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Tras el estreno de una película…

bordando vidas desde el instituto

Mercedes Ruiz @londones


Septiembre 2020
1. El café ¿una excusa?

- Cari, ¿te apuntas a un café para charlar de la película?


- Mercedes, esperoFuente
ser capaz
pixbay de explicar con cierta coherencia
mis impresiones.
- Camarero por favor, un té y un café cortado.
Así volvió a mi camino una compañera de instituto, Cari. Teniendo en cuenta
que ya estoy en esa situación de jubilación… adivina lector la de años que
hace que no nos veíamos ni hablábamos.

La tecnología, sus botones, han llegado para quedarse pero, en nuestro


caso, llegó para crear un grupo que se reunió a una comida y que con ese
¿qué fue de…? Se siguió ampliando la mesa, al año siguiente, y en el 2020,
un 3 de enero, quedamos en los postres emplazadas para el verano... para
un día de chicas en la casa de la playa de… que no había podido estar ese
día que reunía a su familia…
¡Sorpresas de la vida! Con mucha vida en las mochilas, con algunas
compañeras más que iban a apareciendo en el grupo de whatsapp… llegó
marzo, una pandemia y… ese grupo nos fue enviando consejos, mascarillas
pero sobre todo sonrisas y buen humor, lecturas y cultura, panes y pluralidad
de pensamientos. Cuestión de tocar botones.

- Cari, quién nos iba a decir que a estas alturas de nuestra vida estaríamos
manejando móviles y grupos de whataspp.
- Mercedes, como escribí el otro día, con vuestros mensajes de
mañana, qué bien que existe este grupo, es el menos tópico de los
grupos de whatsapp y el más interesante y solo me sale decir ¡gracias
amigas!

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Ya habrás adivinado, curioso lector o lectora, que en aquellos lejanos años
las aulas del instituto tenían dos turnos para dividir al masculino del
femenino y por la noche… el nocturno (mixto). No era distancia social, como
la de ahora, ni había docencia on line.

…¿Tus padres? ¿Tus hijos? ¿Tus nietos? Las nueras y los yernos....
Separaciones y enfermedades pero como telón de fondo, sin ocupar
primeros planos…como parte de la vida…
Sonrisas y carcajadas, anécdotas y recuerdos compartidos tras años sin
vernos. Ya no eran los estudios ni los devenires profesionales, éramos
mujeres que curiosamente, tras años, se reencontraban con sus mismidades
al desnudo.
¡Cómo no! a Gemi, esa pregunta adolescente, ¿tu marinero?. Ese novio de
juventud que venía a recogerla con toda su “valentía” a la puerta de ese
instituto femenino, lleno de jovencitas.
En la mesa de este año, una conversación ¿os acordáis de Enriqueta la de
costura?
¿Ese álbum de vainicas y de la mala leche con la que daba un corte a la
muestra de puntadas para no poder “copiarse”…?

2. Los botones ¿jugar con el tiempo?

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- Cari, qué te ha parecido la película de La Boda de Rosa?
- Mercedes, pues que el tema sigue vigente en el 2020, como si
no hubiésemos evolucionado. Decir NO cuesta más que seguir
hasta "reventar ", por amor, nos contaron a las mujeres. Creo,
que somos capaces de todo o casi todo por ese amor
contado. No me refiero al amor "romántico", obvio.
- Cari, es curioso que ahora cuando nos acordamos de los cuentos,
películas y moda con los que crecimos, encontramos razones
culturales que nos “llaman la atención” en estos momentos y quizás
sea una evolución de los relatos que se escuchan en la sociedad.
- Verás, Mercedes, no quiero pecar de sexista, pero en mis
referentes familiares lo he vivido. Las grandes mujeres de mi
vida, mi abuela materna y mi madre, me lo han mostrado a lo
largo de su vida. Ellas lo contaban con palabras o con
pequeñas actuaciones diarias: el AMOR ha de ser
incondicional. Así me lo dieron y enseñaron a darlo, con su
ejemplo.
- Cari, me ha encantado el juego del tiempo que hace Iciar Bollaín en
el taller, con el vestido, con los botones, y me llevó a la caja de
caramelos de la viuda de Solano y al tubo de optalidón para
botones… Por eso escribí lo que os compartí en el grupo.
- Es verdad, Mercedes, ¡cuánta nostalgia al ver ciertas escenas!
Rosa en el taller de su madre, cosiendo con su máquina, creía
estar viendo a la mía, cuantas horas pasó "dejándose la vista",
para coser nuestra ropa y arreglar, reciclar, diríamos ahora... sin
dejarnos ver su cansancio físico y mental, que de todo había.

Mientras hablamos, me vienen a la memoria las conversaciones que fueron


surgiendo, de manera rápida y al hilo del escrito que les pasé. Lo había
hecho Conchita sobre sus recuerdos de costura y con su madre en la retina
después de ver la película de La Boda de Rosa.

Pepi, a la que situaré como amiga desde sexto del instituto en el que se unió
al grupo como recién matriculada, venía del bachillerato libre, ha resultado
ser cuñada porque ambas compartimos maridos de la misma familia y que
eran parte de la pandilla juvenil. He dicho amiga y como tal me ha
acompañado en momentos de esos que se hacen, a veces, en el no tiempo
y en el no lugar, ahora sé que son actos de compromiso contigo misma. Uno
de esos fue hacer y leer la tesis, ya jubilada, con Conchita como estudio de

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caso. Ella leyó nuestras conversaciones del relato de tesis y la conoció en
esa “defensa” ante un tribunal.

3. Ante el espejo ¿de la vida?

Pepi nos escribió en el grupo:

- ¡¡¡Qué bonico!!! el texto. Conchita siempre en su línea. Qué bien expresa


los sentimientos. Yo también recuerdo tardes de costura de mi madre que,
sin ser modista, hacía la ropa de toda la familia. En esta pandemia, yo
también he cosido. Se me ocurrió hacer bolsos además de masacrillas.
¡¡¡Ay, mi madre!!! Cuánto me enseñó y cuánto aprendizaje rechacé y ahora
retomo para encontrar yo también mi mismidad y relajarme. La revivo y
me gusta.

Una lectura de lo escrito por Conchita, una reflexión de Pepi y…

Kica:

- Hola Mercedes, acabo de leer el escrito. Mi madre no era costurera pero


estaba todo el día con la máquina de coser arreglando ropa o cosiendo o
haciendo ganchillo. Yo tampoco quise aprender a coser a máquina pero me
encanta bordar.

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El punto de cruz es mi debilidad y con él hago baberos, canastillas,
cuadros… Me gusta aislarme al bordar y ese ratito lo disfruto como solo
mío.

Manoli:

- Una chulada, Pepi. Yo bordaba de pequeña pero me negué también a


aprender a coser a máquina. Hace un par de años me compré una
automática y, poco a poco, arreglo lo que puedo. También me relaja
mucho el punto de cruz.

Joaquina:

- Mi madre era bordadora. Cuando yo era pequeña me apoyaba en su


máquina para ver cómo bordaba. Lo hacía cantando boleros. Yo aprendí de
ella y también he bordado y cosido mucha ropa con ayuda del Burda. Ahora
hago mascarillas para toda la familia. Me entretienen y relajan. Las de mis
nietos quedan chulísimas. Yo también me compré una automática. Me
ayuda un montón.

Mariji:

- Yo soy un garbanzo negro porque mi madre hizo como todas y ¡anda que no
cosía a máquina! Pues a mí me da terror y tengo la Singer de mi abuela y
otra automática que, optimista yo, me compré, para usarla, claro. Cada
vez que pienso en ponerme se me ponen los pelos como escarpias. Pero, a
mano, arreglo muchas cosas y me satisface hacerlo.

Pachi:

- Mi madre hacía de todo, ganchillo, bolillo, molde, frivolité, coser a


máquina…Yo inútil total, solo hago punto de cruz.

Carmen:

- Mi madre no era modista, pero nos lo hacia todo, ¡qué manos tenía! Hemos
heredado su máquina de coser pero no hemos seguido y ahora me gustaría
haber aprendido de ella ¡¡Qué grandes mujeres!!

Mari Carmen:

- Mi madre también nos hacía la ropa sin ser modista. Hasta los abrigos…
recuerdo.
¡Vaya mujeres luchadoras que fueron nuestras madres!
Hacían lo imposible por vernos felices y con tan pocos medios…
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Andábamos en esas reflexiones cuando Kica abre una nueva bobina de
hilvanar ¿será de las de color para distinguir la puntada en lienzos blancos?

Kica:

-Mercedes, el día de la playa, la noche de pijamas, lo haremos el año que viene,


cuando el virus se haya ido (si es que se va) Con respecto a los muestrarios que
hacíamos en el instituto y que nos pegaban un tijeretazo, yo hice un álbum con las
aplicaciones. Lo mando por si sirve para eso que estás hilvanando.

4. Los álbumes de la vida ¿madre e hija?

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- Cari, ¿cómo ves a Rosa?
- Pues la reacción de Rosa, es de lo más natural, como resulta
natural la reacción de su familia, cada uno actúa según su
criterio, sin tener en cuenta para nada sus deseos ¡qué sabrá
ella...!

5. Hilvanando una vida ¿con gafas de cerca?

Si te fijas, Violeta, adopta un rol masculino, beber, algo


reprobable en una mujer, ¡por dios! pero junto a la amiga de
Rosa, le da su apoyo.
Armando, estereotipo clásico de macho hispano, “el único
capacitado para pensar” ¡salta a la vista! ¡Con lo bien que le
va! sólo le falta elegir al "novio"...
El padre me produce ternura, quizá me recordó al mío. Me
conmovió el abrazo entre él y Rosa, animándola a seguir
adelante.

- Cari, ¿cómo recuerdas a tu padre con este papel de Rosa?


- Verás, pensándolo, mi padre también tardó en reconocer,
ante mí, lo que me valoraba como persona. Siempre me quiso
mucho, pero su hijo había sido su "orgullo", se ajustó al guion
mejor que yo. Yo llevaba esa pinchita clavada pero ¡por fin!
sucedió y fue súper emocionante.
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Reconozco que no se lo puse fácil, soy consciente ahora,
siempre queriendo saber el porqué de todo, emancipándome
muy pronto, más para aquella época, viviendo "sin papeles"
con mi pareja.

6. Buscando la sonrisa de…

Como ya habrás notado a estas alturas de la lectura, estamos invitándote a


tomar un café o ¿un té?, como Cari, con nosotras. Ya sabes, hay
conversaciones en voz alta y, otras, las que suceden con tu “mismidad”.
Aquellas que comienzan en cuanto algo te lleva a esas emociones que son
el motor del mundo y de tus somatizaciones, esas viejas amigas, mariposas
revoloteando en tu estómago (se me salía el corazón, se me encogió el
estómago, me temblaban las piernas…) Para lo bueno y para lo malo. ¡Ay,
las emociones! primarias ellas pero mueven el mundo. Los sentimientos,
esos ya son “de otro nivel” nos cuentan desde la literatura y el cine. Parece
ser que los sentimientos deben su factura al raciocinio y al tiempo. A veces
me pregunto… ¿y no a la “cultura de cada época”? Acaso no es la comedia
una tragedia pasada por el tiempo.

- Mira Cari, lo que está escribiendo Pepi en el grupo. ¡Justo al hilo de


lo que estamos hablando!

Pepi:
- Los hacían todo nuestras madres. No trabajaban fuera de casa pero
curraban y cómo nos apoyaron para que estudiáramos y pudiésemos
avanzar, salir de casa, trabajar, evolucionar… ¡Sí que fueron luchadoras!
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- ¡Cari, mira Kica! Está escribiendo.

Kica:
- Me habéis traído recuerdos de mi madre cosiendo en la calle, con las
vecinas, en su silla de costura, con su delantal de coser y su costurero,
mientras mis amigas y yo saltábamos a su alrededor ¡Qué tiempos!

Mientras leemos, siguen los mensajes, ahora, de Mari Carmen que llega con
fotos:

7. Botones e hilos ¿en sus cajas?

- La caja de costura de mi madre. La que había por mi casa, la cual heredé


aun siendo pequeña y que tanta ilusión me hizo. Aquí también guardaba
mis tesoros y mis secretos… La he rescatado del baúl de los recuerdos. Aquí
la dejo a tu disposición, Mercedes, por si quieres incluirla en tu maravilloso
trabajo. Que lo que leí anoche y ¡me encantó! Tengo también un álbum de
labores de como el de Kica… pero está muy guardado. Estoy de reformas en
casa…todo un lioooooo. Ahora estoy en Los Alcázares hasta que termine la
obra. Cuando lo localice, te lo mando.
Manoli:
- Yo la sigo usando de costura aunque no tiene tapa. Las tuyas están mejor
conservadas.
Gemi:
- Ya veo que no soy la única que le cuesta tirar cosas. Yo también conservo
una pero en peor estado. Con tantas vivencias y ocurrencias que van
saliendo por aquí, Mercedes, vas a tener documentación para hacer y
deshacer a gusto, ja ja ja.

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8. Abrazo con hija y abrazo de madre

- Mercedes ¡qué curiosa es la vida! A pesar de estar siempre


pendiente de mis padres, cuidarlos y hacerles la vida lo más
fácil y buena que sabía, no fue suficiente para mi padre hasta
mucho después.
La hija me parece un retrato perfecto de la nueva generación,
eligen su camino en mayor libertad que lo hicimos entonces,
pero si no funciona vuelven donde se saben seguros.
Por ella, por su hija que ha vuelto, es por la única que Rosa está
dispuesta a sacrificar sus ilusiones.
- Cari, mira lo que ha escrito Mari Carmen al ver las fotos de los
“pañitos” y las latas de costura…
-Yo también pienso que dónde irán a para esos tesoros que
guardamos…cuando no estemos…

- Creo, Mercedes, que no hay que pensar en eso. Son para


disfrutarlos y enseñarlos a los nietos. Cuando ya no estemos, la vida
seguirá, algo de nuestro paso por ella siempre perdurará. Como
sabes no he tenido hijos, pero comparto muchos de mis recuerdos
con mis sobrinos porque intento que puedan valorar lo que tienen
ahora, que conozcan otras formas de vida anteriores, cómo
disfrutamos mucho sin tantos recursos pero fuimos felices.
Ellos ven que no vivo de mis recuerdos, por supuesto, pero que soy de
una determinada forma y ahí sí ha influido mi infancia y adolescencia
¡por supuesto! Ya me enrollado, sorry!!!!
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Llegado a este punto de lectura, viene a mi memoria la cita que hace Stake
(2010) de Eco (1994) y que tanto me gustó para construir una tesis en el no
uso, no tiempo y no lugar…
El lector modelo de una historia no es el lector empírico. El lector
empírico eres tú, soy yo, cualquiera, cuando leemos un texto. Los
lectores empíricos saben leer de muchas formas, y no existe ninguna
ley que les diga cómo deben hacerlo, ya que a menudo utilizan el texto
como contenedor de sus propias pasiones, que es posible que
provengan del exterior del texto, o que el texto las haga surgir por
casualidad.

Surge la voz de Pepi:


-Nuestras madres fueron las primeras rompedoras (por no decir feministas que sé
que a algunas no os gusta esa palabra) a través de sus hijas.
Responde Mariji:
-Totalmente de acuerdo con vosotras. Fueron mujeres con un par, valiosas en
muchos sentidos. Demos gracias por haberlas tenido y por la herencia que nos
dejaron y sigamos peleando para que se extienda. ¡Ah! Y no nos olvidemos del
mérito de nuestros padres.

- Mercedes, creo que si alguien se merece que se hable de ellas


son las mujeres que nos criaron. Nuestra generación debemos
estar orgullosas de lo conseguido pero no podemos negar que
hemos tenido un gran respaldo en ellas, sin él, no habría sido
posible avanzar.

- Cari ¡Mira, Kica! con nuevas fotos…

- Hice el álbum de labores con mis “pañitos” y los de mi madre. Los de ella
no los había mandado al grupo. Los dibujos los hice con tinta china blanca
fijándome la mayoría en bordados de mantelerías y sábanas bordadas por
mi madre. Era una manera de que esos trocitos de tela no se perdieran.
Aunque ya no esté… veremos a ver dónde acaban.

9. Dando forma a sueños y recuerdos

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- Aquí os mando los muestrarios de mi madre. Mucho más elaborados que los
míos. Ella los hacía en el colegio San Miguel. Cuando por las tardes no tenía
clase, se iba a bordar con las monjas… siempre me nombraba a una de
ellas, que fue la que más le enseñó, pero no recuerdo su nombre.

- Decía que se sentaba en una silla a su lado, en frente de una ventana y allí
pasaba las tardes cosiendo y bordando con su maestra. Le gustaba
recordarlo y ahora disfruto yo también recordándolo.

Puri:
-¡Qué finura!... las filigranas que hacían
Manoli:
-Están preciosos y muy bien hechos Kica, son un estupendo recuerdo.
Kica:
-Gracias a todas. Estos trabajos que hacían nuestras madres eran verdaderas obras
de arte pero como eran “simples amas de casa” estaban infravalorados. No es
justo. Yo he intentado hacer ese punto noruego y es dificilísimo y el frivolité ¡ni lo
intento!
Loli:
-Mercedes, me gusta mucho como está quedando esta historia. Yo tengo igual que
vosotras el álbum de labores, los trabajos que hacíamos en el cole, la caja de Cola
Cao para guardar hilos… pero en mi caso sí los he utilizado. Yo he seguido
cosiendo, les hacía los vestidos a mis hijas con las rebecas a juego, los disfraces,
los trajes de nazarena…
- Cari, me ha comentado Joaquina por privado que nos quiere enviar al
grupo una historia de bordados.

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- ¡Qué bien, Mercedes! Está resultando un camino tan agradable este
ir y venir… nos has mal acostumbrado y ahora cuando no envías
como va progresando el texto… ¡lo echo de menos!

Joaquina envía su texto:


- Buenas días, Mercedes.
Perdona que no te haya enviado antes esta pequeña historia. Hasta hoy no he
tenido conexión a internet.
La historia de mis padres fue muy bonita. Como os comenté, mi madre era
bordadora y solía trabajar cantando. Así, enamoró a mi padre. Mis abuelos vivían
en el mismo edificio, concretamente en el piso superior. Un día mi padre llegó de
vacaciones, la oyó cantar y se enamoró de ella.
Mamá bordaba para una fábrica de blusas de Mallorca. Realizaba bordados de
“richelieu” en los pecherines de las blusas que fabricaban. Ésta es la muestra de
ese tipo de bordado:

10. Bordando en “Richelieu”

Él la seguía cuando ella iba a entregar los trabajos. Terminó acompañándola y en


seis meses, cuando a mi padre lo destinaron al Ferrol, se casaron. Pronto nací yo y
crecí... entre agujas y boleros.
Aún hoy los recuerdo, a mi padre dibujando los juegos de cama y a mamá fregando
de rodillas el suelo de la casa por la noche, cuando mi hermana y yo estábamos
acostadas; así podría aprovechar mejor el día siguiente.
Dejó de bordar ajeno cuando nació su tercer hijo, ya que la situación económica
mejoró gracias al ascenso de mi padre. Más tarde bordó mi ajuar.

El ruiseñor enmudeció cuando una enfermedad se lo llevó.

En verano viajábamos a Palma, pues ahí teníamos a toda la familia.


¡Ay los veranos! ¡Qué largos se hacían entonces!
- Mercedes, al leer a Joaquina, me ha venido el recuerdo de mi
madre, cosiéndolo todo, era muy hábil con la aguja. Tenía
mucha paciencia y una capacidad de trabajo enorme, como
todas las mujeres de esa época, tan difícil para ellas. Es curioso,
nunca quiso imponerme ninguna de sus habilidades, creía que
sería más feliz si leía y estudiaba para ser una mujer libre.
Nunca se lo agradeceré bastante. Con el tiempo, disfruto de
ver que conseguí lo que ella hubieses querido hacer, estudiar y
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ser independiente económicamente. Y, por supuesto, he
aprendido “algunas labores” de las que se atribuían a
mujeres… cuando me ha apetecido.
- Cari, como los bolsos que nos pasó Pepi que había confeccionado en
confinamiento…cuando le ha apetecido

Pachi:
-Pepi, muy bonito todo lo que haces.
La máquina de mi madre la tiene Alberto y…
¡Mucho uso le da para sus historias!
- Mercedes, ¡cuánto nos han acompañado los vídeos de
cuentos de Alberto, el sobrino de Pachi, durante el
confinamiento.
Mariji:
- Pepi ¡¡¡que apañá eres!!!!
Pepi:
- Bueno, bueno, los artistas son los de los tutoriales de you tube…
-
- Mercedes, qué bueno lo que ha enviado esta mañana
Joaquina al grupo.

Joaquina:
- El término asintomático no existía antes de la pandemia….
¡ excepto en Murcia! Cuando te ponían una tostada de aceite y jamón y
decías “¡Ah!, sin tomatico!”

Terminando el bordado…

Puri:
- He leído todo y ¡¡¡¡me encanta!!!! Pero ¿los padres? Para mí el mío
fue tan grande en mi vida y en todos los que le conocieron…que creo
que somos el resultado tanto de madres como de padres. No
obstante me reitero… ¡me encanta!
Kica:

- Buenas noches, a todas.


Que rato más bueno me has hecho pasar, Mercedes, mientras leía esta historia.
Me ha hecho recordar, que mi primera labor que hice en el colegio de las
Adoratrices, con sólo 7 años, fue unas braguitas para mí, con una tela blanca como
de sábana.
No os riais...
Recuerdo hacer los dobladillos, los pespuntes...
Mi madre me puso la goma, de la cintura.
Cuando fui al cole con las braguitas terminadas, era la niña más feliz del mundo.
Con qué poco nos conformábamos, un rato cosiendo con nuestra madre,

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un rato hablando con nuestro padre.
Digo esto, porque yo solo veía a mi padre los domingos y festivos.
Él trabajaba en Bazán y entraba a trabajar antes que nos levantáramos,
comía en el trabajo y por la tarde tenía un segundo trabajo haciendo aparatos de
radio y luego televisores.
Cuando llegaba a casa ya estábamos durmiendo, mis hermanos y yo.
Por eso solo podíamos hablar con él, los domingos y eso era estupendo.
Bueno os dejo descansar.
Un beso enorme.
Te mando la última labor que he realizado para regalar a una amiga que iba a ser
abuela por primera vez, hace unas semanas.
Joaquina:
- Qué bonito lo que has contado, Kica. Es verdad, antes necesitábamos muy
poco para ser unas niñas felices, desde disfrutar de la compañía de
nuestros padres o tomarnos un simple cucurucho de papel de estraza lleno
de patatas inglesas fritas por mamá o un trozo de pan con chocolate. Leer
un tebeo con olor a cacao (creo que venían de regalo) o jugar a las titas,
cromos, testé, abrir los sobres de “vida y color”…
Kica:
- Es verdad, Joaquina, calle mucha, televisión nada, tebeos algún fin de
semana y algún cucurucho, de papel de periódico, de pipas… Colegio, casa
y mucha calle. Éramos felices y nos conformábamos con lo que teníamos.

11. Con paciencia y generosidad…las vidas de “Rosas”

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- Mercedes, la familia de Navarra, prototipo de la España
profunda, da un toque de humor muy particular.

12. El qué dirán…

Como ya compartí contigo, lector o lectora, nuestra mochila de la vida está


llena de experiencias y recuerdos, reflexiones y personas que nos han
influido de una u otra manera. En la mía, queriendo entender qué pasaba
con esa diferencia cultural entre el rol cultural de varón y el femenino o “lo
femenino”, habiendo nacido con mil por qué y habitando en ellos, te animo a
que hagas esa lectura multinivel de esta época y te recrees escuchando a
Eduardo Galeano con el poder de las imágenes, la voz, los gestos, el
ambiente cuidado, el ritmo, la melodía del lenguaje, de los lenguajes… para
contarlo.
“Las mujeres saben coser, saben bordar, saben sufrir y cocinar.
Madres abnegadas, esposas resignadas… De su pasado, sabemos
poco… Ecos de voces masculinas, sombras de otros cuerpos…”

En ese buscar el “qué dirán” me encontré con Jose Luis Sampredro (2011)
en una entrevista de Iñaki Gabilondo hablando de ese “relativismo social”
que nos invadía en ese año y su posible solución
“..La clave es la educación a largo plazo pero que la gran incógnita es
apostar por la educación de las mujeres porque están por
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expresarse, en una inmensa mayoría, por tener pensamiento y voz
propias”.
- Cari, mira la reflexión que envía Mari Carmen hoy al grupo de este
artículo de Sandra Pujol

Mari Carmen:
- …Si observamos con cuidado podemos detectar la aparición de una franja
social que antes no existía: la gente que hoy tiene entre cincuenta y
setenta años. A este grupo pertenece una generación que ha echado fuera
del idioma la palabra «envejecer», porque sencillamente no tiene entre sus
planes actuales la posibilidad de hacerlo. Se trata de una verdadera
novedad demográfica parecida a la aparición en su momento, de la
«adolescencia», que también fue una franja social nueva que surgió a
mediados del S. XX para dar identidad a una masa de niños desbordados,
en cuerpos creciditos, que no sabían hasta entonces dónde meterse, ni
cómo vestirse. Este nuevo grupo humano que hoy ronda los cincuenta,
sesenta o setenta, ha llevado una vida razonablemente satisfactoria…
Pepi:
- En el fondo, nos parecemos mucho, somos hijas de la misma época.
Carmen:
- Hoy es el primer cumpleaños de mi nieta Carmen. La vida sigue.
Mariji:
- Achuchón para la pequeña Carmen y ¡babero para la abuela!
Gemi:
- Eso del baberito para la abuela me ha gustado, seguro que te hace falta,
Carmen, porque a esa edad están preciosos. Pásalo muy bien.

- Cari, ¿has visto lo que ha pasado Carmen esta mañana? Es al hilo


de lo de Mari Carmen, esos virales de grupos de whastapp.

Carmen: Las ventajas de tener 60 años o más…


Nunca cambiaría a mis increíbles amigos, mi maravillosa vida, mi amada
familia, por menos canas o un vientre plano. A medida que crecía me volví
más amable y menos crítica conmigo misma. Me convertí en mi mejor
amiga… Sé que a veces me olvido pero hay algunas cosas en la vida que
merecen olvidarse. Recuerdo las cosas importantes…

Llegado este punto de lectura, no sé si ya te has ido creando una imagen de


nuestra clase del instituto, de ese ir y venir por la vida, transitando luces y
sombras. No puedo dejar de recordar lo que escribí en la parte de
conclusiones finales en el momento de esa tesis, en el no lugar y en no
tiempo, de esas serendipias que nos va regalando la vida y que ahora lo
“versionaré” para esta ocasión, ¿un zurcido?

“Comparto mi ¡Wauuu! para que ya no sea subjetivo sino parte de ese volver
a reinventarnos como cuerpo investigador lleno de subjetividades pero con la

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certeza de que otros muchos, sin ser requeridos al campo de estudio,
cuando lo hacen, se emocionan y sienten la necesidad de escribir de manera
detallada lo que ellos descubren o sienten. Sin tanta ayuda exterior de estas
antiguas compañeras, sin el compromiso que adquirí, a partir de ese
momento en el que me dieron permiso, para contar esta mirada a una
década, quizás esta lectura no hubiera llegado a tus manos. Es el
compromiso entre personas que se aprecian y respetan, en contextos 1.0 o
en contextos conectados, lo que da la razón al existir cotidiano, sencillo.
Como investigadora, me he dedicado exclusivamente a estar con ellas para
humilmente relatar. Ahora, mi vida es más habitable porque me he hecho
amiga de mis porqués y con ellos sigo habitando”

Prepárate lector o lectora porque empieza tu viaje a tu Ítaca.

Me escribe por privado, Carmen, comentando que buscando el álbum de


labores se ha encontrado con el de la boda y envía una foto en la que
estamos algunas de nosotras y nuestras parejas de entonces ¿y de ahora?
Le pregunto si puedo usarla y llega un viaje a Ítaca, por serendipia.

Carmen:
- Estoy recordando ese día, el de la boda, el anterior y el posterior.
Me tocó pasar momentos muy duros mezclados con la felicidad de unirme al
hombre que yo quería.
No sé si lo recordarás, pero mi abuelo falleció la tarde/noche anterior y lo
enterraron al día siguiente de la boda.
Lo que es la vida, tengo un balance muy positivo de mi vida, pero nada más
jubilarme, cuando me había apuntado a unas cuantas aficiones pensando “ahora ya
es mi momento” de pilates, bailar, pintar… cuando menos lo esperaba, él se
marchó. Desde niños, creciendo y transitando juntos por la vida ¡Qué sorpresas en
el camino!
La vida sigue y esas aficiones junto a otras nuevas ¡también!
Hay que ver lo que está dando de si, la Boda de Rosa, cuántos recuerdos.
Yo he hablado de mi separación solo con algunas de este grupo (aunque todo el
mundo lo sabe) y ahora contigo. Tuve que empezar a aprender a vivir sola por
elecciones propias y ajenas.
Empecé a leer, a ir a una psicóloga, a terapias... a todo lo que podía ayudarme.
Empecé a descubrir cosas que no había estudiado, a escuchar palabras nuevas, a
meterme en el mundo de las emociones, los sentimientos.
Por eso, te decía el otro día: qué suerte que se hagan este tipo de películas y qué
suerte que se puedan ver en las Aulas.
Ahora, me estoy descubriendo a mí misma y estoy aprendiendo a decir No y a
quererme. Me encuentro razonablemente bien.
Seguimos reuniéndonos con frecuencia con mis hijos y nietos. Madre mía, es la
primera vez que me pongo a escribir todo esto en un WhatsApp. Gracias por
leerme. Te vamos a dar trabajo.

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- Cari, ¿has visto qué graciosa Kica? Me ha recordado a Conchita
que un día me escribió en el proceso de coser “el otro relato” “¡Ja, ja,
ja! Ya sé. Me consultas lo que ya sabes lo que vas a hacer pero
necesitas escucharte decirlo en voz alta. Como diría Felipe, pones
“en humano” a tus pensamientos. Mira que te conoce ese chico”.

Kica:
- Gracias, Mercedes, por animarnos a unirnos a este proyecto tan bonito.
Yo, al principio, soy muy torpe, no entendía lo que querías, pero has conseguido
que me una a tu clase de costura o a tu taller de historias…

Joaquina:
- Os voy a contar cómo cambié las agujas por los libros.
Siempre he sido muy inquieta y, durante esos eternos veranos, me entretenía
haciendo labores.
Cuando pequeña, vestiditos para mis muñecas con todos los retales que
encontraba; luego ganchillo, forrando anillas para confeccionar tapetes y más
tarde molde. También hice mis primeros pinitos en la máquina de mamá,
una ”Wertheim”.
Hasta que decidieron apuntarme a un taller de corte y confección. Puntos de
bastilla, hilvanes... No llegué a aprender a cortar, ya que una tarde en la que
regresaba del taller, por cierto, muy contenta, saltando y cantando, me encontré
en casa con la visita de mi maestra.
Mis padres, al haber visto que mis primas de Palma estudiaban y aprendían idiomas
-alguna de las mayores trabajaba en Iberia- quisieron saber si yo serviría para
estudiar.
Dª Ascensión respondió que, aunque era muy habladora y algo despistadilla, sí tenía
capacidad para ello. En pocos días, me preparé para el examen de Ingreso al
instituto y aprobé. Fue una gran decisión. En mi barrio fui una de las primeras
niñas que realizó estudios superiores.
Y así fue como “cambié las agujas por los libros”.

Estamos ya llegando a los puertos, a esas Ítacas, los detalles intimistas,


como recurso literario, te invitan como lector o lectora a hacer tu entrada en
el escenario y deseamos que ayuden a hacer una imagen personal de las
protagonistas. La lectura oculta es tan importante como la visible. Es otra de
las cuestiones que hay que poner en valor porque es la velocidad a la que
nos somete la sociedad de comida rápida, noticias a cada minuto, expansión
inmediata de un bulo, la que hace necesario que nos acostumbremos no
solo a filtrar datos y fuentes sino a leer esos hipertextos enriquecidos con
miradas ocultas si lo haces con vértigo e inmediatez.

Loli:
- Mercedes me gusta cómo está quedando esa historia.
Yo tengo igual que vosotras el álbum de labores, los trabajos que hacíamos en el
cole, la caja del Cola Cao para guardar hilos...pero en mi caso si los he utilizado.

20
He seguido cosiendo, les hacía a mis hijas los vestidos con las rebecas a juego, los
disfraces, los trajes de nazarena....
No estudié una carrera,
en mi casa no podía estudiar nada más que uno
y ese tenía que ser mi hermano que era menor que yo,
el pensamiento de antes, ya sabes,
que la mujer con casarse tenía bastante.
Lo más gracioso es que mi hermano luego no quiso estudiar.
Yo quería estudiar medicina,
al final mis hijos han estudiado carreras relacionadas con la medicina.

- Mercedes, ¿has visto qué bueno el documento que ha pasado


Loli de su hijo Pablo para lo del Covid? Lo ha escrito para los
alumnos de su instituto en Madrid.
- Loli, ¿le puedes preguntar a tu hijo si querría participar en una tertulia
virtual que estamos montando en el confinamiento para compartir
este proyecto tan bueno?

Loli, no solo escribió a su hijo sino que nos puso en antecedentes de su


nuera y de su formación… Ella ha seguido cosiendo en su familia y no
solo con esos trajecitos a juego con las chaquetitas…ha bordado
educación y valores en su camino…
Te invitamos a que hagas esa nueva lectura de la era de la información y
la comunicación mediada por la tecnología…entra en estos cortes de la
tertulia y escucha a Pablo y a Gema

13. De los patrones del Burda al diseño actual

Mariji:
- Bueno, bueno ¡¡¡qué animado está el patio!!! Mañana leo el relato,
Mercedes.
Yo también tengo y conservo el famoso álbum de costura y
creo que un vestidito de bebé que tuvimos que hacer y no sé si algo más.
Aún estoy en la playa.

21
Lo que no pienso mandar son los castigos que me ponían las monjas a una tierna
edad y que descubrí en casa de mis padres hace pocos años.
Esos de escribir tropecientas veces “no hablaré más en clase” y otras lindezas
y total ¡no sé por qué si yo no hablaba! .
Y que conste…están bajo llave ¡¡¡¡me juego mi reputación!!!!

Nota.- Compartiré una intimidad. Mariji no solo fue esa compañera a la que nunca había que llamar la
atención en clase sino que se ha dedicado a la docencia en instituto…

Chicas, os paso el video de mi hija, Educamos, no guardamos por si les ayudáis a


que se vea la situación de las profesoras de escuelas infantiles.
Ella ha escrito la letra.

- Mariji cuenta con que lo pasaré. Ya sabes que lo mío ha sido la


educación infantil.

Por si no lo hemos situado, en este punto de lectura lo haremos, somos de


Cartagena, crecimos entre marineros, buques y un puerto. El Mediterráneo,
con sus luces y azules, siempre han sido nuestros brillos en la retina… con
sus claroscuros. En este relato, se ha optado por escribir para ilustrar ideas
más que por explicar o comprender la vida de estas “Rosas”.

Pachi:
-Estamos en el barco navegando y frente a la isla de Tabarca… estoy muy
desconectada del móvil, con poca cobertura…
Maria Dolores:
- Precioso Tabarca. Estuve allí hace unos años y precioso atardeceres.

- Mercedes, mira que preciosidad de atardeceres envía Rosa…

Pepi:
- Qué bonitos atardeceres… ¡y son de nuestra tierra!

Es el yo biógrafo el que se ha sacado a escena tratando de dar importancia


a la interacción de un sentimiento, el de ese yo con el grupo de whatsapp y
una reflexión sobre la dinámica que se ha creado (Simons, 2011)
- Mercedes , qué curioso , hoy es el día de la amistad y mira lo
que ha pasado Kica

Kica:
- Estoy muy orgullosa de estar en este grupo.
A unas os conozco más que a otras pero todas convivimos en una época
en la que crecimos como personas y aprendimos lo que nos hacía falta
para continuar esta vida maravillosa que nos han regalado nuestro padres.
Aprendimos lo que es la amistad y por eso estamos ahora en este grupo
después de tantísimos años.
- Gracias a todas y que paséis un día estupendo.
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Pepi:
-Me gusta este grupo. Mira que somos respetuosas.

Mariji:
- Por cierto, alguna hace tiempo que no os manifestáis. Espero que sea por
el sopor veraniego y que todo vaya bien para todas.

Mariji:
- Pues para celebrarlo os paso este video de los Beatles.

Gemi:
- Mariji he tenido un ratico para verlo y
revivir los momentos tan bonitos de un viaje a Liverpool.
Sobre todo, al visitar la taberna The Cavern
donde actuaron en directo los Beatles.
Es curioso, siempre hay alguien tocando sus canciones en directo.
Mariji:
- Ya imagino
Gemi:
- A ver si para el año que viene es verdad que
podemos ir todas a verlo en directo
Kica:
- Pues os paso esta lista de éxitos de los 60, 70 y 80.
Puri:
Me encanta ¡qué de recuerdos! Esas músicas forman parte de nuestras vidas…
Las hemos escuchado y ¡¡¡bailado!!!
Mª Dolores:
Y tarareado…¡¡¡cuántos recuerdos!!!
Kica:
¡Qué tiempos! Debe ser señal de que soy mayor pero esas músicas me gustan más
que las de ahora.
Imagino que saberse la letra y la música hace mucho.
Un poco del ayer para ser felices en el hoy.
Carmen:
- Como ya sabéis canto en la Coral y aunque es un cambio de estilo…
- os invito al concierto de Habaneras de Cabo de Palos a la luz de la Luna,
en el faro.
Kica:
- Mirad este artículo de nuestro paisano Pérez Reverte que me he acordado
que lo tenía guardado tras leer lo de Cabo de Palos...
Me ha emocionado.
Me ha recordado como es lógico a mis padres y a todo lo que se llevaron
con su fallecimiento (cosas que nunca había pensado)
Me he dado cuenta de que hay cosas que nunca se podrán recuperar.

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- Mercedes, al leer lo del grupo, esta mañana, me he dado cuenta de
que ahora que no tengo a mis padres, cuántas cosas recuerdo de
sus relatos y cuántas más me gustaría poder preguntarles.

María Dolores:
- Cuánta razón lleva Reverte.
Ellos se fueron pero están en nuestro corazón y en nuestra memoria.
Kica:
- A mí hay algunas cosas de Reverte que no me gustan,
es verdad que las menos,
pero reconozco que escribe muy bien y
en este artículo ha estado totalmente acertado.

María Dolores:
- Yo tengo debilidad por Reverte aunque no lleguen a gustar todos sus
artículos, suelen ser certeros.
Su estilo acerado, irónico, clásico, su dominio del castellano
en todos sus registros… destila una prosa inconfundible y , en mi opinión,
de las mejores en el panorama narrativo actual.
Pepi:
- A mí me ocurre lo mismos con este hombre.
A veces, escribe cargado de testosterona y no lo soporto
aunque reconozco que domina el lenguaje y escribe muy bien.
El de hoy, me ha gustado.
Manoli:
- Chicas, os recomiendo el libro de “La trenza” de Laetia Colombani si no lo
conocéis. Me ha gustado mucho.
Mariji:
- A mí también me gustó mucho, Manoli.
Pepi:
- Yo también lo he leído y me gustó.
Pachi:
- Yo lo he leído y… me gustó mucho.
Kica:
- Gracias Manoli. Lo comparé para este curso.
Ya de paso, os envío las recomendaciones del Colegio Oficial de
Farmacéuticos, estas sí son fiables porque nos las han enviado a nuestra
farmacia, Rosa, mi hija me envía la información de mascarillas que pediste
para enviar algunas a tu hija en Estados Unidos.
Rosa:
- Kica, tu siempre tan servicial y agradable. Muchas gracias, mañana me
pasaré por tu farmacia y se las pediré a tu hija.

24
de botones que sobraban
que guardaban por si ...
- Niña, hilvana este bajo Que agitabas,
que aprendas a coser. en sus tubos,
Hilván largo, rompías ese
corto , …tac, tac, tac…
flojo, Me invitaron,
largo y corto, en mi casa,
con su bobina blanca. mi madre y mi abuela.
Alguna de color Me adiestraron
por si había que distinguir. en el aula.
...tac, tac, tac... Vainicas, punto de cruz
El Burda, sus patrones. pero me debió marcar
- Es que es talla de alemanas. el punto del diablo
Papel de seda, o el cuento,
jaboncillo, el de la Bella Durmiente.
hilván flojo, ¿Me pincharía yo con la aguja?
aguja y dedal. Te miro en la foto
Se cosían los trajes, y las veo,
los de tela y los de “cortar” las recuerdo.
- ¡Ven que te pruebe! Ahora, con mis gafas
Piezas hilvanadas, las “ de cerca”.
separadas por tijeras Antes, crecías así.
... tac, tac, tac… Ahora, eligen coser.
La máquina de fondo La alta costura
avanzando ya en manos de mujeres
con paso firme ! Al fin!
y puntada corta, Los hilvanes,
siguiendo el hilván, cortos, largos, flojos,
sin salirse del patrón. se entrelazan.
- Niña, cose fuerte los botones. Voces masculinas
Ojales primorosos que acompañan,
abriendo el ojo, hilvanando.
con pestañas. Se siguen
Botones de colores, “cosiendo trajes
de sus latas, a medida”
de sus botes bordando cuadros,
con tapita. con puntadas,
Latas de Logroño, creando sentires
caramelos de viuda de pachtwork
Optalidón en tubo. - Niña, asegura ese botón.
! Delicias en manos de niña! Cierra bien la presilla.
Mil tamaños y colores

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Mariji:
- Anda, Mercedes, estaba yo pensando en que, si nos bajan las pensiones,
montar una cooperativa entre todas y vender el resultado de nuestras
habilidades. Igual vender no vendíamos mucho pero reírnos…
Mari Carmen:
- ¡Vamos a atrevernos! ¿Os acordáis cuando montamos el recital de Lorca en
el instituto?
Pepi:
- Chicas, los cines están más seguros que los supermercados así que ¡no os
perdáis la película!

- Mercedes, tras este café, va a resultar UN RETRATO


MARAVILLOSO de nosotras, y sobre todo de la evolución de la
sociedad.
Algo muy especial, de un valor imposible de calcular, como
todo lo que habla de sentimientos y sensaciones.
Tuviste una gran idea, en la que todas nos hemos involucrado.
Esperemos un poco de suerte para que podamos volvernos a
ver.
- Cari, me alegro de que te guste la idea que hemos ido diseñando
mientras tomábamos el café cortado y el té. Se trata de que todas
nos sintamos cómodas... como un traje a la medida... antes de
rematarlo... antes de la prueba final que harás tú, amigo lector o
cómplice lectora.

26
Cuando llega la hora de esa prueba final, de ese traje a la medida, no puedo
dejar de recordar ese final de tesis con ese “yo interpretativo”. Sin él, quizás,
no hubiese sido capaz de pedir que relataran sus emociones a mis
compañeras y sin él no hubiera llegado a esta prueba final en la que este
traje, a la media…
Este fue mi Burda, en aquel 2017, y ahora es el patrón para este vestido:
Quien investiga reconoce un problema, un conflicto, y lo estudia,
confiando en poder relacionarlo mejor con cosas conocidas. Al
encontrar relaciones nuevas, el investigador descubre la forma de
hacerlas comprensibles a los demás. La investigación no es dominio
exclusivo de los científicos, es también el dominio de los artesanos y
de los artistas, de todos los que se dedican al estudio y la
interpretación.
(Stake , 2010)
“Creo que sin la ayuda de Conchita y sus reiteradas reflexiones en voz alta
con frases como “desde luego yo nunca había visto lo que hago con esa luz
que tú le pones” “tú sabrás, porque, cuando lo cuentas, lo cotidiano, cobra
un lugar que yo nunca hubiera pensado” nunca hubiera sido capaz de creer
en mis pensamientos y darles forma.
Felipe con su “cuéntamelo en plan humano”, Conchita con su “cuéntaselo a
Felipe que él te conoce bien” o mi marido al que asalto y le digo mientras
cocino o plancho un estoy tratando de pensar en voz alta, dime si lo
entiendes y me sigues en el discurso que empleo. Ellos saben que mi
interpretación es con la mirada de ese niño de dos años pero lo malo es que,
muchas veces, es con ese lenguaje, de palabras frases llenas de contenido
para mí... pero con las que solo yo me entiendo…
Este es el yo que ha provocado que vuelva a brillar la mirada como tantas
veces la ha visto brillar la investigadora en esos ojillos sonrientes. No se
pierde la capacidad de emocionarse y emocionar si se viste uno sin ese traje
ceñido, ceñido, ceñido, de ese tejido cultural que nos oprime.
Cuando agitas, volteas, cambias, recolocas… las palabras”

Loli:
- Mercedes este relato es como una novela costumbrista, vamos dejando
recuerdos de esa infancia que nos tocó vivir, en la que no había muchas
cosas pero no necesitábamos más. Y éramos felices.
Yo también comparto con Kika, Mariji , Pachi ...un padre que trabajaba en
Bazán y al que solo veía a la hora de la cena pues entraba a las 7 de la
mañana y se quedaba a hacer horas extras hasta las 8 .
Mis braguitas del colé eran rosas y también nos hicimos unas
enaguas a juego.
27
Eran unas tardes de coser mientras rezábamos el rosario,
de dos en dos, y luego íbamos saliendo a leer libros que nos daban
las monjas.
Mariji, yo no era tan buena es que no me pillaban

Joaquina:

- ¡¡Ay!! Yo fuí a un colegio público. También cosía todas las tardes, mientras
rezábamos el rosario. El dechado, manteles pequeños "Tú y yo", bolsas de
pan... ¡¡Qué recuerdos!!

Loli:

- Sí, nos preparaban para la vida que teníamos reservadas las mujeres, en
casa al servicio de los demás, afortunadamente nuestra generación lo
cambió.

Mariji:

- Loli, yo creo que no interioricé nada de eso. Al final es lo que vives en tu


casa y, si no estás conforme, lo intentas cambiar en tu vida. Y yo lo que
viví fue un padre nada machista y una abuela y una madre fuertes y
decididas. Creo que fui afortunada.

Pepi:

- Lo peor de esta relación maternofilial, fue (al menos para mí) cuando llegó
la adolescencia y primera juventud y empecé a salir y a cortar el cordón
umbilical. El pánico invadió a mi madre y, yo diría que íbamos a bronca
semanal, por no decir diaria. Pobrecilla, qué mal llevó ese “despegue”. Y
cómo recuerdo sus consejos y la odiosa frase: "Hija, no solo hay que ser
buena, sino que además, hay que parecerlo". Todo era malo, todo pecado.
Vivimos con ese sentimiento de culpa permanente que nos regaló aquella
época y la educación religiosa que recibimos. Pero, oye, que opino igual
que Mariji, sin traumas he llegado hasta aquí.

Gemi:

- Yo creo que más o menos vivimos lo mismo o parecido es lo que nos tocó,
yo para colmo era hija única así que viví con más fuerza el miedo de mi
madre a que pudiera pasarme algo y como tú dices todo era prohibiciones y
broncas, así que creo me influyó mucho para volar tan pronto del nido.
En las tardes del cole, prefería leer siempre era voluntaria, me costó un
curso bordar una sábana. ¡Qué buenos recuerdos de la madre Carmen!
28
Como ves, amigo lector o amiga lectora, hubo y ¡mucho! del que dirán y
del ser buena y parecerlo pero como bien dice, Pepi, cada una tenemos
nuestras dosis de aquella realidad y de nuestras circunstancias. En mi
caso, ser la mayor de siete y en un contexto cerrado como lo eran
entonces las ciudades de provincias, tuvo ratos para todo y percepciones
que he ido cambiando con los años... con esos ratos de “ mismidad”...
como hubo costura, política, hogar...

Cuando he ido buscando las aplicaciones para coser y leyendo matices,


las he ido sintiendo a todas y me han hecho crecer y alegrarme “por
dentro”. Ellas hablan, en la prueba del traje, de nuestro pasado pero no
dicen nada de ese presente que todas están cosiendo sin “ culos de
pollo” (qué recuerdos, ja ja ja ) en esta jubilación y confinadas en
Pandemia... sonriendo al futuro...

Ahora, tenemos una historia compartida que pueden leer aquellas que lo
vivieron parecido o nuestras hijas y! quién sabe! Igual nuestras nietas...
Tenemos nuestro particular Cuéntame.

Kica:

- Loli es verdad lo de rezar el Rosario mientras que cosíamos, ya no me


acordaba.
Esas tardes tranquilas... ¡Qué recuerdos!
Mercedes, cada vez que leo tu trabajo, me gustan más tus puntadas.
Todo bien hilvanado y rematado.
El resultado final de tu labor es impresionante, los bordados muy
entrañables y en conjunto, una labor, muy, muy nuestra.
Aquí está la máquina de coser de mi madre.

14. El traje ¿terminado? 29


Joaquina:

- ¡Qué bonita la máquina y está muy bien conservada!


La máquina de mi madre se la llevó un comerciante, que pasó por casa.
Le ofreció una automática con mueble (también Wertheim).
Lloró el cambio, pues la moderna era muy diferente, con más anchura, el
aro del bastidor le quedaba más lejos y ya no pudo bordar en ella.
La disfruté y, cambiando los discos y probando los diferentes puntos.

María Luisa:

- Hola Mercedes, realmente ha sido una sorpresa encontrar este "muestrario


de historias" contadas por compañeras y amigas.
Leyendo sus recuerdos he sentido que nada de lo que allí se cuenta me es
ajeno, ellas forman parte de mi infancia y adolescencia y ahora, ya no son
sus historias, es nuestra vida.
Habiendo tomado rumbos distintos, todas partíamos de la misma estación y
con el billete del esfuerzo, cada una hizo su particular viaje.
La amistad, las vainicas, las canciones, todo lo vivido en pandilla fue el
mejor combustible para un camino incierto pero que ya habíamos decidido
andar.
Me pides que aporte algo a esta emotivas narraciones, son hermosas historias y yo
poco puedo añadir pero algo contaré y te prometo que va a tener mucha tela que
cortar.
Durante el verano de 1970 después de aprobar cuarto y reválida,
Pachi y yo estuvimos asistiendo a clases de corte y confección.
Salíamos de casa cada tarde, en plena siesta, para descubrir el mundo del evasé,
las pinzas y las medidas de talle y contorno de pecho.
Por el camino imaginábamos el modelito que íbamos a confeccionar, después de
terminar las camisas blancas del uniforme del instituto, que eran tarea obligatoria.
Fue casi una aventura pasar aquellas tardes entre mujeres trabajadoras, alegres y
creativas que cuando hablaban de sus asuntos tenían mucho cuidado con "la ropa
tendida".
Conseguimos hacer con nuestras manos una ropa que aún hoy recuerdo,
conjunto de pantalón y casaca para mi hermana y para mí y una falda con evasé y
botones decorativos.
Nosotras tampoco aprendimos a coser a máquina, que debe ser el lema del grupo,
pero después de cortar, encarar, hilvanar y demás técnicas dejábamos la prenda
lista para los pespuntes.
Esta amistad entre niñas que perdura a día de hoy, ya abuelas las dos, es mi
aportación y forma parte de las páginas de oro de mi agitada biografía.
Espero haber colaborado, de alguna manera.
Un abrazote y hasta la próxima.
Pepi:
- ¡Qué alegría leer a Maria Luisa!

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Aquí, como observadora participante, tomo una licencia y apunto, “Pachi,
ahora con el secreto desvelado de María Luisa, te vemos tomando medidas
ja, ja, ja, ja”

Mariji:
- No me acordaba yo pero también fui un verano a una casa a recibir clases
de costura cerca de vuestra casa.
¿No coincidí con vosotras?
Carmen:
- Menuda sorpresa, Pachi.

Mariji:
- Que iba también una señora filipina creo, que tenía un hijo y le gustaba yo
para nuera y cada vez que hablaban de eso, a mí me daban los siete males
(qué pava era)
Creo que dejé de ir por eso.

Pachi:
- ¡¡¡Madre mía!!! Yo no quería que se enterara nadie
y María Luisa ha desvelado el secreto ja ja ja.

Una nueva licencia de observadora participante “¡¡¡Me parto!!! Pachi, une


ese trapito”

Mariji:
- ¡Vaya tela! Y nunca mejor dicho.
Pachi:
- Siii, creo que fuimos las tres.
La profesora era muy rimbombante y tenía una hija.
De lo que no me acuerdo es de la señora filipina y de su hijo.
¡Menudo plan, Mariji!.
Cuando hable con María Luisa le preguntaré a ver si se acuerda.
Mariji:
- ¡¡Con lo que me gustan los mantones de Manila buenos!!
Buenas noches, chicas.
Gemi:

- Muy bonito todo...Totalmente de acuerdo tuvimos suerte con nuestros


padres que tanto velaron por darnos una educación y unos valores que han
marcado nuestras vidas, yo tenía muchas ganas de vivir la vida y, como
decía Perales, me subí a mi barco llamado libertad y navegué pero siempre
volvía a mi puerto y siempre los tenía ahí.

31
Mari Carmen:

-Muy bonitoooo. Enhorabuena Mercedes.


Me ha emocionado.
Las historias de nuestras vidas en hilvanes, botones, punto atrás,
punto de cruz...¡¡¡Cuántas vivencias !!!
Por algo nos darían el premio al mejor curso...5*B. Ja, ja, ja jaaaaaa.
Aunque yo recuerdo más las travesuras, las juergas, las risas, los recreos...
y las quedadas por las tardes en la Plaza de España.

Carmen:

- Mari Carmen, lo hemos pasado muy bien.


Claro que recuerdo las quedadas en La Plaza de España y lo que
disfrutábamos en el columpio del que nos colgábamos de unas anillas y
dábamos vueltas.
Siempre había un charco con bastante agua y teníamos que levantar los
pies para no mojarnos.
Yo, ahora, sí me ha parecido oportuno mojarme, añadiendo al álbum de
labores un "zurcido", muy bien rematado por las manos de una monja
(La hermana Mercedes).
Mari Carmen, el otro día pasé por la Plaza de España y le eché una foto al
lugar donde estaba nuestro columpio.
Ahora hay un pequeño parque infantil

Mari Carmen:

- Síii. .. Lo he visto.
Las gárgolas continúan. No sé si tendrán agua potable como antes.

15.- La fuente ¿seguirá dando agua potable?

32
- Mercedes, no podemos pedir nada más, solo disfrutar de tu
trabajo.
Gracias, y gracias a todas por estar ahí, ayudando unas a
otras.
Ese verbo que tan poco se conjuga últimamente.
- Cari, ha sido el mejor regalo de septiembre, el mes de mi
cumpleaños.

La prueba final del vestido llega con el patrón del Burda que he utilizado
¿recuerdas? En él, Ainhoa Ezeiza me decía “investiga, documenta y cuenta
que hay que hablar con vuestra voz que ya está bien de que los actores no
sean los protagonistas de los relatos”.
Sin sus toques “intermitentes” muchas de las propuestas interpretativas no
hubieran sido iguales.
Ahora, mi yo interpretativo se ha convertido en un agente para comenzar a
descifrar un conocimiento, para escenificar una manera singular de ejercer la
acción comunicativa (Habermas, 1987) en la que tú lector pasas a ser mi
interlocutor. Nuestra interacción, entre dos sujetos con capacidad de
lenguaje y de acción, nos ha hecho establecer una relación interpersonal.
Pasemos pues a la negociación de esas definiciones de la situación que nos
lleven a nuevos consensos y a nuevas acciones.

Juan:
- Me ha gustado mucho ver como recordáis antiguas compañeras del instituto
una etapa importantísima de vuestras vidas en unos momentos de grandes
carencias y un modelo femenino en periodo de gran cambio cultural y que
gracias al sacrificio de esas grandes abuelas y madres, en vuestro caso se
llegó a conseguir.
A mí, esta reflexión me ha recordado a mi madre que además de tener
que cuidar, no recuerdo si en ese momento éramos cinco o seis hermanos,
(los dos mayores ya no vivían en casa), se sacó el título de profesora de
corte y confección y montó en casa una academia en la que impartía las
clases a un gran número de chicas y recuerdo de niño ver el comedor de
casa lleno de gente y la mesa llena de patrones, telas, cintas métricas,
jaboncillo, alfileres, latas de colacao, etc...
Por supuesto ella la ropa la confeccionaba y “reciclaba” y luego se
heredaba entre hermanos....
¡¡¡Me ha encantado!!!
Conchita:
- ¡Es una preciosidad de relato! Me ha emocionado mucho leerlo, igual,
supongo, que a cualquier otra mujer de nuestra edad que lo haga.
Es un retrato inigualable de una época, porque es sincero, emocionado,
razonado, comprendido... Lo has recogido todo muy bien, añadiendo esos
toques de tu lenguaje no humano que lo hacen inigualable.

33
Supongo que las actrices estarán muy orgullosas del uso que has dado a sus
confesiones, intimidades, opiniones... igual que yo lo estuve en su momento con la
tesis.

Esperamos que la prueba final de tu traje sea para que te quede bien
sentado, a la medida.

34
Ilustraciones

- Las fotografías de la película son de Natxo Martínez y cedidas por la


productora Turanga films.
- Las demás, son cedidas por las participantes en este relato coral.
- Los dibujos son de Henar Moros.

Fotografías ¿con relato interno?

1. El café ¿una excusa?

2. Los botones ¿jugar con el tiempo?

3. Ante el espejo ¿de la vida?

4. Los álbumes de la vida ¿madre e hija?

5. Hilvanando una vida ¿con gafas de cerca?

6. Buscando la sonrisa de…

7. Botones e hilos ¿en sus cajas?

8. Abrazo con hija y abrazo de madre

9. Dando forma a sueños y recuerdos

10. Bordando en “Richelieu”

11. Con paciencia y generosidad…las vidas de “Rosas”

12. El qué dirán…

13. De los patrones del Burda al diseño actual

14. El traje ¿terminado?

15.- La fuente ¿seguirá dando agua potable?

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Sampedro por Iñaki Gabilondo [Archivo de video en secuencias al haber
descatalogado la entrevista] Recuperado el 24 de septiembre del 2020 de
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https://youtu.be/toEh6eiMzp8
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https://youtu.be/YuFS-_egMXs
- Encuentro [Educar] (sin datar) La vida según Galeano-Mujeres [Archivo de
video] Recuperado el 24 de septiembre de 2020 de
http://www.encuentro.gov.ar/sitios/encuentro/programas/ver?rec_id=106
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- Ezeiza, A. (11 de mayo de 2014) Seminario sobre Participación, Autogestión y
Desempoderamiento #ikaskide1314 [Mensaje en un blog] Recuperado el 24 de
septiembre de 2020 de
http://yononecesitopoder.blogspot.com.es/2014/05/seminario-sobre-
participacion.html
- Fundación Princesa de Asturias [Fundación Princesa de Asturias] Jürgen
Habermas, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2003 , discurso durante
la ceremonia de entrega de los galardones [Archivo de video] Recuperado el 24
de septiembre de 2020 de http://www.fpa.es/multimedia-es/videos/jurgen-

habermas-premio-principe-de-asturias-de-ciencias-sociales-200326.html
- Habermas, J. (28 de junio de 2015) Artículos escritos por Jürgen Habermas en
EL PaÍs [artículos en su blog El País ] Recuperado el 24 de septiembre de 2020 de
http://elpais.com/autor/jurgen_habermas/a/
- Pérez-Reverte, A. (2020) Los últimos testigos. Publicado el 26 de julio
de 2020 en XL Semanal. Recuperado el 24 de septiembre de 2020 de
https://www.zendalibros.com/perez-reverte-los-ultimos-testigos/
- Pujol, S. (2020) Los jóvenes grandes [artículo en blog ACAPI] Recuperado
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- Ruiz, M. (2017) Conchita López y los Blogmaníacos. Luces y sombras
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2014. Entrevistas en lista de reproducción[archivo de video] Recuperado el 24 de
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- Stake, R.E. (2010) Investigación con estudio de casos (5ª edición). Madrid.
Ediciones Morata.

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