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Nació en 1600 y murió en 1681.

Fue soldado en la juventud y


sacerdote en la vejez. Estudió con los jesuitas y posteriormente
en las Universidades de Alcalá y de Salamanca. Es un autor
representativo de la época de la Contrarreforma católica.
La obra de Calderón de la Barca supone la continuación del
modelo teatral concebido por Lope de Vega. Aunque es menos
fecundo que este, Calderón consigue una especial sensibilidad
para la escenografía, la música y la síntesis de las artes. Su
lenguaje es también más culto y complejo, pues posee
numerosas argumentaciones conceptistas y culteranas y
abundantes figuras retóricas. Recibe encargos del rey Felipe IV
para los teatros de la Corte. Su obra encierra una gran
complejidad filosófica y es un ejemplo de la mentalidad barroca.
PRIMERA TENDENCIA
LA identificación de Calderón con lo popular fue mucho menor
que la de Lope, por su técnica teatral más compleja y refinada.
No obstante sigue el modelo teatral de Lope de Vega y en ella
podemos inscribir algunas comedias (La dama duende), dramas
de honor (El alcalde de Zalamea) y autosacramentales (El gran
mundo del teatro)
SEGUNDA TENDENCIA
Sus obras se vuelven más poéticas y simbólicas. Escribe dramas
filosóficos. En esta segunda línea los personajes ya no responden
a estereotipo: se elevan hacia lo simbólico y espiritual, Como El
príncipe constante o La vida es sueño. El personaje más señalado
de su obra es el príncipe Segismundo de La vida e sueño.

Tirso de Molina es el seudónimo de fray Gabriel Téllez (Madrid,


1584- Almazán, Soria, 1648) e origen humilde ingresó de joven
en el convento madrileño de la Merced. Se asentó en Toledo en
la segunda década del siglo XVII. En 1625 le atacaron por escribir
“comedias profanas y de malos incentivos”. Tirso tuvo que
marcharse fuer de la corte y se fue a Sevilla. Junto con Lope de
Vega y Calderón de la Barca, fue uno de los dramaturgos más
importante del siglo de oro. Lo más destacable del teatro de
Tirso es que presenta situaciones cómicas, pero coherentes y
complejas basadas en la burla y el enredo. Sus comedias más
conocidas son Don Gil de las calzas verdes, Marta la piadosa y El
vergonzoso en palacio
Tirso escribió también dramas, entre los que se destacan El
burlador de Sevilla, El condenado por desconfiado, La prudencia
en la mujer y otras obras inspiradas en las Sagradas Escrituras o
en la historia de España. La figura de don Juan, creada por Tirso
de Molina en El Burlador de Sevilla y recreada por José Zorilla en
el siglo XIX en su Don Juan Tenorio. Ha sido una de las
aportaciones más productivas de la literatura española a la
cultura europea. Lo que representa don Juan es la ruptura
absoluta de todas las normas y reglas preestablecidas. Ni la
moral cristiana de la iglesia ni la justicia de los hombres tienen
valor alguno, únicamente la vida como juego. Esa es la mayor
pesadilla imaginable para la rígida mentalidad de la España de la
Contrarreforma. El burlador de Sevilla acaba trágicamente con
un don Juan abrasado en el fuego del infierno. Su conducta ha
sido errónea y es justamente castigada. Es una obra que se
puede considerar adoctrinadora.