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Factores que interfieren en el cumplimiento de los períodos del

sueño

El sueño es un fenómeno activo, complejo, necesario para la vida. Actualmente, se sabe que
el sueño es un estado en el que intervienen diferentes sistemas que se influyen mutuamente.
Es un fenómeno activo, necesario, periódico y complejo, que sigue una periodicidad
circadiana (20-28 h) que en el adulto es aproximadamente de 24 h. Es, además, un proceso
evolutivo que comienza ya en la etapa prenatal, de tal forma que dormir toda la noche es un
logro en el desarrollo psicomotor gobernado principalmente por factores madurativos,
constitucionales y genéticos. El buen dormir es el resultado de la combinación de las leyes
biológicas, el apego y la actitud de la familia. El ser humano invierte, aproximadamente, un
tercio de su vida en dormir, lo que demuestra que dormir es una actividad absolutamente
necesaria en la que se llevan a cabo funciones fisiológicas imprescindibles para el
equilibrio psíquico y físico. La duración del sueño varía en función de la edad, estado de
salud, estado emocional y otros factores, y su duración ideal es la que nos permite realizar
las actividades diarias con normalidad.
El sueño, al igual que otras funciones del organismo (hormonas, metabolismo, etc.) está
regulado por el llamado “reloj biológico”. Este es un centro neuronal situado en el
hipotálamo cerebral cuya función es dar la señal al resto de las estructuras del cerebro para
iniciar y para finalizar el sueño. De esta manera, el reloj biológico va ser quién establezca a
qué hora aumente y a qué hora disminuya la propensidad para dormir. Al activarse, el reloj
biológico envía una señal a la glándula pineal, situada junto al cerebro, para que esta
comience la producción de melatonina, y esta hormona coordina la adaptación de las
restantes funciones del organismo para comenzar el periodo de sueño.
Nuestro ciclo de sueño, al igual que otras muchas funciones del organismo, está regulado
por el reloj biológico, y se trata de un centro neuronal ubicado en hipotálamo, cuya función
es dar la orden al resto de organismos del cerebro de iniciar, mantener y finalizar el sueño.
Es este centro neural o reloj biológico el que va a marcar las franjas horarias en las que hay
mayor o menor probabilidad para quedarnos dormidos.
En condiciones normales, el reloj biológico está sincronizado con la luminosidad externa y
recibe información directamente a través de la retina. Así, en condiciones naturales, el reloj
biológico se activa al acabar el día y disminuir la señal luminosa, de manera que notemos la
sensación de somnolencia unas horas más tarde. Sin embargo, la exposición a la luz
artificial propia del mundo moderno y, más recientemente, la exposición nocturna a
televisores, ordenadores, tablets, etc. puede contribuir a que los centros cerebrales que
regulan el sueño no se activen hasta varias horas más tarde.
En condiciones normales, los centros reguladores del sueño reciben la señal de activación al
anochecer, y esto hace que se sienta sueño a esas horas, y se desactivan progresivamente
por la mañana. Sin embargo, el reloj biológico puede estar alterado por diversos motivos,
entre las que se encuentran:

 Factores genéticos: varios genes (llamados en conjunto “clock genes” intervienen en


este proceso y cualquier anomalía genética de los mismos puede tener como
consecuencia que cueste dormir a determinadas horas.
 Factores hormonales: diversos cambios hormonales como pueden ser la
menstruación, la menopausia, pero también algunas enfermedades endocrinológicas
pueden alterar la función del reloj biológico.
 Fármacos: algunos fármacos con efectos sobre el Sistema Nervioso, como los
antidepresivos, pero también algunos antihipertensivos, alteran el ritmo sueño-
vigilia.
 Alteraciones oftalmológicas que dificulten la transmisión de la señal luminosa.
 Alteraciones neurológicas
 Edad.
 Alimentación, ejercicio, etc.
Todas estas situaciones pueden llevar a una situación de imposibilidad para conciliar el
sueño al comienzo de la noche, a dificultades para mantenerlo durante la madrugada, o a
problemas para mantenerse despiertos durante el día.
Es siempre importante tener en cuenta que frecuentemente el insomnio, más que a una
inadecuada desactivación o un mal manejo del stress, puede deberse a un funcionamiento
anormal del reloj biológico.
En la fisiología del sueño intervienen también mecanismos homeostáticos que tienden a
mantener un equilibrio interno, cuantas más horas pasa un individuo durmiendo, menor es
la necesidad de dormir (la regulación del sueño es similar a la del apetito y la sed,
actividades también controladas por el hipotálamo).

Siegel JM. REM Sleep: A biological and psychological paradox. Sleep Medicine Reviews.
2011; 15: 139-42.