca Nueva, 1981, p.1468.
literal. .150 61 Ibíd.., p. 1455.
62 Ibíd.., p. 1445.
Leclaire destacó la importancia de ese evanescente atravesamiento en el 63 Freud, Sigmund, (1909) Bermerkungen ubre eimen fall von
que la significación se reabsorbe por un instante en una fórmula literal . La Zwangsnevrose Studien Ausgabe, Vol. 7, Berlin, Verlag. 1973.
cifra última e irreducible del inconciente de su analizante, que Leclaire 64 Freud, Sigmund, Notas originales de S. Freud sobre el caso del Hombre
transliteró al texto teórico, es Poor(d)jeli. En función de innumerables de las Ratas. En El hombre de las ratas /AAVV; Masotta, Oscar:
asociaciones pudo concluir que dicha cifra inconciente era la réplica secreta Compilador, Buenos Aires, Nueva Visión, 1973, p. 52.
de su nombre propio. Luego agrega, 65 Ibíd.., p. 52.
66 Ibíd.., p.65.
Determinar esos rasgos irreductibles, términos elementales, en 67 Sigmund Freud, El malestar en la cultura. En Obras completas. Tomo
los que todo eco se apaga, sería el objetivo ideal de un VIII. op.cit. pág. 3051.
psicoanálisis; pero es raro que se enfoque solamente ese 68 Jacques Lacan. El seminario sobre La carta robada . En Escritos 1.
agotamiento de los espejismos de la significación en la Buenos Aires. Siglo XXI. 1985. pág. 39.
formalidad de una red literal .151 69 Sigmund Freud. Más allá del principio del placer. Obras Completas.
op.cit, Tomo VII. pág. 2530
Como dijimos, Lacan retomó y confirmó en diversas ocasiones la validez
70 Ibídem. pág. 2515.
de la presentación de Leclaire.
71 Ibídem. pág 2515.
El analista que no haya sido tocado con el dedo por cada uno 72 Ibídem. pág. 2513.
de sus analizantes con algún nombre propio, la escena, la de su
31 Lacan, Jacques., Respuesta a una pregunta de Marcel Ritter ( 26/1/75). cónyuge, de sus padres, hasta el personaje de su delirio: allí
En Suplemento de las Notas de la Escuela Freuniana de Buenos Aires, N° 1 juega el nombre propio, en tanto que puede reencontrarse
(1980). fragmentado, incorporado en otro. El Poor d je li funciona
32 Lacan, Jacques. La instancia de la letra en el inconciente o la razón como un nombre propio. .152
desde Freud. En Escritos 1, , op.cit., p. 475
33 Lacan, Jacques, Seminario IX: La identificación (1961-1962), op.cit., He aquí la localización clínica de la función del Nombre del Padre que ex
clase 7 del 10/1/1962. siste en el inconciente, y al mismo tiempo la confirmación por parte de
34 Ibíd.., clase 9 del 24/1/1962. Lacan del alcance y especificidad de la interpretación analítica.
35 Ibíd., clase 7 del 10/1/1962. Gran parte de las críticas que el post lacanismo dirigió a la eficacia de la
36 Ibíd., clase 7 del 10/1/1962 interpretación, se sostienen en el desconocimiento de su singularidad. El
37 Ibíd.., clase 6 del 20/12/1961. desarrollo más extenso y riguroso que hizo Lacan de la estructura de la
38 Lacan, Jacques, Psicoanálisis: radiofonía y televisión. op.cit.,p.94 interpretación analítica figura en el Seminario XI . Dada su importancia lo
39 Lacan, Jacques. Seminario IX: La identificación (1961-1962), op. citaremos extensamente.
cit.,clase 7 del 10/1/1962.
40 Lacan, Jacques. Seminario XXII: R.S.I. (1974-1975), op. cit., clase 7 del La consecuencia de la alienación, es que la última instancia de
11/3/1975. la interpretación no reside en que nos entregue las significaciones
41 Lacan, Jacque. Seminario XXIV: L insu que sait de l une bevue s´aile à de la vía por donde anda lo psíquico que tenemos ante nosotros.
mourre (1976-1977). Inédito Traducción Ricardo Rodríguez Ponte y Este alcance no es más que preludio. El objetivo de la
Susana Sherar para Circulación interna de la Escuela Freudiana de Buenos interpretación, no es tanto el sentido, sino la reducción de los
Aires. Clase 9 del 17/5/1977. significantes a su sin sentido para así encontrar los
42 Lacan, Jacques, L`etourdit. Inédito Traducción de Nora Alonso, Silvia determinantes de toda la conducta del sujeto.
Amigo y Victor Iunger para circulación interna de la Escuela Freudiana de
Buenos Aires, p. 23. Los remito al respecto al aporte que mi discípulo Leclaire
43 Lacan, Jacques, Seminario XVII: El reverso del psicoanálisis presentó en el Congreso de Bonneval, en la medida que se trata
(1969/1970). Buenos Aires, editorial Paidós, 1992, p.49. de una aplicación de mi tesis. Verán que en su intervención
44 Lacan, Jacques. Seminario IX: La identificación (1961-1962), op.cit., aislaba la secuencia del unicornio, no, como se creyó en la
clase 4 del 6/12/1961. discusión, en su dependencia significativa, sino justamente en su
45 Lacan, Jacques. Seminario XX: Aún (1972-1973) Buenos Aires, Paidós., carácter irreductible e insensato de cadena de significantes. .153
1991, p. 64.
Es falso, por consiguiente, que la interpretación esté abierta a
46 Lacan, Jacques. Seminario IX: La identificación (1961-1962), op.cit.,
todos los sentidos, como se ha dicho, so pretexto de que se trata
clase 2 del 22/11/1961.
sólo del vínculo de un significante con otro significante, y, por
47 Ibíd.., Clase 4 del 6/12/1961.
tanto, de un vínculo sin pié ni cabeza. La interpretación no está
48 Ibid., Clase 11 del 28/2/1962.
abierta a todos los sentidos. Seria hacer una concesión a los que
49 Lacan, Jacques, Seminario XX: Aún (1972-1973), op.cit., p. 173
claman contra el carácter incierto de la interpretación analítica
50 Lacan, Jacques, Seminario IX: La identificación (1961-1962), op.cit.,
al decir que, en efecto, todas las interpretaciones son posibles, lo
Clase 2 del 22/11/1961.
cual es enteramente absurdo. Que el efecto de la interpretación,
51 Ibíd., clase 6 del 20/12/1961.
como he dicho, sea aislar en el sujeto un hueso, un Kern, para