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SE BUSCA UN LÍDER

Como parte de vivir en una democracia, sabemos de nuestro derecho y deber cívico de elegir la
administración y las autoridades del país cada determinada cantidad de años. Nos acostumbramos
también a que, ni bien se saben los resultados de una elección, ya se van posicionando los
candidatos en miras a la próxima elección. Todo hace suponer que ejercer la autoridad es algo
deseable. Quienes se postulan como candidatos no escatiman esfuerzos y palabras (muchas veces)
huecas para llegar al poder.

¿No vemos, acaso, el esmero con que se presentan todos los políticos para mejorar su imagen
frente a las cámaras?

¿No vemos cómo llenan las calles de posters con sus fotos de cuando eran 20 años más jóvenes…?

¿No vemos cómo miden sus palabras para presentarse ante el público interno y externo como
estadistas confiables (que van a pagar la deuda externa sin subir los impuestos)?

¿No vemos cómo inventan eslóganes que no dicen nada sustancioso, pero parecen atraer a
multitudes (“se puede”, “por un futuro mejor”, “todos unidos triunfaremos”, “síganme, no los voy
a defraudar”, etc.)?

Ya como votantes veteranos, frente a las urnas, votamos al… que menos daño pensamos que nos
va a ocasionar. Las palabras ya no nos convencen y, menos aun, creemos que alguno de ellos
tenga realmente vocación de estar al “servicio de la comunidad” como tendría, por ejemplo, la
policía…

¿Es realmente “bueno” ser autoridad?

Los Sabios ya nos advirtieron que hay que “odiar la aspiración (propia) por convertirse en patrón”
(Pirkei Avot 1). El TaNa”J y nuestra historia nos muestran cómo los verdaderamente “grandes”
hicieron todo lo posible para liberarse de la obligación de ejercer el mando. De esto, existen
muchos ejemplos, pero al que nos queremos dedicar aquí es a Moshé, nuestro Maestro.

Siete días estuvo D”s insistiendo para convencerlo que asumiera la misión de ir frente del Faraón
para exigirle que permitiera la salida del pueblo de Israel “para festejar a D”s en el desierto”.

Moshé se resistía. No confiaba en ser el más indicado.

¿Por qué Moshé?

¿Por qué tanta insistencia por parte de D”s?; ¿era Moshé un buen estratega militar?; ¿inspiraba
confianza con su dialéctica?; ¿sabía enardecer a las masas?

No.

¿Entonces?
Moshé reunía las características que requiere una persona para que D”s lo vea apto para
transmitir Su palabra. Estas condiciones no se redujeron a la persona de Moshé, sino que fueron
requisitos para todos los profetas que le siguieron. No obstante, la misión de Moshé sería única
(no sólo debería hacer que ocurran las plagas y maravillas en Egipto frente al Faraón y al pueblo,
sino que debería conducir a una nación sumamente rebelde hasta la Tierra de Israel, transmitirles
las leyes de la Torá y adiestrarlos para que la observen). No volvería a repetirse un profeta en
Israel con la grandeza de Moshé (este es el séptimo de los 13 artículos básicos de la fe judía).

¿Cuáles fueron estas características?

Estudiemos un poco su historia. Como dijimos, Moshé se crió en la corte del Faraón. No le faltaba
nada. Llegó a ser el responsable del palacio del Faraón (Rash”í). No estaba atado a las tareas que
debían cumplir los demás hebreos y tenía un “buen pasar”. Moshé salió del palacio y vio el dolor
de sus hermanos.

¿Cómo podría asistirlos?

Hizo ver al Faraón que tendría mayor rédito, si sus esclavos descansen un día por semana (que
Moshé eligió que sea precisamente el Shabat). El Faraón asintió, y Moshé aprovechó para dar a sus
hermanos palabras de apoyo y valor, estudiando los pergaminos con ellos.

¿Qué se trataba en los textos que Moshé daba a leer a los hebreos?

El Talmud indica que Moshé fue el autor de ciertos capítulos de Tehilim (Bava Batra 14:). Una de
esas secciones, el capítulo 92 se titula “Un Salmo para Shabat”.

Al analizar aquel capítulo, uno se extraña, pues no encuentra mención alguna que hable de
Shabat.

¿Cuál es, entonces, el vínculo entre el Salmo y el día sagrado?

La relación se establece por su lectura en Shabat durante la esclavitud en Egipto. ¿Y de qué trata?

“Cuando los malvados florecen como el césped y los malvados brotan” – tal como sucedía con los
viles egipcios – esto es “para terminar siendo eliminados para la eternidad”.

Los hebreos no podían entender por qué ellos sufrían mientras que sus opresores gozaban de una
buena vida. Moshé los introdujo al mundo de la Torá – con sus pergaminos – los consoló y les
alivió su dolor (Rav Iacov Kamenetsky sz”l).

Debemos entender a esta altura que hay distintas maneras de “ver” las cosas. Todos los que no
somos ciegos, vemos muchas cosas a diario. Algunas nos impresionan y otras… “no nos quitan el
sueño”.

Simplemente las vimos, y seguimos con lo nuestro.


Moshé, en cambio, vio a sus hermanos y… actuó de acuerdo a lo que vio. Sintió el dolor del
sufrimiento de cada uno de ellos. Intentó, según el Midrash, ayudar a sostener la pesada carga que
debían soportar. Se solidarizó. Al ver cómo un supervisor egipcio estaba maltratando cruel e
injustamente a un hebreo, fue inmediatamente a socorrerlo y eliminó al agresor.

Cuando, ya en Midián, se encontró conque los pastores molestaban a las hijas de Itró, volvió a
brindar su apoyo a las mujeres indefensas. Esta es una cualidad de Moshé: Solidaridad frente al
dolor y necesidad ajenos.

Al día siguiente del episodio con el egipcio, encontró a dos hebreos peleando. Moshé cuestiona:
“¿Por qué le pegas a tu compañero?” Convicción. Le sería muy necesaria en el futuro cuando
habría de enfrentar al pueblo entero para hacer valer la palabra de D”s en contra de la voluntad y
el ánimo popular.

D”s le ofreció a Moshé el cargo de guía del pueblo.

“¿Quién soy yo para merecer tal honor?”

Vemos aquí su modestia.

No hubo persona modesta como Moshé en toda la historia de la humanidad.

La modestia no significa desconocer las propias facultades y habilidades para emprender una
tarea. Eso es haraganería. Sí es modestia el reconocimiento de que a uno le falta mucho para ser lo
que verdaderamente podría llegar a ser.

El Talmud aprende de Moshé que D”s hace posar su profecía sobre personas que son “sabias,
fuertes, ricas y modestas”. Lo de “sabio” tiene que ver con el deseo de hacer uso de la inteligencia
que D”s nos brindó y “aprender de cada persona” – sin mostrar soberbia. Sobre Moshé dice, al
momento de equivocarse: “reconoció, sin sentir vergüenza”. “Fuerte”, desde lo físico, implica que
ve claramente lo que D”s le quiere mostrar y no se confunde con alucinaciones. “Rico” es aquel
que no necesita obsequios ajenos y, por lo tanto, será difícil de sobornar. El “modesto” transmite
objetivamente aquello que se le encargó y no intenta “incluirse” en los libros de historia.

¡Sólo un Moshé podía “implorar”, “clamar” y “extender sus manos en súplicas” por el dolor del
Faraón y el de los egipcios, cuando les ocurrían las plagas!

Cualquier persona de menos calibre, si no se deleitara al ver sufrir a estos malvados sádicos, al
menos estaría de acuerdo en que se les aplique el rigor de la Justicia Di-vina por obrar como lo
habían hecho los egipcios.
Sin embargo, es importante no saltear una reflexión.

Por grande que fuese Moshé, no estuvo “por encima de la ley”. Nadie escapa a la exigencia
minuciosa de D”s… y aun menos los grandes tzadikim (lo cual contradice totalmente el concepto
moderno del poder).

En camino a Egipto, Moshé dilató el cumplimiento del Brit Milá de su segundo hijo, quien había
nacido justo antes de partir. D”s estuvo dispuesto a prescindir de Moshé por esta negligencia (a
pesar de haber estado insistiéndole siete días en que aceptara el cargo) y Moshé se salvó
únicamente porque Tziporá – su esposa -circuncidó a su hijo en aquel momento.

No hay mayor grandeza en el ser humano que ser fiel cumplidor de la ley Di-vina, y esto también lo
aprendemos de Moshé (Rav Sh.R. Hirsch sz”l).

En todo grupo humano, encontramos algunas personas que tienen un carisma especial. A veces
nos parece que hubiesen nacido para ser líderes, posiblemente porque todos los escuchan y los
siguen. En realidad, tener esta aptitud (la de atraer con facilidad a los demás o la de ser un modelo
nato para otros) es una tremenda responsabilidad.

Si bien en última instancia, cada persona es responsable de si mismo, quien ejerce un liderazgo
negativo, también se le atribuye responsabilidad por quienes copiaron sus errores. (Pirkei Avot
cap. 5, en referencia a Ierovam ben Nevat). Está en manos de los educadores, hacerle ver a
quienes son influyentes, aquella responsabilidad que les cabe a fin de ejercerla para el bien.

Grande, pero un ser humano

Un punto más:

D”s haría muchos milagros por medio de Moshé.

Tanto las plagas de Egipto y la partición del Mar Rojo, como así también la supervivencia del
pueblo en el desierto inhóspito, marcaron una conducta sobrenatural.

De pronto, encontramos que la Torá interrumpe la “historia” y nos hace un recuento de la


genealogía de Moshé (Shmot 6:14).

Comenzando por los descendientes de la tribu de Reuvén, siguiendo por los de Shimón, la Torá se
detiene y enumera a los de Leví para llegar hasta: “Estos son Moshé y Aharón, a quienes D”s les
ordenó…”

¿Por qué interrumpe la historia de la epopeya justo donde crecía la intriga?


Rav Sh.R. Hirsch sz”l contesta que la necesidad de recordarnos quién era Moshé, responde al
riesgo de que en el futuro la gente venerara su memoria como la de alguien sobrenatural y
mitológico, en lugar de recordarlo como un ser mortal, de carne y hueso – como todos nosotros.

A tal fin, la Torá nos recuerda quiénes fueron los padres, tíos y abuelos de Moshé y Aharón. Más
adelante, al momento de fallecer, Moshé estuvo completamente solo: “y no supo persona alguna
su lugar de sepultura hasta el día de hoy” (fin de Dvarim – Deuteronomio 34:6).

Nuevamente, ¿por qué?

La respuesta del Rav Hirsch es la misma: los seres humanos tienden a convertir las tumbas de sus
seres apreciados en lugares de culto. Ya antes de morir, los israelitas querían evitar su deceso.

“‘En la claridad de aquel día’ (Dvarim 32:48, Rash”í) – nos enseña que expresaron: quien nos
extrajo de Egipto, nos partió el mar, nos alimentó con el Maná, nos brindó las aves (Slav) para
comer su sabrosa carne, hizo surgir agua del manantial y nos enseñó la Torá – ¡no permitiremos
que suba y fallezca! (mediante la fuerza de nuestros rezos – Sijot Musar)…”

Si así fue la mentalidad y el apego del pueblo con su maestro Moshé antes de morir, ¿qué pasaría
cuando falleciera?

La postura de la Torá es, entonces, bastante clara. Los grandes de la Torá de todas las épocas
fueron y son un ejemplo para aprender a conducirnos en nuestras vidas. El apego a ellos (uledavka
bo = apégate a los Sabios de la Torá), es positivo en la medida que nos sirvan de modelo para
imitar su esfuerzo por cumplir mejor la Torá. En ese sentido, es totalmente irrelevante si
ocurrieron milagros evidentes en las vidas de los tzadikim, o no. Nosotros no nos postulamos
como magos, pero sí debemos intentar ser buenos seres humanos.

Al margen de todo lo que dijimos y volviendo a la persona de Moshé, no debemos olvidar las
palabras del Ramba”m, quien nos recuerda que, aunque no nos toque nunca ese rol, “todos
podemos ser santos como Moshé”.

El Talmud busca un indicio de Moshé en la Torá (fuera de donde expresamente está mencionado)
y lo encuentra en “Beshagam hu basar” pues aun él es carne – en referencia a la fracasada
generación del diluvio). La libertad (y la oportunidad) de ser santos como Moshé se extiende hasta
a la población corrupta del diluvio.

Hablar de Moshé es hablar, entonces, de nuestro propio potencial y el de todo ser humano, aun si
no necesariamente en la capacidad intelectual o de liderazgo, sí, sin embargo, en la posibilidad
infinita de grandeza moral.
MISIÓN DIFÍCIL, PERO NO “IMPOSIBLE”

La etapa de la historia judía que más nos marcó para todo el futuro, fue la época en la cual fuimos
esclavizados en Egipto.

Todos los años rememoramos la salida de Egipto con una celebración – Pesaj – colmada de leyes
que la transforma en un hito fundamental en el calendario anual hebreo.

Si tantas veces nos recuerda la Torá que no olvidemos nuestra pasada condición de esclavos, es
para que esta marca no se borre de nuestra memoria y que, por siempre, seamos sensibles al
dolor ajeno y a las injusticias que surgen a partir del adueñarse unos, las vidas de los demás y del
aprovechamiento del más débil a manos de los más poderosos (Irmiahu 34:15).

De los 210 años que nuestros abuelos vivieron en Egipto, los primeros 71 Iosef vivía (si bien D”s
vaticinó a Avraham que el exilio duraría 400 años, este cómputo comienza mucho antes – a partir
del nacimiento de Itzjak). Los hermanos le sobrevivieron aproximadamente dos décadas, luego de
lo cual la situación de los hebreos fue empeorando paulatinamente. Cuando nació Miriam, la
persecución llegó al máximo, y así prosiguió por más de ochenta terribles años.

En aquellas circunstancias había crecido Moshé en el palacio del Faraón.

Al haber sido delatado, Moshé debió escapar a Midián, para huir del Faraón, que lo quería matar.
En Midián encontró refugio y contrajo matrimonio con Tziporá, la hija del sacerdote de Midián,
Itró, de la que tuvo dos hijos.

Moshé cuidaba el rebaño de Itró y llegó con las ovejas hasta el Monte Jorev. Allí es donde D”s se le
apareció en forma de una zarza (arbusto) ardiente.

Comienza su misión

¿Por qué precisamente en aquel momento?

“Y aconteció que en el lapso de aquellos muchos días murió el rey de Egipto; y los hijos de Israel
gimieron debido a la servidumbre extrema y clamaron; y su clamor subió hasta D”s desde la
servidumbre” (Shmot 2:23).

Rav Sh.R. Hirsch sz”l explica que mientras vivía el anterior rey de Egipto, los judíos estaban
esperanzados que con su muerte se anularían los terribles decretos. Sin embargo, cuando murió y
los decretos no caducaron, se percataron que no habría otra salvación sin la intervención Di-vina.
Moshé se detuvo para observar el extrañísimo cuadro: la zarza no se consumía.

¿Qué significaba la zarza?

El hecho de que D”s se presente a Moshé en forma de arbusto, demuestra, no solamente Su


humildad, sino también que está Presente con nosotros en nuestro sufrimiento – aunque parezca
estar oculto, y no podamos sentir Su protección.

Y que el arbusto que vio Moshé ardiera incesantemente (y no se consuma), simboliza que la Torá
arde siempre y no permite que el pueblo pierda su identidad a pesar de circunstancias difíciles
como las que atravesaron en Egipto (Rav Sh.R. Hirsch sz”l).

D”s encomendó a Moshé presentarse al pueblo de Israel y anunciar la próxima redención.


También lo comisionó para exigir al Faraón la autorización para su salida.

Moshé tenía varias dudas acerca de la tarea que se le asignaba.

¿Era él, moralmente el indicado?; ¿no sería su tartamudeo un impedimento para convencer al
Faraón?

¿Y cómo lo tomaría su hermano – mayor – Aharón?

¿Tenían los hebreos los méritos necesarios para ser redimidos?

Después que D”s insistiera a Moshé que él era la persona adecuada para enfrentar al Faraón y
pedir la salida de los hebreos, le dio señales que él habría de mostrar delante del pueblo, si es que
ellos dudaran de la veracidad de su mensaje. Moshé efectivamente creía que la gente sospecharía
que él se había auto-nominado.

Primero D”s le ordenó arrojar su bastón al piso. El bastón se convirtió en una serpiente. Luego le
mandó recogerla, y se volvió nuevamente bastón en su mano.

Recordemos que la serpiente, ya desde la época de Adam, simboliza a quien recela e injuria, y en
este contexto fue un reclamo a Moshé por haber dudado de la fe del pueblo.

Seguidamente, la segunda señal consistió en introducir la mano en su falda, provocando así que
esta se volviera leprosa. Al volver a meterla en aquel sitio y sacarla, la mano retornó a su estado
sano inicial.

Según los Sabios, el castigo de aquel que habla maledicencia es la lepra. D”s le estaba reclamando
a Moshé: “¡¿Por qué sospechas de Mis hijos (los hebreos)?!”
Luego D”s le indicó que, ya en Egipto, recogiera agua del Río Nilo, y al echarla al suelo, ésta se
convertiría en sangre.

Moshé se despidió de Itró encaminándose a cumplir su mandato.

Y realmente, una vez que Moshé habló al pueblo, éste de inmediato le creyó, agradeciendo que
finalmente sería redimido.

Consecutivamente, Moshé debía dirigirse al Faraón con la orden de D”s solicitando permita al
pueblo ausentarse durante tres días para servirLe con ceremonias religiosas.

Moshé debía ir escoltado por los setenta líderes del pueblo. Sin embargo, al acercarse al palacio,
los dirigentes se atemorizaron. Temían al soberbio y cruel Faraón. Solo Moshé y su hermano
Aharón tuvieron la osadía de entrar y presentarse ante el trono del rey.

Frente al Faraón

Sin embargo, el Faraón se burló de lo que oía y enfurecido se rehusó a la solicitud de Moshé. No
solamente se negó, sino que también ordenó a los capataces dejar de proveer a los hebreos los
materiales necesarios para cumplir con las tareas. La cuota de trabajo – que ya era difícil de
cumplir – debía mantenerse completa, pero desde ese momento ellos deberían conseguirse su
propia materia prima para la construcción.

Los subalternos de los capataces egipcios eran encargados hebreos que debían dirigir y hacer
cumplimentar los cupos de sus hermanos. Puesto que sus subordinados no podían cumplir con su
trabajo, los encargados hebreos – que se negaban a hacer sufrir aun más a sus correligionarios-
solicitaron una audiencia al Faraón pidiendo que se retracte de su nuevo decreto.

Fue entonces cuando el Faraón respondió con más sadismo aun “Esta gente es vaga y haragana”
–– por eso piden: ‘queremos servir a Nuestro D”s’”.

Al salir angustiados del palacio del Faraón, se encontraron con Moshé y Aharón: “D”s verá lo que
Uds. nos han ocasionado. ¡Dada vuestra intervención, el Faraón ahora ve justificado su maltrato
hacia nosotros, pues nos considera revoltosos…!” – expusieron.

Increíblemente, la misión de Moshé había provocado aun más dolor a sus hermanos.

Desilusión inicial

¡Qué fracaso! – esto era algo que Moshé no podía tolerar – “¡¿Por qué me has enviado a mí?!” –
reclamó ante D”s – “sin duda yo no soy la persona adecuada para esta misión. No solamente no
los salvé, sino que empeoré sus condiciones”.
“Ya verás” – respondió D”s – “recién ahora comenzaré a aplicar Mi Mano dura sobre el Faraón – y
recién entonces los dejará ir de su tierra”.

¿Por qué, efectivamente, D”s causó el empeoramiento inicial de la situación de los hebreos a
través de la gestión de Moshé?

D”s quería que hasta el propio Moshé sintiera la frustración y se diera cuenta de la “imposibilidad”
de lograr un cambio en el Faraón – por vía de la razón y la persuasión. Recién cuando hasta el
propio Moshé reclamara desengañado a D”s por su fiasco, comenzaría la salvación de D”s, que
demostraría ser totalmente sobrenatural (Rav Sh.R. Hirsch sz”l).

Entonces, D”s volvió a hablar a Moshé: “¡¿adónde están los patriarcas?! – ellos no vieron los
milagros manifiestos que tú verás, y, sin embargo, confiaron en Mí en forma absoluta, y a pesar de
que lo que Yo les prometí no lo vieron materializado durante su vida, perseveraron en su fe sin
queja alguna….

El Faraón se cree dios y dueño de Egipto. Jamás consentirá la partida de los hebreos por buena
voluntad, pues eso demostraría que hay Quien domina sobre él…

Regresa nuevamente al Faraón, pues su corazón será duro y no accederá a permitir el éxodo de los
hebreos, hasta que Yo haya demostrado manifiestamente que solo Yo impero sobre la tierra”.

(Rab Daniel Oppenheimer)

Shemot 3

"LA APERTURA DEL MAR ROJO"

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La apertura del mar correspondía al nivel espiritual de los judíos durante el Éxodo: ‘Por sobre las
leyes de la naturaleza’. Esto, de hecho, marcó el patrón de la existencia judía.

Si un extraterrestre arribara al planeta Tierra e hiciera un estudio de la historia de la humanidad, él


formularía ciertos principios sobre la emergencia y la caída de las naciones – por ejemplo, Grecia,
Roma, Egipto, Persia, la Unión Soviética, etc.

Luego, cuando estudiara a los judíos, descubriría que ¡rompen con cada uno de los principios! De
acuerdo a la ley de “causa y efecto”, los judíos deberían haber desaparecido hace mucho. El
pueblo judío está ‘por sobre la naturaleza’ tal como lo simboliza el mar abriéndose para ellos.

¿POR QUÉ MÉRITO ALCANZARON LOS JUDÍOS ESE NIVEL?


Los sabios dicen que el mar se abrió por el mérito de la mitzvá de brit milá. Esto se insinúa en la
palabra “Az” (“y entonces Moshé cantó” – Éxodo 15:1), que tiene un valor numérico de 8, tal como
el “octavo día” de la circuncisión.

Los sabios también dicen que el mar se abrió en el mérito de Yosef, que se replegó y huyó ante la
insinuación de la esposa de su jefe, para no pecar. Así también, el mar se replegó.

Estas dos respuestas – circuncisión y Yosef – están muy relacionadas. La circuncisión representa
controlar nuestros deseos naturales. Y Yosef controló sus deseos al negarse a pecar. Cuando nos
elevamos por sobre la naturaleza, entonces la naturaleza se desvanece delante de nosotros.

NUBES DE GLORIA

Comienza con una descripción del Éxodo:

“Una nube de gloria iba delante de ellos durante el día para mostrarles el camino. En la noche un
pilar de fuego tomaba su lugar para iluminar su ruta” (Éxodo 13:21).

Era como si en cada amanecer y atardecer hubiera un “cambio de guardia”.

EVENTOS QUE LLEVARON A LA APERTURA DEL MAR

(Basado en el Midrash)

(1) El Faraón envió agentes para asegurarse de que los judíos regresaran a Egipto después de 3
días. Cuando el tiempo expiró y fue claro que los judíos no tenían intención de regresar, los
agentes volvieron donde el Faraón para informarle. Todo eso tomó 6 días. En el séptimo día, el
Faraón se dio cuenta de las riquezas que los judíos “tomaron prestadas” de los egipcios (realmente
el tesoro que Yosef había acumulado) nunca regresarían.

(2) El Faraón pide voluntarios que provean caballos para los carros de guerra. (Los únicos animales
que quedaban en Egipto después de las plagas pertenecían a los egipcios que “temieron a Dios” y
salvaron su propiedad.) Después de elegir 600 carros, el Faraón estaba en camino. El Faraón ensilla
su propio carro motivado por su odio a los judíos y promete a su pueblo dividir el botín con ellos.
(Éxodo 14:6)

(3) Los judíos se detienen en el altar de “Baal Tzafón” (el único ídolo que aún permanecía en pie,
no en Egipto propiamente tal, sino que cerca del mar) para engañar a los egipcios. “¿Cómo
podríamos olvidar el poder de Baal Tzafón?”.

(4) Los rebeldes Datán y Aviram se quejan a Moshé: “¿Acaso no hay tumbas en Egipto que nos
trajiste a morir en el desierto?” (Éxodo 14:11) (¡Aún tenían sentido del humor!).

Moshé responde: “Dios va a pelear por ustedes y ustedes guardarán silencio” (Éxodo 14:13). En
otras palabras, ¡despídanse de los egipcios para siempre!

(5) Cuando los egipcios alcanzan a los judíos, llega la noche. Aparece el pilar de fuego delante del
campo de los israelitas y el pilar de nube separa entre ellos y los egipcios – bloqueando la luz y
absorbiendo todos los misiles lanzados a ellos. Moshé extiende su bastón sobre las aguas y un
viento del este empieza a soplar. Toda la noche, el viento sopla hasta que el mar se seca. Pero no
antes de que Najshón, el líder de la tribu de Yehuda, se metiera al mar hasta que el agua llegara a
su nariz (Midrash).

Cada año, conmemoramos estos eventos en una fiesta especial, el séptimo día de Pesaj.

¿Por qué tuvo que soplar el viento toda la noche? ¿Acaso no habría sido más dramático si el mar
se hubiera abierto con un solo soplido?

Incluso cuando Dios hace milagros, Él los hace de formas naturales. La naturaleza es la Mano de
Dios.

CRUZANDO EL MAR

(6) En la mañana, el mar estaba completamente abierto. La última capa se solidificó para que el
pueblo no tuviera que descender hasta el fondo del mar. La capa de más arriba era “tierra seca en
medio del mar” (Éxodo 14:16) (Malbim).

(7) De acuerdo al Midrash, cada tribu tenía su propio camino y las paredes del mar proveían agua
fresca, frutas y dulces para los niños.

(8) La revelación en el mar fue tan grande que incluso los sirvientes vieron lo que Ezequiel el
profeta nunca vio. ¡Y Ezequiel vio mucho!“Los Cielos se abrieron y yo tuve visiones de Dios en Su
trono”(Ezequiel 1:1) (Talmud).

(9) El milagro más grande de todos: ¡Los egipcios siguieron a los judíos adentro del mar! ¿Cómo
pudieron ser tan tontos? ¿Acaso no reconocen un milagro cuando lo ven? La respuesta es que
cuando alguien tiene una concepción predeterminada (por ejemplo, “debe ser una rareza de la
naturaleza”), no la cambia simplemente por observar algunos milagros.

(10) Con la salida del sol, el pilar de nube regresó al frente del campamento y el pilar de fuego bajó
donde los egipcios, ¡haciendo que estuvieran muy calientes! Las ruedas de los carros se derritieron
y los caballos – al ver visiones de yeguas, continuaron corriendo hacia adentro del mar, haciendo
que los estómagos de los egipcios se sintieran como “malteadas” (Éxodo 14:25) (Midrash).

(11) Los egipcios finalmente proclaman: “Es Dios el que está peleando por ellos (por los judíos) en
Egipto” (Éxodo 14:25). Los egipcios ahora sienten el poder total de Dios y son capaces de
comprender retroactivamente que no fue la naturaleza o magia, sino el Poder Divino todo el
tiempo. Vale la pena darse cuenta de eso ¡incluso unos pocos minutos antes de la muerte!.

(12) Dios ordena a Moshé que mueva su bastón sobre el mar y las aguas retornan y cubren a los
egipcios (Éxodo 14:26).

“Los Israelitas vieron a Egipto morir en la orilla del mar” (Éxodo 14:30).

¿Acaso los egipcios no murieron en el mar? ¿Por qué dice el verso “a la orilla del mar”?
Dios no quería que los egipcios pensaran que los judíos se estaban ahogando también, ni que los
judíos pensaran que los egipcios estaban saliendo por el otro lado. Entonces, el mar expulsó a los
egipcios cuando estaban 99% muertos. Cada egipcio se posó en frente del judío al que había
golpeado más, levantó la vista para ver al judío y después murió (Midrash).

(13) El único sobreviviente nuevamente, fue el Faraón. Dios lo elevó en el aire para que viera
claramente a sus soldados muriendo. De acuerdo a una opinión, más tarde el Faraón se convirtió
en el rey de Ninive, que se arrepintió en los tiempos de Iona. De acuerdo a una segunda opinión, el
Faraón se convirtió en el portero del purgatorio que le pregunta a todos los malvados antisemitas:
“¿Por qué no aprendiste la lección de lo que me pasó a mí?” (Midrash).

EL MILAGRO DE LA APERTURA DEL MAR

¿Podemos explicar naturalmente los milagros? ¿Tal vez era marea alta y baja? (Como si los
egipcios no tuvieran conocimiento de las mareas) ¿O pasó un cometa que provocó una fuerza
magnética que abrió el mar?

Incluso si pudieras explicarlo en términos científicos, el momento aún seguiría siendo milagroso.
Imagina comprar un reloj despertador y encontrar que el botón para fijar la alarma no está. A
pesar de eso, el reloj funciona y sorpresivamente suena cada día – ¡a la hora exacta que quieres
levantarte! Abres el reloj y encuentras un mini computador programado para activar la alarma
precisamente en esos momentos. ¿Acaso no hubo un milagro? ¿Cómo supo el computador tu
horario? Así también, exactamente cuando los egipcios entraron al mar - ¡marea alta! ¡Cometa
Haley! ¡Qué milagro!.

LA CANCIÓN DEL MAR

“El pueblo temió a Dios y creyó en Él” (Éxodo 14:31)

¿Acaso la creencia no viene antes del temor?

No estamos hablando de creencia simple (Dios, ¿realmente estás ahí?), sino de la vívida
concepción de realidad que ellos percibieron en el mar.

“El pueblo simultáneamente cantó esta alabanza a Dios” (Éxodo 15:1)

Las mujeres llevaron panderos desde Egipto anticipando los milagros de Dios.

En la canción, los egipcios son comparados a plomo, piedra y paja. De acuerdo a una opinión, los
peores egipcios murieron primero; Los malos se hundieron rápido como plomo, los mediocres
como piedra y los “buenos” se hundieron lentamente, como paja.

De acuerdo a otra opinión, los mejores egipcios murieron primero: Los “buenos” se hundieron
rápido como plomo, los mediocres como piedra y los malvados se hundieron lentamente, como
paja – para sufrir más, por haber hecho sufrir más a los judíos.
La “Canción del Mar” hace referencia frecuente al Sagrado Templo. La tremenda revelación del
Mar Rojo y la posterior en el Monte Sinai, fueron continuadas luego en el Sagrado Templo en
donde la presencia de Dios residía permanentemente.

Todas las naciones escucharon acerca del milagro. Temblaron por temor y respeto a Dios,
especialmente los Filisteos – cuyos corazones se estremecieron con el sólo pensamiento de que
los judíos recobraran su antigua tierra natal (Éxodo 15:14).

DESPUÉS DE LA APERTURA DEL MAR

Cada mañana, la marea sacaba más carros decorados con diamantes y piedras preciosas, para
deleitar a los judíos. Ellos obtuvieron más riquezas en el mar de lo que obtuvieron cuando salieron
de Egipto. (Midrash)

Con toda la riqueza que salía, ¡Moshé tuvo que obligarlos a abandonar el mar!

MARÁ

Los judíos viajaron por 3 días sin agua (ni siquiera había Coca-Cola) y empezaron a reclamar (Éxodo
15:22). Una cosa es ver milagros revelados, pero creer que Dios puede proveer las necesidades
diarias ¡es algo que requiere fe! En Mará, el agua era amarga y Moshé tiró un palo para hacerla
dulce.

Dios promete nunca castigar a los judíos con las plagas de Egipto (Éxodo 15:26). Es por eso que en
la Hagadá de Pesaj hay una gran discusión sobre cuántas plagas afectaron a Egipto. Pregunta el
Gaón de Vilna, “¿Qué importa? ¿Acaso no terminó todo?”. La respuesta: Mientras más hayan
tenido los Egipcios, menos vamos a tener nosotros – ¡dado que Dios prometió nunca castigar a los
judíos con las plagas de Egipto!

MANÁ

Los judíos reciben comida del Cielo. ¿Qué sabor tenía? A lo que tú quisieras – helado de fresa,
lomo de res, espagueti y albóndigas de carne. ¡Huau!

Pero aún así la gente se quejó: Comer ya no era divertido porque se convirtió en una experiencia
intelectual – ¡tenías que imaginar la comida!

Sin importar cuánto Maná juntaba una persona, siempre terminaba con la misma cantidad que
todos los demás. El viernes, el pueblo recibía doble porción (algo que desconocían en ese
momento), porque en Shabat no había Maná.

Dios provee todas nuestras necesidades, lo único que nosotros hacemos es el esfuerzo.

Shabat es un “bono extra”. El ingreso de una persona es decretado en Rosh Hashaná pero los
gastos para Shabat y las fiestas están separados de esta cantidad y son reembolsados desde Arriba
(Talmud).
EL POZO DE MIRIAM

Moshé le pega a una piedra en frente de los ancianos, y ellos reciben un pozo portátil (en el mérito
de Miriam) que los acompaña por 40 años. Hay tanta agua que el pueblo necesita botes a remo
para visitarse los unos a los otros (Midrash).

AMALEK

Las naciones se asustaron al escuchar sobre la apertura del mar. Los judíos eran tan respetados
que simplemente podrían haber entrado a Israel sin hacer ninguna batalla. El archienemigo de
Dios y de los judíos, Amalek, no podía soportarlo. A pesar de que no estaba siendo amenazado, se
desvió de su camino para atacar a los judíos – para demostrarle a todo el mundo que ellos no eran
invencibles y que podían oponerse a ellos.

Amalek perdió la batalla, pero “enfrió” a los judíos. El tonto que salta a una tina con agua
hirviendo – a pesar de que se quema – la enfría para los demás.

Por cortesía de Amalek, los judíos ahora debían pelear batallas para entrar a la tierra. Los judíos
subsecuentemente mandaron espías que dieron un mal reporte y luego tuvieron que deambular
40 años por el desierto. Moshé le pega a una roca y no entra a la tierra. Todo el curso de la historia
judía se ve afectado por Amalek. Por eso tenemos el mandamiento de erradicar la memoria de
Amalek para siempre.