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“Policiaco”

Había una vez un parque al que entraban a robar. Los ladrones se llevaban
cualquier cosa. Lo mismo les daba robar flores que llevarse un banco o una
papelera. Y si no se lo podía llevar, lo destrozaban. 

Para evitarlo, el ayuntamiento decidió poner vigilancia en el parque. El jefe de policía


repartió los turnos y ese mismo día siempre había un policía patrullando por el
parque a cualquier hora del día.

A Don Canuto le tocó hacer el turno de noche. Don Canuto insistió que no era buena
idea que él hiciera ese turno. 

-No te es caes, Canuto, que te ha tocado en suerte -le decían sus compañeros.

Los robos y el vandalismo cesaron durante el día, pero no pasó lo mismo por la
noche. Toda la ciudad estaba muy enfadada, y la pagaron con Don Canuto.

-Es en tu turno cuando roban, Canuto. ¿Te duermes o qué? -le dijo el jefe de policía
Yo----no-veo-nada--contestó—Don-canuto.

-No, si eso es evidente. Que ni ves ni te enteras -insistía el jefe de policía.

-Que no, que lo que pasa es que no veo nada por las noches -dijo Don Canuto.

-Pero, ¿por qué no lo has dicho antes? -preguntó el jefe de policía.

-Lo intenté, pero todos me acusaron de querer escaquearme de mis obligaciones.


Pero tengo una idea para cazar a los ladrones.

Don Canuto propuso que el resto de agentes se escondieran en el parque y en los


alrededores para poder pillar al ladrón. 

Así lo hicieron. Y el ladrón fue apresado. A Don Canuto le dieron una medalla por su
gran idea y le pidieron disculpas por no haberle escuchado. 

Autor: Eva María Rodríguez


TERROR

Pasados los tres días con sus tres noches, el rey fue a comprobar que Juan seguía
sano y salvo en el castillo. Cuando le vio tan tranquilo y sin un solo rasguño, le invitó
a su palacio y le presentó a su preciosa hija. Esmeralda, cuando le vio, alabó su
valentía y aceptó casarse con él. Juan se sintió feliz, aunque en el fondo, estaba un
poco decepcionado.
– Majestad, le agradezco la oportunidad que me ha dado y sé que seré muy feliz con
su hija, pero no he conseguido sentir ni pizca de miedo.
Una semana después, Juan y Esmeralda se casaron. La princesa sabía que su
marido seguía con  el anhelo de llegar a sentir miedo, así que una mañana, mientras
dormía, derramó una jarra de agua helada sobre su cabeza. Juan pegó un alarido y
se llevó un enorme susto.
– ¡Por fin conoces el miedo, querido! – dijo ella riendo a carcajadas.
– Si – dijo todavía temblando el pobre Juan- ¡Me he asustado de verdad! ¡Al fin he
sentido el miedo! ¡Ja ja ja! Pero no digas nada a nadie…. ¡Será nuestro secreto!
CIENCIA FICCION

Había una vez en un hermoso y cálido pueblo llamado Zerus, existían todo tipo de
criaturas mágicas, una de las principales era un troll de color azul llamado Ferguson,
o como sus amigos le dicen el bueno, por ser amable con los demás, ya sea en su
entorno con su familia que con los humanos de por allí.
Ferguson es un típico troll de aldea, le gusta bañarse en lodo, jugar con los
chanchos e ir a caminar con sus amigos. Le encantan los días de lluvia, no soporta el
calor, y cuando está radiante el día, él se esconde porque no le gusta que los rayos
del sol reflejen su cara.
Es muy amistoso y atento con los demás, nunca se metió en problemas con algo o
con alguien, siempre feliz y dando una sonrisa a todo el vecindario de ahí.

creado por: Lucia Araujo Gonzalez


ROMANTICO

Carla y Pablo eran amigos desde muy pequeños. Sus madres habían sido
también amigas desde la infancia y ellos habían permanecido fieles a esa
tradición. Se llevaban muy bien y se querían muchísimo y se pasaban todo el día
unidos. Iban juntos a la escuela, hacían la tarea en el mismo lugar, jugaban,
charlaban. Eran inseparables.
Un día algo pasó entre ellos que torció rotundamente aquella relación. Por mucho
que sus madres intentaron que resolvieran el problema, Carla y Pedro dejaron de
verse y de ser amigos.
Muchísimos años más tarde, cuando ya ambos habían crecido y llevaban una vida
adulta, volvieron a encontrarse de casualidad. Cuando Carla encontró a Pedro sintió
por él un amor tan intenso que no pudo evitarlo y lo besó. Pedro se quedó
paralizado. ‘Ahora que ya tengo una familia y que las cosas me van bien quieres que
estemos juntos cuando fue esa la razón por la que dejaste de hablarme hace tantos
años…’ Y se fue muy enojado.
Cuatro meses más tarde la llamó por teléfono y le pidió que se encontraran. ‘Carla,
has sido lo más bonito que me ha dado la vida pero también lo que más daño me ha
hecho por eso quiero compartir el resto de mi vida contigo’. Y a partir de ese día
volvieron a ser esos niños inseparables, capaces de jugárselo todo el uno por el otro.
EL GATO DORMILON

Popular

Cuento Corto Infantil para niños y niñas, creado por: Alonzo G


Había una vez un gato muy dormilón que se pasaba los días y las tardes enteras
echado en el sofá. Siempre se preguntaban qué es lo que hacía para quedar tan
exhausto, pero nadie lo veía haciendo otra cosa que no fuera descansar.
Una noche su dueño tuvo la idea de ir a buscarlo y ver si también dormía toda la
noche, pero mientras bajaba la escalera pudo verlo… ahí estaba él, sentado frente al
acuario, viendo cómo dormía la tortuga. Sólo se quedó allí mirando en silencio a su
gato, despierto y sereno estaba cuidando el sueño de su amiga tortuga.
 
Al día siguiente pudo verlo como de costumbre, durmiendo en el sofá y entonces
pudo comprender el porqué de su sueño durante el día, pero no notó que la tortuga
también lo cuidaba desde su sitio.
FIN
– Moraleja del cuento: Los amigos siempre se cuidan,
– Valores del cuento: Amistad

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