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Arp'nsDoLóppz AusrrN

Ensayossobre mitología de la tradición mesoamerica¡ra


I

Coedición. FldrcronesE¡a / Ins¡ruto Nacional de Antropología e Histona

Edrción origrnal: CN(;A-INI,México, 1994


Primera edroón en coedicrón: 2012
ISBN: 978-607-445-I I I -7

Texto f)R e 2012, EdicronesFlra S.A. de (l \l


Ca.lledel Trabajo 3 I , 14269 México, D.F
ImágenesDR O 2012, lnstituto Nacional de Antropología e Hisrona
Uverpool I 23-2opiso,col.Juárez, 0660OMéxico. D.Fl
f)erechos de las fotografias rndrcados en cada caso.

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Índice

Al principio, el Diluvio, 9

I. El conejo en la cara de la Luna, 19


II. Mitos y nombres, 27
III. El invento y el descubrimiento en la concepción
mítica del mundo, 33
IV. El barro, 39
V. Las palabras del conjuro, 47
VI. El mito en la tradición religiosa
mesoamericana,SS
\{I. Los dichos, 61
\{II. Fruto asombroso, 67
IX. El milagro del águila y el nopal, 75
X. El eclipse,87
XI. El Anticristo y los soles,97
XII. Relatosde tlacuaches,107
XIIL EI nombre de los tarascos,119
XlV. Nuestros primeros padres, 127
XV. La mano derecha, la mano izquierda,137
X\T. Complementos y composiciones,145
XVII. Sinonimias, 155
X\aIII. Ziryab,165

Bibliografía, 173
\TII. Fruto asombroso

Seantoja llamar al cacaofruto asombroso.El cuerpo oscu-


ro del chocolate domina hoy el mundo de la gula. Amoro-
soy terrible -como los antiguosdiosesde Mesoamérica-,es
al mismo tiempo una bendición al paladar, una fuente
energéticay uno de los más pertinaces productores de
obesosen los paísesindustrializados. No lo r,'ulgarizala
cotidianidad de su consumo. Aun sometido a la estanda-
r\zación de los sabores,es lujo común, y es lujo exquisito
en los reductos del gusto refinado.
Tema forzoso para los nutriólogos y los expertos en las
artesculinarias,hoy también lo espara los economistas.En
estaépoca regida por los valoresmercantiles,la produc-
ción chocolatera es importante en la economía mundial.
Paradójicamente,hubo entre los primeros españolesque
escribieronsobre estefruto americano quien no percibió
la potencialidad del cacao en la nueva economía. Por el
contrario, el fruto fue considerado símbolo de una época
idílica en la que los metalespreciososno regían las rela-
cionesentre los hombres. Al menos asílo estimó Francisco
Hernández, el protomédico de Felipe II, cuando habló
del cacahuacuáhuitlo árbol del cacao en su monumental
obra Historia natural deNueuaEspaña.l"Vienen a la men-
te -nos dice Hernández- las grandes etapasde la historia
humana", y se refiere enseguida a los tiempos primitivos
en los que el intercambio de los bienes no se hacía con
baseen monedas de oro o de plata, sino, como lo cantara
Homero, mediante el trueque. La romántica üsión de
Hernándezllega a negar la aparición de la avariciay la

1 Francisco Hernández, Historia natural de Nue.uaEspaña,2 vols.,


en F. Hernández, Obras completas,Universidad Nacionai Autónoma
de México, México, 1959,vol. u, libro \rI, cap. LXXX\TI,pp. 303-305.

67
ambición en el Nuevo Mundo antes de la llegada de sus
compatriotas, quienes hicieron circular la moneda en las
tierrás conquistadas.En el Nuevo Mundo, dice el proto-
médico, haiían las veces de moneda las plumas de aves
hermosísimas,las telas de algodón, las piedras preciosas
y, destacadamente,la semilla del cacá'huatlocacao'
Otra razón encontró Hernández en el cacao para dis-
tinguir la materialista actualidad del Nuevo Mundo del
pasado idílico que él imaginaba' Nos dice que, pese a que
Ln las selvasdel continente conquistado nacían espontá-
neamente las vides silvestres,los indios no habían descu-
bierto la forma de hacer vino, y utilizaban la semilla del
cacao para preparar la bebida sustanciosade tan grato
sabor y tan variadas propiedades medicinales'
Precisamenteen estadiversidad de propiedades residió
otra de las causasdel asombro de los españolesante el ca-
cao. Fueron tan variados los efectos medicinales, las vir-
tudes nutricias y los d,añosal organismo que los españoles
creyeron descubrir en el fruto, que su composición natu-
ral, de acuerdo con los criterios hipocráticos entonces vi-
gentes,vino a constituir una maravilla más' Consideraron
sin tueste ni preparación,
[ue el cacao,cuando se ingiere
estriñe, detiene la regla, cierra las vías de la orina, opila
el hígado y el bazo, priva de color al rostro, debilita la di-
gesdén, acorta el aliento, causa paroxismos y desmayos,
engendra perpetuas ansias,
froroo.u el "mal de madre",
melancolías y saltos del cotazón, y causa en algunas per-
sonashinchazonese hidropesía.En cambio,los españoles
también d.ijeron que el cacao tostado y molido, aun sin
más mezcla que un poco de atole de rnaí2,engorda y sus-
tenta al hombre con sano y loable mantenimiento, pro-
voca la orina, aluda a la digestión, despierta el apetito,
repara los "males de madre", causaalegría y pone fuerza
al cuerpo.

68
El médico novohispanoJuan de Cárdenasse preocupó
por elucidar el misterio de tan contrarias propiedades
del cacao,y le dedicó buen espacioen un libro publicado
en 1591. La obra lleva por nombre, precisamente, Problc-
masy secretos marauillnsosde las Indias.z Dijo Cárdenas que
el cacao estaba formado por la rnezcla de al menos tres
sustanciasdistintas. La primera era una parte fría y seca,
gruesa,terrestre y melancólica, muy dañina para el orga-
nismo, áspera y estítica, a la que denominó "tierra del
cacao". La segunda era de naturalezaaérea,la parte acei-
tosa, caliente y húmeda en complexión, pingüe y mante-
cosaen saboq blanda, lenitiva y amorosa en sustancia.La
tercera parte eraígnea, considerada así por ser calidísima
y muy penetrativa. Ésta se caracterizabapor el saborcillo
amargo que tiene el cacao crudo y erala causantedel do-
lor de cabeza;pero también, por ser delicada, sutil y pe-
netrativa, a ella obedecían las facultades desopilativasdel
cacaoque permitíanla salida del sudor, de la regla y de
los excrementos del vientre. Todo esto hacía que el cacao
debiera clasificarse, de acuerdo con los criterios médi-
cos de la época, fruto de complexiones contrarias: frío y
secopor su parte terrestre, caliente y húmedo por su parte
aceitosa,y caliente y seco por su parte sutil y amarga. Sin
embargo, predominaba en él la complexión fría y seca.
Otros muchos médicos españolesse preocuparon por
los misterios del cacao.Baste citar entre ellos a Antonio
Colmenero de Ledesma, médico cirujano de la ciudad
,.<..
de Ecija, que publicó en 1631 todo un Curiosotratad,ode
la naturalezay calidad del chocolate.El fruto iniciaba así su
2 Juan de Cárdenas trata muy ampliamente las propiedades del
chocolate en Probl¿masy secretosmarauillososd¿ las Indias, Academia
Nacional de Medicina, 5a. ed., colección La Historia de la Medicina
en México, Nuestros Clásicos,n. 3, México, 1980, libro t, caps.\aII-IX,
pp. 176-94.

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ascendente carrera en Europa, inquietando a los sabios,
conquistando paladares y aumentando las boticas de los
facultativos.
En las antiguas sociedadesindígenas el chocolate no
había sido menos asombroso.Los nahuas vedaban el con-
sumo a los plebeyos,y la infracción del precepto costaba
lavida al sorprendido. Estaera la causa,explicaban,de que
su nombre pudiese ser sustituido por una metáfora: el
cacaoera llamado "corazón, sangre". Además, se le atri-
buían propiedades altamente nutritivas ("frías", según las
antiguasconcepciones),y también se decía que si el fruto
se consumía verde e inmoderadamente provocaba una
embriaguezmalsana.3
En resumen,los antiguos textos dicen que el cacaoera
costoso,temible (imacaxoni), capazde producir asombro
(tetzammachoya), enervante, muy nutritivo y frío' Todas
estasatribuciones no son independientes: estaban fuer-
temente ünculadas según el pensamiento indígena' y nos
orientan a descubrir al cacaoentre los seresdel mundo
que eran concebidos entre lo pesado,lo contagiado por
Iá muerte. Para entender mejor esta idea es preciso te-
ner en consideración que en Mesoamérica se creía en
una doble composición de los seres mundanos' Todos
ellos -hombres, animales,vegetales,mineralesy los obje-
tos manufacturados- estaban compuestos por dos tipos
de materia: una ligera, interna, imperceptible, y otra pesa-
da, cobertora y perceptible' ¡Hastalos diosesse cubrían
con una capa de materia pesada cuando venían al mun-

3 En relación con estosconceptos nahuas sobre el cacao,véaselos


textos del CódiceFlarentino, manuscrito 218-220 de la Colección Pala-
tina de la Biblioteca Medicea Laurenziana, edición facsimila¡ 3 vols.,
secretaría de Gobernación-Archivo General de la Nación, México,
19?9,lib. r,'I,ff. 211v-212r(apartado"iollotli,eztlí'),ylib. xI, f'123r'

70
do! La materia pesadalimitaba la acción de los cuerpos
y los unía a la muerte.
Hoy en día existe una idea paralela: la pérdida de la
sustancialigera aumenta la solidez de los cuerpos. Dice
Maarten Jansen que cuando los mixtecos de Chalcaton-
go cortan un árbol tratvtr de impedir que escape el anu
o "alma". Creen que si se conserva dentro del árbol, la
madera seguirá blanda y podrá rajarse más fácilmente.a
Podemosver la oposición de lo pesado y lo ligero en
el relato de una expedición de magos en tiempos del tla-
toaniMotecuhzoma Ilhuicamina. También se habla en el
relato de la pesadezdel cacao. Cuenta la historia que
el gobernante mexica determinó consultar con su coad-
jutor, Tlacaélel, si era conveniente enüar una embajada
a Culhuacan-Chicomóztoc, el mítico lugar de origen de
los mexicas y de Huitzilopochtli, su dios patrono. Los
mensajerosbuscarían a Coatlicue, la madre del dios, pa-
ra llevarle el saludo de su hUo y de los mexicas. Estuvo
de acuerdo Tlacaélel con Motecuhzoma Ilhuicamina y,
bien documentados por el anciano historiador oficial,
buscaron a sesentaviejos magos para que emprendieran
el üaje.
Los üejos marcharon cargados de valiosos regalos. Al
llegar a Coatépec se detuüeron, cubrieron el cuerpo con
los ungüentos de su arte, oraron y se transformaron en
avesy fieras para poder alcanzar Culhuacan-Chicomóz-
toc. Así arribaron a una laguna grande, en medio de Ia
cual estaba el cerro Culhuacan. Recuperaron los magos
su forma humana y pasaron en canoa a la isla. Los pesca-
dores, que hablaban su misma lengua náhuatl, les pre-

a MaartenJansen, Huisi tacu. Estudio interpretatiuode un libro mix-


tecoantiguo...,,
2 vols., Centro de Estudios y Documentación Latinoa-
mericanos,Amsterdam, 1982,vol. t, p. 136.

7l
guntaron cuál era el motivo del viaje. Respondieron los
magos que eran mexicas en busca de la tierra de sus an-
tepasados.
Salió a recibirlos un üejo servidor de la diosa Coatlicue.
Al presentarse los magos como enviados de Motecuh-
zomay Tlacaélel, el viejo dijo ignorar quiénes eran estos
dos personajes, porque habían sido otros los dirigentes
que habían salido de Chicomóztoc siglos atrás. Nombró
entoncesa los guíasde la nación. Dijeron los magos que
conocían por la historia aquellos nombres, pero que eran
hombres que habían muerto mucho tiempo atrás. El vie-
jo quedó sorprendido ante la noticia: "¿Quién los mató?
Porque en este lugar todos los que ellos dejaron somos
vivos; ninguno ha muerto".
Tras una larga conversación,el úejo indicó a los magos
que lo siguieran hacia el sitio donde estabaCoatlicue. Fue-
ron tras el viejo, que ascendió ligero por Ia cuesta. Los
magos, en cambio, se hundían en la arena hasta la rodi-
lla primero, hasta la cintura después.El viejo preguntó:
"¿Qué les pasa, mexicas? ¿Qué los ha hecho tan pesa-
dos? ¿Qué comen ustedes en su tierra?", y ellos tuvieron
que contestar: "Señor, comemos las viandas que allá se
crían, y bebemos cacao". El viejo les respondió: "Esasco-
midas y bebidas los tienen, hijos, gravesy pesados,y no
los dejan llegar a ver el lugar donde estuüeron sus ante-
pasados,y eso les hraacarreadola muerte". Tomó después
una de las cargassobre sushombros, subió con ella como
si fuera una paja, y volvió despuéspor todas las demás.
El relato continúa con la llegada de los magos ante la
diosa,la entrega del mensajey la recepción de la respues-
ta, una nueva reprimenda por ingerir cacao, el regreso
de los mensajeros mediante otra transformación en aves
y fieras, y la desaparición de veinte de ellos en el proceso
de retorno a su figura humana.

72
El texto diüde así, muy claramente,
dos distintas di_
mensionesespaciales.En la mítica
los seresse mantienen
perennemente.En el mundo clel
hombre existe.f ."rriu_
gio de la muerte; todo allí es perecedero.
El ser humano
no tiene más remedio que consumir
los productos de su
entorno; pero éstostienen la parte
pesadi q.r. .orrd.r..u
la muerte. Entre tocloslos alimentor,
to, más nutritivos son
losmáspesados.Destacael valioso,
el asombrosocacao.

t3