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La etnografía de Wall Street descrita por Karen Ho (2009) nos muestra como la observación,

toma de notas y posterior entrevistas a un determinado grupo de personas en Nueva York, que
laboran en bancos de inversión,  sirve para establecer una conexión con el comportamiento
de expansión o declive de corporaciones empresariales en todo Estados Unidos, y en el
mundo. La clave de esta cadena de “hecho y consecuencia” se halla en el espacio de
influencia que simboliza Wall Street, por un lado, como la bolsa de valores de la principal
economía del mundo y punto de referencia y, por otro, la conectividad con el sistema
financiero mundial de manera real y simultánea. De esta manera, en términos simples, basta
con analizar los referentes culturales y de pensamiento de un grupo pequeño de personas
(menor de cien) para situarse en la lógica de operación de múltiples espacios humanos
(financieros) en el mundo.

Este efecto de partir de un punto etnográfico “local” para proyectar y entender una escala
mayor de comportamiento global es lo que se podría denominar efecto “zoom”; una especie
de acto etnográfico en el cual uno pasa de un grupo de observación específico hacia una escala
mundial de entendimiento, y viceversa.

Esta capacidad de poder situarse en una escala multilocal a partir de establecer contacto con
un punto de una red mundial de relaciones financieras (económicas), sociales, políticas, entre
otros, se debe ante todo a la naturaleza conductual homogénea que inculca la globalización
desde estos distintos ámbitos. En el caso que describe Ho, los valores laborales de un
trabajador de Wall Street trascienden las fronteras de Estados Unidos y es aleccionador de lo
que pasa en otras bolsas del mundo.

El texto completo de Karen Ho tiene como nombre Liquidated: an ethnography of Wall Street y


el primer interés de esta antropóloga por este mercado financiero surge con la intención de
explicar un fenómeno reiterado que sucedía en los 90s: recortes laborales (despidos)
masivos y en paralelo un record de ganancias en las corporaciones y bolsa de valores. Ho
tomó como estrategia de campo postular a un puesto en un banco de inversión vinculado a
Wall Street, Bank of Trust, en donde fue aceptada. Por aquella época estas instituciones
promovían intensamente las fusiones y reorganizaciones de grandes corporaciones, que en
muchos casos concluían con el despido de miles de empleados. Karen Ho verificó que el
principal motivo de esta decisión era la reducción de costos y, por consiguiente, un aumento
en las utilidades para los tenedores de acciones (stakeholders). Cuando una empresa ofrece
como perspectiva un aumento de utilidades sus acciones inmediatamente suben de valor. De
esta manera, los despidos se vinculan directamente con un incremento de los valores en Wall
Street. Esta autora recalca, sin embargo, que esta medida (aumento de utilidades) muchas
veces es de corto plazo, ya que con menos personal (menores costos) se descuidan áreas que
influyen en la estrategia de largo plazo de la empresa. Es decir, para los consejeros
empresariales vinculados a Wall Street lo importante es “ganar mañana, aunque el barco se
hunda de acá a unos años”. Esta inestabilidad o liquidated form se sustenta, según Ho, debido
al espíritu laboral de los profesionales de estos bancos de inversión; sus prácticas culturales
diarias finalmente dominan las normas financieras de Wall Street y del “mercado” de
valores. Esta transmisión se basa en lo que Pierre Bourdieu define como “disposición” y
“habitus”, en la que la primera representa la inclinación o predisposición del propio sujeto o
cuerpo y la segunda la suma colectiva de esta actitud. Los profesionales de Wall Steet
provienen de universidades de elite, lo que representa un reclutamiento de la gente “más
inteligente” (the smartest). Esta confianza en sí mismo está además direccionada hacia una
cultura del empleo líquida y que se diluye (employee liquidity); por un lado, de superioridad
empoderado por la cultura del capital, una extensiva red de contactos (“de elite”) y una
compensación económica exorbitante, por otro lado, de preocupación e inestabilidad que se
materializa en la propia reducción de personal en el banco de inversión o la adquisición de
éste por otro banco más grande (con un respectivo despido de trabajadores). La propia receta
empresarial que recomiendan es aplicada a su propio contexto de privilegios e inseguridad.
La vida es vista desde el corto plazo con agentes tomadores de riesgo que buscan la máxima
ganancia (amparados en su inteligencia). La cadena se completa cuando los más
experimentados de Wall Street promueven este comportamiento entre sus colegas, y su vez,
sus colegas que forman un habitus colectivo aplican estos valores al mercado mundial
produciendo las respectivas crisis internacionales y restablecimientos económicos. Esta
sintonía del sujeto laboral y cultural se reproduce a escala mundial. Es un accionar en el que se
arriesga, se pierde el empleo y se recupera uno posteriormente.

Curiosamente, señala Ho, la sociedad industrial moderna se imagina al mundo funcionando


desde modelos económicos abstractos, en cambio, las relaciones sociales y culturales que
determinan lo económico sólo suceden en sociedades pre-modernas. En estas relaciones de
poder que determinan lo global, otro elemento que circunscribe todo y omite toda práctica
cultural es el propio concepto de mercado. Para Wall Street, cualquier falta o impacto
negativo en el mundo económico está vinculado al propio resultado del mercado (es causa y
efecto del mercado, no de los agentes que negocian, menos de su cultura).

Una manera de conducirse hacia lo global, hacia la escala mayor, es plateada por Anna Tsing
(2005) en su libro Friction: an ethnography of global connection. Señala un mundo de
relaciones y encuentros en el cual se definen distintos tipos de universalidad consensuada. A
su vez, esta reunión de pareceres centra el camino o ámbito de acción, lo cual no está exento
de fricciones. Tising nos da un ejemplo. El sendero de la universalidad global y no de
universalidades locales, puede compararse a la dinámica de la rueda de un auto, transita por
una carretera en un camino definido, pero no deja de tener un contacto o fricción con el
asfalto. Finalmente, la construcción de una cultura global se trata de encuentros que cruza a
culturas locales (diferencias) y largas distancias, que a la vez (estos encuentros) son inestables,
creativos, inequitativos lo que origina fricciones. Estos espacios son también de colaboración
global y tienen que ver, por ejemplo, con áreas de derechos humanos, políticas de identidad
étnica o políticas ambientalistas.

Estos conocimientos universales están en movimiento, viajan por el planeta y la fricción que
originan contribuye a su vez a mantener el poder global en constante definición; igualmente
redireccionan la senda historia. Esta autora toma como temas de análisis el capitalismo como
fenómeno de hegemonía global, interconexión y resistencia (por ejemplo, considera las áreas
rurales y sus luchas anti-globales); la naturaleza como conocimiento, en el cual juegan un rol
importante los procesos ambientalistas en la producción de conocimiento, activismo y
acuerdos globales, y la justicia social en la cual las políticas de coalición y objetivos que se
deben negociar son cruciales.
Tising resalta en mayor detalle un conjunto de ejemplos vinculados a la naturaleza y la relación
del ser humano con ésta para explicar esta manera de universalizar conceptos de manera
global. Se refiere entonces a la construcción de modelos sobre el cambio climático mundial,
que se alimentan de data local y, a su vez, desde una estructura de predicción mundial pueden
ayudar a predecir el clima en regiones específicas (reaparece el efecto zoom, de ida y vuelta).
También describe el proceso de intercambio que ayudó a construir un sistema de clasificación
de la ciencia botánica actual, este es universal, frente a los conocimientos locales indígenas,
por ejemplo. O se refiere a la negociación de un acuerdo mundial para la explotación forestal
en la cual los diferentes actores, principalmente productores y consumidores y, en menor
grado los conservacionistas, interactúan en roles de poder alrededor de esta organización
(International Tropical Timber Organization).

Básicamente, el enfoque de la fricción descrita por Tsing abre la posibilidad de hacer


etnografías de la interconexión global, en las cuales se resaltan conceptos y problemáticas de
escala compartida a nivel mundial. No obstante, la autora llama la atención de que lo universal
es en verdad conocimiento local, ya que no puede ser entendido sin el beneficio de la historia
y supuestos culturales específicos.

Una última área de la etnografía de redes corresponde etnografía de los medios digitales. Si
bien en el artículo revisado -Coleman (2010)- no se enfatizan los fenómenos de escala de
manera explícita, este rubro (blogs, chats, redes sociales, webs, etc) genera una comunicación
a escala global que se maneja generalmente por códigos homogéneos. Desde la prácticas
vernaculares en los medios digitales, se da en la construcción de actores globales que existen
únicamente desde la web (por ejemplo, hackers) o la construcción de plataformas de
conocimiento globales como Wikipedia. También se construyen redes de luchas sociales,
colectivas e internacionales, contra el sistema económico global o prácticas empresariales
abusivas, entre otros.  Otro ámbito es el microanálisis de aspectos subjetivos como la
informalidad verbal, moralidad, juego o pánico en determinados contextos digitales. Desde el
ámbito de lo prosaico como lo define la autora, se examina el impacto de las tecnologías
digitales en el afianzamiento del capitalismo neoliberal, transformaciones en los medios de
comunicación periodística, entre otros. Ciertamente, son fenómenos que forman parte del
sistema global de conocimiento y de expresión que permiten una proyección de la escala
etnográfica hacia ámbitos de análisis interconectados, poli-situados, de espectro mundial.
Como en los textos citados anteriormente, el espacio de observación puede situarse desde un
punto “local” que transporta al etnógrafo a regímenes conceptuales globales.

Bibliografía

Ho, K.Z. (2009). Liquidated: an ethnography of Wall Street. Durham: Duke University Press.

Tsing, A.L. (2005). Friction: an ethnography of global connection. Princeton, N.J.: Princeton


University Press.

Coleman, E. Grabriella (2010). Ethnographic Approaches to Digital Media. Annual Review of


Anthropology 39:487-505.
Karen Ho busca encontrar explicaciones a por qué el capital domina nuestros tiempos, para
ello se propone investigar el rol que cumplen los mercados de valores y las bancas de inversión
en los cambios socioeconómicos radicales que han ocurrido en los últimos años. Su estrategia,
más que mirar las grandes corporaciones y bancos o los discursos dominantes, se centra en
preguntarse cómo exactamente los inversionistas y banqueros de Wall Street en su vida
cotidiana ayudan a producir culturalmente la dominación financiera. Para ello, se pregunta
cosas como: ¿qué clase de experiencias e ideologías modelan los comportamientos de los
inversionistas?, ¿cómo fueron empoderados para hacer estos cambios?, respondiendo a estas
preguntas busca dar una comprensión antropológica de la globalización del capitalismo.