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La fisiognomía es el arte de estudiar las cabezas y las

caras (forma de la nariz, cejas, etc.) y su origen es muy
antiguo.

En este sentido, los antiguos chinos crearon el método
Siang Mien a través del cual interpretaban la forma de la
cara; conocimiento que fue transmitido oralmente.

Más tarde, Aristóteles también se interesó por la fisiognomía y vinculó los grupos temperamentales con la forma geométrica de la
cabeza y de la cara (los sanguíneos con el cuadrado, los rubicundos y coléricos con el círculo y los flemáticos y melancólicos con
el triángulo). Inclusive, Pitágoras analizaba detenidamente los rostros de los jóvenes que aspiraban a ser alumnos suyos para
decidir si eran admitidos.

Sin embargo, el pionero en este campo fue el místico suizo, Johann Kaspar Lavater, cuyo poder de observación lo convenció de
que aún las más ocultas tendencias del ser humano podían ser determinadas por los rostros y estableció un sistema de
fisiognomía que fue publicado al principio de la Revolución Norteamericana.

Actualmente el estudio del rostro continúa siendo motivo de investigación, con aplicaciones especialmente en el campo laboral y
en el de la criminología. En el primer caso, se emplea como una herramienta que ayuda a elegir ejecutivos claves, contratar
personal acorde con determinada actividad, etc. Mientras que en el área de criminología, el retrato hablado de un delincuente
permite a los investigadores conocer rasgos de su carácter.

Desde el punto esotérico, existe, al igual que la lectura de las manos o quiromancia, la lectura del rostro para determinar cómo es
una persona y poder así análisis su carácter.

La fisiognomía relacionada con la forma del rostro

Conjugar el ancho y el alto de cualquier cara da como resultado varios tipos de rostro (ancho, cuadrado, rectangular, redondo, etc.)
que tienen relación directa con el modo de ser del individuo. A continuación el análisis correspondiente a cada uno de ellos.

Rostro cuadrado

Este tipo de rostro tiene casi el mismo ancho en las sienes con relación a las mandíbulas. La terquedad es la constante en quienes
tienen la cara cuadrada. Son buenos trabajadores y siempre luchan por sus ideales. La fidelidad los caracteriza y se enorgullecen
de ella, por lo mismo, no dejan a la pareja con facilidad.

Son personas de naturaleza práctica y prefieren enseñar a la gente cómo hacer las cosas y establecer las normas de lo que se
vaya a hacer. Por esa razón, como técnicos, ellos se cuentan entre los mejores y mientras más modos de aplicar sus habilidades
hallen, más grande será su probabilidad de éxito.