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Instalaciones Sostenibles

Uno de los puntos más importantes a estudiar dentro de la construcción sostenible, además
de lossistemas constructivos, es el de las instalaciones eléctricas, las de iluminación, las
deabastecimiento y evacuación de agua y las de climatización.

Su funcionamiento interviene en el consumo de recursos naturales, como agua y energía.


Por ello, todas las previsiones que tomemos contribuirán a disminuir costos.

Contenido

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• 1 Instalaciones Eléctricas
• 2 Instalaciones de Iluminación
• 3 Instalaciones de Abastecimiento y
Evacuación de Agua
• 4 Instalaciones de Climatización
• 5 Enlaces Externos
Instalaciones Eléctricas

Lo más importante será destinar la energía a los usos que más nos rindan, como la
iluminación y los equipos de fuerza o inducción. Transformar en calor la energía eléctrica,
resulta más oneroso y menos eficaz que los sistemas convencionales.

Será muy útil contar con equipos que posean una calificación energética A.

El empleo de electricidad para refrigeración puede ser más efectivo si se utilizan bombas de
calor, porque pueden proporcionar más energía, hasta 2,5 veces de la que utilizan.
En los tubos eléctricos se utiliza corrientemente el PVC, material muy contaminante,
pudiéndolo reemplazar actualmente por materiales mucho más ecológicos, como los tubos
corrugados de polipropileno con sus correspondientes pasatubos.

También hay canaletas para cableado eléctrico sin halógenos para la fijación en muros.

Se aconseja para toda instalación eléctrica, en vez del uso de plásticos, el empleo de una
serie de pequeño material compuesto por porcelana o baquelita.
Instalaciones de Iluminación

Iluminación por leds

Solamente entre un 0,15% y un 18% de la energía eléctrica empleada para la iluminación se


transforma en luz. Mejorando el rendimiento de luminarias y la eficacia de lámparas,
haremos un ahorro de energía importante.

Los sistemas de control de encendido, programadores


electrónicos, interruptores, temporizadores, hacen posible adaptar el funcionamiento a la
real demanda de uso, cuando nos basta la iluminación natural o en momentos de baja
ocupación.
Hay muchos tipos de lámparas de bajo consumo en el mercado, que ahorran hasta un 80% y
cuya vida útil supera en 10 veces la de las convencionales.
También hay lámparas de vapor de sodio a alta presión, de bajo consumo, para el
alumbrado público. Y farolas de alta eficiencia luminosa con difusor esférico
de policarbonato con poca contaminación lumínica.
Además, hay tubos fluorescentes de alto rendimiento, que fusionan bajo consumo y larga
vida útil y leds, que son dispositivos semiconductores que emiten luz generada por
electroluminiscencia.
Instalaciones de Abastecimiento y Evacuación de Agua

El abastecimiento constituye uno de los mayores desafíos a los que nos debemos enfrentar.

Pese a que el consumo humano no alcanza al 14%, en ciertas zonas, como las turísticas,
puede ser más del 80%.

Para el logro de un modelo de construcción más sostenible, debemos ser capaces de ahorrar
sustancialmente en el consumo de agua. Por esta razón, hemos previsto cinco pautas que
podremos seguir:

 Disminuir su consumo

Puede disminuirse el consumo de agua caliente sanitaria utilizando aparatos idóneos y con
un mantenimiento que impida fugas. Disminuir este consumo implica, además, ahorrar
energía para calentar el agua.
En usos no sanitarios, el agua potable puede anularse si se reutilizan aguas residuales,
tratadas con anterioridad, que pueden usarse en sistemas que no precisen una gran calidad
en el agua, refrigeración, riego, instalación contra incendios.

Las instalaciones de abastecimiento de agua serán más sostenibles si utilizamos materiales


ecológicos, las que no contaminen o gasten recursos no renovables. En las tuberías deben
ser utilizadas ademas sistemas de alta seguridqad y disponibilidad pues los daños las
filtraciones representan la causa mas costosa de daños en las edificaciones. Por tanto en los
conductos son preferibles los sistemas metalicos como el hierro fundido, acero inoxidable y
cobre mientras que los termoplasticos como PE, PB, PP y PVC no son recomendables por su
alta capacidad contaminante (compuestos de cloro, fenol, metales pesados etc.), baja
seguridad durabilidad y disponibilidad y la constante permeacion (difusion molecular) a
traves de sus paredes y afactaciones climaticas (autoxidacion, biodegradacion, hinchazon
termica irreversible).

Incorporando a los elementos de fontanería sistemas de ahorro de agua, podemos lograr


entre un 30 y un 40% de ahorro, siendo una solución barata y simple, con altos beneficios.
Si debemos colocar inodoros o grifos nuevos, hay en el mercado variedad de elementos que
tienen sistemas de ahorro de agua. Si ya están colocados, podemos instalar dispositivos
para tal fin, de colocación sencilla.

 Utilizar contadores individuales

Está visto que si la gente accede a la información periódica de sus consumos, mediante
contadores individuales, puede obtener mayores ahorros.

Por ley, las nuevas viviendas los poseen, pero todavía hay muchos viejos edificios que
cuentan con contadores colectivos.

 Hacer uso de aguas grises y de lluvia

En las ciudades, el diseño de las redes de saneamiento fusiona todas las aguas sobrantes
(de lluvia, grises o negras), en una misma conducción.

Con tratamientos diferentes, se podría lograr un buen ahorro. Todas las aguas desembocan
en las depuradoras, por lo que en épocas muy lluviosas, los sistemas de depuración
colapsan, vertiendo sobre los cauces de los ríos,

con mucho peligro de contaminación.

Una buena alternativa sería diseñar sistemas separativos de saneamiento de aguas, desde
la construcción de las viviendas hasta las redes municipales. Entonces, las aguas de lluvia y
las grises irían en la misma conducción para ser usadas en inodoros, limpieza de calles,
riego o directamente a los cauces, pero las aguas negras, se llevarían a la depuradora para
ser tratadas.

En viviendas, sobre todo en chalets y adosados, podemos emplear técnicas de


aprovechamiento de las aguas de lluvia, para lo que deberemos llevar el agua recogida en
terrazas, cubiertas, etc., a un depósito que servirá como distribuidor para diferentes
utilizaciones.
Es aconsejable, para las redes de saneamiento, inclinarse por materiales más sostenibles.
Los mejores canalones y bajantes son los de hierro fundido y los cerámicos. Los
termoplasticos no son aconsejables por su alta capacidad contaminante (compuestos de
cloro, fenol, metales pesados etc.), baja seguridad durabilidad y disponibilidad y la
constante permeacion (difusion molecular) a traves de sus paredes y afactaciones climaticas
(autoxidacion, biodegradacion, hinchazon termica irreversible).

 Realizar trabajos de jardinería con bajo consumo de agua


Nuestras necesidades de agua para riego han crecido mucho desde que los climas de
verano se han vuelto más secos y calurosos, esto unido a la construcción de viviendas
unifamiliares, adosadas o pareadas con espacios ajardinados.
La xerojardinería es capaz de crear bellos jardines y con bajo consumo de agua,
adecuándose al clima y a las características del entorno.

La jardinería sostenible implica:

 El diseño de viviendas con criterios de ahorro de agua


 El análisis de las propiedades del terreno
 La elección de plantas con menor necesidad de agua
 Un mantenimiento apropiado
 La implementación de sistemas de riego eficaces
 Riego localizado
 Programadores de riego
 Goteo
 Aspersión
 Sistemas que regulen el caudal

 Emplear electrodomésticos eficientes


Las lavadoras y lavavajillas, sobre todo, demandan gran cantidad de agua. Por ello es
necesario elegir electrodomésticos que, para lograr un mejor uso del agua, cuentan con
sistemas mecánicos ( como filtros, válvulas antirretorno, sistemas de corte ) o electrónicos,
que optimizan el lavado.
Instalaciones de Climatización
Instalación de Paneles Solares

Necesitamos de energía para climatizar, tanto para refrigerar como para calefaccionar.
Energía que sea renovable, y no proveniente de los combustibles fósiles mayoritarios.

En primer lugar, al diseñar las instalaciones, debemos hacerlo de modo tal que se
desarrollen según una zonificación que considere orientaciones y funciones diversas, como
también horarios de uso. Esto debe acompañarse de adecuados sistemas de control; desde
simples termostatos hasta sistemas complejos de gestión informáticos, que garanticen el
servicio cuando sea preciso.

Cuando se opta por un sistema de calefacción central, se elige una única caldera para todo
el edificio, en vez de las individuales; esto redunda en una tarea de mantenimiento menos
costosa y en un rendimiento mayor.
Podemos elegir calderas de baja temperatura o calderas de condensación de menos
consumo de energía, y por ende, de menor emisión de gases de efecto invernadero.

El sistema emisor de calor más aconsejable es el que lo hace a baja temperatura, como el
suelo radiante. Obtener agua a 45ºC , lo hace ser compatible con los sistemas solares
térmicos de baja temperatura, los más económicos y utilizados. Otro beneficio podría ser la
posibilidad de utilizar la inercia térmica del solado para optimizar su rendimiento.

Los demás sistemas serían los formados por radiadores, siendo aconsejables los
de fundición a los de aluminio, por el bajo impacto ambiental del material.
Además, está el sistema de calefacción por muro radiante, no tan conocido pero con
prestaciones parecidas, que funciona mediante circuitos prefabricados formados por
tuberías de polibutileno y placas de calefacción murales.
Materiales termoplásticos como el polietileno reticulado, no son una alternativa aconsejable
por su alto impacto medio ambiental, ante el cobre o el acero negro, en las tuberías de
distribución del calor desde la caldera.
Las instalaciones de calefacción deben tener el correspondiente aislamiento, para
restablecer las pérdidas de calor.
Se aconseja, para la refrigeración, el uso de máquinas de absorción que trabajan
con paneles solares de mediana temperatura o paneles de vacío.
TRATAMIENTO DE AGUAS RESIDUALES MEDIANTE PROCESOS NATURALES.LA
TÉCNICA DE LA GEODEPURACIÓN
LA TÉCNICA DE LA GEODEPURACIÓN

Hace unos veinte años, un científico norteamericano llamado


Herman Bouwer acuñó el término geodepuración
(geopurification) para referirse al conjunto de procesos mediante
los cuales las sustancias contaminantes presentes en el agua
residual urbana son eliminadas, inactivadas o inmovilizadas al
ponerse en íntimo contacto con un medio natural como es el
suelo.
Ya desde el comienzo de la agricultura, el uso de aguas
residuales para el riego ha sido una eficaz forma de reciclado de
nutrientes y de reutilización del agua doméstica. Sin embargo, la
concentración de la población en las ciudades ha traído consigo
la acumulación de los vertidos en unos pocos puntos y la
dificultad de deshacerse de ellos de forma eficaz y segura
mediante los métodos tradicionales, que no son capaces de
admitir las elevadas cargas puntuales de agua residual.
La idea de utilizar el suelo como medio purificador de las aguas
residuales procedentes de las ciudades data de la antigüedad
clásica. El historiador griego Herodoto (484-425 a. C.) dejó escrito
que en Babilonia el agua residual, en lugar de evacuarla a un río,
se canalizaba a un sumidero donde decantaba y sedimentaba.
Tras esta fase inicial de depuración, el agua, una vez liberada de
las partículas más groseras, se filtraba en formaciones
permeables.
Esta forma natural de resolver los problemas higiénicos de las
ciudades se transmitió al pueblo heleno, que implantó y utilizó un
sistema similar como vía de eliminación de las aguas domésticas
de la ciudad de Atenas. La colonización romana, que trajo
consigo la construcción
de cloacas y el desagüe de aguas negras a los ríos, acabó con un
procedimiento capaz de depurar y reintegrar en la naturaleza
aguas contaminadas, pero que seguramente comenzaba a
ser insuficiente al ser las ciudades cada vez más grandes.
Más de dos mil años tuvieron que transcurrir para que a finales
del siglo XIX, concretamente en 1898, en Fresno County,
California, se retomara la idea de utilizar el suelo como elemento
capaz de depurar el agua residual. No obstante, las grandes
experiencias americanas se inician en la década de 1960. De esa
época datan los primeros estudios que evalúan la viabilidad de
construir una barrera de inyección con agua residual altamente
tratada en el acuífero de Magothy (Long Island, New York), o el
proyecto de Flushing Meadows (Phoenix, Arizona) que es quizá, la
experiencia más importante realizada en los Estados Unidos para
investigar la acción depuradora del suelo.
En la actualidad, el país con el plan de aprovechamiento de
aguas residuales más ambicioso es Israel. Su programa
tecnológico más conocido es el denominado proyecto de
reutilización de
las aguas residuales de la región de Dan, que tiene como
finalidad el tratamiento de las mismas, la recarga y el
almacenamiento del efluente tratado en un acuífero y su
reutilización posterior en las explotaciones agrícolas del Negev.
Aunque este proyecto es el más elogiado,
el éxito del plan se fundamenta en otra serie de proyectos,
tecnológicamente más sencillos,
que contemplan la depuración parcial en lagunas artificiales y la
inmediata utilización del efluente en regadío.

Europa no ha mostrado hasta la fecha un excesivo interés por


aplicar esta técnica natural de depuración. Francia es la nación
donde se han construido un mayor número de instalaciones,
aunque con la limitación de no realizar la infiltración
directamente sobre el terreno, sino sobre filtros de arena.
Además, casi todas las experiencias realizadas en el mundo
emplean agua residual con un alto grado de depuración que
consiste generalmente en un tratamiento secundario o terciario;
se persigue de esta forma más el efecto almacén en el acuífero,
que el
de depuración.
Un problema, una solución.
En nuestro país, las poblaciones pequeñas, de menos de 20.000
o 25.000 habitantes, pero muy especialmente las que cuentan
sólo con algunos cientos o miles de habitantes, se encuentran
ante el grave problema de la eliminación de sus efluentes
líquidos. Está por un lado la necesaria adaptación a la Directiva
Comunitaria 91/271, que obliga a cumplir un estricto calendario
según el cual en el año 2005 todas las poblaciones mayores de
2.000 habitantes deberán dar a sus aguas residuales al menos un
tratamiento primario, cuando no secundario si
se asientan sobre zonas clasificadas como sensibles. Por otro
lado en la Ley 7/1985 de 2 de
abril de Bases del Régimen Local se establece textualmente que:
“la depuración es un proceso técnico, administrativo y económico
que asumen como competencia los ayuntamientos”. Esta
situación deja a los pequeños ayuntamientos ante la paradoja de
estar obligados a depurar, pero sin los medios económicos ni
técnicos necesarios para ello.
Por otro lado, la instalación de sistemas tradicionales de
depuración (lagunaje, fangos activos, lechos bacterianos) es
económicamente inabordable para pequeñas poblaciones, y la
tecnología blanda, fundamentalmente filtros verdes, tiene unos
requerimientos de espacio disponible que en la mayoría de las
ocasiones suponen un obstáculo insalvable. Además, no hay que
olvidar el inconveniente de la parada invernal en el ciclo
vegetativo de los chopos, que es el cultivo más extendido en este
tipo de instalaciones.
La solución para este difícil problema pasa por encontrar un
sistema de eliminación de aguas residuales urbanas que
garantice una depuración suficiente y cuyo costo de instalación y
mantenimiento sean abordables por pequeños municipios de
exiguo presupuesto, pues está demostrado que el empleo en
estos ambientes de tecnologías de depuración de características
sofisticadas, cuya construcción exige grandes inversiones
económicas, conduce al abandono
de las instalaciones en el instante en el que se producen los
primeros problemas técnicos. Además, este tipo de instalaciones
consumen energía y productos químicos que encarecen
sensiblemente su mantenimiento.
Así pues, resulta evidente que los pequeños núcleos de población
precisan de una tecnología
de depuración de aguas residuales sostenible y que, en la
medida de lo posible, haga uso de
la capacidad de depuración del medio natural. El suelo tiene unos
límites ecológicos suficientemente amplios para depurar los
residuos generados por una población dispersa o concentrada en
pequeñas localidades, siempre que los vertidos generados sean
totalmente biodegradables y la relación habitante
equivalente/superficie de filtro sea la adecuada. Esto limita en
España la aplicación de la técnica a poblaciones de hasta unos
cuatro o cinco mil habitantes. Sin embargo, el problema se
agrava cuando se tienen en consideración las limitaciones
impuestas por el propio medio receptor, cuya permeabilidad
debe ser mayor de
25 mm/hora, el contenido en arcillas inferior al 10% y la distancia
al nivel freático superior a
3 metros (condiciones límite según la Agencia de Protección del
Medio Ambiente de EEUU).

El modelo experimental a escala real de Dehesas de Guadix.


El desarrollo de estas ideas, su validación en condiciones reales,
pero sobre todo la necesidad de estudiar el comportamiento y las
limitaciones de los sistemas de depuración mediante infiltración
directa sobre el terreno en condiciones límite, ha llevado a la
construcción y equipamiento de un modelo experimental a escala
real en el cual se puedan hacer los ensayos necesarios.
El Instituto Tecnológico Geominero de España, como organismo
investigador de la dinámica del agua y de los contaminantes en
el subsuelo, viene desarrollando desde 1990 una línea de trabajo
encaminada a evaluar las posibilidades de aplicar la tecnología
de tratamiento suelo- acuífero como elemento depurador de las
aguas residuales, así como de almacenamiento del efluente
tratado. Por ello se planteó, a través de un proyecto CICYT
(proyecto HID96-1326, titulado: “Recarga artificial de acuíferos:
evaluación, análisis y seguimiento de condicionantes técnicos y
económicos”), el diseño de una planta piloto, plenamente
operativa, de infiltración directa sobre el terreno de aguas
residuales urbanas de forma controlada. El objetivo principal de
la instalación lo ha constituido el análisis de su impacto real
sobre el sistema agua/suelo y la evaluación de su viabilidad a
largo plazo. La atención se ha centrado en formaciones que “a
priori”
serían descartadas por situarse sobre materiales inadecuados
por su baja permeabilidad, según el criterio de la Agencia de
Protección del Medio Ambiente de Estado Unidos, (EPA).

El modelo experimental se ha construido en la población de


Dehesas de Guadix (provincia de Granada), que cuenta con 699
habitantes, dispone de una red de saneamiento unitaria muy
reciente, sin pérdidas apreciables, y en la cual se generan
diariamente unos 80 m3 de agua residual sin componente
industrial. La población se sitúa sobre el acuífero aluvial del río
Guadahortuna, constituido fundamentalmente por sedimentos
detríticos del Holoceno; el impermeable de base lo constituyen
margas del Tortoniense (Mioceno superior).
Dispositivo de infiltración de agua residual y de control del agua
y el suelo
El diseño del dispositivo de infiltración se ha realizado en base a
las recomendaciones del “Process design manual for land
treatment of municipal wastewater. Supplement on rapid
infiltration and overland flow” publicado por la EPA. La
depuración del efluente se confía a
los procesos bióticos y abióticos que se producen en la zona no
saturada del acuífero, principalmente en el suelo. Los parámetros
básicos de diseño son la tasa de infiltración y la
carga hidráulica del agua residual. La práctica operativa consiste
simplemente en alternar ciclos de humectación-desecado en las
balsas para favorecer de esta manera la completa mineralización
de la materia orgánica.
El número de ciclos de humectación desecado y su periodicidad
se ha calculado considerando que el sistema funciona a flujo
contínuo y teniendo en cuenta que el agua residual ha sido
sometida a un pretratamiento. En total se han considerado 17
variantes de diseño. Finalmente
se han construido dos balsas gemelas de 1.225 m2 (divididas a
su vez en dos semibalsas). Los ciclos de humectación-secado,
dada la baja tasa de vertido fueron en una primera etapa de 10
días / 10 días, y el tiempo de permanencia en las balsas de
decantación y almacén ha sido de
18 horas en cada una de ellas.
El dispositivo de infiltración funciona de la siguiente manera: el
agua residual se conduce por medio de un colector a la estación
de pretratamiento donde se somete a un desbaste,

desarenado y desengrasado. De esta estación se hace llegar a


una balsa almacén en la que permanece 18 horas; después se
hace pasar a la balsa de decantación y tras 18 horas de reposo
se vierte directamente en la balsa de infiltración. El tiempo de
vaciado de la balsa es de unas 3 horas. Se vierten
aproximadamente 53 m3 por descarga El mantenimiento de las
instalaciones consiste en la retirada periódica del material
sedimentado en las balsas de decantación, aproximadamente
cada tres meses. Además es necesario evitar el crecimiento de
vegetación
en las balsas de infiltración, eliminando las plantas que van
creciendo. Una vez al año se debe limpiar con agua a presión el
sistema de conducciones y válvulas.
El dispositivo de vigilancia y control del agua subterránea y del
suelo es complejo, el agua subterránea se muestrea a través de
cinco sondeos piezométricos de entre 52 y 55 metros, totalmente
penetrantes y ranurados de arriba a abajo, y dos pozos de gran
diámetro situados
en el aluvial del río Guadahortuna (uno de abastecimiento y el
otro de riego). Para muestrear
la solución del suelo ha sido necesario construir un sistema que
permitiese el muestreo selectivo en profundidad, que no alterase
las características del lecho filtrante y que fuese adecuado para
el seguimiento de los microorganismos. Tras un exhaustivo
análisis de las posibilidades existentes se concluyó que el mejor
sistema era el de pozos con drenes horizontales. Se construyeron
dos pozos de gran diámetro en el centro de las balsas de
infiltración de 1,5 metros de diámetro y 3 metros de profundidad
con seis taladros horizontales dispuestos en estrella y separados
verticalmente 50 cm. Por último, el muestreo
del lecho filtrante se lleva a cabo mediante la apertura manual
de catas cada tres meses y el
agua residual se controla tanto en el punto de toma de la red de
saneamiento como en las diferentes balsas.
Resultados obtenidos y perspectivas de futuro
Tras casi un año de funcionamiento ininterrumpido del sistema
de depuración los resultados
son muy esperanzadores. A pesar de la naturaleza desfavorable
del terreno las tasas de depuración son muy elevadas: mayores
del 70% para los indicadores principales (nitrógeno, materia
orgánica y fósforo) y del 95% para los indicadores bacterianos.
Además, no se ha observado un efecto perjudicial de la
colmatación del lecho filtrante, por ello se ha elevado el volumen
de agua vertido, aumentando la capacidad de las balsas almacén
y de decantación de forma que en la actualidad se está vertiendo
todo el agua residual generada en la población
(algo menos de 80 m3 / día ).
Otra modificación que se ha introducido se refiere a los ciclos de
humectación-desecado que han pasado a ser de 7 y 21 días
respectivamente, lo cual se espera favorezca los procesos de
mineralización de la materia orgánica y de oxidación del
nitrógeno. Por último, el sistema de control del suelo y del agua
se ha completado mediante la instalación de cápsulas de
succión
de cerámica porosa y tensiómetros que permitirán estudiar
detalladamente la dinámica del proceso de humectación-
desecado.
En dos años, aproximadamente, se dispondrá de un modelo de
simulación del sistema que permitirá no sólo conocer su
funcionamiento en operación sino también en la fase de
abandono. Si los resultados son los esperados, la geodepuración
puede ser la solución a la eliminación de las aguas residuales de
numerosas poblaciones de nuestro país, aun cuando se
encuentren situadas sobre materiales considerados hasta ahora
como no adecuados.