Está en la página 1de 5

CONSEJO SUPERIOR DE

LA DEMOCRACIA CRISTIANA

Comunicado Número 11

SOBRE LA CONTINUIDAD DEL MANDATO DE LA ACTUAL ASAMBLEA


NACIONAL
Teniendo a la mano las declaraciones de la Unión Europea del pasado 17 de
septiembre en cuanto a que, “solo importantes cambios en las condiciones
y marco temporal podría permitir el despliegue de una misión de
observación electoral de la UE” en Venezuela; dado que, ya antes, con vistas
a las elecciones parlamentarias convocadas y organizadas por el régimen de
Nicolás Maduro las condiciones “no se cumplen, en esta fase, para un
proceso electoral transparente, incluyente, libre y justo”, según lo afirma el
11 de agosto; ajustando luego, el 12 de septiembre, que “no hay suficiente
tiempo para enviar una misión de observación electoral a Venezuela si las
elecciones se mantienen para el próximo 6 de diciembre, ya que la
preparación de este tipo de misiones requiere tiempo y el plazo actual es
“demasiado corto”, el Consejo Superior de la Democracia Cristiana considera
obligante precisar lo siguiente:

a) Las fraudulentas elecciones parlamentarias del 6D han sido


convocadas y son organizadas por órganos ilegítimos e
inconstitucionales, secuestrados por la dictadura, que han intervenido
a los partidos políticos y confiscado sus símbolos para entregarlos a
sus cómplices, han modificado la composición del parlamento y las
circunscripciones electorales, desconociendo al paso a la Asamblea
Nacional como único órgano legítimo y democrático reconocido por la
comunidad internacional de los Estados.
b) La Cumbre de las Américas, reunida en Lima el 8 de agosto de 2017,
confirmó la ruptura del orden constitucional y democrático en
Venezuela. Sucesivamente, el 13 de noviembre de 2018, la Asamblea
Nacional, mediante Acuerdo dispuso avanzar hacia “una transición
democrática” y “crear el marco normativo que asegure el cambio
político y la vuelta a la democracia”.

c) El 22 de mayo la Asamblea Nacional declara “como inexistente la farsa


realizada el 20 de mayo de 2018 (elección de Nicolás Maduro)”, a cuyo
efecto la Asamblea General de la OEA, mediante resolución de 5 de
junio – AG/RES. 2929 (XLVIII-O/18) –, declaró: “Que el proceso
electoral realizado en Venezuela el 20 de mayo de 2018 carece de
legitimidad por no haber contado con la participación de todos los
actores políticos de Venezuela, por no cumplir con los estándares
internacionales y por haberse desarrollado sin las garantías necesarias
para un proceso libre, justo, transparente y democrático”.

d) Habiendo desconocido la OEA a Nicolás Maduro como presidente de


Venezuela a partir del 10 de enero de 2019, el 15 de enero la Asamblea
Nacional acordó aprobar “el marco legislativo para la transición
política” y “adoptar las medidas para restablecer el orden
constitucional”;

e) Dada la ausencia de un presidente electo, en lo inmediato, el 23 de


enero de 2019, 11 gobiernos miembros del Grupo de Lima, Estados
Unidos y Canadá otorgan reconocimiento al ejercicio temporal del
Poder Ejecutivo por el presidente de la Asamblea Nacional, Juan
Guaidó, y luego España, Francia, Reino Unido, Alemania y Japón; de
donde, el 5 de febrero siguiente la Asamblea Nacional precisó en su
Acuerdo que la provisionalidad la sostendrá hasta tanto “se logre la
salida del régimen dictatorial de Maduro, ponga fin a la usurpación,
permita la convocatoria a elecciones y el restablecimiento de la
democracia en Venezuela”.
f) Ante la desmaterialización constitucional que ha significado la
usurpación de facto del poder en Venezuela por Nicolás Maduro, la
Asamblea Nacional, con fundamento en el artículo 333 de la
Constitución dictó un estatuto constitucional provisorio: el Estatuto
que rige la transición a la democracia para restablecer la vigencia de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que obliga a
todos los venezolanos y rige el proceso de restablecimiento del orden
constitucional y la relegitimación de los poderes públicos.

g) A tenor de este Estatuto, conforme a principios de concurrencia, de


progresividad y de innovación constitucional, la propia Asamblea
Nacional, en interpretación auténtica del señalado Estatuto, precisó el
19 de febrero de 2019, de acuerdo con los artículos 2 y 3 del
mencionado instrumento constitucional provisorio, que la transición
significa “el itinerario de democratización y reinstitucionalización”
hasta alcanzarse el “pleno restablecimiento del orden constitucional”.
Por ende, corresponde a la Asamblea Nacional “modificar los lapsos y
requisitos legales con el objeto de recuperar la legitimidad de los
poderes públicos” en Venezuela.

h) Dado lo anterior, en su Acuerdo del 17 de septiembre de 2019, la


Asamblea Nacional dispuso, de manera expresa, ratificar “el mandato
de los diputados electos democráticamente”, “dando respaldo
irrestricto al liderazgo de Juan Guaidó Márquez como presidente de la
Asamblea Nacional, y como presidente (E) de la República Bolivariana
de Venezuela, hasta que se produzca el cese de la usurpación”; de
suyo, hasta que se realicen elecciones presidenciales y parlamentarias
dentro de un marco de garantías constitucionales y libertades.

Al efecto, por virtud de lo anterior, el Consejo Superior de la Democracia


Cristiana para Venezuela de la Organización Demócrata Cristiana de América
es conteste en cuanto a que:
a) El evento electoral del 6D representa una autentica farsa promovida
y sustentada desde la Dictadura en busca de intentar adquirir matiz de
legitimidad, arguyendo el texto de la Constitución que ha destruido y
violentando para ello el Estatuto para la Transición, que tiene rango
constitucional.

b) La necesidad institucional de proseguir en sus funciones legislativas los


actuales diputados miembros de la Asamblea Nacional, tiene su
soporte en el artículo 333 de la Constitución, ya que, de interrumpirse
por elecciones viciadas de nulidad absoluta y claramente
inconstitucionales por su origen, se produciría una ruptura brusca del
proceso de transición hacia la democracia en ejecución, reconocido
internacionalmente. Ello implicaría la disrupción del restablecimiento
de la vigencia de la Constitución emprendido por la Asamblea Nacional
en ejercicio, el desconocimiento de la soberanía popular expresada
mediante referéndum el 16 de julio de 2017, y la voluntad de no
disrupción contenida en el Estatuto para la Transición adoptado por el
parlamento el 5 de febrero de 2019. La ruptura de ese marco
institucional y constitucional significaría, en la práctica, sostener la
continuidad de una usurpación cuyos actores, al paso, han sido
señalados por la ONU como responsables de crímenes de lesa
humanidad.

c) La Organización de los Estados Americanos, conteste con lo anterior,


ha aceptado el nombramiento del Representante Permanente de
Venezuela realizado por la actual Asamblea Nacional, “hasta que se
celebren nuevas elecciones y el nombramiento de un gobierno
democráticamente electo” en Venezuela.

Caracas, 22 de septiembre del 2020.


Por el Consejo Superior Demócrata Cristiano:

Pedro Pablo Aguilar, Oswaldo Álvarez Paz, Henrique Salas Romer, Humberto
Calderón Berti, Andrés Caldera Pietri, José Curiel Rodríguez, Abdón Vivas
Terán, Julio César Moreno León, José Rodríguez Iturbe, Maritza Izaguirre,
Román Duque Corredor, Haroldo Romero, Gloria Capriles, Nelson
Maldonado, Ivonne Attas, Emilio López, Jesús “Chucho” Ganem, Guillermo
Yepes Boscán, Enrique Naime.

Sec. Ejecutivo Lorenzo Tovar Colmenares.

Consultores: Gustavo Tarre Briceño y Asdrúbal Aguiar.

COPEI: Roberto Enríquez presidente y Robert García Sec. General

PROYECTO VENEZUELA: Henrique Salas Feo Coordinador General

CONVERGENCIA: Biagio Pilieri Coordinador General