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Antonio Mora o la poética tachirense de la elevación, el

humor a colores y la sátira con una vuelta a la tierra en


galácticos segundos por Ender Rodríguez

“Uno quiere ser aire / y subir a las nubes / pero también ser humus / y
ladrillo / y serpiente / entonces el poema / es la pócima íngrima / que
apacigua en el fondo / del pocillo del alma / ese sordo combate / entre
el tigre y el ángel”

Antonio Mora
Para hablar con propiedad del gran Antonio Mora (A.M.), hay que
conocerle primeramente, saberse también privilegiadamente su amigo,
acordarse de sus clásicos “tirantes” que sostenían el ecuador de sus
pantalones hace más de veinte años atrás, el alegrarse de que te saludase el
poeta hermosamente atmosférico, plácido y cordial como los arreboles que en
pregonero te sacan zumbidos desde el lodo que pisas. “Un pueblo tan lejano
que parece un recuerdo / dos calles polvorientas / un sauce y una acequia /
quizás las golondrinas / y yo harapiento y solo / esa es toda mi patria.” Esto
nos deja asentado Antonio mientras ríe preguntando la hora. Fueron
demasiadas las veces que tomamos café en el lugar más predilecto del poeta,
la Panadería “Cristal” de Antonio Simões (El portugués) de Barrio Obrero en
San Cristóbal, Estado Táchira, Venezuela. Uno podría decir que escribir no
sirve para comer, más bien para volvernos incendio verbal o para palabrearse
el alma. Kepa Murúa dice algo así como que la poesía no era útil para muchas
cosas, pero sí resultaba esencial para las más profundas.

Antonio ha sido el papá de muchos escritores a quienes nos apoyó,


mimó, asesoró, y en fin, abrazó entre carcajadas y crítica constructiva. En 1997
me echó una mano para conseguir mi primera beca de escritor por Caracas.

Conocí al poeta hace tanto que ni recuerdo. No sé si al final de los


ochenta. Mi padre sí le conoció mucho antes porque mi padre escribía, y le
llevaba sus textos casi que a cada rato. Actualmente nuestro querido amigo
Antonio lleva consigo una especie de herida en su cara, cerca de su amplia
frente, fruto de una operación no tan bien realizada, y la cual necesitaría para
mejorar su salud el apoyo de la cirugía plástica. A pesar de ello, el poeta charla
a rienda suelta espontánea y desbocadamente al entrar en confianza de nuevo
con la magia de las anécdotas más allá incluso de lo literario, recordándonos
cuentos y frases de memoria que recita para declamar poemas de lo más
diversos e interesantes. Algunos sumamente jocosos o “simpáticamente
jodedores”.
La documentalista y fotógrafa tachirense Ana Berta López hablando
sobre A.M. (https://letralia.com/ciudad/anaberta/061108.htm) Lo plantea así:

“Asume que, para bien o para mal, vida y trabajo han sido una sola cosa en él.
Actualmente, y como casi toda su vida, trabaja en eso de los libros y las
bibliotecas. De la literatura y la poesía, con respecto a si son coto de una élite,
dice: “Si hablas de poesía escrita y de quienes leen, tal vez sí. Pero es una élite
con todo tipo de personas”. La musa viene, aunque a veces hay que ayudarla a
hacerse “la motivación y la desmotivación —dice— vienen de adentro, pero no
sé explicarlo”. Con respecto a su trabajo creador tiene una muy graciosa
anécdota: “La de un cuento mío que se publicó en el diario La Nación de San
Cristóbal y una señora amiga envió a sus hijas a visitarme a la entonces Cárcel
Modelo, porque en el cuento, narrado en primera persona, el personaje termina
en la cárcel”. La parquedad para hablar de sí mismo nos demuestra timidez y
un carácter concentrado, fuerte y, por qué no, muy formal, que sin duda
contrasta fuertemente con su desarrollado sentido del humor y la gran carga de
amor y ternura que hay en cada gesto suyo. A su familia la describe con una
sola palabra: buena, mas con su infancia es un poco más explícito y dice:
´Toda la vida me he hecho esa pregunta y nunca he sabido (¿o querido?)
respondérmela´. Alguien que sueña con volver a la orilla del mar y para quien el
mayor dolor es la orfandad. “Antes (bebía) hasta el agua de los floreros —
dice—. Ahora el buen whisky y ciertos aguardientes colombianos, no por catas,
sino por lo que mientan ‘cuestión de salud ”
(https://letralia.com/ciudad/anaberta/061108.htm).

El gran poeta tachirense Pablo Mora nos plantea así la obra “Crónicas
de Acirema” (Anagrama de América) del autor A.M.:

“Diríamos que es una mirada caleidoscópica de América a la luz de la “jodienda


poética.” De repente parece que estuviéramos delante de la Utopía de Tomás
Moro. Propiamente representa un levantamiento crítico del acontecer
latinoamericano a través de una intervención quirúrgico-social: verdadero guión
crítico o Clase Magistral sobre América Latina. La obra de Antonio Mora
merece un abordaje semiótico, que permita seguirle el paso a los sujetos de la
enunciación, a la creación de sentido que en ella se produce. Los puntos de
fuga del autor a la par que los del lector, en medio del acontecer denotativo o
connotativo, hacen que la obra de Mora pueda ser afrontada desde tres
modalidades: sígnico-lexical, alegórico-poética y crítico-contextual. Burla
burlando en ella se entrevera el humor con principios fundamentales que llevan
—in cauda venenum— a esclarecedores axiomas, sentencias, apotegmas a
modo de auténticas paradojas sociales
(http://poesiasociedadanonima.blogspot.com/2012/07/antonio-morapablo-mora-antonio-mora.html)”.

Amigo transeúnte de las artes, es con Usted ¡Ponga el oído del alma a
funcionar para escuchar los siguientes textos de Acirema!:

“LOS ÓRGANOS más desarrollados en los aciremenses son los codos. Tener
un buen par de codos y saberlos utilizar es sinónimo de éxito, sobre todo en los
terrenos de la política y de la economía. Algunos teóricos de nuevo cuño
hablan de las extremidades inferiores en función de la zancadilla. Pero la
ventaja de los codos sigue siendo incuestionable.
El proletario sólo conoce la utilidad de los codos en las puertas de los estadios
y cuando reparten algo gratis.
La frase “romperse el codo”, lejos de tener algún sentido oculto significa
simplemente fracturárselo”.

“EN LAS GRANDES asambleas de los organismos internacionales los
representantes de Acirema claman por una más justa distribución de la riqueza
y de los alimentos en el mundo. Sin embargo, cada uno de ellos sospecha, al
igual que sus colegas, que el día en que cada ser humano coma lo suficiente
toda forma alimenticia desaparecerá del planeta en poco tiempo. Por ello se
conforman con redactar interminables informes sobre el asunto, mientras
devoran proviceramente los banquetes que se acostumbra a servir en tales
asambleas” (http://luchaalmada.blogspot.com/2008/03/antonio-mora.html ).
Sobre poéticas que le meten al humor negro o blanco, algo cercano o
con aproximaciones al de Mora, podríamos nombrar entre otros a Gonzalo
Fragui, Adolfo Segundo Medina o Luís José Oropeza. Sin embargo son suyas
frases líricas de la contemporaneidad como ésta: “Y entonces empiezo a gruñir
y tengo que estirar la mano para estampar con las uñas mis demonios azules”.
Uno oye a A.M. y también piensa en otros autores venezolanos como Aquiles
Nazoa, Miguel Otero Silva y hasta le zumba en los oídos Otrova Gomas, eso es
inevitable; y si de ir más allá, hacia el ámbito latinoamericano hay que abrirle la
puerta en chancletas y ruana al gran Nicanor Parra. Yo me atrevería a decir
que Antonio desde nuestras neblinosas montañas que hieden a panela y
chimó, gestó una parte de sus especies de “anti-poemas” por así decirlo.
Aunque no me agrada la obsesión de la “comparadera” tan común en estos
días faranduleros. Antonio es Antonio y punto y seguido. Por allí el “anti-poeta”
Nica Parra nos deja una frase que me hace recordar un poco a la comarca
Acirema de A.M: “Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno. Consumo
promedio: un pan por persona“. Podríamos toparnos quizás un poco con
Miguel James, leyendo algunos escritos de A.M. Aunque con una gran
diferenciación y particularidad. Jaime Sabines nos dice que: “Cuando tengas
ganas de morirte, no alborotes tanto: Muérete y ya”. Gonzalo Fragui sobre
Antonio Mora nos plantea esta disyuntiva plácida:

“Me encuentro con el poeta Antonio Mora y le digo que por fin conocí a
Pregonero, el pueblo donde nació el poeta.

El poeta se alegra:

—¡Qué bueno! ¿Y viste la placa que pusieron donde yo nací?

Yo le respondo que no porque no sé en qué casa nació.

—¿Y qué dice la placa? —le pregunto.

—Dice: “Expendio de Licores Nº 135”


(https://letralia.com/191/letras07.htm ).

Fundarte en el año 2010 publica el magnífico libro “Crónicas de


Acirema”, obra que por primera vez sale a la luz en 1980, o sea 30 años
después. El comentario de promoción del libro impreso por Fundarte-
Venezuela en 2010 tiene como comentario el siguiente: “Sistemática utopía
irónica elaborada a través de una serie de menudas y penetrantes crónicas.
Poeta, narrador, promotor cultural, Mora es considerado uno de los más
representativas escritores de la región del Táchira. Dentro de su vasta
producción se destaca `El color sepia´”.
(http://www.rettalibros.com/shop/catalogs/show_material_details/44387).

Este servidor que lees ahora, humildemente, le dedica al poeta los


siguientes poemas breves, intitulados: “Notas a&5-0²”, marcado a su vez por
la gran poesía de la escritora venezolana-libanesa Wafi Salih (quien ha
compartido obras y amistad en nuestra región tachirense):

“Los pájaros son uvas

los soles yesca y yo

un anti-yo

A veces

escribo como el urólogo de un tsunami

deshierbando las vocales sueltas

afuera de los adentros

o peor aún

en el rabillo de un hiato auto-estrangulado


Qué terrible este país donde hasta los poetas no dejan de morir

Dibuja el bosque blanco una aguja para arar su lecho

Los árboles también anudan sus claros ojos

Beatrice X

tus huesos y los míos

no son primos

no son frutas del circo

Solo suenan como algo sensual

al columpiarse

Y con éstos nuestros huesos

harán un tambor para vengarse

los enemigos de los dioses sin huesos”

A mí no me gustan en absoluto los super héroes y menos aún los


“literatos internacionales”, pero si hubiese un tipo de “superpoet” que me
hiciese reír delirando desde niño, sería quizá uno como “el de los tirantes Mora”
con sus interminables ocurrencias y su inventiva tan coloquial y a su vez
contemporánea. Uno se acuerda de infante ver en la tele a Cantinflas y tantos
personajes mexicanos que A.M. Veía y admiraba igualmente según hablamos.
Lo comento porque en estos días me llamó por teléfono Antonio, para charlar
de todo y de nada, y aproveché para hacerle algunas preguntas personales de
las cuales me atrevo, sin su permiso, a resumir parafraseando de esta manera:
“Mira Ender esas preguntas que me haces son difíciles para mí, pero te diré
que mis padres murieron cuando yo era muy muy pequeño. Era tímido,
solitario, y nada atractivo y la manera en que llamaba la atención era siendo
gracioso o medio divertido. Que si escribo: ¿Porqué lo hago? No sé algunos
son herreros, otros le jalan a la tierra. Yo descubrí que escribir era lo mío. En
quinto grado de la escuela, como de diez años, me pidieron que hiciera una
composición libre y bueno pues, yo hice lo que se me ocurrió. Al rato, o sea
unas horas después me mandaron a llamar de la dirección todos extrañados,
preguntándose si yo había copiado o robado frases a algún escritor famoso. Y
no creían que yo lo había realizado. Yo casi lloraba y muy nervioso, salí de allí,
dándome cuenta de que no era ni malo para esas cosas de escribir. Ya de
veinte años hice textos con seudónimos para periódicos locales y a veces,
hacía ironías sobre personajes del pueblo, a manera de burlas algo
inteligentes, pero eran cosas sarcásticas a políticos locales, etc. Luego varias
veces venían a tratar de amenazar con demandar y sobre todo para saber
quién era el bandido de los textos, pero siempre me protegía la encargada del
periódico. Sino hasta preso hubiese ido. Soy chácaro de donde se cortaba el
agua a machete y donde se hacían sonar las campanas de la iglesia a tiro
limpio. De pequeño yo adoraba cantar rancheras y en la radio uno iba y lo
dejaban intentarlo, así que me fajé a cantar solemnemente canciones
mexicanas que dedicaba a la maestra. Pensé que iba a ser un Pedro Infante,
un Jorge Negrete o algo así, no un poeta, un librero o alguien de las letras”.

Yo creo que Antonio nos deja consigo siempre su más fulgurante y


grandilocuente narrativa y lírica “Antoniesca Morana”, y eso a sus más de
setenta años, nos es inmensamente suficiente y siempre lo será. Ahora para
su deleite les dejo algo de su especialmente himno -tan suyo- denominado:
“Piedras con las vitrinas” (Fragmento), sacado desde un horno espectral
poético para llevarlo entre piedras directo a las huelgas verbales e in-verbales:
“Por los que le conjugan a uno los verbos en la cara
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los que dejan hablar pero no escuchan
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los mendigos que mueren en los portales
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los dictadores que mueren de muerte natural
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los que usan corbata
-¡Piedra con las vitrinas!
Por cada árbol cortado sin motivo
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los motivos para cortar un árbol
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los obreros destripados en la noria
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los obreros destripados en la vida
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los enemigos de las causas perdidas
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los que no cantan
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por lo que cantan de un modo pero no de otro
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los que son obligados a cantar
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los hombres enjaulados
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los animales enzoologicados
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por las mujeres que los muestran y no lo dan
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los cazadores y pescadores deportivos
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por la amargura de esperar el colectivo bajo la lluvia
-¡Piedra con las vitrinas!-
Por los puchos de cigarros pisados justo con el hueco del zapato
-¡Piedra con las vitrinas!-…”

(http://latribu.info/poesia/poesia-emergente-venezolana-i/ ).

Una grabación del poema “Piedra con las vitrinas” en la propia voz de
A.M. Se puede encontrar en el Soundcloud de nuestros hermanos de
Cachivaches + negras song, gracias a Paolo Rojas y Nelson Nazgül. Antonio
ha sido “un maestro de maestros” sin pretender serlo del todo. Yo le visitaba en
la Hemeroteca Pública y leíamos trozos de los periódicos humorísticos de
“Letras Comics” publicados por la Universidad Central de Venezuela (UCV) en
los noventa. Hacíamos tanto ruido que las funcionarias se quejaban y le decían
“Sr. Antonio no deja estudiar a los muchachos del liceo”. Y eso a veces, nos
daba más risa que pena ajena. Nos veíamos en los encuentros binacionales de
escritores, junto a Salvador Garmendia, Juan Calzadilla, en fin, frente a mucha
gente y luego a beber. Hay un escrito irónico de A.M. donde salen a relucir las
dedicatorias de la radio en “solo para enamorados” y éstos pimpollos noviecitos
o amantes, se dedicaban canciones y se amaban locamente; luego más
adelante en ese escrito, terminaban estos rufianes tan amados, echándose de
tiros, enfermos, desembarazados y en especial lanzados al infierno de los “no
besos eternos” en un nunca jamás del amor más karmático y enjauladamente
enreverado.

Por ahora me despido de ustedes, ofreciendo de cierre temporal el texto


“anti-poético” de A.M. Y que tengan muy buen provecho, amantes de los
laberintos mago-palabreros y de lo que la lírica lleva entre manos escondiendo
hace milenios:

Antipoema de Antonio Mora:


“Yo

de quien se dice

soy tu enamorado

nunca te he escrito un poema

por temor al desnudo

al ridículo

y en alguna medida también

a quien sabemos

Para hacer un poema

hace falta un corazón sensible

amor a la vida

inspiración

algún otro detalle olvidadizo

y asegurarse de que el que sabemos

no vaya a ser boxeador o policía

De todas maneras

mientras algo se me ocurre

aguárdame en el parque

entre las cayenas


sin esperanza alguna de palabras

porque lo nuestro es cuestión de tacto

-mudez que muda al mundo-

y sólo los dos sabemos

qué rumor trae la sangre

qué música nos toca el universo”

(https://poetastachirensesdevenezuela.blogspot.com/ )
Biografía del gran Antonio Mora

(Pregonero, estado Táchira, Venezuela 1947). Escritor, poeta y humorista,


ha publicado: "Crónicas de Acirema" (ficción) y "Tres Zarandajadas"
(narrativa, poesía y humor). Es coautor de los libros de cuentos: "La
mosca", "Desempleado y nadie ve mi fiereza" y "El color sepia". Obra suya
figura en numerosos libros, entre ellos: "Geografía poética del Táchira",
"Poesía Contemporánea Tachirense" y "Narrativa Contemporánea
Tachirense". En la colección "Zaranda" (Vols. I al XV, 1979-1994), memoria
anual del taller literario del mismo nombre que funcionó en San Cristóbal
durante dieciséis años, el cual dirigió, aparecen un total de sesenta y ocho
obras del autor. A lo anterior habría que agregar una significativa obra
publicada en diarios y revistas. Es maestro normalista y bibliotecario.
Como humorista ha publicado con bastante regularidad y con diversos
seudónimos numerosos trabajos, generalmente en verso, en todos los
periódicos de su región natal. Ha sido desde muy joven un constante
animador y promotor cultural en San Cristóbal, ciudad en la que reside
desde 1961.

Otros enlaces de internet (videos) sobre el autor:

*1.Programa “Cuestiones de Lectura” en youtube gracias al entusiasta periodista y poeta


Porfirio Parada: https://www.youtube.com/watch?v=XYWoiUpk5D8&feature=emb_title

*2. Antonio Mora Inventario de un Poeta – Documental realizado por Luis Moreno y Gelasio
Suárez :
https://www.youtube.com/watch?v=r-vagUox5zs

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