Está en la página 1de 2

EL ARTE DE ESCUCHAR

Actualmente desempeñamos el arte de escuchar en muchas ocasiones diariamente, prestamos


mucha atención a lo que nuestros jefes, familiares, amigos, usuarios y a lo que nuestra pareja nos
trasmite mediante ese proceso comunicativo. Varios pensadores aportan ideas respecto al tema;
entre los cuales se destacan: Madame de Sevigné quien argumentó: “Hemos nacido con dos ojos,
dos orejas y una sola lengua, porque debemos mirar y escuchar dos veces antes de hablar”;
mientras que Cervantes puntualizó: “No te escuches a ti mismo; que toda afectación es mala” y
Shakespeare concluyó “Presta el oído a todos y a pocos la voz”. Todos apoyados en un fin, el cual
es saber escuchar, hacer un esfuerzo mental para analizar, procesar y crear un concepto propio de
la información que se está recibiendo.

Las personas necesitamos expresar sentimientos, emociones, observaciones, puntos de vista e


ideas, mediante el habla y a su vez, evitamos herir sentimientos, ofender; cuando por el contrario
la única pretensión es dar a conocer lo que deseamos, es informar, transmitir adecuadamente,
utilizando el léxico entendible para quien nos recibe el mensaje.

Debemos escuchar lo que realmente es necesario, es muy útil para enriquecer nuestros
conocimientos, estar informados y no pasar por desapercibidos, utilizando todos los sentidos y
desarrollando nuestra capacidad mental. Podemos persuadir a personas que nos escuchen,
presentando bases concretas y exactas sobre un tema específico, apropiándonos del auditorio que
nos escucha, que sientan que manejamos el tema con plena seguridad, que el mensaje que se
transmita sea útil para la vida y el desarrollo de ellas.

Escuchar es más que interpretar el mensaje, es sacar conclusiones; es tomar nuestra inteligencia
obtenida durante el tiempo recorrido y sacarla a la luz, es interactuar con una o varias personas;
esto, porque nos vemos en difícil etapa de convivir con uno mismo, ya que merecemos ser
escuchados por otros y no por el yo interior; no habiendo así una escucha activa, aunque se
pretenda lograr un proceso de retroalimentación, el cual será fallido.

Debemos ser capaces de escuchar a los demás, estar en ese punto de hacer el ejercicio mental
para procesar toda la información obtenida, tomando de primera mano nuestras propias
conclusiones críticas; siendo sabios a la hora de escuchar a la otra persona.

Para finalizar, cierro con esta conclusión “Es más difícil ser escuchado que escuchar”.
Que recursos escuchas para que te presten atención?

- Manejar un tono de voz altibajo.


- Ser dinámico.
- Utilizar temas del ámbito local.
- Presentaciones llamativas.
- Manejar el tema.
- Estar seguro de mí mismo.

Menciona tres características que se tienen en cuenta en el arte de escuchar

- Quien habla, siembra.


- Se necesita ingenio para hablar bien, pero para escuchar correctamente basta la
inteligencia.
- Una de las mejores formas de persuadir a la gente, es mediante el oído.