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La disminucion de la violencia ha sido contingente.

No es el producto directo de un nuevo diseño


institucional; no se deriva de un entendimiento contemporáneo sobre la convivencia; no se deriva de
una sensibilzacion humanística por los hitos de violencia de este siglo y de anterior. La disminución de la
violencia ha sido contingente pues no ha cambiado algo en nosotros biológicamente ni culturalmente. ;
Entender el devenir de la violencia implica tener una posición respecto del entendimiento de la violencia
en la biología del ser humano.

El índice de la violencia entendido como personas muertas por otras personas ha disminuido
ostensiblemente en el mundo entero. Es ubico el fenómeno que se presenta cuando un factor
desconocido altera la cuantificación de un fenómeno no deseado, con peores efectos a largo plazo. La
disminución de la violencia no puede ser una consecuencia derivada de factores que debamos mantener
inalterados. La disminución de la violencia deriva de una concentración del poder anómala en sus
dimensiones en nuestra historiografía. Y desde que el ejercicio de la violencia es una forma de ejercer el
poder, pero no la única, se podría entender que el ejercicio de la violencia, en los números anteriores,
no es necesario para los mismos fines. Que, en fin, se ha hallado una forma mas discreta y por tanto
menos contra propragandistica de lograr el fin. Con lo cual la disminución de la violencia se torna
irrelevante en el único escenario moral en el que la violencia universaliza su reproche: la violencia
institucionalizada sobre grupos humanos para adelantar intereses geopolíticos, estrictamente
económicos, o para concentrar mas poder, o no perderlo.

La violencia, como los seres humanos, debe ser diferenciada. Una clasificacon solo admite sentido
cuando el mismo fenómeno se presenta de forma diferenciada. Rechazando las divisiones
metodológicas los actos de violencia deben ser distinguidos porque provienen de lugares distintos y se
presentan en escenarios distintos.

Sin adjetivizar que forma de violencia es legitima o no, existe unanimidad en la identificación de
diferentes tipos de violencia por diferencias evidentes que se observan en los hechos.

2. El tabu de la violencia.

Despues de los restos arqueológicos, la única ventana historiográfica a la antigüedad , antes de la


invención de la imprenta y de la ocupación del historiador, son los ejemplares de literatura antigua oral
que en el siglo VI y VII se transcribieron a textos escritos, luego traducidos y divulgados por el mundo
entero. En Homero, la violencia no es extraña al dia a dia en actos ni en en el discurso. Esta liviandad con
la violencia no es empleada como un recurso literario para prefigurar el objeto de lo narrado. Es la
ambientación cotidiana, que corresponde al periodo histórico del que proviene el narrador. Empleando
esta premisa las tragedias griegas, la Biblia, el XX, el XX, son fuentes para conocer que lugar ocupaba la
violencia en las sociedades antiguas antes de la invención de la imprenta y del registro histórico.

En suma, no existe acto violento descrito que no haya sido reprobado hoy por un instrumento
normativo. El acto violento es reverenciado. La virtud política esta ordenada entorno a la eficacia en
realizar actos violentos. La inteligencia, a diferencia de hoy, es una virtud emparejada a la violencia.
La violencia, por tanto, no es extra;a al sujeto antiguo. Es decir, es un valor. Entendiendo erróneamente
la contemporaneidad, Pinker y Arendt, señalan que el sujeto contemporáneo no es violento porque
denuncia la violencia. El aparato cultural ofrece diferentes ejemplos del rechazo al acto violento y
aquello es un testimonio de nuestro aprendizaje histórico, del avance de nuestra institucionalización, de
la articulación de los grupos humanos, y de haber parido una conciencia colectvia ordenada en torno a
valores humanísticos. La única alternativa que convierte en coherente esta premisa recurrente es
entender que esta unanimidad cultural en el rechazo a la violencia es la consecuencia de otro cambio en
aquello que nos llevo a los niveles de violencia manifestados siglos atrás. Pues, si se admite que la
disminución de la violencia debido al rechazo cultural es una correlacion sin mayor importancia,
entonces lo que ocurre con el fenómeno hoy es contingente, y por tanto, irrelevante para un esfuerzo
de identificar en nuestros artefactos culturales contemporáneos las herramientas para combatir la
violencia.

En que ha cambiado el hombre del siglo IV A.C., del Siglo V D.C, del siglo XVII, respecto del hombre de
hoy y entre sí. Cual es la naturaleza de ese cambio. El cambio se explica por circunstancias individuales o
colectivas. Esto es, existe un cambio morfológico en nuestra constitución o estamos sometidos a una
ideologización que nos predispone al a no-violencia. Esta ideologización es reversible, es decir, podemos
retroceder en el entendimiento de la violencia. Existe evidencia histórica de un retroceso similar. Existio
un periodo histórico donde, como hoy, se ocuparon de un cotejo entre su pasado y su
contemporaneidad y repararon en la reprochabilidad de la violencia?

La naturaleza, el hombre, y la violencia.

El rechazo cultural a la violencia no tiene porque generar una disminución de la violencia de la misma
manera que

imren)La explicitud de la violencia en la literatura del siglo 5 A.C. hasta la literatura medieval. indica ,
Que la violencia sea un tabu en nuestra sociedad contemporánea

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