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Publicado en los diarios Por Esto!

Jueves 20 de enero de 2010

ESCRUTINIO

Productos milagro y legisladores “zacatones”

Juan José Morales

El pasado 2 de diciembre, señalé en esta misma columna que los


legisladores mexicanos no tendrían que hacer mayores esfuerzos para
elaborar una ley contra la desenfrenada y desvergonzada publicidad
mentirosa de los seudomedicamentos conocidos como productos milagro
que inunda la televisión y otros medios de comunicación y que además
de ser una estafa a los consumidores, pone en riesgo la salud y la vida
de millones de personas que —engañadas por esos anuncios y creyendo
que se trata de medicinas— adquieren tales productos inútiles para
tratarse graves padecimientos que, naturalmente, continúan
empeorando. Para ponerle un freno a ese verdadero crimen —decíamos
en aquel entonces—, bastaría copiar y adaptar la ley vigente desde hace
14 años en España sobre publicidad de productos milagro. Ni siquiera
habría que traducirla. Está en español, y es lo bastante clara y precisa
como para no dejar dudas respecto a su aplicación.

guajiro. Nuestros diputados y


senadores son demasiado
timoratos para enfrentarse al
poderío de Televisa, y saben que
intentar regular la engañosa y
fraudulenta publicidad de
productos milagro, los pondría en
rumbo directo de colisión con esa
empresa televisiva y serían
objeto de virulentos ataques,
calumnias, comentarios
insidiosos, campañas de
descrédito y demás lindezas por
el estilo, cosa que ninguno de
ellos desea sufrir por lo que
significaría para su carrera
política.
Aunque la venta de
seudomedicamentos es actualmente
un negocio de miles de millones de
pesos anuales gracias al uso masivo
Hoy debo admitir con de la publicidad en televisión, en el
fondo no difiere de la charlatanería de
tristeza que eso es —para usar la mediados del siglo XIX, como este
expresión popular— un sueño anuncio del elíxir de un cierto Dr.
Chapman, que prometía curar lo
mismo el cáncer que la dispepsia.
Temen correr la misma suerte que Miguel Angel Toscano, director
de la Comisión Federal de Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris),
sobre quien Televisa lanzó hace poco una andanada noticiosa
involucrándolo falsamente en un caso de corrupción, como represalia
porque el funcionario procedió legalmente para prohibir los peligrosos
productos para adelgazar a base de sibutramina, como el Reductil,
asunto que comentamos el pasado 21 de octubre. La venganza fue
porque Televisa tenía intereses en los laboratorios que fabricaban esos
fármacos y la prohibición le arruinó un negocio de 60 millones de pesos.

El problema es que Televisa no solamente se beneficia con los


ingresos por muchos cientos de millones anuales que significa la
publicidad de falsos medicamentos, sino que —como muestra el caso de
la sibutramina— también obtiene ganancias con su fabricación y venta.
Y obtendrá más en el futuro próximo, pues acaba de formar una
sociedad comercial con Genomma Lab, la mayor empresa mexicana
fabricante de productos milagro. La sociedad, denominada Televisa
Consumer Products USA (TCP), tiene como objetivo “vender y distribuir
productos de cuidado personal y medicamentos de libre venta en
Estados Unidos y Puerto Rico”.

Son en total 120 productos los que fabrica Genomma Lab, los
cuales se anuncian a todas horas en las estaciones de Televisa, en un
verdadero bombardeo publicitario, haciéndolos pasar por medicamentos
cuando en realidad la inmensa mayoría de ellos están registrados ante
la Secretaría de Salud sólo como cosméticos o complementos
alimenticios y jamás han sido sometidos a pruebas clínicas para
comprobar sus efectos terapéuticos.

Televisa, por lo demás, no es el único gran poder económico al


que —como se diría en el lenguaje popular— “le sacan” enfrentarse
nuestros legisladores. El otro es Carlos Slim, el hombre más rico del
mundo, que también recibe gran parte de sus ingresos por la venta de
productos milagro a través de sus cadenas de tiendas Sanborns y Sears.

En mi caso personal, me tocó ver que, tan pronto como Slim


compró la revista Contenido, se suprimió sin mayores explicaciones mi
columna de la revista titulada “Que no le digan, que no le cuenten”, en
la cual durante varios años combatí la charlatanería de las llamadas
terapias alternativas y los medicamentos milagro. Si ello fue
coincidencia o no, nunca podré saberlo.

Ciertamente, luchar contra los gigantescos intereses que hay


detrás de los productos milagro no es cosa fácil... pero tampoco
imposible.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx