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Marcelo Pintado

Más allá de Apolo y Dionisio
Tratado sobre arte

“Quien no espera lo inesperado no lo
encontrará, porque es impensable y no hay
rastro ni camino para hallarlo.”
Heráclito

Prefacio

Este libro tiene por objeto disipar malos entendidos y superar dicotomías
falsas concernientes al arte, y desde luego recobrar significados hundidos y
ocultos bajo sucesivas capas de ignorancia, oscurantismo y superficialidad
superpuestas a través de los siglos. Desenterrarlos implica indefectiblemente
deshacerse, entre otras cosas, de las teorías y concepciones del arte
tradicionales y modernas, que estriban como un péndulo entre dos grandes
tendencias: lo apolíneo y lo dionisíaco.
Se trata de sacar a la luz significados inherentes al espíritu del arte que
permanecen desde hace tiempo sumergidos en el olvido, o bien inmersos en
una nebulosa de incomprensión. Acá no se propone derribar los parámetros
limítrofes que separan a esos dos hemisferios, ni tampoco una reconciliación
entre Dionisio y Apolo: lo que se intenta es superar ese orbe, trascender esa
dimensión en la que toda teoría, principio y criterio del arte parece estar
atrapado.
De más está decir que este libro no fue escrito pensando en artistas ni en
teóricos del arte. Los grandes y genuinos artistas son —como todo espíritu
extraordinario— fenómenos de excepción, inexplicables, relámpagos, de tal
manera que nada puede favorecer su aparición y nada puede tampoco evitarla.
Del mismo modo, sería no menos inútil para los teóricos, porque nada se
puede hacer para contribuir al hallazgo, que está reservado; su hallazgo es tan
milagroso y sobrenatural como su aparición. Si una obra maestra estuviese
condicionada por contextos históricos o socioculturales —como muchos
insisten en creer y hacer creer— jamás se produciría. Un milagro, por
definición, no está condicionado por nada: de no ser así, no sería un milagro.

La esencia del arte

Esencia y finalidad del arte es un tema del que se ha hablado y escrito
muchísimo. Sin embargo poca es la importancia de lo que los teóricos del arte
han dicho hasta ahora. Pareciera haber habido siempre una gran incapacidad de
entendimiento entre los teóricos y el arte, entre los críticos y las obras. Esto se
remonta a Platón y Aristóteles, quienes han terminado por vaciar a las artes de
su significado genuino y originario, y a su vez las han impregnado de sentidos e
interpretaciones superficiales y morales, asignándoles objetivos y funciones que
por lo general le son naturalmente ajenas. No menos ajenas, desde ya, que las
concebidas por los cultores y pregoneros del esteticismo hedónico.
Entre los teóricos y filósofos del arte existen lugares comunes, puntos de
perpetua, incansable recurrencia, en donde nunca arriban a ninguna solución, a
ninguna renovación interpretativa. Quizás esto radique en que las cuestiones
prefijadas a la hora de indagar el fenómeno del arte son erróneas, obsoletas,
falsas ya desde un principio.
Tales serían las antiguas propuestas que persisten a través de los siglos para
explicar la esencia y finalidad del arte: belleza, goce estético, imitación, armonía,
adoctrinamiento cívico o moral, etcétera, y a esto se agrega: la expresión de
realidades y sentires.

Para redescubrir la esencia del arte es preciso entender que todas las artes
han tenido originalmente una finalidad religiosa. He aquí el primer problema:
arte y religión. Se está tan lejos de lo religioso como de la esencia del arte, y es
por tanto inútil tomar como referencia a la religión tal como se la concibe.
La esencia de lo religioso no está en esa parafernalia de ritos, prescripciones
morales, catecismo y dogma. Todo esto no son más que exteriorizaciones, que
tarde o temprano acaban conspirando contra lo esencial a la religión.
Si el arte tiene por esencia, en sus orígenes, una finalidad religiosa, se
presenta acá otro complejo problema, porque contrariamente a las
pretensiones sincretistas y ecuménicas (o sea: monoteizantes), las religiones no
son esencial ni esotéricamente iguales ni mucho menos. Una religión que
concibe a este mundo como la creación de un dios perfecto y santo, no tendrá
su arte la misma finalidad que en aquella que contempla al universo como
increado, sin causa ni gobierno, sin principio ni fin. Así, para un Pitágoras o un
Platón, el arte tendrá por fin descubrirnos la belleza y armonía del mundo
inteligible, mientras que en una religión pesimista la finalidad será develar la
naturaleza efímera, ilusoria y dolorosa del mundo y la existencia.
Sólo dentro de una coyuntura religiosa creacionista es posible que el arte
tuviera a la belleza por finalidad. Desde luego no se trataría de la belleza en un
sentido esteticista, sino más bien de una esfera teofánica relativa a la armonía
cósmica.
Las teorías esteticistas, o sea, la de quienes consideran que la razón de ser del
arte es el “goce estético” o la belleza, son definitivamente superficiales. En
cualquier templo antiguo o catedral puede uno advertir que hay mucho más
que simplemente majestuosidad o belleza o proporción. Hay toda una
significación abstracta, simbólica, metafísica, que descalifica todas esas ideas
que no ven en el arte más que un nutriente estético. Solamente una mirada

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trivial o ignorante contempla la complejidad de esas obras como meros
motivos decorativos y ornamentales. He ahí la madre del culto al adorno y a lo
pintoresco. Las más grandiosas obras artísticas no fueron concebidas para
satisfacer un hedonismo estético ni nada que se le parezca.
La arquitectura tiene por finalidad situar al hombre en una realidad casi
siempre no visible, y generalmente oculta. Por supuesto que todo dependerá —
como ya he explicado— de la cosmovisión religiosa respectiva.

La armonía es el orden inmutable que subyace a todas las cosas. Cada visión
religiosa o filosófica tendrá de la armonía una concepción diferente. Para un
Pitágoras o un Platón, naturalmente que ese orden será identificado al
matemático y geométrico sistema astral en el que una inteligencia divina
gobernante se manifiesta. El arte en este caso va a tener por fin la recreación de
ese orden en la dimensión temporal (por ej., la música) y en el orden espacial
(arquitectura, pintura, etc.), es decir: en esa esfera en la que el rigor simétrico de
la lógica divina permanece inmanifestado. Se trata de hacer visible lo no visible,
de hacer presente lo que parece estar ausente.
Pero la armonía no debe continuar siendo una idea interpretada en sentido
apolíneo. La armonía es un concepto ya antiguamente expropiado y
monopolizado por Apolo; armonía ha sido desde entonces asociada
exclusivamente a la simetría, a la racionalidad, a la música y a las proporciones
lógico-matemáticas. Pero hay una concepción tanto o más antigua de la misma
que está desprovista por entero de evocaciones teológicas o metafísicas,
estéticas o morales. Ése es el orden al que aluden los antiguos físicos griegos: el
orden cíclico en el que no interviene ya ninguna inteligencia ni lógica sino la
necesidad, la unión y la oposición, la integración y la discordia.
Es lamentable que el arte haya sido restringido a pintura y escultura. Es otra
señal de una progresiva decadencia, y por encima de todo, de una absoluta y
definitiva pérdida de la esencia del arte. Una y otra son aleatorias a un arte que
es la arquitectura, que desgraciadamente es considerada no más que como
técnica para la edificación, subordinada en el mejor de los casos a parámetros
estéticos.
El objeto de la arquitectura es la recreación en el espacio de otra dimensión
de lo real. Entrar antiguamente en un templo era entrar en otra dimensión, o
mejor dicho, desde la perspectiva adecuada, era entrar en la realidad, acceder a
ella. La pintura y la escultura secundaban esa finalidad. Se ha notado en
catedrales góticas la recreación de un bosque, y en mezquitas la de un desierto.
En cualquier caso, se trata de la dimensión sensorial elevada a otra realidad no
visible. La interioridad se descubre en la exterioridad, recreada en el espacio
por la arquitectura. Lo que el hombre no puede buscar adentro, lo encuentra
de este modo afuera. La música, el sahumerio, el acondicionamiento escénico y
la ambientación, también contribuyen a la apertura de esa dimensión del
espíritu. El templo, y la arquitectura en general, nunca se opuso
originariamente a la naturaleza: se sirve de sus formas y de su orden para
trascender esta dimensión de la realidad. Esto es: el símbolo y la abstracción no
se tragan a las formas ni las vacían de sus potencias y poderes. Lo mismo a la
hora de la edificación de centros iniciáticos: pasajes, túneles, laberintos, que
reproducen el itinerario existencial que atravesó el héroe o figura divina, y la
experiencia mistérica por la que ahora ha de pasar el neófito; claustro,
aislamiento, oscuridad, pavor, inducen al espíritu en las profundidades del

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en el descubrimiento de lo ente. Así pues. Saber significa haber visto. en la medida en que saca a lo presente como tal fuera del ocultamiento y lo conduce dentro del desocultamiento de su aspecto. así como todos los movimientos y “vanguardias” que aparecieron en los últimos siglos. De la misma manera. mientras que ποίησις remite a la esencia. Pero acá reaparece la cuestión anterior: ¿cuál es el fin de la recreación? Imitar. Todo lo demás —teatro. como saber experimentado de los griegos.abismo en el que deben entrar. Ni siquiera era inscripción. Τέχνη es remisión al trato de las formas. al ser de la obra. quien sí merece ser tomado en cuenta en lo relativo a esta cuestión. también es frecuente encontrarse con teorías que sostienen que el arte tiene una finalidad mimética o imitativa. que quiere decir captar lo presente como tal. literatura y música— es posterior. Según el pensamiento griego.”1 Pero esta manera de concebir el arte consiste en el error de buscar en la τέχνη —y no en la ποίησις— la verdad del arte. es decir. no tiene tampoco un claro conocimiento de lo que es el arte: está atrapado en la idea tradicional y moderna. No es en la τέχνη sino en la ποίησις donde debe rastrearse la esencia del arte. de una esencia que sólo es capaz de captar y recrear el artista. porque la escritura no es esencial a ningún arte excepto la novela —aunque también esto último podría ponerse en duda. la esencia del saber reside en la αλήθεια. lo cual implica la restricción recién señalada de las artes a pintura y escultura. en el sentido más amplio de ver. allí donde ha de enfrentarse con la muerte y la nada. la τέχνη es una manera de traer delante lo ente. Dejando esto de lado. escultura. ¿Pero eso es el arte? ¿se trata de una imitación por la imitación misma. en particular en lo que respecta a la pintura y la arquitectura. “La palabra τέχνη nombra más bien un modo de saber. con el paso del tiempo. pintura. es lo que explica el culto a lo estético y. el color de la boca de su mujer deseada o su nostalgia por el patio donde jugó de niño. que en esencia consiste en una mimesis o imitación de la naturaleza. que con el tiempo termina en el abandono de lo esencial y en la entronización de lo formal. Ahora bien: muy diferente sería si contemplásemos la finalidad del arte como la recreación de la esencia de un objeto o de una realidad. al qué. esa misma que se limita a pintura. Se afirma. Claro está que originalmente el poeta no era esa figura sentimental que se dedica a expresar el aroma de las flores. Una gran hipocresía de nuestro tiempo es esa sugestión ridícula de muchos 1 Caminos de bosque. de una imitación necesaria y funcional a un “algo más”? Es un error considerar que el arte tiene por fin la imitación o mimesis. O sea: el culto a los lenguajes. arquitectura. Heidegger. Alianza Ed. recrear: ¿para qué? Hasta aquí queda de manifiesto que es un despropósito relegar a las artes a una misión imitativa o armonizadora. escultura y “utensilio”. Ese divorcio. 9 . a las técnicas y a las formas. poesía no era tampoco mera inscripción en versos. La poesía es el arte primordial. más precisamente. al cómo. a la motivación y finalidad. La imitación y la armonía son sin lugar a dudas parámetros orgánicos a otra finalidad. o en todo caso. pero no constituyen la finalidad misma. Ella es la que sostiene y guía toda relación con lo ente. esa proliferación de fenómenos degenerados como el naturalismo y el simbolismo en las artes narrativas. Martin Heidegger. τέχνη nunca significa actividad de un hacer.

epopeyas y tragedias: eso era la poesía —la poesía era sagrada matriz de todo eso. en las que el artista descubrió su inspiración. pizarrones. Himnos y escrituras sagradas. eso hace que nuestro mundo y nuestra realidad sea incomparablemente más limitada de lo que era para los hombres de ese tiempo en el que se creía que más allá del mar y del otro lado de aquella montaña no había más nada y se terminaba el mundo. Si la realidad se reduce a diarios y revistas. es inevitable que las artes queden atrapadas en la asfixiante mediocridad que nos depara esa reducción.“intelectuales” frente a lo que llaman “la cultura de la imagen”. desconociendo desconocerlas. palabras o ideas o imágenes que remiten a su vez a objetos o experiencias o realidades compartidas. valiosa y profunda que aquellas que vemos o escuchamos en un auditorio. Se descuida aparte que nadie puede saber escribir si no sabe hablar. El poeta se eleva a un status divino: creador y revelador. y he ahí la necesidad creadora: el creador no inventa palabras ni lenguajes ni signos. manuales. vedadas o ignoradas. ni nuevas figuras que sólo él entiende. por una radio o por un televisor. o sea. hacen que esa maquinaria de atrofiamiento mental —a saber: la Educación— sea aún más efectiva. y portador asimismo de tesoros y de accesos a realidades superiores u ocultas. De igual modo ocurre con el arte: no habrá inspiración sin necesidad. sino que se sirve de los códigos corrientes. A lo sumo. Poco o nada es lo que tienen para contar. “trabajos prácticos” y una indigestión de fotocopias y libros. sentimental o costumbrista. como si el simple acto de leer hiciera sabios o menos idiotas a los hombres. y artes directamente desprovistas de sentido. porque las palabras no son para ser vistas sino para ser oídas. La escritura no es más que un medio de trasmisión de sonidos. Poíesis es creación de lo increado: increado en el sentido de que no contamos con experiencias o con lugares comunes para poder expresarla. sublimados por él como instrumentos y referencias que surquen el camino. bolígrafos. Es como el sueño: uno no decide dormirse. La inspiración artística no depende del hombre. lo único que se puede hacer es propiciar su advenimiento. que aproximen como peldaños a esa otra experiencia. que abran paso a esa otra realidad. todo será en vano si no hay cansancio. La originación de 10 . Decir poíesis era decir arte y mucho más que arte. entrega). que abre un umbral en el orbe de lo sensible a realidades divinas. la alternativa a esta realidad tan estrechada será lo irracional y lo surreal. Porque todas las obras maestras son un elaborado plagio de otras obras maestras. Poíesis es la creación. humanas o naturales. o recreación. Vivimos rodeados de misterios y cosas que desconocemos. sino que se predispone para que el sueño lo invada (silencio. o como si el mero hecho de que una cosa esté escrita implicase que es más importante. oscuridad. Cuadernos. relajación. Entonces. por otro lado. existenciales o metafísicas. para expresar o para recrear. que permanecen invisibles y desconocidas. O sea: artes provistas exclusivamente de sentido social. o las problemáticas sociales de los últimos cien o doscientos años. y que nadie que no sepa escuchar puede saber leer. carpetas. que es correlativo a esa absurda y necia promoción totalizante de la lectura. No hay nada tan contrario a la honda inspiración que las pretensiones de originalidad. Pero. Esto es determinante a la hora de comprender la pobreza artística de la mayoría de las obras de nuestro tiempo. o a las cuestiones y desafíos que plantea la cotidianeidad.

o la de Giovanni Papini. de forma tal que a todo el mundo le resulte inofensivo. en los que esa experiencia no les ha dejado nada demasiado importante—. lo cual debería ser interpretado a la luz de esa sentencia de Empédocles. Se suele decir que los héroes y los hombres de genio son “incomprendidos de su tiempo” y que sólo se les reconocerá su merecido valor mucho después. olvidado antes que nadie por los propios españoles. No fue más generosa la suerte de genios del arte como Melville que sólo más de ochenta años después de su muerte fue en su país reconocido o al menos descubierto. Lo que afirmo se encuentra en plena concordancia con la opinión de Demócrito. de forma similar a como aprende a hablar un niño. en la que declara que quien busca un sabio jamás lo podrá encontrar si no es un sabio él mismo. También dice que al ignorante le son inaccesibles el arte y la sabiduría. 11 . lo que hace el tiempo es enfriar y erosionar todos los elementos y facetas incómodas. Desde ya que esa locura nada tiene que ver con esas rebuscadas manifestaciones extravagantes y excéntricas con las que suele sustituirse la falta de audacia y la carencia de creatividad. como el gran poeta Tirso de Molina. poco menos que ignorado por todo el “mundo de las letras” hasta hoy. Por eso los grandes sabios y artistas nunca han pasado por ninguna academia o universidad —salvo algunos casos. odiosas o amenazantes que un personaje o una obra representa. Si Jesús reapareciera lo volverían a matar. valioso y agradable. quien asimismo. hasta suavizarlo. Así solamente podría ser una gran obra descubierta como tal y apreciada en plenitud: en presencia de lo semejante: similis simili gaudet. adulterarlo. porque su única escuela fue la contemplación de las obras de otros grandes sabios o artistas. dijo que no es posible ser un gran poeta si no hay algo que queme el alma y sin una ráfaga de locura. en lo concerniente a la necesidad imprescindible para la creación artística. en otro orden de cosas. Pero esto es falso: el tiempo no sensibiliza ni hace madurar a los hombres ni a una sociedad. más precisamente poética.la obra de arte es en un principio la recreación de algo ya creado y la absorción de ese espíritu creador inmanente en la obra. si Borges no hubiese sido reconocido y premiado en Europa hubiera permanecido en la sombra de la intrascendencia hasta su muerte. El artista se descubre y se desarrolla como tal en la imitación.

el héroe no solamente carga con el más profundo y desgarrador de los sufrimientos. como nos explica antievangélicamente la espuria exégesis paulina). que es como si cargara en su espalda con todos los sufrimientos del mundo (y no con todos los “pecados” del mundo. aun cuando. Los padecimientos del héroe. Consagración es la misma palabra que sacrificio. Porque todo lo que debe sufrir y padecer no son desgracias ni simples infortunios. entre la ειμαρμένη y el δαίμων. La astrología y el moralismo de los estoicos son factores que han contribuido bastante a esta degradación. pero no son los únicos. que es no solamente el que conocieron Hölderlin y Nietzsche. sino que ahora compartimos esa carga con alguien. y por lo tanto alivianado o liberado. o su muerte misma. la catarsis se produce por el hecho de que. los sufrimientos del héroe son tan grandes. y de igual forma. santo o divino. “Trágico” es sinónimo de fatal e inevitable. Ahora bien. esto es: la consagración incondicional a su destino (amor fati). en la que Zeus y compañía 2 Que en esencia la tragedia nada tenga que ver con lo dionisíaco tal como lo conocemos. Aquí. tan atroces. en primer lugar. Pero la recreación de este sacrificio. la dionisificación de la ya degenerada idea de “lo trágico” que había sobrevivido hasta nuestros días2. y a su vez de terrible. Hay que agregar. porque el peso de nuestro dolor ya no lo llevamos solos. La etimología de la palabra tragedia revela que su origen está ligado a un significado sacrificial. la tragedia. El héroe de la tragedia no es “trágico” ni su destino es “fatal”. como si el peso del posible sufrimiento personal del espectador fuera compartido —o más todavía: absorbido—. desgraciado y espantoso. son las condiciones impuestas por su propia elección. Dionisio no era otro que el nombre que los griegos —herederos directos de Egipto— le dieron a Osiris. La desvirtuación del sentido originario de la tragedia es paralelo al proceso de fatalización del concepto antiguo de destino. ese antagonismo entre la tiranía teocéntrica y el espíritu humano. el sentido “trágico” de la tragedia resulta no menos de un proceso de teocentrización de la religiosidad griega. y desde luego. como en Sófocles y en Eurípides. sino además el de una purificación o expiación. En segundo lugar. previo al proceso de profanación y subversión del culto. en este caso el Evangelio— es el Cordero Inmolado —como Buda es la Liebre Inmolada. deba atravesar su noche en Bodhgaya. sino que lo sublima o sacraliza por el hecho de estar consagrado a un destino heroico. y que sin embargo los antiguos vieran en el culto a Dionisio el remoto origen de la tragedia. Ahí se hace manifiesta esa tensión. para colmo. se explica por el hecho de que muy antiguamente. Hay por lo tanto un Dionisio primitivo (Osiris) y un “Dionisio dionisíaco”. no posee solamente el sentido de una consagración. su destino no es una conjura del azar o de un ciego designio inescrutable. es decir: la catarsis. Recordemos que Jesucristo —que también es el héroe de una tragedia. y de ahí esa sensación de sano desahogo o alivio que a veces experimentamos. en algún pasaje. Ya no se trata del sacrificio de un macho cabrío (τράγος) sino de un hombre que consagra o sacrifica su vida a un destino divino o heroico.La tragedia El sentido originario de la tragedia no tiene mucho que ver con “lo trágico”. 12 . sino también Aristóteles. Eurípides y sus contemporáneos. deba enfrentar su Getsemaní. Es lo que nos ocurre cuando descubrimos que un mal o una pérdida que sufrimos también la padece otro.

mientras que. ínfima. es imperativo infacultarlo de atribuciones y despojarlo de su poder. Para doblegar y ejercer poder absoluto sobre la voluntad del hombre. los motivos y los caracteres se van poco a poco vulgarizando. y adquiriendo hasta rasgos “costumbristas”. resignándose a un miserable carpe diem. La era del teocentrismo deshumanizante la vemos también en Pablo y Agustín. y apoderarse de su alma. envilecerlos. por su parte. porque solamente “la gracia” puede salvar a una criatura mala. como es el caso de Job y Jonás. En este último. insignificante e impotente frente a las disposiciones y caprichos divinos. a sí mismo se contempla como la víctima de una tiranía recientemente instaurada y que tarde o temprano caerá. Eso es lo sucedió en Grecia. El sentido “trágico” de las tragedias teocentristas y deshumanizantes se advierte en el empequeñecimiento del hombre. Son esas las potencias oscuras y tenebrosas que se ocultan atrás de toda forma de teocentrismo. Aún sigue vivo en Prometeo encadenado el recuerdo de una era previa al teocentrismo y la certeza de su transitoriedad. Grecia y Babilonia. o bien —lo que en cierto modo es lo mismo— a degenerarlos. 128) evoca en unos versos el recuerdo de una era anterior a la de los dioses antihumanos y holocáusticos. y las tragedias y epopeyas no hacen más que expresar este fenómeno. contra los cuales los previene al comienzo algún criado o anciano oscurantista. y el hombre es desplazado y se convierte en una criatura errante y desgraciada. despojado de un destino superior y trascendental propio. Ya Prometeo. que es la última aparición en occidente de esta consciencia. correlativamente. Así como existe un antihéroe. vemos que en sus obras el hombre es la víctima fatal de caprichosos conjuros divinos. no menos existe una antitragedia. y resignado a una condición adversa. a su vez. El empequeñecimiento y castración del hombre acabará por suprimir a los héroes. Venus. En Sófocles se va consolidando ese sentido “trágico” que van asumiendo las tragedias. insalvable por naturaleza. a la condición de animal torpe y desobediente de Zeus y sus secuaces que siempre amerita castigos terribles y sádicamente desproporcionados. A diferencia de Sófocles y todo lo que vino después. certeza que en la India ha sido siempre más clara y más fuerte que en ningún otro lado: el reinado de estos dioses cósmicos es y siempre será temporal. sufren el ascenso de la tiranía teocéntrica. Aquí debe interpretarse al gnosticismo. en esa exégesis que despoja a Jesucristo y al hombre de todo su poder para salvarse. en la que el hombre fracasa en todos sus intentos por hallar la inmortalidad y la trascendencia. También Empédocles (fr. síntomas de una indeclinable decadencia total. Una antitragedia por excelencia es la Epopeya de Gigalmesh. y termina aceptando humillado su condición de criatura mortal. Los maestros del oscurantismo en el teatro de la antigua Grecia son indiscutiblemente Sófocles y Eurípides. y todo el mundo antiguo en general. se apropiaron de los mitos y tragedias más antiguas y falsificaron sus significados en función del teocentrismo. de su grandeza y de su divinidad.asumen el poder absoluto sobre la realidad. Pero tales procesos paralelos no tienen nada de fortuitos. Jehová. Los judíos. en la obra de Esquilo. humillante y dolorosa. que es castrado espiritualmente. Como 13 . Dionisio. en Esquilo se manifiesta una consciencia anterior a la tiranía de estos dioses. Algo muy similar a la moraleja que las obras de Sófocles y Eurípides nos proponen. etcétera) y el hombre. Indiscutiblemente hay una incompatibilidad entre los “dioses cósmicos” (Zeus. Eso es la doctrina de la gracia. exceptuando obras como la ya mencionada de Esquilo.

Juséin. y es sometido a la instancia crucial en la que debe dirimir si rehúye la voluntad de Alá para conservar su vida o si acepta beber del trago amargo que el cumplimiento del reto supremo le impone y que precipitará sobre él una muerte sangrienta. ese puente trazado con las huellas de los santos que el tiempo persiste una y otra vez en borrar y deshacer. degenerado y dispuesto en función del apetito del vulgo y del oscurantismo teocéntrico. Jesús. el hombre es un condenado por la maldad y la injusticia del mundo. Justamente. al parecer.en el hinduismo. son los que restablecieron el puente con su huella. quienes abandonaron para siempre este mundo de muerte y crueldad. aunque lo que se conozca no sea más que residuos de una etapa ya decadente degradada en ofrendas holocáusticas alejadas del significado originario. restaura el camino que conduce al hombre más allá del mundo. que en Grecia fue prontamente subvertido. El hombre es atormentado por un dolor desgarrador y por el llanto y los lamentos de sus seres queridos que le imploran que no los abandone. o más bien: en la nada. 14 . en este caso) son los enemigos del hombre. Una vez pude leer una representación de El martirio de Alí3. pero que accederá glorioso a la morada de la paz eterna: al jardín de la nada. Jalásh). Cada vez que el dolor hiere en el fondo del alma acude la presencia del santo martirizado. Es casi seguro que esto es lo que tuvo lugar en el antiguo México. Es interesante observar que en Medio Oriente los sacrificios suelen ser cruentos (Osiris. Por eso el ideal de santidad es el martirio. 3 Persia sagrada. para curar hondas penas con su sangre y para aliviar el peso del tormento exhibiendo la marca profunda de sus atroces y sangrientas heridas. Ediciones Abraxas. el impacto estremecedor que ejerce sobre el alma. Tamúz. un itinerario ascendente en espiral que debía transitar el hombre consagrado y que culminaba en la cima donde se inmolaba a sí mismo en sacrificio a un antiguo Dios palestino. Sólo quienes pasaron al otro lado. pero no obstante supera esta instancia crucial y se lanza resuelto a la realización de su destino divino. el calvario era. locura y sufrimiento sin fin. los dioses cósmicos (el dios hebreo. de infelicidad. a diferencia de las tradiciones extremo-orientales en las que el santo ideal es el asceta que habita inmutable y solitario en el silencio. El espíritu originario de la tragedia. mientras que en el extremo- Oriente más bien incruentos. e igualmente de los “Dioses trascendentes” o “extraños”. la elevan al pedestal de las más impresionantes y magistrales tragedias que se hayan escrito jamás. como un arco resplandeciente en la interminable noche cósmica. parece haber sobrevivido en el Islam chiíta. la belleza poética y la fuerza dramática de esa obra. Su sacrificio restaura la luz del Sol que alumbra la vía. En la tragedia chiíta. Alí. que pagará con su vida.

la “risa contagiosa” se produce ante el hecho de que ese alguien que ríe lo que en verdad contagia es la distensión: ver a alguien distendido en un determinado lugar y circunstancia puede distendernos. rudimentario y vulgar (el “humor verde”. y la proporción en la que habita en nosotros y nos condiciona. así como ver a alguien confiado y tranquilo a veces inspira a su alrededor confianza y tranquilidad. con lo dicho hasta acá. es aquel que desnuda el absurdo. o la insignificancia de aquello a lo que le otorgamos excesivo valor. cohibidos frente a todo.La risa La risa se desencadena ante la brusca o repentina desnudez de la realidad de una cosa o situación. se hace más evidente que la comedia. su complemento. ese miedo. luego. El humor refinado. la imitación grotesca. Por eso es que la forma más primaria y vulgar de hacer reír es la burla. feo. El humor desnuda y explota esos aspectos. o la naturaleza ínfima e irrisoria de lo que nos angustia u obsesiona. la maldad o la insignificancia de innumerables preocupaciones y asuntos humanos que nos flagelan y que nadie ha advertido ni expuesto. Una y otra tenían por objeto desencadenar la catarsis: la tragedia. Ahora bien. La cohibición también es dada por nuestro miedo. etcétera). infalibilidad o defectos de algo o de alguien. contradicciones. El humor es el que despoja a una cosa o situación de su manto de solemnidad o inviolabilidad con el que encubre un aspecto ridículo. en una categoría intermedia —es decir: mediocre. vergonzoso. Una descubría al hombre en su dimensión heroica y sobrehumana. el 15 . Podríamos establecer tres categorías: el humor bajo. en cambio. débil o hipócrita. ya sea de instituciones o costumbres. o la ridiculez de ciertos miedos sobredimensionados. sólo gozará de risa con un chiste machista quien se sienta en inferioridad ante una determinada mujer. la estupidez. o la tontería de tomar con tanta seriedad cosas que no la merecen. investidura o atributo de alguien o de algo. Conforme al grado de cohibición será previsible el objeto de risa de una persona. por el contrario. la sutileza. Por otro lado. sino. malo. aquel que desnuda el absurdo de determinados cuidados o comportamientos humanos. la burla. y esa preocupación permanente a toda hora. en tanto que la otra presentaba al hombre en su faceta más mezquina. sólo se ríe de un caracter cómico torpe y defectuoso aquel que se tiene por tan poca cosa que solamente ahí deja de ser menos. que nos palidece fría como el mármol la cara de espanto y pavor hasta en lo insignificante! Esa cohibición. a través de la revelación del dolor. no constituía en absoluto la contracara o antítesis de la tragedia. en sus orígenes. en el justo sentido de la palabra— la satirización social. a cada paso. es lo que hace posible comprender con mayor claridad las causas y efectos de la risa en los seres humanos. ridícula y deplorable. sólo puede reírse de algo grosero y asqueroso quien libera la vergüenza de su grosería y asquerosidad propia frente al cuadro de algo semejante a lo que es él o todavía peor. y finalmente. y así todo. complejos. ¡Qué lejos estamos de la risa. íntimos e inconfesos. el humor elevado. o sea: la desnudez y explotación de las falencias. o de la cualidad. Por ejemplo. El humor ordinario y de peor calidad es en consecuencia aquel que explota y pone al descubierto debilidades humanas o deficiencias y defectos de una persona. incomodidad o vergüenza. Que la risa haga bien se debe al hecho de que distiende tensiones y libera la rigidez y los condicionamientos de la seriedad de una cosa o situación.

el consejero más íntimo. El objeto del bufón no es meramente “hacer reír”. un atributo místico o divino como lo es la videncia. lascivo. De ahí que Demócrito fuera llamado El que ríe: el que ríe frente a la ínfima importancia de las preocupaciones que nos encadenan y atormentan. Entonces. en el Rey Lear. el que ríe como el que despojó a la vida de su seriedad. ególatra. sino distender el ánimo y clarificar los pensamientos. y la comedia. es constatable en la figura del bufón que hallamos en Shakespeare. con el tiempo. mediante la revelación del sinsentido y la irrisoriedad de todos los asuntos humanos y de todas las asignaturas que nos fija la vida. médicos. Por último: así como había sacerdotes. el que ríe de los asuntos y deseos que originan todos los pesares y angustias humanos. no podría soportar la presencia de un sabio consejero en su corte. cuerdo que aparece como loco entre la locura humana. Quien había conquistado esa atribución era el que hubo alcanzado el estallido catártico. hasta terminar. 16 . el que ríe ante la muerte tan respetada y temida por los mortales. como una iluminación súbita en la que toda ilusión y apariencia eran difuminadas. Que el bufón no tiene. y a la vez burlar crudamente toda pompa. que encima tuviese el atrevimiento de burlarse de él y de sus comportamientos y ocurrencias: optará de esta forma por convertirlo o sustituirlo por el vil adulador. La risa expresa distensión. tal como su destino le exige. en muchas tradiciones. en el burdo payaso. Antiguamente. libertad con respecto a los deseos y búsquedas febriles. supremo ridiculizador de ridículo aspecto porque no sólo no toma en serio el lugar en el que se encuentra sino porque él mismo no se toma en serio— lo que procura. Ahora. lejos de todas las perturbaciones y agitaciones que se apoderan del alma humana. solemnidad. y comparable al proceso degenerativo que sufrió la tragedia. sabio disfrazado de tonto. nada que ver con un simple payaso encargado de aliviar largas horas de aburrimiento. la ansiedad y la desesperación. Que el sentido originario de la comedia haya degenerado en una satirización vulgar o en una divertida modalidad de costumbrismo con un final feliz. es algo natural. Ya que un rey bruto. en verdad. formalidades y preceptos hipócritas o sin ningún sentido. y por lo tanto es un símbolo perfecto de la libertad del espíritu humano ante los monstruos y fantasmas que hasta ese momento causaban miedo y pavura. y es al mismo tiempo estimado. adivinos. la risa constituía un atributo reservado a los dioses o sabios. consejeros. oprobiosas. es la serenidad y la distensión existencial. también había bufones. quien rompió a reír cuando vio que un mendigo moribundo por el hambre se lamentaba de su miseria ignorando que debajo de donde estaba sentado se hallaba enterrado un tesoro. o cuando vio que un hombre fue a comprarse unos zapatos que le duraran por los próximos siete años desconociendo que se iba a morir al día siguiente. sólo se explica la presencia de bufones obsecuentes y deplorables ahí donde reinan la brutalidad y la lujuria. en la gran quimera. El bufón —de palabras agudas y cifradas. También la risa es uno de los atributos místicos de Merlín. en realidad. señalándole sarcásticamente sus errores. para un rey medianamente sensato. es inevitable que esa figura se desvirtúe. que nos mantienen cautivos de la angustia.horror y las injusticias de la existencia a través de los esfuerzos y padecimientos del héroe que acaba sublimado en la aniquilación. la imbecilidad y la infamia.

del destino y de la muerte. de modo que. que no guardaba modales ni respeto alguno hacia la sociedad. ni sobrellevable. sin miedo por su vida. una civilización o una sociedad puede ser conocida intrínsecamente y juzgada por lo que es tan sólo viendo de qué se ríe —y de qué no se ríe. Sea como fuera. ni siquiera aproximativa. La asistencia del bufón en todos los acontecimientos de la vida. que nuestra vida es un sueño. bodas. funerales. 17 . apreciaciones y deseos son ridículos y que no somos nosotros sino los protagonistas de una triste comedia. los periodistas y los psicólogos. tiene por fin recordar en cada momento que nada. en última instancia. hasta en nacimientos. la irreverencia y la ridiculización de él. de su vida y de los suyos y de sus ambiciones y posesiones. consagrado a la sabiduría. porque su necesidad lo es. y que el bufón no sea otra cosa ya que ese personaje despreciable en el que uno piensa sin poder evitarlo. no solamente un individuo: también una cultura. que algún día fue llamado mediante inútiles promesas e imploraciones por algún rey. No obstante. lo que parece claro es que en esos tiempos. es lógico que también se degrade su ministerio. esto es: no se podía prescindir de quien oficiara de procurador de esta realidad y su vigencia en la consciencia humana. como el sacerdote. después de todo. debe ser tomado muy en serio. Esta figura es universal. del que también se burlaba delante de su cara. esa función se tenía por indispensable. hábitos y costumbres. ni siquiera hacia el mismísimo emperador . ser en cada instante consciente de la naturaleza última del mundo y de la existencia. sin al menos un poco de libertad —y la libertad no es algo que tenga que ver con satisfacer apetitos o “poder elegir”. valoraciones y temores. guerras. y en algún caso del médico. que todos nuestros cuidados. y también exterior. ante la degradación. sino además del que no se tiene ninguna idea. al precio de soportar en su propio palacio el maltrato. que era indispensable para la salud interior. y por eso han adquirido tan altas posiciones de influencia. profundamente interesado en conocerlo y escucharlo. como no podía prescindirse del sacerdote. acostumbrado al desprecio del pueblo y a duras represalias y golpes de las autoridades. la libertad es un estado existencial del que no sólo nos hallamos inconmensurablemente alejados. y su presencia y acompañamiento en todos los asuntos humanos ha sido casi tan grande y tan amplia como la del sacerdote. Se me ocurre pensar que el primer bufón fue una especie de “cínico domesticado”: un hombre solitario. los objetos de risa y de burla del azar. y es el hecho siguiente: que la vida humana no es posible ni soportable. Esto nos llama a un significado más hondo. como inculcan los educadores.

No hay espectadores ni contempladores. hay quien argumenta que el teatro no puede pretender ser creíble ante el espectador como sí sucede en el cine. un simple fósil. eso es absurdo porque en el cine todos sabemos que los personajes son interpretados por actores y que las lágrimas son ficticias y que la sangre es pintura de color rojo. no hay arco narrativo. Los museos y las exposiciones son los cementerios de la pintura. La 18 . estremece. es para el iniciado asumir esa realidad y esa identidad como propias. cautiva. de la misma manera que ocurre con los metales. porque el escenario no puede reproducir un desierto sino la coreografía de un desierto. Esa frivolidad esteticista. el cadáver. culturoso. no vale la pena ser contada. El espectador de teatro tiene con la obra la misma relación que la que tiene con un cuadro el que visita un museo. ya en un sentido mistérico. Si se concibe al arte alquímicamente. es indispensable que desate efectos emocionales. sólo queda la cáscara. Artes muertas son. nadie se cree lo que pasa en el escenario. es la gangrena del arte en los tiempos modernos. no hay historia y cuando la hay. y no obstante todo había simpatía. también los griegos sabían que en el escenario había actores y que no estaban en Sicilia ni en Troya sino en un anfiteatro. y sin credibilidad no hay lo que los antiguos llamaban συμπάθεια. Pero. sino analistas. ahí. y cosas por el estilo. En un teatro. con hombres de carne y hueso. apasiona. es porque la obra ya no tiene pretensiones sobre la credulidad del espectador —o lo que es peor todavía: desprecia esas pretensiones. Pero en rigor no se trata de otra cosa que de un público frívolo. no va a tener la capacidad de raptar la credulidad del espectador! Si el arte es incapaz de generar esos estados en el alma. ¡cómo puede uno lamentarse de un teatro no creíble en una época en la que la construcción narrativa de las obras ya prácticamente no existe y está en vías de desaparecer! A veces se asiste tan sólo a una escena dilatada. pero un arte que no es capaz de desencadenar esos efectos y sentires en el alma de quien contempla la obra. ya que toda purificación interior está precedida por el fervor y las conmociones más intensas. por empezar. con su oscura y acústica profundidad. a excepción de aquellas comedias que al menos generan risas. Porque esa agitación o encendimiento pasional son los síntomas de la descomposición y “ablandamiento” necesarios para la segregación de la escoria. conmueve. Asimismo. ¡Cómo el teatro. delante de los ojos. que asiste a un espectáculo dispuesto y conformado a su medida. como sí sucede en la pantalla del cine. entre los cuales muchos se consideran a sí mismos “espectadores estéticos”. del mismo modo ocurre con los teatros.Artes vivas y artes muertas Un arte está vivo cuando emociona. Esto se ha visto sobre todo en ese esperpento del “cine independiente”. y sin embargo impresionan. El espíritu del arte ha desaparecido. esto es: relación de identidad entre espectador y personaje —cuyo objetivo. lo cual no significa que consista única y exclusivamente en esto. es porque entonces el arte está muerto. pues bien. “críticos”. curiosos y demás. por lo tanto. En favor del esteticismo. puesto que para la mentalidad “esteticista” estas funciones del arte son consideradas como algo superfluo—. credulidad y catarsis. pseudos-intelectual. el teatro y la pintura.

por intrusos y profanadores ajenos al espíritu de este arte. entonces. ¿Pero para qué. la película perfecta sería una cámara cinematográfica oculta en la cerradura de la vida cotidiana de un remisero o de la tataranieta de un desaparecido o en la de un “pibe chorro” o en la de una jubilada. este sueño apolíneo. espantosa por donde se la quiera mirar. Como por ejemplo el público esteticista del teatro se considera a sí mismo “muy exigente” y son quienes se desangran las manos en aplausos con una efusividad exacerbada al cierre de cualquier obra horripilante. La propuesta de la “convención consciente” en el teatro vendría a ser el certificado de defunción de este arte. Esta consigna. Lo más lamentable es que hasta hacía pocas décadas atrás —y no centenares de años— el teatro había revivido plenamente como arte con la famosa compañía de los Meiningen. y mucho menos de una historia que merezca contarse. que una vez descifrada excitará la admiración y los aplausos alocados de los vendedores de fruta que llenarán columnas enteras de revistas y diarios alabando y promocionando el estreno4. su fuerza y su vida. esta vez como arte “para pensar”. junto con la aberración alienante-distanciadora propuesta por B. no hay cautivación. 19 . no hay rapto. el teatro o la pintura? ¿por qué no mejor escribir un ensayo. A pesar de su naturalismo y su escaso sentido de la esencia del arte. 4 “La ténica de la ‘convención consciente’ lucha contra el procedimiento de la ilusión. Porque las artes tenían por naturaleza una finalidad en el orden espiritual o religioso. Ya no hay nada más que una insípida pantomima con toda su insoportable parafernalia de teatralidad. y esto fue así inclusive en la tan presuntamente secular antigua Grecia. del cine en este caso. Ed. otra prueba de su muerte es el hecho de que ya casi nadie es capaz siquiera de elaborar una historia. El nuevo teatro no necesita nada de la ilusión. Para los oscurantistas del arte.” (Meyerhold. pobrísima. Fundamentos). no se puede dejar de destacar su espectacularidad. Hay algo muy paradójico: el esteticismo —que es siempre una forma de frivolidad— rara vez se entiende con lo verdaderamente estético. Brecht y su absurdamente denominado “teatro épico”. un manifiesto o pegar un afiche en una pared con “el mensaje”? El simbolismo y la “convención consciente” es el triunfo de la vanidad —un teatro vaciado de todo lo constituye su sangre y su alma. El teatro y el cine son artes narrativas. sus esfuerzos por apoderarse de la credulidad del espectador mediante impresionantes técnicas de efectos especiales y otros artificios orientados a efectuar ese rapto. ¿Para qué servirse de actores y de puesta en escena si lo único digno de importancia es el mensaje o moraleja que trasmite la obra y el resto no tiene ningún valor? Sería lo mismo que servirse de la pintura proclamando que lo visual. No hay fuego. “son lo de menos” y que sólo cobra sentido por “el mensaje” en ella expresado. Los esteticistas suelen tener bastante mal gusto. Teoría teatral. y a posteriori su asesino. imprimen un sello de muerte definitivo sobre este arte. no hay fervor. centradas en personajes desgarbados e insustanciales desde lo dramático. ante la cual se encuentra un público no menos frívolo y vanidoso hurgando irrelevancias entre la irrelevancia y concentrado en “captar el mensaje”: como un crucigrama en el que se esconde alguna obviedad o estupidez. las imágenes. y del teatro más exactamente. El esteticismo es uno de los grandes profanadores de las artes.mediocridad intelectual y la esterilidad creativa se unen para engendrar obras teatrales o cinematográficas que no muestran más que un puñado de secuencias largas y narrativamente anémicas.

extraordinaria. Esto no es ajeno a lo que podríamos denominar “contextualismo”: esa dogmática manía academicista. que una obra maestra. o puramente la paz del contemplador. sea cual sea. es un accidente o milagro que trasciende el peso y la influencia de su época. Con la pintura se da algo semejante. y del arte en 5 Castas y Razas. salud o trabajo a algún santo. por acudir a los contextos históricos. no es estético ni pasional. tampoco abre en mí ninguna simpatía hacia el naturalismo. políticos. Son dos extremos que conspiran igualmente contra el espíritu del teatro. Nuevamente nos encontramos acá en una dimensión más allá de Apolo y Dionisio. entonces de ninguna manera podría estar encerrada en esos espacios. puntos de referencia en el movimiento que en realidad es un deslizamiento hacia lo bajo y la disolución. bajo ningún punto de vista permitiría que mis obras fueran representadas por el teatro actual. Las obras son envilecidas. lo que equivale a decir que ninguna obra tiene valor. presentar su menosprecio como verdad. de ningún modo puede esto ser indicio de que un arte está viva. ¿Aunque quién sabe qué papel cumplen los museos. etcétera. sino que estaría en los lugares propiciados para sus fines. Todo es demasiado teatral —y ése es un signo contundente de que el teatro está muerto. El relativismo artístico destruye la noción misma de arte. los personajes son ridículos. mientras el mundo duerme? Las obras no tienen más sentido que para ser examinadas por una mirada fría y banal. la ‘calidad’ ya no está más que en el movimiento y la relación. insoportablemente histriónicas. y las actuaciones deliberada. nada creíbles. Olañeta. El genuino espíritu del arte no es moralista ni sentimentalista. o si desencadenara alguna clase de rapto o posesión sobre el alma. exactamente como el relativismo filosófico destruye la noción de verdad. sociales. 20 . Si una pintura es un umbral. no se buscan obras buenas —algunos discutirán que eso exista—. el relativismo. sino obras ‘nuevas’ o ‘sinceras’. mi abominación por el esteticismo y por la teatralización del teatro. se ha llegado a no considerar una obra más que con arreglo a otras obras y en ausencia de todo criterio objetivo y estable. en buena lógica. de igual manera. una ventana capaz de abrirnos a otra realidad. no es una fría representación simbólica ni tampoco el detonador de un éxtasis impulsivo u orgiástico. juicios y apreciaciones sobre aspectos de valor secundario o sin ninguna importancia en lo que concierne a la esencia de lo que tienen ante los ojos. todo se ha vuelto huidizo y discontinuo. y para ser objeto de interminables análisis tediosos. no presenta contradicción alguna con el hecho de que la religión esté muerta. que tengan lugar peregrinaciones multitudinarias para pedir pan. Frithjof Schuon escribió al respecto: “La crítica moderna cada vez tiende más a hacer entrar las obras de arte en categorías ficticias: el arte ya no es más que un movimiento. Si yo fuera alguno de esos grandes y escasos poetas trágicos que la humanidad ha tenido. en especial los que guardan restos arqueológicos. si una pintura no fuera un cadáver no habría que ir a verla a un museo ni a una exposición. Ante todo. Quien menosprecia la verdad no puede. El artista de ‘vanguardia’ es aquel cuya vanidad y cinismo aceleran el movimiento. descuidando. elevación o inspiración.” 5 Volviendo al tema. inútiles. como único criterio de validez sobre el cual podrá ser juzgada una obra. Poco importa que se estrenen miles de obras cada semana. intelectualoide. mata la inteligencia. Ed. por lo demás. desalmadas. de su cultura y de su nación. culturales. genial.

intelecto e instinto. es la que logra elevar a la forma a su dimensión esencial sin sacrificar la vida y la fuerza que a la forma le es propia.general. esencia y forma. Una representación naturalista puede estar tan alejada de la credibilidad como una representación teatralizada e histriónica. Lo mismo con el trato que le da a las formas el arte renacentista o barroco. Alma y cuerpo. En este punto nos hallamos. El naturalista no recrea la esencia de una cosa a través de su forma. El naturalismo no es creíble porque copie los aspectos exteriores y aparentes de una realidad. 21 . el otro en la voluptuosidad de la forma. que vendría a ser el extremo opuesto del arte simbólico tanto como del “simbolista”: ambos son unidimensionales —uno se queda en lo abstracto o conceptual. muy por arriba de esos dos hemisferios. otra vez. sino que reproduce esa forma tal como ésta se presenta a nuestros sentidos. situados más allá de lo apolíneo y lo dionisíaco. orden racional y desorden pasional: el espíritu del arte se encuentra allende a esta falsa dicotomía. Solamente la maestría del artista de genio.

La profanación más reiterada. Sin embargo. o incluso contrarias. que nada en absoluto tiene que ver con el “escándalo” gratuito. Se ejerce de algún modo una censura sistemática contra el arte genuino y sublime. o cosas similares. sin ningún valor. mediocre. no hay que perder de vista que en todas las épocas los espíritus geniales emergen entre la adversidad y la indiferencia. Toda obra no tenía ya más razón de ser que como moraleja para adoctrinar al pueblo en las leyes. no atenta contra la esencia del arte. Algo semejante se le puede adjudicar a Platón y 22 . lo que sí supone una amenaza para la salud de las artes es cuando la ineptitud. A eso hay que agregar la acción devastadora del mercantilismo y el democraticismo. simplemente se limita a describir la progresión de la decadencia. o la necesidad de hallar un pasatiempo. como decía. o las exigencias de los ricos. la ignorancia y la estupidez se proclaman juez absoluto que dictamina toda valoración. Esa profanación inicial es siempre sucedida por nuevas y repetidas profanaciones de lo ya profanado. el menosprecio y la marginalidad a la que se ven relegadas esas excepcionales expresiones artísticas de un hombre de genio. por esa casta que se autodenomina “clase pensante”. todo criterio y toda finalidad. y en el fondo inofensivo y tolerado. Bajo distintas modalidades más o menos sutiles e hipócritas — pero siempre efectivas—. críticos y pseudo-artistas? Pese a todo existe. ¿O acaso olvidamos que la primera edición de El mundo como voluntad y representación fue tan estrepitoso fracaso editorial que acabaron vendiéndose sus ejemplares como papel no por unidad sino por kilogramo? ¿Olvidamos cómo fue tratado William Turner por los ingleses de su época. intelectuales. siempre ha sido así y así será siempre. Aparte. hay profanación ahí donde el arte es utilizada para expresar sentimientos o ideas o consignas ajenas. Por ejemplo. Porque una obra mala. es la que desvía a las artes —o a la religión. una y otra vez. vulgar. Esta observación que hago no está censurando nada. o la filosofía— y la usa para nutrir la hegemonía teocrática. Eso es absolutamente natural. que a veces permanecen bajo tierra durante largos períodos.La profanación del arte Se podría definir lo que es una profanación de la siguiente manera: es cuando una cosa que tiene por finalidad abrir o alumbrar o liberar el espíritu humano es despojada de su razón de ser y dispuesta en conformidad a otras finalidades. el arte que busca satisfacer las demandas de las mayorías. sino por los obstáculos. Ese Gran Pretor está representado. de algún payaso estrafalario de hoy día. o la frivolidad intelectual o artística de la pseudo-aristocracia de la época. Desde ya. se censura todo aquello que no responda a los parámetros establecidos por esa casta o por el estado —según el país y el régimen político sobre el que uno se encuentre. que se ejecuta a través de poderosos medios estatales y paraestatales. en este tiempo. una castración espiritual y una sistemática estirilización creativa. no porque no aporten nada en su favor —que de hecho no lo hacen ni lo harán nunca—. o el desprecio y subvaloración que padeció Shakespeare y su obra unos siglos antes por esa misma casta de académicos. que reduce todo valor a lo que otorga réditos económicos y a lo que satisface a la mayoría. sacerdotal. estatal o monárquica. toda el arte chino se convirtió en un gran catecismo moral en servicio del estado. a tales objetivos. Una gran profanación de las artes tuvo lugar en China con el confucianismo.

la verdadera profanación consiste en alterar —o subvertir— esencia y significado para que a los ineptos les resulte accesible o agradable. reivindicándose a sí mismo como la maquinaria de trabajo suprema. a la mayoría de los Padres de la Iglesia. un obrero fuerte. como si fuera un tractor con músculos. La profanación no es exactamente la exposición de una verdad o de una obra a la mirada de los ineptos. la muerte. solamente acepta la naturaleza divina o santa de un ser si éste aparece con una aureola radiante o suspendido en el cielo por dos alas. El vulgo sólo es impresionable ante la destreza de poderes sobrehumanos o hazañas no creíbles. pesado. en esa hermosa película de Buñuel La vía láctea. y no al arte en sí misma. o bien para satisfacer al oscurantismo teocrático o estatal. por muy paradójico que esto resulte. a lo que infunde miedo. como un templo consagrado en culto y honor al Trabajo. representa una gran profanación de las artes. Pero cuando algo se profana. antes que nadie. duro y grueso con un machete en la mano. solamente reconoce la majestuosidad de alguien si éste exhibe una corona de oro. así como incrementar poder.Aristóteles. La 23 . El Estado. seguridad y riqueza deformando y traicionando la doctrina conforme al interés de los reyes y de los ricos. El alma del vulgo es tan insensible a esas representaciones de la misma forma que le está vedado el acceso a las verdades doctrinarias. la Historia. Puede uno ver pinturas y murales donde es representado el Hombre Masa. la Masa. El “rol didáctico” o “pedagógico” corresponde a otra clase de artes. El hombre. un campesino tosco. nada le importa a las castas sacerdotales la oveja perdida: sólo les importa el rebaño. férreo y bestial adversario del espíritu. Los regímenes comunistas —no son el único ejemplo— reviven el ímpetu profanador confuciano. La politización de la realidad. tienen la función de poner al alcance del vulgo aquello a lo que de otro modo no podría acceder. los incapaces para comprenderla. la Sociedad. junto con el sociomorfismo. es un error pensar que las representaciones artísticas. riqueza o poder. como una flor se marchita cuando es arrancada de la tierra. el Futuro. Ya que sólo procuran sumar adeptos complaciendo el apetito de la multitud. lo profanado no tarda mucho en perecer.. arrasan y devoran toda expresión del espíritu que no esté rendida y consagrada a su antihumana y monstruosa hegemonía. El arte y la esencia de la religión siempre ha sido profanada. joyas y perlas. Parafraseando al Evangelio. el ser. el tiempo. en este caso la pintura y la tragedia. todas esas cuestiones perennes que sacuden el espíritu humano son sofocadas y descalificadas como irrelevantes e inútiles o como superadas y por tanto vetustas. Solamente encuentra valor en los milagros. que sólo atiende a las apariencias. Ahora bien. la nada. la existencia. Acá se demuestra además la bajeza moral de la inmensa mayoría de los hombres. son los gigantes metafísicos que pisotean. y en un orden más estrictamente religioso. profanadores subversivos de los misterios cristianos. elevando un martillo.. el mundo. Cuando se trata de servir al estado estos procesos se repiten una y otra vez. de su sustento vital. y a lo que concede favores —como se puede apreciar. en ciertos aspectos. Todas las dimensiones de la realidad son reducidas brutalmente al plano político. como por ejemplo la filosofía. El historicismo y el moralismo social son grandes contribuyentes en la depredación profanadora —y en general en todos los ámbitos. gigante. y a la dialéctica ideológica respectiva. ese gigante brutal y depredador. por las castas sacerdotales. el alma.

El trabajo es elogiado además por curas. La publicidad no es más que un medio. Son como aullidos sentimentales que asfixian al espíritu. y su mensaje de gaucho domesticado y resignado al trabajo duro y a una condición servil. El objetivo es el desencadenamiento sistemático de impulsos y estímulos psíquicos que. debilitan la concentración. y convertir en víctimas inocentes al grueso de la sociedad. y elevado a un status moral inaceptable. La gran mayoría no parece muy sensible a esa forma de vida atroz. ni siquiera el crimen.a la vida misma. étnico y racial.. a la vida o a su nación: el trabajo no tiene nada de “altruista”. la publicidad es instrumento utilizado para la doblegación en el orden ideológico. más adverso a la poesía.. que este trabajar sin parar”7. a la comunidad. diarios. No hay que descuidar que muchas veces. 6 Henry Thoreau —el hombre que se fue a vivir a un bosque para demostrarle al mundo que la vida era posible sin el trabajo— ha dicho: “Creo que no hay nada. 24 . Tampoco en este caso se puede hacer responsable exclusivo a un grupo de hombres o a un sistema. Ese culto al trabajo es funcional a este sistema de esclavitud imperante en Latinoamérica. en cualquiera de sus formas. Sexo. parques. o lo que es igual. infrahumana a la que están sometidos millones de hombres. junto con el aturdimiento mental de la música y las pantallas a toda hora y en todas partes. o subliminalmente racial o ideológico. subtes. pastores y psicoanalistas. se trabaja para uno mismo.reverencia al Hombre Masa es una de las expresiones más feas. mediante un tratamiento audiovisual que no tiene nada de accidental ni de casual ni de inocente. 7 A life without principle. El trabajo ni es “independencia” —como dicen los psicólogos— ni es una virtud. un instrumento. ni siquiera frente a la superexplotación ni la injusticia de la que ellos mismos son objeto. Hay no menos una epidemia de felicidad artificial. político. y por supuesto. se encuentra ausente: actúa con plena eficacia como desestabilizador psíquico en el mero bombardeo audiovisual . sin olvidar el efecto idiotizante. Algo semejante puede decirse del llanto melancólico. esquinas. Martín Fierro. allí colocarán bajo el camuflaje publicitario una foto de una mujer o un tipo semidesnudo. En otros casos. produce un estado de consciencia alterado y un desequilibrio psíquico en las personas. cultural. que no se limita solamente a promover el estupefaciente y la idiotización colectiva por medio de los medios masivos. desvían la atención del individuo. se enaltece al trabajo como si fuera un servicio del hombre la humanidad. así se logra efectuar esa acción psicofísica subliminal en autopistas. alcohol y una sobredosis de idiotez son imprescindibles a la hora de consolidar y perpetuar esa condición indigna. a la filosofía. Dichos estímulos e impulsos suprimen o neutralizan el pensamiento. que acabará de todas formas ahogado finalmente en la bebida. consecuente con intereses ocultos. droga. Esa acción subliminal se oculta en la publicidad especialmente. o en la jornada laboral interminable que empezará a la madrugada. miserable. La propaganda de una marca de ropa o de automóviles o de fideos sirve de excusa para poner una imagen erótica. para sí y para los suyos. en cualquier sitio que uno quiera imaginarse. festividad. y a través del desencadenamiento sistemático de estímulos psíquicos. muchos de ellos por propia voluntad. negocios. pero es bueno saber que lo es aun cuando cualquier contenido sexual. vulneran las capacidades de resistencia psicológica. 6 Existe una acción planificada. en estos procesos de decadencia y degradación. más horrendas y desalmadas de la deshumanización de las artes —y de la existencia misma. incide también una perversa y oculta dirección de intereses políticos. así como del folklore y la música popular. constituye el gran paradigma de este fenómeno. nostálgico y derrotista del tango. generada mediante ritmos tropicales y festivos. Se trata de una guerra subliminal en la que el sexo representa una función importante.

los más “antiborgeanos”. guerras. de su magnífica obra. el signo de identidad de todos los escritores iberoamericanos hasta hoy. sean los peores de Borges. Hay un factor muy importante que incide en este punto: Borges poseía una sensibilidad poética y filosófica que no han tenido nunca la mayoría de los escritores latinoamericanos. y no obstante todo hubo quienes fueron capaces de trascender a su tiempo y a su mundo y elevarse a realidades más profundas. el surrealismo.. como el misterio de lo real. Es una figura que continúa siendo desconocida. y es ridículo: en todo el mundo y en todos los tiempos siempre ha habido dictadores. pero mucho menos aún bajo pretextos tan inaceptables como los referentes a situaciones histórico-político-sociales adversas. Además es significativo que el poeta quizá más grande del siglo XX no haya ejercido influencia sobre nadie. y más representados en cine. el tiempo. Obsérvese. el enigma del universo. Eso es falso. nada puede justificar la profanación de las artes. sus fuentes de inspiración poética y literaria —que van desde el género fantástico hasta las teologías orientales— no han sido recogidas por nadie. El realismo satírico o costumbrista. los premios y el alboroto que ha producido la irrupción pública de su figura.. a la historia. muchas “eminencias” literarias han recriminado a Borges su abstracción de los problemas sociopolíticos de su tiempo. Francia y el psicoanálisis. el hecho de que los cuentos más amados por los argentinos. nadie ha manifestado el menor interés por su universo más allá de sus libros o de las exigencias eruditas de los “borgeólogos”. en cambio. epidemias. los más aburridos y costumbristas. por ejemplo. parece como si nunca hubiera existido si tomamos en consideración su nula influencia. a la vanguardia o filosofía de moda.. Quisiera aprovechar para referirme al caso de Borges. del yo. del mismo modo que hubo también quienes lograron abstraerse en una torre de marfil para legarle a los hombres de su época o a las venideras generaciones algo más que la biografía de un dictador irrelevante o que una crónica de costumbres. Unos y otros basan su adoración y su desprecio en una necia incomprensión de este hombre. más leídos en particular en colegios y universidades. tiranos. ni en el mundo de habla castellana. persecuciones. Nada puede excusar la pobreza creadora. o a la complejidad psicológica de algún dictador. y mucho menos en su propio país. siguieron siendo. Pese a la confrontación. Sus preocupaciones se limitan. nadie ha mostrado sensibilidad por sus inquietudes filosóficas. y desde ya. como Emma Zunz o La intrusa. catástrofes. tal vez sin excepciones. la muerte. cuentos dignos más bien de la habitual narrativa latinoamericana que de este lúcido y brillante escritor. a lo que está en boga en París.. Una caricatura absurda y estereotípica es la única imagen de Borges que han conocido sus detractores y sus veneradores. En razón del moralismo social. pero la realidad de los hechos habla en mi favor: nadie se ha volcado por los géneros en los que Borges incursionó. Tanto quienes lo exaltan como quienes lo aborrecen son hijos de la superstición y el prejuicio. Se podrá decir cualquier cosa en contra de lo que acabo de señalar. a la realidad sociopolítica. Pocos hombres han sido víctimas de la incomprensión como él. Como si las artes tuvieran el deber de 25 . desigualdades. cuyo espíritu jamás parece haber sido tocado por las cuestiones eternas inherentes al hombre. al sentimentalismo romántico o nostálgico. el existencialismo. Alfonso Reyes dijo alguna vez que el hombre americano no puede habitar en torres de marfil por las razones mencionadas.

26 . y esto a su vez se debió al siguiente motivo: eran. También recaen sobre Borges acusaciones tales como que es poco argentino. tracios. una señal de vulgaridad es lo que trasmite un hombre o una sociedad politizada. justamente. con una identidad bastante confusa. religiones y conocimientos científicos de los egipcios. Pero al mismo tiempo. Además. En primer lugar.consagrarse a asuntos que les son ajenos y extraños. hindúes. y comprometan algo: que comprometan su vida o al menos su libertad. y con una profunda insatisfacción para con lo propio. pero es por encima de todo un desagradable rasgo de mediocridad. o bien limitar esa búsqueda espiritual debido a complejos de inferioridad. y de la misma forma. babilonios. poco latinoamericano. fenicios. frigios. Una y otra cosa es lo que hacen.. no fue por otra razón que por su fértil capacidad sin límites para incorporar y adoptar doctrinas. esa acusación. esos recriminadores hipócritas a los que aludí. un pueblo muy joven. es definitivamente una idiotez establecer como criterio para apreciar a un artista la dosis de “autoctonicidad cultural” contenida en su obra. Si los griegos se destacaron en algo por sobre los demás pueblos del Mediterráneo y el cercano Oriente. es inadmisiblemente hipócrita porque todos esos acusadores han tenido siempre la vista fija en Europa y más exactamente en París.. a diferencia de casi todos los demás. no veo nada de malo ni reprobable en el hecho de que pueblos relativamente jóvenes importen elementos tradicionales. científicos y artísticos de todo el mundo olvidando su propio pasado. colonialismo mental o prejuicios. Me es inevitable volver sobre este punto: la sociomorfización de la realidad es un fenómeno espiritualmente depredador y por sí mismo aberrante. culturales. Por lo demás: a quienes bregan por “el compromiso”. caldeos. En todo caso podría ser algo malo despreciar a ese pasado o renegar de él. persas. que dejen a un lado los autoexilios dorados y la costumbre de estropear a las artes con consignas huecas e inofensivas.

Tiempo hubo en que esta historia podía pasar por broma. adorno. el agravio.] A fin de darse la ilusión de objetividad en el deslizamiento subjetivo. nadie se atrevía a prever que un día entraría en las costumbres del “mundo civilizado”. como si tuviésemos una laguna misteriosa que nos impidiera comprender. es un absolutismo cultural y moral. aunque a veces sea tenido por verdad. la censura. el atropello y las guerras de ideologías y religiones. 27 . que son un absurdo. y a cualquiera el de artista. confección de ropa. pues. En nuestros días. es por otro lado el siguiente: esa confrontación que en el orden de la razón y la lógica queda suprimida o eludida. Lo mismo ocurrirá con cualquier engendro sin sentido que se presente en una exposición o en un cine o en un teatro. No son las verdades objetivas o absolutas las que no existen: lo que no existe son las verdades relativas o subjetivas. pesca. pornografía. se suprimen: se decreta que todo es relativo —exceptuando el predicado de que todo es relativo. por el contrario. ninguno de los señores reunidos quiso reconocer que no veía nada: cada cual hacía como que admiraba la tela vacía. de obra maestra o de sublimidad. que convierte en arte cualquier esperpento y en artista a cualquier infradotado con la suficiente desfachatez como para arrogarse ese título. [. ni siquiera garantiza la tolerancia. que se exalta fácilmente a un supuesto artista “porque expresa su tiempo”.El relativismo Toda relativización es una eliminación.] Es significativo. puesto que instaura como verdad absoluta que la verdad absoluta u objetiva no existe. terminará tarde o temprano irrumpiendo en las formas de la violencia. El peligro de la supresión de la confrontación de ideas y razonamientos que el relativismo o subjetivismo presupone. por su parte. La esencia del arte ha de corresponderse a la definición de poíesis explicada al principio. y si protestamos en nombre de la verdad y la inteligencia.. Pero el arte no es cualquier cosa... equivale a eliminarla. como si una época como tal —algo. En ese mar de confusión sacan partido quienes detentan el poder de imponer criterios. El relativismo. El punto en el que culmina el proceso de decadencia es el surrealismo. en este orden de ideas. Así lo describió Frithjof Schuon: Cuentan que Til Eulenspiegel. según el caso. contratado como pintor en la corte de un príncipe. y haciéndolo. quizá se pisotean tapices anónimos que son obras maestras del arte abstracto. un imposible por definición: lo único que hay es la verdad y luego lo falso o erróneo —en suma: lo que no es verdad. Gastronomía.. Ahora bien. Pues bien. presentó a la concurrencia una tela vacía manifestando: “Quien no es hijo de padres decentes nada verá en esta tela”. no ya el arte chino o azteca. se nos responde que no entendemos nada. decoración. deportes. sino el mamarracho sin valor de un europeo que vive a nuestro lado. todas estas cosas podrán reclamar su sello de artes e inmediatamente se lo concederán. se proyectan cualidades imaginarias –y propiamente “histéricas”— en las futilidades más insignificantes: se discute sobre matices de “contraste” y “equilibrio” —como si no lo hubiese en cualquier parte—. [. como quien juzga como malo juzgar entre lo que es bueno y lo que es malo.. La palabra arte ya prácticamente no significa nada. Arte es un rótulo que le cabe a cualquier cosa.. de artista. De tal modo que relativizar la idea de arte. las consecuencias del relativismo en el arte son devastadoras. la confrontación de ideas. cualquiera puede mostrarnos cualquier cosa en nombre del “arte por el arte”. La discusión.

Sea lo que fuere. no es otra cosa que una manifestación muy visible y evidente de algo mucho mayor que se oculta en la superficie: es no más que una de las muchas consecuencias del pesimismo antropológico consubstancial con un teocentrismo antropoclasta. enemigo del hombre. 8 De esta manera. muy felizmente. mezquinas. a decir verdad. por qué las grandes obras de arte pasan desapercibidas delante de sus ojos. sus innovaciones técnicas o narrativas. contiene todavía algo más que surrealismo. tal expresión no probaría sino una cosa: que este tiempo no vale la pena que se exprese. un crimen es bueno porque expresa una inclinación criminal. vemos a los “críticos” hablar continuamente de la situación política o de las circunstancias históricas en las que fue concebida una obra. De ahí se comprende. en gran medida. y demás observaciones intrascendentes. si lo que “expresa” un surrealismo correspondiese realmente a nuestro tiempo. 28 . pretender que una obra es buena porque “expresa nuestro tiempo” equivale a afirmar que un fenómeno es bueno por la simple razón de que expresa algo: así pues. ya que éstas rara vez presentan algún aspecto que satisfaga sus exigencias: las grandes obras no necesitan recurrir a lo escandaloso ni a lo estrafalario ni a lo irracional ni a la pesadez ni a la dificultad o ilegibilidad innecesaria ni a la pornografía ni a las especulaciones técnicas ni a la suntuosidad en aspectos formales. mientras que lo esencial. un error es bueno porque expresa una carencia de conocimiento. que puede ser cualquier cosa— tuviese derechos sobre la verdad. op. su consonancia con tal o cual fenómeno social o artístico que lo precedió o que lo sucedió. cit. como hacen los malos o falsos filósofos y artistas para suplir la pobreza creadora. el escándalo que produjo. El relativismo. 8 Schuon. no merece tomado en sí mismo ninguna atención. lo narrado o expresado en la obra. y así con todo. pero nuestra época. sin relevancia alguna.

y al destino divino o heroico por un inapelable designio o fatalidad universal frente a la cual el hombre nada puede hacer. De ahí la circuncisión. el Estado. Los dioses cósmicos. emerge una consciencia que empuja al hombre a la resignación. o por tener algún científico en el exterior desempeñando algún aporte intrascendente. Me animaría a decir que es una manifestación de odio contra el hombre. (¿Pero qué otra cosa se podría esperar de esta sociedad banal. El costumbrismo manifiesta además una bajeza de las aspiraciones humanas. lo ordinario. y dictando una especie de catecismo de supersticiosa alabanza de autores y obras y “movimientos” establecido por la casta “inteligente”. instaurando en sus mentes al moralismo social como parámetro para la creación y apreciación de las artes. educativos y culturales se empeñan en arrebatar la virginidad de espíritu prematuramente. o sea: un fenómeno deshumanizante. Cuando aparece una obra que expresa una extraordinaria fertilidad y audacia imaginativa es descalificada como delirante y fantasiosa. así como el derribamiento de la torre de Babel oculta el mismo significado. necesitan castrar al hombre y sumirlo en la condición de mansa y doblegada criatura para asegurar su tiránica hegemonía. que reemplaza al héroe por el simple desgraciado. etcétera. como Zeus o Jehová. ignorante. en alma y en espíritu a la voluntad de estos entes. La traducción del culto al Hombre Común en el arte en ningún lado es más exacerbada que en el horrendo y abominable costumbrismo —si bien no es la única expresión artística deshumanizante. que se jacta de ser genéticamente superdotada en creatividad e inteligencia por llevarse algún premio en festivales internacionales que carecen de todo prestigio objetivo y real.El Hombre Común El culto al Hombre Común es una expresión de odio contra todo signo de heroísmo. inculcando en niños y jóvenes una postración ante “la realidad”. y lo invita a rendirse en cuerpo. que es culturalmente hostil y despectiva hacia la investigación de la naturaleza y el universo—: qué podría esperarse. la Sociedad. Algo semejante se puede apreciar en la degeneración de la tragedia griega. Todos los medios masivos. Este fenómeno cultural aberrante va acompañado por una formación educativa espiritualmente esterilizadora. en fin. en la que no existe ningún interés genuino y serio por el conocimiento de las religiones y de los pueblos antiguos. todo heroísmo es menospreciado como extravagancia y acusado de “no tener los pies en la tierra”. lo bajo. que sustituye a Prometeo por Edipo y Penteo. y toda grandeza y superación es censurada por ambiciosa y presumida. que es una castración ritual. en la historia nacional de las últimas décadas y en los talleres teatrales-literarios?) 29 . y al mismo tiempo una exaltación de lo vulgar. imaginación o superioridad espiritual. o por ostentar fastuosas librerías en las que falta todo —una sociedad adversa al pensamiento profundo. igual simbolismo siniestro está representado en el truncamiento de las pirámides. sabiduría. con una penosa infecundidad imaginativa y creadora. a cambio de un estrecho horizonte de satisfacciones terrenales y de proyectos fantasmagóricos en el orbe temporal. Siempre que el ser humano es desplazado como epicentro de la realidad. de esta sociedad retrógrada cuyo orbe de inquietud espiritual empieza y se termina en el psicoanálisis. y sustituido por un dios o por una entidad suprahumana como la Historia.

por ejemplo. como los “compadritos” de Borges. y por eso cuando ven alguna la apedrean y se conjuran para derribarla. que es mucho más que un mero género musical: el tango es una cultura. al cabaret. en una sociedad como la nuestra. a esos individuos que sobresalen en el orden de lo vulgar y lo insignificante. de la misma forma. donde se cultiva la melancolía. 30 .” 9 Así como muchos no pueden soportar la grandiosidad ni tampoco una torre de marfil. la cultura del tango es un mal endémico deplorable. o peor todavía. allí donde no hay fertilidad creativa. a la derrota. de la vida. “triunfa” en su vida. su despreciable caricatura. una vida poseída por el lamento infructuoso y cobarde. cada vez más aceptada. el llanto y la resignación más mundana. al juego. Inclusive desde otros puntos de vista. y a posteriori. logrando un reconocimiento social y “la realización” personal. en una sociedad donde impera la mezquindad y la resignación existencial. que nunca van más allá de apetitos individuales y aspiraciones mezquinas. pero que cada vez le satisfacía más. por los anhelos y miserias del hombre ordinario. La cultura del Martín Fierro prefigura lo que más tarde reaparecería con los tangos: acá se trata de un gaucho llorón. CEAM. de la noche. o también. y no se detendrán hasta destruirlo y hacerlo desaparecer. de culto al Hombre Común. “Esa poesía servil fue un vínculo de suma importancia que ató al conjunto del pueblo argentino a una actitud puramente contemplativa. por la penumbra de los recuerdos. Subversión. Tiempo después viene el tango. El tango es el paradigma de esa cultura del antihéroe. El culto al Hombre Común emerge allí donde nadie posee la inocente y sagrada locura de esperar lo inesperable e inesperado. su presencia incomoda. al vicio. esclava. A través de la contemplación nostálgica el hombre argentino terminó incorporando una realidad cada vez más cruel. de los cafés. de alguna forma. para legitimizar las comodidades brindadas por un estado de resignación y 9 Norberto Ceresole. Ésta corresponde. se inscribe por supuesto en esta categoría el joven marginal o despreciado que. o como el “duro” que exhibe su destreza a los golpes o a los tiros. Una existencia consagrada a la vida social. a la mediocridad. de legitimidad. o como las “estrellas de rock”. hacen de un héroe un conspirador o un pirata. Ese libro es. Es en estas mismas sociedades donde se ensucia y se envilece a todo el mundo de tal manera que la suciedad y la vileza adquieran una condición de normalidad. contrasubversión y disolución de poder. hundida en las telúricas galerías de la nostalgia. Y esto es lo máximo: el costumbrismo ha invadido hasta las historietas — por lo menos en nuestro país. moralista y resignado que le enseña a su hijo a portarse bien y honrar el trabajo duro. el más idóneo manual de indignidad y servilismo que un estanciero podría repartir entre la peonada. Entonces. Hay quienes hacen un héroe de un pirata o de un conspirador. a fuerza de trabajo y perseverancia. hay también otra: la del héroe falso. todo arquetipo de superioridad humana es despreciado y combatido. Es la cultura del billar. como el que concierne a la justicia social o la dignidad de una nación. Así como hay una categoría denominada “antihéroe”. allí donde no existe espíritu épico ni aventurero. de la calle.

I could be bounded in a Nutshell. todo icono que represente de manera viva e incisiva un reto a la superación. Pero aunque se trate de “torre de marfil”. de la mediocridad. (Ay Dios. were it not that I have Bad Dreams. Es una censura brutal a la imaginación y a los sueños creadores. cómo no involucrarse en episodios que nos trasladan a épocas y lugares remotos o fuera de la historia. en la indiferencia. and count my self a King of Infinite Space. ¡cómo no asomar siquiera alguna vez la cabeza por encima de la superficie de “la realidad” y recibir esa aliviante frescura.derrotismo nada mejor que eliminar toda figura. Es una condena contra toda aspiración heroica y trascendental. o de escapismo. en fin. una aguja clavada en la consciencia. Es una forma de legitimizar las comodidades de la afirmación en la derrota. en la vulgaridad. donde se disfruta de la pensión miserable que otorga el conformismo. en fin. el culto a la adultez.) El culto al Hombre Común no es ajeno a ese culto a las obligaciones y responsabilidades cotidianas. escaparse al menos una noche más allá de los muros y explorar lo ignoto y desconocido para todos. el culto a “la realidad”. 31 . Es la sacralización.. la mirada hacia esa inmensidad en la que titilan los enigmas y los misterios! O God. levantar.. contra toda superación. podría ser encerrado en una cáscara de nuez y tenerme por rey del espacio infinito —si no fuera por el mal sueño que me oprime.

o leyendo libros de religión o filosofía. Si se quiere encontrar en la pintura un perfecto ejemplo de lo que quiero decir. La forma. tan impresionantes y estremecedoras. para el caso. en formas petrificadas sin vida. suele hablar con formas tan abstractas como aquello que expresa. que abre el espíritu en el impacto sensible.El símbolo y la metáfora Al símbolo y la metáfora los separa una diferencia fundamental: uno expresa una realidad mediante una forma que en sí misma no tiene vida ni significado. entonces ya no sirve. Menos aún cuando la imagen simbolizante no corresponde a nada vivo. sin sangre. Lo diré así: las formas. aunque lo que se diga con ese lenguaje trascienda toda dimensión sensorial. Pensemos que san Antonio Abad necesitó que los demonios lo destrozaran con dolores terribles para purificarse. la forma debe ser intensamente viva y expresiva pero de una forma que abra una dimensión a otra realidad que la trasciende. y al mismo tiempo altitudes metafísicas y horizontes abstractos de tanta vastedad y profundidad. en la metáfora tanto como en la poesía. Si se concibe al símbolo como un puente. sino más bien una imagen realmente vista que sustituye a una idea. mientras que la otra expresa una realidad trascendente a la visible y palpable utilizando una forma plena en significado y en vida. siempre.”10 Quizás. sino también al orden abstracto. consiste en acceder a una dimensión que trasciende a las formas a través de las formas. Una sentencia de Nietzsche lo resume todo: “La metáfora no es. Nietzsche haya explicado en esa definición la naturaleza y el sentido de los mysteria. El alma no siempre comprende el lenguaje de la razón. tanta intensidad y vigor. sin alma. en cambio. remito a genios como Turner o Goya: quizás en ninguna parte encontraremos formas con tanta fuerza y realidad. es una simple imagen —el símbolo está muerto. para el verdadero poeta. No estoy planteando una dicotomía entre símbolo y metáfora. en el fango de las sensaciones. Ediciones del Libertador. Una cosa y la otra pueden coexistir en perfecta armonía. No se puede amputar la dimensión sensorial. shramánica o 10 El origen de la tragedia. y no en la altura misma de la abstracción o lo trascendental. sino que precisó de la conjura de los Dioses. sino servirse de la misma para superarla o desencubrirla. Pero si esa imagen ya no tiene el poder suficiente para abrir el espíritu a la realidad o dimensión simbolizada. y sin quererlo. entonces ha de tener un pie en cada lado de la orilla y no los dos pies en el mismo lado. una figura retórica. sin saberlo. El símbolo. Advierto simplemente que el símbolo conspira contra su propósito cuando hace de la forma algo abstracto. El arte. los símbolos van perdiendo vida y fuerza. visible. recordemos que el príncipe Gautama no llegó a ser el Iluminado y Despierto gracias a la instrucción de un guru. o de los espíritus —según cuál sea la tradición. ha de tener su principio en el llano de lo concreto. hasta convertirse en figuras totémicas. palpable y concreto. deben hablar el lenguaje de los sentidos. Abusar de los símbolos no es lo mejor. 32 . una imagen puede ejercer más fuerza sobre ella que un montón de conceptos. impresiones y padecimientos. quizás. encontraremos nada más alejado de lo apolíneo y lo dionisíaco. en ninguna parte. nunca debe ser abstracta. El símbolo es una imagen por medio de la cual el espíritu humano accede a otro estrato de la realidad. A medida que se vuelven más abstractos.

En relación a lo anterior. a simple vista. la desgracia y la injusticia. impulsadas desde los medios masivos. como si estuviera en el centro del espacio. y la imagen de un hombre sumido en una inmutable y silenciosa paz le reveló su destino de Buda. Esta observación puede parecer superflua. Sólo así pudo despertar del sueño de la vida. pero no lo es. indudablemente obedecen al oscurantismo teocéntrico y su acción deshumanizante de figuras divinas. La deshumanización de la realidad —que es la otra cara de lo que el teocentrismo presupone— se deja ver en ese proceso por el cual los protagonistas divinos (o para que se entienda: “mitológicos”. ya sea mediante su mundanización o su celestificación: el profeta simple mortal o el ente abstracto inalcanzable —dos modos de lo que en un tiempo se conoció como monofisismo. 11 Esa divulgación de revelaciones falsas sobre figuras religiosas o históricas. y las infinitas lágrimas y tormentos de los mortales. donde un Dios no se hace hombre completamente —ni siquiera en sus facetas más humanamente mundanas. Por eso tuvo que aparecer el sufismo y mártires como Alí. como Juséin o como Jalásh. un Dios que vive y sufre como hombre. libro: la superación de su condición existencial. porque lo considera blasfemo— su condición humana. ya que se acuesta en una sola noche con miles de gopis—. mientras que Gautama parte de un estado de embriaguez. Esa diferencia señalada es asimilable a la que presenta la vida de Mahawira y la vida del Buda. que comió y bebió. política. No es así la Bhagavad-Gîta. por ejemplo. matrimonios. y al mismo tiempo pareciera que Krishna da sus sermones desde las altitudes de la abstracción más espectral y solitaria. de Jesucristo11. amó y sufrió como hombre —y esta diferencia que yo marco no tiene nada que ver con la historicidad. religiosos) se van despegando más y más de la Tierra hasta convertirse en entidades amorfas. uno puede ver que Jesús. de agua y de vino. oración. sin embargo el primero parecería como si ya hubiera nacido sobrehumano y perfecto. a esa distancia ya casi no se distinguen. tan lejos ya del mundo que la penuria. sin que disponga de dos alas para subir hasta la nube desde la cual su Dios imparte su sermón —es necesario que ese Dios descienda hasta esa condición bajo alguna forma y le estire su mano. terrena. leyes. humana. Ambos llegan a la perfección. que mediante tres episodios desgarradores emocionalmente que tuvo que experimentar le fue revelada la naturaleza efímera y dolorosa de la existencia y del mundo. guerra. que recibe azotes y muere crucificado —y que finalmente retorna a las alturas en la ascensión.brahmánica—. radiante de esplendor y simetría. como por ejemplo la que hace de María Magdalena la esposa o amante de Jesús. no existe. ayuno. en otro planeta desde el que la Tierra es vista como una esfera perfecta. que predica en una montaña o que se duerme en una embarcación. o pretendida historicidad. desde el llano de las miserias y la ignorancia de cualquier ser humano. El extremo contrario lo presenta Mahoma: no es un Dios que no desciende a la condición de hombre completamente. que anda por desiertos. que se alimenta de pan. La singularidad. que es carpintero. sino un hombre que nunca supera —ni quiere superar. trasladando la cuestión al plano religioso. Algo parecido ocurre cuando algunos místicos o poetas hablan a los hombres desde un festín celestial de felicidad. se diferencia de Krishna porque fue un hombre de carne y hueso. 33 . lo sorprendente del Evangelio radica precisamente ahí: un Dios que se hace hombre para que el hombre se haga Dios. a veces el hombre se encuentra en un pantano de miseria desoladora. Pies en la tierra.

en suma: un fenómeno esencialmente “antropoclasta”) y todo lo que subsiguió a ese siglo que dio apertura al mundo moderno. Tampoco es ajeno a este proceso la aparición paralela del luteranismo (negador de la Encarnación. eternas. de ayer y de hoy. Es interesante indagar esa gran mentira histórica del humanismo y la inauguración de la modernidad. Con esto quiero decir que el símbolo no llega al alma humana. y eso está en plena concordancia con el sentido degenerado de lo trágico. abstractas. de “animal entre los otros”. Es asombroso advertir en ese libro que la metodología de adulteración y falseamiento es idéntica a la aplicada por los oscurantistas y monoteizantes judíos. por Raimon Panikkar en su brillante y desaparecido libro Técnica y tiempo. y cómo Jesús es amputado en su humanidad y convertido por obra de Saulo el fariseo en un ente abstracto sin sangre ni cuerpo ni rostro (Cristo Señor). el hombre debe autorrelegarse a una condición insignificante y criatúrica para dejar lugar a dios o a los dioses en el centro de la realidad. Hay en Plutarco hasta una subversión filológica que sorprende por su actualidad. en el judaísmo. y en el cristianismo antievangélico de la gratia y la justificatio ex fide (Pablo y Agustín). sin excluir a los anglobrahmines. subconsciente. Vemos así. a través de una interpretación trivial y por supuesto maliciosa. cristianos y musulmanes. Al igual que Platón y Saulo de Tarso. un Loto cósmico o un “Buda Amitaba”. instintiva. En sus fases más avanzadas. Esto es llevado a cabo por la casta sacerdotal. inalcanzables. Las formas no cobran vida ni significado propio: se limitan solamente a operar como señales dirigidas a la inteligibilidad.impolutas. Para el teocentrismo. la creencia en la fatalidad providencial o astrológica (o heimarménica) es tan fuerte. ahí donde el teocentrismo está instaurado. y que sea escindido y sacrificado su “lado culpable”. y vedado en sus aspiraciones superadoras y trascendentales. aunque sólo parcialmente. impulsiva —a la vista del teocentrismo: que prevalezca su “lado inocente”. No por casualidad. también Plutarco es uno de los “demonizadores del dáimon”. En lo referente a nuestro tema. mientras que el símbolo es creación racional. presentada ante el mundo y ante la historia como una “revolución antropocéntrica” cuando en verdad no se trató más que de una confabulación teológica para destronar al hombre del centro de la realidad y retornarlo a su “originaria” condición de criatura. un estado en el que lo humano en el hombre fuera amputado y sólo predominase en él su constitución animal. en el islam. y es ajeno a la imagen sensorial y a la forma. castrado para toda creación. La metáfora es creación poética. Sin embargo —y como más adelante lo explicaré con detalles y ejemplo— el 34 . de Plutarco —ese elegante vicario del oscurantismo teocéntrico—. es decir: la consciencia. Es interesante leer la obra Isis y Osiris. esto es. donde proscribe todo rasgo humano para las figuras divinas. dicho proceso habría de sumir al ser humano en un estado de animalidad adámica despojado de su consciencia.. Baste con pensar en el “paganismo” grecorromano. la inteligencia y el espíritu.. cómo Buda se deshumaniza y acaba transformado en una esfera hipostática. Sólo en el cristianismo no-protestante (católico y ortodoxo) esto en cierta medida fue atenuado por la doctrina de la Trinidad y la Encarnación. el fatalismo es consecuente indispensable del teocentrismo. esotéricos y eruditos del siglo XX. a las que concibe no más que como herramientas a su disposición. Este proceso fue descrito.

en el simbolista.símbolo. En el cine. mediante exageraciones que lo aproximan al nivel de incomprensión y superficialidad de los estereotipos. o más bien nada. que nada tiene que ver con el naturalismo— pueden coexistir de manera perfecta y asombrosa. ni la viva e intensa expresividad poética de la metáfora. Vuelvo a insistir sobre ese punto: las representaciones simbolistas y la representación estereotípica se diferencian muy poco. la metáfora y la expresión realista —la naturalidad. cuando el horrible Orson Welles —otro estúpido y detestable objeto de culto al igual que los Kubrick o los Bergman— pretende representar la esencia y atmósfera kafkiana con un recinto gigantesco donde se encuentran cientos de mecanógrafos autómatas o pasillos con puertas de cinco metros de altura. es una burda y convencional explotación de los rasgos y caracteres representativos de una cosa. el caso más emblemático es el de la película El proceso. En el teatro y en la pintura los ejemplos son inagotables. Lo simbólico. ya que después de todo es una manifestación banal y degradada de la representación simbólica. Consiste en un código improvisado de simbolizaciones que no tienen ni el rigor ni la universalidad ni el significado metafísico de los símbolos. Es oportuno referirme brevemente al simbolismo. 35 .

sino de la danza. y solamente sea capaz de producir efectos sobre el alma. más reciente (νεωτέραν).” Que la música esté incapacitada para actuar sobre el espíritu. Más todavía: Filodemo. plástica o dramática. tiempo y lugar. y esto es a causa de que no es un arte que exista porque haya necesidad de ella. únicamente actúa sobre el alma. La música abre la percepción a otros niveles de sensaciones. y por sobre todo contra las atribuciones que se le adjudicaban ya por entonces. etcétera. como asistente de la representación artística. La música no tiene ninguna capacidad salvífica ni metafísica. ahonda y agudiza emocionalmente el poder y el efecto de la imagen poética. lo que parecería ser ratificado por lo que acabo de señalar sobre de la concepción de las distintas categorías de artes que tenían los antiguos. complementaria. Me atrevo a decir que originariamente nunca existió un “arte música”. sin dirección alguna. a la que 36 . el Buda condena toda forma de música en modo terminante. en la misma medida que un ciego de nacimiento no puede saber los colores ni un sordo escucha una melodía. como ha sido el caso alguna vez en el Islam.. que a su vez se proyectan en distorsión de la consciencia de espacio. generando en el alma diversos estados. mientras que en Oriente. ritual-litúrgica o militar. De más está que aclare que al hablar de la música estoy excluyendo el canto. presencia y ausencia. o también por la Iglesia excepto aquella que acompañaba a las liturgias. En favor de mis afirmaciones acerca de su naturaleza “auxiliar”.. pero no sobre el espíritu. poesía sacra. recoge la opinión que al respecto tenía Demócrito: “. Ya que se consideraría que la música por sí misma sólo podría liberar efectos psíquicos desordenadamente. la poesía lírica. La música es una de las artes de la magia. la tragedia. sino que surge consecuente a ese estado de innecesidad que da aparición a los lujos. La verdad de lo que la música es y representa difiere notablemente con esas consideraciones delirantes que adjudican a la misma poderes redentores y facultades para expresar realidades abstractas —esto es similar a esa repetida estupidez de los “atributos” estéticos o filosóficos de las matemáticas ponderada por algunos. atributo y potencialidad de las demás artes. quien junto con Sexto Empírico han sido de los filósofos más severos contra la música. se podría cuestionar seriamente si la música es verdaderamente un arte.La música La música es un arte que. la música vendría a ser un “arte auxiliar”. es lo que. poesía épica. a muchas otras notas y colores emocionales que fuera de ella no podemos percibir. La música intensifica. Por lo que yo sé. la ha mantenido siempre relegada a la condición inalterable de arte aleatoria. pero nunca de la música como “arte en sí mismo”. no puede expresar nada racional ni inteligible tampoco. potencia. a diferencia de las demás. es significativo el hecho de que en la Antigüedad no existiera ninguna Musa de la música en un sentido estricto.la música es joven. La música no puede abrir dimensiones existenciales ni metafísicas. desencadenando así sensaciones artificiales que aturden la consciencia de lo real y que generan una acción estupefaciente. la música nunca ha sido en los orígenes concebida y recreada sino como arte complementaria. si nos atenemos a la visión de los griegos. Inclusive. Ésta es la razón por la que muchas religiones veían a la música con cierta desconfianza. En relación con las otras artes. Quiero decir: nunca recreada ni concebida como si contuviera en sí el poder. desde un principio.

la mente sólo opera con imágenes emergentes del alma. las músicas que desatan movimientos son aquellas cuya supresión alcanza también a las imágenes. personas o situaciones conocidas o bien imaginadas. por lo tanto se desvanecen en cuanto la música se acaba. El proceso es el siguiente: al quedar suprimido el pensamiento. los placeres sensuales o las actividades y conversaciones triviales e inútiles. La música. En cuanto a música y melancolía: la dama-médium nos interna de la mano en la oscuridad del crepúsculo hasta salir a un parque abandonado. se liberan los impulsos o imágenes que el pensamiento contenía como una compuerta o cerrojo. de manera tal que solamente queda el movimiento. que ofusca la claridad mental. mas cuando ésta queda anulada. En ausencia de la música no nos es fácil contraer ilusiones y sueños tan pueriles. Estas últimas son las que suprimen —como toda música— el pensamiento pero no las imágenes. lo único que hay es fantasía: aparición y sucesión de episodios fragmentarios o de imágenes sin coherencia. La guerra de las galaxias). por tanto se liberan movimientos físicos o imágenes. A su vez. no obstante al quedar suprimida nuestra facultad de razonamiento. surgen todas estas figuraciones ilusorias como fantasmas hiperquinéticos que cuando se enciende la luz desaparecen como humo. ante todo. Por ejemplo. por su parte.contempla como un tóxico. Ahora bien. las músicas rítmicas suprimen la fantasía también. sino por supresión. pero esas fantasías e ilusiones no tienen fundamento alguno. La creación imaginaria sólo es posible con la intervención de la inteligencia. la fantasía activada por las músicas melódicas es estéril en creatividad y en ingenio. bajo las ramas de los árboles y la luz de la luna. ya sean recuerdos. ya sean cosas. la activación de fuerzas físicas. la fantasía en general no es sino un despliegue imaginario desprovisto de coherencia y de inteligencia. según la clase de música. A ello se debe que la música nos invite a soñar y a ilusionarnos con una libertad casi total. suprime el pensamiento. En relación a las músicas melódicas. cabe observar que la supresión del pensamiento no significa una activación de la imaginación. en cambio. Por ejemplo. Las mil y una noches son una obra de la imaginación (como la idea literaria o cinematográfica de una máquina del tiempo). es esto mismo lo que explica la presencia indiscriminada de la música. y que obstaculiza tanto el camino a la liberación como los vicios. batucadas. Conforman lo podríamos denominar provisionalmente “músicas rítmicas”. en consecuencia. a toda hora y en todo lugar: el objetivo es anestesiar y aturdir psíquicamente a la sociedad produciendo en el alma sensaciones artificiales y estimulando impulsos psicofísicos que surten similar efecto. como si despertásemos de un sueño —ya que la inducción y el proceso de los sueños es exactamente igual. o bien imposibles. Cuando uno escucha música no puede pensar —y si piensa es porque ya no la está escuchando—. las sagas de un Tolkien. En otras palabras: a diferencia de la imaginación. o bien descabellados. los ritmos tropicales. son obra de la fantasía (como lo es. por la sencilla razón de que la imaginación es supervisada en todo momento por la inteligencia. para distinguirlas de las “músicas melódicas”. Los efectos de la música no se producen por una estimulación o activación directa. en su respectivo ámbito. el tipo de efectos que desata cada música en el hombre también depende de la cualidad y la cantidad supresiva. etcétera. como tampoco expectativas tan artificiales e infundadas. invoca y nos reencuentra con el 37 . como las marchas militares.

el triunfo de lo peor entre lo peor entre los peores géneros. hay que decir que sólo es posible a causa de la insensibilidad espiritual y la necesidad evasiva de inmensa mayoría de la gente. o en una melodía de tipo baladesco que incite con su letra al recuerdo nostálgico o al anhelo febril. en suma. me encuentro con quejas sobre el tormento que los ruidos han causado a los hombres de inteligencia más notable en las biografías o en alguna información de confesiones personales de casi todos los grandes escritores. desconcentración.” 12 12 Parerga und Paralipomena II. En cuanto al primer caso. melancolía. y eso radica en la rígida naturaleza y la gruesa textura de su masa cerebral. a la poesía y a las obras de arte. el descaro y la injusticia. la pestilencia. Por el contrario. me resulta desagradable y fastidiosa. porque son insensibles a las razones. martillazos y alaridos han colmado mi vida haciendo de ésta un tormento cotidiano. la fealdad y los ruidos con la misma naturalidad con la que tolera la indignidad. la mugre. la fusión entre el canto y la música puede incrementar su poder desencadenante de modos bastante complejos. pero también tiene la capacidad de potenciar su acción supresiva. baste con pensar en la poesía o himnos religiosos. el tiempo ya no corre —se ha cumplido— y no quisiéramos volvernos de la fantasmagórica velada del instante revivido jamás. aturdimiento. trágicos. pero para colmo parecería prevalecer un inconcebible mal gusto. los gases tóxicos. Sin dudas el canto puede actuar como director de las fantasías o de los impulsos. entusiasmo artificial. Al margen de cualquier confabulación presente detrás de todo esto. 378. que se ríe al respecto. Goethe. Piense uno en una monotonía rítmica de tipo tropical o tamboril acompañada de un canto que evoca imágenes grotescas o sensuales. tal como escribió alguna vez Schopenhauer sobre el tema: “Kant ha escrito un tratado ‘Sobre las fuerzas vitales’. Respecto al canto. 38 . y si de alguno han de faltarnos esos testimonios. La música. §. si es inoportuna. épicos. Desde luego hay gente. Ésa es la ventaja de la música cantada en otro idioma. invasiva. a las ideas. en fin. y demás. que acepta esa música. Jean Paul. y por cierto mucha. juntos a su lado. y estupidización durante todo el día y toda la noche. porque sus tan reiterados ruidos por todas partes. causando desequilibrios psíquicos. pero yo quisiera escribir sobre lo mismo una oda de llantos y lamentaciones. a la impresión espiritual en cualquiera de sus manifestaciones. Cualquier música. como por ejemplo Kant. en golpes. con canto o sin canto. y en cualquier lugar donde uno esté. se ha convertido en una entidad omnipresente. es sencillamente porque el medio no lo ha llevado a padecer esas cosas. que no respeta el derecho al silencio y a la intimidad de nadie. Lichtemberg. o en música jovial y dinámica que cante loas y alabanzas a la actitud de quien asume con alegría y falsas esperanzas siempre nuevas la cotidianeidad. En el segundo caso. digamos que éste puede sublimar o trascender las dimensiones a las que está limitada la música.espectro de lo amado y anhelado intensamente.

es un codificación impresa por la naturaleza en los instintos. Ésta es la trama del enamoramiento: la presencia de esa persona que satisface de una forma única y sin igual todas nuestras necesidades biológicas (lo que Darwin. Pero de cualquier modo puede advertirse una relación entre belleza y placer. las dimensiones de la cadera y el tamaño de los senos. sea tan difícil ya poder distinguir belleza y grandeza. Ahora bien. el objeto de nuestra necesidad adquiere a su vez categorías: comida rica. Se dará en llamar “bello” todo cuanto represente la satisfacción de una necesidad. de huir del vacío o del miedo o de nuestra miseria interior. La belleza máxima aparece ante el descubrimiento del objeto que satisface nuestra necesidad de una manera inigualable. lo que quiere decir: sin necesidad el placer no existiría. todo esto. las diversiones y la compañía porque por algún u otro motivo nos son necesarios y no por otra cosa (necesidad de reponer fuerzas. el tipo de cabello. verdad y plenitud. Es la presencia de la perfección. la estatura. en consecuencia. En ese orden la belleza desaparece: fue trascendida por una dimensión más allá de todo placer y de toda estética. 39 . en un orden trascendental. y perfección significa culminación y plenitud. el color de los ojos. No hay placer sin necesidad. puede uno ver que “lo rico” y “lo hermoso” son lo deseable. será aquello que representa algo tan satisfactorio para la necesidad como ninguna otra cosa. He aquí la definición de “lo bello”: el objeto o realidad que cubre nuestra necesidad de un modo pleno. no tan linda. y de ahí esa sensación de perplejidad o deslumbramiento que se produce ante la belleza más sublime. mujer bella. intragable. análogamente se sabe que la mujer bella es una configuración de cualidades genético-biológicas ideales: el gusto o preferencia por la frescura de los labios. en fin. de darle un descanso a la actividad mental. los estupefacientes. no obstante no sería exacto. la bebida.La belleza Se dice que algo es bello cuando nos gusta. De lo que se trata es de la necesidad: ésta es la que asimismo determina las categorías. como puede acontecer ante la contemplación de obras de arte grandiosas. De igual manera podría haber dicho también que lo bello es lo placentero. o de ciertos santos o sabios o héroes. total. Sólo partiendo de esta realidad recién analizada es cómo se podrá acceder a la respuesta de la pregunta por la belleza. de evadir una realidad. nos agrada. Cuanto más satisfactorio sea. más se elevará en la categoría de belleza en esa misma medida. y todo más o menos así). Comer y copular son placenteros porque cubren una exigencia biológica: supervivencia y procreación. Sabido es que los alimentos más ricos tales son porque superabundan en contenidos que necesita el organismo y el cuerpo. Hasta acá la dimensión del alma: también hay un enamoramiento en el plano del espíritu. los rasgos faciales. Así. nos deslumbra. Lo más bello. después de mucho leer la obra de Schopenhauer. Con “lo agradable” sucede lo mismo: es agradable el descanso. no tan rica. nos complace. y lo deseable es lo necesario. fea. todo responde a las exigencias de esa compleja entidad biológica que somos —eso es lo que determinará la preferencia y la elección. Por eso es que. perfección y gracia. A veces ocurre que ni siquiera sospechábamos de la existencia de tal objeto. único. llamó “selección natural”) y psicológicamente ideales (en especial las concernientes a la autoestima). ¿Mas cuál es el nexo de esta relación? El placer es siempre la satisfacción de una necesidad.

una religión o una filosofía por encima de otra. infecundos y frívolos. es el que permite establecer justa jerarquía entre las ciencias. Olvidémonos por un instante del concepto de belleza. Lo más sublime y elevado ha de ser aquello que responde de manera plena y absoluta a la necesidad última del espíritu humano. Rara vez alguien sufre 40 . La necesidad última del hombre permanece casi siempre oculta. al arte ni a la filosofía. la paz. pensemos más bien en elevación o en sublimidad o en plenitud. una obra que sólo brinda un goce estético ocuparía la misma categoría de valor que un placer. declararíamos felices a los bueyes cuando encuentran arvejas para comer”. El mismo criterio debe ser aplicado a la hora de juzgar una obra de arte. que trasciende toda disciplina y todo orden artístico. Es asimismo lo que demarca la veracidad y superioridad de. que luego de la fama (that last infirmity of noble minds) o la sonrisa de la Fortuna se vuelven redundantes. Así. ocurre que el espíritu descubre parte esencial de sí mismo en la infinitud y en lo insondable. Entonces nos rendimos frente al hallazgo. no se puede reconocer —si no hay necesidad— nada como bello y grandioso. ni siquiera fui capaz de concebirlo!” Incluso en el plano de lo genial y lo sublime. Como la necesidad es distinta en cada persona. si uno se basara en este criterio. o descendente y más embrutecida —lo vemos en esos hombres alguna vez capaces de la sublimidad. en la vastedad. Este criterio de valor. no hay belleza sin necesidad. impasibilidad y libertad interior (αθαμβία). frente al cual inexorablemente pierden su valor las breves alegrías y los goces terrenales: a juicio de Heráclito. De ahí la disparidad de gustos y sensibilidades: la misma disparidad que existe entre las necesidades del alma o espíritu de cada cual. doctrinas y creaciones del espíritu. La felicitas —que seguramente corresponde a una palabra griega que poco o nada tiene que ver con la traducción latina o con nuestro concepto de felicidad— es el fundamento del criterio de lo sublime y elevado. como diciendo: “¡esto es lo que yo necesitaba pero nunca me imaginé que existía. Hay una inquietud inherente al espíritu que no pertenece a la religión. de grandiosidad y de miseria que se asignan a las cosas. filosófico y religioso. Nos fijamos un objeto que tenemos por satisfactorio de nuestras necesidades intrínsecas hasta que en un momento dado descubrimos que nuestras expectativas más pródigas se ven sobrepasadas ante la presencia del objeto que cubre plenamente lo que en el fondo necesitábamos. La necesidad puede hacer que un individuo varíe su sensibilidad en una dirección ascendente y más refinada. La necesidad también subyace en el espíritu del contemplador cuando descubre increíble belleza en espectáculos naturales. que es origen y naturaleza de todas las cosas. Solamente se descubre cuando un acontecimiento devastador y anormal nos revela el fraude y la ineficacia de esas cosas que hasta el momento lograban distraer o mitigar o engañar nuestra necesidad última y profunda. a eso se debe que la subjetividad entorno a la belleza sea tan grande. esto es. no tienen valor porque no representan nada ni en nada contribuyen a lo más importante: cubrir la necesidad suprema. Sólo así será posible establecer un sólido criterio de valor que desrelativice las valoraciones de las obras y los conceptos de belleza y fealdad. por ejemplo. en la inmensidad… en ese caso. A menudo la necesidad nunca se entiende con la expectativa y con el objetivo al que se dirigen nuestras búsquedas. Dijo Heráclito: “Si la felicidad residiera en los placeres del cuerpo.

Esta ignorancia o condición bruta y cruda del alma. a la injusticia. se traduce en lo respectivo a la sensibilidad espiritual: el espíritu insensible a la fealdad. el porqué del deslumbre y elevación frente a las obras maestras. 41 . Por último me gustaría dejar en claro que tampoco estoy proponiendo un relativismo estético. tampoco existe ninguna Belleza como “atributo divino” o entidad metafísica en un sentido platónico o teológico. no podría consistir más que en la supresión de todas las necesidades y sufrimientos. A través de este análisis. diría Heráclito— tanto más bajas y limitadas serán nuestras necesidades y aspiraciones y exigencias debido a la gordura y ofuscación interna. Así como no existe ninguna Felicidad. en el fondo. que encuentra conformidad en lo mediocre y en lo intrascendente. y también. podrá entenderse la causa de toda forma y grado de mal gusto. naturalmente. Mi intención es deshacer entidades metafísicas irreales. así como de toda revelación de la realidad existencial y de la finalidad última. sino tan sólo un nombre que el ser humano le da a un estado ideal inexistente que. Cuanto más cruda y bruta es un alma —cuanto más “húmeda”. esta embriaguez o adormecimiento.un proceso de tal magnitud que le revele el único objetivo alcanzable y necesario de la existencia.

problemas de autoestima. En tiempos antiguos la concepción de medicina. la que todo lo determina. Es la necesidad. nuevamente. y rendirlas al servicio del estado y la teocracia sacerdotal. anteriormente analizada. u horror. Por otro lado. No se trata de purificar simplemente pecados. Tampoco existía el dualismo entre el cuerpo y el alma en lo que concierne a la curación. Se puede hablar de la catarsis en el arte. Pero es importante saber que la finalidad suprema de la medicina era la purificación de una enfermedad interior. Lo importante es reparar 42 . que no se cura con psicofármacos: Throw physic to the dogs —“Arroja la medicina a los perros” (Macbeth 5. El arte no tendría por fin otra cosa que servir de medicina de las enfermedades del alma. pero también. La catarsis. todo lo cual remite a la relación. y fundamentalmente. es necesario considerar que un remedio sólo ha de tener efecto sobre un enfermo. entre el espíritu humano y lo sublime. La idea de purificación es conveniente depurarla de todo moralismo. salud y enfermedad era enteramente distinta a la que se tiene ahora. drenaje. Regresando al tema. la catarsis en el arte tampoco es “para todo público”. en este caso. complejos varios y algún traumatismo interno que obstaculiza la “liberación” a una presunta “vida feliz”. ante todo. Se trata de una enfermedad del alma. la catarsis ha venido comprendiéndose hasta hoy como una purificación moral o meramente como distensión emocional frente al desenlace de una obra dramática. Esta enfermedad es la necesidad de la catarsis. La catarsis consiste en una purificación interior. Quiero decir: el arte no le es imprescindible. del arte de la catarsis. es función y finalidad de la medicina. El primero en degradar y moralizar este concepto fue Aristóteles. purga interior. cansancios y fatigas laborales. El psicoanálisis es una prédica en pro de la resignación a una condición de total conformismo e impotencia frente a los designios de un dios que se oculta bajo impulsos irracionales y fuerzas instintivas. La catarsis es mucho más que eso. nada tiene esto que ver con la psicoterapia moderna: todo lo que puedan ofrecer los psicoanalistas frente a estas enfermedades no tiene efectividad. si no hay necesidad de curación no hay efectos curativos. y afortunadamente ha persistido en grandes obras de arte bajo formas insospechadas. Difícilmente podrá comprenderse el significado de la catarsis prescindiendo de una clara interpretación del sentido del sacrificio. expiación. La psicoterapia sólo puede ser efectiva para conflictos personales o sociales como una crisis en la relación de pareja. no es el único medio.La catarsis Catarsis suele traducirse como purificación. De manera que el efecto catártico se produce únicamente en el hombre que se descubrió poseído por una enfermedad y no en otro. Lo cual contradice la explicación trivial y oscurantista de Aristóteles. De esta manera. original y universalmente. 3). y que considera a la consciencia y la inteligencia humana como pecaminosa y demoníaca: es otra etapa del proceso escatológico. Por eso concibe el efecto catártico no más que como compasión y miedo. Antes de continuar. cuya intención es —siguiendo a Platón y compañía— profanar a las artes. El psicoanálisis es una de las formas que asume en nuestros días esa corriente oscurantista ancestral.

un desequilibrio. para clarificar. no fue emanación de nadie ni de nada. Pero la catarsis no se limita a la función de una transferencia de la carga del sufrimiento humano sobre las espaldas del hombre en consagración. sino alguien dispuesto a asumir y llevar la carga inmensa y atroz de su dolor hasta su destino final. egoísmo. más que nada teniendo en cuenta que para el budismo —al igual que el jainismo— el mundo no fue creado por nada ni por nadie. Ya que. es la voluntad de vivir la raíz de la existencia y del mundo. para esa doctrina. si al mirar 43 . como he señalado.en el hecho de que los males y sufrimientos no son tenidos por fortuitos. así como el origen de toda maldad. excepto cuando el sacrificado es el sacrificador mismo. Por lo tanto. La víctima carga sobre sí con todo el peso karmático de la materia existencial que será inmolada en la incineración. no ha tenido origen. atropello. En el sacrificio interviene el sacrificador y el sacrificado. según esta doctrina: la voluntad. De acuerdo a la doctrina budista eso sería imposible porque esa cosa que somos es una composición transitoria que tras la muerte se desintegra. su esencia. no es posible que conservemos el menor rastro de ese ser que hemos sido. ese fuego insaciable que subyace en nuestro interior (bhawatrishna). por ejemplo. injusticia. ha estado presente en diversas tradiciones iniciáticas a través de los siglos. el sacrificio significa la liberación de las desgracias. la carne. La aniquilación de nuestro ser. entonces. Tanto para el sacrificador como para el sacrificado. la matriz del deseo. es y ha sido siempre —de acuerdo con esta concepción— el sacrificio supremo. En el budismo existe una ejercitación que consiste en recordar vidas pasadas. Este error o crimen es lo que el sacrificio está llamado a expiar. encubiertas por la consciencia distorsiva y obnubilada de la naturaleza de las cosas. asimismo es bueno saber que la catarsis. También consiste en una revelación de realidades últimas. debe ser expiada sacrificando su causa. sino como maldiciones consecuencia de un pecado. la causa del nacimiento y lo que nos hace volver a nacer. y más específicamente su finalidad catártica. En lo que respecta a la tragedia. se deshacen con la muerte junto con el cuerpo. desarrollar la consciencia del monje acerca de la naturaleza última de todas las cosas de la vida y del mundo. de nuestra voluntad de vivir. una culpa. esa sed. la falta. a saber. nuestra memoria. De ahí. No obstante la víctima sacrificial es la que se libera de una vez para siempre. Pues bien. al volver a nacer. o más bien: algo que nunca debió haber existido u ocurrido. abuso. Lo primero ya fue analizado en el capítulo respectivo a la tragedia. Los estados de consciencia. los huesos. no ya en el arte sino como arte. a través de una infinidad de ciclos de destrucción y regeneración. ningún recuerdo. mientras que lo segundo en el referente a la comedia y la risa. ni causa. y por lo tanto del dolor. la víctima sacrificial no puede ser un simple desgraciado padecedor de calamidades. lo que la hace posible. siendo esto así: ¿cómo se encuadra dentro de la lógica budista tal ejercitación? Indudablemente se trata de ejercicios purificativos. la doctrina de la negación de la voluntad de vivir: la existencia es contemplada como un fenómeno que no debió ser nunca. es decir. Sin embargo. del mismo modo que no conservamos ningún vestigio corporal ni fisonómico de ese cuerpo en el que habitamos. En consecuencia. Fácil es pensar en una posible vida anterior. impurezas. ni principio: ha existido desde siempre. es preciso no descuidar que la catarsis no se limita al arte. maldiciones y sufrimientos. no es su único medio.

anhelar. Ése. cualquier persona. El propósito es indicarle que eso es lo que en el fondo y en última instancia somos. se contempla a sí mismo en esos huesos hasta obtener con el esqueleto una plena identidad. correr atrás de una zanahoria atada persiguiendo lo próximo y sólo visible como un espejismo pero siempre inalcanzable. y no otro. vitalidad. sufrir. Cargos. desgastarse en esfuerzos sobrehumanos inútilmente. Es una honda e intrincada exploración por cada existencia posible. belleza física. todo pasa. todo pasará como una espesa nube. negro o blanco. honores. fortalezas. Es la consciencia de que todo está condenado a deshacerse. enfermar. mercader o madre. La realidad que se busca establecer en la consciencia —más allá de 44 .. soldado o mendigo. cualquier ave. en fin. principalmente existencias humanas. querer. castillos. corriendo en una rueda sin avanzar nunca. posesiones. la calavera. cualquier insecto. infinitas han de ser igualmente las vidas vividas. lamentarse. Existe otra ejercitación más universal —aunque también cultivada en el budismo— que consiste en la identificación del neófito o del monje con un esqueleto. que se fundaba en la doctrina de la transmigración. cualquier planta. Esa ejercitación catártica existió también en el antiguo cristianismo primitivo. cualquier árbol. siempre. Es nacer y morir una y otra vez en esa exploración. padecer el insoportable peso del tedio. como el reino de la ilusión. varón o mujer. rico o pobre. antes que exclusivamente complementaria a la ascesis— ha estado presente en muchas tradiciones y en todos los tiempos. como tantas otras cosas en la vida de Antonio.. en la versión fraudulenta del oscuro obispo y falsificador Atanasio. El monje. cual un Ixión. Cualquier animal. girando perpetuamente en el mismo lugar. en especial en el mundo tibetano y chamánico. y el mundo como una complejísima trampa concebida y diseñada no más que para el castigo sin fin. a envejecer. envejecer y morir y volver nuevamente a nacer. lo que he vivido y lo que he padecido alguna vez. el esqueleto. Es la consciencia de Heráclito: todo fluye. es el objeto de esas meditaciones. monumentos. —todo acabará convertido por el tiempo y la muerte en polvo y cenizas. donde se le descubre el transitar de las almas por diversas formas y existencias — cosa que es adulterada. prostituta o príncipe. revelan el destino final de todo cuanto haya sido creado o engendrado en esta Tierra: patrias. Esta práctica –que suele ser más bien de carácter iniciático o ritual. Ese ejercicio se propone la revelación de la naturaleza efímera y pasajera de todos los seres. y que constituye una de las meditaciones más intensas de san Antonio Abad en la altura de una montaña. cualquier ser que uno vea o imagine es digno de validez como objeto de meditación: eso es lo que he sido. el chamán o el iniciado. chino o francés.hacia atrás vemos la infinidad. pero en cuanto cerramos los ojos por un instante vemos al abrirlos que se desintegró o desapareció. el dolor y el absurdo. cual un Tántalo. todo está atrapado en la dimensión cíclica de generación y disolución. a morir. La existencia acabaría revelándose así como un infierno espantoso. y es importante saber todo esto si uno pretende estudiar con un poco de seriedad estas prácticas y tradiciones. que cuando mantenemos la vista fija en ella se muestra eterna. hijos y nietos. El hombre se transforma así en un esqueleto viviente.. fama. de nacimiento y muerte —nada es inmutable excepto la ley universal de la impermanencia y del perpetuo cambio. poder. cual un Sísifo. Los huesos. a pasar. imperios.. anciana o niño. emborracharse de euforia. Se trata del reconocimiento del hombre en ese puñado de huesos. en el conocimiento de lo que esencialmente es y de lo que todo será tarde o temprano.

y ha pasado a América del Norte a través de la famosa y no menos siniestra secta Skull and Bones (La Calavera y los Huesos). muy extraña. sociedad secreta por la cual el autor no sentía sino desprecio. nada. que los velatorios duren una noche y que los sepelios no sean ya otra cosa que un indeseable trámite. también Gracián recrea esta idea entorno a la muerte. como una broma pesada de un mal gusto espantoso. pero que en el fondo no hace más que develar la intrínseca naturaleza de esta vida y de este mundo: hasta lo más trágico pierde en algunos pasajes su seriedad cuando por un instante todo es contemplado como un gran absurdo. huesos. Es un episodio propio de la comedia en el más hondo y antiguo significado: muertos. Sin embargo. Hacia el final de su obra El Criticón (cap. 45 . órdenes secretas subvierten el significado de esa tradición. El pobre y el rico. todos son objetos de risa. en el que el héroe muere a la vida al experimentar que hasta lo más precioso y preciado y radiante de vida ya es propiedad de la muerte. es la naturaleza última de todas las cosas. En toda la obra subyace una atmósfera de locura. calaveras. es en la escena aludida anteriormente donde esa percepción se hace más vívida y más poderosa. en especial en los primeros siglos de la era moderna. el chico y el grande. Pero no obstante todo. la nada. el campesino y el rey. de broma. el vacío. Esta tradición iniciática también ha existido en Europa. En Europa. de cruel ironía. dado que al fin y al cabo todo se reducirá a polvo y ceniza. resuelto. es una manifestación de la relación que el hombre moderno contemporáneo tiene con 13 Convendría aclarar que. Ese instante de irrealidad que envuelve a esos momentos. que se cifra en el adagio mencionado. o en la narración referida por Borges en El encuentro. como una gran quimera. una dimensión onírica. la hermosa y la fea. lo mismo da cualquier conducta o actitud humana: el carpe diem será la única propuesta consecuente con dicha interpretación.lo que pretendan hacer ver ciertos antropólogos y algunos monoteizantes— es la siguiente: nada es lo que quedará de todo eso. en lo relativo a estas tradiciones iniciáticas. como los que anteceden o suceden a un crimen. sólo es develado en las grandes creaciones del arte. el amo y el esclavo. nada tiene que ver acá el rosacrucismo. contrariamente a las teorías y afirmaciones “rosacrucianizantes” que se han divulgado a menudo. aunque ha sufrido alteración y degeneración. hasta entonces esa tradición iniciática había sobrevivido en Europa manteniendo su esencia originaria. de cantos jocosos y de una impune y divertida insolencia. huesos. nada es tomado con seriedad. todo ha muerto por lo tanto.12). Que en nuestra época se entierren a los muertos lo más pronto posible. como se puede ver en la obra capital de Shakespeare13 cuando Hamlet atraviesa en el sepelio de Ofelia un pasaje iniciático. no queda más para él que el cumplimiento de su destino. y este principio. III. pasa a ser objeto de una interpretación mezquina y espuria por la que. En los ritos funerarios se cifra la cosmovisión y la esencia doctrinal que subyace a una religión o que predomina en una sociedad. como en Macbeth también. Y eso es ratificable en Hamlet y el personaje Rosencraus y su compañero que personifican la presencia de esas cofradías. serán idénticamente lo mismo cuando los arrase la muerte: serán polvo. Hay en esa ejercitación una relación evidente con aquel principio que el antiguo adagio latino resume: mors omnia equat (“la muerte hace igual a todo”).

donde el muerto era incinerado en presencia de todos o donde el cadáver era depositado en un lugar público en el que era devorado por aves de rapiña y ahí dejaban sus huesos. Pero bien. posiblemente en ningún otro lugar alcanzó semejante grado de desarrollo como en las religiones mesoamericanas. y demás. adentrarse un poco. preocupante y temible era vulnerado y derrotado cuando era develada su verdadera naturaleza siempre oculta y convertido en objeto de risa. donde las ceremonias fúnebres se extendían largos días. y como si librándonos de “la técnica” o de “lo profano” el hombre se fuese a reencontrar con un supuesto “estado primordial” o summum bonum preexistente. mamparas y murallas para no enfrentar esa realidad. Como hacían los egipcios —según cuenta Heródoto y Plutarco—. asco y repulsa. Reparo en esto porque es muy frecuente —y es un grave error. y no hay registros de una época en la que haya podido erradicarse. En sus orígenes. Tampoco hay que perder de vista que el terror ante la nada y ante la muerte es ínsito al alma de todo ser humano. En lo restante. para ponerle delante de los ojos la permanencia efímera de todas las cosas y su irrevocable disolución. Así como lo más serio. para negarla. dificultosamente. y que edifica todo tipo de cortinas. Es el sacrificio del hombre consagrado a un llamado interior que se eleva y se impone contra todo designio inescrutable y contra toda fatalidad natural.la muerte: una relación de miedo. con edades de oro también. como si alguna vez hubiera existido el paraíso sobre la Tierra. la muerte nunca dejará de ser el ignoto país del que jamás regresa ningún viajero —the undiscover’d Country from whose Borne no Traviler returns. como era costumbre en la Europa medieval colocar una calavera en el escritorio. que nada tiene que ver tampoco con la “fecundidad” ni la “vegetación” ni con los astros. Esa relación de cariño. y en algún sentido ridículas. porque nacemos con ello. antropólogos y folkloristas es una burda caricatura sin la menor correspondencia con la realidad. apenas. que contempla a la vida como un sueño y a la nada en la que todo se convierte por obra de la muerte como la única realidad. de consecuencias bastante serias— idealizar el pasado. astral 46 . en el mundo del antiguo México. un horror y una inmensa angustia sistemáticamente reprimida mediante una sofisticada construcción cultural para negar al fenómeno crucial e ineludible de la existencia. para desterrarla de la manera más pueril. la tragedia es la recreación de un sacrificio. uno se encuentra con una tradición frente a la que la imagen que nos transmiten los arqueólogos. Esta tradición. de igual forma sucedía cuando lo más febrilmente deseado y anhelado desnudaba su auténtica realidad y pasaba a transformarse en objeto de impresión y decepción. para que el hombre no pudiera esconder a la muerte de su consciencia. intimidad y adoración de los antiguos mexicanos con la muerte sólo existe en las embotadas cabezas de los antropólogos y en la superchería popular. no caben dudas que las teorías de Aristóteles y Nietzsche al respecto son decididamente insostenibles. ocurría algo distinto en otras sociedades. No es una señal de madurez frente al “primitivismo” de antaño —como se hace creer a todo el mundo—: es la expresión de una humanidad que huye del vacío y de la muerte aterrorizada. A medida que uno consigue. Volviendo a la tragedia. cuando de repente paseaban un féretro con un muerto en el medio de las fiestas —aunque ya por entonces su función había decaído también en un “imperativo carpediémico”. El arte de la catarsis también se ha servido para su fin de la repugnancia y la obscenidad.

o tal vez. como habitualmente se cree. del siglo XV. más allá de todo: el mito se corresponde a una realidad existencial de trascendencia y superación humana. la representación dramática se desenvolviera en escenarios reales. más específicamente catártica. antiguamente. Pero bien.y cósmica. y finalmente en anfiteatro. a las que sitúan —extraña casualidad— nunca antes. Porque hay casos donde también se esconde una perversa y oscura intencionalidad: la de “troglodificar” por medio de esas interpretaciones triviales a todas las religiones “no-abrahámicas” y reforzar así la supremacía ario-judaica (occidental). Según se cree. Su finalidad es religiosa. y la tragedia reproduce dramáticamente ese mito. 47 . con una dramaticidad todavía mayor que la sobreviviente en el chiísmo. y que se prolongaba largos días. o sea hace creer. aproximadamente. en un principio. en Egipto ya se representaba el drama de la pasión y martirio de Osiris. Lo más factible es que. lo que también puede verse en esas cronologías fraudulentas que ubican a las grandes civilizaciones en un tiempo mucho más reciente al que en verdad pertenecieron. Antes que en Grecia. del siglo I. que no es ninguna fábula poética ni alusión a ciclos vegetales ni solares. la tragedia egipcia era representada en diversos y distantes escenarios. luego en escenarios artificiales exteriores y por supuesto interiores. Todo esto sin hacer mención al llamado por algunos “teatro mistérico”. con la misma intensidad religiosa que parece haber solamente sobrevivido en la tragedia chií. Es la recreación de un mito. como hacen con las civilizaciones americanas.

El mundo era concebido como una trampa y como obra del error. en casi todo el resto del mundo aunque con honrosas salvedades que hacen la diferencia. de alguna forma. que ya no confía en casi nadie. y que se convierte progresivamente en un apático. es simbolizado en la película por el creador de ese mundo artificial que dirige el show desde la luna. con su detestable. como sucede acá. el propósito es exponer ese elemento que sublima el ser de una obra. es decir: un estado de extrañamiento en el que la existencia aparece como un lugar inhóspito y desolador. Quizá debiera restringirse esta afirmación al cine norteamericano. que fue interpretada como una especie de alegato premonitorio contra la inescrupulosidad de los medios masivos y la creciente falta de intimidad y privacidad. Sólo podrá librarse de la prisión cósmica el “hombre espiritual” — no el material (hílico) ni el psíquico— que se descubrirá un extraño en su propio universo y entre quienes lo rodean. que no era gnóstico sino físico. el cine es una de las pocas artes vivas en este tiempo. una metáfora de la artificialidad de esa vida que vivía el personaje. Solamente el hombre verdadero. y como sucede. aquél en el que prevalece lo pura y genuinamente humano. es el que descubre la gran farsa y renuncia a todo ello buscando la 48 . y a veces con el mismísimo diablo. Truman atraviesa esa experiencia. debido a diferentes factores. Ese superescenario ficticio. El Demiurgo. lejos está la posibilidad de que éste sea monopolizado por el oscurantismo. El nombre del protagonista —the True Man. cuando escribió en unos versos. el vacío y la angustia. Comienzo este breve itinerario con una película algo reciente y bastante conocida. Recordemos que la doctrina de los antiguos gnósticos veía al mundo como la creación de un demiurgo ignorante y maligno. A continuación. Lloré y me lamenté viendo un lugar que me era extraño.El esoterismo en el cine norteamericano A diferencia del teatro y la pintura. Este desgarrador descubrimiento es expresado por Empédocles. con todo su montaje. que es más o menos la vida de todos. una dimensión en la que todo lo invade la nada. que gobernaba sobre el mundo sublunar. También Heidegger habla de una idea similar a la que designa Unheimlichkeit. dado que. El show de Truman. en este caso creaciones del arte. me voy limitar a hacer un repaso por algunas de las obras más significativas del cine en las que se oculta esa dimensión esotérica. espantoso cine prebendario y corrupto. es una gran metáfora de la irrealidad que en algún momento manifiestan todas las cosas en este mundo. esa fuerza sobrenatural que es parte constitutiva del hombre. a veces identificado con el dios del llamado “Antiguo Testamento”. que empieza a sospechar de todo a su alrededor. padece toda esa sintomatología que lo transforma poco a poco en un hombre huraño. el hombre verdadero— también se ajusta a la simbología en cuestión. el hombre es víctima del yugo y del engaño de un mundo en el que impera el dolor. En El show de Truman está presente toda la simbología gnóstica. Para los gnósticos. Una metáfora de la ilusoriedad y el sinsentido último que subyace en todas las asignaturas que la vida nos fija desde que nacemos. la ilusión y la muerte. la maldad.

cuestión ésta última que ocupa un lugar central en el budismo como en ningún otro lado. que contemplan al nacimiento y la existencia como un castigo donde las almas son enviadas para expiar sus culpas y pecados contraídos a lo largo de sus vidas anteriores. universales y de antigüedad inmemorial. viendo los que quedan su propia condición en la de sus semejantes. el pitagorismo. pero como ha dicho el gran poeta. trascendiendo la esfera del cielo visible. un efímero suceso en una serie infinita de nacimientos y muertes en la que sólo nacemos y morimos en apariencia porque la llama de nuestro ser. En la película Birth (“Nacimiento”). encarnando un sinnúmero de formas. igual la representación dramática —cosa que sólo puede pasar inadvertida a mediocres obnubilados por el prejuicio. de entrada ya. donde expiarán sus culpas y delitos cometidos en existencias anteriores con tremendos castigos y trabajos forzosos tan desgastadores como inútiles para el individuo. el esposo difunto de la protagonista.libertad y la realidad más allá del escenario. y mirándose los unos a los otros 49 . persiste y permanece inalterable a lo largo de sucesivas existencias y transmutaciones? Papillon es una de las más preciosas y magníficas creaciones cinematográficas. como tampoco su victoria sobre sí mismo. es muy frecuente entre aquellos filósofos. El trasfondo de la película es el problema de la identidad. su arribo a la otra orilla. Esa misma idea subsiste en lo que pensaba Pascal cuando escribió: “Imagínese una porción de hombres encadenados. muchas religiones mistéricas alrededor del Mediterráneo y desde luego por el antiguo esoterismo cristiano. las palabras incisivas se duermen en el oído estúpido— se asiste a una representación metafórica en la que yace la doctrina de la India. Platón. Hay ahí una relación con esas doctrinas. La homologación de la vida con una condena y del mundo como una gran cárcel. lanza una clara alegoría: los hombres como reclusos de un gigantesco complejo penitenciario. cuyo título en castellano es “Reencarnación” —obra que ha sido subestimada y despreciada por los infradotados y mercenarios de la “crítica” de nuestro país. Es en primer lugar una atrapante aventura. y qué es la vida de cada uno de nosotros. que cobra sentido y valor sin necesidad de ser “descifrada” por nadie. dramáticamente cargada de intensidad. siendo ahorcados cada día los unos a la vista de los otros. Truman se libera del imperio del Demiurgo en ese salto al océano de la nada. cuerpos e identidades. ¿Qué fue la vida de Sean. según la cual nada de lo que existe muere con la muerte ni nace con el nacimiento. una historia estremecedora. del budismo y de la antigua física griega. aquello que somos en el fondo. La obra. Tal es la doctrina profesada —con mayores o menores divergencias— por el orfismo. Por lo demás —como toda obra maestra— la película posee una trama por sí misma cautivadora. Empédocles. porque desde siempre ha existido y seguirá existiendo. y todos condenados a muerte. un pequeño pasaje. sino un “breve episodio” (kurze Episode) en el que adoptamos una identidad ilusoria? ¿qué es nuestra vida sino un incidente. sólo que a través de una interminable sucesión de ciclos de generación y desintegración. Virgilio y su Eneida (véase el libro VI). en una embarcación cuyo nombre no es ajeno a la simbología.

como una forma de reproducir en la consciencia la visión de la naturaleza pasajera y efímera de todas las cosas de este universo en el que nada permanece ni perdura. minuciosa. en un sueño en el que es llevado ante un tribunal. tanto la bestia como el dios. Esa invencible y fatídica aspiración de Papillon por la libertad absoluta. se le aparece el Diablo bajo la forma de un juez y dicta su sentencia: “¡tu gran crimen es no haber sabido vivir!”. son homologados a la condición de gusano que se arrastra por la tierra hasta que efectúa su transmutación y libera sus alas y se eleva hasta alcanzar las alturas etéreas. donde vence a la muerte frente al Príncipe del Inframundo. una vez la obra concluida.con dolor y sin esperanza. el aislamiento. La obra recrea el mito ancestral del descenso al infierno: Caronte. entregado. por sobre todo. allí donde recobran significado aquellas palabras de los evangelios: sólo el que pierda su vida la salvará. Una de las instancias más tremendas. tanto lo terreno como lo celeste —tanto la serpiente como el águila. resistiendo el hambre. el mandala en el budismo tiene una finalidad catártica: sobre una superficie plana se dibuja y pinta con arena. Pero ese reclusorio representa asimismo la muerte interior. una vez terminado. trascendentales de la historia es cuando Papillon. en la misma penitenciería de la pretendió escapar en vano siguiendo la vía equivocada. ese rechazo a toda comodidad y conformismo dentro y fuera del orbe penitenciario. animales o humanos que sufre el alma a través de sus transmigraciones. la consecuencia es un nuevo nacimiento en este mundo. Luego Papillon arroja sus perlas a los cerdos. tanto la más ciega voluntad de vivir como el puro conocimiento. Cerbero y finalmente el Hades. en prisiones más confortables y apacibles tanto como en una isla paradisíaca sometido a un gran jefe15 indio (personificación del Tiempo). tanto la impulsividad como la inteligencia. sin esperar de la gracia interventora de nadie para que se revise su condena y descreyendo de la imposibilidad de la huida. de la doctrina de la gracia (Ave María Gratia Plena) como vía para la liberación. Los estados vegetales. se retraen circular o espiralmente los granos de arena para hacerlos confluir en el centro del mandala y reproducir así el “retorno al Caos” o “a la Unidad”. y se entrega a dormir en un convento donde es traicionado y regresado nuevamente a la colonia penitenciaria. El significado de esta ejercitación viene siendo desde hace tiempo subvertido por una interpretación fraudulenta y teizante en virtud de la cual. la incomunicación absoluta y el silencio. deja 14 Pensamientos. Es evidente el significado de este episodio: una descalificación del monasticismo cristiano y. donde su espíritu es sometido a prueba con tentaciones y extorsiones. es una tarea ardua. y esta condición la simboliza la Serpiente Emplumada en las religiones aborígenes de América Central. como consecuencia de una acción noble. la sed y el apremio para no sucumbir a la traición de delatar a su amigo. ceremonial. es encerrado y recluido en la oscuridad. pasivamente. se lleva la obra hasta un ventanal y lo dispersan al viento. hasta que en un momento dado. Papillon encarna su condición terrenal y a su vez un espíritu que incansablemente aspira a la liberación total y definitiva. aguardando su turno. 15 Tradicionalmente. Ésa es la imagen de la condición de los hombres. La transmutación es posible porque en el alma están contenidas tanto el gusano como la mariposa. 50 .” 14 La mariposa es aquí el símbolo de la liberación o bien de la trascendencia — según la religión. Ediciones Orbis. Papillon se recuesta a dormir en la gracia a esperar su salvación.

como en general estamos acostumbrados a ver fuera del cine estadounidense.ver una proclama por aquella exhortación budista a la liberación total e incondicionada que no acepta postergaciones para vidas futuras ni paraísos celestiales en el más allá. porque —a criterio de Buda— toda forma de existencia. Por el contrario. Espasa-Calpe. el racismo. Buda o la negación del mundo. 16 Del libro de Juan Marín. que incluso conlleva a una reflexión que trasciende todo lo social y que remite a un profundo pesimismo sobre la condición humana. 51 . palabras atribuidas al Iluminado. en la que se denuncia la aberración del juicio por jurado. Ed. Un caso a destacar es Apocalipsis now. esa liberación total trasciende todos esos estados y sobrevive a todos esas moradas celestes y esos mundos de pena y de castigo. terrena o celeste. es en ese pasaje donde Papillon realiza la experiencia del mandala cuando pinta sobre el pecho del gran jefe indio la mariposa que él lleva tatuada. y no una patética mirada sentimental que recorre las penurias y pasatiempos de un grupo de soldados en la trinchera17. en consonancia con la filosofía budista: todo fue un sueño. Es una historia atrapante y bien narrada. otra obra maestra de las artes audiovisuales. siempre será —más. sitios de tortura nacen y desaparecen en el fluir y refluir de la eternidad. infiernos. 17 Ese sentimentalismo patético —es justo aclararlo— sólo está ausente en la versión clásica de la película. que nunca serían capaces de indagar al hombre y su naturaleza porque únicamente lo conciben como una célula de un macroorganismo. experimentando a la vez el carácter onírico y transitorio de toda forma de paraísos. hay asimismo una honda exploración por la miseria moral y los bajos instintos de la gente. De vida en vida. a saber: la Sociedad. como animal. mas no en la versión de los últimos años. Luego nos descubre una realidad que Dejando esta observación al margen. Jamás esto sería posible para las mentalidades ideologizadas y sociomorfistas. A través de cada uno de los personajes. Innumerables períodos del mundo transcurren en miríadas de años. no se limita a expresar un alegato político o ideológico solamente. Hacia adelante y hacia atrás se extiende el inconmensurable pasado. donde se añaden escenas y episodios que languidecen esa dimensión de horror. menos— absurda y dolorosa. Un ejemplo es la película Doce hombres en pugna. la imbecilidad y la ignorancia de la ciudadanía que la inhabilita para juzgar a nadie. como hombre o como dios. el recuerdo de todos los sufrimientos en la sucesión infinita de existencias. los prejuicios. además de lograr personajes sustentados desde lo dramático y una historia plena en valor y sentido por sí misma. 16 No quisiera desaprovechar la ocasión para observar que el cine norteamericano ofrece también ejemplos que demuestran que es mentira eso de que una película con “mensaje social” o “mensaje político” es inevitablemente densa y su historia aburrida y sus personajes carentes por sí mismo de interés. que desmienten esa falacia con toda contundencia. cielos. todos los seres recomienzan siempre en vano la misma aventura y son despiadadamente triturados por el dolor y la muerte. con el único fin de satisfacer el apetito del gran público. y la ineptitud. Pero esa película. infinitamente superiores a muchas célebres y galardonadas porquerías del “cine culto”. de encarnación en encarnación. quimera y teluria que impregnaba toda la historia. Eso ante todo. ineluctablemente. Tierras. Hay obras maestras.

de esa gran carnicería perpetuada por esa unidad indisociable entre ese gobierno y su población y sus comunicadores sociales. En un director como ése. el reino de la bestialidad total. Como digo. una aldea sometida ciegamente. porque. Jamás los personajes y la historia pueden ser creados para servir a ningún mensaje ni denuncia. las escenas. Un monstruo o un crimen psicópata constituyen la única motivación de lo que se va a contar: todo lo demás — historia y personajes— son tan sólo pretextos necesarios y decorativos. y finalmente. de esa imagen que el director. como poseída por un diabólico hipnotismo. el desenfreno juvenil de un fin de semana. constituyen el alma y esencia de ese arte. esto no parece ser así. ni símbolo metafísico ni símbolo simbolista. en algún momento de la película. en toda obra narrativa. no condiciona en lo más mínimo el sentido. después de un extenso y tedioso preludio. como hacen los malos cineastas y escritores que conciben un cuadro o episodio. pertenece a esa categoría de malos narradores y cineastas de su género. fuera del cine norteamericano. el elemento narrativo 52 . ocurre en tales casos algo a considerar: al tener la historia. Ni más ni menos. Como he dicho. los diálogos y los caracteres. entorno al cual inventan una trama y caracteres para poder presentarlo. Hitchcock. aparte. La historia y los personajes. lamentablemente. en este caso. sino simplemente hay un cuadro (pájaros que se vuelven contra humanos. el valor y el interés que puede representar la obra si se le sustrae su significado oculto debido a la ignorancia o la desatención de la mirada que la contempla. Fellini. Al igual que esos escritores horribles de best-seller del género de terror. un ser o un fenómeno monstruoso o escalofriante.a simple vista nada tiene de bélica: todo parece un sueño. su dimensión críptica. en sí. Como en toda obra maestra. obedeciendo las órdenes sanguinarias de un déspota desquiciado. Ésta es la enorme diferencia que separa a la exploración por el interior de una sociedad o de los hombres de la simple moraleja o mensaje. se construyen en función de eso. nos la mostrará. por ejemplo. etcétera) y toda la trama. las películas no tienen como epicentro ni siquiera un fenómeno extraño o un crimen. Los personajes y la historia no son una excusa para contar otra cosa ni un mero envase portador de “contenidos”. y un cuadro de locura satánica se va apoderando de la película desde su comienzo. sino solamente un hecho horrendo o un fenómeno monstruoso. A eso se debe que no se recuerde jamás un personaje de esas novelas o de esas películas. interés y fuerza dramática. todo lo cual se revela como una cruda metáfora de ese infame genocidio. se propone una descripción de relaciones de poder mediante una historia que en sí misma no vale nada —y no sé hasta qué punto su “mensaje” vale mucho más que esa pobre y aburridísima trama. como para que su traición o profanación quede mínimamente justificada: pero esto tampoco sucede casi nunca. por dar un ejemplo. en Hitchcock la historia y los personajes carecen de sentido. en su Ensayo de orquesta. es lo fundamental — todo lo restante es funcional a ello o complementario. así como tampoco a ningún hecho o fenómeno en particular. no más que un insignificante o nulo valor. el autor está obligado por esta razón a incrementar el nivel de relevancia y complejidad de lo que se propuso describir. mujeres estranguladas. porque no tienen en sí mismos otra razón de ser que como para servir de cortejo a una historia que a su vez fue imaginada y conformada no más que como excusa para presentar un hecho o un trauma.

se ve consecuentemente arrastrado hasta las profundidades hasta tocar el abismo al quedar cara a cara con el precipicio. La trama conspirativa. fatídica. servil. Todo se conjuga de manera perfecta sin que una cosa implique necesariamente el sacrificio de la otra. están consagrados a esa búsqueda sin pausa ni descanso. nada más que eso: un minuto. Ensimismado. Lo que concuerda con lo que pensaba 18 En especial en capítulos Two Fathers/One son. una insípida. El único “momento feliz” llega en el último minuto del último capítulo de la anteúltima temporada de la serie. y no dura nada. no tienen lugar los estereotipos. a través de un fenómeno insólito. Los colonizadores alienígenas infiltrados en el gobierno es alusión al lobby judío-israelí instalado en las altas esferas gubernamentales de ese país y el Sindicato a la Masonería18. junto con la pérdida que atormenta su alma y la dimensión paranormal. ornamental construcción. la naturalidad y la simbología. Es una constante. la belleza y la catarsis. floja. no puede hacer ni pensar en otra cosa. Ahí se manifiesta ya un contraste notable con lo que se ve habitualmente en cine o televisión. de la que podría decirse que se concentra todo: la tragedia y la comedia. Los capítulos Dreamland I y II son la interpolación de una comedia en su sentido originario: el desvelamiento del carácter mezquino y despreciable de una vida ordinaria. esa confrontación inevitable entre la “vida propia” y la vida consagrada a búsquedas u objetivos trascendentales (un camino de vida que no tiene nada que ver aquello del “compromiso con la realidad”). a no ser todo aquello que presente o sugiera alguna relación con la desaparición de su hermana. Toda su vida. todos sus actos y pensamientos. como toda obra maestra. En cuanto a la película —que si bien hay que notar una considerable disminución de la intensidad dramática que recorre la serie— existe nuevamente la reproducción de un mito ancestral: la katábasis. infatigable. antiheroica. donde se busca satisfacer el optimismo que demanda y complace a la mayoría. He dejado para el final mi mención a la serie X-Files debido a la abundancia de elementos constitutivos a la esencia del arte presentes en esa obra. entregada. es uno de los tres pilares constitutivos en el desarrollo de la serie.y dramático sólo desempeña el triste y débil papel de un cortejo. tras lo cual recupera su vitalidad interior y emprende el ascenso (anábasis). Esta profunda herida continuará abierta mientras no finalice su búsqueda incansable. a saber: la desaparición de su hermana. que alcanza dimensiones históricas y globales. 53 . Es notable la consistencia dramática de los personajes. como comúnmente nos enseñan a creer. Ambos protagonistas son objeto de las pérdidas dolorosas y de los sufrimientos más desgarradores. indispensable para presentar un hecho o imagen que para ser contados no merece una novela ni una película. solitario. por recuperarla. a lo largo de toda la serie. Ante el rapto y ausencia de su compañera. o que pueda contribuir a la obtención de una pista remota que lo conduzca a ella. existe en toda la serie un trasfondo críptico. Paralelamente al trasfondo simbólico-esotérico. El protagonista es un hombre que desde niño lleva en lo más hondo de su alma el peso terrible de una pérdida irreparable. y desde luego su complejidad. obsesiva. el más deslumbrante despliegue imaginativo y al mismo tiempo la postulación de los más altos valores y principios humanos.

el cansancio y los esfuerzos. con ese llamado superior que es puesto a prueba en esa instancia crucial a la que es sometido en el capítulo Amor fati: la mujer. Persiste su memoria. a manifestar sin poder evitarlo su carácter efímero y doloroso.. y vence al fin. la libertad de la absolución. que no obedece a ninguna otra necesidad que la de mantener abierta esa dimensión “destinada a los más sensibles”. se extingue y desparece en el nirvana. y es celebrada como la de un héroe. En el capítulo Closure —que corresponde al concepto heideggeriano de Entschlossenheit—. las comodidades. Esta condición alcanza su grado más angustioso y apremiante en el capítulo Sein und Zeit. no cesará la angustia y el tormento hasta agotar la última de las posibilidades latentes y se produzca la clausura. La fuerza del destino común que gobierna sobre los mortales parece imponerse en la tensión con el destino supremo. y las instancias cruciales se vuelven a presentar una y otra vez. cual deus ex machina. aunque en una posición noble impregnada de magnanimidad. pero recibe a todo esto una mísera o nula gratificación. definida por Heidegger como condición inherente y esencial a la existencia. dos categorías de espectadores a los que va dirigida. cit. de la misma forma que las heridas más hondas y desgarradoras una y otra vez vuelven a abrirse. Ese caso reabre una vez más posibles pistas que conduzcan a ella. que su hermana había muerto muchos años atrás en una base militar. en el que el personaje se autoasigna la investigación de la desaparición inexplicable de una niña con el que se agrava el dolor de la pérdida que arrastra en su interior. y asimismo en All Things (“Todas las cosas”) donde se revela que el protagonista profesa el budismo. 172a. cualquiera sea su ámbito o su causa. cualquiera sea su modo. esta tragedia se proyecta como un calvario interminable. finalmente. Ese hallazgo es un cierre anticipado que significa la paz. Entonces al final. el final del camino es anticipado. como se puede apreciar en los capítulos Gethsemane/ Redux/Redux II y Emily/Chritsmas Carol. esa insoportable y fatídica preocupación. hay siempre dos niveles de lectura. su voluntad de vivir. mantiene atormentado al protagonista a lo largo de casi toda la serie ante la posibilidad nunca definitivamente cerrada de encontrar a su hermana.Schopenhauer: “Una vida feliz es imposible: lo máximo que el hombre puede alcanzar es una vida heroica. acabará petrificado. No es esto ajeno al hecho de que la protagonista viva una crisis pendular entre el positivismo y el catolicismo. a lo largo de toda una vida. op. Como a lo largo de toda la serie ha ocurrido. §. Tal es la que transita aquel que. cual una estatua. El capítulo Requiem representa un antes y un después para toda la serie. la familia. como el príncipe en Re corvo de Gozzi. lo envuelven en el sueño de la vida hasta que al final se impone el amor incondicional a su destino cuando el sueño comienza a menguar y a desintegrarse. junto con el fracaso y la ingratitud del mundo. 54 . el hogar. que no es capaz de reconocer 19 Schopenhauer. Si la existencia consiste en ser para la muerte. capítulo que es la continuación de Sein und Zeit. la absolución existencial no será posible sin que esa muerte no sea anticipada (Vorgehen zum Tode). por eso al final se interpola un encuentro y despedida última. En lo respectivo a la gran pérdida que carga en lo más profundo de su ser. lleva a cabo su propósito tras luchar contra dificultades inmensas y adversidades sobrehumanas. No obstante todo. cuando descubre. mortificada por el desgaste y los sacrificios.”19 Reiteradas son las instancias en las que es abatido por terribles golpes y desengaños que lo colocan al borde del derrumbe total y la capitulación. El protagonista ingresa en una crisis insalvable.

por cuanto la tortura está reputada de ser efectuada por seres sobrehumanos y tiene como finalidad la trasmutación espiritual de la víctima. lo habían ahogado bajo tierra. es absurdo que esas torturas estén reproduciendo algún tipo de ritual. y esto es verdad en la medida en que la tentación es homologada a la prueba iniciática. 55 . y el autor lo sabe—. esto también quiere decir que los demonios han triunfado en su tarea: que era justamente la de “matar” al hombre profano que había en él para permitirle regenerarse. La tortura es. volverse sobre sí 20 Mitos. junto a la tentación de abrir lugar a nuevas esperanzas. justamente. Mircea Eliade realizó algunas observaciones relativas al tema:“Para toda sociedad tradicional. es el ritual el que. lo cortaron en trozos. le dislocaron los miembros.” Es preciso saber que es una falsedad decir que el significado último consista en una “prueba” o en “matar al hombre profano” —es algo muy diferente lo que se busca matar. es necesario que un infinito dolor. los demonios le tajaron la carne. esto es: los deseos— un permanente obstáculo. su rapto. los sometían a un sinnúmero de pruebas y finalmente los mataban para poder hacerlos renacer en un cuerpo y con un alma regenerada. para la negación de la voluntad y una continua seducción para una renovada afirmación de la misma: eso es lo que explica que. Recordamos cómo San Antonio fue torturado por los demonios: lo habían levantado por los aires. como un hombre regenerado. una expresión de muerte iniciática. En un escrito titulado El significado iniciático del sufrimiento20. también ella. una crisis existencial que esta vez. Su abducción. un dolor tremendo. sueños y misterios. el cristianismo les ha retirado toda función positiva en la economía de la salvación. Pero por este motivo. como un santo. Identificando las fuerzas del mal con los demonios. maestros de la iniciación. el cual. todas esas tentaciones hayan sido personificadas en el diablo. hasta reconocer finalmente como propios todos los sufrimientos del mundo. que uno está condenado a una muerte por desmembramiento. el sufrimiento tiene un valor ritual. El verdadero significado de este fenómeno debe interpretarse a la luz de lo que escribió Schopenhauer alguna vez: “Pocos son los que alcanzaron un estado donde prevalece el conocimiento puro. desalmado. La tradición cristiana llama a esas torturas ‘la tentación de San Antonio’.. desatando así la negación de la voluntad. a diferencia de otras ocasiones. y que la transfiere en principio a su compañera. Ser torturado significa que uno es despedazado por los demonios. Grupo Libro. y el proceso infernal y devastador de inmisericordes torturas a las que es sometido por fuerzas invisibles y agentes sobrenaturales. trascendiendo el principium individuationis. Pero en la perspectiva no cristiana. Ed. siempre negadas por los más asfixiantes y encarnizados obstáculos e impedimentos hasta verse arrastrado al borde de la desesperación. que tras haber sido atormentado por las necesidades más apremiantes e intrínsecas. decía.[. ya no tendrá fin. Entonces vemos a aquel hombre. Pero antes del cristianismo los demonios eran.como propia. en otros términos. del mismo modo. en todo caso. en este sentido. Atrapaban a los neófitos. sino hasta la muerte interior.] Esto quiere decir que ha ‘matado’ al hombre profano que era y que resucitó como otro. hace posible la perfecta objetividad en los razonamientos y el más incondicional amor al prójimo. buscaría reproducir simbólicamente los efectos devastadores del sufrimiento y su acción expiatoria.. mediante torturas. los torturaban. los maestros de la iniciación. y eso que una y otra vez promete satisfacer nuestra voluntad. un gran obstáculo —que casi siempre se presenta— es esa circunstancia personal relativamente soportable —propiciada por el guiño favorable del momento. entre otros. lo conducirá irreversiblemente a las profundidades de la muerte. Precisamente para aquellos que se encuentran próximos a esta instancia. destruya la voluntad de vivir —antes que tener que esperar que esta negación se alcance por medio de un largo proceso al final del cual ésta se produce por convicción propia.

”21 En estas obras. transformar enteramente su ser y elevarse por encima de sí y de todo sufrimiento. 56 . sin más: la liberación. esto es. Y es ahí cuando de pronto. Y pocas cosas contribuyen más a eso que la Cultura y la Educación. 68. 21 Die Welt als Wille und Vorstellung. altisonantes palabras huecas. devotos y representantes. tan difusas y vacías en su significado y contenido como la cabeza de sus cultores. lo vemos abandonar voluntariamente a aquello que quiso alguna vez con la más febril tenacidad y obstinación. Lo que es claro es que nunca antes la idea de lo que es el arte parece haber sido tan difusa. obteniendo la pureza y la santidad sin ninguna intervención externa. surge tras la llama purificativa del dolor más devastador y más terrible un resplandor. a las que decidí referirme —y que no son las únicas.súbitamente. el de la negación de la voluntad de vivir. sumido en una paz y una dicha imperturbable. se encuentra vivo el espíritu del arte en esta época en la que los grandes poetas son muy escasos —quizás en ninguna época hayan abundado tampoco— y el resto de las artes parecieran haber muerto aguardando la hora en la que puedan emerger quienes las revivan. descubrirse a sí mismo y al mundo. por cierto—. §. y aguardar la llegada de la muerte con júbilo.

al igual que el sentido último de la filosofía. divina potestad. la opresión —el terror. ciertamente. La emboscadura. por lo tanto. en la ausencia de clamores y de interrogantes. La riqueza del ser humano es infinitamente mayor de lo que él presiente. y superada. la penuria más extrema. La nada —que no es una “Nada” metafísica ni apofática— es negada y rehuida por nosotros desde el nacimiento hasta la muerte. sirven para quebrantar el orden. pero que ningún poder terrenal es capaz de arrebatarle. El sentido último del arte trasciende al arte mismo. El hombre más fácil de asustar es. mucho más que una técnica y mucho más que un pasatiempo. acaso sea parecido a un pozo en el que desde hace siglos viene arrojándose escombros y deshechos. la angustia. poder sagrado. en la certeza de que ya no hay nada por preguntar ni por descubrir. y develados todos los misterios. sobre todo cuando el dolor ha removido las profundidades. 22 ¿Cuándo se ha apagado. a esa tierra. a ese país. una tierra que aún está por explorar. en la miseria manifiesta en nuestros pseudofilósofos. El silencio abismal ante ese precipicio es un oráculo de oscuridad y misterio. de sacar un diamante de la vil y bruta arcilla y transformar un pedazo de barro en una piedra preciosa? La existencia consiste por naturaleza en una permanente huida del vacío. una vez conseguido el dominio. De ahí el crecimiento de la asfixia. Tusquets Ed. por fin. 22 Ernst Jünger. Si se los retira. Estas. Heidegger escribió que el estado de máxima carencia y necesidad es aquel en el que la necesidad y la carencia están absolutamente ausentes. dónde yace oculta. de que toda cuestión inherente al espíritu del hombre ha sido resuelta. Es una riqueza de que nadie puede despojarle y que en el transcurso de los tiempos aflora una y otra vez a la superficie y se hace visible. Frente a esto es importante saber que el ser humano es inmortal y que hay en él una vida eterna. radica en la innecesidad de respuestas y revelaciones. El pánico que hoy observamos en muchos lugares es ya la expresión de un espíritu que ha empezado a corroerse. que en razón de esta absoluta indigencia ya no tienen nada de que ocuparse. Pero ya basta de hablar de arte. el orden de la ultimidad. La carencia y necesidad más apremiante. perpetuarán el terror. pero que se halla habitada. 57 . en un mundo cada vez más estrecho y reducido en el que no hay más enigmas ni nada por conocer ni nada por interrogar. un país que acaso él mismo niegue. en el momento de la sublevación. En muchos de los hombres y aun en los más de ellos el acceso a esa vida. de traspasar fulminante como un rayo el pesado manto de las tinieblas. Los nuevos mercaderes de esclavos saben eso y en ello es en lo que se funda la importancia que para esa gente tienen las doctrinas materialistas. libre del miedo. mucho más que un medio para expresiones sentimentales o alegatos ideológicos. en quién arde la llama todavía del fuego incinerante. de atravesar como punta de lanza la inquebrantable dureza del corazón humano. la expresión de un nihilismo pasivo que provoca el nihilismo activo. se encontrará en el fondo no solamente el manantial.. único capaz de perforar las rígidas y gruesas membranas del alma. mucho más que un portador de moralejas o que un procurador estético. quien cree que todo ha acabado cuando se ha extinguido su fugaz apariencia. sino también las viejas imágenes. Epílogo Arte es en esencia mucho más que moralidad o hedonismo. pertenece a otro orden. El sentido último del arte. No habrá ya bastiones donde el ser humano pueda sentirse inatacable y. Esto se hace patente de un modo desolador en la pobreza de las filosofías contemporáneas.

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ÍNDICE Prefacio La esencia del arte La tragedia La risa Artes vivas y artes muertas La profanación del arte El relativismo El Hombre Común El símbolo y la metáfora La música . La belleza La catarsis El esoterismo en el cine norteamericano Epílogo .