Está en la página 1de 5

Alexander von Humboldt *

COSMOS. ENSAYO DE UNA DESCRIPCION


FISICA DEL MUNDO **

Consideraciones sobre los diferentes grados de goce que ofrecen


el aspecto de la Naturaleza y el estudio de sus leyes

( v .)
Si se considera el estudio de los fenómenos físicos no en sus rela­
ciones con las necesidades materiales de la vida, sino en su influencia
general sobre los progresos intelectuales de la humanidad, el más elevado
e importante resultado de esta investigación es el conocimiento de la co­
nexión que existe entre las fuerzas de la Naturaleza y el sentimiento íntimo
de su mutua dependencia. La intuición de estas relaciones es la que amplía
nuestras perspectivas y ennoblece nuestros goces. Este ensanche de hori-

* Alexander von Humboldt (1769-1859). Además Sel que corresponde al texto in­
cluido en este libro, entre sus trabajos principales se encuentran:
Humboldt, A. von (1807-1811): Ensayo político sobre el Reino de la Nueva España.
Estudio preliminar, revisión del texto, cotejos, notas y anexos de J . A. Ortega y
Medina. Traducción de V. González Amao, México, Porrúa, 1966.
Humboldt, A. von (1807-1834): Voyage aux régions equinoxiales du Nouveau Continent
fait en 1799, 1800, 1801, 1802, 1803 et 1804 par Alexandre de Humboldt et Aimé
Bonpland, rédigé par A. de Humboldt, París, Schoell, Dufour, Maze et Gide,
30 vols.
Humboldt, A. von (1808): Cuadros de la Naturaleza. Traducción de B. Giner, Madrid,
Imprenta y Librería de Gaspar, Editores, 1876.
Humboldt, A. von (1814-1834): Examen critique de Vhistoire de la géographie du
Nouveau Continent, et des progrés de l’astronomie nautique aux XVe et XVI‘
siécles, París, Gide, 2 vols.
* * Humboldt, A. von (1845-1862): Cosmos. Ensayo de una descripción física del
mundo. Traducción de B . Giner y J . de Fuentes, Madrid, Imprenta de Gaspar y Roig,
Editores, 4 tomos, 1874-1875; t. I, pp. 1-8; t. IV , pp. 10-12. Se ha actualizado la
ortografía.
159

(
Antología de textos Alexander von Humboldt 161
160

zontes es resultado de la observación, de la meditación y del espíritu mediante la observación, es como el hombre puede mostrarse más digno
del tiempo en el que se concentran todas las direcciones del pensamiento. de su alto destino.
La historia revela a todo el que sabe penetrar a través de las capas de Si reflexionamos acerca de los diferentes grados de goce que suscita
los siglos precedentes hasta las raíces profundas de nuestros conocimientos la contemplación de la Naturaleza, encontramos que, en primer lugar, debe
cómo, desde hace miles de años, el género humano ha trabajado por co­ colocarse un tipo de impresión enteramente independiente del conoci­
nocer, en las mutaciones incesantemente renovadas, la invariabilidad de miento profundo de los fenómenos físicos e independiente también del
las leyes naturales y por conquistar progresivamente una gran parte del carácter individual del paisaje y de la fisonomía de la región que nos
mundo físico por la fuerza de la inteligencia. Interrogar los anales de la rodea. En cualquier lugar de una llanura monótona, sin más límites que
historia es seguir esta senda misteriosa, sobre la cual la imagen del Cosmos, el horizonte, donde una vegetación homogénea de brezos,, jaras o gramíneas
revelada primitivamente al sentido interior comb un vago presentimiento cubre el suelo, en cualquier sitio donde las olas del mar bañan la costa
de la armonía y del orden en el Universo, se ofrece hoy como fruto de y marcan su paso con estrías verdosas de algas, el sentimiento de la Na­
largas y serias observaciones. turaleza, grande y libre, embarga nuestra alma y nos revela, como por
A estas dos épocas en la consideración del mundo exterior, al primer una misteriosa inspiración, que las fuerzas del Universo están sometidas
destello de la reflexión y al período de civilización avanzada, correspon­ a leyes. El simple contacto del hombre con la Naturaleza, esta influencia
den dos géneros de goces. El uno, propio de la sencillez primitiva de de los grandes espacios, o del «aire libre», como dicen otras lenguas
las antiguas edades, nace de la percepción del orden expresado por la con más bella expresión, ejercen una acción de sosiego, aplacan el dolor
regular sucesión de los cuerpos celestes y el desarrollo progresivo de la y calman las pasiones, al tiempo que el alma se siente íntimamente agitada.
organización; el otro, resulta del exacto conocimiento de los fenómenos. Esta benéfica influencia la recibe el hombre en todas partes, cualquiera
Desde el momento en que el hombre, al interrogar a la Naturaleza, no que sea la zona que habite y cualquiera que sea el grado de cultura inte­
se limita a la observación, sino que genera fenómenos bajo determinadas lectual que haya alcanzado. Cuanto de sobrecogedor y de solemne hay
condiciones, desde que recoge y registra los hechos para extender la in­ en las impresiones que señalamos se debe al presentimiento del orden
vestigación más allá de la corta duración de su existencia, la Filosofía de y las leyes, que surge espontáneamente del simple contacto con la Na­
la Naturaleza se despoja de las formas vagas que desde su origen le ca­ turaleza, así como del contraste que ofrecen los estrechos límites de nues­
racterizan; adopta un carácter más serio, compulsa el valor de las observa­ tro ser con la percepción de lo infinito que se revela por doquier, en la
estrellada bóveda del cielo, en el llano que se extiende más allá de nuestra
ciones, ya no adivina, combina y razona. Las afirmaciones dogmáticas de
vista, en el brumoso horizonte del océano.
los siglos anteriores se conservan sólo en las creencias del pueblo y de
Otro tipo de goce es el producido por la configuración concreta del
las clases que; por su falta de ilustración, se aproximan a él, y se perpetúan
paisaje, por la forma de la superficie del globo en una región determinada.
sobre todo en algunas doctrinas que se cubren con una apariencia mística
Las impresiones de este género son más- vivas, mejor definidas, más acor­
para ocultar su. debilidad. Los lenguajes recargados de expresiones figura­ des con ciertos estados de ánimo. Unas veces es la inmensidad de las
das conservan los rasgos de estas primeras intuiciones. Un reducido nú­ masas, la lucha de los elementos desencadenados o la desolación de las
mero de símbolos, producto de. una feliz inspiración en tiempos primitivos, estepas, como en el norte de Asia, lo que excita nuestra emoción; otras,
es capaz de ir tomando poco a poco formas vagas y, mejor interpretados, bajo el dominio de sentimientos más dulces, la suscita el aspecto de los
llegar a incorporarse incluso en el lenguaje científico. campos cubiertos de abundantes cosechas, la casa en la orilla de un torrente
La Naturaleza, considerada por medio de la razón, es decir, sometida o la acrecentada fecundidad del suelo vencido por el arado. Recalcamos
en su conjunto a la acción del pensamiento, es la unidad en la diversidad aquí menos los grados de intensidad que distinguen estas emociones que
de los fenómenos, la armonía entre las cosas creadas que difieren por su el diferente tipo de sensaciones que suscita el carácter del paisaje y a las
forma, por su constitución y por las fuerzas que las animan; es el Todo que éste confiere su encanto y duración.
an im arlo por-un soplo de vida. La consecución más importante de un es­ (...)
tudio racional de la Naturaleza es aprehender la unidad y la armonía que La tentativa de descomponer en sus diversos elementos la magia del
existe en esta inmensa acumulación de cosas y fuerzas; asumir con el mundo físico está llena de riesgo, porque el carácter fundamental de un
mismo interés tanto los resultados de los descubrimientos de los pasados paisaje y de cualquier escena imponente de la Naturaleza deriva de la
siglos como lo que se debe a las investigaciones de los tiempos en que simultaneidad de ideas y de sentimientos que suscita en el observador.
se vive y analizar los caracteres de los fenómenos sin sucumbir bajo su El poder de la Naturaleza se manifiesta, por así decirlo, en la conexión
masa. Penetrando en los misterios de la Naturaleza, descubriendo sus se­ de impresiones, en la unidad de emociones y sentimientos que se produ­
cretos y dominando por la acción del pensamiento los materiales recogidos cen, en cierto modo, de una sola vez. Si se quieren detectar sus orígenes

/
( (
162 Antología de textos Alexander von Humboldt 163

parciales, es preciso descender por medio del análisis a la individualidad Límites y métodos de exposición de la descripción física del Mundo
de las formas y a la diversidad de las fuerzas...
(...)
No se trata en este ensayo de la Física del Mundo de reducir el con­ La descripción del Mundo, considerado como objeto de los sentidos
junto de los fenómenos sensibles a un pequeño número de principios exteriores, necesita indudablemente el concurso de la Física General y de
abstractos, sin más base que la razón pura. La Física del Mundo que la Historia Natural descriptiva, pero la consideración de las cosas creadas,
intento exponer no pretende elevarse a las peligrosas abstracciones de una enlazadas entre sí y formando un todo animado por fuerzas interiores,
ciencia puramente racional de la Naturaleza; es una Geografía Física unida da a la ciencia que nos ocupa en esta obra un carácter particular. La Física
a la descripción de los espacios celestes y de los cuerpos que se encuentran se concreta a las propiedades generales de los cuerpos, es resultado de
en dichos espacios. Ajeno a las preocupaciones .de la Filosofía puramente la abstracción y la generalización de los fenómenos sensibles. Ya en la
especulativa, mi ensayo sobre el Cosmos es una consideración del Universo obra donde se establecieron las primeras bases de la Física General, en
fundada en un empirismo razonado, es decir, sobre un conjunto de hechos los ocho libros físicos de Aristóteles, todos los fenómenos de la natura­
registrados por la ciencia y sometido a la acción de un entendimiento que leza se consideran dependientes de la acción primaria y vital de una
compara y combina. Sólo dentro de estos límites la obra que he empren­ fuerza única, principio de todo movimiento en el Universo. La parte te­
dido se entronca con el tipo de trabajos a que he consagrado mi larga tra­ rrestre de la Física del Mundo, para la que conservaría de buen grado
yectoria científica. No me aventuro a entrar en un campo donde no sabría la antigua y muy expresiva denominación de Geografía Física, trata de la
moverme con soltura aunque quizá otros puedan intentarlo con éxito. distribución del magnetismo en nuestro planeta según sus relaciones de
La unidad que trato de detectar en el desarrollo de los grandes fenómenos intensidad y dirección, pero no se ocupa de las leyes que rigen las atrac­
del Universo es la que ofrecen las concepciones históricas. Todo cuanto ciones o repulsiones de los polos ni de los medios para producir corrientes
se relacione con individualidades accidentales, con el componente variable electromagnéticas permanentes o pasajeras. La Geografía Física define tam­
de la realidad, tanto se trate de la forma de los seres como de la agru­ bién a grandes rasgos la configuración, compacta o articulada, de los Con­
pación de los cuerpos, o de la lucha del hombre con los elementos y de tinentes, la extensión de su litoral en relación con su superficie, la dis­
los pueblos con los pueblos, no puede ser deducido sólo con ideas, .es decir, tribución de las masas continentales en los dos hemisferios, que ejerce
racionalmente construido. una poderosa influencia en la diversidad del clima, y las modificaciones
Creo que la descripción del Universo y la historia de las sociedades meteorológicas de la atmósfera; señala el carácter de las cadenas monta­
se encuentran en el mismo grado de empirismo, pero, sometiendo los fe­ ñosas que, levantadas en diferentes épocas, forman sistemas individualiza­
nómenos físicos y los acontecimientos al trabajo de la inteligencia y remon­ dos unas veces paralelos entre sí y otras divergentes o transversales;
tándose por medio del razonamiento a sus causas, se confirma cada vez analiza la altitud media de los continentes sobre el nivel de los mares
más la antigua creencia de que las fuerzas inherentes a la materia y las y la posición del centro de gravedad de su masa, la relación entre el punto
que rigen el mundo moral ejercen su acción bajo el imperio de una nece­ culminante y la altura media de la línea de cumbres con su distancia a la
sidad primordial y según movimientos que se repiten de forma periódica costa más cercana. Describe también las rocas eruptivas como factores de
o en intervalos irregulares. Esta necesidad de las cosas, este encadena­ movimiento, ya que actúan sobre las rocas sedimentarias, a las que atra­
miento oculto pero permanente, esta renovación periódica en el desarrollo viesan, levantan e inclinan; estudia los volcanes tanto si se encuentran
progresivo de las formas, los fenómenos y los acontecimientos, constituyen aislados como si están dispuestos en series sencillas o dobles, tanto si
la Naturaleza, que obedece a un impulso primario dado. La Física, como extienden su actividad a diversas distancias como si crean rocas en forma
su propio nombre indica, se limita a explicar los fenómenos del mundo de espigones largos y estrechos u oquedades en el suelo cuya amplitud
material por medio de las propiedades de la materia. El último objeto aumenta o disminuye con el paso de los siglos. La parte terrestre de la
de las ciencias experimentales es, pues, llegar al conocimiento de las leyes ciencia del Cosmos describe, por último, la lucha del elemento líquido, con
y generalizarlas progresivamente. Todo lo que va más allá no es del do­ la tierra emergida; expone cuanto tienen de común los grandes ríos en
minio de la Física del Mundo y pertenece a un género de especulaciones su curso superior o inferior y en sus bifurcaciones, cuando su lecho no
más elevadas. Emmanuel Kant, uno de los pocos filósofos que hasta ahora está aún enteramente fijado; presenta cómo las corrientes de agua cortan
no han sido acusados de impiedad, ha señalado los límites de las expli­ las más elevadas cadenas montañosas o siguen durante largos trechos un
caciones físicas con una extraordinaria sagacidad en su célebre «Ensayo curso paralelo a ellas, unas veces a su mismo pie y otras a grandes dis­
sobre la teoría y la construcción de los Cielos», publicado en Koenisberg tancias, cuando el levantamiento de los estratos de un sistema orográfico
en 1755. y la dirección del plegamiento son conformes a la que siguen los bancos
(...) más o menos inclinados de la llanura. Los resultados generales de la Oro-

(
164 Antología de textos Alexander von Humboldt 165

grafía y de la Hidrografía comparadas pertenecen específicamente a la la combinadón de observadones, la regularidad de los fenómenos dentro
ciencia de la cual quiero determinar aquí los límites reales, pero la enu­ de sus aparentes variadones. Si en la exposidón de la parte terrestre
meración de las mayores alturas del globo, la descripción de los volcanes del Cosmos hay que descender alguna vez a hechos muy concretos, es
aún en actividad, la división del territorio en cuencas y la multitud de sólo para recalcar la conexión que tienen las leyes de la distribudón real
ríos que las surcan son hechos que pertenecen al campo de la Geografía de los seres en el espacio con las normas de la dasificación ideal en fa­
propiamente dicha. Sólo consideramos aquí los fenómenos en su mutua milias naturales, basadas en las analogías de organización interna y de
dependencia, en las reladofies que presentan con las diferentes zonas de evoludón progresiva.
nuestro planeta y su constitución física en general. Las modalidades de la (...)
materia informe u organizada, dasificadas de acuerdo con la similitud de Estamos aún muy lejos de poder reducir a la unidad de un prindpio
sus formas y de su composición, son indudablemente un tema de estudio racional por medio de la reflexión lo que perdbimos por medio de los
del mayor interés, pero están vinculadas a un marco de ideas completa­ sentidos. Y puede dudarse que en el campo de la Filosofía de la Naturaleza
mente distintas de las que constituyen el objeto de esta obra. se llegue a conseguir esto. La complejidad de los fenómenos y la inmensa
Las descripdones de países diversos ofrecen materiales muy impor­ extensión del Cosmos parecen oponerse a tal fin; pero, aun cuando d
tantes para la elaboración de una Geografía Física; sin embargo, la reunión problema fuera insoluble en su conjunto, no por ello una solución parcial,
de estas descripdones, induso ordenadas en series, no nos daría una ver­ una tendencia hada la comprensión del mundo, dejaría de ser d objeto
dadera imagen de la conformadón general de la superfide de nuestro eterno y sublime de toda observación de la Naturaleza. Fiel al carácter de
planeta, lo mismo que las flores de las diferentes regiones puestas las las obras que he publicado hasta ahora y los trabajos de medida, experi­
unas detrás de las otras tampoco formarían lo que designo con el nombre mentación e investigación que han llenado mi vida científica, me sitúo en
de Geografía de las Plantas. Por medio de la reflexión sobre las observa­ el campo de las concepciones empíricas.
ciones concretas, a través del espíritu que compara y combina, llegamos La exposición de un conjunto de hechos observados y combinados entre
a descubrir en la individualidad de las formas orgánicas, es decir, en la sí no excluye la pretensión de agru p ó los fenómenos de acuerdo con su
Historia Natural de las plantas y de los animales, los caracteres generales enlace racional, ni de generalizar lo que sea susceptible de generalizadón
que presenta la distribución de los seres según los climas; la inducdón en el conjunto de las observaciones concretas, ni de llegar, en fin, al des­
es la que nos revela las leyes numéricas según las cuales se regulan la cubrimiento de leyes. Concepdones del Universo fundadas únicamente en
proporción que cada grupo natural significa con respecto al total de las la razón, en los principios de la Filosofía especulativa, asignarían sin duda
espedes y la latitud o localizadón geográfica de las áreas donde ^cada a la ciencia del Cosmos un objeto más elevado. No quiero censurar los
forma orgánica alcanza el máximo desarrollo. Estos modos de considerar esfuerzos que yo no he intentado ni criticarlos por d solo motivo de que
las cosas, gracias a la generalizadón de sus perspectivas confieren un hasta hoy han tenido un éxito muy dudoso. Contra los deseos y consejos
carácter más elevado a la descripdón física del globo; y es efectivamente de los profundos y destacados pensadores que han dado nueva vida a
de este reparto local de las formas, del número y la vitalidad de las que concepdones con las que ya se había familiarizado la Antigüedad, los
predominan en cada mesa, de lo que dependen el paisaje y la impresión sistemas de la Filosofía de la Naturaleza se han desinteresado durante algún
que nos produce la fisonomía de la vegetación. tiempo en nuestro país de los serios estudios de las dendas matemáticas
Los catálogos de seres orgánicos, a los que se solía dar el pomposo y físicas. La embriaguez de pretendidas conquistas, un nuevo lenguaje
título de Sistemas de la Naturaleza, nos ponen de manifiesto una sensible excéntricamente simbólico, la predilección por fórmulas de un radonalismo
relación de analogías de estructura tanto en el desarrollo total de dichos escolástico tan estrechas como nunca las conodó la Edad Media, han
seres como en las diferentes fases que recorren según una evolución en marcado, por el abuso de las fuerzas en una generosa juventud, el efímero
espiral; por un lado las hojas, las brácteas, el cáliz, la corola y los órganos triunfo de una dencia puramente ideal de la Naturaleza. Recalco la ex­
reproductores, y por otro, con mayor o menor simetría, los tejidos celulares presión «abuso de las fuerzas», porque espíritus superiores entregados a la
y fibrosos de los animales, sus partes más o menos diferendadas. Pero vez a los estudios filosóficos y a las ciencias de observadón han sabido
todos estos pretendidos sistemas de la Naturaleza, ingeniosos en sus cla­ preservarse de estos excesos. Los resultados obtenidos por investigadones
sificaciones, no nos muestran los seres en su distribución espacial en serias basadas en la experienda no pueden estar en contradicdón con una
relación con la latitud y la altura sobre el nivel del Océano ni según las verdadera Filosofía de la Naturaleza. Cuanto tal contradicdón existe, el
influencias climáticas que sufren como consecuenda de factores generales, defecto está o en lo vado de la especuladón o las exageradas pretensiones
a veces muy distantes. El objeto de la Geografía Física es, por el contrario, del empirismo, que pretende haber probado por la experienda más de
como hemos dicho antes, reconocer la unidad en la inmensa variedad de lo que la experienda es capaz de probar.
los fenómenos y descubrir, por el libre ejercicio del pensamiento mediante (...)

( (
1
166 Antología de textos Alexander von Humboldt 167

Resultados particulares de la observación en el dominio parece más adecuada al objeto que me propongo, ya que expresa mejor
de los fenómenos terrestres el enlace de vastos fenómenos que ocupan un lugar considerable en el
Universo. En consecuencia, no me es posible ceñirme a un punto de vista
Si, en una obra en la que se dispone de un material inmenso formado morfologico. Lo que pretendo básicamente es trazar un cuadro general
por los más diversos objetos, se quieren dominar estos materiales, es de­ de la Naturaleza, que permita abarcar el conjunto de todas las fuerzas
cir, poner en orden los fenómenos de tal manera que se pueda apreciar que concurren a animarla.
fácilmente su interdependencia, el único medio de hacer dara la exposi­
ción es subordinar los conceptos particulares, y más en un campa tan lar­
gamente abierto a la observación, a la perspectiva más elevada de la unidad
del Mundo. La esfera terrestre, opuesta a la ¿releste, se divide en dos
partes: la Naturaleza inorgánica y la Naturaleza orgánica. Comprende la
primera la magnitud, forma y densidad de la Tierra, su calor‘interno, su
actividad electromagnética, la constitución mineralógica de su corteza, la
influencia de su interior sobre su superficie, que se realiza dinámicamente
por ruptura y químicamente por fenómenos que forman y transforman
las rocas, la invasión parcial de la superficie sólida por las aguas y el mar,
el contorno y las articulaciones de la parte sólida que emerge sobre las
olas, es decir, de los continentes y las islas, y, por último, la envoltura
gaseosa que envuelve el globo, o, en otros términos, la atmósfera. El do­
minio de la Naturaleza orgánica comprende, no las formas particulares de
vida cuya descripción es propiamente el objeto de la Historia Natural,
sino las relaciones de localización que existen entre los seres vivos y las
partes sólidas o líquidas de la superficie terrestre, es decir, la Geografía
de las Plantas y de los Animales y de las divisiones de la especie humana
en razas y tribus a pesar de su unidad específica.
En cierto modo esta división data de la Antigüedad. Ya por entonces FAHCE Biblioteca Central
se distinguían los dos órdenes de hechos: por una parte, los fenómenos
elementales y la transformación de las sustancias; por otra, la vida de
Nro. irr...3.£.3.3<?.........
las plantas y los animales. Al no existir medios para aumentar la capacidad
S in “ in..................... <SOM ¿j-Z
de percepción, la distinción entre los vegetales y los animales era pura­
mente inuitiva o se basaba sólo en la capacidad que tienen los animales
de alimentarse por sí mismos y en el mecanismo interior que los permite
moverse. E l tipo de percepción intelectual que llamo intuición y, más
aún, la asociación de ideas, tan penetrante y fecunda en Aristóteles, le
revelaron lo aparente de la solución de continuidad entre lo animado y lo
inanimado, entre la sustancia elemental y la planta, y le llevaron a ver
que, al tender siempre la vida a elevarse en la escala de los seres, existen
gradaciones insensibles de las plantas a los animales inferiores. La historia
de los organismos, tomando la palabra historia en su sentido inicial, es
decir, transportándonos a la época de las faunas y las floras antiguas, está
tan íntimamente unida con la Geología, con la superposición de los es­
tratos y la edad de los levantamientos de territorios enteros o simplemente
de montañas, que no he creído que en una obra como el Cosmos se deba
tomar como punto de partida la división, muy natural por otra parte,
entre Naturaleza orgánica y Naturaleza inorgánica y hacer de ella una
base fundamental de clasificación. La gran división que he planteado me

c 1