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Comprensión y Redacción de Textos II

Ciclo 2020-agosto
Semana 5, sesión 1

Fuentes de información para la Redacción Grupal 2

Analiza las siguientes fuentes y responde a las preguntas propuestas. Luego, construye un mapa
mental con la información más relevante sobre el tema.

Fuente 1
La influencia de la inteligencia emocional en el ámbito laboral

En términos generales, se entiende como inteligencia emocional al conjunto de habilidades


psicológicas que nos permiten, de manera razonable, expresar nuestras emociones y poder entender
las de los demás. Es una forma de guiar nuestro comportamiento. La inteligencia emocional nos
puede automotivar; nos da la capacidad de insistir ante posibles frustraciones, tener control de
nuestros propios impulsos, regular nuestro estado de ánimo para facilitar la convivencia con otras
personas a nivel familiar y laboral. Saber gestionar la inteligencia emocional es lo que marca la
diferencia con respecto a quienes avanzan felizmente en la vida al superar dificultades o quienes no
encuentran una salida frente a una dificultad que les afecte emocionalmente.
Está demostrado que el 65% del éxito laboral se debe a un buen uso de la inteligencia emocional, no
solo con uno mismo, sino con los demás, aplicando la empatía, poder influir en otro o incluso poder
persuadir. Por todo ello, es de vital importancia, en el ámbito laboral, saber resolver conflictos,
establecer consensos, convencer a otros, reconocer las ideas de los demás, trabajar en equipo y saber
expresar lo que se piensa sin desaprobar lo que piensan o hacen los demás.
La inteligencia emocional en el trabajo permitirá desarrollar muchas áreas. En primer lugar, en el
ámbito personal, se puede lograr un equilibrio en la vida, ya que cada uno podrá analizarse a sí mismo
y reconocer aquello que cause estrés. También, ayudará al desarrollo de la autoconciencia, que es la
capacidad para autocontrolarse, controlar las emociones, y reconocer las debilidades y fortalezas.
Además, permitirá desarrollar la automotivación, la confianza en uno mismo, en lo que uno es capaz
para lograr convencer a los demás.
Por otro lado, en el ámbito social, ayudará a aprender a escuchar y saber interpretar el lenguaje
corporal, a relacionarse efectivamente con los demás para inducirlos a la acción requerida. Se podrá
desarrollar la empatía, que consiste en ponerse en el lugar del otro para saber cómo se puede
influenciar en él conociendo cómo se siente o puede sentirse.
[OBS Business School. (s. f.). La influencia de la inteligencia emocional en el ámbito laboral. Extraído y adaptado
dehttps://bit.ly/32uxONm]

Fuente 2
Comunicación no verbal

La comunicación no verbal se define como un proceso donde transmitimos información a otra


persona sin utilizar ningún tipo de palabra, ni hablada ni escrita. Este modo de comunicación engloba
un gran número de gestos, posturas, sonidos y comportamientos que nos proporcionan todo tipo de
mensajes.
Utilizamos gestos en nuestro día a día para señalar cualquier cosa. Expresamos con nuestra cara un
sinfín de emociones, nos esmeramos en mantener una apariencia física para dar un mensaje al mundo,
en definitiva, la comunicación no verbal está mucho más presente de lo que creemos. Los signos no
verbales son factores de la comunicación que pueden llegar a tener más importancia que las propias
palabras; esto se puede dar en personas que tienen a mentir o a ocultar cosas, el cuerpo no miente.
Por ejemplo, si estamos en una situación que percibimos como peligrosa, podemos comunicar a los

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demás que no tenemos miedo; sin embargo, es posible que nuestro cuerpo exprese lo contrario
mediante temblores, sudor y tensión muscular.
Si definimos la comunicación no verbal como aquella en la que predominan los gestos y las
expresiones faciales, entendemos que la comunicación verbal será justo lo contrario. El lenguaje
hablado y escrito en el que utilizamos palabras es definido como comunicación verbal. A pesar de
que el objetivo es el mismo (transmitir algún tipo de información), la esencia de cada estilo
comunicativo radica en las herramientas que utilizamos para expresarnos.
Una de las grandes diferencias entre la comunicación verbal y no verbal reside en la capacidad que
tenemos para controlar cada una de ellas. Podríamos decir que el lenguaje verbal es el más sencillo
de controlar. Gracias a la adquisición del lenguaje y el desarrollo cognitivo, sabemos qué significa
cada palabra en nuestro idioma y qué combinación de letras debemos utilizar para dar un mensaje en
concreto. Sin embargo, el lenguaje corporal y las expresiones son de naturaleza inconsciente y más
antigua que la comunicación verbal.
En resumen, podríamos decir que las palabras y nuestra capacidad de controlar el mensaje definen la
diferencia entre la comunicación verbal y no verbal. Es posible que aún queden algunas dudas acerca
de cómo funciona el lenguaje no verbal. Por ello, vamos a definir los principales tipos de
comunicación no verbal.
1. Acompañantes indesligables del lenguaje verbal: paralenguaje
Cuando hablamos de paralenguaje, nos referimos al contenido del habla que no forma parte del
lenguaje verbal. El tono de voz, la velocidad del habla y el volumen también son elementos muy
importantes en la comunicación verbal. Podemos dar un mismo mensaje utilizando dos tonos
distintos y el mismo mensaje cambiará radicalmente.
2. Acompañantes para enfatizar y/o reemplazar el mensaje verbal
Los gestos abarcan los movimientos de las extremidades, las manos o un simple desplazamiento
de la cabeza. Suelen acompañar al lenguaje, sin embargo, también los podemos utilizar
independientemente para señalar objetos, hacer gestos con las manos, numerar elementos.
Las expresiones faciales son uno de los elementos de la comunicación no verbal más estudiados.
El ser humano está programado desde su nacimiento a identificar caras y sus manifestaciones
emocionales. Por esa misma razón, es tan importante entender el hecho de que cuando alguien
pone una cierta mueca, está expresando dolor; o si un amigo sonríe, significa que está
experimentando un momento agradable.
3. Acompañantes que indican la actitud del hablante frente a una situación o contexto
La postura corporal puede indicar la actitud que presenta una persona hacia la conversación o la
interacción social que está experimentando. Por ejemplo, un individuo con el torso hinchado y
con el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante puede estar intentando mostrar una actitud
desafiante en la conversación.
Todos y todas cuidamos, aunque sea un poco, nuestra apariencia física antes de salir a la calle.
Forma parte de la importancia social que le damos al aspecto externo y al mensaje que queremos
dar al mundo con él. El hecho de vestirnos según un código en concreto aumenta nuestro
sentimiento de pertenencia a un grupo (por ejemplo, en las culturas urbanas adolescentes) o
supone una carta de presentación a un conjunto de personas en particular (como el código de
vestimenta en una entrevista de trabajo).
Dos elementos facilitan nuestras relaciones personales. La proxemia se refiere a la proximidad
del interlocutor (distancia con relación al receptor), mientras que la háptica, al contacto físico que
puede darse entre el emisor y receptor. Cuanta más confianza tengamos con una persona o más
tranquilidad queramos transmitir, aumentaremos la proximidad y el contacto con esa persona.
[Pradas, C. (2018). Tipos de comunicación no verbal: definición y ejemplos. Extraído y adaptado de
https://bit.ly/3kbrIau]

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La importancia de la comunicación no verbal en el trabajo y las relaciones profesionales

La comunicación es fundamental en todas las relaciones humanas. Sin ella, las personas estarían
solas y aisladas. Ya sea en la vida personal o en los negocios, es fundamental conocer la importancia
de la comunicación para socializarnos mejor.
Relacionarnos con otras personas implica que, en muchas ocasiones, tengamos que hablar en público.
Pero a la hora de hacer una presentación, una entrevista en grupo o participar en una discusión, la
comunicación verbal no es la única forma de comunicarnos. La comunicación no verbal es tan
importante como la expresada con palabras. En muchas ocasiones, un simple gesto, mirada, sonrisa
o movimiento corporal puede significar mucho más que una palabra ya que podemos comunicar
acuerdo, indiferencia, hastío o desacuerdo. Por lo tanto, en el ámbito laboral, igual de importante es
saber superar un proceso de selección o hacer un buen CV, como saber transmitir mediante gestos.
El dominio de la comunicación no verbal otorga ciertas ventajas
1. Claridad: con un simple gesto o movimiento de cabeza, podemos expresar acuerdo o desacuerdo
con la persona con la que hablamos. Al encoger los hombros, expresamos sensación de
incredulidad o desconocimiento de algún tema. Una adecuada mezcla entre palabras y gestos
garantiza la atención de la audiencia a nuestro discurso.
2. Refuerza el mensaje: la comunicación mediante gestos o movimientos, refuerza el mensaje que
transmitimos con nuestras palabras en una presentación. Sirve para que nuestro público
comprenda exactamente lo que queremos decir sin dar lugar a interpretaciones erróneas, y a que
pongan toda su atención en nosotros.
3. Transmiten nuestro estado de ánimo: mediante un solo gesto podemos comunicar sin palabras
nuestro estado de ánimo o la sensación que nos gustaría transmitir. En una presentación pública
es importante que los gestos complementen a nuestras palabras si queremos trasladar euforia,
tristeza o alegría.
4. Reciprocidad: al igual que nuestros gestos envían información a nuestros oyentes, ellos también
nos transmiten, incluso de forma involuntaria, su estado de ánimo. Si nuestro discurso durante
una presentación es aburrido o no despierta interés, lo notaremos en los destinatarios de nuestras
palabras. Una mirada furtiva al reloj o encogimiento en el asiento indican que es la hora de hacer
remontar nuestro parlamento.

[Eserp (s. f.). Importancia de la comunicación no verbal. Extraído y adaptado de https://bit.ly/32tqS2L]

Fuente 4
Asertividad laboral

Podemos definir la asertividad como la habilidad psicosocial que tiene una persona para transmitir
sus ideas y/o deseos con amabilidad, claridad y franqueza de forma directa, expresando lo que piensa
sin perjudicar o herir a las demás personas, simplemente limitándose a defender sus propios derechos
con los argumentos apropiados. Por consiguiente, la asertividad en el trabajo se refiere a esto mismo,
pero en el ambiente laboral.
Digamos que la asertividad laboral es el punto medio cuyos extremos les corresponden a la
agresividad y a la sumisión o pasividad. En otras palabras, ser asertivo también consiste en saber
decir “sí” o “no” a determinadas peticiones y dar motivos que respalden nuestra postura. No se trata
de una actitud que demande rigidez; por el contrario, estas personas también deben trabajar en dar
cumplidos cuando alguna conducta o situación sea de su agrado, así como también deben aprender a
aceptar quejas si se han equivocado.
Un individuo asertivo tiene una idea clara de cuáles son sus objetivos; al mismo tiempo, es proactivo
para lograr sus metas, acepta sus limitaciones y, además, se muestra como una persona muy segura
de sí misma; por ello, también se caracteriza por tener alta autoestima y mucha confianza. Sin
embargo, la principal enemiga de la asertividad es la ansiedad, y esta se manifiesta a pesar de que un
individuo tenga seguridad de lo que va a decir o tenga muy claros sus deseos; dicho de otro modo, la

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ansiedad y el miedo atacan a la persona al momento de querer exteriorizar sus ideas a tal punto de
imposibilitar la comunicación, pero la buena noticia es que existen estrategias para superarlo.
Cuando una persona actúa de forma sumisa en el trabajo y no sabe defender sus derechos, se expone
a la manipulación de sus compañeros, por lo que su autoestima se verá afectada y automáticamente
se sentirá inferior al resto. En este contexto, es posible que comience a aceptar situaciones injustas y
se genere un evolutivo resentimiento hacia sus compañeros de trabajo, hacia sus jefes o hacia sí
mismo. Entre sus características más destacables, señalamos la ansiedad que presentan en el entorno
laboral, la incomodidad que representa para ellos comunicarse con las demás personas, la
insatisfacción de su rendimiento en el trabajo y la desmotivación al salir a trabajar, situaciones que
también generan daños para la salud mental y física del individuo; esto genera posibles
estados depresivos, estrés agudo, trastornos de ansiedad, alteraciones digestivas y problemas
respiratorios.
La asertividad laboral tiene muchos beneficios, ya que reduce los niveles de estrés en el individuo,
impulsa a un mejor rendimiento en el trabajo, estimula la creatividad y la capacidad para encontrar
soluciones gracias a la seguridad y confianza que siente la persona al momento de expresarse; de
igual modo, refuerza la autoestima y ayuda a infundir respeto. Por otra parte, la comunicación
asertiva es la herramienta que necesitas para defender tus derechos y dar a conocer tus opiniones
sobre determinado asunto. Lo realmente difícil es encontrar el punto exacto o, mejor dicho, el grado
adecuado entre ser asertivo y ser agresivo, o ser asertivo y ser sumiso.
Una persona con déficit de asertividad tiene dificultad para dirigir personas o grupos de trabajo,
debido a que no transmite respeto ni asume la actitud requerida para esta actividad. Y, por el
contrario, un individuo con exceso de asertividad se caracteriza por ignorar las necesidades de sus
compañeros de trabajo para satisfacer los objetivos individuales, es ahí cuando el individuo se
convierte en una persona egoísta dentro del ámbito laboral.

[PSIGUIDE (s. f.). Asertividad laboral o cómo ser asertivos en el trabajo. Extraído y adaptado de https://bit.ly/2FxoBLg]

Fuente 5
La resiliencia en el trabajo

La resiliencia en el trabajo es esa capacidad que permite asumir de manera flexible las situaciones
límite que se den en el entorno laboral. Hablamos de situaciones que producen grandes picos de
estrés, porque ponen a prueba las capacidades del ser humano. Por otro lado, esta ansiedad también
es alimentada por otra idea: se tiene que superar estas situaciones si se quiere sobrevivir en el marco
laboral.
A menudo, muchas de estas llamadas situaciones límite —asociadas a un fuerte impacto emocional—
se dan en el ámbito personal a lo largo de nuestra vida, por ejemplo, con la muerte de un familiar
cercano o un gran amigo, una ruptura de pareja o una enfermedad grave. Sin embargo, estas
situaciones también pueden aparecer en el ámbito laboral, de manera que hablaríamos de resiliencia
en el trabajo.En este sentido, podemos encontrarnos frente a un problema empresarial del que somos
los únicos responsables, bancarrotas de proyectos propios o asuntos judiciales que pueden llevar a
un emprendedor o empleado a una crisis personal. Ante esto, una buena capacidad de resiliencia nos
ayudará a salir del pozo.
En contra de la creencia popular, la resiliencia no es una cualidad innata de cada persona. Por el
contrario, se trata de una habilidad sensible a la experiencia. De hecho, algunas personas han
conseguido desarrollarla tomando como ejemplo a alguien cercano con esa cualidad, pero otras lo
han hecho afrontando los problemas y dando lo mejor de sí mismos a la hora de resolverlos.
Las personas resilientes cuentan con una serie de rasgos que las diferencian. En primer lugar, en el
trabajo, son muy conscientes de sus capacidades y de aquello en lo que destacan. A la vez, conocen
sus limitaciones y aquellas áreas en las que no están cómodos. De esta forma, se trazan objetivos
alcanzables y, para conseguirlos, utilizan los recursos de forma más lógica, delegando o adquiriendo
más herramientas antes de enfrentarse a tareas frente a las que no se desenvuelven con soltura.
Además, intentan rodearse de personas con una visión positiva. Por el contrario, las personas

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pesimistas no les aportan nada útil. También, se toman los obstáculos como una oportunidad para
aprender y crecer. Por tanto, hay que tener en cuenta que tan solo se crece con las adversidades.
Asimismo, son perseverantes y no se rinden a las primeras de cambio porque saben que el éxito
requiere esfuerzo y constancia. Finalmente, son flexibles ante cambios, ya que saben que los cambios
y la evolución son algo necesario para mejorar. En el trabajo, se toman las modificaciones de forma
optimista; saben que quizás conlleve un esfuerzo al principio, pero que los objetivos serán más
alcanzables tras superar ese periodo de adaptación.

[Sánchez, D. (2018 ). La resilencia en el trabajo. Extraído y adaptado de https://bit.ly/3kmmIQB]

Contesta estas preguntas con tu equipo para profundizar en el análisis de las fuentes.

1. ¿Qué es la inteligencia emocional? ¿Por qué es importante desarrollarla en el ámbito laboral?

2. ¿Cómo puede beneficiarnos conocer y controlar el lenguaje no verbal en nuestras relaciones


laborales?

3. ¿En qué consiste la asertividad? ¿Qué problemas podría evitar al socializar con compañeros de
trabajo?

4. ¿Qué es la resiliencia? ¿Qué ventajas o beneficios puede otorgar?