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Arquitectura moderna en Galicia

Colección de arquitectura

Miguel Ángel Baldellou

Arquitectura moderna en Galicia

Electa
Fotocomposici6n
SAFEKAT, S. L.

Fotomecá nica
CAM

Impresión
EF'CA,S.A.

© Consello da Cultura Galega

© 1995 Sociedad Editorial


Electa España, S. A.
C/ Mruía Francisca, 10
28002 Mad1icl
ISBN: 84-8156-084-7
Depó~ito leg-.il: l\1. 18.956-1995
A Carmen
• 1
Índice

9 Presentación
Adolfo González Amézqueta
11 Introducción
13 Población, Sociedad, Cultura
25 Planificación y ciudad en Galicia
61 Arquitectura y arquitectos
75 Los eclecticismos
137 Modernismos gallegos
179 Las vanguardias gallegas
201 Conclusión
Presentación

Afirmar que toda historia implica tanibién wza geografía es p1'opios hechos, se convierten conjí·ecuencia en supuestos idealis-
decir poco más que una obviedad. Sin embargo, ésta, como ocu- tas ele mciyorfue1·za existencial que los propios hechos.
rre con tantas de las frecuentes obviedades, suele, a su vez, El "gótico'', el "barroco", lo mismo que en el mimdo moderno el
obviarse al tratar los hechos a que hace referencia. Esto es espe- "1nodernismo", el "racioncilismo", el "expresionis11w", no son
cialmente cierto cuando ataiie, rnás que a la historia general y hechos objetivos, ni siquiera en la mayoría de los casos doctri-
a sus implicaciones geográficas, al caso de la arqnitectura y, aún nas o programas. Son construcciones intelectuales, modelos, que
más, al de un campo tradicionalmente conectado con ella como el estudiosos y el hist01'iad01· elaboran para mejor entender y di.s-
es el del arte. cretizar la inmensa masa de hechos de la historia ... y, pm·
La historia de la arquitectura, más o menos arte, viene siendo supuesto, ele la geografía.
frecuentemente sometida a deformaciones y tergiversaciones Dicho con una cierta snpe1ficialidad, po1· ejemplo, el que el
procedentes de los prejuicios de modelos historiográficos o dis- "racionalismo" fuera en s1i momento nna cierta tendencia en
ciplinares apriorísticos y escasamente sometidos a la duda, al circulación y ciertamente infl1¿yente no supone que "a priori"
análisis o a la conciencia de su pertinencia li?nitada. toda producción coetánea y más o menos similarfum·a -lmbie-
En los mundos artístico y arquitectónico modernos, el éxito y ra ele ser- "racionalista" y por ello clasificable y descrita como
también la indiscutible fecnncliclad de nociones o esquemas fun- tal. El mismo hecho ele la cie1ia difzisión e influencici de deter-
damentalmente idealistas, tales como los ele la "voluntad a1iís- minadas c01·rientes, tendencias o caracterizaciones dominantes
tica" o los clel "espíritu de la época", por citar alguno de los más señala la imp01iancici de los factores ligados a las respectivas
exitosos y fecundos, han hecho arraigar una serie de concepcio- procedencias geográficas y culturales. Subraya precisamente las
nes claramente ideológicas, cuando no puramente metafísicas, diferencias entre orígenes y efectos, entre centros, pe1'iferias y
tendentes a uniformizar la interpretación de los multiformes situaciones marginales, y la imp01tancia ele esas diferentes rela-
hechos concretos. Su dm'ivación más patente ha siclo la de impo- ciones de conexión.
ner, en el análisis y la comprensión ele los episodios concretos, Por otra parte, en el mundo moderno, esa clase de esquemas
la cohesión en el tiempo por encima de las cliferencias de lugar intelectuales e ideológicos, convertidos en patrones o moldes úti-
o circunstancia. Parecería, a veces, como si una existencia, casi les para clasificar con comodidad cada nuevo hecho o conjunto
ectoplásmica, estuviese forzando a individuos o grupos para ver, de hechos exa11iinaclos, ha recibido 1in importante refuerzo con
que1·er y actuar de un modo predeterminado y supm'impuesto, factores de índole diversa pm·o convergente. Especialmente por
y en cierto modo evidente. La lab01· de estudiosos e hist011.ado- pmte de la tendencia creciente, con ciltibajos y discontinuidades
res se ha centrado muchas veces, y muchas veces inconsciente- y por supuesto con excepciones, hacia una cie1ta globalización
mente, en la identificación y val01·ación predominantes de esos y imifo1·mización de la sociedad, acompañada y en cimto modo
msgos supraindivicluales o, en su caso, supralocales. Y, conse- fomentada por el evidente incremento y eficacia de la comuni-
cuentemente, en un cierto desprecio o ignorancia de cuanto no cación y de la información.
coincida con esos modelos ideales. En el sector concreto ele la arquitectura, sin discrepancias sus-
Los matices ideológicos incorporados en este tipo de concepciones tanciales con otros sectores, la internacionalización, y p01· tanto
de la hist01'ia, o ele las múltiples hist01'ias de múltiples hechos, sin una cie1ta uniformización, no han siclo sólo hechos constatables
duda han enriquecido notablemente el pensamiento y la inter- y de demostrable incidencia en los resultados. Han sido también,
pretación de esos hechos, sobre todo porque tales ideas han for- y quizá en mayo1· grado, im objetivo y condicionante ideológico
mado parte del mismo aparato ideológico que ha contribuido a explícito y consciente. La internacionalidad de las tendencias
confarmar o imbuir la creación artística y arquitectónica en el arquitectónicas se ha erigido y asumido jí·ecuentemente como
mundo moderno. Pm·o la peligrosa trasfusión de la ideología de lema y arquitectura ele gmn parte ele la arquitectura moderna.
los autores a la ideología de los estudiosos o intérpretes ha con- Desde el pensamiento ilustrado con su fondo de racionalismo
ducido también a mezcla1· concepciones del mundo con métodos imivm·sal, pasando por el cosmopolitismo ecléctico de la burgue-
o, lo que es peor, con presupuestos inconscientes en las operacio- sía decimonónica, hasta los diversos internacionalismos, espi1'i-
nes hist01'iográ:ficas. Y así, lo que pueden ser simplemente mode- tuales o políticos, del periodo de entreguerras, o hasta la "aldea
los o paradigmas hist011.ográficos adecuados para comprender global" más reciente, la tendencia hacia la globalización y uni-
hechos históricos concretos y determinados, y decluciclos de los fo1'1nidacl viene siendo, en líneas generales, continua y creciente.

9
Pero la contrapartida, la otra cara, el referente en cierta medi- dosa y específicamente a aquellos episodios de la arquitectura
da, de la tendencia hacia la uniformidad y los modelos comunes -de toda, pero miiy particularmente de la reciente- que no se
es evidentemente la diferencia, la singularidad y, en ocasiones, c~justanfácilmente a los modelos generalizadm·es y simplifica-
la ausencia o el alejamiento. Las complejas relaciones y la con- dores, poniendo de relieve su flagrante idealismo o sn simple
tinua dialéctica entre internacionalismo y nacionalismos, entre sentido colonialista.
universalidad e individualidad, constituyen el fondo realmente Todo ello pone de relieve la exigencia, al menos, de dos precau-
caracterizante de las situaciones y hechos de la arquitectura ciones fundamentales en la consideración de los episodios de la
moderna como sector del mundo moderno. arquitectura no "centrales". Por un lado, una cierta prevalen-
No carece de significado el hecho de que la mayoría de las his- cia, im cierto refuerzo respecto a la generalidad de los casos, en
torias o simples repertorios de la arquitectura moderna "inter- la atención a los datos documentales y a la propia objetividad
nacional" al final recurran a clasificaciones "nacionales" o geo- de los hechos reales para dejar actuar a "la obstinada evidencia
gráficas. O que no haya hist01"ia o estudio de la arquitectura más de los datos". Pero también, por otra parte, im riguroso control
reciente que no tenga que reciwrir a ordenarse nacional y geo- ideológico y metodológico de los esquemas y modelos empleados,
gráficamente. Por no hablar de las idas y venidas de regionalis- tendente a evitar las extrapolaciones poco pertinentes. Ambas
mos y nacionalismos más o menos nuevos. precauciones tienen una ciimplida representación en el excelente
Casi todas las corrientes o tendencias dominantes en la arqiá- trabajo de Miguel Angel Baldellou que aquí se presenta.
tectura moderna, a pesar de su impulso universalizante, han La amplitud y rigor de la base documental, la experiencia
tenido raíces y determinaciones específicamente localizadas y objetiva y directa de los hechos considerados, tiene en este tra-
se han construído como centros de una irradiación más o menos bajo una evidencia tan contundente, casi apabidlante, que, en
efectiva o simplemente conocida. Hipotetizar que en las pe1'"ife- una primera observación podría parecer, además de indiscu-
rias y márgenes de tales centros las asimilaciones fuesen coin- tible, su meollo básico. Sin embargo, el aparato y el funda-
cidentes con su origen es, al menos, una ingenuidad. mento intelectuales, la actitiid y la mirada, aunque superfi-
Tal vez el problema de fondo más complicado de la arquitectu- cialmente menos llamativos, constituyen a mi juicio uno de
ra reciente -escasamente atendido en las historias usuales- sus mayores valores, tan destacable y digno de reconocimien-
sea el de la compleja red de centros, periferias y marginaciones, to como el anterio1'.
vm"iable a lo largo de los años y causante de fenómenos sustan- Mi primer contacto, hace ya bastantes años, con el origen de este
cialmente difm·entes, a pesar de ciertos mimetismos. La misma trabajo--una tesis doctoral*-me sit-ve para conoce1· desde sus
tensión internacionalizante ha sido un dato 1·evelador de la con- fnndamentos la preocupación implícita por la exigencia de un
ciencia del peso de esos hechos. aparato teó1"ico adecuado y oportimo en el estudio de la arqui-
Tanto las concepciones ideológicas basadas en la identidad tem- tectura de la Galicia contemporánea. Aquel trabajo expresaba
poral o "epocal" como las internacionalizantes tienen también directamente esa actitud en su propio título: "las arqiátectiiras
su geografía, es decir, su origen y iibicación en determinadas marginales en la Espafía contemporánea: Galicia como para-
condiciones geográficas y culturales, y eso no es algo neutro ni digma". Su transformación y perfeccionamiento hasta el libro
indiferente en absoluto. En ello se manifiestan las complejas y actual ha mantenido toda su profundidad intelectual y metodo-
variables relaciones entre centros y periferias, entre protagonis- lógica y ha resultado una importante aportación no sólo a su
mos, integraciones y marginalidades, en definitiva entre toda la tema y contenido específico sino, por añadidura, al buen hacer
complicada trama de factores tanto histó1"icos como geográficos y entender en la comprensión de toda la reciente arquitectura.
que pueden detmminar hechos humanos y sociales como la pro-
pia arquitectura. Adolfo González Amézqueta
Estas podrían ser algunas de las razones por las que resulta
conveniente y en cierto modo imprescindible el atender cuida- * Tesis que obtuvo el P1·emio E:draordi11.ai-io de /,a Escuela de Arquitectllm de Madrid

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Introducción

La formac ión y consolidación de una complejo mundo de influencias figurativas bajo y la gran dificultad para trascenderlo,
arquitectura moderna en Galicia entre los que condicionan sus propuestas, como las motiva que la arquitectura gallega del
años 1850 y 1940, se produce al ritmo que limitaciones económicas, programáticas o período adquiera pleno sentido estudiada
la propia sociedad gallega impone a su tecnológicas provenientes de una sociedad en contextos pequeños y suficientemente
evolución demográfica, económica y cultu- incipientemente desarrollada, con proble- autónomos.
ral. Las circunstancias que, de toda índo- mas y desajustes estructurales de impor- Es esta arquitectura tanto de ciudades
le, caracterizan a lo gallego dentro del tancia, confundida con frecuencia la inca- como de arquitectos. Sólo algún viento
panorama español se reflejan en la arqui- pacidad con la pérdida de identidad, los dominante de corta duración, puede supe-
tectura de forma indiscutible en sus cau- arquitectos gallegos de la etapa estudiada rar los límites de lo particular par trasla-
sas pero no tanto se hace patente en su afrontaron en general con una extraordi- dar las influencias por todo el territorio.
apariencia. En este sentido, se advierte naria dignidad el esfuerzo por formalizar En general prospera el entendimiento de
una notable autonomía, correspondiente a ideales y necesidades tan diversas. la arquitectura como producto burgués
la instalación de los arquit ectos constitui- Por ello, las posibles fases de ese proceso ligado a los convenios del gusto dominan-
dos en clase profesional de carácter libe- se mezclan en corrientes que tienden a te, por ello establecido en general sobre el
ral, cuyos intereses formales y for mación confundir sus propios límites. consenso, arriesgando con cautela sobre
cultural entran en conflicto o connivencia Las posibles figuras emergentes no llegan las novedades, aunque excepcionalmente
con los grupos sociales dominantes. Las a consolidarse como líderes indicutibles, se asuman propuestas radicalmente nue-
particularidades de estos, ligados a los dis- reproduciendo en términos de poética, el vas.
tintos lugares en que ej ercen su poder, confuso despiece estructural de Galicia. La aventura por manifestarse como galle-
producen marcos de referencia distintos a La máxima duración de la influencia de gos, se desarrolla de forma sutilmente
los que se acoplan con distinta fortuna los alg unos autores se ve acompañada de colectiva. Así los nombres y los apellidos
nuevos arquitectos. cambios importantes en el contexto al que son sólo una referencia para una produc-
La búsqueda de una identidad precisa tan- tienden a adaptarse en detrimento de la ción generalmente intercambiable. Las
to como profesionales al servicio de su imagen que pudiera consolidarse. La diferencias, casi siempre en los matices,
clientela como potenciales artistas autó- importancia de los puestos municipales, son con frecuencia inapreciables. Por ello,
nomos, marcará el desarrollo, a veces titu- estabilizadores de las influencias formales, degustar su desarrollo, necesita atención
beante, de una arquitectura con frecuen- la ausencia de un debate teórico aunque minuciosa y entrar en el juego de los
cia interesantísima. fuese mínimo, conducen sin remedio a la matices tantas veces borrosos.
Todo menos sencilla o lineal res ulta la consolidación de unas estructuras menta- Las bases mismas de población, estructu-
indagación propuesta que no es otra que les de carácter clasicista y ecléctico sobre ra social, cultura compartida, juego de
el rastreo de las raíces de unos comporta- las que se apoyan los desarrollos momen- intereses y luchas urbanas casi siempre
mientos actuales en la historia reciente. táneos, en alguna ocasión extraordinaria- soterradas forman un entramado impres-
Desde la práctica profesional tensa, con- mente brillantes, de figuras claramente cindible para entender la acción que se
flictiva y a veces precaria a la que se ven localizadas. Esta circunstancia, la identifi- pretende describir a continuación, contan-
sometidos los arquitectos, como desde el cación de los autores con su ámbito de tra- do con el interés y la paciencia del lector.

11
Población, sociedad, cultura

La población gallega a lo largo del si- sufre un proceso de desplazamiento hacia por 100 de la española), desde 1960 a 1970,
glo XIX presenta, dentro del marco gene- las costas y hacia las capitales que produ- 141.067 a Europa y entre 1962-1970,
ral de la Península, unas características ce la existencia de dos galicias distintas: la 72.523 al resto de España. Si en el siglo
especiales que si por una parte acentúan interior (Orense y casi todo Lugo, centro XIX fueron alrededor de 900.000 los emi-
las del país (como el predominio de la y Sur de Coruña y Norte y centro de Pon- grantes, puede calcularse que desde 1800
población rural respecto a la urbana), por tevedra) que pierde población y la Galicia a 1970 se acercaron a los dos millones y
otra la separa del modelo general pro- Costera que aumenta a veces de forma medio.
puesto por Nadal. muy rápida. Este proceso acentúa las dife- La suavidad de las curvas demográficas
La cuantificación de la población gallega rencias económicas y sociales, que se evi- de Galiciano reflejan sin embargo las pro-
no puede hacerse de forma fiable hasta dencian con los índices de ruralidad: 90 fundas desigualdades internas que dan
1857, cuyo censo se publica en 1860 1• Los por 100 para toda la región, llegando al 95 lugar a la existencia de tres galicias: La
estudios locales realizados monográfica- por 100 en Lugo y Orense. emigrante, la costera y la interior.
mente sobre Galicia, aparte el de Lucas De forma general puede decirse con El ritmo de crecimiento de Ja población
Labrada2 , el primero en establecer correc- López Taboada que Galicia mantiene gallega muestra una pérdida de peso pro-
tamente la relación entre recursos y durante el siglo XIX una tasa de natalidad gresivo respecto al total nacional.
población, son inexistentes hasta 1964, en moderada (33-35 por 100) y una tasa de El proceso de urbanización será lento y
que Beiras realiza su tesis sobre la demo- mortalidad baja, en especial infantil (120- discontinuo como lo fue el proceso de
grafía gallega3 • 130 por 100) que le sitúa en un lugar pri- industrialización. Más aún si tenemos en
Siguiendo a Barreiro Fernández4 , pode- vilegiado en España (230-280 por 100). cuenta las cifras de partida de algunas ciu-
mos aceptar que Galicia tuviera alrededor Se trata de un modelo relativamente dades. En 1857, fecha del primer censo,
de 1.300.000 habitantes al iniciarse el siglo moderno que podría inducir a pensar en Lugo tenía 8.000 hab., Pontevedra y Oren-
XIX, para llegar a finales del siglo a un sistema económico desarrollado. Sin se 7.000, Santiago, la ciudad más poblada
1.941.023. embargo, Ja realidad es muy otra y sólo la en esa fecha, pierde población al finalizar
En 1826, Galicia pasó a tener 1.585.000, lo matización fundamental del papel desem- el sigloª.
que representó un incremento de casi peñado por Ja emigración puede situar las Las zonas deprimidas económicamente,
200.000 habitantes desde 18005• El mismo cifras en su verdadero valor. La emigra- producen una bolsa regresiva poblacional-
aumento se experimenta de 1826 a 1857. ción desempeñó un papel estabilizador mente que ocupa el Sur de La Coruña, el
Desde esta fecha hasta 1950 (2.604.200 respecto a la economía y a la demografía. Norte y Centro de Pontevedra, el Este de
habitantes), Galicia mantiene un creci- Se estima en 900.000 Jos gallegos que Lugo y Orense.
miento anual prácticamente constante de hubieron de emigrar durante Ja segunda El primer factor en que se podría basar Ja
unos 9.000 habitantes. (A partir de esa mitad del siglo XIX. La gran emigración ausencia de un capitalismo gallego puede
fecha se invierte el ciclo y la población dis- corresponde sin embargo al siglo XX7 • ser la reducida población urbana. Las
minuye.) Este ritmo constante se ve modi- Además del papel económico equilibrador cifras conjuntas de las ocho principales
ficado de forma positiva en coincidencia desempeñado por la emigración (añadimos ciudades del siglo XIX durante su segunda
con las crisis que provocan la vuelta de las remesas de dinero enviadas desde una mitad9 son las siguientes 10 :
emigrantes: 1887-90, y la pérdida de Cuba emigración que se piensa provisional casi
y Puerto Rico, 1923-29 y la crisis del 29. siempre), desde un punto de vista político Año Población Porcentaje sobre
Respecto al resto de España, aun a pesar y social significa, según Beiras, un mode- urbana el total de Galicia
del crecimiento sostenido, el porcentaje rador de las revoluciones pendientes y
cada vez es menor, pasando, sucesiva- desde nuestro punto de vista un camino 1857 117.874 6,55
mente del 13,5 por 100, al 11,49 por 100, al abierto a las influencias a través de los 1877 151.771 8,21
10,11 por 100, 10,78 por 100, 10,64 por 100 modelos y los ideales. 1897 178.805 9,21
y 10,35 por 100 en 1787, 1860, 1877, 1887, Resumiendo, y sumando las cifras sumi-
1900 y 1910 respectivamente6. nistradas Barreiro, desde 1911 a 1970 emi- Coruña crece en este período 328 hab/año,
La distribución de la población en Galicia graron 1.187.247 gallegos a ultramar (34 Ferro! 157 hab/año, Vigo 433 hab/año,

13
mientras que Santiago y Tuy pierden correspondió a la ciudad, y al aumentarse alcanzando su apogeo entre 1850 y 1930.
población. la demanda de tierras (y no liberarse por El ciclo europeo se inicia hacia 1950 y es
La importancia que la emigración ha teni- la dominación del sistema feudal las actualmente el predominante.
do en la historia de Galicia queda fuera de improductivas), estas sufrieron fracciona- Así pues el ciclo en que se centra nuestro
toda duda. Sin embargo, falta aún un estu- mientos continuados por subforos. El interés es el americano por las fechas en
dio exhaustivo sobre el tema quizá debido minifundio aparece así como latente factor que tiene su mayor importancia. Para
a la imprecisión de los datos desde los que de expulsión de la población, al impedir la nuestro estudio, la emigración puede cons-
puede estudiarse un fenómeno poblacional renovación tecnológica 12, y en consecuen- tituir una fuente importante de datos refe-
tan extenso, complejo y disperso. cia el aumento de una producción agrícola ridos tanto a los modelos ideológicos como
Pasados los tiempos en que aún se daban que no alcanzaba a la demanda y como a los modelos formales.
al fenómeno emigratorio interpretaciones resultado de todo, el aumento de los pre- Entre las causas generales que propicia-
en torno al espíritu aventurero, o cosa cios13. ron la emigración americana están la legis-
parecida, de los gallegos, nadie duda ya de En este cuadro, tampoco el sector artesa- lación favorable a los emigrantes en las
atribuirle una causa inmediata en la pura nal pudo servir una oferta de puestos de constituciones americanas en el sentido de
necesidad económica y unos orígenes trabajo dada la debilidad del mercado con- acogida y las mejoras en las condiciones
mediatos o estructurales en la forma de sumidor, compuesto básicamente de cam- de navegación (el hecho concreto de la
división de la propiedad, en las leyes de la pesinos sin capacidad adquisitiva ruptura del equilibrio entre la presión
herencia, en la estructura social predomi- El sistema de tributos y el servicio de demográfica y el sistema productivo en
nante ante los cuales la única salida armas contribuyen a completar una situa- Galicia).
(teniendo en cuenta la "dependencia colo- ción tal en el inicio del desarrollo capita- En la emigración americana álgida pueden
nial" de que habla Beiras 11 ) es la expulsión lista industrial en España que a Galicia le reconocerse asimismo diferentes etapas.
de nativos fuera de su patria. toca el papel de "abastecedora de mano de En la primera, de 1850-1914, comienzan su
Conviene, aunque sea de forma abreviada, obra, materias primas y recursos finan- actuación los agentes de emigración ofi-
repasar las causas de la emigración galle- cieros y, en la medida en que otras zonas ciales y particulares, y puede estimarse
ga, porque en ellas se centra también par- ofrezcan condiciones más ventajosas de que el aporte gallego al flujo emigratorio
te de los problemas de su arquitectura inserción en el sistema productivo, hacia español osciló entre el 40 y el 70 por 100.
como hecho cultural. ellas se dirigirá esa fuerza laboral vacan- En la segunda etapa, de 1915 a 1930, si
La emigración tiene caracteres de margi- te"14. Marcha, que en el caso de ser fuera bien disminuye la emigración respecto a la
nación que hunden sus raíces en los tiem- de las fronteras adquirirá además carác- anterior, se estiman en 500.000 los galle-
pos en que Europa entra en la era capita- ter clandestino para evitar prohibiciones gos emigrados 17 • La tercera abarca de
lista mercantil. Tanto los levantamientos y costos legales 15 . 1930 a 1945 y en ella se produce la caída
"irmandiños" del siglo xv, aplastados en Con este esquema estructural de base, los numérica de la emigración y también el
favor del sistema feudal, como la sujeción avatares históricos y la correspondiente cambio de origen. Se trata de una emigra-
política al estado centrista, que suprimió coyuntura permiten establecer los gran- ción por motivos ideológicos procedente
a la clase dominante nativa, mantuvieron des ciclos de la emigración en función del de capas sociales medias profesionales e
a Galicia apartada política y económica- destino predominante, temporalmente intelectuales. En este caso las influencias
mente del ritmo histórico del resto del consecutivos, ligados directamente a las superestructurales invirtieron su sentido
país. Esta marginación está en la base de exigencias de la estructura productiva de hacia América18.
la imposibilidad estructural para desarro- las regiones de acogida. Las provincias gallegas que mayor aporte
llar un proceso propio de industrialización. Los tres ciclos que señala Palmas son el hicieron a la emigración ultramarina fue-
Debido a la escasa capacidad de su indus- peninsular, el americano y el europeo 16. El ron La Coruña y Pontevedra, y los puer-
tria, Galicia no puede absorber el exce- primero comienza en el XVI y tiene su tos de salida fueron lógicamente Vigo, La
dente demográfico del XVIII ni sus necesi- punto culminante en el XVII continuando Coruña y Villagarcía por orden de impor-
dades consumidoras. El sector agrícola en la actualidad si bien muy disminuido. tancia.
desempeña el papel que en otros lugares El ciclo americano comienza en el XIX Los destinos americanos preferentes fue-

14
ron: Argentina, Cuba, Uruguay, Brasil y través de los modelos elaborados en la el siglo XVIII y principios del xx. Su pros-
Venezuela y, sin que se produjesen asen- emigración. En este sentido el papel juga- peridad se apoya en el trabajo de los
tamientos especialmente uniformes, la do por los intelectuales gallegos en el exi- labriegos y en un sistema de rentas que no
emigración se dirigió a las zonas de mayor lio y su actividad editorial e ideológica fue pueden ser redimidas. A pesar de ello se
desarrollo económico, los centros urbanos de una importancia sobresaliente. Buenos sitúan frente a los intereses aristocráticos
portuarios con mayor demanda de mano Aires se mereció el sobrenombre de Capi- junto a la jerarquía eclesiástica y más pró-
de obra. tal intelectual de Galicia con que la definió ximos al pueblo que aquellos. Su símbolo
La emigración gallega al Río de la Plata Alonso Montero, y el Río de la Plata se material es el pazo y tienen una clara con-
fue tan numerosa y tan sostenida en el convirtió en la Galicia ideal de Castelao22• ciencia de clase. No obstante, a lo largo de
tiempo que el gentilicio "gallego", con fre- los dos siglos en que desempeñan un papel
cuencia cargado de connotaciones peyora- Clases sociales en Galicia importante en el paso de Galicia hacia la
tivas de oscura y compleja procedencia La clasificación de la sociedad gallega nos sociedad moderna, la hidalguía muestra
vino a designar a cualquier español. permitirá corroborar en qué medida la una variedad de estratos ligados a sus
El destino hacia Argentina se inició de arquitectura cumple unos fines ideológi- intereses económicos fundamentales que
forma organizada hacia 1845 a través de la cos al servicio de los intereses de la clase permiten a Barreiro hablar de fidalguía
firma "Llavallol e hijos" y se centró en las dominante. Del panorama en que inicial- vinculeira, eclesiástica, militar y burocrá-
ciudades, constituyendo la base de su mente puede dividirse el espectro social tica y de profesión liberales23•
desarrollo 19• gallego: labriegos, hidalgos, clero, bur- Los primogénitos pasaban a regentar las
Igual proceso se siguió en el Uruguay, guesía y proletariado, ni los labriegos ni el tierras vinculadas, por lo que sus intere-
República que llegó a alcanzar en 1860 la proletariado son evidentemente promoto- ses estaban ligados a la renta, su mentali-
tasa más elevada de extranjeros del con- res ni destinatarios de la arquitectura que dad era en general conservadora y su pre-
tinente en su historia moderna: 35 por 100. aquí estudiamos. Esta se realiza funda- paración escasa, ya que ni siquiera solían
La emigración hacia Cuba fue también mentalmente para las clases poderosas administrar su patrimoniou.
muy numerosa aunque de muy difícil eva- que lo son en diverso grado a lo largo de Los segundos por el contrario tenían que
luación numérica, quizá debido a su tardía un tiempo no homogéneo. afanarse para prosperar, si bien tenían
emancipación colonial y en consecuencia Los hidalgos y el clero contemplan, a par- para ello las ventajas de una estructura
no aparece como emigración al exterior la tir de mediados del XIX, cómo su poder va legal y económica pensadas para ese fin.
que a ella se realizaba20• decayendo, lo mismo que su ideario, en Podían optar a los mejores cargos ecle-
Los otros países americanos, Brasil, Vene- favor de la clase emergente, la burguesía. siásticos (para los que no se exigía ser clé-
zuela, México ... son respecto a esta cues- No obstante la realidad dista de obedecer rigo pero sí universitario, lo que les dejaba
tión prácticamente irrelevantes. a un esquema simplista. Al contrario, bajo prácticamente sin rivales), y a ellos aspi-
Toda esta masa humana lejos de su tierra una apariencia de escasa movilidad, se raron hasta que mediado el XIX, las desa-
trató evidentemente de agruparse en dis- esconde una serie de fuerzas que afectan mortizaciones hicieron perder su encanto
tintas asociaciones que si en principio muy profundamente a la estructura social. a estos puestos. Igualmente podrían
tuvieron un carácter religioso (Herman- Conviene pues revisar con cierta atención emprender la carrera militar (los hidalgos
dades o Congregaciones) a partir de 1870 los matices más llamativos para nuestro tenían el privilegio de poder mandar hijos
se llamaron casi siempre Centros Gallegos propósito de las diversas capas sociales a las Academias militares); entre los que
y tuvieron un carácter laico y mutualista21 • que nos interesan. escogieron esta vía se dieron espíritus
Entre sus objetivos principales estuvo el Los hidalgos constituyen una clase bisa- liberales y conservadores generalmente
mantener los vínculos con la tierra natal, gra entre la antigua aristocracia y la bur- en relación a su dedicación exclusiva a las
una tierra lejana con frecuencia idealiza- guesía posterior. Su origen como tal clase armas o a su compatibilización con las ren-
da, lo que sirvió para promover mejoras y va unido al de las tierras aforadas así tas de la tierra. Finalmente podrían acce-
proyectos sociales. Los emigrantes retor- como su ocaso es definitivo con la supre- der a la burocracia del Estado, incluidas
nados desempeñaron con frecuencia el sión del foro, ya sin resistencia, por Primo las cátedras universitarias, a través de los
papel de catalizadores de luchas sociales a de Rivera. Su importancia se sitúa entre Colegios Mayores exclusivos de la hidal-

15
guía, o a las carreras liberales (leyes prin- una escisión por toma de postura frente a últimos que, obviamente, no se vieron
cipalmente aunque también farmacia y Napoleón26 • Lo que Barreiro llama la afectados por las medidas laizantes, los
obras) siendo en este caso más difícil pre- hidalguía beligerante tuvo su apogeo hacia beneficios derivados de los diezmos repre-
cisar su opción ideológica. 1840 en que persiguieron a burgueses e sentaban la más segura de sus rentas 27•
A través de todo este sistema, la hidalguía hidalgos intelectuales apoyados por el cle- Bajo la medida liberal de sanear la
logró un extraordinario poder que se ro; apuestan por el Antiguo Régimen en Hacienda pública se escondía también una
manifestó en niveles distintos. En lo eco- 1815, por los carlistas en 1834 y contribu- lucha entre ideologías contrarias. Todas
nómico, actuando como intermediarios yeron a crear una aureola de un carlismo las pr esiones intentadas contra los feli-
entre los propietarios iniciales de la tierra, romántico de amplio eco literario. greses para que siguieran pagando sus
Jos aristócratas ausentes, y los campesi- El fracaso de la guerra carlista los encie- diezmos en conciencia, fracasaron y fueron
nos, a través del foro, logran controlar el rra en sus pazos y les vuelca a una lucha llevando a la Iglesia a negociar su status
beneficio agrícola siendo al llegar la desa- obstinada en favor de un sistema foral sin de un modo más razonable con el Estado.
mortización los únicos con capital sufi- futuro. Invierten sus recursos en tierra y Logró en 1851 por Concordato la devolu-
ciente para comprar tierras, lo que termi- abandonan el comercio y la industria. La ción de sus bienes no vendidos en la Desa-
nó constituyendo su fin a Ja Jarga25 • caída de los precios agrícolas del XIX tuvo mortización, y también una nómina anual
En lo ideológico, el poder de la clase se fuertes consecuencias para los hidalgos para párrocos y coadjutores. En 1865 la
manifestó por el control de la Universidad tanto en pérdidas reales como por ser la iglesia gallega fijó al fin unos aranceles
(los alumnos de los Colegios Mayores, hidal- causa directa de la emigración en primer para las funciones litúrgicas de funerales
gos en su gTan mayoría, designaban al pro- lugar y como consecuencia permitir la y sacramentos. Aún a pesar de esta racio-
fesorado), de los puestos clave de la Iglesia redención de los foros con los excedentes nalización en la percepción de beneficios,
y de las instituciones, aunque este aspecto del capital conseguido en América. Esta estos siguieron estando repartidos jerár-
no es tan claro. Sin embargo el ascenso de larga y última etapa abarca desde 1840 quicamente lo que contribuyó poderosa-
la burguesía relegó, junto con su decaden- hasta 1930 en que los foros se suprimen y mente a la estructura ideológica de esta
cia económica, el influjo ideológico de la casa con ellos la razón misma de la existencia clase social particular.
hidalga hasta hacerla desempeñar el papel de la clase. Por ser esta etapa la de mi Así pues, la Iglesia que nos encontramos
de un recuerdo romántico al que en buena estudio, me interesa especialmente la ima- a partir del XIX es una institución empo-
pa1te intentó asimilarse la burguesía regio- gen romántica que aporta la hidalguía brecida, si bien aún conserva muchos de
nalista. decadente en la determinación de una sus privilegios y busca reorganizarse ide-
En lo político-social el poder de la clase se identidad regionalista y su reflejo en la ológicamente ante los nuevos tiempos
manifestó en una serie de ritos ligados a arquitectura. reclutando sus miembros entre los labrie-
signos externos, especialmente el Pazo. El clero sufre, con los hidalgos, el cambio gos, dado que para los hidalgos había per-
El poder estrictamente político con el que de los tiempos. Desde la desamortización dido mucho de su interés la carrera ecle-
defendieron sus intereses de clase lo ejer- de 1836 y hasta la vuelta de los moderados siástica. Ya no es la Iglesia constructora
cieron a través de cargos públicos como el en 1845, intenta vanamente con todos los de los siglos pasados y escasamente es
de Regidor perpetuo, el control de las jun- recursos que aún les quedan luchar contra capaz de mantener en buen estado su
tas del Reyno de Galicia y la Audiencia, y una suerte irreversible. patrimonio edificado. (Consciente de la
en último término a través de las Diputa- En 1837, con la supresión de los diezmos, pérdida que el descuido podría acarrear a
ciones y del caciquismo. el clero había perdido su mayor fuente de la arquitectura religiosa, se limita a pedir,
Este esquema general sufrió variaciones ingresos. Hay que pensar que las fuentes en los acuerdos de 1844, que sean bien
a lo largo del tiempo y pasó desde un gran económicas en que basa su poder el clero conservados los bienes desamortizados).
esplendor durante el siglo XVIII, en que eran los bienes beneficiales (propios o ads- Para superar los nuevos tiempos ha de
detentó todo el poder económico, social y critos a la parroquia), los cuasipatrimonia- estructurar la formación de sus miembros,
político y edificó pazos e iglesias, a una les (derivados de funciones eclesiásticas de quienes aspiran a serlo, y habida cuen-
crisis ideológica profunda con el surgi- concretas) y los patrimoniales particulares. ta de que proceden de clases humildes, sin
miento de la burguesía de finales de siglo, Si en este momento prescindimos de los instrucción, planifica su adiestramiento

16
por medio de una institución nacida de la siones sociales, de penas eclesiásticas que imperante, dejó el camino libre a los inver-
necesidad: los seminarios. Son seminarios sólo tenían sentido en una sociedad no sores de otras regiones31 •
del XIX los de Santiago, fundado en 1829, evolucionada, y de la ayuda secular de las La burguesía tiene pues un marcado
el de Tuy, terminado en 1850, el de Orense clases dominantes. Como observa Barrei- carácter foráneo y se subdivide en grupos
de 1840, mientras que los anteriores de ro, muchas de las disposiciones referentes en los que existe una relación muy defini-
Lugo y Mondoñedo son reformados a los hábitos eclesiásticos (forma de ves- da entre lugar de procedencia y actividad
durante el siglo28 • En 1852 se unifican los tir, celibato) y a los privilegios personales fundamental.
estudios que se cursaban en los semina- de los sacerdotes, tendían a mantenerlos Los primeros en acudir fueron los catala-
rios. Junto con una carrera que pretendía al margen de la sociedad civil mucho más nes, que se dedicaron a la pesca y la con-
una formación bastante completa a la altu- que a su satisfacción. serva. Llegaron unos 15.000 entre 1750 y
ra de las necesidades modernas, se abrió Es principalmente desde un punto de vis- 1780 e introduje ron una mentalidad
una "carrera breve" que sólo impartía ta ideológico que puede interesarnos la empresarial y nuevos métodos de pesca y
estudios de latín (3 cursos), de filosofía (1 participación del clero gallego en en el conserva. En 1808, 320 de las 400 factorí-
curso) y de teología (2 cursos). formación de una conciencia nacional y en as gallegas estaban en manos de catalanes
Teniendo en cuenta que la mayoría de los el avance/retroceso hacia la modernización según Meijide32• Barreiro33 cita como cau-
aspirantes al sacerdocio procedían del de la sociedad local. Desde el punto de vis- sas de la migración catalana en este sec-
campesinado, la preferencia que la jerar- ta arquitectónico, la importancia de la tor, su saturación en Cataluña con el exce-
quía gallega demostró por estos sufridos Iglesia decrece a su nivel más bajo proba- so de mano de obra, y el hundimiento del
pastores, en igualdad de condiciones ante blemente, en términos generales, si bien comercio de la sardina entre Inglaterra y
loR hidalgos, la necesidad de reclutamien- protagoniza alguna de las aventuras sin- Levante aunque parece tener una gran
to, movieron a que casi todos los semina- gulares más originales de esta época. importancia la posibilidad por parte de los
ristas siguieran la "carrera breve". Con catalanes de eludir las cargas de la matrí-
ello se privó a la iglesia gallega de la for- La burguesía cula del mar gracias a licencias que se ·
mación necesaria29• Cuesta trabajo encon- La burguesía en Galicia, al contrario que renovaban temporalmente frente a las
trar nombres destacados en las ciencias o los campesinos, los hidalgos o el clero, está obligaciones de los propios gallegos con la
en filosofía entre los sacerdotes gallegos fundamentalmente constituida por grupos Armada.
de esta época. Y cuando se daba el caso sociales de procedencia exterior. Esto, Los catalanes se asientan en las costas de
(López Ferreiro o Amor Ruibal) chocan que llama poderosamente la atención, está más fácil pesca o puertos pesqueros más
con un espíritu de clase retrógado que las inicialmente justificado por causas diver- seguros: Vigo, Carril, Ribadeo.
margina o castiga. sas. Para Barreiro, estas son: 1) Galicia, Por el contrario, los vascos, que llega des-
Con la aportación campesina a la Iglesia debido a una explosión demográfica muy pués, se instalan en el área de las ciudades
gallega se produjo un fuerte desclasa- fuerte a partir del XVII y a la introducción importantes (Coruña y Santiago) y se
miento del clero30 . A ello contribuyó en de nuevas formas de cultivo, se convierte dedican a los curtidos y al gran comercio
gran medida la formación que recibieron en un mercado potencialmente importan- naval.
en el seminario, dogmática y rígida, que te, que aprovechan comerciantes foráneos. Los maragatos, por el contrario, se cen-
era aceptada con sumisión por quienes 2) La liberación del comercio con América tran en el comercio interior, especialmen-
eran de salida sumisos. El fanatismo con hace de los puertos gallegos (La Coruña te con Castilla, a través de su tierra de
que adoptan su nueva ideología, conser- desde 1788, Vigo desde 1784-89) puntos origen. Comerciaban con productos agrí-
vadora de los valores más reaccionarios y fundamentales en el intercambio econó- colas (vino, trigo, aceite, garbanzos) y
contrarios a su antigua clase, demuestra mico, y favorece la instalación en ellos de manufacturas (paños, loza). A lo largo de
lo superficial de su preparación, que per- comerciantes, banqueros e industriales, de los caminos fueron estableciendo sus
mitió la formación de una cierta nueva fuera naturalmente, que canalizan el comercios bien surtidos, sus pensiones y
casta desclasada, que se defendió de las comercio. 3) La ausencia de capital galle- toda una red comercial sutil y compleja.
luchas interiores mediante una rígida go para invertir en el sector comercial o De otras regiones también llegaron a Gali-
jerarquía y del exterior a través de pre- industrial, debido al sistema de rentas cia contingentes de comerciantes para

17
sustituir a la inexistente burguesía local. cobro de las deudas en especias, lo que selectividad de sus inversiones en los sec-
De Asturias, Zamora, León y muy espe- llevó a cabo un traspaso del capital a la tores más rentables.
cialmente riojanos de Cameros, que pron- tierra a través de cargas y foros no redi- Así el incremento de la emigración a prin-
to controlaron las casas de cambio. mibles. El capital dinero se convirtió pau- cipios del siglo XX es utilizado por la bur-
Sin embargo, el rechazo social que latinamente en patrimonio y rentas de la guesía para la distribución interior de su
sufrieron por parte de los hidalgos loca- tierra. producto económico.
les indujo a una endogamia característica Quizá los burgueses esperaban la supre- La repatriación del capital americano
que perpetuó su identidad, con caracte- sión de los foros y la liberación de las ren- (Cuba y Puerto Rico) sirve para promover
res particulares. Los vascos, por ejem- tas, pero la verdad es que en el resultado la pesca de altura y su industrialización,
plo, fueron mejor vistos por sus ideas se vieron hundidos. A partir de este así como para la comercialización de la
conservadoras, lo que significó que algu- momento, los burgueses comparten inte- merluza, especialmente a Madrid.
nos de ellos contribuyeron decisivamen- reses económicos con los hidalgos locales, Ya entrado el siglo XX, se produce un auge
te a inculcar entre los hidalgos gallegos lo que les convierte a mi entender en bur- enorme en el aprovechamiento hidroeléc-
las ideas foralistas vascas y navarras. gueses "gallegos", en la época que más trico de los cauces gallegos, llegando a una
Así los hidalgos y el clero gallegos defen- interesa, la que coincide con la Restaura- producción de 5-106 Kwh en 1921.
dieron, a través del carlismo, sus intere- ción. Particularmente interesante resulta para
ses de clase y recibieron de vasco-galle- Las crisis de finales de los cincuenta obli- nosotros el papel desempeñado por la bur-
gos los impulsos iniciales respecto a su ga a los campesinos gallegos a emigrar, guesía en la construcción de las ciudades
identidad regional (Aurelio Aguirre, como hemos visto antes. Esto represen- gallegas que en estos años experimentan
Manuel Murguía). ta para la burguesía una segura recupe- un crecimiento notable en el que tiene un
Pocos apellidos de origen gallego pueden ración entre 1857 y 1880. Fundan las papel importante la vuelta de los emi-
encontrarse entre las casas comerciales de sociedades "patriótico-comerciales" que grantes. Coruña, Vigo, Ferro!, Santiago,
punta de aquellos años del XIX, y las organizan el viaje, el trabajo y la distri- Pontevedra, Orense consolidan su papel
excepciones se frustraron como Los Gar- bución de salarios y ahorros, de un modo regional, aunque el proceso es distinto en
cía Pau, de Santiago, que pudieron consti- férreo. Poco después pasan el grueso del cada lugar y merece estudio aparte y por-
tuir una saga y murieron sin descendencia negocio a compañías europeas y los bur- menorizado.
volviendo sus bienes a la Iglesia. gueses se quedan las consignas. Junto al Los comportamientos ideológicos de la
El poder burgués tuvo su época dorada en negocio de la emigración, las obras públi- burguesía son evidentemente distintos de
Galicia entre 1750 y 1817, año en que cas de carreteras y ferrocarriles con Cas- los de sus clases oponentes, hidalgos y cle-
entró en una crisis que llegó hasta 1856. tilla (Piedrafita-Lugo, Santiago-Ponteve- ro tradicionales, como distintos son sus
Durante esta primera y larga etapa, la dra, etc.), el avituallamiento de los intereses económicos.
burguesía foránea se fue asentando en el ejércitos para la Guerra de África, la ins- Si las alianzas matrimoniales constituyen
territorio y se fue integrando paulatina- talación del gas en las ciudades, la cons- la defensa frente al rechazo de que son
mente con la estructura social gallega. Los trucción de viviendas, sirven a la bur- objeto por parte de los hidalgos, su fuerza
boyantes negocios iniciales con lugares guesía para mantener una recuperación real se basa en un sistema de vida auste-
lejanos (Riga, Copenhague, Hamburgo, que se plasma en la fundación de bancos ra que se refleja en la casa burguesa.
Virginia) permitieron la creación de nue- amparados en la ley de 1856. (Banco de Espaciosa y funcional, cómoda en una
vas industrias (lino, vidrio, flota pesquera La Coruña, El Crédito Gallego, Caja de palabra, alberga a la familia unida en un
y mercante propia, ferrerías, cerámica) Ahorros de La Coruña, Sociedad de Cré- afán común: la prosperidad de la Casa.
pero no impulsaron la formación de capi- dito y Fomento, Banco de Santiago, Caja Funciona además como escuela práctica
tal y hundieron posibilidades de indus- de Ahorros de Vigo). de formación de los sucesores (hijos de,
trialización históricas. La crisis de fin de siglo y la pérdida de las sobrinos de, sucesores de) en las formas
La guerra de la Independencia significó colonias, hunde el negocio de la emigra- de llevar el negocio, en las virtudes de
para la economía burguesa la pérdida casi ción y la burguesía tiene que reconsiderar honradez, abnegación y sacrificio burgue-
total de liquidez y con ella la necesidad de su estructura, lo que significa una mayor sas. La propia casa es su propia universi-

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dad y su orgullo. Se forman redes y alian- máximos eran, al menos inicialmente, pedagógica y culturalista pero no reivin-
zas como las de José de Andrés García y aquellos sectores sociales más tradiciona- dicativa. Las reformas administrativas
Simeón Cabello, su antiguo mancebo, o las les y románticos, incluso carlistas, la bur- que comporta la caída del Antiguo Régi-
de Simeón García con Octavio de la Riva guesía adoptó una postura un tanto indi- men llevan a conver tir las ciudades en
y Olmedo. fer ente pero nunca a favor, dado que no focos de castellanización pudiéndose
El siglo XX trajo en buena parte la rotura tenían razones económicas para ello. observar diferentes aportaciones. La bur-
de estas cadenas en favor de asociaciones La arquitectura de esta época, es por pro- guesía mercantil ele procedencia maraga-
más libres, Jo que da una relajación de las pio derecho, la de Ja burguesía, dado que ta, la industrial ele origen catalán y Ja
normas de austeridad que llegan a que- ninguna otr a clase podía desempeñar el intelectual y administrativa, de proce-
brantarse por amor al luj o en algunos papel de constructor de la sociedad. Como dencia más difusa.
casos, como refleja la arquitectura de prin- ella, refleja todas las indecisiones, com- En esta etapa, sin embargo, el gallego
cipios de siglo. La aust eridad del XIX que plejos, fracasos, aciertos, inhibiciones y recupera Ja forma escrita como parte de
se reflejaba en los ajuares de poco valor , acont ecimientos históricos. Una burgue- un movimiento reivindicativo que, lógica-
el escaso interés por las artes suntuarias, sía tan especial dentro del panorama espa- mente y de acuerdo a la estructura social
se trastoca por Ja competitividad en el ñol, dio lugar a una arquitectura bastante gallega, corr esponde a las pequeñas bur-
afán por estar a Ja moda. particular. guesías y a Jos hidalgos rurales.
Un aspecto importante de la mor al bur- La gran burguesía se opone por razones
guesa lo constituye la organización cada La base cultural de dominio y la población llana por los pre-
vez más laica de Ja caridad, que se sustitu- Quizá el mejor procedimiento para enten- juicios acumulados.
ye por la filantropía (a Jo que ayudan los der la marginalidad de Galicia respecto al La defensa del idioma como lengua cons-
indianos enriquecidos e n América, que r esto del país sea comenzar por precisar tituye un dato fundamental en la lucha por
prescinden en sus donaciones de Ja Iglesia). algu nos aspectos de su singularidad. E l la autodefinición de lo gallego.
La defensa de sus intereses de clase, llevó primero de ello, que condiciona a los Características diferentes en el paso del
a los burgueses a tomar partido político demás, es el idioma. regionalismo al nacionalismo, dos etapas
por los liberales. La burguesía en gener al El gallego es considerado como dialecto en un mismo proceso.
se caracteriza por ser progresist a y libe- por las clases cultas desde el siglo xv a La obra de Rosalía de Castro, Curros Enrí-
ral. Apoyan en consecuencia al único par- través de un proceso de equívocos que quez y Eduardo Parclal34 , hacia 1860 repre-
tido capaz de hacer la reforma agraria que van desde la repulsa de los portugueses senta la actitud regionalista, que a pesar
pudiera crearles su espacio económico por pura proximidad hasta cierto antiga- del progresismo populista en que se apoya,
propio. Entra por ello en disputa con los llegismo de los castellanos por la misma en general "plantea la lucha en unos térmi-
hidalgos que defienden el sistema de ren- razón de semejanza con lo portugués. El nos excesivamente culturales y paternalis-
tas aforadas. dilema comienza a plantearse en términos tas, como si se tratara exclusivamente de
En 1820 apoyan a Porlier, y en 1840 sin de relación simplificada. El castellano es una restauración de la dignidad perdida'"i:;.
embargo están con el ala moderada fren- utilizado como norma de perfección mien- Rosalía por ejemplo, si bien defiende la
te a las propuestas más liberales. Cuando tras el gallego es sinónimo de habla incul- lengua como una reivindicación, escribe su
en la Restauración aparecen ya aliados a ta. Aunque la práctica totalidad de la última obra en castellano. Curros Enríquez
los hidalgos, son moderados, aunque libe- población habla gallego, sólo es bilingüe o intenta resolver el conflicto entre el galle-
rales frente a los carlist as. incluso sólo castellano-parlante la élite go y el castellano en términos de particu-
Sin embargo dentr o de la burguesía se urbana. Por ello no se produce literatura lar-universal. Las contradicciones entre Ja
dan posiciones diferentes. Así los burgue- en gallego durante tres siglos (XV-XVIII). actitud reivindicativa de los escritores y la
ses de La Coruña son más liberales que Hay que esper ar a que el espíritu de la realidad social en que actúa, contribuirán a
los de Santiago cuyos intereses están más Ilust ración comience a aclarar las cosas Ja solución nacionalista de modo natural.
ligados a la Iglesia cuyos bienes adminis- desde la pura constat ación científica de la La fundación de las "Irmandades da Fala"
tran. ident idad lingüística del gallego (Feijoo, marcan el inicio, en 1916, de la etapa
Respecto al galleguismo, cuyos defensores Sarmiento), que se traslada a una actitud nacionalista en el empleo del idioma galle-

19
go, cada vez más claramente vinculado a se en torno a 1846, fecha de la revolución to al gallego a través de ocupaciones
la acción política. La búsqueda de la coofi- gallega36• Entre sus miembros más desta- marginales en su propia sociedad. Seña-
cialidad se apoya en grupos de la pequeña cados figuran Nicomedes Pastor Díaz, la Losada la presencia del tema de la emi-
burguesía intelectual, de extracción rural Francisco Añón, poeta, Marcial Vallada- gración en "Cantares" de una forma muy
y popular. Las hermandades, no obstante, res, lingüista como Saco y Arce, y Benito particular: la de los emigrantes en Casti-
prolongan aún la actitud pedagógica y cul- Vicetto, historiador. Los juegos florales de lla, lejos de la visión deformada y triun-
turalista de la etapa anterior. Sólo cuando La Coruña de 1861 fueron el momento falista del indiano, que vuelve a su tierra
en 1931 se funda el Partido Gallegista, el cumbre de su presencia pública y el cargado de la miseria con que se fue.
idioma se utiliza como argumento definiti- "Álbum de la Caridad", publicado al año Esta visión tan próxima al pueblo pro-
vo en la clasificación política. Sin embar- siguiente, recogiendo el material de los viene de su identificación con él, más que
go, su defensa continuó planteando las juegos y una selección de la poesía galle- de su observación de aspectos superficia-
profundas contradicciones entre teoría y ga, puso de evidencia la importancia del les, que paradójicamente fue lo que caló
práctica. movimiento naciente. Comenzaban ya a más hondo entre sus lectores (sólo eran
El hecho de que fuese en las obras de cre- despuntar las figuras clave del Rexurdi- "lectores" una minoría incapaz de conec-
ación y ensayo en las que adquirió impor- mento, Rosalía y Pardal. tar con el pueblo).
tancia el papel del idioma (generación En la literatura de Rosalía o en la de Con la publicación de "Follas Novas", en
Nos) demuestra quién hacía el esfuerzo Curros Enríquez o en la de Eduardo Pon- 1880, Rosalía de Castro plantea una visión
como minoría contra una situación social dal podemos rastrear algunas de las carac- de la "saudade" como, en palabras de
en la que incluso buena parte de la izquier- terísticas del pensamiento gallego en las Losada "vivencia de la soledad antológica
da era abiertamente hostil. El estatuto que fundar una posible interpretación de del hombre" ... "como dimensión esencial
gallego aprobado en 1936 y no llevado a la su arquitectura. del hombre" con lo que viene a ser un
práctica por razones obvias, incorporó la Rosalía de Castro muestra en su obra correlato de la angustia existencial,
cooficialidad en los usos de la Administra- una extrema consciencia de soledad que pudiéndose decir, desde esa perspectiva,
ción y el bilingüfsmo en las escuelas pri- teniendo en cuenta su origen, hija de que es la única manifestación española de
marias: no fue posible analizar los resulta- sacerdote y de hidalga campesina, podrí- poesía filosófica hecha en el XIX. Pero ade-
dos de la experiencia. amos traducir como marginación. Rosalía más de esta dimensión profunda, a Rosa-
Paralelamente a la cuestión del idioma está se constituye en la "voz de una comuni- lía puede considerársela también como
la de su expresión literaria, en la que se dad marginada"37• La difícil relación con precursora del modernismo por la forma
revelan algunos de las particularidades Murguía, su esposo, contribuyó notable- de modificar los ritmos en los versos, por
más significativas del mapa mental gallego. mente a esa introspección necesaria para su manera de adaptarlos a su sentimiento
La literatura en gallego tuvo en la época calar hondo en los demás. Rosalía busca vital. Tanto desde una perspectiva formal
que estudiamos, su "Rexurdimento'', en lo popular, apoyándose en los temas y como temática, la poetisa gallega se sitúa
paralelo y coetáneo a la "Reinaixen<;a" estructuras populares, la raíz de su pro- en una posición límite entre la precisión
catalana pero de distinta suerte y evolu- pia identidad. En "Cantares gallegos", de conceptual y la difusa percepción de lo
ción. El Rexurdimento tuvo un antece- 1863, rompe con la tendencia romántica vital que incluye la muerte como libera-
dente significativo en una literatura de evasiva utilizando un costumbrismo ción de un absurdo existencial. Las con-
circunstancias favorecida por un hecho auténtico como demostró el pueblo con el tradicciones latentes en la obra poética de
excepcional, la guerra de la Independen- tiempo al recoger y reelaborar los poe- Rosalía, dividida entre dos mundos de difí-
cia, y con una finalidad bien clara: el movi- mas de Rosalía y hacerlos suyos (por vía cil conciliación impregnaron muchas de las
lizar a la población campesina utilizando oral que no escrita, pues era un pueblo expresiones plásticas más significativas de
su lengua, contra los invasores. analfabeto). Se fija en la pureza de las Galicia.
Durante el reinado de Isabel II, surge una costumbres (en el mito del buen salvaje), Eduardo Pondal sin embargo, desde el cel-
generación de escritores que comienzan a "la alegría" de la vida campesina gallega tismo de Murguía y sus compañeros de la
utilizar el gallego y a los que Murguía lla- como contrapunto reivindicativo respecto "Cova céltica" coruñesa, hizo prevalecer
mó "los precursores" y que pueden situar- al costumbrismo castellano que había vis- una corriente romántica que ya en Euro-

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pa adquirió dimensiones muy importantes. la generación Nos, se sitúa un grupo de que significó uno de los intentos más cohe-
El ciclo de Ossian 38, en "Queixumes dos escritores gallegos que sirven de puente rentes de vanguardia aparecidos en Espa-
Pinos" (1886) se entronca con el paisaje y entre ambas prolongando a la una y pre- ña. Junto a Vicente Ri sco y Alfonso
la geografía, con los topónimos de reso- ludiando a la otra. Su valía real ha queda- Rodríguez Castelao, artífices principales
nancia musical wagneriana, y sin caer en do oscurecida por la de la obra de quienes del empeño, aparecieron en la revista la
el pastiche historicista, aunque bordeán- lo limitan, aunque algunos aspectos de su práctica totalidad de los artistas gallegos
dole, representa un intento muy gr~to a actitud son especialmente interesantes en del momento, unidos "jóvenes estudiantes
las élites gallegas, de matizada relación nuestro propósito. y viejos maestros, con una común volun-
con Europa y significativa separación de Las dos figuras más significativas de este tad de servicio a la que no son obstáculo
Castilla. Sin embargo y por s u base en grupo son Antonio Noriega Valera y las divergencias políticas"41 , al menos has-
gran parte ficticia, no ha significado esta Ramón Cabanillas (1876-1959). ta 1936. Noguerol, Prado, Casal, Otero
vía un camino seguro para encontrar la Antonio Noriega inicia un encuentro con Pedrayo, Cabanillas, Losada Diéguez,
propia identidad. Muy diferente es e l el modernismo apoyado en su profunda López Cuevillas, González Salgado, Villar
papel desempeñado por Manuel Curros formación en la literatura clásica latina Ponte, Viqueira, Fernández Oxea, Bouza-
Enríquez que desde posiciones salvaje- (fue seminarista en Mondoñedo) y la Brey, de Las Casas, Filgueira Valverde,
mente críticas, progresistas a su modo, influencia del simbolismo a través de Por- Martínez López, Blanco-Amor, Fole,
dentro de una estructura burguesa a la tugal. Puede considerársele un cantor Alvariño Bal, Carballo Calero, Amado
que pertenecía, realiza una poesía estric- delicado del paisaje gallego. Carballo, Cunqueiro, Montes, Pimentel,
tamente marginal tanto por su temática Ramón Cabanillas realiza, en un lenguaje Paz Andrade, son nombres que comentan
como por su intención corrosiva. Poeta muy depurado, cuidado y rico de léxico, el por sí solos la amplitud del espectro ideo-
blasfemo, maldito por tanto, publicó sus encuentro con la sensibilidad atlántica a lógico que colaboró en el intento de darle
"Aires da miña terra" en 1880. Cantor de través de los prerrafaelistas ingleses y de a la cultura gallega "universalidad, de
la libertad, vio al emigrante de forma dis- la influencia de "lieder" germánico. En sus superar los estrechos límites regionales,
tinta a como lo hizo Rosalía, como un bus- temas prevalecen el ciclo Artúrico y en de sentar las bases de una cultura de sig-
cador de libertades que en su patria no especial los héroes del Grial, más el canto no universal ahondando en las peculiari-
halla. Atacó a la Iglesia como culpable de a los héroes locales de la independencia dades creadoras del país"42•
la ignorancia de su pueblo con un lenguaje respecto a Castilla. Se trata de un verda- Fue a partir del evidente esnobismo de la
trabajado como el de ningún otro poeta dero poeta modernista que inicia las revista como muchos de sus colaboradores
gallego del X IX. escuelas de vanguardia en Galicia. llegaron al descubrimiento de Galicia.
La ideología como factor de alienación, Tanto N oriega como Cabanillas están en En su primera etapa prevaleció el cosmo-
denunciada implícitamente por Curros, la misma línea fronteriza en que se movie- politismo del grupo orensano (Cuevillas,
alcanzó en el "Catecismo do labrego" de ron el resto de los artistas españoles de los Risco, Otero Pedrayo) para pasar después
Valentín Lamas Carvajal de 1889 la consa- años conflictivos de entreguerras y por a la casi obsesiva preocupación por las
gración definitiva entre el pueblo gallego39• ello pueden servir de referencia en nues- propias raíces. La generación Nos tiene
En cuanto a la prosa, además de Lamas tro trabajo. todas las características de una verdade-
destaca Manuel Murguía especialmente Después de Cabanillas, fue posible la ra agrupación de vanguardia, incluso un
por su importante esfuerzo por elaborar el actuación de las vanguardias que llevaron cierto elitismo de casino provinciano. Pue-
perfil histórico de su pueblo, haciendo hin- a la poesía gallega a una situación cohe- de aproximarse en ello al grupo de la
capié en sus caracteres diferenciales. En rente con su tiempo. Revista de Occidente o al Noucentisme, y
este sentido la fundación en 1906 de la por su valoración de lo castizo, a la gene-
Academia Gallega, en la que Murguía era La generación "Nos" ración del 98. La pedantería de su progra-
el hombre fuerte, constituye un hito fun- Con este nombre se reconoce a una gene- ma "Categorización cultural de lo autócto-
damental en el reconocimient o de su pro- ración agrupada en torno a la publicación no" les llevará a inventar el "atlantismo"
pia identidad. del mismo nombre (revista mensual que conjunción de europeísmo y casticismo en
Entre la generación del Rexurdimento y aparecía puntualmente entre 1920-1935) y un plano superior.

21
La influencia de su publicación, debida en dustrial, que en cierta medida le hará Aplicadas a la situación gallega le lleva-
parte a la aureola que les rodeaba, sirvió adoptar tras la guerra civil, una dudosa rán al estudio de las cruces de piedra45 y
de acicate a la práctica totalidad de los posición ideológica44 • al retrato inapelable de la vida cotidiana
intelectuales gallegos de la época que, a El orensano Otero Pedrayo (1888-1980), por una parte 46, y por otra a una reflexión
través de la revista, conocieron la van- un romántico vocacional que bebió su teórica que desemboca en la radicaliza-
guardia europea. saber en las fuentes germánicas tanto en ción de la teoría nacionalista de Risco en
Pero la influencia no sólo se produjo gra- geografía como en literatura, idealizó una "Sempre en Galiza".
cias a las ideas vertidas a través de la lite- Galicia campesina, tradicional, jerárquica, Castelao, que se había iniciado en política
ratura del grupo, sino también por medio sin tensiones y sobre todo proporcionó en la onda de Basilio Alvarez, se incorporó
de los artistas que a él se unieron y de los una visión del paisaje como creación his- al gallegismo en 1916 con las hermandades
científicos que, agrupados en el Seminario tórica, como escenario de la aventura de Fala, desembocó en un nacionalismo
de Estudios Galegos (fundado en 1923) humana, en la que no es difícil encontrar radical que desde su exilio enarboló como
desarrollaron una labor fecunda. una justificación en la empatía de raíz ale- bandera de la libertad.
Algunas de las características más desta- mana entre naturaleza y artificio. Lo que quizás puede tener mayor interés
cadas de los miembros de Nos nos servi- A partir del entendimiento de Otero pue- para nosotros de la posible influencia de
rán más adelante para establecer relacio- de ser más asequible la lectura de algunas Castelao sobre la arquitectura estriba en
nes con el mundo de la Arquitectura. posturas arquitectónicas identificable con su afecto y comprensión por los margina-
Vicente Risco por ejemplo, llevado de su el barroquismo monumental, con los sim- dos, haciendo de ello una obra de arte.
exarcebado elitismo, se automargina en bolismos nórdicos (no sólo el celtismo), Trasladado esto a la actividad arquitectó-
un principio en los límites de lo occidental. que alientan en muchas de las obras nica, podría facilitar la consideración de la
Exotismo, orientalismo y teosofía marcan características de este período y que se arquitectura popular real (arquitectura
sus gustos refinados y dispersos. Reaccio- vinculan más concretamente al paisaje de no mitificada por resonancias épicas, ni
na contra la vulgaridad cotidiana y contra Orense y Pontevedra. A partir de Otero por adherencias literarias) o la arquitec-
las simplificaciones ruralistas, y encuen- la relación formal con la arquitectura cen- tura de los humildes como trabajo digno
tra por la exploración sistemática la raíz tro y norteeuropea de algunas arquitec- de los arquitectos que podrían ayudar
antropológica de Galicia. Descubre el turas gallegas puede ser más correcta. Y desde una actitud más humana a equili-
enxebrismo (concepto paralelo al casticis- por fin el mito Castelao. Su inquietud brar las injusticias sociales. El paterna-
mo castellano) y llega al nacionalismo en vital le llevó a una experiencia dispersa y lismo o la justificación del producto por la
1920 coincidiendo con la aparición de diversa como se refleja en su obra. No ideología misma, eran, sin embargo, peli-
N os43• Su admiración, y temor al tiempo, obstante, sus dotes de observador minu- gros en los que podía caerse muy fácil-
por el militarismo alemán, le lleva a idea- cioso de la realidad y su profundo sentido mente. Pero en todo caso, no achacables a
lizar, en esquema cristiano y burgués, un de la justicia son las cualidades que más quienes como Castelao hicieron de la ética
mundo fraccionario (medievalista) y prein- nos interesan como base de su influencia. un objetivo vital.

'Razón por la cual López Taboada fue una época de porsperidad para la "Barrerio Fdez. X. R. "A Edade patata, el déficit cerealista actuó como
(Economía y pobalción en Galicia-Coru- economía gallega. Cotemporanea ate 1937" pág. 150 en un factor añadido de expulsión.
6
ña 1979), fija la fecha de 1860 como ini- Barrerio Fdz., op. cit. pág. 15. AA. W. Historia de Galicia, 1979. "Ricardo Palmas. "La Emigración" en
7 9
cio de su trabajo. Las citas respecto a la emigración son Santiago, Coruña, Lugo, Orense, Pon- AA.W. Los Gallegos pág. 511.
2 5
Lucas Labrada, J. Desc1·ipción econó- muy dispersas por diversas causas. En tevedra, Vigo, Ferro! y Tuy. ' Lo que debe introducir correcciones
mica del Reino de Galicia, Ferro! 1804. p1imer lugar la misma carencia de esta- '°Barreiro Fdz. X. R. op. cit. pág. 157. importantes en las estadísticas oficia-
"Beiras Torrado, X. M. Estructura y dísticas y en segundo lugar su carácter "Beiras, Xose Manuel, O atraso econo- les de la emigración.
16
pl'oblemas de la población gallega, de clandestinidad para evitar los con- mico de Galicia, Vigo. Gaticia, 1973. Ricardo Palmas, op. cit. pág. 509.
12
Coruña 1970. troles sanitarios, la simple prohibición El Código Civil de 1889, agrava la " Ricardo Palmas, op. cit. pág. 516.
1 8
Barreiro Fernández, X. R. Historia de y el pago de cuotas, hacen las estima- situación, al favorecer el parcelamiento. ' Ricardo Palmas, op. cit. pág. 516.
9
Galicia, Galaxia 1981. ciones un juego de adivinanzas con fre- 'ªDurante el siglo XVII I , y hast a la ' José Antonio Wilde, Buenos Aires
50bserva Barreiros, op. cit. pág. 14 que cuencia. difusión de las nuevas especies, maíz, desde setenta mios at>-ás (1810-1870) .

22
Buenos Aires- Eubeda-1971 , pág. 92. organizaron conjuntamente una lucha "ºLos cleros fidalgos mantenían sus ''"En esa fecha se pronuncia en Lugo el
(cit. por Palmas op. cit. pág. 524). a favor de la permanencia del foro, base vínculos ideológicos con los "vinculei- coronel Miguel Solís y Guetos . La
20 Ricardo Palmas, op. cit. pág. 526. de su poder. ros" aunque sólo fuera por el cobro de duración de la insunección fu e mínima
28
21 E l actual centro gallego de Buenos Sólo durante el franquismo se produjo intereses comunes, como los foros. No y estuvo empujada ideológicamente
Aires se fundó en 1907 aunque tuvo otra etapa constructiva de seminarios sucedería esto con los cleros labriegos, por corrientes progresistas de profe-
precedentes de menor fortuna, siendo eclesiásticos con dinero estatal funda- dado que estos vivían sólo de su profe- sionales y por un regionalismo inci-
el primero la Sociedad Benéfica de mentalmente en Santiago, Mondoñedo, sión sacerdotal, o al menos ningún inte- piente favorecido por los intelectuales
Naturales de Galicia de la Habana fun- Orense y Bastiagueiro. También se rés económico los ligaba a la clase de ligados a la Universidad. Su efecto fue
dada en 1871. reconstruyeron los monasterios de origen. fundamentalmente el de la toma de
22 E n Buenos Air es se constituyó en Sobrado, Poyo y Samos y casas sacer- "'La I glesia y los hidalgos e ran las conciencia frente a los hechos del país
1917 la "Asociación Regionalista A dotales en Ferro! y Santiago. únicas clases con capacidad ele acu- y la posibilidad de un protagonismo
29
Tena" y en 1925 la Sociedad nacio- Antes de la desamo1tización, los hidal- mulación de capital. Sin e mbargo, la activo.
nalista Galera Panda!, franca mente gos seguidores accedieron a los puestos primera no podía invertir en activi- :i'Basilio Losada, "La literatura" en Los
separatistas. Sociedades de este tipo mas importante de la Iglesia a través dades comerciales y la segunda (los Gallegos pág. 265.
lograron con su influencia el apoyo del título Universitario. Era un círculo vi nculeiros fundamentalmente) ni '"'Bardo céltico inventado por James
al sector republicano en la gue rra vicioso. Si para desempeñar esos car- sabían ni querían mezclarse en activi- Macpherson (1736-179) basándose en
civil. gos era necesario el título y si lograrlo dades que requerían la asunción de viejas leyendas ele Irlanda y Escocia.
ziBarreiro X. R. H.ª de Galicia.-Edade prácticamente el único camino era el riesgos y que estaban socialmente 'ºBasilio Losada, P1·6logo de Poetas
Contemporanea pág. 86 y sig. Colegio Mayor controlado por los hidal- desprestigiadas. gallegos Contemporáneos, pág. 11.
""Reflejadas por la Condesa de Pardo gos, estos eran los únicos con probabi- Se volcaron ambas clases en la adquisi- "Basilio Losada, op. cit. pág. 281.
Bazan en Los Pazos de Ulloa o por Valle lidad de ostentar cargos de relieve en ción ele tierras, perpetuando un único '"Basilio Losada, op. cit. pág. 281.
Inclán en Los cmizados de la causa. la Iglesia gallega. tipo de renta y, en los buenos tiempos, '"Publica en 1920, Teoria do Naciona-
25Durante el x1x, el 80 por ciento del En este sentido el Seminario equilibra en gastos suntuarios. lismo galega.
2
bPneficio de la tierra era para los inter- las oportunidades sirviendo desde " Meijicle Pardo, cit. por Barreiro. "No obstante publica en 1962 en el
mediarios. entonces de vfa de redención del cam- '"'Barreiro, X. M. op. cit. pág. 133. Tomo I ele Ja Historia ele Galiza (Ed.
26
Artola "los Afrancesados", Madrid pesinado mejor dotado. Vélez, el obis- :J•se toma la fecha de 1863 por ser la de Nos. Buenos Aires) la Cultura Espiri-
1953. La mayoría optó por la política po de Santiago, impuso que para la con- la publicación de "Cantares gallegos" tual, monumental estudio no superado
conservadora y absolutista frente a una cesión de las becas de estudio en los de Rosalía de Castro en gallego. sobre el tema.
manera afrancesada y liberal. centros de la Iglesia se valorase espe- '"Feo. Rodríguez, "La lengua" en Los ';As cruces ele peclra na Bretaña (1930).
27
Aunque fue este el lazo de unión fun- cialmente la carencia de medios econó- Gallegos . ltsmo. Madrid, 1976, pág. As cruces de pedra na Galiza (1950).
damental con los fidalgos, por lo que micos. 228. ' 6 Cousas da vida. 6 vol. Ecl. Galaxia.

23
Planeamiento y ciudad en Galicia

Las operaciones urbanísticas realizadas Si, en todo caso, aparece n en ciertos El Ensanche, en estos supuestos, debido
sobre el tejido urbano y el territorio de La momentos de su evolución indicios claros a su propia y escasa dimensión, no sería
Coruña, por ser su crecimiento y su sopor- de un planeamiento de ensanche, se debe mas que un caso singular de sutura en el
te tanto geográfico como social muy espe- más bien a un proceso endógeno origina- que se adopta un tipo de trama indepen-
cial, no se ajustan con facilidad a los do en el propio afán de prestigio. Pero ni diente de las preexistentes, y acorde con
supuestos de una teoría general del creci- existe viabilidad económica para las pro- modelos externos. De igual manera, las
miento urbano. No sólo La Coruña se nos puestas, ni la clase dominante necesita el reformas interiores de las grandes ciuda-
muestra inadecuada para aplicar sobre su ensanche, ya que tiene su marco organi- des, tienen en estos casos el carácter de
crecimiento los esquemas de las metrópo- zado (por no constituir generalmente una simples conexiones que igualmente adop-
lis. El resto de ciudades de Galicia, incluso nueva clase burguesa), ni los centros tan apariencias de gran reforma en algu-
la pujante Vigo, ponen de manifiesto que están saturados ni degradados, ni son nos casos. La reforma interior se r educe
la realidad de su desarrollo es de otro tipo. peligrosos como para provocar la huída pues a un trabajo de alineación casi nunca
La evolución del plano de la gran ciudad, hacia sus bordes, ni en el fondo se siente drástico, a la apertura de manzanas para
en nuestro país Barcelona o Madrid, que- presionada por una clase en ascenso que aprovechar el espacio interior, o la de calles
da desvirtuada por la aparición del fenó- busca su sitio en la ciudad y está dispues- que conectan otras calles, derribando lo
meno del Ensanche, que modifica todos los ta a pagar por ello. Los esbozos de ensan- menos posible y del modo más simple.
esquemas anteriores. Tanto la noción de che que se aprecian son fundamental- En cualquier caso, todas estas operaciones
escala como la del tejido preexistente que- mente operaciones de sutura entre el vienen propuestas desde el parcelario de
dan absorbidas por la imagen propuesta núcleo principal y sus bordes, con los que una forma evidente, casi nunca resultan
por los ensanches planeados. Aunque de se pretende soldar los tramos urbanos y de la aplicación a la realidad física de un
forma sintomática la realidad del creci- semiurbanos, alojando en ellos servicios planteamiento abstracto.
miento desbordó y eludió la trama formal, típicos de extramuros (mercados y esta- Así pues, el esquema teórico que propon-
económica, jurídica e ideológica represen- ciones). go, tendría los siguientes escalones:
tada por los ensanches burgueses, que se Hay que observar también que la capaci- l. Operaciones de conexión, mediante las
completaron tarde y contradictoriamente dad jurídica del planeamiento se suele ver cuales se acometen todo tipo de reformas
a sus propuestas, las operaciones plantea- comprometida por el propio límite territo- en los núcleos consolidados, que se pueden
das tuvieron tal fuerza que los observado- rial del municipio que impide la actuación dividir en varios tipos: a) la alineación,
res del fenómeno han intentado resumir más allá de sus bordes. Las anexiones de intentando regularizar el viario, que pue-
toda la compleja trama en la que se basa la los municipios limítrofes vienen a consti- de ser negativa, suprimiendo fragmentos
forma urbana en una simpole aplicación o tuirse en objetivos previos al planeamien- consolidados para regularizar el espacio
no de ensanches, en su adecuación o no a to y marcan con certeza los cambios demo- público o bien positiva, cuando se comple-
esquemas teóricos. Si hasta cierto punto el gráficos más espectaculares. ta la edificación con igual motivo, y b) la
análisis desde el ensanche puede ser váli- Bajo estos supuestos, creo conveniente ocupación, que puede ser a su vez negati-
do para las ciudades mayores en las que la reestructurar en un nuevo marco teórico va y se produce cuando se forma un espa-
lucha de clases se plantea de forma sufi- la evolución de la ciudad intermedia en cio público estático, bien por derribo de lo
cientemente organizada, en cuya estructu- torno a una simple operación urbanística, edificado o bien por aprovechamiento de
ra social están representados los distintos consistente en el enlace, que referido a lo espacios privados, o positiva en el supues-
estratos, y en los que la burguesía se sien- construido podríamos llamar sutura pues- to en que se ocupe el espacio público o pri-
te, como tal, con fuerza bastante como para to que su fin principal consiste en juntar vado por edificación exenta. Cabría aún
imponer su propuesta, apoyada por unos tejidos (urbano-urbano) (urbano-rural o hablar de otro tipo de ocupación, en la que
recursos financieros y técnicos capaces de semi urbano) por intermedio de otro que no se cambia de positivo a negativo o vice-
llevar adelante la empresa, todo el esque- sirve de unión, o de conexión en el caso de versa sino que se plantea simplemente un
ma se derrumba al intentar su aplicación a que lo que se intente poner en relación sea cambio cualitativo; me refiero a la susti-
la ciudades menores o intermedias en las el viario, a través de espacios articulado- tución en la cual se cambian objetos, se
que se dan estos supuestos. res o por medio del derribo de obstáculos. modifica el carácter de un lugar por inclu-

25
Betanzos (La Condia), plano de Coello, 1865

sión de signos que implican un uso dife- total a algunas de las otras, y general-
rente. mente se producen sucesivamente en el
Pero si la alineación tiene sentido relativo tiempo. En toda operación, pues, pueden
en cuanto que su función principal, consis- encontrarse elementos que valdrían para
te en establecer una relación de continui- incluirla en uno u otro tipo, siendo el
dad con los elementos de sus bordes, la ocu- carácter dominante el que nos permitiría
pación por el contrario tiende a justificarse su calificación válida. Podría añadirse que
en sí misma, como un elemento finito. si consideramos algún tipo de conexión
2. Operaciones de sutura del territorio, como sutura del tejido viario, cerraríamos
que operan sobre parcelario rural, pre- de nuevo el circuito como el de un ajuste
tenden ampliar el área urbana preexis- dialéctico continuo entre realidad pro-
tente, uniéndola a núcleos próximos puesta y preexistencia.
semiurbanizados apoyándose en algún via- En consecuencia, dadas las características
rio de valor creciente, o que proponen del fenómeno en Galicia, su interpretación
áreas de crecimiento residencial en depen- debe hacerse atendiendo a su propia orga-
dencia de los núcleos ya consolidados com- nización interna, a la estructura económica
pletando bordes privilegiados. y social que subyace en cada caso particu-
Los ensanches realizados en Galicia esta- lar, con minuciosidad e intentando evitar
rían dentro de estos esquemas de sutura en lo posible el aplicar a priori esquemas
territorial. En ningún caso proponen provenientes de otras realidades sin com-
"rodear" la ciudad o saturar su ámbito probar su validez para cada caso.
administrativo. No se constituyen en ciu-
dad alternativa. Sólo los "ensanches" de Ll construcción del planeamiento: Ferrol
Vigo y La Coruña pueden proponerse La ciudad de Ferrol constituye un ejem-
como ejemplos de crecimiento convenico- plo bastante claro de crecimiento margi-
nal, aún con muchas limitaciones. nal respecto a su propio entorno, organi-
La realidad construida se suele materiali- zado desde el Gobierno en base a su
zar al margen de un planeamiento global, posición estratégica y las excepcionales
consolidando de forma "espontánea" las condiciones de seguridad y calado de su
áreas residuales cuya ocupación se ve puerto marítimo.
favorecida por el crecimiento del viario. La población ferrolana, según los datos
Las obras de urbanización, o bien confir- más fiables, rondaba los 1.250 habitantes
man el valor adquirido por un núcleo que hacia 17491• En 1773, el alcalde Vivero
las hace viables o convenientes, o favore- Calderón cifraba en 30.000 los habitantes
cen la conversión en solares de un suelo de la villa2• Un crecimiento tan espectacu-
rústico cuyos propietarios ocupan el poder lar en tan corto tiempo se justifica tan sólo
municipal o terminarán ocupándolo. por la implantación ex novo del arsenal y
Las escasas propuestas urbanísticas radi- del astillero y con ellos de la población
cales o globales son básicamente el pro- necesaria para su realización y manteni-
ducto de algún delirio exaltado de orden miento3.
ideológico, artístico o económico ajeno a En 1726, por una Real Orden de 5 de
las posibilidades reales de una sociedad Diciembre, Felipe V escogió a Ferrol ,
sin excesivos recursos. como capital del departamento marítimo
Evidentemente ninguna de estas opera- del Norte de España4 • En La Coruña,
ciones excluye en la realidad de forma pequeña villa próxima, se instalaría el

26
Tuy (Pontevedra), plano de Coello, 18.56

Arsenal. En 1730 salieron los primeros


buques del Astillero.
La llegada al poder del Marqués de la
Ensenada en 1743 marcó el verdadero
despegue del Ferrol. El intento de racio-
nalización y modernización de la armada
que se llevó a cabo por su iniciativa supu-
so un planteamiento distinto: no se trata-
ba ya de una pequeña industria sino de un
arsenal-astillero altamente competitivio.
La intuición de Ensenada y Jorge Juan,
les llevó a instalar cerca del E steiro 12
grande gradas para la construcción de
navíos. La Real Orden de 9 de abril de
1749 vino a sancionar el propósito5•
Las obras comenzaron al siguiente año.
Como recuerda Vigo Trasancos al referir-
se al aumento de población de la ciudad
hasta 1770, "lo que había sido un pequeño
pueblecito de pescadores, se había con-
vertido en un importante centro de recep-
ción de mano de obra especializada... " "En
poco tiempo, vascos, montañeses, asturia-
nos y gallegos de otras provincias, llega-
ron al Ferrol convirtiéndolo en una de las
ciudades más pobladas de Galicia. Como
consecuencia de ello, tuvo que sufrir una
serie de transformaciones urgentes que
comenzaron con la construcción de cuar-
teles provisionales, continuó con la edifi-
cación progresiva de un barrio de barra-
cas en el monte de Esteiro y, por último,
se empezó a pensar en la necesidad de
crear una población nueva"6•
Esta gente recién llegada se asentó como
pudo congestionando la vieja villa medie-
val y construyendo de forma casi espontá-
nea un poblado "provisional" en Esteiro7 •
Las condiciones de vida fueron lamenta-
bles. Pero junto a esta población obrera,
llegó una nueva clase dirigente compues-
ta por el alto escalafón de los mandos de la
Marina y los ingenieros encargados de las
obras y de la fabricación de buques y
armas, y con ellos un estilo de vida ilus-

27
tracto y unos modelos ideológico-formales físicamente marginada en Ferro! Viejo, hasta que el pragmatismo de Jorge Juan
ajenos al lugar. contemplando cómo un aluvión impresio- y Sánchez Bort reconducen el tema a su
El marco urbano en que se asentó esta nante de forasteros ocupaban y transfor- dimensión viable, se produjo un ajuste
nueva clase fue previsto ex novo por maban su territorio. entre teoría y práctica, del mayor interés
medio de un nuevo barrio, que constitu- El resultado no pudo ser más elocuente. desde todos los puntos de vista. Desde el
ye uno de los mas extraordinarios ejem- Se formaron tres zonas claramente orga- estrictamente arquitectónico y urbano,
plos del planeamiento español. Conviene, nizadas y ocupadas por habitantes de ori- tipológico, puede observarse que Llobet
sin embargo, hacer algunas observacio- gen y status diferenciados: Ferro! Viejo, pretendía "un conjunto armonioso, pro-
nes previas. Como señala Vigo Trasan- en el que se asentaba la población autóc- porcionado, simétrico y estéticamente uni-
cos8, en 1761, el Comandante General, tona y marinera. El barrio de La Magda- forme". Trató de crear una ambiciosa ciu-
Conde Vega Florida, encargó al ingenie- lena, planeado, construído y habitado por dad adecuada a las necesidades de la
ro Francisco Llobet la redacción de un la clase dirigente, principalmente foraste- época que fuese práctica pero, al mismo
plan que viniese a remediar las deficien- ra, directamente ocupado en la gestión y tiempo, resultase de un agradable efecto
cias de Ferro! Viejo y Esteiro como luga- control del Arsenal y Astillero, y el Estei- visual, pues "la buena decoración y sime-
res de asentamiento digno para la mano ro, residual pero planeado, en el que se tría hace plausibles las poblaciones y esta
de obra y, especialmente, "los jefes y ofi- asentaba la clase trabajadora al servicio propiedad nada violenta se consigue con
ciales de Marina que tenían que residir de las industrias principales. que todos los pobladores se sujeten a una
allí desde la elección del Ferro! como El vigor de este conjunto desde el punto ley que en total les sirve de satisfacción y
sede del Departamento. Sólo cuando el de vista ideológico y formal no tiene para- conveniencia..." 10 •
problema fue acuciante para la clase diri- lelo entre las ciudades españolas y repre- "Establecía rigurosamente el largo de las
gen te se acometió un proyecto que, al senta, espontáneamente, un anticipo del calles, su anchura; las medidas de las man-
menos, desde 1751 había sido estudiado zonning más especulativo. zanas, la altura de los edificios, los mate-
por La Croix y Marin. El Comandante se De las tres ciudades conexas que forma- riales de construcción, la decoración de las
preocupó en su encargo de solicitar "toda ron El Ferro! del XIX-XX nos interesa fachadas, el número de viviendas, la for-
una reglamentación que estableciese una sobre todo, la constituida por el Barrio de ma de los tejados, etc. Había un modelo de
normas de edificación acordes con la cate- la Magdalena, ya que es en la que se asien- casa que se repetía invariablemente a lo
goría del nuevo trazado" así como a "la ta una clase dirigente ilustrada que se largo de todas las manzanas y seguirían
conveniencia de comprar los terrenos a expresó a través de una arquitectura que todos los futuros constructores con el fin
sus dueños para luego ser entregados intentamos estudiar. Un barrio clasista en de eliminar irregularidades" 11 •
'graciosamente' a los que quisiesen levan- su intención originaria, en su planeamien- Esta ambiciosa idea de control total, del
tar casa"9 • to, en su ubicación, y en la práctica un poco planeamiento al diseño, tiene un origen
Con independencia del análisis de los pro- menos elitista, debido a las realidades eco- bastante evidente en el despotismo ilus-
yectos de La Croix, Marin, Llobet, Jorge nómica y cultural que rebajaron las cotas trado, favorecido por la dinastía borbóni-
Juan y Sánchez Bort desde el punto de de lo previsto a un nivel posible de un país ca pero latente en todo absolutismo y
vista urbanístico, me interesa resaltar de tono medio. Sin embargo, y hasta don- como tal arraigado con facilidad en los
aquí la importancia de la superestructura de ello fue viable, los ideales de ésta clase altos dirigentes de la Marina. Pueden
ideológica que condicionó las propuestas y media-dirigente, se expresaron a través de encontrarse antecedentes en la Francia
los resultados. la arquitectura urbana del Barrio de la del Gran Siecle, como lo hace Vigo, tam-
Ferro! resultó ser a partir de aquellos Magdalena de un modo ejemplar. bién en las Leyes de Indias españolas y en
años la consecuencia de una imposición, En muy contadas ocasiones se produjo cualquier caso en todo proceso de coloni-
sobre un tenitorio geográficamente movi- una relación tan estrecha entre ciudad y zación. Sin embargo, el modo concreto
do y fragmentado, de una forma urbana arquitectura como en el barrio de la Mag- propuesto por Llobet en 1761 tiene una
rigurosamente geométrica y conceptual, dalena. Desde el momento en que Llobet filiación formal bastante clara, que en
de una verdadera unidad colonial. Al mis- establece unas normas tipológicas, al mis- resumidas cuentas es muy elemental aun-
mo tiempo, la población autóctona se vio mo tiempo que planea el conjunto urbano, que de gran interés.

28
El Ferrol (la Cornfüi), plano de Coello, 186.5

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29
Se trata de dividir la manzana rectangu- hubiera implicado no tanto el desmantela- de Molins el hecho que marcó el relanza-
lar popuesta según un loteo, que atiende miento del Esteiro como el alojamiento de miento del Ferro!. Con éstas reformas se
sólo a la fachada larga, de iguales dimen- sus pobladores en un barrio que como La pretendía poner al día unas instalaciones
siones de crujía, resultando la fachada cor- Magadalena, fue pensado para otras gen- que habían quedado desfasadas respecto
ta, el residuo de la casa extrema de la tes. Y esas gentes, además, aspiraban a a las transformaciones experimentadas
manzana. La planta de la manzana contie- una diferenciación social que difícilmente por la construcción naval. El crecimiento
ne en su borde una senda porticada, mien- les iba a procurar la uniforme propuesta demográfico producido por éste renaci-
tras compacta bastante un espacio inter- de Llobet. Cada casa a partir de ese miento industrial se absorbió en el traza-
no que no constituye un verdadero patio momento intentaría diferenciarase por do de Jorge Juan, al tiempo que se dotó de
de manzana sino un residuo irregular e encima de las imposiciones de anchura de mejor infraestructura (pavimentación de
inconexo, debido a que la parcelación no fachada y de fondo de solar, o de las limi- calles, creación de jardines, etc.) a lo ya
deja el fondo común sino dividido. Esta taciones económicas. Liberada la dimen- consolidado. La renovación de la ciudad
rúa interna y porticada tiene ademas el sión de la altura de la ordenanza, la rela- experimentó en la segunda mitad de siglo
detalle de estar elevada sobre la calle ción con el ancho de calle, que se mantuvo, un cambio importante consistente en la
abierta evitando el agua y el barro12• aunque se perdieran los soportales, con- adopción de las galerías como elemento
El alzado propuesto por Llobet se divide virtió una agradable dimensión en una intermedio entre la casa y la calle, que
en tres franjas horizontales iguales que irregular distribución de alturas y formas transformó la imagen de la ciudad.
están ocupadas respectivamente por los en competencia. Debido a la decadencia de la primera
arcos de los soportarles, la planta de La pequeña, pero sustancial, remodelación mitad del siglo xrx, el barrio de la Magda-
vivienda principal y un tejado abuhardi- de Sánchez Bort en 1765, acentuó todavía lena, Ferrol Viejo y Esteiro pudieron con-
llado. La completa igualdad de los anchos más el proceso diferenciador del plano de tener el crecimiento de la población hasta
de las viviendas, cada una de las cuales Llobet, que resultó perfecto ejemplo de 1930 en que se realizó un proyecto de
comprende tres arcos, sobre cuyas claves utopía. Sánchez Bort añadió dos manzanas ensanche que no fue realizado 16 •
van tres ventanas con arco y dos huecos singulares al plano de Jorge Juan situadas Esto prueba hasta qué punto resultó sufi-
en la cubierta sobre las ventanas extre- entre el Arsenal y La Magdalena, en el eje ciente el planeamiento fundacional de 1751.
mas, que contribuyen a acentuar la sepa- teórico del centro de manzanas, con lo cual Únicamente hubo necesidad de ampliar
ración entre las viviendas, marcada por su modificó el eje longitudinal que unía las hacia el Este en el sentido de la antigua
eje y una pilastra que ocupa las dos plan- dos plazas extremas del barrio, que pasó Puerta Nueva que intenta prolongar la
tas inferiores pasando por delante del a compensar el auténtico eje y centro Magdalena con la proyectada Carretera de
pilar mas grueso de las arcadas. sobre la Alameda de Suanzes enmarcado Castilla salvando el paso por Esteiro que,
Esta propuesta de ordenación arquitectó- por la futura Iglesia y la Contaduría 15• de esta forma, sufrió su marginación defi-
nica de toda la ciudad representa un caso El detenerse en el planeamiento del nitiva. La zona ampliada siguió el criterio
único entre nosotros y verdaderamente Barrio de la Magdalena está justificado lineal de la Magdalena.
prematuro en su época. Sin embargo, éste porque condicionó la arquitectura que Esta ampliación llegó hasta el recinto
plan tenía dificultades serias para hacer- sobre su trazado se hizo de una forma amurallado, lo que, junto con su obsoles-
se realidad. Entre ellas su elevado coste, notable. Sin embargo, el final del XVIII cencia y anacronismo motivó su derribo 17•
y su tamaño excesivo. Todo ésto fue lúci- marca la decadencia del Ferro! como con- En este marco urbano constituido espe-
damente expuesto por Jorge Juan 13 , tal secuencia de la correspondiente a la Mari- cialmente por Magdalena y el Ensanche,
como Vigo nos explica14 , y trasladado a su na española. En esta larga fase, que dura la sociedad principal del Ferro! dispuso su
propuesta de 1762 en la que conservó lo hasta 1847, en la mayoría de edad de Isa- arquitectura residencial.
mejor del plan Llobet, reduciendo sus bel II, Ferrol es una ciudad prácticamente Dadas unas características limitadas de
dimensiones a las verdaderas posibilida- muerta y en consecuencia no presenta solar, con unas dimensiones uniformes en
des tanto de la población como de la Coro- intéres para mis propósitos. fachada y fondo, estando la altura muy
na. Pero además de ello hay que pensar Fue la ampliación de las instalaciones condicionada por motivos constructivos,
que el plano de Llobet, de llevarse a cabo, industriales promovidas por el Marqués sólo quedaba como elemento representa-

30
tivo (apaite calidades y amueblamiento) el habitaciones. El hueco de la escalera, de to como ejemplar. Si hasta su intervención
tratamiento de Ja fachada. Y ésta, a su cuatro tramos, se adosaba a la medianera en Ferro!, la arquitectura urbana puede
vez, estuvo durante mucho tiempo condi- y a veces a la fachada posterior; sólo en las considerarse un producto directo de for-
cionado por una mano de obra escasamen- casas de esquina se encuentran ejemplos mas constructivas tradicionales, de maes-
te cualificada, coincidiendo las decadencias de escalera en el centro de la crujía para tros de obras locales, de la aplicación a la
económicas (especialmente la de la prime- aprovechar la fachada para habitaciones. arquitectura de formas artesanales mari-
ra mitad del XIX) con la falta de pericia El acceso desde la calle imponía en las neras y de una mentalidad clasista y prag-
artesana 18 • Sin embargo, y aun a pesar de viviendas de comerciantes un tratamiento mática heredada de la jerarquía de la
las limitaciones a que conducía la trama especial de la planta baja que tenía que Marina y los Ingenieros, a partir de su
del plano de la Magdalena, los estratos servir de entrada a las viviendas ele los intervención intensa en la ciudad, las for-
sociales encontraron forma de expresarse pisos superiores, dejando a este fin un mas se liberan y recuperan, por el orna-
a través de las tipologías. Rodríguez hueco en fachada, y de local comercial para mento, una vitalidad hasta entonces des-
Villasante 19 ha estudiado el tema de su Jo que necesitaba otros dos huecos, uno de conocida. Apoyado en una moda europea,
génesis, llegando a establecer una clasifi- entrada y otro que servía de escaparate. aprovecha al límite la capacidad expresi-
cación en la que se demuestra la impor- Durante el siglo XIX, en su primera mitad, va de unos materiales y una mano de obra
tancia del estatus, de la funcionalidad del hasta 1848, la decadencia del Ferro! sólo excelentes para dar rienda suelta a una
edificio y de los medios constructivos. permite en el mejor de los casos, obras de imaginación fuera de lo común para el
Durante el siglo XVIII se establece, con las conservación del patrimonio inmobiliario. ornamento lineal y una sensibilidad infre-
primeras construcciones realizadas sobre A partir de esa fecha, y hasta principios cuente que contiene a la exhuberancia en
la traza de la Magdalena, la división tipo- del siglo actual, se repiten los esquemas un equilibrio magistral. Con él, la arqui-
lógica básica que perduraría hasta la Gue- tipológicos del XVIII, si bien reduciendo y tectura de autor se inserta en al tipología
rra Civil de 1936: las casas destinadas al unificando las medidas de fachada a siete tradicional y logra uno de los conjuntos
alojamiento del estrato más alto de la metrns y tres huecos y consolidando Ja mas coherentes y consistentes de la arqui-
población (oficiales y rentistas locales) y estructura del alzado principal como vere- tectura modernista en Galicia.
las ocupadas por comerciantes y funciona- mos en otro lugar. En todo caso, se elabo- No es de extrañar que la sociedad más
riado militar fundamentalmente. ra defintivamente el tema de la galería y liberal del Ferro!, constituida por aquellos
Las primeras tienden a ocupar solares en se ajusta a técnicas constructivas y mate- que debían su posición al comercio, hicie-
esquina con anchas fachadas a Ja calle riales contemporáneas: desaparece paula- ra de Ucha su arquitecto casi único.
principal, de unos 9 m, y fondo de mitad de tinamente el emplomado, el vidrio plano La búsqueda de las influencias hay que
manzana (16,5 m). Las segundas, sobre un se generaliza y los balcones se reducen a centrarla en las ciudades mas próximas.
fondo igual, suelen tener menor fachada a la mínima expresión. No olvidemos que la llegada de Ucha a la
calle (7 m). El desastre del 98 supuso para Ferro], tan ciudad de Ferro! coincide con el auge de la
En cuanto a su estructura funcional, sus dependiente de la Marina, un duro golpe arquitectura modernista de La Coruña y
diferencias son mínimas, debido a la estre- comparable al de la primera mitad del que, dada su proximidad, la influencia de
chez de su frente respecto al fondo. A siglo. El siglo veinte empezó para la ciu- Galán, Mariño, López Hernández, Boan,
fachada abrían tres huecos normalmente dad hacia 1908 ya en pleno auge del debió de ser decisiva en el joven arquitec-
(herencia de Ja propuesta de Llobet) que Modernismo. En ese momento se dio para to que conservó el cargo de arquitecto
junto con las traseras tenían que servir de la arquitectura ferrolana la feliz coinci- municipal hasta 1936. Puede decirse que
ventilación a toda la planta. Ello obligaba dencia de la llegada a la ciudad con el car- el Ferrol modernista se debe a su mano
a la existencia de habitaciones sin ventila- go de Arquitecto municipal de Rodolfo casi con exclusividad.
ción directa. Los servicios higiénicos se Ucha, quien asumió como muy pocos
proyectaban a la parte posterior, en Ja arquitectos e l papel de formalizar un U. construcción de la ciudad: U. Coruña
galería. La división interior se realizaba momento hist órico para una sociedad Fue durante el siglo XIX, cuando la ciudad
generalmente con tabiquería de madera. urbana de la manera mas satisfactoria. Su de La Coruña concretó su fisonomía y
Un pasillo central distribuía el acceso a las obra puede ser considerada en este aspee- definió su futuro crecimiento. Aparte las

31
vicisitudes históricas que configuraron la El istmo está naturalmente separando la España en La Coruña (1875) y finalmente
ciudad hasta los albores del siglo, ciertas tierra interior por una serie de elevacio- el Banco Pastor (1925). La industrializa-
condiciones particulares fueron claramen- nes cuya parte central ocupa el alto de ción no fue sin embargo excesiva, y sólo la
te decisivas en su desarrollo. Entre ellas, Santa Margarita produciéndose la comu- Fábrica Nacional de Tabacos (1834) cono-
las hay de carácter geográfico, económico nicación con el interior a través de los bor- cida por su lugar de implantación, La
y político. des, hacia Garás por una parte, y por otra Palloza, que llegó a contar con unos 3.000
La situación geográfica, en un lugar estra- hacia Santa Lucía, y por el centro el cami- operarios, tuvo el carácter de motor eco-
tégico fundamental en el vértice NO de la no hacia Finisterre pasando por una cota nómico, si bien una serie de pequeñas
Península, propició el primer asentamien- elevada. Esta disposición determinó los industrias, fábricas de hornos de vidrio,
to cuyo carácter vino definido como puer- crecimientos a lo largo de éstos caminos hierro, textiles, contribuyeron a mantener
to de vigilancia de la costa ártabra. Apar- costeros, principalmente el de Santa un papel económico diferencial. Sin
te del promontorio, la posición de éste Lucía, que paulatinamente se fue convir- embargo, La Coruña empezó por ser sede
respecto a una bien abrigada bahía, de tiendo en un núcleo importante por su financiera principal, a convertirse en foco
excelente y uniforme calado, en el que no situación respecto al puerto de pescado- decisorio de actividades que tenían su foco
existen dificultades para las maniobras de res20. en otros lugares.
atraque, facilitó que, junto al elemento Algunos hechos de carácter económico Desde el punto de vista político, la nueva
defensivo, surgiera un asentamiento determinaron el papel que desempeñó La organización provincial de 1834, que asig-
humano ligado a la explotación marinera, Coruña en el sistema urbano de Galicia. naba a La Coruña el papel de Capitanía
que aprovechó para ello el istmo que unía Desde el siglo XVII se observa un desa- General, significó que la ciudad comenza-
la península del Faro con la tierra interior. rrollo mercante importante que cristalizó se a desempeñar la función de cabeza de
La propia naturaleza de este istmo suave- en las concesiones de libre comercio con puente frente a Ja Administración Central.
mente inclinado hacia el sur, propició la Cuba, Puerto Rico y Santo Domigo (1765) A ello contribuyó la conclusión de la vía
construcción y la natural ordenación de las y con México, Chile y Perú (1778). Ya des- férrea que la unía a Madrid, con lo que se
parcelas. de el siglo XVIII comienza a ser la ciudad, convirtió en el principal proveedor de pes-
Ya desde un principio remoto, la naciente la puerta por la que el pensamiento del cado al interior del país, diversificando su
ciudad se organizó en dos núcleos diferen- comercio liberal influye en las institucio- composición ocupacional, que sin embar-
ciados tanto por su posición geográfica, nes locales. A partir de esa época comien- go, por su especial dedicación terciaria, no
recojida incluso en la toponimia, como por zan los confictos entre poder central y significó un aumento correlativo de pobla-
su diferenciación simbólica y funcional y local a encaminarse a dos objetivos: pro- ción. La ciudad pasó a ser el centro admi-
en consecuencia tipológica. yectos de defensa, proyectos de urbaniza- nistrativo provincial e incluso regional
Así la Ciudad Vieja o Alta, por su posi- ción. De ahí la constante preocupación indiscutible. La población de La Coruña
ción, desempeñaba una función defensiva, municipal por dotar a la ciudad de servi- sufrió durante el siglo XIX un incremento
alojaba a las autoridades, las instituciones cios comerciales, plazas de abastos, mue- muy fuerte. Puede apreciarse en él un
civiles y eclesiásticas, mientras que la ciu- lles, etc. punto de inflexión en torno a 1850 (19.120
dad Nueva o Pescadería, albergaba a los La ciudad parece alinearse con la ideolo- habitantes) con un crecimiento fortísimo
pescadores fundamentalmente. Ambas gía liberal como consecuencia de los bene- hasta mitad de siglo (20.970 hab.), en que
estaban separadas entre sí no sólo por su ficios alcanzados con el comercio, y se se recupera el ritmo anterior para volver-
desnivel orográfico sino también por una refleja en una incipiente distribución de la se a acelerar en torno a 1910 y no decaer
muralla con bastiones que se reveló fun- población en zonas socialmente diferen- en adelante.
damental en el futuro. Asimismo la Pesca- ciadas. La ciudad pudo sin embargo soportar este
dería estaba separada del interior por otra Es sin embargo en el siglo XIX cuando se crecimiento demográfico sin derribar sus
muralla que seccionaba el istmo de modo sientan las bases fundamentales del carác- murallas hasta 1840, en que las de la ciu-
que la relación de este núcleo poblacional ter comercial y terciario de la ciudad. La dad Vieja comenzaron a ser demolidas,
con la bahía se iba acentuando paulatina- fundación del Banco de La Coruña (1856), debido a que el caserío existente absorbió
mente. el Banco Hipotecario (1860), el Banco de en sus límite la demanda de habitaciones.

32
La consecuencia fue que paulatinamente clería, que coinciden con el incremento das o propuestas, indican en qué sentido
se fue saturando el tejido urbano a costa demográfico apuntado, la ciudad se siente se desplazaban los intereses dominantes
de ir macizándose la manzanas hacia su en la necesidad imperiosa de un ensanche en la ciudad y qué medios se utilizaban
interior y aumentando su altura la edifi- mientras resuelve sus problemas espacia- para realizar esos fines. Entre las más sig-
cación. les con alguna operación puntual, como el nificati vas operaciones de diseño urbano
Por otra parte, ciertas áreas fueron siste- Relleno Méndez Núñez y la ocupación del están las siguientes:
máticamente desechadas por la población, espacio entre los dos núcleos, Viejo y Nue- l. La plaza de Alesón en el terreno libera-
debido a su exposición al fuerte viento o su vo, dejado por el derribo. Es en éste lugar do por el derribo de las murallas de la ciu-
escasa accesibilidad, pero sobre todo por donde se injerta el primer intento de sutu- dad vieja.
efecto de Ja aplicación de las distancias de ra del tejido urbano mediante un espacio Un primer proyecto debido al arquitecto
respeto hacia las fortificaciones militares, organizado en 1860 debido a Faustino municipal Jase María Noya en colabora-
Jo que significó que los bordes de las mura- Domínguez y denominado entonces Plaza ción con el provincial Faustino Domín-
llas quedasen libres de edificaciones. En el de Alesón23 • guez, de 1860, pero que en 1878 estaba por
caso de La Coruña, estos espacios vacan- Sin embargo es en éste tiempo cuando se realizar2-1. En el plano firmado por Ciórra-
tes permitieron, una vez derribadas las asienta el predominio de lo civil sobre lo ga, se observa, como edificio en construc-
murallas, el crecimiento de la ciudad sobre militar e n las propuestas de desarrollo ción, el enorme cuartel de Artillería frente
ellos. Cebrián 22 enumera entre estos urbano. En la serie de planos que ha reco- al Campo de la Leña, gran descampado
vacíos, el Campo de la Estrada, el de Ale- gido Cebrián, se advierte que ya en los ini- hoy subdividido en dos por un edificio
són, el Campo de Marte, el Caramanchón cios de siglo, y tras la experiencia de la exento25 • En este plano aparece el terreno
y el de Carballo, situados los tres primeros Guerra de la Independencia, que demos- asignado a casa Ayuntamiento, sobre el
en los bordes de las murallas de la ciudad tró la caducidad de los planteamientos que la proyectó Faustino Domínguez. Así
Alta y los otros dos en los de la Pescade- estratégicos pasivos frente al concepto mismo se observa tras este solar, las pre-
ría. Algunos otros espacios dedicados a uso moderno de movilidad, se comienza a valo- visiones para una pabellón de suboficiales
militar aún conservan hoy este carácter y rar más la estructura urbana que la mili- próximo al Parque ele Artillería existente
por ello han permanecido pr ácticamente tar de la ciudad. A partir de ahí, ya desde (junto a la calle y callejón de Cartuchos),
libres de uso urbano, como es el caso de la la época de F elipe Grianzo (1819) y Naya y otro solar de iguales característi cas
Península ele la Torre. (ca. 1835), se hace especial hincapié en la (para suboficiales) en una ele las parcelas
Además de estos crecimientos s obre va- descripción del caserío, de sus espacios obtenidas en el lugar del derribo. Según
cíos preexistentes, la ciudad pudo lograr interiores e incluso del territorio agrícola este proyecto, la plaza entera quedaba
terreno edificable a costa del relleno rea- extramur os con su red de caminos , que cerrada mediante un pórtico, siendo sus
lizado sobre su propio litoral. Así la Pes- constituirán la base de los desarrollos dime nsiones las de un cuadro de unos
cadería ganó varias hileras de manzanas futuros. En este sentido, el papel desem- 112 m de lado, que también pasaba por
sobre la bahía y sobre el Orzán cuando peñado por los arquitectos municipales va delante del futuro Ayuntamiento, si bien
esta parte la ciudad adquirió valor comer- a resultar decisivo. Su labor de reconoci- en este frente su trazado era diferente de
cial suficiente como para acometer las miento del propio territorio urbano, de la los lados restantes.
obras. estructura de la propiedad, les va a per- Los lados de la plaza estaban ocupados
Así pues, hasta el derribo de las murallas, mitir un trabajo minucioso de alineacio- por solares iguales de nueva formación en
la ciudad creció por densificación intra- nes, de apertura de calles y de ocupación sus frentes Este y Sur, mientras que el
muros y por la consolidación extramuros de los espacios residuales vacantes desde Oeste se organizaba por adecuación de los
ele pequeños núcleos como Santa Lucía y una perspectiva ar quitectónica antes que últimos solares de la Pescadería, que
Peneleiro hacia el interior y Santo Tomás urbaníst ica, que les facilitará la construc- ganaban añadidos, y los rincones de la pla-
hacia la Torre de Hércules. ción de la ciudad de forma que el control za se resolvían de forma singular en cada
Entre los años 1840 y 1869, en los que res- real se pudo ejercer fundamentalmente caso. El plano de Barón y Yáñez de 1874-
pectivamente se derriban las dos mura- desde la praxis ant es que desde la teoría. 75, muestra sólo tres solares edificados en
llas, la ele la Ciudad Vieja y la de la Pesca- No obstante, algunas operaciones realiza- el frente Sur, ninguno en el E ste y sin

33
completar el Oeste, así como sin construir des respectivos, completando los extr e- Méndez Núñez, se realizó la operación de
la casa del Ayuntamiento. mos de los fragmentos preexistentes de regularizar la alineación Sur de las man-
El plano del Ensanche de Ciórraga, reco- acuerdo al nuevo espacio generador. Así zanas de la Pescadería. La calle interior de
ge esta situación que permanece todavía como la Pescadería no se ve prácticamen- Riego del Agua y la calle Real, habían sido
en el plano de 1909 del segundo ensanche, te afectada ni en su viario ni en sus lotes consideradas como principales de esa
de Mariño y Pan de Sorchuce. El proyec- por la Plaza, la ciudad alta se modificará manzana exterior como lo demuestra la
to de Ayuntamiento del arquitecto muni- para resultar más permeable de lo que colocación del teatro Rosalía de Castro,
cipal Pedro Mariño, de 1909-1912 se reali- era. A las antiguas Puertas de Aires y antes Principal, edificado sobre el solar de
za al fin, pero sobre un solar cuyas Real, se añadirán, como observa Cebrián, la antigua iglesia de San J orge27 •
dimensiones son ya distintas del que sir- dos nuevas conexiones, la que hoy es calle El Plano de Barón y Yáñez de 1874 mues-
vió de base al proyecto de Domínguez. Se de los Ángeles, sobre la antigua plazuela tra ya los rellenos realizados y la situación
alteran también condiciones de diseño de de los Ángeles del plano de Domínguez o del parcelario, de modo que la nueva ali-
la propuesta inicial. No se cerrará ya la del Derribo en el de Barón y Yáñez, que neación queda recogida en el Ensanche de
plaza, sino que quedará abierta por las se produce por desaparición del obstáculo Ciorraga. La diferencia con el plano de
esquinas N.E y N.O, dejando en conse- de las murallas, y la otra por derribo de N oya de 1861 es significati va. En esta
cuencia exento el edificio del Ayunta- dos edificios de la calle de la Amargura década del 60 al 70 hay que situar el
miento. No se construirá tampoco el pabe- que impedían la comunicación entre la momento de cambio de orientación de la
llón de suboficiales por no quedar sitio nueva calle del centro del lado Este de la imagen urbana. La Pescadería asume el
bastante con el nuevo Ayuntamiento, y los Plaza de Alesón con la travesía de la protagonismo y vuelve su cara al mar des-
desniveles entre el campo de la Leña y la Amargura que daba al centro de la Plaza de donde tiene su mejor fachada. Se cons-
Plaza de María Pita serán resueltos más de la Constitución. truye el muelle metálico descentrado, y ya
adelante por Rey Pedreira, entonces 2. El relleno de la Bahía y la obtención en el plano de Ciorraga aparece completa-
Arquitecto municipal. El frente de solares consiguiente de un nuevo frente al mar da la edificiación de la Marina a falta de un
que cierra la Marina se r ematará tan sólo es una operación lenta iniciada por con- solar lindero con la Plaza de María Pita y
en 1912 con la casa Rey. veniencias económicas portuarias y los solares que la limitan ya comenzados.
La lenta ejecución de este espacio, tan rematada por conveniencias de imagen Realmente la nueva alineación se realiza
principal y no tan grande (20 solares nue- urbana. sin crear nuevas manzanas. Se completa
vos, tres frentes añadidos en la Pescade- Ya en las iniciales propuestas de Montai- la que hace esquina con la calle de la Fama
ría y un derribo, además de la casa gú (o Manaygu)26, de 1726, se observa que y se superponen nuevas fachadas a los sin-
Consistorial) que tarda 52 años en com- junto con las preocupaciones defensivas gulares fondos de parcelas. Llama la aten-
pletarse, indica mucho de la verdadera del lado Sur de la Pescadería aparecen, ción con qué rapidez se ocuparon los sola-
dinámica económica de la ciudad y tam- especialmente en el que Cebrián atribuye res resu ltantes de la alineación de la
bién de cómo el verdadero centro se des- a Juan Vergel, unas claras preocupaciones Marina, comparados con los de María P ita,
plazó hacia el otro nuevo borde urbano del por el aprovechamiento como suelo urba- buena prueba del éxito que supuso la ope-
Campo de Carballo, ocupado por el primer no del resultante del relleno necesario ración de cara a las aspiraciones de las cla-
Ensanche. para la regularización del puerto mercan- ses acomodadas, que tuvo que recurrir al
La ocupación del terreno vacante debido til. En este plano aparece una ordenación aumento de varias plantas una vez satu-
al derribo de las murallas de la Ciudad de manzanas de jardines entre la edifica- rado, ya en los años treinta de nuestro
Alta se planteó evidentemente a pa1tir del ción existente y el nuevo muelle, dispues- siglo.
diseño del espacio de articulación, la plaza tas simétricamente respecto al espigón 3. Basándose en el exacto conocimiento
de María Pita en este caso. El trazado via- que ya aparece en Montaigu y quebrándo- del parcelario de la ciudad, recogido en el
rio y de las manzanas resultantes son con- se con su perímetro. fundamental documento elaborado por los
secuencia de este procedimiento de dise- Fue a partir de mediados del siglo XIX, ingenieros de caminos Fernando Barón y
ño que lleva los conflictos derivados del cuando al procederse definitivamente al Juan M.F. Yáñez en 1874, pudo plantear,
encuentro de tramas distintas a sus bor- relleno que dio lugar a los jardines de el entonces arquitecto municipal Juan de
La Corwln, plano de Coello, 186.5

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35
Ciórraga un plan de Ensanche para apro- y el de la Puerta de Arriba, del que salía flán tan sólo en las Huertas del Garás,
vechar el nuevo terreno vacante a conse- hacia su mitad el de Riazor; dos calles proponen la plantación de árboles en todas
cuencia del derribo de las murallas que atravesaban el conjunto perpendicular- las calles, destinan tres manzanas a edifi-
separaban la Pescadería de la tierra inte- mente a Juana de Vega. El conflicto entre cios singulares y otorgan el carácter públi-
rior. Iniciado su derribo en 1869, aparecen estas dos tramas se resolvía por la calle de co a mayor número de manzanas 30 • Más
todavía en el plano de Barón y Yáñez del Fontán que seguía la dirección del sector adelante, en 1885, Ciórraga presenta la
74. En 1878, Ciórraga presentó a la Cor- oriental articulándose con el camino de adaptación definitiva del proyecto de
poración un anteproyecto de Ensanche, Garás en un espacio abierto, la plaza de Ensanche a la realidad. Aparece ya repre-
que pretendía en primera instancia regu- Orense, y mediante un quiebro en la vía sentada la Plaza de Toros'n y el lugar pre-
lar la concesión de licencias que se solici- longitudinal occidental para ser paralela a visto para un Instituto de segunda ense-
taban para edificar en el Campo de Car- Juana de Vega y encontrarse en ángulo ñanza en la plaza de Pontevedra sobre lo
ballo, lugar delantero de las murallas con el camino nuevo y el de la Puerta de que fue baluarte y campo de Caraman-
citadas, y en las Huertas de Garás en el Arriba. Se originaba un sistema de plazas chón32.
camino de enlace con Santa Lucía, mien- en línea, paralelo a Juana de Vega, que Son también significativos el remate de la
tras se convocaba un concurso que resol- articulaban el conjunto, estando dos de alineación de la muy larga manzana ado-
viese el problema de forma definitiva. En ellas, la de Orense y Pontevedra en el sada a la antigua muralla que pasó a tener
1880 se convoca según unas bases elabo- margen y la tercera centrada en la plaza dos frentes, la de la calle Avenida y la de
radas por el propio Ciórraga en las que se de Lugo. Juana de Vega, con una solución semejan-
acotaba perfectamente el ámbito de actua- Los dos tramos estaban ya iniciados cuan- te a la de la fachada sur de la Marina, y la
ción e incluso se indicaban unas pautas de do Ciórraga propone la necesidad de este apertura de calle que ya se insinuaba en la
diseño muy concretas. La actuación se pequeño ensanche, como se aprecia en el primera propuesta de Ciórraga de 1878 y
enmarcaría entre las calles de Garás, que plano de 1878. En él puede observarse la que, cortando la anterior manzana y las
bordeando la costa unía el núcleo de Santa influencia del parcelario agrícola en la siguientes entre Alameda y Santa Catali-
Lucía con el camino del puerto de los Can- zona de Huertas de Garás, que facilitó la na, vendrá a ser en 1927 la calle de Durán
tones, y el camino nuevo (o carretera implantación de las casas de reino, mien- Lóriga, que servirá de enlace entre la calle
general de Madrid a La Coruña en el pla- tras que en el Campo de Carballo el loteo de la Estrella en el fondo de la Pescadería
no de Ciórraga) formando una franja de es más regular como consecuencia, de la con la Fonseca en el Ensanche.
terreno alargado, que era recorrido en su obtención de suelo por el derribo de las Como fácilmente se deduce de los planos,
parte central por una vía longitudinal. Los murallas, y que ya había comenzado a ser las sucesivas etapas en que se va consoli-
ejes del sistema viario dividían el ámbito vendido en subasta por la Hacienda Públi- dando el ensanche, este no hace sino ir
de actuación en dos zonas: la más occiden- ca en 1872. detrás de una situación que se genera por
tal se organizaba mediante tres líneas sen- La elección de la zona edificada muestra otros mecanismos, permitiendo, a una
siblemente paralelas a la costa, como ya se claramente las preferencia motivadas por escala reducida, controlar la situación sin
ha dicho, que eran atravesadas por tres la proximidad de los caminos y la pobla- mayores traumas. E l plan de ensanche
calles transversales, y la más oriental y ción consolidada. pasa a ser así, mas que un proyecto, un
próxima a la Pescadería se organizaba en El concurso fue ganado por el único tra- compromiso. Hasta tal punto, que lo pla-
retícula de modo que la dirección domi- bajo presentado, realizado por los inge- neado por el ensanche sobre suelo no edi-
nante era sugerida por la línea del frente nieros Alfredo Cascos y Francisco Roldán ficado seguirá vacante mucho después de
de fachada de la muralla, cuyo lienzo cen- Vizcaíno28, que en líneas generales asumen que se completaran sus propios bordes. El
tral había sido sustituído por el Paseo de el anteproyecto de Ciórraga aunque con fracaso del proceso de planeamiento cuan-
la Reunión (ya entonces calle de Juana de algunas variantes significativas. Por ejem- do no se controlan otros mecanismos eco-
Vega) dando origen a una serie de cuatro plo, densifican hasta 40 m 2/hab los que nómicos se pone en evidencia aun en los
calles paralelas a esa línea que estaban Ciórraga dejaba en 23 m2/hab. Introducen casos en que la escala es reducida33 • Por
limitadas por el camino de la Puerta de otra calle longitudinal, y abren el conjun- ello fue preciso, en 1903, que el Ayunta-
Abajo (continuación del camino de Garás) to hacia el Orzán29 • Acogen la idea del cha- miento encargarse al arquitecto municipal

36
La Comña en 1880, E l Ensanche de Barón y
Yáiiez Hnru¡m: 1

Ordenación de la Plaza del A lesón en PL.~NO CC!'<LRi\l


La Cormia, por Faustino Domínguez, 1861
.... ..... . .6. ... . . . .. . ....

de entonces, Pedro Mariño, la preparación


de las bases para convocar un nuevo con-
curso de proyectos para planear un nuevo
ensanche.
4. En la convocatoria del Concurso del
segundo Ensanche, en 1904, se fijó un pla-
zo de un año para la presentación de pro-
puestas. Nadie se presentó. El Ayunta-
miento encargó directamente el trabajo al
arquitecto Pedro Mariño, y al ingeniero
Emilio Pan de Soralucé 1• En 1907 entre-
garon el proyect o de Ampliación de la
zona de Ensanche que será aprobado defi-
nitivamente en 1910.
Según hace notar Cebrián, este proyecto
plantea un inicio de zonificación, que no se
llegó a respetar en la práctica. Quizás, y
desde el punto de vista teórico, sea ésta la
única aportación de interés dado que el
ensanche propuesto, realizado sin convic- N.l.
ción por sus autores, se limita a recoger lo TRJl'ZAOO HORIZONTAt
existente en su ámbito, sin introducir pro- PMYJ:CT o or. \INJ\ PUl.'l.A l'UBUCll
puestas realistas que tengan en cuenta la ';.l:t1}l ·U. :J.:U tl:·.!):ti!lli'l.l:.l
infraestructura parcelaria o viaria pree-
xistente, introduciendo arbitrariamente
unos trazados más o menos abstractos,
que, siguiendo los bordes del alto de Santa
Margarita, bien por el Orzán o tras Santa
Lucía y la nueva estación del ferrocarril,
dan cauce a una iniciativa incierta. Al no
introducir ni siquiera parcelación de man-
zanas , el plan resulta condenad o a ser
infringido por inviable.
Tuvo sin embargo un efecto inesperado y
que consistió en que a partir de él se com-
pletó el antiguo ensanche e incluso se
aprovechó más intensamente el casco anti- ","":::..:z:.-L--
guo y la Pescadería. Sucedió como si la .- .- .... _.. "'---
A.a.L- .. -,,.--,-. • - _ _ ,..,..._..
iniciativa privada, e incluso la municipal, e ' -r - ' - ·.-. --,,,_.
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reconociesen entonces, por comparación, l.J "~:_- .. _.,..._ .. " ' - · "'
. ,..,---".e... .. .4_,,, r- J.1.- .. ~
las bondades ofrecidas por Ciórraga. , . . . - . _ .. ..&-.. .. 4 .....,...c;
ll ~"""'- -'·~ - .. .. ~.--
:,_ . v. r
..................;-.::.;
No creo que puede atribuirse a la incom-
petencia técnica los defectos del Plan. ...... ' ............
·--s..-.r:. -~ ... ~ -=-- -~

Mariño demostró a lo largo de su carrera


conocimiento del oficio, preocupación por

37
la propia ciudad y por los temas de actua- riores se puede apreciar la totalidad de construcción de uno metálico en la plaza
lidad, entre ellos el urbanismo. Segura- sus parcelas edificadas, pero con una dife- de Lugo que así dejó de serlo desde su
mente fue un plan que no contó nunca con rencia notable. Los nuevos chalés son inicio. Aquel mercado se debía al arqui-
el apoyo, ni con el tiempo, ni con el entu- iguales entre sí, lo que significa que hubo tecto municipal Mariño, y fue sustituído
siasmo suficiente como para convertirse un cambio de orientación en la promoción, por uno de hormigón, obra de Rey
en una verdadera propuesta. De hecho, las debido seguramente al escaso éxito del Pedreira y Tenreiro en los años 3041 • Se
modificaciones sucesivas introducidas, planteamiento anterior. Se ha pasado a planteó la necesidad de dotar a la ciudad
fueron las únicas coherentes. Entre ellas, edificar directamente, y poner después a con otro mercado cubierto y situado
la Ciudad-Jardín35 • Ja venta, un modelo único de vivienda más estratégicamente en el otro extremo de
5. La Ciudad-Jardín representa quizás la económica que las iniciales, proyectadas la Pescadería y próximo a la Ciudad
única operación coherente desde el punto por Rey Pedreira39• Alta. La posibilidad se materializó apro-
de vista ideológico de la burguesía coru- 6. Una curiosa propuesta municipal no vechando la existencia de un mercado al
ñesa. Sin embargo, su planteamiento mez- relaizada, firmada por Mariño y Tenreiro aire libre en la calle de San Agustín en
claba de forma poco convincente una en 193040 , plantea la realización de una ciu- las espaldas de la iglesia parroquial de
demagogia obrerista con las ventajas de dad Satélite entre el paseo de circunvala- San Jorge, en la que se conocía como
una utopía residencial. Lograron los pro- ción y el de la torre en la península del Plaza de Abastos. La enorme manzana
motores de la Sociedad Coruñesa de faro. Resulta ser una de las pocas alterna- en la que se incluía este mercado, alber-
Urbanización, representada por Luis Cor- tivas coherentes a nivel urbanístico surgi- gaba en su interior un gran espacio
nide en 1922, un ventajoso cambio de cali- das del Ayuntamiento en la etapa Mariño. vacío dado que la edificación se adosó a
ficación del parque previsto en el segundo En ella se advierte una asimilación de las su borde. Mediante una inteligente ope-
ensanche por una zona edificable de baja teorías funcionalistas en esta materia, sólo ración de alineaciones se modificó la tra-
densidad, argumentando que las 76 comparable a la modificación de alineacio- ma con la apertura de la calle del Mar-
viviendas unifamiliares que pretendían nes realizada por Rey Pedreira y Tenreiro qués de Pontejos frente a la estrecha de
construir resolverían en buena parte el en el año 1935 sobre un fragmento del San Andrés que conectaba con la calle
problema de la vivienda que comenzaba a ensanche 2.0 comprendido entre las calles de Pío XII, obtenida en el interior de la
plantearse'36 • José Lombardero, avenida de Buenos manzana, rodeando al mercado nuevo en
Fue Eduardo Rodríguez Losada el autor Aires y Ciudad Jardín. Aporta, desde el ella situado ocupando en parte el anti-
del diseño del conjunto que venía muy punto de vista teórico, la aparición de guo. La nueva parcelación dio lugar a
condicionado por el viario adyacente. Sin supermanzanas de corte racionalista en dos manzanas con nuevos frentes de
embargo, los proyectos de los edificios que las que surgió un tipo de arquitectura casas. La definitiva alineación de 1940 se
ocuparon las parcelas resultantes se moderna de calidad uniforme. La pequeña debe a Rey Pedreira, que se sirvió bási-
deben a distintos autores, lo que dio lugar escala de la actuación no disminuye su camente de la propuesta en 1936 por
a un interesante muestrario de arquitec- valor, representativo del último esfuerzo Antonio Tenreiro.
turas suburbanas que abarcan un período racional anterior a la Guerra. Sin embar- La apertura de una nueva calle, de Durán
de tiempo bastante amplio. go, otras operaciones, que entre sí tienen Lóriga, abrió igualmente dos enormes
El plano de Fermín Gutiérrez de 1931 37 semejanzas, permiten agruparlas en una manzanas cuyo tamaño hay que buscar en
muestra cómo diez años después de inicia- sola. el tapón que representó la muralla de la
da la operación, sólo 44 vivendas y un cole- 7. Se trata de dos aperturas de manzanas Pescadería, y sirvió de conexión con la
gio estaban construidos en las 76 parcelas muy significativas, en dos casos que die- calle Fonseca en el Ensanche. El gran
de la "Barriada de Riazor"38, pudiéndose ron lugar por un lado al Mercado de San espacio vacante en el interior de la mayor
destacar el hecho de que las construccio- Agustín y por otro a la apertura de la calle de ellas, entre la Alameda42 y Santa Cata-
nes ocupan la mitad más alejada de Santa Duran-Lóriga y la ocupación de la Plaza lina, facilitó su apertura con un mínimo de
Margarita. En sus proximidades se de Lugo por otro lado. derribos obteniéndose a cambio dos nue-
advierte la planta del estadio de Riazor. La necesidad de dotar a la ciudad de un vos frentes de casas sobre la calle abierta,
Sin embargo en fotografías aéreas poste- mercado de abastos se resolvió con la que originó una parcelación distinta a la

38
La Corwia en 1907. P m yecto del 2.º Ensanche.
Plan de Soraluce y Pedro Mariiio

preexistente. El proyecto de apertura


estaba firmado por los arquitectos Ten-
reiro y Estellés en el año 1927.
Tardó en realizarse el proyecto de Ciórra-
ga, 49 años.
El desarrollo urbanístico de La Coruña
reviste una serie de particularidades res-
pecto a su planeamiento que pueden agru-
parse de la forma siguiente:
l. El planeamiento siempre viene a justi-
ficar, legalizar o dar cauce a las activida-
des reales. Es decir, adquiere un claro
sentido de consolidación legal de la reali-
dad.
2. Su escala nunca permite adivinar una
estrategia global a nivel territorial ni casi
urbana.
3. Las decisiones sobre ordenación se apo-
yan en el diseño de lo particular, en base
a sucesivas alineaciones y estudios de
detalle.
4. Se trata en consecuencia de un planea-
miento fraccionario, no sistemático, que
obliga a un crecimiento especialmente
discontinuo sobre el suelo vacante, cuya
única ley aparente es la de la oferta-
demanda.
5. El planeamiento es consecuencia del
diseño arquitectónico en la gran mayoría
de los casos. La ciudad resulta de su
arquitectura.
6. El diseño de los espacios urbanos se
produce de dentro hacia afuera, a partir
de los elementos clave que generan los
espacios, llevando los conflictos hacia los
bordes de la trama.
7. La configuración de la imagen urbana
es consecuencia de un lento proceso de
acumulación de intereses fragmentarios,
de forma que no prevalece un momento
histórico sobre los demás.
8. La ejecución en el tiempo de lo planeado
resulta generalemnte muy lenta, no pro-
duciéndose cambios de imagen rápidos
que conlleven su distorisón.

39
Teoría y praxis urbana. El caso de Vigo mar, junto con otras trasversales de ciudad. La primera, 1807, corresponde a
Con el inicio del siglo XIX, en Vigo se sien- menor importancia, responde al proyecto un plan de ensanche y reforma interior de
te la necesidad de preparar el crecimien- de Jose María Pérez"44, pero la realización autor desconocido, y la de 1932 es la que
to de la ciudad. La descripción de Taboa- de la ciudad se ajustó en mayor medida al corresponde al plan Palacios. El tiempo
da Leal a mediados del siglo anterior nos plano de Manuel Fernández Soler que sus- trascurrido entre una y otra fecha repre-
sitúa ante una ciudad que ya ha desborda- tituyó de hecho al de Pérez45• senta la lucha de las fuerzas vivas por una
do sus murallas, construídas en 1656, con Un nuevo proyecto de ensanche basado en parte y por otra la de los teóricos, por
cuatro barrios consolidados. el levantamiento topográfico de la ciudad hacer la ciudad. Esta lucha se reprodujo
Para dar cauce a este crecimiento, el fue realizado por Ramiro Pascual en 1907. de forma dramática en el corto tiempo que
Gobierno encarga al Ingeniero Director de Se trataba tanto de un plan de nueva media entre 1930 y 1936 en torno al plan
la Marina, José Muller, la redacción de un población como de una reforma interior. del arquitecto Palacios.
plano de la nueva población sobre la zona El golpe definifitivo al proyecto Marcoar- El primer proyecto de ensanche, dado a
del Arenal, en 1810 (plano que hoy día se tú, que había ido condicionando los conocer por Pereiro 47 , es una propuesta
desconoce). El trabajo de Muller fue siguientes intentos de ordenación, fue el arrasadora de la realidad. Es verdadera-
mejorado por el ingeniero Carlos María proyecto General de Ordenación de la mente un producto ejemplar del Despo-
Abajos que permaneció dos años en la ciu- zona portuaria, de Cabello Ebrenz, en tismo ilustrado. El título del plano, fecha-
dad. 1910, que destinó a servicio del puerto los do en 1807, es significativo, como lo es el
La efectividad real de este trabajo fue terrenos del Arenal en los que se basaba que se concibiera tanto para ordenar el
prácticamente nula puesto que Vigo siguió fundamentalmente el proyecto de ensan- crecimiento de la población como para
su crecimiento según las leyes económicas che de Marcoartú. darle a ésta seguridad (la muralla nueva)
y geográficas del mínimo esfuerzo. Las propuestas de ordenación de una ciu- y servicios públicos para acelerar su futu-
En 1837, durante el reinado de Isabel II, dad cómo Vigo, de tanta vitalidad, mues- ro (Aduana, hospital, plaza). El proyecto
se encomienda al ingeniero Agustín de tran cómo paulatinamente la realidad ha se articula en dos partes claramente dife-
Marcoartú, encargado de la construcción ido condicionando la teoría en tanta medi- renciadas que, no obstante, presentan una
de la carretera de Madrid, delimitar el pla- da al menos como esta ha marcado el rum- notable unidad formal48•
no de Muller. Sin embargo, el trabajo se bo a seguir por aquella. La parte que corresponde al que podría-
convierte en el primer proyecto de Ensan- Los desajustes observados ante ambas mos llamar Ensanche, rodeado por la nue-
che de Vigo que merezca ese nombre. Si realidades, teórica y práctica, se iban va muralla, se organiza sobre una trama
bien fue aprobado en 1844, su realización resolviendo en base a las concesiones de viaria ortogonal que deja 29 manzanas
se limitó al pequeño desarrollo de García planes que cada vez han ido siendo menos rectangulares de diferente dimensión49• El
Olloqui. Su influencia fue, no obstante, radicales, en la medida que la presión de centro, frente al muelle, está formado por
definitiva, puesto que determinó el creci- los hechos iba por delante de sus previsio- el edificio de Aduanas, en torno al que
miento futuro de la ciudad según los crite- nes. gravitan las manzanas. Este ensanche se
rios básicos de Marcoartú. Pueden considerarse dos etapas clara- produce sobre un relleno que aprovecha la
El Ingeniero José M.ª Pérez comprobó en mente definidas en el planeamiento amplia zona, protegida por Laxe, que
185143, hasta qué punto no se había cum- vigués. La primera ocupa desde 1807 has- resulta entre la bajamar y la pleamar. La
plido las previsiones de Marcoartú, levan- ta 1930 y la segunda desde 1932 hasta hoy. idea será recogida sistemáticamente en
tó un preciso plano a escala 1/2500 de toda La acotación en el tiempo que nos hemos las propuestas sucesivas hasta el plano de
la edificación existente y reajustó el pro- propuesto hace que nos fijemos especial- Cabello de 19105º.
yecto de 1841 a la realidad consolidada. mente en la primera, y que de la segunda La parte correspondiente a Ja "Reforma
Algunas de sus propuestas genéricas se estudiemos únicamente su inicio, desde Interior" parece como si no hiciera caso
fueron realizando en el plano de la ciudad, 1932 a 193646 • más que de las curvas del nivel a las que
en función de su viabilidad. Asi por ejem- Las fechas que limitan ambas etapas vie- adapta un viario concéntrico y otro más o
plo... "el esquema general de las calles rea- nen dadas por las dos propuestas radica- menos radial que lo corta; la edificación
lizadas a fin de siglo, en sentido paralelo al les presentadas sobre el desarrollo de la existente es prácticamente ignorada, para

40
superponer a ella una parcelación "racio- trata de resolver problemas muy distin- mismo sentido (100 x 40 m). El viario tiene
nal". No obstante, la parte Este se articu- tos, desde posiciones igualmente radica- un ancho uniforme de 11 m.
la con el Ensanche propuesto, igualando les. Pero si en Bilbao el énfasis parece El camino de Pontevedra, existente, cons-
las manzanas que sustituyen en esa parte ponerse en aspectos formales de la trama tituye el eje longitudinal del proyecto, que
a la muralla. El resto del plano, al Oeste, y la utilización de los espacios abiertos queda así dividido en dos partes distintas.
se independiza. La plaza de la Constitu- como regularizadores de los distintos sis- Al Norte, 24 manzanas sobre terreno
ción conecta estas dos tramas. No se con- temas, en el proyecto de Vigo, el pragma- público ganado al mar, con cuya renta se
templa en el plano ningún desarrollo del tismo es mucho mayor, prescindiendo de haría económicamente viable la operación.
Berbés. En la parte alta se instala un hos- forma más radical de toda pretensión Al Sur, 23 manzanas sobre terrenos parti-
pital. ornamental. culares en buena parte edificados, que
Toda la intención de la propuesta rebosa Si Sambricio observa acertadamente las había que expropiar en gran medida.
sentido laico y liberal, resultando un ejem- conexiones que puede tener el proyecto La planta del ensanche muestra un esfuer-
plo de plan utópico sólo comparable, como del Puerto de la Paz de Silvestre Pérez zo por distribuir de forma compensada tan-
observa Pereiro, al proyecto del Puerto de con la propuesta de Wren para Londres to los espacios públicos como los edificios
la Paz de Bilbao, del mismo año51 • (1666) o de Ellicoff para Washington principales, diferenciando el uso por su
Este plano parece el resultado de una pro- (1792), las relaciones del proyecto de Vigo posición respecto a los bordes. Así por
puesta ilustrada planteada desde la Admi- quedan sin establecer55 • Parece un caso ejemplo los cuarteles y el hospital se
nistración (el hecho de incluir la Aduana aislado entre la urbanística retórica y esti- encuentran en ellos junto a espacios abier-
es demostrativo de esto) por un órgano lística y el simple plan de alineaciones. tos y próximos a los caminos de Madrid y
que tuviera competencia en estas cuestio- Habrá que esperar hasta nuestro siglo Pontevedra, mientras que el teatro y la
nes, como era la Academia de San Fer- para encontrar un plan de la ciudad, el de iglesia principal están centrados en la zona
nando (la forma de presentación del plano Palacios, que acometa la acción sobre la de más densidad de población. Sin embar-
parece insistir en esta hipótesis). Era antigua ciudad consolidada con semejante go la Bolsa, la Audiencia provincial y la
entonces Secretario de la Comisión de impulso. A partir de aquella proposición, Aduana ocupan tres manzanas consecuti-
Arquitectura Silvestre Pérez, autor del los planos serán de Ensanche. En este vas, alineadas y centradas al Sur de la calle
proyecto de la Paz de Bilbao52 • No es de sentido, el hecho de que el casco antiguo Mayor que frente a ellos se abre en la Plaza
extrañar que en el proyecto de Vigo tuvie- de Vigo haya llegado relativamente inal- del Puerto, que la flanquea por el Norte, y
ra que ver el arquitecto aragonés, tanto terado, al menos en su traza, hasta hoy, se por la Comandancia militar y el Ayunta-
por el puesto ocupado, como por la radica- debe en gran parte al crecimiento natural miento al Sur. Esta plaza Mayor tiene un
lidad de la propuesta, como porque en fuera de las murallas (y su tardío derribo) eje dominante N-S transversal al longitu-
esos años se ocupó de temas equivalentes y a que todos los desarrollos dejaron dinal E-O general del Ensanche, en con-
(Bilbao), como por existir documentación intacto el viejo casco. traposición con el de la plaza del Puerto.
que prueba una importante actividad en Así, el plan de Ensanche de 1837 de Mar- Juego equivalente se plantea en la plaza de
Galicia alrededor de 1805;:i. coartú56, no tocaba para nada la vieja ciu- la Pescadería, al Oeste del Ensanche.
El autor desconocido del proyecto de 1807 dad y proyectaba una nueva población en El Plan de Marcoartú se inscribe en al
bien podría ser el mismo Silvestre Pérez. la zona del Arenal, en una longitud de serie de ensanches españoles de la época
Respecto a la importancia que este pro- unos 1.350 m sobre unas 24 Ha57 • Se trata entre los primeros, tras el del puerto de la
yecto puede tener en el contexto de la teo- de un ensanche lineal condicionado por la Paz de Silvestre Pérez de 1807, bastante
ría urbanística española, Pereiro subraya playa y por el camino orillamar hacia Pon- posterior al del barrio de la Magdalena de
la igualdad de fecha con el Puerto de la tevedra, en cuyo borde se había consoli- Ferrol; la fecha temprana, junto con la
Paz y su antelación al de Ensanche de dado el barrio de los catalanes, uniendo la visión totalizadora del ensanche de Vigo,
Barcelona, de 183854 • Las corresponden- antigua población al Oeste con el límite de en la mejor tradición, da al plan de Marco-
cias con el proyecto de Bilbao, aparte la la jurisdicción de Vigo al Este58 • artú, para Pereiro, una importancia nota-
fecha, no aparecen claras, al menos en sus El sentido longitudinal se acentúa por la ble59. La influencia, que este autor obser-
aspectos formales. Bien es verdad que se forma de las manzanas propuestas en el va en el ensanche vigués de 1837, de las

41
leyes de Indias, se refiere a aspectos for- Cuando verdaderamente comienza para Lo que Pereiro califica de manifestación
males como el de la Plaza Cuadrada for- Vigo la explosión demográfica, en torno incoherente, nos parece mas bien sutil jus-
mada por los edificios principales sobre a 1880, es cuando la batalla por el control tificación, absolutamente precisa, en
soportales60• de la ciudad se planteó nítidamente64 • Lo defensa de unos intereses concretos,
Las alteraciones recogidas sobre el terre- que podría suponer un planteamiento optando por una vía característica de los
no por José M." Pérez respecto al plan de que implicase el establecimiento del mercaderes de Vigo, la ley del máximo
Marcoartú le hicieron estrechar la plaza valor del suelo y sus plusvalías, que favo- beneficio con la mínima inversión. Obvia-
del Puerto, situar el Paseo público al Nor- reciese a una burguesía liberal o radical mente, desde una óptica exclusivamente
te entre la población y el mar, evitando estaba constantemente contestado por técnica, e ideológicamente opuesta, el
cimentaciones costosas, y desplazar las una táctica de "laissez-faire" que no veía razonamiento no tiene base alguna de
gradas de la Pescadería hacia el Berbés, claras las ventajas del planeamiento (y coherencia. Pero desde quienes ejercían el
alejándolas de la población, y quebrar la fundamentalmente su contrapartida en poder, era irrefutable.
línea del paseo de Ronda para adaptarse a infraestructura y obligaciones legales) Esa actitud ecléctica-pragmática, es la que
la topografía, lo que le obligó a trasladar frente a la simple conversión de lo agrí- llevó al Ayuntamiento de Vigo a la apro-
hospital y cuartel. cola en urbano mediante la ocupación y bación de unas ordenanzas municipales en
Todas las modificaciones de Pérez se el aprovechamiento de los cauces exis- 1897 que estuvieron vigentes hasta 1926.
debieron al estudio atento de la realidad tentes65. La falta de coherencia teórica de los casi
física y a tener en cuenta las convenien- Algunos factores fueron contribuyendo 200 artículos de que constaba la ordenanza
cias de una población que quería un ensan- sistemáticamente a la victoria de quienes de Vigo, no hacen sino insistir en una
che urbano residencial burgués y rentable. apoyaron el segundo camino. estrategia flexible que permitiese actua-
El traslado de la Pescadería, el estrecha- Entre ellos, el hecho de ser todo suelo ciones a la media de los intereses más
miento de las calles, la corrección de la agrícola potencialmente urbanizable, y ser fuertes. No se mencionaron en consecuen-
Ronda para no derribar edificios ya cos- la implantación de lo construído lo que cia en estas ordenanzas, nada referido a
truídos, apuntan a una intención posibilis- calificaba el suelo en urbano, al mantener planeamiento o gestión urbanísticas, como
ta ya muy lejana del plano de 180761 (el constantemente la oferta de suelo por tampoco se fijó altura máxima a las cons-
mismo Pérez explicó las dificultades que encima de la demanda, junto con las dife- trucciones (sí en cambio una mínima de
tuvo que vencer para desarrollar su rentes exigencias de los municipios 7,50 m) quedando el control de la ciudad
misión). (recuerdese lo escaso del límite municipal únicamente encomendado a las normas de
Tras diversas alternativas, el intento de de Vigo respecto a su influencia geográfi- policía urbana.
realizar la Nueva Población quedó reduci- ca) favoreció la extensión territorial de al El largo tiempo trascurrido desde el
do al pequeño ensanche de García Olloqui ciudad, que no reconoció las limitaciones encargo por la Corporación presidida por
en 1870 que supuso la construcción de 10 del planeamiento. López de Neira al ingeniero Ramiro Pas-
manzanas en lugar de las 11 que en ese Así de claro lo expresaba el Ayuntamien- cual hasta que éste entregó el "Proyecto
sitio se preveían en el plan de Marcoartú. to, en 1884, al comentar el plano de Fdez. de Reforma y Ensanche de la ciudad de
Se modificaron los anchos de calles que Soler: "como él llenaba (el plano) por ele Vigo" (1900-1907) puede dar idea quizás
acabaron siendo de 11 y 14 metros, las pronto nuestras aspiraciones, dada>' las de la lucha y las presiones suscitadas por
perpendiculares al mar, y de 10 y 15 leyes que rigen sobre la materia, los gra- este intento de planeamiento, que no obs-
metros las paralelas. También se cambia- vísimos perj uicios e inconvenientes que tante nunca fue aprovechado. Sin embar-
ron las medidas de las manzanas, que aca- acarrearían para este pueblo como para go, sirvió para dar una situación de legali-
baron teniendo longitudes de 50, 60, 90 y otros en su caso, la aprobación superior de dad a lo constiruido, al paso que orientó el
100 m de largo y de 35, 40 y 45 m de un plan exacto de la ciudad, en la cual crecimiento de parte de la ciudad.
ancho62• En 1878 el Ayuntamiento negó la estuviesen definitivamente demarcadas Desde un punto de vista teórico, el pro-
concesión de nuevos terrenos a las solici- todas las reformas de que es susceptible yecto de Ramiro Pascual se acoge a la
tudes presentadas entonces por Vázquez una ciudad tan defectuosa como la nues- legislación vigente en materia de Ensan-
Reyes y Tapias Ferrer63• tra"66. che y a la ley de sanemiento y mejora de

42
Vigo (Pontevedra), plano de Coello, 1856

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43
Grandes Poblaciones de 1895. Las dos ción de los solares resultantes en un 25 dejando el crecimiento, su orientación y su
bases sobre las que se apoyaban los pro- por cien y la altura máxima de tres plan- ritmo a las necesidades y posibilidades, las
yectos de Ensanche de la época, trazado tas en las edificaciones aisladas69• conveniencias en definitiva de un futuro
viario y parcelaciones y saneamiento Tanto esta circunstancia, que le daba a difícil de prever. Representa por ese lado
higienista, le llevan a proponer una remo- Vigo un enorme patrimonio de suelo vir- la continuidad del espíritu que estaba
delación drástica del casco antiguo con gen y de excelente situación central res- vigente en las ordenanzas de 1897. Po-
nuevas alineaciones y apertura de calles; pecto al proyecto de Ramiro Pascual, drían leerse como el reconocimiento implí-
entre éstas arterias interiores, se proyec- como la herramienta jurídica del estatuto cito de la incapacidad de definir y fijar el
taba una conexión entre las zonas este y municipal del mismo año, 1924, por la cual futuro, expresando únicamente unas
oeste de la ciudad que no llegó a reali- ciertos municipios tenían la obligación de reglas formales para el juego de la forma-
zarse. redactar su plan de Ensanche, fueron ción de la ciudad. Quizás, desde lo hetero-
En líneas generales, el proyecto de Rami- desaprovechadas por los responsables de doxo, podrían interpretarse como una sutil
ro Pascual carece de claridad y coheren- la ciudad en aras de la defensa de unos protesta frente a todo dirigismo, político,
cia, debido con toda seguridad a su carác- intereses concretos. económico o ideológico. Como una alter-
ter pactado con el Ayuntamiento, es decir Estos intereses eran evidentemente los nativa no condicionante y apropiada para
con las fuerzas mas poderosas de la ciu- económicos de la clase dominante que en un porvenir incierto.
dad. esos años se habían centrado también en Todo lo contrario de lo que supuso el plan
El proyecto parece intentar corregir sin la construcción. Así, en 1925, soslayando Palacios. En este sentido, en cuanto inca-
embargo la excesiva tendencia de creci- las obligaciones derivadas del estatuto pacidad manifiesta o propósito de no for-
miento hacia el Este, apoyándose en la municipal, se aprueban por la corporación malizar mas allá de lo posible, las orde-
centralización del casco antiguo, gracias a presidida por Adolfo Espino las ordenan- nanzas de 1926 o mejor la postura que
una operación con tres vertientes. zas municipales redactadas en 1925 por ellas reflejan, son paradigmáticas de una
En primer lugar proyecta el crecimiento J enaro de la Fuente, que "representan un expresa voluntad que apuesta por lo mar-
a media ladera sobre el Berbés mediante código de la edificación"7º. En ellas se ginal dejando al libre juego de las fuerzas
la realización de tres amplias vías parale- regulaban las alturas máximas de los edi- económicas la definición de los objetivos.
las a la costa. En segundo lugar, proyecta ficios en función del ancho de la calle y Causantes del caos aparente en la media
un ensanche entre la calle de Ronda de para las 25 calles llamadas de i.a catego- en que éste se identifica con la ausencia de
Marcoartú y el monte del Castro, que es ría, se fijaba asimismo la altura mínima de un plan explícito, pero absolutamente efi-
seguramente lo más original del trazado, plantas en baja y dos más. Para Pereiro, caces respecto a la manifestación libre de
con dos partes claramente diferenciadas y en fin "las ordenanzas municipales de las causas profundas de la forma de la ciu-
divididas por una gran Vía (de 35 m de 1926, consagran en cierto modo la autono- dad capitalista.
ancho) contra pendiente perpendicular a mía de los particulares en la actividad Ordenanzas de este tipo, sin plan al que
la línea de costa en que se apoyó Marcoar- urbanística de la ciudad; las nuevas orde- desarrollen son su negación dialéctica, y
tú6i. En tecer lugar rodea el Castro, res- nanzas determinan la posibilidad de aper- de ahí su valor teórico, como contrapunto
tringiendo la "zona Polémica" que impedía tura de calles particulares que no figuran imprescindible. Representan no el plan,
la construcción en sus proximidades des- en los planos oficiales, mediante la corres- sino el plano.
de medio siglo antes, con la trama y la Vía pondiente solicitud y tramitación"71 • La influencia de una práctica de gestión
del Ensanche nuevo ligando así el ensan- Respecto a lo que pudieron significar municipal basada en materia de planea-
che del Arenal con el de Coia. Para ello la estas ordenanzas en el aspecto teórico, miento en aspectos de policía y en último
Nueva Gran Vía le sirve de apoyo funda- desde la perspectiva prioritaria del plane- término en lo que podríamos llamar inge-
mental. amiento, es evidente su falta de compro- niería civil, se acusa en las bases aproba-
El monte del Castro fue cedido al Ayun- miso. Sin embargo, desde un punto de vis- das en 1930 para el concurso de Proyectos
tamiento de Vigo en 192468 y ello fue apro- ta pragmático y formal, se trata de un de Ensanche y Reforma Interior. Dichas
vechado para urbanizar sus laderas con intento por sistematizar la imagen de lo bases están solicitando soterradamente un
"criterios racionales", fijándose la ocupa- público, la calle, de un valor notable, trazado vial técnicamente aceptable, eco-

44
Plano de la ciudad de Vigo de Manuel F. Soler, Anteproyecto del puerto de Vigo, Cabello
1888 Ebrenz, 1910. Proyectos de puerto comercial de
Vigo, Melitón Martín, 1881 y de José María
Sancha,1889

nómicamente viable, que sirva para arti-


cular las bolsas especializadas, (la influen-
cia del naciente zonning) y remediar algu-
nos males producidos en parte por una
legalidad urbanística restringida al ámbito
municipal tales como la proliferación de
"extrarradios" constituidos principalmen-
te por viviendas obreras, fuera del terri-
torio programado por los planes de ensan-
che.
Esta tentativa racionalizadora pretendía
sistematizar mínimamente la ciudad. Bus-
ca los sistemas viarios, de parques, de
zonas articuladas, al tiempo que pretende
una aproximación a la parcelación de las
manzanas, a la tipología, distinguiendo con
claridad aquellas cuestiones relativas a
criterios genéricos, de aquellas que nece- ~EE·~·~·
91.,.,¡__..._L_
sitan para su viabilidad de la mayor preci- ...... ·--
-··--
_,.~

sión. Se plantean estas bases, un año des-


pués que Madrid convocara el concurso
internacional de Urbanización y exten-
sión, y parecen ser la respuesta, quizás
mimética, a las pretensiones que sobre
Vigo, tenían los responsables de la ciudad.
Si bien se tienen en cuenta los reglamen-
tos vigentes, incluso los más recientes,
parece que lo que se busca con urgencia es
la propia identidad a través de la imagen
de la ciudad72 • Muy pocos técnicos podían
tener, en aquellos momentos, la respues-
ta pedida. Y menos aún, tenerla prepara-
da.
Este era sin embargo el caso del arquitec-
to Palacios, quien parece ser que ya desde
1919 había expuesto sus propias ideas res-
pecto a cómo debía ser la ciudad 73 • Por
otra parte, dada la enorme capacidad del
arquitecto para sugerir propuestas, pare-
ce los más natural que se ocupara de este
tema, ya que podía considerarse vigués al
haber nacido en Porriño.
La visión que de Vigo dio Palacios, tenía
el suficiente atractivo como para arrastrar
tras de sí a la opinión pública y a la pren-

45
Antonio Palacios, Plan de Vigo. Maqueta

sa local, apoyándose en su prestigio profe- trata tan sólo de racionalizar o de higieni-


sional, en profundas resonancias literarias zar, se trata de proponer un ideal formali-
y en una exposición sumamente brillante zado. La ciudad se proyecta como un edi-
de su propuesta. ficio, de dentro hacia afuera, del conjunto
Aparte las luchas subterráneas que moti- al detalle, con un objetivo fundamental, el
vó el Plan, y que a la larga provocarían su de persuadir. La ciudad bella y funcional,
anulación, el plan Palacios, desde un punto "está en un término medio, entre Camilo
de vista teórico, representa un hito funda- Sitte, que considera a la ciudad como un
mental en el urbanismo español. objetivo de arte, y Le Corbusier que la
Apoyado en un conocimiento directo de la estudia teóricamente como un útil de tra-
situación, esquematizada en cifras y datos bajo"77.
suficientes como para que la propuesta La descripción del Plan Palacios puede sin
presentara una base científica aceptable, embargo mover a confusión sobre su fun-
Palacios comienza por abordar un planea- cionalismo formal. Contemplando los pla-
miento supramunicipal. Quizás se apoye nos sin embargo aparecen influencias
en el intento de Núñez Granés de 1929 mucho más explícitas que las que se pre-
para Madrid, como sugiere Pereiro, pero tenden, quizás por oportunismo histórico,
más bien parece la plasmación del sueño en textos con que los acompañan.
de una vida en busca de lo grandioso 74 • La idea de Vigo como una ciudad-jardín
Como una constante en la obra de Palacios inmensa y continua a lo largo de la costa,
puede seguirse su búsqueda de la Unidad especializándose gradualmente al compás
en un Orden superior75, desde sus prime- de las playas, está mucho más próxima a
ros proyectos arquitectónicos hasta su las variantes anglosajonas y centroeuro-
propuesta para la Puerta del Sol, en los pea (o quizás nórdicas) que al cartesianis-
que siempre desbordó con su trabajo los mo francés, y desde luego al "ensanche"
límites inicialmente impuestos. mediterráneo.
En este caso, además, estaba la motiva- El viario es una sinfonía de geometría y
ción del lugar y la de una identidad en el movimiento ondulados, de ritmo bio-geo-
país gallego que bien podría asimilarse al gráfico (que se concentra puntualmente en
sentido wagneriano de lo nacional. lugares-climax como en un drama wagne-
Pero además, el Plan Palacios recoge la riano). En esta línea de obra total, inter-
actualidad de las teorías sobre las zonas vienen y se interrelacionan la naturaleza,
urbanas de Le Corbusier, de una forma el mar y la tierra, y la obra del hombre
compleja que afecta a todos los niveles del pensada para su disfrute. Es la ciudad ide-
diseño, desde el vial hasta los edificios al de Palacios plasmada bajo el pretexto
públicos, pasando por las densidades de del planeamiento. En la medida en que es
población y los parques76• una ciudad personal y no compartible, no
La fuerza de la idea globalizadora nos lle- podría llegar a ser una ciudad-común .
va de nuevo al plan de 1807 y, como para Estaba destinada "fatalmente" al ostra-
aquel, la ciudad antigua consolidada no es cismo administrativo, a la oposición prag-
más que un obstáculo que impide la reali- mática, a pasar como un sueño fantástico
zación de una idea grandiosa. La ciudad- en la memoria colectiva.
región debe irradiar su presencia desde el Por haber hecho de la ciudad propuesta
centro histórico y para ello se realiza una algo personal, Palacios la defendió de un
operación de remodelación absoluta. No se modo espectacular dando mítines y movi-

46
!izando a la opinión, en actos públicos per- mente distanciado en la práctica de ellos, tuaria de Vigo terminó por imponerse
fectamente organizados. Ahora bien, si como para actuar con un eclecticismo, definitivamente. El tráfico marítimo,
Palacios acomete el Plan de Vigo a los 56 característico por otra parte del resto de especialmente extranjero, comienza a
años de edad y su experiencia profesional su obra, que le permitió recoger en su tra- incrementarse hacia 1750. En 1773 se
es en el campo del planeamiento práctica- bajo sugerencias de otras propuestas. La autorizó a Vigo el libre tráfico con las
mente nula, cabe suponer influencias de Jaussely para Barcelona, de 1932, tie- Antillas, igual que a La Coruña. Hacia
externas rápidamente aprendidas ante ne también algunas semejanzas con la de 1800, Vigo comienza a superar a La Coru-
una propuesta tan decidida, tanto en lo Palacios para Vigo. ña en este aspecto, al tiempo que se acusa
que respecta a la fijación de objetivos el despliegue económico producido por
como en cuanto a su formalización. Vigo: la construcción de la ciudad la aportación catalana80• La orden de Car-
Palacios oculta en sus proyectos, tras unas En 1452, los puertos de Bayona y La los IV en 1794 permitiendo a Vigo, con
apariencias grandilocuentes, un estudio Coruña, obtuvieron de Juan V de Castilla Valencia y Sanlúcar de Barrameda, el trá-
sistemático de las necesidades funcionales el privilegio de ser los dos úncios de Gali- fico libre con toda América es el punto cla-
urbanas, que en sí mismas no suponen un cia habilitados para el tráfico marítimo con ve en el despegue vigués.
esfuerzo extraordinario para quien está Francia, Inglaterra, Flandes y Alemania. Ademas de una geografía privilegiada, el
habituado al proyecto arquitectónico. El Felipe II confirmó esta situación en 1569, puerto de Vigo constituye la salida natu-
problema de la escala no es precisamente imponiendo sanciones muy fuertes para ral de una zona interior fértil, de produc-
un obstáculo para Palacios, que parece las infracciones. ción agrícola variada, lo que favoreció el
haber estado esperando esta ocasión para La preferencia de Bayona sobre Vigo se comercio de exportación desde su puer-
dejar volar sus ambiciones formales. basaba en hechos demográficos (menos to81. Sin embargo las condiciones natura-
Queda sin embargo la cuestión de la segu- población de Vigo, mas débil en conse- les no se completaron hasta entrado el
ridad. Un proyecto de este calibre reali- cuencia) en su jurisdicción (Vigo estaba siglo XIX, en 1821, con un muelle que per-
zado en dos años polémicos, sin abando- bajo el señorío de Compostela mientras mitiera el atraque de buques y su carga y
nar su estudio y sin colaboradores Bayona tenía fuero realengo), en su infra- descarga, a pesar de las continuas peticio-
conocidos, con un nivel de definición tan estructura (Bayona tenía servicios de nes para lograrlo desde 1788. Por otra
preciso en algunos aspectos (viales por Aduana y Rentas, y no así Vigo), en la parte, las malas comunicaciones con el
ejemplo) hace pensar en alguna colabora- rentabilidad para Hacienda del tráfico interior de la península (el camino carre-
ción importante. Sin embargo, la unidad portuario (en Vigo hubiera tenido buena tero desde Benavente a Orense se hizo
que traduce el Plan, supone una clarísima parte de la Recaudación la Iglesia) y en verdaderamente utilizable ya en pleno
voluntad directora que está haciendo razones ideológicas (la censura a las ideas XIX) impidieron que los productos de la
referencia inequívoca al mejor Palacios. que podían filtrarse con el comercio se zona (agrícolas y pesqueros) llegaran al
La zonificación me parece más bien un controlaban mejor con los servicios de resto del país al tiempo que hicieron que
argumento un tanto coyuntural frente a Bayona). los productos de importanción prefiriesen
la estructura formal unitaria que él infor- La decadencia de Bayona se inicia hacia el destino de La Coruña, desde el que era
ma. Si de aquella las referencias eviden- 1750 tras una etapa dorada que abarca más fácil la distribución al interior32.
cian una influencia racionalista tipo Le todo el XVI y XVII. Especial importancia tuvo en el desarro-
Corbusier, de ésta las influencias apare- Los ataques ingleses en 1702 y 1719 empo- llo económico de Vigo el empleo de la
cen mas lejanas quizás en el t iempo, y con brecieron aún más a la población viguesa jábega como arte de pesca para la sardina
seguridad más asimiladas. Se ha mencio- cuyos recursos provenían de la pesca de por parte de los catalanes asentados en el
nado a Sitte, incluso a Howard, como bajura y del cultivo de la tierra79 • Arenal. El aumento de las capturas y su
antecedentes figurativos 78, y se ha olvida- En 1717 se habilita a Vigo para recibir salazón en las fábricas viguesas movió un
do a Olmsted, a Saarinen, y quizas a Grif- tráfico de alto bordo. Esta situación sólo capital considerable a través de un tráfico
fin. Quiero decir que Palacios estaba con fue interrumpida entre 1742 y 1749. Con que usó el mar como vía principal con des-
seguridad en posesión de conocimientos el aumento creciente del trabajo de los tino a Portugal, Inglaterra y el resto de
suficientes sobre el tema, y lo suficiente- buques mercantes, la superioridad por- España83•

47
Vigo se constituyó en puerto mas impor- timo. Sus ingresos se destinaron a la cons- conciencia cívica de la población, que, a
tante por sus salidas que por sus llegadas, trucción de un muelle. En 1826 dejó de través principalmente de su numerosa
ya que éstas difícilmente podrían encon- funcionar dicho Consulado y el muelle no prensa local, debatió los temas fundamen-
trar camino hacia el interior del país. se realizó. tales de su organización y su futuro y puso
Entre los productos importados, tuvo Ya en 1822 había llegado la imprenta a en práctica las medidas por las cuales la
gran importancia el bacalao de Noruega y Vigo y en 1823 apareció su primer perió- ciudad se modernizó definitivamente.
Terranova que los maragatos distribuye- dico, el Semanario Patriótico de Vigo, en Impulsadas las reformas por las ideas
ron hacia Castilla hasta que su consumo plena insurrección absolutista que pronto pragmáticas de un Eduardo Chao o un
fue suplantado por las salazones, así como contó con el apoyo de los viejos persona- José de Elduayen, apoyadas en una pren-
el "trigo del mar" que llegaba desde Cas- jes vigueses que habían sido descartados sa dinámica como el Faro de Vigo y otras
tilla o desde el extranjero por vía maríti- de la vida pública por los votos (Vallada- publicaciones comprometidas con el desa-
ma. res se pasó a la insurrección en el 23). rrollo de la ciudad, y financiadas con el
Es sin embargo el siglo XIX el que con- En 1833, cuando se divide el país en 49 capital de gentes como García Olloqui,
templa el desarrollo y la evolución de la provincias, Vigo pierde su capitalidad en Velázquez Moreno, López de Neira o el
ciudad precapitalista a la ciudad plena- favor de Pontevedra, para suceder lo con- conde de Torrecedeira, Manuel Bárcena,
mente burguesa e industrial moderna. trario en 1836, aunque el cambio no llegó encontraron forma de realizarse las mejo-
En torno a 1800, Vigo contaba con unos a tener efectividad por anularse antes de ras necesarias, provocando la disposición
8000 habitantes y aún estaba amurallada, ser publicado. Por última vez y por corto de fondos precisos en la Administración
si bien los barrios extremos (La Ribera, el tiempo, cuatro años más tarde, Vigo vol- pública y el capital privado.
Arenal, el Salgueiral, el Placer de Afuera, vió a una capitalidad transitoria. Las fechas se suceden de forma especial-
la Falperra) empezaban a estar bastante La vida ciudadana viguesa no se vio exce- mente trepidante a partir de los tiempos
poblados. La muralla disponía de 6 puer- sivamente alterada por los hechos de de la Restauración89•
tas en los tiempos de la Guerra de la Inde- armas y sí por la aparición del cólera en La zona polémica del monte del Castro
pendencia, en la cual la ciudad tomó rápi- 1833 que sugirió a Taboada Leal proponer condicionó también el desarrollo hacia el
do partido por Fernando VII al igual que instalar un lazareto en la Isla de San Este, de una ciudad que desde mediados
todo el Reino de Galicia. El papel del mar- Simón que una vez construído ayudó nota- de siglo tenía un crecimiento vegetativo
qués de Valladares y del alcalde Vázquez blemente al crecimiento de la ciudad85 • superior al 7 por ciento cuando en el resto
Varela, entre otros, en aquellos aconteci- La proclamación como heredera al trono de España no pasaba del 2 por ciento90 •
mientos fue crucial para la población y su de Isabel II en 1833 avivó las diferencias El primer muelle de madera, modesto
integridad física. entre carlistas y liberales, que a partir de para la ciudad, se inaguró en 1875 y en
Restaurada la normalidad, hacia 1813 los ese momento sembraron de rencor la his- 1891 entra en funcionamiento otro parale-
problemas de la población (unas 15.000 toria de Galicia86• La población de Vigo se lo de hierro, si bien en 1881 Melitón Mar-
personas) comienzan a preocupar y se ini- puede considerar en términos generales tín proyecta un muelle comercial suficien-
cian tanteos para preparar su expansión84 • de talante liberal. Su levantamiento, en te al oeste de A Laxe.
En el informe de Arias Teixeiro de 1813 apoyo de la constitución de 1837, contra la En 1881 se inaguran las líneas férreas
se señalan ya los objetivos prioritarios indecisa regencia de María Cristina en Redondela-Pontevedra y Vigo-Orense, y
para lograr el crecimiento: la construcción 1840 es una buena prueba87 • La llamada en 1884 el tramo Vigo-Redondela con lo
de muelles y caminos. "generación del 46" tenía sus raíces en que ese año Vigo y Pontevedra quedan
La construcción del muelle encontró una aquel liberalismo. La derrota del levanta- unidas.
salida cuando en 1821, poco después de la miento de Salís por obra del general Con- En cuanto a mejoras urbanas, en 1880 se
reforma administrativa que hizo de Vigo cha acabó con las veleidades de protago- instala la "luz Drumond" en la casa de
capital de la provincia del mismo nombre, nismo vigués durante un buen tiempo88• López Neira, entonces alcalde. En 1884 la
la ciudad fue declarada puerto de depósi- El descenso en la tensión política que luz de gas es suministrada a la ciudad por
to de primera clase con derecho a tener supuso el final de la insurrección significó una compañía francesa de Lyon en susti-
Consulado de Comercio terrestre y marí- para Vigo una actividad creciente en la tución de las farolas de petroleo que la ilu-

48
minaba desde 1840. En 1896, se sustituye miento de Marcoartú. Los intentos de ganando incluso la propiedad del suelo de
la instalación por la de luz eléctrica cuan- algunos prohombres por hacer viables las la Plaza de Compostela, contrasta con la
do ya contaba Vigo con teléfono urbano propuestas contenidas en el planeamien- celeridad de las construcciones realizadas
desde dos años antes y con telégrafo des- to, chocaron con una realidad que siempre con menor rigor legal, y ello debió de con-
de 1870. fue por delante de las previsiones o con tribuir a su mediano éxito económico.
Vigo contaba asi mismo con un hospital de unas estructuras administrativas incapa- Mientras tanto, entre 1851 y 1881 la ciu-
la Cruz Roja (hospital Elduayen) desde ces de ajustarse a las necesidades con fle- dad siguió creciendo sin excesivo control;
1898 y con el lazareto de San Simón desde xibilidad suficiente. lo que dio lugar a que la corporación
1842, con una casa de Baños promovida Así por ejemplo, el plan de Marcoartú encargara un nuevo ajuste de los planes a
por Velázquez Moreno a fines de siglo, con quedó como objetivo a cumplir, la necesi- la realidad!J=i. El plano de Fernández Soler
un teatro de importancia, el teatr o-circo dad de ganar terreno al mar por el Arenal se mantuvo como práctica norma urbanís-
de Tamberlick desde 1882 (que sustituyó de los catalanes, al Este de la ciudad aún tica hasta 1907, en que fue sustituido por
al de la plaza de la Alhóndiga que estuvo amurallada, consolidando la tende ncia el de Ramiro Pascual.
activo entre 1832 y 1880). residencial de este ensanche espontáneo91 • A finales del siglo XIX, la realidad cons-
La vitalidad de la ciudad en el último cuar- Pero ni las 3 plazas previstas en el plan, ni truída er a difícilmente controlable por la
to de siglo queda patente no sólo por las la calle mayor porticada, ni el paseo del normativa urbanística por diversas razo-
mejoras públicas promovidas por la clase Sur, llegaron a realizarse. Cuando José nes. En primer lugar, la disciplina en esa
dirigente, sino por el nivel asociativo que María Pérez92, en 1851, revisa el plan de materia estaba escasamente regulada y
demostró ésta clase fundando clubs y Marcoartú observa que desde 1841 se han con dificultad podían sancionarse las
sociedades recreativas, y por el alto índi- modificado las líneas de bajamar y plea- infracciones. Además, la jurisdicción de las
ce de participación en cooperativas, mar, y se ha construído un muelle de pie- corporaciones estaba limitada a unos tér-
mutualidades y organizaciones emprendi- dra nuevo, que han aumentado notable- minos municipales muy pequeños que se
das por los trabajadores, que con ellas mente las edificaciones en el Arenal al veían desbordados por unas zonas de
demostraban su creciente conciencia de margen de las previsiones del plan. influencia mucho mayores. Y, ante todo, la
clase. Pérez modifica ligeramente las dimensio- propiedad del suelo y la iniciativa privada
Existían al finalizar el siglo XIX las bases nes de los viales previstos (de 11 m a 10 no coincidían mas que accidentalmente
objetivas para que en Vigo se manifesta- m) pero mantiene la forma y dimensión de con los propósitos de los planificadores,
rán con fuerza las tensiones implícitas en las manzanas de Marcoartú (100 x 40 m). por lo cual la realidad se desajustaba cons-
una sociedad burguesa avanzada. Y de esa Sin embargo el trazado básico previsto tantemente con los objetivos teóricos, que
manera, la ciudad y su arquitectura se por José M.ª Pérez (paseos de Ronda, lla- no tuvieron en cuenta, muy frecuente-
convierten una vez más en la traducción mado primero de Policarpo Sanz y luego mente, la viabilidad de sus directrices en
más clara del conflicto interno en debate. García Barbon y el Paseo Marítimo o Ala- casos concretos.
A partir de ahora, la historia de la ciudad meda, permaneció en el plano de la ciudad La iniciativa privada se dirigía preferen-
puede leerse en la realidad de sus traza- posterior. temente hacia los lugares en los que exis-
dos y sus edificaciones en continua lucha La solicitud de García Ollaqui en 1870, un tía alguna posibilidad de infraestructura
frente a todos los intentos por planificar u año después del derribo de las murallas, aprovechable para sus fines. Así, la
ordenar un crecimiento que siguió las pau- para desarrollar una parte del plan de influencia del trazado de las líneas de tran-
tas más razonables por el poder estable- Marcoartú-Pérez, se prolongó con el pro- vía condicionó el desarrollo de los asenta-
cido. yecto de deslinde de los nuevos terrenos mientos del área de Vigo desde 1914,
De hecho, los planes sucesivos que se pro- (1871), con un proyecto de muelles (1873) como la accesibilidad de la mercancía y del
pusieron en 1837 (Marcoartú) y 1851 (José y con el proyecto de la nueva barriada trabajo en la playa favoreció el asenta-
M.ª Pérez) en muy escasa medida incidie- (1876) debido al ingeniero Julio Valdés. miento primero del Berbés y después del
ron sobre la realidad construida. Sola- Los primeros edificios realizados en este Arenal desde inicios del siglo XIX94 •
mente el relleno debido a la iniciativa de ensanche aparecieron hacia 1890. Este lar- Cuando, como reconoce Pereiro, en 1881
Emilio García Olloqui seguía el plantea- guísimo proceso, en el que la ciudad salió en Vigo "sobraban terrenos y la ciudad

49
continuaba extendiéndose fundamental- los proyectos patrocinados por Chao, no tras, el intento de planeamiento de Rami-
mente al borde de los caminos principales fue hasta 1910, gracias al proyecto del ro Pascual de 1900 sirvió de puente entre
que partían del antiguo recinto amuralla- ingeniero de caminos Eduardo Cabello ambas 99•
do" no se está haciendo más que eviden- Ebrenz, que se definió tanto la ubicación La ciudad que se consolidó entre 1880 y
ciar hasta qué punto el planeamiento cons- de los muelles como su destino, dimensio- 1936 es el producto de una situación en la
tituía en aquel contexto una operación nes etc, condicionando con ello las pro- que las fuerzas existentes impusieron sus
contra natura. Mas aún si la tradición puestas urbanísticas. El hecho de que se leyes no escritas. En ese tiempo, y ya rea-
local, el clima y un modo de vida dual, eligiera la playa del Este, más próxima a lizadas las infraestructuras fundamenta-
hacían conveniente un hábitat disperso al la estación de ferrocarril, hizo que el les, ferrocarril y caminos al interior, la ciu-
margen de la aglomeración típicamente ensanche previsto en el Arenal por Mar- dad se fue construyendo a lo largo de las
urbana. coartú, quedara definitivamente inutili- vías de comunicación, aprovechando ese
Todas estas razones hacen que el desarro- zado. servicio 100 • Vigo fue una verdadera "ciu-
llo de la ciudad se realice constantemente Al llegar el crecimiento de la ciudad a la dada en marcha" en busca de los términos
al margen de las previsiones del planea- calle Ramal, borde Este del ensanche de próximos. En este período, en el cual las
miento. Garcia Olloqui, se olvida toda posibilidad carreteras pasaron a ser calles, el año 1914
Como una nueva etapa en la que se legali- de crecimiento planeado. Como observa representa un momento clave porque alre-
za lo realizado, en 1907 la corporación Pereiro, "a partir de estos años (c 1880) en dedor de esa fecha, se produjo el proyec-
aprueba los planes encargados al ingenie- que se consolida en la ciudad el nuevo sis- to de Cabello sobre el puerto de Vigo,
ro de caminos Ramiro Pascual. Sobre un tema de producción, comienza una nueva dejando definitivamente para ese fin el
levantamiento topográfico de la población, etapa en la que o se ignora toda idea de disputado ensanche del Arenal, y porque
realizó un plan de Ensanche y Reforma ordenación urbana o se subordina ésta a los tranvías urbanos comenzaron a pres-
Interior que tuvo validez hasta 1926 en otras circunstancias"98 • tar su servicio, y con él, como ya fue
que entraron en vigor las ordenanzas Esta etapa está jalonada por una serie de observado hace tiempo, Vigo entró en con-
municipales. intentos, por parte del Ayuntamiento, de tacto con su "hinterland" de una forma efi-
En este tiempo, el desarrollo de la ciudad regularizar una situación que claramente caz 1º1. Esos trazados del tranvía de Vigo
estuvo condicionado más por decisiones resulta difícil de controlar. Así, en 1884, condicionaron su crecimiento en mucha
puntuales que po~· criterios globales. Así el plano de Fernández Soler, sirve para mayor media que todo el planeamiento
la construcción del muelle de piedra y la tener una idea suficientemente precisa de anterior. La relación de Vigo con Coia,
desaparición de la batería de Laxe 95, sir- la situación en aquel momento. Curiosa- Lavadores, Teis, fue ya un hecho irrever-
vió para unir el Berbés con el Arenal por mente también funciona como una espe- sible que se plasmó en sucesivas anexio-
un paseo de orilla mar, que dejó libre un cie de plan de alineaciones, no siendo más nes municipales.
área delante del Berbés utilizada como que un callejero. No mucho más, respec- Quizás en esos incrementos poblacionales,
camino del tranvía a Bayona y para las to a las previsiones de planeamiento, eran con los nuevos intereses añadidos, está la
edificaciones que dieron lugar a la calle las ordenanzas municipales de 1897, clave de la crisis planteada sobre el poder
de Cánovas del Castillo9(). Desde 1878, redactadas por Jenaro de la Fuente, téc- de la ciudad. Las modificaciones de los
con la llegada del Ferrocarril97 , se conso- nico municipal ingresado recientemente correspondientes criterios por los que se
lida la construcción espontánea sobre la en la corporación, y que aun a pesar de su encauzaba su crecimiento, dio lugar a que
carretera de Orense entre la estación y la prolijo articulado, permitieron de hecho se buscasen opciones racionales (al menos
ciudad, haciendo de la carretera una vía la consolidación de la iniciativa privada mas controlables a priori) para su desa-
urbana que se aprobó como ensanche en sin otro requisito que la adecuación a nor- rrollo futuro.
1880. mas técnicas precisas, que no a previsio- El siglo XX representa en su primer ter-
La formación, en 1887, de la Junta de nes urbanísticas. Estas ordenanzas estu- cio, una lucha por controlar el crecimiento
Obras del Puerto, fue el hecho que motivó vieron vigentes hasta 1926, en que fueron de la ciudad desde dos posiciones antagó-
la mejora de este servicio fundamental sustituidas por otras redactadas por los nicas defendidas por intereses diferentes.
para la ciudad. Si ya en esos años existían técnicos municipales de entonces. Mien- Por una parte, los representantes del capi-

50
Santiago de Compostela (La Comiia), plano de
Coello, 1865

tal de origen industrial, empiezan a inte- mente confuso, característico de una pro-
resarse seriamente (sistemáticamente) fesión que comenzaba a perder, sin
por el negocio inmobiliario que con el saberlo, su propia identidad.
incremento de población pasa a ser sufi-
cientemente rentable. Por otro lado una Los centros menores
naciente conciencia de clase, lleva a los Santiago
trabajadores de la comarca a reivindicar La ciudad de Santiago pierde durante el
unos derechos "urbanos" que habían sido s iglo XIX el prot agonismo que le había
tradicionalmente desatendidos. correspondido dura nte los anteriores.
En esta situación, en la que sin embargo Esto es debido a varias causas que se pue-
las posiciones no se delinean tan simple- den resumir en la pérdida de la capitalidad
mente, los técnicos municipales juegan un del Reino de Galicia en favor de La Coru-
papel fundamental. Obviamente, defien- ña.
den los intereses de su clientela, que per- La decadencia económica del XIX sirvió no
tenece, como casi todos ellos, al grupo eco- obstante para que la ciudad conservase su
nómicamente fu erte de la ciudad, desde estructura medieval y barroca práctica-
una perspectiva asépticamente científica, mente intacta. La ausencia de industria
planeamiento que entra, de hecho, en con- contribuyó a que se acentuase su papel
tradicción con una praxis constructiva general de centro cultural y eclesiástico,
típicamente especulativa. En ésta etapa se sobre una base de economía agraria. Y dado 1 J.r--C"""""'"'.11,.,...,,,_ 11 A:.--'°•.W..-.Wil< '11 ,~.,,, ~,¡:,;

pone en evidencia, y en Vigo de forma que en esta época se producen la sucesivas J.J•...,-. MJ..<-·
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descarnada, el papel de distribución eco- desamortizaciones, la ciudad se vio estan- .l
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nómica que juega la planificación urbana. cada y deteriorado su posible desarrollo. En '/.14'-Jh/.¡J,.A- ".. ~h-1 :MFJJ.1:.-.,.~

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La ciudad de esta época (1880-1936) resul- palabras de Otero: "En el marco poderoso ; r..-"'"'.i..-...._""" e t~.,Au,..t-. 'M.w. ,¡..tw.w-
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tos arquitectónicos mientras que se asien- luchas del siglo XIX no alteró lo esencial de •J.-·~-~""--,........,_ ¡34-"'"'~

ta sobre unos trazados sometidos la tradición de la ciudad aunque el viento ,-"'""'"""'·"''--' )(IJL~J,............... »·"""',....."""'*-
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directamente a los inter eses del capital. r evolucionario arrojó de sus seculares
Esta contradicción, culturalmente hablan- moradas a los franciscanos, los dominicos,
do, entre traza y arquitectura manifiesta los agustinos, los benedictinos y las religio-
con claridad suficiente, lo que se mantie- sas, y en los monasterios vacíos callaron el
ne ideológica y económicamente en las órgano y los cantos corales. En el dolor de
estructuras sociales. la ausencia de los monjes, en las angustias
La arquitectura realizada por los Pace- de la guerra y la incertidumbre, nació la
wicz, Gómez Roman, J enaro de la Fuen- generación romántica" 10-2 •
te y otros, sigue siendo, debido a una Una fecha importante en este contexto es
inercia formal enorme, una arquitectura la de 1879 en que se exhumaron las reli-
burguesa. La lucha que protagonizaron quias del Aposto! o de Prisciliano, lo que
los técnicos municipales frente a Palacios, contribuyó a avivar el sentimiento román-
al margen de las razones t écnicas tico y con él el intento de identificar las
expuestas, era una lucha ideológica, en raíces nacionales gallegas con algún estilo
estricto sentido. Las posiciones fueron característico de la ciudad.
asumidas por ambos bandos sin embargo, Como apuntaba Bonet, "la construcción de
dentro de un marco de conceptos genera- grandes edificios destinados a un uso
les e intereses particulares suficiente- determinado configuró la ciudad, de forma

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que puede afirmarse que urbanismo y dad de modo definitivo. Una mejora del entonces como ejes del nuevo crecimien-
arquitectura forman una unidad indisolu- tránsito en las calles supondrá la correc- to. En todo caso, se abrirán nuevas vías
ble. En Compostela, Ja arquitectura ha ción o rectificación de alineaciones, la para comunicar el centro de Ja población
constituido Ja ciudad, la ha estructurado supresión de voladizos, en especial en los con los nuevos servicios. Surge así la rúa
monumentalmente y la ha codificado tipo- cuerpos bajos y de Jos soportales cuyo uso Nova desde Ja Carrera do Conde hasta
lógicamente". "Con el Renacimiento y se había generalizado. Aparecerá en con- Conxo (en la estación de Corroe). Las
sobre todo con el Barroco, del cual fue secuencia la idea de chaflán, que al favo- puertas de Ja antigua muralla se derriban,
última etapa el Neoclasicismo, Ja ciudad recer Jos giros de Jos carruajes, propondrá dando lugar a espacios abiertos en los bor-
quedó totalmente cristalizada, siendo una nueva visión de Ja arquitectura y de Ja des de Ja población consolidada, que pro-
escasísimas las modificaciones importan- relación entre calles al enfrentar las facha- ducirán plazas de unión entre calles y los
tes, tanto en el siglo XIX como en el si- das de forma diferente. futuros ensanches de Ja ciudad. Sólo que-
glo xx." La ciudad se organizó pues, frag- La regularización de los huecos de la da en pie, de las antiguas puertas, la de
mentariamente, a partir del Renacimiento fachada, rasgando casi siempre en vertical Mazarelos.
en un casco ya compactado 103 • De esta for- los preexistentes, conducirá a un replan- Otras mejoras, impuestas por la ley de Ja
ma las operaciones características en la teamiento compositivo de la imagen urba- necesidad, modificaron sustancialmente la
consolidación de la ciudad burguesa, derri- na. Junto a la supresión de soportales 106 y trama urbana y provocaron cambios de
bo de las murallas, remodelación interna, la aparición de las galerías en los cuerpos valor consecuentes con los cambios de uso.
ensanche, ciudad jardín, etc., no se dan en sobreelevados, los elementos de la compo- Así, el mercado, que se consolida en 1870
Santiago mas que parcialmente, de forma sición quedan fijados para, prácticamente, con Ja c0mpra del terreno suficiente, se
incompleta y tardía. un siglo. inicia según proyecto inicial de Gómez
Las remodelaciones internas tienden a Algunas medidas, cuyo fin era garantizar Santamaría y se termina con remodelacio-
reorganizar pequeños fragmentos de la seguridad del caserío, tendrán efectos nes sucesivas de los arquitectos municipa-
espacio público, en parte como compensa- muy notables sobre el plano de la ciudad. les Prado, Vaamonde y Bermejo.
ción de Ja paulatina compactación de los Así, la supresión de los hornos de cocción Los cementerios generales se instalaron a
espacios vacantes internos a las manzanas, obligará a su traslado a las afueras de la partir de mediados de siglo. En 1846 se
en parte como consecuencia del afán regu- ciudad, contribuyendo así a su especiali- realiza el del convento de Santo Domingo
larizador. zación en áreas industriales. en la calle del Rosario y en 1893 el de Bei-
En este sentido, Jos arquitectos municipa- A Jo largo del siglo XIX, se procede a la saco junto a la carretera de La Coruña110•
les desempeñaron un papel fundamental. modernización de la ciudad a través de las La ciudad no atiende tan sólo a sus nece-
No sólo a través de Ja aplicación de las mejoras de Jos servicios públicos. Entre sidades más prácticas, sino que también
ordenanzas 104 , sino con la definición de 1870 y 1890, se instala la luz de gas, se rea- trata, en Jo posible, de embellecerse.
nuevas alineaciones, van modificando Ja lizan las obras de saneamiento, el alum- Lógicamente, lo intenta donde Je resul-
forma del espacio público. A falta de un brado eléctrico llega primero al servicio ta más viable, en los bordes. Así surge
plan regulador de carácter general que público, después a las viviendas. Se la idea de ordenar en forma de jardines
defina los posibles crecimientos de Ja ciu- comienza el enlosado de piedra de las el Campo da Estrela frente a Ja iglesia
dad, ésta se va consolidando a través de calles 107• del Pilar, la Carrera do Conde, Porta
actuaciones puntuales y de hechos consu- Las comunicaciones, que incrementarán el Faxeira y Colegio de San Clemente, el
mados. El posible planeamiento como pro- comercio, mejoran sustancialmente con la flanco Suroeste de la ciudad. Entre 1835
yecto previo, no existe más que de forma llegada del ferrocarril, cuya primera com- y 1854, se inicia la actuación y se com-
fragmentaria y por ello mismo inconexa105 • pañía, fundada en 1860108, pondrá en uso Ja pleta con Ja cesión de terrenos por par-
Las ordenanzas, además de pretender una línea Santiago-Carril, de 42 km, en 1873109 te del conde de Altamira. La ampliación
mejora de las condiciones higiénicas de la instalándose al mismo tiempo Ja línea tele- posterior, con la anexión de Ja Carba-
población (saneamientos, ventilaciones de gráfica. lleira de Santa Susana y San Lorenzo,
edificios, pavimentación), proponen medi- El viario se adaptará a la red de caminos dará lugar al Paseo de Bóveda, hoy de
das que determinan el aspecto de Ja ciu- preexistente que se consolidan desde las Letras Gallegas.

52
La apertura de nuevas calles, reforzando autores del plan que afecta a un área Entre 1900 y 1920, se consolidan los bor-
con edificación los bordes de los caminos, entre la Senra, Carrera del Conde, Rosa- des de la carrera del Conde y la calle de
afecta a los de Ensinanza y San Roque en lía, carretera de La Coruña a Pontevedra Senra, limitando una bolsa de terreno que
dirección a Coruña en 1840; la de la Sen- y Cercas 112 aprovechando lo que ya se al pasar el tiempo se constituye en el
ra, hacia Pontevedra, en 1842; la que, había consolidado del proyecto de Álvarez Ensanche Alto, cuyo crecimiento es lento
saliendo de Porta Mamoa va a Orense Reyero. Pueden considerarse como planes entre 1930 y 1950113 •
pasando por El Hórreo, en 1894; la que de Ensanche los que se proponen para la Las articulaciones de este ensanche con
lleva a Lugo, Rúa de San Pedro, en 1865. "Ciudad Universitaria" de Santiago y el casco de la ciudad se realizan a través
La actividad de los arquitectos municipa- para su "Ciudad Jardín" de fines de los del paseo de la Alameda y de la plaza de
les (Manuel de Prado, Faustino Domín- años veinte. Vigo en la que se construirá el edificio
guez, Vaamonde y Bermejo) definiendo En 1928 se compran terrenos para cons- Castromil en 1922. Aparte de su impor-
alineaciones, rectificando muchas veces lo truir una gran Residencia de Estudiantes tancia como objeto, su misión urbana que-
ya construido supone en la práctica una lo que sirvió para ordenar una gran zona da así expresada por Bonet: "Charnela o
labor de "urbanismo real" de alcance en prolongación del Parque de Santa bisagra de la ciudad, limitando la plaza de
definitivo. Susana. El proyecto, que redacta Candei- Vigo a la que a diario llegaban todos los
En cuanto a los intentos de ampliación de ra en 1929 como arquitecto municipal, se automóviles y autobuses de línea que
la ciudad, asumen un papel siempre com- sustituye al año siguiente por el que rea- recorrían las cuatro carreteras generales
plementario y tardío frente a una realidad liza Jenaro de la Fuente en 1935. Tiene de la región, el 'Castromil', junto con el
que finalmente vienen a consolidar más todos los ingredientes de formalismo neofeudal hotel Compostela, en donde
que a prevenir. Se proyectan básicamen- romántico y beauxartiano de la propuesta estuvo la antigua mole de la Inquisición,
te al Sur de la ciudad, completando un inicial de López Otero para Madrid, si bien y el Café Derby, cumplía una función de
desarrollo ya iniciado, pretendiendo for- cambiando de escala y optando por una filtro entre la vieja cuidad y la nueva, ver-
mar lugares apropiados para la instalación materialización arquitectónica de corte dadera pantalla, era como un telón monu-
residencial de la burguesía local. regionalista. mental, nacido de un concepto de fachada
Surge así en primer lugar, apoyando en De semejante opción formal es la pro- similar al que en el siglo XVIII había ins-
las leyes de 1864, 1876 y 1892 referidas a puesta de ciudad jardín realizada en pirado a Fernández Sarela cuando levan-
los Ensanches de población, el que afecta 1929 por Rodríguez Losada para urbani- tó la fachada de la Casa de Estrella ... el
al Sur de la ciudad, terminado en 1900 y zar unos terrenos próximos al cuartel Castromil era obra que, por la minuciosi-
encargado dos años antes. del Hórreo. En 1940 Jenaro de la Fuente dad y calidad de su diseño, cumplía los
Redactado por el arquitecto municipal actúa en la Rosaleda cambiando el par- requisitos requeridos para la construcción
Alvarez Reyero, afecta a una zona com- celario y terminándose las obras en de la ciudad" 114 •
prendida entre la rúa do Hórreo, su corre- 1950. A la ciudad de Santiago le pesó excesiva-
doira, Senra y Rapa da Folla. Representa Hasta 1947 no consolidó plenamente su mente la carga de su responsabilidad his-
el primer intento urbanizador fuera de la viario. Su posición respecto a la ciudad y tórica como foco cultural y religioso, que
población. Su aparición de hecho se pro- al parque de la Herradura con sus ferias se convirtió en obstáculo para todo cam-
duce por las ordenanzas de 1907 que asu- facilitó que paulatinamente se convierta bio, no ya sólo estructural en cuanto a la
men su realidad 111 • Un segundo ensanche en el lugar de asentamiento preferido de organización de la ciudad, que mantuvo
se aprueba en 1931 ya en tiempos de la la burguesía, lo que fue modificando tam- durante todo este tiempo su base medie-
República, si bien su origen hay que bus- bién las tipologías residenciales de la zona, val-barroca, sino también respecto a las
carlo en 1926, al amparo del estatuto de en la que aparecieron sucesivamente la de modificaciones formales en las que la bur-
Calvo Sotelo de 1924. En aquel año se la ciudad jardín, hacia los años 1920-30, y guesía local podía expresarse.
establece un compromiso con el Banco de serviría de marco a las propuestas neoba- La Iglesia, que controlaba ideológicamen-
Crédito Local que permitirá realizar las rrocas de Gómez Román, y las de manza- te la ciudad, impidió en cuanto pudo, las
expropiaciones necesarias. Los ingenieros nas abiertas ya fuera de nuestro marco transformaciones arquitectónicas, no obs-
Laforet, Cánovas y de la Gándara son los cronológico. tante lo cual, éstas se produjeron.

53
Pontevedra, plano de Coello, 18-56

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54
Orense, plano de Coello, 1856

Pontevedra
Pontevedra es una de las ciudades galle- ORERSE.
gas, junto con Santiago de Compostela, en
las que el pasado histórico, el casco anti-
guo, tiene mayor peso relativo.
Situada en el estuario del río Lerez en su
conjunción con el Alba y Tomenza en el
fondo de la ría de Pontevedra, obtuvo el
título de ciudad en 1835 115 • Sin embargo la
decadencia de su puerto, invadido por alu-
viones que no se pudieron evitar con las
obras del siglo XIX, llevó a una paulatina
pérdida de los mercados, y con ella a un
inevitable retroceso ante el avance de su
gran rival, Vigo, con quien mantuvo sin
embargo una dura lucha al fin ganada,
para lograr la capitalidad. Ya que no el
protagonismo económico, sí se guardó el
cultural. En la ciudad se asientan las ins-
tituciones provinciales y es en buena par-
te en sus ideas, de corte campesino, en
que se basó el Resurgimiento.
La ciudad actual es la consecuencia direc-
ta del desarrollo en torno a los caminos de
acceso al casco antiguo desde el territorio
próximo. En el período histórico que me 2 (y/_,a «~- Jk.!fnrUJ m,
Kadrro llnidtt. a'itl~
ocupa no se produce un crecimiento que !l. Ru·rt>ru~a <ft. J"I".6yt-~
podamos identificar con lo que conocemos ár( 'Wl'rt:I
4. /tl..t~ J • r:rg;nua áAJf"rtu
como un ensanche, mientra que sí puede j_ /,f.fle,kf,Jívuáu/ .!J .IU tV'• •
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hablarse de una readaptación del casco a IJ'UVf~ MJf M. fU'fl .

nuevos usos y una débil sustitución de lo 6 . Pa/¡uv',o /'p,-_pnl~


7. ('-., /'~4/-
edificado. 8 . .Jn.J'ñhdlá. rNt-...ran....., .
Por ello la arquitectura ecléctica se centra
en hechos puntuales, aunque significati- "~.../

vos. En palabras de Otero Pedrayo, "la


arquitectura urbana del genuino Ponteve-
dra es variada, sugerente, atractiva, alter-
nan casas estilo pazo aldeano, casitas bur-
guesas sobre portales con balcones
adornados de bolas, con moradas humil-
des, muchas sobre pórticos adintelados" 116•
El casco antiguo, tiene una estructura via-
ria en espina de pez que une los hitos fun-
damentales de la población cuyos nodos
principales se encuentran en los accesos

5;)
de los puentes del Burgo y de la Barca y Plaza Mayor: la meridional y la parte alta. apoyó en la carretera de Villacastín-Vigo.
la plaza de la Herrería que a este respec- La parte meridional está ordenada en tres En ella se encuentran la mayor parte de
to desempeña un papel equivalente a la líneas de calles casi paralelas en terrazas los ejemplares de la arquitectura burgue-
plaza de Vigo en Santiago de Compostela. de arriba hacia abajo de la cuesta unidas sa en los números 48, 50, 52, 119, 121, 125,
Un aspecto interesante de Pontevedra lo por otras pendientes hacia las Burgas o 157 y el Palacio Provincial. Estas obras
constituye su especialización al convertir- llanas hacia el Posio y la Trinidad. están edificadas entre los años 1873 y
se en asentamiento de grandes mansiones La línea mas alta la forma la calle del 1932, coincidentes con bastante exactitud
de recreo privados y públicos. Entre ellas Capitán Cortes, Cisneros, Reina Victoria con los límites de nuestro estudio. Asi mis-
la de la isla de Cortegada, o las de la Toja, o Julio Prieto, antigua Forte-Arcada, que mo los nombres de los arquitectos se repi-
el gran chalet de Besada, el Hotel de los nace en la Plaza del Trigo y acaba en la ten: Queralt, Vázquez Martínez, Conde
Placeres, o el Palacio de Lourizan, todos Porta da Aira. Fidalgo. Existe así mismo una relación
contribuyendo al afianzamiento del eclec- La segunda línea está formada por las entre arquitectos-años de construcción y
ticismo burgués mas cosmopolita, pero calles Obispo Carrascosa Moratín, Colón año-tramo de calle, lo que permite que en
siempre lejos del casco urbano en lugares y Feijóo, desde el antiguo palacio episco- ella se puede contemplar la evolución del
de naturaleza privilegiada. pal a la Trinidad. eclecticismo de forma continuada. El res-
La tercera línea, la más baja, esta forma- peto a las preexistencias permitió que el
Orense da, por la plaza de la Barreira, Cervantes, conjunto ofrezca un tono de equilibrio ver-
El núcleo antiguo de la ciudad de Orense Herrería y Villar. daderamente interesante.
se asienta en la pendiente interior de las En este barrio, está el jardín del Posio con Sin embargo quizás la máxima calidad
cuestas de Montealegre hacia el valle del traza del XVIII, salón central y arbolado. arquitectónica se concentre en la Plaza de
río Barbaña. El solar inclinado se hunde La plaza Mayor con soportales y en pen- Pontevedra, en la que los arquitectos Váz-
en las fuentes de las Burgas, mientras diente constituye la articulación de la par- quez Martínez y Conde Fidalgo realizaron
que su desarrollo moderno se realiza te descrita con la que debe su existencia al entre 1912 y 1928 las casas números 11,
hacia el Miño. crecimiento del siglo XIX. 15, 17.
Orense se sitúa como centro de la comar- La transición hacia el siglo XIX, tiene en la El crecimiento de la ciudad de Orense no
ca del Ribeiro en la confluencia del Miño figura del Obispo Pedro de Quevedo su se produce de forma unitaria por medio de
con el Barbaña. Su eje y la dirección de gran impulsor. A mediados de siglo, la un ensanche planificado, sino según un
sus principales calles se asientan hacia el construcción de la carretera de Villacastín movimiento espontáneo que se apoya en
Noroeste en sentido paralelo al Barbaña a Vigo (1860-63) transformó la ciudad, y la las vías de comunicación y posteriormen-
en busca del Miño. De ahí la división de la inauguración de la estación de ferrocarril te el relleno del suelo vacante entre ellas.
ciudad vieja al Sur y ciudad nueva al Nor- en 1882 impulsó el desarrollo hacia el N or- El carácter de fachada que asume el cre-
te. te formándose el Barrio del puente. cimiento de la ciudad, escaso por otra par-
La estructura de la ciudad se puede divi- La calle moderna que movilizó el creci- te, caracteriza un conjunto que parece
dir en dos regiones, que se conectan en la miento urbano se llamó del Progreso, y se mayor por su desarrollo lineal.

'Montero Aróstegui, "Historia y des- Ello significa que las cifras alcanzadas asentamiento una duración de mas de totalmente opuesto. Esta diferencia, a
cripción de la ciudad y departamento en 1773 se mantuvieron, con fluctuacio- 200 años. mi modo de ver sustancial, no se ha
8
naval del Ferro!". Madrid 1859. Cit. por nes, hasta bien entrado nuestro siglo. Vigo Trasancos, A. Op.cit. pág. 36. señalado suficientemente.
9 13
Alfredo Vigo Trasancos en Obradoiro 'Comprendía las costas del Cantábrico Vigo Trasancos, A. Op. cit. pág. 36. Jorge Juan residía en Ca1tagena, ciu-
1980, pág. 32. en su totalidad y las del Atlántico hasta 'ºVigo Trasancos, A. (>p. cit. pág. 36. dad departamental, como Ferro!, lo que
2
Meijide Pardo, A. "Contribución a la la frontera po1tuguesa. "Vigo Trasancos, A. Op. cit. le permitía conocer tanto la viabilidad
5 12
Histo11a de la industria naval de Gali- Vigo Trasancos, A. "Evolución urba- E l plano de J. Craig para Edimburgo, de la propuesta de Llobet, como las
cia." Los Arsenales de Ferrol en el nística del Barrio de la Magdalena" en de 1767, al que se han referido diversos aspiraciones de las altas jerarquías de
siglo XVII l. Lisboa 1961. Cit. por Vigo O/Fradoiro, 1980. págs. 28-48. autores, p1incipalmente Tarragó, como la Marina instaladas en la ciudad. Qui-
6
Trasancos op. cit. pág. 33. Vigo Trasancos, A. Op. cit. pág. 33. ejemplo contemporáneo aunque poste- zás en este último aspecto radique el
''El censo de 1910 arrojaba 26.270 habi- Subrayado mío. rior al plano de Llobet plantea un tra- verdadero posibilismo de su propuesta
7
tantes y el de 1920, 30.782 habitantes. Provisionalidad que permitió a este tamiento del interior de la manzana posterior.

56
"Vigo Trasancos, A. Op. cit. págs. 38 y provincial. Sin embargo ya antes que él tificado por Cebrián, op. cit. pág. 12:3, de barriada con las de Ciudad-.Janlín
39. José María Noya, arquitecto municipal, aunque Naya Pérez op. cit. pág. 70 se lo que también aparecían en los anuncios.
15 Es significativo en el plano de Llobet atribuye a Ciórraga. ''"La fecha que figura en los planos de
había proyectado la ordenación de la
no estaban pre,·istos edificios singula- zona con una plaza de dimensiones y :!!'También se propone una nueva zona Rey Peclreira es la de 1989. "Primer
res ni siguiera en las plazas que se con- traza semejantes a la definitiva. Para de terrones ganados al mar mediante año de la victoria'', y la que figuraba en
vertían en verdaderos campos públicos. todo lo relativo a la Pza. de María Pita, un relleno continuando los de Méndez el pórtico rle la Avda. de la Habana es
16
Vigo Trasancos, A. Op. cit. pág. 45. ver Martínez, X.L. "A Praza de María Nuñez. la de 1944. El proyecto coincidía con la
nEste recinto tenía por objeto preser- Pita A Coruña" (1 859-1959). COAG. ""En la Plaza de Lugo, aparece la pro- representación del plano de 19:31 lo que
var a la ciudad de posibles ataques por Santiago 1993. puesta de un Mercado ele Abastos. significa muy posiblemente que es de
tierra, puesto que por mar era prácti- "'En el plano publicado por Cebrián, op. "'En construcción. Su proyecto fue rea- esta fecha la idea básica y fundamental
camente inexpugnable. Fue proyecta- cit. pág. 92, puede leerse con dificultad lizado por Ciórraga, según Naya op. cit. del proyecto, lo que encajaría bien con
do por Francisco Llobet (quien realizó lo siguiente: pág. 70. Hoy día desaparecida. la producción de Rey Pedreira en aque-
diversas propuestas entre 1763 y 1769) "Queda el duplicado en Madrid 30 ele '"Cuatro años después se construiría el llos años. Se trataría de uno de sm: pri-
y continuado por Dionisio Sánchez Noviembre de 1861. Instituto Da Guarda E scuela de Artes meros trabajos para el municipio coin-
Aguilera en 1774. Se abría al exterior El Secretario J uan Pecll'O de Espinosa y Oficios Artísticos y a su lado las cidente en el tiempo con el mercado de
por 5 puertas (dos de tierra y t res de y Cubillas Escuelas Da Guarda ambas obras de San Agustín con el que guarda notables
mar que daban a los distintos muelles). Hay un sello que dice: Junta Consulti- Faustino Domínguez Coumes-Gay. semejanzas.
La sexta puer ta o Puerta Nueva que va de Policía Urbana y edificios Públi- :c:Podría argumentarse que es precisa- "'Parece sorprendente que Mariño sea
unió la Magdalena con la Carretera de cos. mente la escala pequeña la que hace el autor de una pl'Opuesta tan lejana a
Castilla fue abierta en 1811. Coruña 6 de J ulio de 1861. El arquitec- viable el desarrollo de sus bordes. Pero sus convicciones, p1·ecisamente un año
"Los cierres de la Maestranza de Arse- to de la Pro,·incia. Faustino Domín- si observamos lo ocunido con los antes de morir, un año después ele
nales en las épocas de recesión econó- guez." Ensanches de Madrid y Bar celona, haber estado excedente por razones ele
mico fueron fundamentales para la Más abaj o puede leerse: veremos que sucedió algo parecido en salud. Si consideramos que quien le
desaparición de la mano de obra arte- "Es copia del original que existe en la estos casos. sustituyó anteriormente en el Ayunta-
sana. Secretaría del Excmo Ayuntamiento "'Según Cebrián, op. cit. pág. 131, por- miento es el mismo que trabajaba con
19
Rodríguez Villasante, .Juan Antonio de esta capital. que Pan de Soraluce había realizado un él en su estudio, el joven a rquitecto
Génesis de las tipologías arquitectóni- Coruña 3 de Febrero de 1878. El arqui- proyecto de alcantarillado para la ciu- Rey Peclreira que sin embal'go clemo~­
cas. Obradoiro Vigo 1980, págs. 74-117. tecto municipal: Juan ele Ciórraga." dad y Mariño era arquitecto municipal. tró estar plenamente al día en materia
20
Datos y geográfico obtenidos de Gon- ~'E l espacio que hoy da frente al cuar- Se les concedió un plazo de un año para urbanística con el concurso de Ferro!
zález Cebrián, José "La ciudad a través tel se denomina Plaza ele Millán Astray. 1·ealizar el trabajo. de ese mismo año 1930, podemos aven-
de su plano: La Conoia ". 1984. 2f;En la carátula del plano puede leerse: ''"Puede resultar paradójica la escisión turnr que el proyecto de ciudad satéli-
21
Datos de González Cebrián, op. cit. "Plano de la Ciudad y Pescadería de La acaecida entre 1900 y 1914 entre el pla- te se debe a Rey. El tema de la firma
pág. 23. Coruña con su proyecto por D. Franco neamiento y la arquitectura. Fueron me parece en este caso coyuntural si
Sin embargo X. L. Maitínez y X. Casa- Momaygou en el año de 1726." estos años precisamente los que repre- observamos que Rey no daba demasia-
bella op. cit. pág. 11 dan el período de En la Explicación de los papeles Bolan- sentai·on una explosión sin precedentes da impottancia a esta cuestión, como en
1804-1828 como el de su construcción tes dice: "l." Balamte que en el frente en calidad y continuidad en la arquitec- el proyecto de la casa ele la calle San
así como el año 1830 para la construc- de la Pescad ería o ciudad Baja que tura ele La Coruña. Al mismo tiempo, Andrés. Solo Rey en aquellos momen-
ción de la Fábrica de Vichios "La Corn- manifiesta e l proyecto que pa r a su la falta de criterios urbanísticos que se tos parece estar capacitado para plan-
ñesa". defensa y corrección del empezado hizo observa en el planeamiento resulta sor- tear ese proyecto.
La implantanción en tomo a los años 30 el año de 34 M. Bordick. prendente, más aún si pensamos que el "Según datos de José M." Naya, en op.
de estas industrias representó un gran 2.0 Ot ro que para el propio fin hizo. La Ayuntamiento contó con la colabora- cit. pág. 7:3. Las cai·acteristicas de este
impulso para la economía local y un Ferriere en el año de 36. ción añadida del joven Boan. mercado conocido tan sólo por fotogra-
aumento de población no marinera, 3.0 Y otro aprovechándose de parte de La explicación quizás radique precisa- fías parciales son las típicas de los mer-
extema, que se refleja en las curvas lo ejecutado del primitivo de M. Moray- mente en el exceso de ocupación de los cados de hierro. Sobrino de Segundo
demográficas con un brusco cambio de gu por M. Marín e n el año de 55. Se arquitectos como pl'Ofesionales y el Viloria, con quien trabajo en Zamora
pendiente. ignora cual de esos t res se debe consiguiente abandono del tema urba- antes de llegar a La Coruña debió de
Ligeramente posterior es la inagura- seguir." nístico. Por otra parte la preocupación ser influido por el mercado que éste
ción de la Fábrica de Gas en 1854, así "'En la representación ele la planta del del Ayuntamiento y de su arquitecto se realizó en Zamor a. De igual forma
como la inaguración de las obras del teatro sobre la trama urbana realizada centró en aquellos años en la construc- Naya le atribuye la calle de Durán
ferrocarril en 1858 según proyecto de para la Don Gral de Arquitectura por ción ele la Casa Consistorial. Lóriga "cubierta", lo que me hace supo-
Antonio de Mesa Arroquia. Soraluce Blond, se ha invertido la '"'Cebrián, op. cit. pág. 147. ner la existencia en Cornña de un pasa-
"'González Cebrián, J. La ciudad a tra- orientación. Ver "Arquitectura Tea- '"Cebrián, op. cit. pág. 157. je metálico, dato que no he podido com-
vés de su plano: La Cormia. La Corn- tral" MOPU. "·'Con ese nombre se anunciaba la socie- probar.
2
ña 1984, pág. 65. ""Se presentó bajo el lema "OPTIMUN dad en sus folletos de propaganda mez- ' No hay que confundir la calle de la
~'Faustino Domínguez era arquitecto SIMPLEX". Los autores han sido iden- clando confusamente las connotaciones Alameda intramuros con el Paseo de la

57
9
Alameda (luego Juana de Vega) que '' Pereiro Alonso, op. cit. pág. 34. Tam- nicos hasta su propuesta para la Pue1ta visita obligatoria, Vigo se convirtió en
ocupaba el sitio de la muralla, limitan- bién observa cómo los primeros ensan- del Sol, en los que siempre desbordó lugar de paso de todas las embarcacio-
do entre ambas la larga manzana sobre ches, Bilbao, Vigo y Santander, se rea- con su trabajo los límites inicialmente nes que se dirigiesen al Noroeste.
la que se realizó el primer tramo de la lizan en ciudades portuarias. impuestos. El 6 de Junio de 1836 se ordenó que se
60 76
calle Durán Loriga ya insinuado en Pereiro Alonso, op. cit. pág. 33 La zonificación propuesta por Palacios construyese el de la Isla de San Simón.
6
1878 por Ciórraga. 'Pereiro Alonso, op. cit. pág. 37 podría esquematizarse en el siguiente En 1838 las obras estaban muy avanza-
62
'''Pereiro Alonso, Desarrollo y deterio- En el plano de Fernández Soler (1883) cuadro: das. Gracias a la aportación económica
ro urbano de la ciudad de Vigo. 1981, se denomina al ensanche de G.' Olloqui Zonas: l. Marítima , 2. Interior, 3. de Noberto Velázquez Moreno, se ina-
pág. 576. Barriada del Malecón, por darle frente Extensión, 4. Espacios Libres y Par- guró en el verano de 1842.
"Pereiro Alonso, op. cit. pág. 583 y está limitado por el muelle de made- ques. !«iLa capitalidad de Vigo estuvo ligada
5 77
' Pereiro Alonso, op. cit. pág. 583-81 ra al final de la calle del Ramal (cons- Pereiro Alonso, op. cit. pág. 79 al t1;enio liberal, y su pérdida a los pro-
46
Pereiro Alonso, op. cit. pág. 36 truído por los promotores) y el de pie- 'gPereiro Alonso, op. cit. cesos conservadores. Aprovechando el
47 79
Pereiro Alonso, op. cit. pág. 26 dra al final de la calle de Carral. Meijide Pardo, Aspectos de la vida levantamiento de 1840 vuelve el inten-
~'Proyecto para la situación de un mue- ~'Pereiro Alonso, op. cit. pág. 44 económica de Vigo en el siglo XVIII. to de convertir a Vigo en capital, que
lle en la Ría y fondeadero de Vigo con '~En 1880 Vigo tenía unos 15.000 habi- pág. 281 y sg. no cuajó debido a la actuación de
80
proporcionada nueva Aduana, compe- tantes en su término. Los saltos demo- En ello tuvieron gran importancia las Espartero. La figura liberal más desta-
tente aumento de población, suficiente gráficos (de 22.144 en 1900 a 35.000 en firmas comerciales de Marco del Pont, cada de aquellos años, y que estuvo al
seguridad de defensas para rechazar un 1910 y de 85.700 a 132.100 en 1945) se Llorente Romero y Linares Pastor frente de la insurrección liberal de 1843
golpe de mano por esta parte y todas corresponden con las anexiones de (Meijide Pardo, op. cit. págs. 289-291) fue Ramón Buch quien formaba parte
las demás ventajas que requiere el bien Bauzas (1904) y Lavadores (1941). La quienes también encabezaran la peti- de la Junta Superior de Galicia así
deseado fomento de su comercio. Cit. población real (geográficamente ción de registros anuales a las Indias en como la parte moderada su principal
por Pererio Alonso, op. cit. pág. 25. hablando) de Vigo era mucho mayor 1778. Es el mismo año en que Carlos líder era el Márques de Valladares.
"'-a b a b b b- La sutileza de las modifi- que la que indicaba la estadística de su III promulga la Ley de Comercio Libre En el levantamiento del 46, se destaca
caciones dimensionales indica en su pequeño término municipal. Vigo fue con América, aboliendo con ello el la figura de Benigno Cid, médico del
anónimo autor una formación artística. desde mitad del siglo x1x una ciudad monopolio que ostentaba Cádiz hasta Lazareto de San Simón.
87
'"'Se observa cómo la trama propuesta región o "ciudad-imán" como la llamó entonces. X. R. Barreiro Fernández, El levan-
8
en esta parte hace caso omiso de la Palacios. ' Las ventajas del puerto de Vigo han tamiento de 1846 y el Nacimiento del
zona consolidada del Arenal. 66
Cit. por Pedreiro, op. cit. pág. 46 y en sido encomiadas por todos los autores gallegismo.
51 Pereiro Alonso, op. cit. pág. 26 88
Vigo en su Historia pág. 583 de "La desde Cornide (Meijide pág. 285) Cer- Es interesante la observación de
52
En 1805 fue nombrado Teniente Administración municipal en Vigo meño (pág. 292 de Meijide), Jovellanos. Pereiro Alonso, Vigo en su H.• pág. 572
82
Director de la Academia. durante 34 meses". Vigo, 1884. Impren- Por R. O de 8 de Julio de 1803 se dis- sobre el nulo impacto de la Desamorti-
;;;¡Silvestre Pérez proyectó una ermita ta M. Fernández de Dios. puso la construcción de la carretera de zación de 1838 en Vigo, pues la Iglesia
67
en Mugardos (1804), la iglesia de San La nueva moda de la remodelación y Benavente a Vigo por Puebla de Sana- no poseía en ella prácticamente bienes
Nicolás en La Coruña (1805) y el la apertura de una Gran Vía. bria. Se comenzaron las obras en 1834 amortizables. Una diferencia impor-
cementerio de El Ferro! (1805). G»Pereiro Alonso, op. cit. pág. 64 (Taboada Leal, cit. Pereiro Alonso, pág. tante respecto al resto de Galicia.
69 89
Datos en C. Sambricio, Silvestre Pérez. La opinión del concejal Manuel Alba 570, Vigo). Los datos que sigue se toman de los
83Los catalanes llevaron a Vigo, como que aporta de forma dispersa J. M."
Colegio de Arquitectos Vasco Navan-o, en defensa de las posibilidades de vis-
1975. pág. 52. tas, soleamiento, etc., de las laderas del observa L. Alonso Alvares en Indus- Alvarez Blázquez en La ciudad y los
54
Pereiro Alonso, op. cit. pág. 26 monte de Castro, es recogida por trialización y conflictos sociales en días.
9
55
C. Sambricio, Silvestre Pérez. op. cit. Pereiro (op. cit. pág. 64). La crítica del Galicia (Apakal 1976), no sólo el uso de ºLa "zona polémica" del monte del
págs. 42-47. concejal a la gestión municipal en mate- jábega que precisaba además poca Castro (ver plano pág. 39 de Pereiro),
00Pereiro encontró en el Archivo Histó- ria urbanística, no se ve correspondida mano de obra, y una manipulación mas Vigo, condicionó también el crecimien-
rico Militar un plano con fecha de 1837 por una criterios alternativos mas allá eficaz del producto capturado median- to hacia el Este de una ciudad que des-
(op. cit. pág. 33) con el título "Plano de los estrictamente cuantitativos. te la salazón y prensado sino que, y qui- de mediados de siglo tenía un creci-
proyectado en el puerto de Vigo para 'ºPereiro Alonso, op. cit. pág. 64 zás sobre todo, introdujeron además miento vegetativo superior al 7 por
71
sus muelles y nueva población" y tras Pereiro Alonso, op. cit. pág. 64 una organización del trabajo eficaz, ciento cuando España no pasaba del 2
72
compararlo con el de José M.' Pérez de Reglamento de Casas Baratas de dando con ello lugar a la proletarización por ciento. Nicolás Albornoz, España
1853, llegó a la conclusión de que se tra- 1923 paulatina de los pescadores autóctonos hace un siglo una economía dual. Ali-
taba del proyecto de Marcoartú. El Proyecto de Ley Chapaprieta de 1923. y sus familias. zanza Universidad. Madrid, pág. 20, cit.
73 8
plano que Pereiro publica en "Vigo en Pereiro Alonso, op. cit. pág. 77 'J. M. Alvarez Blázquez, Vigo en el en Pereiro, op. cit. pág. 42.
74 9
su historia" pág. 574 es sin fecha. Pereiro Alonso, op. cit. pág. 77 siglo XIX, pág. 375. 'Las murallas fueron derribados en
7 75
" Pereiro Alonso, op. cit. pág. 32 Como una constante en la obra de »SEJ lazareto servía para poner en cua- 1869. En su duración influyó claramen-
'"'Es interesante constatar cómo los Palacios puede seguirse su búsqueda rentena a las tripulaciones de las que se te la necesidad de gar antizar la defen-
límites jurisdiccionales condicionaban de la unidad en un Orden superior, des- podía sospechar ser portadora de sa de la población.
92
el planeamiento. de sus primeros proyectos arquitectó- enfermedades contagiosas. Por ser su José M.' Pérez ingeniero de Caminos

58
100
nacido en 1802, fue encargado por R. O Ter mino propuesto por A. Toynbee redactadas por la Comisión Especial de tecl. Pretende realizar el p1·oyecto de
de 11-9-1851, de reunir datos para cum- "Ciudades en marcha'" que en este reglamentos, en la que tiene parte fun- Thomas Rumball de unir Santiago con
plir la R. O. del 2-11-1841 para ejecutar caso está literalmente justificado. damental el arquitecto municipal Alva- el puerto de Carril, lo que realizará
101
la nueva población del plan Marcoartú Señalado por Periro, op. cit. rez Reyero, son las últ imas que conva- final mente en 1873. Datos e n Costa
102
(en Perreiro, op. cit. pág. 576). 0tero P edr ayo, R amón. Guía de lidan la situación decimonónica. Buján op. cit.
93 1 11
E ntre 1881 y 1884, la corporación Galicia. 1965, pág. 522. "'A este respecto los planos elaborados "Pasará con Comes (Santiago) Ose-
1
aprobó el plano de Manuel Fernández ~'Bonet Correa, Antonio. "La estruc- por Costa Buján (Lam. 31, 32, 33, 67, bre, Escravitude, Matanza (Padrón)
Soler como sustitutivo de hecho del de tura urbana de Santiago de Composte- 68, 69), resultan de gran interés (Costa Cesures y Carril.
1111
José María Pér ez (Pereiro, cit. pág. la" e n P1·oyecto y ciudad histórica. Buján y Moreno Aydillo. Santiago de Costa Buján, op. cit.
111
583). 1977, pág. 32. Compostela 1850-1950. Santiago 1989). E l propio Alvarez Reyero debe con-
94 10 1 16
Pereiro, op. cit. pág. 585. ' En el período que analizamos, las ' En 1866 se prohiben los soportales. siderarse el ptincipal inspirador de las
o.;El 23-11-1890. ordenanzas constituyen el elemento Ferro Caaveiro había suptimido duran- normas que legalizaron su proyecto de
96
Álvarez Blázquez, cit. pág. 419. básico que regula la forma de la ciudad te su gestión (1780 ca.) los de la Azaba- alineaciones en el ensanche.
112
r.Desde 1873, con la llegada del Ferro- y muy especialmente s u espacio públi- chería (ver García Alcañiz Yuste). E n 1925 se había producido la ane-
carril, se consolida la construcción co. E l antecedente que sirve de pauta '°7Baltar, Tojo, Ratau: Arquitectura y xión de Conxo.
espontánea sobre la carretera de Oren- al siglo x1x, son las ordenanzas de 1780, Preexistencias. U na referencia gallega. 11
"AA.VV. Proyecto y Ciudad Históri-
se entre la estación y la ciudad, hacien- aprobadas con las correcciones pro- La Coruña 1991. ca. Santiago, 1976 pág. 252-254.
11 11
do de la carretera una vía urbana que puestas por Ventura Rodríguez. Como ><Fe1Tocar1il compostelano de la Infan- 'Bonet Correa, op. cit. pág. 35.
1
se aprobó como ensanche en 1880. señala Costa Buján, ese mismo año se ta Isabel, celebra en 1860 la primera "'Decreto de Isabel JI ele 23-XI-1835.
11
g¡,Periro, op. cit. pág. 45. nombra a rquitecto municipal a Ferro Junta de Accionistas. Cuenta con fon- ';0tero Pedrayo, Ramón. Guia de
99
Periro, op. cit. pág. 45. Caa\·eiro. Las ordenanzas de 1907 dos de Credit Foncier of England Limi- Galicia, cit. pág. 456.

59
Arquitectura y arquitectos

Reconocida en principio la dificultad de sis- fin se suceden al ritmo histórico general, así una arquitectura académica que se ale-
tematizar los datos que poseemos para logrando en algunos momentos el esplen- targa, se adapta, parece extinguirse y rea-
establecer con alguna coherencia el desa- dor que se niega en los más prolongados. parece, en ciclos sucesivos aparentemen-
rrollo de la arquitectura gallega contempo- La larga lucha, inconsciente en la mayoría te contradictorios.
ránea, especialmente por lo que tienen de de los casos, de la arquitectura y de los Sobre este fondo común, que en el caso
anacrónicos respecto a sus equivalentes arquitectos gallegos por lograr una iden- gallego no llega a ser tan rígido como en
codificados, a fin de racionalizar su estudio, tidad cultural, se mantiene casi siempre otros lugares en los que el influjo de la
voy a plantear algún criterio de partida que en un nivel subterráneo, en contadas oca- Academia fue más próximo, más durade-
me permita intentar el análisis de los siones subversivas, pero persiste en el ro o más intenso, y la presión burguesa
hechos. V amos a aceptar que la arquitec- tiempo como una constante. El fenómeno más fuerte, se irán superponiendo con dis-
tura es, formalmente hablando, una mane- no es, evidentemente, exclusivo del país tinta intensidad, siempre ele un modo
ra de fijar objetivos ideológicos por parte gallego. Es un hecho histórico más amplio ecléctico más o menos patente, las sucesi-
ele las fuerzas sociales en conflicto. Pero y que afecta a todo el mundo occidental vas oleadas estilísticas que lo irán trans-
reconociendo el valor del propio desarrollo como consecuencia de la industrialización. formando en un academicismo romántico.
formal como producto ele su estructura Los cambios en las estructuras ideológicas en los distintos historicismos, en el eclec-
interna, como consecuencia de hábitos e acaecidas en torno a ese proceso de ticismo bajo el cual casi llega a desapare-
inercias culturales, como resultado de modernización, afectarán en diversos gTa- cer y que le transforma para el futuro, los
hallazgos casuales y circunstancias aleato- do a tocia la sociedad, incluso en los casos regionalismos y el paréntesis modernista
rias, de influencias inesperadas, como ten- en que sus efectos concretos tarden en y finalmente un clasicismo tardío de base
sión dialéctica de su propia complejidad. materializarse. funcional, compañero de la aportación
En este sentido, me parece más conve- Ese afán de modernización lleva en sí racional y expresionista.
niente fijar unas orientaciones básica a implícita la lucha contra las estructuras Con cada una de las fisuras aparentes, vie-
partir de las cuales los propios objetos de anteriores, contra el Antiguo Régimen. Si ne a coincidir una situación histórica fayo-
estudio se encargarán de manifestar con partió la renovación desde arriba (la Ilus- r ecida por acontecimientos formales
mayor o menor claridad sus contradiccio- tración), no tardó en penetrar en capas externos, casi siempre con retraso pero
nes. Aquellas corrientes estarán relacio- más amplias, producidas por el propio pro- con suficiente fuerza, como para atenuar
nadas con situaciones históricas persis- ceso, en los estratos burgueses. Hundien- la tendencia a la expresión autónoma y
tentes y más generales, y actuarán como do sus raíces en el Romanticismo, encon- . local. Aun así, las corrientes "galaicas",
telón de fondo de la propia dinámica de tró en el Nacionalismo su objetivo final. evitaron la tiranía de las modas coloniales
éstos hechos. Así pues, podemos contemplar el desarro- y las propias tendencias.
Si aceptamos pues de partida la arquitec- llo de la arquitectura correspondiente a Esas corrientes locales se caracterizan por
tura como producto cultural de la situa- éste proceso histórico como la larga mar- su reticencia solapada a los cambios o por
ción histórica concr eta, de los grandes cha por imponer unas formas concretas y su incapacidad de asumirlos plenamente.
períodos en que podemos clasificar ésta propias, contrarias a las generalizaciones Se puede atribuir esta inercia o bien al
historia se derivarán las características formales abstractas. Se tratará de susti- "temperamento" local, así traducido, o por
formales dominantes en su producción tuir la arquitectura de Academia por la una incapacidad objetiva de correspon-
correspondiente. realizada por los profesionales. dencia entre la forma y el contexto socio-
De acuerdo con lo anterior, la arquitectura En este camino, no se apagaron los ecos cultural. En cualquier caso dan lugar a la
culta gallega contemporánea podemos del academicismo con rapidez sino que, interpretación desde la ambigüedad de las
considerarla como el resultado de la lucha por el contrario, se prolongaron sus efec- sucesivas tomas ele postura indecisas y a
mantenida, a lo largo de todo el siglo xrx tos sutilmente, a lo largo de todos los la continuidad y consiguiente evolución
y el primer tercio del xx, por lograr una sucesivos estilos alternativos, incluso en del proceso.
identidad concreta en su propia margina- sus opuestos más radicales. En estos, la Conviene además hacer hincapié en el
lidad. Durante tan largo período, las lucha "contra" la Academia condicionará hecho de que todas las etiquetas estilíticas
coyunturas favorables y contrarias a ese sus desarrollos en sentido absoluto. Habrá que pueden superponerse sobre el "conti-

61
nuum" de latente academicismo, pasan Desde 1875 hasta 1898 es la etapa clara- gal, fue un representante del neoclasicis-
sobre una situación real que rechaza pre- mente definida por la dominancia del mo, intermedio entre los ecos del barroco
cisamente esas clasificaciones. Me refiero modo ecléctico y en ella se produce la y la arquitectura burguesa siguiente 1•
a lo que podemos llamar "actitud eclécti- urbanización definitiva de la moderna La fecha clave en la formación del Neocla-
ca", más que propiamente eclecticismo, sociedad gallega. sicismo gallego es 1765, ya que en ese
que afecta al fondo de toda reflexión (o Entre el desastre del 98 y la guerra del 14 momento se reestructuran las obras de la
irreflexión) proyectual de toda la época se produce la ruptura más clara con la fachada de la Azabachería de la catedral de
que estudiamos. Consecuencia directa de arquitectura clasicista como consecuencia Santiago 2 y se aprueba el plan definitivo
la revolución historiográfica del siglo XVIII de la crisis nacional. Las variantes regio- del Banco de la Magadalena en El Ferro!.
y de la ascensión al poder de una clase sin nalistas y modernista, ésta especialmente, La importancia que el Neoclásico llegó a
pasado concreto que inventa su iconogra- acaparan prácticamente toda la atención. tener en Galicia, donde tuvo que luchar
fía a partir de los fragmentos históricos y Desde 1914 hasta 1936, es una etapa uni- duramente con la tradición muy viva del
que compone por reunión de esos mismos taria y de recomposición de esquemas barroco local, se apoyó en hechos concre-
fragmentos, la actitud ecléctica condicio- aunque se den en ella crisis sucesivas: en tos como fueron: la inexistencia de una
na verdaderamente todas las opciones, el 17, en el 23, en el 31, que valoran aspec- Academia que pudiese oponer criterios a
incluso la opción en sí, como elección alter- tos distintos de un mismo proceso. En la de San Fernando, el decidido espíritu
nativa. ellas se fraguan los racionalismos funcio- ilustrado de algunos prohombres gallegos
Si aceptamos estas dos premisas, la del nal y expresionista en lucha con la situa- como el arzobispo Bartolomé Rajoy o el
academicismo como tela de fondo, como la ción económica, social e ideológica mani- mismo Raimundo Ibáñez, e incluso la
estructura mental previa a todo pensa- fiesta en el continuo aflorar de la reacción catastrófica situación económica gallega
miento arquitectónico y la actitud eclécti- académica. hacia 1770, que impidó a las clases domi-
ca como su contrapartida en grados diver- Nuestro interés se centrará en la arqui- nantes locales ejercer la iniciativa edifica-
sos de libertad personal o colectiva, la tectura producida a partir de 1875, aunque toria que se dejó en manos del poder cen-
periodización que cabe hacer en el tiempo su principio haya que buscarlo en fechas tral, circunstancia que se aprovechó para
histórico considerado, y sólo a efectos de anteriores, que de esta forma adquieren imponer el gusto oficial neoclásico3 •
ordenación en torno a los polos de inten- validez como antecedentes. Por estas causas, lo principal y casi único
cionalidad dominantes en zonas o en tiem- Toda esta larga etapa de adaptación y de lo construido y proyectado en estos
pos concretos, tendrá, a mi juicio como búsqueda de la realidad, cuya arquitectu- años, adquirió una importancia fundamen-
grandes etapas, las siguientes. ra he calificado como "de conveniencias", tal la arquitectura que se desarrolló en
En un primer momento, la escasa arqui- intentará ser analizada desde la existen- torno a la sede de Compostela. La lucha
tectura posterior a la guerra de la Inde- cia concreta de objetos precisos más que entre la autonomía local y el dirigismo
pendencia, de corte académico en el senti- desde la documentación de archivo, que en académico encuentra su mejor explicación
do de ser dictada desde fuera y puesta en muchos casos ha resultado imposible. en el enfrentamiento entre las ideas de
pie por arquitectos aún adscritos a la Aca- Fernández Sarela y Lucas Ferro Caavei.ro
demia o lo que ella representaba. El Antecedentes-Tradición y Academia y las de Domingo Lois Monteagudo (im-
período abarcaría hasta 1838 aproximada- En Galicia se acentuó a comienzos del puesto por Ventura Rodríguez con moti-
mente, en que Galicia adquiere práctica- siglo XIX por la pura crisis económica su vo de la construcción de la fachada de la
mente su organización administrativa. cada vez mayor marginación de los cen- Azabachería). La figura del francés
El período que abarca desde esta fecha has- tros de decisión. El factor más determi- Lemaur aparece como una tercera vía en
ta 1875 en que, con la Restauración, se ini- nante fue a mi entender el hundimiento de el dilema que sólo con la aparición del
cia una etapa de prosperidad y calma, está la Iglesia del Antiguo Régimen. El arqui- arquitecto Miguel Ferro Caaveiro parece
marcado por la introducción de los matices tecto Melchor de Prado Mariño, compos- estabilizarse durante bastante tiempo. El
localistas, por lo que podríamos considerar- telano, académico de San Fernando desde final de siglo, desde 1780, en que Miguel
la como la de relajación de los cánones, y 1796, acompañante de Cornide en excur- Ferro es nombrado arquitecto de la ciu-
sirve de introducción a nuestro estudio. siones arqueológicas en su tierra y Portu- dad, hasta 1799 al menos, marca la hege-

62
manía de este arquitecto, al que cabe atri- ces-retrocesos no son, al menos así puede en las actitudes fundamentales se produ-
buir la imagen urbana de Santiago de interpretarse, sino episodios distintos en cen de forma difusa en cierto período de
Compostela de finales del XVIII, en que se una lucha continuada contra la herencia tiempo, podemos datar ese cambio de
materializa la pugna entre la barroquismo que podemos llamar clasicista. Así, la mentalidad en torno a 1870; alrededor de
local y el academicismo central. veremos aparecer unas veces a través de esa fecha comienzan a instalarse en las
La fecha de 1799 marca el conflicto de los historicismos, tipológicamente eclécti- principales ciudades arquitectos cuya for-
competencias entre los arquitectos locales cos, en otras ocasiones bajo la epidermis mación se ha producido en las Escuelas de
de la generación de Miguel Ferro y la de más o menos sobresaturada de estilemas Arquitectura y no en las Academias de
Melchor de Prado, a través de un pleito en de distinta procedencia en respuesta a las Bellas Artes. Si añadimos a esto el que
el que se dilucida el control urbano por dos modas dominantes; incluso está bajo la algunos de los recién llegados no tienen
generaciones claramente enfrentadas, que ortodoxia racionalista con frecuencia. Pero raíces en el lugar y por lo tanto están más
Sobrino Manzanares plantea como dos for- casi siempre de forma más patente en los ligados a las influencias externas, tendre-
mas de entender el sistema de produc- encargos institucionales. Lo que estos mos un cuadro en el que la novedad se
ción4. En el fondo, es la vieja lucha por el pueden tener de impersonales, manifesta- vincula al prestigio y se aleja de la norma
poder, bajo la forma del control formal e ción de la jerarquía y por ello del orden, académica.
ideológico. encontró su mejor expresión recurriendo, Por otra parte, la mentalidad de corte
Fuera del foco compostelano, la obra de obviamente, a lo que por antonomasia, y ecléctico adquirida en las Escuelas de
Julián Sánchez Bort en Ferro!, propaga la apenas sin discusión, se reconoce como Madrid o Barcelona facilitaba que los nue-
influencia del reformismo ilustrado pre- orden arquitectónico. Incluso en los casos vos arquitectos buscasen una salida de
decesor de la arquitectura ecléctica en que la jerarquía se ablanda, tiñéndose compromiso entre lo aprendido y las con-
siguiente. de paternalismo, invitando a una ordena- diciones locales. El resultado es una arqui-
Algunos episodios marcaron este paso, al da y temporal alteración de la realidad, el tectura híbrida que, con una base compo-
menos en un nivel teórico. teatro o actividades mas lúdicas o nove- sitiva académica, incorporaba recursos
Entre ellos, el que en los albores del XIX, dosas, el academicismo estará presente de formales de procedencia diversa. Entre
pudo significar la aportación de Silvestre una u otra manera. las influencias recibidas, ninguna tan fuer-
Pérez en su proyecto de iglesia para Mur- te como la francesa o, mejor dicho, la pari-
gados en La Coruña. El esquema neoclá- Hacia una arquitectura burguesa sina. Esta arquitectura se identificaba con
sico de este templo, muy en la línea de los Si tratamos de averiguar las relaciones un modo de vida al que aspiraba el núcleo
de Motrico y Bermeo, demuestra ese que se dan entre arquitectura y sociedad, burgués de las ciudades más importantes,
característico distanciamiento del lugar, a través del conocimiento de una y otra y por ello podría representar con eficacia
propio de la Academia. Sin embargo, unos variable en el período que estudiamos en sus aspiraciones formales.
años después, en 1831, la interpretación de el ámbito gallego observaremos que de la La arquitectura más caracterizada de las
la ortodoxia se adivina en el templete del pujanza de la clase social no parece dedu- burguesías locales tendrá una duración
cementerio de La Coruña, obra de Andra- cirse su influencia en la arquitectura que aproximada de cincuenta años, desde 1870
de Yáñez5• Dentro de la solución, en pala- utiliza. Más bien podrá rastrearse la rela- hasta 1920 aproximadamente , aunque
bras de Navascués, un "Neoclasicismo ción en sentido contrario, si tenemos en pueden reastrearse sus antecedentes has-
Romántico" "en que los alzados se frag- cuenta ciertos datos significativos. ta las proximidades de 1830 y sus conse-
mentan, se subdividen los muros, se pres- Entre ellos, la aparición de los primeros cuencias hasta nuestros días. Sin embar-
cinde de elementos decorativos, y en la arquitectos profesionales desligados de la go es en esa época, 1870-1920, cuando se
que parece haberse procedido a componer ideología académica y vinculados por el produce una identificación más clara entre
por un acto de simple adición"6 . contrario a los intereses de la burguesía intereses de clase y representación for-
La base de composición académica se cosmopolita a través de su formación en mal, si bien se dan en el período altibajos
puede rastrear, en prácticamente toda la las Escuelas de Arquitectura. Si bien este y crisis debidas a factores externos unas
producción siguiente, hasta nuestros días. corte teórico no puede fijarse con una veces y a la propia dinámica de la creación
Hasta tal punto persistente que los avan- exactitud excesiva dado que los cambios formal que tarda en ser asimilada. La apa-

63
rición de una nueva clase sustitutiva de la comercio urbano, generado por industrias de cada ciudad respecto de las otras, hace
burguesía, representada por las socieda- ligadas a la pesca o al comercio con ultra- más provechoso el estudio del período en
des económicas, modificará la relación mar principalmente. Una cierta burguesía sus marcos concretos. El análisis de la
arquitecto-clientela y dará lugar a un lar- buscará imitar los hábitos de vida y el con- arquitectura producida en Vigo, Coruña,
go período de eclecticismo formalmente sumo y confort de capitales más impor- Ferro!, Santiago, Pontevedra, referida a
indeciso. tantes, propagando a través de ello los su contexto nos llevará a su mejor enten-
La relación aludida entre los arquitectos ecos artísticos que expresaban mas efi- dimiento. Hasta que no se hayan aclarado
y su clientela, por ser ésta muy localista, cazmente los ideales de los grupos más las auténticas influencias e interrelaciones
dará lugar a formalizaciones diferenciadas poderosos de otros lugares. Los ecos de internas no tienen ningún sentido históri-
en los distintos focos urbanos, con mayor París, de Bruselas de Viena o de Londres co referir la producción gallega a los
fuerza evidentemente en los de mayor llegaron atenuados pero incitantes a los manuales de historia general. A este res-
pujanza. Por ello se impone su estudio mayores núcleos urbanos de Galicia, a tra- pecto, la ayuda que podamos encontrar en
diferencial. vés del filtro madrileño casi siempre. ellos, no servirá más que para hacer invia-
Sólo la calma impuesta por la Restauración ble el entendimiento de esta arquitectura.
La arqnitectnra ele la bio·guesía en 1875 y la subsiguiente época de prospe- La primera parte del siglo XIX constituye
El retraso que la arquitectura gallega pre- ridad, produjo una situación propicia a las prácticamente un vacío en la bibliografía
senta respecto a la dominante del resto empresas arquitectónicas, principalmente sobre el tema. La segunda está mucho
del país y que se acentúa en la etapa final de las administración local y provincial, y mejor documentada, al ser mas próxima,
del siglo pasado, se apoya en una serie de a una modificación de las estructuras del y en alguna medida la tradición oral pue-
hechos socioeconómicos definitivos conse- gusto imperante. Las impuestas en torno de servir para imaginar su historia; histo-
cuencia del desmoronamiento de las a los eclecticismos convencionales y emble- ria en la que los nombres no son siempre
estructuras del Antiguo Régimen que no máticos, otorgando el estilo en base a tipo- fiables ni los datos muchas veces verifica-
encuentran una sustitución adecuada, al logías funcionales y las más autóctonas de bles.
menos con la eficacia suficiente, en las la burguesía local, en imitación de sí mis- La etapa que transcurre entre los arqui-
nuevas clases dirigentes. ma, ecléctica, de pautas formales menos tectos formados por la Academia en la
La burguesía gallega a finales del XIX se ortodoxas y más cosmopolitas. época fernandina y los primeros profesio-
nos presenta en general como incapaz de Esta sacudida en el gusto producida por nales de las nuevas Escuelas de Arquitec-
impulsar todo movimiento artístico tanto los nuevos modelos propuestos, aunque no tura (y más adelante) está cubierta funda-
a nivel económico como cultural. Por el muy radical, fue suficiente sin embargo mentalmente por maestros de obras cuyos
estancamiento de las estructuras econó- para que los arquitectos más valiosos nombres pertenecen con frecuencia a una
micas existentes como por la incapacidad interpretasen en clave local los temas historia brumosa.
ele generar un movimiento cultural propio, impuestos por el momento histórico. En cualquier caso, y hasta el florecimiento
ele la iglesia o de la hidalguía, el caso es Los edificios de diputaciones, ayunta- de l modernismo en Galicia en torno a
que el gusto que debió imponerse desde mientos, cementerios incluso teatros o ins- 1910, momento en el cual la arquitectura
los grupos de poder no originó sino retro- titutos realizados en el último cuarto de gallega se empareja con la del resto del
cesos y desconexiones históricas. siglo representan un conjunto arquitectó- país, los años inmediatos a la guerra de la
Hay que esperar a los años ochenta para nico suficientemente coherente en su Independencia, significan la entrada en el
que el crecimiento urbano y una incipiente eclecticismo de base, pero apuntaban oscurantismo historiográfico. Los datos
presencia de la burguesía anime la activi- hacia modos autóctonos en los que el rena- sobre los que opera la dasificación histó-
dad constructora y con ella el surgimien- cimiento de principios de siglo pudo rica, al menos en el nivel estilístico, er.
to de la arquitectura moderna a partir de encontrar antecedentes en que apoyarse este caso sirven mejor para la confusión
influencias externas y motivaciones inter- con alguna seguridad. que para la ordenación de un material que
nas muy condicionadas. Por otra parte la especial vinculación de no es homologable al de otros lugares que
Se tratará mas bien de un leve impulso los arquitectos a sus respectivos lugares tuvieron un desarrollo más ligado a los
promovido por el capital acumulado por el de trabajo junto con la relativa autonomía acontecimientos culturales.

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Esta dificultad parece haber sido el obs- significa la alteración sustancial del con- de esta óptica, la época que estudiamos
táculo principal con que chocaron los trol social de lo construído. Como primera constituye también una etapa decisiva en
intentos de aproximación al fenómeno que consecuencia debe de apuntarse el inicio la formación de una clase profesional de
estudiamos, como se comprueba por la fal- de la autonomía decisoria respecto a la corte moderno7 •
ta de estudios del período y la relativa Academia. Derivada de ésta, la posibilidad La consolidación de los grupos locales en
abundancia de los que hacen referencia a de crear un cauce a través del cual la bur- torno a los puestos decisivos de control de
sus límites cronológicos que se correspon- guesía local influyese como clientela pri- la ciudad revistió en todos los lugares ca-
den evidentemente con esquemas for ma- vada en la definición formal de su marco racteres distintos en función del número
les más fácilmente asimilables a movi- de vida. de profesionales residentes y de la dura-
mientos tan diferenciados, al menos Y finalmente la formación de una peque- ción de los privilegios. En definitiva de la
superficialmente, como el modernismo por ña élite profesional que desde los cargos relación de fuerzas locales.
un lado y el tardo barroco o el neoclasicis- creados exprofeso para ello, en las Dipu- La importancia que tuvo el ejercicio del
mo académico por el otro. taciones, los Ayuntamientos y Hacienda cargo de técnico municipal fue debida no
A ello habría que añadir la inercia despec- fue capaz de controlar el proceso de for- tanto a la capacidad formalizadora de los
tiva hacia esa etapa caracterizada por su malización de la ciudad burguesa. técnicos sino en mayor medida al poder
"mal gusto" desde las esferas de la crítica En cuanto la llegada de arquitectos se fue acumulado que comportaba el cargo.
convencional. haciendo mas numerosa y frecuente, los En un tiempo en el que e l número de
De las opciones arquitectónicas que afec- grupos que hasta entonces habían contro- arquitectos en cada ciudad era muy esca-
tan a los centros de poder, es decir, la neo- lad o la producción de la arquitectura so, la capacidad decisoria de los técnicos al
mudéjar, la neogótica y la ecléctica cos- entraron en conflicto con los nuevos pro- servicio del municipio era fundamental.
mopolita, anteriores al modernismo/ fesionales. La polémica que se desencade- En una primera etapa, ni siquiera fue
nacionalismo, en líneas generales la arqui- nó entre maestros de obras y arquitectos posible cubrir los puestos con titulados en
tectura gallega se ve alejada del debate en resultó en algunos momentos de gran ten- las Escuelas de Arquitectura y se recurrió
que aquellas se centran. Tanto por razo- sión. Entre todos los conflictos resulta a Maestros de obras, algunos de los cuales
nes infraestructurales como posiblemente ejemplar el caso de J enaro de la Fuente, procedían de fuera de la Región. En torno
superestructurales. En todo caso la llega- maestro de obras e ingeniero militar que a 1880 llegaron de Barcelona algunos vie-
da del eclecticismo y sus variantes a Gali- ejercía en Vigo, enfrentado a los arquitec- jos maestros presionados por la lucha
cia se produjo tarde y con desfase en una tos de Galicia, que llegó hasta el tribunal desencadenada entre ellos y los nuevos
etapa de atonía constructiva de la que sólo Supremo en 1908. El conflicto ha sido vis- profesionales de la Escuela de Arquitec-
se salvarán algunos focos urbanos muy to en otro lugar, pero no está de mas tura, que fundada en 1875, comenzó en
concretos. recordarlo ahora desde una perspectiva esos años a conceder títulos. Entre ellos
En consecuencia, el estudio de la arqui- menos local. cabe citar a Dimas Vallcorba en Vigo y a
tectura gallega contemporánea se aborda- Si la sentencia favorable a los intereses de Antonio Serra en Orense dos ciudades en
rá a continuación desde la óptica domi- los arquitectos no sirvió para que el Ayun- las que el poder económico estaba en gran
nante del eclecticismo burgués según sus tamiento de Vigo retirase su confianza a parte en manos de familias de origen cata-
centro de producción local, con un análisis la Fuente sirvió sin embargo para aclarar lán. Junto a ellos desempeñaron el cargo
separado de sus opiniones más radicales, los correspondientes terrrenos de actua- algunos ingenieros militares.
el modernismo y el racionalismo. ción y asegurar en el futuro, en cierta Naturalmente, con la oferta de trabajo
medida, las competencias profesionales en público (arquitectos municipales, provin-
Los arquitectos sentido pleno. Como resultado del debate ciales, diocesanos y de Hacienda) que se
en Galicia. de competencias, del que el caso La Fuen- desencadena a finales de siglo pasado en
Identidad profesional te es un episodio importante, se llegó a la primera instancia y, en torno a la década
La llegada a Galicia de forma normalizada formación de los Colegios profesionales en de los veinte en el nuestro, los conflictos
de los nuevos profesionales procedentes los años treinta, que consolidaron un sta- de competencia se plantearon con dureza.
de la Escuela de Madrid, en torno a 1870, tus profesional largamente gestado. Des- Las asociaciones profesionales hicieron de

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ello, lógicamente, una cuestión de super- nes interesantes: Faustino Domínguez del siglo XX el puesto es ocupado por mas
viviencia y entablaron una batalla legal Romay estuvo en el cargo 32 años, Mel- de un técnico de forma permanente si bien
por conseguir su propósito. chor de Prado 16, José María Noya 28, esporádicamente ya sucedió con anterio-
Las dos grandes ciudades de Galicia en este Juan de Ciórraga 26, Antonio Mesa 4, ridad, especialmente en las fases de tran-
período, Vigo y La Coruña, son el marco Pedro Mariño 37, Rey Pedreira 22 y Anto- sición en las que, quedando vacante la pla-
más claro en que se sitúa la lucha por el nio Tenreiro 33. Esto indica que la perma- za de arquitecto municipal, el cometido
poder municipal desde el control de sus nencia en el cargo fue de 26 años de era desempeñado de forma interina por un
decisiones urbanísticas y arquitectónicas. media, pero si prescindimos de la corta aspirante que solía quedarse con ella pos-
También en Ferrol, en Orense, en Ponte- permanencia de Antonio Mesa, tendremos teriormente. Esto sucedió al menos con
vedra y Santiago aunque de forma menos una media más real de 29 años. Este perí- José María Noya entre 1818-1820, con
acusada, se da esta situación. odo de tiempo resulta muy largo para un Santiago Rey Pedreira en 1929 y con
Ferrol cuenta con la presencia práctica- puesto que, de hecho, significaba un poder Faustino Domínguez que, siendo arqui-
mente en solitario de U cha Piñeiro, Oren- ciudadano bastante alto, especialmente si tecto provincial, ayudó al Ayuntamiento a
se con el largo camino de Daniel Vázquez se tiene en cuenta que por estarse en la resolver cuestiones técnicas urgentes.
y posteriormente Conde Fidalgo, y San- ciudad, el número de arquitectos residen- Además, el malogrado Boan, no citado por
tiago con el arquitecto Alvarez Reyero. tes era muy escaso 9 y que además no se Naya, fue tamibén arquitecto municipal
En estos casos y en la medida que ellos daba al parecer conflicto de incompatibili- aproximadamnete entre 1911 y 1915
demostraron una cierta actitud liberal o dades puesto que los arquitectos munici- durante la era Mariño 10 • Este ejercicio en
conservadora, la ciudad se configuró pales desarrollaban simultaneamente al solitario de responsabilidad serviría para
arquitectónicamente, debido a su propia desempeño de su puesto un importante acumular poder de decisión en muy pocas
iniciativa condicionada por la ideología trabajo particular en el propio municipio. manos, seguramente demasiado tiempo.
dominante. Así Ferro! se hizo modernista Así pues, puede verdaderamente hablar-
con Ucha, Santiago soportó a duras penas se de distintas eras en la arquitectura de El poder municipal. Vigo
su aparición por el conservadurismo de la ciudad, ligadas a los nombres de los El estudio del crecimiento de la ciudad de
Reyero y Orense se construyó ecléctica- arquitectos municipales. Las más impor- Vigo desde el último tercio del XIX pone en
mente de la mano de sus municipales. tantes para nuestro interés coinciden con evidencia, tanto como su arquitectura mas
En los núcleos de menor actividad, o bien la consolidación del papel civil de la ciudad representativa, las relaciones establecidas
no había arquitectos, y esto era lo normal, respecto al militar y con su crecimiento de con el tiempo entre el poder económico y
y actuaban esporadicamente algunos pro- población más espectacular, es decir, a el poder administrativo y los encargados
fesionales de las ciudades más próximas, partir de 1830 a 1930, en la que los arqui- por éste de formalizar la ciudad.
o los técnicos municipales realizaban lo tectos, Noya, Ciórraga, Mariño, Tenreiro Si esta relación se evidencia con claridad
que había que realizar. y Rey con la breve aportación de Mesa en casi todas las ciudades españolas, en el
Veamos a continuación con mas detalle la configuraron según sus particulares crite- caso de Vigo puede resultar ejemplar.
situación de Coruña y Vigo. rios, la fisonomía de la ciudad. La clase dominante surgida de la industria
Especialmente decisiva resultó ser la eta- y el comercio en un medio fundamental-
El a1·quitecto y el poder municipal. pa de Juan de Ciórraga entre 1864 y 1890 mente agrícola y con una procedencia
La Coruña dado que en su transcurso se definió el exterior en la mayoría de los casos, inten-
Desde 1876, la ciudad de La Coruña contó Ensanche, totalmente atribuible al arqui- ta imponer su ley del modo más expediti-
con la asistencia de arquitectos municipa- tecto municipal, y la etapa de Mariño en la vo, acudiendo directamente a la utilización
les que se encargaron de la regulación que el segundo ensanche tomó cuerpo. Es de las fuentes del poder. La concentración
urbanística y arquitectónica de la ciudad. decir las que se corresponden con los fina- del dinero en manos de unos pocos dio
Del análisis de los arquitectos que desem- les del XI X y primeras décadas del XX, lugar a la formación de suburbios marine-
peñaron el cargo hasta la guerra de 1936, época en la que la ciudad logró sus carac- ros junto a una pequeña población de cier-
que se ha deducido del trabajo de Naya terísticas formales más específicas. ta calidad ambiental. Las escasas previ-
Pérez8 , pueden sacarse algunas conclusio- Se observa asimismo que sólo a principios siones sobre el futuro crecimiento de la

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población son acordes tanto con la conso- ciones viguesas de importancia. Por su mient o de trabajo desde un puesto de
lidación de una ciudad segregada como formación pragmática y por su escasa for- privilegio (un inicio de aplicar incompati-
con las convenien cias de la clase en el mación en teoría arquitectónica, fue un bilidades).
poder. Sólo el pequeño ensanche de Gar- ecléctico convencido y eficaz trasmisor del En este asunto, de largo trámite, se puso
cía Olloqui de 1870 y su plano de 1878 (año gusto dominante de su clientela adinera- en evidencia, quizás por primera vez, la dis-
de la llegada del ferrocarril a Vigo) per- da. Su estilo arquitectónico resulta de lec- puta entre dos posturas profesionales cla-
mitió durante mucho tiempo la construc- tura eficaz y comprensible, identificándose ramente diferenciadas. Aquella que acepta
ción de la ciudad burguesa, fuera de los en un amasijo barroquista unos ejes de como punto de partida la relación de fuer-
límites del casco antiguo, lejos de los composición y recursos formales de la más zas económicas y sociales, par a tratar de
suburbios y en unas manzanas privilegia- estricta procedencia Beaux-Arts. Pinácu- servirlas del modo mas conveniente (Jena-
das frente a la bahía. Fue realmente un los, torreones, balaustradas, adornos repe- ro de la Fuente) y la de aquellos que consi-
pequeño ensanche par a la pequeña bur- titivos y clara ostentación del estatus, si derando prioritarias ciertas cuestiones
guesía viguesa, que no tuvo nunca interés bien dentro de una composición eficaz y deontológicas, las defienden aun en contra
en dotar a la ciudad de una regla urbanís- compacta, todo ello en granito de la tierra, de sus propios y más inmediatos intereses.
tica concreta. Bien por el contrario; su caracterizan lo más significativo de su pro- Esto con independencia de la calidad del
objetivo pareció ser evitarlo a toda costa, ducción. "El estilo Gran Vía" madrileño trabajo profesional de cada una.
favorenciendo los pequeños remiendos: el invade de su mano con algunos caracteres Desde 1900, compartía responsabilidades
mismo plan de García Olloqui se realiza al locales las calles de aquel ensanche inci- municipales con Jenaro de la Fuente e l
año siguiente del derribo de las murallas piente: García Barbón, Puerta del Sol, arquitect o Benito Gómez Román, que fue
(1869) y no se sabe bien en que aprovecha Marqués de Valladares, Urzáiz ... el introductor más original del "modernis-
una coyuntura tan favorable. Hasta 1910, La identificación ent re arquitectura y mo" vigués. Dimit ió de su cargo en 1905,
año en que Ramiro Pascual hace el magní- sociedad es casi perfecta y parece que tras argumentando r azones de salud, que en
fico levantamiento topográfico, el creci- la figura de J enaro de la Fuente, se ocul- verdad debía ser precaria, pues murió a
miento de la ciudad se va encauzando a tan, algunos colaboradores eventuales, los tres años, a los 40 de edad. El año de la
través de alineaciones, de las ordenanzas quizás Felipe Quintana antes de 1905, o dimisión hace sospechar que quizás no
municipales de 1897 y en definitiva por los alguno de los maestros de obras ant erio- fuera ajena a ella el pleit o con de la Fuen-
intereses de los propietarios de solares y res y contemporáneos. te, y que un hombre de la sensibilidad de
del capital. El documento de Ramiro Pas- Para la época, a la actividad de J enaro de Gómez Román prefiriera no estar en
cual sirvió de plan de hecho (nunca de la Fuente, que además "ejercía" el poder medio de la disputa que se anunciaba lar-
derecho, pues no fue nunca aprobado) a la municipal, era excesiva. Cabe suponer que ga y reñida.
ciudad. Sólo alrededor de 1914, en que el absorviera a algunos colegas de menor La defensa tenaz del municipal por parte
ingeniero Eduardo Cabello Ebrentz, pro- empuje y quizás (teniendo en cuenta lo del Ayuntamiento hace pensar en alguna
puso la mejora del puerto y comenzaron a ecléctico de s u propio le nguaje, por lo razón de mayor peso que el prestigio pro-
circular los tranvías de Vigo, empieza a demás muy difundido) no sea descamina- fesional.
vislumbrarse una nueva situación. do atribuir parte de su obra a su propio En sustitución de Gómez Román pasaron
Hasta 1905 aproximadamente todo había taller, a sus delineantes. al Ayuntamiento en 1905 dos arquitectos
ido bien. Desde su puesto de arquitecto Esta actividad , casi febril, se limitó sin bien distintos con diferentes cometidos:
municipal, J enaro de la Fuente y Domín- embargo a s u fedu o vig ués con algu na José Franco Monte s y Manuel Felipe
guez, ingeniero militar y maestro de débil incursión en territorio ajeno (el caso Quintana. El primero de ellos siguió la
obras, había ido sir viendo puntualmente de Orense). Como no podía ser de ot ro batalla contra Jenaro ele la Fuente desde
los dictados del poder, al cual él per tene- modo, despertó envidias en algunos y sos- su puesto de Vicepresidente de la Socie-
cía. Ingresado en el Ayuntamiento en pechas en la Sociedad Centr al de Arqui- dad de Arquitectos de Galicia en cuyo III
1889, ha bía redactado las ordenanzas tectos, que en 1905 inicia un pleito contra Congreso de 1907 ratificaron las decisio-
municipales de la ciudad de 1897 y había Jenaro de la Fuente por intrusismo profe- nes de la Sociedad Central de Arquitectos.
construido la mayor parte de las edifica- sional, y de algún modo contra el acapara- Como consecuencia, el Ayuntamiento

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expulsó de su cargo a Franco Montes, que ción, representaba un peligro evidente para anular una decisión municipal, desde
por otra parte era un excelente arquitec- para el poder de los técnicos municipales. otro Ayuntamiento.
to y dejó constancia de su mejor talento La iniciativa tomada por el Ayuntamien- Con independencia de las crít icas a que
en obras de fino carácter modernista. to supuso un enfrentamiento entre los téc- hoy se haría acreedor el Plan Palacios,
Por su parte, Quintana, que había s id o nicos y los nuevos políticos surgidos de las resulta evidente, y es lo que me interesa-
anteriormente arquitecto municipal, y que elecciones del 31. El equipo redactor pre- ba resaltar, la lucha por el control del
tenía, parece ser, buenas relaciones con de tendido tenía todas las probalidades de espacio urbano, por la formalización de su
la Fuente, se opuso a las decisiones de la fracasar y fracasó. Sin embargo la Corpo- arquitectura a través de unos modos de
Sociedad de Arquitectos de Galicia, por lo ración insistió y designó a Palacios como actuación profesionales y de unos modelos
que ésta la expulsó de su seno en 1907. Sin redactor del Plan. Este sabía que el único formales que reflejan tanto esa lucha
embargo siguió en su cargo municipal has- medio de sacar adelante sus ideas era apo- como la ideologización posterior de unos
ta 1911, año en que murió. yándose en la Corporación, no en sus téc- contenidos en realidad mas elementales.
Con ello el enfrentamiento entre el muni- nicos, y en la opinión pública. Por ello, Independientemente de la ideología de los
cipio y la Sociedad de Arquitectos galle- teniendo de su parte a la primera, se vol- arquitectos, incluso la de los propios clien-
gos, quedó consumado. La ciudad siguió có en la obtención del favor de la segunda. tes, la arquitectura que se realizó durante
en manos de una cierta mafia profesional De ahí la forma de presentación pública, aquellos años en la ciudad de Vigo resulta
que nada hizo por encauzar su destino, los mítines, la algarabía. hasta cierto punto ligada a su propio tiem-
s ino al contrario fue consolidando la Los municipales eran por entonces, el vie- po disciplinar con más fijeza que a las ten-
improvisación como procedimiento de ges- j o ingeniero Ramiro Pascual, el hijo de sas discusiones de su contexto. Resulta has-
tión, y con ella muy probablemente la Jenaro de la Fuente, y el arquitecto ta cierto punto posible cambiar los autores
injusticia en el mejor de los casos. Manuel Gómez Román, representantes de de los edificios, aun conociéndolos, sin pen-
Con Felipe Quintana, colaboró segura- los intereses más conservadores. Enfren- sar que con ello traicionamos su historia.
mente Benito Gómez Román en sus últi- te tenían al presidente de la asociación de
mos años, y desde luego el hermano de arquitectos gallegos, y el alcalde de la ciu- Las influencias cnlturales
este Manuel, de menor calidad que Beni- dad, Emilio Salgado, el prestigio intacha- La enorme dificultad que representa el
to, que supo guardar sin embargo el cargo ble de Antonio Palacios, su atractivo y fas- fijar las influencias internas en la arqui-
de municipal, entrando en ese grupo de tuoso plan y el pueblo de Vigo que veía en tectura en general, se acentúa cuando esta
caciques que se repartió el destino de él, incluso en sus demoliciones, una posi- adopta una actitud ecléctica según la cual
Vigo durante tanto t iempo. bilidad de modelar su propia ciudad (a todo fragmento puede ser utilizado inde-
Así las cosas, cuando en 1932 resulta imagen de sus señores, sin embargo). pendientemente de su procedencia, al
insostenible la situación y el municipio Mientras el plan estuvo en debate, sus margen del contexto y sin exigencias de
encarga un Plan a los técnicos municipa- enemigos no hicieron acto de presencia. coherencia interna. Si a esto añadimos el
les con el asesoramiento del prestigioso Simplemente estaban a la expectati va. hecho del aislamiento cultural y la bús-
Palacios, vuelve a desencadenarse la bata- Sólo cuando su aprobación constituyó una queda o invención de una cierta autonomía
lla por el poder sobre la ciudad: en 1925, amenaza cierta a sus intereses, sacaron a referida a raíces locales que o no lo son o
Jenaro de la Fuente (hijo del anterior relucir una pobre argumentación técnica, no existen, la indagación de las influencias
municipal, muerto en el cargo en 1922, y una nada ingenua campaña de oposición se convierte en una búsqueda ideológica.
sucesor de su padre en el puesto) había sustentada por la Cámara de la Propiedad Tanto la forma de educación, eminente-
redactado una "nuevas" ordenanzas muni- urbana y una red de actuaciones legales mente gráfica, como la desconexión habi-
cipales aprobadas en 1926. Estas, junto que, a la larga, iban a lograr su propósito. tual de las corrientes de pensamiento con-
con el comentado plan del puerto del inge- Primero impedir la actuación, segundo temporáneas, inducen a pensar que las
niero Cabello Ebrentz y el plano de Rami- anular el Plan. Para ello contaron a su influencias recibidas se originan en un
ro Pascual, constituían los documentos favor, además de su propia tenacidad, con nivel subconsciente e imaginario a través
básicos de la ordenación urbana de Vigo. el clima prebélico que distrajo la atención de impresiones visuales representativas
Así, la propuesta de un plan de Ordena- a otros temas y con la confusión del 36, de ciertas posibilidades expresivas, laten-

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tes en cada autor. Sólo uno se atreverá a pueden ser el gusto imperante, el capricho po impidieron su difusión eficaz. Por eso
afinar como seguras las que se producen momentáneo de la clientela y en el mejor digo que fue una influencia más posible
según el siguiente esquema. de los casos, las preexistencias ambienta- que real, truncada por su desmesura fren-
En primer lugar la influencia de la forma- les, con toda su carga estructural asumida te a los intereses y datos de la realidad.
ción escolar. Según ella, se imponen unas de forma inconsciente. La influencia de Antonio Palacios deberá
reglas de composición basadas en los tra- La influencia mutua ejercida entre los de buscarse, bajo la inevitable apariencia
tados clásicos y que se reflejan en la bús- profesionales ejercientes en una determi- formal, en su caso de una fuerza infre-
queda del equilibrio como fin último. Por nada localidad según las condiciones alu- cuente, en una crítica posición ideológica
ello la simetría o las compensaciones de didas, tendería a la constitución de escue- sustancialmente ambigua, que permitirá
masas y vacíos y se convierten por un lado las locales si no fuese por el eclecticismo lecturas de su obra especialmente suges-
en el argumento formalizador y por otro genérico en que se apoyan sus opciones tivas desde Galicia.
en el obstáculo a toda renovación estruc- formales. Lo que en realidad se produce Tal como observa Alonso Pereira al tratar
tural. Dado que además la arquitectura es una consolidación del eclecticismo por de situar el Palacio de Comunicaciones de
que se aprende en la Escuela es de corte la imitación mutua que evita la reflexión Madrid en un contexto cultural bastante
ecléctico, es ésta la actitud que condicio- autónoma y con ella la creación de poéti- amplio 11, la posición de Palacios puede
nará la actuación posterior. cas rigurosas. entenderse como próxima a la corriente
Además de esta influencia inicial, a ella Así pues las influencias son fragmentarias, regeneracionista que en los años siguien-
se superpone la recibida a través de ilus- esporádicas, aleatorias, circunstanciales y tes al Desastre Colonial intentó centrar
traciones superficiales por medio de dos además casi siempre gratuitas. De la con- las raíces de lo nacional en torno a la
procedimientos básicos. Las lecturas en fusión a que esta situación puede dar opción estilística plateresca por la relación
la biblioteca de la Escuela y la privada lugar sólo se salvan los arquitectos por la cronológica que podía establecerse con el
posterior, y los viajes de estudios. Según sensibilidad educada en el dibujo, por el nacimiento a la modernidad de la nación
los datos que se tienen, la primera es buen criterio compositivo y por el positi- española.
fundamentalmente ligera y los viajes tie- vo papel de las limitaciones tipológicas. Bien entendido que esta opción regenera-
nen una componente de puesta al día cionista puede de hecho inscribirse en el
urgente y de reafirmación de las apa- La posible influencia de Palacios movimiento más amplio de los nacionalis-
riencias, cuando no un motivo simple- Sin embargo en el tiempo estudiado de la mos, aunque en este caso con unos mati-
mente lúdico, no de estudio. Las influen- producción gallega se produjo una posible ces cargados de amargura, la aportación
cias recibidas por este procedimiento son influencia, la de Antonio Palacios, que poética de Palacios, abrumadoramente
absorbidas en el eclecticismo de partida merecería ser estudiada aparte. Contaba retórica y por ello confusa en sus intencio-
como una corriente coyuntural. para ser importante con distintos factores. nes últimas se desviará hacia la opción
Hablar aquí de influencias de Escuelas Entre ellos, el producirse en los años en más conservadora, la que nutrirá justifi-
implica hacerlo de la de Madrid. No se que entra en crisis el eclecticismo burgués cándolas, las tendencias regionalistas, la
encuentran titulados de Barcelona más como todo el sistema ideológico en que se veta común romántico-nacionalista. Segu-
que al principio, entre los maestros de apoya en torno al fin de siglo. Además, por ramente en ese mensaje suficientemente
Obras (Vallcorba, Serra, etc.) y al final ser un arquitecto gallego triunfador en la explícito de exaltación local radica el
entre algunos arquitectos (el primero, capital, su prestigio está asegurado. atractivo que la obra del arquitecto de
Caridad Mateo, titulado en 1932). Pero sobre todo porque formalmente Porriño ejerce sobre los arquitectos galle-
La excepcional "importación" de Pacewicz sugería una serie de posibilidades expre- gos, desde González Villar hasta Rey
no hace sino confirmar la regla. sivas vinculables a la tradición local que se Pedreira. Apoyado en un prestigio indu-
El origen del eclecticismo gallego hay que estaba buscando en aquellos momentos, dable conseguido en la capital, la obra de
buscarlo básicamente en su formación servida además en un lenguaje ideológico Palacios en Galicia recoge algunos ele-
madrileña. ambiguo, manipulable de diversas mane- mentos formales especialmente apropia-
Existe por lo tanto una base propicia a ras por los eclecticismos de base. Sólo la dos para crear la sensación de una posible
aceptar las influencias superficiales como defensa de intereses económicos y de gru- vía expresiva autóctona. El modo ambiguo

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con que trata las referencias emblemáti- torno a la propia actividad del arquitecto, evidenciado por Alonso Pereiro de la repro-
cas, la forma literaria en que envuelve sus a las cuestiones artísticas como opción ide- ducción en la planta del Palacio de Comuni-
propuestas, aludiendo a un pasado mítico ológica, a la construcción de la ciudad y a caciones de Madrid de la de Velázquez Bos-
en el que confluyen las leyendas célticas, la participación de las gentes en las deci- co en el Palacio de Cristal del Retiro12 •
incluso ossiánicas, con las referencias siones municipales, obligando a la toma de Este procedimiento, de collage, conduce a
romanas, en las que se asume el papel de postura, a veces precipitada y con fre- una alteración profunda de los significados
guía espiritual románico-gótico junto con cuencia movida por cuestiones personales, de las estructuras formales.
la de una cultura popular sublimada, sin- de núcleos de los que hasta entonces ejer- Los años 30 significan para Palacios la
tetizando el culto a la Naturaleza con la fe cieron un protagonismo subterráneo. Posi- vuelta a Galicia de un modo polémico. Su
en la civilización y el futuro, convierten a blemente, una vez desatada la polémica, gran prestigio favorece que el Ayunta-
Palacios en una fuente inagotable de suge- no se pudieron contener sus efectos. miento de Vigo, acuciado por la necesidad
rencias al margen de los objetos, en la que Resultó incontrolable para el propio Pala- de ordenar su anárquico crecimiento,
sin embargo para sus paisanos seguidores cios, quien después de la Guerra decantó encargue al arquitecto, tras una serie de
resulta con frecuencia más sencillo el aho- sus propuestas definitivamente hacia el peripecias en las que late soterradamente
garse que el imitarle, quizás por el modo lado menos progresista de sus variantes. la lucha por el control de la ciudad y que
exaltado de surgir y presentarse. La arquitectura imperial subyacente en serán a la larga las que desbaraten su pro-
El contraste forzado de sus figuraciones, muchas de sus más sugerentes proposi- puesta, la redacción de un Plan de Exten-
quizás demasiado alejado de las sutilezas ciones, salió a la luz sin tapujos, más clara sión y Reforma interior. El plan Palacios
del clima, de la cultura y del propio ser pero también menos revulsiva. en cuyo estudio se volcó durante dos años
gallego, sirve para conmocionar más que La memoria histórica tal como es utiliza- el arquitecto (1932-34) y en cuya defensa
para calar a fondo. Las tormentas de vera- da por Palacios resulta fundamental para empleó todo su vigor, representa el ejem-
no con todo su aparato de ruido y resplan- esclarecer en parte un proceso de mani- plo más exacto de su concepción arquitec-
dor, capaces de crear torrentes de corta pulación de la forma que sólo puede sal- tónica de la ciudad. La ciudad como obje-
duración son lo más parecido a las aporta- varse desde la recuperación de su propia to a proyectar tiene en el Palacios de
ciones de Palacios sobre una tierra más autonomía interna. Heredero de la actitud aquellos años un arquitecto que domina
preparada para captar la humedad de las ecléctica de Velázquez Bosco, con quien plenamente los instrumentos de su propio
nieblas y de la lluvia lenta y sobre todo trabajó siendo estudiante, como él utilizó lenguaje, que en su madurez puede plas-
persistente. los recursos formales suministrados por la mar sus ideales arquitectónicos y urbanís-
Sin embargo me parece indudablemente historia de forma poco ortodoxa, en la ticos con independencia de todo criterio
muy importante el papel desempeñado medida en que su articulación en el con- que no sea el suyo propio, después de una
por Palacios respecto al desarrollo de la junto no viene obligada por su naturaleza. asimilación atenta de las que con seguri-
arquitectura gallega contemporánea. Por Con independencia de lo afortunado de dad fueron influencias recibidas.
una parte, actúa en buena medida de algunos hallazgos, de la evidente habilidad La enorme trascendencia pública del Plan
transmisor de ideas actuales frente a sus con que resolvió muchas incongruencias Palacios entre 1932 y 1936, el debate a que
compañeros, que sin la presencia de sus formales, Palacios utiliza los elementos sometió a los profesionales locales, supuso
obras, muy posiblemente hubieran segui- estilísticos al margen de sus connotaciones seguramente el último capítulo de la influen-
do un desarrollo diferente. Pensamos en estructurales atribuyéndoles una nueva cia palaciana sobre las élites profesionales
Palacios como el gran agente de la arqui- carga literaria con la que desvirtúa el sig- del país. Sus posteriores propuestas reper-
tectura ecléctica moderna gallega a través nificado de origen. cutieron solamente en aquellos aspectos
de Gonzáles Villar. Por otro lado, y debi- Aun a pesar de la unidad formal que logró más anecdóticos y superficiales, la grandilo-
do al enorme eco de sus opiniones, espe- dar a casi todas sus producciones, puede cuencia monumentalista y la escenografía
cialmente en el Sur de Galicia, sirvió de reconocerse en ellos un modo de trabajo en urbana propiciados desde la ideología domi-
det onante frente a la opinión pública, el que se utiliza fragmentos completos, nante en la posguerra.
inaugurándose un debate, a veces violen- cuando no esquemas de arquitecturas his- Es justamente el papel de Palacios como
to y catalizador de las ideas existentes en tóricas muy recientes. Es el caso flagrante transmisor de influencias, digeridas en su

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propio lenguaje enfático, el que me inte- poráneo a las propuestas del GATEPAC tenemos las alineaciones, instrumento ten-
resa destacar ahora. para Madrid y Barcelona, con un lenguaje dente a eliminar las irregularidades pro-
La arquitectura de la ciudad concebida por sin embargo dispar, mas próximo a Wag- ducidas en la trama viaria por el aprove-
Palacios fue en su día estudiada por Améz- ner, a Sitte, a Burnham o a Henry Wrigh chamiento privado de las parcelas o por
queta13, y posteriormente Pereiro Alonso14 incluso que al de la arquitectura más efecto de la simple consolidación del par-
se ha ocupado del Plan Palacios de forma moderna. En defintiva una presentación celario agrícola preexistente que conside-
detallada, especialmente de sus aspectos Beaux-Arts, tronco común de todos aque- raba el viario como espacio residual. Esta
urbanísticos, de planeamiento y administra- llos lenguajes, y quizás un tinte románti- operación sirvió de única regla práct ica
tivos. Palacios volvió al tema de la ciudad co de composición mas próxima a Saarinen para ir conviertiendo en ciudad, desde el
como en un sueño obsesivo en cuantas oca- o, apurando, a H. Ferriss. punto de vista formal, la simple acumula-
siones tuvo 15. El aislamiento al que se vió ción de lo edificado. Junto a las alineacio-
forzado durante la Guerra Civil y el reciente Condiciones tipológicas y tradición nes surgen los intentos de control de la
fracaso del Plan para Vigo, le llevaron a pro- Entre las limitaciones condicionantes de la altura, si bien su efectividad fue frecuen-
yectos de reformas utópicas sobre Madrid, actuación de los arquitectos, la que se deri- temente nula, encontrándose válida cual-
idea recurrente desde 1919 hasta 1945 al va de la existencia de un preciso parcela- quier argumentación para superar las dis-
menos, en las que sintetizó tanto sus mode- rio existente, es junto con las técnicas posiciones. Con frecuencia la razón estriba
los de arquitectura-monumento como sus constructivas locales, una de las más en la singularidad del propio edificio (el
propios enfoques teóricos respecto a las ide- determinantes. Las tipologías que resultan caso del Banco Pastor en La Coruña en los
as de arquitectura y ciudad. de estos datos terminan por consolidarse años veinte resulta ejemplar), producién-
Palacios se mueve en sus propuestas, en ese documento inicial predecesor y pos- dose una contradicción básica entre nor-
especialmente en las mas elaboradas de terior compañero del planeamiento que se ma urbanística y objetivo arquitectónico.
todas, la de Vigo, entre dos modelos bási- conoce como Ordenanzas edificatorias. En cualquier caso, dado que la ocupación
cos diferentes a mi modo de ver. El uno es Por ese procedimiento, la tradición tiende fundamental de los arquitectos parece que
el modelo americano de la exposición de a perpetuarse más allá de su propia inercia. se centraba en la definición de las facha-
Chicago y el otro la renovación vienesa de El entendimiento de la arquitectura reali- das, las limitaciones impuestas por el
la Ringstrasse. De una recupera el senti- zada en Galicia como la de cualquier otro ancho de parcela y la altura permitida
do de modelo generador de la composición lugar, pasa por su inclusión en esta infra- básicamente por las posibilidades econó-
urbana central para la ordenación territo- estructura territorial y reglamentaria a la micas de la propiedad, resultan decisivas.
rial, de la otra el papel del monumento que los arquitectos han de adaptar necesa- La otra operación previa que permite la
como elemento formalmente significativo. riamente los conocimientos teóricos apren- definición del espacio edificable es la
Entre estos dos polos, sin embargo, Pala- didos en las Escuelas. El trabajo de Rodrí- reparcelación, que tiende a regular el
cios introduce la cuña racional. Su com- guez Villasante 16 referido a las tipologías reparto de la propiedad ateniéndose a la
prensión de las más recientes aportacio- ferrolanas, el de Gallego y Baltar17 sobre el subdivisión del frente a calle y el fondo de
nes de los CIAM, el traslado al campo ensanche santiagués, y el de Martínez Suá- solar en función del fondo de manzana.
urbanístico de la funcionalidad y de la rez18, son algunos de los trabajos publica- Por un lado , en relación dire cta con e l
zonificación están presentes en la memo- dos en este sentido. A partir de ese mate- estado de la propiedad, los frentes tienden
ria del Plan de Vigo no de un modo anec- rial puede sin embargo reconstruirse a subdivirse al máximo posible en la eta-
dótico o justificativo de la actualidad o mínimamente el proceso de formación de pa precapitalista dando lugar al "ancho de
modernidad de la propuesta, sino en e l las bases en que se apoyan los elementos remo" utilizando esta pieza como módulo
propio planteamiento global que le permi- construidos de los que pueden finalmente de partición especialmente en los barrios
te superar la limitaciones territoriales- deducirse las clasificaciones tipológicas. ocupados por artesanos, labradores y
administrativas del encargo, para llevar Pueden distinguirse varias operaciones marineros y acusando una tendencia clara
su concepción al "hinterland" de la propia previas condicionantes y dependientes a la agrupación de solares en la etapa capi-
ciudad, comprendiendo la dialéctica ciu- entre sí que tratan de controlar el espacio talista. Los fondos de parcela pasan de ser
dad-región de un modo paralelo y contem- edificable. Para controlar lo público, en una fase un gran huerto subsidiario, a

71
convertirse en un suelo vacante suscepti- derivadas del parcelarios preexistente y con los estilos dominantes. Los tipos A y B
ble de aprovechamiento, en la etapa las producidas por el ensanche burgués, se dan preferentemente en la carrera del
siguiente. son las originadas por el trazado de la Conde y Senra, los Den la Ciudad Jardín
Si ambas operaciones, alineación y parce- Magdalena del Ferro! derivadas de un pla- y los C en las calles interiores del Ensan-
lación, contribuyen a la modificación de las neamiento ilustrado precapitalista20 • che, Montero Ríos y General Pardiñas.
alturas con su repercusión inmediata en la Por otra parte, las tipologías de Ensanche, Observamos que las viviendas A tienen la
morfología de la ciudad, tienen además un aunque se trate de uno atípico, permitirían caja de escalera junto a la medianera, y en
más profundo efecto sobre la estructura que en el estudio realizado por el equipo la opuesta, frente a ella, el patio de luces,
formal de la edificación puesto que espa- dirigido por Gallego y Baltar en 197621 , se Galería trasera y eventualmente delante-
cialmente la parcelación y su ocupación, la detectaran, tras los levantamiento efec- ra. Cargas sobre las medianeras. El A-2
organización básica de patios, accesos y tuados en el Ensanche de Santiago, los duplica prácticamente la planta respecto
pasillos son resultantes de la trama dispo- siguientes tipos, de uso residencial al patio de luces.
nible y las técnicas utilizables. Esto, refe- Los tipos B sin embargo tienen cargas
rido a la ciudad preexistente, que se adap- A-1) Semi-rural en hilera sobre medianera y sobre pared transver-
ta a las transformaciones económicas. Unifamiliar de bajo y un piso: sal central, en la que apoya la escalera y el
En cuanto que éstas condicionan previa- Frente de 6-7 m patio, o junto a los laterales. Se producen
mente su espacio edificable, la parcelación Fondo de 15-16 m a partir de los años veinte.
es el resultado de una planeamiento conve- A-2) Derivado del A.l. Reconstrucción Los tipos D se plantean como viviendas de
nido, en la mayoría de los casos, con la pro- para unifamiliar en varias plantas. planta compacta incipientemente articula-
piedad del suelo estableciendo un compro- Unifamiliar da, con volumetría pintoresca y localista.
miso entre intereses públicos y privados. A-3) Derivado de A.l. Adicion de 1 ó 2 A pesar de lo particular del estudio de las
Aparece así la manzana y el solar del ensan- plantas viviendas del ensanche de Santiago, las
che, que al modificar sustancialmente las Plurifamiliar. Fondo hasta 20 m conclusiones pueden transladarse sin gran
posibilidades estructurales de la arquitec- B-1) Agrupación de varios A-1 con error al resto de los Ensanches de Galicia.
tura que la ocupa facilita asimismo la apari- reforma interior. Frentes de 12 a A pesar de no existir un estilo sistemáti-
ción de las arquitecturas más típicamente 18m co global, de la inspección general de su
burguesas. La casa de alquiler como tipo B-2) Reconstruacción de B-1. con distin- arquitectura cabe deducir que la práctica
característico del momento económico. tas distribuciones totalidad podría incluirse en alguno de los
Las tipologías observadas por Martínez19 C-1) Ensanche. Frente 13-16 m tipos observados en Santiago.
en el caso de la Pescadería coruñesa son Fondo 22 m
dos: la que llama A, con ancho de parcela Plurifamiliar. 162 viviendas por La galería
entre 3,50 y 6 m de fondo edificable de 40 planta. Patio de manzana. Fachada Una característica generalmente aceptada
a 50 m, muros medianeros de carga con a calle y patio. Baja con soportarles. como distintiva de la arquitectura gallega
vigas y entramados de madera. La pro- C-2) Densificación de Ensanche. Fondo es la galería. Aparte de ser un elemento
fundidad ocupada por el edificio es de 20 a 25m cuya difusión es más amplia que el territo-
30 m y tienen 3 ó 4 plantas de altura. La Plurifamiliar 3-4 viviendas por rio gallego, y de tener un origen anterior a
distribución de las habitaciones es a una planta. A calle o a patio la época que estudio, preburguesa, dio oca-
sola medianera, la misma en que se apoya D) Ciudad Jardín sión sin embargo a los arquitectos profe-
la escalera a cuatro tramos. Unifamiliar aislada sionales de Galicia para su utilización repe-
El tipo B tiene un ancho de parcela entre E) Bloque-abierto tida en la Coruña, ciudad en la que se
6 y 10 m con un fondo edificado entre 20 asentó mas decididamente su empleo ade-
y 23 m, escalera y patio a medianeras Evidentemente los tipos en los que se apo- mas de ser seguramente el lugar de su
opuestas, y habitaciones a las dos media- yó la arquitectura burguesa fueron los A, cuna, en opinión de Naya22 • Más adelante,
neras con pasillo central y 3 o 4 plantas. By los D. La localización de los tipos en el la interpretación del simple mirador y de
Un lugar intermedio entre las tipologías plano se corresponden cronológicamente la galería permitió el uso masivo en cuer-

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pos adosados a la totalidad de la fachada mental para el control de la fachada como hoy día motivo de abundantes rediseños
produciéndose en la etapa de Ciórraga unidad. También los historicismos encon- desde diversas poéticas a veces opuestas
como arquitecto municipal la generaliza- traron útil la galería para la interpretación entre sí.
ción de su uso. La gran sobriedad orna- del neogótico o de lacerías arabizantes. No obstante su ge neralización, puede
mental de Domínguez Coumes-Gay y de El racionalismo reinterpretó en sus inicios observarse entre los arquitectos que lo
Ciórraga, contribuyó al empleo de la gale- de la galería, si bien los móviles higienistas utilizaron, tendencias diferentes, que per-
1ia y del mirador como elemento funcional y las ordenanzas derivadas de su espíritu mitirían r ealizar un t r abajo del mayor
constructivo y finalmente como estructu- terminaron de hecho con su empleo siste- interés. En nuestro caso simplemente el
ra formal. A partir de su uso masivo , la mático al impedir su uso como espacio inter- repaso de las obras de los distintos auto-
imagen de la ciudad gallega se modifica medio y de ventilación de piezas vivideras. res estudiados nos puede servir de orien-
sustancialmente llegándose a identificar la De una u otra forma la ciudad gallega tación. Sin embargo pueden aún recordar-
nueva arquitectura con la galería. como ciudad de galerías ha servido por se algunos nombres fundamentales, cuya
En el proceso de búsqueda de su propia ej emplo para que autores como Castro obra ha sido estudiada en otras páginas de
identidad , la galería sumini stró a los Arines hayan realizado literarios panegí- este trabajo. En La Coruña, desde Ció-
arquitectos gallegos el argumento formal ricos a sus cualidades formales siguiendo rraga hasta Rey Pedreira, pasando por
definitivo para elaborar la imagen más una línea generalizadora. En el trabajo de Galán, Boán y López Hernández. En San-
adecuada a una clase que, pretendiendo Amézqueta sobre las galerías de la Coru- tiago, López de R ego . En PonteYedra
renunciar a las viejas formalizaciones, veía ña2'3, se destaca cómo la galería se convir- López Hernández; en Orense, Vázquez
sin embargo en el uso de la galería tradi- tió de hecho en un elemento conciliador de Martínez, en Ferro!, U cha y en Vigo, des-
cional un procedimiento válido para su las distintas poéticas, especialmente nota- de J enaro de la Fuente a Gómez Román,
identificación local. Con la llegada del ble en las ampliaciones sucesivas de gale- y Pacewicz, todos r ealizar on quizás s us
modernismo, la galería fue de hecho rein- rías existentes, aun a pesar del largo pe- mejores composiciones valiéndose de su
ventada, a través del diseño de autor, con- ríodo transcurrido entre las distintas utilización, repitiendo y modificando el
virtiéndose más bien en un pretexto orna- actuaciones. Su utilización sigue siendo tipo hasta casi sus límites.

1
Le son atr ibuidas la iglesia santiague- Desde 1777 fu e obligatorio el ,·eredicto "'Entre otros documentos que atesti- do ante el Instituto de España en con-
sa de San Francisco y la fachada de San de la Academia para los proyectos de guan su condición de técnico municipal, memoración del II centenario de Villa-
Miguel dos Agros, obra de Miguel los nuevos edificios. están los permisos otorgados a la nueva. Tit ulado "Ante una Moderna
Ferro, la fac hada de San Benito del 'Ver AA.VV. Historia del Arte Galle- ampliación de kiosko "la Terraza". Arquitectura".
11
Campo (1795), así como la Colegiata de go, pág. 395. Sobre la obra de Velázquez Basca, ver ,.;Rodríguez Villasante, Juan Antonio.
Sta. María de Vigo (1 815) y la fachada "''No conozco obra de este Alejo Yañez, Baldellore, M. A.-Ricardo Velázquez "Génesis de las tipologías arquitectóni-
de la Universidad de Santiago , por cuyo apellido por otra paite en la arqui- Basca, Madrid, 1990. cas" en El Bw'l'io de la Magdalena del
Gaya, op. cit. pág. 66. tectura gallega tiene un peso impor- Sobre la obra de Palacios, ver Iglesia Fe1'l'ol, 1980.
También es autor de la cárcel de Pon- tante." Veiga, X. R.-Autacio Palacios. arqui- "AA.VV. P1·oyecto !/ciudad histó1·ica.
tevedra (1816), del puente de Vivero, Navascues Palacio, P . Arqu itectura tecto Pontevedra, 1993. op. cit.
de la Real Fábrica de Sargadelos. Su gallega del s. XIX. Pág. 11. Alonso Pereira, José Ramón. "El Pala- ''Maitínez Suárez, X. L. A rua de pana-
6
actividad por todo el territorio gallego Navascues Palacio, P. Op. cit. pág. 13. cio de Comunicaciones" en La Al'l¡ui- deiras San Nicolás ou a destruccion do
nos indica claramente que fue ver dade- 'A. Kostofy A. F. Alba. "El Arquitec- tectura mad1·ileiia. Villa de Madrid, centro historia da Curuña, en Obradoi-
1-amente el dictador del arte oficial. to", Historia de una profe.~ión. año XVIII, n.º 66 1980, págs. 43-50. 1·0 n.º 2, 1978.
2 1
A través de la disputa sur gida entr e "Juan Naya Pérez, "Arquitectos Muni- 'Alonso Perira, J. R. op. cit. pág 47. "'Ma1t ínez Suárez, X. L. op. cit. pág. 48.
Fdez. Sarela y Ferro Caaveiro, Ventu- cipales de La Coruña", en Noticia His- 1
"Glz. Amezqueta, A. La arquitectnra ~ 1 Rod1iguez Villasante, op. cit. págs. 75-
ra Rodríguez emitió un informe, como tórica de las Galerías Coruiiesas. Ed. de A. Palacios "Arquitectura" n.º 106. 79.
director de la Academia de S. Fernan- Instituto "José Comide" de E studios 1967. Especialmente La visión de la "'AA.VV. Proyecto y ciudad histó1·ica,
do, en el que les sustituyó por su discí- Coruñeses. La Coruña, págs. 65-78. ciudad págs. 45-50. 1976. pág. 254-256.
1
pulo gallego Domigo Lois Monteagui- "Entre 20 y 25 arquitectos en total, 'Pere iro Alonso, J. L. DesaNollo y "Naya Pérez, Juan. Noticia histórica
do. algunos de los cuales tuvieron una pre- dete1·ioro urbano de la ciudad de Vigo. de las gale1ias de La Conoia. s/f. cit.
3
Muy especialmente, el neoclásico de sencia meramente nominal. De hecho COAG 1981, págs. 67-111. ~'Glz. Amezqueta, A. "Las gale1ias de
1
Ventura Rod1iguez por entonces direc- sólo unos 15 tuvieron una actuación sig- "Como resumen de su toma de posición La Coruña" Arquitectura n." 1lí.1968,
tor de la Academia de San Fernando. nificativa. al respecto, es ejemplar su discurso leí- págs. 16-24.